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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 12 - ver ahora
Transcripción completa

(LLORA)

¿Dónde está mi hijo? ¡No tienen ningún derecho a hacerme esto!

Soy su madre. ¿Dónde está mi hijo?

Escuche, no miedo que se lo lleven a un orfelinato.

-Contra Andrea no hay cargos concretos, sólo sospechas.

Bueno, y la delación. Si ustedes se comprometen a dar...

...un donativo generoso, podría hacer que la trasladaran...

...a un convento de carmelitas que recogen a chicas con problemas.

-Lo he pensado mejor. Te encargaré otros géneros.

Quería centrarme en lo de primera necesidad,...

...pero como dicen que vuelve la normalidad.

Me han separado de mi niño. -¿Qué?

¿Sabes dónde está, mamá? Os han dicho algo.

-No, mi vida. Yo creía que venías con él.

Se lo han llevado, mamá. Me lo han quitado.

Hubo que aprender a llevar y a tener...

...el corazón y el alma heridos.

Días de avidez, de hambre y escasez,...

...de vencedores y vencidos.

Amar en tiempos revueltos.

Tiempos de ruina y lamento.

Amar en tiempos revueltos...

...por vientos que trajo un mar.

De batallas por contar.

-Ande, ande.

Acábese la tila y cámbiese, doña Loreto.

Dígame, ¿qué tal la visita?

-Mal.

Mal. Muy mal, Elpidia. ¿Para qué te voy a decir otra cosa?

-¿Por qué? ¿No les han dejado verla?

-Sí, sí la hemos visto. Pero en qué condiciones.

El lugar aquel es espantoso.

Y encontrar a tu propia hija presa...

-Pobrecita.

-Y todo ha salido mal.

Fabián ha empezado a calentarse, como de costumbre.

Andrea ha discutido con él y... En fin.

-Bueno, pero ¿y el niño? ¿Cómo está el niño?

-Eso es lo peor, Elpidia.

El niño...

...no está con ella.

-Pero ¿dónde va a estar un hijo si no es con su madre?

-Dice que se lo han quitado y no acaban de decirle dónde está.

Me temo que se lo han llevado a un orfanato.

Pero tampoco estoy segura.

-¿Por qué han hecho eso? ¿Es que Andrea está enferma?

-No, no, está perfectamente.

No se lo han hecho sólo a ella.

Al parecer a todas las presas cuando llegan...

...las apartan de sus hijos. -¡Dios mío!

-Andrea está muy asustada. Tiene miedo de no volver a verlo.

Dios mío,...

...¿qué he hecho yo para merecer esta cruz?

-Algo podremos hacer para buscar al niño.

Seguro que D. Fabián sabe a quién llamar para que nos lo devuelvan.

-¿Mi marido?

No sabes cómo se puso.

Que si eres la vergüenza de la familia.

Que no debías haberte casado.

Que bastante ha hecho con volver a verla.

Pero del niño no quiere ni oír hablar.

-Pero es su nieto. Su propia sangre.

-Sí. Pero está ofendido.

Dice que ese niño no es su nieto.

Sólo le preocupa su orgullo herido...

...y que la gente conozca el deshonor de su hija.

Eso es lo único que parece importarle.

Yo ya no lo reconozco.

No sé de qué pasta está hecho. Te lo juro, Elpidia.

-Ah, no. No, doña Loreto.

Yo no me voy a quedar sin hacer nada. Hasta aquí hemos llegado.

Yo, sinceramente, creía que ustedes ayudarían a Andrea,...

...al niño, a mi marido, pero ya veo que no.

-No desesperes, Elpidia. -No.

Mi marido y mi nieto son lo que más quiero y no sé nada.

-¿Y qué vas a hacer? Elpidia, por Dios.

-Ir a la cárcel donde está mi Pepe y quedarme...

...hasta que me dejen verlo.

-Ten mucho cuidado, Elpidia.

Están metiendo a gente en la cárcel por cualquier cosa.

Y puedes acabar como tu marido o como mi hija.

