Buen camino La 1

Buen camino

Jueves a las 00.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años ¡Buen camino! - Programa 1 - ver ahora
Transcripción completa

juntos un viaje de esfuerzo

Todo el esfuerzo que hice durante cuatro años

para juntar el dinero y estar acá

y verlo así a mi viejo es...

(SE EMOCIONA)

Os presento a Juanjo y Juan José, un padre y un hijo que culminan

juntos un viaje de esfuerzo

y emoción, traspasando caminos y fronteras.

De pronto le dije: "Me quiero casar, hago el Camino"

y en Burgos dice: "Busca anillo", digo: "¿Qué?".

Ella es Elisa, empezó el Camino hace unos años con su pareja,

pero tuvo que dejarlo, ahora volvió para terminar

su camino y cerrar una etapa de su vida.

Estoy dando mi vida al Camino, mi tiempo, mi dinero,

mi trabajo, mis esfuerzos, o sea, todo.

Él es Manuel Rosi, si alguien

puede decir que hace el Camino es él.

Y aquí estoy yo, Marta, una peregrina más.

Preparo la mochila porque también quiero hacer el Camino de Santiago.

Quiero vivir en primera persona esta experiencia

y compartirla con todos vosotros.

Os deseo un buen camino.

El Camino de Santiago se recorre desde hace más de 1000 años.

Estos caminos han sido cruzados

por peregrinos que rendía culto al apóstol Santiago.

A día de hoy se ha convertido

en un lugar de reunión para gente de todo el mundo.

Voy a ser una de las 250000 personas

que hacen el Camino cada año. Aquí llegan peregrinos

de más de 100 países, lenguas y culturas diferentes.

Pero todos tienen un objetivo en común, tener un buen camino.

Lo más complicado de hacer no son los kilómetros

sino escoger qué ruta elegiremos.

Existen más de 60 rutas

para peregrinar hasta Santiago de Compostela.

Una de las más antiguas es la del Camino francés.

Es de las rutas mejor señalizadas y la que cuenta con más albergues.

A su vez, es la vía más transitada. Venga, hasta luego.

También hay otras rutas como el Camino del Norte,

el Portugués, el de Levante, el de la Vía de la Plata,

el Mozárabe, el Catalán o el primitivo

que se considera el más antiguo y uno de los más exigentes.

Además, está el Camino de Santiago a Fisterra y Muxía

el único que no finaliza en la capital gallega.

Ten en cuenta que para conseguir la Compostela, el documento

que demuestra que has hecho el Camino, hay que recorrer

como mínimo 100 kilómetros a pie,

así que, no sirve empezar a dos calles de la catedral.

Buen camino.

Aquí empieza mi primera etapa del Camino Francés.

Aquí estamos Camino O Cebreiro.

Nos esperan muchos kilómetros por delante y vamos a ver qué tal.

La primera etapa de nuestro Camino Francés

va de Villafranca del Bierzo hasta O Cebreiro.

23 kilómetros donde se abandona Castilla y se entra en Galicia

para afrontar una de las subidas más difíciles del Camino.

Ambos se llaman Juan y los dos cumplen un sueño

para Juan padre este es su primer Camino,

para su hijo es la segunda vez

y le llena de alegría compartir esta aventura con su héroe.

¿Has llenado el bote?

-Sí. -Vamos a descansar un rato.

Este viaje es un viaje de primeras veces,

su primera vez salir del país y una de las primeras veces

que sale de la provincia donde vive.

La primera vez que viajamos solos él y yo.

Nunca habíamos viajado, en mi familia nunca tuvimos

vacaciones, somos una familia humilde y...

y cuando hice el Camino hace cuatro años

me di cuenta de que mi padre,

desde que pisé España por primera vez

me di cuenta que mi padre quería traer a mi familia,

entonces en dos meses saqué más de 4000 fotos.

Llegué a Argentina, se las mostré

y veía que moría de ganas por venir.

Mi madre por una cuestión que tiene miedo a volar

no está aquí, pero él tenía muchas ganas y le dije

y le prometí que cuando pudiera juntar el dinero, no sé cuándo,

íbamos a venir y bueno, cuatro años

tardé en juntarlo, pero, aquí estamos.

No tengo palabras, no sé cómo explicarme

cómo decirlo, pero es algo muy lindo,

muy lindo que esto calculo que Dios me dará muchos

más años de vida porque estoy sobrepasando

una cosa que no me imaginé.

Y quiere decir que muchas cosas más.

¿Qué es para vos el Camino? -¿Qué es para mí el Camino?

Es abrirme, qué se yo, una historia, un algo

que yo ya tendré en mi mente mientras Dios me de vida.

-¿Te hizo más fuerte el Camino?

-Claro que sí, hijo, a eso voy diciendo.

El Camino a mí me dio años de vida.

Clara es una joven profesora sevillana

ávida de nuevas emociones.

Llega al Camino con el propósito de vencer sus miedos

y aprender a estar sola.

Una soledad buscada en tiempos de hiperconectividad.

Yo soy la pequeña de mi familia y mi madre como que siempre

me ha tenido un poquito...

ahí, ¿no? Que... me va a matar.

Pero me ha creado como miedos, ¿no?

