www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
348656
No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 2 - ver ahora
Transcripción completa

-¿Pero qué hacéis?

Pero bueno, ¿te has vuelto loco?

¿Cómo se te ocurre besar a Andrea?

Ella me ha correspondido.

Y por eso sólo me pienso casar cuando sepa...

...que estoy enamorada de verdad.

-Bueno, mira. El amor es importante,...

...pero tanto o más es escoger a la persona adecuada.

Alguien de tu clase, gente de bien; conservadora.

No tengo ninguna prisa.

El momento llegará cuando ella quiera, ¿no?

-Olé, esto es lo que yo llamo un hombre enamorado.

Ay, Antoñito.

Qué sola me vas a dejar.

(TOSE)

Antonio, ¿tú quieres?

Yo sí.

Yo también.

Hubo que aprender a llevar y a tener...

...el corazón y el alma heridos.

Días de avidez, de hambre y escasez,...

...de vencedores y vencidos.

Amar en tiempos revueltos.

Tiempos de ruina y lamento.

Amar en tiempos revueltos...

...por vientos que trajo un mar.

De batallas por contar.

-¿Es que no hay nadie aquí?

-Don Fabián. -¿Qué pasa, Pepe?

¿Dónde están todos?

-Están en el sindicato.

Se ha convocado una reunión muy importante.

-Primero, el trabajo, que es lo importante.

Luego, las reuniones.

¿O creen que la fábrica funciona sola?

-Es de la fábrica justamente de lo que se iba a hablar en la reunión.

-¿Qué pasa, Pepe, por qué me miras así?

-Dicen que a lo mejor el Gobierno reparte las fábricas...

...entre los obreros.

-Ah, eso son bobadas.

-No lo sé, es lo que dicen.

-Eso sería el caos, Pepe, el mundo al revés.

Ni un gobierno tan incompetente como este se atrevería.

-La revolución es eso, dicen.

-No te equivoques, Pepe. No hay gente capaz de llegar tan lejos.

Hay que ser muy listo y organizado para eso.

Primero que ganen la guerra; que a ver si la ganan.

Y luego que hagan la revolución.

-¿Qué tal su hijo? ¿Pudo ponerse a salvo?

-Ah, sí, sí. Rodrigo ya está en zona segura.

Gracias por tu interés. Mira, me voy al despacho.

Cuando vuelvan los obreros, si es que les da la gana de volver,...

...que trabajen con total normalidad, como todos lo días.

-Lo que usted diga.

-No te preocupes, no va a pasar nada. No se atreverán.

Anda, ve a trabajar.

Estamos en manos de dementes.

Esto va a ser el caos.

-Perdón, don Fabián, no sabía que estaba...

-Es igual, pasa, Rafael. Te iba a llamar ahora.

¿Han vuelto ya los obreros?

-No, señor, están en la reunión.

Les vale cualquier cosa para no trabajar.

-Sí, así son.

Mira, Rafael.

Quería hablar contigo porque ya ves cómo están las cosas.

La gente anda muy revuelta. La situación en Madrid...

...es cada vez peor. -Es bochornoso.

Se persigue a la gente honrada y se premia a los sinvergüenzas.

-Y que lo digas.

Rafael.

Tú sabes lo que representa esta fábrica para mí, ¿no?

-Sí, señor.

-Y yo también sé lo que significa para ti.

Y lo que significó para tu padre.

¿Puedo confiar en ti?

-Como en su propio hijo, don Fabián. Como en usted mismo.

-Bien, mira.

Me marcho con mi familia fuera de Madrid.

Poco tiempo, hasta que todo esto pase.

Y no quiero cerrar la fábrica.

Se perdería el ritmo de producción, clientes...

En fin, que sería un error.

Y necesito a alguien de confianza para que me sustituya...

...durante ese tiempo.

¿Asumirías esa responsabilidad?

-Don Fabián... Jamás habrá tomado una decisión más acertada.

Aunque pusiera España patas arriba no encontraría a nadie mejor.

-Lo sé, sí.

Y te voy a decir algo más.

Aunque a veces te ha parecido que no era así.

