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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 15 - ver ahora
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Entonces ¿no están faltos de sitio?

-¡Qué va!

Si esto es inmenso.

En invierno, nos las vemos y nos las deseamos para caldearlo.

Aquí, tendrían que llegar mil niños, para que nos faltase sitio.

-Andrea, ha cometido errores, lo reconozco.

Pero no por ello deja de ser mi hermana.

¿Y a mí...?

Sólo se dirige para reprenderme.

¿Qué le hemos hecho?

-Traicionarme.

-Eres una luchadora, igual que yo.

Una superviviente.

Pero es que, además, yo soy un vencedor.

Un vencedor a punto de recibir sus laureles, ese soy yo.

-¿Te gustan las pulseras, Juani?

-Todavía más que las chuletas de palo.

-Pues verás las que tengo en la cárcel.

-¿Es una broma? -Una muy gorda, sultana...

¡Estás detenida!

-Si has mantenido el puesto estos años ha sido...

...por respeto a tu padre. Se acabó.

Estás despedido. -No puede hacer eso.

-Márchate de aquí, fuera, si no te echo a patadas.

Hubo que aprender a llevar y a tener...

...el corazón y alma heridos.

Días de avidez, de hambre y escasez,...

...de vencedores y vencidos.

Amar en tiempos revueltos.

Tiempos de ruina y lamentos.

Amar en tiempos revueltos...

...por vientos que trajo un mar.

De batallas por contar.

-Tuvo el valor de ir al orfanato a preguntar por el niño.

¡Qué desgraciada!

-No hable así, doña Loreto. ¿Qué hubiera hecho usted?

-El padre José Enrique intenta ayudarla pero...

No consigue nada.

Le dijeron que parecía una loca.

Sucia, despeinada... -Calle, pobrecita Andrea.

Pasos. -¡Ya está aquí!

-Por Dios, Pura, te dije que no te molestaras.

(SUSPIRA) Hija, ya sé que no es café...

Pero el que ofrece lo que tiene...

-Madre, no empiece a hacer el relato de lo que tenemos...

...o dejamos de tener.

-Déjala, Consuelo.

Pura, el próximo día te traigo café, café.

Asiente.

-¡Qué no, doña Loreto!

Y usted madre, haga el favor.

-No me importa, a Fabián se lo traen de Portugal.

De contrabando, además cada una ofrece lo que tiene.

¿Y no sabéis dónde ha pasado la noche?

-¿Cómo lo van a saber, madre?

-¿No ha pasado por aquí ni te ha dejado ningún recado?

-Doña Loreto, voy a terminar ofendiéndome.

¿Cree que no se lo diría?

-No me mal interpretes.

Es que estoy que no vivo...

Ella, el niño...

Pensé que a lo mejor, tratabas de protegerla.

Te agradezco que sigas siendo su amiga.

-Sí, porque riesgo lleva.

-Doña Loreto, lo que ella y yo somos...

No lo cambian ni con dos pistolas.

-Cada vez que pienso en el niño...

Puedo entender cosas que están pasando.

Pero que le quiten el hijo a otra persona, no.

-Andrea lo encontrará.

Se ha presentado en un orfanato. Y en mil que hubiera...

Con esa determinación, conseguirá lo que se proponga.

Siempre lo ha hecho. -Conseguirá que la detengan.

Tanta determinación y poca prudencia.

Y si, al menos, su padre la ayudara...

-Don Fabián, sigue en sus trece.

-Peor, está imposible.

Hasta impide que Rodrigo le ayude.

No se lo dice claro, pero... Están peleados.

Y el chico no se atreve.

¡Qué desastre, hijas! Es un verdadero desastre.

No reconozco a la familia que he criado.

Doña Loreto, no se atormente.

La guerra nos ha cambiado la vida.

Pero con el tiempo las cosas mejorarán.

Bueno...

Eso espero.

Si él se hiciese a la idea de que Andrea está casada,...

...antes que Fabián...

