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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 140 - ver ahora
Transcripción completa

-¡Por favor, no, por favor! No, no...

¡Socorro!

¡Por favor, no!

-Esos recuerdos y esas fotografías son como un tesoro para mí.

No me queda otra cosa en la vida y me gustaría recuperarlos.

No quisiera pederlos otra vez.

-¿Qué está pasando aquí?

-No, el ensayo sigue su curso. Eres tú la que no tiene que venir.

-Doña Estela, no la entiendo. ¿Qué quiere decir?

-Por favor, Rosa, no te hagas la tonta conmigo.

Sabes perfectamente lo que te quiero decir.

Ya no formas parte de la compañía.

Estoy mal porque... porque yo a Rosa la quiero.

Pero sé que ni debo ni puedo estar con ella.

Mira, lo único que te digo es que si lo denuncias a él...

...también me vas a tener que denunciar a mí.

-¡Pero qué me estás contando! ¿Estás loca?

¿Cómo puedes ser tan orgullosa, tan cabezota?

Me estás poniendo en el disparadero.

Y o se va ese tipo ahora mismo...

...o no respondo de mis actos.

-¿Qué te ha pasado?

¿Quién te ha hecho esto?

¿Qué te ha pasado?

¿Estás bien? ¿Estás bien?

¿Qué te ha pasado?

-Y tú también tarde o temprano encontrarás la mujer de tu vida...

...y te casarás con ella y entonces...

...olvidarás este momento.

Ya. Parezco tu paciente ahora.

Lo siento.

Siento no haber podido ayudarte.

-Isabel... que llevo todo el día dando tumbos y muerto de miedo.

Ábreme, Isabel.

Isabel, te lo ruego.

-Siempre anteponía su pasión al teatro por encima de todo.

-Sí. Y en una pareja...

...ambos tienen que poner de su parte para avivar...

...el fuego del amor. -Sí.

Si no el fuego se apaga. Eso es cierto.

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento por todo el que venció...

...su desaliento.

Le canto al mar por todo aquel que tuvo...

...que olvidar...

...para empezar...

-¿Por qué te has levantado, hija, te encuentras mal?

¿O es que no te has acostado aún?

He bajado a la tienda a colocar unas cosas.

-Con razón había oído la puerta de la calle.

Pero pensaba que era en la casa del vecino.

Pero cómo se te ocurre bajar a estas horas a la calle sola.

Ya se lo he dicho. -Sí, hija, pero me parece mal.

Con el frío que hace y lo oscura que está la calle.

Madre, madre, ¿no estaba durmiendo?

-Sí, pero ya me he desvelado.

¿Y a Héctor qué le ha parecido?

Llaves y cerradura.

Portazo.

¿Pero qué está pasando aquí?

-Nada, que he bajado a buscar a su hija.

-Ya. Yo ya la he regañado.

-Más que había que regañarla. ¿Vais a parar?

-Bueno, yo os dejo.

Buenas noches.

-Hasta mañana.

-Estaba convencido de que tarde o temprano Mauricio se podía...

...llevar una buena decepción.

Y desgraciadamente se ha cumplido mi pronóstico.

-Sí. El pobre no se lo merecía. -Sí.

-¿Te preparo un vaso de leche con magdalenas y nos vamos a la cama?

-Sí, sí, ahora vamos a la cocina y lo preparamos juntos.

Pero antes dime una cosa.

¿Sabes algo más de la novia de Salvador?

Porque no nos había comentado nada. A mí por lo menos no.

-No, a mí tampoco. Pero el otro día no le quedó más remedio.

Se presentó con muchas prisas y sin el menor recato.

-Así que vino aquí a buscarlo.

-Sí. -A lo mejor estaba celosa de ti...

...y quería conocerte. Porque es muy raro...

...que venga a buscarlo a casa de sus primos, ¿no?

-No, ¿celosa por qué? No.

Vino a que le ayudara a buscar a un amigo.

-Ajá. ¿Y qué te pareció ella, cómo se llama?

-Isabel.

Pues... normal.

Bueno, no sé, demasiado impulsiva.

Le exigió que le acompañara.

Yo me ofrecí y me soltó una fresca.

-Ya. Bueno, puede que no sea la persona más adecuada para él.

Pero nosotros no somos quiénes para opinar.

Si él está enamorado y es feliz no seré yo quien se oponga...

...a esa relación. -No, no, no, claro, yo tampoco.

Bueno, si no quieres la leche, ¿nos vamos a la cama?

-Vamos. -Estoy deseando dormir abrazado...

...a mi mujer. Te he echado tanto de menos.

-Y yo también.

-¿Vamos? -Sí.

-Teresa, por favor, no quiero que estemos enfadados.

Tienes que entender que lo he hecho por tu bien.

Ya puedes estar contento. Ya has conseguido lo que querías.

-¿Se ha ido? Sí, se ha ido. Y lo que le pase...

...a partir de ahora lo llevarás siempre en tu conciencia.

-¿Ya empezamos? Lo podrías haber matado tú también.

Habría sido muy valiente por tu parte.

-¿Pero qué estás diciendo, Teresa?

Lo has echado a los perros, Héctor.

-Mira, me voy a ir de casa.

Y tú piensa bien lo que estás haciendo.