-¿Y qué? Me da igual. Sólo me importa mi marido,...

...mi nieto, mi hijo y no sé nada.

Me los devuelven o que hagan conmigo lo que quieran.

Hola, Marcelino. -Buenos días, Elpidia.

-Tome, las camisas de tu padre con sus botones.

Y los calcetines que me disteis.

-Me salva la vida. Desde que no hay costurera,...

...mi padre y yo parecemos pordioseros.

-¿Qué le ha pasado a la costurera? -Detenida.

Su marido era del sindicato de ferroviarios o algo así.

Y ella parece que se dedicaba a coser los uniformes.

-¿Y por eso la meten presa?

-Colaborar con el enemigo, lo llaman.

-Dios mío.

No sé dónde vamos a llegar.

-¿Le apetece un sorbito de coñac? -Quita. Para licores estoy yo.

Claro, usted se acuerda del pobre Pepe.

Y yo, aquí diciendo inconveniencias, como siempre.

Es que soy un desastre. -No. No es culpa tuya.

Es que una ya no sabe dónde agarrarse.

Durante la guerra una sabía que le podía caer una bomba...

...cualquier noche.

O que podían matarle a un hijo en el frente.

Era horroroso. Pero era la guerra.

Pero ¿ahora qué?

Dime. ¿Qué quieren? ¿Ahora qué quieren que hagamos?

¿Por qué no nos dejan vivir en paz a las personas decentes?

-Tome un trago, Elpidia.

Hágame caso. Se sentirá mejor.

-Es que...

Detienen a las personas por coser botones a los obreros,...

...por trabajar en un museo...

Por ir mal afeitado.

Cualquier excusa es buena para meterlos presos.

¿Y qué consiguen? ¿Qué consiguen con eso?

Fuera lamentaciones. Voy a ver a Pepe.

-¿La van a dejar pasar?

-Me dejará porque no pienso moverme de allí hasta verlo.

Si no, que me detengan. Al menos lo veo en la cárcel.

-A ver, Elpidia. Sentémonos un momentito, por favor.

No hagamos insensateces.

No puede enfrentarse a los guardias de la prisión.

Así no conseguirá nada.

-Es que con buenos modales y súplicas tampoco consigo nada.

¿Qué puedo hacer?

-Mire, Elpidia.

Si algo tengo claro de estos días es que todo, todo tiene un precio.

No es que no pueda ver a su marido, es que le han puesto precio.

-¿Precio? A mí no me han dicho nada.

-Es usted las que les tiene que poner el dinero en las narices.

Ellos no van a pedírselo. Pero créame que lo van a aceptar.

-Ya.

Pero yo no tengo dinero.

-Pues venda algo, Elpidia.

Hoy todo tiene un precio.

Todo se compra y todo se vende.

Si no, de qué cree que vive nuestra amiga Paloma.

Timbre.

-No obstante, con empeño, he logrado que vuelvan...

...a la fábrica la mayoría de trabajadores. No todos.

Alguno se había significado demasiado...

...y ha sido imposible.

Y otros como Pedro, pues qué se le va a hacer.

Su actitud tuvo finalmente el castigo merecido.

En cualquier caso, todos los puestos están cubiertos.

He buscado personal nuevo para las vacantes.

Los nuevos no serán problema.

Los veteranos les enseñarán cómo va todo y en dos semanas...

...estamos funcionando al 100 por 100.

-Eh... ¿qué decías de tu empeño?

-Pues que he logrado que regresaran a la fábrica...

...muchos de los obreros detenidos.

-Pero qué dices, hombre.

Llevo días haciendo gestiones y prometiendo favores a todos...

...para que los soltaran.

-Eh... yo también he hablado con mis contactos.

-Pero tú qué vas a hablar.

Llaman. -Permiso, don Fabián.

-Sí, pasa, pasa, Isidro. Adelante.

-Don Fabián, necesitaría que me firmara usted los pedidos...

...para poder encargar granito en la cantera.

También hay que hablar con los camioneros, a ver...