Siempre has sido para mí mi hombre de confianza.

Te voy a dar la llave de la caja fuerte.

-Muchas gracias, don Fabián. Le aseguro que no se arrepentirá.

-Bueno... Será mejor que me marche.

Aún tengo muchas cosas que hacer.

Quiero llegar a El Escorial hoy mismo.

-Ajá, se van a El Escorial.

-Sí. Tengo una casa allí y me quedaré hasta que todo esto pase.

-Don Fabián. -Pasa, pasa, Isidro.

¿Y los obreros? -Viene hacía aquí.

La fábrica ha sido confiscada, don Fabián.

-Está claro que este es un gobierno de locos.

Y sólo sabe hacer eso...

Locuras.

Pero no hay que preocuparse.

Es una situación transitoria. ¿Eh?

Isidro.

Ven. Me marcho fuera de Madrid.

Y hasta que yo vuelva, Rafael es el máximo responsable.

¿Entendido?

-Sí, señor. -Bien.

Confío en vosotros.

Sois parte de esto, no dejéis que se venga abajo, ¿eh?

-No se preocupe, don Fabián, eso no va a suceder.

-Saldré... Saldré por detrás.

-Don Fabián, vaya usted con cuidado.

-Isidro, quiero que seas mi mano derecha.

Que estés a mi lado en todo momento.

Serás mi hombre de confianza.

Tengo que hablar con los obreros inmediatamente.

Quiero que sepan cómo serán las cosas a partir de ahora.

Ah, aunque yo le pueda decir cosas a los obreros...

...que te resulten extrañas; por favor, no te preocupes.

Sé muy bien lo que hago y por qué lo hago. ¿De acuerdo?

Nos vamos.

-No sé, Andrea, no sé no...

Fue maravilloso.

Créeme.

Los dos lo queríamos tanto.

Lo deseábamos tanto.

-Pero Andrea, si puede ser que ayer sí. ¿Pero y él qué?

-¿Qué va a pensar él de ti?

Él ya tiene lo que quería.

Consuelo, por favor, Antonio no es de esos.

-Bueno.

Es un hombre y ya sabes cómo son los hombres para esas cosas.

Él me quiere... y yo a él. Por eso lo hicimos.

-No era necesario.

Os habéis precipitado.

Creo que, que hay un momento para cada cosa.

¿A sí? -Sí.

¿Y cuándo es ese momento? -Pues para eso está el matrimonio.

¿O no? ¿Qué crees que va a pasar ese día, eh?

¿Qué sucederá en la noche de bodas?

Lo habéis estropeado todo.

Ya nada será igual. Ay, Consuelo, si tú supieras.

Escúchame...

Si hubieras sentido lo que nosotros al abrazarnos...

-Para.

Sabrías que lo mejor acaba de comenzar.

No hay esperar a casarse para ser feliz...

...con la persona que amas. -Andrea.

Que no.

-No sé, no...

Andrea, creo que hay veces que una debe resistirse...

...a lo que siente. ¿Ah, sí?

-Sí. ¿Y qué hubieras hecho tú...

...si fuera Mario el que te lo pidiera a ti?

¿Te imaginas entre sus brazos?

Imagínatelo.

Imagínatelo.

¿Te negarías a seguir?

-Pasen, pasen, pónganse cómodos.

-Hola, madre. Hola, doña Pura.

-Don José Enrique y sor Rosa van a quedarse aquí algún tiempo.

(TARTAMUDEA) Esto es muy embarazoso para nosotros.

Pero la situación es tan peligrosa que...

-Estaban escondidos en el convento con otros religiosos.

Pero, claro, allí es donde van a ir a buscarles primero.

-Claro, por eso pensamos que si nos dividíamos...

...y nos escondíamos en casas particulares,...

...pasaríamos más desapercibidos.

-Claro, claro. Sí.

-Nos hemos tenido que vestir así.

Yo la verdad, me siento tan extraña...

-Eso no puede ser. Tienen que comportarse...

...como personas normales. No hay que llamar la atención.

-Madre, y si preguntan quiénes son, ¿qué les decimos?

