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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 90
Transcripción completa

Y entonces sus padres le veían desde las estrellas.

Y se sentían orgullosos de que ese niño...

...estuviera haciendo cosas buenas por la gente.

-¿Y ese niño se llamaba Pedro?

Pues ahora que lo dices, se parece mucho a ti.

-Esto es lo que guardo.

-¿Qué es eso? -Mis apuntes de la oposición.

Así que mientras el director se cree que estoy leyendo...

..."Las lecturas piadosas" de Longino Navas,...

...o "El breve compendio de Santa María Micaela...

...del Santísimo Sacramento".

-Oye, pues menos mal que era breve, porque esto debe pesar 1,5 kg.

-Yo estaré estudiando mis apuntes de Magisterio.

-Si Matilde tira del hilo mi marido se enterará.

E Hipólito también, y Regina también.

Y luego tu familia.

¿Piensas arruinar tu vida por una aventura pasajera?

-Está bien, está bien.

-¿No te lo sabes? Alicia sí se lo sabe.

¿Puede venir Alicia a contármelo, Abuelo?

-Sí, ya vendrá.

Pero termínate el desayuno o llegarás tarde.

-¿Le pasa algo? No, no creo.

(REGINA) ¿Quién es, Alicia?

-¿Está bien? ¿No estará enfadada conmigo?

No sé, no creo.

-Hace un tiempo que no consigo hablar con ella.

Y como estáis muy unidas a lo mejor te ha dicho algo.

-Alicia, ¿quién es? Es Alejandro.

-Los hombres ahora se buscan a otra chica...

...en menos que canta un gallo.

¿Tú te quieres quedar para vestir santos toda la vida?

-Está bien, saldré a hablar con él.

-Bueno, esto ya está. Voy a plancharlo.

-No, no te molestes, qué no. -Hombre, quita.

-Hola, vengo a despedirme.

-¿Qué tal, Luisa? -Bien.

-¿Esos pantalones son nuevos? -No, eran de Fermín.

Se le rompió el mono en mitad de la plaza.

-¿Se te han roto los pantalones?

-Yo por ti haría lo que fuera, Mati.

-Qué suerte ha tenido mi hija contigo, Alejandro.

(LEE) ¿Política del Régimen?

¿Esto qué es?

(LEE) El principio del Caudillaje.

Francisco Franco...

¡Ay!

-Alicia será como los demás.

Pero yo veo que esa chiquilla es distinta.

Tiene vida, tiene energía, tiene luz.

-Pues le vendrá muy bien cuando circule de noche.

-Bueno, quítate esas ideas de la cabeza.

Matilde no sospecha nada.

-Más nos vale a los dos...

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento por todo el que venció...

...su desaliento.

Le canto al mar por todo aquel que tuvo...

...que olvidar...

...para empezar...

-Mira, Manolita.

No me digas que no son una preciosidad.

-Ay, Julieta, cosa fina, cosa fina.

-Entonces no te ha molestado que te avisase, ¿no?

Es que como estás con la comunión de tu hija.

-Qué me va a molestar, te lo agradezco muchísimo.

Porque yo sé que te las quitan de las manos.

-Pues por eso mismo.

Esto dura aquí un par de días.

Y bueno, pensé que lo mismo querías reservar uno.

-No sé si yo me puedo permitir estos lujos, ¿eh?

Porque una cosa son las medallitas de San Francisco...

...y otra cosa esto.

-Manolita, sin que se entere mi marido...

...pensaba dejártelos a precio de coste.

-Julieta, mujer, que así no haces negocio.

-¿Y qué mejor negocio que tenerte como amiga?

Me cuidas cuando me duele la espalda.

Y me avisas cuando me dejo la puerta abierta.

-Cosas de buena vecina.

-Pues por eso mismo. Mira, si quieres te reservo uno.

Y tú lo piensas con calma, sin compromiso.

-Hombre, son muy especiales.

Mira, se lo voy a comentar a Marcelino, hacemos números...

...y ya te digo algo.

-Y sin prisas.

Teléfono. Perdona.

Dígame.

(ADRIANO) Hola, buenas.

Estoy buscando una joya muy especial, se llama Julieta.

-Qué tonto. Es mi marido.

¿Qué tal estás?

-Bien, bien, con muchas ganas de verte.

-¿Cuándo vuelves?

-Cojo el tren ahora. Llegaré esta noche.

-Estupendo, cariño. Así te preparo una buena cena.

Que tengas buen viaje. -Adiós, mi amor.

-Adiós.

Parece de muy buen humor.

Eso es porque el viaje ha sido provechoso.

-¿Cómo le ha ido la llamada?

-Bien, bien, cree que sigo en Zaragoza.

Veamos esas fotos.

-Sí, qué suerte tienes de que tu marido viaje tanto.

Ya me gustaría perder de vista al mío de vez en cuando.

Mira, Julieta, este me encanta.

-Es precioso, muy fino.

-Lo que yo le diga, lo de este barrio se las trae.

Y lo de esta no es una casualidad, es la norma.

Y fíjese que todo tiene que ver con la costura.

La remendona esa, madre soltera, buscando un tonto que la mantenga.

Y la modista del barrio, una tal doña Marina,...

...es poco menos que una madame.

En ese taller, clavar alfileres poco.

Lo que se clava es otra cosa. Que Dios me perdone.

Y a todas horas.

Creo que en la trastienda tiene montado una casa de citas.

Sí, sí, sí, por fuera parece un taller normal y corriente.

