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Para todos los públicos Audiencia Abierta - 13/02/16 - Ver ahora
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Buenas tardes.

Una semana más, y no será la última, la atención del jefe del Estado

ha estado centrada en el proceso de investidura

del presidente del Gobierno.

Propuesto un candidato,

el rey sigue de cerca las negociaciones entre partidos

y mantiene encuentros privados con distintos sectores.

Entretanto, trabaja ya el discurso de apertura de la legislatura

si llega a haber investidura, en el que las ideas de diálogo,

consenso y entendimiento ocuparían lugar destacado.

El monarca retomó discretamente sus actos públicos,

pero manteniendo un prudente silencio.

Y todo ello mientras veía a su hermana, la infanta Cristina,

sentarse de nuevo en el banquillo de los acusados

en el inicio del juicio oral del caso Nóos.

Su declaración ante el tribunal como acusada será el próximo viernes

y, cinco días más tarde, lo hará su marido.

Un juicio en el que acusados y arrepentidos señalan a Jaume Matas

Una vez propuesto candidato a la investidura

como presidente del Gobierno, el jefe del Estado ha seguido,

de cerca y en silencio, las negociaciones entre partidos.

Mientras, prepara ya el discurso de apertura de la legislatura.

Referencia informativa de la semana:

los primeros pasos para formar Gobierno.

Pendiente de ellos también el rey, que pudo seguir las informaciones

relativas al primer encuentro entre Sánchez y Rajoy,

después de que propusiera al socialista

como candidato a la investidura.

30 minutos que nos dejaron esta imagen,

Rajoy que no estrecha la mano del líder del PSOE.

Ambos le restaron importancia.

Yo lo he visto a usted y no le he dado la mano,

y el señor Sánchez creo que tampoco se la dio,

pero no tengo ningún inconveniente en dárselo a la salida.

Esa es una una anécdota más,

que la realidad es que el señor Rajoy y yo

nos hemos dado la mano en privado.

El candidato a la investidura definió el encuentro como útil.

Pidió lealtad al PP tras acusar a algunos ministros

de alentar el miedo a un Gobierno del cambio

y se mostró optimista.

A finales de mes, espero haber logrado ese acuerdo que me permita

construir ese Gobierno que necesitan los españoles.

Hay sintonía a la hora de mantener pactos de Estado

sobre asuntos como terrorismo o unidad de España.

Sobre la mesa también la estabilidad presupuestaria

y el próximo Consejo Europeo.

Hasta ahí las coincidencias porque, en privado,

mantuvieron las posturas manifestadas ante el rey:

que el PP no apoyara ni facilitará un Gobierno socialista

ni al revés.

Vamos a ver cómo evolucionan los acontecimientos,

pero yo no descarto presentarme a la sesión de investidura.

Fue el colofón a una semana

en la que el equipo negociador socialista se reunió con IU,

Ciudadanos, Compromís y PNV, en sesiones en las que todos

reconocieron coincidencias. y en las que Ciudadanos

también se vio con el PP.

Será, salvo sorpresa, la semana que viene

cuando el presidente del Congreso ponga fecha

a esa sesión de investidura que todas las quinielas

sitúan entre el 29 y el 2 de marzo.

La intención es que no pase más de un mes desde que el rey

propuso a Sánchez hasta que se produzca el debate.

Casi seis semanas lleva el rey en un prudente silencio,

sin hacer discursos públicos, empeñado en mantener una exquisita

y escrupulosa neutralidad constitucional, y que se note.

Que nadie pueda interpretar o utilizar sus palabras,

sólo sus actos en el ejercicio de sus competencias.

Estas fueron sus últimas palabras en público en la Pascua Militar.

Lo que no quiere decir que desde entonces no haya hablado,

y mucho, de la situación política y económica.

En privado, personal o telefónicamente, en despacho

o en los pocos actos de su agenda discretamente retomada estos días.

