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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 130 - ver ahora
Transcripción completa

-Diana, ¿y si es inocente?

-Me da igual, me da igual. -Vale.

-Tengo que pensar en mí, ¿entiendes?

Tengo que pensar en mí.

Así que voy a hacer lo que tengo que hacer. Y se acabó.

-Es uno de los presos que se han fugado de la cárcel.

¿Quién es? Puede que lo conozca. -Eso da igual.

A mí no me da igual.

Yo sé mejor que nadie cómo se vive entre rejas.

Quiero sentirme útil. Ayudar de verdad.

-¿Qué hace usted aquí?

-He venido a felicitarte.

Al fin vas a hacer de Micaela en "El diablo bajo la cama", ¿no?

-En estos casos la verdad hay que ser muy cautos y hasta que no...

...se tiene un contrato sellado. Pero bueno, ahora sí puedo...

...anunciar que vamos a emprender en breve una gran gira...

...de exhibición por toda Sudamérica y que la carrera...

...de mi representado acaba de despegar y puedo asegurar...

...que tras el título de campeón de España...

-¡Hijo de puta!

-Espero no tener que arrepentirme de esto.

-Yo decido siempre...

...cuándo,...

...cómo...

...y dónde.

-Dígame la verdad, madre.

-Bueno, sigue en la enfermería, pero está despierto.

Y eso es una buena señal.

-¿Y sabe que he perdido el combate?

-Sigue pensando que eres el campeón.

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día...

...más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento por todo el que venció...

...su desaliento.

Le canto al mar por todo aquel que tuvo...

...que olvidar...

...para empezar...

-Reconozco que me has sorprendido gratamente.

No esperaba que fueras tan apasionada.

Estabas tan fría al principio. (RÍE)

Si eres lista... podrás sacarle mucho provecho a tu talento.

Y no me refiero precisamente a tus dotes de actriz.

Sabes de lo que te hablo, ¿verdad?

No te hagas la remolona y levántate, anda.

Eh, quiero ver qué tal se te da hacer el nudo de la corbata.

Me encanta.

Me encantan las mujeres que guardan un poco de pudor.

Es una de las pocas virtudes que no se pueden fingir.

Aunque... debes de tener más cosas que me gustan.

Normalmente tengo suficiente con una vez.

(RÍE) Con lo dulce y sumisa que estuviste anoche...

...parece mentira que te levantes tan arisca.

-Tengo que estar a primera hora en el teatro.

-Te recuerdo que tu carrera en el teatro depende...

...de lo cariñosas que seas conmigo.

Cuanto más me des...

-Señora Portillo. Muy buenas, soy Héctor Perea.

Ya tengo las pruebas que me pidió.

Sí, por supuesto que puedo hacérselas llegar en persona.

Si me dice la dirección.

Pues allí estaré.

Adiós.

Llaman a la puerta. Adelante.

Hombre, Bonilla.

-Buenos días, Comisario.

Señor Perea, perdón.

-Dichosos los ojos. Casi no te reconozco...

...con esa pinta de trasnochado que traes.

¿Dónde te has metido todo este tiempo?

-He estado... dando vueltas por ahí.

-Pues parece que volvieras de la guerra.

-Es que he estado llevando una vida un poquito desordenada.

De un lado para otro y... bebiendo más de la cuenta.

-Malo.

-Pero bueno, necesitaba algo para olvidar la...

...la imagen de esa mujer cuando la ejecutaron.

-¿Y lo has conseguido?

-Más o menos.

-Eso es un no.

Te pongo una copa. -Gracias.

-A esa mujer no la voy a poder olvidar nunca, ¿sabe?

Pero lo pasado pasado está.

Esa situación me hizo perder mi trabajo y no quiero...

...que me arruine la vida.

-Muy sensato.

Pero sigo pensando que tienes muchos pájaros en la cabeza.

-Eeh... eso era cuando vivía de ilusiones.

Ahora me he dado cuenta que...

...la vida no siempre es como uno quiere.

-Pero se debe luchar para conseguirlo. ¿No te parece?

-Exacto.

Llaman a la puerta.

¿Rosa?

Rosa, buenos días.

(LLAMA A LA PUERTA)

Venga, levanta, dormilona.

He venido para sacarte de la cama y llevarte a desayunar.

(LLAMA A LA PUERTA)

¿Rosa? -¿Qué hace usted aquí?

Carmela, he venido a recoger a Rosa.

-¿Pero no ve que no está?

Márchese que esta es una casa decente.

Bueno, perdone.

Ya me voy. -Adiós.

-¡Aaaay! Lo que me faltaba.

Me pilla la patrona con un hombre aquí y me echa a la calle.

Me va a echar a la calle.

-Anda, sabe perfectamente que estoy aquí.

-¿Eh?

-¿Quién te crees que me abrió ayer, eh?

¡Por favor, por favor!

(RÍE)

Abre.

-Quiero trabajar con usted, Comisario.

Joder, perdón, Sr. Perea.

-¿Aquí? ¿Pero tú has visto esto, chaval?

Si apenas hay sitio para mí.

-No pasa nada, yo estaré disponible...

...las 24 horas del día donde usted quiera.

-Esto apenas da para media jornada la mitad de los días.

Mira, esto es lo último que he hecho, para que te hagas una idea.

-Bueno, yo lo único que quiero es aprender de usted.

Es el mejor policía que he visto en toda mi vida.

-Yo ya no soy policía, Bonilla. Soy un huele braguetas,...

...dicho mal y pronto. Y ser detective aquí...

...no tiene nada que ver con lo que sale...

...en las películas, te lo aseguro.

-Podemos hacer otros tipos de investigaciones.

Usted sabe que la policía no trabaja ciertos casos...

...por falta de tiempo y de medios.

-Sigues teniendo muchos pájaros en la cabeza.

Comprendo que aún estás un poco desorientado.