...si llegamos a un precio.

Y hay que comprar equipos nuevos a los obreros que se incorporan.

-Comprar. Desde que he vuelto a Madrid, he hecho de todo...

...menos vender.

Gastos, contratiempos y disgustos. Eso es lo que he tenido.

Deme, deme que le firmo eso.

-Y... hay dos pulidores que no funcionan.

-Necesitamos un gerente.

Para que se encargue de estas cosas y usted pueda hacer...

...la gestión comercial, que es lo más importante.

-Tienes razón, por una vez estoy de acuerdo contigo.

Hace falta un gerente, yo no puedo estar en todo.

-Esto ya está, venga. Bajad los dos a la fábrica...

...y aseguraos de que todo se pone en marcha.

Rafael, mira eso de los pulidores.

-Por cierto, no quiero preocupar a nadie,...

...pero he empezado a recibir anónimos.

-¿Cómo?

-Que me están escribiendo notas amenazantes. Me acusan...

...de haber denunciado por rojos a obreros de la fábrica.

Y dicen que me van a hacer... bueno, en fin, barbaridades.

-¿Pero quién puede estar haciendo eso?

-No sé, pero mis desvelos por mantener...

...la fábrica a salvo de los revolucionarios...

...me puede traer problemas.

-Mantenme informado, ¿eh?

-Sí, señor.

-Kilo o kilo y medio de patata. -Kilo, sí.

Dame un trozo de tocino. Como un cuarto, poco más o menos.

Dos kilos de harina y a ver déjame pensar.

Había otra cosa, pero madre mía...

-Elpidia, si no llevas mucho te atiendo, aquí me queda un rato.

-No, gracias, yo espero.

-Se habrá enterado ya que en el barrio hay una pilingui.

-Bueno... -Sí, hija sí. Las hay...

...que no tienen vergüenza para darse un capricho.

-No creo que sea para darse un capricho.

-Lo que yo te diga, si una se conforma con lo que tiene,...

...no hace falta ir acostándose con hombres.

Que para poder vivir, con trabajar, vale.

-No creo yo que estén así las cosas.

Hay mucha desorganización. Las fábricas están bombardeadas.

Ni encontrar trabajo es fácil, ni conseguir dinero.

-¿Te parece bien?

Que una chica tenga que venderse así por dinero...

-Cada cual vende lo que puede.

¿O no está tu chico de chófer de un obispo?

Antes gritaba para que quitaran los privilegios a los curas.

-No compares. -Ah, no, claro.

Cobrar por acostarse con alguien es de putas.

Cobrar por tragarte tus ideas es muy digno...

Importa más el culo que el alma.

-El cuerpo de una es lo último.

-Y lo único, para según quién.

Una con 25 céntimos.

-Adiós. -Adiós.

Vamos, no me digas.

¿Qué te pongo, Elpidia?

-Paloma,...

¿Cuánto me das por esto?

-Elpidia, mujer.

Si necesitas para comer, yo te fío lo que sea, no vendas la alianza.

-No necesito comida, necesito dinero.

-Elpidia, es que se me parte el corazón de cogértelo.

-Por favor, haz lo que te pido, sé lo que me hago.

-¿Tan grave es? -Sí.

-No puedo darte más, lo siento. -Gracias.

-Elpidia, ten cuidado, ¿eh? -Sí.

-Andrea Robles.

Levántate y coge tus cosas, te vienes con nosotras.

No. -He dicho que te levantes...

...y vengas con nosotras.

Yo no me muevo de aquí si no es con mi hijo.

-Andrea, por favor, no seas así.

Me conoces, sabes que si tu familia quiere que vayas...

...a ese convento es porque es lo mejor para ti.

Ya le he dicho a mi padre lo que pienso de ese sitio.

-Ven con nosotras. Es por tu bien. Pues que me devuelvan a mi hijo.

¿Dónde está? Otras presas lo tienen, ¿por qué yo no?

¿Dónde está mi hijo? -Se acabó.

He dicho que te vienes con nosotras.

