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Para todos los públicos Audiencia abierta - 28/10/17 - ver ahora
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El rey ha pasado esta semana las horas más duras

de su corto reinado y, posiblemente, uno de los momentos más difíciles

de la democracia española.

Ha seguido con profunda preocupación la evolución

de la grave crisis política en Cataluña

y el avance del desafío secesionista.

El jueves, tras la comparecencia del president de la Generalitat

descartando la convocatoria de elecciones,

el monarca suspendió su agenda para seguir desde su despacho

la evolución de la situación y las decisiones

del Parlamento catalán y el Senado de la nación.

El primero iniciando un proceso constituyente, despues

de aprobar una resolucion que recoge la declaracion unilateral

de independencia; el segundo aprobando la intervención

de independencia; el segundo aprobando la intervención

de la autonomía catalana prevista en el artículo 155

de la Constitución.

Por responsabilidad

y porque así se lo exige la Constitución,

el Jefe del Estado firmó los reales decretos

aprobados por el Gobierno

en aplicación del artículo 155 de la Constitución

una vez dada la luz verde por el Senado.

Apenas dos horas después, y ya publicado en el BOE,

el Consejo de Ministros aprobaba, en sesión extraordinaria,

las primeras medidas para restituir el autogobierno.

Cesar al presidente y vicepresidente

extinguir sus órganos administrativos,

así como los delegados de la Generalitat

en Bruselas y Madrid.

Cesar al secretario general del departamento de Interior

y director general de los Mossos e Escuadra.

Serán los distintos ministerios

los que asuman las respectivas competencias.

Albert Rivera aseguró que no era momento de esconderse

sino dar la cara.

Pablo Iglesias acusaba a los independentistas

de favorecer la estrategia de represión del PP.

Y Pedro Sánchez rechazó la resolución

impuesta en el Parlament

y aseguró que no hay banderas de la izquierda

en la causa secesionista.

Las últimas 48 horas han sido posiblemente las más duras

que ha vivido Felipe VI desde que accedió al trono

hace algo más de tres años

y uno de los momentos más difíciles de la democracia española.

Unas horas de frenética actividad

en las que el rey ha estado muy atento y puntualmente informado

de los movimientos en Barcelona y Madrid

y ha mantenido intensos contactos

para conocer la evolución de los acontecimientos

y de las conversaciones

destinadas a evitar la Declaración Unilateral de Independencia

y la propia aplicación del artículo 155.

Si hace unos meses el rey se mostró preocupado,

es de suponer que ahora lo estará más,

aunque seguro y firme respecto a la respuesta del Estado

ante un intento de secesión.

La fuga hacia delante del independentismo catalán

obligó al monarca a suspender los actos públicos de su agenda

y encerrarse en su despacho

para seguir atentamente los acontecimientos.

Una suspensión de su agenda pública

que puede prolongarse durante los próximos días.

El rey siguió, paso a paso,

la evolución de la situación en Cataluña.

Muy pendiente de la intervención del president de la Generalitat

descartando unas elecciones anticipadas,

de la decisión del Parlament

sobre la declaración de independencia

y la del Senado sobre la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Otro foco de interés en el conflicto catalán

ha estado esta semana, aquí en el Senado,

cuya utilidad se ha cuestionado en muchas ocasiones,

pero que en este escenario ha tenido un papel protagonista.

La Cámara Alta ha tenido que autorizar al Gobierno

para aplicar las medidas que se derivan de la activación del 155.

Más de seis horas de debate

tras seis dias de tramite en el Senado

para llegar a este punto.

PP, PSOE, Ciudadanos, UPN y Coalición Canaria

votaron a favor de la activación del 155.

Fue tras una sesión

en la que el presidente Rajoy defendió que la decisión

no pretende recortar derechos sino restablecer la legalidad.

No contra Cataluña

sino para impedir que se abuse de Cataluña,

no para suspender la autonomía de Cataluña

sino para consolidarla.

El Gobierno tiene seis meses

para convocar elecciones en Cataluña.

La medidas, según el texto salido del Senado,

tendrán que aplicarse de forma gradual.

Además, se aprobó un voto particular del PSOE

que impide que el Gobierno

pueda tomar el control de los medios públicos catalanes.

En la defensa de su postura, los socialistas recordaron

que están con la Constitución que no con el Ejecutivo.

Ahí estaremos, señor Rajoy, exigiendo mesura,

eficacia e inteligencia

en la administración del Estado de Derecho.

Dos ex presidentes autonómicos socialistas, Montilla y Antich

se ausentaron durante la votación.

Entre los que votaron en contra, Podemos.