Pero ahora que parece que ya has superado todo lo que pasó...

...deberías empezar a pensar en cosas que...

...realmente merezcan la pena.

-Lo he pensado mucho y es lo que más ilusión me hace.

-Y a mí también me ilusionaría, pero es sólo eso una ilusión.

Tienes que aprender a vivir aceptando lo que hay.

Y lo que no hay aquí es dinero para pagarte ni un mísero jornal.

-Usted sabe que por dinero no lo hago.

-Razón de más para que te lo tomes con tranquilidad.

Estoy seguro de que vas a encontrar cosas mucho más interesantes...

...que hace que perder el tiempo en un cuchitril como este.

-Muy bien.

Pues no le molesto más.

Gracias de todos modos, señor.

Adiós.

-Bonilla.

Suerte.

-Suerte a usted también.

-Gracias de nuevo por su discreción. Tome.

Quédese tranquila. Nadie me verá salir, ¿eh?

Sigue, anda.

Las mujeres como tú siempre termináis con un tipo celoso...

...y controlador como ese novio tuyo.

O es sólo un pretendiente, ¿eh?

-Es un buen hombre, un caballero.

(RÍE) -Si fuera un caballero no habría venido aquí...

...a estas horas de la mañana, ¿no crees?

-Pues es la primera vez que lo hace, nunca viene si no lo invito.

-El típico calzonazos, ¿no?

-Es un buen hombre.

Respetuoso.

-Vaya, parece que la cosa va en serio.

Lo defiendes como una loba.

-Porque no le quiero hacer daño.

Se entera de lo que ha pasado esta noche y yo...

-Te librarías de un pelmazo.

Pero tranquila, no se va a enterar por mí.

A mí tampoco me interesa que llegue a oídos de Estela.

Una cosa es que me vean con ella y otra bien diferente...

...es que me vean contigo. ¿Comprendes?

-Ya. Porque yo no tengo la categoría de Estela, ¿no?

-Hombre, yo no lo habría dicho así para no ofenderte.

Pero has dado en el clavo.

Estela es una dama con clase y tú no sabes ni el nudo de la corbata.

Y aunque aprendieras no le llegarías...

...ni a la altura del zapato.

-¿Qué haces? ¿Dónde crees que vas?

-Tengo que irme. No quiero seguir viviendo encerrado.

Pasos.

Llaman a la puerta.

-¿Quién es?

Soy yo, Salvador.

Pan... y leche fresca.

Como ayer no pudiste hacer la compra...

¿Ocurre algo?

-Lo he pillado intentando irse. Que dice que ser quiere marchar.

¿Estás loco? Con lo que te habrá costado fugarte.

-Que yo no quería fugarme.

Soy tan cobarde que ni siquiera sería capaz...

...de preparar una cosa así.

Todavía no sé cómo he llegado hasta aquí.

-Pues yo sí sé cómo has llegado a esta casa.

Y por si no lo sabes me juego mucho dándote cobijo.

-Es una forma de hablar, mujer. No te enfades.

Lo que quiero decir es que aún no me creo todo lo que ha pasado.

Bueno, bueno, ¿por qué no nos tranquilizamos un poco...

...y nos sentamos a desayunar, eh?

Dale un hervor a esto y corta unas rebanadas, si no te importa.

-Mauricio. Buenas.

-No me diga que al final ha ido solo al laboratorio.

De allí vengo. Y me han dado más cosas de las que esperaba.

Material de primeras curas, analgésicos y antibióticos.

-Sí, si ya veo, pero... habíamos quedado para ir juntos.

Lo siento, pero es que esta mañana me he levantado con unas ganas...

...locas de ir a ver a mi novia.

-Ay, el amor, lo puede todo. Sí, lo puede todo.

El problema es que cuando he llegado ya no estaba.

Supongo que habrá ido al teatro.

Y como tenía al lado el laboratorio pues he pensado, pues mira...

...voy ahora y así ya me lo quito de encima.

Es que hoy me he levantado como muy impulsivo.

-Es usted un hombre enamorado. No hay más que verle.

Por eso hace esas cosas. Bueno, además he estado...

...pensando en lo que hablamos ayer y tenías razón.

Creo que puedo demostrarle que la quiero sin sentirme...

...desplazado por el hecho de que sea actriz.

-¿Como yendo por la mañana a darle los buenos días?

Por ejemplo. Lo que pasa es que el próximo día tendré que ir...

...más temprano. -Bueno, sí.

Y además tendré que poner una excusa.

No, lo digo por mi madre. -Ah.

Desde que se quedó viuda la pobre parece que todo su mundo gira...

...entorno a mí y no entendería que saliera a primera hora...

...si no fuera por un motivo estrictamente profesional.

-Ya, bueno. Pero tarde o temprano la mujer tendrá que hacerse...

...a la idea de que usted querrá formar su propia familia.

Sí, pero esa va a ser una batalla dura de librar.

Y la verdad es que me siento como un chiquillo con zapatos nuevos.

-Bueno, dejemos esto en el dispensario.

Imagino que tendrá que abrir su consulta.

Sí, lo que pasa es que he pasado todos mis pacientes...

...a la mañana para tener la tarde libre, si a usted le parece bien.

-Pues yo no sé a Rosa, pero le aseguro que a mí...

...me ha alegrado el día. Anda, tire.

-No tengo mucho que contar.

Nati me dijo lo que tenían planeado.

Lo único que sé es que el furgón se paró en mitad del camino...

...y oí decir algo a los policías sobre una rueda pinchada.

De pronto la puerta del furgón se abrió y todos salieron corriendo.

Yo me quedé en mi sitio, pero mi compañero tiró de mí...

...para que saliera y me fui con él.

Después mi compañero me contó que no me había querido decir...

...nada por si me echaba para atrás.

¿Y qué pasó después? ¿Cómo llegaste a Madrid?

-Nos tiramos dos días caminando durante la noche...