Y no sólo en las intensas rondas de contactos

con los representantes de los partidos.

También, y al mismo tiempo,

con responsables del mundo financiero, económico,

social y político.

El monarca sigue directa e indirectamente

las negociaciones sobre la investidura

a través de los medios, los servicios de su Casa

y, posiblemente, de sus protagonistas.

Pero, de momento, mantendrá el silencio.

Un silencio que romperá, si no antes,

en su discurso de apertura de la legislatura

sobre el que ya trabaja, si es que hay investidura.

En él, previsiblemente, volverá al mensaje de Navidad.

Estas semanas han demostrado que sus palabras

están más que vigentes para la investidura

y la legislatura.

Presta también atención especial a los despachos semanales

con el presidente de un Gobierno en funciones.

Medita posibles actuaciones

si fracasa la investidura de Sánchez.

¿Nueva ronda de consultas?

¿Retomar la oferta a Rajoy que ya declinó por falta de apoyos?

¿Proponer nuevo candidato?

¿O dejar correr plazos para firmar decreto de disolución

y nuevas elecciones?

Mucho se especula estos días

sobre las preferencias de unos y otros,

que le habrían hecho llegar al monarca de una u otra manera,

con mayor o menor intensidad, incluso alguna crítica.

Pero el rey quiere mantener la neutralidad

por encima de intereses partidistas.

Un escenario complicado que el monarca sortea

no sin tensiones, que podrían acentuarse en las próximas semanas

y en la legislatura.

El papel de arbitraje y mediación del rey

adquiere mayor dimensión y mayor riesgo institucional.

La ausencia de acuerdos y la realidad política del país

ha obligado al monarca a extremar estos días la cautela

y la prudencia en sus decisiones para mantener su neutralidad.

El momento es delicado:

se trata de intentar una investidura a presidente.

El rey guarda silencio y, si algo le preocupa,

es desempeñar escrupulosamente sus funciones

sin generar dudas sobre su imparcialidad.

El rey no puede entrar en la contienda política,

amparar una u otras maniobras.

El rey está cumpliendo su función

con absoluta objetividad y neutralidad.

Lo cual no significa que algunos de los pasos que se han dado

no puedan ser criticados pero, vamos, en general

ha actuado con neutralidad.

Pues, como un gran profesional del Estado.

La situación era particularmente difícil.

Los partidos negocian mientras el rey actúa con prudencia.

En un primer momento,

optó por seguir, según sus palabras,

"el orden natural de las cosas", pero el viernes 22, Mariano Rajoy

declinó su ofrecimiento.

Le he transmitido que, todavía y de momento, no tengo los apoyos.

A mí se me hace difícil entender que cuando la propuesta

A mí se me hace difícil entender que cuando la propuesta

se ha hecho con toda regularidad, alguien pueda decir

que no es su momento.

La preocupación del rey era dar salida al bloqueo

y optó por seguir escuchando.

Convocó una segunda ronda de consultas

y el martes 2 de febrero propuso a Pedro Sánchez.

Vamos a asumir esa responsabilidad y a intentar formar Gobierno.

La discreción obliga,

pero esta semana informaciones periodísticas hablaban de tensiones

entre Zarzuela y el Partido Popular.

Según estas noticias, Rajoy habría pretendido que el rey

no propusiera ningún candidato para forzar o un gran pacto

o nuevas elecciones.

Extremo que Zarzuela no comenta.

No, yo creo que son elucubraciones.

Me parece bien que los periodistas tengan sus fuentes

y expresen lo que les parezca.

Que el presidente del Gobierno plantee eso es una locura,

pero que lo acepte el rey es una locura doble.

Si fuera cierta esa información, sería muy grave.

Pondría de manifiesto una utilización

de las más altas instituciones del Estado con fines partidistas.

Sería algo grave.

No se puede llenar uno la boca con la defensa de las instituciones

y, al mismo tiempo, que se pudra la situación institucional.