-Podemos decir que somos una... pareja de hermanos,...

Que nuestros padres murieron y hemos venido huyendo...

...de la zona nacional. ¿Qué... qué les parece?

¿Hermanos?

La verdad es que no se parecen mucho.

-La verdad, es un poco raro. Sí.

-Y lo de los padres muertos, no sé,...

Si fueran unos niños, a lo mejor. Pero a su edad...

Yo creo que será mejor decir que son marido y mujer.

-Jesús. -Sí, eso es.

Mi primo y su mujer, que han venido a refugiarse.

Como son familia mía, nadie se extrañará de que estén aquí.

-¿Un matrimonio?

¿Casados don José Enrique y yo?

-Un momento, un momento, un momento.

Podemos decir... que somos...

Hermanos, pero de diferente padre.

Que mi padre murió y mi madre... -Quite, quite, no complique...

...usted las cosas, padre.

Que las mentiras muy embrolladas se pillan enseguida.

Son ustedes matrimonio y no se hable más.

-Sí, pero espera, Manolita. Si es sólo un día.

Vienes por la mañana y vuelves por la tarde.

Pues mejor aún, vienes después de comer.

Dos horas, hora y media.

Vale, pero dile que yo te cuidaré.

Pero qué desconfiado y bruto que es.

Sí, sí, si ya sé que es tu padre.

Pero me tengo que enfadar, ¿cómo no...

¿Y yo a ti, te importo yo a ti?

Sí y tú. piénsalo tú también.

Cuidado, Marcelino, que te vas a quedar sin novia.

Ponme otro chato, Pelayo. -Si es que estoy harto, ya, hombre.

Llevo dos meses, dos meses, casi sin verla.

Y me dice que no puede venir un día a Madrid,...

...que su padre no se fía.

Y hace bien su padre, ¿o no? -Pues claro que hace bien.

-Antonio, macho. Es broma, hombre.

-Si está conmigo, ¿qué le va a pasar?

Si la quiero yo más que él.

Los de pueblo se creen que aquí...

...nos comemos a la gente. Y este que encima es de derechas...

...y toda una autoridad en el pueblo.

Vamos, no la suelta ni a tiros.

Tendrás que buscar otras alternativas.

Hay que buscarse la vida, ¿o no?

-Sí, tú que lo ves todo muy fácil.

Y qué contento que estás, ¿no?

¿A ver a ti qué te ha pasado? ¿A mí?

-Sí, sí, a ti.

¿Y por qué tiene haber pasado algo?

-Te conozco y llevas con esa cara desde que has entrado.

Pareces un obispo merendando chocolate con churros.

Venga hombre.

-A ti te ha tocado algo en la verbena.

Pues igual es eso.

-Pues, pues a ver si te invitas.

Que sí, hombre, que sí.

-Ya no habrá mentiras, ni engaños.

Comienza una nueva era en esta fábrica.

No más embustes, ni patrañas.

Somos muchos a los que don Fabián estafa.

Empezando por mi pobre padre, le engañó abusando...

...de su buena fe y de la confianza...

...para robarle su parte de la fábrica.

Hasta llegar a todos y cada uno de nosotros.

La sangre me hierve al pensar...

...en las injusticias que le he visto cometer.

Paca, ¿cuántas veces te has quejado...

...de la dificultad para cargar los camiones?

-Muchas. -¿Y cómo no iba a ser complicado...

...si las losas de granito cada vez eran más grandes?

Para ahorrarse viajes y pagarte menos.

¿Eh? Y los accidentes que habéis tenido.

¿Eh, Pablo?

Cuando te rompiste la pierna con una polea.

¿Crees que se le pasó por la cabeza cambiar esa máquina vieja?

No, no, me dijo que había que ser muy torpe para que te pase eso.

Y que habrías bebido de más en el almuerzo.

(TODOS) Cómo que beber. -En el almuerzo no se bebe.

-Sí, señor. Esas fueron sus palabras.

Y a mí, si os dijera... los desplantes y humillaciones...

...que me ha hecho, porque yo se lo decía, ¿sabéis?

