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No recomendado para menores de 7 años
Transcripción completa

-No puedo más. No puedo estar recibiendo reproches a diario...

...como si fuera el responsable único de los males...

...de esta familia. A mí me duelen las cosas.

-Vaya. Qué sorpresa me das hablando así.

Había llegado a pensar que estaba casada con un bloque de granito.

-Me acusáis de intransigente y tú la primera, Loreto. Tú.

Y no es eso lo que un marido espera de su mujer.

Pero es lo que me das.

Desprecio y más desprecio.

-Hasta aquí llegamos. Esto es un abuso. Vete.

-Entonces no te quejes si un día tienes un registro.

O te entran a robar.

-Por no verte ni oírte una vez al mes, te voy a pagar.

Pero si nos cruzamos, no me digas ni hola.

Es verte y se me amarga el día.

-Pronto, pronto vas a salir de aquí...

...y podrás reunirte en casa con Andrea...

...y conmigo.

Yo ya no tengo a nadie más que a ti.

-Tú sigue insultándome que ya verás lo que te pasa.

-¡Rafael!

¡Rafael!

-Estate quieta.

-Rafael. -Sí.

-Te he pagado. Estamos en paz.

-Lo he dispuesto todo para que desde este mismo mes...

...percibas la pensión de viudedad...

...como si Pepe hubiese trabajado en Mármoles Robles...

...hasta su muerte.

Y cualquier otra cosa que necesites, eh.

-Don Fabián, muchas gracias.

Pero no.

¿Recuerda lo que me dijo usted hace años?

Usted y yo no somos nada.

Así que, por favor,...

...mi hambre me la administro yo.

Hubo que aprender a llevar y a tener...

...el corazón y el alma heridos.

Días de avidez, de hambre y escasez,...

...de vencedores y vencidos.

Amar en tiempos revueltos.

Tiempos de ruina y lamento.

Amar en tiempos revueltos...

...por vientos que trajo un mar.

De batallas por contar.

-Paloma Beltrán.

-¿Sí? ¿Qué ocurre?

-Limítate a responder.

¿Dónde ibas tan deprisa? -A ninguna parte.

-Mal empezamos. Nos viste e intentaste quitarte de en medio.

-Estoy abriendo mi negocio. -Ya.

Un negocio muy lucrativo, según nos han dicho.

-Pues vendiendo ultramarinos no se hace uno millonario.

-Sí. Por eso tú te dedicas a vender mercancías ilegales, ¿no?

Para ganar un dinero extra aprovechando la situación.

-No sé de qué me habla. -Los policías no somos tontos.

Te han denunciado por estraperlista.

-Yo no vendo nada ilegal. Puede entrar...

-A otro con eso. Venimos a hacer un registro.

Y colabora porque si encontramos lo que buscamos,...

...te acusaremos además de resistencia a la autoridad.

-No sé quién le ha informado... -¿De verdad que no lo sabe?

-Yo soy una viuda de guerra. Me limito a defender lo mío.

-Ya estás hablando demasiado. -Cualquier vecino puede...

-Que te calles de una vez.

Vamos. Adentro.

-Quiero mostrarles el libro de cuentas y la documentación.

-No es necesario. -Por favor, insisto.

Esos estraperlistas son unos sinvergüenzas.

Deberían encarcelarlos a todos.

Han venido muchos inspectores y se fueron satisfechos.

Quiero que comprueben que todo está en regla.

-Me advirtieron que intentarías insinuarte para distraernos,...

...pero no lo conseguirás.

-¿Cómo que me estoy insinuando? ¿Qué dice usted?

-Con nosotros esas tretas no sirven. Pascual.

¡Pascual!

A la trastienda. Es ahí donde está lo que buscamos.

Tienes el asunto bien montado. Debes ser una mujer discreta...

...que sabe darle a la clientela un trato personal.

Lástima que no entres en razón. -Se equivoca.

Yo simplemente vivo aquí.

-Quizá por poco tiempo. ¿Que hay debajo de esas telas?

-Nada. -¿Nada? Pascual, levanta.

-Arroz, ya lo ve. Nada comprometedor.

-Silencio.

Levanta las otras.

-¿Dónde está? -¿El qué?

-Los cosméticos, las latas de cangrejo, la leche en polvo.

Lo que sabemos que vendes aquí. ¿Lo dices aquí o en la comisaría?

