www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.12.2/js
3190594
No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 18
Transcripción completa

-Siempre exigen que nadie sepa que te están extorsionando...

...para que te sientas débil y vulnerable y tenerte en sus manos.

Sola no vas a conseguir nada.

-Está bien, Charles, pero tú no hagas nada, por favor.

No quiero que te pongas en peligro. Yo llamaré a la policía...

...que es lo que tenía que haber hecho desde el principio.

-Lo siento, doña Paloma.

-¿No podría ser que hubiera ido pero no le encontrara?

-Estuve en la parroquia mañana y tarde. Alicia no fue.

Pero lo más grave es que encima ha mentido.

-Es evidente que si esa banda de malhechores se da cuenta...

...de que la noticia empieza a trascender,...

...no creo que tarden mucho en deshacerse de la criatura.

-Le ruego que no diga esa clase de cosas, por favor.

-Señora,...

Señora, hay que tomar todas las precauciones...

...para que nada ponga en peligro la vida del niño.

-Cuando usted quiera, yo la acompaño pa que pruebe...

...y su marido que lea el periódico, él se lo pierde.

-No, gracias. Si mi mujer quiere que monte en bici,...

...monto en bici. Lo que no voy a hacer es dejarla sola.

La mejor manera de contentarla no es inventar excusas.

Es hacerle un buen regalo.

El peor de los enfados se arregla con una joyita.

-Ya le he dicho miles de veces que no tiene nada que hacer.

-Pero no hace falta que seas tan antipática.

Creo que lo ha roto a propósito. -Que me deje en paz.

-Tampoco hace falta que pagues con los demás tus problemas...

...por no ver a Ignacio. Estás un poco obsesionada.

-¿Qué le parece un colgante?

Mire, tengo este aquí en el que los diamantes son...

...de una calidad estupenda, tallados en Amsterdam.

Es una obra de arte.

Además, le puede salir a un precio muy económico.

-Sí, sí. Es una preciosidad.

-Yo venga a felicitarte. Intenté confesarle...

...que no había ido, pero como la vi tan contenta...

...conmigo por primera vez, me dio vergüenza...

...y me vi incapaz de decirle la verdad.

-Siempre tienes que tener una excusa, ¿no?

Póngame el castigo que considere oportuno y lo cumpliré.

-Estoy tan decepcionada que no voy a ponerte ningún castigo.

-No podemos arriesgar. Ya ve que no arriesgamos...

...y no nos paramos ante nada.

-Dígame adónde llevo el dinero. -Antes de nada,...

...la última advertencia.

Si hace todo tal y como se le va a explicar a continuación,...

...después de dejar el dinero en el sitio acordado,...

...el niño será devuelto al mismo lugar del que fue raptado.

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento por todo el que venció...

...su desaliento.

Le canto al mar por todo aquel que tuvo...

...que olvidar...

...para empezar...

-Pensé que estaría usted sola.

-¿Le molesta mi presencia, inspector?

-Ya le dije que este asunto requiere la máxima discreción.

-Charles es mi único apoyo. Dígame, ¿para qué quería verme?

-Bien.

Quería saber si los secuestradores se han contactado con usted.

-Ya le dije por teléfono, no hay ninguna novedad al respecto.

-Perdone que le moleste.

Ya sé que este asunto es muy triste y doloroso para usted.

-Ni se imagina cuánto. -Comprenda que es mi obligación...

...estar conocer los detalles para hacer la investigación.

-¿Ha averiguado algo? -Aún no tenemos nada claro.

Descartamos algunas posibilidades después de interrogar...

...a varios delincuentes y contrastar información...

...con nuestros confidentes. -Así que estamos como al principio.

-Hasta que los secuestradores no retomen el contacto...

...y le reclamen un nuevo pago, no podremos llegar a ellos.

Por eso necesitamos la información, para estar preparados.

-No insista. No se han puesto en contacto con nosotros...

...y aunque lo hubieran hecho, yo no...

No se lo diría. -¿Por qué?

-Muchas gracias, Narváez. Eres un buen amigo.

Arriba, España.

Esto ya es otra cosa, querida.

-¿Qué es otra cosa? Si puede saberse.

-Buenas noticias, Regina.

-¿Te han invitado a la recepción del Día del Caudillo?

-No, no. Eso sería ya formidable.

He estado hablando con Narváez del sindicato de la construcción.

-¿Y a él lo han invitado? -No, tampoco.

Pero me ha dicho que en mi caso, le parece muy extraño.

Porque sabe de muy buena tinta que el secretario de transportes...

...ha caído en desgracia y que lo envían de director...

...al puerto de Sta. Cruz de Tenerife.

Y para cubrir su plaza, se está barajando mi nombre.

¿Qué te parece?

-Que yo no me haría ilusiones, Hipólito.

Ese Narváez siempre cuenta esos chismes y luego nada.

-Regina, podías ser un poco más optimista y no aguarme la fiesta.

-¿Qué quieres?

No te han invitado a la recepción, eso es lo que cuenta.

Si fueran a promocionarte, otro gallo cantaría.

-Bueno, vamos a dejarlo. Se ve que hoy no estás de humor.

Y no sé por qué.

-Por lo de siempre, Hipólito.

Esa niña me tiene desganada. -¿Y qué ha pasado ahora?

-No tiene importancia. No me apetece hablar de ello.

-Ah, no, no. Pues yo sí quiero saberlo.

-No me puedo permitir ningún fallo que ponga en peligro a mi hijo.

Se ha frustrado una entrega, no quiero que vuelva a suceder.

