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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 9 - ver ahora
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-¡No, no haga eso, no haga eso! ¡No haga eso!

-Intenta, por lo menos, salvarte a ti misma.

Alzando la voz, lo único que vas a hacer es que... te maten.

-Más vale que se lo traguen a uno, a que te tomen por rojo.

-Marcelino. -Si es verdad.

Y lo que cuentan de Queipo... una merienda de negros.

-Déjate de tonterías. -Si van a dejar el cementerio...

-¿Te quieres callar?

-No importan los errores que cometa un hijo.

La obligación de un padre es estar a su lado, pase lo que pase.

Es sangre de tu sangre.

Y eso tiene que estar por encima de cualquier diferencia.

Hubo que aprender a llevar y a tener...

...el corazón y el alma heridos.

Días de avidez, de hambre y escasez,...

...de vencedores y vencidos.

Amar en tiempos revueltos.

Tiempos de ruina y lamento.

Amar en tiempos revueltos...

...por vientos que trajo un mar.

De batallas por contar.

No, esa no. -Esa no.

Esta no, esta. -¿Esta?

Esta. A ver... Venga, hijo. ¿No?

-No. No seas cabezón. Por mamá, una.

-Que me dejes.

Un poquito. -De esa.

No, esa no.

No la tienes en la boca, ¿no? -No.

La última. Por papá. Te tiene que ver grande cuando vuelva.

-Si el chaval está harto, no le insistas. Es peor.

-¿Qué va a estar harto? Estará harto de tanta lenteja.

-Si estuviera falto, ya verían cómo no había tanta contemplación.

-Dicen que, cuando las tropas rebeldes tomen las riendas...

-¿Pero qué tropas y qué rebeldes? ¡El glorioso alzamiento nacional!

-Perdóname, cariño, es la fuerza de la costumbre.

Bueno, dicen que, cuando las tropas del glorioso nacional...

Dicen que regalarán comida.

Traen convoyes llenos, con trigo y con corderos.

Para repartir entre los que les ayudamos y esperamos estos años.

-¡Hala, sí! Y a los demás, que les parta un rayo.

-Que griten ahora que: "No pasarán".

¡Déjalo ya, no! A ver, Liberto, va, la última.

Venga. Hijo, ¡Por Dios, estás insoportable!

-¡Ay, por qué poquita cosa se nombra ahora a Dios en esta casa!

-A ver, déjalo y luego lo intentas.

No me extraña que esté estragado.

Timbre.

Voy yo. A ver, Liberto, va, amor.

Escucha, mira, mira lo que tengo.

-¡Mamá! Ya lo sé, ya lo sé.

Ya lo sé. -Huy, doña Loreto!

-¡Consuelo! -¡Quién lo diría, por Dios!

¡Abuela! -Pase, por favor.

A ver, amor.

-¡Hija! ¡Hija! ¡Mamá!

-¡Hija mía!

Míralo, mamá. ¿A que es precioso?

-Precioso. Claro que es precioso.

¿No conocías a la abuelita, eh, mi vida?

Míralo y no se asusta.

No le importa que lo coja. Ven. -¡Y mamá!

-Y mamá, sí, y mamá. Dame un beso.

-¡Hija, cuántas calamidades habréis pasado!

No pienses en eso ahora. Ven, amor.

-Pero ya se acabó todo, eh, mochuelillo.

Mírale. Si tiene unos ojazos que parece un mochuelo.

-Y no sólo lo parece, doña Loreto, si es muy vivo.

-Se le nota. ¿Sabes a quién se parece?

A Antonio. Es igual a su padre.

-Al tuyo. En casa de tus abuelos había un retrato de él...

...y es clavadito, clavadito.

(BALBUCEA) Ven, amor.

¿Cómo está?

-Bueno, yo voy a seguir limpiando lentejas.

¿Me acompañan?

-Un poco mejor. Más tranquilo.

Se ha pasado la guerra discutiendo en el casino de Salamanca.

Como tu hermano es primorriverista. Ya le conoces, hija.

Nunca está contento del todo.

