Serie documental de trece capítulos de deporte y gastronomía, Íñigo Pérez Urrechu, chef y runner, nos enseña a practicar deporte y a degustar los platos típicos de las zonas que recorre

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Para todos los públicos Atleta gourmet - Valle del Tiétar - ver ahora
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Subtitulado por TVE.

Llevo más de 30 años trabajando en cocina

con el estrés y el caos que eso supone.

Necesitaba un cambio.

Correr me da libertad.

Corriendo se descubre gastronomía.

Y sobre todo, correr me inspira.

Acompáñame por mil y un rincones para descubrir lugares,

sensaciones, sabores...

Y déjate llevar en este viaje.

No soy competidor, soy corredor.

Soy Íñigo Urrechu y soy "El atleta Gourmet".

Aquí estamos, en el Valle del Tietar,

y nos da la bienvenida Arenas de San Pedro, Ávila.

Os adelanto que hoy nos vamos a ir de romería.

Porque vamos a subir al santuario de Chilla a recoger nuestro homenaje.

Pero antes conoceremos oficios tradicionales.

La miel de Poyales del Hoyo

y uno de los dulces más antiguos de la zona.

¡Ya veréis qué cosas más ricas!

¡Venga, vamos, vamos! ¡Acompañadme!

Arenas es el pueblo cabecera del Valle del Tiétar.

Y está ubicada en la vertiente meridional de la Sierra de Gredos.

Y aquí tenemos el rollo de Justicia.

Representa la constitución como bien independiente de Arenas de San Pedro

en 1393 por el rey Enrique III.

Este es el castillo de "la triste condesa".

Es el monumento más antiguo de Arenas de San Pedro

construido entre el siglo XIV y XV.

Y ¿por qué se llama de "la triste condesa"?

La pobrecita Juana de Pimentel recibió el castillo

como dote de la boda y enviudó enseguida,

así que se vino aquí, ella sola, triste y compungida, a vivir.

Uno de los secretos mejor guardados de Arenas de San Pedro es

el de las perrunillas de Delicias Gredos.

Hoy te vas a pringar... ¿Estás preparado?

¡Hombre, por supuesto! Para eso vengo.

A ver, venga, ¿qué es lo que tenemos aquí?

Aceite de oliva, azúcar, anís molido en grano...

¡Qué interesante! Un buen aroma.

¡Espectacular, eh! Aguardiente...

Aceite de oliva con el azúcar.

Y el aceite de oliva, ¿alguno en especial utilizas?

Pues, sí, utilizamos de aquí, de la zona,

de la zona de Arena, del Valle del Tiétar.

¿De aquí?

De aquí, de una almazara que hay.

Lo primero que se echa es el aceite de oliva,

se echa con lo que es el azúcar,

y luego ya añadimos lo que es el anís en grano molido,

el aguardiente, y luego ya, por último, la harina.

¿Más o menos, cantidades que le sueles poner?

Bueno, eso es secreto de aquí, de la casa.

No te voy a decir todo.

El secreto de las perrunillas de julio, eh.

Después vamos a estirar un poquito la masa.

Venga, a ver.

Se va estirando.

El grosor que le dais, más o menos como un dedo,

por lo que veo aquí, ¿no?

Sí, aproximadamente.

Cómo se queda el papel, del aceite de oliva, eh.

Exacto, lo chupa todo.

No lleva nada de conservante ni colorante, ni aromas especiales.

Entonces, ¿qué durabilidad tiene esto? ¿Qué duración tiene?

Hombre, pues, no dura igual

que un producto... un dulce de un supermercado,

que tiene su fecha de caducidad y todo.

Claro.

Esto, dependiendo del producto que hacemos,

este te puede durar unos tres meses, más o menos.

Esas son las bondades del artesano.

Que no dura, que no dura.

De lo hecho con productos naturales,

y que lo que hay que hacer es comérselo,

comprarlo, comérselo, y venir a por más.

Eso es.

Bueno, Íñigo, voy a cortar unas poquitas

para que veas cómo coger el aire, y te dejo a ti a probar.

