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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 5 - ver ahora
Transcripción completa

-¿No te vas a parar ante nada, hijo?

Yo también me he casado.

Y no pensamos pararnos ante nada.

-Nuestro representante es Pepe por mayoría absoluta.

(GRITAN DE JÚBILO) (HABLAN A LA VEZ)

-¿Y los sindicatos están de acuerdo?

Ahora sí que no habrá perdón para nosotros.

¡Estás loco!

¿No te das cuenta?

Hubo que aprender a llevar y a tener...

...el corazón y el alma heridos.

Días de avidez, de hambre y escasez,...

...de vencedores y vencidos.

Amar en tiempos revueltos.

Tiempos de ruina y lamento.

Amar en tiempos revueltos...

...por vientos que trajo un mar.

De batallas por contar.

Sirena de alarma.

(RADIO) El presidente del Gobierno,...

...ha justificado la entrada de 4 ministros anarquistas...

...ante la necesidad de unión de las fuerzas leales a la República.

Ha instado a sus ministros a recuperar el orden perdido...

...ante la situación creada por el avance de los rebeldes.

En este sentido, el Presidente aseguró que serán castigados...

...los desmanes realizados al margen de la ley...

...promovidos por los comités revolucionarios...

-Mucho nuevo gobierno, mucha unidad, pero no cuentan...

...que los fascistas están a las puertas de Madrid.

Ayer cayeron varias bombas en la Castellana.

En la puerta del Sol ha habido varios muertos.

Entre ellos, niños.

Esto es horrible.

¿Qué clase de guerra es esta que bombardean a los civiles?

Están dispuestos a todo para obtener el poder.

También cayó una bomba en el museo, pero por suerte, no estalló.

Marcial dice que quedó incrustada en el tejado.

No se atreven a tocarla.

Los que tiran la bomba son alemanes.

No les importa la historia del arte de España.

¿Cuándo te envían al frente?

El regimiento está luchando en el norte contra las tropas de Mora.

Creo que pronto nos enviarán de refuerzos.

-A ver, quiero a todo el mundo con la documentación en la mano.

Tú, ¿no has oído?

-Me dejé los papeles en el despacho.

-¿Y ahora qué hago contigo?

¿Cómo sé que no eres un cabrón de la V Columna?

-Soy secretario en el Palacio Nacional.

-En el Palacio Nacional. ¿Te crees que somos idiotas?

-Podéis comprobarlo. Soy un republicano leal. Lo juro.

-Eso lo dicen todos cuando les conviene.

Lleváoslo. Ya comprobaremos si es verdad lo que dice.

Pueden seguir.

Esto no puede ser, no puede ser.

Así no ganaremos la guerra.

Aviones sobrevolando.

-¡Aviones! ¡Vamos al refugio!

Si fueran enemigos, habrían sonado las sirenas.

Aviones sobrevolando.

-Vamos, esto hay que hacerlo muy rápido, muy rápido. Venga.

Aviones sobrevolando.

Aviones sobrevolando.

-No son de los nuestros, ¿no?

(LEE) Madrid está cercado.

Habitantes de Madrid, la resistencia es inútil.

Ayudadnos a tomar la ciudad.

Si no, la aviación nacional la borrará del mapa.

Nos quieren desmoralizar, pero no lo lograrán.

-Joder, que no. Nos van a matar a todos.

Marcelino está muy asustado.

La preparación que nos dan es mala y el armamento, peor.

Si nos tenemos que enfrentar a esos legionarios, no sé cómo.

Resistiremos, Antonio.

La razón está de nuestra parte.

-Pepe, aquí tienes la planilla en limpio.

Con esto, queda reorganizado el sistema de producción.

El problema son los suministros.

Hasta que no llegue la materia prima, estaremos parados.

-Ya he cursado la solicitud al comité. Tengamos paciencia.

He pensado que podríamos organizar...

...un zafarrancho de limpieza y puesta a punto de la fábrica.

-Me parece bien.

