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Subtítulos de Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 1

-Salud, compañeras. ¡Que hemos ganado las elecciones! ¡Viva el Frente Popular! (TODOS) ¡Viva! ¿Dónde vais con tanta prisa? -A que nos dé el aire. Pues tenemos agua fresca en el botijo. Yo prefiero la de mi casa. Ah, que les gusta que les sirvan en copas de cristal de Bohemia. -Ignórale. Sólo quiere provocar. ¿A eso os enseñan, a no hablar con los obreros? Sólo cuando son maleducados. ¿Qué pasa, que las burguesas no las quieren besar y se enfadan? Pues no te disgustó la vez que te besó un obrero. Hola, padre. -Ya tienen el poder. No tienen vergüenza. Ni han esperado a que se constituyan las Cortes. Padre, quiero ir a la Universidad. -Te dije que no quería volver a hablar de eso. Tienen que dejarnos decidir sobre la marcha de la fábrica. Sobre los salarios. Para eso somos los que damos el callo. Deja de mirar a la tendera, que tienes novia. -Dime si no hay motivo. -Hay que estar listos para entrar en acción. -Esta y yo no estamos esperando otra cosa. Todos los que viven aquí son republicanos, ¿o no? -Lo que seamos es cosa nuestra. Eso te crees tú. -Antonio, no me provoques. No sabes con quién te metes. -Pepe, tú eres el encargado del almacén,... ...un hombre de mi confianza,... ...pero el camino que está tomando Antonio, tu hijo, traerá problemas. Madre, están pasando cosas muy importantes. No puedo hacer como si no tuviera que ver conmigo. Hola, buenas. -Hola. ¿Eres la nueva? Sí. Sí, hoy es mi primer día. Me llamo Andrea. -Yo Eduardo. Encantado. Dejadme que os presente. Consuelo y Andrea, mi hermano Mario. -Hola. Encantada. -Si viera, mamá, lo guapo que es Eduardo. -¿A ti te lo parece, Andrea? Sí, la verdad es que Consuelo tiene razón. -Y no veas cómo te mira. ¿A mí? -Si en las clases no te quita los ojos de encima. -Están soliviantando a los obreros, sobre todo Antonio,... ...el hijo de Pepe. -Ahora, no puede mostrarse débil. Hay que darles un escarmiento. -¡Eres una mierda! ¡Ah! -¡Antonio, pero...! ¿Qué te han hecho? ¿Te duele mucho? Con sólo mirarte, ya me estoy poniendo bien. -Y mejor que te vas a poner. -Pepe, vuelve al almacén. A los demás, hazles la liquidación. Están despedidos. -Le juro que se arrepentirá de esta. Paloma, me han echado a la calle. -¿Y qué creías, que podías jugar a ser líder obrero... ...y no sufrir las consecuencias? -Me he enamorado de ti. París no tiene sentido si no vienes conmigo. Adiós. Un señorito me parece lo más adecuado para ti. Pero cuando veas que busca lo que busca, será tarde. ¿Nunca te han dicho que eres insoportable? Sí, pero tú procura posar vestida. -¿Te gustaría posar para mí? Necesito desesperadamente pintar esa sonrisa. -Su hija se está viendo con su profesor y su hermano,... ...Eduardo Ayala de la Torre y Mario. -Se enterará. Tú eres mi hija y te comportarás como tal. Te olvidarás de esas sandeces de dedicarte a la pintura. Desde este momento, te prohíbo que vuelvas a salir sola... ...y que cojas un pincel. Pero... -No volverás a salir... ...sin vigilancia. (LEE) Queridísima Andrea, si me amas... ...la décima parte que yo a ti,... ...haz lo que sea y reúnete conmigo inmediatamente. Ha llegado el momento de huir juntos y marchar a París. -¡Compañeros, esto es un golpe de estado! Tenemos que defender la República. (TODOS) ¡Sí! -El Gobierno nos niega las armas. -¡Salgamos a tomar las calles! (TODOS) ¡Viva