Buen camino La 1

Buen camino

Jueves a las 00.25 horas

Presentado por: Marta Márquez

'Buen camino' acompañará a más de 60 peregrinos hasta Santiago de Compostela para conocer sus vivencias y los motivos que les han llevado a realizar este reto. En cada programa, Marta Márquez se encontrará con peregrinos muy variados, llenos de historias emocionantes, sorprendentes, divertidas, interesates y, sobre todo, sinceras y auténticas

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No recomendado para menores de 7 años ¡Buen camino! - Programa 9 - ver ahora
Transcripción completa

Último día en el Camino de Santiago.

Tengo la sensación de acabar un viaje que me ha cambiado.

El Camino es una lección,

Una experiencia vital. Pero aún queda por escribir

el último capítulo de esta aventura.

¿Yo qué hago aquí?

¿Yo qué hago aquí, pasándolo tan mal?

Pasándolo tan mal, sufriendo tanto.

El Camino es la ONU de lo pobre.

Hay una mezcla de razas, de gente de todas partes del mundo.

(GRITAN)

Te acabas dejando un poco arrastrar por la vida.

En vez de coger las riendas

de tu Camino, la vida te coge a ti.

Cada uno tiene su locura.

Y, a veces, digo: Que todas las locuras sean como esta.

(Sintonía)

Pon la piedrecita. -Aquí hay que poner una piedrecita.

-Sí, sí. -Que tú pecas mucho y...

Yo no tendré que poner una piedra. Tendré que poner un risco.

-Pues ponla, ponla. -Tendré que poner un risco.

-Y no te pases. -Mira. Otra.

-Venga, vámonos. -No me riñas ya más.

Ya está bien la cosita. -Poquito a poco, hijo.

Una piedrecita. Si no hay otra cosa.

Pero no hay que ser tan pecador.

(NARRA) Isidoro es el motor de este grupo

de peregrinos sevillanos que viajan de Santiago

al fin del mundo, llenos de alegría y buen humor.

Los tres rebasan la barrera de los 60,

pero su energía no tiene nada que envidiar

a la de cualquier veinteañero.

Yo siempre he sido un poco, digamos, cobarde, ¿no?

Que no me gusta ir a los sitios solo.

Y aproveché que veníamos diez.

Pues salimos un grupo de allí de nuestra empresa,

que nos entusiasmaba mucho hacer el Camino de Santiago.

Yo, desde entonces, pues ya no he faltado un año

y mientras que la fuerza me acompañe,

estaré aquí todos los años.

La atracción principal del Camino:

la convivencia con la gente.

Las personas que conoces.

¿Qué pasó? ¿Cómo va la vida? -Bueno.

-¿Las coles? -Las coles es para los cerdos.

-Ajá. -Sí.

-Por aquí hay pocos cerdos, ¿no? -¿Cómo?

-Que hay poquitos cerdos. -Bueno, cada uno, en su casa,

a lo mejor tiene uno o dos para matar.

Enséñenoslo usted, a ver cómo está ese cochino.

-Hasta ahora, es pequeño. -Ah, claro.

Hasta que no hace un año, no se mata.

-Ah. Está bien.

Qué bueno. Qué bueno. Sí, señor.

Es blanco. Es albino.

Pues muchas gracias, eh. Y encantado de conocerla.

Mucha salud. -Igualmente.

Buenos días. -Buenos días.

¿De dónde vienes?

-Bueno, yo empecé en Roma. -¡Vamos!

Hace... El día 27 de abril.

Le habrás cambiado las ruedas a la bicicleta.

¿O con las mismas? -Las mismas.

¿Cuántos kilómetros te haces, aproximadamente, todos los días?

Cuando he estado solo, hacía una media de 100.

Vamos a echarnos una fotito, ¿no? -Venga.

-Que viene de Roma. -Venga. Trae para acá,

que te voy a echar una fotito.

Un, dos... Patata.

El Camino es la ONU de los pobres.

Hay una mezcla de razas, de gente de todas partes del mundo,

de todas partes.

Tienes ganas de ver a tu familia,

porque, bueno, todos tenemos familia.

Pero... no quieres que termine esto,

porque has conocido...

a personas tan maravillosas,

que no quieres que termines.

Bueno, vale. -Venga. Adiós, guaperas.

A quien echo más de menos, es a mi nieto.

Eso... Porque él...

está muy unido a mí.

Y se lo digo muchas veces.

Digo: "Algún día tenemos que ir al Camino".

Sería... muy grande.

Tú, en la vida, tienes que tener ilusión por algo.

Si no tienes ilusión, estás muerto.

Estás muerto.

Esto es un pajar, hermano. -Está derrumbado.

¡Coño! Qué cosa más guapa, ¿no?