...y buscando un sitio donde descansar por la mañana.

Al llegar a Madrid mi compañero entró en un bar,...

...hizo una llamada y vinieron a buscarnos.

A mí me trajeron aquí y a mi compañero supongo...

...que le habrán llevado a otra casa.

¡Esto es insoportable!

No quiero seguir ni un minuto viviendo con este miedo.

Vamos, hombre. Has sido muy valiente llegando hasta aquí.

Aunque te empeñes en decir lo contrario.

-Mira, a mí el poco valor que me quedaba se me acabó...

...cuando volví de la guerra.

Me he pasado tanto años metido en un agujero sin ventanas.

Dependiendo de una hermana ciega, muerto de miedo cada vez...

...que oía un ruido o alguien se acercaba a la puerta.

Esto es insoportable y prefiero la cárcel a esto.

No. No sabes lo que dices.

-Claro que lo sé.

Aquí estoy condenado a vivir siempre muerto de miedo.

En la cárcel por lo menos tendré la esperanza de que podré...

...llegar a hacer una vida normal cuando cumpla mi condena.

-¿Pero y qué pretendes hacer, entregarte?

-Mira, si estuviera en otra situación a lo mejor...

...podría salvarse, Héctor, pero...

Tal y como está dudo que salga de esto,...

...por mucho que mi madre diga que sí.

-Tu padre ha recuperado la consciencia, Alfonso.

Y eso es muy buena señal.

-Ni siquiera puede valerse por sí mismo, Héctor.

Está encerrado en un cuarto y le cuida una persona...

...que ni siquiera conoce. Ahí no tiene ni el calor...

...de su familia para ayudarle. Que eso es lo que me jode,...

...que no puedo estar ahí cuando me ha necesitado.

-Tú no tienes culpa de nada, por Dios.

Tu padre es un hombre muy mayor, y perdona que te lo diga,...

...pero debe estar muy cascado por la vida que ha llevado.

-Pues a eso me refiero, a la mala vida que le he hecho pasar.

Cuando vivíamos en el pueblo nunca le perdoné que nos abandonara...

...cuando le metieron en le cárcel. Como si él tuviera la culpa.

-Tú eras sólo un crío, no podías entender las cosas como ahora.

-Cuando vine a Madrid yo ya no era un crío y tenía la misma rabia.

Yo seguía metiéndome en problemas un días tras otro.

Y le hice pasar las de Caín.

-Sí, yo puedo dar fe de que fue muy duro para todos vosotros...

...adaptaros a esta ciudad.

-Bueno, y yo ahora vivo como un marqués y él está...

...pudriéndose en la cárcel.

Por eso me siento mal, Héctor, porque...

Tengo la sensación de que si le hubiera dado el calor...

...que un hijo le tiene que dar a un padre...

...no se le hubiera ocurrido...

...falsificar un pasaporte para irse a América.

-Él sabía muy bien lo que se hacía y debería haber tenido más cuidado.

-Él lo que quería era desaparecer y dejar de darnos problemas.

Y ni siquiera eso le salió bien, Héctor.

Lo único que se ha llevado es el dolor que le hice pasar.

-Dejadme que me vaya, por favor.

Os juro que no diré dónde he estado escondido.

Diré que estuve en el monte hasta que me flaquearon...

...las fuerzas y así no sospecharán de vosotros.

-Vamos a hablarlo con calma, es lo único que te pido.

-Cuánto más tarde en entregarme más posibilidades hay...

...de que piensen de que alguien me estaba ayudando.

-Escúchame, ahora estás muy asustado y es normal.

Pero tienes que mantener la cabeza fría antes de decidir nada.

-Lo he pensado una y mil veces, quiero ir a la cárcel.

Allí tendría compañeros, alguien con quien compartir algo.

-Y me parece muy bien y lo comprendo.

Todo lo que has vivido hasta ahora ha sido tremendamente duro.

A nadie le gustaría estar en tu piel en estos momentos.

Pero aprovecha unos minutos más la oportunidad que tienes...

...de pensar bien lo que vas a hacer.

-Lo siento.

Siento haceros pasar por todo esto.

Debéis estar preocupados por si os delato, pero os doy mi palabra...

...de que no diré nada.

-Supongo que tu padre ya se habrá olvidado de todo eso.

-No...

Esas cosas quedan aquí, Héctor.

Y luego pasan factura, sino mira lo que le ha pasado a mi padre.

-Pues yo no pienso que eso sea así.

-Pues yo sí que lo pienso.

-Además piensa en la suerte que has tenido dejando atrás...

...ese mal genio y esos prontos...

...que antes te perdían. No le des más vueltas.

Es normal que te arrepientas de todo lo que hiciste mal,...

...a todos nos pasan. Pero a lo hecho pecho.

Y nunca es tarde para rectificar.

-No, no tengo perdón de Dios, Héctor.

-Que sí, hombre, que sí.

Estoy seguro de que Pascual ya no piensa eso.

Ja, anda que no debe estar orgulloso de ti.

Si no hacía otra cosa que pedir fotos dedicadas tuyas.

-Antes.

Ahora sabrá cuando se entere que ni siquiera soy campeón de España.

-Bueno... Has tenido un revés.

Uno de tantos por los que tendrás que pasar en tu carrera.

Tú sabes mejor que nadie lo duro que es el mundo de boxeo.

Pero por eso mismo no puedes bajar la guardia.

Y tienes que concentrarte en seguir luchando como tú sólo sabes hacer.

-¿Pues sabes qué re digo?

Que tienes razón, cuñado, coño.

Que voy a luchar y que no me van a sacar de este mundo tan fácilmente.

Porque a mi padre se lo debo y le debo esa alegría. 323

-¡Así me gusta, coño! Que sigas conservando...

...el espíritu de campeón, el que te ha hecho grande.

-Bueno, ¿y te has enterado de lo de Nono, te contó mi madre?

