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No recomendado para menores de 7 años
Transcripción completa

Ese tirado como tú dices es como si fuera mi hermano...

...y a partir de ahora lo vas a respetar como se merece.

¿Te ha quedado claro?

-Que yo sepa no es mi familia.

¡Pues para mí sí que lo es y con eso basta!

-¿Qué pasa, padre? ¿Me va a pegar o qué?

-Que Juanito es un alma cándida...

...y yo no sé cómo se las va a apañar entre toda esa gente.

-Es Juan, va a salir adelante.

-Con la de veces que le advertí que se anduviera con cuidado...

...con todo lo que hacía, pero nada.

Y ahora, Sole, yo me arrepiento de haberle dicho tantas veces...

...que iba a terminar como un cabeza de chorlito.

Este castigo es mucho p'a él.

-¡Guardias, guardias!

¡Socorro, guardias, rápido!

¡Rápido, guardias!

¡Desgraciado, si te quedaba toda una vida, coño!

¡Guardias!

-Pues tan así, Marce, tan...

Mira, mira, tan cariñoso.

Huy, ay, sí, abrázame que se me va el miedo.

Así, un poquito más.

Fíjate, si es que esté en Barcelona ya el miedo...

...y el susto también.

Oye, Manolita, ¿no lo escuchas?

-¿El qué? -¿Los fuegos artificiales...

...que hay en nuestro cuarto? -Ay, Marce.

-Que sí, que sí. -Ay.

Te tomo la palabra

¿No me dijiste hace unos días que eligiera entre Simón y tú?

Pues ya he hecho mi elección. -¿Con que esas tenemos, no?

Que prefieres meter en casa a un desconocido que tu hijo.

Y luego se queja de que no le respeto...

...como a un padre. Si para ti yo no soy tu padre,...

...tú tampoco mereces ser mi hijo. -¡Basta ya, no sigáis discutiendo!

Pero ¿cómo podéis deciros cosas tan horribles?

Gritos.

-¡Eh, eh, eh!

Ven aquí. Sácame de aquí.

-Oh...

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento por todo el que venció...

...su desaliento.

Le canto al mar por todo aquel que tuvo...

...que olvidar...

...para empezar...

-Enseguida estoy contigo, Pablo.

A ver, pista que viene Fangio con los cafeses.

P'a aquí y p'a aquí.

¡Ya va, hombre, ya va!

Otro café.

Bueno, ya estoy contigo, ¿qué va a ser, Pablo?

-Tranquilo, Pelayo, que te va a dar algo.

-Ya has visto el trajín que tengo todas las mañanas...

...y eso que me quejaba del que tenía...

...en la cafetería de la facultad a primera hora.

-¿Y tu hijo no está hoy contigo?

-Mi hijo está en el cine de las sábanas blancas.

Pero déjate que me lo eche a la cara que me va a escuchar.

Bueno, ¿qué te pongo? ¿Un café con churros mañaneros?

-Si me tomo otro café reviento, Pelayo.

-Hijo, Pablo, si es que estás que te duermes de pie.

-Si es que hoy tenemos sesión continua en el Morocco.

Precisamente he salido a comprar unos bollos.

-¿No decían que los de los bohemios y los artistas se pasaban..

...las farras nocturnas en la cafetería del aeropuerto..

...que está abierta toda la noche? -Y así debe ser.

Si hemos cerrado a nuestra hora, lo que pasa es...

...que a doña Julieta le ha dado por organizar timbas de póquer...

...en los ratos libres. -Como en las películas del Oeste.

-Sí, lo que pasa es que no tenemos vaqueros,...

...aquí tenemos banqueros y qué banqueros.

Y no sólo banqueros, tenemos jerifaltes del gobierno,...

...empresarios muy poderosos. No sabes lo que hay allí metido.

-Ya veo, me lo imagino, truhanes mantecosos...

...que se dejan su buena guita sobre el tapete.

-Y no solamente la guita, se dejan títulos,...

...hasta las llaves de un piso he visto poner encima del tapete.

-Y nosotros que corremos un peligro increíble...

...cuando organizamos aquí todos los años las timbas de mus.

Ya lo único que nos puede pasar es que ganemos la copa de hojalata.

-Y que no falte, que nosotros bastante tenemos...

Carraspeos. ...con el trabajo.

Mariano, querido amigo, me parece que con las flores...

...que te tiras no vas a ningún sitio.

-Jacinto, cámbiame.

(CARRASPEA)

-Disculpen, señores, ¿va todo bien?

Recuerden que estamos aquí para cualquier cosa que soliciten.

Enseguida les traeremos un aperitivo.

Pero no vayan a pedir suerte con las cartas...

...porque eso no está en su mano.

Está todo perfecto como siempre.

-Bueno, ya que parece ser que has desayunado...

...te voy a poner unos zarrajos de El Asturiano.

-¿Querrás decir zarajos, Pelayo?

-Eso era antes de que le ganásemos a los hijos de la Gran Bretaña.

A partir de ahora y hasta que a mí me den el carné...

...p'a ir al cementerio de los elefantes,...