¿Cuándo habéis vuelto? -Ayer.

¿Ha preguntado por mí? -Mamá.

-Estamos esperando a Rodrigo. Ha conseguido un puesto en Madrid.

Algo relacionado con propaganda o...

No sé, la verdad es que no lo sé muy bien.

Vendrá esta noche a cenar.

¡Dale muchos besos de mi parte, muchos!

-Me gustaría tanto que volviéramos a estar todos juntos.

-Mamá, la comida... -¿Dónde está Antonio?

¡No lo sé!

-Si está en la cárcel, a lo mejor, tu hermano podría...

Mandaba en una serranía de Cuenca...

...pero hace tres semanas que no recibo carta suya...

...y yo sólo quiero es que... -No llores, mi vida. No llores.

Hazlo por él, eh. Tienes que venir a cenar con todos.

Ahora tenemos que estar juntos.

Todos juntos. ¿Pero padre me perdonará?

-Claro que lo hará. Ya he hablado con él. Ya sabes cómo es.

Cabezota y tozudo.

Pero, si vienes con respeto y con arrepentimiento...

Cómo voy a arrepentirme, mamá. -Es una forma de hablar.

Tú esperas, hasta que esté allí tu hermano. Rodrigo te ayudará.

Será tu padre el que os diga que vengáis a casa.

¡Hija, cuántas calamidades habréis pasado!

La última para la abuelita. Bueno, por lo menos, contigo come.

-¿Que no comías con mamá? ¿Que no comías, sinvergüenza?

Pero con la abuelita, sí, eh. Mira, se lo ha comido todo el niño.

Bien gordito que se va a poner. En dos días ni le reconocerán.

¡Ay, mi vida! Oye, pero qué boba soy,...

...si no me has dicho cómo te llamas. ¿A ver?

A ver si lo adivino. Díselo a la abuela.

Se llama Liberto.

-Cómo... Bueno, da igual.

Pronto, todo volverá a ser como antes.

Además, a ver, a ver este niño.

Seguro que ni te han bautizado. -No.

-Claro, ya lo sabía la abuelita. -Asienta.

-Sí, ahora te sienta ahí la abuelita. Muy bien, así.

Una puerta se abre y se cierra.

Volvemos a estar en casa, Fabián. Y todavía no me lo creo.

¿Tenías ganas de volver a tus libros, eh?

-A más de un ignorante del casino le hubiera dado con uno de estos.

-Sí, serían gente de orden pero muy leídos no. Saltaba a la vista.

-A ver qué hacen con el país. Si lo ponen en marcha, como predican...

Pero las fábricas no son como el ejército.

-Un poco de paciencia. Al menos los negocios vuelven a sus dueños.

¿Qué haces?

-Dicen que lo tienen todo en cuenta.

Se han llevado a gente por tener algo de Lorca.

Más vale asegurarse. ¿Hay género en los ultramarinos?

-De casi todo. Parece que quieren impresionar a los madrileños.

Dicen que han traído trenes enteros de intendencia.

-Eso no puede durar.

Lo que deben hacer es dejarse de baladronadas...

...y poner a la gente a producir.

-Ya, pero por lo menos, mira.

Garbanzos, un repollo, queso,...

...duro como una piedra, pero queso.

Incluso aceite. -¡Coño!

No me digas que has encontrado hasta cordero.

-No. -¿Qué le vamos a dar al crío?

Tras tres años al servicio del alzamiento nacional, garbanzos.

-No sé, le dará igual.

Y si no, lo importante es que está la familia otra vez reunida.

-Todos no.

-No te hagas el duro. Sé que te gustaría tanto como a mí...

¿Qué digo? Mucho más que a mí, que Andrea estuviera con nosotros.

No me digas que no la extrañas.

-Ahora y siempre.

¿Y qué? Eso no cambia nada.

Fue ella quien nos dejó. -No digas tonterías. No hables así.

Si la vieras, se te pondría una cara...

-¿La has visto tú?

-¡Que no! -Pero sabes por dónde anda,...

...que te conozco. -Que no. Se acabó.