La maquinaria es vieja, pero funciona.

-Pepe, Pedro quiere verte. -Pasa.

-Salud, camaradas. -Salud.

-Vengo del comité de defensa popular del ayuntamiento.

Han recibido muy buenas referencias de esta empresa, y tuyas, Pepe.

Y del proceso de socialización.

-Hombre, el compañero Pepe fue elegido director por mayoría.

-Ya he puesto al tanto de todo al comité.

Desea conocer las instalaciones...

...y valorar la posibilidad de poner la producción...

...al servicio de la defensa de Madrid.

-La maquinaria y los hombres están listos para trabajar,...

...pero nos falta la materia prima.

-El suministro de piedra, mármol y granito está interrumpido.

Los rebeldes han tomado las regiones...

...donde están las canteras que nos proveían.

-En Levante y Almería conseguiremos la que necesitemos.

El comité está encargándose.

-¿Y de qué se trata?

-En el plano están los emplazamientos...

...de los refugios que se construirán...

...y proteger a Madrid de los bombardeos fascistas.

Me han dicho que es alto secreto.

-Nada saldrá de esta habitación.

Por supuesto.

Los agentes de inteligencia han descubierto que han llegado...

...más de 6000 miembros de la aviación alemana:

pilotos, mecánicos, personal de tierra y demás.

Les llaman la Legión Cóndor.

Pronto estarán entre nosotros bombardeando las ciudades.

-Ya llevamos semanas aguantando bombardeos.

-Eso no es nada comparado a lo que nos espera.

Por eso pretenden minimizar los daños a los civiles...

...construyendo los refugios.

Avión.

-Supongo que habrá que hacerlo muy deprisa.

-Cuanto antes.

Cada uno se construirá en forma de bóveda,...

...con capacidad para mil personas.

-Con esas dimensiones tendremos que procesar...

...cientos de toneladas al día.

Nuestra maquinaria no da para tanto.

-Ya y para eso el Gobierno ha contratado...

...maquinaria soviética de última generación.

-¿Y cuándo llegará esa maquinaria?

-Ha sido desembarcada en el puerto de Cartagena...

...y viene en un convoy secreto.

-Haremos lo que sea para estar a la altura de las circunstancias.

Señor Aguirre. -Andrea, te estaba esperando.

¿Necesita ayuda?

-¿Con los sacos? No, tengo algo más delicado.

Yo puedo cargar como un hombre.

-Ya, pero necesito a alguien que lleve un inventario.

Y no conozco a nadie que sea tan organizada como tú.

Gracias, intento hacerlo lo mejor que puedo.

-Lo sé.

Intentamos salvar de los bombardeos el tesoro del Prado.

Nos llevaremos todos los cuadros a Valencia.

¿Todos?

-Sí, será complicado embalar, catalogar y transportarlo todo,...

...pero aquí no están seguros.

Entiendo, me pondré manos a la obra enseguida.

-Apenas han empezado a descolgar las obras.

Las estatuas que no puedan transportarse,...

...las protegeremos con sacos. Las de menor valor, al sótano.

Lo más valioso tiene que evacuarse a la máxima celeridad.

Muy bien, haré un inventario y levantaré acta de todo:

de dónde salen, el transporte que los llevan y su destino.

Ruido.

-Gracias.

Perdón. -¡Andrea!

Paloma, ¿te han traído las patatas? -Sí y bien hermosas que son.

¿Cuántas querías? Ponme tres kilos y uno de cebollas.

-Vienen de Badajoz, huyendo de las columnas de Yagüe.

Son parientes de mi difunto y no sé qué hacer.

Pobre gente. (SUSPIRA)

-Hace unos días vinieron dos matrimonios y no sé qué hacer.

En la calle no se pueden quedar. -Ya.

Que aproveche.

-Gracias.

Dice Paloma que vienen de Badajoz.

-Tuvimos que ir con lo puesto cuando llegaron.

¿Y estos niños tan guapos cómo se llaman?

-Paquito y Azucena, pero no hablan mucho.

