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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 11 - ver ahora
Transcripción completa

-¿Andrea? -¡Andrea...!

Lleva un hijo de Antonio.

-¿Que esos desgraciados han tenido un hijo?

-¿Estado civil? -Casada.

-¿En qué iglesia? -Por lo civil.

-Entonces soltera.

-Yo confío en ti...

Te lo pido como amigo, no como falangista.

Sé que puedes llamar a alguien y sacarla, esté donde esté ahora.

Te lo pido por favor.

Te lo agradeceré siempre. -No conozco a nadie.

-¿De qué tienes miedo?

El mercado negro es un negocio seguro.

Y, en estos días...

A los dos nos vendría bien un sobresueldo.

-Ya... ¡Dónde está!

-¡Se los han llevado a los dos! ¿Dónde se los han llevado, dónde?

(GRITA) ¿Dónde está mi hijo, por favooor?

(AMBAS MUJERES GRITAN Y LLORAN) ¡No, no, por favor!

Hubo que aprender a llevar y a tener...

...el corazón y el alma heridos.

Días de avidez, de hambre y escasez,...

...de vencedores y vencidos.

Amar en tiempos revueltos.

Tiempos de ruina y lamento.

Amar en tiempos revueltos...

...por vientos que trajo un mar.

De batallas por contar.

-Por favor, don José Enrique, díganos si ha averiguado algo.

-Desgraciadamente, he podido constatar...

...que sí se ha cursado una denuncia formal contra ella.

-Eso mismo me dijo Venancio Rueda.

-Al parecer un inquilino de doña Pura la denunció...

...por haber trabajado en el Museo del Prado.

-¿La han denunciado...? Ella hacía el inventario de las obras de arte.

-Sí, pero trabajaba codo con codo con ese tal...

Marcial Aguirre, un republicano señalado.

-Está acusado de ser el responsable del expolio del museo.

Parece que llevaron las obras a Rusia para venderlas.

-Por lo que yo sé, las trasladaron a Suiza o no sé dónde...

...para que no sufriera desperfectos.

-Loreto, no te hagas la enterada, porque tu hija metió la pata...

...hasta el fondo al entrar a trabajar allí. Sabía yo...

-Además, se sabe lo de su relación con Antonio y es lo peor.

Porque el chico llegó a adquirir un cierto grado de reconocimiento..

...en el ejército republicano y...

-No me entra en la cabeza que mi hija...

...esté presa por estar con ese irresponsable.

-Padre, por cosas más pequeñas se hacen procesos de depuración.

-Pues me parece mal que una mujer pague por los pecados de su marido.

Por esa regla, Elpidia también tenía que estar presa.

Y ya puestos, metamos a los hermanos de Elpidia.

¿Y por qué no apresamos a media España?

¿Esa es la solución? -Por favor, madre...

No exageremos... Es necesario corregir actitudes...

...peligrosas para que no se cometan los mismos errores.

Con esto no quiero decir, claro...

Que los detenidos no merezcan ciertas garantías;...

...pero hay que hacer los interrogatorios...

...para determinar la magnitud del delito.

-Visto lo visto yo ya no me fío de nadie.

-Venancio Rueda me ha asegurado que los interrogatorios son legales.

-Quién sería el miserable que denunció a Andrea...

Conviviendo con ella en la misma casa.

-En estos tiempos revueltos,...

...Dñ. Loreto, salen a la luz los malos instintos de la gente...

...y quién sabe si este mal cristiano...

No hizo esto por ganar puntos ante el nuevo régimen.

-Pues si lo hizo es un malnacido.

-Bueno... dejemos de lamentarnos y busquemos una solución.

Padre, ¿cree que puede hacer algo?

-Llevo días rezando a la Virgen para que me ilumine en este tema.

-Como comienzo no está nada mal, padre;...

...pero pensemos en algo más práctico.

-Fabián, un poco de respeto, por favor.

-Pienso que si, al menos, Antonio apareciera y la pareja se casara...

-Pero ¿cómo se le ocurre, padre? -Fabián, déjale hablar.

-No... digo que si la pareja sellara su unión como Dios manda...

