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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 19 - ver ahora
Transcripción completa

-¿Has tenido noticias suyas?

-Está en Madrid, escondido.

-¿Y quién te lo ha dicho? Porque hay gente muy mala.

No se puede una fiar.

-No, ha sido Marcelino.

Él no sabe dónde está, pero sí que está a salvo.

-Respete mi decisión. No voy a volver a la fábrica.

Y por cierto, puedo estar de acuerdo o no...

...con lo que hizo Andrea,...

...pero hay que reconocer que es consecuente con lo que cree.

-El otro motivo de mi llamada es profesional.

Me gustaría contar con sus servicios como letrado.

¿Cree que será posible?

-No sólo será posible, será un honor.

-Aunque D. Fabián plante cara al principio,...

...al final, aceptará sus reclamaciones.

-¿O sea, que habrá juicio? -¿Por quién me ha tomado?

Los abogados mediocres tienen juicios y los pierden.

Los buenos, los tienen y los ganan y los mejores,...

...no tenemos ni que ponernos la toga.

-¿Qué quieres que haga con este dinero?

-Dárselo a Antonio.

-¿Quién...? -Elpidia.

-Ah, Elpidia, bueno. Entonces, te diría que no sé dónde está.

-Pero conoces a la red que le ayudará a salir del país.

-No sé nada de redes. No me metas en líos.

-Bien. Iremos a juicio.

Tendrá que responder ante un juez.

Se va a tragar cada una de sus palabras.

Mi padre fue un caballero español.

-El puesto, doña Elpidia, el puesto.

Don Fabián no quiere que Rafael sea gerente.

Me lo ha propuesto a mí.

-Te odio, padre. ¡Te odio!

Estoy aquí, madre.

-¡Antonio! (LLORA)

Hubo que aprender a llevar y a tener...

...el corazón y el alma heridos.

Días de avidez, de hambre y escasez,...

...de vencedores y vencidos.

Amar en tiempos revueltos.

Tiempos de ruina y lamento.

Amar en tiempos revueltos...

...por vientos que trajo un mar.

De batallas por contar.

Mamá.

Y ahora, dígame cómo está Andrea.

Necesito saber cómo está.

¿La ha podido ver?

-Verás, hijo, no sé si Marcelino te ha contado que...

Sí, me ha dicho que la detuvieron.

-Sí. Pero usted habrá ido a la cárcel...

...a verla a ella y al niño.

-Verás, es que en estos últimos días, han pasado cosas.

Andrea ya no está en la cárcel. La han llevado a un convento.

A un convento.

¿Y qué hace mi mujer en un convento?

-Pues es que el cura José Enrique y la hermana Rosa,...

...amigos de D. Fabián,...

...consiguieron sacarla de la cárcel...

...para meterla con las monjas...

...en un sitio de esos donde redimen las almas descarriadas.

Como si a Andrea le hiciera falta algo así.

Mejor así.

Podemos averiguar la dirección e ir a buscarla.

Hoy, le enviaré una nota.

Haré lo que sea necesario, incluso disfrazarme de cura.

-Verás, hijo, verás. Es que, desde que la metieron allí,...

...doña Loreto me ha rehuido.

Ni siquiera me dejaron ir a verla.

Hasta que doña Loreto me ha confesado que...

Andrea se ha escapado.

¿Que se ha escapado?

¿Y ahora dónde está, madre, escondida?

-No, es que nadie sabe dónde está.

Si doña Loreto me confesó eso, que para ella es un deshonor,...

...es porque creía que yo sabía dónde estaba.

¿Y usted no sabe dónde pudo ir?

-No. Yo pensé en su amiga Consuelo,...

...pero doña Loreto me ha dicho que allí no estaba.

Ni yo misma sé dónde está.

Pero es que...

Aún hay otra cosa.

¿Qué pasa, madre?

-Pues que cuando Andrea estaba en la cárcel de Ventas,...

...le quitaron a Liberto y desde entonces,...

...no sabemos nada de él.

¿Me dice que mi hijo no está con su madre?

-A muchas presas les quitaban los hijos...

...y no les decían dónde estaban. Por eso Andrea se escaparía.

Para ir a buscarle, porque es muy buena madre, la mejor.

¿Y su padre o Rodrigo no pueden usar sus influencias?

-Es que D. Fabián no quiere saber nada del niño.

Me lo dejó muy claro.

No importa. Yo los encontraré.

Nos iremos los tres fuera de España.