Muy en la posición que la Constitución le otorga.

El rey ha estado a la altura, ahora nos toca a nosotros

estar a la altura también.

Muy en la posición que la Constitución le otorga.

El rey ha estado a la altura, ahora nos toca a nosotros

estar a la altura también.

Y agradecer al jefe del Estado su exquisita labor.

Valoraciones con calificativos que van desde prudente a razonable.

Incluso al enjuiciar no haber sido propuesto.

Lo cual me parece muy razonable.

Las cámaras buscaban el rostro del rey en busca de gestos

o rasgos que reflejaran su estado de ánimo.

Por primera vez en tres semanas, reaparecía retomando

su agenda pública, cuatro audiencias en Zarzuela

y una salida a la base militar de Alcantarilla,

al margen de las consultas con los partidos políticos.

Su cara reflejaba seriedad, que no tensión,

sobriedad, que no gravedad y tranquilidad, que no preocupación,

ante esta compleja situación.

Consciente de las especulaciones

e interpretaciones políticas y mediáticas

y de que desde distintos ámbitos buscan su referencia,

optó por una cauta y prudente naturalidad institucional,

que llevaba implícito un mensaje.

El cumplimiento escrupuloso con su papel constitucional,

sin más ni menos.

Que ha hecho lo que debía hacer con responsabilidad y seguridad,

por respeto a la institución y a la Constitución.

Sin dramatismos ni protagonismos que ahora ni le corresponden,

es la hora del Parlamento, ni los persigue.

El rey se ha encontrado con la primera dificultad

de la legislatura, pero, posiblemente, no sea la única.

Todo indica que va a tener un papel más activo y difícil

en su función constitucional de arbitraje y moderación.

Tanto si se consigue formar Gobierno

como si hay nuevas elecciones, la próxima legislatura

se presenta complicada.

La fragmentación política dificulta los acuerdos

cuando hay temas de calado por resolver:

la cuestión catalana, una posible reforma constitucional,

asentar la economía y luchar contra el paro y la desigualdad,

una regeneración democrática capaz de frenar la corrupción...

Una situación difícil,

ante la cual la función moderadora que la Constitución otorga al rey,

cobra, para algunos expertos, mayor peso,

siempre dentro de sus límites.

Reinar sin gobernar significa eso: capacidad de diálogo,

capacidad de sugerencia, advertencia, animación,

consulta, consejo para ir aunando las voluntades,

para llegar a una solución definitiva.

Los canales son los contactos personales,

no solamente con las instituciones representativas

en el ámbito político, sino también con aquellas

que son en el ámbito sindical económico y social.

Contactos que el rey debe mantener con conocimiento del Gobierno

y que se producen durante los actos institucionales

o en encuentros mas privados, marcados siempre por la discreción

para que sea efectiva su función moderadora.

Lo lógico, lo aconsejable, es que el rey ejerza

esta función de moderación con una exquisita prudencia,

no puede excederse ni en las expresiones,

ni con quien habla, ni con quien deja de hablar.

Como rey de una monarquía parlamentaria,

no puede tomar decisiones, pero sí ejercer influencia.

Una simple visita del rey a Cataluña o a cualquier otro lugar

puede tener mas efecto que una medida del Gobierno

que sea más fuerte políticamente porque el rey es símbolo.

Cuando el rey habla, lo que dice es más que un consejo

pero menos que una orden, eso quiere decir que la importancia,

la trascendencia, la relevancia práctica de lo que haga el rey

va a depender de la autoridad que le concedan

o le atribuyan sus interlocutores.

Su autoridad, dicen los expertos, siempre irá unida a su neutralidad

y a una conducta ejemplar.

Es el Congreso más fragmentado,

con más voces distintas desde hace 30 años,

que en muchos casos, representan opciones totalmente contrarias

a la monarquía como sistema de Estado.

