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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 103 - ver ahora
Transcripción completa

-Es obvio que esa tienda no va a ser una competencia seria...

...para nuestros almacenes. ¿Cree que podría llegar...

...a ser rentable?

No le haga caso a mi madre, está en estado de shock.

No lo ha hecho ninguna muchacha.

El marido de una paciente a la que no le diagnostiqué...

...a tiempo un cáncer y murió. Y el marido... acabó trastornado.

¿Por qué dice según mi hermano, es que no le cree?

-Es mi hijo, pero...

¿Pero, pero qué?

-Teresa, es que veo raro a Alfonso.

-Porque una cosa es que yo dimita y otra que me dimitan.

Es una cosa muy diferente.

¿Pero quién ha sido el carnales que ha puesto en solfa...

...la labor que lleva haciendo durante años Pelayo Gómez Toledo?

-Creo que no la cogí en el mejor de los momentos.

Me pareció entender que tenía miedo de haberse...

...equivocado por haber invertido todo en esa tienda.

Hay que darle tiempo para llorar su pérdida.

-Puede ser peligroso. No hablaré más, no denunciaré.

Porque ayudaba a redactar cartas a los analfabetos.

Quisieran o no tenían que contarme sus dudas.

Y a mí no me costaba nada escribírselas...

...y leerles las que les llegaban.

Ahora, Alfonso.

Si quieres que nuestro matrimonio siga, si crees que todavía...

...tenemos alguna posibilidad de ser felices juntos,...

...tienes que ser sincero ahora.

-Sobre todo tú, Héctor, a lo mejor de hombre a hombre se sincera.

Eres su cuñado y además os lleváis muy bien.

-¿Está usted muy preocupada, no?

-No puedo parar el combate, tengo que luchar aunque pierda.

No, no, no vas a luchar para perder.

Eso no, no lo voy a permitir.

-Pero es que él no escuchaba Radio Pirenaica.

Vamos, que igual también sí, no por asuntos de política,...

...sino por saber si su hijo está bien.

¿Exiliado? -Se tuvo que ir de aquí...

...pero cagando leches.

-Voy a luchar y voy a entrenar como un loco...

Por ti, porque te quiero.

Y yo a ti.

Despertar con la luz de la mañana y renovar...

...otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido,...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento,...

...por todo el que venció su desaliento.

Le canto al mar,...

...por todo aquel que tuvo que olvidar...

...para empezar...

-Hombre, Manolita, buenos días.

-¿Quieres que te ponga el desayuno? -No, ya he desayunado en casa.

-¿Ya no saludas a los amigos?

-¡Hombre! ¿Cómo estamos? -¿Cómo está...?

¿Qué te ha pasado? -Nada, me he encontrado...

...con uno más despistado que yo por la calle...

Yo iba por la calle y casi lo atropello.

No ha pasado nada, lo puedo contar alegremente.

-Gracias a Dios que no ha sido nada grave.

-Me alegro de verte, Ángel.

¿Qué tal, cómo allí por el mercado? -Bien...

La verdad es que está siendo más duro...

...de lo que yo pensaba, pero...

Tengo la espalda molida de cargar cajas.

-Bueno, eso es normal al principio, pero ya verás como poco a poco...

...el cuerpo se acostumbra. -Sí, espero que eso sea pronto.

-Qué arte tienes para hacer esto, cariño.

Yo me habría vuelto bizco a la quinta bolita que tuviera...

...que meter por ese hilo.

A mí me entretiene. -¿Y no tienes tiempo...

...para hacer esto en la tienda? Porque en casa deberías descansar.

Ay, lo hago cuando puedo.

¿Y tú qué? ¿Cómo llevas tu primera investigación?

-Pues no lo sé, reconozco que me tiene algo confundido.

No acabo de estar seguro de si mi clienta dice la verdad...

...o no es más que una mujer que se deja llevar...

...por sus fantasías.

Cuéntame algo del caso, me tienes intrigada.

-Era lo que intentaba contarte anoche cuando empezaste a roncar.

Lo siento, pero yo por la noche caigo redonda, es que no puedo...

...aguantarme el sueño. -Ya lo sé.

Y eso es bueno, nuestro pequeño necesita que su madre descanse.

(ASIENTE)

-Oye, Ángel. -Sí.

-Yo quería avisarte... Quería... decirte que tuvieras cuidado...

...en el mercado que...

Que no todo el mundo es de fiar allí dentro.

-¿Por qué lo dices?

-Pues... Como en todos lados hay gente...

A la que le gusta cortar el bacalao y que le gusta trabajar poco...

...y aprovecharse del trabajo de los demás.

Eh, que... Que hay mafias.

-Sí, ahora que lo dices algo he notado, pero...

Bueno, de momento nadie me ha dicho nada.

-Hay que tener cuidado, al principio tuve...

...que darme unas hostias...

Unos golpes quiero decir.

-Vaya, tampoco me imaginaba que fuera para tanto.

No sé si llegado el caso yo podría...

-No, tú no te preocupes, que si tienes algún problemame llamas...

...y yo me dejo caer por ahí, ¿eh? -Gracias, Alfonso.

Pero no, no podría dejarte ir a dar la cara por mí.

-Que no, hombre, que no voy a hacer nada.

Con que me vean contigo basta. Que para algo me sirve ser...

...el campeón de España de boxeo. -Está claro que tengo...

...mucha suerte de contar contigo. -Bueno...

Más bien yo creo que la suerte es mía por... poder ayudar...

...a alguien de una vez.

-Pues... Tú dirás, ¿qué puedo hacer para agradecértelo?

-Pues nada, hombre, con que me invites a unos chatos ya está.

-Eso está hecho. Manolita, ponle un chato...