-Que yo no vendo nada de eso.

-Mientes y lo vamos a encontrar. Con tu ayuda o sin ella.

Tú lo has querido.

-¿Ya se ha convencido? -No.

Tenemos una información muy fiable.

-Rafael Serrano, ¿verdad?

Ese individuo me hizo proposiciones deshonestas y yo le rechacé.

Por eso les ha mandado a ustedes para meterme miedo,...

...como venganza. Les está utilizando.

-Esto hay que aclararlo en la comisaría.

-Me van a detener. -Te vienes con nosotros.

-Si yo no he hecho nada. -Eso lo decidiremos cuando...

...te interroguemos más despacio. Vamos.

-Buenos días, don Fabián. -Buenas. ¿Qué horas son estas?

-Disculpe. No sabe cuánto lo siento.

-Ayúdeme. ¿Dónde demonios guardó la carpeta con el presupuesto...

...que presentamos al ministerio? -Con permiso.

Aquí la tiene usted, D. Fabián. -Menos mal.

Quiero rebajar un poco los gastos para bajar el total.

Lo presentaremos hoy mismo como modificaciones.

Y lo quiero en el despacho a su hora.

Nos jugamos el todo por el todo en esta contrata. ¿Me entiende?

-Cuánto lo siento. Pero es que mi mujer pasó...

...una mala noche y tuve que estar pendiente de ella.

Ha mejorado, pero he esperado al médico.

-¿Y qué le ha dicho?

-Nada nuevo. Lo de Sagrario no tiene solución.

-Vaya por Dios. Cuánto lo siento. Yo tampoco he pegado ojo.

Lo de los contratos no me deja dormir.

-Ayer, volví a llamar al ministerio.

Pero dicen que los proyectos siguen en estudio.

-¿En estudio? Yo sé lo que pasa. Esos chupatintas no hacen nada.

Son incapaces de tomar una decisión.

Y mientras, el país, las empresas, la economía... Todo parado.

-Las cosas de palacio van despacio, D. Fabián.

Son muchas las empresas del sector que se han presentado.

Dicen que la obra sólo será comparable...

...a la del Escorial y las grandes catedrales.

-Por eso, que se pongan a trabajar.

¿No nos metieron prisas para que presentáramos presupuestos?

¿No trabajamos noche y día para presentar los proyectos...

...en un tiempo récord?

Pues les toca ahora a ellos cumplir...

...y dar una respuesta en los plazos previstos.

-Bueno, pues si no manda nada más. -No, vaya a su mesa.

Ya lo llamaré cuando tenga las modificaciones.

Gonzalo, Fabián Robles. Aquí, en mi despacho.

Mordiéndome las uñas.

Esto es... La adjudicación, que no termina de llegar.

¿Tú sabes algo?

Ah, tampoco te han llamado.

Es que dicen que hay una empresa...

...que estaría a punto de firmar los contratos.

Sí, sí, claro, puedes hablarme con toda franqueza.

¿Qué rumores son esos?

Sí, sí, entiendo.

Ya, son sólo rumores, pero...

Bueno, en fin, paciencia, sí.

Bien, bien, bien. Gracias, Gonzalo. Adiós.

-Bueno, compañeros.

Hoy, vamos a comentar una obra de teatro de Alejandro Casona.

Se titula "Nuestra Natacha".

Trata sobre la educación.

Os puede sonar a aburrido, pero veréis qué argumento tiene.

Trata de unos jóvenes problemáticos que están en un reformatorio.

Qué suerte.

Ahora, a los jóvenes problemáticos, los meten en la cárcel.

-Bueno.

Lo que hace Alejandro Casona es una crítica...

...del uso de la represión y el castigo como método pedagógico.

Aboga por el amor y la comprensión...

...para reeducar a esos jóvenes.

Eso cuéntaselo a los guardias, no a los presos.

A ver si aprenden algo sobre el amor.

-Te equivocas.

Nosotros, las víctimas de la represión,...

...debemos tener presentes los valores por los que luchamos.

¿Y para qué nos han servido contra las armas de los fascistas?

-¿Crees que los valores ya no sirven para nada?

Yo digo que no podíamos ganar con amor y comprensión.

Ir como Jesucristo y poner la otra mejilla suena muy bien...

Hasta que te bombardean, te apresan y te quitan a tu familia.

Entonces, se te quitan las ganas de poner la otra mejilla,...