Sin embargo, ninguno de los partidos mayoritarios

tiene entre sus prioridades el debate monarquía-república,

porque aseguran que, a día de hoy, no está entre las cuestiones

que preocupan a los ciudadanos.

Es, por ejemplo, la opinión del PSOE,

un partido que se declara republicano

pero, ante todo, constitucional, y para quien lo más importante

en este momento es blindar el Estado de bienestar

y resolver el encaje de Cataluña.

Tampoco para Podemos hay demanda social

para cuestionar el modelo de Estado.

En la formación de Pablo Iglesias son partidarios

de elegir al jefe del Estado en las urnas,

pero sostienen que, de momento, no hay debate.

Lo que urge, según Podemos y sus confluencias,

es reformar la Constitución y que se reconozca,

reivindicaron ante el rey, la plurinacionalidad de España.

Una nueva Constitución es también cuestión clave

para Izquierda Unida-Unidad Popular,

que defiende sus convicciones republicanas

en un sistema en el que, dicen, el papel del rey

debe ser meramente constitucional y protocolario.

Izquierda Unida ha sido la única formación en plantear abiertamente

que se debata para convocar un referéndum en España

que permita decidir entre monarquía y república.

La infanta Cristina declarará ante el tribunal del caso Nóos

el próximo viernes y su marido, cinco días más tarde.

En las primeras declaraciones del juicio oral,

que comenzó esta semana, los acusados y arrepentidos

apuntan a Matas y Urdangarin.

A la espera de su turno de declaración,

la infanta Cristina ha asistido a todas las sesiones de un juicio

que trata de esclarecer el presunto de desvío

de cerca de seis millones de euros a Nóos, el instituto,

sobre el papel, sin ánimo de lucro de su marido, Iñaki Urdangarin.

El primero en subir al estrado, José Luis "Pepote" Ballester.

Exrregatista olímpico, oro en Atlanta

y amigo personal de los entonces duques de Palma,

es el hombre que une los caminos de Iñaki Urdangarin y Jaume Matas.

Él fue testigo del primer acuerdo entre el Instituto Nóos

y el Govern Balear, que se cerró después de un partido de pádel

en el Palacio de Marivent.

¿Fue en un partido de pádel la orden de Matas

de contratar a Nóos?

Sí.

El expresidente balear se ha desvinculado

del cómo se contrató a Nóos, que recibió de su Gobierno

y sin concurso, cerca de 2,5 millones de euros,

pero ha asumido la culpa y se ha ofrecido a reparar el daño

con su patrimonio.

En ese momento, ha declarado, "el nombre de Urdangarin

ya era suficiente garantía".

Los llamados "arrepentidos",

que han cerrado pactos con la fiscalía,

han marcado el inicio de este macrojuicio.

Está por ver si los principales acusados,

Iñaki Urdangarin, para quien la Fiscalía

sigue pidiendo 19 años y medio de cárcel,

o su exsocio Diego Torres alcanzan también algún tipo de acuerdo

en los próximos días.

Menos de un mes separan estas dos imágenes:

la llegada de la infanta

a la primera jornada del juicio Nóos,

cuando aún albergaba la esperanza de librarse del banquillo,

y la llegada de doña Cristina este martes, esta vez sí,

para quedarse, al menos hasta que acaben las declaraciones

de todos los acusados.

La hemos visto entrar y salir de la improvisada sede judicial

en Palma cada día, siempre en compañía de su marido,

siempre sin hacer comentarios entre ellos,

pero con una actitud aparentemente algo más relajada

que en el mes de enero, con discretos saludos a la prensa.

Incluso, la hemos visto esbozar alguna sonrisa.

Era su actitud fuera de la sala,

dentro, en esta ocasión no había cámaras,

solo la señal institucional que facilita la propia audiencia,

planos generales que, con todo, nos permiten mostrarles

a una infanta que ha aguantado cuatro jornadas de mañana

manteniendo la compostura.