Podremos vivir felices.

-Dios te oiga.

Sé que algún día se acabará esta desgracia.

Pero me duele tanto todo lo que han pasado por mi culpa.

Porque no fui capaz de llegar a tiempo.

¡No fui capaz, madre!

-Antonio, ¡Antonio! Que estás peor de lo que pensaba.

Sígueme la corriente.

Quiero ver a Andrea y a mi hijo. -¿No has visto a ese?

Además, Andrea no está.

¿Dónde está? ¿Qué le ha pasado?

-He visto cómo la detenían hoy. Lo siento.

-¿Algún problema? -Nada.

Estos pardillos, que beben sin saber beber.

-Pues lleva malas trazas este borrachuzo.

No será rojo. -¿Rojo? Qué va.

Ahora, sólo beben los que tienen algo que celebrar.

¿Y quiénes son esos? Nosotros.

Anda, vamos a dormir la mona. -Ese se te cae en redondo.

Está más pálido que el papel de fumar.

-Que no me dé Dios más trabajo que cuidar de los borrachos.

En eso me doy mucha arte.

Estuve perdido días intentando volver a Madrid.

Logré escapar de los soldados.

De los puestos de control.

Pero no puedo escapar de la desgracia.

-Antonio, hijo, lo importante es que ahora estás sano y salvo.

Si supieras lo que he sufrido... ¿Y padre?

Me ha dicho Marcelino que cayó preso.

-Sí. Le detuvieron por estar al frente de la fábrica...

...durante la guerra.

Y D. Fabián no ha podido o no ha querido hacer nada por él.

¿Cómo está?

-Regular. Pero muy ilusionado con poderte volver a ver.

Venga, madre, no me mienta, por favor. ¿Cómo está?

-¡Muy mal, tiene una tos muy fea!

Está enfermo.

¡Maldita la cárcel y malditos los carceleros!

No tienen la decencia de tratar a los presos como a seres humanos.

-Pero, bueno...

Ya verás cómo va a mejorar porque, fíjate,...

...antes no me dejaban ni entrar y ahora voy casi de seguido...

...y le llevo comida, le llevo fruta.

Digo yo que algo de lustre sacará.

Él me dijo que quizá estuvieses en la cárcel de Guadalajara.

Me lo comentó Marcelino. De dónde sacó esa idea.

-Pues de un soldado republicano que estuvo allí, donde tú,...

...que dijo que conocía a un tal Antonio Ramírez.

Ya sabes cómo es tu padre.

Enseguida se hace de querer y todos le cuentan sus cosas.

Y usted llegó a ir a Guadalajara. -Sí, sí, en cuanto pude.

Y eso se lo debo agradecer a Rodrigo.

Me consiguió un salvoconducto.

No te puedes imaginar, mis nervios, mi ilusión y...

Y, claro, cuando vi a aquel hombre...

Me imagino, madre. Alguien que se hacía pasar por mí.

-Sí, sí. -Se debió quedar helada, ¿no?

-Pero allí le tenían por quien no era.

Debe tener tus papeles, tu documentación.

¿Pero no le dijo nada, si me conocía de algo?

¿Si había estado conmigo en el frente?

-No pudo, teníamos un guardia todo el rato mirándonos.

Él sólo me pidió con la mirada que no dijera la verdad,...

...que no le delatara.

¿Y cómo era ese hombre?

-Era más mayor que tú, canoso, alto.

Creo que ya sé quién es.

Y me alegro de que...

¡Anselmo Villegas!

Que Anselmo Villegas siga con vida, me alegro.

-¿Anselmo Villegas?

Me lo encontré en el campo escondido.

Como los dos estábamos solos, iniciamos la huida juntos.

Él hacia el norte, yo de vuelta a casa, hacia Madrid.

Era profesor de literatura en la universidad de Valencia.

Un intelectual.

Se había significado mucho y no quería que lo cogieran.

Estuvimos juntos unos días. No estaba bien, estaba muy débil.

Y para colmo, unos soldados nuestros le dieron en una pierna.

El ridículo de la guerra; el miedo; disparar por disparar.

A partir de ahí, todo se complicó.

Él iba a peor y sentía que era una carga para mí.

Pero yo no pensaba dejarle solo.

Me fui un momento a buscar un poco de agua para él.

Cuando iba al río, me dispararon y tuve que esconderme.

Cuando regresé, Villegas ya no estaba.