¿Vale? ¿Te parece bien?

¡Genial!

Perfecto. Venga, a ver. Vamos a ver qué pasa.

Oye, y además esto qué coqueto, eh. Es muy cómodo.

No tengo la mañana tuya. ¿Así?

Exacto, muy bien.

¿Cuánto tiempo de horno está esto más o menos?

Sí, bueno, pues luego ya el siguiente paso es darle huevo,

cubrirlo con una brocha de huevo,

y se mete en el horno 48 minutos.

La primera que voy a probar la de aceite de oliva.

¿Qué te parece?

Espectacular.

Lo único que puedo decir: ¡Guau, qué pasada de perrunilla!

Muchas gracias.

Una pasada.

Venga, gracias, fenómeno. Hasta ahora.

¿Qué, va cómodo, eh?

¡Hombre!

Yo voy corriendo, pero usted va mejor.

Bueno, pues una ruta bastante divertida,

con sus subiditas y sus bajadas,

y en este caso, esta subida es de unos 4 kilómetros,

que no es muy dura,

pero que lo hacen bastante divertida.

Y si tenéis que parar, recuperar, como estoy haciendo yo ahora,

no pasa nada.

Andamos y a seguir.

Cuántas veces me han preguntado los amigos:

"¿por qué corres, Urrechu?"

Pues, mirad.

Mirad qué paisaje.

Esto es una auténtica pasada.

Estoy viendo los árboles, ciclistas.

¿Qué hay? ¡Buenas! ¿Qué tal?

¿Cómo estamos?

La vegetación, todo lo que nos acompaña en el camino

es espectacular,

y encima, un clima tan suave,

tan amable y tan cariñoso.

¡Venga, vamos!

Poyales del Hoyo, venga, que solo queda la mitad.

Poyales del Hoyo está situado en el Valle del Tiétar,

entre Arenas de San Pedro y Candeleda.

Dista 93 kilómetros de Ávila y 190 kilómetros de Madrid.

El lado dulce de la sierra de Gredos tiene su casa en Poyales del Hoyo.

Aquí, en la Casa de las Abejas se puede aprender todo sobre ellas,

y salir siendo todo un experto en miel.

¡Gerardo! ¿Qué pasa?

Hola, Íñigo. ¿Cómo estás?

Aquí, a hacerte una visita, hombre.

Muy bien.

A ver si vemos ya el origen de esta miel tan rica

que tienes aquí en casa.

Pues, creo que has llegado al lugar más adecuado.

¿Sí? ¿Seguro?

Vamos a ver las abejas de aquí, vivitas y en acción.

¡Pues vamos a verlo!

Estás en un sitio, en un lugar único.

Las abejas recolectan néctar.

El néctar es un jugo azucarado que segregan las plantas,

las flores, para atraer a las abejas para que las polinicen.

Tienen dos estómagos las abejas,

uno para ellas, personal,

y otro para transportar y entregar a la colmena, para todos.

Mientras lo recolecta lo va transformando,

y se lo pasa al estómago social de otra abeja que espera en la colmena.

¡Amigo! O sea, se lo va pasando.

Claro, justamente, de boca a boca.

Lo almacenan en la celdilla.

Todavía tiene exceso de humedad.

Puede estropearse, puede fermentarse en forma de alcohol.

A través de un sistema de ventilación,

de un sistema de refrigeración que tienen en la colmena,

ventilan, evaporan el exceso de humedad,

y cuando está en el punto exacto de conservación,

en torno a un 18, un 20 %,

la miel es sellada, está lista para conservar.

Y ya está.

O sea, la miel...

¡Increíble!

Es una cosa curiosa.

Es un producto que tomamos los humanos también, claro,

como alimento, ¿verdad?

Sí, y qué rico es.

Ya lo creo, qué dulce está.

Y nosotros lo asimilamos sin hacer digestión.

La colmena es un organismo,

un superorganismo en este caso, ¿no?, y tiene termorregulación.