Porque hoy ya has sobrepasado los límites... mucho.

Muchísimo.

Portazo.

-Pero se puede saber dónde va Héctor.

Ha bajado a... -Mira, hija, no busques excusas.

Habéis discutido y si no me quieres decir por qué no me lo digas,...

...pero al menos no me mientas.

(LLORA)

-Señor.

¿Pero qué ha pasado?

-Pues que anoche bebí más de la cuenta.

-Ah. Pero... ¿ha pasado usted toda la noche aquí?

-¿Tú qué crees, sabueso?

Cómo se nota que no estás casado, chaval.

-Su mujer no sabe que usted está aquí, ¿verdad?

-No.

-Total... que han discutido, vamos.

-¡Premio!

Para ti la perra gorda.

-Lo siento mucho, la verdad.

-Ja.

Más lo siento yo.

-¿Quiere hablar de ello?

-No.

Tiene media hora para solucionar el problema y desaparecer.

De lo contrario daré parte a la policía.

-Déjame, Teresa, ya lo pongo yo.

¿Cuántos vamos a ser?

Héctor no ha dormido aquí, ¿no?

Mira, hija, yo no me quiero meter en vuestros asuntos, pero...

Pero si me cuentas lo que pasó anoche a lo mejor te puedo ayudar.

Nos peleamos y ya está, madre.

-Ya. Y seguro que os peleasteis...

...porque a Héctor no le pareció bien que bajases anoche sola.

Y tiene razón, Teresa.

Si Héctor se enfada es porque te quiere mucho...

...y porque le preocupa lo que te pueda pasar.

Otra vez le está dando la razón.

Bueno, no se meta, madre, por favor.

Y me voy que tengo que abrir la tienda.

-Es que me da mucha pena que discutáis por tonterías.

No, no fue una tontería.

-Pues con todos los respetos, voy a ordenar esto,...

...si entran clientes y ven este cuchitril...

...pues como que no son formas.

-Haz lo que quieras, pero no armes ruido.

Y si de verdad entra algún cliente pues... para ti.

Yo no estoy hoy para...

...para atender a nadie.

-Si le digo algo me va a hacer caso por una vez.

-No. -Bueno...

Se lo voy a decir de todas formas.

Por favor...

Váyase a su casa y hable con su mujer que es lo más importante.

Y yo me quedo a cargo de todo, no hay problema.

-Que no, que yo no me voy de aquí hasta...

...ver las cosas claras.

-Ah, pues... hasta que usted vea las cosas claras...

...yo si quiere le traigo un cafetito...

...a ver si se entona un poco.

-Bonilla, no te voy a pagar más dinero porque me traigas café.

-Mire, le raeré también unos churritos a ver si coge fuerza.

-No...

Con un café bien cargado será suficiente, no...

Café.

-Señor, ustedes son un matrimonio modélico.

¿Qué ha pasado?

-Eso no existe, Bonilla.

Si busca la perfección no te cases nunca.

Jamás.

Me voy.

-¿No vas a desayunar?

No tengo hambre.

-Puede que tú no tengas hambre, Teresa, pero este seguro que sí.

Así que piensa un poco más en él y siéntate y desayuna.

Vamos.

Perdóneme, madre, es que estoy muy nerviosa.

-Eres muy noble, Teresa, como tu padre.

Por eso tienes que arreglar las cosas con Héctor.

Ahora tenéis esto que os une para toda la vida, hija.

Y esto es más sagrado que el matrimonio.

Y no te digo más.

-Esto es vida, señores.

Por fin capitán general con mando en plaza.

Durante unos días me voy a librar de la serenatas nocturnas...

...a la luz de la luna que me suelen dar mis hijos...

...para poder hacer de mi capa un sayo, como por ejemplo,....

...estos torreznitos que me han salido tiernos.

Vamos, pura mantequilla asturiana.

-Ya estoy aquí, Pelayo. -Hola, Carmen.

-Ya he dejado a Luisita en casa de Teresita.

-¿Y las otras no te han montado ningún folclore...

...al dejarlas en el colegio?

-Que va, al contrario. Bueno, la se quería quedar...

...a estudiar también era Luisita. -Es que esa lo lleva en la sangre.

Sale a la maestrita que la parió.

Y ahora te tengo que invitar quieras o no a algo...

...por todas la atenciones que estás teniendo con nosotros.

-Anda ya. ¿Por cuidad a tus nietas que son 4 soles?

-Che, che, che. Al César lo que es del César.

Si no fuera por ti Marcelino y Manolita no hubieran podido...

...hacer ese viaje que según ellos es su segunda luna de miel.

-Aah. -Lo único que le pido...

...a los dioses del Olimpo es que no encarguen...

...otra criatura a las cigüeñas conquenses.

-Bueno, eso será lo que Dios quiera.

-Bueno, y también dependerá del trajín jergolero que se traen...

...estos días. Anda, te vas a comer un torrezno...

...de estos que te invito yo que me han salido muy tiernos.

-Muchas gracias, Pelayo, pero ya he desayunado en casa.

-Pero cómo es posible que una Dulcinea como tú me haga un feo...

...como este a un caballero andante.

-Bueno, pero torrezno no.