Es la liquidación del consenso de la transición, argumentaron.

Igual o más críticas todas las formaciones nacionalistas

que también se opusieron.

Nos han demostrado que es imposible el encaje de Cataluña en España

e incluso se lo han demostrado

a la Cataluña que quiere ser española.

Tan solo Nueva Canarias se abstuvo.

Hoy no es dia para discursos triunfalistas,

hoy no hay vencidos, hoy hemos fracasado todos.

Luz verde del Senado al 155,

poco después de conocer la decisión del Parlament.

Es la prueba inequívoca de lo necesario que era

que el Senado aprobara esta propuesta.

Con los poderes del Estado activados,

tal y como pidió el rey, su papel como jefe del Estado

adquiere, a partir de ahora, otro perfil.

Entra en una nueva fase en su función de arbitrar y moderar.

Después de esta declaración, todo se activó.

En apenas 18 días, el Consejo de Ministros actuó.

Una semana después, ayer, el Senado lo aprobó.

Antes, el Tribunal Constitucional

había anulado la ley de referéndum del Parlament catalán,

los tribunales de justicia, encarcelado preventivamente,

por presunto delito de sedición, a los responsables

de la Asamblea Nacional Catalana y Omnium Cultural,

y dejado en libertad con cargos al mayor de los Mossos.

Más de 1500 empresas han sacado, en permanente goteo,

su sede de Cataluña.

La cúpula de las instituciones europeas también se activó.

Y fue patente en Oviedo en los Premios Princesa de Asturias.

Desde el presidente de la Comisión apelando al cumplimiento de laLey,

al del Consejo Europeo, hablando de concordia y unidad.

También los líderes europeos.

Teresa May anunció que Reino Unido

no reconocería una hipotética Cataluña independiente.

En la reunión del Consejo Europeo,

la canciller alemana apoyo la postura del Gobierno español,

esperando una salida constitucional.

Y el presidente francés, Emmanuel Macron,

reafirmó la unidad en torno al Ejecutivo español.

El restablecimiento de la legalidad constitucional está en marcha.

Su aplicación, evolución y seguimiento ya no es cosa del rey.

Corresponde al Gobierno, a los tribunales,

al Ministerio Fiscal y a las fuerzas políticas.

El monarca no abandonará su papel de arbitraje y moderación,

aunque no se lo pongan fácil.

En este marco complejo, el jefe del Estado abre otra etapa

con otra tarea central: la reconciliación,

no tanto en el ámbito político como en el empresarial y el social.

Algo que también ha hecho, pero desde ahora

con mayor intensidad, si cabe.

Difícil rol el de suturar tanta quiebra y destrozo.

Intensificará sus contactos personales o telefónicos

con empresarios, banqueros, líderes sociales,

ciudadanos y culturales para ayudar a recomponer

una situación muy deteriorada.

No le veremos mucho por Cataluña.

Ni es el ambiente político,

ni hay actos políticos programados con el rey,

ni siquiera económicos o empresariales en esta situación.

No es el mejor momento de aparecer, sino de coser

y la costura es mejor a puerta cerrada,

sobre todo con un roto tan inmenso.

En muchos de sus viajes a Cataluña, el rey ha tenido ocasión

de pulsar la opinión de los empresarios.

Y siempre ha alabado su capacidad emprendedora

como un ejemplo del mejor espíritu emprendedor español.

Lo decía en el centenario de Freixenet,

empresa que, como otras muchas, hoy se plantea sacar su sede

de Cataluña.

En el próximo Consejo de Freixenet yo lo voy a proponer.

Esto va a ser la semana que viene.

Se sumaría así a las más de 1500 empresas

que ya han tomado esa decisión.

Esta misma semana,

el Círculo de Empresarios pedía como salida elecciones

y Seat recordaba que la seguridad jurídica y la permanencia en Europa

son para ella imprescindibles.

A lo largo del proceso, han sido muchos los empresarios

que se han dirigido al rey para trasladarle su preocupación,

de ahí que le mostraran su apoyo tras su declaración

del 3 de octubre.

El rey ha hecho lo que tenía que hacer

y no se le puede pedir nada más.

Y también el Día de la Hispanidad en el Palacio Real fue muy positivo,

dándonos unas líneas de acción y actuación

que yo creo que configuran muy bien la importancia de su función

como jefe del Estado.

El temor de todos, que, ante la inestabilidad,

las empresas sigan saliendo y muchas ya no vuelvan.