Vamos a descansar un poco ahí. -Vamos a pararnos.

Que traemos un montón de tiempo con las mochilas a cuesta.

Y hay que descansar un poco, ¿no?

Esto es la rueda de un carro.

Eso lo han hecho de la rueda de un carro. Sí, señor.

Bueno. -Compadre.

Qué pena que nos queda tan poco ya.

Que nos vamos para abajo otra vez.

-Hemos conocido gente... -Maravillosa.

-Que ya no la olvidas. -Hasta el año que viene.

Ya lo diré en esta sorpresa que llevo aquí,

que en Muxía va a ser revelada.

Mañana, si Dios quiere.

Y tengo que nombrar tantas cosas, tanta gente y tanto...

Esto que veis aquí,

que pone "El Camino es magia",

se la vi a mi hijo puesta, le vi la conchita

y digo: Qué bien. Yo me voy a hacer

una conchita de esa porque yo quiero mucho el Camino.

Quiero tener esto y llevarlo siempre conmigo,

porque si estoy en mi casa, seguro que cuando...

Aquí, esto que ustedes ven tan chiquitito, tan chiquitito,

están metida mucha gente.

Están metida gente desde mi primer Camino.

Buenos días, guapa. -Hola. Buenos días.

Buenos días, peregrinos. ¿Qué tal?

Pues nada. Algo habrá para nosotros.

¿O no hay nada? -Claro que sí.

Alojamiento y comida, aquí no va a faltar.

-Perfecto. Este es el sitio estupendo

para podernos quedar. -Claro que sí.

Otro sellito.

¡Ay! Otra cuestita arriba. -Claro que sí.

-Pero es cortita. -Esto viene de maravilla.

Y esta es la habitación que os toca.

-Esto es un lujo. -Perfecto. ¡Uh!

Si esto es un hotel. Qué pedazo de...

-Esto es una suite.

-Muchas gracias. Hasta luego. -Hasta luego.

Vamos a dejar el saco y vamos a tomarnos un refresquito.

-Sí, claro. Que venimos secos, eh.

(Música)

(NARRA) Klara y Michaela son dos veinteañeras de Praga.

Comparte afición por el snowboard

y, también, por viajar a destinos muy lejanos.

Sin duda, el Camino es una de las experiencias

que más están disfrutando.

(HABLAN EN INGLÉS)

Hola. -Hola. ¿Qué tal?

(HABLAN EN INGLÉS)

Adiós. Te amo. -¿Te amo?

Quiero una cerveza, por favor.

-Café o leche. -Café con leche.

-Café con leche.

Yo soy Klara. Yo soy checa. Vino tinto.

Vino "bianco".

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLAN EN INGLÉS)

Decides dar una gran noticia.

¡Harás el Camino de Santiago! Saltan las alarmas.

Alguien está gritando. ¿Es tu madre preocupada?

No. Son tus pies asustados.

Tus pies sufrirán cada uno de los kilómetros

que decidamos recorrer.

Por eso, es importante elegir bien el calzado.

No estrenes calzado nuevo. Tal vez, te guste ir a la moda,

pero ten claro que ahora no se llevan los pies con ampollas.

Si hace frío, las botas de montaña serán buenas compañeras.

Si hace calor, las zapatillas de montaña no te fallarán.

Los calcetines. Para empezar, encuentra a su pareja.

Ahora, mejor. Que no sean de algodón,

ya que se empapan y sin costuras para evitar rozaduras.

Y con esto, ya tienes todo lo necesario

para tener un buen Camino.

(Música)

(Música)

Hola. ¿Qué tal? Hola. ¿Qué tal?

-Hola. ¿Cómo estáis?

Muy bien. Aquí disfrutando y acabando el Camino.

Claro. Veo que estabais haciendo fotos.

Sí, sí. Muy bien. Aquí, del monumento.

-Parecía más pequeño. -¿De dónde vienes?

Yo vengo... Empecé la etapa en Villafranca.

Ah, muy bien. ¿Vosotros?

Estuvimos el año pasado. Empezamos en Astorga

hasta O Cebreiro. Y este año hemos empezado

en O Cebreiro. Habéis retomado el Camino.

En dos años, lo hemos hecho.

Además, esto es muy bonito porque es la primera imagen

de Santiago, ¿no? Sí.

¿Cuántos kilómetros quedan ahora? Yo calculo que unos seis.

Si no me equivoco, seis, más o menos.

¿Nos hacemos una foto los tres? Vale.

¿Sí? ¿Nos puedes hacer una foto?

Muchas gracias.

Gracias. Encantada, ¿eh?

Igualmente. Buen Camino.

Buen Camino. Hasta luego. Adiós.

La última etapa de nuestro viaje es un paseo.