Ellas controlan la temperatura del organismo.

La reina es un órgano importantísimo de la colmena.

Junto con los zánganos, es el órgano reproductor de la colmena.

Y, bueno, es un error llamarle el nombre de reina.

Se le puso el nombre de reina porque se la ve rodeada de obreras,

y parece que la... la están constantemente acicalando,

la limpian, la alimentan de boca a boca directamente, ¿sabes?

Con la jalea real, no toma otra cosa.

Y entonces tiene el nombre de reina, pero es un error,

porque la reina no dirige absolutamente nada,

ni vive muy bien, ni nada de todo eso,

que es lo que podemos pensar, ¿no?, que sea la reina.

La reina, fundamentalmente, lo más importante que hace es poner huevos.

Es la madre de todos los de la colmena.

Una colmena puede tener hasta 100.000 individuos o más.

¿100.000 hijos?

Proporciona la cohesión social, identifica a la colmena.

Cada colmena es un ser único y exclusivo,

y eso lo proporciona la reina a través de feromonas que produce,

que reciben todas a través del alimento, por trofalaxia,

todo el mundo huele igual que la reina, diferente a otras colonias.

Yo, como cocinero, Gerardo, lo que quiero también es saber

por qué una miel tiene un sabor,

por qué una miel tiene ese sabor diferente,

y cómo lo puedo llegar a aplicar sobre cada plato.

Entonces, ¿por qué esos sabores diferentes?

Eso depende de la botánica.

Esas abejas trabajan diferentes tipos, son generalistas,

trabajan multitud de plantas diferentes, ¿no?, de especies.

Entonces, depende de la botánica, del tipo de flor que está,

está también, el sabor, color y el olor.

La verdad que, Gerardo, estar aquí es una auténtica pasada.

Ya lo creo, eh.

Pero, ¿te atreves a venir a ver las abejas al colmenar?

¿De verdad?

Claro, podemos hacerlo.

¿Con traje y todo?

Si tú quieres, con traje.

¡Una ilusión, el sueño de mi vida!

¡Vamos, venga!

Gerardo nos ha dejado las ganas de fijarnos en todo lo que nos rodea.

La vegetación, poblada de pinos y chopos

que le dan a la miel ese sabor tan especial.

¡Anda! ¡Hasta donde me lo encuentro!

¡Mira, mira, mira!

¡Cartel de Candeleda!

¡Venga, Candeleda, vamos a ver qué tienes escondido!

Pero antes de entrar, vamos a tomar un desvío a la izquierda,

y es que aquí se conserva uno de los oficios más antiguos de este país:

el de sequero de pimentón.

¿Queréis conocer uno? Venid conmigo.

¿Qué tal, David? ¿Cómo estamos?

Acompañamos a David hasta la finca,

donde guardan y secan este oro rojo.

Bueno, bueno, qué espectáculo, todo verde.

Verde y rojo.

Verde y rojo, sí señor. Rojo de madurez, ya, de buen color.

Sí. Mira, mira.

Alcanzando ya el final de su vida la planta,

para extraer el pimiento maduro.

¿Qué tiene que tener? ¿Siempre este tamaño?

Quizás un pelín más grande,

porque este año, las altas temperaturas

han limitado el crecimiento al acelerar la maduración.

El sabor se lo vamos a probar luego en el deshidratado natural

que le vamos a dar en el sequero, con leña.

Eso quiero ver.

¿Cada cuándo recogéis...?

Se recoge solo el repinto, como te he dicho, el maduro.

Este verde que hay por aquí, o a madurar,

porque la lluvia y el sol les obliga a madurar,

podríamos entrar en una segunda cosecha.

¿Y es dura la recogida, no?

Lo que más del campo.

Sí. Muchísimo.

¿Riñones?

La zona lumbar, ocho horas cogiendo agachados,

ya al final tienes que buscarte de mañas,

arrodillarte, tumbarte, porque es muy, muy duro.

No todo el mundo puede hacerlo.

Y familiar.