...se van a llamar zarrajos.

-Si lo que quieren que haga es como que no he oído nada,...

...será mejor que me ponga un café con leche cuanto antes...

...y se dejen de retahílas.

-¿Un café con leche? Ipso facto se lo pongo yo.

-Tranquilícese, Pablo, no pasa nada.

A ver si se va a pensar a estas alturas...

...que la Policía es tonta y no sabe lo que se cuece...

...a deshoras en el Morocco. -Por supuesto que no, inspector.

-Lo que pasa es que la Policía tiene cosas más importantes...

...que hacer que tocarle las narices a la gente importante.

Que al fin y al cabo son los que impulsan adelante a la nación.

-Y tiene toda la razón del mundo porque hay lacras mucho peores...

...que las del juego.

Y que perjudican mucho más al estado.

-Como el contrabando o el estraperlo sin ir más lejos.

-Por ejemplo, a esos asuntos sí que me gustaría meterles mano.

-Sí, porque es una vergüenza que alguien se aproveche...

...de los productos intervenidos por el estado...

...sin que pague las tasas.

-Vaya, ya veo que está usted muy al tanto del asunto.

-Sí, porque es que no me parece justo que muchos de nosotros...

...tengamos que estar sometidos a las normas establecidas...

...mientras que otros hacen de su capa un sayo.

-Pero ¿es que no ven que la tela se arruga si no se enrolla bien?

-Pero, don José María, si ayer estuvimos hasta las tantas.

-A mí eso no me importa, el género se guarda...

...como Dios manda. ¿Por qué no ha llegado Teresa aún?

Es extraño, nosotras nos estábamos preguntando lo mismo,...

...con lo puntual que es.

-Yo creo que debe estar indispuesta porque otra cosa no se explica.

Sí. Ayer ya salió con mala cara de aquí, algo paliducha.

-Si está mala que avise, no podemos adivinar lo que le pasa.

Una empleada no puede dejar su trabajo sin decir nada.

Tiene razón, pero si está enferma...

-Y no tiene teléfono, ¿cómo va a avisar?

-Lo que debe hacer es reponerse y enviar a alguien de su familia...

...a dar parte de su estado.

Su ausencia no tiene justificación. Además, vive muy cerca...

...de los grandes almacenes.

-Gracias a Dios que son señales y que no hay que lamentar nada.

¿Y las de la cara?

-No te preocupes, que no son de las que dejan marca.

Lo peor ha sido el susto.

-Marcas las que les dejaré al que le hizo eso.

Como le agarre, le capo como un marrano.

La suerte fue que Juan la oyera y fuera a ver qué pasaba.

Gracias a él que me soltó.

-Ese chico es un santo. Qué valiente, sin pensar...

...que le podía pasar algo.

Imagina que el hombre va armado. -Hijo de pu...

En el pueblo cojo la escopeta y le hincho a cartuchazos,...

...a ver si corre lleno de plomo.

Esta chusma ni merece la vida que le ha tocado.

Con estos, si se puede, lo mejor es darle matarile.

-¿Y si vamos a denunciarlo?

-¿Ha perdido la cabeza? ¿Para qué? Mejor dejarlo estar.

Con la policía, mientras menos trato mejor.

Uno nunca sabe cómo puede acabar con ellos.

-Si denuncia no sólo no agarran a ese cabrón,...

...sino que al que apresan es a mí.

-Estamos apañados si no podemos ir a la policía porque tenemos...

...un hijo estraperlista.

Mejor harías dedicándote a otra cosa y tirando...

...todo ese tabaco americano. -El tabaco trae dinero a esta casa.

-Desgracias es lo que va a traer.

Alfonso, madre lleva razón.

El contrabando está muy mirado por la policía.

-Aquí está todo muy mirado.

En el pueblo otro gallo cantaría. Pero no os preocupéis, no voy...

...a dedicarme siempre a esto, tengo muchos proyectos.

-Señoritas, llegan las clientas. Buenos días.

-Buenos días. -¿Le puedo ayudar en algo?

-No, no, ya me atienden ellas, es por la costumbre.

Gracias. -Adelante.

-¿Qué desea la señora? -¿No os habéis enterado de nada?

¿Dónde está Teresa? -No sé, no vino, debe estar mala.

-Y muerta si no es por Juan. ¿Muerta?

-¿Qué estás diciendo? No nos asustes.

-¿No sabéis lo que le pasó anoche cuando volvía a su casa?

Después de acompañarme a mí.

-Un desaprensivo la agarró por el cuello, que casi la ahoga.

Y si no llega a ser por Juan que oyó los gritos y se acercó...

-Dios mío, y nosotras aquí tan tranquilas.

Pensando que estaba indispuesta. -Bueno, un momentito,...

...no hagamos un drama de esto. La chica está bien, ¿no?

-Se está reponiendo, casi no lo cuenta.

Ahora voy a verla. -Nadie abandona su puesto...

...en horas de trabajo. Vaya a verla en su tiempo libre.

O al mediodía o al finalizar la jornada.

Estamos, ¿no?