Son menos de 5 kilómetros entre el Monte do Gozo

y la Plaza del Obradoiro.

Pero si decidís terminar vuestro viaje en Fisterra

necesitaréis 3 días más para recorrer

los casi 90 kilómetros que separan Santiago

del fin del mundo.

Son los últimos 3 kilómetros,

3-4 kilómetros antes de llegar a Santiago.

Último día de este Camino.

Y la verdad es que estoy emocionada, ¿eh?

Esto es mágico.

Tiene como una energía especial el Camino

que me ha sorprendido a mí misma.

(NARRA) "Félix es ferroviario. Lo suyo es conducir trenes,

aunque la bici es su vehículo preferido.

Sobre dos ruedas viaja desde Sevilla a Santiago,

casi 1.000 kilómetros en los que se acuerda

sobre todo de su familia."

Hola, ¿qué tal?

Hombre, hola. Muy bien. Aquí almorzando un poquito.

Qué bien. Me voy a parar yo para almorzar.

Reponiendo fuerzas. Muy bien, estupendo.

Genial. Mira, pues ahí tienes un sitio. Elige.

Pues me siento, sí. Claro que sí.

¿Qué tal el día? Bien, bien.

La verdad es que la mañana un poco fría.

Pero el día en general bien.

¿Cuántos días llevas?

Porque veo que lo haces en bici, ¿no?

Sí, pues llevo no sé si son 13 días, 12 o 13 días.

No recuerdo muy bien si no miro.

Hola, ¿qué tal? ¿Qué le pongo por aquí?

Pues mira, quiero un té verde y un bocadillito de tortilla.

¿Madrugas mucho? Sí, claro, madrugo.

Porque si no... siempre pensando en el calor, ¿no?

Pero un día como hoy te da igual

hacer los kilómetros a una hora determinada.

Pero con el calor que ha hecho merecía la pena madrugar

y tener un impasse de 3-4 horitas para poder avanzar.

Claro, pero estás en forma. Sí, hombre.

¿A quién no le gusta verse bien y sentirse bien?

Claro. Claro, yo también soy coqueto.

(RÍE)

Voy a acabar esto y caminamos un poquito juntos.

Cuando quieras. ¿Sí? Pues venga.

Y a ti te habrá pasado muchas veces que como tú

haces más kilómetros con la bici al día...

o sea, con los peregrinos de a pie apenas

entablas una amistad, ¿no?

Bueno, pues en los albergues más bien.

O en los ligares donde comemos pues nos juntamos.

Y todo el mundo pregunta siempre lo mismo:

¿De dónde eres? ¿Adónde vas?

¿De dónde vienes? ¿Por qué camino?

Claro. Cada uno tiene

sus motivaciones, ¿no?

Unos las acaban explicando y otros no,

pero cada uno tiene sus motivaciones.

Además tú llevas aquí tu mochila con tus cosas,

que la tiene en la parte de atrás.

Y eso pesará bastante, ¿no? Sí, sí.

Tira para atrás mucho. Claro.

Tú pesa las mochilas y pesa luego la bicicleta.

Hola. Hombre, buenos días.

¿Qué tal? ¿Cómo va ese Camino?

Pues mal. ¿Cómo que mal?

Iba a decir yo muy bien.

Mal. Pesado. Usted vive en el Camino.

¿Pero el Camino lo ha hecho o no lo ha hecho?

Pues he hecho parte. Parte del Camino.

Empecé en Orense, que es... una buena cuesta.

Sí, sé cómo es. -Una buena cuesta.

Sé cómo es perfectamente. -Y entonces pues claro...

He hecho más ahí delante. O sea, varios trozos.

Tenéis ahora una pequeña subidita.

¿Otra más dice? ¿Otra más? -No, esta es pequeña.

Un placer. Que pase bien día y nada más.

Vale, un placer. -Venga, hombre, adiós.

Sellado. -Sí, hoy es 30.

¿30? -Sí, 30.

En este aquí se quedó sin fecha, ¿no?

Sí, pon la fecha.

Lo tienes a tope casi, ¿eh? -Sí, sí.

¡Aúpa! -¡Oh!

Gracias. -Bueno, Vicente.

(NARRA) "Vicente es Zamorano pero vive en Suiza.

Allí está su esposa y sus hijos.

Pero su corazón también cruza España.

El Camino le ha dado vida. Y aunque cuatro no son muchos

se considera enganchado desde la primera vez

que peregrinó a Santiago."

Pues el Camino la verdad es que hace muchos años

que me hace soñar, hace más de 30 años.

Y entonces pues casi tenía ganas de darle gracias

a la vida de poder hacer el Camino.

Porque nunca he estado enfermo,

nunca he tenido ningún accidente grave.