Entonces, yo, pues dependía un poco del apego

y he sentido que tengo mucho apego con mi madre.

Entonces, pues bueno, quería,

pues aprender a estar sola, completamente,

y a valerme por mí misma.

Me lo estoy pasando superbien

estoy conociendo a gente maravillosa.

Yo sabía que me iba a encontrar

a gente guay porque es un viaje que hace guay.

Entonces, para mí eso, pues conocer gente,

las que veo, los momentos, esos momentos que cuando

llegas a casa pasan los días y dices...

Te acuerdas y te... A mí me dan energía, me llenan,

me siento más viva, no sé, me gustan.

El Camino es como vivir la vida intensamente, durante una semana

con una mochila que, al final, son las cosas que vas arrastrando.

Todos tienen problemas, tienen cosas y, al final,

lo arrastras y eso pesa.

Y cuando te desplomas es como, venga, ahora,

soy capaz de sentarme, deshacerme de eso

y centrarme en el presente, en el hoy.

Ya llevo unos cuantos kilómetros y empiezo a cansarme un poco,

pero bueno, todavía voy bien.

La verdad es que esto es precioso,

es muy bonito.

Ya empieza una subida que cuesta un poco,

pero estoy bien, llevo agua,

llevo buen calzado.

Nos queda subida.

Es esta.

Dicen que la subida de O Cebreiro

es una de... las más complicadas

y en esta etapa es lo más duro, no puedo ni hablar.

Voy a parar un poco

y a ir más lenta.

He empezado con muchas ganas

y he ido muy rápido al principio.

Pero ahora voy a frenar porque si no, no voy a llegar

Continuamos.

Manuel tiene 52 años, vive y trabaja en Algeciras

donde despacha billete de autobús.

Comparte trabajo y vida con Montse, su mujer, él la inició

en el Camino y desde hace años dedican sus vacaciones

a recorrer los caminos menos transitados.

Hacer el Camino lo...

Siempre le tengo una metáfora que es como...

como si fuera un parto.

Cuando estás en el parto es un sufrimiento

y te acuerdas de todo y ya no quieres más niños,

pero cuando te lo ponen aquí

se te olvida todo, pues el Camino, igual.

Durante el Camino vas sufriendo pero al llegar a Santiago

y entrar por la Plaza del Obradoiro

ya se te olvida todo.

Y encima dice: "Ya no vuelvo, ya no hago más camino".

Y cuando llegas a Santiago estás: "¿Cuándo hacemos el próximo?".

"¿Por dónde nos podemos ir?".

Cuando veo que estoy más cansada me pongo mis cascos, mi música,

me pongo a cantar y voy todo el camino cantando.

(CANTURREAN) #De amarillo de pintan la cara...#

Aparte, cuando te sientes un poco baja de ánimo

lo que hace es que te sube. -Sí...

La música sube, y, sobre todo, cuando hay subidas...

¡Adiós, Manuel!

Me olvido de ti. Me pongo mis cascos...

(CANCIÓN) #Déjame vivir... libre,

#como las palomas

#que anidan en mi ventana...#

Sobre todo, es la introspección. Vive uno en un mundo aparte.

El Camino es una vida ajena al resto del mundo.

Tú estás... La vida del peregrino

es levantarse por la mañana, andar, comer, dormir...

Esa es la vida. En eso se circunscribe la vida.

Y en la mochila llevas tu casa, tu vida en realidad.

Eso es lo interesante, ¿no? Ver que uno se desprende

de tantísimas cosas y puede vivir con lo que lleva

en la mochila simplemente.

Vamos a preparar la mochila. Para ello, antes que nada,

necesitaremos una mochila. Bien, una como esta.

También necesitaremos pantalones cómodos y, sobre todo,

llévate una sudadera o un jersey. El fresco va y viene.

No te olvides las camisetas y la ropa interior.

Y cuando pares de caminar, unas chanclas.

Para gustos, los colores.

No te olvides del saco de dormir. Los hay de verano y de invierno.

Unos más ligeros que otros, sin olvidar la funda de almohada.

Lleva bien protegida la documentación,

las tarjetas de crédito y algo de dinero.

Con esto y una actitud positiva... ¡Qué empiece nuestro Camino!

Precioso. Mirad lo que me acabo de encontrar.

(RESPIRA AGITADA) O sea... Mirad qué bonitos.

¡Holaa!

Hola.

Continuamos el Camino.

Aquí hay un peregrino. ¡Hola! ¿Qué tal?

Muy bien, ¿y tú? Muy bien, un poco cansada.

Sí, sí. Que ya llevamos algunos kilómetros.

Más kilómetros hoy... Más kilómetros.

¿De dónde eres? Soy alemán, de Múnich.

De Múnich. ¿Y es la primera vez que haces el Camino?

Sí, la primera vez, sí. ¿Para ti también?

Y la primera etapa. ¿Qué?

Mis primeros kilómetros.

Bien, muy bien. ¿Disfrutas? Mucho.

Mucho. Sí, sí. Toma, te doy la cámara un poco.

Sí, claro.

El paisaje es... ¡Ooh!

Muy bonito y lo disfruto.

Qué maravilla.

Qué bonito.