-Sí, señor. Sí, esto es intolerable.

No, no. No creo que haya que inoportunar...

...al delegado de seguridad.

Tampoco es necesario abrir expediente.

Simplemente poner un poco de orden entre estas cuatro paredes.

Sí, señor. Correcto.

Eso es, eso es.

Así evitaremos que me encuentre una nueva sorpresita...

...todos los días.

Descuide, señor. Déjelo de mi mano.

Déjelo de mi mano y le dejaré esta comisaría...

...perfectamente engrasada.

Por supuesto, señor, siempre a sus órdenes.

Adiós.

-Buenos días.

-Nos dé Dios.

-¿Y a este qué mosca le ha picado hoy?

-Pues tendría que haberle oído hablar por teléfono.

-¿Con quién? -No sé, alguien de arriba.

Este, peor que Nerón, prende fuego a la comisaría...

...y levanta otra.

-No te andes por las ramas y dime qué oíste.

-Despotricar contra el funcionamiento...

...de la comisaría. Y decir que pondría orden inmediatamente.

-¿Sabes qué es lo peor de todo, Beltrán?

Que este quiere aumentar su prestigio a nuestra costa.

Despelleja a tres o cuatro, mueve un poco los papeles,...

...rescata un par de casos del archivo...

Y a colocarse medallas.

-Normal, ya tiene edad para dejar de ser subcomisario.

Y su mujer seguro que no para de recordárselo.

-Mira qué mala suerte ha tenido...

Se ha topado con alguien en su camino al que no le gustan...

...nada los tipos que medran a base de prepotencia.

Le vamos a dar una leccioncita al nuevo Nerón.

-¿Y qué es lo que va a hacer?

-Lo vas a ver con tus propios ojos.

Limítate a coger buen sitio y a disfrutar del espectáculo.

Haga lo que haga es mejor que sea pronto,...

...porque este no tiene pinta de tomárselo con calma.

-Tranquilo, no seas impaciente.

En su momento soltaré el cebo y se lanzará sobre él...

...para hacer méritos.

Cuando quiera darse cuenta de lo que ha hecho será tarde.

-Aquí tienes, Jacinto, el desayuno de los señores.

-Aquí están los bollos. Me retrasé porque tuve...

...que esperar a los recién salidos del horno.

-Esos de ahí dentro no entienden de retrasos.

-Ya lo sé, cógelos. -Rápido, eso es.

-Ya está.

-Hala. Marchando, Jacinto.

-Yo estoy que no puedo más.

Me duermo por las esquinas, sucio y con la misma ropa...

...desde hace dos días. -¿Y qué le hacemos?

-Y esto canta por bulerías.

-No te preocupes, ahora te vas a dar una vuelta y te oreas.

-Yo las vueltas que quiero dar son sobre mi cama.

-¿Por qué no te acuestas en el cuarto del personal?

Luego te das una vuelta. -Miren, esto no está pagado, ¿eh?

Por muchos sobres y muchas propinas que nos den, esto no está pagado.

-Bueno, Jacinto, no hablemos más del tema.

Y ya que estamos aquí, podríamos aprovechar mejor...

...el tiempo, turnarnos de alguna manera.

No hace falta que estemos todos al mismo tiempo.

-Eso me parece una buena idea.

-Yo aguanto un poco. ¿Y tú, Jacinto?

-Si hay que aguantar se aguanta, pero cuando estoy cansado...

...no me aguanto ni yo.

-A mí me sorprenden los jugadores. Si nosotros estamos cansados,...

...cómo estarán ellos.

No lo entiendo. -Yo sí lo entiendo.

Una cosa es estar sentado recibiendo y pidiendo...

...y otra es estar como nosotros de la ceca a la meca.

No saben cómo gastar el tiempo ni el dineral que tienen.

-Por no hablar del vicio, que eso sí que les da energía.

-Trae, Jacinto, que ya lo llevo yo.

Siéntate.

-¿Pablo? -Jacinto está descansando,...

...pero enseguida estará dispuesto.

-Pablo, ¿sería tan amable de servirme un café?

-Enseguida, don Ramón.

Aquí tiene.

Gracias.

-No hay por qué darlas. Aquí estamos para servirle.

Tenga, esta racha hay que compartirla.

-Muchas gracias, don Ramón.

-Mire Perea, difícilmente instauraremos el orden...

...en las calles si antes no ordenamos la comisaría.

¿Correcto?

-Correcto. -Bien.

Es ese sentido usted tiene un papel muy importante.

Si quisiera...

Podría ser mi mano derecha.

Vamos...

Necesito que me ayude a crear un departamento más eficaz.

-Le agradezco su confianza, señor subcomisario.

Haré todo lo que esté en mi mano para que así sea.

-Cuento con ello.

Cuento con ello.

Porque si mi me van bien las cosas...

A usted el irán bien las cosas.

Me comprometí a instaurar el orden y apartar el caos de la comisaría.

Y lo conseguiré.

No toleraré más indisciplina ni que nadie haga las cosas como quiera.

¿Comprendido?