Entonces he considerado que es oportuno,...

me toca el corazón, de hacerlo.

Pues echo de menos a mi mujer y a mi hija.

Y a mi hijo, claro.

Sobre todo el día 22, que era su cumpleaños.

Ellos no son deportistas,

pero consideran que es una locura.

Yo a veces les digo: "Cada uno tiene su locura."

Y a veces digo: "Bueno, pues que todas

las locuras sean como esta."

¿Comprendes?

¿Cómo es...? Yo qué sé. Es como el colesterol,

se cuela a la sangre y no se suelta.

Vamos, vamos. -Es hora del chupito.

Vamos, que hemos llegado hasta aquí.

(GRITAN CONTENTOS) Vamos, vamos. Chupito, vamos.

Antonia. -Venga, va.

Buen Camino. -¡Buen Camino!

Mi amigo Maximiliano el italiano,

que es el jefe de los bares.

Ese es el que nos incita a parar en el bar.

Si no nosotros somos buenos chavales, ¿no?

Sí, no, pero pasamos muy bien.

Hacemos muy buenas cenas, muy buenas comidas.

Y nos divertimos mucho.

Vamos, antes de caminar.

(CANTAN EN ITALIANO)

(CANTAN EN ITALIANO)

Eh, paramos de cantar.

(CANTAN EN ITALIANO) Falta poco, vamos.

¿De quién es el agua? ¿Tuya? -Muy malo.

Vicente, ¿cuánto falta para llegar?

16 kilómetros.

¿Qué llevamos, 15 kilómetros más o menos?

Sí, ya hemos hecho 16. -Pero hoy es un trayecto de 31.

Entonces para mí... -Sí, 32.

Tenemos que hacer alguna parada antes, ¿o no?

Sí, para mí sí. -Sí.

Y para "tú" también. -Sí, la rodilla.

-¿Para beber un poco, a lo mejor un chupito?

No, chupito no.

-No porque yo tengo que ir al baño.

Tú sabes que yo necesito mucho por el camino

parar para el baño.

(NARRA) "Ruth Cobos es una joven madrileña

a la que la vida condujo al sur.

En Granada vivió años de adicciones y malas compañías

que la apartaron de su familia.

Vive la experiencia de recorrer el Camino hasta Santiago

con sus compañeros de Proyecto Hombre.

Cinco de nosotros somos usuarios de Proyecto Hombre

y han sido mis compañeros en una comunidad terapéutica

durante muchísimos meses.

Los conozco ya de hace casi un año.

Y el trato que hemos tenido ahí dentro

y la experiencia que tenemos juntos

son como de una familia, ¿no?

Como mucha gente joven le pasa que empieza a pasar más tiempo

en la calle que en su casa.

Y todo se hace un núcleo y una bola

y te acabas dejando un poco arrastrar por la vida.

En vez de coger tú las riendas de lo que es tu Camino

la vida te coge a ti, ¿no?

Y, bueno, para mí ha sido unos años muy duros, ¿no?

Son 7 años de supervivencia extrema en muchos casos.

Queda muy poco para llegar.

Queda poquito. -Queda poquito ya, sí.

Esto para mí ha sido un sueño.

Ha sido un regalo. -Esto es una pasada.

La verdad, aunque haya momentos en los que cuesta mucho, ¿no?

Que se hace más duro, te salen ampollas.

Pero la verdad que ha sido increíble.

Va a ser inolvidable para mí esto, ¿sabes?

Es lo que te lleva a decir:

"No tengo ganas de ponerle la siguiente mueca, la verdad."

Llevamos ya cuatro jornadas.

Son muchos kilómetros con mucho calor, con frío,

con ampollas como tú dices.

Pero ponerle la última mueca

y decir se ha acabado el Camino es duro.

Una mezcla entre pena y alegría.

Ha sido muy bonito, la verdad.

Sí, físicamente estás esforzando,

estás al máximo en algunos momentos.

Pero... pero que te regala mucho más, ¿no?

Te da tiempo a ti mismo a conocerte, a...

a pensar, a reflexionar, a disfrutar de la compañía

con la gente con la que vas, de los peregrinos que conoces.

Es como la vida, ¿no?

El seguir echando para "alante"

pese a que las cosas cuesten o pesen, o sean costosas.

Y el encontrarme hoy aquí después de haber hecho esto

y de recibir este regalo

que ha sido para mí hacer el Camino...

junto a estas personas, ¿no? Ya sean compañeros

o voluntarios que se prestan a todas estas labores

pues para mí es algo muy grande, ¿no?

Por eso son mi familia.

Buenas, ¿qué tal? -Muy buenas.

Madre mía, ¿cómo estáis?

Venimos de darnos una duchita.

¿Cómo vais? -Yo estoy agotada.