la revolución! -¡Viva la clase obrera! -Te amo, Andrea. No permitiré que vuelvan a separarnos. Lo siento, no puedo. -¿Qué harás para defender la República? -Ahora hay que demostrar de qué lado se está. -¿Adónde vais? El Gobierno va a entregar armas. -Voy con vosotros. -¡Viva la República! -Ahí vienen. Démosles una lección. (CON DIFICULTAD) -Antonio... Cuida... A Andrea. ¡No, señorito, señorito! Lo intenté. Pero no se puede querer a alguien cuando tienes otros sentimientos. Otras ilusiones. Yo también tengo cosas de las que arrepentirme. ¿Tú, de qué? Me he portado contigo como un malcriado. -Andrea, ¿te acuerdas de Marcial? Claro. -Eduardo me confesó hace unos días que estaba muy enamorado de ti. Todos le echaremos en falta. Eduardo creía en la república, en la libertad. Sus asesinos serán siempre mis enemigos. -Papá, mamá, os presento a Andrea. Era la novia de Eduardo. No sé qué decir. -Pues no digas nada. -Mamá, Eduardo estaba enamorado de Andrea. -Mi hijo era un gran chico y un buen artista,... ...pero no veía el mundo tal como es. Si nos lo proponemos entre todos, hay un mundo más libre, más justo. Si luchamos para que todos seamos más libres, iguales. Iguales, Antonio. Iguales, Andrea. Hubo que aprender a llevar y a tener... ...el corazón y el alma heridos. Días de avidez, de hambre y escasez,... ...de vencedores y vencidos. Amar en tiempos revueltos. Tiempos de ruina y lamento. Amar en tiempos revueltos... ...por vientos que trajo un mar. De batallas por contar. Debería irme. Llevaba muchos años esperando que se repitiera este momento. Aquel primer beso, aquí, en la azotea. Aquella vez me pilló menos de sorpresa... ...porque estábamos jugando a los novios. Se ve que de niña era más imprudente. Pero Rodrigo no se lo tomó como un juego... ...y me plantó un bofetón que aún me está doliendo. ¿Y si estuviera aquí ahora? Pero estamos solos. Yo no sé si tú lo sabes, Andrea,... Pero llevo toda mi vida queriéndote. Toda mi vida. -Pero ¿qué hacéis? Andrea, vete a tu casa que andan tus padres... ...muy preocupados desde que te escapaste. No te preocupes, mis padres ya me han visto. Es que estaba en casa y el calor no me dejaba dormir y... He pensado que quizás subiendo a la azotea... ...a que me dé el fresco, pero ni por esas. -Claro, aquí has terminado de desvelarte. ¿Y tú, Antonio, qué? Ni siquiera has dormido. No. -Pues fuera de aquí... ...que yo tengo que tender. Pues tienda, madre. -Es que si andáis por medio, no puedo. Te acompaño, no sea que te encuentres... ...algún delincuente en la escalera. -A esta hora no se han levantado ni los gallos de pelea. Oye... Recuerda que nos espera un futuro mejor. (SUSURRA) Un futuro entre iguales. -No sé si podré contenerme cuando la vea. -Tómate la tila y tranquilízate. Andrea ha vuelto a casa, pues bendito sea Dios. Ahora no la recibas de uñas. -No le volverá a hablar nunca. Tu hija, Loreto, se ha escapado de casa. -Volvió anoche y muy arrepentida, lo sabes. Sólo te pido que seas comprensivo con ella. Estaba muy mal la pobrecita. -Y nosotros... ...cómo hemos estado, ¿eh? Sobre todo tú,... ...que parecías un alma en pena. ¿Te crees que no me he dado cuenta de que no has parado de llorar? -Andrea estaba enamorada de Eduardo. Y al chico lo han matado... ...en la calle, como a un perro, a manos de un asesino. Es normal que estuviera afectada. -Enamorada, ella no tiene edad para eso. -Tiene exactamente la misma edad que