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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 88
Transcripción completa

-El Alejandro ese es un sinvergüenza.

Pero le alabo el gusto por las mujeres.

Su novia, Matilde, está de muy buen ver.

Y doña Julieta, Juan, la joyera es mucha joyera.

-Mi padre murió fusilado por esos fascistas.

¿Es eso lo que te mueve, la venganza?

-Justicia, Fernando.

¿Ojo por ojo, así entiendes tú la justicia?

-Voy a darme un paseo a ver si me aireo.

Procura ventilarte. Y cuidado que no traicionen los nervios.

¿Y no ha pensado en rehacer su vida? No sé, es muy joven.

-No descarto esa posibilidad.

El recuerdo de Verónica está aún muy presente,...

...pero quién sabe, quizá algún día.

-Lo que tengo claro es que quiero sacarme las oposiciones.

Y después pensaré lo que hacer con mi futuro.

-Si te ven con esa adúltera, pensarán que tú también...

-¡Bueno, se acabó!

Ya se ha refrescado, ¿no? Pues a critica a otra parte.

Y le digo una cosa, que tenga mucho cuidado al salir,...

...a ver si la ven sola y se inventan algo sobre usted.

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento por todo el que venció...

...su desaliento.

Le canto al mar por todo aquel que tuvo...

...que olvidar...

...para empezar...

-Bueno, pues usted dirá.

-¿Ha pensado ya sobre lo que le dije?

-Pues sí. He pensado mucho en lo que me dijo.

Y aunque no sé muy bien qué quiere de mí,...

...me ha servido para saber qué le pido yo al futuro.

-¿Sigue usted queriendo ver a ese joven, a Ignacio?

-Claro. ¿Está dispuesto a ayudarle?

-Le dije que mi ayuda dependía de su actitud. Por favor.

-¿Pero por qué no me dice concretamente qué quiere de mí?

-Iré directamente al grano, Luisa.

Me gustaría que hiciese unos ejercicios espirituales...

...en un convento que llevan unas monjas que conozco.

-¿Perdón?

-Que creo que le conviene un retiro espiritual...

...para que resuelva dudas, ahonde en su fe...

...y afiance sus creencias.

-¿Dice que si me encierro en un convento a rezar,...

...usted me ayudará con lo de Ignacio?

-No es un encierro, es un retiro para meditar.

Y una oportunidad para que pueda usted reflexionar...

...sobre la vida cristiana de la que le hablaba el otro día.

-Quiere decir que, o acepto sus condiciones...

...o le negará el auxilio a Ignacio.

-Yo no le niego nada a Ignacio.

Él está pagando las consecuencias de sus actos...

...y yo no puedo interferir en la justicia de los hombres.

Sí puedo rogar por él, por su alma.

Y créame que lo hago.

Pero mi responsabilidad es velar por la paz espiritual...

...de todos mi feligreses. Y usted es uno de ellos.

Debo hacer todo lo que esté en mi mano...

...para que encuentre usted el camino correcto, Luisa.

-Entiendo.

Mati, ¿ya te has metido en la cama?

¿Estás bien?

-Tengo sueño.

Mati, ¿qué te pasa? Llevas todo el día rarísima.

-Nada, Alicia, no me pasa nada.

Ya. Por eso no has probado bocado en la comida...

...y cuando te llamó Alejandro dos veces, no coges el teléfono.

-No me hables de él, no quiero ni pronunciar su nombre.

¿Habéis discutido? Mati...

Venga, bonita. Ya verás que en dos días...

...se te ha olvidado el motivo de la disputa.

-No, Alicia, todos los hombres son iguales.

Unos mentirosos y unos aprovechados.

Y Alejandro no es diferente.

No sólo eso, sino que es el peor de todos.

-A mí me va muy bien en la joyería con mi marido.

Es sólo que somos amigas y vengo aquí...

...cuando quiero pensar a solas y cosas así.

Mati, decir que todos los hombres son iguales no es justo.

Es como decir que todas las mujeres somos iguales.

-¿Y desde cuándo eres tú una experta?

No tienes ni idea de cómo me siento.

En eso es en lo único que tienes razón, en que somos distintas.

Así que déjame en paz, te he dicho que quiero dormir.

De acuerdo, buenas noches.

-Pues lo que quiero que hagas es que le cojas...

...un par de dedos al bajo con la máquina.

-¿Y no sería mejor que viniera la nena y así se lo probamos?

-Es un rabo de lagartija.

Esa viene aquí y te revoluciona el estudio. No, no, no.

Y además, como no se acuerda que es de la hermana,...

...le voy a decir que es nuevo. -Como que se lo va a creer.

-Pues tampoco pasa nada.

Para que se entere de que la vida está muy achuchada.

-Eso es una buena lección. ¿Así te parece?

-Perfecto.

-Pues lo dejamos marcado. -Perfecto, Sole.

¡Ay, cómo pasa el tiempo!

Hace nada, Luisa le hizo ese vestido a Leonor.

Y ahora, mira, ya pasa a la pequeña.

-¿No crees que le quedará un poco grande?

-¿A María? No, no.

María engaña mucho porque tiene la cara fina del padre,...

...pero está hecha una taruguilla. Y Lola está más alta que Leonor.

-Yo es que me quedo asustada con los críos.

Serafín ha crecido muchísimo y tiene un montón de pelo.

Últimamente, le da por mirarme así, con cara seria.