Pero descorres las cortinas y eso es Sodoma y Gomorra.

Y no se crea usted que no apunta alto la modistilla, no.

Ministros y todo han visto salir de allí.

Un burdel como Dios manda es lo que tiene ahí montado.

Mire, esa también va mucho por allí.

-¿A que le arreglen los bajos?

-Y luego dice que no anda nunca sólo con el novio.

Hay que fastidiarse con la Roldanita esta.

-Disculpe, ¿habla de mí?

-¿Yo? -Sí, usted.

-No, no, hija, no.

Estaba charlando aquí con mi amiga Bonifacia.

Si usted me permite.

-Me ha parecido que mencionaba mi apellido.

-¿Y qué pasa, que se gasta?

-No, señora, pasa que mi apellido es muy decente.

Y según en qué bocas pues preferiría no oírlo.

Así que lo que me tengan que decir me lo dicen a la cara y bien alto.

-¿Pero entonces qué mosca le ha picado?

-Y yo qué sé, Hipólito, cualquier chiquillada.

-Cuánta tontería.

A ver si se casan de una vez y se dejan de memeces.

Sí que está rara, demasiado.

Tú me lo habías dicho.

Y eso de que se levante tan tarde.

-Bueno, debe estar cansada.

Tú has madrugado mucho pero también has vuelto muy pronto.

¿No te van a decir nada en el sindicato?

-Anda, Regina.

-Claro que ayer también trasnochaste lo tuyo.

Y fue por cuestiones de trabajo.

-Calla, calla, menuda aventura con esos paraguayos.

Son gente muy peculiar.

-¿Dónde fuisteis?

-Bueno, pues querían conocer la noche madrileña, el chotis...

...y no sé qué otras zarandajas.

Y acabamos en el Morocco.

-Pensaba que les habíais llevado a un sitio más moderno.

-Parece que se lleva ahora.

Como va gente del cine pues está en el candelero.

-¿Y les gustó? -Ya te puedes imaginar.

Ya sabes cómo son los hispanoamericanos.

Son gente del trópico, con la sangre caliente.

-Promiscuos, vaya.

-Pues sí, y en el Morocco pues... imagínate.

-Hipólito, por favor, acaba alguna frase.

No entiendo nada.

¿Qué quiere decir imagínate? ¿Qué me he imaginar?

-Regina, caramba.

¿Hay que explicártelo todo? -Pues sí.

-Bueno, pues resumiendo.

Que en el Morocco hay... pilinguis.

-¡Ave María!

O sea, ¿que llevaste a la delegación de Paraguay...

...a un burdel?

-¿Es que no lo sabes?

Si lo sabe todo el barrio. -Pues con más razón.

-Mira, no te hagas la mosquita muerta, ¿eh?

Que todo el mundo sabe a lo que va tu novio...

...al taller de la modista.

-¿Y a qué va, señora? Usted delira.

-Mira, no te hagas la tonta.

Que le han visto salir más de una y más de dos veces del taller.

Tiene gracia, algunos con la excusa de ir...

...a hacerse un traje, lo que van es a quitárselo.

Vámonos, aquí se pega todo menos lo bonito.

-Usted no va a ninguna parte.

Usted ha manchado mi buen nombre y el de mi prometido.

Y se va a retractar ahora mismo.

-Hija, ya puedes esperar sentada.

-¡Qué lo retire, le digo!

-¿Pero a qué viene este escándalo?

Que parecen verduleras voceando el género.

-Hay que ver los humos que se gasta la señoritinga esta.

-Cuanto más remilgadas, menos vergüenza.

-Se ve que no es de buena casta.

A esta lo que le vendría bien es que le dieran una buena lección.

Vámonos, Bonifacia.

-Hala. -Con Dios.

-Si es que... ay, Dios.

-Regina, no sé por qué te comento nada.

¿Tú me ves a mí pisando un burdel?

-Pues no, la verdad.

-Yo soy un hombre cabal, por Dios.

Pero los paraguayos...

Yo no sé si sus mujeres serán tan despendoladas como ellos.

Igual les da igual.

Pero, vamos, anoche no durmió ninguno.

-Dios mío, qué degeneración.

En fin, hombres...

-¿Y sabes lo que me dijeron? -No sé si quiero saberlo.

-No, Regina, es una cuestión de trabajo.

Pues que hay una vacante...

...en la embajada española de Asunción.

Agregado laboral. Muy parecido a mi perfil.

Pagan muy bien, un sueldo muy curioso.

Y con los gastos todos pagados.

-Hipólito, ¿qué estás insinuando?

-No te preocupes, si no me voy a presentar.

-Ah, menos mal.

-Pero si tuviera 20 años menos...

Pero claro, casado, con 2 retoños y con la vida hecha.

No, es imposible.

-Ja, Paraguay. Como quien dice Titulcia.

Vamos que celebrar la Navidad a 30 grados...

-Para mí ya se me ha acabado la época de la aventura.

-Mati. -Me voy a mi cuarto.

-Anda, pasa aquí a saludar a tu padre.

-Hola, papá. Hola, mamá.

Con permiso. -¿A qué viene tanta prisa, hija?

¿Has pasado por el taller de Marina?

-No, mamá, no he pasado.

¡Y voy a volver a pasar nunca! ¡Nunca!

-Pues sí que está rara, sí...

-¿Entonces no has oído nada?

¿De un profesor y una alumna? No.

-Pues don Herminio, el profesor auxiliar de Mercantil,...