(RÍEN) Estoy agotada.

Ahora vamos valorando las pequeñas cosas,

vamos viendo lo que estamos haciendo,

lo que estamos logrando. Se acaba la etapa

pero seguimos nuestro proceso,

seguimos nuestro trabajo personal.

Hasta que no me muera no acabaré mi programa.

Toda la vida. Toda la vida ya.

Si te olvidas de esto vuelves como antes.

Pero hoy día me siento un privilegiado, ¿eh?

Tenemos unas herramientas, o tengo unas herramientas

que si las utilizas bien utilizadas

esto es un espectáculo.

¿Pero... pero dónde vas?

A Santiago. -¿A Santiago? Espera un poco.

¿Pero cómo a Santiago? Si por aquí no se va.

(RÍEN)

¿Desde empezó usted el Camino?

De Orense. Desde Orense.

Es duro en bicicleta, ¿no?

Hombre que es duro. Yo vengo de Sevilla.

Me vas a contar cómo es.

La semana pasada hice Valencia-Do Miño-Pontevedra.

Y muy bien. -¿Valencia-Do Miño?

Y después Pontevedra-Santiago también.

Pero este es un rompepiernas. Quebranta-todo.

Sí, es Galicia. -Quebrantahuesos no.

Cuando crees que has acabado aún te queda.

Sigues a la derecha, sigues a la izquierda.

Venga, hasta luego. ¡Buen Camino!

Huy, que me engancho. -Hasta luego.

Hasta luego. ¡Cuidado con la cadena!

Llevas muchísimos kilómetros recorridos.

Sí, exactamente no sé cuántos son.

Pero posiblemente sean aquí 975 o algo así.

Exactamente no sé cuántos son, pero más o menos.

Saliste desde Sevilla. Sí, hacía mucho calor.

Y salida complicada porque está mal señalizado.

Pero bueno, entre el GPS y preguntar a la gente

un poquito las cosas salen.

Coges el camino y tiras el enfado que tienes encima

y continúas hasta tu lugar de destino, evidentemente.

Y este año lo haces solo. Solo.

¿Por algún motivo querías hacerlo así?

Puede que haya muchos motivos.

Se pueden explicar cuarenta mil motivos.

Pero especiales yo creo que ninguno.

Aunque sí...

Aunque sí fue el cumpleaños de mi padre el día 1 de junio.

Hace que murió seis años y...

El esfuerzo del Camino se lo debía a él.

Murió...

De una forma un poco extraña, bueno, estaba malito y...

Y bueno, murió de una forma un poco extraña.

Y es curioso porque estaba, te contaré cómo fue,

estaba esperando a que diesen a mis hijos, tengo dos hijos

de 16 y 19 años, las vacaciones para ir a ver al abuelo

y bueno, pues yo quería haber ido la semana anterior,

pero ya decidí esperar para coger a los niños y...

Y bueno, ya no me dio tiempo porque murió en ese impasse.

Y es algo que me ha quedado ahí y bueno, pues el esfuerzo

del Camino se lo debía a él y mi esfuerzo ha sido para él.

(SE EMOCIONA)

En este caso, supongo que habrá tramos,

momentos en los que te puedas acordar

de tu padre, ¿no?, y le dediques parte

de esta experiencia. Sí y también tramos

en los que dices: "¿Qué hago aquí?".

"¿Yo qué hago aquí pasándolo...

...tan mal, pasándolo tan mal, sufriendo tanto?".

Porque te duelen las piernas, porque no sabes dónde estás,

porque el satélite no aparece, por dónde estoy

y continuamos un poco a ojo.

Ahora, también te digo que lo que ves es tan espectacular

que entiendo que la mayor parte de los humanos que no hacen

ese trayecto de esa forma y de esa manera

no lo van a ver nunca jamás. En el Camino tienes heridas,

tengo tapadas las piernas, pero me verías las piernas

llenas de arañazos de las encinas.

Claro que sufres y paras y sacas el botiquín de tu mochila

y te las curas y te las aseas y, claro, y donde hay calor,

pues se suda mucho

y la bici son muchas horas, seis horas diarias,

cinco horas y media y, claro, pues se infectan

y vas con el culete como vas.

¿Qué te ha enseñado el Camino?

Esfuerzo, sacrificio, generosidad,

humanidad, humanidad, la gente es humana,

en general, es humana, la gente compra y deja las cosas

para que el siguiente las aproveche.

Humanidad.

Cuando vuelvas a casa, ¿qué pasa?

¿Qué pasa? Pues mira, lo primero, lavadora.

(RÍE) Lavadora lo primero, lavadora.

Después tú mismo te aseas a tu manera, tu forma.