¿Son sus hijos? -No.

Los encontré por el camino perdidos.

Sus padres...

También deben estar perdidos.

Ya les encontraremos.

Si no tienen donde pasar la noche, les puedo hacer un hueco.

Ya hay otros refugiados pero nos apañaremos.

-Que Dios se lo pague. No se preocupe, de verdad.

-Inés, tranquila. Tranquila.

-Anda, ve.

Cóbrame, Paloma. -Sí, tengo que hacerlo, Andrea.

Son tres pesetas.

Y no te preocupes.

Yo me encargo de ellos.

-Luego te subo una caja de galletas para las criaturas.

Y si encuentro un cazo de leche, también.

Gracias. ¡Vamos!

-Adiós, guapa.

-Tenga, tenga, no me queme la mesa.

¿Qué tal, María, mejor?

(SUSPIRA)

Pasad, pasad.

Esta será vuestra casa hasta que encontréis un lugar.

-Buenas tardes.

-Hola.

Sentaos allí, niños.

-No me sigas más. Acaban de llegar a Madrid.

No tienen donde pasar la noche.

-Pero aquí no cabe ni un alma, ni en mi casa.

Pero habrá que hacerles un hueco.

Que duerman en la cocina, con unas mantas.

-¿Y con qué les vamos a alimentar? Aquí traigo patatas.

Después subirá Paloma, con galletas y leche para los niños.

-Tú has nacido para monja.

(RÍE) Venga.

¿Tenéis hambre?

¿Y sed?

Ahora os preparo algo.

¿Qué miras?

-Nada, que tienes otra cara.

(RÍE) Elpidia, por favor.

Son bobadas.

-Las viejas vemos cosas. A ti te ríen los ojos.

(RÍE) Anda, llévate a los niños y que se laven un poco.

-Sí, hala, venid conmigo y os doy con el estropajo...

...que falta os hace.

Vamos, hijos míos, vamos.

¿Todo bien? ¿Sí?

Venga.

Siéntese.

Somos muchos en casa pero nos apañaremos como podamos.

-¿Qué puedo hacer por los niños?

Sus padres han sido fusilados.

Mi marido murió defendiendo el pueblo.

Estoy sola.

¿Qué puedo hacer por ellos?

Creo que podré encontrarles un lugar donde se ocupen de ellos.

Ahora intente descansar. Siéntese, de verdad.

-No puedo. Usted no sabe lo que hemos pasado. Fue horrible.

Cuando los rebeldes llegaron al pueblo,...

...yo me escondí en una cochinera...

...y me salvé.

A la noche, escapé, arrastrándome. Mientras ellos bebían...

...y bailaban borrachos entre todas las casas en llamas.

-Cuántas toneladas de granito por semana has calculado.

-El doble de la que podríamos procesar.

-¿Y con la maquinaria soviética? -Contando con ella...

-Pues habrá que hablar con el delegado y decirle...

...que no tenemos tanta capacidad. -No.

Se nos ha encomendado una misión y tenemos que cumplirla.

-Ya, pero es que yo soy ateo. -Yo, en cambio, creo en Dios.

Pero, sobre todo, en la organización.

Doblaremos los turnos contratando más obreros.

-¿Ah, sí? ¿Y de dónde los vamos a sacar...

...si los jóvenes son reclutados para las milicias?

-Contrataremos mujeres.

-¿Mujeres? ¿Procesando granito?

-Con los hombres en el frente, las mujeres ocuparán las vacantes.

-No creo que puedan adaptarse a un trabajo tan duro.

-Lo harán, no queda más remedio.

Golpes.

-Pepe, los obreros ya están reunidos para la asamblea.

-Voy a informarles. Guardad el plano en la caja fuerte.

Si los fascistas averiguasen donde están los emplazamientos,...

...los bombardearían antes de que los construyésemos.

-¿Tú no vas a la asamblea?

-¿Para qué? Ya sé de lo que van a hablar.