-Ahora que lo dice, me gustaría comentarle algo...

...sobre unos asuntos que el inspector Manzanares,...

...dentro de su proceder, dejó por resolver.

-¿Ve lo que quiero decir?

¿Lo ve? No se reproducirán los errores del pasado, Perea.

¿A qué asunto se refiere?

-Irregularidades que no se destaparon a tiempo...

...y que se siguen produciendo.

-Sea usted claro, sea usted claro. Conmigo puede ser transparente.

-Juego ilegal.

-¿Cómo dice?

-Timbas de póquer ilegales con cantidades importantes de dinero.

Muy importantes.

Llaman a la puerta.

-Anda hijo, abre que voy a preparar esto.

Verás qué bien te hace esta cataplasma caliente en el cuello.

Madre, ya no me duele y tengo calor.

-Déjame hacer que es muy bueno el hinchazón.

-¿Y Teresa, dónde está la niña?

-Pasa.

Me marcho.

-Teresa, ¿Teresa que te ha pasado?

Simón, qué alegría de verte.

-En cuanto tu padre me lo dijo vine corriendo.

¿Qué te hizo ese desgraciao?

-Gracias a Dios lo gordo fue el susto.

Pero hay que mirarle el cuello.

Gracias a Dios y a Juanito que si no es por él...

Esto no lo cuento. -¿Se sabe ya quién fue?

¿Y qué dice la Policía?

-¿Y sabe el sitio donde hay estas timbas?

-Se trata de una coctelería muy famosa, el Morocco.

-Sí, oí hablar de ella, sí.

Nos dieron un soplo confirmando que ahora hay una de esas partidas.

-Perea, ¿todo esto se conocía en el pasado?

-Me temo que sí, señor.

-No se avergüence, está cumpliendo con su obligación.

Desde luego es el primer paso para que las cosas funcionen bien.

-Sí, señor. -Se lo agradezco mucho.

-Y le aseguro que el futuro...

Lo tendré muy en cuenta.

Voy a preparar el dispositivo.

-Muchas gracias, señor.

-No hay por qué darlas.

Creímos más prudente no denunciar.

-Pero ese cabrón no puede andar suelto, hay que cogerle.

Esto que te ha pasado tiene que servir para algo.

De momento, para que hayas vuelto a casa.

-No, no es así.

La pelea entre Alfonso y yo no tiene nada que ver...

...con el cariño que tengo al resto.

A ver si por dos garbanzos se estropea todo el cocido.

-Hija, ponte esto que se enfría.

-Oye, ¿le viste la cara?

¿Podrías reconocerle si le vieras por la calle?

No, me atacó por detrás.

-De todos modos iremos a la Policía.

-Aquí hay más miedo a la Policía que a otra cosa.

Lo sé, pero ese cabrón no puede campar a sus anchas.

-Venga, niña, póntelo.

¿Cómo me voy a poner eso? Hay visita.

-Pero bueno, dos días que falto de casa y ya soy una visita...

No, no, lo siento, no quería decir eso.

-Lo primero saber si hay salida trasera.

-Creo recordar que sí la tiene.

-Quiero varios hombres apostados.

Que no se me escape ni uno.

La manzana rodeada.

Que se note presencia policial.

-¿Vamos con dos patrullas?

-Tres... Qué digo tres, cuatro.

-Menudo operativo, señor.

Este dispositivo será ejemplo para la Academia.

-Iré de paisano, para ver las cosas.

Y a la hora indicada entra y les pillamos con la manos en la masa.

Llaman a la puerta. -¿Se puede?

-Adelante.

-¿El subcomisario Salmerón?

-Soy yo, ¿qué desea?

-Pues que quería poner una denuncia.

-¿Lo ve? ¿Ve lo que quiero decir?

Así que cualquier día, en cualquier momento...

Cualquiera entra en la oficina a poner una denuncia.

¿Le parece a usted bien?

-Perdón, señor. Será un despiste. -¿Un despiste?

Ah, no me toque los huevos, Perea.

¿Dónde está el rigor policial?

Al que sea le expedienta, y a su casa...

...suspendido de empleo y sueldo una semana, ¿correcto?

-Sí, señor, a sus órdenes.

-¿Y usted... Qué es ese asunto?

-Pues que ayer asaltaron a una muchacha en el barrio.

-¿Está muerta? -No, por Dios.

-En fin ocúpese, ya sabe... Papeleo, declaraciones...

Hasta que esta comisaría no funcione bien, no hará otra cosa.

-Sin problema, señor.

Ya haremos lo de ese dispositivo, lo primero es lo primero.

-Venga. -Acompáñeme.

Siéntese.

Primero le tomo declaración y después le cojo los datos.

-Perfecto.

-Pues usted dirá, caballero.

-Bueno, por dónde empiezo... -Por el principio.

¿Cómo se enteró del suceso?

-Mi casa está al lado de donde se produjo la agresión...

Fui a tirar la basura y cuando la tiré, empecé a...

-Bueno, bueno... No se precipite.

Quiero que aparezcan los detalles, ¿eh?

Otra vez...

-Estaba en casa...