...a Alfonso, por favor. -¡Oh! ¡Me cago en...!

-Perdona, ¿te he hecho daño? -No, no, no, tranquilo,...

...de verdad es el... Es el golpe, que estoy...

-Lo siento. -Nada, nada, estoy bien.

Bueno, rapidito, Manolita, ¿eh?

Que tengo que entrenar, que tengo un combate que preparar.

-¡Salud! -¡Salud!

Porque no pase nada. -Por eso.

Listo.

Pues no ha quedado tan mal, ¿no? -No, no ha quedado ni rastro,...

...la verdad. En fin, al final sólo...

...era un pobre viudo. ¿Qué le vamos a hacer?

Pero, bueno, ya es historia, aquí no ha pasado nada.

-Ojalá todas las cosas malas de la vida pudiesen quitarse...

...con una capa de pintura. Ahora no me puede...

...decir que no al desayuno que nos está preparando mi madre.

-Doctor, no quiero ser descortés, pero tengo que irme a Comisaría,...

...estoy retrasándome mucho... y no quiero causarle...

...más problemas a su madre. No es ningún problema.

Pero bueno, el deber le llama, yo ahí no me meto, no insisto.

Me tiene que prometer que vendrá a comer con nosotros.

-Bueno, eso seguro. Por cierto, una cosa:

¿Ha hablado ya con el hombre que le hizo eso?

Sí, sí... Cuando fui a verle... se derrumbó.

Reconoció que no estaba bien hecho, que es había dejado arrastrar...

...por la rabia. -¿Y le van a poner...

...en tratamiento, no? Sí, sí.

Le he recomendado un buen psiquiatra, un amigo mío,...

...el doctor Alonso. Al final conseguí hacerle...

...entender que tendría que dejarse ayudar.

-Es usted un buen médico y una buena persona.

No, sólo intento hacer bien mi trabajo.

-Es curioso las malas pasadas que nos juega la mente...

...cuando todo se nos nubla y perdemos el norte.

¿Verdad? (ASIENTE)

Sí. -Somos capaces de hacer...

...cualquier cosa. Sí.

Lo que está claro es que cuando sufrimos un trauma... tenemos...

...como una especie de confusión.

Este hombre no hubiera hecho lo que hizo...

...si no se hubiera dejado llevar por una rabia irracional.

-Y usted como médico está acostumbrado, ¿no?

Acostumbrado no lo sé, lo que sí que sé es que...

...todos necesitamos ayuda en un momento o en otro...

...de la vida, así que todos tenemos que ayudar.

-Es cierto.

-Bueno... Me voy. Muy bien.

-Gracias.

-La mujer está convencida de que le hombre del que cuida,...

...el herido de guerra, no es su marido, sino un impostor.

Además está asustada porque ha recibido anónimos amenazando...

...matarlo porque se supone que robó algo que no ha devuelto.

Pero si la mujer tiene tanta fantasía como dices,...

...a lo mejor también se ha inventado lo de los anónimos.

-No lo sé.

Yo sólo sé que existen tres posibilidades.

Una, que mienta y esté compinchada con el marido para quedarse...

...con el botín. (SUSPIRA)

-Dos, que diga la verdad y el supuesto marido se aun impostor;...

...o tres, que mienta... y que quiere matarlo...

...para quedarse con todo.

Oh, no sé, son sólo especulaciones.

En fin... no quiero aburrirte con mis teorías que ya veo...

...que estás muy ocupada.

No, no, Héctor... Que te estoy escuchando.

Lo que pasa es que tengo que terminarlo porque...

...me lo tengo que llevar para la tienda.

Pero que me gusta que me hables de tus casos.

-Ya lo sé, no te preocupes que te mantendré informada.

Aunque te me quedes dormida. Ja, no seas malo.

-La culpa es tuya, es tan fácil picarte.

Adiós. Adiós.

-Señor Bonilla, su cafetito con una nube de leche fría.

-Gracias. -Por cierto...

¿Cuándo van a soltar al zapatero? Que ese hombre es un cacho de pan.

-Le iban a poner en libertad a lo largo del día.

A lo mejor ya está en la calle. -Menudo trago que le...

...han hecho pasar.

El único pecado que cometido, ¿sabe cuál ha sido?

Buscar noticias de su hijo. -Ya, pero es que cuando...

...hay denuncia la Policía actúa, ya lo sabe.

-A quién tenían que haber detenido es al zarrapastroso...

...que lo denunció. Esa gente es me estomaga.

Escúcheme, yo no soy creyente, pero viene muy a cuento...

...ese de "cada unos en su casa y Dios en la de todos".

Si yo cojo a ese lenguarón... le limpio la lengua,...

...pero con Asperol. -¿Y qué iba a conseguir?

Meterse en más problemas, ¿no? -Ya.

Es que hay que ser muy mala hierva para denunciar a un vecino...

...de buena fe como es el zapatero.

-Pero mala hierva hay en todos los sitios.

-Ya. -Mire, la Policía tiene soplones...

...en todas las casas y en todas las fincas de la ciudad.

Si lo sabré yo. -Y yo también.

Que me purgaron con aceite de ricino ya hace algún tiempo.

-Esa gente lo único que quiere es medrar para destacar.

-Y apuntarse a la verbena del poder.

Parece ser que todos quieren ser alcaldes de barrio, ¿y para qué?

Fíjese como he terminado, me han dado la patada en el cerete...

...y ni siquiera me han dejado dimitir por mi propio pie.

-Pero es que esa gente no daría la cara por un vecino...

...como hizo usted. -Ya.

A lo mejor es que yo estoy hecho de madera de corazón...

...de encina y no sé si eso será muy bueno.

-Siento presentarme así,...

...pero he aprovechado un hueco que tenía en el despacho...