Dame algo para que se me ponga el cuerpo calentito...

...que hace un frío que pela en la calle.

-Está bien, mujer, te voy a servir una copa de agua de fuego...

...como dicen los indios. De aguardiente, mujer.

-¿Pero eso no será muy fuerte? -Que no.

Y además esto es mano santa, hija, esto mata todos los bichos.

Te lo digo yo, hazme caso. -No sé yo si debería.

-Y yo me voy a poner también otra para que no bebas en solitario.

-Y brindamos.

-Pues claro mujer que brindamos.

Vamos a brindar...

Por todos aquellos que se han ido y que seguimos queriendo.

Y naturalmente... por la salud que todavía están...

...y estamos aquí. -Sí.

Que la salud es lo que más falta hace.

(TOSE)

Gracias, Dionisio. -Buenos días, amor.

Buenos días.

-Que estaba yo pensando a ver si te apetece ir...

..al cine hoy.

¿Al cine? A ver, pellízcame...

...porque creo que estoy soñando. -¿Te apetece o no?

Cariño, llevo meses deseando ir al cine.

Pero si marco todos los días las películas que me gustaría...

...ir a ver. Mira, espera.

-¿Desea algo más el señor?

-No. -Con permiso.

Mira. Por ejemplo me gustaría ir al Salamanca...

...que echan "Pandora y el holandés errante",...

...con Ava Gadner y James Mason. -Ah.

Y también sale el torero Mario Cabré, que dicen que tiene...

...como un idilio durante la película.

-Podíamos ir a ver una de aventuras, ¿no crees?

Mira, toma, elíjela tú,...

...porque yo hoy no voy a poner ninguna pega.

(RÍE) Al cine.

-¡Joder!

¿Qué pasa?

-Mira que me había levantado de buen humor,...

...pero es que no puede ser, de verdad.

La gira de Fran Carrera.

Bueno, ya te esperabas que Nono hiciera lo mismo que contigo, ¿no?

-Pero es que mira esto, Ana. Nono dice que es el boxeador...

...más preparado con el que se ha encontrado nunca...

...y que probablemente sea el próximo campeón del mundo.

¿Lo hace por desmerecer o no?

Bueno, cariño, ya sabes que este tipo de noticias no te hacen...

...bien así que no las leas más.

-Es que lo hace por recochineo, le falta poner:

Y esto va para Alfonso García para que se joda.

A ver, cariño, lo que más les puede fastidiar es que tú...

...no les hagas ni caso y te concentres en tu próximo combate.

Esos dos mamarrachos se van a tragar su palabras,...

...porque tú vas a ser el próximo campeón del mundo.

-Ay... Mira, Pascual, y que no se recupera.

Y Alfonso que está ahí con esos dolores que no levanta cabeza.

-Por Alfonso no te preocupes mujer, él es joven y fuerte como un toro.

Pronto se pondrá en forma. -Sí.

Bueno, yo quiero brindar por nosotros que a pesar de la edad...

...que tenemos aquí estamos, siendo útiles a los que nos quieren.

-Por eso de que el Diablo sabe más por viejo que por Diablo.

Y me parece muy bien que digas que quiere brindar por nosotros...

...porque a fin de cuentas primero está Dios...

...y luego todos los santos. Te voy a decir una cosa, Carmen.

Si a mí mis hijos me soltaran carrete yo este establecimiento...

...lo tendría a la altura de chicote.

Aquí se iba a dar champaña y cócteles Bloody Mary.

Pero eso sí, Carmen, con mucho sabor, con muchísimo sabor.

-Disculpen, hay un hombre que quiere ver al señor.

-Ah. Que pase, Dionisio.

¿Quién es?

-Un... compañero del gimnasio.

-Le traigo lo que me pidió. -Sí.

Bueno, pues gracias, eh, toma.

Gracias por ahorrarme el paseo hasta la tienda.

-Adiós, buenos días. -Adiós.

No me habías dicho que te habías comprado unos guantes nuevos.

-Sí, son... de piel de vaca.

Son lo último que hay en el mercado.

Voy a guardarlos a la habitación no se estropeen.

Anda, que no se va a estropear mientras elegimos película.

-Pero Blas cómo se sienta usted aquí con la rasca que hace.

Que se va a quedar pelado de frío. Aay...

Anda, con lo que me gusta a mí la música del organillo.

-Pero Carmen, hija, si es que ya me da lacha de verte ir y venir...

...atendiendo los clientes aquí en la terraza.

Ya bastante tienes con atender a las niñas, mujer.

-Pero hombre, si a mí esto me entretiene.

¿Has visto al señor del organillo?

-Vaya, hacía tiempo que no veía yo un artilugio musical...

...como este por aquí. ¡Buenos días, señor!

-Buenos días.

¿Es usted el dueño del bar?

-Pues técnicamente por unos días sí, sí, lo soy.

(RÍE) -Pues encantado. Yo soy Benigno.

Y de momento, técnicamente organillero.

Y bueno, le quería preguntar si podía tocar para amenizar...

...a su clientes, bueno, y a todos los vecinos que pasen por la plaza.

-Oiga, me parece de perlas.

Yo soy un admirador de los músicos, porque verá, fui corneta...

...en la mili. Y les voy a contar lo que me pasó.