Le había hecho prisionero y tuve que escapar para salvar el pellejo.

Villegas llevaba mi chaqueta, con la que intentaba protegerle.

En la chaqueta tenía mis papeles.

Debió preferir que lo tomaran por mí en lugar de descubrirse.

La verdad es que me alegro de que siga con vida. Me alegro.

-¿Pero y por qué quiere hacerse pasar por otra persona?

Madre, si me cogieran, no tendría ninguna oportunidad.

Pero Villegas me contó que era profesor de universidad.

Le fusilarían inmediatamente.

-Bueno, si es tu amigo, me alegro de haber podido hacer algo por él.

Ahora entiendo por qué me decía con medias palabras...

...que si estaba vivo era gracias a ti.

-Elpidia, yo no quiero molestar pero, mi padre se va a preocupar...

...si no llego a casa.

Y tengo que echar el cierre. -Sí, Marcelino, sí.

¡Soy otra! ¡Madre!

Prométame que me tendrá al tanto de lo que pase con Andrea y Liberto.

Sin mentiras, sin paños calientes. -Sí, Antonio, sí.

Yo misma me dedicaré a buscar al niño...

...y conseguir que estéis los tres juntos.

¡Cómo se va a poner tu padre cuando se lo cuente!

-Discreción, Elpidia, no vayamos a cometer un error...

...del que luego podamos arrepentirnos toda la vida.

-Tu padre estaba tan feliz sólo con saber que estabas con vida...

...que no me atreví a decirle nunca que no eras el de Guadalajara.

Pero ahora le podré mirar a los ojos y decir...

...que su hijo está vivo y es muy valiente.

Y que me va a ayudar a sacarlo de allí.

Verás...

Tu padre me lo dio para ti.

Así estaréis más juntos.

¡Antonio!

¡Madre!

-Gracias, Marcelino.

No han tenido bastante con ganar, quieren acabar con nosotros.

No sé por qué han tenido que quitarnos a nuestro hijo. Por qué.

-Ahora comentan mucho que a los huérfanos y...

...algunos hijos de republicanos se los llevan a los orfanatos...

...para dárselos a otras familias y educarles con las nuevas ideas.

Claro. Los hijos pagando por sus padres.

¡Los niños son inocentes!

¡Y todo por simple venganza! Por odio, a fin de cuentas.

Si entregándome, iban a dejar en paz a Andrea y a mi hijo.

-¿Pero qué dices, estás loco? Sólo puedes armarte de paciencia.

Y esperar escondido en el sótano. Claro que sí.

Aquí, escondido.

Sin poder compartir el dolor de los que quiero.

Como un fantasma.

-Dónde crees que vas, Andrea.

No aguanto más. Tengo que salir a buscar a mi hijo.

-¡Pero, criatura! Y dónde lo vas a encontrar.

¿En la primera esquina?

No, hija, no. Lo que puedes encontrar es un disgusto.

La casa se me cae encima.

-Por qué no haces caso a Mario, es un joven tan sensato.

Dijo que no te metieras en líos.

Él y Consuelo se ocuparían de todo.

Es que no puedo estar todo el día en esta casa.

Me voy a volver loca.

Para que después venga Consuelo sin noticias.

No, yo tengo que salir... -¡Eres tan cabezota como tu padre!

No puedo hacer otra cosa. Y debería entenderlo, es madre.

¡Mamá! -¡Hija!

-Ahora mismo se me iba a la calle. ¡Yo no gano para disgustos!

Tengo que salir. No me escapé del convento por loca...

...sino para encontrar a mi hijo. -Ya lo sé, hija.

-Tranquila, Andrea, que hoy sí, hoy te traigo buenas noticias.

-Escúchala. -Me han dado la dirección...

...de un convento de siervas de María...

...donde han visto a un niño de la edad de Liberto.

Pero eso no te lo pueden decir por decir.

-No. Si te dan tantos datos, está allí.

-Es lo mismo que he pensado yo. Mamá, vamos a buscarlo.

-Hay que hacerlo con tacto. Si es Liberto, sabrán qué has hecho.

-Y si te presentas podríamos retrasar...

...todo el camino que ha recorrido Consuelo.

-El asunto es delicado. Ahora mismo voy a llamar a Mario.

Vamos a ir esta misma tarde.

Andrea, estamos muy cerca de encontrarle.

¡Ay, por favor!

-Ya está.

-Arturo, me acordé de tus cacerías con Alfonsito de Borbón...