...para poder acercarme. -Me alegro de verte.

-Yo sólo quería saber si hay alguna novedad en el caso...

...de Blanca. Estoy preocupado por ella.

-Para serte sincero, sólo tengo interrogantes.

La cosa se está enrevesando más de la cuenta...

...y cada vez resulta más difícil llegar a alguna conclusión.

-Sí, es una situación muy particular, no debe de ser...

...nada fácil investigarla. -Pues no, en efecto.

Tengo la sensación de que cada vez que doy un paso...

...para delante en lugar de avanzar me lleva dos pasos atrás.

Nunca nada es lo que parece, pero en este caso ni siquiera...

...tengo claro lo que parece. -Eso lo convierte en un desafío...

...interesante para ti. -Sí, un desafío...

...interesante... y peligroso.

-Peligroso, ¿por qué? ¿Ha pasado algo?

-Tienes que disculparme, Abel, pero... no quiero adelantarme...

...a decir nada todavía. -Ajá.

-Aún es pronto para lanzar acusaciones.

-Entonces está claro que hay caso. -De eso estoy seguro.

-Bueno, espero que me mantengas informado, cuando puedas, claro.

-Cuenta con ellos.

Buenos días, Pelayo. -Serán para algunos,...

...porque para otros.

-Hola. Me alegro de verle, inspector.

-Siéntese, por favor. No, no...

Solamente traía una cosa para usted.

-Ay, madre. Pero... ¿Pero qué es esto?

Es mi última novela.

Me he tomado la libertad de dedicársela.

Espero que no le importe.

-Pero qué me va a importar, si me hace mucha ilusión.

El que no tenía que haberse molestado es usted.

Dedicarle una novela es lo menos que puedo hacer por el hombre...

...que me salvó la vida.

Léasela y dígame cualquier fallo policial que le encuentre.

Me sería de gran ayuda. -Le ayudaré en todo lo que pueda.

Gracias, uno no siempre puede contar con la inestimable ayuda...

...de un experto como usted.

-Gracias. ¿Ha oído? Un experto.

¿Busca a alguien?

¿Eh? No, no... No, bueno... puede que sí, puede que espere...

...a alguien que no se espera que le espere.

Pero... ahora tengo que irme.

Hasta la vista. -Adiós.

-Adiós.

-También venía a entregarte una cosa.

Supongo que la estabas esperando. Mira...

Es tu licencia de armas.

Conseguirla me ha costado más de lo que suponía.

He tenido que usar todas mis influencias.

La superioridad se resistía a concedértela.

-No me extraña, he incomodado demasiado a los mandamases.

-Bueno, al final lo hemos conseguido.

-No... Lo has conseguido tú.

Y te lo agradezco.

Ya no estoy fuera de la Ley por guardar esto en el cajón.

-Héctor, no deberías haber tenido ese arma aquí.

Te podrías haber metido en un buen lío del que hubiera sido...

...difícil sacarte.

-Abel, mientras esté involucrado en el caso de Blanca...

...es más peligroso para mí no tener este arma en el cajón,...

...con o sin licencia.

-¡Arnaldo!

Déjame, que yo te ayudo, ya verás como yo puedo.

A ver... -No te preocupes...

-Ya está. -Marcelino.

-¿Has visto? No hay nada como trabajar en equipo.

¿Te ayudo a arreglar esto?

-Tranquilo. -No, que te ayudo,...

...no pasa nada. -Qué no, Marcelino.

-Gracias, gracias.

Déjalo, ahí ya no puedes hacer nada.

-¿Usted no ha visto cómo le han dejado la cara?

Valientes hijos de puta,...

...seguro que eran unos cuantos. No te calientes.

Que te puedes meter un lío.

Y eso no ayudaría... ni a él ni a nadie.

-Y pensar cómo le han dejado la casa,...

...lo habrán revuelto todo.

Lo bueno es que no han encontrado nada contra él...

...y han tenido que soltarle, podía haber sido peor.

-¿Peor? Claro que sí.

Aunque hubieran encontrado un libro,...

...aunque fuese literatura que no les gustara,...

...ya habrían tenido excusa para encerrarle unos cuantos años.

Te lo digo yo. -Claro.

Supongo que usted, desgraciadamente en esto...

...tiene experiencia, ¿verdad?

Teléfono. -Deja, ya lo cojo yo.

Debe ser para mí.

Estoy esperando una llamada. ¿Esperas una llamada?

-¿Tú no tenías que irte? Vete, que esto es cosa mía.

¿No me quieres decir quién te llama?

Al final voy a tener que preocuparme.

-No seas crío...

Y haz lo que tengas que hacer. Sí, sí.

Ya me voy. Para que así puedas hablar con no sé quién.

¡Adiós!

-Salvador, ¡pero si es que Arnaldo sólo escuchaba...

...Radio Pirenaica para tener noticias de su hijo!

¿Qué, se merece esa paliza? ¿Que lo humillen de esa manera?

A ellos les da igual si lo mereces o no, son como perros de presa.

-Y su mirada. Su mirada era la mirada del miedo.

Yo creo que por eso no quería que entrase con él.

Seguramente quería protegerte. -¿A quién, a mí?

No quería que te vieras implicado.

Es posible que, durante algún tiempo, vigilen su entorno.

Amigos y familiares.

-Ya. ¡Pues qué mierda de país!

¡Que no se puede ni ayudar a los amigos!

Te digo una cosa, Salvador.

Si me entero de quién lo ha delatao y me lo ponen,...

...te juro que no respondo.

Eso es lo de menos. Si no es uno es otro.

Hay gente por ahí dispuesta a acusar a quien sea...

...sólo para demostrar de qué lado están...

...y ganarse favores. -¡Veneno en las venas tienen!

Por suerte, son los menos.