¿Entiende?

-Su actitud es incomprensible, señora.

Primero me pide ayuda y ahora se niega a colaborar.

¿Qué pretende? ¿Que esos desalmados se salgan con la suya?

¿Que una vez tengan el dinero maten al niño para evitar riesgos?

Dígame la verdad.

Han vuelto a contactar con usted, ¿no es cierto?

-Eh, eh, eh. ¿No cree que está siendo duro con ella?

Ella es la víctima. Esto no es un interrogatorio en comisaría.

-Le sugiero que no me diga cómo llevar este caso.

-¡Basta! Caballeros, por favor, no discutan.

Es la vida de mi hijo la que está en juego.

-Por eso precisamente, señora.

Entiendo su prevención, pero si no confía en mí,...

...no podré ayudarla.

-No puedo confiar en nadie. Tengo que ser yo...

...la que afronte este secuestro sola, ¿entiende?

Si no, va a ser mi hijo el que pague las consecuencias.

-Muy bien. Si esto es lo que usted desea,...

...mis hombres y yo no interferiremos...

...de ningún modo en este caso.

-Está bien. Inspector, está bien.

Han vuelto a llamar, en efecto.

Exigen un nuevo intento de pago.

Y me han dicho que si se lo cuento a alguien, matarán a mi niño.

Por eso no le voy a contar a usted ni dónde ni cuándo...

...haré la entrega, ¿comprende?

-Bien, bien. Me parece correcto.

-Mire, pondremos un dispositivo de vigilancia...

-No. -...discreto que no permitirá...

...velar por su seguridad sin impedir que los secuestradores...

...se hagan con el dinero y sólo actuaremos contra ellos...

...cuando el niño esté con usted y no corra peligro.

-Lo va a hacer usted a mi pesar, espero que sepa lo que hace.

-Confíe en mí, señora.

Su hijo se lo agradecerá.

Portazo.

-Pensé que estaba cambiando, pero resultó ser mentira.

-¿Y en qué te basas? -En que me dijo...

...que había ido a confesarse con don Senén.

Pero no apareció por la parroquia. Era otra treta...

...para hacer su santa voluntad.

-¿Y si no estuvo en la parroquia, dónde estuvo?

-Ni lo sé ni me importa. -Pues a mí sí.

Debías habérselo preguntado.

-¿Para qué? ¿Para que me respondiera con otra mentira?

Mira, Hipólito, estoy agotada de luchar contra mi sobrina.

Me había hecho la ilusión de que poco a poco...

...empezaba a corregirse.

Pero resultó que me estaba tomando el pelo como a una boba.

-Habrá que hablar con ella.

-Ya lo he hecho. Por un oído le entra y por el otro le sale.

-Pues hablaré yo entonces. -Es inútil.

Hablar con ella no sirve de nada.

Estoy hasta la coronilla de intentar comprenderla,...

...corregirla y hacer carrera de ella.

Pero es como Ana y yo ya no puedo más.

No quiero saber nada más de este asunto.

-Vamos, no hay que resignarse.

Tiene buen fondo y encontraremos la manera...

...de hacerla entrar en razón.

-Puedes pensar lo que quieras.

Pero yo que lidio con ella cada día,...

...lo veo negro como el carbón.

Hemos entrado en un túnel en el que no se ve la luz.

(CARRASPEA)

-¿De qué túnel hablas, mamá? -¡Hijo!

¡Hijo! ¡Ay, Carlos!

-Ya estoy en casa.

-¿Crees que no he hecho bien contándole...

...lo de la última llamada de los secuestradores?

-¿Honestamente?

Creo que te pones en manos de los secuestradores...

...de una forma suicida. Y con la policía también.

-No sabes lo que estoy sufriendo por ese hijo.

-¿Por ese hijo o por lo que significa?

Sorry. ¿OK? I'm sorry.

Necesito que me escuches.

He hecho mi propia investigación y tengo una hipótesis.

-¿Qué hipótesis? -Ayer recibí información...

...de Amador. -¿Amador?

¿No creerás que él está detrás de todo esto?

-En un caso así hay que descartar todas las posibilidades.

-Vamos, Charles. De acuerdo, es un sinvergüenza,...

...un canalla. Pero de ahí a hacer... Es su propio hijo.

-Sí, tienes razón.

He recibido noticias de Argentina y no se trata de Amador.

Está en Buenos Aires. No se ha movido...

...y no ha movido ningún hilo...

...que le pueda relacionar con el secuestro.

-Todo eso te lo podía haber contado yo.

-Lo importante es que está descartado.

-¿Entonces cuál es la hipótesis? -Aunque te parezca extraño,...

...sospecho del propio inspector Hierro.

-Lo he pasado bien. Exceptuando por las guardias.

Teníamos que estar a las órdenes de los tenientes...

...y nos trataban como novatos.

Teníais que verlos tan afectados creyéndose generales.

Cuando hablabas con ellos te dabas cuenta...

...que no sabían hacer la O con un canuto.

-No critiques a tus superiores.

-Que no le riñas. Que bastante debe haber pasado...

...en el campamento.

(SUSPIRA) Hijo, yo te veo más delgado, ¿no?

-¿Ah, sí? Pues la comida no estaba nada mal.

Cuando te acostumbrabas, claro.

Yo de todas formas con el dinero que me dabais,...

...solía cenar en la cantina.

Unos huevos con chorizo de chuparse los dedos.

-Se te ve más hecho, más hombre.

-Eso dicen, que los hombres os hacéis en la mili.