...está liado con Arantxa Zugarcía.

Me suenan los nombres, pero no les conozco.

-Ni les vas a conocer. Porque les echan a los dos.

¿Por qué? -¿Cómo que por qué?

¿Te parece poco haberse aprovechado se su posición de profesor?

Si se ha aprovechado de su posición de poder...

-¿Qué más puede ser? Está claro que se ha aprovechado.

A lo mejor ella estaba enamorada de él.

-Aún así, si estaba deslumbrada por el profesor,...

...tendría que haberla parado.

De acuerdo, podían haber sido más discretos.

sobre todo teniendo en cuenta lo estrechos que son aquí.

Pero son 2 personas.

No hacen daño a nadie si están enamorados.

-Pero dan mal ejemplo.

Lertxundi, el amor es ciego.

-Sí, sobre todo porque ella es una preciosidad.

Y él es más feo que pegarle a un padre.

Lo que demuestra mi teoría, él se ha aprovechado de ella.

Ah, vamos a clase. -Sí, pasamos por el bar antes.

Tengo que recoger una cosa.

Se nos va a hacer tarde. Mejor entramos.

-Nos da tiempo, de verdad. Recogemos el paquete y entramos.

-Señores, voy a empezar la clase.

¿Entran?

Hola, Roberto, ¿qué tal? -Bien, aquí.

Qué tranquilo se te ve, ¿no?

Ya era hora de que respirases un poco, coño.

-La verdad es que sin Quintero se está mejor.

Pero no olvido que nos ha jodido el plan.

Tú tranquilo, que todo llegará.

De momento tienes que conseguir que Andrés termine...

...el puñetero guión sobre Fátima lo antes posible.

Lo necesitamos para ganar tiempo.

Además, don Paco está empezando a impacientarse.

Porque no ve avances. -Hablaré con él.

Teléfono.

¿Dígame?

¿Qué localización es?

No, no, no. Esos permisos los tengo yo aquí.

No te preocupes, ahora te los llevo.

Muy bien, hasta ahora.

Tengo que irme a la Plaza de Armas.

Necesitan los permisos de rodaje.

Te veo luego. Hasta luego.

-Don Fernando, con permiso.

Adelante, Juanito.

¿Qué te pasa que vienes sudando?

-Vengo del hotel de buscar a Belmas y no está.

¡Valiente golfo! ¿Sabes dónde va a estar?

En el Morocco. -No se moleste, don Fernando.

He mirado allí y tampoco está.

¿Y no ha dejado ningún mensaje en el hotel?

-Nada, se ha marchado con las maletas.

He llamado al rodaje, he llamado al Morocco.

Y no saben nada de él. Se ha marchado sin decir ni mu.

Joder...

-Es muy listo. Todos los bajitos lo son.

Tiene muy mala leche, eso también es verdad.

Pero es bajito, claro, eso hay que entenderlo, es listo.

Es muy listo y gallego.

-¿Quiere usted callarse y dejar de hablar de Franco?

-No estoy hablando de Franco.

Hablo de don Paco.

Don Paco, mi jefe.

-Ah, ah, coño.

Es que por las características pensé que se refería a...

-Es listo, muy listo el cabrón.

Dice que quiere superar a Cesáreo González.

Pero sus planes son otros.

Él quiere convertirse...

...en el David O. Selznick del cine español.

-¿Y quién es David O. Selznick?

-¿Tú has visto "Lo que el viento se llevó"?

-Un ratito, era muy larga. Me quedé dormido.

-Pues esa película la hizo David O. Selznick.

El mejor productor que hay.

Y don Paco quiere hacer lo mismo...

...con la del milagro de Fátima.

-Ah, ya, a mí es que las películas de milagros...

...nunca me han gustado.

-A mí tampoco.

Pero yo soy un profesional.

Así que venga, ponme otro sol y sombra bien cargado...

...que tengo que ponerme a trabajar ahora mismo.

-¿Pero no será malo tanto solysombra para escribir?

-¿Malo? ¿Qué dices?

Todas las grandes obras de la literatura...

...se han escrito empapadas en alcohol.

Edgard Allan Poe, era alcohólico.

Baudelaire, alcohólico.

Dostoievski, alcohólico.

E hijo de padre alcohólico.

Lope de Vega, también le daba.

Quevedo ni te cuento.

Alejandro Dumas.

Todos bebían, todos.

-A Lope de Vega ese sí que lo conozco yo.

Y quién lo iba a decir, ¿eh?

-Pues sí.

Maldita sea, seguro que ellos se acordaban de lo que escribían.

A mí es que se me olvida, coño.

Se me olvida. -Coño, es lo que le estoy diciendo.

Es que es usted sonámbulo de esos.

-¿Qué sonámbulo ni qué leche?

Joder, lo que pasa es que bebo, bebo y bebo.

Y de repente pierdo el contacto con la realidad.

-Ah.

-Y luego cuando me despierto...

...me encuentro con la secuencia ya hecha.

Por una razón desconocida.

Es algo inexplicable.

Campanillas.

-Hola, buenas. -Muy buenos días, señora.

-¿En qué puedo ayudarle?

-Verá usted, señora.

Mi mujer tiene este pequeño broche al que se le han caído...

...algunas piedrecitas.

Quería saber si ustedes podían arreglarlo.

-Déjeme ver.

-Señora, tienen ustedes un establecimiento muy distinguido.

-Muchas gracias.

-Yo ya me imaginaba que sería así.