-Eso ya es algo. Hasta luego. Ah, por cierto, Marcelino.

¿Recuerdas a aquel hombre con el que me viste?

De complexión fuerte, mediana estatura, unos 40 años.

-Pues no me fijé mucho, la verdad.

¿Entonces no sabrás si está por el barrio?

-No sabría decirle. Lo siento. Bueno.

Me voy. Vuelvo al café del teatro, a ver si escribo.

-Siga escribiendo, que escribe muy bien.

-Salvador.

¿Me estabas buscando?

-Yo te debo una disculpa.

-Eso ya lo sé. Lo que aún no entiendo es de qué me acusaba.

-¡La última vez que hablamos te vi tan desesperada...!

-Sólo me quería desahogar con usted.

No pretendía incomodarla ni entiendo cómo se puso así.

-Ya lo sé, hija. Si no fue por eso.

Es que hubo una serie de casualidades.

Mauricio empezó a recibir...

...unos anónimos muy desagradables.

¡Tienes que perdonarme, Cayetana,...

...pero es que llegué a pensar que eras tú la que los escribías!

-¿Yo? ¡Jamás se me ocurriría hacer algo tan cobarde y rastrero!

Yo estoy muy bien educada, doña Lourdes.

-Ya lo sé, cielo, ya lo sé. ¡Si ha sido una terrible confusión!

¡No sabes cuánto lo siento! Por eso te llamaba,...

...para poder hablar contigo y pedir disculpas personalmente.

-Lo que aún no entiendo es cómo pudo pensar eso de mí.

Siempre he tenido una actitud intachable con usted y con su hijo.

-Tienes toda la razón, Cayetana.

Y me siento muy avergonzada por lo que te dije.

Ya sabes que yo siempre te he apreciado mucho.

Y te sigo apreciando.

Por eso, ¡te suplico que perdones!

(LEE) Querida Sole, no sabes qué alegría que me dio...

...volver a recibir noticias tuyas.

Y de Juanito y los niños.

Por aquí las cosas siguen, más o menos, como siempre.

Os echamos de menos. No veo la hora de que volváis a entrar...

...por El Asturiano y brindemos todos juntos de nuevo.

¡Ay, sí, qué ganas!

Mis niñas siguen bien, gracias a Dios.

Luisa se parece cada vez más a su madre.

¡Es tan guapa y tan lista como ella!

Te voy a mandar unas fotografías.

Y a ver si nos mandas fotos de tus niños,...

...que ya les tengo hecho hueco en la salita.

He comprado un par de marcos para ponerlos.

La tienda de Teresa ya está en marcha,...

...como ya sabrás por ella.

Hiciste muy bien alquilándosela. Teresa está siendo muy valiente...

...y trabaja... trabaja duro.

Pero ya sabes, los principios siempre son difíciles...

...y todavía no está viendo los resultados que esperaba.

Nosotros hacemos lo que podemos para animarla.

Aunque sé que es fuerte, que saldrá adelante.

Espero tu pronta respuesta...

...en las siguientes cartas. Te seguiré contando.

Un fuerte...

¿Qué, Angelito, quieres que te ponga un café?

-No, gracias. Ya tomé en el mercado. Me invitó un compañero.

-Bueno, pero a este te voy a invitar yo.

-Bueno, pero sólo acepto si me lo apuntas.

Por favor, te lo pagaré. -Que sí, por eso no te preocupes.

-¿Estás escribiendo a Sole?

-Sí. Sí, pero te prometo que no le he dicho que estás aquí.

Lo puedes leer si quieres. -Que no, mujer.

Gracias, pero he cambiado de idea.

-¿De verdad? ¿Me dejas decirle que has vuelto al barrio?

-Sí, claro. Dale recuerdos de mi parte.

Y le dices que rezo todos los días por Juanito.

Y que puedan volver pronto al barrio.

-Pues muy bien. Yo ahora mismo se lo pongo.

Anda, siéntate, que te pongo un café ahora un trozo de pudin.

-¡Eres un sol, Manolita! -¡Anda, venga!

Postdata:

una sorpresa.

Angelito ha vuelto al barrio.

-¿Ves cómo no hace tanto frío?

Por eso he insistido para que saliéramos.

(TOSE)

-Ya, ya sé que quieres que te quiten los vendajes.

Pero has de tener un poco más de paciencia.

Los médicos han dicho que estás mejorando muy rápido.

Así que, ya queda poquito.

Ya verás qué bien cuando te vuelva a dar el aire en la cara.

-Buenos días. -¡Sr. Perea, no le había visto!

¡Qué sorpresa! -Sí, también me ha sorprendido.

Es una causalidad que nos encontremos dos veces aquí.

-Una grata casualidad.

Eugenio, cariño, ¿te acuerdas del Sr. Perea?

No, claro. La última vez tú estabas adormilado.

-Es un honor para mí, señor.

Su esposa y yo tenemos viejos amigos en común.

Me ha hablado mucho y muy bien de usted.

Y de sus gestas en Yugoslavia y en Rusia.

Me alegra poder conocerle al fin.

-Héctor Perea era compañero de mi hermano en la facultad.

Y además es primo segundo mío.

Porque es primo de Mariflor, la hija de mi tía abuela Josefina.

¿Te acuerdas de Mariflor, cariño?

Además, el Sr. Perea también es del comercio. ¿Verdad?

-Sí, sí. Tengo una pequeña gestoría, en efecto.

Antes trabajaba en una oficina...

...gestionando permisos de importación pero...

No me gustaba que me dieran órdenes.

Así que decidí ser mi propio jefe. Y no me puedo quejar.

-Pues hay que ser muy valiente para hacer algo así. Le felicito.

-Muchas gracias.

-Lo siento, va a tener que disculparnos.