-Oye, ¿y qué tal te has bandeado con la disciplina?

-Bien. Si haces lo que te mandan...

...y cuando te lo mandan, no tienes problemas.

-¿Y no te has cruzado con ningún mando?

Porque con tu carácter quizás hayas tenido algún roce.

-Bueno, había un capitán. Cabestany.

El muy... lerdo, y perdona, papá, pero es que lo era,...

...se empeñaba en que si se hacía bien la canalización,...

...el agua podía correr hacia arriba.

Como sabía que yo estudio para ingeniero,...

...intentaba demostrar que sabía más que yo.

-¿Y discutiste con él? -No.

Cuando me di cuenta que iba por mí, me hice el tonto.

La tomó con Benítez, el más gallito.

Se ha pasado más tiempo en el calabozo que fuera.

De hecho todavía sigue arrestado.

-Eso demuestra que tú tienes sentido común.

-¿Ahora el inspector Hierro? Por favor, Charles.

Ese hombre sólo intenta ayudarnos. Yo misma le llamé.

-No, tú llamaste a Manzanares.

Hierro se hizo cargo del asunto sin contar con él.

Su comportamiento es sospechoso.

-A ti lo que te pasa es que quieres ayudarme.

Por eso ves cosas raras.

-Te equivocas. He conocido a gente...

...más peligrosa e inteligente que este inspector.

Hay algo oscuro en él.

Hay muchos detalles. No quiere que nos veamos en comisaría.

Dice que lleva la investigación fuera de los cauces oficiales.

Significa que sus jefes no saben nada.

Y además te acaba de llamar.

Justo después que los secuestradores...

...te dieran un ultimátum. Como si supiera lo que ha pasado.

-¿Y para qué ha llamado? -Es evidente.

Necesita asegurarse de que vas a hacer lo que te han dicho.

Que no vas a explicárselo a nadie.

Es lo que más le preocupa.

-No, Charles, no. No puede ser.

Detrás de esto no hay más que una banda de criminales.

Ellos son los que secuestraron a mi hijo.

Él sólo quiere ayudarnos.

-¡No ha conseguido nada! ¿Por qué sigues confiando en él?

-¿Y en quién más puedo confiar? Charles...

-Yo puedo encargarme de esto. -No quiero que hagas nada, Charles.

No me queda otro remedio.

Si por un fallo tuyo la vida de mi hijo se pone en peligro,...

...no te lo perdonaría. Lo siento.

Te ruego que te mantengas al margen.

Iré yo sola. Pagaré lo que me pidan y cómo me pidan.

Lo demás me importa un bledo.

-¿Y dormíais muchos juntos en ese camorote?

-Camareta, mamá. Se llama camareta.

Nosotros teníamos cuartos de cuatro.

Compartí con dos chicos de Segovia...

...y uno de Sevilla muy salao tocando la guitarra...

...y cantando flamenco.

-¿Y era de los universitarios? -Sí. ¿Por qué?

-No sé, me parece muy extraño...

...que un universitario cante como un gitano.

-Oye, Carlos, ¿has hecho prácticas de tiro?

-Sí. Debes saber que tu hijo es el número uno...

...con pistola y con fusil. Me han dicho que si quiero...

...puedo hacer un curso de tirador de élite.

Eso si me quedo en el ejército, claro.

-¿Y te vas a quedar? -Bueno, no lo sé.

Es pronto. Quiero terminar Ingenieros, que es lo que me gusta.

-Pero puedes hacer las dos cosas.

En el ejército hay muchas oportunidades para un chico...

...tan despabilado como tú. -Es pronto. No lo he pensado aún.

-Hijo, me dijiste en una carta que habías tenido...

...una indisposición y luego no dijiste nada más.

Eso no se le hace a una madre.

-Mamá, si por lo que más quería venir, era por volver a verte.

Y por la comida de casa.

Y por toda la familia, claro. -¡Bah!

Eso lo dices ahora porque eres un zalamero.

-Que te prometo que no.

Pensaba pedirte que me hicieras...

...unas pochas con conejo de esas que me gustan tanto.

-¡Ay! Te haré unas pochas que te caerás de espaldas.

-Si sigues mimándolo así, no se hará un hombre...

...ni con mili ni sin ella. -Le mimo porque siempre...

...será mi niño, tenga la edad que tenga.

-¿Y vosotros qué tal por aquí?

¿Y mi prima Alicia, cuánto tiempo lleva viviendo en casa?

-Pues... cuatro semanas. Parece una eternidad.

-Me parece un peligro que vayas sola a la cita.

-No es la primera vez que voy. -Lo sé, pero esta vez...

...te han citado en un lugar lejos y nadie puede ayudarte.

-No me preocupa lo que me pase a mí,...

...sino lo que le pase a mi hijo.

-Podría ir para protegerte.

-No. Si te ven se asustarán...

...y las consecuencias las pagará mi hijo.

-Puedo seguirte de lejos sin que se den cuenta.

Estoy entrenado para eso. -Charles, he dicho que no.

No.

Haré lo que me pidan.

No quiero arriesgar la vida de mi hijo.

-¿Hasta cuándo, eh?

¿Cómo sabes que te devolverán a tu hijo?

¿Por qué crees que no harán como la primera vez,...

...tras hacer el primer pago?

Si sigues obedeciendo, esto durará eternamente.

-¿Y qué otra forma se te ocurre?

-Sólo te pido que me dejes ayudarte, ya te lo he dicho.

-No es suficiente, Charles.