Tienen que hacerse a la idea los de la "Nueva España".

¿No sabéis que los matrimonios civiles de la República...

...son ilegales? -Pues por eso.

Si estuviese casada de verdad con Antonio...

Don Fabián, podría llevarlo con más serenidad.

-Pero Pura, si Fabián no quiere ni oír hablar de Antonio.

Y además, qué más da. ¿Quién sabe dónde estará Antonio?

-Por eso, si no aparece, Fabián podría llevar la cabeza muy alta.

Su hija es viuda y santas pascuas.

¿Adónde vas?

-A esperar que deje de decir barbaridades, madre.

Campanadas del reloj. -¡Vaya!

(IRÓNICA) El señor ha tenido a bien levantarse.

Campanadas del reloj. ¡Y doce!

-Dispuesto a disfrutar la mañana en nuestra nueva España,...

...en la que empieza a amanecer. -Papá, no diga tonterías.

(SUSPIRA) ¡Ay! Hasta el niño te tiene que llevar la contraria.

¡Qué familia! El mundo al revés.

-Papá, mamá, no empiecen con el folletín que intento leer.

-Si los rojos no se lo hubieran llevado todo, tendrías tu despacho.

-Y podrías dejar a tus padres discutir en paz.

-Pero los rojos son ladrones por naturaleza.

Ya ves qué pena, que tenga que andar todo el día...

...en esta casa vigilándolo todo.

(CARRASPEA) -¿Qué ha sido ahora?

No te fijas en nada, Mario.

Ni siquiera en tu patrimonio.

¿Alguien ha visto un precioso jarrón que ha pertenecido...

...a esta familia durante siglos...

...y que los palurdos respetaron,...

...lógicamente, por un milagro de Dios?

-Ahórrate la pregunta retórica.

Sabes que lo he cogido yo.

-¿No me irás a decir que para negocios?

-Y casi no tengo que tocarlo...

Iba ganando, el jarrón estaba bajo mi silla como amuleto.

-O sea que... ¿te lo has jugado?

Vamos, ¿qué lo has perdido? -Y comprensiblemente...

-¡Lo sabía!

Un alférez profesional, llevaba toda la noche jugando de farol.

No había pasado ni una vez, y venga a perder, y a perder...

Un mirlo, hijo, un mirlito blanco. -No te explayes, sé cómo acaba...

-Y se descarta de tres.

Yo llevaba dobles parejas. Los demás pasan.

Tiro mi carta y me viene el ful.

Como le tocaba hablar y dijo que se reservaba,...

...pues me fui con todo lo duro.

-Con mi jarrón... -No, todavía no.

Bueno, el caso es que pongo todo mi resto sobre el tapete,...

...él mira indeciso, justo... -Indeciso dice.

Te estuvo esperando desde que empezó la partida...

...y mordiste el anzuelo. -No, mujer, es un farolero.

No me interrumpas más, que no sé por dónde voy.

Bueno, el caso es que iguala mi resto y me sube dos duros.

"Te he cazado", me dije.

Tus dos y ahora sí, el jarrón.

Pero qué imbécil.

Si lo juzgas por el resultado, te diré que sí.

Eres un irresponsable, un mirlo blanco...

Te limpian hasta con un ful.

¿Qué llevaba él? Póquer, como si lo viera.

-Ya ves, yo no tuve tu clarividencia.

Lo que tenías que haber hecho, era haberle tanteado.

¿Tu resto? Tres pesetas y que le hubiera tocado respirar.

Mejor no te doy lecciones, no sea que las tomes en consideración...

Y te juegues la cubertería de plata.

-No, era muy interesante.

¿Por qué no me acompañas esta noche?

Parece que te has pasado la vida en el Mississippi.

-¡No!

Tampoco me la he pasado al final del tajo, como tú.

Y allí es donde vas a volver, ¿entendido?

Juégate lo que quieras, pero lejos de mí.

Apostar de lo tuyo...

-¿Me estas echando? -Mamá, por favor.