En el futuro, dicen, cuando consiga disiparse la incertidumbre,

el papel de árbitro del rey será importante,

un árbitro que puede ayudar también como ha podido hacer

o como está en su criterio hacerlo en lo que serían

procesos tan importantes como si en algún momento

tuviera que haber una reforma constitucional.

Ahí puede ejercer una labor de intentar comprender a todos

en estos momentos.

Hay que ponerse en la cabeza de todo el mundo

y todo el mundo opina de manera muy distinta.

De momento, lo urgente es encontrar una salida

que frene la confrontación social y el deterioro económico.

ES el momento más difícil desde que asumió la jefatura del Estado.

Aunque nada trasciende de sus despachos en Zarzuela

sigue al minuto la situación del país.

El rey tiene que estar a la espera de acontecimientos.

El no es el protagonista principal, el protagonista es el Gobierno

y el dispuesto a que si hay

alguna situacion de emergencia nacional grave poder salir.

La jefatura del Estado ya ha hecho todo lo que debía hacer

hasta el momento presente.

El rey modera y arbitra las instituciones

pero no es un mediador.

Se arbitra dentro de la legalidad.

No se puede arbitrar entre lo legal y lo ilegal.

Ahora el escenario es otro.

Algunos de los decreto decisivos llevan,

por que asi lo recoge la Constitución, la firma del rey.

Vienen meses complicados

porque el 155 implica tomar medidas de cierta dureza,

pero en cuanto se normalice la situacion,

volveremos a que el rey pueda protagonizar visitas y viajes.

El rey ha hecho contantes gestos de acercamiento a Cataluña

y su diversidad pero el 3 de Octubre fue el punto de inflexión:

el rey puso discurso al Estado.

El rey se estaba jugando la Corona en esas fechas

y que con ese mensaje se la ganó.

¿Por qué?, porque era la crisis de su reinado.

El 3 de octubre el rey se comportó como un jefe de un Estado

que está siendo agredido.

El ha sido muy duro contra la ofensiva catalana,

duro contra los protagonistas de este proceso

mas que con los catalanes.

Ahí ha sido muy cuidadoso

entre los que han liderado este proceso loco

de lo que es la gente de Cataluña.

Pero no cabe duda que va a salir dañado.

Esta misma semana, el Ayuntamiento de Girona,

gobernado por independentistas, le declaro persona non grata.

Pero esta circunstancia, según los expertos,

no reducirá su presencia en Cataluña.

El rey tiene que ir a Cataluña

pero en unas condiciones de máxima dignidad.

Creo que tenemos que trasladar a los independentistas catalanes

que el rey es el símbolo de una Estado

que tiene dignidad, que tiene autoestima.

Ese será el complicado trabajo que tiene por delante el monarca.

Una actuación que será seguida de cerca,

como se ha seguido durante estos meses,

especialmente el último.

Una actuación que, al menos en lo público,

ha quedado plasmada en dos intervenciones.

Una primera ante la nación, con un formato propio

de un discurso de jefe del Estado.

En su segunda intervención, pautada,

ya que vino vinculada a unos premios

que este año han coincidido con el proceso catalán,

vimos a un rey ante un auditorio físico,

en él presentes responsables de la Unión Europea,

un discurso, además, con proyección internacional.

En sus dos intervenciones quedaron reflejadas

las funciones de símbolo de la unidad y del papel moderador

que le reconoce el artículo 56 de la Constitución,

menos evidente, la de árbitro, apuntan algunos constitucionalistas,

de neutralidad activa en defensa de la Carta Magna, señalan otros.

Coinciden los juristas en que, si bien el jefe del Estado

puede recabar información a través de contactos

con las fuerzas políticas y sociales,

sus intervenciones públicas han de ser excepcionales,

porque el papel de estabilidad que le corresponde a la monarquía,

explican, así lo requiere.

En la Cátedra sobre Monarquía Parlamentaria

se habló esta semana de los Actos de las Cortes

en relación con la Corona,

que son los que se refieren al juramento del monarca,

la designación de regente o tutor entre otros.

Pero en el aire y en las preguntas, estuvo de nuevo Cataluña,

con algunas aclaraciones.

Como que en ningún caso el art.155 podría suspender una autonomía,

porque el rey también se compromete con ellas en su juramento.

El juramento es de fidelidad a la Constitución,

pero también de respeto de los derechos de los ciudadanos

y también de las CCAA.

Lo que quiere decir es que el rey también se compromete a respetar

los derechos de los territorios que componen España.

Tampoco cabría esperar intervención alguna del monarca ante Las Cortes,

ya que sólo está prevista en la apertura de legislaturas.