Es mi... "cuatro cero" día hoy.

¿40 días? Sí, claro.

¿Desde dónde saliste? Yo empecé en Sevilla.

Sí... Claro.

¿Sí? Sí.

Con todo el calor que hace en Sevilla...

Sí, sí. ¿Cuántos kilómetros llevas?

Hoy es... 800.

¡No! Sí.

Ya estamos. Bueno, muchas gracias por acompañarme.

Sí, eso... Claro. Un placer.

Muchas gracias a ti y buen camino. Buen camino.

Hasta pronto. Adiós. Buen camino.

Bienvenida. ¡Hola!

Hola, una pregunta. ¿Aquí selláis la credencial?

Claro. ¿Sí? Es que quiero

que me cuentes cómo funciona, porque no tengo ni idea.

Me han dicho que es como el pasaporte del peregrino.

Así es. Yo lo tengo aquí,

todavía no tengo ningún sello. Y me gustaría que me explicaras

cómo funciona. Pues viene a ser un pasaporte.

En cada sitio que te vas parando, te sellan.

Pides el sello y te sellan. Es la forma de acreditar

que has hecho el Camino y cuando llegues a Santiago

te dan la Compostelana.

Es como tu pasaporte de peregrino, y un recuerdo también.

La verdad es que este sitio se agradece,

porque vengo de esta subida, que ha sido la primera

que he tenido importante, y se agradece tener un sitio

donde poder sentarse, tomar algo y coger fuerzas

porque tengo que continuar el Camino.

Todavía tengo que llegar a O Cebreiro.

Pues me sellas mi credencial y continuo.

Claro que sí. Gracias.

Manuel Rossi es un peregrino incansable.

Fue un destacado empresario de la construcción

hasta que llegó la crisis, y fue entonces, con 53 años,

cuando empezó su obra más importante:

recuperar el Camino de Uclés, una variante del Camino de Santiago

que pasa por la ciudad de Cuenca.

Mi vida pegó un giro cuando empezó a flojear el trabajo

y yo me pude liberar un poco.

Fue cuando entré en la secta de los peregrinos.

Esa secta tan famosa que te atrae, que te absorbe y te engancha.

Y a partir de ese momento pues no he tenido escapatoria.

El Camino Uclés es superimportante porque tiene ocho siglos

de antigüedad, lo que pasa es que estaba oculto,

nadie lo había recuperado.

Y une un monasterio, el de Santiago Apóstol,

con la catedral de Santiago. Desde aquí pueden salir

los peregrinos hasta Santiago siguiendo las flechas del Camino

sin ningún problema.

Tiene albergues y todo igual.

No tengo poder de convicción para decir a la gente:

"Ven a pintar", porque no vienen, tienen su trabajo, sus cosas...

Y como yo he tenido un poco más de tiempo libre,

me dedico a pintar y a señalizar el Camino.

Mojarse en cuerpo y alma, como aquel quien dice.

Y para ello utilizo mi casa como almacén. Es así.

¿Estas flechas dónde las vas a poner?

Son para el Puente de las Flechas, que va a ser otro hito más

en el Camino, en el cual toda la pared y techo

va a estar lleno de flechas del Camino de Santiago.

Sí... -Con lo que va a ser muy bonito

que todos los peregrinos lleguen a ese lugar

y vean más flechas en un solo lugar que en casi todo el Camino.

¿Y cuántas flechas vas a utilizar? -Calculo que unas mil y pico.

Hasta que se llene el puente.

Con un poco de suerte desaparecen estas.

Eliza es una joven madre de Brasil

que vive en Barcelona desde hace años.

En su primer camino su meta era llegar a Santiago.

Simplemente llegar y sentirse superada.

La separación de su marido en enero la llevó a su segundo camino.

Tú haces la primera vez el Camino y de repente tienes

que colgar tus botas porque no puedes continuar.

¿Qué te pasó? Tuve que colgar las botas

literalmente porque enfermé en León.

Pero hice de Puente de la Reina a León en 15 días.

¿Vale? Hice bastantes kilómetros. Pero mi bota se rompió.

De verdad, estaba caminando y de pronto en el medio se abre

la bota, y estaba enferma. "¿Qué está pasando?".

Entonces ahí estaba tan mal con antibióticos

que mi excompañero me dijo: "Vente para casa, te cuido,

y luego miramos". Y me fui pensando que había dejado.

Fue duro. Claro. Y fuiste con tu pareja

de entonces. ¿Y qué pasó ahí?

Ahí pasó... Bueno, antes de enfermarme,

él vino a verme un fin de semana, porque yo hacía el Camino sola.

Pero él venía cuando podía. Una de las personas que me acompañó

el Camino pasado fue este cura jesuita que conocí.

Y... como era muy amiga del cura, compartiendo con él el Camino,

de pronto le dije: "Me quiero casar en el Camino".

Y en Burgos me dice: "Busca anillo". Y digo: "¿Qué?".

¿No lo busco él? Te decía a ti que buscaras...

No, el cura. ¿El cura?

Me dice: "Buscad anillo". Y yo digo: "Vale".

Fuimos a una tienda de souvenirs y compramos este anillo español,

típico... Negro con dorado... No es oro, es como bañado en oro.