...y te he mandado preparar una sopa de perdiz, ¿te apetece?

-No hagas puntadas sin hilo, saber que me encanta.

Y que no salgo de montería hace más de un siglo.

-Pobre chico ese Alfonso.

Su vida siempre estuvo marcada por la tragedia.

Fíjate, Beatriz, primero tuvo que renunciar a sus derechos...

...sucesorios para casarse con la plebeya.

Para luego perder la vida totalmente en accidente de tráfico.

-En Florida. ¿Qué se le habría perdido?

-Socorro, por favor, ¿cuántas veces tengo que decirte...

...que se sirve primero a los invitados? La señorita Beatriz.

-Pues fíjese que a mí no me importa esperar para abrir apetito.

-Tú porque eres un encanto, pero ella tiene que aprender.

Por eso a veces yo me tengo que poner un poco seria.

-De algo le sirven sus años de educación en el internado de Suiza.

-No, papá, mi educación la he forjado en París.

El "savoir faire" parisino no tiene comparación.

-Eso sí que es verdad.

-¡Ah! -Ah...

-Socorro, por favor, puedes retirarte.

Y a ver si con el pastel de pescado tienes un poco más de suerte.

No, si la culpa es mía.

Cómo se me ocurre meter en casa a una criada que se llama...

¡Socorro!

Y este que es un bendito, no ha dicho ni pío.

Seguro que le abrasó la mano.

-Tranquila, hay cosas que duelen más que un poco de sopa caliente.

-Mario es que es así; tan austero, tan...

Bueno, demasiado austero para mi gusto.

Aunque si no hubiera sido por él, no habría podido soportar...

...la muerte de Eduardo.

-Qué desgracia.

Fue un desafortunado accidente, ¿no?

-Sí, hay... versiones para todos los gustos.

Lo cierto es que mi hijo, por muy bohemio que quiera parecer,...

...pues era tan cabal como todos nosotros.

Y claro, ese comportamiento recto los rojos no lo podían soportar...

...y fueron a por él.

En fin, Arturo, mi hijo fue una víctima de sus ideas.

-Bueno, bueno...

Lo seguro es que era una persona tan generosa...

...que no habría querido despertar nunca tristes recuerdos...

...en una comida como esta.

Oye, por cierto, mamá.

¿Te ha dicho papá si piensa venir mañana al desfile?

-¡Huy! Es cierto, si tú tenías un marido, Eulalia.

-Ah, sí.

-Desde que nos encontramos no me has hablado de él.

¿Dónde está? -En la finca de Extremadura.

-Claro, Eulalia. Me dejaste por un rico del campo.

Es una finca llena de encinas. -Y de cerdos.

Timbre. -Ay, mira, eso si que es...

...una ordinariez. Huelen fatal, ¿no?

-Sí, por eso nos vemos poco.

-Señorito Mario, tiene una llamada.

-No me esperen, por favor.

Esas perdices frías también tienen que saber fatal.

-Yo no sé qué le pasa hoy.

Él no es así.

Lo peor es que siento que te he fallado.

Pero no podía seguir en ese sitio.

Entiéndelo.

Y no lo digo sólo por los castigos y las humillaciones.

Sino que allí no podía hacer nada por mi hijo.

Dime que lo entiendes, por favor.

-Claro que lo entiendo, hija mía.

Lo que no puedo entender es que no recurrieras a nosotros.

Hemos vuelto a pasar otro calvario al ser los últimos en enterarnos...

...de lo que haces.

-Pero no podía ir a casa.

Mamá, tú siempre me has ayudado y me has comprendido.

Pero padre...

Después de lo que dijo sobre Liberto.

Después de decir que lo mejor que podía pasar...

...es que Antonio estuviera muerto.

-Tu padre es muy temperamental, y a veces muy bruto.

Pero él sólo quiere lo mejor para ti, eso te lo puedo jurar.

No, no es eso, mamá.

Cuando era pequeña y no me dejaba hacer cosas...

...porque decía que era peligroso. O cuando no me dejó ir...

...a la universidad porque decía que era una mujer.

Eso son cosas que podría llegar a perdonarle.

Pero que niegue a mi hijo...

Eso no.

-Mi vida, ahora estás muy angustiada por lo del niño y...

...magnificas las cosas.

Eso ya no me sirve, mamá.

Lo único que tengo claro en mi vida es que Antonio y Liberto...

...es lo que más quiero en el mundo.