Esta vez va a salir bien, lo sé.

Les voy a pagaré y me devolverán a mi hijo. Punto.

-¿Y si no lo hacen?

-Por favor, ¿por qué me torturas?

¿No te das cuenta de que debo creer con todas mis fuerzas...

...que esta vez saldrá bien?

-A veces, creer con tus fuerzas en algo, no significa que sea verdad.

-No puedo hacer otra cosa, Charles.

No puedo.

Y te ruego que no me sigas; voy a ir yo sola. ¿Estamos?

Voy a ir sola y lo voy a solucionar todo de una vez.

(GRITA ENFADADO)

-Alicia viene de Francia y eso se nota.

-Eso espero,...

...porque a esta casa le hacen mucha falta aires nuevos.

-¿Qué quieres decir con eso? -Ay.

-Pero que no le pegues en la cabeza, que ya es un hombre.

-Esta casa está muy bien como está, ¿eh?

-Era una broma, papá.

¿Y hasta cuándo piensa quedarse la prima por aquí?

-Hace muchísimo tiempo que no la veo.

-Lo raro es que te acuerdes de ella.

-Yo creo que de antes de la guerra.

-De después seguro que no.

-¡Hombre, hablando del rey de Roma!

-¡Carlitos!

¡Ay, qué alegría, hermanito!

¿Cuándo has llegado? -Hace un rato.

(HIPÓLITO) Carlos,...

...te presento a tu prima Alicia.

Alicia, este es Carlos.

-Hola, prima. Carlos.

-Estás muy cambiada.

(RÍE)

-Buenos días, queridos amigos.

Hace un sol espléndido,...

...los pájaros cantan en esta hermosa ciudad...

...y la alegría de vivir nos embarga a todos. (RÍE)

Ah, ¿no es así?

Pero, don Paco, ¿qué elegancia es esta?

Está usted desconocido.

-¿Te fijaste?

Y a que me sienta bien este porte más sencillo, ¿eh?

Impresionante.

¿Y el clavel en la solapa?

-Ah, todo tiene su explicación, amigo mío.

Pero antes quiero darte las gracias, ¿eh?

Sí, por haberme aconsejado que fuese a la joyería del barrio.

Todo un descubrimiento, ¿eh?

¿La joyería?

-Bueno...

Entre nosotros...

...y sin que salga de España...

Faltaría más. -Sin duda.

-La joyera, Fernandiño, qué mujer, ¿eh?

Qué ojos, qué boca, qué canalillo...

Deberíamos hacer una suscripción para ponerla...

...en un pedestal en la plaza. (RÍE)

Vaya con don Paco; resulta que es todo un conquistador.

-Un hombre es un hombre.

Y las mujeres reconocen a los hombres.

¿Y qué tiene de malo? -Nada, nada.

Pero, don Paco, cuéntenos, hombre, que estamos en confianza.

-Matilde, tengo un regalo para ti.

-¿Para mí?

Qué ilusión, ¿qué es?

-Ábrelo.

-Qué nervios.

-Unas horquillas.

-¿Te gustan? -Me encantan, gracias.

-De muy buen gusto, sí, señor.

(REGINA) Ajá. -Y mamá, también algo para ti,...

...que no me he olvidado.

-Bueno, ya me estaba empezando a poner celosa.

-Es la foto de uniforme.

-Hijo, pero qué guapísimo estás.

-Fue al día siguiente de una guardia y no dormí.

Apenas me dieron tiempo para afeitarme.

-Sacaré a la tía abuela Agustina de su marco...

...para ponerte a ti. -Tampoco es eso.

-Que sí, estarás mucho mejor en el peinador de mi cuarto.

(REGINA SUSPIRA)

-Alicia, perdona que no te haya traído a ti nada;...

...no he caído.

No lo esperaba.

De todas formas, gracias.

-Para empezar, según tus instrucciones,...

...fui a comprarle una chuchería a la santa de mi mujer,...

...para que se le pasara el enfado por mi ausencia...

...en el pazo familiar. Y vio a la joyera.

-Ay, tenías que haberla visto, Fernandiño, ¿eh?

Con las manos apoyadas en el mostrador...

...y asomadas al balconcillo de su femineidad.

Pero en este estado, tuvo usted que comprarle a su señora...

...una corana de diamantes.

Ay, Fernandiño, que tú eres muy canallón, ¿eh?

Pero yo soy más viejo y ya se sabe...

...que más sabe el diablo por vello que por diablo.

No le sigo, don Paco.

-Ni yo, me he perdido.

-Ay, cuánto tenéis que aprender la juventud.

Para empezar, viendo la oportunidad,...

...me guardé muy mucho de decirle que la joya era para mi mujer.

Qué astucia, don Paco, me quito el sombrero.

-Pues eso no es nada.

Porque viendo que la cosa prometía, le dije que necesitaba...

...pensar mejor en el objeto de la compra...

...y que volvería al día siguiente, es decir, hoy,...

...para rematar la faena.

Pero entonces, la cosa va bien.

-Pero si la cosa está hecha, hombre.

Si a mí me produjo una magnífica impresión...

...la joyera, de mí quedose prendada esa sacerdotisa de Venus.

Que la dejó impresionada.

¿Pero está usted seguro?

Que, a veces, uno se hace falsas esperanzas...

...por ver lo que no hay.

-Que la tengo en el bote, hombre, eso se nota.

-¿En qué?

-¿Pues en qué va a ser, Roberto?

En todo, se nota en todo, hombre.

No me seas parado, coño.

-Y bueno, dime, ¿te gusta Madrid?