Las cosas se suavizarían.

Podríamos argüir que Andrea había hecho todo esto...

...movida por el debido respeto a su marido y por evitar...

...males mayores al hijo de ambos. -Sí, claro.

Es la obligación moral de una esposa.

-No digas tonterías, creí que esto estaba claro.

-Tú dijiste que una esposa no tiene por qué...

...pagar los pecados del marido. -No es igual.

Andrea se enfrentó con su familia...

Y se metió ella sola en la boca del lobo.

Y, ahora, me pedís que bendiga el que fue el peor error de su vida.

-No... aquí lo importante es sacarla de la cárcel.

-Pero no a este precio, nunca.

Timbre. Por encima de mi cadáver.

-Qué cabezota eres, Fabián.

-Con su permiso. (DÑ. LEONOR) ¿Qué pasa?

-Ha venido a visitarles la hermana Rosa.

-Sor Rosa... no habíamos oído la puerta.

-Traigo noticias sobre Andrea.

(LLORA DESCONSOLADAMENTE) No voy a aguantar más...

(SOLLOZANDO) No puedo estar sin mi niño...

¡No puedo! -¿Y mi niño...?

¿Quién le dará el pecho a mi niño?

(SUSURRANDO) Seguro que está asustado...

Era muy pequeño... nunca se ha separado de mí.

(BALBUCEA SOLLOZANDO)

Pasos.

¿Dónde está mi hijo? ¡No tienen derecho a hacerme esto...!

¡Soy su madre, dónde está mi hijo!

Escúchame, no quiero que se lo lleven a ningún orfelinato...

-¿Quién te ha dicho a ti eso? ¿Eh...?

Los niños están aquí... en un sitio más saludable.

En estas celdas hay piojos, pulgas...

(LLORA Y SOLLOZA)

¡Dolores!

¿Qué te han hecho, por favor? ¿Qué te han hecho?

¿Qué te han hecho?

-Me han humillado.

Me han maltratado.

Quieren acabar con nosotras humillándonos.

Pero conmigo no lo van a conseguir.

Puede que no. Nosotras nos ayudaremos, ¿me oyes?

-Ahora lo importante son vuestros hijos.

Manteneos alerta y no creáis todo lo que os dicen.

¿Sabes algo? ¿Qué te han dicho?

¡Dínoslo, por favor!

-Son rumores, cosas que se dicen. ¿Qué rumores?

-A veces, se llevan a los niños de las presas para familias ricas.

-Pero quién sería capaz de hacer algo así.

-Matrimonios ricos que no pueden tener hijos. Les sobra el dinero...

...y están desesperados. ¡No!

-Nosotras no podemos hacer nada.

Nos quitan a nuestros hijos y no... ¡No, no, no, no!

¡No! ¡No!

Yo prefiero creer lo que dice la presa.

Prefiero creer que tiene razón...

...porque si no...

¡Me vuelvo loca aquí!

¡No, por favor, no!

¡Antonio!

¡Antonio!

¡Por favor...!

-Cuatro kilos de azúcar y ya está el pedido.

No, los 2 litros de aceite.

Tráemelos, te los dejo pagados.

-Con clientes como tú, da gusto hacer negocios.

Y lo que se tercie.

-Vale. Se lo preguntamos a tu mujer, a ver si te da permiso.

-Pierdes el tiempo con Paloma. -Qué os pasa a los hombres,...

...si no decís una frescura...

¡Madre del amor hermoso!

Con el movimiento ha vuelto el caballero español.

-Era una broma, mujer.

-Por eso te has librado del bofetón.

-Bueno, si me compras ese otro género, a mí no...

-Justo que, por el momento, no me... Pero ya te diré.

Y gracias por el regalo.

¿Y qué te quería vender Justo? -Me puede conseguir lo que quiera.

Frascos de perfume, estilográficas, sombreros, medias de seda...

-Y tú qué le has dicho. -Para mi tienda no me interesa.

Lo que la gente necesita es comer. -Sí, ahora sí.

Se ha pasado mucha hambre en la guerra.

Pero Madrid, antes o después, recuperará la normalidad.