Lo compramos y dice: "Aquí nos casamos".

Y era la catedral. ¿En la catedral de Burgos?

En la catedral de Burgos.

Y me quedé: "¡Guau!".

Entonces el cura de la catedral dice:

"¿Este señor qué va a hacer?".

Y digo: "Una promesa de matrimonio".

Porque no podía decir que era un matrimonio...

Y él entra con su ropa de cura, nos sienta en la sala que hay

al lado de donde hacen la misa, la catedral pequeña,

que es la principal.

E hizo un ritual superlindo que nunca había visto. Muy bonito.

¿De quién te acuerdas cuando estás aquí?

Ahora mismo, si tuvieras que quedarte

con una persona... Ahora mismo salía corriendo

y cogía a mi hija y la llenaba de besos.

La echo un montón de menos. ¿Sí?

Sí. Y este camino yo quería hacerlo con ella.

Pero ella ha dicho que aún no, más adelante.

Más adelante. Sí.

También tengo muchas ganas de hacer el Camino.

Porque en este camino me acompañó un señor y su hijo.

Entonces, he conectado mucho con la cosa esa con tu padre y madre.

Los nietos, que eso es lo que más extraño.

Los nietos, porque tengo uno bebé, que tiene 14 meses y que es el...

Porque uno a los hijos les da todo, pero a los nietos,

cuando uno viene a ser grande y los nietos son los que

le dan vuelta en la vida a uno. ¡Hola, Lu!

Mira cómo me mira. ¿Lo ves ahí cómo mira?

Sí, sí, mira, claro. Mira.

Quiere el teléfono. ¿Cómo... cómo te portás, Lu?

(Balbuceo de bebé) Mal, mal.

(RÍE) -Me ve el Nono.

Y el más grande, que tiene cinco años,

quiere venirse, porque me sigue muy mucho.

Yo lo llevo al taller y coso y le dijo:

"Bueno, hijo, vaya para allá que el abuelo va a soldar".

¡Quitá!

(Balidos de ovejas)

Y me extraña porque, claro, ya hace una semana.

Estamos juntos todo el día. Y eso es algo muy sagrado.

Y el chiquitito, que empieza ahora a querer hablar.

-"¿Cómo te portas, Lucio?". -"Mal, mal".

¿Viste? Contesta él mismo. Porque, claro, hace travesuras.

-Es lo único que sabe hablar. Dice "mal, mal, mal".

Y, bueno, qué se yo, eso a uno le alegra,

qué sé yo, en el trayecto de la vida es muy bárbaro.

La verdad es que es más duro de lo que yo pensaba.

Llegas aquí pensando que es una experiencia...

Que sí, que es muy guay, es muy divertido, pero que...

que es verdad que se pasa también mal, ¿no?

Que tiene sus momentos de... de, bueno...

Te vuelves un poco más resiliente, ¿no?

Porque cada vez como que tienes que ir superado las cosas.

Y, además, con buena... con buen ánimo, ¿no?

¡Vamos, Clara! ¡Ánimo! ¡Hombre!

Venga, vamos. -¡Qué bueno!

Me dolía mucho el tendón de atrás del pie.

Y, ya te digo, hoy he tenido que venir con chanclas

porque no podía aguantar el dolor de los botines que compré.

Que llevo dos días con ellos.

Voy a intentar hacer lo posible,

como si tengo que estar 12 horas en horizontal, para...

De hecho, ayer me pegué toda la tarde en horizontal

esperando a ver si se me pasaba el dolor de pie.

Necesito una ducha porque llevo todo el día andando,

desde las siete y... Desde las siete que salimos.

Y son las cinco de la tarde. Así que me voy a dar una ducha.

La oferta de alojamiento en el Camino es muy numerosa.

Si tu prioridad es el reposo y la comodidad,

tienes a tu disposición los hoteles.

Tu estancia será perfecta, aunque es la opción más cara.

Si prefieres un nivel intermedio, los hostales son buena elección.

Suelen ser más baratos que los hoteles y

los servicios de los que dispones son igualmente buenos.

Si lo que buscas es una aventura completamente peregrina,

los albergues son tu respuesta.

Estos lugares, regentados por voluntarios,

ofrecen techo y cama a un precio muy bajo.

Y, además, te permiten conocer y entender el significado

de la hospitalidad jacobea.

¡Hola! ¡Hola, hola, hola!

Acabo de llegar a un pueblo. Claro, voy dirección a O Cebreiro.

No sé muy bien por dónde. ¡Hola! Una preguntita.

Estoy aquí grabando con la cámara, que es mi cámara.

¿Qué tal están? Que tengo que preguntarles

dónde está O Cebreiro. ¿Dirección O Cebreiro?

Siguiendo para arriba. ¿Para arriba?

Todo para arriba. ¿Todo para arriba?

4'80. 4'8 kilómetros me quedan.

¡Buen camino! ¡Adiós!

Adiós, gracias. ¡Huy, qué susto el perro!

(RÍE) ¡Hasta luego, buen camino! Hasta luego.

Bueno, ella no hace el Camino, pero no pasa nada.

"Buen camino" se dice siempre.

Yves disfruta de su jubilación.