Y me siento mal porque no tengo a ninguno de los dos.

-Se arreglará todo, hija.

Ya verás.

No voy a sobrevivir mucho más, mamá.

Te lo aseguro.

-Se sufre, hija.

Se puede sufrir mucho.

Pero siempre se sobrevive.

Ya lo verás.

-¡Jaime Estevil, qué de tiempo! ¡Cuánto bueno por aquí!

-Esta casa es fantástica. Qué grande es todo en Madrid.

Bueno, menos los servicios de la estación, que me he quedado...

...encerrado en uno y nadie me oía tú.

-¿Y quién te ha sacado?

-La policía que iba a sacar a un energúmeno que gritaba.

Y era yo, claustrofóbico perdido.

-Bueno, ya estás aquí. ¿Bien el viaje?

-Muy largo, pero con mucha ilusión por el desfile de mañana.

Oye, me muero de ganas.

¿Por qué no vamos a comer unos callos? Es lo típico, ¿no?

-Hay muchas cosas típicas.

Pero antes de comer, ¿dónde te alojas?

Si no tienes nada, me gustaría que te quedaras.

-No quiero causar molestias.

Me iré a una pensión.

Además, así estoy más suelto. Lo digo por... lo de las amiguitas.

-Amiguitas...

-Algunas chulapas habrá que conocer.

-Claro que sí.

-Ya verás mañana en Madrid...

La sección femenina son todas muy guapas.

-Que si no son falangistas tampoco pasa nada.

Que las mujeres tan decentes luego se divierten poco.

Padre, mire. Me gustaría presentarle a un camarada...

...que ha venido de Barcelona para el desfile de mañana.

-Buenas tardes.

-Bueno, verá...

Le he invitado a alojarse en casa si no hay problema.

-Si pensabas convertir esta casa en un albergue de la Falange,...

...habría preferido que nos pidieras permiso.

Buenas tardes.

-¿Qué le pasa a tu padre?

Risas de una pareja.

-Antes me dijo tu madre que eras tan fanático de París como yo.

-Pues no es verdad. El que era un fanático...

...y de hecho soñaba con vivir allí era mi hermano Eduardo,...

...pero no se encuentra aquí para darte conversación.

-Ya.

Oye, Mario, voy... a ser sincera contigo.

Yo tenía un plan muy divertido con mis amigas,...

...las hermanas de Diego, pero no por eso me has caído mal.

-Lo siento, estoy perdiendo los papeles, yo...

-Cariño, Arturo está de acuerdo conmigo.

El San Gabriel queda bárbaro en mi dormitorio.

-Qué bien, veo que tenéis muchas cosas en común.

-No te puedes imaginar todo lo que me ha contado.

Conoce personalmente a Pío XII.

-Desde que era el cardenal Pacelli, 1935.

-Sí, le conoció en un viaje a Lourdes donde viajaba...

...como legado pontificio y papá como servidor de la Virgen.

He escuchado esa historia más de mil veces...

...desde que tuvimos fumata blanca el dos de marzo.

-Y lo mejor... El día que fue coronado Papa,...

...como tiene tanta confianza, se atrevió a decirle que...

A lo mejor se sobrepasó un poco felicitando a Franco.

¿No te parece increíble, Mario?

Si es que eres muy atrevido, Arturo.

-No. Es un hombre inteligente...

...y entiende por qué se lo digo.

-Es inteligente y ascético, como tienen que ser los papas.

-Eulalia, dale la noticia a los chicos.

-Ah... Mañana vamos todos juntos al desfile de la victoria.

Luego tenemos fiesta en casa de Marita O'Higgings,...

...ha invitado a unos toreros y a alguna vedette de revista.

Será muy divertido, ¿no?

-Chicos, no hace falta ser...

...un lince para ver que habéis hecho buenas migas.

-¿Por qué no vamos todos juntos en el automóvil de Mario?

Podríamos dar una vuelta. -No, mamá...

-Lo siento, pero no va a poder ser, doña Eulalia,...

...es que Paula tenía la última prueba con la modista...

...para el traje que llevará mañana al desfile.

Y si no voy con ella no será capaz ni de escoger el broche adecuado.

-En eso tienes razón. -Yo tengo que ir...

...a visitar a una clienta; así que para mí será un placer...

...acompañarles donde quieran.

-Se la vi.

Siempre me quedo sola.

De verdad que sois muy injustos.

(RÍEN)

-Veo que no traes al niño.