-Eso esperamos todos. -Y ahí, si te has adelantado...

...y tienes esas cosas... -No te digo que no tengas razón.

Pero el que mucho abarca poco aprieta.

Yo, con mis conservas y legumbres, estoy contenta.

-Cualquiera te lleva la contraria.

Oye, Paloma, ¿qué te ha regalado?

-¡Oye! ¡Pues anda que no eres tú curiosón!

Esto me ha regalado.

-¿Unos pintalabios? -Para cuando vaya a la ópera.

-¡Eres un caso! ¿Y qué te ha contestado?

-Que cuando tenga las entradas, que le avise, me regalará unas medias.

-Si consigues lo que quieras. Apúntame esto.

-Como siempre.

-Buenos días. -Buenos días.

-Me han dicho que aquí compran cosas usadas.

Mire, traigo esta vajilla que está...

-¿Pero por qué me ha tocado esta cruz?

Debo tener cara de banquera o de maleante.

-Perdone, yo no pretendía. -No, no, perdóneme usted.

Sí, alguna vez he comprado alguna cosilla, pero... como favor.

-Pero es que yo también necesito un favor.

-¿Qué es lo que necesita?

-Ya se han marchado.

Así podremos hablar más tranquilos.

Con tantas personas opinando, perdemos el Norte. En fin...

Díganos, hermana Rosa.

-Sí, hermana. ¿Son buenas noticias? -Yo creo que sí.

Cuando don José Enrique me contó lo de su hija,...

...bien sabe Dios que lo sentí.

Le tengo mucho cariño a Andrea.

Cuando estábamos en casa de doña Pura, qué buenos ratos...

-Mi hija hasta que... Hasta que pasó lo que pasó,...

...siempre había sido un ángel.

-Y sigue siendo buena chica. Aunque haya tenido tan mala suerte.

-Por eso merece toda la ayuda del Señor.

El caso es que he movido los hilos y creo que tengo la solución.

-¿Podrán sacarla de la cárcel?

-Contra Andrea no hay cargos concretos, sólo sospechas.

Y la delación.

Entonces, si ustedes se comprometen a dar un donativo generoso,...

...podría hacer que la trasladaran a un convento de carmelitas,...

...que recogen a chicas con problemas.

-Si mi hija volviera a casa y se dejase guiar,...

...no tendría ningún problema. -Ya lo sé, don Fabián.

Pero eso no lo podemos demostrar.

En el convento podrá hacer trabajos y obras de caridad. Entonces...

Pues sí será el momento de reconducir su vida.

-Si a mi hija la sacan de la cárcel para llevarla a un convento,...

...es cambiar un encierro por otro.

Y, además, qué es eso de limpiar su pasado...

...y reconducir su vida. Ni que mi hija fuera una criminal.

-Bueno, Loreto, tampoco es que fuese el orgullo de la familia.

-Es fácil sentir orgullo por un hijo cuando no tiene problemas.

Es, en momentos como este, cuando hay que demostrar la dignidad.

Hay que estar a las duras y a las maduras.

-Doña Loreto, comprendo que se sienta así.

Pero es lo que hay.

Tampoco le estoy diciendo que Andrea se quede allí eternamente.

-Claro, mujer.

Cuando se tranquilicen las cosas, saldrá.

Eso si no tenemos la suerte de que Andrea reciba la llamada de Dios.

-Que todo podría ser.

-Si no hay otra opción. -A mí me parece perfecto.

Haga todo lo necesario para conseguir su traslado.

-Muy bien. Sólo falta... -Sí, sí, hermana, no se preocupe.

Puede decir a esas carmelitas que Fabián Robles será muy generoso.

El mayor donativo... Si aceptan el ingreso de mi hija.

-¿Has visto, hijo?

-Bizco me estoy quedando, padre. Bizco.

Mujeres así sólo he visto en las películas.

-Y yo ni siquiera voy al cine, ya me dirás.

Ponle otro café a ver si queda toda la tarde...

...y nos alegra la vista.

-Señorita, ¿le...? ¿Le pongo otro café?

Que este debe estar ya frío.