Con algún comentario con su compañero de banquillo,

con gesto de atención mientras escuchaba a Pepote, otro acusado,

pero también un buen amigo en el pasado.

Tomó notas en ocasiones, rebuscó entre las defensas

mientras escuchaba el testimonio de Jaume Matas.

Pocos o ningún gesto hacia Iñaki Urdangarin.

Les separaban ahora dos asientos, pero no se han buscado las miradas,

o no se las han encontrado.

Los comentarios de la jornada, mejor en la intimidad.

El miércoles se presentó la primera cátedra española

sobre Monarquía Parlamentaria en la Universidad Rey Juan Carlos

de Madrid.

Dirigida por el expresidente del Senado, Juan José Laborda,

estudiará pasado, presente y futuro de esta institución.

La cátedra pretende ser un espacio de reflexión y debate

sobre una forma de Estado que comparten países avanzados,

cómo Suecia o Inglaterra.

Nos abrimos a todo el pensamiento académico y crítico

para estudiar la forma de nuestro Estado pero, al mismo tiempo,

queremos estudiar la moral política, los partidos políticos,

el Estado de las Autonomías.

Para ello, se articula como un seminario permanente

dónde prestigiosos juristas y expertos ahondarán

en la que ha sido nuestra forma de Gobierno durante 1600 años.

Yo creo que lo que aporta es un punto de referencia

de moderación frente al juego, muy movido siempre,

de toda la vida política y de los partidos políticos.

Más de un centenar de jóvenes han iniciado el curso.

Son estudiantes de Derecho, Políticas o Historia

con diversas inquietudes.

Un poco para tener una opinión política relativamente sólida

a la hora de votar, de saber por qué las cosas son así, más que nada,

Yo creo que nos va a ayudar un montón

a incrementar nuestros conocimientos y, luego, a saber apoyar algo

que de verdad forma parte de nuestras raíces.

Ahora, justamente en estos momentos en los que se está hablando

de la reforma de la Constitución o del Senado,

pues qué nos tienen que decir estas personas

que están implicadas en el Estado.

Neutralidad, estabilidad o transparencia serían claves,

según los expertos, de la monarquía parlamentaria.

La transparencia es una exigencia social

y, ante el inicio de la nueva legislatura, el rey reclamó así,

en diciembre, integridad a las instituciones públicas.

Que sean sensibles con las demandas de rigor, rectitud e integridad

que exigen los ciudadanos para la vida pública.

Mes y medio después,

podemos consultar en la página web de Zarzuela este documento:

La Casa del Rey no firmará contratos con condenados por corrupción.

Normativa que excluye la asociación ilícita, trafico de influencias,

cohecho o fraude y a quienes comentan delitos

contra la Hacienda Pública, la Seguridad Social,

los derechos de los trabajadores o la protección al medio ambiente.

Pues este es el desglose de contratos y convenios

suscritos por la Casa del Rey en 2015:

una partida de casi tres millones de euros.

La más abultada, con 574.722 euros, es la que corresponde

a gestión de expedientes.

En el análisis de la información en Internet,

Zarzuela se gastó casi 96.000 euros, 95.832.

Se detalla desde el arrendamiento de una impresora,

la compra de un coche eléctrico o lo que costó el catering

para 1500 personas el Día de la Fiesta Nacional:

27.720 euros.

Todo supervisado por la Abogacía General del Estado

y por la intervención de la Casa del Rey.

En su retomada agenda de actos públicos,

el rey visitó el martes la Escuela Militar de Paracaidismo

en la base aérea de Alcantarilla, Murcia.

Un viaje suspendido tras el atentado a la Embajada española en Kabul.

La visita de don Felipe a Murcia

es su primera actividad en la agenda oficial

después de que, en las últimas semanas, haya mantenido

esas rondas de consultas con los líderes políticos

en el Palacio de la Zarzuela, de cara a la investidura.

Aquí, en la base militar de Alcantarilla,

el rey ha conocido el funcionamiento de la escuela paracaidista.