-Déjalo, hijo.

Muy bien.

Me cambio, y cojo el tren de las cuatro.

Y espero, hijo, que al menos tú vengas a mi entierro.

-A pagarlo, tendrá que ir.

Qué vergüenza, hijo.

Portazo. Que asistas a estos espectáculos.

-Estoy muy harto.

De usted, de él y de los dos juntos.

Siempre con gritos y con ironías.

Cuando uno grita, el otro se pone irónico...

-¿Qué debo hacer? Animarlo para que siga jugando.

No, Mario, no, tu padre no tiene límites.

He visto así, perder fortunas más grandes que la nuestra.

-Dígaselo, con calma, como me está hablando a mí.

Que son marido y mujer y se tratan a patadas.

No pueden estar en la misma habitación sin montar un drama.

Y me pregunta que si no quiero casarme.

-Tienes algo en mente.

¿Qué vas a tener? Si te pasas el día leyendo.

Sin ni siquiera ponerte el uniforme de combate.

-Por favor... Si tu hermano hubiese...

...podido ponerse esos galones...

-Bueno.

-Si es que iba de paisano y se lo rifaban.

Un soso, hijo.

Hay que hacerse a la idea, eres un soso.

-Buenos días madre. (ASIENTE)

-Por lo menos, podrías tener una querida...

Las hay como Dios manda, ¿sabes?

Yo...

Cerrería los ojos.

-¿Dónde estarán los sobres? -En el segundo cajón.

-Gracias.

-¿Para quiénes son las cartas?

-No son cartas.

Son papeles oficiales. -Ah, comprendo.

No puedes decírmelo, es otro de tus secretos políticos.

-Son salvoconductos, para salir de Madrid.

-Hijo, ¿te vas? -No.

-No son para mí.

Son para Elpidia.

Antonio está en el penal de Guadalajara.

-No nombres a ese individuo en esta casa.

-Lo siento.

Yo tampoco lo aprecio.

-Le estás ayudando. -No, ayudo a una madre...

...que tiene su hijo en prisión.

-Buenos días, Fabián. -Hola.

-Hijo.

¿Qué pasa? -Nada, tu hijo,...

...que se ha convertido en el hada madrina de los rojos.

-Debo irme. -Vergüenza debería darte.

A todos tiendes la mano, incluso a los traidores...

Y a tu padre, ni pan duro.

Suspira. Le ha conseguido un salvoconducto...

...a Elpidia para que visite... A su hijo.

-Padre...

Conozco a Elpidia desde niño.

Pepe ha cuidado de la fábrica y ella es de nuestra casa.

Es lo mínimo que podía hacer.

-No me parece prudente que te signifique así.

-¿Significarme?

Yo soy de la Falange...

¿Qué hay de malo en ayudar a una madre?

-Entre cómo defiendes a tu hermana y cómo ayudas...

...al desgraciado que la perdió,...

...se diría que has cambiado de bando.

-En primer lugar: ya no hay bandos.

Y en segundo lugar: tengo clara mi posición.

Usted, debería avergonzarse por dar la espalda a su familia.

Golpe en la mesa.

-Rodrigo, hijo, pídele perdón a tu padre.

Portazo.

-Elpidia.

Tu salvoconducto para Guadalajara.

Y una carta, escrita por mi jefe...

...para que te franqueen la entrada al penal. Has tenido suerte.

He llamado y las visitas son los martes y los viernes.

Si corres, te da tiempo.

-Gracias, gracias de todo corazón.

-Elpidia...

Que conste que lo hago por ti.

Y por Pepe.

Antonio no se ha portado bien con mi familia.

-¡Tramposo! -¿Tú sabes las reglas?

-Yo sé que algún día le perdonarás, tú eres bueno, Rodrigo.

Y fuiste su amigo.

Como ellos.

-Sí.

Fui su amigo.

Pero él, no supo corresponder a mi amistad.

Sito, sube a casa.

No estés todo el día en la calle. -Ahora mismo subo.