Nada más que en la sesión solemne de apertura de la legislatura

no esta prevista una, ni un mensaje a las Cortes,

los mensajes del rey se manifiestan en público,

no solamente en discursos

como el que dirigió a todos los españoles,

sino en actos institucionales

como en los Premios Príncipe de Asturias

o en cualquier otro acto.

Igualmente no cabe actuación alguna del monarca ante el art.155,

salvo en su caso, para la firma de Reales Decretos.

El miércoles el rey recibió credenciales en el Palacio Real

de cinco nuevos embajadores en España, cuatro europeos.

Era inevitable la alusión a la situación en Cataluña

y la posición de Europa.

Tan solo uno de los embajadores

que esta semana presentaron credenciales ante el rey

era de fuera del continente europeo, el de Níger;

tres, los de Finlandia, Irlanda y Luxemburgo

pertenecen a la Unión Europea y con el quinto, el suizo,

compartimos continente y muchos otros vínculos.

En una semana especialmente decisiva en el proceso soberanista catalán

parecía inevitable que hubiese alguna referencia a este asunto

en los encuentros entre diplomáticos y rey.

Es un asunto interno de España.

Tengo confianza y respeto por el Estado de derecho.

Es la posición que le expresó a Felipe VI

la embajadora de Finlandia, la misma posición

que desde que comenzó el conflicto ha defendido la Unión Europea.

Cumplimiento de la ley

y recordatorio de que una Cataluña independiente

quedaría fuera de la Unión.

Al margen de Cataluña,

en estos encuentros se habla de intereses comunes.

Quería intensificar nuestras relaciones bilaterales,

tanto a nivel político como económico.

Intensificar relaciones en áreas como el medio ambiente,

los recursos renovables, la salud o el diseño.

Además, Finlandia es el referente europeo en educación,

pero en ese terreno, señala la embajadora,

la colaboración entre los dos países ya es estrecha.

Y a Suiza viajó el martes la reina Letizia

para asistir en Ginebra a la reunión de trabajo

de la Organización Mundial de la Salud

y entrevistarse con el nuevo director general

de esta agencia de Naciones Unidas.

El nuevo director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus

agradeció a la Reina su liderazgo y compromiso con este organismo

y en la reunión de trabajo que mantuvieron

le expuso cuáles serán sus prioridades

en los próximos cinco años

en materia de cobertura sanitaria universal, emergencias,

salud materno-infantil, y medio ambiente.

Cuestiones todas que ocupan buena parte

de la agenda nacional de la reina, también de la internacional.

Doña Letizia es embajadora especial de la Fao para la nutrición.

Ha participado además en foros mundiales

como la segunda conferencia global sobre salud y cambio climático.

La de esta semana

ha sido la tercera visita de doña Letizia a la OMS,

en 2013 estuvo como princesa, y el pasado año regresó como reina

para apoyar el programa de Fomento de la lactancia materna,

impulsado por este organismo que, por su trabajo,

en 2009 recibió el Premio Príncipe de Asturias

de Cooperación Internacional.

La situación en Cataluña obligó al rey,

como ya hemos dicho, a anular su presencia

en la entrega de los premios periodísticos del diario ABC,

que presidió en solitario la reina Letizia.

En un ambiente entre políticos y periodistas,

en el que pesaba la preocupación por la situación en Cataluña,

la reina presidió el jueves la cena de entrega de los premios de ABC.

Unos galardones que sirven para honrar a los premiados

y por extensión, dijo ,

para recordar la vigencia del periodismo.

Una prensa, un periodismo, unos periodistas

que deben apelar a esa estabilidad y a ese rigor en cualquier tiempo,

tambien en estos tiempos.

Doña Letizia recurrió a las palabras de un personaje, de Jose Luis Garci,

"uno no envejece cuando ama",

para recordar su pasado como periodista

y renovar su amor por el oficio.

Un oficio que yo, de forma indisoluble,

uno vinculo a la democracia y a la libertad.

El cineasta José Luis Garci ha sido este año el galardonado

con el premio Mariano de Cavia.

Andrés Rábago, "El roto", recogía el premio Mingote

y el premio Luca de Tena era para el director del diario chileno,

El Mercurio, que en su discurso quiso mostrar su apoyo

a la unidad de España.

Simbolizada en su majestad

el rey cuyo destino nos palpita como algo propio

muy adentro en el alma, tanto como el de Chile.

Esta ha sido la 97 edición de unos premios

que nacieron en 1920.

El martes la princesa Leonor cumple 12 años.

Las apariciones oficiales de la heredera al trono

son todavía contadas.

Y es que los tiempos cambian.