Y a la base aérea "Méndez Parada" don Felipe llegó en helicóptero

desde Madrid.

Nada más aterrizar, saludó a los mandos

con el jefe del Estado Mayor del Aire,

Francisco Javier García Arnaiz, al frente.

Himno nacional y paso de revista a la formación.

Después, un encuentro informativo en un aula de instrucción

para explicar al rey su día a día.

Una base que cuenta con unos 800 efectivos.

Pero la estrella de la visita y orgullo de la escuela

es este túnel del viento, un simulador de saltos

en caída libre.

Don Felipe presenció "in situ" una pequeña exhibición.

Así se evita que los alumnos tengan que pasar directamente

del aula a los saltos.

La PAPEA, la Patrulla Acrobática del Ejército del Aire,

con sede en Alcantarilla, rindió homenaje al rey

con este salto.

Por primera vez, volaron con el guion carmesí de don Felipe.

En el ámbito empresarial, el rey recibió la Gran Cruz

de la Orden de la Cámara de Comercio de España

y entregó el Premio Enrique Iglesias

al desarrollo empresarial iberoamericano al banquero,

constructor y filántropo colombiano Luis Carlos Sarmiento.

Es la primera vez que se entrega

la gran Cruz de la Orden de la Cámara de Comercio de España,

y esta institución ha querido que ese galardón

sea para el rey Felipe por su apoyo, aseguran,

al tejido empresarial español.

El rey conoce bien el trabajo de las pequeñas y medianas empresas

y de la Cámara de España, que acaba de cumplir un año de vida

y cuya presentación oficial, por cierto, presidió don Felipe.

En el Palacio de la Zarzuela, acompañado por su familia

y por quien lleva el nombre de estos premios,

el empresario colombiano Luis Carlos Sarmiento

recibió el reconocimiento Enrique Iglesias

en su segunda edición.

Me siento muy honrado con eso y, particularmente,

con que lo haya recibido de manos del rey,

pues muchísimo más.

Sarmiento emprendió en los años 50 una trayectoria empresarial

como constructor y banquero y ha destacado también

como impulsor de la inversión española en Colombia,

además de por su labor filantrópica.

La clave es el trabajo permanente, constante,

hay que seguir siempre, siempre.

El Premio Enrique Iglesias

está impulsado por el Consejo Empresarial de América Latina,

que reúne a 600 líderes empresariales

de la comunidad iberoamericana con una idea:

impulsar el desarrollo en la región.

Otro reconocimiento al jefe del Estado.

Esta vez del Colegio Oficial de Graduados Sociales:

La Gran Cruz de la Justicia Social por su actuación significativa

en el mundo de la jurisdicción social.

Es la máxima distinción

que otorgan los Colegios de Graduados Sociales,

que agrupan a 25.000 profesionales, expertos en mediación y gestión

de las relaciones laborales.

Con ella quieren reconocer el trabajo

en favor de la justicia social.

El rey Felipe VI es una persona

que, durante el corto reinado que aún tiene,

ha hecho méritos más que suficientes

como para tener esa alta distinción.

A pesar de ser una profesión poco conocida,

los graduados sociales gestionan el 80%

de las relaciones laborales en las pymes.

Durante su audiencia, trasladaron al rey

su preocupación por los cambios que se puedan introducir

en la reforma laboral.

En la agenda internacional, el rey recibió el jueves

al nuevo presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa,

el español Pedro Agramunt.

Como telón de fondo, la crisis de los refugiados.

Esa crisis, la de los refugiados, es uno de los retos

que afrontan los países europeos y uno de los retos

a los que se quiere hacer frente desde el Consejo de Europa.

El presidente de su Asamblea Parlamentaria,

el español Pedro Agramunt,

nombrado en enero para los próximos dos años,

se lo contó al rey.