Menudo... qué hombre, eh. Me entero por la radio...

...que se hace representante de Fran Carrera.

Si no lo oigo por la radio lo hubiera leído en el periódico.

-Ese Nono es un granuja. Es una escoria de hombre.

Se acercó a ti como una serpiente y se ha ido de la misma manera,...

...actuando a tus espaldas.

-Mira que yo ya tenía claro que no tenía..

...nada que hacer con él, pero....

Pues que me he quedado solo.

-Bueno, ya encontrarás a alguien que lleve tu carrera...

...como Dios manda. Lo mejor que te ha podido pasar...

...es que Nono desapareciera de tu vida.

No te imaginas lo que me alegro de que ese sinvergüenza...

...deje de sacarte los cuartos.

-¿Por qué no me dejáis marchar?

Y acabamos de una vez.

Quizá nos cuesta creer... que prefieras la cárcel a esto.

-Además ahora estás involucrado en una fuga. Te juzgarán,...

...te caerán más años;...

...tal vez nunca vuelvas a pisar la calle.

-Tampoco podré pisarla viviendo así.

-Por ahora. -¿Hasta cuándo?

¿Tú dices que me comprendes? No tenéis ni idea...

...de lo que es vivir sin apenas poder respirar por no hacer ruido.

No sabéis lo que es.

También yo sé lo que es estar en la cárcel, mucho tiempo, sabes.

Y allí, es verdad, conoces gente. Haces amigos.

Y compartes tus sueños con compañeros que piensan como tú.

También sé lo que es pasarse la vida soñando con salir...

...algún día de allí.

Pero a ti no te van a dar ni la posibilidad de soñar.

Se ensañarán contigo, te torturarán.

Y te harán la vida tan insoportable que desearás estar muerto.

-¿Qué va a ser ahora de mí?

-Deja que te ayudemos. El partido te dará unos papeles...

...falsos con los que puedas irte, pero eso lleva su tiempo.

-Toda la policía los estará buscando.

-Bueno, pero aquí estás a salvo. Te puedes quedar unos días más...

...hasta que te encuentren otro sitio seguro.

-No sé qué hacer.

Os juro que no sé ni qué pensar.

-Vamos a calmarnos, ¿te parece?

Ve a darte un baño, yo vuelvo a calentar la leche...

...y luego lo hablamos todo con tranquilidad.

-Ahí están los cafés, padre.

-Y según dice el médico pues estamos más sanos que la manzana...

...de Eva. Y además, el sargento chusquero de la familia...

...nos ha dado el alta porque parece ser que ya no teníamos...

...ninguna postillita en el cutis.

-Pero ha sido muy duro, Gervasio. Vamos que, os voy a confesar,...

...en ocasiones hasta os he echado de menos y todo.

Eso de estar en casa era muy duro.

Vamos, era capaz de venir hasta maquillado.

-¿Pero qué dices, habrías sido capaz de venir...

...maquillado de payasete? -De payasete no, de sanote.

Lo que hiciese falta. Que la Manolita en casa manda...

...mucho, no había quién la aguantase.

-Como que manda más que el general de los ejércitos imperiales.

-Si es que encima es lista, tiene un ojo...

Que es no hay quien la engañe. Es que eso está clarísimo.

-Tiene ojo halconero, en eso se parece a mí.

-Y es lista como un zorro. Es que las ve venir todas.

-¿Qué, caballero, qué le ponemos?

-¿Que no me reconoce nadie o qué?

-¡Hombre, Bonilla! Me cago en la leche, cuánto tiempo.

-Dichosos los ojos que le ven a usted por aquí.

-¿Dónde se ha metido tanto tiempo?

-Bueno, es que tuve que dejar la policía cuando asistí...

...a la ejecución de... -Sí, sí no hace falta...

...que nos cuente con pelos y señales la fechoría.

¿Pero dónde se ha metido todo este tiempo?

Bueno, he estado dando tumbos por ahí.

-Bueno, pues se acabaron. Siéntese que le vamos a invitar...

...a tomarse un chocolatito caliente. ¿Eh, Marcelino?

-Sí, que lo he preparado yo, que me sale muy rico.

Porque estamos celebrando que volvemos al Asturiano.

-¿Qué han estado de viaje también?

-Bueno, más bien hemos estado en la selva pero de Birmania.

Verá, las niñas nos contagiaron la varicela.

Hemos tenido unas fiebres de campeonato.

Y aquí, claro, la Sra. de Gómez no nos ha dejado poner...

...los pies en la puerta.

-Bonilla, entre la vida y la muerte.

Ahí cerquita hemos estado. Sí, sí, ha sido muy duro.

Pero buen, ya estamos aquí. Voy a por ese chocolate.

-Prefiero un coñac, que... no me he dado a la bebida,...

...pero bueno que lo necesito. -Bueno, pues un coñac.

Pero Bonilla ya sabes lo que te pasa a ti con el coñac...

...y con estas bebidas que luego... te vas por la pata abajo.

-Ya, pero es lo único que me ayuda a olvidar.

-Pero es que no hay mal que dure 100 años.

¿No me diga que a estas alturas aún no ha superado el berrinche?

-No, lo de esa mujer ya está olvidado, gracias a Dios.

Lo que me cuesta olvidar es... que soy un fracasado.

Salud.

¿Quieres tomar algo?

-No, gracias, te lo agradezco. Pero... he quedado...

...con una clienta para entregarle esto y no estaría bien...

...que la hiciera esperar. Como quieras. Siéntate.

Supongo que Alfonso te habrá contado lo de Nono.

-¿Ha sido una mera casualidad que le propusieras que cambiara...

...de representante? No, claro que no.

Eso es lo que cree Alfonso. Y espero que siga siendo así.

Nono vino a verme al despacho para anunciarme que lo dejaba.

Que ya no le interesaba seguir con la carrera de Alfonso.