-No la busques, no la busques.

-Déjame ya. -Júramelo.

-Te lo juro, no la buscaré.

-¿Tienes huéspedes?

-No. ¿Por qué lo dices?

-No, como ayer viniste a por medio kilo de garbanzos...

...y hoy estás aquí a por más. -Eran para mi marido.

-¿Cómo le tratan?

-No lo sé porque no me dejan verle.

A las visitas nos pisotean, como a la basura.

-Por lo menos, sabes que está comiendo bien.

-¡Me los tiraron al suelo!

-¡Ay, Elpidia! Cómetelos tú y hoy no vayas, mujer.

-Por Dios, no digas eso ni en broma.

-Vaya, lo bueno del barrio.

¿Cómo está Pepe?

Me han dicho que lo peor ya pasó.

Necesitan a la gente para que las fábricas produzcan.

-Sí. Yo también lo he oído.

-Ya verá como las aguas vuelven a su cauce.

Si hasta los abastos han mejorado.

Menos la carne. Eso es lo peor para el bar.

-¿Vas a llevar lenteja? -A ver.

-¿Tú sabes si los soldados están volviendo?

-¿Los nuestros? Claro, claro que están volviendo.

Lo que pasa es que no se acercan por mi bar, pero están volviendo.

-Todos los días le pido a Dios que uno sea mi Antonio.

A Rodrigo, el hijo de los Robles, le han destinado a Madrid.

-Esos sí que no tienen problemas.

-Es que han ganado la guerra.

-¿Qué han ganado, qué han ganado? -Calla.

-No quiero. Tienen que saberlo.

Mientras haya tanta gente en la cárcel...

...y se sigan pasando penalidades,...

...¿qué coño se va a acabar la guerra?

Si esto es la paz, que baje su Dios y lo vea.

-¡Chis! -No hace falta que os calléis.

Nos conocemos todos.

-Y ponme medio kilo más, que tiene muy buena pinta.

Me lo mandas con las legumbres.

-Dice mi mujer que cuesta conseguir cordero.

-Pues a la gente de a pie.

-Lo bueno de estos tiempos es que sabiendo qué tecla tocar,...

...se consigue casi de todo.

Te voy a dar una dirección.

Vas aquí y preguntas por César.

Dile para quién es. Si tiene algo, cordero o cabrito, te lo dará.

No siempre se celebra que un hijo vuelve a casa.

-¡Ay, Elpidia!

-Gracias. Ten.

Adiós, D. Fabián.

-Elpidia, cuando puedas, te pasas por casa.

Tengo que hablar contigo muy seriamente.

-Ahora, lo difícil va a ser separar el trigo de la paja.

-Yo lo tengo muy claro.

Al menos el principio, todos los que hayan colaborado...

...con los republicanos...

-Por Dios, Pablo, se dice rojos, no republicanos.

Y mi marido tiene razón.

A todos los que hayan estado con los rojos,...

...a la cárcel con ellos.

Yo no digo para siempre, pero sí hasta que se aclare todo.

Es la única forma que tenemos gente como nosotros,...

...que aguantamos esperándolos aquí de no salir perjudicados.

-Totalmente de acuerdo.

Menudo pan habríamos hecho los que fuimos leales...

...al Caudillo, despreciando el riesgo...

...si nos trataran a todos por igual.

-Porque nosotros, y ustedes lo saben,...

...somos de los leales de toda la vida.

A mi marido lo cesaron de su cargo en el ministerio de Educación...

...porque claro, tenían que colocar a los suyos.

-Y ahora, todos esos saldrán con el brazo en alto.

Pero a nosotros no nos la darán con queso.

Van a pagar por lo que han hecho. A nosotros y a España.

-Si creen que se irán de rositas, pues no.

Como dijo el Caudillo, "Clemencia sí, porque es cristiano,...

...pero siempre supeditada a la justicia".

Aquí hay que depurar responsabilidades.

El que la ha hecho, que la pague.

-Pero bueno, por trabajar en un ministerio...

-Por menos están fusilando a muchos.