Yo me huelo y no huelo demasiado, pero estoy como incómodo

y te tengo delante y claro, no...

Está claro.

Tienes dos hijos, ¿y no han hecho el Camino o sí?

No.

¿Te gustaría hacer el Camino con ellos?

Bueno, yo con mis hijos...

(SE EMOCIONA)

Todo. Todo.

Todo, es más, he salido para ir con ellos

mucho a entrenar, les enseñé a andar en bicicleta,

o sea, ellos iban delante de mí y yo detrás, ahora soy yo

quien va delante y ellos detrás

porque ya no puedo con ellos, ¿no? No puedo con ellos, pero...

Pero bueno, sí que me gusta, cómo no me va a gustar

ir con tu hijo al lado charlando de lo que sea, ya lo creo,

eso es todo, los hijos son todo.

Pues muchísimas gracias, Félix.

Un placer hablar contigo. Un placer, también, haberte visto

a ti y ver esa sonrisa que tienes tan bonita.

Muchas gracias. Déjame que sea un poco zalamero,

venga, ya está, ya está.

Deja que sea un poco zalamero.

Muchas gracias. Ya está.

(Música)

-Hombre, buenos días, qué tal. -¿Qué andas mirando esto?

-Bueno, veo un poco qué sucedió el día, un trágico...

El primer ferrocarril español, yo trabajo en RENFE,

soy maquinista... soy maquinista

y no me trae buenos recuerdos, la verdad, claro.

Pasas por aquí, lo ves, y bueno, es la vida.

Es la vida que nos toca vivir a veces.

Bueno, pues nada, voy a ver si continuo un poco el Caminito.

-Buen viaje. -Gracias, hombre.

Hasta luego, adiós. -Adiós.

(Música)

Hola.

-Hola, buenos días.

-Hola.

-¿Qué tal? -¿Puede sellarnos esto, por favor?

-Sí, tenéis ahí en la esquinita, ¿o queréis que os selle yo?

-No, yo, qué más da. -Me da igual.

-No me cuesta nada tampoco. -Qué bueno esto, ¿no?

-Sí, casi todo.

Eso es mermelada de frambuesa.

El agua es gratis, sí.

Podéis rellenar vuestras botellas si queréis.

-Es que no hay agua. -Bueno, esta ya está, venga.

(TODAS) Gracias.

-A ver, chicas.

-Podéis probar todos si queréis.

-Buenísimo.

-¿Tengo palillos para todos o no? Pedí cinco, erais cinco, ¿no?

-Sí. -Esto se me da fatal.

-Pincha otro. -Ay, qué bueno.

-Gracias. (TODAS) Muchas gracias.

-Adiós. -Adiós.

El paso del instituto a la universidad es un momento

importante en la vida de una persona.

Que se lo digan si no a estas cinco chicas madrileñas.

Acaban de pasar por el trago de la selectividad

y mientras aguardan impacientes los resultados,

han decidido venirse juntas al Camino de Santiago.

Lo hacemos un poco por motivos religiosos en plan:

"Quiero hacer este Camino,

ofrecerlo, llegar a la tumba del apóstol"

y todo eso y también de paso, conoces, porque me ayuda un montón,

lo comentábamos antes en la comida:

"Es que os estoy conociendo en todas vuestras facetas".

En la alegre, en la triste, en la cansada, en la enfadada

y en todas y eso, no sé,

es una experiencia muy bonita, la verdad.

Es gracioso porque dices: "¿Ahora quién tiene

la responsabilidad?" porque si vamos con un adulto,

pues nosotras a nuestra bola, pero ahora como...

como que te haces más responsables porque sé que tengo

que despertarme a esta, me tengo que levantar,

no hay nadie detrás mío y maduras un montón también.

-Además, creo que en estos viajes, o sea, como te ha costado

tanto y tú en algunos momentos lo has pasado mal,

pero luego lo has superado, pues en el fondo es como

que te ha marcado mucho

y al final pues lo recuerdas como más bonito, ¿no?

Una cosa que me di cuenta es que, realmente,

no necesitas casi nada en el Camino, lo decíamos antes,

lo importante no está en las cosas está en las personas

con las que hablo, con las que voy en el Camino

y eso también a mí me ayuda un montón

a ser más desprendida en plan, no depender tanto de las cosas

materiales, sino pues, es que todo lo puedes meter

en una riñonera, lo importante, lo demás, la gente.

Gracias.

Y vamos contigo a la habitación.

Muchas gracias. -Venid aquí con las camas.

(TODAS) Gracias.

Yo me tiro abajo, chicas.

-Y yo arriba. -Uf, qué cansancio, eh.

-Pues... (RÍEN)

Además, esta era la peor etapa.

-No, la peor era la de ayer, tía. -No, tía, lo peor lo hemos pasado.