Hasta hace poco trabajaba de comercial en Francia.

Él quiere saber qué se siente cuando, por la mañana,

la agenda del día solo marca caminar.

El Camino de Yves es especial. Durante 20 días se cruzará

con todos los que caminan hacia Santiago.

Y no porque corra mucho,

sino porque él camina en dirección opuesta.

(HABLA EN FRANCÉS)

¡Buen camino! ¡Adiós!

-Bueno... -Vamos.

-Espera, espérame. -¡Eh!

Anoche hemos dormido en el albergue.

Este, una cosa que parece un sueño con todos los demás compañeros.

Hemos comido, compartido una cena ahí.

Mi padre no importa qué idioma hable.

Se hace entender. Él habla, le encanta hablar.

Entonces, ha hecho tomar mates a alemanes, a ingleses, irlandeses,

a brasileros... A ver, no importan los idiomas,

trascienden las fronteras.

Quien dice las cosas que siente no importa el idioma en que hable.

Y después de Santiago iremos... ¿Adónde?

-A Italia, a Roma. -A Roma

Y luego a manejar un poco por Italia,

por el norte de Italia. -Y conocer al papa Francisco

personalmente, que somos parientes, primos.

Mis abuelos y el padre de Francisco eran hermanos.

Primos hermanos. Y, bueno, tengo la foto aquí

de mi abuela, mi abuelo, y son iguales, qué sé yo.

Es un orgullo verlo personalmente,

que el papa nos diga una bendición como argentino.

Mis dos caminos: el primero en 2013,

lo hice desde Lourdes hasta Santiago

Y fue increíble, era mi primera vez en España.

Mi primera vez fuera del país ha sido muy duro y...

(RÍE) Y verlo ahora junto a mi padre es...

Ayer le decía a los chicos en el albergue, es como...

Como, no sé, yo voy caminando con mi padre,

pero me veo desde afuera, ¿no? Es como verme y decir:

"Todo el esfuerzo que he hecho durante cuatro años

para juntar el dinero y estar acá,

verlo así a mi viejo es...".

(LLORA) Y no solo a mi viejo.

A ver, demostrar que, si uno lucha por...

por lo que uno quiere, lo puede hacer.

No importa cuánto tiempo tarde. Y... y estoy feliz.

El Camino para mí es eso, es felicidad, es amor,

es entender que todo es simple y que los sueños se cumplen.

Dame un abrazo. (LLORA)

Uf...

(Murmullo)

O Cebreiro me recibe con una niebla que envuelve de misterio

al primer pueblo gallego del Camino de Santiago.

Es un lugar simbólico que recibe cada día a cientos de peregrinos.

Hola, buenas tardes.

Hola. Buenas tardes. Hola.

¿Le puedo hacer unas preguntas? Cómo no.

La verdad es que acabo de llegar aquí

y la iglesia me parece muy antigua. ¿De qué año data?

Data del siglo IX. Es su fundación.

Aunque ya está remodelada,

cambios, pero todavía se pueden observar vestigios

del siglo IX, por ejemplo.

Atrás, en el baptisterio,

también hay estas ventanitas típicas de la época.

¿Qué le dicen los peregrinos cuando llegan aquí?

Me cuentan muchas cosas. Primeramente, lo físico,

lo difícil que es llegar hasta esta cumbre.

Doy fe de ello, porque la acabo de hacer

y es dura. Muy dura. Y depende también

del tiempo atmosférico, si hace mucho calor,

si hace mucho viento.

Qué bonito todo con niebla, ¿no? (RÍE) Sí.

¿Esto suele pasar también en verano?

Algunas veces, también. Aquí el tiempo es una sorpresa.

En las alturas, tanto hace sol, llueve,

hay niebla.

Aquí veo que hay mucha gente mirando este busto de aquí

y haciéndose fotos, además.

Elías Valiña. Muchos que hacen el Camino,

ya lo saben. Pertenece a un sacerdote

de esta diócesis de Lugo.

Y gracias a él, hoy, el Camino, tal como lo encontramos,

él lo diseñó de nuevo, porque se había perdido

a través del tiempo ya, el camino originario.

Y, además, él todavía tiene familia aquí.

¿Sí? Así que, si tú quieres,

ahí enfrente, en esa palloza, tiene un sobrino.

Pues voy a preguntar por él. Muchas gracias. Un placer.

Nada. No se merecen. Nada. A ti.

Y buen camino. Gracias.

Hola. Hola.

Me han comentado que Elías Valiña fue uno de los encargados,

de alguna manera, de recuperar el Camino de Santiago.

Sí. La verdad es que, en esta época moderna,

fue la persona que rehabilitó el Camino.

No solo con las flechas, que es lo que se le atribuye,

también con todo el itinerario,

marcando, o sea, reconstruyendo

el Camino por donde se pasaba físicamente.

Es decir, que la gente antes lo tenía más difícil

para seguir el Camino. Podía haber más pérdidas.

Pero haciendo las flechas... Era como: vamos a hacer el Camino,

vamos de aquí a un sitio, pero no había algo

que se llevase, que siguiese la gente de forma habitual.

Ibas de un pueblo a otro, pero no sabías por dónde ir.