Entonces, fui a tirar la basura...

-Venga Serafín, para fuera, venga.

Venga...

-Haz caso a tu padre, Serafín. -No, eso no que está sucio, dámelo.

Esa cómetela tú, mira... Vete a jugar con la pelota.

A mí aquí, a ver. A ver, espera, mira.

Venga para allá.

Hala... Venga...

-¿Y Guille?

-Con Pelayo. Si es que está chocho con él.

Leonor...

Si les pones una piedra no se te vuelan.

-Juanito, no seas bruto.

¿De dónde voy a sacar una piedra si esto no es el campo?

-¿Pero la has escuchao?

Pues mira, pídele a tu padre una de las rosquillas...

...del desayuno que están duras como una piedra.

-Juan, ven, haz el favor.

No le digas eso que luego se lo dice a Marce.

-Es lo que quiero, que se lo diga.

-Bueno. -No se nota nada...

...que Manolita no está ya.

Pues sí, porque trabaja tanto que no le cunde el día.

-Ni a los dos. Antes con dos y ahora haciendo de niñera.

-Pues te digo una cosa, estamos aquí para ayudar.

-Sí. -Que te veo muy picajoso.

¿Qué te dijeron en la comisaría?

-Pues mucho y na, Sole. Mucho y na.

-¿Te explicas o no?

-Pues nada, fui, me trataron bien, me tomaron declaración...

...pero creo que en cuanto salí, estos archivaron el caso.

-¿Por qué piensas eso? -Coño, pues porque no hay muertos.

-Bueno, va a tener razón Leonor. Que eres muy bruto, cariño.

-Parece mentira que no conozcas a esta gente.

Si no hay cadáveres, ni se inmutan.

Además, tengo la sensación de que van detrás de algo gordo.

-Es normal que no haya cadáveres, porque estabas tú.

¿Estamos en peligro las mujeres...

...mujeres de la plaza y las nenas más? Se me ponen los pelos de punta.

Que tengamos que estar con el corazón en un puño...

...porque tienen cosas que hacer, vaya cuajo.

-Ahora lo que tenemos que hacer es tranquilizarnos, Sole.

Y si vamos alguna cosa rara, se llama a la policía y punto.

-Ya. -Mejor que a la policía...

...deberías llamar a Roberto Alcázar y a Pedrín.

Esos sí que atrapan a los malos y los meten entre rejas.

-¿Tú has visto a la jodía? En misa y repicando.

-16 y 17.

18, 19... 20.

-¿Tienes un momento, hijo? Me gustaría hablar contigo.

-Claro, madre. Dígame.

-Se trata de Simón. (ALFONSO CHASQUEA LA LENGUA)

Te lo pido por favor.

-En ese caso no valen los favores. -Baja la voz.

Tu hermana está durmiendo y necesita descansar.

(ALFONSO SUSPIRA)

Simón ha dejado claro hoy...

...el verdadero cariño que siente por esta familia.

-Cuidao, no se equivoque.

Por algunos de esta familia, no por todos.

Llaman a la puerta. -Adelante.

¿Ya habéis terminado? No, por Dios.

Estoy en racha. Es sólo un descanso.

Poner cara de póquer durante tanto tiempo es agotador.

-¿No te cansas? El otro día tuviste una partida sonada.

Esta noche has comenzado otra. No sé. ¿Cuántas horas llevas?

Últimamente es la única forma que tengo de estar cerca de ti.

(RÍE)

No te afanes buscando ese céntimo que te falta.

Deja eso en manos de un buen contable.

-Estoy acostumbrada a hacerlo yo misma...

...y no me sentiría tranquila dejándolo en manos de cualquiera.

El mío es el mejor.

Te lo mando y que él se encargue del trabajo sucio.

-No te molestes. Es lo menos que puedo hacer...

...después de los desvelos que os estoy causando.

Por cierto, acepta este dinero en compensación por todo.

-Oh... No, no. Juan, pasa.

Pasa, no te quedes ahí.

Si me disculpa, señor Rivas, tengo que hablar con un buen amigo.

Como no.

-Hola, Juan. -Hola, Julieta. ¿Qué tal?

-Viniendo esta mañana a casa ha demostrado que su cariño...

...está por encima de su orgullo y eso es de mucho valorar.

Estoy segura de que no te tiene rencor.

-No, él no. Pero ¿yo qué pasa? ¿No cuento?

-Su actitud debe darte ejemplo para poder perdonarle.

El cariño que siente por Teresa le hace uno de nosotros.

-No diga eso, madre. Su sangre es diferente a la nuestra.

-A mí me importan más otras cosas.

Quiero que le pidas perdón para que os arregléis.

-No pienso hacerlo porque no lo siento.

Eso es un farsante y yo no soy farsante.

A diferencia de él que lanza la piedra y esconde la mano.

-¿Qué dices?

-¿Tengo que recordarle que estropeó la camisa de los domingos?

¿No recuerda que si no tengo empleo es culpa suya?

-Nunca te he pedido nada.

Si no lo quieres hacer por ti, hazlo por tu padre y tu hermana.