-No, gracias. Está bien así.

-Ah.

Pues como guste.

-Muy amable.

-¿Da usted su permiso? -Las sillas son de todos.

(TOSE)

-Usted no viene mucho por aquí, ¿verdad?

-No, pero hoy tenía que hacer unos recados cerca de la plaza.

-¿Le puedo invitar a un café? -Será un placer.

Aunque, bueno, a estas horas se me ha despertado el apetito.

-Normal. Marcelino, ponle un bocadillo...

...de bonito es escabeche a la señorita.

-Padre. -Gracias.

-Pero qué corto he estado, padre.

Hoy se las conquista por el estómago y yo sin enterarme.

-Hijo, si es que tú no te enteras de nada.

-Bonito del bueno para lo más bonito del bar.

-Prefiero comérmelo luego que se me corre el carmín.

-Marcelino, trae unas almendras o lo que se te ocurra.

-Es usted muy amable.

-¿Qué pasa, Fabián? ¿No quieres acompañarme?

-Es bochornoso ir a ver a mi hija a la cárcel...

...como si fuese una delincuente.

Timbre. -Mira, Elpidia.

Pues no vengas. Puedo ir sola o me acompañará Rodrigo.

La hermana Rosa me dio dos pases.

Adelante, Elpidia. -Su camisa.

-Gracias, Elpidia.

Ya que vamos a la cárcel, habrá que mejorar la imagen, ¿no?

¿Los gemelos? -En el joyero con mis cosas.

Y no tardes, no vaya a ser que se nos pase la hora.

Elpidia, hazme un favor. Vigila a Sito.

Enar tiene una tía en el hospital y no puede estar con él.

-Faltaría más.

-No le dejes ir a la plaza. Te insistirá, le conozco.

Le dices que de ninguna manera, que no le dio permiso.

-Si se pone muy cabezota, me bajo con él a dar un paseo.

Después de todo, no tengo nada que hacer.

-¿Qué sabes de Pepe?

-Nada. He ido a la cárcel, pero no me han dejado ir a verle.

-No te desanimes, mujer. Mira, nosotros.

Hace unos días se nos caía el mundo a los pies...

...y ahora podemos ir a ver a Andrea y al niño.

Y con suerte, los sacaremos de allí.

-Esa es mi única esperanza. Ya que no sé nada de Antonio,...

...que por lo menos su mujer y su hijo estén bien.

Doña Loreto.

¿Le importaría dar esto de mi parte a Andrea?

-Descuida. Se lo daré.

Y no vengas abajo, Elpidia. Que tú eres una mujer fuerte...

...y con la ayuda de Dios saldremos adelante.

-Sí. Eso es lo único que me queda. Rezar.

-Mira, ya verás. En poco, Andrea y el niño estarán en casa.

Y cuando Fabián se tranquilice, le insistiré por lo de Pepe.

-Gracias. Gracias, doña Loreto.

-Ánimo, que tenemos un nieto muy guapo.

-Sí.

-¿Estamos? -Sí.

-Sito. Sito.

-¡No, cobardes!

¡No me persigáis o me veré obligado a mataros! ¡Bang, bang!

¡Alfonso no teme a los bandoleros!

¡Bang, bang, bang!

¡Cobardes! ¡Bang, bang!

¡Ah! ¡Me han herido!

Socorro, que alguien vaya por mi caballo.

Necesito pedir refuerzos.

¡Traidores!

¡Bang, bang, bang! -Sito, ¿qué escándalo es este?

-Me persiguen los bandoleros. Han raptado a mi novia.

-Si tú no tienes novia, enano. -Tú eres uno de ellos.

Lo sé. Vete o te mataré. ¡Vamos!

-¿De dónde la has sacado? -Estaba en tu cuarto y...

Oye, ¿has disparado alguna vez?

-No digas tonterías y no vuelvas a entrar...

...en mi cuarto sin permiso.

-¿Para qué valen las pistolas sino disparar?

Anda, cuéntamelo.

¿Has disparado alguna vez?

En la guerra habrás matado a alguien, ¿verdad?

-Démosles una lección.

¡Venga, dispara!

