Dirigido y presentado por Manuel Pimentel y dedicado a la arqueología, abordará la evolución humana, el nacimiento del arte rupestre o el final de Tartessos. La búsqueda del Maestre del Temple, Arnáu de Torroja y de la tumba de Boabdil, completan una serie que se ha rodado en España y varios países como Tanzania, Marruecos, Italia, Alemania o Portugal.

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Para todos los públicos Arqueomanía - En busca de Tartessos - ver ahora
Transcripción completa

como atestiguan los textos y la mitología griega

así como sus apariciones en la Biblia.

¿Dónde se encuentra Tartessos?

Desgraciadamente, aún no lo conocemos.

En Arqueomanía vamos a tratar de rastrear

las posibles ubicaciones.

Vamos a empezar en un lugar emblemático.

Donde primero se buscó.

El coto de Doñana que tengo a mis espaldas.

El Guadalquivir y Tartessos:

Los últimos kilómetros de su extensa cuenca

y el viejo Lago Ligustino pudieron ser el corazón

de la esquiva civilización tartésica.

En el Occidente estaban la frontera del Más Allá;

los Campos Elíseos y las grandes riquezas del mundo antiguo;

las Hespérides y Medusa.

Desde hace siglos, se ha identificado a Tharsis

con Tartessos, lo que ha provocado no pocas discusiones.

La Biblia cita hasta en ocho libros, desde el Génesis a Jonás,

una Tharsis que fleta barcos de altura

para comerciar con metales preciosos y otras mercancías valiosas.

Las Naves de Tharsis,

también repatriaban a los emigrantes de Israel desde Sefarad.

¿Eran estos los barcos de Tartessos?

Tartessos, es el primer reino de Occidente

del que tenemos noticia en los textos clásicos.

Sus reyes y héroes, fueron cantados por los poetas:

Gárgoris y Habis; Gerión, Hércules, Nórax o Argantonio

se convirtieron en personajes de leyenda

durante las largas noches del invierno mediterráneo.

Estrabón y Avieno,

recordaron sus leyes milenarias en verso

y su geografía confusa.

La incipiente arqueología española de principios del siglo XX

consideraba a Tartessos como legendaria.

El filólogo alemán Adolf Schulten,

se obsesionó con excavar la ciudad de Tartessos,

lo mismo que el arqueólogo franco-británico George Bonsor.

Bonsor y Schulten, colaboraron desde 1910,

poniendo su punto de mira en Doñana.

Schulten, gran admirador de Schliemann,

descubridor de Troya, estaba convencido

de la real existencia de Tartessos.

Y si Schliemann la había localizado

gracias a los textos de la Iliada,

él lo haría siguiendo la Ora Marítima de Avieno.

Antes de iniciar sus trabajos en Doñana,

Schulten recorrió las costas de Cádiz y Huelva.

El monasterio de la Rábida,

fue su residencia durante un tiempo.

Schulten pensó que el monasterio estaba construido

sobre un viejo santuario fenicio

que daba paso a las puertas del infierno.

La Rábida fue lugar de descanso,

pensamiento y planificación en la búsqueda de Tartessos.

Schulten creyó que Tartessos se encontraba aquí.

En el Cerro del Trigo, en pleno corazón de Doñana.

Durante varias campañas y en unas condiciones muy duras

excavó buscándolo. Al final no lo encontró.

Pero sí situó Tartessos en la arqueología española.

Emociona comprobar cómo aún se puede percibir

los restos de la excavación y el muro que encontró

este coloso, este pionero de la arqueología de Tartessos.

Schulten excavó junto a Bonsor

el Cerro del Trigo desde 1923,

venciendo grandes dificultades.

Solo recuperaron lo que pudo ser

una factoría de pescadores romanos.

Bonsor lo narró así en el diario de excavación:

"Durante las tres temporadas que pasamos

en este hermoso Coto de Doña Ana,

hemos reconocido una extensión de terreno

de apróximamente dos kilómetros cuadrados.

Esto parecerá poco si se compara con la isla entera,

o aún si nos reducimos a la parte Sureste,

que bañaba el tercer brazo del río.

En resumen: si no hemos descubierto el sitio que ocupó Tartessos,

nos queda la satisfacción de haber indicado sobre el mapa

los numerosos puntos excavados,

donde con toda seguridad se sabe que no está.