nosotros... ...cuando nos hicimos novios. Cuando empezamos a vernos a escondidas. ¿O es que ya no te acuerdas? -Entonces era diferente. -¿Por qué era diferente? Siento el disgusto que os di ayer. -Pasa a mi despacho, tenemos que hablar. Siéntate aquí. (SUSPIRA) Hija, quiero que sepas que tu madre y yo sentimos mucho... ...lo que le ha pasado a ese chico, a Eduardo. Ha sido horrible. Nadie tiene derecho a matar a nadie por sus ideas. -Nos hacemos cargo de los malos momentos que estás pasando. El amor a tu edad es lo más importante. Y eso lo sé porque yo también he sido joven. Padre, ¿cuándo se enamoró por primera vez? -Por primera y última vez de tu madre. Pero éramos mayores, bueno, éramos mayores que tú, ¿eh? Mamá me ha dicho que ella no había cumplido los 17. -Tu madre siempre habla más de la cuenta. Dime una cosa. ¿También te ha contado que nos citábamos... ...a la hora del té en la sala Coliseum... ...sin que lo supiera su familia? No. (DON FABIÁN RÍE) Me gusta que me lo cuente usted. ¿Cómo hacían para engañar a los abuelos? -Con el consabido truco de la amiga. Carmelita, la prima de tu madre, la iba a buscar a su casa... ...y en la primera esquina estaba yo esperándola. Pero no me hagas hablar de estas cosas... ...que me pongo colorado. Con la muerte de Eduardo, el mundo se ha derrumbado para ti. Conocerás a otro hombre, ya lo verás. Sé que ahora te parecerá imposible; pero el tiempo te traerá... ...a tu media naranja, un hombre trabajador... ...y entonces os casaréis,... ...ya verás como la vida cambia de nuevo. -Estás escuchando detrás de la puerta. -¿Qué haces levantado tan pronto? -Debo de estar soñando porque siempre me dices... ...que está muy feo cotillear. -¿Has rezado ya? -Con Dios me acuesto, con Dios me levanto,... ...con la Virgen y con el Espíritu Santo. -No había otra más corta. -Y lo que sí te digo, que esa va a ser la elección... ...más importante que harás en tu vida. Lo sé, padre. Y por eso sólo me pienso casar... ...cuando sepa que estoy enamorada de verdad. -Mira, el amor es importante, pero tanto o más es escoger... ...a la persona adecuada. Alguien de tu clase, gente de bien, conservadora. Gente como nosotros, ni más ni menos. Pero si mi media naranja no tiene las mismas ideas... ...que usted, no sólo por eso lo voy a dejar pasar. -Los que no piensan como nosotros son gentuza, hija. Resentidos que no han tenido nada... ...y que quieren dar la vuelta a la tortilla. Pero están en su derecho de intentar remediarlo. -Ay, Fabián, qué torpe eres. Ya estás indisponiendo a la niña. -Si no se lo dices más alto no te oirá. -Calla, mocoso. Vete a desayunar. -Los obreros no son buenas personas,... ...lo siento, pero no. Pueden ser humildes... ...y leales contigo si les tratas bien,... ...pero cuando te descuidas te la dan. Hija, escúchame. Cariño,... Yo tengo puestas en ti todas mis esperanzas. Te quiero mucho y si no te casas con un ingeniero... ...o con un notario, me sentiré un fracasado. Pero no me puede echar a las espaldas esa responsabilidad. Porque yo no sé... -Fabián, el teléfono, es una conferencia. -¿A estas horas? -Sí. Hija... No me vuelvas a dar un susto así nunca más. -¿Telefonista? Sí, señorita. No se oye nada. -Se oía desde muy lejos, tú insiste. -Señorita, ¿me pasa esa llamada o qué? ¿Cómo que no tengo ninguna conferencia? Mi mujer me acaba de avisar. -Sito, vístete, y vete a dar una vuelta con Henar. Pero no le pidas dulces porque le