Pero ¿lo has visto?

-No sé cómo se lo vamos a decir a Andrea.

Ha sido otra falsa alarma.

-No será una trampa por si esperaban a Andrea, ¿no?

-No he visto al niño.

Guapo, muy rubito, pero no era Liberto.

Al menos si me hubieran dicho que era un huérfano...

...que ha sido adoptado por una familia de Málaga,...

...nos hubiéramos ahorrado el paseo.

-Hay que agotar todas las posibilidades...

...y mantener la esperanza de Andrea.

-Lo sé, Mario, pero yo...

Cada vez estoy más convencida, y mira que lo siento,...

...de que ese niño no aparecerá. -Ni se te ocurra decir eso.

-Por mi trabajo tengo experiencia en temas infantiles.

Y las madres vienen, te cuentan...

Lo que es una realidad es que hay muchas familias...

...que han perdido a sus hijos y lo que quieren es un niño...

...en sus hogares y es tan fácil como cerrar los ojos.

-También lo he oído, muchos no están bautizados,...

...les cambian el nombre y les adoptan.

Pero pensé que sólo lo hacían con huérfanos.

-Y con hijos de madres presas o represaliadas.

Que ya conozco varios casos.

-¡Dios santo! ¿Y qué le vamos a decir a Andrea?

-Si ella lo sabe tanto como nosotros.

Pero es su hijo y a su hijo... -Consuelo, por favor.

Intenta disimular porque Andrea se nos hunde.

-Mario, voy a intentar disimular.

Pero Andrea es tan lista que sabe lo que pienso con sólo mirarme.

-Pues entonces ni lo pienses.

-Buenas tardes.

Elpidia.

Que ha aparecido Andrea. -¡Bendito sea Dios! ¿Y cómo está?

-Bien. En casa de doña Pura, ahora sí que está allí.

-¿Y el niño?

-Desgraciadamente sigue sin aparecer.

Ya te puedes imaginar a mi hija cómo le afecta todo eso.

-Pobrecita mía...

Iré a verla para intentar animarla.

-Te lo agradezco;...

...pero es mejor dejar las cosas como están.

Para animar a Andrea ya estoy yo.

-Claro...

Yo quería ir a verla porque se alegra tanto...

...cuando hablamos de Antonio. -Es que precisamente hablarle...

...de Antonio y del niño es contraproducente para ella.

Todos esos recuerdos aumentan su depresión y no le conviene.

-Yo lo único que quiero es que se ponga buena.

-Eso es lo que queremos todos.

Lo de Andrea y Antonio fue una locura que no ha traído...

...más que desgracias.

Ahora tenemos que ser conscientes de que eso se acabó para siempre.

Me subo que tengo prisa. -Adiós.

(RADIO) Españoles, españolas, mañana todos tenemos...

...una cita ineludible, obligada para cuantas personas...

...de bien y de honor vivan en este país.

Mañana viernes, 19 de mayo,..

Llaman a la puerta. ...iremos, si Dios lo permite,...

...al gran desfile de la victoria.

-No me molestes, estoy ocupado, debo terminar esto esta tarde.

-A eso he venido, le puedo echar una mano con esos papeles.

-Me basto y sobro yo solo, vete con... tus camaradas.

-¿Qué le pasa conmigo, padre?

-Rodrigo, no tengo ganas de discutir.

-¿Le parece normal lo desconsiderado...

...que ha sido con mi amigo Jaime?

Si no fuera mi padre, pensaría que no comulga con nuestras ideas.

-Me da igual lo que opine tu amigo.

Yo no tengo edad para andarme con contemplaciones con un par...

Rodrigo, déjame trabajar.

-No. No pienso marcharme hasta que no me explique...

...a qué se debe su comportamiento.

-Muy bien, me quieres oír, pues lo vas a hacer.

¿Qué esperabas?

¿Que después que dejaras de lado el negocio familiar, te aplauda...

...y te dé palmaditas en el hombro?

Al menos no vengas a tocarme las narices.

-Padre, le he expuesto mis razones, tengo un empeño superior...

...y es ayudar a construir la nueva España.

-¿Dónde te va a llevar esto de la Falange?

-Padre, tengo una misión importante...

...ayudando a forjar los nuevos ideales de la nación.

-Las ideas no te darán de comer. Ya hiciste la guerra,...

...jugaste a ser soldado; pero, se acabó,...

...ahora toca trabajar y has rechazado trabajar conmigo.