Otros vendrán y siguiendo nuestras indicaciones,

puede que tengan más suerte."

La identificación de yacimientos protohistóricos

en el tramo final del Guadalquivir es una tarea muy compleja.

Hay pocos paisajes que hayan cambiado tanto en tres mil años.

La actividad humana, la tectónica y el clima

han transformado un lago en una zona de marismas.

Desde Sevilla a Sanlúcar de Barrameda,

decenas de islas, promontorios

y brazos pueden esconder a Tartessos.

La geografía también hace a la arqueología,

lo que hoy es marismas del Guadalquivir

fue en épocas tartésica un enorme estuario.

Llama la atención que estas enormes llanuras

donde la vista se pierde en el horizonte,

tienen justo al borde del antiguo estuario,

hoy marismas unas elevaciones, unos cerros,

unas cabezas como la que tengo situada a mi espalda.

Este pueblo es Lebrija, en la base de aquel cerro,

se descubrieron unos candelabros de oro bellísimos,

que hoy están en el museo arqueológico nacional.

Quién sabe si ese Tartessos que buscamos,

se encuentra bajo uno de estos pueblos,

situado bajo los cerros que dominan la marismas.

Se han documentado evidencias tartésicas

en varias de estas elevaciones ribereñas.

El Cerro de San Juan se asoma al Guadalquivir

en pleno centro histórico de Coria del Río.

En una excavación en su parte superior

se halló un altar en forma de piel de toro.

El santuario del Carambolo

se edificó igualmente en uno de estos promontorios.

George Bonsor se afincó en la provincia de Sevilla

y vivió durante muchos años en Carmona,

antes de trasladarse al Castillo de Mairena del Alcor,

hoy reconvertido en su casa-museo.

Exploró la comarca de los Alcores,

investigando en Setefilla o la Cruz del Negro.

Conoció de primera mano los túmulos turdetanos de Carmona.

Fue descubriendo paulatinamente una gran cultura material

que lo puso tras la pista de Tartessos.

En el Castillo de Mairena

acumuló un enorme tesoro arqueológico,

parte del cual se expone en sus dependencias.

Vendió muchas piezas a importantes colecciones internacionales,

como la de la Hispanic Society de Nueva York.

Eran otros momentos de la arqueología

y estas prácticas eran habituales

hasta que se promulgó la primera ley sobre el patrimonio.

Una visita al Castillo de Mairena

es acercarse en primera persona a la apasionante figura de Bonsor.

En nuestra búsqueda de Tartessos, la figura de Bonsor

aparece con nombre propio, ¿quién fue?

-Nos remontarnos a su inicio, como estudiante de Bellas Artes.

Llega recién licenciado en buscando paisajes que pintar.

Llega en 1880, para realizar un viaje típico

de todos los que hacían los románticos o tardorrománicos

en la península y llegó a Sevilla, y a Carmona.

Se quedó impresionado con una de las pinturas de las tumbas

hipogea de la necrópolis romana.

Fue allí donde decidió dedicarse por completo a la arqueología.

Con Tartessos tuvo una relación bastante estrecha,

porque él aquí en las excavaciones que hizo

en la comarca de Alcores ya empieza a apuntar

relaciones con esta cultura en sus primeros descubrimientos

que posteriormente ya él va avanzando

o extendiendo al resto de la zona suroeste peninsular.

-Él se propone encontrar Tartessos,

¿y dónde creía él que estaba o podrían estar?

-Él lo ubica no como una ciudad si no como un hecho más global.

Sí es verdad que fija ciertos sitios

donde cree él que podían estar en excavaciones

que hace en Doñana, posteriormente en Setefilla.

Tartessos basó su rica economía en el comercio del metal,

tanto del cobre de Sierra Morena como del bronce producido

gracias al estaño de las islas Casitérides.

Bonsor buscó las Casitérides en las islas Scilly.

Viajó hasta allí para investigar la vieja

y misteriosa Ruta del Estaño, que enriqueció

a tartésicos y fenicios.

Tras las fallidas excavaciones de Schulten y Bonsor,

Tartessos y su búsqueda pasaron a un segundo plano.

En 1958, un hallazgo inesperado

volvió a situar a Tartessos en el ojo del huracán.