Jamás me he acobardado ante él.

Me la he jugado mil veces...

...para que nos diera un trato más justo, pero...

Ha sido inútil... ¿por qué?

Porque nos desprecia a todos.

-Explotador. ¿Dónde está don Fabián?

¿Dónde está? -Un momento, un momento.

¿Y tú? ¿Qué vas a hacer tú ahora, Rafael?

Tú siempre has estado a su lado.

¿Y si nos estás manipulando para hacer lo que él quiere?

Pedro, Pedro.

Lo que quiero es que la fábrica devuelva...

...su dignidad a los obreros.

Que consigamos salarios más justos.

Por eso propongo que hagamos una cooperativa,...

...que propio comité decida.

Y que esta asamblea sea soberana desde hoy y para siempre.

Como prueba de sinceridad, os propongo que vayáis...

...a buscar a D. Fabián,...

...que ha ido a esconderse al Escorial.

Id a por él, dadle el paseo y ¡viva la libertad!

(TODOS) ¡Viva! -¡Viva la república!

(TODOS) ¡Viva!

-¡Viva la libertad! ¡Viva!

-¿Qué miras con tanto interés?

Nada.

-¿Qué tal te va con Andrea?

Bien.

-¿Alguna novedad?

No.

Bueno, estuvimos en la dehesa de la villa pasando el día.

-Caramba, ¿y qué tal?

Muy bien. Muy bien.

-Vaya.

Tenía que pasar.

-Vais a sufrir, Antonio.

Vais a sufrir. Qué va, ¿por qué?

-Sus padres nunca tolerarán una relación con alguien como tú.

Eso de las clases ya se ha acabado, Paloma.

Las cosas han cambiado

-No seas ingenuo, Antonio.

Lo parece porque estamos en Madrid y los sublevados aún están lejos.

Y ahí se van a quedar.

Hasta que acabemos con ellos.

-¿Quién va a acabar con ellos? ¿Qué ejército?

¿Unos cuantos milicianos que no saben qué es un fusil?

Si ni siquiera saben organizarse, Antonio.

A día de hoy nadie sabe quién manda en la República.

Los sublevados son el enemigo.

Eso lo sabemos muy bien.

Con ellos están los dueños de fábricas, de tierras, señoritos.

Están a su servicio. -Al final serán quienes ganen.

Nos impondrán su orden, clases sociales y perversa moral.

¿Y entonces qué va a ser de vosotros dos?

Lo de ahora es un espejismo.

La República sabe que puede contar con nosotros, los trabajadores.

No seas tan derrotista, Paloma, ¿eh?

Si empezamos a pensar como tú, al final vas a tener razón.

(SUSPIRA) -Y bien que lo sentiría.

Antes salía todos los días y ahora no sé.

Está como secuestrada.

-Te mueres por verla, ¿eh?

Voy a preparar el pedido de los Robles.

Se lo vas a llevar tú. ¿Cómo?

-Vaya, y así la ves.

¿Qué dices? Cuanto me vea don Fabián, me mata.

-¡Tienes miedo!

No, miedo no, pero no sé.

-¿Qué pasa? Seguro que la otra tarde,...

...en la Dehesa de la Villa fuiste más hombre. (RÍE)

¡Me cago en la leche! ¡Prepara ahora mismo ese pedido!

-¿20 años casados llevamos? -Ay, qué barbaridad.

-Doña Pura, esto va a peor.

-Es lo que llevan mis cuñados y por su edad...

...es el que deberían llevar.

-No puede ser, es muy difícil.

Yo nunca, jamás, ni siquiera antes de entrar al seminario...

...tuve relaciones con ninguna mujer.

-¿Y eso de llevar 20 años casados hasta dónde nos lleva?

-No se preocupen, si temen que tengan que hacer...

...algo comprometido,...

...les aseguro, a los 20 años de casados ese peligro ha pasado.

Llegado ese momento, a las parejas ya sólo se les ve discutir.

-Mamá, por favor. -Huy, hija, ya lo descubrirás.

Es muy fácil.

Llévense la contraria siempre que puedan.

No se presten mucha atención.