Es la hora del baño de mi marido.

Los médicos insisten en que una rutina de costumbres...

...ayudará a su recuperación. -Claro, lo entiendo perfectamente.

Ya nos veremos en otro momento.

-Seguro que sí. -Claro.

Hasta la vista. Ha sido un placer, señor.

-Al menos ha tenido el valor de llamarme para disculparse.

-Hija, es lo menos que podía hacer.

-De todas formas, me alegra hablar con usted.

Había algo que quería comentarle.

-Sí, claro, hija. Dime.

-Ya no tendrá que preocuparse más por mí.

Estoy mucho mejor desde la última vez.

Ya sabe cómo son estas cosas. Se tienen días malos...

...pero, con el tiempo, todo va pasando.

-¡No sabes cuánto me alegra oírte decir eso!

-La verdad es que he conocido a alguien. A un chico.

En realidad es un primo segundo al que hacía años que no veía.

Lo encontré en el pueblo y fue muy agradable.

-¡Pero eso está muy bien, Cayetana! ¡Muy bien!

-No se vaya a creer, que no hay nada oficial aún.

Pero me está ayudando a asumir que mi historia con Mauricio...

...se acabó y que puedo sentir algo por alguien.

-Claro, te entiendo perfectamente, Cayetana.

¿Así que os estáis viendo ese muchacho y tú?

-Nos hemos visto un par de veces.

Hemos ido a merendar y a dar un paseo.

Aún no le puedo decir que tengamos relaciones.

Pero si todo va así, es posible que acabemos formalizándolo.

-Bueno, ¡pero eso es una gran noticia!

-Espero que no la violente oírme hablar así.

-¡Nada de eso, querida, todo lo contrario!

¿Qué te puedo decir? Ahora lo único importante es tu felicidad.

Lamento que no la hayas podido encontrar con mi hijo.

Pero, bueno... de eso, nadie tiene la culpa.

-Gracias, doña Lourdes. Me alegra mucho haber hablado con usted.

Ahora la tengo que dejar; vendrá mi primo a recogerme...

...para ir al cine y debe estar a punto de llegar.

-Claro, hija. Yo también me alegro mucho de haber hablado contigo.

¡Te deseo toda la felicidad del mundo, ya lo sabes!

-Adiós, doña Lourdes. Hasta siempre.

-Hasta siempre. Y cuídate.

Todavía no estoy seguro pero...

Estoy pensando seriamente en tu propuesta.

-No esperaba menos de ti. ¿Y qué has decidido?

¿Todavía crees que mis palabras pueden servir para algo?

-No lo creo, estoy seguro.

Tus palabras pueden servir para dar ánimo a muchos compañeros.

Nosotros conocemos mejor que nadie...

...los abusos e injusticias que se cometen.

Sabemos la verdad.

Y escuchar la verdad...

...es el único consuelo que tienen muchos españoles hoy en día.

Teléfono.

-¿Dígame? Bonilla.

Sí, les pedí a los de El Asturiano que me llamaras.

Porque necesito pedirte otro favor.

Sí. Necesito que recabes toda la información que puedas...

...sobre los dos compañeros...

...de don Eugenio Alvarado, que estuvieron en Grecia y Yugoslavia.

Sí, los dos hombres que aparecen en la fotografía con él.

Gracias.

Oye. Te agradezco mucho lo que estás haciendo.

Eres la única persona con la que puedo contar.

Llaman a la puerta. Tengo que dejarte, tengo visita.

Hablaremos en otro momento... Hasta luego.

-Buenos días. Espero no interrumpirle.

-No, no se preocupe. Siéntese, por favor.

(HÉCTOR SUSPIRA)

¿Y bien? ¿En qué puedo ayudarle?

-Bueno, sólo quería saber cómo iban las investigaciones.

Ver si ya tenía algo sobre las elucubraciones de doña Blanca.

-Me temo que no le puedo facilitar ese tipo de información.

Como comprenderá, tengo...

...un compromiso de confidencialidad con mi cliente.

Pero si quiere aportar algo nuevo a la investigación,...

...contarme lo que sea, soy todo oídos

-Bueno, ya le dije todo lo que sé sobre doña Blanca.

Recibió una fuerte impresión con...

-Sí, sí, todos sabemos cuál es su situación actual.

¿Pero no hay nada más que quiera contarme?

-Bueno, no estoy seguro pero...

Hoy ha pasado algo extraño en la ferretería. Quizá le interese.

-Seguro que sí. Dígame.

-Verá, esta mañana, vino un hombre...

...un tanto siniestro a la tienda preguntando por don Eugenio.

Cuando le dije que se encontraba en casa convaleciente...

...y que no iría a trabajar, el hombre se marchó sin más.

No sé, la verdad es que fue todo muy extraño.

No me pareció el comportamiento de un proveedor o de un cliente.

-Le agradezco mucho esta información.

-Encantado de poder ayudarle.

-Espere un momento.

¿Le suena que haya podido ser uno de estos dos hombres?

-¡Es este!

Estaba más mayor y demacrado, pero esta es su cara.

-¿Está usted seguro? -Estoy seguro.

Este hombre daba miedo.

Espero que mi jefe no esté en peligro.

-¿Qué me dices?

¿No te parece útil aliviar el sufrimiento...

...de los compatriotas que tienen a seres queridos exiliados?

A las personas que son perseguidas por tener ideas diferentes.

Ideas como las tuyas y las mías, Salvador.

Esta mañana he vuelto a ver cómo se cometía...

...un atropello con un hombre honrado y trabajador.

Cuyo delito era escuchar La Pirenaica...

...para ver si tenía noticias de su hijo exiliado.

-Para la gente como él es para la que queremos que escribas.