-Pues no será por la cara que tienes tú, que es de pícara.

¡Ay! Está estupendo, ¿verdad? -Sí, está más rico.

Y sanote. Luego te pasas a verlo, que está durmiendo.

-Sí, me pasaré. Y así se lo cuento a Enriqueta,...

...que quiere a ese niño como si fuera su nieto.

-Se ha portado mejor que una abuela.

-¿Y mi prima? -Pues debe estar a punto de llegar.

-Está más rara últimamente.

-Pero será porque está contenta por lo de las oposiciones.

-Pues no sé yo si está contenta.

Ayer llegó a casa con un humor de mil demonios.

Se encerró en su cuarto y si te he visto no me acuerdo.

Yo creo que no está contenta de haber vuelto a casa.

-Que no es por vosotros, en serio.

-Que sí, Regina, que sí.

A veces es lícito transgredir los límites marcados...

...para obtener un bien mayor.

-Lo que usted quiere decir es que el fin justifica los medios.

-Más o menos.

-¿Y qué quiere conseguir exactamente de esa feligresa?

-Verá, esa muchacha, aunque peca de moderna,...

...en el fondo es una buena persona.

Simplemente ha tenido la mala suerte...

...de no haber sido educada con la fuerza debida...

...en la doctrina cristiana y por ello se aleja...

...del camino correcto a pasos agigantados.

-¿No me estará hablando de mi sobrina?

-Alicia podría se un caso parecido. Mas no creo que llegue a tanto.

Gracias a Dios, ya lleva un tiempo acogida...

...en el seno de su familia...

...y ustedes la encaminarán hacia la fe.

-No cejo en el intento, pero no sé si lo conseguiré.

-Lo conseguirá, créame.

Pero en el caso de la muchacha que le comentaba,...

...la mala hierba ya ha crecido demasiado a su alrededor.

Ahora vive obsesionada por ayudar a un preso político...

...que conoció en un desafortunado intento de fuga...

...y quiere ir a visitarle, porque dicen que se está muriendo.

-Sí, el preso, el fugado. -Ignacio, que se llama Ignacio.

Don Senén le dijo que le ayudaba, pero a cambio de una cosa.

-¿A cambio de qué, que le ha pedido ese cura?

-Que te lo cuente ella, que ya está aquí.

-¿Qué pasa, ya estáis cotilleando?

-Sole me está poniendo al día de tus cosas,...

...porque como tú ya no me cuentas nada.

Parece que ya no me tiene confianza.

-Pues claro que sí.

Pero este tema me tiene tan desquiciada...

...que prefiero no hablar para no decir barbaridades.

-O hacerlas.

-¿Pero qué os ha pedido ese cura? Ya me imagino lo peor.

-Que es un hipócrita y un cínico.

Parece que le den una comisión por cada feligrés.

-Le ha dicho que le ayuda a ver a Ignacio...

-A cambio de que haga ejercicios espirituales.

-Pues tampoco me parece tan raro.

Al fin y al cabo, los conventos son todos una preciosidad.

Y las monjas cocinan de maravilla. -Por Dios, prima, qué simple eres.

-Yo sólo veo que aquí cada uno barre para casa.

¿Y qué te va a pedir un cura? Pues que seas mejor cristiana.

-Además, yo creo que no lo hace a mala idea ni por mortificarte.

-El concepto es lo que es absurdo.

No seré una beata porque haga ejercicios espirituales y lo sabe.

Pero prefiere verme claudicar y cumplir con las apariencias...

...antes que trabajar en mi fe de verdad.

Y para él es más fácil que un alma descarriada vuelva al redil...

...que ayudar a una que él cree perdida, aunque se esté muriendo.

Eso es lo que pasa.

-Mi idea, de momento, es aprovechar los sentimientos...

...de piedad y compasión que el preso despierta en ella...

...para que descubra el verdadero amor y en consecuencia, salvarla.

Lo que quiero es recuperar para la iglesia un alma perdida.

Lo que la muchacha siente es caridad cristiana,...

...por mucho que ella crea que es sentimiento...

...de altruismo humanista.

-Y también siente misericordia, padre.

Arriesga demasiado visitando a un preso político.

-Pero es muy difícil que lo consiga,...

...porque no le une con él ningún tipo de parentesco.

-El hecho de que lo intente con ese alma descarriada le honra.

Pero no le auguro muy buena suerte.

No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Y si esa feligresa ha negado reiteradamente a Dios,...

...no creo que acepte ir a ejercicios espirituales.

-Hay que tener fe, Regina. El bien siempre prevalece.

Aunque a veces hay que darle un empujoncito.

-Me pone el dulce ante las narices para que pique, pero no lo haré.

Me asquean sus formas.

Si esta es la moral cristiana, lo siento, pero reniego de ella.

-Luisa, por Dios, no digas tú también barbaridades.

-¿Me va a caer un rayo o qué? -Bueno, tu prima no tiene la culpa.

-Prima, siento escandalizarte, pero no pasaré por el aro.

Lo siento, pero no me da la gana.

-Tú eres libre para hacer lo que quieras.

-Yo sólo pienso que tú... ¿Lo que quieres qué es?

Ver a Ignacio. Pues te vas a los ejercicios espirituales,...

...don Senén te consigue la visita y tú haces lo que quieras,...

...pero que te quiten lo bailado. -Yo estoy de acuerdo con Manolita.

Es tu única posibilidad.