Te guste o no, ellos necesitan tenerle cerca.

Y si tú se lo pides, él volverá.

Esto es para ti.

Tu hermana la consiguió en el trabajo.

Tiene una pequeña falta, pero casi no se nota.

Te la iba a haber dao, pero con todo esto, se me olvidó.

-Gracias. -De nada.

Voy a salir a comprar unas judías para la comida.

No me tardo mucho, pero estate pendiente de tu hermana, por favor.

-Descuide.

-Vaya, cuánto tiempo. -Sí, bastante.

-Pero, pasa, pasa, siéntate.

-Bueno, verás. Vengo a decirte...

...que por fin ha salido la sentencia contra Juanito.

-¿Y? -Cinco años.

He estado con él y sólo te puedo decir es...

...que está bastante jodido.

-Pobrecillo, cinco años.

Es horrible. -Ahora lo único que me preocupa...

...es su estado de ánimo, por eso he venido a verte.

A ver si tú podías utilizar algunas de tus influencias...

...y hacer algo por ayudarle.

-Sí, sí. Claro que sí. Por supuesto que sí.

Haré todo lo que pueda, Juanito.

-Ah, otra cosa. Me ha pedido que te diga...

...que si tienes pensado ir a verle, mejor no lo hagas.

Dice que aquel no es un sitio para una mujer como tú.

-No te preocupes, Juan.

Haré todo lo que esté en mi mano por Juanito.

Me deben algunos favores.

-Muchas gracias de verdad.

Adiós. -Adiós.

Este amigo tuyo ni sabe que es de mala educación...

...entrar en los sitios sin llamar ni que existen los sastres.

-Bueno, será porque también tiene bastante confianza conmigo...

...y porque no necesita trajes caros para aparentar.

Timbre.

-Ya voy.

-Vengo a buscar unas cosas que me faltan y me marcho.

-Pasa.

-Tranquilo que me voy enseguida.

-¿Tienes lumbre?

-Qué lástima, este me había quedao muy bien.

Bueno, me marcho.

-Te puedes quedar.

-¿Cómo? -Te puedes quedar, si quieres,...

...y que olvides lo de la camisa.

Mi madre me ha dicho que a mi hermana le viene bien...

...que estés en esta casa y si es así no hay más que hablar.

Te quedas. Así que deja eso ahí y ve a por tus cosas.

-Tienes razón, mejor olvidar lo pasó.

Total, fue una cuestión del pronto.

Por lo menos tendrás un pitillo, ¿no?

-Americano.

Pablo, un whisky, por favor.

Veo esas... 2000...

...y 2000 más.

Lo que vale mi anillo de casado.

-¿Eso no incluye a su mujer en la apuesta, no?

Eso me lo repite usted en la calle si es hombre.

-Señores, relájense, que estamos entre caballeros.

Por favor.

Estoy harta, ya no aguanto más tiempo así.

-El reposo es lo mejor para recuperarse.

Déjeme que le ayude, por lo menos.

Cortar judías no me puede hacer ningún mal.

-Pero esta niña parece que está llena de rabos de lagartija.

Como no te estés quieta te caliento el culo como cuando eras pequeña.

Timbre.

Teresa, es tu amiga Ana que viene a verte.

¡Ya voy!

¡Anita, qué ilusión!

¿Qué haces aquí?

De visita durante el tiempo libre de la comida.

Toma, te he traído un regalo.

Pero... por qué si esto vale mucho.

Bueno, no tanto, además el dinero era...

...para comprar unas galletas y de unos ahorros que tenía...

...que ya ni me acordaba.

Pero tus padres se van a enfadar cuando se queden sin galletas.

Pues comeremos pan duro con mantequilla y azúcar.

Seguro que si les cuento a mis padres...

...en qué me lo he gastado no les importa nada.

Si no ya me inventaré algo.

Gracias. Ven, siéntate.

Ha sido Sole la que nos ha contado todo esta mañana.

Y por José María no te preocupes que también lo sabe.

Muchísimas gracias.

¿Y... cómo fue?

Pues... al poco de dejarte a ti,...

...que estaba todo muy oscuro y...

Y... apareció atacándome por detrás.

¡Aaah! ¡No!

¡Déjame! ¡Socorro!

Y yo me revolvía, me revolvía, pero no, no,...

...no... no podía soltarme.

Hasta que al fin pude chillar...

...y luego es cuando vino Juanito y...

-¡Eh, eh, eh!

Y salió huyendo.

¿Qué angustia, no?

Y no se sabe quién pudo haber sido, claro.

Timbre.

-Muy buenas, soy el inspector Perea.

Venía a hacerle unas preguntas sobre el incidente de anoche.

¿Puedo pasar? -Pase.

-¿Está usted bien, señorita Teresa?

Juan el del estudio fotográfico vino a verme a la comisaría...

...para explicar cómo sucedió la agresión.

-Mire, la niña está bien.

El susto de anoche no se lo quita nadie, pero eso es todo.

Sí, si lo llego a saber...

Perdone la pinta, debo estar horrible.