Felipe de Borbón tuvo una infancia mucho más agitada.

Hace tan solo unos días se entregaban sus premios,

los Princesa de Asturias, y Leonor volvía a ser protagonista,

más bien su ausencia.

Porque los ovetenses preguntaban, un año más,

para cuándo la heredera en el Principado.

Y escuchaban de sus padres que es solo una niña.

El martes la hija mayor de los reyes cumple 12 años,

otro momento de protagonismo, pero que, muy probablemente,

repita el esquema de sus anteriores cumpleaños.

Colegio y celebración familiar alejada de los focos.

La intención, que Leonor crezca con una infancia

lo más normal posible.

En este último año, el guion de su vida no se ha alterado,

tampoco se han conocido detalles de ese guión

ni cómo se va planificando su formación.

La única certeza, cosas de la edad,

es que Leonor ya ha llegado a secundaria.

Por lo demás, todo parece indicar

que aún tendrá que soplar algunas velas más

antes de empezar a incorporarse a la agenda oficial.

Una agenda en la que sí está, claro, la reina Sofía,

que también está de cumpleaños esta semana,

el jueves llega a los 79.

Celebración por partida doble en Zarzuela.

La infancia de don Felipe fue distinta.

Eran otros tiempos en una España en blanco y negro.

Los entonces príncipes recorrían el país con sus hijos

para darse a conocer.

Y él comenzaba su aprendizaje.

Tenía cinco años cuando realizó su primer viaje oficial a Canarias.

Tras la muerte de Franco la tarea era reforzar la institución.

Y los ya reyes, Juan Carlos y Sofía, lo hacían en familia.

También acompañó a sus padres

en su primera visita oficial a Zaragoza.

Un año más tarde vimos a un jovencísimo principe de 8 años

de visita oficial a Galicia.

El principe se va a costumbrando a los actos oficiales.

No se aleja de sus padres y pregunta.

En la catedral de Oviedo

visita los símbolos restaurados del Principado.

Estos actos tenían puesta la mirada en él,

la figura del heredero en el Principado de Asturias.

Tenía 12 años.

Los mismo que cumplirá el martes la princesa Leonor.

Los asturianos le vitorean, él saluda

y cuando suena el himno del Principado

lo entona tímidamente.

Imagen que vimos la semana pasada, en el teatro Campoamor,

37 años después.

El rey Juan Carlos presidió el pasado domingo en Alicante

la salida oficial de la Volvo Ocean Race.

Con su presencia el monarca emérito

quiso mostrar una vez más el apoyo de la familia real

a la Vuelta al Mundo a Vela

que este año llevó a la ciudad más de cien mil visitantes.

Alicante volvió a ser, por cuarto año consecutivo,

sede oficial del inicio de esta competición

en la que siete barcos integran su flota.

Su primer destino, Lisboa.

Más lejos viajó la reina Sofía para asistir en Bangkok

a las exequias del rey Rama IX de Tailandia.

La Reina Sofía viajó a Tailandia

en representación de la Corona española

para participar en las exequias por el rey Bhumibol,

fallecido hace un año.

Las ceremonias se iniciaron

con el traslado de los restos del monarca,

en una larguísima procesión hacia al Crematorio Real

construido cerca de palacio.

Miles de ciudadanos,

acompañaron su paso de día y de noche,

y vestidos de negro en señal de respeto

hacia quien les gobernó durante 70 años.

Diversas representaciones budistas e hinduistas

acompañaron la liturgia en el exterior,

mientras en el interior,

el nuevo rey fue el encargado de iniciar la cremación,

a la que acudieron representantes de todo el mundo,

entre ellos de 24 Casas Reales, como doña Sofía, Máxima de Holanda,

Silvia de Suecia o Matilde de Bélgica, entre otros.

Los rituales funerarios culminarán el domingo,

cuando las cenizas del monarca sean depositadas en dos templos

de la capital, Bangkok.

Culmina asi el año de duelo

tras la muerte de un rey querido y venerado,

porque simbolizó la unidad en un país

con fuertes tensiones políticas.

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Audiencia abierta - 28/10/17

28 oct 2017

El Rey siguió paso a paso la evolución de la situación en Cataluña. Muy pendiente de la intervención del President de la Generalitat, descartando unas elecciones anticipadas, de la decisión del Parlament sobre la declaración de independencia y la del Senado sobre la aplicación del artículo 155 de la Constitución.
Con los poderes del Estado activados, tal y como pidió el Rey, su papel como Jefe del Estado adquiere, a partir de ahora, otro perfil. Entra en una nueva fase en su función de arbitrar y moderadora.

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