Soy el contable de Numancia Films.

A quienes han tenido la gentileza de prestar...

...algunas joyas para el rodaje de la película...

...que estamos produciendo en estos momentos.

Y viendo los estuches y las joyas tan espléndidas...

...que nos han prestado,...

...pues no me sorprende que esta joyería sea tan elegante.

-Es usted muy amable.

Normalmente es mi marido quien se ocupa de estas cosas.

Pero él está de viaje.

Así que voy a ver si le puedo ayudar yo.

Vamos a ver qué hay aquí...

Pues yo creo que lo vamos a poder arreglar.

Porque aquí hay piezas iguales a estas.

Si lo deja un par de días lo tendremos arreglado.

-Pues no sabe usted, señora, cuantísimo se lo agradezco.

Porque este broche es muy especial.

-¿Sí? -Sí.

Mi mujer le tiene muchísimo cariño.

Desgraciadamente no se lo pone porque como puede usted ver...

...está muy estropeado.

Así que he decidido restaurarlo...

...para que sea mi regalo de aniversario.

-Es un bonito detalle.

-Sí, vamos a celebrar nuestro 5 aniversario.

Bueno, es que estamos casados de segundas nupcias.

Los dos éramos viudos, ¿sabe usted?

Pero le confieso que este segundo matrimonio...

...está resultando para los dos un auténtico descubrimiento.

Porque cuando uno es joven, claro, se es atolondrado,...

...no se piensan las cosas.

Pero ya a una determinada edad el amor es diferente, más sereno.

Yo diría que mejor.

Mire usted, se equivocan los que piensan que el amor...

...el sólo cosa de jóvenes.

Cuando se es maduro, sabe usted, se puede disfrutar el amor...

...con más intensidad, con más plenitud, se lo aseguro.

Disculpe, señora, que la estoy entreteniendo.

-No. -Bueno, ya volveré...

...en un par de días a por el broche.

Muchísimas gracias y que pase usted un feliz día, señora.

-Gracias.

-¿Comprendes tú cuál es mi triste sino?

Ver como día a día se va realizando mi obra entre mis dedos,...

...mis propios dedos, sin tener yo conciencia...

...de lo que se está haciendo.

-Pues, coño, Andrés, no beba y se acordará.

-Y si no bebo no puedo escribir.

Mi obra sólo surge cuando estoy completamente bebido.

¿Y qué? -Hala...

-Ponme otro solysombra.

¿No comprendes cuál es mi triste sino?

Ahora tengo que beber hasta perder el sentido.

Y luego ya cuando me despierte me enteraré de lo que he escrito.

Cuando recupere el conocimiento.

Marcelino, ¿has visto a Alicia?

-Pues no, vino esta mañana, pero ya no está, ¿pasa algo?

Belmas ha desaparecido.

Se ha marchado de su hotel y nadie sabe dónde está.

Y nos ha dejado con la película empantanada...

...ahora que íbamos a terminarla.

Necesito a Alicia para encontrarle.

-Vaya faena. Alicia estará en la facultad.

Es verdad, voy a buscarla ahí.

¿Y se puede saber qué haces tú aquí?

¿No deberías estar en la productora escribiendo?

-Estoy... preparándome.

-Sí, es parte del método. ¿Preparándote?

Si no te tienes en pie, Andrés.

-Yo soy un profesional. Joder...

-Si bebo es porque es así como tengo que escribir.

Aunque no te lo creas estoy trabajando.

(RÍE)

Será posible, cada vez peor.

Si se va así y le ve don Paco le va a echar.

Yo tengo que ir a buscar a Alicia.

Marcelino, ¿no te importa acompañarlo a su casa?

Vive aquí al lado.

-No, claro, yo me encargo, no te preocupes.

Muchas gracias.

¿Y tú quieres dejar de beber de una vez?

Que te estás matando.

-Si no bebo no se produce el milagro.

-Qué bestia...

¡Huy, qué bonito! ¡Me encanta!

Me siento muy halagada.

-Sí, el caso es que Pedrito se quedó encantado contigo.

Y se empeñó en que te lo entregara.

¿Pedrito?, yo pensaba que lo había hecho usted.

(RÍEN)

¿Qué pone aquí?

(LEE) Por favor, ven.

-Sí, es un poco embarazoso.

Por favor, no se lo tengas en cuenta.

De hecho me he pensado mucho si te lo iba a entregar o no.

Pero le había dado mi palabra y no tenía más remedio que hacerlo.

Por favor, no tiene que disculparse ni abochornarse por eso.

Es un detalle muy bonito. Y Pedrito es un niño encantador.

-Sí, pero ya ves que a veces se excede un poco.

Mi madre es la única mujer que está con él.

Pero el niño sabe que está con él su abuela.

Y echa de menos a su verdadera madre.

Temo que si le hiciéramos caso sería capaz de crearte...

...una obligación de la que te resultaría muy difícil librarte.

No, no es ninguna obligación para mí.

-Estoy seguro, y te lo agradezco.

Pero comprende que dadas nuestras circunstancias...

...no sé si es lo más conveniente.

Ya, tal vez en otras circunstancias.

-Tal vez...

Bueno, de todos modos dígale que me ha gustado mucho el dibujo.

Y que me hubiese encantado ir a verle.

Que lo siento.

-Se lo diré.

Me voy.

-Hala, venga. No, Marcelino.

No te creas que soy un irresponsable.

-Coño, un momento. -En absoluto.

No lo soy.