-Tan importante es reconstruir España materialmente...

...como hacerlo moral e ideológicamente.

Necesitamos nuestra consolidación política e institucional.

-Yo me río de tus profundas convicciones.

Porque en la política, como en todo en la vida,...

...lo que se necesita es pragmatismo.

-Pragmatismo basado en principios sólidos.

Mañana en el desfile verá la importancia que tenemos...

...los falangistas de pro en el nuevo régimen.

-No voy a ver nada porque me pienso quedar aquí en casa tranquilito.

Yo no voy a ir a ese desfile de la victoria o de la paz...

...o de lo que sea.

Campanadas.

(RÍEN)

-Bueno, pues ya vamos a ir cerrando, si no os importa.

-Eso, Marcelino, cierra y bebe con nosotros.

Hay que celebrar el día más importante de nuestra vida.

El día de la victoria. -Que no, chaval. Eso es mañana.

-El mañana empieza hoy. -Bueno, si tú lo dices.

-Marcelino, hombre. Deja eso y bebe con nosotros.

Y para mañana te consigo una camisa azul como la nuestra.

Con el yugo y las flechas, como que me llamo Rodrigo Robles.

-Gracias, Rodrigo. Aún tengo que recoger todo esto.

Fregar antes de irme.

-Pragmatismo, Jaime.

¿Has visto?

Marcelino es un tío pragmático.

¡Que dejes eso te estoy diciendo!

¿Es que no me has oído o qué?

-Venga, Rodrigo. -¿Tú me ves a mí trabajar?

¿Me ves rellenando ridículos papeles...

...en la estúpida fábrica de mi padre?

Estoy aquí... celebrando el día de la victoria.

El día de la victoria del glorioso alzamiento nacional con...

-Estás borracho como una cuba.

Usted tendrá que disculpar aquí al camarada.

A estos pimpollos se les sube a la cabeza las ganas de festejar.

Eso y otras cosas.

-Camarada, ¿qué tal está?

-Por lo que parece, mejor que tú. Por si lo habías olvidado,...

...tenía que darte las últimas instrucciones para el desfile.

Aunque tal y como te encuentro,...

...creo que mejor se las doy a Estivil.

-Gracias, camarada.

-¿Qué es todo ese rollo de la fábrica de tu padre?

¿Todavía andas con esos problemas?

-Mi padre no...

No entiende nada.

No quiere ir al desfile. Dice que no le importa.

-La verdad es que ese señor tiene una actitud muy sospechosa.

-Bueno, basta.

Este no es momento ni el lugar para hablar de esas cosas.

La responsabilidad que tenemos para con España nos obliga a ser...

...en primer término discretos. (AMBOS) Sí, camarada.

Aquí tiene.

Para pagar eso y por las molestias. -Gracias.

-Mañana vengo a recogerte para el desfile.

Y hablo con tu padre para arreglar todo este asunto.

-No es necesario, camarada, puedo resolverlo yo solo.

-Ja.

Tu forma de resolver las cosas me sale un poco cara, Rodrigo.

Tira, ah. Tira.

-Pero, hija, no se puede ser más inútil.

Tú... tú no tienes manos, tú tienes pezuñas.

-Lo estaba limpiando y...

Pero tiene más, ¿no?

-Pero qué ignorante. ¿Tengo más? Claro que tengo más,...

...pero cada uno es único e irrepetible.

Son verdaderas joyas que tú te estás encargando...

...de romper como si fueran cáscaras de huevo.

Torpe, ignorante... ¡Inculta!

(LLORA)

Ah, muy bien, muy bien.

Ahora pensamos que llorando lo solucionamos todo.

Anda, márchate de mi vista.

Esta es la última vez que te llamo la atención.

La próxima, coges tus cosas y a la calle.

¿Entendido?

-Bueno, ¿qué ha sido ahora? -Mira, el jarrón de Capo di Monte.

-Jarrón más, jarrón menos.

-Hijo, no seas como ella, por favor.

Que este jarrón lo heredó tu abuela de una prima italiana.

Marquesa para más señas.

-Dígaselo a Arturo, seguro que le consigue uno exacto.

Como el San Gabriel.

-Estoy harta, muy harta de tus insinuaciones...

...y de tu mala educación.

Anda, que bonita figura hiciste con la pobre Beatriz.

Sólo te faltó darle una patada.

-No tengo nada contra ella, pero sí contra su manía...