-De eso se trata, de no saber nunca...

...cuando puede aparecer la Policía.

Si no ya me dirán dónde está la gracia.

Seré breve, no se preocupe.

-Ya, pero nosotros no queremos poner ninguna denuncia.

Lo que queremos es olvidarnos de todo lo antes posible.

¿Lo comprende, no?

Disculpen que me meta en donde no me llaman,...

...pero creo que el señor inspector tiene razón,...

...lo que tienen que hacer es coger a ese individuo.

Sí, espero que lo cojan muy pronto.

Pero... sí, yo, yo ya estoy bien.

Y mi madre tiene razón, es mejor que se vaya.

-¿No necesitará un poco de candela?

Corazón, que me quemo los dedos.

-Qué fatalidad, no encontraba el mechero.

Me lo habré dejado... -Seguro que se lo ha dejado...

...en el despacho porque tiene pinta de tener uno.

-Uno que parecen dos. ¿Y usted viene mucho por aquí?

Trabajo aquí, lo que pasa es que ya me iba,...

...he venido a hacer unos recados, mi jornada no empieza...

...hasta por la noche. -Ya.

Entonces no le importará que le invite a tomar algo.

-No creo que sea buena idea, es que a los empleados...

...nos tienen prohibido el alterne con los clientes.

-Pero ¿usted ha visto al cara papo ese?

Está intentando camelársela así por toda la jeta.

-P'a mí que lo que está haciendo es tantear el terreno,...

...fíjate lo que te digo. -¡Don Pablo!

Un torero no salta al ruedo si no es para rematar la faena.

Pero una cosa le digo, lo lleva claro con mi negra.

-Llévate eso.

-Muy buenas. -Buenas.

-¿Qué va a tomar el caballero? -Coñac, por favor.

-Lo pregunto solamente una vez, la primera vez que veo al cliente.

Porque luego ya no se me olvida.

¿Es la primera vez que viene por aquí, verdad?

-Sí, la primera.

Y como siga usted importunándome puede que sea la última.

Si es tan amable, necesito hacer una llamada,...

...¿puede indicarme...? -Aquí tiene.

-Gracias.

Pues este es el sitio donde trabajamos Teresa y yo.

En esta sección somos casi todo chicas, no hay muchos hombres.

Bueno, aunque ahora sí hay uno.

-La mayoría de las veces estos agresores...

...son individuos próximos al entorno de la víctima.

No estará de más que eche un vistazo por aquí.

A mí lo que me parece muy raro es que no quieran poner denuncia.

-Para muchas personas y, especialmente, tras la cruzada,...

...la Policía sigue siendo sinónimo de enemigo.

¿Y eso?

-Muchos se sienten culpables por participar con los perdedores.

Otros siguen siendo firmes a sus ideales políticos...

...y otros, simplemente, no son trigo limpio.

Sí, pero entonces nunca van a encontrar al que atacó a Teresa.

Y otras chicas sufrirán su misma suerte o peor.

-Cabe esa posibilidad. Sin denuncia no hay investigación

Pero se preocupe, yo estaré por aquí.

Disculpa, ¿serías tan amable de mostrarnos esos gemelos?

Gracias.

-¿Y esto? Un regalo.

Para que no tenga que disimular que le falta uno escondiendo el brazo.

Y para que se acuerde de mi amiga y de mí.

-Se me notan mucho, ¿verdad?

Pero no sé si debo.

Es de mala educación no aceptar un presente.

Acéptelo. -Gracias.

¿Me lo apuntas para fin de mes?

-Son muy bonitos. -¡Vaya, vaya con la Srta. Ana!

Haciendo de clienta y llegando a la hora que le parece bien.

Imagino que esto lo pagará,...

...¿me equivoco? -La Srta. Ana no tiene la culpa.

He sido yo el que la ha entretenido.

Soy el inspector Perea y estoy investigando sobre la agresión...

...de anoche en este barrio a una de sus empleadas.

-Sí, sí, la Srta. Teresa García. Estoy al corriente del asunto.

-Le pido disculpas por entretener a sus empleadas.

Y también de parte de Teresa, cuya falta laboral de hoy...

...está más que justificada por el altercado.

-Por supuesto, la empresa se hace cargo.

Pero lo que sí le pediría es que indague lo necesario...

...pero que dejase que la señorita volviese a su puesto.

-Por supuesto.

Gracias por el regalo. De nada.

-¿Y usted es?

-José M“ Pérez, el encargado y jefe de personal de estos almacenes.

-Buenas.

He venido a ver qué tal te iba el día.

Pues... mucho trabajo, la verdad, no tengo.

-A ver qué tal te iba y...

Quiero contarte una cosa que me ha dicho Alfonso.

¡Ni me lo mentes, que tengo un cabreo con él!

-Pues ya verás cómo con esto se te quita.

Difícil lo va a tener.

-Alfonso me ha dicho que ha pedido a Simón que vuelva a casa.

El chico no es malo. Y hablando con él, entra en razones.

No, el chico no es malo...

¡Pero nos va a quitar la vida a disgustos!