-Qué sinvergüenza.

Si supieras el cuento que le echó.

Me dijo que había perdido la ilusión y que Alfonso...

...le había decepcionado. Y lo que pasaba es que ya tenía...

...en el bolsillo a Fran Carrera. -Era de esperar.

Pues... no sé. A mí me pilló por sorpresa.

No sé, ese canalla consiguió convencerme con su palabrería.

Pensé que estaba dispuesto a apostar por Alfonso hasta el final.

Qué tonta fui.

-Ahora lo que importa es dar con alguien que se haga cargo de él.

Ah, esa es otra. No va a ser nada fácil.

Nono me dio unos nombres pero he descubierto que esa gente...

...sólo lleva boxeadores de segunda.

-Alguien habrá que merezca la pena.

Al parecer nadie está dispuesto a cargar con un peso muerto.

Así es como lo llaman en el mundillo del boxeo.

-¿Con quién has hablado?

Con el mejor, un tal Benito Granados.

Bueno, y con todos estos.

-Bueno, pues aquí acaba nuestro bonito paseo. (RÍE)

-Sí. -Espera, ¿dónde vas?

Será mejor que entremos por separado, ¿no?

-Bueno, Estela no está despierta a estas horas, no nos va a ver.

-Ya pero pueden vernos los camareros.

Así que mejor entro yo...

...y tú te quedas por aquí esperando unos minutos.

Ah, eso sí, cuando entres ni se te ocurre dirigirme la palabra.

-Soy una actriz de la compañía y usted es el productor.

Es normal que le salude. -Un buen empresario sabe...

...mantener las distancias con los actores,...

...salvo cuando hay algún interés por medio.

Y a mí no me gustan que me tachen de favoritismo.

¿Eh, de acuerdo?

Más de uno se preguntará cómo has conseguido...

...el papel de Micaela.

-¿Diana?

¡Diana!

¿Qué ha pasado, qué ha pasado, Diana?

Por favor, ¿pero quién te ha hecho esto?

¿Quién? ¿Quién ha sido el hijo de puta?

-Rosa, que no me puedo mover.

-Vamos a la casa de socorro. -No...

-¡Cógete! -No, a la casa de socorro no...

...que me van a hacer preguntas. -Les dices que ha sido tu marido.

-No, me van a reconocer. -Bueno, tú tranquila, tranquila.

Todos dicen que Alfonso está acabado.

Y no me extrañaría nada que Nono estuviera detrás.

-Eso es suponer demasiado, ¿no te parece?

Quiere hundir a Alfonso, Héctor.

Él es el único que se puede enfrentar a Fran Carrera...

...y quiere quitárselo de en medio. Lo que no sabe es que estoy...

...dispuesta a poner todo lo que tengo para relanzar su carrera.

-¿Por qué Alfonso tiene tan mala imagen?

Al margen de Nono y su artimañas.

Vete tú a saber.

No sé, pensarán que no es de fiar por lo inestable que ha sido.

Pero yo me niego a creer que está acabado.

-Pues Alfonso va a tener que luchar mucho para demostrar...

...que aún puede ganar. Debería estar entrenando...

...todos los días, desde primera hora de la mañana.

Sí, si ayer estuvo entrenando todo el día y vino la mar...

...de ilusionado. Pero mira cómo acabó el día,...

...con la noticia de que su querido manager lo abandonaba.

-¿Y hoy, hoy por qué no ha ido a entrenar?

Pues no lo sé, Héctor, necesitará recuperarse, no es una máquina.

Cada vez que levanta cabeza le dan un revés.

Maldita la hora en que conoció a Nono.

-Bueno, ahora es tarde para lamentaciones.

Me va a pagar con creces lo que le ha hecho a Alfonso.

-Ana.

Ten mucho cuidado.

Nono Garriga todavía está muy bien relacionado en el mundo del boxeo.

Y todavía si quiere puede hacerle mucho daño a Alfonso.

Pues que se prepare porque a mí no me da ningún miedo.

No pienso parar hasta verle hundido en la miseria.

-¡Aah, coño! Qué tortura, esto es peor que los golpes.

Tranquila, tranquila. Vas a tener mucha suerte...

...porque no te voy a tener que dar ningún punto.

-Sí, la suerte del enano tengo yo. Me va a quedar...

...toda la cara marcada. No, tranquila.

No te va a quedar ninguna cicatriz.

¿Qué, perdiste el conocimiento?

¿No? Entonces sabrás perfectamente quién te ha hecho esto, ¿no?

-Ya le he dicho que no quiero hablar de eso.

¿Sabes que te podía haber matado? -¿Y qué?

Para llevar esta vida mejor estar muerta.

No digas eso, Diana, por favor.

Lo que tenías que hacer es denunciar a ese malnacido...

...para que no te vuelva a molestar.

Diana, ¿quién te lo ha hecho? ¿Ha sido tu novio?

-No me haga reír. -Diana, aquí puedes hablar.

Ninguno va a decir nada si tú no quieres.

-Qué pesaditos estáis con las preguntas, eh.

Quiero un café.

-Vente conmigo, Diana, que tengo una cafetera recién hecha.

Sí, luego acabo contigo.

-Venga, que te ayudo. Algo puede tomar, ¿no?

Sí, sí, sí. Además es bueno que tome algo porque quiero...

...que se tome el analgésico.

Luego acabo contigo, Diana.

-Otra.

-¿No le parece a usted que ya ha bebido bastante?

Si quiere seguir haciéndolo con tanta fruición le aconsejaría...

...que comiera algo antes. Anda, Marcelino, ponle algo de comer.

-Marcelino, dile a tu padre que no soy ningún párvulo, por favor.

-No es usted ningún párvulo, pero se está comportando...

...como un púber barbilampiño y quejumbroso.

Si tiene ganas de desahogarse me parece muy bien.

Hable usted pero por los codos. Pero si pretende ahogar...