Y ellos lo que hicieron, fue establecer el Camino

y cartografiarlo y, al mismo tiempo,

marcarlo con las flechas.

Yo creo que le debemos muchísimo a él,

por este... por el Camino que nos ha dejado,

que estamos viviendo muchísima gente,

actualmente, de esta historia.

Él sentía que podía resurgir la época medieval,

que podía volver a ser una...

Él le llamaba "la calle mayor de Europa".

Pues nada, un placer. Yo continúo mi camino.

Y me toca descansar un poco. No te pierdas. Sigue las flechas.

Seguiré las flechas y cuando las vea,

me acordaré de usted y de su tío.

Así que muchas gracias. Adiós. A vosotros. Hasta luego.

Estoy dando mi vida al Camino, mi tiempo, mi dinero,

mi trabajo, mis esfuerzos. O sea, todo.

Un poco es la labor de Elías Valiña,

pero sin ser cura, porque cura no soy.

El Camino me ha cambiado.

Bueno, no sé si me ha cambiado o...

La verdad es que no lo sé, porque hay gente que me llama loco.

Hay gente que me dice que estoy obsesionado

con el Camino. Hay gente que me dice

que nadie hace lo que yo hago.

Es cierto. Nadie hace lo que yo hago.

Yo no veo a nadie. He buscado a ver si hay alguien,

por lo menos, hablo con él, que me cuente cómo lleva esto.

Pero yo no encuentro a nadie que tenga la casa hecha un Cristo,

por decirlo así, llena de carteles, de mojones,

de maderas, de hormigón, de todo.

Y, sobre todo, una mujer que me aguante,

como me aguanta mi mujer, que pobrecilla,

tiene el cielo ganado, de verdad. Lo tiene ganado.

-¿Qué estás haciendo ahora? -Estoy desmolando la baldosa.

A ver si no se me rompe, porque está muy tierna.

Pero se me ha echado el tiempo encima.

No te va a dar tiempo. Contra menos tardes

y te lleves todo esto

y no se quede aquí en medio, mejor.

Bueno, si me ayudas a cargar, te lo agradezco.

Si no, hasta que metamos todo esto...

El coche hay veces que lo tengo...

Bueno, hay veces, no. Lo tengo para el arrastre,

porque le meto unas palizas de carga y de peso

por los caminos y rozando por abajo, los árboles.

Lo tengo destrozadito.

De hecho, le he hecho cerca de 400 000 kilómetros

en el Camino, para arriba, para abajo, señalizando.

Que ya son kilómetros. Varias veces, o bien,

por olvido de no cerrar la tapa, o bien,

por algún frenazo inesperado o un bache,

y de repente: "Caramba, cómo huele a pintura

dentro del coche". Caramba, no.

Se ha vertido un bote de diez litros de pintura

en el coche, en el suelo.

Algunas veces, hasta con una cuchara de comer,

he estado recogiendo la pintura, toda la que he podido.

Y días y días esperando a que se fuera el olor,

porque era tóxico, no se podía montar en el coche.

Tengo el coche casi con los mismos colores del Camino.

Es bonito también tenerlo así. Nadie lo tiene como yo.

(NARRA) En los primeros kilómetros de este camino,

Eliza ha aprendido a escuchar su cuerpo.

"Más despacio", le dice. Por teléfono, su hija le pide

que vuelva pronto y su corazón le grita que su meta es Muxía.

Ayer, me decían: "Cuidado. Tiene que parar".

Y yo: "No. No quiero parar".

Y cuando, hoy por la mañana, empecé a caminar

con mucho dolor y había tomado una pastilla a ver si mejoraba,

vine ahí muy temprano, con infinito dolor

y estaba ahí caminando como una abuelita

y con un rezo de "por favor, ayúdame". ¿Sabes?

"Santiago, acéptame de nuevo aquí. Déjame caminar".

Y, entonces, estaba caminando y, de pronto, encuentro este sitio,

este sitio increíble, ¿sabes?

Este sitio que yo estaba muy mal, con mucho dolor.

Y encuentro este sitio que pone "gratuito", "free".

Y el chico es como un ángel de los peregrinos, ¿sabes?

Aquí es un lugar que, como podéis ver, está sin puertas.

Es un lugar donde uno puede descansar,

tumbarse, sacar su comida, hacer lo que sea.

Aquí hay una mesa donde hay todo tipo de cosas.

Normalmente, intento que sean orgánicas. Hay veces que no.

Pero es como un regalo. Lo que se ofrece aquí,

en este lugar, esencialmente, es un regalo

y una experiencia que las personas pueden elegir

disfrutar o no, según el momento en el que se encuentren, ¿no?

¿Cómo definiría este sitio?

Es como un oasis para el alma.

Es como un... una experiencia de estas

que pueden parecer que no sean verdad, ¿no?,

en algún momento.

Más que orgulloso, estoy satisfecho.

Hay veces que el Camino, Santiago, como que te llama.

Tiene que enseñarte un poquito más.

Y yo necesitaba aprender un poquito más.

Me rompió el ego así, ¡crac! Por la mitad.

Entonces, ahora vengo humildemente diciendo:

"Si me deja quedar aquí, ¿cuántos días deja? Yo aprovecho".