...de hacerme de casamentera. ¿Quiere dejar de buscarme novia?

-Yo quiero ayudarte porque te veo muy perdido, hijo.

-¿Cuándo le he dado problemas yo?

-De un tiempo a esta parte no paras de darme disgustos...

...con tu cinismo y tu retranca. A ver si no por qué tuviste...

...que sacar en la mesa el tema de papá y los cerdos extremeños.

-Consiguió ponerme nervioso con si versión sui géneris...

...de la muerte de Eduardo.

No tiene que avergonzarse. Y si debe mentir para estar...

...con el conde de la Palma, es mejor que busque otros amigos.

-Arturo de la Palma es mucho más que un amigo.

-Ah, o sea, que lo reconoce.

-Bueno, quiero decir que nos conocemos de siempre...

...y él para mí es como si fuera un primo.

Pero tú no te las des de digno.

También mientes cuando te viene bien.

-Pero ¿cuándo he mentido yo? -Me ocultas información.

Es lo mismo.

¿O por qué no me cuentas nada de la clienta misteriosa...

...a la que visitas tanto? -No hay nada que contar.

-Yo sé por qué no hay nada que contar.

Porque esa chica debe ser una...

Vamos, que si la tienes que esconder,...

...muy buena y muy educada no debe ser.

-Ya está usted con su imaginación calenturienta.

-No, lo que pasa que por mucho que callo y que consiento...

...contigo y con tu padre, a mí no se me escapa nada.

¿Entiendes?

Y, claro,...

...llega un momento, que a una se le agota la paciencia.

(RADIO) El general Varela...

Llaman a la puerta.

...único bilaureado de nuestro glorioso ejército español...

-Hola, Elpidia.

-Hola, Marcelino, hijo. Apaga la radio que me duele la cabeza.

Toda la tarde con la monserga del desfile.

-Ahora lo llaman el desfile de la paz. Chúpate esa.

Y van a venir todos los fascistas italianos y los nazis.

¿Qué pasa, madre?

¿Y esa cara de funeral? ¿No estará peor padre?

-No, no he podido ir a verle.

Es por Andrea. ¿Y? ¿Tiene alguna novedad?

-Doña Loreto ha estado esta mañana con ella en casa de Consuelo.

Está viviendo allí.

¿Queréis decir que no puedo salir?

-No.

A no ser que...

(RADIO) Amigos españoles, nuestro deber es festejar la paz...

...y agradecer a sus artífices valerosos todos los duros...

...momentos que sufrieron por este país, nuestra España.

(RADIO) Hoy es un gran día para la patria...

...porque hoy se celebra en la capital discurriendo...

...por la rebautizada avenida del Generalísimo...

...el magno desfile de la paz...

-¡No me da la gana! Yo no voy al desfile.

-Fabián, cariño, pero ¿todavía estás así?

Son casi las 8 y el desfile empieza a las 9.

-Pues, nada, daos prisa que vais a llegar tarde.

-Ay, doña Loreto, el uniforme nuevo.

-¿Qué? ¿Ya está listo? -No sé cómo ha podido suceder.

-¿Lo has quemado con la plancha? -Por Dios, doña Loreto, no.

-Es que tiene una mancha en el cuello que no sale.

No te preocupes por mí.

Tú estás haciendo todo lo posible por recuperar a mi hijo.

Y te lo agradezco.

-Fabián, lo que te voy a contar ahora es, prácticamente,...

...un secreto de estado.

-Puedes contar con mi más absoluta reserva.

-Hay que reconocer que Franco se encuentra en todo su apogeo.

-Es la apoteosis del fascismo. -Ajá.

-He visto a Hitler y a Mussolini en actos parecidos.

Y, créeme, todo está hecho a su imagen y semejanza.

Antonio.

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Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 19

25 oct 2005

Mientras Antonio y Elpidia se ponen al día, Andrea también se reencuentra con su madre, que la visita en casa de doña Pura y tratará de ayudarla, en vano, a encontrar a Liberto. En cuanto a la madre de Mario, sigue empeñada en encontrarle pareja. En este caso, se trata de Beatriz, una joven aristócrata, a la que Mario no hace el menor caso. Por su parte, Rodrigo llega a un enfrentamiento abierto con su padre: tras despreciar a uno de sus compañeros falangistas, Don Fabián se burla del Desfile de la Victoria y de los objetivos políticos de su hijo.

Histórico de emisiones:

25/10/2005

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