Y si sientes eso por Ignacio, no será tanto sacrificio.

-No entendéis nada.

-A ver si no lo entiendes tú, tan lista que te crees.

-Luisa, lo que intentamos decirte es que nosotras no conocemos...

...a otra persona que pueda ayudarte.

Y son Senén puede, porque es cura y los curas mandan mucho en España.

-Y más él, que es casi medio militar.

Fue capellán castrense o algo así.

-¿No sacó a mi hermano de la cárcel?

-Y a Sole le pagó los gastos del parto.

-Sí, con el dinero que Pelayo recaudó para la verbena.

-Con lo que sea, pero lo hizo. Y tenía por qué hacerlo.

-Os escucho y no entiendo por qué sigo hablando con vosotras.

¿Tan pronto olvidáis cómo es el bueno de don Senén?

Y tú, Sole, ¿te olvidas de todo lo que te ha hecho sufrir?

Porque fue él quien propició la marcha de Ángel.

Te ha negado trabajo y te ha humillado siempre.

-Luisa, estamos hablando de ti, no de mí.

Y si no nos entiendes, es porque eres como esto y no quieres.

-Sí, entiendo que os habéis pasado al enemigo.

(AMBAS) ¡Hala!

-Sólo queremos que veas la vida de forma más práctica.

-Y estoy segura de que Ignacio preferiría verse solo...

...antes de estar con alguien que se vende a lo que él combatió.

-Probablemente.

Pero no lo sabrás hasta que no se lo preguntes.

Y no podrás preguntárselo hasta que no le veas.

-Ja, ja. Qué listas sois las dos.

-¿Se ha marchado? -Se ha marchado.

-Y lo peor es que no ve que lo hacemos por su bien.

-Pero así ha sido desde pequeña.

La cabeza llena de pájaros y sentido práctico, ninguno.

-Tiene una cabeza de chorlito. No sé cómo sale adelante.

Anda, tómate el café.

-"El Ministro de la Gobernación que en estas elecciones..."

Yo ya las he definido como una farsa alevosa y nocturna.

"Es convocado el pueblo y no la masa...

...de forma orgánica y no amorfa". Tócate los pies.

"Para ejercer su derecho sin obstrucciones...

...por parte de los partidos políticos".

¿Pero qué partidos políticos hay en este país?

Si los únicos partidos que hay son los que se juegan...

...el domingo por la tarde en los estadios.

-¿Pero por qué no te callas, Pelayo?

Si lo dice el Ministro de Gobernación, llevará razón.

-¿Pero qué va a saber el Ministro? A tocino, si le dan una mano.

Puede que tenga razón.

Pero las elecciones siempre la deciden los mismos,...

...o sea, los sindicatos y las fuerzas vivas de los pueblos.

El alcalde, el cura, el sacristán, el cartero,...

...el Capitán de la Guardia Civil.

Vamos, que tiene morondongo la cosa, ¿verdad, joven?

-A mí no me líe, yo creo que las cosas están bien.

¿Me devuelve el periódico, por favor?

-Sí, hombre, con tu pan te lo comas.

¿Pero tú te das cuenta,...

...estos jilgueros no saben lo que vale un peine?

-Pero cállate. Eres un bocazas y un inconsciente.

Te he dicho mil veces que en la universidad...

...debes hablar menos de política que en El Asturiano.

-No te tensiones, palomita.

¿No puedo hablarle a los futuros políticos de este país?

-Pero si es que no tienes ni ojos ni oídos.

¿No ves que casi nadie es de tu misma cuerda?

Ese mismo chico te estaba mirando con cara horrorizada.

Como vaya a denunciarte a la Policía.

-Que vaya. -Pero, Pelayo.

-A mí eso no me da ningún miedo.

-Ya verás cuando venga la Policía a buscarte...

...donde se te van a poner los mondongos esos que dices tú.

-Si viene la pasma, no me puede tocar un pelo...

...ni con la melena al viento. -Porque tú lo digas.

-No, yo no, el fuero universitario.

-Vamos, hija, ni que te llevasen al matadero.

-No tengo ganas de salir, mamá.

-Pues por eso. Cuando uno está melancólico, es mejor salir.

-Yo no estoy melancólica.

-Ay, hija, no te ves, pero pareces un alma en pena.

Apenas comes, vas todo el día sin arreglar,...

...has cancelado todas tus citas y me quieres decir qué te pasa.

-No pasa nada. Te lo prometo.

-Pues si no te pasa nada, demos un paseo.

A mí me gusta de vez en cuando ir con mi hija a pasear.

Mira, estás tan guapa que todo el mundo te mira.

-Qué va, mamá.

-Pero deberías haberte puesto un poco de colorete.

-Buenos días. ¿De paseo? -Buenos días, doña Julieta.

Pues sí. He convencido a mi hija para que vayamos de tiendas.

-Muy bien. Yo voy a hacer unos recados.

-¿La tienda está cerrada? -¿Es que querías entrar?

-Ya que estamos aquí, no estaría de más ver la cubertería.

Y ver cómo han quedado las letras en las cucharillas de postre.

-Si quieren entrar, no tengo inconveniente.

-Es muy amable, doña Julieta. Un capricho de la niña.

-Ay, mamá, estaría bien compararlas con la cubertería de la revista,...

...la que le regalaron a la reina Isabel de Inglaterra,...

...que tenía un detalle especial. -¿Pero ahora?

-Mamá, sé buena y sube a por la revista, por favor.

-Ay, serás caprichosa.

-De todos modos, como no está acabada,...

...pueden enseñármela en otro momento.

-No, es mucho mejor ahora.

Así no habrá que corregir todos los cubiertos.

-¿Por qué no vas tú que sabes dónde está la revista?

-Yo me muero de ganas por ver cómo han quedado.

-Está encima de mi cama.

La estaba leyendo cuando me pediste que saliéramos.

-Suerte que no ha tenido hijos, doña Julieta.

Ya ve, son caprichosos desde que nacen hasta que se casan.

Y luego supongo que también.

-Será mejor que entremos.

-¿Eso de fuero universitario qué es, Pelayo?

-¿Es que no lo sabes? Pues yo te lo explico.

Allá por el siglo XIII, año más arriba o abajo,...

...cuando se fundaron las universidades,...

...los reyes dieron unos privilegios...

...a estas sacrosantas paredes para proteger a la gente...

...de aves exteriores contaminantes,...

...como por ejemplo, los bucaneros que nos gobiernan.

¿Qué quiere decir eso?

Pues que en esta cafetería nosotros tenemos...

...inviolabilidad diplomática territorial.

Y salvo que el decano diga lo contrario,...

...ni el Chaparro ni todos los que le sujetan el palio...

..nos pueden hacer nada.

-¡Ay! Pero bueno, o sea que esto es como si fuera...

...una embajada. -Exactamente.

¡Ay, pero qué lista es mi pichurrina!

Tú puedes decir por esta boquita de piñón que tienes...

...y que te ha dado la naturaleza todo lo que te venga en gana.

-Pues perdóname, Pelayo.

Sinceramente, no tenía ni idea de la existencia...

...de los fueros universitarios esos.

¡Ay!

Un momento, pichurri.

Es que tengo una duda.

¿Y si es al decano o al rector o al que mande en todo esto...

...al que no le gustan las barbaridades que dices?

¿Te pueden denunciar ellos?

-Que no. Los decanos nunca se mojan en esa menudencia, mujer.

¡Claro!

¡Ay!

-Don Álvaro, muy buenas.

¿Qué va a ser? -Buenas. Un café.

Y una cosa, Pelayo.

He oído lo que le decía a su mujer...

...y lo del fuero universitario...

...no funciona tan bien como usted cree.

En estos tiempos, nadie está a salvo en ningún sitio...

...y menos en la facultad.

Hay ojos y oídos por todas partes dispuestos a denunciar...

...al que hable un poco más alto que otro.

-¿Quiere decir que no estamos protegidos...

...por eso de la inviolabilidad?

-Le garantizo que si la Policía quiere entrar,...

...se pasa por el forro al decano, al rector y a todo el consejo.

Así que, Pelayo, por Dios,...

...ándese con cuidado y no hable con tanta alegría.

Podría meterse en un lío.

-Bueno, pues yo se lo agradezco, don Álvaro. Es usted un amigo.

Con las ganas que tengo yo de largar.

-Estará mejor callado, de verdad.

-Como ves, es plata de primera calidad.

Y se ha seguido al pie de la letra el diseño acordado.

Yo creo que ha quedado muy regio.

¿Algún problema?

-Pues sí, hay un problema y bien gordo.

-Pero si se ha seguido el dibujo de las letras.

Mírales bien, la M está perfecta. -El problema no es por la letra.

El problema es por las mujeres como usted.

Que son unas abusonas y se aprovechan...

...sin la menor decencia de la juventud.

-No tendré en consideración esa falta de respeto,...

...porque supongo que se trata de una rabieta infantil.

Pero te garantizo que yo no engaño a nadie.

Tú viniste a mi tienda a buscar mi cubertería...

...y yo doy lo que prometo.

Primera calidad y mejor diseño.

-Fue mi madre la que entró en su joyería.

Yo, cuando entré y vi a mi novio como un bobo,...

...le aseguro que no me gustó nada ni su joyería ni su presencia.

Tenga por seguro que no le habría hecho...

...este ni ningún otro encargo.

Bueno, quizás si habría entrado a hacerle una recomendación.

Que no siga intentando engañarme.

Que ya sé que es una mala persona y me ha hecho mucho, mucho daño.

-Su café, don Álvaro. -Gracias.

-Entonces, ¿hablar aquí de la República nanai?

Y de Lenin y de sus acólitos, ni soñarlo.

-Le aconsejo que aquí dentro hable de fútbol...

...o de las témporas, si quiere.

Hombre, si tiene a alguien de su absoluta confianza...

Y aún así, debería...

-¿Y cómo se sabe si el jilguero es de tu confianza?

-Efectivamente. -Buenas.

-Hombre, Jesús, buenas.

Estaba don Álvaro diciendo, con muy buen criterio,...

...que la universidad no tiene patente de corso.

Que aquí es igual que en todos sitios,...

...hay que oír, ver y callar.

-Pues yo no pienso así.

Yo no sé por qué aquí la gente es tan cauta, tan acobarda.

Vine de Vitoria pensando que se harían cosas importantes.

Que los estudiantes nos uniríamos para luchar contra las injusticias.

Y ya ve usted. -No sé de dónde sacaste esas ideas.

Hace mucho que en la universidad no hay compromiso político.

Ni por parte de estudiantes ni de profesores.

-Eso no es así. Por suerte, en esta facultad...

...se están formando grupúsculos para combatir de manera efectiva.

-Yo pienso lo mismo que tú.

Pero ya veo que aquí nadie se moja el culo para pescar peces.

Así que voy a tener que callarme. Aunque no sé, no sé.

Bueno, a lo que vamos, ¿quieren tomar algo más?

-Para mí no. Sólo venía a buscar a Alicia.

Pelayo, usted a lo suyo y viva la República.

-¡Viva!

La madre que me parió, don Álvaro.

-Pelayo, me permitiré aconsejarle una cosa más.

Con los que parecen más radicales, todavía tenga más cuidado.

-¿Lo dice usted por Jesús?

-Lo digo en general.

-Pues sí que estamos apañados.

-Bueno, ya estoy aquí.

¡Ooooh!

¡Han quedado estupendos!

Me encantan. Mati, yo no les pondría ningún enmarque...

...ni nada demasiado sobrecargado.

Las letras de tipo inglés ya le dan un punto de sofisticación.

Te gustan, ¿verdad, hija?

-Sí, pero prefiero pensar si los modifico o no.

-Pues piénsatelo, que para eso te he bajado la revista.

-No, mamá, ya me he hecho una idea y prefiero meditarlo.

A fin de cuentas, es la cubertería con la que comeremos...

...Alejandro y yo el resto de nuestros días.

Y prefiero estar plenamente convencida.

-En eso tienes razón, hija mía.

Además, aún estamos a tiempo, ¿verdad, doña Julieta?

-Ya están casi todas las piezas grabadas,...

...pero si a ella no le convencen. -Mejor vámonos.

-¡Ay! Discúlpela, doña Julieta.

Lleva unos días que no se aguanta ni ella misma.

No toque nada. En un par de días, Mati volverá a su ser.

Ay, la adolescencia, qué edad tan difícil.

Bueno, hasta luego, doña Julieta. -Adiós, doña Regina.

-No hay nada a mi alrededor que vaya bien, Fernando.

Todo va mal.

Es un desastre, una catástrofe.

¿Pero qué es todo, monsieur Delmas, qué es todo?

-Todo es todo.

Mi papel en la película, con una planificación...

...que cambia cada dos por tres por gusto de un soldado.

Esta ciudad oscura y pequeña.

(HABLA EN FRANCÉS)

Y es director sin gusto y sin cerebro. Todo, le digo.

La vida, mi vida es una catástrofe.

Por lo que le voy conociendo,...

...veo que su temperamento no es muy positivo. Eso está claro.

Y parece que le saca el gusto a vivir entre la desgracia.

-¿Lo ve?

¿Eso no es una catástrofe?

Que la persona que debía consolarme se limite a insultarme.

Lo siento, mucho, Delmas, no era mi intención.

Sólo intento hacerle ver que la vida...

...se puede mirar desde otras perspectivas.

Y usted lo que necesita es una un poquito más optimista.

Incluso realista, diría yo.

Vamos a ver, es usted un actor de renombre internacional,...

...protagonista de una superproducción...

...y está en la capital más soleada de Europa.

-No sé, no sé qué pensar. Quizá tenga un poco de razón.

Teléfono.

Pero es que me siento tan abatido.

Tan solo, Fernando, tan miserablemente solo.

-Sí.

Sí, está aquí mismo.

Sí, sí, sí, un momento.

Perdone, es de la productora.

Parece importante, si no, no se lo habría pasado.

Está bien. Un momento.

Sí.

¿Y no se puede ocupar Roberto de eso?

¡Joder!

¿Lo habéis buscado en el plató?

Está bien, voy para allá. Sí, en 15 minutos estoy.

-Usted también me abandona, ¿no?

Ha ocurrido un problema muy urgente...

...y Roberto está ilocalizable. -Da igual. Ou revoir, monsieur.

La desgracia me persigue. Lo siento.

-Ya no se me permite ni quejarme.

Monsieur Delmas, lo siento muchísimo.

Si termino pronto, volveré a por usted, ¿de acuerdo?

-¿Qué hacías ahí, si aún no le toca comer?

-Ya lo sé. Está durmiendo como un bendito.

No he ido a por eso.

-¿Qué haces con las cartas de Ignacio?

-Que he pensado que tiene razón Manolita.

Si realmente quieres saber lo que desea Ignacio,...

...se lo tienes que preguntar. -Ya estamos.

-Espera, que te digo que releas las cartas.

Ya sé que te las sabes de memoria, casi.

Pero que a lo mejor te ayudan a decidir lo que hacer.

-Ignacio me ha dicho una y mil veces...

...que lo que más le asusta es la soledad,...

...no poder ver a una cara amiga, no tener con quién desahogarse.

Sentir el peso de la soledad y para siempre.

-¿Ves como te las sabes de memoria? -¿Y qué me quieres decir con eso?

-Nada, porque te lo tomas mal.

Yo sólo te pediría que apartases...

...el resentimiento que tienes por don Senén.

Sabemos que es un retorcido,...

...pero piensa en lo que significa Ignacio para ti.

-Significa mucho y lo sabes.

-Y también sé que te enfadaste con nosotras...

...porque estás llena de dudas.

No pasa nada. Todos tenemos conflictos internos.

Y que esa es la vida.

-Pero yo ni quiero ni debo ceder ante don Senén.

-Pero también te apetece ver a Ignacio.

Y te gustaría reconfortarle, pero temes que le pase algo malo.

¿Recuerdas lo que me dijiste a mí?

Que venderías tu alma al diablo sólo por verle.

-Mi único error fue abrirme ante ese manipulador.

-Bueno, ya lo has hecho. Y ahora debes decidir.

Pero con la cabeza fría.

Con madurez.

¿Eh?

Te dejo con las cartas.

-Monsieur Delmas, ¿qué ocurre, hombre?

Me dijo Fernando que está usted un poco revirado.

-No entiendo esa palabra.

Y además, no estoy a gusto si no puedo hablar mi idioma.

-No, pues parle, parle en francés todo lo que quiera.

Yo ya sabe usted que entiendo muy bien.

&(HABLA EN FRANCÉS)&

-Mire, eso sí lo entendí. Que tiene usted hambre, coño.

No me extraña, con todo lo que bebió.

Mire, Delmas, ¿por qué no se va usted al hotel?

Se llena bien el estómago, se toma un buen baño...

...y mañana está como nuevo.

Teléfono. Al hotel no.

Que se despiertan ahí mis peores fantasmas.

Como ese maldito teléfono.

-Ya, si le comprendo. -Don Paco.

-Sí, sí, lo cojo en el despacho.

Bueno, Delmas, me disculpa, ¿eh?

¡Ou revoir, ou revoir!

-Todos tenemos que morir.

Pero peor y más inevitable es mi destino,...

...beber en soledad.

-Señor Delmas.

-¿Sí?

Ah, ¿también me llaman a mí por teléfono?

-No, no, no, no.

Era para don Paco.

-Ya lo sabía.

Nadie se acuerda de mí, nadie me llama.

-Mire, yo le he estado escuchando y...

Y yo creo que tengo la solución para sus problemas.

Porque usted lo que necesita es consolarse.

Y para eso nada mejor que una señorita de las del local.

-¿Señoritas?

Más bien yo diría que son... Prostitutas.

-Hombre, no, no, no, no, no.

-Y de nivel bastante bajo.

-Señor Delmas, las chicas sí son ligeras y muy cariñosas,...

...pero que yo respondo por ellas. Que las he traído yo.

-¿Y quién es usted, señor?

(HABLA EN FRANCÉS)

¿Un chulo? -No, hombre, no.

No, no, no, no, no, ¿eh?

Yo lo único que hago es negociar por ellas...

...y bueno, ya que estamos aquí,...

...yo le recomendaría al morenita que hay ahí.

Mire qué caderas tiene. -Esto es el colmo.

¿Cómo se atreve a hacerme semejante proposición a mí,...

...Jean Pierre Delmas?

&(HABLA EN FRANCÉS)&

Un hombre refinado y con gusto...

...de la estética.

Ya he escuchado demasiado.

Me voy.

-Me da mucha pena deshacerme de los juguetes de Carlos.

Cada uno de ellos me evoca momentos bonitos, felices.

Mira. ¡Ay!

Bueno, todos no, ¿eh?

Cuando te abrió la ceja con esta peonza.

La pelusilla que le entró cuando empezaste a andar.

Como todos te reíamos las gracias.

Pero tengo que hacer limpieza; en el altillo ya no cabe nada.

-Será mejor aprovechar cuando él no está.

-Quería guardarlos para cuando él tuviese un hijo.

Cuando lo tenga, que le compre lo que le pida. ¿No te parece?

-Supongo.

-Otra cosa hubiese sido que hubierais estado casados.

¿Tú quieres alguno?

-No. Si no tengo hijos,...

...estos juguetes me lo recordarían a cada rato.

-¿Por qué no vas a tener hijos?

-Bueno, mamá, nunca se sabe.

Además, ¿y si no me caso?

-A ver, Mati, ¿has vuelto a discutir con Alejandro?

Yo sé que os pasa algo.

Dímelo, que si no acabaré preguntándoselo a él.

-Que no hemos discutido. Y además, son cosas mías.

Él todavía no sabe que me están entrando dudas.

-Ah, eso sí que no, no me vengas con esas cosas.

Ahora que tu hermano se empieza a encauzar, no me salgas con esas.

¿Por qué narices tienes dudas?

-Bueno, mamá, no voy a hacer nada.

Te lo he dicho porque me has preguntado.

Ya se me pasará.

-¿Se puede saber qué ha pasado con el Sr. Delmas?

-Nada, que es un cabestro. Y encima maricón.

-¿Y eso por qué? Si le hemos visto pelar la pava mil veces...

...con mujeres que para mí quisiera yo.

-Ese mucho de aquí y poco del otro lado.

-¿Qué le has hecho, Hilario?

-Que yo no le he hecho nada. Sólo le he ofrecido otra copa.

-¿Otra copa? ¿Tú te crees que me chupo el dedo?

De sobra sé lo que le has ofrecido y esta vez te has pasado.

-Te digo que yo no le he hecho nada.

He escuchado que estaba un poco solo y bueno...

-Hilario, hace días que me he visto...

...lo que te traes con las chicas esas,...

...que parecen recién cogidas de la calle Ballesta.

Yo he dicho nada porque no tenía pruebas y no has molestado a nadie.

¿Pero sabes qué te digo? Que a está bien, Hilario.

¿Tú sabes lo que pone en esta tarjeta?

Pone coctelería Morocco, no burdel, Hilario.

Así que tú haz con tu vida lo que te dé la gana,...

...saca dinero extra como quieras, pero fuera del local.

¿Lo tienes bien claro?

-Me tengo que ganar la vida como todo el mundo.

-Sí, y tú lo haces de la peor manera posible.

Pero a mí no me importa.

Pero te las llevas de aquí,...

...o te denuncio ante don Paco y ante la Policía.

Que me tienes harto, Hilario, me tienes hasta los huevos.

Hola. -Hola, hija.

¿Qué hacéis?

-Sacando los juguetes de Carlos para darlos a la parroquia.

¿Y se los vais a dar todos a la beneficencia?

¿No vais a conservar ninguno de recuerdo?

-Bueno, los tebeos y los libros los guardaré.

Si le preguntamos a él, no me dejaría que los diera.

No me extraña.

Es muy difícil dar los muñecos de cuando eras pequeño.

Te recuerdan a tu infancia y piensas que te haces mayor.

Y eso siempre duele.

-Pero hay que crecer, hija mía. Es ley de vida.

Además, está muy bien madurar y tomar tus propias decisiones.

-Ya, mamá, pero Alicia tiene razón.

A mí a veces me gustaría volver a ser una niña,...

...no tener preocupaciones y que papá y tú lo resolvierais todo.

Y a mí.

-¿A ti?

Hija, pero si tú parece que ya naciste mayor.

No, tía, qué va.

Tuve que madurar a la fuerza cuando murió mi padre.

Y yo también echo de menos los juguetes de París, Mati.

Y la casa de mis padres.

Y más ahora, que son Navidades.

Y será la primera Navidad que pase sin mi padre.

-No te preocupes, hija.

Haremos todo lo posible para que sean unas buenas Navidades.

Serán las mejores Navidades para todos.

Gracias.

-Todo el mundo se merece pasar las Navidades con ilusión.

Y si con estos juguetes podemos hacer feliz a algún niño...

Tía, ¿va a dar todos los juguetes a la beneficencia?

Me gustaría quedarme con algunos para un niño que conozco.

-Sí, hija, coge los que quieras.

-Pues yo me quedaré con la peonza...

...con la que Carlos me partió la ceja, de recuerdo.

-Ay, Dios mío. Calamidades.

Siempre haciéndoos las mayores...

...y en el fondo aún sois unas niñas.

Bueno, ¿qué, dónde está mi amigo Delmas?

-Se fue al poco de irse usted.

En el fondo, por mucho que me critique...

...y diga que soy un inepto, no puede vivir sin mí.

Tengo que ir al hotel a consolarle.

-Pues se fue molesto por culpa de Hilario, se lo aviso.

-¿Es que no le hizo una reverencia o no sabía cantar "La Marsellesa"?

-Esta vez tenía toda la razón.

El zafio ese, que al verlo tan quejoso...

...no se le ocurrió otra cosa que...

Es que hasta me da apuro decirlo.

Vete a la seis.

Le ha ofrecido compañía femenina.

¿Y qué contactos tiene Hilario para ofrecer algo así?

No me imagino a Hilario relacionándose...

...con señoritas del gusto de Delmas.

-Le ofreció a una fulanilla que está metiendo en el local.

¿Cómo?

Sí. Coge a mujeres que no tienen nada y le compra pinturas.

Les compra ropa que marque bien y se las trae al local.

¿No se ha fijado usted?

Ahora que lo dices, sí que he visto a alguna chica fuera de lugar.

Pero no se me habría ocurrido que las traía Hilario.

¿Esto lo sabe don Paco? -Qué va a saber.

Aparte de que a don Paco le gustan las mujeres,...

...él está en su despacho, de estas cosas no se preocupa.

¿Tú crees? -Vaya si lo creo.

Se nota que no conoció usted el Morocco en sus buenos tiempos.

Yo creo que va muy bien.

Es un de los locales con más éxito de Madrid.

-A saber por cuánto tiempo. ¿Tan mal ves la cosa?

-Yo sólo sé que el local está cogiendo un rumbo irregular.

Nada que ver con la etapa de doña Paloma y de don Pablo.

Si está bien es porque está chupando...

...del buen nombre que tuvo.

¿Qué está haciendo mal don Paco? -Yo no digo que haga nada mal.

Es cierto que se nota cuando un jefe vive para el negocio...

...o sólo es un entretenimiento.

¿Quieres ir a atender la mesa cuatro o tengo que ir yo?

La culpa de todo la tiene este,...

...que desde que llegó sólo hay problemas.

Y hoy ya es la gota que colma el vaso.

A mí este asunto me parece muy grave.

Y no sólo por lo de las señoritas de compañía,...

...que no nos engañemos, han existido siempre,...

...sino porque sea un camarero el que ejerza de chulo.

Es la primera vez que conozco a uno.

Tengo ganas de darle una paliza por sinvergüenza y explotador.

-Esas mismas ganas tengo yo todos los días y a todas horas.

¿No crees que deberíamos avisar a don Paco?

Seguro que tomaría medidas.

-Ese es el problema, que si se lo decimos, lo echan.

Y no quiero hacerle una faena de ese porte a un desgraciado.

Que en el fondo es un pobre desgraciado.

Jacinto, tú eres el jefe de camareros y es tu decisión.

Pero si quieres acabar con las cosas que están mal,...

...hay que actuar en consecuencia. Hay que hacerlo y punto.

Los sentimentalismos lo estropean todo.

-Alicia...

¿Tienes un momento?

Iba a salir, pero no había quedado a ninguna hora.

-Me gustaría hablar contigo un ratito.

¿Sobre qué?

-Me ha dicho tu tía que estabas un poco triste.

Y me gustaría saber si te puedo ayudar en algo.

Es sólo que recordamos las Navidades...

...y vi que estas serán las primeras que pase sin mi padre.

-Sí, sin duda serán duras.

Anda, siéntate conmigo un rato.

¿Sabe, tío Hipólito?

Las Navidades eran unas fechas muy importantes en París.

Sobre todo, el día de Reyes.

Mi padre era de los Reyes Magos, no de Papá Noel.

Durante la ocupación las cosas fueron difíciles.

Sobre todo, para nosotros que éramos exiliados.

Pero a pesar de eso, mi padre siempre me regalaba algo,...

...aunque no tuviera posibles.

Me traía algún libro o alguna flor de algún campo...

...o los grabados de los buquinistas del Sena.

Y me lo escondía por la casa.

-Supongo que para vosotros casi sería una broma macabra...

...salir de una guerra y meterse en otra.

Desde luego, no creo que fuese fácil.

Aunque para mí fuese un recuerdo vago, recuerdo cómo me contaban...

...que los alemanes tomaban las calles.

Y los franceses se rendían sin oponer resistencia.

No creo que fuera fácil.

-Yo creo que Pétain intentó...

...que su país se resintiese lo menos posible.

Pero lo hizo todo a base de claudicar y claudicar...

...y pactar sin garantías.

Yo siempre he admirado a Pétain,...

...pero hay cosas que no son de recibo,...

...como la deportación de los judíos.

Ahí el brazo ejecutor fue Laval.

Cargó contra los judíos para mantener contento a Hitler.

Y se amparó en tonterías tales como...

...que los judíos desestabilizaban el orden social francés.

O que una democracia como EE.UU. los rechazaba.

Eso lo viví de primera mano con un amigo judío, con David.

-Caramba. Eras muy pequeña y te enterabas de todo.

Mi padre lo comentaba con sus amigos y yo ponía la oreja.

Me extraña que usted no esté de acuerdo...

...con lo que le pasó a los judíos.

-Yo tengo una forma de pensar personal.

Y aunque hay cosas de Franco que me parecen bien,...

...tengo que decirte que Hitler me parecía un loco.

Y lo digo donde haga falta.

Me alegro de que podamos coincidir en alguna cosa.

-Más de las que te piensas, Alicia.

En fin, yo lo que te quería decir...

...es que nos tienes aquí para lo que precises.

Que tienes tu familia contigo y que para demostrártelo...

...estamos dispuestos a arroparte lo que te haga falta...

...estas Navidades y siempre.

Gracias.

Me hacen mucho bien esas palabras.

Me alegro de que por lo menos las tristezas del pasado...

...sirvan para hacernos entender mejor en presente.

-Y en el futuro, Alicia. Y en el futuro.

Haz lo que ibas a hacer.

-Me han recordado cosas que sabía, pero que tenía enterradas.

-¿Como lo de sumido a la soledad y eso?

-Al releerlas, he visto que esa no es su principal queja.

-¿Ah no? -No.

Las cartas de Ignacio hablan sobre la lucha,...

...el compromiso, el amor.

-Te lo agradezco mucho, hija.

Es muy gratificante y tranquilizador para una madre...

...saber que su hijo tiene amigos que le aprecian de verdad.

Bueno, don Álvaro es mi profesor. Y sí, nos llevamos muy bien.

-¿Juanito, verdad? -El mismo.

Para servirle a usted y a su familia.

-Anda, pasa conmigo.

Y qué suerte. Porque si le haces caso y eres obediente,...

...llegarás a ser más bueno y más valiente...

...que el niño del cuento secreto.

-¿Me lo cuentas otra vez? ¡Oh, qué fresco!

(RÍE)

-Te digo que Matilde sabe que hubo algo entre nosotros.

-¿Cómo?

-No sé cómo.

-Le has ido tú con el cuento, ¿eh?

-Aquí nadie me toma en serio, mamá, estoy harta.

¿A que me vuelvo a la cama?

-Eso, esconde la cabeza como el avestruz.

Así no se arreglan los problemas.

-Hola, Manolita, Sole, buenos días. (AMBAS) Hola. ¡Ay!

-Tienes dos opciones: o hablas con él o me explicas qué ha pasado.

(SE LE RASGA EL PANTALÓN)

-Creo que... (SOLE RÍE) ¡Oh, Juan!

-Más nos vale a los dos.

  • T3 - Capítulo 88

Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 88

02 ene 2008

Luisa se resiste a aceptar la propuesta de don Senén, pero acaba accediendo tras releer las cartas de Ignacio. Alicia vuelve a casa de Álvaro a regalarle a Pedrito unos juguetes de Carlos, que su tía iba a entregar a la parroquia. Alicia le cuenta un cuento a Pedrito. Álvaro los ve y se emociona. Hilario se saca un dinero extra como proxeneta de tres al cuarto. Jacinto le amenaza con despedirlo, pero le puede su buen corazón. Delmás cada vez más deprimido: aunque no lo confiesa, comienza a notar el desamor de Jacqueline. Enriqueta teme que los comentarios políticos fuera de tono de Pelayo acaben por buscarles un lío. Álvaro le aconseja prudencia. Matilde empieza a afrontar el asunto de Alejandro: planta cara a Julieta y le comunica que lo sabe todo.

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