Venga, Rodrigo. ¿A qué esperas?

Vamos, venga.

-Rodrigo, ¿qué te pasa? ¿Por qué no me contestas?

-Perdóname. ¿Qué me has preguntado?

-¿Cuántos rojos has matado en la guerra?

El trabajo de un soldado es matar.

-Yo sólo estuve en el frente al principio.

-Y en todos los demás años de la guerra, ¿qué hiciste?

-Me destinaron a inteligencia. Lejos del frente.

En la guerra hay gente que piensa y que está organizando...

...las estrategias y no disparando. -Eso es aburrido.

Y si no disparabas, ¿para qué llevabas una pistola?

-Mira que eres pesado.

-Yo sólo digo que alguien la ha disparado, huele a pólvora.

-Te he dicho que no vuelvas a cogerla.

¿No ves que es peligrosa y te puedes hacer daño?

-No pensaba dispararla.

-Eres un mocoso.

-Y me pones un cuarto de azúcar, pero te lo dejo a deber.

-Creía que tu marido había sacado las oposiciones.

-Aún no, porque con la guerra, ya sabes, todo se paró.

Y ahora, pues a ver, porque digan lo que digan,...

...esto va muy despacio.

-Creía que teníamos un procurador en el barrio.

Como estudia desde que os mudasteis.

-Miguel estudia para entrar en el ayuntamiento.

Es difícil y cuando tenga la plaza, viviremos muy bien, pero...

De momento, con lo que me manda mi padre, nos arreglamos.

-Os arregláis mal.

Ya me lo pagarás cuando puedas.

Pero no corras la voz, que yo no tengo notario en puertas.

-Eres muy buena, Paloma.

Cuando quieras podrías venir a casa y tomamos un café.

Así conoces a Miguel. -Tendrá que ser un domingo.

Siempre ando liada.

-Oye, Paloma, ¿tú no sabrías dónde podría conseguir agua de colonia?

-En... la droguería de Martín.

Pero ese no te va a fiar, menudo usurero es.

-Buenas tardes, Paloma. -¿Qué hay?

-Buenas.

¿Tienes lapiceros?

-Me quedan estos, de colores ya no me traen.

-Vaya, pues yo creía... como en la droguería tienen de todo.

Pero 30 céntimos me pide por un estuche de lapiceros,...

...el muy ladrón.

-Ave María purísima, no he visto un descaro mayor.

-Dios mío.

Una mujer de la vida.

Nunca había visto ninguna.

-Mujeres de la vida, que yo sepa, somos todas.

-Ya me entiendes, mujer, lo que quiero decir.

Es que... es una golfa.

-Prostituta con todas las letras. Pero mírala, ay, Dios mío.

¿No le da vergüenza?

Si le está dando un beso en la boca.

-Si sigue con este espectáculo llamo a los guardias.

Qué pilingui. -Quizá no tiene más remedio...

...para sobrevivir.

-¿No la estarás defendiendo?

-¿Defenderla? Me da rabia que nos fijemos sólo en ella.

¿Y el carcamal ese? ¿Él no hace nada malo?

-Bueno, ya sabes cómo son los hombres, ellos son distintos.

Tienen otro tipo de necesidades.

-Si se ve que es ella la que le está engatusando.

-Si es tan listo como para dejarse engatusar,...

...alguna culpa tendrá.

-Cuando una mujer así va a buscar un hombre como este...

...ya sabes lo que pasa, no hay santo que se le resista.

Son como el mismísimo diablo. -Sí, hija...

-Ay, Valentina.

No sabemos nada de ella, no la conocemos.

Quizá necesita el dinero para llevar a su hijo al hospital...

-Mira, no. Por ahí no paso, si necesita dinero que trabaje.

Pero en algo decente, ¿no?

-Le digo yo que esa no lo hace por necesidad.

Eso es vicio, puro vicio. -Justo, espere.

Ahora vuelvo.

Oye,... que...

Me lo he pensado mejor.

Te voy a encargar otro tipo de género.

Quería centrarme en cosas de primera necesidad.

Pero si vuelve la normalidad... -Y la competencia.