Porque no controlamos, ¿entienden?

En realidad, no controlamos nada.

Hola. Hola.

¿Qué tal? ¿Qué está haciendo usted aquí?

Un techo de paja. Ah. ¿Y esto qué es, exactamente?

Es una palloza. Una palloza.

Se estila mucho por esta zona.

Ahora mismo, estamos arreglando unos agujeros

que teníamos pequeñitos. ¿Así no entra la lluvia?

No. No entra ni lluvia ni frío. Aísla bastante bien la paja.

Y las pallozas, ¿qué eran? ¿Casas?

Sí. Aquí vivían las familias antiguamente,

con los animales y todo. ¿Dentro?

Sí. Vivían todos en conjunto.

¿Y hay mucha gente que se dedique, como usted, a este oficio?

No. Yo tengo otro compañero que hoy no está.

Y hay otras personas más en Los Ancares.

Se ata con esta paja de aquí. Se hace la cuerda.

Y la paja tiene que estar muy seca, ¿no?

Para el techo, seca para que no pudra nunca.

Y para hacer la cuerda mojada, se hace así.

Y la trenzas. La va trenzando.

Sí. Igual que si fuera una trenza.

Coges la paja. Sí.

Y ahí está la ripia.

Lo pasas por la ripia y lo atas. Ah.

Lo atas así. Y vas enganchando cada cuerda

a la siguiente.

Claro. Y queda sí todo.

Y todo esto, cada doce años, más o menos.

Sí. Cada doce años. Por ahí anda.

¿Es muy caro de mantener? -Sí, sale caro.

Casi el metro cuadrado de tejado sobre unos 150 euros.

Uf. Es decir, que hacer todo el techo...

Veintipico mil euros.

¡Madre mía!

Veintipico mil euros y que consigas el material,

que a veces ya ni se consigue.

Cuando estás aquí pues llega mucha gente como tú

que viene haciendo el Camino, te preguntan y te hacen fotos.

Y son gente que aprecian tu trabajo.

Habla de fotos, vamos a hacer una foto, ¿no?

Bien. ¿Sí? ¿Se anima?

Haremos una. Sí, ¿no?

Así me llevo un recuerdo con usted.

Y de la palloza típica, claro que sí.

Así mismo.

Es un placer conocerle. Buen camino entonces.

Y muchísimas gracias. Buen camino.

Adiós. Vale, chao.

El punto más importante del Camino está detrás

de nosotros aquí, que voy a llegar ahora,

que es la Cruz del Pelegrín, que es donde dejan

los peregrinos las piedras que traen desde su casa,

desde su pueblo o país.

Y luego el siguiente punto más importante

estaría a 10 kms justo de aquí,

que es el paso internacional de los peregrinos.

Y en ese lugar están representadas

con vieiras gigantes las banderas de cada país.

Cuidado, sólo de los peregrinos

que han venido a hacer el Camino de Uclés.

Tenemos allí también la mascota, el Uclegrino,

que es una mascota en forma de cruz

con cuatro metros y pico de altura y casi tres de ancho,

que es impresionante, donde pueden hacerse una foto

con todos los peregrinos que vengan.

Estos dos hitos han sido, como todo el Camino,

creación propia, cosas que me vienen a la cabeza,

que me imagino, que pienso que van a quedar bien

y las aplico al Camino.

En ningún camino del mundo hay estas dos cosas.

No se necesita nada más.

Y yo estoy pintando flechas en el Camino y soy feliz.

Soy feliz. No pido nada más, ¿no?

Digamos que es que tengo esta misión.

Como la tuvo don Elías Valiña pues yo la tengo aquí.

Y cuando acabe pues Dios dirá.

El cura don Pedro del monasterio me lo dijo:

"El día que te mueras tú se muere el Camino contigo."

Y yo siempre le digo que no me diga eso

porque me hace daño en el corazón.

Yo qué sé, debo de tener alguna enfermedad o algo,

que se llama camino.

¡Buen camino! ¡Ultreia!

(NARRA) "Ser un peregrino del Camino

es como formar parte de una familia.

El albergue de Fonfría sabe la importancia

de ese sentimiento y al final del día

reúne en torno a una mesa a todos los peregrinos,

una buena manera de conocer las historias de quienes

por un motivo u otro hacemos este Camino."

¿Entonces cuántos días llevas caminando?

Llevo 31 días.

Llegué el 22 de marzo. Empecé en Pamplona.

Soy de México.

¿Y qué te está aportando el Camino

durante todos los días que llevas hechos?

Pues muchas emociones reencontradas.

Porque es como si das un paso hacia tu pasado

y hacia tu futuro.

Entonces te enriquece tanto que retomas tu vida.

Como que dicen que este viaje es algo mágico

porque te cambia.

Dios está conmigo, no puede pasar nada.

Todo está bien.

Lo que a mí me ha gustado mucho

es que cenemos todos juntos en el albergue, ¿no?

Sin conocernos. Sí.

Cada uno viene de un sitio,

empieza el Camino sólo como yo, tú, ella también.

¡Sí! No, eso está muy bien.

Además, me he quedado ya con la tripa llena.

O sea, no puedo más. Así es.