Yo soy un profesional.

Soy un buen guionista. -Claro, sí, sí.

Tú sabes, soy como el Cid Campeador.

-¿Como el Cid? ¿Es usted como el Cid, Andrés?

-¿Tú sabes lo que decían del Cid Campeador?

-No.

-Decían: "¡Dios, qué buen vasallo,...

...si tuviera un buen señor!"

Y eso es lo que me pasa a mí.

Yo estoy sirviendo a don Paco y a sus intereses.

Por eso me veo obligado a escribir esas gilipolleces.

-Pero, hombre...

-Es verdad.

Que ni siquiera me acuerdo de cuándo las escribo.

Pero lo hago.

-Andrés, todos hacemos cosas que no nos gustan.

-Pero todo tiene un límite, Marcelino.

Y yo lo he sobrepasado con creces.

¡Yo he rebasado todos los límites...

...de la dignidad y del honor!

-Hombre, que tampoco es para tanto. No sea usted exagerado.

-Estoy trabajando para...

...para el ejército y la iglesia, ¿te das cuenta?

-Coño, es que usted es guionista, Andrés.

Tendrá que escribir sobre lo que le digan.

-¿Guionista? Yo soy un traidor.

Yo soy lo peor.

¡Soy una... una ramera!

¡Una fu... una fulana al servicio del Régimen!

-Andrés, baje la voz, por favor. -¡Eso es!

¡Nos humilla!

¡Se cagaron en nuestra democracia! -Andrés, por favor.

-¡Nos asesinaron!

-Te lo ruego. -¡Acabaron con la República!

¡Y ahora nos obligan a lamerles las botas!

-Ay, madre mía, niña.

Vaya sábana que te estás leyendo. (RÍEN)

-Es un periódico que se lo ha dejado antes aquí...

...un compañero tuyo. Sí, es un periódico universitario.

-Tómate el café mientras te lo lees.

No, por favor, quédese conmigo.

Hágame compañía mientras me tomo el café.

-Anda, pues vale. (RÍEN)

Ay, es un periódico universitario. Se llama "La hora".

Acaba de salir ahora mismo.

Lo editan los sindicalistas estudiantes.

Yo creo que es un petardazo. Prefiero hablar con usted un rato.

-Pues claro que sí.

Además, con las pocas mujeres que somos aquí,...

...puedes contar conmigo para lo que quieras.

No creo que sea bueno que estés todo el día...

...pensando y estudiando esas cosas tan profundas.

La verdad es que tiene razón.

Cuéntame, Enriqueta. ¿Qué tal aquí?

Esto es muy distinto a "El Asturiano", ¿no?

-Sí, muy distinto.

Pero yo estoy muy contenta. Sobre todo con el barrio.

Me encanta pasear por la calle San Bernardo y ver las tiendas.

Y cada día me siento en la Plaza de España.

¿Y a Marcelino y a Manolita no les echa de menos?

-Sí estamos todo el día viéndonos.

Y luego por la noche solemos hacer una tertulia alrededor del brasero.

Pero hoy mismamente mi yerno va a arbitrar...

...un partido de fútbol aquí detrás,...

...en el cuartel de Conde-Duque.

Seguro que cuando acabe el partido luego se viene aquí.

¿Es árbitro de fútbol? Vaya, qué valor.

Con todas las cosas que les dicen.

-Pues ahí lo tienes.

Primero empezó de linier, con el banderín.

Pero se ha convertido en el jefe de todo el fútbol.

Así que dice que el disfraz ese le da mucha autoridad.

¡Alicia!

¿Fernando? Te estaba buscando.

¿Tú sabes dónde puede estar Belmas?

¿Belmas? No, ¿por qué?

Joder, ha desaparecido.

Juanito ha ido a buscarle al hotel y no estaba.

Pero si le quedan secuencias por rodar.

Sí, ha dejado colgado a todo el equipo.

Está todo el mundo parado. Y a don Paco le va a dar algo.

¿No te imaginas dónde puede estar?

¿No te ha dicho nada que nos pueda ayudar a encontrarle?

-¡Viva la libertad!

-¡Qué se calle, Andrés, se lo estoy pidiendo!

¡Qué se calle! -¿Qué cojones está pasando aquí?

-Nada, nada, este pobre borracho, que le estoy llevando a su casa.

-Pues mucho cuidado con lo que decimos.

¡Mucho cuidado!

-¿Y esta mierda qué es?

-Esa mierda es mi uniforme, de árbitro.

Arbitro en Tercera.

-Cuidadito con lo que decimos, ¿eh?

-Está bien. -Rojos de mierda.

-Circulen.

-Andrés, ¿qué ha pasado?

¿Qué ocurre?

-Sé llegar solo, Marcelino.

Sólo soy un pobre borracho.

-Qué no, hombre. Si lo decía simplemente para...

Pues para que esos dos no nos llevasen palante.

-No te disculpes, Marcelino.

No merezco ni siquiera una disculpa.

Yo también me doy asco... asco.

Llévame a casa, por favor.

-Vamos, venga.

-Estírese, digno.

-Hombre, Fernando.

¿Cómo tú por aquí? Hola, Pelayo.

-¿A qué debemos esta visita? -Déjales, Pelayo.

Que se les ha escapado el actor francés.

¿Qué te han dicho en el hotel? -Nada bueno.

Cuando Belmas llegó al hotel pilló a Jacqueline con Vicedo en la cama.

Joder, ¿y esos dos necios no tienen otro sitio donde ir?