No sé si mis palabras servirán para algo o no.

Pero no puedo seguir resignándome a ser un mero espectador.

Cuando salí de la cárcel, creía que había hecho...

...todo lo que tenía que hacer y que había pagado por ello.

Que ya no volvería a meterme en problemas,...

...que viviría sólo para mí, desentendiéndome de todo lo demás.

-¿Y ahora qué piensas?

Cuando he visto la cara magullada de ese padre,...

...sus lágrimas, su miedo...

Algo se ha vuelto a revelar dentro de mí.

¡No puedo seguir con los brazos cruzados!

-¡Por fin escucho al Salvador que conocía!

Me tenías preocupado. Ya pensaba que te habían cambiado.

Pero escúchame bien.

Quiero que me garantices que Abel y Cristina no se verán implicados.

¡Son lo único que me importa!

Y no quiero que les ocurra nada.

-Eso está en tu mano, Salvador.

Lo único que puedes hacer es no vivir bajo su mismo techo...

...y, por supuesto, que sepan lo que estás haciendo.

Que no vean los panfletos y que no sepan...

...y no lean lo que estás escribiendo para nosotros.

Bueno, ¿qué dices?

¿Podemos contar contigo?

Sí. Podéis contar conmigo.

Timbre.

-¡Salvador, qué sorpresa!

Espero que sea una sorpresa agradable.

-No digas tonterías, es una alegría tenerte aquí.

No lo tengo yo tan claro. Todavía no me has dejado pasar.

-¡Qué malo eres, siempre acabas burlándote de mí!

No me burlo de ti, me río mucho contigo. ¿Es eso malo?

-No, mientras nos riamos los dos juntos, no.

Quería disculparme por lo que te dije ayer.

-¡Hombre, Salvador! (RÍE)

Me había parecido oír tu voz. ¿Qué, te quedas a cenar?

No, no puedo. Sólo...

Teléfono. -Perdón, es una llamada de trabajo.

Lo cojo en el despacho. Ahora vuelvo.

Teléfono. ¿Por dónde iba?

Sí. Quería disculparme por haberte llamado burguesita.

Y por intentar darte lecciones de nada.

No soy quién para dar lecciones a nadie y mucho menos a ti.

-Venga, calladitas, a escuchar a papá.

-Eso, venga. Bueno.

Pues vamos con ello. Vamos a ver, dos cosas:

a mí se me da muy bien el fútbol y muy bien las Matemáticas.

Así que dejadme que os explique...

...qué hacer para resolver un problema. Leonor, déjame.

Lo primero: hay que leer atentamente el enunciado.

O séase, las palabras. Lo leemos, nos concentramos en ello...

...y aquí está la clave de todo el problema. Ya veréis qué fácil.

Vamos a leerlo tos.

Anita va al mercado con diez pesetas.

Ya sabemos varias cosas.

Que Anita está en España y va al mercado con diez pesetas.

Su mamá le ha encargado que compre dos kilos...

Dos kilos de manzanas.

Y con lo que le sobre tiene que comprar...

...melocotones y peras. ¿Qué sabemos de la mamá de Anita?

Que le gusta mucho la fruta, eso es evidente.

Bueno, si las manzanas cuestan dos pesetas el kilo.

Quedaos con esto, dos pesetas.

Las peras una peseta el kilo y los melocotones...

¿3 pesetas el kilo de melocotones? Esto está mal,...

...se han ido por las nubes, pero bueno.

3 pesetas el kilo, ¿cuántos melocotones y peras compraríais?

¿Lo habéis entendido?

-No. -¿No lo has entendido?

Yo te lo explico, la niña esta, Amparito...

No, Anita. Anita tiene que ir al mercado y tiene que comprar...

...dos kilos de manzanas, que está a 3 ptas el kilo.

-No, papá, el enunciado dice que las manzanas cuestan...

...dos pesetas el kilo.

-Dos, tres pesetas, no va la vida en ello.

De acuerdo, tiene razón.

Tres pesetas el kilo, la niña esta que va al mercado,...

...podría ir con los padres,...

...tiene que comprar los dos kilos de manzanas...

...a tres pesetas el kilo y luego tiene que comprar...

Y cuatro de peras. -No.

El enunciado no dice eso. -¿No?

-Dice que las peras cuestan una peseta...

...y los melocotones tres.

Pero no dice cuánto tiene que comprar de cada uno.

-Esa es la pregunta, ¿verdad?

Eso son muchas cosas y lo que no puedo, me entendéis,...

...es ser tabernero y profesor de matemáticas.

Así que leed vosotras, porque lo digo para que aprendáis.

Leonor, has estado muy bien.

-Estás perdonado desde que lo dijiste, pero me dolió.

Siempre duele cuando te pones duro,...

...pero te conozco y sé que tienes un pronto áspero.

Pero que no quieres dañarme. Jamás.

Jamás te haría daño.

Tú eres...

Abel y tú sois las personas que más quiero en el mundo.

-¡Vaya! Se ha cortado, ya volverán a llamar.

Siento estar disperso, es un tema de un juicio...

...y tengo que estar pendiente.

¿Entonces, qué? ¿Te quedas a comer, sí o no?

No puedo.

Solo he pasado para devolveros esto.

-¿Las llaves? ¿Por qué nos las das?

-Salvador, es tu juego de llaves, no tienes que devolverlas.

Esta también es tu casa.

-Anita va con diez pesetas. -Diez pesetas.

-Y compra dos kilos de manzanas. Está en el enunciado.

-Qué gracio... ¡Hombre! -Angelito, ¿cómo estás?

-Bien, ¿qué tal, Manolita?

-Angelillo, ¿qué? -Hola, Marce.

-¿Estás bien, con energía? -Sí.

-Estupendo. Ven.