...de amar, de comprender.

Por lo menos a mí. No sé a vosotros.

-No tienes que explicarme nuestra dura situación.

Pero si olvidamos nuestras ideas, habremos perdido la batalla.

¿Cómo que habremos perdido?

Hablas como si la guerra siguiese.

¿Te suena de algo cautivo y desarmado el ejército rojo?

-Hemos perdido esta guerra en España, en estos años.

Pero la humanidad seguirá su curso.

España volverá a ser una democracia.

Por eso, debemos preservar la llama de nuestras ideas,...

...para transmitírsela a las nuevas generaciones, que son el futuro.

Mira a tu alrededor, Villegas. ¿Qué ves?

Guardias armados, fascistas, brazos en alto...

Ese es el futuro que veo.

-Pues abre un poco tu mente.

No puedes juzgar a la humanidad por el pequeño mundo que ves.

Los fascistas quieren que creamos que nuestras ideas no eran buenas.

Que la educación, la cultura...

...y la idea de que el mundo puede mejorar...

...si se rige por la razón sólo son extravagancias románticas.

Pero no lo son.

Son ideas nobles que volverán a las conciencias...

...y que debemos preservar. Sí, sí, sí.

Eso suena muy bonito y sabio, pero ¿para qué nos sirve aquí?

Las ideas no nos darán la libertad.

-Ahí te doy la razón porque las ideas son la libertad.

Mira a los exiliados: Max Aub, Alberti o el propio Casona.

Ellos, desde el extranjero, seguirán luchando...

...para que España se libere de la dictadura.

Nosotros debemos hacer lo mismo.

¿Cómo vamos a hacerlo si ellos viven libremente en el extranjero?

Y mientras, nosotros nos pudrimos en esta cárcel que es España.

-Antonio, debes meditar sobre lo que dices.

No hay nada que meditar.

Lo que dices sólo empeora las cosas.

Estamos encerrados y jamás volveremos a ser libres.

Cuanto más hablas, más duele.

-No le hagáis caso. Antonio es muy sensible y está sufriendo.

Pero tarde o temprano, compartirá nuestro punto de vista.

Pitidos.

-Hola, padre. Ha vuelto muy pronto.

¿Algún problema en la fábrica?

-¿Problema? No, es que tenía poco trabajo en el despacho...

...y me he venido porque...

¿Andrea ha salido?

-Qué va. Sigue metida en su cuarto.

He intentado hablar con ella, pero no está muy comunicativa.

Madre ha salido. Dijo que si no llegaba, que comiéramos.

-¡Ay, Dios!

-¿Qué le pasa? Parece preocupado.

-Preocupado, sí. Bueno, cosas de la empresa.

-¿No ha dicho que todo iba bien?

-He dicho que tenía poco que hacer.

Cuando se dirige una empresa, esa es mala señal, muy mala.

-¿Pero qué pasa? -Nada y eso me desespera,...

...que no pasa nada.

Llevo meses esperando la dichosa adjudicación...

...del contrato del Valle de los Caídos, que no llega.

Y para colmo, un colega me ha dicho que hay otra empresa...

...de mármoles mejor colocada que la nuestra.

¿Tú sabes algo? -¿Yo?

No tengo nada que ver en eso.

-No, tú no, pero tu jefe está al tanto de todo, ¿no?

-Sí, pero no me ha dicho nada.

-Pues habla con él, pregúntale.

Utiliza... tu influencia.

-Pero vamos a ver, padre. ¿Qué le pasa a esta familia?

Cada vez que tienen un problema, me piden que use mis influencias.

Yo no soy Serrano Súñer, no tengo tanto poder.

-Hijo, esa concesión cambiaría nuestras vidas por completo.

-Se trata de la seguridad y bienestar de la familia.

Sólo te pido que sondees un poco a Venancio Rueda...

...y le hagas ver lo importante que es para nosotros.

Él te aprecia mucho.

-No debo utilizar mis influencias para conseguir beneficios.

-Todos lo hace. -¡Yo no debo!

-¡Serás el único!

Porque mientras pido favores a mi hijo, que tendría...

...que desvivirse por mí, otros invitan a marisco...

...a los funcionarios del ministerio.

-No responderé por las canalladas de los demás.

-Son el pan de cada día. -¡Pues no el mío!

Ese es el país en el que vivíamos y por eso pasó lo que pasó.