he dicho... ...que no te compre. -Yo no quiero ir con Henar,... ...quiero ir con Andrea. -¿Qué pasa? ¿Han venido a buscarme? -No han venido a buscarte. Andrea, asegúrate que este niño se viste. No te preocupes. -Rodrigo, lávate que vamos... ...a desayunar, que está ya todo preparado. -Será posible, me ha mandado a paseo. -Desde que empezó el alzamiento todo va manga por hombro... ...y las líneas telefónicas también. -¿Te has vuelto loco? ¿Cómo se te ocurre besar a Andrea? Ya me ha correspondido, madre. -Con Andrea no se puede tontear, ¿eh? Que no es como las demás. No, es mucho mejor que las otras. -Bueno, no te lo tomes a guasa. Yo sé que eres un tarambana, porque la gente habla. Y sé de tus líos con Paloma. Que digan lo que quieran, que yo estoy muy tranquilo. -Yo también lo estaba, porque en tu vida no me quería meter. Me han dicho que vas mucho por los billares de Ventas. Y que en los bailes eres de esos que pagan a las chicas,... ...y no con tiques. Bueno, ¿y? ¿Y qué si soy avispado? -Antonio, escúchame. Ahora te hablo en serio. Andrea no es para ti. Así que no la marees. Madre, ya sé que le sonará un poco raro, pero... Lo que siento por Andrea es... Es distinto. Es un sentimiento que no había tenido con nadie. -Es natural. Os habéis criado juntos, le tienes un cariño especial. No, si no es un cariño especial, madre. Es otra cosa que no sé muy bien qué es. Es... No sé, algo mucho más serio. Es algo nuevo. No me había sentido así nunca, madre. -Ya. ¿Y qué te crees que te vas a casar con ella? No seas ingenuo, por Dios. Yo no digo eso. -Hoy hemos madrugado, ¿eh? Buenos días, padre. -Así tiene más tiempo para meterse en líos. -Ten cuidado, Antonio. Está todo tan revuelto que por... ...una tontería te buscan la ruina. Ya. -Eso le decía. Así que si vas al río, no te metas en el agua que te puedes ahogar. -Pero si nada como un pez... Eso le digo yo a madre. -Tu madre es muy exagerada. Siempre padeciendo por ti. Eso es lo que les pasa a los que tienen un hijo cuando son mayores. Como nosotros. Que andan siempre preocupándose por él. Que si hace esto, que si hace lo otro. Yo sé muy bien lo que me hago. Y no hay problema. -Antonio, no quiero disgustos. Que no se preocupe. Me voy a nadar. Y si tengo que guardar la ropa, la guardo. ¿Eh? -Mujer, no te enfades tanto por una bobada. Hay cosas más graves para preocuparse. ¿No crees? -¿Es Eduardo? No, no es nadie. Es sólo un boceto. -Andrea, yo me... Bueno, ya sabes que no le tenía mucha simpatía. Pero siento mucho que haya muerto. De verdad. Ya, me lo imagino. Ha sido una muerte horrible. Como son la mayoría de las muertes desde que empezó todo este horror. Pero él era tan joven... Tan buena gente. ¿Por qué le tuvieron que matar? ¿Porque quería un mundo mejor? ¿Porque era valiente y defendía sus ideas? A lo mejor lo que no le perdonaron es que renunciara a su clase... ...para ayudar a los demás. -Quizá fue un accidente. Y no le buscaban a él. Fueron los tuyos, Rodrigo. ¿Cómo puedes seguir con esa gente? Tú eres un hombre bueno y honrado. No puedes estar con esos asesinos. -Yo sé que España va a cambiar. Y que pronto llegará la paz y el orden. Y todos podremos vivir dignamente. No habrá más muertes injustas. Lo deseo con todas mi fuerzas, Andrea. Tus ideas... -Andrea, hija, baja por un poco de aceite y vinagre de manzana. ¿Y Henar? -Ha salido con Sito a recoger los botines de tu padre. Ya están arreglados. Vale. -¿Y tú, hijo