Cuando yo empezaba, y ya sabe usted que los comienzos siempre son...

...difíciles, resulta que me mandaron tocar todos al rancho.

Me confundí y toqué zafarrancho. (RÍEN)

Así que puse el cuartel patas arriba.

-Bueno, bueno, a ver qué película vemos después del entrenamiento.

Pero bueno qué contento te han puesto ese par de guantes.

-No, simplemente te estoy haciendo caso.

Me dices que no haga caso a las bravuconadas de Fran Carrera...

...y de Nono. Pues yo además pienso que el que ríe último ríe mejor.

Me parece muy bien esa actitud.

-En lo de los guantes tienes razón.

Yo creo que me van a dar suerte y que el próximo combate...

...lo voy a ganar por k.o. antes del tercer o el cuarto asalto.

Timbre. Pero bueno, menuda fiesta...

...tenemos hoy. ¡Dionisio! Pero cómo puede venir...

...tanta gente a visitarnos.

Bueno, será tu preparador, ¿no? Por la hora.

-Bueno, Dionisio, pues abra.

Y si es mi preparador que pase.

-Me tuvieron a chusco y agua 3 meses en el calabozo.

(RÍE) -Historias de la mili. Todos tenemos una.

-¿Y usted sabe tocar muchas canciones?

Bueno, quiero decir muchos tipos de canciones.

Es que a mí me gusta el chotis, el pasodoble...

-Yo le toco a usted lo que quiera.

-Oiga, yo le aconsejaría que no inflamara demasiado la papada,...

...porque acaba de llegar y aquí ya hay cola...

...para cortejar a doña Carmen. (RÍE)

Pero Pelayo, por Dios, que me vas a sacar los colores.

-Es usted muy bromista y picantón. ¿Pelayo ha dicho?

-Sí, sí, Pelayo, como el de la reconquista de Asturias.

Que eso es lo que voy a hacer yo algún día aquí.

Pero de momento, lo único que tengo que hacer es atender...

...a los clientes. Si no le vuelvo a ver, amigo,...

...aquí tiene usted a alguien para lo que necesite.

-Muchas gracias, muy amable.

Hasta ahora, Carmen. -Ahora entro.

-Bueno, ¿y a usted que le gusta la música?

-Pues sí. -¿Quiere que le toque un chotis?

-Ay, me encantaría. -Pues vamos.

A ver qué le parece este.

Chotis del organillo.

-Tenemos que irnos al gimnasio. -Vamos a entrenar, duro.

Ya veo que vienes ahí con ganas.

Pues también te digo otra cosa,..

...a los campeones hay que tratarlos con cuidado.

Porque las prisas cansan. Bueno, voy a por la mochila.

¿Quiere tomar algo? -No.

Hoy se ha levantado de lo más animado así que supongo...

...que rendirá bien en el gimnasio.

Y espero que siga así hasta el combate.

A ver si consigue salir del bache.

Volver al ring con esa victoria sería fundamental para su carrera.

Por eso quiero estar segura de que ganará ese combate.

El contrincante se tirará en el tercer asalto.

-Efectivamente. Perfecto.

Chotis del organillo.

-Vaya, vuelven los aires chotineros a la plaza de los Frutos.

-Y mira qué alegría tienen todos.

-Ay, yo en cuanto escucho esta música es que se me despiertan...

...todas enjundias torearas.

Pero también me viene el viento de la tristeza, Carmen.

Me acuerdo mucho de Enriqueta cuando ella y yo bailábamos aquí...

...cuando se organizaban las verbenas.

No he vuelto a bailar desde entonces, desde que ella se marchó.

-¿Pues sabes lo que te digo? Que también hace mucho tiempo...

...que yo no bailo. -Pues tiene razón.

A grandes males grandes remedios.

-A ver qué estás pensando. -Pues estoy pensando...

...que por qué no nos marcamos tú y yo un paso doble pero a lo cañí.

¿Qué te parece, eh? -Pelayo, que me da mucha vergüenza.

-Carmen, mira, comer, rascar y bailar todo es empezar.

-Ya. Pero sale Teresa y me ve bailando y le da un patatús.

-Es verdad, que no está aquí. ¿Y por qué no ha salido?

-Pues porque tiene el día torcido.

-Si la llamamos. -No, no, no.

Que ya hemos tenido bronca esta mañana.

-Vamos, Pelayo, ¿te animas? ¡Eh!

-Tenemos que ir, Carmen.

Si tenemos más vítores que el Chaparro. Vamos.

Maestro, un pasodoble para la concurrencia...

...y para nosotros.

-A mandar.

Pasodoble del organillo.

Pasodoble.

-Espabila que ahí no puedes estar.

-Es sólo un momento. Estoy cansado y tengo hambre.

-O se va o llamo a los guardias.

-Bueno, no se preocupe que ya me voy.

No hace falta que llame a nadie.

Pasodoble del organillo.

-Vaya, parece que no se te da tan mal.

-Es que me estoy dejando llevar. -Y si te me pones mandona...

...pues se nos escapa el compás.

Aplausos.

Ay, ha sido un placer pero barroco bailar con semejante dama.

-Y para mí también, caballero.

-Pues Pelayo, necesitaría refrescarme un poco la garganta.