El de la droguería acaba de encargarme plumas y relojes.

-Yo con los cosméticos me... Bueno, si llevas algún modelo...

...de medias bonito...

Hala.

No vamos a salir nunca.

Nunca.

Nos lo han quitado todo.

Hasta nuestros hijos nos quieren quitar.

Palmas. Palmas palmitas...

Mira, mira cómo se ríe. -Claro, porque es muy feliz.

Si es que yo no tengo la culpa de haber tenido un Séneca.

¿A que no, amor? Ríete. -Mira a mamá.

Ríete mucho, amor.

Timbre.

Palmas palmitas, ay, qué bonito.

Ven aquí, amor, ven aquí. Mira aquí.

¿Dónde estás, eh?

Lo sabía.

Sabía que ibas a venir.

Andrea. Tenía tantas ganas de verte.

Ven.

Lleva toda la tarde despierto.

Él también debía saber que su padre iba a venir.

¿A que sí?

Qué guapo es.

Es muy pequeño.

Cógelo.

Tiene tus ojos.

Se llamará Liberto.

Y será tan guapo como su padre.

Te quiero.

Os he echado tanto de menos.

No veo el momento de que acabe la guerra para estar juntos.

Siempre.

Siempre... juntos...

Los tres.

-Andrea, despierta, despiértate.

-Tú.

Ven.

-¿Dónde la llevan? -Tú te callas.

-Rodrigo, tengo a Sito en mi casa porque dice que está...

...muy enfadado contigo. -Es un bruto.

-Ahora está más tranquilo leyendo una novela de esas de aventuras.

Qué imaginación tiene ese chico.

Bueno. -Elpidia.

¿Sabe cuánto tardarán mis padres?

-No. supongo que aprovecharán todo lo que puedan...

...para estar con Andrea.

Ay, si Dios quisiera que hoy mismo la dejaran salir de la cárcel.

-Tiene que querer Dios y sobre todo el director de la cárcel.

Qué mala suerte hemos tenido.

-La vida te ha dado más desgracias de las que puedes soportar.

Estaba arriba, en la azotea...

Y me he acordado de cuando subíais los tres a jugar allí.

-Entonces no sabíamos nada de la vida.

Podíamos ser felices.

-Erais inseparables y parecía que sería así toda la vida.

-Bueno, Antonio y yo siempre andábamos peleando.

(ELPIDIA RÍE)

-Me lo va a decir a mí, que no paraba de curar brechas...

...y heridas a uno y otro.

Pero cuando otro chico se metía con alguno de los dos...

El otro saltaba como una fiera para defenderle.

Como si fuerais hermanos.

-Sí, hermanos.

-Y ahora...

Andrea presa...

Y Antonio que no sabemos si está vivo o muerto.

-Perdidos.

Los dos.

-Tú, por lo menos, estás sano y salvo.

-No, Elpidia.

Yo también estoy perdido.

¡Mamá! -Hija.

Hija.

(LLORA) Mamá.

-Hija.

Anda...

Dale un beso a tu padre.

-¿Cómo te están tratando?

(LLORA) Me han separado de mi niño.

¿Sabes dónde está? ¿Os han dicho algo?

-No, mi vida. Yo creía que venías con él.

Se lo han llevado, mamá. Me lo han quitado.

-Hija.

Pero, ¿quién se lo ha llevado y por qué?

Me llamaron para interrogarme.

Y cuando volví a la celda, el niño ya no estaba.

La funcionaria me ha dicho que los tienen aquí.

Pero resulta que se los han llevado a otro sitio...

...para que no contraigan enfermedades.

-No sabemos nada.

¡Exigid que os den una explicación y que me devuelvan a mi hijo!

-Sí, tranquila. Es que no sé si va a estar bien.

Si comerá...

Mamá, no quiero que me separen de él.

Tengo un mal presentimiento.

-Tranquila, hija.

Mira, tu padre va a pedir una explicación, ¿verdad, Fabián?

-Pues, no pienso mover un dedo.

Tal vez lo que ha pasado haya sido lo mejor.

No puede ser verdad lo que está diciendo.