Sí, mucho.

Cada día, más.

-¿Es como lo recordabas?

La verdad es que no me acuerdo de casi nada de antes de la guerra.

-Es natural, eras muy pequeña.

-Y seguro que Matilde no te ha enseñado nada interesante todavía.

-Hemos dado muchos paseos y hemos ido al Retiro.

-El experto en la ciudad aquí soy yo,...

...así que me nombro tu anfitrión oficial...

Si no te importa, claro.

No me importa, gracias.

-Carlos, ¿qué harás hoy?

Me parece que hay verbena en el Manzanares;...

...podrías ir allí a demostrar tu destreza en el tiro al blanco.

-Sí, vamos, y así me ganas un muñeco de los que dan de premio.

-No sé si a mamá le molestará; acabo de llegar.

-Mamá, ¿podemos ir a comer a la verbena del Manzanares...

...Carlos y yo? A papá no le importa.

-Bueno, Matilde, Alicia y yo, no dejaremos a la prima en casa.

Ah...

Yo...

...debería quedarme.

-¿Y eso?

¿Es que tienes algo mejor que hacer?

-Alicia está castigada, porque, hace dos días, le dijo...

...una mentirijilla a mamá.

-¿El qué?

-Carlos, es un tema entre tu madre y tu prima.

-Para empezar, no paró de agradarme con lisonjas...

...sobre la suerte que tenía la destinataria de la joya.

Es decir, que me llamó: elegante, generoso, con buen gusto.

Y todo ello trufado con sonrisas prometedoras y con aproximaciones.

Sí, sí, con aproximaciones que habrían hecho temblar...

...al mismísimo Humphrey Bogart.

Pero a mí, no, ¿eh?

No, porque yo supe templar y mandar.

Y luego, lancele la promesa de una posterior visita,...

...que la dama, sin duda, anhelará tanto o más que yo.

-Me deja usted de piedra.

-Pero, ¿y por qué, Robertiño?

"Quien tuvo, retuvo", ¿no?

Bueno, y aunque yo reconozco que soy un hombre maduro,...

...pero "a nadie le amarga un dulce", ¿no?

Y para mí tengo yo que esa joyera es muy, pero que muy golosa.

Está hoy muy refranero, ¿será buena señal?

-No lo sé, depende.

No, será mejor que no diga más refranes,...

...no se nos enfade la moza,...

...que, como se dice: "Por la boca muere el pez".

O sea, que el vestuario es para impresionar a la dama.

-Y mira, en los lances de amor, no se debe dejar al descuido...

...ningún detalle, ¿eh?

Y así pienso que ella me verá, pues de esta manera,...

...un poquito menos formal, ¿no?, menos maduro.

¿O me equivoco? No, en absoluto.

-Está usted hecho un pincel.

-Bueno, pues entonces, ya que he pasado la revista,...

...a la batalla, ¿eh? (RÍEN)

-Deseadme suerte, muchachos.

Suerte, don Paco. -A por ella.

-A por todas. (RÍE)

(RÍEN A CARCAJADAS)

(RADIO) El Comité de Competición...

...de la Federación Española de Fútbol acordó multar...

...al Real Zaragoza por la conducta incorrecta de parte del público...

...que, en el partido de ayer, lanzó almohadillas...

...al campo.

-Pero bueno, ¿por qué lo quitas?

-Coño, padre, porque no me parece justo.

¿Qué culpa tendrá el club de lo que haga el público?

-Mira, no estamos de acuerdo.

La gente se calienta porque no razona.

El club lo consiente y encima lo fomenta.

Y, claro, viene lo que viene y pasa lo que pasa.

-Ya, acabáramos.

Si por ejemplo llega Sebas con sus secuaces...

...y nos monta el jaleo, ¿nos multan a nosotros'

-No mezcles las chotas con las merinas.

Si tenemos un cliente que en un arrebato de patriotismo...

...le da por cantar el himno de Riego...

-Que están los de la social.

-Mira, me da igual, no es lo mismo que un cliente...

...cante aquí el himno de Riego...

...que seguro que a coro le acompañan un montón de acólitos,...

...yo el primero, no es lo mismo a que un bestia aficionado...

...al fútbol coja una botella, la tire desde la grada...

...y la estampe en la cabeza al entrenador del otro equipo...

...y le rompa la crisma. No sé por qué te lo cuento...

...porque a fin de cuentas si nos ponemos a cantar...

...el himno de Riego no nos echan una multa.

Nos dan aceite de ricino, cierran el local...

...y nos meten presos. -Acabáramos.

Sólo decía que con una ligera amonestación sería suficiente.

Sólo han tirado una almohadilla.

-Como si son pétalos de rosa, Marcelino.

Lo que cuenta es la intención, ¿pero tú te imaginas lo que...

...significa tirar una almohadilla al aire...

...que caiga a ventolera y se clave en la riñoná de alguien.

Lo deja hecho polvo. -No sea usted exagerado, por Dios.

Coño, por allí resopla.

-¿No han llegado todavía?

-¿Quienes? ¿Los de la partida de mus?

Suelen venir a media mañana. -Espero.

-Buenos días. -Buenos días, don Paco.

En un momentito estoy con usted. -Sí, sí, no hay prisa, ¿eh?

Yo voy mirando.

-Buenas, caballero.

¿En qué puedo ayudarle? -¿A mí?

En nada, ¿por qué?

-Supongo que habrá entrado en la joyería con el propósito...

...de comprar. -Bueno, depende.