-No se preocupe usted que ahora le alivio yo el gaznate, tranquilo.

Hacía tiempo que no veía yo tan viva la plaza.

Aah, que me viene a la mientes una idea.

-Que venga todos días.

-La plaza es de todos, Benigno, usted puede venir cuando quiera.

No, no, por ahí no van los tiros.

Estaba pensando yo que podíamos organizar una verbena.

-¡Una verbena! -Es que es experto en verbenas.

-Aah. -Es el único en lo que sigo...

...siendo tradicionalista. Verá, yo he organizado aquí...

...todas las verbenas del Beato Serafín de Urquijo,...

...que en paz descanse en su urna de cristal.

Pero ahora me gustaría organizar una verbena, cómo le diría yo,...

...menos piadosa, con más jolgorio pagano.

-Pues público no te va a faltar porque mira las ganas...

...que tenía todos de pasarlo bien.

-¿Y no será muy engorroso el tema de los permisos y eso?

-Huy, Benigno, yo ya tengo los cuartos traseros pelados...

...de buscar permisos por esos mundos de Dios.

Además, yo he sido alcalde del barrio.

-Caramba, no sé cómo le ha dado tiempo para tanto...

...con lo joven que es. -Oiga, es usted un fenómeno.

(RÍEN) Carmen, no tiene desperdicio...

...desde los carcañales hasta el torrado.

Ande, ande, pase que le voy a suavizar el gaznate.

Venga. Este Benigno es un hallazgo.

No te gires.

Esos guardias civiles no te quitan el ojo.

Echa a andar delante de mí.

Sin girarte.

-Estos son los martillos. -Sí. ¡Y esos tornillos de ahí?

-¿Estos? Son los que sujetan las cuerdas.

Que para afinarlos se aprietan con una manivela especial.

-Mire, a mí todo esto me suena a chino, pero no porque usted...

...se explique mal. Es que yo de esto no entiendo nada.

Si ya me lo decía mi marido.

-Ah, ¿es usted viuda?

-No. No, pero mi marido está muy enfermo.

-Caramba, lo siento,...

...y perdone si lehe molestado. -No, por Dios.

-Pues yo sin embargo sí soy viudo.

Y bueno, ninguna facilidad innata para la música.

No crea que llevo mucho tiempo con el organillo.

-Huy, pues lo toca muy bien.

-Huy, todavía falta mucho. Pero tengo que reconocer...

...que le pongo mucho interés.

Y ya sabe, todo lo que se hace con cariño...

-Sí, sí, tiene usted razón, a mí me pasa igual.

Que llevo sólo un día trabajando en el Asturiano y fíjese...

...estoy ya muy suelta. -¿Acaba de empezar a trabajar aquí?

-Sí. Es que le estoy echando una mano a Pelayo porque su hijo...

...y su nuera están de vacaciones en Cuenca.

-Aah. -Y... Pero Pelayo, por Dios,...

...¿qué te ha pasado? -¿Que qué me ha pasado?

Que ya no está uno para trotes de galgo corredor.

Terminar de bailar el pasodoble y me ha pegado un zurriagazo...

...la ciática que vamos me ha dejado doblado.

-Será mala para, nunca mejor dicho.

Porque bueno, su destreza no tiene igual, eh.

-Pero Pelayo, ¿no será por otra cosa?

-¡Que no, mujer, que no!

Esto es una ciática pero de las peor especie.

-¿Y por qué está usted tan enfadado?

-Pues se lo voy a contar.

Vengo de ver al del Cascabel, que es el nuevo alcalde del barrio,...

...para preguntarle que qué teníamos que hacer para buscar...

...los permisos para montar la verbena.

Pues me ha pegado una larga cambiada...

...que me ha clavado las astas desde el burladero.

Estos babuinos del régimen a todo dicen que no.

-Seguro que cuando usted fue alcalde las cosas eran distintas.

-Eh, yo puse intención, pero tuve que dejarlo.

Verá, los del régimen y yo no somos de los de contigo pan y cebolla.

Pero bueno, esa es otra historia que ya le contaré algún día.

De momento, Carmen, se nos ha aguado la fiesta.

-Pero a ver qué tendrá de malo montar aquí una verbena.

-Pues sí, te lo voy a decir yo.

En este barrio no hay huertas, pero hay mucho hortelano...

...que ni come hueso ni lo deja comer.

Yo quería organizar una verbena para dar la bienvenida a mis hijos.

-Bueno, que aún no se ha dicho la última palabra.

Y no vamos a permitir que nos agüen la fiesta de hoy.

-¡Pues claro que no! -¡Venga! ¡Vamos allá

Chotis del organillo.

Chotis del organillo.

Chotis del organillo.

-¿Qué estás haciendo? Vale, vale, vale.

Vale, vale, vale...

Alfonso, te tienes que esforzar más, mucho más.

-¿Qué te crees que no lo sé, que soy tonto o qué?

Que así no voy a ganar una mierda ya lo sé, ya.

¡Me cago en Judas!

-Hola, campeón.

-Hola, chicos. ¿Qué tal, cómo estáis?

-¿Que cómo estáis os pregunta? Pues ilusionadísimos.

Desde que les dije que les ibas...