...sus penas en alcohol lo único que va a conseguir...

...es una cogorza de dimensiones homéricas.

-Pues muy bien, se lo voy a contar.

Esta mañana he estado con el comisario Perea para ofrecerle...

...mis servicios y me ha dicho que no hay sitio en su despacho...

-Acabáramos. ¿Pero es que aún no se ha dado cuenta...

...de que Héctor ya no es comisario?

-Que sí, hombre, lo que pasa es que me cuesta...

...quitarme la coletilla y siempre le digo comisario.

Pero sea lo que sea es el mejor policía que yo he visto en mi vida.

Es tan bueno como los maestros que me enseñaron...

...el oficio de detective. -¿Como quiénes?

Pero si es probablemente el único policía digno...

...que hay en este país. -Me refiero a mis maestros...

...espirituales, Marcelino. -Uah.

Charlie Chan.

Sherlock Holmes.

Sam Spade.

Hércules Poirot.

Y ya no me acuerdo de más.

Pero bueno, sean lo que sean, son los más listos y los más honestos.

Y si me diesen la oportunidad podría ser tan bueno como ellos.

-Pues no hay mal que por bien no venga, hombre.

Escúcheme, escúcheme.

¿Por qué no monta usted un despacho de detective como Héctor?

-No, no. En primer lugar porque yo tengo mucho que aprender aún,...

...Pelayo. Y en segundo lugar, porque la unión hace la fuerza.

Yo podría conformarme, no sé, con ser... como John H. Watson,...

...pero joder yo soy más listo que él.

-El ayudante de Sherlock Holmes, ¿te acuerdas, Marcelino?

-Elemental, querido padre.

-Lo que es la vida, ¿eh?

Con los casos que he ayudado a resolver y...

Esto es lo único que me queda de mi paso por la policía.

-Unas esposas.

-Eh... ¿puedo?

¿Y tú tienes idea de quién le ha podido pegar esa paliza?

-No. No me ha dicho nada.

Aah, ¿se pondrá bien? Sí, sí, es una mujer muy fuerte.

Tranquila. Lo que no sé es cómo ha podido ir a buscarte al teatro.

-Pues la pobre no sabía dónde ir.

Has hecho muy bien trayéndola aquí.

-Oye, ¿se puede quedar con vosotros?

Si la llevo a casa llegaré tarde a ensayar.

¿A ensayar? Ah, yo pensaba que tenías ensayo esta mañana.

Sí, lo digo porque he ido a buscarte a la pensión...

...y ya te habías ido.

-Ah, no, es que ha sido una prueba de vestuario que tenía...

...que hacer porque Estela no quería interrumpir el ensayo.

Pues espero que la dueña de la pensión no te eche la bronca...

...porque cuando me ha visto en tu puerta esperándote...

...se ha puesto hecha un basilisco. -¿Ah, sí?

No te preocupes, no dirá nada. Bueno, me voy. Muchas gracias.

Adiós, mi amor.

Pero usted también debería comprendernos a nosotros.

-Alfonso, por favor, es que no puedes pasar, te lo ruego.

-Marifé, que soy su marido. Perdone, luego le llamo.

-Disculpe, doña Ana. Nada.

-¿Se pude saber qué es esto, eh?

¿Cómo has hecho algo así, Ana?

¿Qué he hecho, Alfonso?

-¿Qué has hecho?

(LEE) Según Adolfo Carmona Alfonso García...

...es una figura del boxeo en declive.

¿Y qué esperabas? Ya sabes cómo se las gasta Carmona.

-A mí me importa un bledo lo que diga de mí, Ana.

A mi me afecta cuando habla de mi familia, de mi mujer.

Escucha.

(LEE CON DIFICULTAD) Aunque cueste creerlo...

...alguien muy próximo al ex campeón de España...

...de los pesos medios vino a verme en persona, Ana.

Creyendo que el destacado puesto que ocupa en el mundo...

...de los negocios le da derecho...

...a condicionar la libertad y blablablá...

Así que ahora me lo explicas todo.

Y me dices la verdad.

-Y digo yo, ¿cómo se las ingeniaría el gran Houdini...

...para abrir las esposas?

-Pues con esto, Pelayo.

-¿Quién era el Fufini ese? -Pero qué Fufini, Marcelino.

Houdini, el gran Houdini. Era un mago húngaro...

...que se esposaba con candado y esposas, se metía en un fardel...

...y después se metía a su vez en un baúl.

Al final acababa saliendo del fardel y del baúl...

...completamente desesposado.

Lo que no sé es cómo podría hacerlo.

-Sí, pues sí que sería difícil librarse de las esposas.

-Bueno, si no me dan de beber yo me voy porque tengo que ir...

...a casa de un tío mío que se ha muerto y mis primos...

...están haciendo separaciones con los muebles. Me voy.

-Bonilla.

-¿Qué?

-Bonilla, que se ha dejado las esposas.

Oye, son curiosas, sí.

-Jo, Marcelino.

¿Cómo sería capaz el gran Houdini de quitárselas?

-Pues con pasión, coño.

-Y con ingenio, hijo.

Intenté hacerlo entrar en razón.

Estaba dispuesto a destruirte con su pluma.

Pero no hubo manera. -Claro.

Como no te hizo caso le pusiste...

...un cheque sobre la mesa, como hacía tu padre.

No, Alfonso, no. Y no metas a mi padre en esto.

-Ana, es que te has pasado.

Tú no sabes el daño que me has hecho.

Bueno, quería evitar que te hundiera.

-Pues... ha sido peor el remedio que la enfermedad.

Lo siento, Alfonso, no esperaba que Carmona llegara tan lejos.

Quizá podría contraatacar diciendo que miento.

-Mira, Ana... Sería su palabra contra la mía.

-Muy bien. ¿Y yo qué hago mientras, me quedo en el medio...

...mirando vuestra batalla como un imbécil?