¡Que yo no sé qué hacer más para que siente la cabeza de una vez!

-Seguro que lo conseguimos.

Alfonso es muy cabezota y no reconoce cuando lo hace mal.

Pero, de momento, estamos todos en casa otra vez.

Sí.

Y el mérito es tuyo.

¿Quién si no tira del carro de la familia cada día?

-¡Ay, Pascual, si hubieras tenido esa cabeza hace años!

¿Qué iba a saber yo?

Cuando uno es joven, el orgullo le calienta la sesera...

...y no se rige con mucha cordura.

-Yo también era joven.

Pero hemos madurado y lo importante es que sigamos juntos.

Y confiando el uno en el otro.

Señores, ha llegado el momento de acabar con una partida...

...que empieza a resultar fastidiosa.

La hombría se demuestra con hechos, no con palabrería.

Ese sobre contiene un poder notarial...

...por el que se otorga el 25% de los almacenes Rivas.

Me la juego.

-¡Oh, no!

-¡Alto, Policía! ¡Quedan detenidos!

¡Vamos! -Se acabó la timba por hoy,...

...por hoy y por siempre.

Puede que esto estuviera permitido en el pasado, pero ahora mando.

¡Eh! -Vamos.

Usted, salga de aquí.

-Pues ten cuidado, Ana, querida, no te vayan a despedir...

...del trabajo por llegar tarde.

No temas, madre, que no caerá esa breva.

-¡Pues qué pena!

-Lleva todo el día intentando quitarle importancia al asunto...

...para no preocuparnos.

Pero la verdad es que está muy afectada por el disgusto.

Mírala. ¡Si duerme como una cría!

Lo que siento es no haber visto a papá.

Estaba haciendo tiempo para ver si llegaba y...

Es que ayer tampoco pude verle.

-No, Pablo, que no me entra.

Supongo que será porque no pude digerir todo lo que ha ocurrido.

Pero claro, quién iba a pensar que vendría la Policía.

-Que no es la primera vez, doña Julieta.

Con doña Paloma nos dieron más de un susto.

-¿Pero por el mismo motivo? -Y por cualquier otro.

-Lo importante es hacer ver a nuestros hombres...

...la responsabilidad que conlleva trabajar para la sociedad.

Nosotros garantizamos la ley y el orden.

Y en ese sentido, debemos responder siempre...

...a la confianza que se nos otorga, ¿comprende?

-Lo comprendo. Y no hay duda de que la actuación de esta noche...

...servirá de inspiración para todos.

Supongo que me ha impresionado mucho el ataque que recibió Teresa.

¡Menudo susto se llevó la pobre!

-Lo entiendo, cielo. Pero lo bueno es que se ha quedado sólo en eso.

No te preocupes, ya verás cómo lo superará pronto.

Sí, eso creo.

¡No sabes lo que es creer que has perdido a tu hija!

¡Llevar años sin verla...!

Y ahora, cuando por fin la recuperas,...

...que casi no has tenido de disfrutar de ella,...

...de ver cómo se hace una mujer...

¡Porque esa chica vale todo su peso en oro!

¡Viene ese desgraciado y... te la mata!

-Verá usted, doña Julieta, nos disponíamos a irnos y...

Tal y como están las cosas,...

...no tenemos claro quiere que hagamos mañana.

-Ah, claro, Jacinto.

-No me mires así, Marta, querida.

¿No ves que yo sólo me preocupo por ti?

Ahora vas a entrar en una posición social más importante.

Y la imagen que des tendrá mucha importancia.

Pero no pienses que la imagen es sólo el aspecto físico.

Ni mucho menos.

Se espera que la mujer del empresario del año...

...tenga un carácter discreto.

¡Llevo horas esperando a que me tomen declaración!

¡Exijo llamar inmediatamente!

-Lo sé, caballero. Tiene derecho a llamar a su abogado...

...y lo puede hacer desde este mismo teléfono.

No voy a llamar a mi abogado sino a su superior.

Amar En Tiempos Revueltos - T4 - Capítulo 6

11 sep 2008

Conmoción familiar por el ataque que sufrió Teresa quien no acude a trabajar pues no se siente con fuerzas. Recibe el cariño de los suyos además de  las vistas de Ana, Héctor y Simón, éste a pesar a pesar de estar peleado con Alfonso- La familia no denunciará el hecho porque siente pánico ante la policía. Héctor se entera casualmente en 'El Asturiano¿ de posibles timbas en el Morocco y lo utiliza para que Ovidio, ávido por hacer méritos,  investigue y meta la pata, pues los jugadores son gente importante. Y efectivamente Ovidio irrumpe en una partida de póquer en el Morcco, deteniendo a los jugadores, Ramón Rivas entre ellos. Carmen le pide  a su hijo que se disculpe con Simón y pida que regrese a casa. Alfonso está en falso y debe hacerlo si no quiere perder a su madre de aliada. Juanito el  Grande acude a Julieta para que ayude a Juanito Chico aunque no quiere que le vaya a ver, y ella se enfada con Ramón por hablar con desprecio de éste.

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