-Pero ya está. -Es que esta era larguísima.

-Ya sí que las demás son más cortas.

-Ah, mira ahí están los enchufes.

-Y hay mazo.

-No habéis traído un ladrón. -Qué guay.

-Qué bien. -Puedo cargar el móvil.

-¿Lo veis, chicas?

Es que... -Lo malo es que está algo alejado.

-No, está genial, está al lado de la iglesia, tía.

-No, digo el enchufe.

-Ah, ja, ja, ja.

-Vámonos, tía.

-Ah. -Si eso la dejamos ahí, ¿no?

-Ha entrado un grupo.

Courtney Hartman es una guitarrista

y cantautora de Loveland, en Colorado.

Comenzó a tocar la guitarra con ocho años, de joven se unió

al grupo Della Mae aportando canciones

al segundo y tercer álbum del grupo

por el que fue nominada a los premios Grammy.

(HABLA EN INGLÉS)

(CANTA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

Es esto, esto es la plaza, aquí.

Hombre, llegando a esta plaza ya sube todo, sí.

Se sube arriba uno como si flotara uno digamos.

Si yo fuera dirigente de este país,

daría una semana de vacaciones a todo el mundo y los obligaría

a hacer una semana de Camino de Santiago

como una buena terapia.

Aconsejo a todo el mundo que lo haga.

Pues cuando lleguemos a la zona vieja iremos al albergue,

nos ducharemos y hoy fiesta,

pero por lo alto además, fiesta con chupitos, por supuesto.

(CANTAN)

(GRITAN) ¡Eh!

Yo creo que es un momento de satisfacción en plan:

"Lo hemos conseguido, ya hemos llegado después

de todo el esfuerzo". Que nos ha costado un montón,

que una tenía mal la cadera, que otra la mochila mal.

Ha sido como todas juntas

hemos llegado y no sé, muchísima alegría.

Éramos amigas, pero es que en este Camino

es que nos hemos conocido tanto y venga, una tirando de otra,

ayudándonos, que es como que...

(Campanadas) Nos hemos unido un montón

en todo, yo creo que, vamos, una amistad tan fuerte

que creo que será para toda la vida.

(Música)

Bueno, de principio es alegría de pensar, incluso,

que los adjetivos que traía en mente se han cumplido.

Es satisfacción plena. Habrá gente que tenga

otro tipo de métodos para conseguirlo,

pero yo los consigo, por lo general,

a base de esfuerzo personal, físico por lo general,

que es lo que más domino, seguramente.

Y contentísimo de mirar hacia arriba y ver a mi padre

y dedicarle todo mi esfuerzo, que ha sido muchísimo.

Esto no es fácil. Da la impresión de que uno llega

y ya está, y no. Son 13 días de Camino, de monte,

de poca velocidad, del culo hecho polvo...

Pero polvo, polvo. Estará todavía así,

y durará unos días. Pero bueno, ¿qué voy a hacer?

Sabía lo que había y sé que esto funciona así.

Luego ver todo esto... Esto no tiene precio.

¡Estamos aquí!

(GRITAN EUFÓRICOS)

Muy orgullosa de todos nosotros, muy contenta.

Aunque sean solo 130 kilómetros,

pero ya eso es un montón.

Lo hemos cumplido.

Tengo un dolor en el pie terrible y se me ha olvidado y todo.

La verdad es que... mucha emoción de conseguirlo.

Simboliza todo lo que hemos ido pasando

durante este tiempo. Un reto más

que nos hemos propuesto juntos, y hemos superado juntos.

Un poco triste porque se acaba la experiencia.

¿Y a cuánto estoy? Estás...

Baja esta calle y vas a ver unas escaleras,

entras en una plaza, das la vuelta y... ahí.

O sea, estoy al lado ya. ¡Buen Camino!

La verdad es que es una sensación que me ha sorprendido mucho

porque entras aquí con todo el mundo

que está ilusionado, que está consiguiendo

las promesas que ha hecho, sus objetivos...

Llegas aquí y te envuelve todo de una magia brutal.

Estoy feliz, contenta, emocionada.

Creo que vuelvo a casa con energías renovadas,

con una experiencia

que seguro que vuelvo a repetir.

El Camino no se va a acabar aquí, sino que va a continuar.

Y... como nueva por dentro.

Lo primero que he pensado ha sido en mis padres.

En llamarles por teléfono y explicarles todo...

en cuanto pueda.

¡Hola! ¿Qué tal? Está llorando... Ven aquí.

Muy cansados. Se hace una promesa, se llega, mucho sacrificio,

muy duro... Muy duro.

Muy duro para gente que no puede. -Pero merece la pena muchísimo.

Recomendado totalmente.