-Bueno, déjalo y sigue.

¿Cómo hacen los fantasmas para atravesar las paredes?

-Dice mi padre, que son trucos de cine.

Pero uno de la escuela, de los grandes, me dijo...

...que, a veces, utilizan fantasmas de verdad.

-¿En serio? Venga va, eso no me lo creo.

-Si tú nunca has visto una película.

-¿Cómo se llama el fantasma? -Phantomas.

-¿Has visto todas esas pelis durante la guerra?

-Algunas dos veces.

-Bueno, vamos y me cuentas cómo acaba la película.

-¿Cuántos tapones te quedan? -Cuatro.

-No puedo darte más. -Pues aquí se quedan.

-Bueno, si me quitas un real aún...

-No sólo no te los quito, sino además dos reales más.

-Tú estas loca, a ti se te ha subido el barrote a la cabeza.

-Como quieras, eso te pasa por regatear, te había hecho...

...el mejor precio que podía.

-Paloma, que me voy a Guadalajara.

Rodrigo me ha conseguido un salvoconducto para ver Antonio.

-¡Enhorabuena! -Cómo me alegro, Elpidia.

Aunque así todo es un trago, cuando le veas algo descansarás.

-Ay, qué tonta, ¿te crees que se me había olvidado?

Como se corra la voz me quedo sin negocio.

También eran unas lentejas, que a algunos lo dejan...

...cocinar en el patio.

-Ya se las arreglará él para que algún guardia se lo cambie...

...por comida caliente.

-Mira que es cagaprisas, cuando se enteró que Antonio estaba...

...en Guadalajara, vino a pagarme la comida.

Yo voy y me olvido, tengo la cabeza mirando pa Tudela.

Dale recuerdos. -Gracias, adiós.

-Marcelino, ¿te paso la escoba? -Ya he barrido yo, no hay jaleo.

-Bueno, pues déjame bajar al sótano a por tapones.

-Ya te daré tapones luego, cuando haya jaleo.

-Venga, Marcelino, que los debo. Que somos amigos.

-Ni amigos, ni nada.

Dile a tus acreedores que te alarguen el plazo.

Al sótano ya no se baja más.

-¿Pero por qué? -Porque lo digo yo.

Cada vez que bajas, dejas la trampilla abierta y suben...

...los ratones. Eso es mentira.

-Pues no se baja porque soy muy mal amigo y mala persona.

¿Contento? Y a partir de ahora sólo coges los tapones del suelo.

Hala, aire, que viene gente.

Pasa Serafín, ¿pongo un vinito?

Le va a quitar esa cara de males.

Golpe.

Te he dicho que ahí no se baja, hombre.

A ver si voy a repartir sopapos en vez de tapones, hala.

Venga, aire, vuela.

Y no vuelvas si no te llamo yo.

Si no los tratas así, te toman por el pito del sereno.

-¡Eh! ¿No te ha dado ni uno?

-Qué va, si es un tirano como dice mi abuelo.

Pues sin tapones, no hay final de "Phantomas".

No veas qué interesante.

En el cine, algunos se cagaban de miedo.

-Tu arroz. -Te las debo macho, venga.

-Treinta tapones contantes y sonantes.

O tres tapones de gaseosa que es lo que equivalen.

-Están en el sótano. -Se siente.

-Le habrás dado a Elpidia un cuartillo para tu amigo.

-¿Qué amigo? ¿Qué cuartillo?

-Te está ganando el ambiente, sólo das disgustos.

-Basta de pitorreo, Paloma. ¿Qué ha hecho Elpidia?

-¿Cómo que qué ha hecho? Ha ido a ver a Antonio,...

...al penal de Guadalajara.

-¿Al penal? -Sí.

El de la camisa azul, que le ha conseguido un pase.

Eres como un gato de escayola.

Si no sabías que estaba vivo, la endibia te ha hecho...

...el mismo efecto que los papelillos de la farmacia.