No, no, no, no. Suéltame, suéltame. ¿Dónde está mi hijo?

(GRITAN A LA VEZ)

-Más de una se va a acordar de este día para siempre.

-Por el amor de Dios. No les peguen, por favor.

Andrea se vendrá con nosotras, pero no les peguen.

Por favor, Andrea, tranquilízate.

Nadie te va a hacer nada, pero tienes que venir conmigo.

¿Dónde está mi hijo?

-Su hijo ya está en el convento.

¿No querías estar con él? Pues bien, allí lo tienes.

¿Está allí? -Pues claro.

Eres su madre, tienes que estar con él,...

...así que lo mandamos al convento.

-Buenas tardes.

-Tú aquí, otra vez.

Ya te dije que no podías ver a tu marido. Vamos, lárgate.

-Espere, por favor. Espere, verá...

Es que es distinto porque...

Yo le traigo comida a mi marido y, por favor...

A lo mejor hay algo que a usted le gusta.

Mire dentro, por favor.

En la tartera, a lo mejor, hay algo que a usted le gusta.

Yo se lo regalo.

-Era un tal Ramírez, ¿no? -Sí.

José Ramírez Olivares. -Espere aquí.

No sé si aún está. -¡Dios mío!

-A ver, apunta que te digo los que me llevo al camión.

Ah, y avisa a cocina que estos mañana no desayunan.

A ver. Juan Antonio...

...San Miguel Pozo.

Pedro...

...Hernández Matilla.

Antonio...

...López Revilla.

José. -¡Elpidia Grande!

-Hernández...

Arjona.

Ramiro...

Olivenza.

-Tranquilízate, Andrea.

Estaré tranquila cuando tenga a mi hijo en mis brazos.

-No hace falta que lo tengas para estar serena.

Este es un sitio de paz y recogimiento.

Y has venido aquí para eso.

Para encontrar esa paz interior que parece que has perdido.

Que yo no he perdido nada. Lo único que me hace falta es mi hijo.

¿Por qué me lo han quitado?

-Andrea, tienes que cambiar esa actitud.

No dejes vencer por la soberbia. ¿No escuchas?

Es usted la que no escucha. Usted y todas las que son como usted.

Se creen en posesión de la verdad.

Con esa falsa paz interior que pretenden imponer.

-Te equivocas, Andrea. Eres injusta conmigo.

Sabes que siempre estuve a tu lado, que siempre he intentado ayudarte.

No es así como la paz del Señor alcanza nuestros corazones,...

...sino con fe y comprensión. Nadie impone nada.

¿Pero, usted, en qué mundo vive?

¿Ahora no hay vencedores ni vencidos?

Pues déjeme hacerle una pregunta:

si nadie me impone, por qué tengo que estar aquí.

Y por qué me han quitado a mi hijo.

-Harías bien en escuchar las palabras de sor Rosa.

El Señor se abre camino en nuestras almas sin exigencia alguna.

Sor Rosa. -Reverenda madre.

-Disculpe mi tardanza.

Pero las obligaciones del convento me retienen más de lo que quisiera.

Así que es esta la oveja descarriada que nos ha traído.

Yo no soy ninguna oveja. Soy la madre de Liberto.

¿Dónde está mi hijo? Quiero verle.

-Andrea, es ese tu nombre, ¿verdad?

No es así como funcionan las cosas en este convento.

Aquí todos somos sirvientes del Señor.

Y la humildad es el único lenguaje que entendemos.

-Se lo estaba diciendo.

-Aunque también entendemos el lenguaje de la paciencia...

...y de la comprensión.

Que me parece que es el que vamos a necesitar contigo.

Es normal que estés ansiosa por ver a tu hijo.

Pero, comprende que, en tu estado actual,...

...enfadada con el mundo, dando órdenes a los demás...

Esa no es la mejor manera de que podamos llevarte con él.

Lo siento pero estoy muy nerviosa.

Comprenda lo que significa para una madre que le quiten a su hijo.

En la cárcel nos contaban cosas horribles...