Familiar, sí. Te vienen a ayudar lo que se llama a tornadillas,

muchas veces, que son que vecinos vienen y tú vas al suyo,

con lo cual, los días que vienen aquí, por los días que vas tu allí.

Sí, señor. Sí, señor.

Así que esto es artesanal, familiar, sacrificado, como es el campo.

Una cosa es el sacrificio,

y otra cosa es la elaboración que nos llega a las cocinas

con tanto sabor.

Si me vas a acompañar a los edificios que tenemos ahí,

centenarios, que se llaman "sequeros",

unas construcciones muy singulares,

en donde lo vas a ver en primera línea.

Que te sorprende, ¿eh?

La lumbre del secado, típica del pimiento.

Esta lumbre ardiendo 24 horas al día durante 12 días,

sin interrupción para nada,

con la que estamos ahumando y deshidratando el pimiento

que está arriba, que luego te enseñaré.

Ah, claro, en la parte de arriba.

En la parte de arriba.

Esto es como si fuera una parrilla gigante, y se está deshidratando,

como si fuera un asado a fuego lento.

¡Qué bueno! ¿Qué tipo de leña utilizáis para...?

Leña, principalmente, encina y roble,

que es lo que más calidad da,

y más fuerza transmite el humo.

Cada dos horas, dos-tres horas,

volver a echar leña, remover

e incluso de madrugada, venimos de madrugada,

si hace falta nos quedamos a dormir en el sequero,

pero constantemente, constantemente.

En el momento que pierdes la continuidad del fuego,

no tenemos la misma calidad.

Mira, Íñigo, la joya que comentabas antes.

El pimiento, a puntito, a puntito,

de pisarlo para llevar al molino, donde va a salir el rico pimentón.

Este, ¿cuánto tiempo lleva?

Este lleva... Hoy está haciendo ocho días.

Seguramente que mañana por la mañana va a estar...

¿Ves cómo se rompe y cómo...? Sí, sí.

Esto, sabes que hay que rodearlo todos los días,

lo de abajo pasarlo arriba, lo de arriba pasarlo abajo,

para que vaya teniendo un secado uniforme.

Claro.

De hecho, ahora estábamos a punto de rodear.

Si te animas, lo hacemos. ¡Venga, vamos, pues!

Pues, venga, mira, te voy a explicar.

Enséñame.

Yo cogí ya esta mitad, y tú aquella mitad.

¿Esta de aquí?

Sí. Ponte así, como yo.

Sí.

Y ahora, simplemente es meter, y te lo echas para atrás,

intentando que lo de arriba caiga abajo, así,

te lo echas a los pies sin miedo.

Sí. Vas así, así.

Tenemos que abrir una calle

para ahora pasar los pies para adelante, ¿vale?

Amigo, vale, lo entiendo ahora.

¿El resultado final?

Este es el resultado final,

el oro rojo del que te hemos hablado.

Huele.

Huele a ahumado.

Una pasada.

De verdad, David, que para mí es un privilegio

el poder haber estado aquí desde el principio,

porque a la cocina, ¿qué es lo que nos llega siempre?

Nos llega el producto final, el producto para que elaboremos,

pero nunca, nunca puedes llegar a venir y empezar a trabajarlo,

rodearlo como hemos hecho, desde el principio, contigo.

El placer mío que te lo puedas llevar,

y experimentes platos con ello

para que veas el buen aporte que le va a dar a tu cocina.

Seguro. ¿Sabes por qué?

Porque esto no es una bolsa de pimentón o de pimiento,

como llaman en algunos sitios.

Esto es una bolsa de cariño que me voy a llevar,

por todo el cariño que me has dado, David.

Millones de gracias, de verdad. Encantado.

Gracias.

Gracias. Ahora me voy corriendo.

¡Hasta luego!

Ahora sí estoy lleno de conocimientos,

pero con el estómago vacío,

así que vamos a perdernos por estas callejuelas con encanto,

a ver qué me recomiendan.

¡Bueno, bueno! ¿Qué...? ¿Ha comido ya?

Sí.