-¿Cómo? -Sí, digo, que depende...

...si veo algo que me gusta. -Ah, naturalmente.

Pero quizá yo podría ayudarle.

O si me dice lo que está buscando, y algo que...

...no es desdeñable, ¿cuánto está dispuesto a gastarse?

-Bueno, eso depende también, ¿no?

No, de momento, de momento estoy mirando, ¿eh?

Las joyas, naturalmente.

Oye, es bonita esa diadema, ¿eh? -Las joyas, naturalmente.

¿Qué otra cosa podría haber venido a mirar?

-Sí, eso digo yo.

-¿Y bien? -¿Y bien?

Bien. -¿Le interesan los anillos,...

...las pulseras, los pendientes...?

-No, no, en realidad estoy en tratos con su hija.

-¿Qué hija? -Pues... pues ella.

Ayer estuve aquí viendo algunas piezas...

...y quedamos en que hoy pasaría pues para decidir.

-Pues mire usted, caballero, la señora no es mi hija,...

...sino mi esposa.

-Ay, perdone, ¿eh?

No quise ofenderle de ninguna manera.

-En fin, pasemos este asunto por alto y vayamos a lo nuestro.

¿Para quién es la joya que pretende comprar?

-Para... para mi esposa.

Sí, para mi esposa. -Eso está muy bien.

Entonces le recomiendo un solitario.

Tengo uno que su esposa le agradecerá toda la vida.

-¿No me diga?

-Isidro,...

...¿y no es un poquito pronto pa empezar con el sol y sombra?

-¿Pero qué pasa, Marcelino?

¿Es que ya no se sirve sol y sombra en este bar?

¿Es que han decretado la ley seca?

-No, lo que quiere decir... -Ya sé lo que quiere decir, Pelayo.

Pero verás,...

...me voy a tomar un sol y sombra para darme fuerza y tener ánimos.

Porque vengo dispuesto a vengarme de los que ayer me desplumaron.

-Ole, arriba España.

Isidro, como haga eso lo que va a pasar...

...es que le van a desplumar. -Mira, amigo, no te metas...

...con esos ni les desafíes...

...porque son capaces de dejarte en el pernicote.

-Paparruchas, Pelayo.

No pienso dilapidar ni un solo céntimo,...

...sino todo lo contrario.

Vosotros que me conocéis sabéis que soy un hombre reflexivo...

...y calculador...

...y que adoro la venganza servida bien fría.

-Mira, precisamente porque te apreciamos...

...estamos muy preocupados los dos, ¿verdad, Marcelino?

-Hombre. -Por esa calentura que...

...te ha entrado con el juego y la bebida.

-Ah... la bebida es cosa de hombres.

Y respecto al mus os anticipo que os vais a llevar una sorpresa...

Bueno, no os puedo contar mi secreto, pero vais a ver...

...los resultados de los estudios que he realizado...

...hasta la madrugada y os vais a quedar boquiabiertos,...

...de piedra.

Ojito al parche, marinero.

Anda, Marce, ponme...

...otro sol y sombra.

-Está tardando mucho, ¿no? -Relax, Jacinto.

No te pongas más nervioso. -¿Y qué hago?

No debimos dejar que se fuese sola.

¿Y si le ha pasado algo?

-¿Quieres no mentar ruina?

Anda, ponte una copa por cuenta de la casa.

A ver si te calmas y ponme una a mí también.

-No, lo que voy a hacer es ir a buscarla.

-Quiero ahí. No hagas las cosas peor.

-No estoy hecho de su pasta.

Soy un hombre de sangre caliente y no puedo quedarme...

...de brazos cruzados. -Date una ducha de agua fría.

De aquí no te mueves.

Si la buscas pondrías en peligro la vida del niño y la suya.

-¡Maldita sea mi estampa! ¡Que no puedo más!

-Cálmate, Jacinto, Paloma volverá enseguida.

No le van a hacer nada, sólo quieren el dinero.

Ya lo deben tener.

-¡Rosario!

-Doña Paloma, ¿ha ido todo bien? -Sí, ¿y el niño?

¿No lo han traído?

-No, no ha venido nadie ni han dejado ningún recado.

-¿Habéis estado aquí todo el tiempo?

-De aquí no nos hemos movido como usted nos pidió.

-Entonces,...

...¿por qué no lo han traído?

-Bueno, quizá esté de camino, o por seguridad han decidido...

...dejarlo en otro sitio y nos llaman de un momento a otro.

-No se venga usted abajo, doña Paloma.

Seguro que hoy lo tiene entre sus brazos.

-Charles...

-Un chato de vino, padre. ¿Qué? ¿Cómo va el artista?

-Están en la última mano, Isidro ha ido al juego.

Está a punto de liquidar la partida.

-37, ganamos.

Señores, ha sido un placer.

Ah, y no se desanimen, que la fortuna vuelve...

...lo mismo que se va. Buenas tardes.

-Buenas tardes.

-¿Ya habéis terminado? -Sí.

Debí dejarles ganas alguna mano para que la partida...

...no resultara tan corta.

No pude evitar dejarme llevar por el placer...

...de ver la cara de pánfilos que se les ha quedado.

-¿Le funcionó el método? -Chis, baja la voz.

Que creerán que he hecho trampa.

-A ver si me cuentas esa estrategia contable-militar...

...que has utilizado pa ganarles.

(VOZ BAJA) -¡Cálculo mental, Pelayo!

Probabilidades,...

...concentración,...

...nervios de acero...

...y, sobre todo, confianza en la suerte.