Queremos un país limpio.

Sin enchufes.

Donde las adjudicaciones se consigan honradamente.

Sin amiguismos.

-No sabes lo que estás diciendo. -Sí lo sé, padre.

Por eso Venancio me aprecia, porque sabe cómo pienso...

Y cómo me comporto.

Si hiciera lo que usted me pide, los dos saldríamos perjudicados.

-¿Y qué hago?

¿Cruzarme de brazos mientras otros intrigan?

-Confiar en el proyecto.

Y confiar en la gente que honradamente decide.

Lo siento, pero no voy a ayudarle.

Timbre.

-Para variar.

Por suerte no logré convencerte para que te hicieras cargo...

...de la fábrica, porque sino apañados estábamos.

-Si me disculpa...

¡Consuelo, qué alegría de verte! -Hola, Rodrigo.

¿Está Andrea en casa? -Sí, pasa.

Ahora está descansando.

-Le traigo una revista para que se distraiga un poco.

Pero tengo mucha prisa, me tengo que ir rápido.

-Vaya, siempre corriendo.

-Voy a recoger un paquete de ropa para los críos.

Los pobres pasan un frío... -Vaya...

¿Por qué no descansas un poco y nos tomamos un té?

-Venga, sí.

-Es admirable tu dedicación a los demás.

El otro día estaba hablando con un amigo de ti y...

-¿De mí? -Sí, de ti.

¿Te da vergüenza?

-Hombre, Rodrigo, no sé. (RÍE) Un poco.

-Le estaba contando lo que haces y tu dedicación a los niños.

Los dos coincidimos en que eres la viva imagen...

...de la mujer que necesita la nueva España.

-¿Me hablas en serio? -Totalmente.

Eres bondadosa, sacrificada por los demás,...

...humilde, trabajadora, caritativa...

...y sobre todo eres preciosa.

-Rodrigo, eso lo dices porque soy amiga de la familia, nada más.

-Es mucho más que eso.

Deberías apuntarte a la Sección Femenina.

Hay mucho trabajo por hacer.

-Sí, lo sé, pero mi trabajo en el colegio...

...no me deja tiempo para nada.

-El trabajo no tiene que estar reñido con la distracción, ¿no?

-No. -Siempre que sea decente.

-Por supuesto. (RÍEN)

-El teatro es una distracción apropiada y...

...últimamente reponen obras buenas.

¿Te gusta el teatro, no? -Sí, pero no voy casi nunca.

-Vamos a ver una. Es de Jardiel Poncela:

"Un marido de ida y vuelta", para troncharse de risa.

-¿Sí?

-Sí, resulta que el fantasma del marido de la protagonista...

...está todo el tiempo en escena disfrazado de torero.

(RÍE) -¿Disfrazado de torero? -Sí.

-¡Qué gracioso!

Pues mira, seguro que a Andrea le encanta.

Y le sentará estupendamente reírse un rato, muy bien.

-¿Andrea? -¡Sí!

Has dicho que fuéramos los tres, ¿no?

-Sí, claro. A Andrea le sentará genial.

Además, ver una comedia seguro que le ayuda a mejorar el ánimo.

-Pues me parece estupendo. Me parece muy buena idea.

¿Te encargas de comprar las entradas?

-Sí, yo me encargo de buscar el mejor sitio.

-Estupendo, pues quedamos en eso. Voy a ver si Andrea está despierta.

-Perfecto, bueno, hasta luego. -Hasta luego.

-Hasta luego.

-Marcelino, aquí tienes los garbanzos.

-Gracias, Elpidia.

Es usted la reina del cocido. Con esto come un regimiento.

Oiga, ¿cómo está Antonio?

-Pobre hijo, dice que está bien, pero yo no me fío.

Creo que me dice eso para que me quede tranquila.

Igual que mi Pepe...

Que se pasaba la visita entera diciéndome que estaba muy bien.

Y luego mira, se lo llevó la tisis y no pude hacer nada.

-Ya, pero Antonio es fuerte.

Por la tisis no se preocupe.

Si aguantó en la Guerra y aquí abajo...

No tendrá problema.

A mí me preocupa cómo aguantará Paloma cuando se la lleven.

-¿Qué le ha pasado a Paloma?

-¿Todavía no se ha enterado?

¡Se la han llevado detenida esta mañana!

-¿A Paloma? -Sí.