Tienes razón, será mejor dejas las cosas como están.

Perdóname, te lo ruego. Sólo pretendía ayudarte.

Pero he metido la pata.

-¿Sabes lo que voy a hacer?

Voy a partirle la cara al Carmona este.

Alfonso, piensa bien lo que vas a hacer antes de nada.

Esta batalla no la puedes ganar con los puños..

...si no es subido a un ring.

Haz un esfuerzo por olvidarlo y déjalo pasar.

-Déjalo pasar. No puedo dejarlo pasar, Ana.

Ya se nos ocurrirá la manera de ponerlo en su sitio.

Pero si te enfrentas con él ahora a puñetazos se montaría...

...un escándalo y no nos conviene.

Vete a casa a descansar, yo iré a la hora de comer...

...y hablaremos de todo esto tranquilamente.

¿Qué tal?

-Pues agotada. Oye, ¿y Diana?

Diana está bien. Ha estado una hora durmiendo...

...en el dispensario, luego ha pedido un taxi...

...y la ha llevado a casa. Está bien, no te preocupes.

Ah, que no te lo había dicho. Que mi madre se ha ido de viaje...

...uno días fuera y, bueno, que no hay nadie en casa.

Si te apetece venir a comer.

-Si es que sólo tengo una hora y...

A lo mejor debería aprovechar e ir a ver a Diana.

No sabes cómo se ha puesto Estela cuando ha visto que no llegaba.

Me inventé una excusa, pero no me habrá creído.

¿Y esta noche cómo lo tienes para cenar?

-Es que no sé a qué hora voy a terminar y estaré cansada.

Oye, estoy muy preocupada por Diana, es que nunca...

...la había visto así tan desvalida.

No te preocupes, otra vez será.

(CARRASPEA)

-Buenas tardes.

-Buenas tardes. Hola, buenas tardes.

-¿Cómo van esos ensayos, señorita?

-Bien, muy bien. Muchas gracias. El doctor Salcedo.

¿Qué tal? -Don Gabino Cifuentes.

Es uno de los principales apoyos de la función,...

...amigo de Estela. Encantado.

Y le felicito, tiene usted una compañía muy buena.

-Excelente.

Tengo una compañía excelente, sí señor.

Bueno días, soy Ana Rivas.

Quiero hablar con el Director, por favor.

Buenos días. Mire le llamo para informarle...

...de que voy a rescindir de inmediato el contrato...

...publicitario que mi empresa tiene con su rotativo.

¿Ah, que no sabe el motivo?

Pues debería prestar más atención a los artículos que publica...

...en su periódico. Sí, sí, por supuesto...

...que me refiero al artículo de Carmona.

Mire, si de verdad quiere que siga vigente nuestro contrato...

...quiero tener la garantía de que ese señor no volverá...

...a hacer daño a nadie más. No sé si me explico.

Esto ya está. Dame el plato.

-Tiene una casa muy acogedora. Muchas gracias.

Y la verdad es que está decorada a gusto de mi madre.

Menos la consulta, claro.

-Bueno, y tener el trabajo en casa debe se comodísimo.

Sí, cómodo sí que es. ¿Así está bien?

-Sí, sí, sí. Lo que pasa es que...

...tampoco me importaría tener la consulta...

...en la otra punta de la ciudad así por lo menos me daría el aire.

Y poder tener a mi enfermera.

Porque es que aquí me ayuda mi madre también.

-Cualquiera pensaría que se lleva a matar con su madre.

Hombre, a matar no. Lo cierto es que últimamente...

...no nos entendemos muy bien. -Bueno, pero se ha preocupado...

...de dejarle la despensa llena. Seguro que es una buena madre.

Sí, sí, es una madre estupenda.

Pero si estuviera ella aquí no podríamos estar tan tranquilos.

-¿Por qué no le gustan los invitados?

Sí, sí, sí, le encantan.

Lo que pasa es que no podríamos hablar de mujeres, por ejemplo.

Hoy en realidad había quedado con Rosa.

Lo que pasa que se ha querido ir con su amiga Diana, como está...

...con lo que le ha pasado, pues... -Ya.

La verdad es que lo siento por usted,...

...pero lo que es por mí me alegro,...

...las patatas están deliciosas. Están muy buenas, sí.

Parece que se ha ido a la cama más tranquilo.

-Estaba agotado. Por un momento he creído que no lo íbamos...

...a convencer nunca. No he conocido a nadie como César.

Es un hombre muy impresionable.

Le va a costar mucho digerir que está en libertad.

-Me resulta difícil creer que no se alegra de su suerte.

He conocido a otros fugados y hubieran arriesgado su vida...

...con tal de no volver a la cárcel.

Pero César es demasiado frágil.

Nunca he visto a una persona con tanto miedo.

Salvador, va a ser muy difícil tratar con él.

Bueno, al final ha entrado en razón.

-Faltaría más. Nos hemos pasado todo el día haciéndole...

...un lavado de cerebro. A ver cómo se levanta mañana.

Pero como vuelva a ponerse como hoy...

...yo me veo incapaz de retenerle aquí.

Puedes contar conmigo para lo que haga falta.

-Sería muy comprometido para ti teniendo en cuenta...

...que no te quieres involucrar en el partido.

Déjate ya de ironías y acepta mi ayuda.

Valverde no está. Y tú no vas a poder con esto sola.

-Y que lo digas. ¿Entonces?

-Prepárate para la lucha clandestina.

Gracias.

-Dale a la luz.

Te estaba esperando.

-Diana, ¿por qué no te quitas la ropa y descansas?

-¿Y tú por qué no dejas de hacer de madre?

Y me cuentas cómo ha ido todo, ¿eh?

¿Estela ha preguntado por mí?

-Que va. Ella estaba más preocupada...

...de su personaje que de nada. No se entera.

Pero cuando te vea esa cara no se va a creer que estás indispuesta.