Pero, ¿cómo va a permitir que me separen de mi hijo?

De su nieto. -Yo no tengo ningún nieto.

Y no recuerdo haberte dado la bendición...

...para que te casaras con Antonio.

Hubiera preferido que no hubieras tenido ese hijo.

Ese habría sido su deseo, pero es demasiado tarde.

Yo crié a ese hijo...

Durante dos años y no pienso separarme ahora.

Voy a estar con él hasta el día en que me muera.

-Andrea, vamos a dejar de darle vueltas a esto.

Tu madre y yo hemos venido para sacarte de aquí.

No me pienso mover si no es con mi hijo.

-Bastantes problemas nos has dado ya.

-Andrea, hija, hazle caso a tu padre.

Estarás mucho mejor en el convento.

¿En el convento?

¿Qué convento?

-La hermana Rosa lo ha arreglado todo para sacarte de aquí...

...y llevarte con las carmelitas. ¡Os habéis vuelto locos!

Es que no lo entiendo. ¿Qué es lo que pretendéis?

¿Borrar los tres últimos años de mi vida?

¡Padre, soy una mujer casada y tengo un hijo!

¿Qué se supone que pinto yo en un convento?

-Eres la vergüenza de la familia.

¡Vas a ir a ese convento porque es la única manera...

...para evitar que te pudras en la cárcel!

¡Lo mínimo que podrías hacer es mostrar un poco de agradecimiento!

Escúchame, por favor.

Quiero a mi hijo.

Yo le prometo que si me devuelven a mi hijo...

...haré lo que usted quiera. Sólo quiero tenerle conmigo...

Por favor, padre. -No me has entendido.

No te estamos dando a elegir.

Vas a ir a ese convento sola y no tenemos nada más que hablar.

¡No voy a ir a ese convento! -¡Andrea, se acabó!

No hagas más tonterías.

A partir de ahora harás lo que yo te diga.

¡Única y exclusivamente lo que yo te diga!

-¿Dónde va a estar, dónde va a estar un hijo sin su madre?

-Se lo han quitado.

Y no le dicen dónde se encuentra.

Me temo que se lo han llevado a un orfanato.

No estoy segura.

-Lo que hace falta es un gerente.

Alguien que se encargue de esto para que usted haga...

...la gestión comercial, que es lo más importante.

-Te doy la razón, estoy de acuerdo.

Hace falta un gerente. No puedo estar en todo.

-¿Cuánto me das por esto?

-Elpidia, si necesitas para comer, te fío lo que haga falta,...

...pero no vendas la alianza. -No necesito comida.

-Necesito dinero de ahora.

-Andrea, ven con nosotras. Es por tu bien.

Que me devuelvan a mi hijo.

¿Dónde está?

Otras presas lo tienen, ¿por qué no yo?

¿Dónde está mi hijo? -¡Se acabó!

Te vienes con nosotras.

-Mire dentro, por favor.

En la tartera a lo mejor hay algo que a usted le gusta.

Yo se lo regalo.

Madre,...

¿Cree que podré ver a mi hijo pronto?

-Eso tendrás que ganártelo.

Antes de verle, tienes muchas culpas que expiar.

Me voy a encargar personalmente de que las pagas todas.

  • T1 - Capítulo 11

Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 11

13 oct 2005

La familia de Andrea busca una solución para sacarla de la cárcel. Don José Enrique lo ve difícil puesto que ha averiguado que sí, se ha cursado una denuncia formal contra ella. Sor Rosa propone, como solución de emergencia, trasladarla a un convento, a cambio, claro, de un generoso donativo. Don Fabián acepta pero, Rodrigo y  doña Loreto no están nada convencidos. Mientras, Andrea, quiere creer que su hijo sigue en algún lugar, en la misma cárcel a pesar de las advertencias de Dolores, su compañera de celda: se rumorea que se llevan a los niños de las presas para entregarlos a familias con dinero. Andrea se niega a salir de la cárcel sin su hijo pero su padre no da opciones.

El recuerdo de la muerte de Eduardo sigue atormentando a Rodrigo.    

Histórico de emisiones:

13/10/2005

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