Es que se le ve... ¡Oy, oy! ¡Ay, qué fenómeno!

En Candeleda nos encontramos ante unos sequeros de pimentón

que están reconvertidos en casas.

Los podemos llegar a reconocer

por los pimientos que están colgando y secándose.

Hola, buenas tardes.

¿Buena carne para comer aquí?

Sí, allí hay lo que usted quiera.

Sí. Dentro de la carne, a mí me gusta mucho el chuletón.

¿A ustedes?

Tremendo.

¿Y a quién no le gusta el chuletón?

¡Eso! ¡Ya sabía yo, eh!

La cabra montesa es la reina de Ávila,

porque además de un buen chuletón,

se come un cabrito espectacular en esta zona,

y en Candeleda, hasta un monumento tiene la cabra.

La mítica Casa de las Flores,

que está en la plaza del Ayuntamiento de Candeleda.

Además, tiene esos rinconcitos maravillosos,

como el que tenemos aquí,

que es el Museo del Juguete de Hojalata,

donde, si venís y hacéis esta ruta,

es parada obligatoria,

sobre todo viniendo con niños,

para que vean también cómo se jugaba.

Hola, buenas. Hola.

¿Qué tal, cómo estamos?

Una preguntilla: por aquí, ¿algo rico para comer?

Pues, el plato típico, la caldereta, el cabrito y el chuletón.

Pero, vamos, lo mejor, las revolconas.

¿Sí? Pues, te voy a hacer caso. Te voy a hacer caso.

¡Muchas gracias, hasta ahora!

Hasta luego.

Disculpe, una cosita.

Estoy con un hambre del copón.

Por aquí, ¿para comer un buen chuletón?

Hombre, tiene aquí un sitio muy cercano,

a siete kilómetros de aquí, más o menos.

¿A siete?

Dirección Extrarradio Chilla,

tiene usted el Refugio de Chilla ahí, para comer buenísimo.

Un chuletón buenísimo.

¿El Refugio de Chilla?

Sí, sí. Lo lleva Pablo, buenísimo.

Yo he comido varias veces ahí.

Pues voy a ir hasta allá corriendo,

si quieres que te invite a comer, te llevo arriba, y nos vamos.

Quien haya llegado a Candeleda, que se dé por satisfecho,

que ya ha hecho una muy buena ruta.

Yo voy a subir hasta el santuario de Chilla.

Sabéis que soy un taruguillo, y aunque sea un perfil duro,

hasta arriba voy a subir.

Comienza lo duro, la parte más complicada de la ruta,

pero a la vez, la más gratificante.

Nos acompaña un paisaje inigualable

que hace algo más llevadero el esfuerzo.

Y el que no se atreva a subir corriendo, mirad, hasta autobuses.

Así que, venga, no hay excusas para hacer esta ruta.

Corriendo, andando, en bici o en autobús.

Se nota el cansancio.

Las piernas y la cabeza,

pero el homenaje está ahí.

Está ahí, lo estoy oliendo, estoy llegando ya.

El santuario de la Virgen de Chilla se encuentra ubicado

en una zona de frondosa vegetación,

a unos 7 kilómetros de Candeleda,

en un paraje pintoresco rodeado de robles.

El santuario de Chilla.

Un remanso de paz en un entorno increíble,

lugar de peregrinación por su Virgen, por su historia,

por sus tradiciones.

Pero también, cómo no,

por las carnes que Pablo prepara con tanto mimo.

¡Bueno! Pablo, qué tal. ¡Fenómeno!

¿Qué pasa? ¿Qué tal, Íñigo?

Aquí andamos, hombre, disfrutar a tu casa.

Bueno, mira, hoy has tardado un poco más de lo esperado, eh.

Pero encima me estás pinchando.

Te voy a decir la verdad:

yo, lo que no vengo es a competir. ¡Vengo a disfrutar!

Di que sí... ¿Has visto donde estamos?

Eso sí, me vas a tener que echar una mano en la cocina, eh.

Pues, venga, déjame una bata.