-Pues le diré que me desmayé y me caí por las escaleras.

-Tú verás lo que haces.

Diana, ¿ha sido él, verdad?

El que está con lo de Salvador.

-El Maño, le llaman.

-Ya.

¿Y por qué no lo denuncias?

-No puedo, Rosa, es un policía.

-¿Y qué pasa que no le ha gustado lo que le has contado del escritor?

¿Es eso? -No le ha gustado...

...que no le contara nada.

-¿Cómo?

-No he sido capaz, Rosa.

No he podido denunciarle.

-Pero Diana si tú estabas dispuesta, eso me dijiste.

¿Y qué tal, ha habido mucha gente en el dispensario?

-Bueno, no tanto como por la mañana.

Creo que se ha corrido la voz de que estaba usted allí.

Sí, a mí también me ha sorprendido.

¿Un poquito más de vino?

-No, por favor, es que no estoy acostumbrado a beber...

...y ya estoy empezando a chisparme un poco.

Pues así nos chispamos los dos que hoy es un día...

...que hay que celebrar esta tranquilidad.

Venga, vamos a brindar. -Bueno, si insiste.

Por las mujeres.

-Pero si no hay ninguna. Pues por las mujeres ausentes.

Yo brindo por Rosa. ¿Y usted?

-Eeh... por su madre. ¡Por mi madre!

Ya verá que alegría se lleva. Salud.

-Tú eres muy generosa y muy valiente.

¿Lo sabes?

-He sido un idiota.

-No.

-Sí, porque si le hubiera contado lo que sabía...

No me hubiera dejado medio muerta.

Ya me contarás de qué me sirve a mí proteger a un escritor...

...que ni me va ni me viene.

¿No te parece?

-Tú sabrás por qué lo has hecho.

A mí lo que me parece es que eres una mujer muy buena.

Muy buena.

Y te vas a quedar aquí el tiempo que quieras.

Que ya me las apaño yo con la patrona y con Estela.

-Ha sido horrible, Rosa.

No ha parado de golpearme hasta que me ha dejado en el suelo inmóvil.

-Diana... -Y después...

Y después me ha violado.

Como un animal.

Y no me he podido defender.

-Está bien.

-No se preocupe, no le voy a entretener mucho.

Y bien. -¿Sabe lo que es esto?

Esto es el reconocimiento a mi talento profesional.

Es la pluma dorada. Me la dieron hace 10 años.

Fui el periodista más joven en lograrla. Con ella he escrito...

...mis artículos desde entonces. Cientos, miles de ellos.

¿Y sabe para lo que sirve ahora? ¡Para nada!

-Me cago en Judas. Héctor, que le han dado boleto a Carmona.

-¡Cómo! -Mira, esta es su columna.

...y está firmada por otro. Que se han dado cuenta...

...de la mala ralea que tiene el cara de bicho ese.

¡Ya me ha alegrado el día!

-Pues no lo sé, pero la memoria es muy caprichosa.

O al menos eso es lo que dice mi psiquiatra.

A veces los recuerdos se pierden en el fondo de nuestra mente.

¿Qué tal te va con él?

-La solución es continuar.

Hay temporadas en las que son más intensas y otras menos.

Pero sigo sin recordar gran parte de mi infancia.

-Padre, la verdad es que el juguete de Bonilla,...

...estas esposas... son bastante curiosas.

No es por nada, pero... esto lo llevo yo y ya me siento...

...como un policía, como el Robert Mitchum.

El de esas películas de Hollywood, deteniendo a la gente.

Detenido y le hago así. ¿Qué le parece?

-Que te he dicho que por favor no me llames al trabajo.

Sí, sí, ya lo sé, pero es que yo no voy a poder.

Porque yo... Que no puedo pedir el día.

-Son mis opiniones profesionales. Soy un periodista laureado.

¡Un profesional acreditado durante años!

Yo... te ayudaría, claro,...

...pero ya sabes que no recuerdo nada de aquella época.

-Oye, ¿por qué no salimos de aquí? Este sitio me agobia un poco.

Bueno, tenía pensado seguir trabajando.

-Sólo será un momento, un paseo y enseguida te dejo en paz.

-Del Real Madrid. -Evidentemente porque eres tonto.

¡Pues a detenerte! -¡Eh, eh, eh! ¿Dónde vas?

¿Qué haces? ¿Qué haces? -No puedes ser del Atleti,...

...colchonero, del Celta de Vigo, pero no del Real Madrid.

Te voy a tener que detener. Venga, hala, deja de jugar.

Vamos a tomarnos un vino. -Venga, hala.

-Almacenes Rivas.

Sí, me gustaría hablar con Ana Rivas.

Sí, me mantengo a la espera.

Ana. Sí, soy yo, Héctor.

Oye...

¿De verdad sigues interesada en que siga investigando...

  • T5 - Capítulo 130

Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 130

08 mar 2010

Gabino Cifuentes ha pasado la noche con Rosa. Mauricio va a visitarla por sorpresa y está a punto de descubrirles. Diana decide no informar sobre Salvador y recibe por ello una paliza. Carmona ha escrito un artículo demoledor sobre Alfonso en el que ataca a Ana e insinúa que intentó comprarle. César pone a Salvador al corriente de quién es y de cómo se vio implicado en la fuga. Bonilla vuelve del viaje que emprendió tras la ejecución de su asistenta y pide a Héctor que le tome como ayudante. Tras la negativa de Héctor a contratarle, Bonilla ahoga su melancolía en el Asturiano y coge una cogorza melancólica que le hace evocar los éxitos de su pasado como policía. Al marcharse se deja olvidadas las esposas reglamentarias que aún conserva. Rosa se lleva a Diana a la pensión para atenderla de sus contusiones. En un estremecedor relato Diana confiesa a Rosa que además de propinarle una paliza el policía la ha violado.                  

Histórico de emisiones:

08/03/2010

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