Y sáquense los defectos el uno al otro en público.

Así todos pensarán que están casados.

Perdón, doña pura.

Yo creo que una pareja puede quererse durante toda la vida.

-Eso espero.

Hablo del matrimonio como institución sagrada.

No de esta farsa que debemos mantener.

-Hijas mías, qué pena que descubráis la triste realidad...

...más tarde o más temprano.

-Cómo es, madre, por favor.

Timbre.

-A lo que vamos, que no es tan difícil lo que deben hacer.

cada uno por su lado y ya está.

Cómo lo pinta tu madre, ¿no? -Sí, bueno.

Lleva muchos años viuda y ya no se acuerda...

...de las cosas buenas del matrimonio.

-Hola, buenas tardes.

-Buenas tardes.

-Es Mario Ayala de la Torre, un amigo de las chicas.

Son mi primo y su mujer.

Han venido a Madrid huyendo de la zona de los rebeldes.

-Ajá.

-En su pueblo eran los únicos leales a la República.

Figúrate, ellos solos allí.

La que les esperaba. -Claro, claro.

Hola, Andrea, en tu casa me han dicho que estabas aquí.

Venía a buscarte.

Es que nos vamos hoy de Madrid y me gustaría darte algo del estudio.

¿Te vienes?

-Bueno, si tenéis que ir...

Vamos.

-¿Vosotros también os vais de Madrid?

-Sí, es por mi madre.

La gente se va donde piensa que va a estar más segura.

-Ojalá sea así. -Sí, bueno...

Bueno, Consuelo. -Adiós, Mario.

-Doña Pura.

Adiós.

-Don José Enrique.

Sor Rosa.

-¿Cojo toda la ropa?

-Coge toda la que puedas y que quepa en el coche.

No sé cuándo volveremos.

-Elpidia, vamos al cuarto del niño.

Fabián, ¿has cogido...? -Sí, no te preocupes por eso.

No es dinero lo que nos va a faltar.

Yo también llevaré las joyas. -Date prisa, maldita sea.

A ver a qué hora conseguimos salir. -Voy, Elpidia.

Timbre.

Hola. Traigo el pedido.

-Déjalo ahí.

Y lárgate.

Vete.

A celebrar con tus compinches sindicalistas...

...que me habéis robado la fábrica.

Y aprovechad, ¿eh? Porque os queda muy poco tiempo.

¿O te crees que os va a durar mucho este saqueo?

Pronto se os va a terminar el chollo.

La propiedad privada es sagrada.

No tenéis vergüenza.

¿Dónde está Andrea?

-¿Cómo?

A ti qué te importa dónde está.

Necesito hablar con ella. ¿Dónde está?

-¿Pero tú qué te has creído que eres?

-Fabián, por favor, déjalo ya.

Y tú, Antonio, ya has traído el pedido.

Ya te puedes ir.

Quiero ver a Andrea. -Vete.

-Antonio, ya te puede marchar, por favor.

Antonio, te lo estoy pidiendo por favor.

Doña Loreto.

-Qué dónde está mi hija.

Habrase visto descaro.

Eso quisiera saber yo, dónde está mi hija.

Loreto, vuelve a llamar a su amiga a ver si sabe algo.

-Sí, Fabián.

-Este chico y yo vamos acabar muy mal.

Pero que muy mal.

-La verdad es que no lo sé.

Sí, Andrea estuvo hace rato, pero se fue y no sé dónde.

Sí, no se preocupe. Si sé algo...

La llamo.

No se preocupe, adiós.

(SUSPIRA)

Lo he pasado fatal.

¡Esta Andrea!

Y no sé cuánto tiempo lleva ya con Mario.

-Yo no sé si deberías haberle dicho con quién se había ido.

A ver, madre, ¿y si ella no quería que lo supiera?

¿Si le digo dónde está y le busco un problema?

Mira, si quiere que se lo diga ella a su madre.

-Hija mía, no se debe mentir.

Desagrada a Dios y mancilla nuestra alma.

Por Dios, padre, lo he hecho porque era lo mejor.