-¿Por qué? Si no se mete con nadie. -Eso es lo que yo digo.

Que no estamos a salvo ninguno, Elpidia, ninguno.

-Por Dios, Marcelino, ¡esto no va a acabar nunca!

-Cuidado con eso, que lo vais a romper.

Estoy como para tirar mercancía. -Podrías ayudar, que esto pesa.

-Oye, que soy el jefe.

-Vendría mejor una carretilla para traerlo desde la otra calle.

No podíamos subirla. -Pues a arrastrar toca.

-Les he mandado a donde Cosme, como Paloma no ha abierto.

-¿Y qué nos vas a dar por el recado de hoy?

-Pues un chusco de pan, nada más.

-¿Qué pasa, no tienes ya peladillas?

-Otro día. -¡Vaya trabajo!

-¡Anda, la próxima vez te hago gambas a la plancha!

Para que no pierda la costumbre, el señorito.

-No me hables así, se lo digo a mi madre y te la cargas.

-Que me la cargo, dice.

-Mira, por ahí viene. A ver cómo me la cargo.

-Que tenía que estar en tu casa estudiando, ¡vamos!

-Bueno, métete en el sótano.

-Doña Loreto, ¿qué hace usted aquí?

-Hijo, no vengo a tomar nada, ¿eh?

Hola Elpidia. -Doña Loreto, ¿pasa algo?

-No, es que la tienda de Paloma está cerrada.

Y Enar es una inútil que no ha conseguido huevos...

...en todo el barrio. Y ya ves, qué apuro.

Pero a la fuerza ahorcan.

¿Podrías venderme media docena?

-¿Media docena? -Sí.

-Como mucho le puedo vender tres y ya voy muy justo.

-Bueno, pues bien, ya me apaño.

¿Qué te debo? -Lo que le cobrara Paloma.

-Pues, ahí va justo y gracias.

-A mandar.

-Elpidia, ¿te importa acompañarme?

No me gusta que la gente piense que vengo yo a alternar.

-Por Dios, doña Loreto...

Adiós, Marcelino. -Adiós, Elpidia.

Adiós, doña Loreto.

Y vuelva cuando quiera.

-Gracias.

-¡Hala, valiente, ya puedes salir de ahí abajo!

¿Se puede saber qué tenéis en las manos?

¿De dónde lo habéis sacado? -Pues de ahí abajo.

Tienes una cesta llena de cosas ricas.

Y decías que no tenías nada.

-Ese chocolate no es mío.

¡Ese chocolate no es mío! ¿A ver qué hago yo?

¡Lo voy a tener que pagar!

Dime, Angelito, ¿con qué dinero?

¿Eh? -¿No es tuyo?

¿De quién es? -Y no nos digas que de un fantasma.

-¡No es de nadie!

Y como digáis algo de esto, os quedáis sin recados.

¿Entendido?

-Sí, pero no sé por qué te pones así.

Sólo hemos cogido un poco. -Chis, he dicho que ni una palabra.

-Encima de algarroba, ni siquiera es auténtico.

-¡Hay que joderse, con el señorito!

¡Fuera de aquí, venga, los dos! ¡Ya, hala!

Y como digáis algo, os meto un pescozón...

...que os acordáis toda la vida, Angelito.

¡En mala hora no mandé tapiar la puerta del sótano!

-Mi querido amigo, qué sorpresa verte por aquí.

-Gracias por recibirme. Las circunstancias han hecho...

...que venga a verte con cierta urgencia.

-¿Qué circunstancias son esas?

Cualquier cosa en la que pueda ayudarte, puedes contar conmigo.

-El asunto es delicado.

Es por de la adjudicación del contrato...

...del Monumento a los Caídos, que no termina por llegar.

-Entiendo.

-Tú conoces el proyecto.

Sabes que mi oferta es... inmejorable.

-Desde el principio te mostraste muy receptivo y sé que has hecho...

...lo imposible para que Granitos Robles esté a la altura.

-Exacto y pienso dejarme la piel en esto.

Pero, tengo rumores de que hay una empresa de la competencia...

...que estaría a punto de firmar el contrato.

Y he venido a decirte que estoy dispuesto a hacer...

...todo lo que haga falta para llevarme el gato al agua.

-Cuando dices "todo lo que haga falta", ¿qué quieres decir?

-Bueno, así en confianza,...