El mismo día, por cierto, en el que la OTAN atendía

la petición de Turquía, Alemania y Grecia

para involucrarse en esta crisis.

Todos los actores internacionales han de ayudar y han de participar.

Esta organización, formada por 47 paises y con sede en Estrasburgo,

no tiene poder ejecutivo, pero sí autoridad moral,

recuerda Agramunt.

La solución a la crisis de refugiados

pasa por conciliar intereses.

Nuestro derecho a mantener nuestros estándares de vida,

pero también el derecho de los inmigrantes

a acceder a la solidaridad del resto de Europa.

Solidaridad ante esta situación fue, precisamente, una de las ideas

que defendió el rey hace unos meses, también en Estrasburgo

pero ante el Parlamento Europeo.

Debemos responder desde la generosidad,

la solidaridad y la responsabilidad.

Esta crisis se relaciona con otro de los objetivos

que se ha fijado Agramunt,

la lucha contra el terrorismo internacional.

En su agenda también, según le contó al rey,

los movimientos populistas que han surgido en el continente

y la resolución de conflictos internos.

Un escenario complejo para un bienio en el que cumplirán 40 años

de la entrada de España en el Consejo de Europa.

Agramunt ha invitado al rey a hablar en ese foro.

Me ha explicado perfectamente su gran interés

en poder dirigirse a la Asamblea en este momento,

y en esto hemos coincidido, en que Europa tiene estos problemas.

Será, si nada se tuerce, el año que viene, fecha por concretar.

El rey de Marruecos viajó esta semana

a la excolonia española del Sáhara Occidental,

en pleno debate en el Consejo de Seguridad de la ONU

ante la prórroga de la misión de Naciones Unidas

sobre el referéndum en la zona.

En la agenda personal de la reina, doña Letizia visitó, el miércoles,

los trabajos en el Palacio Real de Madrid

para eliminar las barreras arquitectónicas

y facilitar el acceso a las personas con discapacidad.

Acceso universal para todos los ciudadanos.

Los Reales Sitios se suman a este criterio.

Lo comprobó la reina en su visita al Palacio Real,

acompañada por el director general de Discapacidad.

Lo que se trata es de acercar más la cultura y, sobre todo,

la cultura de nuestro país a las personas con discapacidad.

Ya hay rampas que permiten superar esos escalones

que, para muchas personas, en España,

hay 3.800.000 con alguna discapacidad, son barreras.

Y ya hay también paneles táctiles

para los visitantes con limitaciones visuales.

Queda pendiente la implantación de sistemas para sordos.

Los trabajos de adaptación en los Reales Sitios

están impulsados por Patrimonio Nacional

y el Patronato para la Discapacidad, cuya Presidencia de Honor

ostenta la reina.

Con los llevados a cabo en este Palacio Real,

cualquier visitante puede acceder a la totalidad

del circuito abierto al público.

Además del Palacio Real,

Las Huelgas, Santa Clara, El Escorial y Yuste,

cuya accesibilidad comprobó la entonces reina,

se han sumado a este plan de eliminación de barreras

que comenzó en 2009 y que continúa.

Esta semana hemos dejado atrás el Carnaval,

esa fiesta que permite desinhibirse y llenar de humor,

incluso de critica, los acontecimientos más cotidianos.

En eso de sacar punta a cualquier situación

para arrancar sonrisas, son unos maestros en Cádiz.

Así que con la chirigota ganadora de este año,

"Si me he puesto pesao me lo dices" y su visión de la situación

política actual y de las consultas del rey,

nos vamos hasta el sábado que viene.

Feliz semana.

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Audiencia Abierta - 13/02/16

13 feb 2016

El Jefe del Estado ha seguido de cerca y en silencio las negociaciones entre partidos. La Infanta Cristina declarará ante el tribunal del Caso Nóos el próximo viernes. El Rey visitó el martes la Escuela Militar de Paracaidismo en la Base Aérea de Alcantarilla, Murcia.
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