Estaba dándoles una clase, a lo mejor...

Menos a Leonor que sabe un poco más.

Les puedes echar una mano. -Sí.

-Siéntate.

-Bueno.

En fin, señoritas, ¿puedo, Leonor?

-Tenéis claro que tiene que comprar dos kilos de manzana.

Y como cada kilo de manzanas cuesta dos pesetas...

¿Qué tenemos que hacer para saber el dinero que sobra?

-Hay que multiplicar dos kilos por dos pesetas, que son cuatro,...

...y eso restarlo a diez. -Muy bien, Leonor.

¿Lo habéis entendido? -No.

-Si cada kilo de manzanas cuesta dos pesetas...

Dos por dos son cuatro.

Tiene diez pesetas; le restamos las cuatro pesetas...

...a las diez que tenía y le quedan seis.

¿Lo entendéis? -No.

-Bueno, apuntad la operación para saberlo yo.

Toma, Leonor.

¿Qué ocurre? No creo que tengas ninguna duda.

-¿Eres cura?

-Sí, señorita, soy cura.

-¿Por qué no vas vestido como un cura?

-Bueno, pues porque es un cura secreto.

¿Qué quiere decir? Como es misionero se va...

...por las misiones, pero a gente no sabe que es cura.

No lo ven por fuera.

Por fuera es como nosotros. -Así es.

-No se parece en nada al padre Gaitán.

-No... no se parece en nada al padre Gaitán.

Venga, seguid con las matemáticas.

-He leído que hoy estrenan en El Coliseo otro musical...

...de Gene Kelly.

De Gene Kelly. -Sí.

Creo que se llama... "Un americano en París"...

...y tiene buena pinta. Esas películas te gustan mucho.

-Claro, hijo, es que son muy alegres...

...y te hacen olvidar por un ratito el mundo real.

¿Sabes que me parece un buen plan que vayas con tu amigo?

-¿De qué amigo? No sé de qué me hablas.

Mamá, no hace falta que disimules.

No, no, me parece estupendo que te busques un acompañante...

...para que te lleve al teatro, al cine, porque el soso...

...de tu hijo no te saca.

-¿Se puede saber de qué me estás hablando? No entiendo.

Mamá, si es que... no sé, no sé por qué te pones así,...

...pero es que te doy mis bendiciones.

Me parece muy bien, no me parece bien que la gente esté sola.

-Me estás asustando, Mauricio.

No, no, no tienes nada que temer, de verdad.

Estoy convencido de que has sabido elegir, no has dejado...

...que se acerque un vividor.

Y cuando consideres que estáis preparados,...

...me encantaría conocerle.

Llaman a la puerta. -Adelante.

Lo siento, señora, en este momento no puedo atenderla.

Estaba a punto de irme, mi mujer me espera.

Detective, tiene que ayudarme es un caso de vida o muerte.

-Está bien, pero tendrá que contármelo por el camino,...

...mi esposa está embarazada y como me descuide...

Se duerme antes de que llegue a casa.

¡Tenías que decirlo! Encima que vengo a buscarte...

-Tonta... Si estoy encantado de que hayas venido a verme.

Eres lo mejor que me ha pasado hoy.

He aprovechado que mi madre está en la tienda.

Tenía ganas de pasear contigo, hace mucho que no lo hacemos.

Y necesito despejarme. -Me encantaría, pero aún...

...tengo que revisar algunas notas del caso.

No podría dormir tranquilo si me dejara trabajo a medias.

Pues vaya, me había hecho ilusiones.

-Está bien... si mi mujer necesita que demos un paseo,...

...daremos un paseo y punto.

No, no, cariño mío, prefiero que no te lleves trabajo a casa.

-Está bien, está bien...

Yo no me llevo trabajo si tú me prometes...

...que no lo harás tampoco.

No quiero volver a verte con las cuentas y los collares.

Trato hecho, hoy ninguno trabajará en casa.

-¿Estás segura?

Esto es un trato en serio. Tiene mi palabra, caballero.

-Está sellado, señora.

Vete a buscar a tu madre, yo no tardaré.

Adiós, cariño. -Adiós.

-Pero ¿qué estás diciendo? ¿Se puede saber de qué supuesto...

...acompañante estamos hablando?

El que te llama a todas horas, incluso de madrugada,...

...lo que denota que es un hombre muy pasional.

-Ay, nunca hubiera pensado que sacarías esas conclusiones.

Mira, no hay ningún amigo, ni acompañante, ni nada de nada.

Está bien, yo respeto tu intimidad,...

...si me lo quieres contar bien y si no también.

Lo que no me gusta es que me mientas y me niegues.

-Bueno, pues está bien...

Si hubiese un hombre, ¿qué pasaría? Nada, ya te lo digo.

Si tú eres feliz, yo soy feliz.

¿Qué es? ¿Muy mayor? ¡Qué tontería! ¡Qué más da!

Si lo importante es el amor sin edad.

¡Por el amor sin edad! Venga, vamos a brindar.

-Está bien, por el amor sin edad.

-Muy bien, vosotras seguid que ahora vengo a corregirlo.

-Tres kilos por dos pesetas el kilo...

Se resta a diez pesetas...

-Oye, he notado tu reacción cuando ha nombrado al padre Gaitán.

¿Quién era?

-El padre Gaitán fue el último párroco del barrio.

¿Qué pasó? ¿Hubo problemas?

-Al principio parecía buena persona, cuidaba a la gente...

Organizaba proyecciones de películas en el local...

...parroquial, montó un equipo de fútbol para los chavales...

Recogía ropa para la gente menos favorecida...

Parecía bueno.

-¿Sólo lo parecía?

-Hay más cosas, Angelillo... Verás...

Había un chaval en el barrio... Miguelillo...