-Según el recepcionista llevan semanas haciéndolo.

Pero eso no es lo peor.

Belmas salió gritando que iba a matarse.

No, no creo que lo haga. Lo dice para llamar la atención.

Es una prima donna.

-¿Y si hablaba en serio? Lleva horas desaparecido.

Joder, odio a las estrellas.

Tenemos que encontrarle antes de que haga una tontería.

¿Dónde puede estar, Alicia?

Belmas sólo conocía los sitios más típicos de Madrid.

No creo que se haya puesto a dar vueltas por ahí.

Ya está, le gustaba mucho la zona del Palacio de Oriente.

Vamos para allá, y ve pensando algún sitio más donde puede estar.

-Yo voy a la productora a ver si hay noticias de él.

Bien, vamos.

-Toma este bocadillo, que ahora te planto un botellín.

Ya verás qué rico está.

Es el chorizo del pueblo de mi nuera.

-Oye, Enriqueta, ¿puedes venir un momento, por favor?

¿Dónde has puesto los apuntes que trajo Jesús?

Los estoy buscando y no los encuentro por ningún sitio.

-Apuntes... eso no eran apuntes.

-¿Cómo que no eran apuntes?

-Qué no, que eran soflamas políticas.

Papelillos que escribe la gente lleno de cosas revolucionarias...

...para luego tirarlos a la calle.

Pamplinas, panflecos... -¿Panfletos?

-Seré tonto...

Lo escribo yo y me emociono. (RÍE)

-Hola, Isidro. ¿Ha visto a Belmas?

¿O se ha aparecido por aquí? ¿O ha llamado por teléfono?

-No, llevo un rato ya aquí y no ha venido nadie.

¿Ha pasado algo? -Belmas ha desaparecido.

Han ido a buscarlo y ya se había marchado.

Al parecer ha encontrado a su novia en la cama con Vicedo.

-Eso, panfletos. PEro vamos, llenos de barbaridades.

Que si el caudillo, que si el Régimen.

Bueno, bueno.

Yo me he pegado un susto.

Porque que nos pillan con una cosa así...

Nos cierran el bar, nos echan de la universidad.

Y encima no sabríamos qué van a hacer con nosotros.

Acuérdate lo que le pasó a Marcos cuando le pillaron.

-¡Ay, mi madre, Enriqueta!

Me da la impresión de que has hecho un pan con unas tortas.

A ver, ¿dónde los has metido?

-No los he metido en ningún sitio. Los he tirado a la basura.

Antes los rompí. Y bien que me costó.

Unos trocitos así de pequeños. Después lo tiré al cubo.

Y vi cómo el cubo se iba con el camión.

-¡La madre que me parió, Enriqueta!

¿Pero cómo puedes hacer una cosa como esa?

¿De qué crees tú que hablan los apuntes en una Universidad?

Pues de política, de libertades.

No de la relación del tocino con las témporas.

¡Me cago en la leche!

-Pelayo, por Dios, no te pongas así.

-¿Pero cómo quieres que me ponga?

El pobre chico trae los apuntes para que se los guardemos.

Y vas tú y los tiras a la basura.

Ahora cuando venga, ¿qué le voy a decir?

¿Que se los ha llevado el fantasma del Parvo?

-Qué los guarde en su casa.

-Hola, Pelayo. Enriqueta.

-Hola, Jesús.

-Venía a por los apuntes que le dejé, ¿me los devuelve?

Ah, sí, sí, los apuntes. Pues mira, te voy a decir una cosa.

Yo creo que aunque te lo cuente con pelos y señales...

...no te lo vas a creer.

¿Sabes por qué? -No.

-Pues porque es una barbaridad.

Pero bárbara...

-Se ha puesto como un loco y se ha largado.

Nos ha dejado colgados.

Está todo el mundo parado en el rodaje.

Y si no aparece, la película se va a la mierda.

¿Dónde está Andrés?

-No sé, cuando he venido no estaba.

-Pues estamos buenos.

Don Paco quería el guión de Fátima para hoy mismo.

¿Dónde se habrá metido? Joder, qué día.

Usted quédese aquí por si aparece.

Yo me voy al rodaje a ver si saben algo.

-Hola, Pura, mi amor. Soy yo.

Oye, mujer, que se me está complicando el día.

Y a lo mejor no voy a poder ir a cenar.

No, las cuentas,...

...que no cuadran.

Ya sabes, los números a veces son ingratos y veleidosos.

No, no, no te preocupes, mujer.

Que si no cuadran, ya cuadrarán.

Está bien.

Oye, Pura.

Que te quiero, ¿eh?

Hasta luego. Hasta luego, mi amor.

(LEE) Entonces si hizo un gran silencio.

Los pájaros callaron.

-¿Pero cómo se puede ser tan insensata, mujer?

-De verdad, Pelayo, que yo lo hice por nuestro bien.

Bien sabe Dios que pensé que eran unos papeles muy peligrosos.

-¿Y qué pensabas, que te iban a morder?

Los habían dejado aquí para que los guardases.

Tenías que haberlos guardado.

Pues no, vas y los tiras a la basura.

Con el dinero que le habían costado al pobre chico.

-¿Pero es que los apuntes cuestan dinero?

-Pues naturalmente.

Por lo visto aquí hay un catedrático garrapata...

...que le cobra los apuntes a los alumnos.

-Pero qué barbaridad, qué sinvergonzonería.

A eso no hay derecho.