-Te conviene asistir. He oído comentarios.

-¿Sobre qué?

-Sobre ti. La gente es muy maliciosa,...

...ve quintacolumnistas por todas partes.

-De mí no tienen por qué sospechar.

-¿Crees que les hacen falta motivos? Hay una locura colectiva.

Te lo digo de corazón. Yo, que tú, andaría con cuidado.

-¿Y tú, no temes que sospechen de ti?

-Yo me presenté a director de la fábrica.

He demostrado de sobra de qué lado estoy.

El problema, Isidro, es que eres tan callado,...

...siempre invisible,...

...que te has convertido en el sospechoso ideal.

-Será mejor que vaya a la asamblea.

-Y sobre todo que quede claro de qué lado estás.

-Gracias, Rafael. -Ve tranquilo.

Bullicio.

-La iglesia de San Bartolomé ha sido incendiada...

...y el convento de las benedictinas.

-No, he oído que detuvieron a algunos asaltantes.

-No les harán nada, ya lo verás.

Esos anarquistas campan a sus anchas sin que los frenen.

Por eso, deben seguir aquí sin moverse...

...hasta que podamos pasarles al otro lado.

-¿Qué mal les hemos hecho para que nos traten así?

-Sólo espero que todo esto acabe cuanto antes.

Timbre.

-¡Ya están aquí! -Cálmese, cálmese, madre.

Andrea iba a pasarse esta tarde.

-Por si acaso, vayan a la habitación.

Abre. -Cálmese, madre.

-¡Hola! ¿Podemos pasar?

-Sí, claro. ¿Y estos niños?

Son Paquito y Azucena. Han venido sin sus padres desde Extremadura.

-¿Y los has alojado en tu casa?

Bueno, de eso quería hablarle a Consuelo.

Sentaos ahí, niños.

-¿Queréis un poquito de agua?

Sus padres han sido asesinados por los rebeldes.

¿No podrías llevarlos al hospital que has montado en el colegio?

-Ya hay algunos niños heridos en el bombardeo.

-Mira lo que haces, Consuelo. Sus padres...

Son hijos de la guerra, doña Pura.

Estos niños no tienen la culpa de nada de lo que está pasando.

-Bastante han debido de sufrir.

¿Entonces puedo contar con ello? -Por supuesto que sí.

El colegio se convertirá en un pequeño orfanato pero...

Claro que sí, Andrea.

Gracias. Te dejo un poco de comida para los primeros días.

-Estupendo. Ahora tengo que marcharme.

No tengáis miedo. Consuelo cuidará de vosotros.

Os va a llevar a un sitio con más niños.

Y yo iré a veros en cuanto pueda. ¿De acuerdo?

Buenas noches. -Hola, hijo.

¿Qué, te quedas a cenar?

Cenaré en casa con Andrea. -¿Qué tal le va en el museo?

Bien. Supongo que bien.

-¿Qué pasa?

Mañana me envían al frente.

Vengo a despedirme.

Tarde o temprano tenía que pasar, ¿no?

-¿Y dónde te mandan?

No muy lejos.

Los fascistas se han hecho fuertes en la Casa de Campo y...

-No. Allí no, ¿eh? Allí no vayas. No, hijo. ¡Allí no!

Por favor, madre. No se ponga así.

Ahora soy un soldado y tengo que cumplir con mi obligación.

(LLORA) -Pero es que allí está muriendo mucha gente.

Bueno, madre, ¿y qué esperaba? Es una guerra.

La gente muere en el frente, en la retaguardia, en las calles.

Lo que tenga que pasar pasará.

-¿Lo sabe Andrea? No, pero lo entenderá.

Llevamos semanas esperando este momento.

Yo sólo quería pedirles que... Madre, por favor.

Quería pedirles que mientras yo esté fuera, cuiden de Andrea.

-Pero ¿qué va a ser de mí si te pierdo?

-¿Y qué será de Andrea si te matan?

¿Qué será de nosotros si perdemos la guerra?