Llegarás tarde, vamos allá.

¡Vamos! ¡Venga, que te gano! ¡Corre, corre!

¡Qué pasada!

Bueno, eh... ¿Qué te parece lo que te he preparado?

Qué brillo tiene, cómo está atemperado.

Lleva dos horitas atemperado,

que para que veas, como tiene que ser.

Te digo, la mejor carne siempre tiene que ir bien atemperada.

Sí, señor.

Fíjate qué grasa tiene, infiltración.

Y, entonces, para ti,

¿cuál es el secreto, Pablo,

para que un chuletón esté rico, rico, de verdad?

Yo creo que sin ninguna duda es el atemperado.

Es como comer otro tipo de carne.

Siempre que... Antes de un servicio, sacarlo dos horitas antes,

sabiendo los que vas a vender.

Además, eso, lo peor que te puedes encontrar es un chuletón

que cuando lo cortas, está frío al centro.

Es muy desagradable.

Comer carne fría ya, y poco hecha, es muy desagradable.

Totalmente de acuerdo.

Por lo tanto, familia, ya sabéis lo que tenéis que hacer, ¿no?

Teneis que sacar de las neveras

tenéis que sacar los chuletones o los solomillos,

o la carne, siempre un ratillo antes.

¿Como cuánto tiempo lo tienes...?

¿Madurando?

Este está unos 21 días madurando, esta carne.

Y luego, claro, la maduración también es muy importante.

Al final, la grasa esta, amarilla,

que consigue darnos, esta grasa es gracias a la maduración.

¿Tú qué eres partidario de la sal antes o después?

Yo siempre le echo un poco antes.

Siempre suelo echar un poquito la sal antes por ambos lados,

y luego siempre, pues, la típica sal en escamas,

que luego es bastante agradable a la hora que la estás comiendo,

encontrarte un grano de sal crujiente.

Echamos sal, plancha bien caliente, vuelta, vuelta.

¡Pues, venga, maestro!

A mí me gusta bien poco hecho.

Maestro, que vengo por mi homenaje.

Que me he cansado veintitantos kilómetros, y vengo ya...

Y, además, esto me ha dado una idea

para un plato nuevo en el restaurante.

¿Ah, sí?

Sí. El Urrechu - Letón.

¿Quieres hacer los honores?

¿De verdad?

Hombre, pues claro. Vamos allá.

Oye, pues, mira, ya que me he dejado el delantal Super Pablo,

voy a ponerme a cocinar hoy, me cachis en la mar salada.

Vale, mira, ponemos la sal.

Ahí está.

Y ahora, cuestión de tiempo.

¿Cuánto tiempo más o menos tienes este chuletón?

Este chuletón, yo calcularía que unos 5 minutos por cada lado, eh.

Y eso es todo. O sea, que, si he cortado 1.700 kilos de carne,

tiene que hacerse bien.

Eso te iba a preguntar yo.

El homenaje que voy a alcanzar, ¿qué va a ser, de 1,700?

1,700 con el huesito.

Me ayudarás un poco, ¿no? Algo te ayudaré, ¡hombre!

¿Cómo consigues, Pablo?

Porque el problema de mucha gente es

que el chuletón se queda frío en el punto del centro.

¿Cómo consigues temperatura?

Así es. Pues, yo siempre tiro del recurso del horno.

Es un buen recurso, siempre que le hagamos un buen mayal,

que tenga una buena corteza por fuera,

y luego darle un golpecito de horno

para asegurarnos de que el chuletón sale caliente,

lo que hablábamos antes.

Además, hay mucha gente que cuando ve semejante chuletón,

lo que hace es subir muchísimo los fuegos,

tanto la parrilla como el fuego, la sartén, la plancha, lo que sea.

Entonces, ¿para qué?

Le da muchísima potencia para que filtre el calor,

y lo que hace es arrebatar la carne.

Exactamente.

Se queda muy tiesa, muy dura por fuera,

Así es.

¿Algún tipo de grasa,

o con el mismo tocino, el mismo sebo?