Porque si precisamente los chicos no tienen dinero...

...para comprar los apuntes, y sobre los examinan,...

...¿cómo van a aprobar esas pobres criaturas?

Hay que tener más controlado todo eso.

Estoy contigo, eso habría que denunciarlo.

-Oye, oye, no me cambies de tema.

Porque te conozco como si te hubiese parido.

Ya que dos que duermen en el mismo jergón...

...se vuelven de la misma condición.

Aquí estábamos hablando de la que has liado.

-Es verdad. Lo siento.

Pero es que claro, yo cuando leí esas palabras:

Caudillo, Régimen, derechos adquiridos.

Yo creía que aquello era un panfleto...

...para derrocar el Régimen.

-Pues no era un panfleto para derrocar el Régimen.

A ver si te metes en la cabeza, Enriqueta, que nosotros a Franco...

...no nos lo vamos a quitar de encima ni con lavativas.

El pobre chico había pagado 5 duros por los apuntes.

Los mismos que le he tenido yo que dar.

-¿5 duros? ¡Qué barbaridad!

Lo siento muchísimo, Pelayo.

De verdad, te lo prometo, nunca más volverá a pasar.

-Espero que no, hija.

Porque si el dinero de vender bocadillos...

...tenemos que pagarlo en indemnizaciones...

...por los apuntes que tú tiras a la basura, pues estamos apañados.

(LLORA)

-Bueno, mujer, bueno. No te pongas así.

Mira, la experiencia es una virtud.

Y todavía nosotros no hemos llegado a ello.

Esto no es como "El Asturiano".

Allí nos conocemos todos y sabemos de qué pie cojeamos.

Venga, anda, anda. No, no te pongas así.

Ya verás como le acabamos cogiendo el tranquillo a este bar...

...y nos convertimos en catedráticos cafeteriles.

-¿Tú crees? -Pues claro que sí, mi vida.

-Si esto es como un balneario.

Pitidos.

-¡Me acojo al fuero universitario!

-¿Pero qué pasa, hijo? ¡Marcelino!

¿Qué pasa?

¿Pero qué tienes? -¡Ay, ay!

-¿Qué te pasa, hijo?

¿Qué pasa, quién viene?

Ni en los bares, ni en las plazas, ni en los museos.

Aunque tampoco tenía confianza en encontrarle en el Prado.

Pues le gusta mucho la sala de Goya.

Sí, lo que le gustará será "La maja desnuda".

¿Cómo? Nada, no me hagas caso.

Estoy preocupada por él, Fernando.

Es un hombre muy sensible.

Y aunque finja estar por encima de Jacqueline, está muy enamorado.

Encontrársela con el director en la cama no le hará mucha gracia.

Lo siento mucho. Son cosas que pasan.

A mí me preocupa la película.

¿Cómo montaremos si no tenemos el monólogo final?

Es la secuencia principal.

La despedida del emperador Maximiliano.

La necesitamos para el final de la película.

Tranquilo, aparecerá. Sí, ¿pero cuándo, dónde?

Y encima lo peor es que todo es culpa mía.

No es culpa tuya, tú no has hecho nada.

Precisamente por eso, porque no he hecho nada.

Sabía que era un tipo histriónico y desequilibrado.

Y también estaba al tanto de lo de su novia con el director.

Tenía que haberlo previsto. Tenía que haberle vigilado.

No podías estar con él siempre. No eres su niñera.

Ya lo sé, pero soy el productor, Alicia.

Y un productor tiene que tenerlo en cuenta todo, todo.

Pero bueno, vamos a ver...

Tenemos que pensar a qué otros sitios puede haber ido.

A mí ya no se me ocurre ningún otro.

Vamos a ver, aunque ya lo haya dicho,...

...no creo que se haya matado.

Se quiere demasiado a sí mismo como para hacer algo así.

Pero lo que sí puede haber hecho es beber hasta emborracharse.

De hecho, beber hasta reventar.

Y puede haber ido por ahí buscando pelea.

Eso es, y como estaba enfadado y frustrado,...

...puede haber buscado pelea hasta que alguien le haya dado...

...una buena paliza.

Eso es, lo tenemos.

Tenemos que llamar a todas las casas de socorro y hospitales.

De acuerdo.

En esa mesa tienes una agenda y coges el teléfono.

Buenas tardes, estoy buscando a un hombre que se llama...

...Jean Pierre Belmas. 45 años, francés.

Sí, no sé cómo iba vestido...

Hola, buenas tardes.

Estoy buscando un tipo francés de unos 45.

Posiblemente borracho.

¿Algún francés ha pasado por ahí?

¿Puede mirar el registro? Está bien.

-Dejo la maleta y nos vamos.

Tengo unas ganas de tomarme una cerveza.

Qué bien que hayas podido venir tú a buscarme.

Y tú solo, sin las chicas. Ahora podremos salir a beber.

-Sí, si no nos tocaba paseíto y cine.

-Has estado estupendo.

-Y no me ha costado poco convencer a Cristina...

...de que me dejara ir en su lugar.

Estaba empeñada en ir ella.

Le dije que venías con muchas maletas.

Y no sabías a qué hora llegaba el tren.

Y al final las he convencido para que se queden ella y Mati...

...esperándonos en casa.

-Sí, señor, eres un fenómeno.

-Y como no sabemos a qué hora llega el tren, ya llegaremos.

Bueno, ¿qué tal el viaje? -Muy bien.

Muy bien, me lo he pasado muy bien. Cansado.