Hay que parar a los fascistas cueste lo que cueste.

Si cae Madrid, el resto de país caerá detrás.

En cadena, padre.

-Tendrás razón, hijo.

Aunque a veces no esté de acuerdo contigo,...

...me siento muy orgulloso de ti.

-Pues vaya. Eres un tío aburrido. Tienes el día picado.

Te voy a dar...

Estruendo.

Vaya por Dios. Se ha ido la luz en toda la plaza.

Mejor. Así tendremos una cena más romántica.

Hoy es un día muy especial.

¿Ya te has enterado? ¿De qué?

Lo sabía.

El bocazas de Marcelino te ha contado...

...que mañana nos envían al frente.

Le advertí que si te veía no te dijera nada.

Pero está tan asustado que se cuenta a todos.

Te quiero, mi amor. Te quiero.

Te prometo que no dejaré que esos fascistas me hagan daño.

¿Te das cuenta que podría ser nuestra última noche juntos?

No pienses en ello, por favor. No pienses en ello.

Explosiones. Ya están aquí otra vez.

Señores, al refugio. Rapidito. Vámonos. Abajo, abajo.

-Rápido. Vamos todos.

Sirena de alarma.

Sujeta al niño. Cógelo.

Abrázame, por favor.

Amor. Bésame.

-¡Deprisa! ¡A la estación de metro!

(LLORA) -Hijo... Antonio.

Antonio, cuídate.

-Elpidia, no padezcas. Si esto va a ser un paseo militar.

-Y no dejes de escribirnos.

Cuiden de Andrea hasta que regrese, por favor.

-¡Al camión! ¡Todos al camión!

Cuídate mucho, amor mío.

-¡Al camión!

¡Antonio! Antonio.

Hay algo que no me atrevía a decirte.

¿El qué? ¿Qué pasa?

Escúchame.

Tienes que volver sano y salvo...

...porque te estaremos esperando... -¡Al camión!

...tu hijo y yo.

Mi hijo. Estoy embarazada.

Mi hijo.

Volveré, amor. Volveré muy pronto, te lo juro.

Volveré, amor.

Te quiero, Antonio.

Yo también te quiero, Andrea.

Te quiero.

-Andrea, por favor. Hazme caso. Vete con tu hijo.

Aún hay vías de escape.

Mira, intenta llegar a Francia.

-Soy un ex combatiente. Si me quedo, vendrán y me matarán.

-¿Y qué te harán si te entregas? ¿Darte una medalla?

Dicen que no tomarán represalias y es falso.

-Las cartas de Antonio. ¿Dónde están?

Guardadas. -Tráelas.

No me pidas que me deshaga de ellas.

Es lo que me queda de Antonio.

¿Qué es esta marca que llevas en el hombro?

¿La ves?

Es del retroceso de la culata del fusil.

Significa que has estado disparando contra ellos.

Y en cuanto te vean te fusilarán. ¿Comprendes?

¡Lo comprendes!

-Tú eres un ladrón y vas a tener tu merecido.

¡Andando!

Y cuidadito con hacer alguna tontería.

  • T1 - Capítulo 5

Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 5

04 oct 2005

La vida cotidiana sigue durante el asedio a Madrid. La radio informa de los cambios producidos en el Gobierno para recuperar el orden perdido ante la situación de guerra creada, pero hay miedo entre la gente. Las bombas que siguen cayendo sobre Madrid, han dejado varios muertos, algunos niños, y los fascistas están a las puertas de la ciudad. Las autoridades republicanas proponen poner la producción de la fábrica al servicio directo de la defensa de Madrid. Quieren construir refugios para proteger a los civiles, pero con el suministro de materia prima interrumpido y la capacidad de la maquinaria será complicado. Con los desastres de la guerra llegan refugiados de Badajoz que Paloma y Andrea alojan en sus casas como pueden. 

Antonio y Andrea pasan, bajo las bombas, su última noche juntos antes de que Antonio se marche al frente.

Histórico de emisiones:

04/10/2005

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