Lo sabía, Marcelino, no falla, lo sabía.

Ahora sé lo que sentía ese personaje de esa gran novela...

...de Dostoievski, "El jugador", cuando estás en el filo...

...de la navaja; ese hormigueo que te sube de la boca del estómago...

...hasta la garganta, cuando de un naipe o de la bolita...

...que salta en la ruleta, depende toda la felicidad del mundo...

...o que tengas una enorme ansia suicida.

Señores,...

...el juego,...

...qué gran pasión.

Anda, Marcelino, dime qué te debo.

-¿Qué va a deber, coño?

Isidro, ¿no ha ganao usted?

-Pues ponme un sol y sombra para el camino, hombre.

-Y ahora, Isidro, a casita, ¿eh?, a casita.

-No, Pelayo, no.

Pura no quiere que vuelva a casa hasta la hora de la comida,...

...así que llevo en el bolsillo un poco de pan duro...

...para dar de comer a los patos del Retiro.

Otra vez...

...a la fatigosa vida del jubilado.

Huy...

Hasta más ver.

-Adiós, Isidro.

Hay que ver, Marcelino, lo mal que le está sentando...

...la jubilación a este hombre, ¿eh?

-Y lo contento que se va; a ver quién le dice ahora la verdad.

-¿Cómo he podido ser tan ingenua, Charles?

He hecho todo como me lo habían pedido...

...y no me han devuelto al niño.

No han cumplido, tal como tú me advertiste.

-Lamentarse no sirve de nada.

-¿Y qué otra cosa puedo hacer?

-¿Cómo he podido ser tan inocente?

Es que ni yo me reconozco.

-Creías que cumplirían con su palabra; era tu única esperanza.

-Mi ingenuidad ha sido una imprudencia imperdonable.

-No vayas por ahí; estás ofuscada, no puedes pensar.

Pero pensaré por ti, ¿okay?

-No puedo perder la calma.

Llamaré al inspector Hierro; busquemos una solución, la que sea.

Quizá podamos contarle que el individuo que golpeó...

...a Rosario y se llevó al niño dejó un indicio...

...en el local, alguna pista. -Te dije que creía...

...que ese inspector no hacía las cosas bien.

-Podíamos hablar con Manzanares... -Stop, lady, ¿okay?

Has abortado mis iniciativas, todas mis ideas;...

...aquí el único que puede ayudarte soy yo, pero no puedo hacer...

...nada si me atas de manos.

Hemos hecho las cosas a tu manera y no han funcionado, ¿okay?

Toca hacer las cosas a mi manera y sé hacerlo.

¿Okay?

-Eh.

Haz lo que tengas que hacer,...

...pero, por favor, devuélveme a mi niño.

-Te voy a devolver a tu hijo, sano y salvo,...

...te lo prometo.

-Gracias.

-Alicia, quiero que sepas que me encanta que mi madre...

...te levantó el castigo;...

...empezaré mi labor de anfitrión cuanto antes.

Por mí, estupendo.

-Verás, Madrid es muy bonito y hay rincones maravillosos.

-Yo ya le dije a Alicia de salir y no quiso;...

...no se separa de sus libros por ir a divertirse.

-Eso cambiará; ahora que estoy aquí, te obligaré, quieras o no.

No sólo estudiarás. -Esperad,...

...subiré a por el pañuelo que me regaló Alejandro...

...para ir a la verbena; quedé con él donde la orquesta...

...y si me ve llegar sin él, se enfadará.

-Corre, te esperamos aquí.

Gracias por interceder por mí ante tu madre.

-No tiene importancia.

La conozco y a mí no me puede negar nada.

Refunfuña mucho, pero la sangre no llega al río;...

...en el fondo, es un pedazo de pan.

Si tú lo dices.

La verdad es que, desde que llegué, chocamos un día sí y otro también.

-Eso es otra cosa que cambiará.

Ojalá. -Ya verás, déjalo de mi cuenta.

A partir de ahora, te prometo que os vais a llevar de maravilla.

-¿Vamos?

-Por favor, señoritas.

-Mister. -¿Sí?

-Acaba de llegar este telegrama para usted hace un par de minutos.

Se lo iba a llevar al despacho, pero no quería molestar.

-Está bien, Jacinto, gracias.

-Espero que no sea nada malo.

Teléfono. -"Way clear", vía libre.

-Morocco, ¿dígame?

Sí, soy yo.

¿Cómo dice? ¿Me lo puede volver a repetir?

(NERVIOSA) ¿Pero está seguro?

¿Es ya oficial? -¿Qué ha pasao?

-Muchísimas gracias, gracias.

De verdad, gracias de todo corazón. Gracias.

-Pero me lo quiere decir ya, que me va a dar un infarto.

-¡Lo han incluido!

¡A mi Pablo lo han incluido, Jacinto!

-¿Dónde?

-En la lista de indultados del día del Caudillo.

-O sea, ¿que lo van a soltar?

-Bueno,...

...el abogado dice que es la mejor noticia que podíamos tener.

¿Te imaginas?

Hoy es día 30; mañana, día 1 de octubre,...

...mi Pablo puede estar ya en la calle, Jacinto.

(ROSARIO SUSPIRA)

-Así que el loco de Narváez dijo que tienes posibilidades...

...de que te asciendan en el ministerio.

-Sí, pero como dijiste antes, no hay que hacerle caso;...

...es un chismoso mal informado.

-Ya, pero...

...¿y si tuviera razón?

Si fuera verdad que quieren promocionarte, ¿eh?