...a dar clase no han parado de pedirme...

...que viniéramos. -¿Ah, sí? Caramba.

-Pero es normal, Alfonso.

Si es que esta oportunidad que les das ellos lo ven...

...como la única manera de no acabar malviviendo en las calles.

-Míralos. Me recuerdan a mí.

-¿Y por qué te crees que te admiran tanto?

Porque te ven como un ejemplo a seguir.

Yo creo que el deporte es la única manera de encauzar a estos chicos.

Bueno, el deporte o la iglesia.

Pero si te soy sincero no veo yo muchas vocaciones.

-A mí fue el boxeo lo que me sacó del mal camino.

Aaay... La verdad es que...

...el boxeo fue...

...casarme con la heredera de los Rivas.

-Bueno, pero... eso no se lo digas a ellos.

-No, tranquilo.

-Buenos días, señora.

Buenos días.

-¿No ha querido disfrutar del baile que teníamos?

Sí, algo he oído, pero estoy muy ocupada.

-Bueno, otro día será. Sí, otro día.

-En su estado no debería hacer esfuerzos, señora.

Ay, qué susto.

-No tiene usted por qué asustarse.

Soy policía, de la Brigada Político-Social, por más señas.

Y estoy aquí para velar por la seguridad de las personas...

...honradas y si es usted honrada, que presumo que sí,...

...no tiene nada que temer.

Muy bien. Me disculpará,...

...pero tengo un poquito de prisa. -¿Y eso?

Tengo que volver a abrir la tienda y todavía tengo que comprar...

...el pan, hacer la comida...

-Bueno, unos minutos de charla con un policía tampoco...

...le entretendrán tanto, ¿verdad? Cuente, ¿qué tal el negocio?

Bien.

-Ajá. Bien. ¿Qué vende, ropa?

Sí, ropa y... complementos.

Bolsos, guantes, broches.

-Y dice usted que bien. ¿Y qué era antes la tienda, eh?

¿Una tienda de ropa también? ¿Qué fue, un traspaso?

Antes fue un estudio fotográfico.

-Aah. Pero llevaba mucho tiempo cerrado.

-¿Y por qué lo cerraron?

Por enfermedad.

Y ahora si me disculpa, de verdad, tengo prisa.

-Bueno, siento si le ha parecido demasiado curioso.

Pero en eso precisamente consiste mi trabajo; en estar bien...

...informado de todo lo que pasa...

...en este barrio. Ya, entiendo.

-Eh, os gusta darle al saco, ¿no? Pues dadle bien, hombre.

-¿Que si os gusta os pregunta? ¡Cómo no!

Dispuestos a empezar cuando tú quieras.

-De eso quería hablarte, Ángel, no...

Hoy no es el día para enseñarle nada a los chavales.

Estoy desconcentrado, no golpeo bien.

No creo que pueda enseñar nada.

-No sé, Alfonso, como tú veas.

-No, es que mira... A mí me da mucha pena que...

...hayáis venido para nada, pero no quiero que se lleven...

...una idea equivocada ni del boxeo ni de mí.

-Venid aquí, chicos. Que dice Alfonso que hoy no va a poder ser.

Está muy cansado del entrenamiento y tiene que descansar.

Pero es normal, los campeones también necesitan descansar.

-Yo lo siento, chavales, pero me estoy preparando...

...para revalidar el título de campeón de España...

...y para eso hay que entrenar duro y ahora no puedo distraerme mucho.

¿Entendéis? -Tiene que reponer fuerzas.

...para volver al ring y conseguir otro título.

Le querréis ver como campeón, ¿no?

Teléfono.

-Bueno, y nosotros... -Una llamada para un tal Ángel.

De parte de Salvador. -¡De Salvador!

-Ahí tienes el teléfono. -Me parece muy raro.

¿Te importa quedarte con ellos un momento, Alfonso?

-No... -Por favor.

Sed buenos, que no me diga luego lo contrario.

Gracias.

-Pues bueno, una cosa muy fundamental en el boxeo...

...es concentrarse. Porque si no, mira,...

...te puedes golpear. Así que hay que coger la guardia.

Hay que taparse la cara. La cara nunca te la puede tocar...

...solamente tu madre. Así que venga, la mano atrás.

Golpea. ¿Cómo te llamas tú? -Samuel.

-Samuel. Pues golpea fuerte.

-Bueno, no le entretengo más, señora, que está usted en estado...

...y no debe de estar mucho tiempo de pie.

Ya seguiremos charlando otro día. Cuando quiera.

-¿Qué te ha dicho? ¿Qué quería ese hombre?

¿Lo conoces? -Da igual.

Es un tipo peligroso y nos puede traer problemas.

Como César, ¿no? ¿También le quieres denunciar?

Porque te advierto que es policía.

-Sigues igual de cabezota, Teresa.

¿Quién te crees que soy, un chivato?

Ayer... lo dudé.

-Pues no, no lo sabía.

Y a pesar de que el peligro nos ronda y para prueba tienes...

...a ese de la Social husmeando por la tienda,...

...he decidido que voy a ayudarte.

¿De verdad? -Sí, de verdad.

Y que conste que lo voy a hacer por ti.

-Tengo un nuevo caso en el bufete buenísimo.