Te tengo que decir una cosa,

que me han dicho que aquí hacen un rito.

Ah, sí. ¿Cuál es ese rito?

De la quemada, creo.

¿Ah, sí? Sí, no sé cómo sea.

Pero creo que la van a hacer.

¿Ahora? Sí.

Pues nada, a ver qué nos encontramos.

Definitivamente, exacto.

Bueno, por el Camino. ¡Salud! ¡Por el Camino!

Por el Camino.

¡Va!

Poquiño de grappa.

O "aguardente".

Vamos a echar un poquito de azúcar.

Un poquito de café.

Poquito, poquito.

Vamos allá.

O lume.

Meigas.

Bruxas.

Coruxas.

¡O lume!

¡O lume!

¡México! -¡México!

¡Lindo y querido!

¡O lume!

¡O lume!

Mexicana fuerte. A mí me da un poco de miedo.

No, no, no. ¿Así?

¡O lume el miedo! ¡O lume, o lume!

Ya no tienes miedo. No, ya no.

¡Uuuh!

¡Una meiga!

Vaya... vaya meiga.

(Música de gaitas)

(Música de gaitas)

¡Vamos! -¡Viva México!

¡Viva México!

(Música de gaitas)

(Música de gaitas)

¿Las escuchás? -Sí.

¿Las gaitas? -Bárbaro.

Bárbaro. Qué bárbaro, che.

(Música de gaitas)

Ahora vamos a hacer así

y vamos a doblar a la izquierda.

A la izquierda para llegar.

Bárbaro.

Bueno, gracias a la vida, ¿no?

El Camino es una extensión de la vida.

No deja de ser esto. El Camino es coger la vida y...

¡Fuaaaaah!

Y estira, ¿no?

Entonces es todo más sensible,

todo más profundo, todo más intenso, ¿no?

Ojalá todas las personas del mundo

pudieran hacer el Camino.

Todas.

No dejaría una sin esto.

Bueno, pues acabo de llegar a Santiago.

Y la verdad es que estoy bastante emocionada.

Porque han sido muchos días de esfuerzo.

(Música de gaitas)

(Vítores)

Emocionante.

Sabía que el momento de llegar iba a ser emocionante

porque, ya te digo, son muchos días

en el que el objetivo es este, llegar aquí.

Amigos.

Me llevo amigos. Me llevo amigos.

Me voy más fuerte, ¿no?

El Camino es...

una experiencia increíble.

Increíble, de verdad te lo digo.

Y sé que va a ser un antes y un después en mi vida.

No sé es...

increíble.

El llegar es...

es mágico. Lo puedes hacer mil veces

y siempre es diferente.

Algunos dicen que cuando uno llega a Santiago

es como una doble sensación, ¿no?

Felicidad por haber llegado y...

y tristeza y añoranza por tener que irse.

(LLORA)

Hijo, tranquilo.

Llegar con mi viejo, mi padre, es como...

es único, ¿sabes?

¡Hola, qué tal!

¿Qué haces, Elisa?

Es mucho. No caben palabras, ¿no?

No caben.

Siempre que hables del Camino

te vas a quedar corto de palabras.

Porque tenés que vivirlo,

tenés que sentir lo que el Camino te da.

Es la única manera, nada más. -Es verdad.

Y un día en el Camino parecen cien en la vida, ¿no?

Hombre. -¡Choque, choque, choque!

(RÍEN)

(NARRA) "Solo o acompañado, con amigos o en familia.

Poco importa la forma en que lo hagas.

Incluso si lo haces al revés.

El Camino acoge a cualquier peregrino

que quiera vivir esta experiencia,

una experiencia que te marca de por vida."

En el próximo programa nos iremos al Vaticano.

Nuestros Juanjos culminarán su camino

en la Plaza de San Pedro.

Yo con los años que tengo

nunca creía de venir a verlo al papa así, y darme la mano,

y besarle la mano. Y él mismo me aplaudió.

Todas esas cosas que uno...

Nunca me lo imaginé.

Conoceremos a Nacho, que caminará más de 60 kms

de noche para fomentar las donaciones de órganos.

De poder tener a mi padre al lado.

Hoy no puede caminar conmigo, pero aunque no esté caminando

físicamente conmigo va a estar anímicamente.

Hablaremos con Ángel, que hace el Camino a caballo

y busca poner en orden su vida.

Llego con una mochila llena de piedras

que se han ido juntando en estos 60 años.

Y que algunas podrían irse borrando,

y ordenando un poquito lo que pasó

para seguir de aquí, de los 60 en adelante

con una mochila un poquitito más liviana.

Y os presentaremos a Michele y a su perro Athos,

que juntos salieron de Parma

y han recorrido a pie 3.000 kilómetros.

¡Mamma mía!

El próximo programa llegará más lejos que nunca.

¡Buen camino!

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¡Buen camino! - Programa 1

13 jul 2017

Vivimos con Marta Márquez el Camino de Santiago. Encontramos peregrinos como los argentinos, padre e hijo, la sevillana Clara, el francés Yves, Eliza la brasileña, el matrimonio de Algeciras Manuel y Montse, todos nos cuentan su vivencia del Camino.

Contenido disponible hasta el 30 de junio de 2067.

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