En las inmediaciones de Sevilla,

sobre una de las colinas que domina el Guadalquivir,

unas obras en el antiguo Tiro de Pichón

permitieron el descubrimiento de un espectacular tesoro

de tres kilos de oro de 24 quilates repartidos en 21 piezas.

Su belleza y su delicada orfebrería

asombraron a la comunidad científica

que con el profesor Mata Carriazo a la cabeza

no dudó en clasificar el hallazgo como tartésico.

Las últimas excavaciones en el Cerro del Carambolo

han permitido descubrir los edificios enterrados

y han abonado nuevas interpretaciones del yacimiento.

La tipología constructiva, la planta,

la orientación hacia la salida del sol

y el altar, muestran una profunda relación

con los santuarios de Medio Oriente.

Está orientado al solsticio de verano.

El momento en que Baal resucita,

esos tres días en la que el sol

se mantiene en la misma postura

y después vuelve a iniciar el ciclo hacia atrás.

Además está orientado hacia un promontorio

justo por detrás del que sale el sol en esos tres días.

Tiene una serie de compartimentaciones,

que son coincidentes con el templo del próximo oriente,

en concreto, quizás con el más famoso de todos ellos

que es el templo de Salomón.

¿Fue Tartessos una realidad fenicia,

indígena o el fruto de la mezcla de ambos mundos?

El debate sigue abierto,

pero la mayoría de los arqueólogos se decanta por una hibridación.

Tartessos sería un mestizaje de ambas sociedades,

de la fenicia y de la indígena.

Unos creen que Tartessos fue una ciudad,

otros que un espacio cultural o un reino.

Se ha ubicado en Doñana,

en Asta Regia, en Coria o en Doña Blanca.

Existen otros importantes enclaves tartésicos

que muestran su extensión y potencia,

como Tejada la Vieja o Setefilla.

Quién sabe, si Tartessos se encuentra bajo los pilares

de algunas de las grandes y hermosas ciudades andaluzas.

Es factible buscar Tartessos,

pero probablemente sea una utopía buscar una ciudad,

lo más seguro o una de las hipótesis,

con más fundamentos es que Tartessos sea Cádiz.

Tartessos no solo se puede encontrar en su arquitectura perdida.

Para comprenderlo hay que ahondar en sus relatos,

en sus mitos, quién sabe si reflejados

en una de sus manifestaciones más peculiares,

las conocidas como estelas del suroeste o de guerrero.

Uno de los elementos escultóricos

más característicos del periodo Tartésico son las estelas.

Me gustaría que me las ubicaras.

¿Qué son las estelas, ubícalas en el tiempo y espacio?

-Concretamente, las estelas denominadas tartésicas

o también conocidas como estelas de guerrero.

Es una denominación que yo personalmente prefiero

porque me parece más neutra.

Se dan en el cuadrante suroccidental de la península ibérica.

Básicamente en la cuenta media de los ríos Guadalquivir,

Guadiana y Tajo.

Se repiten los motivos, un guerrero, una espada, un escudo,

un carro, espejos y peines que nos llaman la atención.

¿Qué puede significar estos dibujos, estas esculturas?

-El universo gráfico de las estelas de guerrero.

Está dominado por el concepto de las armas

y las Panoplias de armas, fundamentalmente.

A veces también aparecen algunos motivos

que podríamos conectar con un Ethos o con una figura

del guerrero, un poco idealizada.

Como puede ser el caso del espejo y los peines.

Existe un pasaje conocido de la germanía de Tázito,

donde explicaba como los guerreros germanos

antes de ir a la batalla se acicalaban,

se peinaban y se arreglaban

porque pensaban que se iban a encontrar su muerte

al día siguiente debían hacerlo de una manera presentable.

Las estelas de guerrero,

tienen una fuerte significación paisajística.

Según muchas investigaciones que se han llevado a cabo,

existe una correlación bastante importante

entre su ubicación espacial

y la presencia de vías de paso antiguas.

Vías tipo pecuarias

o lugares del territorio que son estratégicos para el paso.

Por ejemplo, los vados de ríos o los pasos de montaña.

Gracias a los textos griegos conocemos leyendas,

mitos y nombres de reyes tartésicos.

Quizás las estelas codifiquen sus historias y mitos fundacionales.

Estas estelas, aparte de esa referencia geográfica,

esa relación en el territorio,

¿podían contarnos una historia de héroes o de dioses fundadores?