-Qué bien. Te felicito.

-No, no, no, es que no te lo vas a creer.

Mira, resulta que el otro día se presentó en mi despacho un señor...

...para explicarme que es polígamo.

-¡Polígamo! -Ajá.

Polígamo, que tiene tres mujeres.

-Qué jeta tiene el tío.

-Según se mire. Al parecer el tipo ha vivido...

...muchos años en Arabia haciendo negocios con los jeques...

...y allí por lo visto si te lo puedes permitir es normal.

-Bueno, a mí no me parece muy normal un hombre con tres mujeres.

Ni tampoco al revés. -Mujer, son costumbres musulmanas.

Puede que a ti no te parezca normal, pero allí es legal.

-¿Y entonces cuál es el problema?

-Pues el caso es que ahora ese señor se quiere venir a vivir...

...a España otra vez, pero lógicamente se quiere traer...

...a sus tres mujeres y a sus doce hijos.

Y voy yo y le digo: Bueno, vamos a ver, mire usted.

El primer matrimonio es válido, pero los otros dos...

Pues no. Y va el tipo y me saca un fajo...

...de billetes, los planta encima de la mesa y me dice.

¡Arréglelo, quiero a mis tres mujeres conmigo!

¡Las amo a las tres! Ay, mira qué bueno, qué bueno.

-¿Y qué hiciste?

-¿Qué hice? Pues le dije que se guardara su dinero.

Que puede que haya otras cosas que se solucionen a golpe...

...de billete, pero que en asunto de casorios manda la Iglesia...

...y que no hay tu tía. Que ya le mandaría la minuta...

...cuando se resolviera el caso. ¿Y crees que tiene solución?

-Bueno, depende. Tal vez renunciando a la nacionalidad...

...española y adquiriendo la de Arabia, pero... no sé.

Ya veremos. Oye, por cierto, este aceite está buenísimo.

-¿Te gusta? -Sí.

-Se lo encargué a Benita que lo trajera de su pueblo.

-¿De Linares? Fantástico. -Sí.

Me encanta verte tan animado y con tanto apetito.

-Por fin veo un desayuno como Dios manda, no la bazofia aquella...

...que nos ponían en aquel hotelucho?

-¿Qué hotelucho? Si me dijiste que el edificio donde se celebró...

...el seminario era una joya.

-Sí, sí, sí. Arquitectónicamente hablado sí.

Las aulas, los claustros, los jardines, todo en medio...

...de la naturaleza; vamos, una maravilla.

Pero los asistentes estábamos hospedados en el pueblo...

...del al lado, en un hotel llamado Vitoria.

No sé por qué, pero la comida era horrorosa.

-Ay, pobre, pasarías hambre.

-Pues no, no porque descubrimos un colmado donde nos preparaban...

...unos bocadillos de queso y chorizo que quitaban el hipo.

Pero igualmente lo más divertido eran las partidas que jugábamos...

...al mus, con Pepín Martínez, antes de irnos a acostar.

-¿Sí? -¡Madre mía! ¡Vaya farolero...

...jugando a las cartas!

-Bueno...

-Buenos días. -Buenas.

-Soy de la Brigada Político-Social.

-Pase. Soy Ángel, el responsable del dispensario.

-¿Se ha puesto nervioso?

-¿Yo?

-Sí, usted.

-No, ¿por qué iba a ponerme nervioso?

-¿Le incomoda mi presencia en su local

-No.

¿En qué puedo ayudarle? -¿Ayudarme?

Soy yo el que puede ayudarle a usted, y mucho.

Para que no tenga problemas.

Supongo que no quiere meterse en líos.

¿A que no?

-Perdone, pero no sé si le entiendo bien.

¿De qué hablamos exactamente?

-Verá, ayer vino a verme, Tarsicio, el párroco.

Estaba muy preocupado el pobre hombre.

-Y...

-¿Cómo que y?

¿Le da igual saber que don Tarsicio está preocupado?

¿No le importa lo más mínimo?

-Pues no sé por qué tiene que preocuparme a mí...

...sus problemas, si apenas nos hemos vistos dos veces.

-Ya, pero como religioso que es usted debería solidarizarse...

...con su preocupaciones, ¿no?

¿O acaso a abandonado ya la fe,...

...padre Ángel?

-Así que después de tanto tiempo me entero que mi marido...

...es un experto jugador de mus. -No, no, no, no te creas.

Yo nunca juego porque siempre pierdo.

Y siempre pierdo porque todo el mundo descubre mis señas.

-¿Qué señas? -Sí, mujer las señas...

...que se hacen entre los jugadores para saber qué cartas tienen.

Lo que pasa es que según Pepín yo no envío señas, yo las telegrafío.

(RÍE) -¿Y cómo son esas señas?

-¿Cómo? Pues mira, imagínate que estamos aquí en la mesa jugando...

...unos cuantos y que tú y yo somos compañeros de partida.

Y yo abro mi baraja y veo que tengo dos parejas y te lo quiero...

...comunicar a ti sin que nadie se dé cuenta.

Pues muy sigilosamente sin que nadie me vea... levanto las cejas.

Así. (RÍE)

-Sin que nadie me vea.

¿Lo ves? Pues mira, ahora imagínate que tengo dos ases.