-No, no, si claro que me alegro, ¿cómo no me voy a alegrar?

Una arroba me alegro.

Anda, Don Fabián.

-Bueno, ten cuidado, no vaya a ser que de la euforia...

...te dé un patatús.

¡Ay!

-¡Mario! (RÍE)

Qué casualidad, vaya, estás que ni te reconozco. (RÍEN)

-No creas, la cosa va despacio.

-Bueno, pues no será en la cara, del día a la noche.

-Por lo menos los dolores me dejan dormir.

-Te acompaño, yo también voy para allá, ¿te parece?

(ASIENTE)

(CONSUELO SUSPIRA) -Oye, ¿tú sabes algo de Andrea?

No tengo noticias de ella desde hace mucho tiempo.

Pues la verdad es que no, vamos, ni yo, ni nadie.

Sus padres tampoco la encuentran. -Cómo es posible, Rodrigo...

...me dijo que estaba en casa de unos familiares.

De hecho me dijo, que habló con ella por teléfono...

...y que estaba de viaje.

-Bueno, sí, eso sí, pero es que no se han escrito últimamente y...

-Consuelo, la guerra me ha dejado cojo pero no soy tonto.

-La detuvieron.

-¿Cómo? ¿Por qué?

-Como se nota que estás donde estás.

¿Quién te dice hoy el porqué?

Creemos que por trabajar en el Museo del Prado.

-Pero bueno, eso es una estupidez.

Seguro que se puede hacer algo para retirar los cargos.

¿Y su padre y su hermano no han hecho nada?

-La trasladaron a un convento.

-Eso quiere decir que la acusación no era grave.

-No, probablemente no; pero, Mario, la cosa no acaba ahí.

Ayer se fugó del convento.

(SUSPIRA) Está loca. -Nadie sabe dónde habrá ido,...

...ni de qué pretende vivir. Y si vieras cómo iba,...

...con qué ropa, y... -Oye, ya me lo terminarás...

...de contar, es que tengo mucha prisa.

-Bueno, te acompaño, también voy para allá.

-Muy buenas, don Fabián. -Hola, Paloma.

-¿Qué se le ofrece?

-¿No tendrás una botella de coñac por ahí?

-Y más de una, ¿quiere uno bueno? -Sí.

-Don Fabián, ¿alguna marca en particular?

-No.

Tú nunca has tenido hijos, ¿verdad, Paloma?

Si mi intuición no me falla, usted no ha venido aquí...

...a hablar de mis hijos. Ande, tómese una copa.

-Siempre he creído, que los hijos son la mayor bendición...

...que un hombre puede tener.

Sobre todo si es un varón...

Cuando se hace mayor, sigue los pasos de su padre.

-¿Y no es así? -No lo sé.

Todo ha cambiado tanto.

Tengo la impresión que el mundo que yo conocí ha desaparecido.

Me han traído otro en su lugar, muy parecido por fuera pero...

Completamente distinto en el fondo.

-Han pasado muchas cosas en los últimos años.

Tenía que haber visto Madrid durante la guerra.

Mi Andrea casada con un rojo, mi Rodrigo el más falangista...

...de España.

Tan falangista, que prefiere la Falange a su propia familia.

-Los jóvenes son así, indomables.

-Según qué jóvenes, Paloma.

Porque hay muchos que siguen el negocio familiar...

...y no se sienten humillados, es un honor para ellos.

-Mírelo de ésta forma, don Fabián.

Sus hijos están vivos, los dos, es más de lo que muchos padres...

...podrían soñar en este país.

Forcejean la puerta.

Llaman a la puerta.

-Paloma, ¿habías cerrado por dentro?

-Esta puerta que se traba, tengo que hacer que la arreglen.

-Te he estado buscando por medio barrio,...

...podías haber dicho que salías.

-Perdona, se me ha ido el santo al cielo.

-¿Has bebido a estas horas?

-No, jarabe para la tos, deberías probarlo, hace maravillas.

-Gracias, Paloma. -No hay de qué, don Fabián.