Yo creo que tú eres una persona de criterios amplios.

-Si querías haberme entregado una carta, no hacía falta...

...que vinieses a dármela en mano.

Podías haberla echado al correo y no te dabas un paseo en balde.

-No es precisamente una carta que se pueda echar en el correo.

Ya sabes,... exceso de peso.

-Fabián, guarda esa carta antes de que me enfade.

-No ha motivos para ello. -Hay motivo para enfadarse...

...y lo hay para cosas mucho peores.

Si no fueras el padre de quien eres,...

...ahora estarías en un verdadero problema.

-Venancio, no me entiendes. -No hay nada que entender.

Guarda el sobre.

Te lo repito por última vez.

Te haré el favor de olvidarme de que esto ha sucedido.

Nosotros no hacemos así las cosas.

-Lo siento, ha sido...

Una torpeza imperdonable por mi parte.

Pero... es que estoy tan desesperado que...

-Pues por tu desesperación has estado a punto de perder...

...la concesión que la autoridad competente ha firmado...

...para tu empresa esta misma mañana.

-¿Que me han adjudicado el contrato?

-Así es. Has ganado el concurso limpiamente.

Enhorabuena.

-Gracias, Venancio.

No sé qué decir.

-Sinceramente es mejor que no digas nada.

Ahora, a trabajar.

-Gracias.

Gracias.

-Rodrigo, a mi despacho, ya.

Llaman a la puerta.

-¿Venancio?

¿Qué ocurre?

-Tu padre acaba de marcharse.

-¿Mi padre ha estado aquí?

-El muy idiota ha intentado sobornarme.

-¿Qué?

-Me ha puesto un sobre lleno de dinero...

...como si yo fuera un vulgar facineroso.

-Debí imaginar que algo así ocurriría.

Lo siento, lo siento mucho.

-Tú no tienes que sentirlo.

Desde el primer día has estado distante de esa fábrica...

...y de las ideas de tu padre.

-Verás el pobre hombre, tiene los nervios rotos por la espera.

Apenas si puede dormir.

Te ruego le disculpes.

-Ya le he disculpado porque es tu padre.

Pero espero que no se vuelva a repetir.

Ya hicimos una excepción tumbando a la competencia...

...para favorecerle porque tú intercediste por él.

Pero España no puede permitirse más enchufes.

Y menos a gente que intenta corromper a las autoridades.

-Lo siento mucho, Venancio. Estoy desolado.

-Vamos a dejarlo aquí.

Pero si vuelve a las andadas, no seré tan flexible.

Y te recuerdo, los contratos, lo mismo que se adjudican,...

...se rescinden.

Y ahora retírate.

A tus órdenes. Arriba España.

-Antonio.

He terminado de escribir el original de la revista.

Quería pedirte que hagas una copia manuscrita para distribuirla.

Yo mientras... No cuentes conmigo.

-Pero tú tienes buena mano. En dos horas habrás acabado.

¿Y para qué sirve la revista?

¿Para que nos cojan y nos den una paliza?

-No nos cogerán si tenemos cuidado.

Tú me dirás cómo se hace eso.

Si constantemente entran a registrar.

-Es un riesgo que hay que correr.

¿Quién lo dice?

-El sentido común, Antonio. Estas hojas son la única manera...

...de expresión para comunicarnos.

Y mantener vivos nuestros ideales.

Tonterías.

No necesitamos discursos ni palabras bonitas.

Necesitamos salir de aquí.

-Eso ya va a resultar más complicado.

Pues entonces prefiero que se acabe todo cuanto antes.

-Entiendo cómo te sientes.

Pero los compañeros necesitan mantener la moral alta.

Si no caerán en la desesperación.

Y nosotros podemos ayudarles.

Me das pena, ¿sabes, Villegas?

Vives en un mundo completamente irreal.

Me sacrifiqué para salvarte.

Pero empiezo a pensar que fue un acto inútil.

En la cárcel no puedo hacer nada, pero fuera...

Fuera a lo mejor había la oportunidad de seguir luchando.

-Tu sacrificio fue un acto de enorme generosidad...

...por parte de un hombre honesto.

Esos son los valores que intento con todas mis fuerzas...

...que no pierdan los compañeros.

Tal vez no sirva de mucho, pero es lo único que puedo hacer.

Ojalá encuentres la forma de ayudarles si la mía no te vale.