...de lo que hacían con los niños cuando se los llevaban.

Y las carceleras no nos decían nada.

-Claro. Pero no debes preocuparte. Ahora ya no estás en la cárcel.

Estás en la casa del Señor.

Pronto estarás instalada y verás como te encuentras mucho mejor.

-Bueno, yo ya me voy.

Andrea, les diré a tus padres que estás bien.

Y también que vengan a verte.

-Claro.

-Adiós, reverenda madre. Estaremos en contacto.

-Adiós, hermana.

Madre, ¿entonces cree que podré ver a mi hijo pronto?

-Eso tendrás que ganártelo.

Antes de verle, tienes muchas culpas que expiar.

Me voy a encargar personalmente de que las pagues todas.

Timbre.

-Tranquila, Enar, ya voy yo. -Ah, muchas gracias, señor.

-¡Rodrigo! Hola.

-Hola, Mario.

-¡Cuánto tiempo, eh! -Sí.

-Desde el principio de la guerra. -Desde entonces.

Perdóname. Pasa.

-¿Has luchado en el frente? -Sí, sólo al principio.

Me destinaron a inteligencia militar.

¿Y a ti? ¿Qué te ha pasado en la pierna?

-Ah, no es nada grave. Me rompí un tobillo.

Y, considerando lo que han sido estos años, no me puedo quejar.

Pronto dejaré el bastón. -Teniente jurídico.

Veo que te ha ido bien. -Bueno, sí.

Si a alguien le puede ir bien en una guerra.

-Los que han perdido les ha ido bastante peor, ¿no crees?

-Sí, es verdad.

Pero, incluso, los que ganamos sufrimos pérdidas irreparables.

-Bueno, Mario, yo no te lo dije en su momento pero...

Sentí mucho lo de tu hermano.

-Lo sé.

Fue al principio y todo estaba fuera de control.

-Y Eduardo fue de los primeros. -Sí.

-Sí. Fue un momento muy duro para mí.

Y además de lo que sufrí por perder a un hermano,...

...me costó aceptar que fueran los nuestros quienes lo hicieran.

-Fue un sinsentido más de la guerra.

¿Qué te trae por aquí? -Bueno...

La guerra ha terminado y quiero volver a mi vida anterior. Bueno...

En la medida de lo posible, claro. -Claro.

-Quería ver a Andrea. En fin, ponernos al día.

Hace muchísimo tiempo que no sé de ella.

-Andrea está bien. Lo que ocurre es que no se encuentra aquí.

-Ah, ya. ¿Y puedo esperarla?

¿O me puedes decir dónde puedo localizarla?

-En realidad está con unos familiares...

Fuera de Madrid un tiempo. -Comprendo, comprendo.

La verdad es que Madrid está inhabitable con tanta escasez.

-Exacto es... -¿Y me puedes dar la dirección?

Así podría escribirle.

-En realidad es que... están viajando.

Y hablamos con ella por teléfono.

No están instalados. Cuando hablemos, le diré que viniste.

-Vaya, esta visto que no tengo suerte.

El otro día, envié a un ayudante mío con un mensaje...

...y nadie supo decirme nada de Andrea.

Y hoy vengo y está de viaje.

¿Hacia dónde se dirigen?

-No tienen un destino fijo.

Si me disculpas, pensaba marcharme cuando has llegado.

Si... Si hablamos con ella, le diré que has preguntado.

-Gracias.

-Friega bien este pasillo.

Luego, vendré a ver tu trabajo. ¿Y entonces me darán a mi hijo?

-Primero, obedece a lo que se te manda...

...poniendo en ello dedicación, interés y fervor.

Luego, veremos.

¡Ah!

Campanadas.

-El ángel del Señor lo anunció a María...

...y concibió por obra del Espíritu Santo.

Dios te salve, María, llena eres de gracia...

-Es la hora del Ángelus. ¿Qué estás haciendo?

Estoy fregando.

La estoy obedeciendo, madre.

-Te dije que obedecieras, pero con dedicación,...