-Esta es una idea que hemos planteado nosotros

en algunos trabajos recientes, especialmente a la luz de casos

como la Estela II de Almadén de la Plata.

Existen referencias en varios historiadores de la antigüedad,

como es el caso de Livio o Polibio, a que entre las sociedades,

las comunidades prerromanas de la península ibérica

había algunos casos de corregencia o de regentes dobles,

pares de regentes,

como es el caso de los ilergetes con Indíbil y Mandonio

o los turdetanos con Istolacio e Indortes.

Entonces, eso podría ser una posibilidad,

que las estelas que presentan dualidad de personajes

estén reflejando eso,

pero también cabe la posibilidad de que hagan alusión

a un concepto más mítico de pares o parejas fundacionales,

como es el caso, evidentemente,

de la península ibérica de Gárgoris y Habis

o en el caso europeo de Rómulo y Remo,

los fundadores de Roma.

Los tartésicos conocieron y usaron la escritura.

Estrabón afirmó que disponían de leyes escritas en verso

de seis mil años de antigüedad.

¿Qué sabemos de esa lengua escrita?

Realmente, apenas conocemos su escritura,

y no bien, porque los textos son muy limitados.

Se limitan a unos cuantos epígrafes funerarios.

Y ello ha levantado una discusión

porque en esos epígrafes se ven nombres celtas,

que eso no extraña demasiado,

la prueba es que Argantonio es un nombre céltico,

céltico atlántico, céltico antiguo,

pero no sabemos hasta dónde se llega en la celticidad de la lengua.

Probablemente, es una lengua muy antigua,

que se remonta, al menos, al tercer milenio

y puede ser que más.

Tartessos, que comenzó en el siglo VIII a. C.,

desapareció 400 años después, sobre el 400 antes de nuestra era.

La arqueología nos ha regalado dos auténticas cápsulas del tiempo

que ilustran cómo pudo acontecer su final.

Cancho Roano y el Turuñuelo de Guareña

son dos misteriosas construcciones que guardaron bajo tierra,

durante 2.500 años, los más íntimos secretos tartésicos.

En nuestra búsqueda de Tartessos,

resulta del todo imprescindible conocer Cancho Roano,

un espectacular santuario tartésico que se descubrió en 1978

en la comarca de La Serena, en Badajoz.

Este descubrimiento revolucionó por completo

lo que se conocía hasta entonces de Tartessos.

¿Y por qué? Pues por tres motivos básicos.

Primero, por su localización,

mucho más al norte de lo que se suponía hasta ese momento

y que amplió el límite fronterizo de Tartessos, al menos,

hasta la línea de Guadiana.

En segundo lugar,

por la forma en que fue destruido este santuario

y su fecha de destrucción, se destruyó en torno al 400 a. C.

por los propios moradores del santuario,

que lo enterraron mediante un rito desconocido

y no suficientemente explicado todavía hasta la actualidad.

Y en tercer y último lugar

por la propia monumentalidad del edificio,

es un edificio grande, amplio, rodeado por un enorme foso

excavado en la propia roca, en el granito,

y que en su monumentalidad tiene varios elementos muy llamativos,

desde luego un pozo central de inicio y, sobre todo,

el gran Santa sanctorum, el santuario máximo,

el lugar donde está el rito y los altares.

Este lugar tan especial y tan secreto nos lo va a explicar

quien mejor lo conoce, que es Sebastián Celestino.

-Estamos en el santuario tartésico de Cancho Ruano,

que es del siglo V a. C. y tiene la peculiaridad

de que son tres santuarios superpuestos.

Vamos a llegar a la zona más importante del santuario,

que es el Santa sanctorum.

El que vamos a ver es el más antiguo,

el edificio más antiguo, donde hay un símbolo egipcio

que hace la representación de altar, donde se sacrificaba algún animal,

donde la sangre confluía en un cuenco de cerámica

y la habitación está toda pintada de rojo y blanco.

Es muy espectacular el recogimiento que tiene el lugar,

un lugar que es restringido, donde no subiría nadie más.

Sobre este edificio que es el más antiguo

se edifica un nuevo edificio con un Santa sanctorum también,

y en caso del altar ya es en forma de piel de toro extendida,

que es el que se relaciona con la figura de Baal,

con el dios Baal de origen fenicio.

Cancho Roano nos habla de esplendor, de riqueza, de monumentalidad...

Pero también de dolor, de decadencia,

de colapso y de muerte.

¿Por qué se clausuró este santuario?

¿Por qué tenía ese misterioso altar en forma de SET egipcio

bajo los tradicionales de piel de toro?

Nos encontramos sobre un túmulo,

una pequeña montaña artificial que durante miles de años

llamó la atención a los agricultores de la zona,

está enclavado en el gran llano de los regadíos del Guadiana,

irrumpía por completo el horizonte.

¿Qué era? Y es que Tartessos no deja de darnos sorpresas,

al igual que en 1978 el descubrimiento de Cancho Ruano

revolucionó por completo el conocimiento sobre Tartesso,

en 2014,

cuando se comenzó a excavar este yacimiento

que conocemos como Turuñuelo de Guareña

saltaron por completo todo lo conocido,

acabábamos de descubrir, probablemente,

el yacimiento más importante de la antigüedad

de todo el Mediterráneo occidental.

Acompañadme, que vamos a conocerlo.

El yacimiento ha sorprendido a todos.

Es más monumental que Cancho Roano.

Tiene un gran patio de entrada

y una escalera que conduce hasta el Sancta Sanctorum.

Nadie sabe los secretos que atesora.

Quizás estemos a las puertas de desvelar

la desaparición de Tartessos.

A partir de finales de siglo quinto, principios del cuarto,

hay una crisis,

que ya no se vuelve a saber nada más de esta cultura.

Es una crisis que todavía se está estudiando

y se relaciona tradicionalmente

con la llegada de los pueblos del norte, de los celtíberos,

y que también puede ser otras causas,

que todavía estamos en proceso de investigación,

pueden ser también unas causas catastróficas,

de cambio de clima, etc.

-Conocíamos ya algunos elementos litúrgicos del mundo tartésico,

como son los característicos altares en forma de piel de toro,

pero tanto Cancho Roano como El Turuñuelo

han mostrado un rito muy singular, muy especial,

un rito sangriento

que en el mundo clásico se conoció como hecatombe.

¿Qué era una hecatombe?

Las hecatombes se celebraban en momentos muy especiales

donde una comunidad decidía sacrificar animales muy valiosos,

normalmente bueyes,

pero en el Guadiana la hecatombe se celebró

con animales aún más valiosos, los caballos.

Para el mundo tartésico, el caballo era muy especial,

lo hemos visto en sus imágenes, lo hemos visto en sus templos,

y en El Turuñuelo y en Cancho Roano

los sacerdotes antes de incendiar y exiliar edificios,

decidieron sacrificar docenas

de estos valiosísimos y queridos animales,

hasta configurar este paisaje

que vemos en el patio con restos de animales,

que realmente recuerda a una hecatombe sangrienta.

¿Por qué lo hicieron?

¿Por qué los sacerdotes sacrifican sus animales más queridos?

Es un misterio tartésico aún por descubrir

que los científicos están tratando de desvelar en estos momentos.

-Una de las cosas más curiosas que hay de esta zona del Guadiana,

en la época del final de Tartessos,

es justamente cómo se destruyen estos edificios.

Hay un sistema que se nos escapa

y que no lo hemos detectado en ninguna parte del Mediterráneo,

y es ese sentido que tienen religiosos estos edificios,

cuando se decide abandonarlos,

se hace un enorme sacrificio de caballos,

que es lo que hemos visto en El Turuñuelo de Guareña,

pero también se hace en Cancho Roano,

sacrificar caballos que se depositan

en un lugar determinado del edificio,

luego se procede a un incendio generando todo ese edificio,

el incendio lo que hace es que derrumba las techumbres de madera

y sobre eso se tira el edificio, se tiran los muros,

luego se echa tierra y luego se sellan.

-En el Turuñuelo de Guareña no solamente hemos tenido la suerte

de conocer la mayor hecatombe conocida hasta la fecha,

sino además es que se está excavando en estos momentos.

Vamos a hablar con las paleontólogas que están trabajando

en este momento excavando lo que son caballos.

Es impresionante, ¿no?

52 animales sacrificados en este patio.

¿Son animales que están enteros?

-Sí, en la mayoría sí.

-De lo que veis en vuestras investigaciones,

¿fueron matados para ser comidos asados o están sin comer?

-En principio están en conexión anatómica y sin marcas,

lo cual nos indica, a priori,

que no se han consumido ni se han descarnado.

-Tenemos una matanza ritual, por tanto, en principio.

-Sí.

-¿Qué animales aparecen?

-Aparecen diferentes especies,

dentro de los équidos podría haber algún híbrido y algún asno,

y caballos.

Y dentro de los domésticos más habituales están la vaca,

el cerdo y también hay un perro.

Aquí desapareció una parte de Tartessos,

tras un rito descomunal y solemne.

Los sacerdotes decidieron ocultar su memoria

bajo unos túmulos que han conseguido llegar intactos hasta el siglo XXI.

¿Cómo eran las gentes tartésicas?

Incineraban a sus muertos

por lo que apenas se han conservado restos humanos.

En la excavación del verano de 2018

se recuperó un esqueleto casi completo

aplastado por las vigas desmoronadas

del techo del santuario tras el incendio final.

La aparición de los restos humanos

nos abre una ventana para conocer los secretos del Turuñuelo.

¿Quién era?

Nos toca hacer de detectives a través de una ciencia conocida

como antropología.

Victoria, ¿qué esperas obtener del estudio de estos huesos?

-Bueno, pues en principio, sobre todo,

la filiación del individuo, es decir, sexo, edad aproximada,

de hecho creemos que es un hombre, pero hay que afinar mucho más,

hay que verlo.

Podemos saber también lo que comía habitualmente,

podemos saber a partir del ADN su filiación, su procedencia

y también podemos saber si nació en esta zona,

a partir del estudio de isótopos.

-Esa información genética nos permitirá ver hasta qué punto

hay componente oriental, púnico, fenicio,

en los habitantes del Turuñuelo más bien había un ADN autóctono.

-Efectivamente, esta es una oportunidad única,

en parte por eso,

porque por primera vez vamos a poder ver su filiación.

-¿Qué pudo ocurrirle?

-Bueno, es complicado,

es complicado porque tampoco podemos deducir cosas que no se ven.

Lo que es importante es que en verdad que es un individuo

que está depositado, caído,

colocado de una manera no ortodoxa,

no está enterrado con un rito.

De hecho, efectivamente, como bien has dicho,

el mundo tartesio es una cultura que incinera a sus muertos.

En este caso está claro que no, está inhumado,

pero no está inhumado en sí,

directamente le ha caído encima o le han colocado encima

todo el estrato de tierra y él digamos que se ha descompuesto

justamente debajo de esa tierra,

eso lo podemos saber directamente observando cómo están los huesos,

sobre todo las articulaciones.

No sabemos si cuando le cayó el techo encima

estaba ya muerto o no, lo que sí es interesante saber

es que tiene el cráneo completamente aplastado.

Puede ser que el peso que tenía encima

aplastara justamente esa parte izquierda del cráneo.

Normalmente, cómo está la mandíbula,

que está completamente encajada, da la sensación

de que este aplastamiento es perimortem, es decir,

estaba todavía sin descomponer

cuando ocurrió este aplastamiento,

pero no quiere decir que murió de ese aplastamiento,

eso no podemos saberlo.

Los huesos de El Turuñuelo nos han permitido humanizar

la gran arqueología de Tartessos, el primer reino de Occidente,

que hace tiempo abandonó el mito para convertirse en historia,

una historia que la arqueología continúa desvelando.

Desde estas playas vírgenes de Doñana

abandonamos nuestra búsqueda de Tartessos.

Hemos hallado sus caminos, apreciado sus paisajes,

conocidos sus santuarios, sus ciudades, sus tesoros,

y mientras la arqueología continúa desvelando sus secretos,

nosotros nos quedamos con la evocación de la historia

de un reino mítico que ha logrado atravesar océanos de tiempo

gracias a la fuerza de su leyenda y de su mito.

Arqueomanía - En busca de Tartessos

27:48 21 jun 2019

La búsqueda de Tartessos es el mirlo blanco de la arqueología española desde comienzos del siglo XX. En este episodio, Manuel Pimentel sigue su pista por diferentes localizaciones del Bajo Guadalquivir y Extremadura, investigando en lugares emblemáticos.

La búsqueda de Tartessos es el mirlo blanco de la arqueología española desde comienzos del siglo XX. En este episodio, Manuel Pimentel sigue su pista por diferentes localizaciones del Bajo Guadalquivir y Extremadura, investigando en lugares emblemáticos.

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  1. José Ramón

    Según los supremacistas catalanes, la civilización tartésica era protocatalana: estaba en Tortosa (https://www.youtube.com/watch?v=kqUZpLIpsfE)

    22 jun 2019

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    27:31 24 may 2019 Veremos los rastros de la actividad humana en cuevas, exploraremos desde el paleolítico con la mirada puesta en la pintura de las cuevas como una forma de lenguaje. Recorreremos algunas de las grandes catedrales del arte rupestre peninsular. Una moderna teoría afirma que los primeros signos del alfabeto tartésico y del ibérico provienen de las grafías del arte rupestre, que esta ¿escritura¿ habría pasado de las cuevas a los megalitos y de ahí a las estelas tartésicas. Trataremos de aclararlo.

  • 26:49 17 may 2019 Desde el desfiladero de Metmman en Alemania, Manuel Pimentel arranca una narración que atraviesa la historia de los neandertales, desde su aparición hasta su desaparición. Las grandes preguntas sobre hibridación con nuestra especie, capacidades artísticas, simbolismo, antropofagia y extinción son traídas a la pequeña pantalla. El episodio ha sido rodado en diferentes localizaciones de España, Europa y Asia y cuenta con la participación de grandes expertos como Carles Lalueza, Enrique Baquedano y Gerd Weniger.

  • 27:15 10 may 2019 En este episodio de Arqueomanía vamos a tratar de aclarar qué tipo de homínido llegó a la Península Ibérica en primer lugar y qué posible ruta o rutas siguió. Los yacimientos del Sureste Peninsular, concretamente los de Orce, tienen presencia humana con 1,4 millones de años. Esa es, de momento, la fecha más antigua que se ha registrado. El Barranco León o Venta Micena son los testigos más antiguos de la presencia del género humano en Iberia. Doscientos mil años después se comenzó a formar uno de los yacimientos paleoantropológicos más importantes del mundo. Nos referimos a los de la Sierra de Atapuerca, en los que se han descrito hasta cuatro tipos humanos diferentes. La península es como un pequeño continente para el estudio de la evolución humana.

  • Orígen II

    Orígen II

    29:12 03 may 2019

    29:12 03 may 2019 Manuel Pimentel continúa en Tanzania explorando diferentes yacimientos claves en la evolución humana. Visita varios equipos de paleontólogos españoles y consigue desvelar algunas informaciones completamente desconocidas hasta ahora sobre la evolución humana.

  • Origen I

    Origen I

    26:44 26 abr 2019

    26:44 26 abr 2019 Manuel Pimentel se desplaza hasta los yacimientos de Olduvai en Tanzania para investigar el origen de la Humanidad. Allí, es recibido por un equipo de científicos españoles encabezados por Enrique Baquedano y Manuel Domínguez Rodrigo.

  • La bahía del marfíl

    La bahía del marfíl

    32:16 26 jul 2018

    32:16 26 jul 2018 La bahía del Marfíl. Las gentes del mar. Excursión arqueológica. Histórica de emisiones: 01/03/2015

  • 31:57 25 jul 2018 Un paseo por Hispania 2. Pioneros de la arqueología española. Histórica de emisiones: 22/02/2015

  • Arte rupestre neolítico

    Arte rupestre neolítico

    30:02 24 jul 2018

    30:02 24 jul 2018 Arte rupestre neolítico. Pioneros de la arqueología española. Histórica de emisiones: 01/02/2015

  • 30:54 23 jul 2018 Un paseo por Hispania I. Pioneros de la arqueología española. Histórico de emisiones: 25/01/2015

  • 29:53 23 jul 2018 Señoras, guerreros y buscadores (II). ( El argar). Cártama. Histórica de emisiones: 11/01/2015

  • 26:38 20 jul 2018 Señoras, guerreros y buscadores (1ª parte) (El argar). Cártama. Histórico de emisiones: 04/01/2015

  • 28:17 19 jul 2018 Especial Museo Arqueológico Nacional (1ª parte). Histórico de emisiones: 28/12/2014

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