Con el mismo tocino.

Aquí no hemos echado casi nada de grasa,

y fíjate ya todo lo que está soltando.

Sí, sí, mira cómo está soltando ya todo.

Bueno, mientras esto termina, ¿qué?

¿Le damos algo en primer plato, o qué podemos pinchar ahora?

Te voy a preparar unas revolconas, típicas de aquí.

Me cachis en la mar salada.

Para acompañar con el chuletón.

Pues, venga, vamos a ver cómo las haces tú,

que es uno de los platos que más me gustan, y que quiero que me enseñes,

que todo el mundo me habla mucho y muy bien de tu revolcona.

Bueno, Íñigo, pues aquí tenemos el primer paso

para hacer unas revolconas, que consta de:

cebolla, pimiento rojo, laurel, un buen hueso de jamón ibérico

y una patata que sea para cocer.

Aquí tenemos ya aceite, panceta ibérica

y, por supuesto, el pimentón de Candeleda,

como ya creo que bien conoces, ¿verdad?

Eso es, ya lo sabes.

¿Tiempo de cocción de la patata?

Hasta que esté blanda. Yo calculo unos 25 minutos, lo tenemos.

Y luego, simplemente es coger, quitar el hueso del jamón,

la cebolla, el pimiento,

ir rompiéndola.

O sea que la cebolla, el pimiento y el laurel es para darle perfume,

para darle sabor. Es para darle sabor.

Pero lo retiramos junto con el hueso.

Luego lo retiramos.

Hay gente que lo deja, hay mucha ama de casa,

o bueno, lo pueden dejar sin ningún problema,

además puede ser muy agradable,

porque estas son cebollas de huerta de hortelanos que tenemos aquí.

Que suelta el sabor.

Exactamente. Y luego simplemente romperlas, las patatas,

quitar el exceso de agua que tenemos.

Podemos reservarla,

siempre puede venir bien ese exceso de caldo.

Sí, pues por si acaso para aligerar en caso de...

Eso es, solamente para hacer una buena sopa,

además ya tiene una fécula para poder espesar.

Y ya está. Y ya está.

Y la patata, chafada, aplastada, no triturada,

sino que esté aplastada.

Aplastada con una varilla, con un tenedor de casa.

Genial.

¡Qué pintaza!

Mira, ¿Qué te parece?

¿Qué te parecen las revolconas que hacemos aquí?

Pero esto no son las revolconas convencionales.

Gracias, (Risas).

Pero no son las revolconas convencionales.

Sí, son convencionales.

Lo que pasa es que les hemos dado un pequeño toque nuestro.

A ver, a ver, cuéntame.

Mire, pues, lo primero es eso.

Crujientes, que es el crujiente de patata, con pimentón de aquí,

por supuesto, de Candeleda.

Y los puntos estos que vemos aquí,

es una mayonesa de ajo frito con pimentón, también.

¿Vale?

He pillado el romerito.

Has pillado el romero, y esto es una morcilla,

o sea que un poco de morcilla que hacemos.

¿Ah, sí? Morcilla de Burgos. Mira.

Y luego el crujiente este, además, está buenísimo.

¡Una pasada!

Revolconas espectaculares.

Pero ahora, a por el plato fuerte.

Venga, venga, a ver... ésta.

En cada ruta que hago,

a cada sitio que voy

me doy más cuenta de que una buena mesa, sin amigos,

no se disfruta igual.

Desde aquí, desde el Santuario de Chilla, en Ávila,

atesorando en la mochila de recuerdos

la sabiduría de Julio y sus perrunillas de Arenas,

las abejas de Gerardo, el oro rojo de David

y la hospitalidad y la materia prima de Pablo.

Emprendo de nuevo mi viaje,

mientras pienso a dónde me llevarán mis zapatillas esta vez.

Atleta gourmet - Valle del Tiétar

25:26 27 may 2018

Íñigo Urrechu comienza su ruta en Arenas de San Pedro, en el obradror de Delicias Gredos va a conocer el secreto de sus famosas perrunillas. En el camino a Candeleda visita en Poyales del Hoyo la Casa de las Abejas e indaga en los sequeros del pimentón, acabará degustando un chuletón en El Refugio.