mío, todavía sigues así? -¿Para qué me voy a cambiar si no puedo salir? -No puedes abandonarte así. -Bueno, estaré en el desván ordenando papeles. Ya sabes, si alguien pregunta por mí. -Sí. Que te has ido de Madrid y que no sabemos dónde encontrarte. Siempre te quise, amor mío... Siempre estuve ahí para ti... -Qué raro que te dé tan de mañana por canciones de amor. Pues será que hoy he amanecido romántico. -¿Y eso? Ayer vi a Andrea. Llegaba a casa muy tarde. Bueno, ahora va a resultar que el amor no sólo atonta,... ...también deja mudo. Ya. Me alegro, niño. Pero ve despacio, ¿eh? Las chicas como Andrea necesitan tiempo antes de dar el paso. Ya me entiendes. Ahora no pienso en eso, no tengo prisa. El momento llegará cuando ella quiera, ¿no? -Olé, esto es lo que yo llamo un hombre enamorado. Ay, Antoñito... Que sola me vas a dejar. (TOSE) -Hola, Andrea. Pídele lo que quieras a Antonio. Hoy te atiende él. Ponme medio litro de aceite y un cuarto de vinagre. Buenos días, eh. ¿Has podido dormir un ratito? ¿Por qué no lo iba a hacer? Yo por ejemplo no he querido dormir. Por si luego resultaba que todo era un sueño. O una pesadilla. ¿Cómo? ¿Me quieres poner el vinagre de una vez? Sí, claro que sí. Tú no lo pruebes, que estás bastante avinagrada. -¡Déjame a mí! La tienes loquita. Andrea, que no te he preparado el pedido. Si subes sin él, se enfadará tu madre. ¿Y cómo le explicas que no lo has llevado... ...porque te has encelado de Antonio? Yo no estoy celosa, Paloma. Es todo tuyo. -Qué más quisiera yo. Pero él te quiere a ti, Andrea, con toda su alma. Os he visto abrazados. Y no solamente hoy. -Lo que haya habido entre él y yo, no sólo es agua pasada. No significa nada para él. Él te quiere, niña, desde siempre. ¿Eh? Anda, deja de perder el tiempo en enfados y bobadas. Y dile algo que le va a dar un jamacuco. Yo te voy a preparar el pedido. ¿Quieres almendras? Invito. Venga. Ponme un cucurucho de almendras, de las buenas. Espera, déjame. Toma, cóbrate. Gracias. Gracias. Es que tenía un hambre. Es que eres una caprichosa. Oye, Andrea, desde hace dos o tres semanas, quería preguntarte algo. Hazlo, a ver si te respondo. Eduardo y tú... Eduardo y yo éramos solamente amigos. No, si no te estoy preguntando nada raro. Murió porque se fue de casa cuando le dije que no le quería. Era una persona tan sensible que él mismo adivinó,... ...sin que yo le dijera nada,... ...que te quería a ti. Es que me gusta oírte decir que me quieres. Como no me lo dices nunca. Serás bobo. Risas. Ayúdame, ayúdame. Pues se me están quejando los amigos. Dicen que les tengo abandonados. ¿Sí? Pues vete con ellos. Aquí. ¡Ay! Creo que Marcelino me lo dice porque quiere que le cuente. Debemos tener cuidado porque seguro que todos comentan. Por mí, como si lo quieren publicar en el "Ahora". Tenemos que ser discretos. No quiero tener problemas con mi padre. Ahora está tranquilo y por eso me deja salir. Yo temo más a tu hermano Rodrigo. Si se enterara... Nuestras peleas de pequeños eran para salvarte de mí. Mi hermano ahora sólo tiene la cabeza en sus cosas. No me gusta verle tan obsesionado. Bueno, va, ¿me enseñas a montar? Venga, va. Venga. Pero ayúdame. Cuidado. Cuidado. ¡Cuidado, Andrea! Cuando quiera. Cada vez se me hacen más cortos los ratos que paso contigo. Eso será porque te lo pasas bien. Mañana pasamos a buscarla. Gracias. No es sólo eso. Es que te quiero, Andrea. Espera. No tengas tantas prisas. Que