Hay que dejarse de monsergas y pasar a la acción.

-Eso es exactamente lo que voy a hacer.

Con o sin tu ayuda.

-¿Te gusta este centro?

¿A que es bonito, eh, Andrea?

Yo creo que le da un toque de distinción al salón.

Sí, es muy elegante, mamá.

-También estoy pensando en cambiar las cortinas.

Las veo algo anticuadas. Me han dicho que han abierto...

...en la calle Serrano una tienda de decoración...

...con telas alegres, estampados. ¿Quieres que vayamos mañana...

...y las elegimos?

La verdad es que no tengo ánimos para ir de compras.

-Ya sé que no tienes ánimo de nada, pero no puedes estar...

...consumiéndote como un alma en pena.

Rodrigo me ha comentado lo del teatro.

Me parece una idea excelente. Pues a mí no.

-¿Por qué? Creo que la función es para morirse de risa.

Te vendrá bien, hija.

¿De verdad crees que me resultaría divertido...

...ir a una obra de teatro donde el marido muerto...

...persigue a su viuda?

-Ya. Bueno, a lo mejor la decisión no es muy acertada, pero...

...la intención de tu hermano era muy buena.

-Loreto, Andrea,...

Tengo una gran noticia que daros.

Hoy es un día para estar felices. A ver.

Adivinad a qué empresa le han dado uno de los contratos...

...del Valle de los Caídos.

A Mármoles Robles, ¿a quién si no? A que es una gran noticia, ¿eh?

Por fin, esta familia tendrá la posición que se merece.

Enhorabuena, papá. -Espera, hija.

He traído unos regalitos para celebrarlo.

-Aún no han empezado las obras y ya estás gastando.

-Pero si son unas chucherías de nada. Toma, esto es para ti.

Unos pendientes de perlas silvestres o salvajes.

No recuerdo lo que me han dicho, pero son buenos, muy buenos.

Gracias, pero si no le importa,...

...preferiría abrirlo en mi habitación.

-Esta niña no puede seguir así.

Cariño, esto es para ti.

-Gracias.

-¿No lo abres? -No.

-Seguro que es bonito, pero no era necesario.

-¡Ah! Sólo quiero lo mejor para mi familia.

Nuestra vida va a cambiar en estos años.

El futuro vuelve a sonreírnos.

¡Y quiero celebrarlo!

-Quizá no es el mejor momento para fiestas.

-Para Andrea no,...

...pero nosotros podríamos organizar una cena romántica...

...en un restaurante de moda y disfrutar de una buena velada.

-No digas bobadas, Fabián.

Tú y yo estamos demasiado mayores para eso.

-¿Qué tiene de malo que un matrimonio se divierta...

...y disfrute de las pocas cosas buenas de la vida?

-Fabián, que no, no seas pesado. ¡No quiero celebraciones!

-Mujer, no seas tan arisca. -Ni mujer ni nada.

-Con lo contento que venía.

-Tú dedícate a tus contratos y yo cuidaré de Andrea,...

...que es la que lo necesita.

-Señor, don Gonzalo al aparato.

-Gracias, Enar.

Gonzalo.

Sí, gracias, gracias, hombre, sí.

Te has enterado, ¿no? Gracias.

Oye, ¿a ti también te lo han dado?

¡Enhorabuena! ¡Bien!

Esto hay que celebrarlo.

Sí, el futuro es nuestro, Gonzalo.

Claro, por supuesto que estaré en esa cena.

Así lo celebramos juntos.

Bien, bien, espero tu llamada. Un abrazo, Gonzalo.

Llaman a la puerta.

-¿Quién es? (PALOMA) Yo, abre.

¡Uf! -Paloma, ¿estás bien?

-Dentro de lo que cabe.

Me acaban de soltar.

-¿Y qué te han hecho?

-Tenerme todo el día en un sótano,...

...con detenidos políticos.

A mí no me han pegado, pero sólo de ver cómo volvían...

...de los interrogatorios...

Se te erizaba la piel.

-¿Y a ti no te han interrogado? -No mucho.

Como no vieron nada en la tienda.

Además, se les juntó una redada de sindicalistas. Estaban liados.

Al final, me han llevado al despacho del comisario.

Me han dicho que la próxima vez no serían tan comprensivos.

Y me han dejado ir.

-Pues ya puedes tener cuidado desde ahora.

Tengo tus cosas, menos un poco de chocolate...