...interés y fervor.

Reza el Ángelus como las demás.

Vamos a comenzar de nuevo.

Y el ángel del Señor lo anunció a María,...

...que concibió por obra del Espíritu Santo.

Dios te salve, María, llena eres de gracia.

El Señor es contigo, bendita tú eres...

Entre todas las mujeres...

...y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores,...

...ahora y en la hora de nuestra muerte.

-¿Y el niño? -No lo sé.

Ella dice que se lo quitaron y que no lo ha vuelto a ver.

Le cuentan que se lo van a devolver, pero no lo creo.

-Se lo habrán llevado a algún orfanato, seguro.

Estos meapilas se lo han quitado por roja.

Aquí, ya me he enterado de algún caso así.

No tienen bastante con haber vencido.

También obligan a todo el mundo a pensar como ellos.

-Pepe, tú no te metas en líos políticos, ¿eh?

-Ya sabes que no.

-No quiero que te pase nada, mi amor.

-Vaya, cuánto hace que no me decías "mi amor".

-No lo sé, pero quería decírtelo.

-Pues me gusta.

¿Cómo has hecho para que te dejaran verme?

-He sobornado al guardia.

-¿Y con qué dinero? Si no tenemos nada.

-Lo importante es que al fin he podido verte.

Tú olvídate de lo demás. Yo sé lo que me hago.

(TOSE) ¿Estás malo?

-No, estoy bien. No te preocupes.

-¿Te dan mantas por la noche? -Claro, mujer.

-¿Cuántas? Una, y será un trapo.

-No. Oye, escucha.

He conocido aquí a alguien que creo que ha visto a Antonio.

-¿A nuestro hijo, dónde?

-Es uno que ha estado preso en la cárcel de Guadalajara.

Dice que allí conoció a un Antonio que podría ser el nuestro.

-¿Tú crees? -Podría ser.

La edad es la misma de Antonio.

Dice que le habían cogido viniendo del frente...

...republicano de Valencia.

Él estaba allí y es de Madrid también, como él.

-¡Ay, Dios mío, si fuera nuestro Antonio!

-Ojalá.

¿Sabes? He estado mucho tiempo pensando.

Aquí no te dejan hacer otra cosa.

He pensado en Antonio.

En lo mucho que discutíamos.

-Bueno, él te quiere y te respeta, pero también tiene su carácter.

-Ahora, echo de menos nuestras discusiones.

Daría lo que fuera por poderle abrazar,...

...aunque sea la última vez.

Decirle que yo también le quiero.

-¿Pero cómo va a dudar de que le quieres?

Gracias a ti es lo que es, un hombre cabal, como su padre.

-Hijo de padres viejos.

Dicen que salen malcriados.

¿Recuerdas cómo te desesperabas cuando por mucho...

...que lo intentábamos, el hijo no venía...

...y tú no hacías mas que decir:

"Ay, Pepe, que me voy a quedar seca"?

(TOSE)

Pero no te quedaste.

Tardamos, pero hicimos un buen trabajo.

-Pepe, si a ti te pasa algo, yo me muero.

-¿Cómo te vas a morir si tú eres la más fuerte de los dos?

-La visita se ha acabado.

-Cuídate mucho.

-Cuídate tú. Abrígate por la noche.

-¿Volverás? -¿Lo dudas?

-Recuerda, cárcel de Guadalajara.

Adiós, mi amor.

-Toma.

Ponte esto o se te infectará esa herida.

Gracias.

Oye, ¿hace mucho tiempo que estás aquí?

-No me acuerdo.

¿Y por qué te trajeron?

-Yo era roja. ¿Y a ti?

Me acusan de ser madre soltera.

-¿Madre soltera?

Eso está muy mal.

A mí eso me da igual.

Yo estoy casada y tengo un hijo,...

...pero han anulado las leyes de la República.

Esas brujas me han quitado a mi hijo.

-No son unas brujas.

Ellas se preocupan por nosotras y buscan nuestro bien.