¿Qué hago? Dos ases. Arrugo la nariz, como un conejillo.

(RÍE) -Que tengo dos reyes,...

...saco la lengua. Que tengo tres, me muerdo el labio.

Envido, levanto la cabeza. Envido, levanto la cabeza.

Y todo eso sin que nadie se dé cuenta.

Hombre, por el amor de Dios, cómo nos van a dar cuentas.

-O sea, que lo más importante en el mus es saber mentir.

-Pues sí, cariño, pues sí, como en la vida misma.

-Siéntese.

¡Siéntese!

-Bueno, ¿y cuál es el problema que le preocupa a don Tarsicio?

-Pues digamos que el hombre está inquieto por el funcionamiento...

...del dispensario, no lo ve nada claro.

Por otra parte, tanto él como yo nos preguntamos si esto...

...hasta qué punto se ajusta a la legalidad vigente.

-Bueno, eso es muy fácil, se lo explico yo.

Mire, aquí lo que hacemos es atender las necesidades...

...de la gente humilde, nada más.

Les ofrecemos un plato de comida o les atendemos médicamente.

Especialmente a los que no pueden ir al hospital.

-Todo eso está muy bien, pero yo lo que quiero ver...

...es los papeles. ¿Me los puede mostrar?

-Sí, claro. Un momento.

Creo que son estos. Sí.

Aquí tiene, está todo en regla.

-Don Mauricio Salcedo, don Abel Zamora, vaya hombre...

Veo que cuenta usted entre sus amistades con un médico...

...y un abogado de prestigio.

-Sí, es que yo no hago distinciones a la hora de escoger mis amistades.

Sabe, al fin y al cabo todos somos iguales.

Y nacemos y morimos de la misma manera.

-Sí.

Pero algunos mueren antes que otros.

Y hace bastante diferencia, ¿no?

Ándese con ojo.

Ayudar a los demás está muy bien y es de muy buen cristiano.

Pero también hay que mirar a quién se ayuda.

De lo contrario uno puede meterse en problemas muy serios...

...y entonces no le salvaría ni la gracia divina.

Se lo dice el inspector Aguirre.

Que no se le olvide.

-Doña Estela, ¿puedo hablar con usted un momento?

-Yo no tengo nada que hablar contigo, Rosa.

Así que si me permites. -Serán unos minutos.

-Pues no, Abel se ha ido ya para el bufete.

Muy bien, yo se lo digo.

Ah, Pepín, Abel me dijo que estás hecho un campeón en el mus. (RÍE)

Cómo que no, si os pasasteis todo el seminario jugando al mus...

...en el hotel Vitoria.

Cómo que no sabes de qué seminario te hablo.

-Te lo digo en serio, Clementina. Que a mí los hombres...

...no me impresionan por su belleza física.

A mí lo que de verdad me puede impresionar de un hombre es...

...lo que tiene dentro, ya sabes.

-Bueno, sí pero es que eso se lo imagina una.

¿Crees que sospecha algo?

-Pues no lo sé, el tipo no hablaba claro.

Me insinuó que no me metiera en problemas,...

...que tuviera cuidado. Pero te digo una cosa,...

...si hubiera sabido que César está ahí nos habría detenido.

-Por favor, cualquier papel, me da igual, el que sea.

Estoy dispuesta a humillarme, pero por favor, no me deje en la calle.

-Está visto que de tanto saltar de cama en cama...

...has perdido la poca dignidad que tenías.

-A los pensamientos y a los sentimientos más profundos...

...que guarda un hombre dentro la parte más espiritual,...

...vamos, para que tú me entiendas.

-Anda que menuda cursilada acabas de decir.

¿Pero qué pasaría si fuese ahora alguien allí?

-He dejado un cartel de que vuelvo más tarde.

Aun así es muy peligroso esconder a César en un sitio...

...donde pasa tanta gente. Hay que trasladarlo cuanto antes.

-Eso no puedo negarlo, pero tampoco perdonar una traición.

¿Crees que me puedo permitir el lujo de tener a alguien...

...capaz de venderme a la primera de cambio?

Es un riesgo que no puedo correr.

Que no he pegado ojo en toda la noche.

-¿Tu marido no te deja dormir con los ronquidos?

No, no, no es Héctor. Estoy preocupada por...

...otra persona.

-¿Y si yo te digo que esa persona que tanto te preocupa...

...está sana y salva y me ha enviado para tranquilizarte?

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Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 140

22 mar 2010

Cristina está preocupada porque no tiene noticias del escritor pero Abel piensa que su primo debe de estar ocupado con su supuesta novia. La realidad es que Salvador tiene otros planes. Ana ha decidido amañar un combate para que Alfonso pueda salir del bache en el que se encuentra. Pero Alfonso no entrena como debiera. Un músico callejero, Benigno, anima la Plaza de los Frutos. Pelayo, que se ha quedado al frente del bar porque Marcelino y Manolita se han ido de viaje, tiene la idea de montar una pequeña verbena después de marcarse un aplaudido chotis con Carmen. Abel habla de su pasado Seminario y realiza una demostración de señas de mus. Ángel oculta a César en su dispensario, evitando que el Maño le dé caza.

Histórico de emisiones:

22/03/2010

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