...que le di a los chavales. Luego, te lo llevo a la tienda.

-Gracias, Marce.

Quédate con alguna botella. Es lo menos que puedo hacer.

-Pero si no ha sido nada. -No, ni nada.

Te la has jugado por mí.

Así que, por lo menos, déjame agradecértelo.

-No hay nada que agradecer.

Además, tú habrías hecho lo mismo por mí.

-Eso lo puedes jurar. Te debo una.

-Ya vendrán tiempos mejores.

-Ay, no sé yo, Marcelino.

El canalla de Rafael nos hará la vida imposible.

Hagamos lo que hagamos.

-Sobre todo a mí.

Tú eres mujer y tienes otras maneras de librarte de él.

-¡Anda! Tengo las mismas que tú.

¿O crees que voy a dejar que me ponga las manos encima?

-No, a él no. -No, ni a él ni a ninguno...

...que me quiera usar a su antojo.

-Lo que quiero decir, Paloma, es que puedes tener un protector.

Alguien con poder, con cierta influencia.

Rafael es un muerto de hambre.

Si no, no explotaría a comerciantes como nosotros.

-Lo será, pero es policía. -Es el último mono.

Tiene a mucha gente por encima de él.

-Marcelino, si lo tienes tan claro, échate una protectora.

-¿Quién, yo? Sí, me abro el escote, así.

Y le digo: "Oye, perdona, señora capitana,...

...¿quiere tomarse un chato con Marcelino?"

En fin.

-Bueno, me voy a ir a casa.

Hasta mañana. -Buenas noches.

-Gracias.

-Paloma...

Ánimo.

-Es tarde. ¿No vienes a la cama?

-¿Es una invitación?

-No, es una recomendación.

Y de lo que estás pensando, más vale que te olvides.

-En nombre de la caridad cristiana, te voy a ayudar.

No sé cómo, pero os voy a ayudar a los dos.

Gracias, de verdad.

-En casa, puedes ser todo lo impertinente que quieras.

Pero no vuelvas a llevarme la contraria en público. ¿Me oyes?

¿Me has oído, Loreto?

Bien. Buenas noches, querida.

No me esperes levantada.

-Eh, tú, ¿qué tienes ahí? -No tengo nada.

-¿Y esto qué es, eh?

¿Quién te ha dado esto?

-Estaba en el suelo.

-Sólo te lo diré una vez. ¿Quién te lo ha dado?

-Estaba en el suelo.

-En el suelo vas a acabar tú.

-¿Hay otro chico? ¿Tiene novio?

No, novio no tiene.

-Pero le gusta otro chico.

¿Quién es?

Rodrigo, no puedo decírtelo. -Necesito saberlo.

Por favor.

Una cosa sí te digo.

No pierdas las esperanzas.

Sé que le caes muy bien, de verdad.

-¡Señorita!

-¿Qué tipo de fiesta es esta? -¿Necesitas más datos?

-Si es lo que pienso, me marcho. Yo no acostumbro a estas cosas.

-No puedo creer que quede gente así.

-Lo que creas me da igual. -¿Nunca necesitas un respiro?

¿Tan bien te va con tu mujer?

-Quédate con tus almejas.

-Hay que conocer la cerradura.

A ver...

Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 28

04 nov 2005

Paloma sufre las consecuencias de enfrentarse con Rafael. Logró impedir que la violara, pero no consigue evitar que la policía la detenga, a pesar de que no encuentran ninguna mercancía ilegal en la tienda: Paloma la ha escondido en el sótano de Marcelino. Aunque esta vez se libra de la cárcel, Paloma empieza a acariciar la idea de conseguir un protector que mantenga a Rafael alejado de su negocio.

Rodrigo trata de conseguir una cita con Consuelo, pero ella insiste en incluir a Andrea en los planes, en un claro intento de rechazarle suavemente.

Don Fabián sigue esperando ¿y desesperando- la concesión de las obras para el Valle de los Caídos, pero su hijo se niega rotundamente a usar su influencia en Falange para ayudarle. Fabián decide atacar de frente: y trata de sobornar a Venancio Rueda. Sin embargo, finalmente no es necesario: la concesión irá a parar a sus manos sin necesidad de comprar favores. Sin embargo, Fabián no podrá celebrarlo en familia: Loreto se niega a darle ese gusto, y Andrea no está para fiestas.

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