Además, nosotros también estamos mintiendo.

¿O es que sólo se mancilla su alma? ¿Y qué pasa con las nuestras?

-Sor Rosa, son cuestiones diferentes.

Nuestra mentira es para ponernos a salvo.

La de ella para salvar a su amiga, ¿cuál es mejor?

-No me sea levantisca, sor Rosa.

-Es usted quien está siendo injusto y poco caritativo.

Al parecer sólo nuestras almas no se manchan.

-Si lo permite, decidiré las almas que se manchan y las que no.

La religión es mi oficio. ¡Huy! ¿Y yo qué soy, panadera?

-Un momento, un momento.

Don José Enrique, sor Rosa:

felicidades.

Por fin lo han conseguido.

Ya parecen ustedes un auténtico matrimonio.

-Pasa.

¿Está todo como la última vez? -Sí.

Andrea, creo que hay algo que deberías... deberías tener tú.

Es precioso...

-Eduardo iba a terminarlo cuando murió.

Me pidió una foto, pero no me imaginé que era para...

Es como si él estuviera aún aquí, ¿verdad?

-Sí...

Andrea, ¿has pensado en marcharte? No.

-Pues muchos lo vamos a hacer.

El general Mola no tardará en pasar la sierra de Guadarrama...

...y Franco viene por el sur, así que la guerra llegará aquí.

Puede que no, la República defenderá Madrid...

Y yo estoy muy ilusionada con mi trabajo en el Prado.

Y... bueno...

Por ahora no quiero irme de Madrid, mi sitio está aquí.

-No me parece prudente. Pero es lo que quiero.

-Muy bien, muy bien, veo que estás decidida.

Pero aun así, creo que deberías marcharte.

¿Necesitas dinero? Porque yo... No, no...

Gracias. -Lo que tú quieras.

Muchísimas gracias, Mario, pero yo no necesito nada, de verdad.

-Bien, en ese caso y puesto que estás decidida a quedarte...

Te pido que tengas las llaves del estudio.

No... -Por favor, Andrea.

De alguna manera también es tuyo.

Ven cuando quieras, dispón de él, sé que tiene recuerdos para ti.

(SUSURRA) Gracias... -Bueno...

Me tengo que marchar porque mi madre me espera.

Mario...

¿Te importa si me quedo un rato? -No, ahora es tuyo.

Bueno... Adiós.

Andrea yo... Sí, dime, Mario.

-Nada... adiós. Adiós.

-¡Antonio, Antonio...!

Sí, ¿qué quiere, madre? -Pero bueno, ¿a ti qué te pasa?

¿Cómo le hablas así a D. Fabián? ¿Y él qué?

¿Por qué tengo que aguantar que me insulte?

-A esa gente se le debe un respeto. A todos, madre.

No sólo a ellos, ya no.

Por eso están rabiosos, ya no es como antes y se enteran ahora.

-De lo que se enterará es del lío que te traes con su hija...

...y la vamos a tener buena. Antonio, por favor,...

...olvídate de esa chica. ¿Por qué me dice eso?

-Pero ¿te crees que me chupo el dedo? La excursión era un embuste.

Os estáis ennoviando:

hay que ver cómo las buscas y cómo te enfrentas a su padre.

Madre, por favor, son cosas mías, ¿de acuerdo?

-Andrea no es para ti, Antonio, ella es de otra clase...

...y tú ahí llevas las de perder. Madre, en España se lucha por eso.

No voy a dejar que ningún señorito me diga con quién debo estar.

Somos ciudadanos, como todos.

¡Antonio! Andrea...

¿Dónde estabas? Llevo toda...

...la tarde intentando verte. -¿Estáis loco?

¿Cómo se os ocurre abrazaros así, en mitad de la plaza?

¿Qué va a pasar, madre? -Sois muy jóvenes.

No sabéis hasta dónde puede llegar la maldad de la gente.

Estamos en guerra, todo puede pasar.

Todo...

-Antonio, si tu padre sabe esto, lo matas del disgusto.

¿Y tú, Andrea, no conoces al tuyo?

¿Qué piensas que va a hacer si se entera de esto?