-Sí, a los que tenían el carné de la CNT o...

...a los que iban a los mítines de la Unión de Hermanos Proletarios.

¿Y cree que esa es razón para fusilar a alguien?

-Pues si es por limpiar, sí, claro que sí.

Y tú, jovencita, si quieres tener amigos en la nueva España,...

...más te vale... ¿Qué?

-Por Dios, por favor, no discutamos entre nosotros.

-¿Entre nosotros? Eso es lo que hay que aclarar.

¿Quiénes somos nosotros?

-El niño se ha despertado de la siesta.

Disculpen.

-Doña Pura, Dios sabe que le estoy agradecido...

...por habernos alojado en esta casa...

-No lo han hecho con gusto.

Fue porque una bomba nos destruyó la casa.

-Lo que quiere decir mi mujer...

Tranquilízate, cariño. No te excites.

Lo que quiere decir es que la presencia de esa roja...

...nos compromete a todos.

Y a usted la primera.

-No le consiento que hable así.

Andrea es una buena chica y es muy amiga de mi hija.

Timbre.

-¡Elpidia! Pasa, pasa.

-Buenos días. -Buenos días.

-Don Fabián me ha pedido que viniera.

-Pues ahora mismo le aviso.

He visto al niño.

Algo flaquito el pobre, pero es precioso.

-Sí. Es igualito que... -A Andrea.

El niño se parece a Andrea.

Con un poco de suerte, consigo que mi marido...

...les deje quedarse a vivir aquí, con nosotros.

-Dios la oiga. -Dios me va a oír.

¿Cómo puede privarme de tener cerca esa carita...

...y de poderle enseñar a decir "abuela"?

A las dos, no puede privarnos a ninguna de las dos.

-Ya. Perdone, pero tengo que hablar con D. Fabián.

-Claro. Pasa y llama.

-Adelante.

Siéntate. Enseguida termino.

-¿Cómo está Pepe?

-Él no ha hecho nada malo.

-Te he preguntado cómo está. Sé lo que ha hecho.

-Pues... No me dejan verle.

Pero supongo que estará muy mal porque...

...le han metido en la cárcel injustamente.

Él sólo ha hecho lo que era mejor para todos.

-¿Y también era lo mejor para mí?

-Ahí está su fábrica.

-Sé que Pepe es un buen hombre.

Y que no tiene nada que ver con esos comunistas y anarquistas...

...que casi consiguen terminar con este país.

-A él lo eligieron los obreros no los sindicatos.

-Sí, pero para su desgracia, aceptó esa responsabilidad.

Sin mala intención.

Incluso puedo creer que lo hizo para salvar mi patrimonio.

-Él siempre supo que usted volvería.

-Sí, pero eso sólo lo sabemos tú y yo.

Y nadie más y no les importa.

Elpidia.

Lo he intentado, de verdad.

Con otros obreros lo he conseguido,...

...pero en el caso de Pepe no quieren ni oír hablar del tema.

Tendremos que esperar al juicio.

-Dios mío. -Se arreglará, Elpidia.

Se arreglará.

(ELPIDIA LLORA)

(SUSPIRA) -¿Sabes algo de Antonio?

-No.

-Hay mucha gente que cruza la frontera y se queda en Francia.

Otros se van a México.

-Nosotros no hemos tenido noticia.

-Bien.

Sea como sea, lo que hicieron esos dos, si no fuera...

...porque mi hija se ha arruinado la vida,...

...podría ser considerado sólo como una insensatez.

Si el crío iba a por mi dinero,...

...no lo hubiera conseguido entonces ni ahora.

-Mi hijo no se casó por su dinero.

-Bien, está bien. Si ya no importa. No pasa nada. Tranquila.

Hice lo que hubiera hecho cualquier padre y no me arrepiento.

Pero gracias a Dios y a las nuevas circunstancias...

...podría rectificar...

...y acoger a Andrea como si no hubiera pasado nada.

Y no me refiero sólo a la desaparición de Antonio,...

...que es un hecho.

Me refiero a que tenemos la oportunidad de olvidar,...

...de hacer como que este matrimonio no ha existido.

Para nosotros no ha existido nunca.

Ustedes no hablaréis del caso.

Y por supuesto, nosotros tampoco.

Mírame.

Elpidia, no ha existido.

¿De acuerdo?

Mírame.

No somos familia.

No somos nada.

Tú en tu sitio y nosotros en el nuestro.

Y no volveremos a hablar de eso. No sé lo que pasará.

Pero sí sé lo que no pasó.

¿Estamos?

Mírame.

Dime que lo has entendido, que estás de acuerdo,...

...pero dímelo con palabras.

-Usted y yo...

...no somos nada.

-Eso es. Muy bien.

No lo olvides, ¿eh? No lo olvides.

Hemos terminado. Puedes marcharte.

-Don Fabián,...

...mi hijo se casó porque amaba a su hija.

Cuatro caballitos iban para Francia.

Uno tras de otro y ninguno se alcanza.

-¿Ya se te ha pasado?

He escuchado lo que decían.

-Lo que pasa en cada esquina.

En el 15 se han llevado al chico de Patrocinio.

¿Y por qué ha vuelto? Tendría que haberse ido a Francia.

-No, el mayor no. A Fermín, al pequeño.

¿El de gafitas? Pero si no ha cumplido los 18.

-Pero tiene un hermano que ha sido del Partido Comunista desde el 34.

Es lo que trato de decirte.

Conque te hayan escuchado un vez cantar el "Himno de Riego"...

...o "La Internacional" ya es motivo para que los envidiosos...

...te delaten. Esto es una locura.

-A ti habrá más de uno y de una que te tenga envidia.

Pero yo sólo he criado a mi hijo.

-Y trabajar en el Museo del Prado.

Eras, como si dijéramos, funcionaria de los rojos.

Pero ¿qué he hecho?

¿Proteger los cuadros de las manos de los fascistas?

-No vuelvas a decir fascista en esta casa.

Perdona, es sólo que...

(SUSPIRA)

¿Para qué seguir empleando esos términos?

Es horroroso. Hasta yo que nunca he comulgado con la República...

...tengo que reconocerlo. Pero es lo que hay.

Con usted no se van a meter.

-No, contigo no se van a meter. Al fin y al cabo,...

...tienes un padre y un hermano que siempre han estado con...

Con el alzamiento.

Nosotras...

Consuelo y yo no.

Pero sí te hemos ayudado a ti. -Mamá, mamá.

Ya. -Me duele todo esto. Lo sabes.

Pero están rapando a mujeres normales por mucho menos.

Y a nosotras con no darle trabajo a Consuelo...

...ya nos castigarían bastante.

Entiendo.

No se preocupe.

-Paloma. Pasa. -Gracias.

-¿Qué es?

-Cordero no había y por no venir con las manos vacías...

-¡Coño! Perdón.

Mira, el cordero, mal que bien, lo hemos catado en Valladolid.

Pero pavo, cuánto hace que no lo probaba.

-Me alegra haber acertado. -Nos has salvado la cena.

-¿Yo? Con esa dirección que me dio es fácil ir de salvadora.

Se nota que es usted poderoso.

No sabe lo que había en ese almacén.

Bueno, hasta salchichón de Vic tenía aquel hombre.

-Así va a ser desde ahora.

No hemos ganado una guerra para seguir pasando hambre.

-Mi tienda no es lo mismo. -Podría serlo, Paloma. Podría.

-Estando yo aquí no tiene que faltarte de nada.

-De nada. -Cualquier cosa.

Lo que necesites. -¿Incluso un marido?

-No seas modesta.

Seguro que no te faltan pretendientes.

-Yo es que soy muy exigente. -Pues a exigir.

(RÍE) -No es fácil. A lo mejor es porque soy viuda,...

...pero todos los hombres que me interesan ya están casados.

-Ah, qué susto me has dado.

Que estén casados... puede arreglarse.

Creí que ibas a decir muertos.

(RÍEN)

-Hola. Buenas tardes. -Hola.

-¿Qué hacéis aquí en el recibidor?

-Paloma, que ha traído un pavo. -¡Un pavo!

(RÍE)

¿Tienes algo de pimentón? -Creo que algo queda.

-A ver si recuerdo una receta de mi madre que hasta Rodrigo,...

...que era un melindre, se chupaba los dedos.

Fabián, por cierto. Se me ha olvidado.

Ha llamado don José Enrique y he tenido que invitarle a cenar.

-Pues muy mal. Pensaba que íbamos a estar nosotros solos.

-Ay, Fabián. Es una bella persona y muy del Régimen.

Acaba de volver también. A lo mejor te acuerdas de él.

El párroco de San Miguel Arcángel.

-No, no creo que no lo he conocido nunca.

-Ah.

-Madre, ¿dónde está Andrea?

Ha recogido todas sus cosas.

Yo que le traía los mantecados al niño.

A ver, ¿qué ha pasado?

¿Habéis discutido otra vez? -No, hemos estado hablando un rato.

Con doña Carmen, y su marido... -¿Hablando de qué?

-Pues de lo que pasaría ahora.

De la necesidad que tendrá mucha gente de conseguir avales...

...por su comportamiento en la guerra. En fin, cosas así.

-Delante de Andrea, claro.

-Bueno, en esta casa, ya sabes, no se pueden guardar secretos.

-Seguro que la víbora esa de doña Carmen...

...se ha ensañado con ella. -Consuelo, por Dios.

-¿Sabe por qué le tiene tanta manía?

Que no es solamente por política.

Es por envidia.

Ella nunca pudo tener hijos.

Está seca. -Quieres callarte, loca.

Lo más seguro es que Andrea, ahora que han vuelto sus padres...

...ha sentado un poco la cabeza.

-¿Quieres decir que ha regresado con ellos?

-Dios te oiga.

-Claro, que aquí molestaba, ¿verdad, madre?

Menudos cristianos que estáis hechos.

Qué vergüenza.

-Menos mal que me pasé al otro lado casi al principio.

-Dios, que le iluminó.

-El miedo, que también haría.

Que yo he visto lo que le hacían por ahí a los curas y satanás...

-¿Qué les hacían, les mataban? -Al final.

-¿Y al principio? -Pues a algunos les obligaban a...

A hacer pis en las sagradas formas. -Ave María purísima.

-No cuentes esas cosas delante del niño.

-Lo peor es lo que le hacían a las monjas.

-¿Qué las hacían? -Ya está bien, Fabián.

Hablo completamente en serio. -Lo dejamos.

Teléfono. Voy a coger el teléfono.

Será de la fábrica.

Teléfono.

-Sito, ve a la cocina y trae al Padre unos cordiales.

-No, no, no se moleste. -No es molestia.

Anda, Sito, ve a la cocina, hijo.

Tengo que pedirle un favor.

-Si está en mi mano...

-Fabián no quiere recibir a Andrea.

-¿Todavía no la ha perdonado?

-Ahí es donde interviene usted. Tiene que hablar con él.

Convencerle. -¿Están casados por lo civil?

-Claro...

-Que no metas el dedo en la salsa del pavo, ¿eh?

-¿Qué ha hecho este sinvergüenza?

-Enredar, como siempre, allí en la mesa.

-Sito, que ya eres mayor. -¡Por una grande y libre!

-Hijo. -Rodrigo, hijo mío.

-Bienvenido a casa.

-Hermanito.

Estás hecho un flecha.

Tendré que regalarte una camisa.

-¿Cuántos rojos has matado? -Siento decepcionarte.

Me he pasado la guerra en propaganda.

-No habléis de eso ahora, nos basta con estar todos juntos.

-No estamos todos, padre. -No empezarás con lo de la carta.

-Claro que sí, aquí falta Andrea.

-Andrea no va a venir.

Y no quiero que se hable más de ella.

-Te damos gracias, Señor, por los alimentos...

...que vamos a tomar. -Amén.

-Y más aún, por permitirnos tomarlos en familia.

Después de tantas calamidades que nos han hecho pasar...

...haber reunido a toda esta buena gente...

...es una prueba de tu magnanimidad.

Haz, Señor, que olviden sus pequeñas rencillas,...

...sus nimios rencores.

Y no permitas que nada ni nadie vuelva a separarlos.

Y enséñalos a perdonar, amén.

-Amén. -Amén.

-Fabián, está en tu mano.

Padre, no quiero faltarle al respeto,...

...pero el sitio de Andrea es esta casa.

-¿No habéis oído lo que he dicho antes?

-De cristianos es perdonar al que te ofende.

Abrazar al hijo pródigo...

...es sencillamente de hombres.

Si Andrea ha querido casarse... -Dios no anda con esas cosas.

Y menos durante la República.

Buena voluntad de un alcalde paleto.

Y basta de zarandajas.

-¿Qué dice la ley de Franco sobre los matrimonios republicanos?

-Matrimonios nulos.

Sólo serán válidos aquellos que se confirmen con el sacramento.

-¿Lo veis? Si Andrea quiere volver, que vuelva soltera,...

...como si no hubiera pasado nada.

Nada.

-Pero eso no puede ser. -¿Cómo que no puede ser?

¿No has oído a don José Enrique?

(PIENSA) "Ya verás que casa tan bonita.

En ella nació mamá, ¿sabes? Y también papá, pero en otro piso.

Mamá y papá se conocen desde que eran...

Pequeñitos, así, como tú.

Y nos hemos querido siempre.

Si no te lo crees, ya verás cuando vuelva él.

Te lo va a contar con las mismas palabras.

Y prepárate, vas a conocer a tu abuelo.

A lo mejor al principio te asusta un poco...

...pero también te querrá.

Todos te van a querer, Liberto.

Todos".

-Mamá. -¿Andrea Robles?

Sí, sí soy yo...

-Está usted detenida, acompáñenos.

(LIBERTO LLORA) ¿Detenida?

-Habla de una vez, mujer. -Estaba entrando en el portal,...

...volvía a casa y se la han lleva'o.

Andrea, se la han lleva'o. -¿Quién se ha llevado a Andrea?

-Dos hombres con uniforme, como el de Rodrigo.

Por favor, sin el niño, no. Es muy bueno, no va a molestar.

Liberto, por favor, Liberto.

Por favor no me... ¡no!

-¿Qué amenaza puede suponer una chica de 20 años...

...para la nueva España de Franco? -No te puedes fiar de nadie.

Tu hermana volverá pronto a casa, confía en la justicia.

-¿Qué pretendes? ¿Abandonarles a los dos a su suerte?

Si Andrea no puede vivir como tú quieres,...

...es mejor que no viva. ¿Es eso?

-¿Estado civil? Casada.

-¿En qué iglesia?

Por lo civil.

-Entonces, soltera.

-Te propongo asociarnos para conseguir comida...

...para los que la pagan bien.

-Yo con mi tienda tengo bastante.

-Yo te propongo ampliar el negocio.

-Pero no podemos perder ni un segundo.

Hay que sacar a Andrea de la cárcel o de donde esté, ya.

-No pienso mover ni un dedo.

Andrea ya no es de esta familia.

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Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 9

10 oct 2005

Loreto se presenta en casa de Consuelo para ver a Andrea y al niño. A pesar del optimismo que le produce el encuentro, está convencida de que Fabián jamás perdonará a su hija.  Rodrigo vuelve a casa. Don Fabián tiene que buscar comida para el almuerzo familiar, en el que no quiere que esté Andrea. Al comprobar que en la tienda de Paloma hay muy pocas existencias, le facilita un contacto para que le consiga cordero. La zalamería de la tendera despierta los instintos de Fabián.

Mientras en casa de los Robles se disponen a celebrar la, incompleta, comida familiar, Andrea decide marcharse de casa de Consuelo para no seguir comprometiéndolas con su presencia. Justo al entrar en el portal de su casa, dos policías la detienen.

Histórico de emisiones:

10/10/2005

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