ya bastante tengo yo con controlar las mías. Oye... ¿Y si nos vamos el próximo domingo a pasar el día solos? Al monte del Pardo, por ejemplo. ¿No será peligroso? Podemos ir a la dehesa de la Villa. Tienen merenderos estupendos. Ya, pero habías dicho que íbamos a estar solos. No sé cómo haremos que mis padres me dejen el día fuera. Ya se nos ocurrirá algo. Venga, te llevo a casa. Tengamos a tus padres contentos hasta el domingo. Señorita. Caballero. -¿Pero dónde van esas chicas tan guapas? (AMBAS) Hola. -Consuelo, tú que eres más responsable,... ...le he dicho que un poco de ejercicio y para casa. Nada de quedaros en los bailes. No. -No se preocupe, si a mi madre tampoco le gusta que tardemos. -Es que están las cosas muy feas. La verdad, Andrea, no me parece buena idea que vayas por el río. ¿Por qué no os quedáis en casa y luego os invitamos al cine? Ay, es que... -No, don Fabián, lo siento. Es que además, como llevamos la merienda,... ...para un día que podemos estar las dos tranquilas... Claro. -Sea, y porque va contigo. Y porque no quiero que mi hija diga que tiene un padre hueso. Padre, es usted un sol. -Nos vamos ya. Buenas tardes. -Que os divirtáis. -Con cuidado, ¿eh? -Mucho cuidado, señoritas, que el agua es muy traicionera. Adiós, Elpidia. -Adiós. -Elpidia, dile a Paloma... -¿En qué planta vive Rodrigo Robles? -Creo que no vive aquí. -Claro que vive aquí. ¿Está en casa? -Si saben más que yo, ¿para qué me preguntan? -No. Rodrigo no está en casa. Se iba de viaje, creo. -Pues no nos iremos sin verlo, así que si son tan amables... -Son ustedes unos maleducados y unos avasalladores. -Rodrigo, hijo, ¡Rodrigo! ¿Dónde estás, hijo mío? -¿Has visto a...? -¡Madre! -No importa. ¡Hijo! Hijo, esta vez sí. Han venido a buscarte. Tu padre intenta detenerles. -Vale. Voy a subir a la azotea. -No, no te arriesgues. Mejor, métete en el lavadero. Atranca la puerta y así no podrán entrar. ¡Corre! Corre, hijo. -¡Carlos! Qué susto nos habéis dado. Madre, son amigos. Ven, pasa. -Venimos a buscarte. Tenemos que salir de Madrid ahora. -¿Ahora, por qué? -Alguien ha cantado. Están deteniendo al grupo. Ya ha caído Julián, el hermano del Pernas... Temíamos llegar después que ellos. -Vale. Me cambio y nos vamos. -Rápido, amigo. (RÍEN) -Estás loca de atar. Casi me da algo... ...cuando mis padres insistieron en que fuéramos con ellos al cine. ¡Ah! -No llegues más tarde de la cuenta. Que me pones en un compromiso. Tranquila. Eres peor que mi madre. -Y no hagas nada de lo que te arrepientas. Os coméis la merienda, paseáis y volvéis. Que sí, pesada. -Por favor. Mira, ahí llega. ¡Vaya, vaya, Antonio! Qué guapo estás. Parece que vais de boda. Se hace lo que se puede. Huele. -¡Ay, qué envidia no ser Andrea, por Dios! Sube, anda. ¿Estás bien? Sí. Eres una buena amiga. -Tened cuidado. ¡Adiós! -Vuelve pronto, por favor. Adiós. Adiós. Cierran la puerta. -Compañera, ¿dónde vive Rodrigo Robles? -En el principal. -Como todos los señoritos de mierda. ¿Y está en casa? -Yo creo que sí,... ...porque hace muchos días que no le he visto salir. Claro, que yo soy muy despistada. -Con la edad se pierde la memoria. ¿Eh, compañera? (RÍEN) -De buena me has librado. Muchas gracias, Carlos. -Los contactos están evolucionando bien. El engranaje ya está en marcha. Todo organizado y correcto. Vamos a ganar. Vamos a luchar contra el caos. Para devolver a España a la civilización. -¿Y por dónde vamos a pasar a