Elpidia, por favor, no nos hagas esto.

Tú no, que yo te quiero mucho.

-Más te quiero yo a ti que te he ayudado a nacer.

¿Y no nos quieres ver felices? -Pues por eso,...

...porque os quiero ver felices por lo que os digo todo esto.

Madre, ya lo sé, pero es tarde: Andrea y yo nos queremos.

-Por Dios, no seáis insensatos. Venga, Andrea, para tu casa.

Te llevan esperando toda la tarde.

Timbre. -Por fin...

¿Dónde te habías metido? He estado con Mario.

Hemos ido al estudio para darme un dibujo que hizo de mí Eduardo.

Es precioso, mamá, mira. -Bueno, ¿a qué esperamos?

Desapareces toda la tarde y te pones de cháchara con tu madre.

-Es que tenemos mucha prisa. ¿Qué pasa?

-Pasa que los rojos me han robado la fábrica.

¿Robado la fábrica? -Socializada, en manos de obreros.

Y como no tienen bastante,...

...ahora andan enloquecidos vengándose de los que hemos...

...podido reunir un patrimonio; por fortuna, tu padre es previsor.

Ha procurado que esta situación no nos pillara desprevenidos.

Aun así, nos marchamos, si no quiero amanecer en una cuneta.

¡Loreto, por Dios, dónde está mi colección de monedas!

-Junto a los libros de la segunda estantería, recojamos tus cosas.

¿Cómo que...? -Pero ¿no te das cuenta...

...de que nos marchamos? -Mamá, ¿me puedo llevar...

...esto a El Escorial? -No nos cabe en el coche.

-Jo, mamá... -Venga, obedéceme.

Ya te compraré otro cuando lleguemos.

Venga, venga... -No es a El Escorial donde vamos.

Por precaución, no he querido que se supiese donde nos íbamos.

Nos marchamos a la zona nacional, a Salamanca.

-Pero... es imposible llegar hasta allí, está lleno de controles.

-Ya está todo arreglado, he conseguido los salvoconductos...

...y a un guía que nos llevará por una buena ruta, así que aligerad.

-Sí, ya voy.

Dice su hija que se marchan, es un disparate, Dña. Loreto.

Estarían más seguros en Madrid. -¿Seguros aquí?

La gente como Dios manda ya no está segura en esta ciudad.

-Cásate con ella.

-¿Casarme? -Aún vivimos en la República, la...

...mujer no guarda obediencia al padre. Si es la mujer de tu vida,..

...si la quieres, cásate con ella. Claro que la quiero de verdad.

Pero se van hoy mismo, ¿qué hago? -Pase lo que pase...

...o gane quien gane la Guerra, no creo que Andrea te espere.

-¿No crees que...? ¿Cómo estás tan segura?

-Andrea Robles, ¿quieres por esposo a Antonio Ramírez...

...en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza,...

...hasta que la muerte os separe? ¡Te quiero, mamá!

(DOÑA LORETO LLORA) ¡Por favor...!

¡Te quiero, mamá...! Mamá, por favor...

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • T1 - Capítulo 2

Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 2

29 sep 2005

Fabián llega a la puerta de la fábrica y descubre que no hay nadie trabajando. Muy apurado, Pepe, le comunica que están todos en el sindicato, se ha convocado una reunión muy importante y se rumorea que el gobierno podría entregar las fábricas a los obreros. Don Fabián, viendo que la gente está muy revuelta y Madrid no es un lugar seguro para gente como él, deja la fábrica en manos de Rafael y, después de recoger documentos y algo de dinero, se irá con su familia al Escorial hasta que se restablezca el orden. La situación es tan peligrosa que Don José Enrique y Sor Rosa, vestidos de seglares, tienen que esconderse en casa de Doña Pura. Mario, también debe marcharse, pero antes, va en busca de Andrea y le entrega las llaves del estudio de Eduardo.

Histórico de emisiones:

29/09/2005

ver más sobre "Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 2" ver menos sobre "Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 2"
Programas completos (1710)

Los últimos 4.652 programas de Amar en tiempos revueltos

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios