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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 148 - Ver ahora
Transcripción completa

¿Como que seguro? 73,5. Claro que sí.

-Estoy 1 kilo por encima, Mauricio. ¿Cómo?

-Que estoy 1 kilo por encima de lo establecido, me paso de categoría.

¿Y entonces qué pasa? -Que se anula el combate,...

...que no va a haber combate.

-Si es que no puedo. si es que usted...

...usted es un portento, don Leonardo, un portento.

Usted... usted es un maestro del amor.

-Cuando te coja te machacará y te torturará, Salvador.

Hará que lo confieses todo.

Y arrastrarás contigo a muchísima otra gente.

¿O tú sí puedes resistir un interrogatorio así?

A ver, por Dios, ¡mírame!

-¿Y qué quieres, eh, que vivamos pendiente de él,...

...que estemos vigilando día y noche a este cabrón?

Eso sería una estupidez y muy peligrosa.

Tarde o temprano terminaría escapándose.

Y sabes lo que haría, ¿no?

Acabaría con lo dos.

Confiar ciegamente.

-Ya. Pues yo no sé jugar al póquer, pero...

...intentaré seguir tu consejo.

Hazlo. Y verás como la suerte viene.

(LEE) -...cual músico que busca en su soñar...

...las notas que armará en su melodía,...

...así me recreo en tu caminar pues eres para mí pura armonía.

Pero soy un ex presidiario.

Y eso conlleva ciertas servidumbres.

Si no me presento cada poco en comisaría, me buscarán.

Y eso comprometería a mi primo y a su esposa.

-Porque, aunque como sabes, he sufrido una enorme decepción...

...contigo en el terreno personal, he de reconocer que la actriz...

...que te ha sustituido no tiene tu talento.

-Tan solo de leer estas frases pues...

Si me disculpa voy a ir al baño un segundo a echarme...

...un poquito de agua a ver si se me pasa y...

-Pero no va a haber problema si le digo que no.

Es que su compañía está por encima de todos y...

...para mí es muy halagador poder trabajar con usted y...

...demostrar mi talento. Muchísimas gracias.

-Muy bien. Bienvenida entonces.

-Gracias, doña Estela.

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento por todo el que venció...

...su desaliento.

Le canto al mar por todo aquel que tuvo...

...que olvidar...

...para empezar...

-Toma, Salvador.

Te vendrá bien, está caliente y la tarde está fría.

Gracias. A ver si esto me anima un poco.

-¿Conoces mucho a esa chica?

No. Pero sí lo suficiente para saber que siento...

...cosas muy especiales por ella.

Me hubiera gustado conocerla mucho más.

Pero me temo que no la volveré a ver.

-Pero... ¿tan complicada es la situación en la que se encuentra?

Sí, mucho. Y no sólo ella,...

...yo también estoy muy comprometido en este asunto.

Así que es posible que... surjan complicaciones en mi vida.

-No sé de qué pude tratarse, Salvador, pero...

Bueno, creo que no hace falta que lo diga.

Sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras.

Te lo agradezco de todo corazón.

Pero lo que pase es mejor que me pase a mí solo.

Perdón que sea tan críptico y tan enigmático contigo,...

...pero es más conveniente.

-No te preocupes. Si ya estoy acostumbrado.

Estos son tiempos de sobreentendidos.

Y en cuanto a la relación con esa mujer, Salvador.

No te hagas mala sangre.

El distanciamiento no significa que se acabe el lazo...

...entre las personas. Es más, si se supera...

...ese distanciamiento y el afecto sigue...

...ten por seguro que esa relación es para siempre.

A pesar de la distancia.

-A pesar de la distancia.

Sí, es posible.

Puede que la distancia pueda convertir estos sentimientos...

...en un amistad fiel y duradera.

Tal vez sea mejor así.

Porque me temo que no habría podido amarla como se merece.

-Por...

Me temo que mi corazón...

...ya esté ocupado.

-Ana, que me ha vuelto a admitir en la compañía.

Que me ha dicho que vuelva a los ensayos. No me lo puedo creer.

Qué gran noticia, Rosa. -Es que no me lo puedo creer.

Me ha dicho que la actriz que había cogido para mi papel...

...que es mucho peor actriz que yo. Bueno, ha dicho que no tenía...

...mi talento, y luego se ha dado cuenta y ha intentado como...

...decir otra cosa. Y me ha pedido por favor que vuelva.

Bueno, por favor no, pero me lo ha pedido.

Cómo me alegro, Rosa.

Bueno, brindemos por eso. -Brindemos.

Ana, ¿no te molesta si te dejo? Se lo quiero ir a contar...

...a Diana que seguro que le hace ilusión...

...y le vienen muy bien la noticia. No, claro.

Si yo me tengo que ir también. -Muchas gracias. Nos vemos.

Oye, y demuéstrale a Estela...

...lo gran actriz que eres. (RÍE) -Gracias.

La cuenta, por favor.

-Siento mucho que tenga usted que ponerse a planchar ahora.

Pero mire cómo me he puesto esta camisa.

Y así no puedo recibir a nadie.

Eso de las plumas estilográficas es un tomadura de pelo.

Se cree uno que no manchan...

...y acaba de tinta hasta las cejas.

-Bueno, no te preocupes que esta te la plancho yo enseguida.

Lo que siento es que no tengas preparada la nueva.

Pero es que tardo menos en planchar esta que ponerle...

...los botones a la otra. -La nueva la quiero...

....para ir al combate de Alfonso.

-Antes en la radio estaban hablando del pesaje de los boxeadores.

Alfonso seguro que ya está allí.

No sabía yo que era tan importante.

-Sí, claro. Como ya le contó el otro día Alfonso, los boxeadores...

...según su peso se distribuyen en categorías.

Y los de una categoría no pueden pelear contra los de otra.

Por eso si un boxeador pesa mucho menos que su contrincante...

...estaría en desventaja. Dese cuenta que cuando...

...uno pesa más no sólo tiene más grasa sino también más músculo...

...y más fuerza. Por eso hay unos límites de los pesos...

...de cada categoría dentro los cuales...

...tienen que estar los dos púgiles.

-¿Y qué pasa si uno pesa más?

-Pues que habría que suspender el combate.

-Bueno, pues esto ya está.

-¿Sí? -Ajá.

-Muy bien, Carmen. Me la pongo y me marcho.

Huy, gracias. -Voy a poner la radio...

...a ver qué dicen de eso.

-¿Ya se marcha? Sí. Me esperan en los almacenes.

-El negocio es el negocio. Sí. De ahí sale el dinero...

...con el que me puedo permitir ciertos caprichos.

-Es usted una buena empresaria. Sabe sacar ventaja...

...de las oportunidades. Bueno, hago lo que puedo.

Aunque no me lo ponen fácil.

A los hombres no les gusta encontrarse mujeres dentro...

...del mundo de los negocios.

-Eso es cierto. Aunque el mundo del teatro es diferente,...

...parece que las mujeres tenemos más oportunidades.

Es cierto que los autores escriben sobre todo para los hombres,...

...pero cuando una mujer se adueña del escenario...

...el público se rinde a sus pies.

Podría decirle un montón de nombres de actrices maravillosas...

...que conquistaron mucha más gloria que sus compañeros.

Estoy segura. Pero ahora mismo sólo estoy interesada en una.

¿Ha llegado a un buen acuerdo con ella?

-Sí. Yo ya he cumplido mi parte del pacto.

Rosa vuelve a la compañía e interpretará ese personaje...

...que tanto le gusta. ¿Ha visto lo contenta que está?

Sí. Ahora es mi turno entonces. -Ajá.

A partir de ahora no se tendrá que hacer cargo de los asuntos...

...financieros de la función; estos pasarán a ser...

...responsabilidad de Almacenes Rivas.

-En cuanto a su amiga espero que usted también se ocupe de ella.

No, no, se equivoca.

Los actores son responsabilidad suya.

Mi obligación ahora es sacarle la mayor rentabilidad...

...a la función y para eso necesito que sea un éxito.

Hágalo. O me encargaré de recordarle sus obligaciones.

Buenas tardes. -Buenas tardes.

-¿Ya se ha acabado?

-Sí, la verdad es que no han tardado nada.

Es que el locutor que hay ahora no habla tanto como el de antes.

-Ah, sí, el tal Carmona.

Música de la radio. A saber qué habrá sido de él.

Un día desapareció y nunca más se supo.

Estará por ahí fanfarroneando en cualquier sitio.

¿Qué han dicho del pesaje?

-Pues que han visto a Alfonso un poco gordo.

-¿Van a suspender el combate? -No, pero por poco.

Ha entrado en el peso por unos gramos nada más. Casi lo anulan.

-Bueno, entonces por los pelos pero habrá combate.

Música de la radio. Ahora sólo hace falta...

...que Alfonso se encuentre a sí mismo...

...y vuelva a ser el que era antes.

Bueno... me marcho.

Adiós, Carmen, y gracias.

-Adiós, hijo.

Música de la radio.

-Hay que recogerlo todo. No podemos dejar nada, ¿de acuerdo?

No podemos dejar ninguna huella, ni siquiera restos de comida.

Cualquier cosa que pueda serviles para lo localizarnos.

-Tardarán mucho en encontrar este piso.

-Eso... eso nunca se sabe.

Nosotros debemos actuar como si fueran a entrar en unos minutos.

-He estado limpiando antes, ya está todo recogido.

Sólo queda este paquete.

-No.

Aún queda uno.

Ha llegado el momento de ocuparnos de él.

-Lo he estado pensando y hay otra solución.

Podríamos dejarlo en un descampado.

Conozco uno, cerca de Manoteras, perfecto; nunca pasa nadie.

Hay una zanja entre dos colinas y está completamente desierto.

Si lo dejamos ahí... podrían transcurrir horas, días,...

...sin que nadie pasara y lo viera.

-Eso si no se desata él antes, ¿eh?

-Aun así ganaríamos tiempo para desaparecer.

-¿Desaparecer? -Sí.

-Cuando este hijo de puta... diga todo lo que sabe...

...nos van a buscar hasta debajo de las piedras.

¿Dónde crees que nos podríamos esconder?

Nos conocen, nos ha visto la cara, sabrían a quién buscar.

No habría otra solución más que marcharse al extranjero,...

...a Francia o más lejos.

Tú sabes lo difícil que es cruzar la frontera...

...sin preparación previa. -Ya.

-Seguramente nos capturarían intentándolo.

Además, nos está buscando.

Lo sabes de sobra.

Isabel...

No hay otra salida.

Acaba con él.

Vamos.

Isabel.

¡Vamos! Vamos tienes que hacerlo, no podemos dejarle que viva.

Si lo hiciéramos tarde o temprano daría con nosotros.

Isabel.

¡Isabel, vamos, hazlo!

¡Hazlo!

Puerta.

-¿Qué tal?

-Mejor. -¿Mejor?

Pues yo tengo noticias que creo que te van a alegrar mucho, Diana.

-¿Ah, sí? A ver. -Me ha pedido que vuelva.

-¿Quién? -Estela de Val.

Que me ha dicho que vuelva a la compañía.

-¡Pero bueno! -Sí, vamos a estar juntas.

Vamos a estrenar juntas. Eh, vamos a estrenar juntas.

-Juntas otra vez en la compañía. -Qué bien, ¿no?

Cariño...

Ay, de verdad, no sabes el peso que me quito de encima.

-Sí. Claro que lo sé.

Tienes que prometerme que no te vas a volver a meter en líos.

-Lo haré, lo haré.

Aunque no fue culpa mía.

Estoy segura de que si me echaron fue por el miserable ese.

-Bueno, bueno, pero la próxima vez antes de liarte...

...mejor pregúntame a mí.

Tu amiga Diana es la que sabe, ¿eh?

(RÍE) -Te preguntaré, te preguntaré.

Te aseguro que yo no me quiero volver a ver en una así nunca más.

-Y no lo hagas, ¿eh? Porque ahora has pillado a Estela generosa,...

...pero no sé cuántas veces más la verás así.

-¿Así cómo?

-Pues así, supongo que se habrá quitado un peso de encima.

-¿Qué peso tenía encima Estela?

-Pues estaba... estaba sin dinero, lo tenía todo parado,...

...no sabía si iba incluso a abandonar.

Así que supongo yo que de repente habrá aparecido...

...ese mecenas que tanto añoraba.

-¿Un mecenas? -Pues sí.

-Pues creo que sé quién ha sido.

-¡Marcelino, sal, mira quién ha venido!

Alfonso, muchacho, qué alegría verte.

Anda, vente al bar a tomarte unos chatos y hablar con los de la peña.

-No, Pelayo, no puedo entretenerme. -Que sí, hombre, un rato a charlar.

-Alfonsito, ¿cómo estás? Estarás preparado para mañana.

Porque mañana tienes que ganar. -Sí, habrá que intentarlo.

-¡Pero cómo que intentarlo!

Lo vas a conseguir, será un combate rápido y espectacular.

En cuanto saques la izquierda y le metas el gancho de derechas...

...lo tumbas, ¿verdad que sí, Héctor?

No en vano, hombre, eres el mejor peso medio que ha tenido este país.

-Pues sí, esta vez sí, esta vez está en buena forma,...

...mentalizado y muy bien entrenado.

-Y sobre todo que vamos a estar apoyándole. Gritamos mucho.

El último combate nos lo perdimos por lo de los granitos.

-Tampoco había mucho que ver. -Pero qué dices, hombre.

Si a ti te pasó lo que te pasó es porque estábamos nosotros.

Pero esta vez va a ser distinto. Estaremos arrimando el hombro.

Pero, hombre, tú no eres un campeón cualquiera,...

...eres el campeón de la plaza de los Frutos, ahí es nada.

-Yo sobre todo, que vamos a estar todos contigo en el cuadrilátero.

Bueno, lo que es el cuadrilátero, ahí arriba estarás tú,...

...pero nosotros abajo apoyándote sin parar.

¿Un chatito de vino para celebrarlo?

-Un momento, Marcelino, cómo se va a jumar, si el combate es mañana.

-A ver, padre. La ignorancia es atrevida y se viste de Pelayo.

Los vinos para nosotros y tú te tomas un poco de quina...

...que dicen que es muy buena...

-Que lo que quiero es irme a descansar...

...y concentrarme en el combate, ¿puedo?

-Hombre, claro que puedes, es normal.

Los que somos deportistas nos entendemos.

En la competición de camareros con bandeja me paso igual.

En los instantes previos, nervios y hay que estar tranquilos.

-Pero como el combate es mañana pues charlar no te hará daño.

-Que no me apetece, Pelayo.

Quiero estar en casa y descansar los músculos, lo siento.

-Está bien. -Hombre, padre.

Es que tiene que dejarlo tranquilo.

-Pero no te preocupes que vamos a estar todos a una...

...como en Fuenteovejuna apoyándote. Ya lo verás.

-Que sí, hombre, no le moleste más. Mucha suerte, Alfonsito.

-Isabel.

-No puedo.

-¡Puedes! Puedes, Isabel, claro que puedes. Vamos, dispárale.

Vamos, él no dudaría ni un momento en dispararte a ti, ¿sabes?

De hecho lo ha hecho con muchos compañeros nuestros.

Vamos, es un criminal, es un sádico.

Si pudiera estaría torturándote ahora y disfrutaría con ello.

Él jamás tendría piedad de ti.

Mátale, vamos.

Mátale.

¡Pero qué coño te pasa!

Habíamos hablado cientos de veces de lo que harías...

...en una situación así, ¿y tú qué decías?

Que no te temblaría la mano, que no pestañearías siquiera.

Y sin embargo mira, está temblando. ¿Pero qué te está pasando, Isabel?

(TEMBLOROSA) -No lo sé.

No lo sé.

-Sí.

Ya sé lo que te pasa.

Estás enamorada del escritor, ¿no? Él te ha cambiado.

¿Has perdido tu dureza? Mal asunto.

Has ido a fijarte en un tipo redaños, un don nadie,...

...que no podría servir a la causa porque es un cobarde.

Igual que tú lo eres ahora.

Por culpa vuestra...

Por gente como tú y como él perdimos la guerra. ¡Trae!

Vamos a acabar de una vez con esto.

Se acabó, cabrón.

-Tampoco habría pasado nada por tomarte...

-No me apetece tomar nada, Héctor. -¿A ti qué te pasa?

-La mierda de la báscula esa, que tenía un kilo de más...

...y por unos gramos se me ha ido todo al garete.

-¿Has ido al pesaje con sobrepeso a propósito?

¿A ti qué te pasa, no quieres pelear o qué?

-No, no quiero pelear.

-Pero si estás en forma. Has estado entrenándote, sacrificándote...

...cada día. Estabas convencido de que ibas a ganar.

¡Pero a qué viene esto ahora, no te entiendo!

-A que no quiero subirme a un ring más, Héctor.

No sé lo que coño me va a pasar.

No, si estoy preparado para volver a perder.

¿Te queda claro? -Alfonso. ¡Alfonso, Alfonso!

-Has sido tú. Ana, has sido tú.

Claro, y por eso quería que fuéramos al café del teatro.

Y me decía que confiaras en la buena suerte.

Y mira, has confiado...

-Muchas gracias, Ana.

Si es que no sé qué decir, si es que...

No sé, que no... nunca nadie ha hecho esto por mí.

Y no me pides nada a cambio. No sé, me...

Que darte las gracias me parece poco.

Me gustaría... ¿te puedo abrazar?

(RÍE) ¡Sí, claro!

-Ana, muchísimas gracias. Aay... (RÍE)

-Nunca he tenido una amiga como tú, Ana.

Muchas gracias. Pues ya la tienes.

Yo también me alegro de tenerte como amiga.

Teléfono.

Espera, siéntate.

Sí.

Sí, pásamelo.

¿Cómo ha ido?

No, no, no, no he podido oír el pesaje por la radio.

He llegado un poco tarde.

¡Pasado de peso!

¿Y qué han hecho?

Así que ha trucado usted la báscula.

Pues bien hecho.

Ya, ya, ya sé que Alfonso está muy bajo de ánimos.

Pero no tiene por qué.

Él no lo sabe aún, pero ganará ese combate.

Adiós.

Era el... el entrenador de Alfonso.

-¿Y tú cómo estás tan convencida de que ganará el combate?

Bueno, ya te lo he dicho esta mañana.

A veces hay que hacer cosas no muy correctas para conseguir...

...lo que se quiere.

Y los Rivas siempre protegemos nuestras inversiones.

¡Aah! -Soy Manuel, tranquilo.

Soy yo. ¡Menos mal!

¿Sabes algo de Isabel?

He ido a buscarla al piso y no estaba.

-Cállate. Y escucha atentamente lo que te voy a decir.

Esta es la última conversación que tendremos.

La colaboración que teníamos se ha terminado.

¿Pero por qué, qué ha pasado?

-Estás totalmente quemado.

La policía te anda buscando y la Social también.

Ningún camarada se puede acercar a ti sin correr peligro.

Ya no podemos seguir utilizándote.

A partir de ahora olvídate de nosotros.

Y olvida todo lo que sabes.

El piso franco también ha sido inutilizado.

Lo hemos desmantelado y ya no queda nada ni nadie.

¿Y qué pasa con Isabel? ¿Dónde está?

-La hemos mandado lejos. Pasará algún tiempo...

...recuperándose y preparándose para una nueva misión.

Quiero ponerme en contacto con ella.

-Imposible. La hemos mandado fuera de Madrid.

Está en un lugar seguro. Si me permites un consejo.

Olvídate de ella para siempre.

Qué desastre.

Habéis acabado con todo.

¿Y qué va ser de mí ahora, eh? Me habéis abandonado a mi suerte.

-No. Eso no ocurrirá jamás,..

...el partido nunca abandona a un compañero.

El Maño me acosa cada vez más.

Ya no sé qué hacer para librarme él.

-Si eso es lo que te preocupa estate tranquilo.

El Maño no volverá a darte problemas ni a ti ni a nadie.

¿Cómo?

¿Lo habéis matado?

-Ha sido ejecutado.

Pero... no se puede matar a nadie así como así.

Por lo menos tendríamos que...

-Hay decisiones que no se discuten, Salvador.

Métete eso en la cabeza.

Adiós, camarada.

Timbre.

Dionisio.

-Qué, abro yo o qué. Deja, ya abro yo.

-Me cago en la...

¡Hola, Héctor! -Buenos días.

¿Qué tal? -Muy bien.

¿Qué haces aquí tan temprano?

-Pues... quería ser el primer aficionado en ver cómo...

...don Alfonso García inicia su camino para recuperar....

...el Campeonato de España de los Pesos Medios.

-Muy buenas, pero menos burla, eh. -Yo no me burlaría jamás...

...de un boxeador tan peligroso como tú. ¿Cómo te encuentras?

-Bien. -¿En forma?

-Eso espero.

-Bien, perfecto. Porque quiero ver cómo le das una paliza..

...a tu adversario. -Ya verás, k.o. en el tercer asalto.

-¡Tres asaltos! ¿Tantos te va a aguantar?

-Hombre, es que si lo tiro en el primero...

...la gente se enfada. -Bien pensado.

Siéntate que te voy a traer un plato.

-No, no te preocupes, me iré enseguida.

¿No quieres tomar un café? -No, me tomé uno en casa.

Tomaré luego un bocadillo con Bonilla.

No me gusta comer mucho por las mañanas.

-Bueno, pero siéntate. -De acuerdo.

-Que no le voy a pagar por 2 noches que se ha quedado...

...mi amiga. Estoy harta ya, hombre.

La vieja esta siempre metiéndose donde no la llaman.

¡Oye!

Estás mucho mejor, ¿no?

-Sí, estoy más animada.

Y tú tranquilízate, anda, no te metas en líos.

-Bueno, tengo derecho a protestar, ¿o no? La vieja esta.

-No quería causarte problemas quedándome a dormir.

-No, no me los causas, los causa ella.

Tú eres mi amiga y tienes derecho a estar aquí.

-Tú eres una gran amiga.

Y mira que siento haber tenido que recurrir a ti.

Ahora tengo miedo de que el Maño aparezca.

Y encima te meta en problemas.

-No.

-Gracias.

Gracias.

-Anda, mujer...

Pero si es lo mínimo que podía hacer por ti.

-Aay...

-Y por la vieja esa no te preocupes.

Que luego le digo que me voy a otra pensión y me deja en paz.

-¿Sigue en el pasillo? -No.

Habrá ido a beber a la habitación la muy borracha.

-¿Y si me la encuentro? -Se hace la tonta.

Y por el Maño tampoco te preocupes.

-Ojalá se lo trague la tierra.

-He venido a decirte que si quieres te acompaño esta noche...

...al combate para que no vayas solo.

-¿A mí, para qué?

-Por nada, por gusto.

Porque... quiero ir contigo.

-No, pero es que no lo entiendo. ¿Por qué tienes que acompañarme?

¿Qué pasa, me voy a perder o...?

-Chico, no te lo tomes a mal. -Me lo tomo como me lo debo tomar.

Voy a ir con la moto y ya está. Bueno, cálmate, cariño.

-Estoy calmado. Si lo digo es por algo.

Y lo que busco es concentración en el combate.

Que la otra vez fue el problema que tuve, que llegué y os vi...

...a todos y me puse nervioso, Héctor.

Bueno, haz lo que más te apetezca. Tómate el combate a tu aire.

Pero sobre todo disfrútalo que es por eso por lo que...

...te estás sacrificando todo el tiempo. Además, vas a ganar.

-De eso estoy seguro. -Ajá.

¿Vais a estar repitiéndolo mucho tiempo?

Lo digo, porque sin ningún problema, desayuno en otro sitio...

...donde no me conozcan. Que no, cariño,...

...no era nuestra intención, ¿verdad, Héctor?

-Claro que no. Sólo queríamos animarte y ayudar.

Además, no hay ningún sitio en España donde puedas pasar...

...desapercibido. Todo el mundo te conoce, eres famoso.

-Eso era antes, cuando era campeón de España.

-Volverás a ser campeón.

Puede que este momento te sientas menos acompañado por la afición,...

...pero es natural. Pero eso cambiará esta noche...

...cuando ganes el combate. -Porque ganarás, estoy seguro.

He apostado por él. Y yo.

-Lo siento, coño, Héctor, no quería ser desagradable.

Lo que... lo que pasa es que...

Estoy nervioso por el combate.

-No tienes que dar explicaciones.

Yo sólo quería ser tu guardaespaldas por una noche.

-Pues gracias. -De nada.

-¡Rosa!

¡Mira!

¡Mira!

(LEE) Un agente de la autoridad...

...muere tras sufrir un triste accidente.

El inspector de la Policía Nacional don Amadeo Aguirre...

...falleció anoche arrollado por un tranvía que iba de retiro.

Dado lo avanzado de la hora, salvo el conductor,...

...no hubo testigos de tan trágico accidente.

-Y...

¿Eh? Nada, nada.

Es un policía que conocí en el café.

Se dice que se dedicaba a husmear...

...en los mundillos teatrales e intelectuales.

Me advirtieron de sus pretensiones y anduve con cuidado...

...para que no se fijara mucho en mí.

Ayer...

Me dijeron que lo habían quitado de en medio.

-¿Ayer? Ayer, sí.

-¿Antes de la hora del accidente?

Así es.

-Vaya, entonces... está claro que lo quitaron de en medio...

...por la vía rápida.

Ajá.

-Y se han inventado lo del tranvía para ocultarlo.

Por eso dicen...

...que el único testigo es el conductor.

-Les interesa ocultar la verdad.

Pero lo que yo me pregunto, Salvador,...

...es quién te lo ha dicho a ti.

No te estarás metiendo otra vez en ambientes peligrosos, ¿verdad?

De todas formas, los tranvías cada día tienen más accidentes.

Yo no me lo explico. No hace mucho estaba en la parada de Cibeles...

...y pasó uno desbocado que casi se lleva por delante a una familia.

¿Y se salvaron? -Todos, todos.

Por suerte el conductor pudo dominar la máquina...

...en el último momento. Jo, un Fangio.

Dionisio acaba de traer los periódicos.

Nada. No hay ni una reseña del combate de esta noche.

-Pues mira, por mí mejor, cuanta menos repercusión mejor será.

¿Por qué? La publicidad siempre es buena, ¿no?

-Sí, es buena para los almacenes, yo no me juego nada, Ana.

No, te equivocas.

Puede que oficialmente no te juegues nada.

Pero tus seguidores estarán muy pendientes de lo que ocurra.

-Ya. ¿No has pensado que puedo perder el combate?

No. Ni por un momento. -Pues yo sí.

Alfonso, estás en forma. ¿Por qué vas a perder?

-Aaah...A ver...

Ana, tú te crees que esto es fácil, de verdad, ¿no?

Pues no lo es, aquí influyen muchas cosas, Ana.

Tienes que estar concentrado.

Eso influye. Influye la suerte, influye el favoritismo del público.

Mira, te dan un golpe mal dado en un momento dado y acabas...

...besando la lona y se van todos tus sueños en un segundo.

Sí, si tienes razón. Pero estoy segura de que...

...nada de eso va a pasar esta noche.

La suerte estará de nuestro lado.

Y los jueces. -¿Los jueces qué?

Que los jueces que no irán en contra tuya.

Serán justos, tienen que confiar en eso.

-Ana, tú no lo sabes, yo conozco el boxeo mucho mejor que tú.

Y... Yo te conozco a ti...

...y para mí es más que suficiente.

Vas a ganar ese combate.

Y vas a volver a ser el que eras, el campeón, el ídolo de la gente.

Pero para eso tienes que confiar en ti,...

...en tus posibilidades.

-¿Y cómo quieres que confíe en mis posibilidades...

...si ni siquiera salgo en los periódicos ya?

No, eso no es verdad, Alfonso. Mira, aquí hay un artículo.

No es un artículo en toda regla, pero habla del combate.

De la fecha y la hora, mira. Mira.

-¿Estás de broma, Ana? Yo salía en las portadas.

Y ahora me sacan aquí, al lado de un anuncio de jabones.

Con esto me voy a animar, ¿no?

Alfonso...

Con el derrotismo no se va a ninguna parte.

-Sí, tú lo has dicho, así no se va a ninguna parte.

-¿Ya estáis hablando de desastres? ¡Qué hombres!

Los desastres forman parte de la vida cotidiana.

El progreso se cobra sus víctimas inocentes.

-Pero podíais dejar esa conversación tan fea..

...para otro momento y disfrutar del desayuno.

-Ajá. De acuerdo. Ah, y muchas gracias.

-Ojalá te quedaras más veces a dormir.

A Abel y a mí nos encanta tu compañía.

Para ser sincero...

Se duerme mucho mejor en vuestra habitación que en la pensión.

He dormido como un tronco. -¿Ya te vas?

-Eh, no, voy un momento al despacho a coger unos documentos...

...que necesito llevar al bufete. Pero seguid.

-No tardes que se enfría el café.

¿Quieres un bizcocho? No, gracias.

Con el café tengo bastante.

-¿No vas a comer nada? No, no, no, gracias.

¿Qué haces otra vez aquí?

-Me he dejado unas carpetas que tenía que llevar al despacho...

...y he tenido que volver. Aah.

-Y así aprovecho y te doy un beso.

Hmm, muy bien, me parece muy bien.

Pues nada y si me acompañas a abrir la tienda mejor que mejor.

-Eso es una idea estupenda.

Así arreglo yo un poquito la casa que hoy es una noche especial.

Ay, sí, el combate. Yo cerraré antes la tienda...

...para que no andemos con prisas. -Yo me voy a quedar rezando.

Que ya sabéis que no me gusta ver pelear a Alfonso.

Es que no puedo soportar que le hagan daño.

-Un momento. Todo esto está muy bien.

Y no quiero aguaros la fiesta, pero...

Cariño, ¿no has pensado que no te conviene ir...

...al combate en tu estado? ¡En mi estado!

Héctor, estoy embarazada, no enferma.

Además, que no voy a ser yo la que va a subir a pelearse.

-Sí, pero el boxeo es un deporte muy violento.

Y en algunas ocasiones puede resultar hasta desagradable.

Quizá podrían impresionarte demasiado y...

¡Y nada! Ya vi cómo ganaba el título y cómo lo perdía.

Y yo voy a estar allí, apoyando a mi hermano.

¿Que no? Te pongas como te pongas y digas lo que digas yo voy a ir.

-Ya cariño, pero... si al final vas hacer lo que tú quieras lo sé.

Pero déjame que te explique. Este combate no se celebra...

...en un pabellón como el de la otra vez.

Es un pabellón mucho más humilde, mucho más insalubre,...

...donde apenas asisten mujeres y mucho menos embarazadas.

Yo me quedaría mucho más tranquilo si te quedas en casa con tu madre.

Alfonso lo comprendería.

Si no querías que fuera me lo podrías haber dicho antes.

No me habría hecho ilusiones.

-Lo siento. Se me pasó.

Pero es mejor que vaya yo solo.

Debo reconocer que el que me dan en la pensión no tiene ni punto...

...de comparación con el que haces tú.

Sospecho que lo cuela en un calcetín del sereno...

...que vive en la habitación de al lado.

(RÍE) -Qué asco. De todas formas no te extrañe...

...que el café de la pensión sea malo.

A mí me costó aprender a hacerlo.

Aah. ¿Y cuál es el secreto?

-Hay que saber colarlo y molerlo.

Y sobre todo prepararlo con mucho cariño.

¿Y eso es tan difícil? -Ah, más de lo que imagina.

Al principio cuando Abel y yo nos casamos me di cuenta...

...de que no le gustaba el que yo le preparaba.

Aunque no lo dice expresamente.

Bueno, a Abel se le nota todo en la cara, no le hace falta palabras.

-Y ahora no sale de casa sin tomarse dos tazas.

Esas son las pequeñas cosas que tiene que hacer una mujer...

...para mantener a tabla a su hombre.

Bueno, no creo que esté atado a ti precisamente por el café.

-No creas. Los hombres sois animales de costumbres.

Y las mujeres muy observadoras.

Sí.

-Ya verás como Isabel se preocupa por esas cosas.

¿Y qué estás escribiendo ahora?

-¿Intentas cambiar de conversación? ¡No, yo no!

(RÍE) -Si te has puesto colorado, Salvador.

Bueno, es el café que entona la sangre.

-Te has puesto nervioso en cuanto he mencionado a Isabel.

¿Por qué no la invitas a comer...

...un día con nosotros? ¡A Isabel!

-Sí, será una especie de presentación en familia.

Ya que es tu novia deberíamos....

...empezar a conocerla más. ¿No te parece?

Te lo agradezco, Cristina, pero hay un detalle a tener en cuenta.

-¿Que ella no quiere conocernos? No.

Ella no es mi novia.

Ni lo es ni lo ha sido ni lo será.

-Teresa, Héctor tiene razón.

Ese no es lugar para una mujer embarazada.

Pero Alfonso necesita saber que su familia está ahí, apoyándole.

-Teresa, por Dios, él lo sabe.

Además, podemos oír el combate por la radio.

Pero no es lo mismo, madre, cómo va a ser lo mismo.

Yo estar allí apoyándole o escuchándole por la radio.

Que no, madre, que no. Además, que todo el mundo...

...se sale con la suya menos yo. Que ya estoy harta.

-Teresa.

-Qué genio tiene por Dios. Tiene a quien parecerse.

-Nunca pensé que se lo tomara así.

-Pero Héctor tú no se lo tengas en cuenta.

Es que está revuelta por lo del embarazo.

Se pone nerviosa. -Ya.

Voy a hablar con ella. -Espera un momento.

¿Está pasando algo con Alfonso?

Te mentí.

Pero lo hice para protegerme.

-¿Para protegerte de qué?

Es muy complicado de explicar.

-Bueno, pues inténtalo, no soy tonta.

Necesitaba protegerme de un sentimiento mucho más profundo.

Algo que siento por alguien y que no puedo confesar...

...para no herir a una tercera persona a la que aprecio mucho.

¿Entiendes ya ahora por qué te mentí?

Puerta.

-Ay... Disculpadme, no encontraba la documentación.

Hmm... buenísimo, como siempre.

Se me ha hecho muy tarde. Yo me voy. ¿Vienes?

Sí, tengo mucho que hacer.

Gracias por el desayuno, Cristina.

Eres una anfitriona estupenda.

-Sí. Y una esposa perfecta.

Hasta la vista.

-Vuelve cuando quieras, Salvador.

Bombo.

-Así me gusta, Manolo, dándole bien al bombo.

Estoy convencido, señores, que en este combate...

...Alfonso no es que vaya a ganar en el 5 asalto, que va a ser...

...muy fácil, es que va a ganar en el 2.

¿Y por qué lo digo? Porque va a empezar a estudiarlo...

...y cuando el otro se descuide y ya tenga su movimiento ganado...

...va a soltar un gancho efervescente hacia arriba...

...y lo va a dejar k.o. Y os lo digo que va a ser en el 2 asalto.

-Yo no sé en que asalto va a poner a su adversario a morder...

...la lona, pero sí os digo una cosa, Alfonso esta vez...

...no va a tener ninguna queja de la peña del Asturiano.

-Hombre, es que la otra vez fue porque usted solito, que fue él,...

...se agarró la varicela. Pero vamos, esta vez...

...vamos a apoyar todos la consigna, que quede claro.

-Eso sí, todos así, como un piña, con las camisetas puestas...

...ha demostrar a todo el mundo que Alfonso García...

...todavía sigue teniendo afición.

-Eso es, hombre, eso es. Venga.

(TODOS) Campeón, campeón, Alfonso campeón.

Campeón, campeón, Alfonso campeón.

Campeón, campeón, Alfonso campeón.

-Marcelino, un momento, hijo.

Campeón, campeón...

-Dígame, padre.

-Yo no quiero a ser agorero, sabes.

Pero yo creo que Alfonso no está en su mejor momento.

-Ya, bueno, igual no está en su mejor momento, padre.

Pero vamos, que a este se lo merienda...

...como si fuese un filete de choto.

-No lo sé, hijo, ojalá tengas razón.

Pero yo es que he estado escuchando por ahí...

...que por lo visto anda muy serio; sí, y eso no es buena señal.

-Vamos a ver, padre, si está serio es simplemente porque está...

...concentrado en el combate. Por qué, se preguntará usted.

Este combate es muy importante. Si gana este...

...y los siguientes se pude presentar al campeonato.

Y eso es lo importante para él, no pasa más nada.

-No has tenido preocupado estos días, Salvador.

De ahí el esfuerzo de Cristina al agasajarte con el desayuno.

Os lo agradezco mucho.

Pero no hace falta que os preocupéis tanto por mí.

-Sí, nos preocupas, porque te has convertido en el gran ausente.

¿Eh?

¿No tienes nada que contarme?

No.

Nada en especial.

-¿Seguro?

¿Nada que yo tenga que saber?

Como abogado.

(RÍE) No. Las cosas vienen y van.

Y una vez que han pasado ya no es posible hacerlas volver.

Así que es mejor dejarlas como están.

De todas formas no tendrás nada que hacer nada para defenderme...

...porque no habrá ningún tipo de acusación.

-Entiendo que lo peor ha pasado.

Pero te recuerdo que tu situación no es la más indicada...

...para meterte en problemas. Lo sé, lo sé.

-Eres un ex convicto indultado, Salvador.

Tu libertad siempre estará bajo vigilancia.

Soy consciente de ello.

Por eso me seguía ese desgraciado que ha muerto al parecer...

...bajo las ruedas de un tranvía.

-Esa es la versión oficial.

Es la versión que todo el mundo creerá,...

...incluidos los otros dos. -Ojalá.

Pero con la policía del régimen nunca se sabe.

(TODOS) Campeón, campeón, Alfonso campeón.

Campeón, campeón, Alfonso campeón.

-Un momento, un momento, un momento que toda esta pachanga...

...está bien para entrar en calor, pero vamos al grano.

¿Cómo vamos a ir en el tranvía todos, así con las camisetas...

...estas como si fuéramos uniformados?

-Un momento, un momento, padre. Digo yo que iremos en el autobús.

(TODOS ASIENTEN) -Un momento, un momento,...

...esta vez no podemos ir en autobús, queridos paisanos,...

...porque vale muchas perras.

Así que cada uno va por su cuenta y nos juntamos en la puerta.

-Bueno, ¿y las entradas? -Las sacamos en la taquilla.

Según he oído no va a haber ni siquiera media entrada.

Dame la lista de los peñistas. -La lista.

Vaya suerte, vaya peña a la que pertenecéis. No os lo creéis.

-Vamos a ver, vamos a pasar lista.

Coño, pero si aquí no hay ni la mitad que la última vez.

Falta mucha gente. Pero si apenas se han apuntado.

-Bueno, padre, pues falta gente. Pero los que estamos...

...apoyamos como Dios manda, con dos cojones. ¿Es cierto o no?

A las duras y a las maduras. Eso es lo importante, padre.

-Sí, claro, este combate pues no tiene...

...la misma categoría que el otro, pero faltan muchos.

-Pero en cuanto gane este combate la gente va a venir aquí...

...a la peña a apuntarse va a haber patadas.

Nos vamos a multiplicar como los panes y los peces.

¿Es cierto o no? -Sí, espero que lo gane,...

...porque sino se va a ir al garete la peña.

-Pero cómo no va a ganar. ¡Alfonso!

(TODOS) ¡Alfonso! ¡Alfonso!

-Y luego está lo de Cristina.

¿Qué le pasa?

-Pues eso, que ella es la autora oficial de tu obra de teatro.

Pero a los tres nos gustaría que la firmaras tú.

Eso no es posible. Y también lo sabemos los tres.

Y no lo es por la hipocresía reinante.

-En eso también hay dos versiones.

La pregunta es:

¿Quién contará la verdad a las generaciones futuras?

¿Quién desmontará tanta mentira?

-La gente como tú lo hará, Salvador.

Algún día cuando se pueda contar todo lo que ha pasado...

...en estos tiempos revueltos.

Me voy al despacho. Yo me quedo por aquí.

-¿Te veo luego? Por supuesto que sí.

-Hasta luego primo.

Nada de lo que dice este periódico servirá para conocer la verdad.

-Verás, estoy preocupado por Alfonso.

¿Y qué es lo que te preocupa exactamente?

-Pues no sé qué decir, pero últimamente lo noto muy alicaído.

(TODOS) Campeón, campeón, Alfonso campeón.

Campeón, campeón, Alfonso campeón.

-¡Marcelino, por el amor de Dios,

...que me volvéis la cabeza loca! Dejad algo para el combate, hombre.

-Te noto distraída, ¿te ocurre algo?

-No, no, perdona. ¿Te he dado esa impresión?

No, disculpa. Estaré más atenta.

-¿Sabes una cosa? Hay dos motivos por los que...

...una mujer puede estar distraída.

Ha muerto un proveedor de los almacenes.

Un empresario importante de la época de mi padre.

-¿Has leído el diario?

Sí, lo he leído. Te veo más animada.

-Aah... estoy aliviada.

Sobre todo después de ver eso.

Estamos de enhorabuena. El Maño no te molestará más.

Ya no tienes nada que temer.

-De eso no estoy tan segura.

-Si me ve usted triste es por una noticia...

...que me acaba de dar doña Ana Rivas.

-¡Qué me dice! ¿Ha pasado algo malo, le ha pasado algo a Alfonso?

-No, no, no tiene nada que ver con Alfonso.

Es un antiguo proveedor de los almacenes.

-O porque no le interese nada la conversación.

Lo cual siendo tu primera obra me parece poco probable.

O porque tu mente esté ocupada...

...por un alguien que también... ocupa tu corazón.

Te garantizo que esta noche brindaremos con champán.

Y muy pronto la federación de boxeo volverá a declarar a Alfonso...

...aspirante al título de Campeón de España.

-En fin, que descansa enpaz don Isidoro Vázquez.

-Don Leonardo, ¿cómo ha dicho usted que se llama,...

...don Isidoro Vázquez?

-¡Alfonsito! -¡Alfonso! ¡Alfonso!

-¡Alfonsito, quieto! -Hombre, Marce.

-¿Qué haces por aquí? -Nada.

Estoy yendo al combate pero tengo prisa.

-Y un señor que me dice sólo una cosa.

-¿El qué? -Esta noche Isidoro Vázquez...

  • T5 - Capítulo 148

Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 148

01 abr 2010

Finalmente es Valverde quien se ocupa del asunto. Después, informa a Salvador, que ha estado muy preocupado por Isabel, que todo ha terminado y le ruega que se olvide del asunto. Rosa se muestra muy agradecida a Ana por lo que hizo por ella. Contra todo lo previsto, Alfonso, gracias a los sobornos de Ana, sí que supera el pasaje por la mínima y cuenta su temor a perder el combate a Héctor. La expectación provocada por el combate de Alfonso la vemos desde distintos ángulos: la euforia de su peña, la tranquilidad de Ana, la preocupación de Héctor y el miedo del propio Alfonso. Salvador, como ve que Cristina insiste mucho en invitar a Isabel, reconoce que no tiene relación sentimental con ella y que todo era una coartada para cubrir otro amor más intenso y prohibido. Cristina entiende perfectamente a qué se refiere. 

Histórico de emisiones:

01/04/2010  

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