Ya sabe, si le vuelve a picar la garganta, aquí estamos.

Adiós, doña Loreto. -Adiós Paloma, gracias.

-Si vieras mi escuela, poco a poco se va llenando de críos.

Los de la familia que vuelven de la zona nacional.

-El ambiente será diferente.

-Sí, ya lo creo.

Ahora se les nota más felices, más contentos.

Aunque sólo sea porque no hay que bajar a los refugios.

-Claro. -Mira, si vieras cómo lloraban...

...desde la primera sirena...

Lo que hemos vivido estos tres años no es para hecho,...

...esto es para escrito.

Sobre todo los bombardeos, las...

-Bueno, ellos también bombardeaban, Consuelo.

-Ah, ¿civiles?

-Vamos a dejarlo.

¡Es aquí!

-Ah, ¿este es tu despacho de abogados?

-Sí, así es.

-Estás buscando trabajo, ¿no?

-Sí, bueno, es un secreto, no se lo digas a nadie.

-No te preocupes.

Pues me encanta la idea, porque... -Bueno, Consuelo...

Llego tarde, gracias. -Vale, Mario, adiós.

-Venga, macho, que la gente va a empezar a venir del trabajo.

-Si me pilla Marcelino, no va a querer que le ayude más...

Mi abuelo se va a cabrear.

-Ya empiezas con los chichotes de tu abuelo, que entres ahí.

¿Qué pasa? ¿Te da miedo? -No me da miedo, cogeré...

...tapones para taparte la boca. -¡Venga!

-¿Y si Marcelino o Pelayo están abajo?

Se abre una puerta.

-¡Anda!

Pero, ¿qué hacéis vosotros aquí?

-Nada, pensar.

-Pensando... no se os ocurra mear en esa pared.

-Cuidado con la linterna.

¿Qué hay?

-Nada.

-¿Qué te pasa en la boca?

-Que llevo la linterna.

-¿Por qué tienes la mano llena de tapones?

-¡Cuidado, cuidado! -¿Qué pasa?

-Viene Marcelino.

-Pero no me cierres la ventana.

-Seguro que este era de los que se cagaba en el cine.

Suspira.

-Hombre, caballerito.

¿Has visto a tu amigo? -No, no lo he visto,...

...me voy que mi madre me está buscando.

-Pues si le ves, dile que pase a verme.

-Descuida, tabernero.

-Sito, Sito, Sito, que ahí abajo hay un fantasma.

De verdad, lo he visto.

-¡Júramelo! -Te lo juro.

-Así no, bien.

-Te lo juro. -¿Qué haces, rojazo?

-¿Qué pasa? Es lo que hacéis. -¡Así!

-¡Ah!

-Además, no me lo creo.

-¿Por qué te iba a mentir? Tú estas a salvo.

-Tenías que haberle visto. -¿Hueles a bacalao?

-Pues claro, le he arreado con uno. -¿Qué dices, judío mentiroso?

En la vida real no hay fantasmas.

-Si el otro día dijiste que los usan en las películas.

-Te lo crees todo, ignorante. (RÍE)

-No te asustes.

No, estaba dormida.

Creí que eras otra persona.

-Ah, Eduardo ¿no?

Tú sí que te habrás llevado un gran susto encontrándome aquí.

-Yo te dejé las llaves, ¿recuerdas?

Sabía que estabas aquí.

Llevo un buen rato mirándote.

Tendrías que haberme despertado.

-Estabas tan guapa dormida.

Nadie debería saber que estoy aquí. -Ni lo saben.

Consuelo me ha dado los detalles, tu detención,...

...la huida del convento, que estás sin dinero.

Y he tenido la certeza de que te habrías escondido aquí.

Yo no le he dicho a nadie que podía usar este estudio.

-Mejor, mejor.

Mejor aún sería que no te estuvieran buscando.

Deberías haber esperado, Andrea.

Porque yo te hubiera sacado.

Esperar, yo no podía esperar.