Pero íbamos una panda tan divertida.

Me he reído y he conocido 2 chicas en Astorga, Alejandro.

No te voy a contar nada.

Pero si algún día tienes 2 días libres, debes ir a Astorga.

-Y nos llevamos a Mati y a Cristina.

(RÍEN)

-¿Dónde están tus padres? -En el sindicato.

Tenían una reunión con los delegados de transporte...

...de Paraguay.

No han podido venir a buscarme.

Como ves, todo se arregla para que tú y yo esta noche...

...arrasemos Madrid.

Voy a vestirme. -Te espero en el salón.

Sí, tiene unos 45 años.

Sí, los ojos claros.

Exacto, habla con un fuerte acento francés.

Señorita, estoy seguro de que tiene que ser él.

Sí, sí, no se preocupe, ahora voy a buscarle.

Muchas gracias.

En una casa de socorro de Atocha tienen a un tipo muy extraño...

...hablando medio en francés. Tiene que ser él.

Voy a buscarle. Te acompaño.

Alicia, no creo que sea una buena idea.

Es un poco tarde y podrías tener problemas con tus tíos.

Y lo último que quiero ahora es tener problemas contigo.

Tranquilo, tengo una idea.

-Ya estoy listo, nos vamos cuando quieras.

-Vamos a ir a un sitio nuevo que es lo más.

-¿Ah, sí, cuál? -No sé cómo se llama.

Está por Serrano y es así de estilo inglés.

-Estilo inglés, qué bien.

Entonces tendrán un buen scotch. -Seguro.

-A lo mejor pospongo mi plan de beber cerveza.

Qué, ¿no vamos? -Cuando quieras.

Teléfono. -Ay.

Sí, dígame.

Sí, soy yo. Es que acabo de llegar.

(ASIENTE)

¿Que ha desaparecido?

Sí, está bien, Alicia. Bien, yo se lo diré.

Bueno, me voy a ir ahora. Así que les dejaré una nota.

Eso.

Venga, muy bien, hasta luego.

-¿Tu prima? -Sí.

Que tiene que ir a buscar al protagonista de la película.

Por lo visto ha desaparecido y les ha dejado a todos colgados.

Dicen que puede estar en una casa de salud de Atocha.

-Estos artistas están todos locos.

-Sí, pero saben vivir muy bien.

Que se pasan el día de coctelería en coctelería.

-Seguro que nos vamos a encontrar a muchos en ese sitio adonde vamos.

Y muchas.

(RÍE) Seguro que sí.

Venga, no tardemos.

-Y llega uno de los delanteros del equipo visitante,...

...coge la pelota desde el centro del campo...

...y le pega una patada que ha perdido hasta la bota.

El balón vuela y vuela y vuela y vuela...

Y llega hasta mi cocorota.

Rebota aquí y se mete por toda la puñetera escuadra.

-Si es usted tan amable le entrega este sobre a don Paco.

Pero tenga mucho cuidado, es un sobre muy importante.

Le dice que es de parte de Andrés, no se olvide.

-Deja ahí la cesta que la vean los chicos.

Qué detalle, verdad, habernos regalado una cesta...

...con frutas exóticas.

-Sí, es la costumbre.

-Ay, ha sido una recepción muy elegante.

-Pedrito, anda, ven conmigo, que papá está trabajando.

-¿Por qué nunca quiere jugar conmigo?

-¿Y ese chico, Hilario? ¿Qué tal va, eh?

Porque me han dicho que es un poco malencarado.

Y que se confunde con los pedidos.

Y eso en un camarero es un problema y un defecto grave.

-No me gusta la gente del cine.

No creo que sea una buena influencia para ella.

Pero como a mí nadie me hace caso.

-No empieces, ya tengo bastante.

-A, de Alicia...

-Hilario, ¿qué pone aquí?

-Pues lo que tú acabas de decir, lo de Fátima.

-No, Hilario, dime lo que pone aquí exactamente.

-Tú sólo te preocupas por ti, ¿no es verdad?

Sólo importa lo que a ti te pase.

Y si los demás estamos esperando preocupados sin noticias tuyas,...

...eso te da igual.

Tío, ¿a qué se refiere? -¿Cómo que a qué me refiero?

Llegas a las tantas contando historias de un estúpido actor.

-Y que a medida que van pasando los años,...

...el amor es más y mejor.

¿A ti qué te parece?

-¡Aaah!

¿Qué haces? -¡Puta!

¡Eres una sucia fulana!

-¡Ay, no! -¡Me has estado engañando!

¡Mientras me sonreías y fingías tus caricias...

...me estabas engañando, zorra!

  • T3 - Capítulo 90

Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 90

04 ene 2008

Preocupado por el cariz cada vez más personal que adopta su relación con Alicia, Alvaro marca distancias. Pero una llamada inoportuna de Pedrito a casa de los Roldán está a punto de ponerlo en un compromiso. Fernando y Alicia recorren Madrid en busca de Delmás. El francés aparece finalmente en una casa de socorro. Pero un malentendido hace que Hipólito abronque injustamente a Alicia. Se descubre que los papeles comprometedores de los que se deshizo Enriqueta eran solo apuntes de Ciencias Políticas. Isidro acaba el guión que supuestamente está escribiendo Andrés sobre el Milagro de Fátima y se lo hace llegar a don Paco. Jacinto descubre que Hilario es analfabeto. Adriano vuelve de su viaje, con las pruebas de que Julieta le engaña, y le da una paliza.

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