Tú reza, reza como te dicen ellas, trabaja y volverás a tener paz.

Ellas sólo quieren nuestro bien y hay que hacerles caso.

¿Pero qué dices?

-Yo antes era mala, ¿sabes?

Pero ahora no.

Sólo hay que obedecerlas y los pecados serán perdonados.

Si las obedezco es sólo...

Porque quiero estar con mi hijo. Sólo por eso.

-¿Para estar con tu hijo?

Por supuesto.

Sino, ya les hubiera tirado el cubo de agua.

-Pero si no le vas a ver.

¿De qué estás hablando?

¿Cómo que no lo voy a ver? ¿Por qué?

-Porque ninguna de las reclusas ha vuelto a ver a su hijo.

Espera, por favor. Déjame.

¡Tenemos que ser buenas!

Por favor, no te vayas.

-No, sepáralos un poco. Te han quedado juntos esos frunces.

Eso es.

Luego pones la otra cortina.

-Eulalia, ¿tú crees que el trabajo de este muchacho debe ser...

...decorador de interiores?

-¿Qué ocurre?

¿Qué hay de malo en que me eche una mano?

-Ocurre que Félix es el asistente de Mario.

No está aquí para hacer esas cosas.

De eso nada.

Si está para ayudar a Mario, también para ayudar a su madre.

Además...

Mantener esta casa acorde a nuestra posición social...

...es demasiado trabajo para mí sola.

-¿De verdad? Yo creo que no es tan complicado.

-Tú no tienes ni idea de lo que es llevar una casa.

Tú sólo entiendes de tierras y de puercos.

-¿Te parece poco?

-A mí me resulta ordinario y vulgar.

Por eso prefiero quedarme aquí.

Pero cuando mejore mi situación económica,...

...contrataré todo el personal necesario para vivir adecuadamente.

(SUSPIRA)

-Por cierto,...

No me has dicho nada del dinero que te dejé el otro día.

Era una cantidad considerable.

-¿Y qué quieres que te diga?

Unas veces se gana y otras se pierde.

El buen jugador debe saberlo y lo que es más importante:

aceptarlo.

-¿Aceptarlo?

Lo aceptarás tú...

Que eres un vicioso del juego.

Tú, que estás dilapidando una fortuna con tus amigotes.

No te importa.

Mira, no soporto la forma en que te tomas la vida.

Y la verdad, Javier...

Tampoco te soporto a ti.

-Papá, mamá, hola. ¿Qué tal?

-Eh... Como siempre, hijo. Muy bien, muy bien.

-¿Por qué has dejado la silla? -Ya no la necesito.

¿Qué hace Félix en una silla poniendo cortinas?

-Ayudándome. ¿Cómo sino pongo orden en casa?

-Como quiera, pero no con un soldado...

...que sirve a un oficial.

-También lo necesito yo. -Eso se acabó.

Ahora le digo que se marche y que no vuelva más.

-No, no puedes hacer eso. -Desde luego que sí.

-Mario, me estoy sintiendo muy mal.

De verdad, me estoy poniendo fatal.

Voy a por mis sales. -Félix...

Puedes irte.

Notificaré al cuartel que ya no te necesito.

-Y es así,...

...con sacrificio y la entrega por los demás,...

...cómo la mujer cristiana encuentra al Señor en su interior.

Y no con el orgullo con el que las mujeres republicanas...

...os habéis enfrentado a la justicia y a la verdad...

...del ejército nacional que sólo pretendía,...

...y lo ha conseguido, liberaros.

Era soberbia lo único que había en vuestro corazón.

Por eso el Señor os castigó.

Ha castigado vuestra jactancia con la derrota,...

...vuestra soberbia con la sumisión...

...y vuestra lujuria con la castidad.

Muchas de vosotras habéis traído el pecado entre nosotras,...

...¡engendrando hijos fuera de la salvaguardia...

...de nuestra Santa Madre Iglesia!

Creíais que vuestro desorden moral...

...no era conocido por nadie,...

...que nadie iba a pediros cuenta por ello.