Era muy amigo de Leonor.

-¿Qué pasa? ¿Ya no lo es? -Miguelillo murió hace tres meses.

-Lo siento, Marcelino.

-¿Qué pasó? -Se cayó desde el campanario.

-Es una historia terrible. -Sí que lo es, sí.

-¿Qué tiene que ver con el padre?

-Resulta que...

Mauricio, el médico del barrio, y Héctor, cuando todavía...

...era comisario,...

...estaban bastante convencidos de que el padre Gaitán...

...mantenía relaciones impropias con el chaval. No sé si entiendes.

-Bueno, ya estoy aquí otra vez.

Perdonadme, pero tengo una día de locos.

No te disculpes, el trabajo es el trabajo.

-¿Has conseguido que mi primo entre en razón?

-No hay manera, anda ayúdame.

-¿Yo? Decidí no discutir con él desde que tenías 12 años.

Es el hombre más cabezota del mundo.

Salvador, sabes lo que pensamos, haz lo que quieras.

Mira, no quiero dejarlas en la pensión porque no es segura...

...y si las llevo encima acabaría perdiéndolas.

Si se quedan aquí, me quedo más tranquilo.

-Todo el mundo puede perder las llaves, el bolso o la cartera,...

...pero no dejamos de llevarlas.

¡Las llaves son tuyas! Está bien.

Por eso os pido que me las guardéis.

-¿Qué pasa si un día quieres venir y no estamos Abel o yo?

¿Cómo vas a entrar? Si no estáis no tengo que venir.

-Ya te dije que es inútil discutir con él.

Aquí te dejo las llaves para cuando las necesites.

Teléfono. -Tiene que ser para mí.

Timbre.

-Ya voy yo.

Buenos días. -Telegrama para doña Cristina.

-Sí, soy yo.

¿Le firmo aquí? -Sí.

-Muchas gracias. -De nada.

-¡Dios mío! ¿Qué es? ¿Qué pasa?

-"El diablo bajo la cama", ha ganado el Jardiel Poncela.

-No sé si te entiendo.

No sé a qué relación te refieres. -Está muy claro.

¡Joder!

El padre Gaitán... Abusaba de Miguelillo.

-Pero eso es terrible. -Sí.

Eso no es lo único.

Cuando el niño salto, se tiró o lo que fuese...

El padre Gaitán estaba ahí también, en el campanario.

Héctor está convencido de que tuvo que ver en su muerte.

Pero claro, se puso a investigar y...

Esta mierda de país en el que vivimos...

Cualquiera se mete con la Iglesia.

-Y claro, perdió la placa por investigar a un sacerdote.

-Qué va, querían ser más sutiles con él.

Querían trasladarle a Marruecos.

Héctor dijo que por ahí no pasaba y renunció.

-¿Qué pasó con el padre? -Lo trasladaron.

Y de repente un día...

Apareció colgao en su habitación.

-Menuda historia. -Pues sí.

Dímelo a mí que lo vivimos.

Por eso no me gusta hablar del padre Gaitán ni nombrarlo.

Sabes que Leonor cuando el padre Gaitán se acercaba...

Salía corriendo. Le tenía miedo.

-Yo lo siento, pero...

Los sacerdotes, ante todo, son personas.

Y como todo en esta vida los hay buenos y malos.

-Bebe, anda, bebe.

(LEE) -Ochoa, encargado, identifica...

...a uno de los hombres de la fotografía como...

...el individuo que se presentó en el establecimiento...

...preguntando por Eugenio Alvarado. ¡Bien!

Ruidos y jadeos.

-¿Qué pasa?

-Han matado a mi marido, Héctor.

¡Lo han matado! ¿Por qué?

-Nos complace comunicarle que su obra "El diablo bajo la cama"...

...ha ganado el premio Enrique Jardiel Poncela.

¡Enhorabuena, lo conseguiste! Yo no, Cristina.

-Bueno, no empieces, es tu obra y es tu premio.

Aquí lo pone claro: Cristina Barea.

-Buenas tardes, bueno, para mis ojos, que tienen la suerte...

...de poder admirar su belleza. -Encantada de verle.

-Yo sé que vendrán, yo lo sé. -No.

No va a entrar nadie, ¿lo ve? No dejaré que la dañen.

-Sí, supongo que podría contestar algunas preguntas.

¿Que si le puedo hacer un resumen argumental de la obra?

-Tengo lo tuyo.

-Yo tuve que salir y...

¡Dios mío! Ha sido todo culpa mía.

Todo ha sido culpa mía.

-Como ahora dispongo que un tiempo que antes no tenía,...

...he reflexionado y replanteado su oferta para ser su imagen.

¿Se refiere a la oferta que rechazó?

  • T5 - Capítulo 103

Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 103

28 ene 2010

Lourdes pide perdón a Cayetana por acusarla de enviar notas anónimas a Mauricio. Mauricio, más relajado por haber sido sincero con el asunto de los avisos anónimos, borra la pintada de su despacho ayudado por Bonilla. Salvador confirma a Valverde su disposición para colaborar en Radio España Independiente. Valverde le aconseja que no informe de ello a Cristina y Abel. Salvador devuelve las llaves de casa sus primos a pesar de la insistencia de Cristina para que se las quede. Héctor se encuentra a Blanca en la plaza pero la mujer tiene que dejarle ya que es la hora de dar un baño a su marido impedido. Héctor recibe la visita de Ochoa, que le informa de la aparición de un hombre misterioso en la ferretería preguntando por su jefe y lo reconoce como uno de los amigos de éste en la foto que le muestra Héctor. Mientras Cristina recibe un telegrama inesperado, Blanca aparece en el despacho de Héctor, ensangrentada.

Histórico de emisiones:

28/01/2010 

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