Eso tengo yo que vivirlo y tirarme al suelo.

Y me he tirado al suelo.

¿Te has tirado ya al suelo? Claro.

Me he levantado para hacerme la foto.

Pero sí, claro que sí. Impresiónate, de verdad.

Una de las mejores experiencias de mi vida.

¿Ahora el Camino se acaba aquí? Ahora el protocolo...

El protocolo dice que te tienen que dar

una acreditación que es la Compostelana.

Claro. Y dicen que el Camino

acaba en Finisterre. -Sí.

Dicen que acaba allí.

Hacer el Camino a Santiago no significa que acabes

tu Camino frente al Apóstol.

Puedes continuar hasta Fisterra, lo que se conoce

como la prolongación jacobea.

Fisterra representa el final, el kilómetro cero

del Camino a Santiago, un lugar que los peregrinos

definen como mágico y de una gran belleza.

Cada año crece el número de peregrinos

que se acercan a Fisterra. El año pasado,

unas 25 000 personas se acercaron a lo que se conoció

como el fin del mundo.

Fisterra fue durante muchos siglos el final de la tierra conocida.

Hoy, es el final de muchos caminos,

de muy buenos caminos.

Hola, ¿qué tal? ¿Qué tal? ¿Cómo está?

Muy bien. Cansada, pero contenta porque ya he llegado.

Es usted Marta Márquez. Sí.

¿Qué Camino ha hecho? El Francés.

¿Y le ha gustado el Camino? Muchísimo. Es duro por momentos,

pero me ha gustado. Merece la pena llegar, ¿no?

Totalmente. Viene desde... Vilafranca.

Sí, Vilafranca del Bierzo. Exacto.

Pues le voy a poner el sello oficial de la Catedral,

que es el último. Qué bien.

Al principio y al final de la credencial.

¿Vienen muchos peregrinos al día por aquí?

Sí, actualmente estamos teniendo mil y algo diarios.

¿Mil y algo? De nueve a nueve que abrimos.

Le explico: este es el sello oficial

de la Catedral, tiene el día de llegada de hoy.

El oficial aparece aquí, junto a la peregrinación.

Y al final también lo tiene aquí. Y esto es lo necesario

para recibir... La Compostela.

Hay mucha gente que lo llama Compostelana.

Compostelanas son las personas que viven en Compostela.

La Compostela es un documento oficial

conforme ha realizado el Camino, y está en latín.

Por eso voy a escribir su nombre en latín.

Marta en latín es Martha.

Con la Compostela en mis manos mi Camino está llegando a su fin.

No hay prisa, pero tampoco quiero detenerme.

Aún me queda una cosa por hacer: pongo rumbo a Fisterra.

Y justo en este instante me acuerdo

de todos los momentos que me ha regalado el Camino.

(CANCIÓN) #He visto

#la Tierra girar,

#cosida a los desiertos sin mitad.

#La sombras

#quebrada de un glaciar

#que tiembla como un crío frente al mar.

#Ya es hora de intercambiar

#mensajes por palabras.

#Ya es hora de replegar

#las alas rumbo a casa.#

Esto que estoy viviendo justamente ahora

es imposible que lo vuelva a sentir.

Ojalá todas las personas del mundo

pudieran hacer el Camino.

Demostrar que si uno lucha por lo que uno quiere

lo puede hacer, no importa cuánto tarde.

Para mí el Camino ha significado tantísimo

que mi hijo se tenía que llamar Santiago.

(CANCIÓN) #He viajado a lomos

#de la lava de un volcán,

#esclavo de su urgencia y su velocidad.#

Esta todo el pueblo diciendo que no lo iba a hacer,

y lo he conseguido.

(CANCIÓN) #Haciendo de la música

#espejo de mi hogar.

#Un manto en los delirios de un chaval.#

Estoy dando mi vida al Camino. Mi tiempo, mi dinero... Todo.

(CANCIÓN) #Ya es hora de intercambiar

#su fuego por palabras.

#Ya es hora de replegar

#las alas rumbo a casa.#

Cuando te duele todo el cuerpo y solo llevas 100 kilómetros

y te quedan todavía 1400...

El Camino es constancia, es esfuerzo, es dolor...

Es tantas cosas...

Todo lo que creías que eras capaz de hacer,

eres capaz de hacerlo.

(CANCIÓN) #Ya es hora de intercambiar

#su fuego por palabras.

#Ya es hora de replegar

#las alas rumbo a casa.#

Aquí, donde la Tierra se despide del Sol,

pongo fin a mi Camino. Vuelvo a casa con la mochila

cargada de momentos que recordaré toda la vida.

Gracias, peregrinos, por compartir este viaje.

¡Buen Camino!

¡Buen camino! - Programa 9

14 sep 2017

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