Pero ya veis que no.

Quiero ver a mi hijo.

-¿No escuchas mis palabras?

Comprende por qué estás aquí y acepta lo que te pasa.

¿Que acepte qué?

¿Que me robéis a mi hijo?

-Nadie te ha robado a tu hijo.

Un hijo es el tesoro más grande que Dios le da a la mujer.

Un tesoro que hay que educar dentro de la fe de nuestro Señor.

Pero, para hacerlo, hay que tener el corazón puro y fuera de pecado.

¿Cómo sino ibais a cuidar de vuestros hijos?

¿Y usted qué sabrá?

Jamás podrá ni siquiera imaginar lo que siente una madre.

Ni el dolor que habéis provocado al separarnos de ellos.

Hay que ser muy despiadada...

Y tener mucha maldad en el corazón para hacernos esto.

¡Y si Dios existe y castiga el pecado...!

¡Serán las personas como usted las que terminen en el infierno!

¡Devolvedme a mi hijo!

-¡Haced que se calle! ¡Haced que se calle!

¡Devolvedme a mi hijo! ¡Quiero que me devolváis a mi hijo!

¿Dónde está? ¡Quiero saber dónde está mi hijo!

¡Queme lo devuelvan! ¿Dónde está? ¡Soltadme!

Soltadme, por favor. ¿Dónde está mi hijo?

¡Que me digáis dónde está mi hijo!

¡Decídmelo, por favor! ¿Dónde está?

¡No, no quiero! Por favor, ¿dónde está mi hijo?

¿Dónde está mi hijo? Por favor, soltadme, no...

(LLORA) ¡Escúcheme, devuélvame a mi hijo!

¡Por favor, no me deje aquí!

¡Por favor, escúcheme, es muy pequeño!

¡Seguro que está solo y me necesita!

Por favor, se lo pido, devuélvame a mi hijo, por favor.

No me deje aquí sola, por favor, devuélvame a mi hijo, por favor...

-No sé lo que ha hecho Antonio ni lo que le van a hacer.

¡Sólo quiero verle y abrazarle, aunque sea por última vez!

¡Yo allí, sin papeles, no puedo llegar!

Si no lo haces por él, hazlo por mí.

-¿Estás arrepentida de tus actos?

Sí, madre.

Siento haber escandalizado al convento.

-¿Prometes enmendarte de todo corazón?

Lo prometo.

-¿Un anónimo? -Bueno...

-Esto es intolerable.

Hemos pasado una guerra para acabar con esto.

Parece que hay elementos peligrosos que no quieren someterse.

¿Por qué crees que el anónimo iba dirigido a ti?

¿Y no a mi padre, como parece lo más normal?

-No perdonan mi lealtad a la fábrica...

...que nuestros padres levantaron con esfuerzo...

...y que tanto trabajo ha costado rescatar del comunismo.

-Ya.

-Francamente me importa muy poco cuál sea su nombre...

Ni para qué quiere ver a Andrea.

En esa puerta dice: comestibles.

No columnista, ni chivata.

-¡Andrea!

¡Andrea!

  • T1 - Capítulo 12

Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 12

14 oct 2005

Elpidia está decidida a hacer lo que sea para averiguar algo sobre su marido y su nieto. Ya todo le da igual y está dispuesta a enfrentarse a quien sea y pedirle explicaciones. Loreto, enormemente preocupada, le advierte del peligro que esto comporta. En cambio, Marcelino, le da la clave para conseguir entrar en la cárcel y visitar a Pepe. Allí, su marido, le dice que alguien conoció a un Antonio, en la cárcel de Guadalajara,  que podría ser el suyo. 

Finalmente, Andrea, engañada, creyendo que Liberto está allí, accede a ser llevada al convento. La actitud dura y cínica de la Madre Superiora, hará que se rebele  ante las monjas. Y Mario, se presenta en casa de los Robles preguntando por Andrea, de donde sale muy desconcertado por las explicaciones que recibe de Rodrigo.

Histórico de emisiones:

14/10/2005

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