¿Consuelo no te ha contado lo de mi niño?

(TARTAMUDEA) ¿Tú... tú tienes un niño?

¿El hijo de Eduardo?

No, de mi marido...

De Antonio Ramírez.

-¿Qué lleva en la cesta? -Comida.

Me dijeron que se les podía traer comida.

-Antes tienen que examinarla.

-Quítale las rémoras.

-¡Madre!

Madre, ¿cómo están todos?

-Bien...

Bien...

¿Hijo...?

-¿Y padre...? ¿Con lo suyo?

-Con achaques, pero...

Aguantará.

-Me alegro, de verdad.

¿Y la prima... Angustias?

-Pues pregunta mucho por ti.

¿Y de qué te acusan?

-Poca cosa, madre.

Es una confusión.

En cuanto se enteren de quién soy, de que sólo fui un soldado más,...

...me planto en Madrid.

-¿Y aquel amigo tuyo que reclutaron contigo?

El de la fábrica. -Antonio.

¿Quién sabe? Pero seguro que bien, porque...

...no tiene nada tampoco a sus espaldas.

Le llamaron a filas como a mí.

Y además...

Se lo merece, madre, se merece que lo dejen en paz.

Si no llega a ser por él, yo no estaría vivo.

Me dio de comer, me dejó su manta...

Si le ve...

Si le ve, madre, dele las gracias.

Yo no pude porque me dieron el alto, a él no.

Y cuando... -¡Calla, hijo!

-Sepárense, nada de contacto físico.

-¡Hijo mío! (LLORA)

(GRITA) Usted... ¡Fuera!

-Hágale caso, madre. -Sí, hijo.

(GRITA) ¡Hijo, hijo, hijo!

(TOSE)

(VUELVE A TOSER)

-¿Qué tal le ha ido? ¿Le tratan mal? Hija, traes una carica.

-No, está bien, está bien. -¿Cuánto le piden?

-¿De quién están hablando? -De su hijo, que está en la cárcel.

Mira, Antonio, yo le he estado dando vueltas.

¿Y...?

-Que tu madre debería saber que estás aquí.

No, no debería saberlo, Marcelino.

Estaría más tranquila. Nunca me oyes, nadie debe saberlo.

-¿No has hablado con Elpidia? -Ah, ¿ya ha vuelto?

-Ha visto a Antonio, en el penal, está bien, nos manda recuerdos.

-Eso sin... o sea, eso es una gran noticia, eso es lo que es...

Una gran noticia.

-He hecho unas llamadas. Aún no sé como va a respirar...

...la policía, pero todos están de acuerdo conmigo.

Si te permitieron el traslado al convento, es que no hay cargos.

Menos los que me haya echado yo con la fuga.

-¿No quieres poner una vela para pedir por tu hija?

-Una no, tendrían que ser tres.

Aunque no sea plato de gusto, Andrea tiene una familia.

-¡Familia!

-Dicen que ha visto a Antonio.

-Sí.

-¿En Guadalajara?

-Sí, en Guadalajara.

-Muy cambiado, ¿no?

-Más delgado. -¿Y mayor?

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Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 15

19 oct 2005

Loreto pregunta a Consuelo por Andrea y le agradece de corazón que siga siendo su amiga. Eulalia echa de casa a su marido Javier, mientras, Mario asiste resignado a otra discusión de sus padres. Fabián recrimina a su hijo por ayudar a 'los rojos¿, pero Rodrigo tiene muy clara su posición y entrega el salvoconducto a Elpidia. Paloma, a su vez, le da comida para que se la lleve a Antonio. Ángel necesita chapas para que Sito le siga contando películas, pero tiene que colarse por un ventanuco porque Marcelino le prohíbe bajar al sótano a buscarlas. Y, por fin, Mario, tiene noticias de Andrea. Consuelo le cuenta la fuga de su amiga. El intuye donde puede estar, pero se calla y decide ir a buscarla.

Histórico de emisiones:

1910/2005

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