Íñigo Urrechu comienza su ruta en Arenas de San Pedro, en el obradror de Delicias Gredos va a conocer el secreto de sus famosas perrunillas. En el camino a Candeleda visita en Poyales del Hoyo la Casa de las Abejas e indaga en los sequeros del pimentón, acabará degustando un chuletón en El Refugio.

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  • 25:31 15 jul 2018 Urrechu disfruta una ruta muy marinera a lo largo de Palamós, Palafrugell y Pals. Calas, playas, acantilados y pueblos inolvidables para degustar caprichos gourmet como las famosas gambas, las butifarras, los buñuelos de la zona, el NIU a base de callos, eso sí, de bacalao. También el homenaje: un suculento arroz negro en una masía del siglo XVI.

  • 25:30 08 jul 2018 Hoy Íñigo hará un recorrido muy gourmet por los pueblos blancos de Córdoba. Priego, Luque y Zuheros serán los protagonistas de esta ruta repleta del mejor aceite, especialidades locales como el turrolate o interesantes quesos, tapas como el salmorejo, clásicos como el rabo de toro y la clavellina.

  • 25:38 01 jul 2018 Una ruta verdaderamente sorprendente que lleva a Íñigo a una parte de Teruel muy poco conocida y de una belleza y riqueza gastronómica extremas. Inicia su recorrido en Fresneda tierra de aceite y de almendras. Terminará su camino en Beceite, degustando los típicos fessols, cabrito asado y peras al vino.

  • 25:34 24 jun 2018 Íñigo partirá de Alboraya, allí aprende a preparar la auténtica horchata con fartons, cruzará hasta el Parque de la Devesa descubriendo su fauna y flora. Más tarde en el Palmar descubrirá cómo se pesca y cocina la anguila a orillas de la Albufera. Terminará probando una auténtica paella en una barraca.

  • 25:30 17 jun 2018 Hoy Íñigo parte de La Hiruela, allí prueba las migas de pastor, visita el museo etnográfico y se dirige al Hayedo de Montejo donde conoce a Nani y sus cojonudos, disfrutará en Casa Julia de los judiones y continuará su ruta hasta Horcajuelo donde prueba una tarta de queso de lo más especial.

  • Valle de Arana

    Valle de Arana

    25:32 10 jun 2018

    25:32 10 jun 2018 Urrechu llega a su pueblo materno, parte de San Vicente de Arana allí le espera uno de los pastores que todavía producen el queso Idiazabal. Sigue su ruta por uno de los centros de cultivo de la patata más importantes y pasará por Sabando y San Vicente de Arana donde degustará un cordero en familia.

  • 25:00 03 jun 2018 En esta ocasión, Urrechu viaja a Extremadura y recorre el último tramo del Camino de los Descubridores, partirá de Berzocana con la recogida de castañas, prueba las migas y aprende a preparar los rabos de calabaza.Ya en Guadalupe visita el Geoparque de las VIlluercas, y le recibirá el Monasterio.

  • Valle del Tiétar

    Valle del Tiétar

    25:26 27 may 2018

    25:26 27 may 2018 Íñigo Urrechu comienza su ruta en Arenas de San Pedro, en el obradror de Delicias Gredos va a conocer el secreto de sus famosas perrunillas. En el camino a Candeleda visita en Poyales del Hoyo la Casa de las Abejas e indaga en los sequeros del pimentón, acabará degustando un chuletón en El Refugio.

  • Montes de León

    Montes de León

    25:21 20 may 2018

    25:21 20 may 2018 Íñigo Urrechu comienza su ruta en Astorga, donde después de mostrar los monumentos más importantes de la ciudad, aprende cómo se preparan las típicas mantecadas. La ruta continúa en Castrillo de Polvazares donde probará la cecina de León y de allí a Rabanal para degustar un cocido Maragato.

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