Francia? Por los Pirineos, ¿no? -Por Portbou. Y una vez que estemos en Francia, regresaremos por Irún. A luchar por la patria. -¿Cómo pasaremos los controles? -Ahora Millán te dará la documentación falsa. Te hemos llamado Manuel. Como hazaña. Manuel es nombre de rojos. -Espera un minuto. Oye, ¿podéis parar? -¿Estás loco? Ya sabes cómo se las gastan. Tenemos que llegar a Francia antes de que amanezca. Venga, pisa fuerte. (SUSPIRA) Me encanta el olor a campo. Sí, a mí me gusta la paz que se respira aquí. Es verdad. Estando aquí nadie diría que estamos en guerra más allá. Ojalá se acabe pronto. Se acabará, no te preocupes. Esta locura de la sublevación no puede durar, no tiene sentido. Y supongo que muy pronto la fuerza de la república... ...devolverá la normalidad al país. Pero dicen que los rebeldes son más. Y la mayor parte del ejército están con ellos. Tendrán al ejército,... ...pero la república nos tiene a nosotros, los obreros. Nosotros nos convertiremos en soldados para defenderla. Tendremos ese futuro que esperamos tú y yo. Avión. Todos iguales. Todos libres. ¿Me puedo tomar la libertad de besarte, compañera? No, compañero. Aquí la que besa soy yo. Tu madre se piensa que estamos nadando. Para que no haya meteduras de pata. Será una buena amiga, pero es una pésima cocinera. (RÍE) La tortilla está más tiesa que una suela. A mí me gusta. Está horrible, Andrea. Pues siento comunicarte que la pésima cocinera soy yo. (RÍE) Vaya, hombre. Lo siento. No, no me importa. Así estoy convencida de que no te he conquistado por el estómago. Como hacen tantas. Tú a mí me has conquistado por tu cabeza. Porque eres la chica más bonita que he visto en mi vida. A ver lo que dices, que estoy despierta. (SUSURRANDO) Digo que te quiero. (RÍE) Andrea no sigas besándome así que... ...no respondo, ¿eh? Antonio, ¿tú quieres? Yo sí. Yo también. ¿Estás segura? Te he estado esperando a ti. Desde hace mucho tiempo. -Hola, madre. Hola, doña Pura. -Don José Enrique y sor Rosa van a quedarse aquí algún tiempo. -Ajá. -Sí. -Madre, ¿y si preguntan quiénes son,... ...¿qué les decimos? -Y como prueba de mi sinceridad,... ...os propongo que busquéis a don Fabián,... ...que ha ido a esconderse a El Escorial. Id a por él, dadle el paseo... ¡Y viva la libertad! (TODOS) ¡Viva! -¡Viva la república! (TODOS) ¡Viva! Antes salía todos los días y ahora no sé qué pasa. Está como secuestrada. -Te mueres por verla, ¿eh? Voy a preparar el pedido de los Robles. Se lo vas a llevar tú. ¿Dónde está Andrea? -¿Cómo? Y a ti que te importa dónde está mi hija. Necesito hablar con ella. ¿Donde está? -¿Pero tú qué te has creído que eres? -Fabián, por favor.

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Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 1

30 jun 2014

Elpidia se queda lívida cuando descubre a Antonio y Andrea besándose en la azotea. Una vez en casa, riñe a su hijo por su osadía con Andrea y le advierte que la deje en paz. No quiere disgustos. Por su parte Loreto pide comprensión a Fabián para su hija. 

Rodrigo, angustiado por su situación, consuela a Andrea. Ella no sabe que su hermano es el asesino de Eduardo.    

A pesar de todo, Andrea, ama a Antonio con todas sus fuerzas y engaña a sus padres para encontrarse a escondidas con él. Rodrigo les ve juntos mientras escapa del país con la ayuda de sus amigos.

Histórico de emisiones:

28/09/2005

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