-¿A pesar de que no me invitaron a la recepción...

...del día del Caudillo?

-Lo que pensaba es si no te perjudica...

...el hecho de tener en casa a la hija de un exiliado republicano.

-La guerra quedó atrás.

Y si lo piensas, hasta Franco tuvo un hermano medio rojo,...

...que participó en el complot de Tablada.

-¿Franco?

-Sí, su hermano Ramón Franco.

Era aviador, de los que cruzaron el océano Atlántico por primera vez.

-Qué cosas.

Bueno, pero Franco es Franco...

...y tú eres el delegado provincial del sindicato.

-Como si fuera Sanjurjo.

¿Qué culpa tengo yo de que tu hermana se casara con un liberal?

Además, aquí lo único que cuenta es el expediente,...

...la hoja de servicios y la antigüedad en la Falange...

...y ahí no me gana nadie.

(DUDOSA) -Si tú lo dices.

-Sí, lo digo yo, Regina.

Y no emplees ese tono, que me pones enfermo.

-¿Lo ves, Rosario?

¿Lo ves como la esperanza es lo único que se pierde?

-Es maravilloso, Jacinto, es que...

Casi no me lo puedo creer.

-Créetelo, Rosario, porque el abogado...

...de doña Paloma es muy serio; no dice las cosas en balde.

-Eso pienso; si está en la lista,...

...es muy difícil que no lo dejen en libertad.

-Y con un indulto,...

...que es como reconocer que don Pablo es inocente,...

...aunque haya tenido que pagar el pato de don Ernesto.

-Bueno, si mi Pablo lo sabe, tiene que estar...

...con la camisa que no le llega al cuello.

-Si yo fuera don Pablo, me pasaría toda la noche...

...en vela hasta que me soltaran. (RÍE)

-Me alegro mucho, Rosario. -Gracias, Jacinto.

-Me alegro mucho por ti, por don Pablo, por Elisa...

-¡Elisa!

Debo decírselo inmediatamente; se pondrá como loca al saber...

...que a su padre le quedan horas para salir a la calle.

-Y a doña Paloma, díselo...

...para que vea que no todo son desgracias.

-¿Tú crees?

No lo sé, Jacinto, con lo que está cayendo a la pobre encima,...

...no es de recibo.

-Los chicos ya deben de estar en la verbena.

-Seguramente.

-Pues no me gusta nada.

-¿Qué no te gusta?

-Que Carlos y Alicia vivan bajo el mismo techo.

-Carlos acaba de llegar; no empieces, por lo que más quieras.

-Tú puedes pensar lo que quieras,...

-Pero yo no me siento nada cómoda. Me da mucho miedo.

-No va a pasar nada, te lo digo yo. ¿Y sabes por qué?

Porque yo, Hipólito Roldán, dueño de esta casa...

...y cabeza de familia, no lo voy a permitir.

¿Te ha quedado claro?

-Inspector.

-¿Qué quiere usted? -Unas palabras, sólo eso.

-No es conveniente que nos vean juntos.

Y menos aquí. Podrían haberle seguido.

-Le aseguro que no lo han hecho. -¿Cómo lo sabe?

-Intuición. Me gustaría comentarle...

...un par de cosas sobre el caso, si no tiene inconveniente.

-Lo que no tengo es tiempo. Ya hablaremos en otro momento.

Ahora estoy vigilando la casa de doña Paloma.

-No le robaré mucho tiempo. Por favor.

-Hable y no se entretenga.

-La cuestión es que Paloma dejó el dinero donde...

...y como le indicaron los secuestradores.

Y ahora ya debe estar en su poder.

Sin embargo, todavía no le han devuelto al niño.

-Puede deberse que no entregarán al niño...

...sin ciertas garantías.

-¿Y qué tipo de garantías?

-Que la policía no pueda pillarles en el momento de devolverlo.

-Ah, se refiere a esas garantías. -Sí. ¿Es todo?

-No, no, es todo, inspector, no.

Paloma está esperando que liberen al niño.

Y el tiempo pasa, pero no ocurre nada.

Y claro, Paloma está cada vez más inquieta.

Incluso yo estoy perdiendo la paciencia.

-Qué gran noticia, Rosario. Qué gran noticia.

Tu marido de nuevo en casa y en el tajo.

No sabe don Pablo lo que se le ha echao de menos.

Ahora todo volverá a ser como antes.

Cuando don Pablo coja el timón del Morocco va a poner...

...a ese cretino de Hilario más derecho que una vela.

-Sí, Jacinto, sí. -Sí, claro que sí.

Porque a don Pablo, Hilario no lo va a torear...

...como me torea a mí, no.

Ni se le va a subir a las barbas como se me sube a mí. No.

A Hilario, Don Pablo lo pone en su sitio en un santiamén.

¿Que no? -Sí, Jacinto.

Con Pablo en el Morocco todo volverá a estar en orden.

O casi todo.

-A ver, Rosario, ¿a qué viene esa cara de tristeza ahora?

Deberías estar muy contenta por lo que ha pasao.

No estoy en tu lugar, pero no veo el momento...

...de que entre don Pablo para darle un abrazo.

-Ya ves, yo no puedo dar saltos de alegría.

Vamos a ver, y no es que no me alegre que Pablo salga...

...de la cárcel, que es la mejor noticia del mundo,...

...sino... con la que está cayendo aquí, no me sale estar contenta.

-¿Pero por qué no? ¿Por lo del hijo de doña Paloma?

¿Y qué tiene eso que ver?

-Jacinto, el niño estaba a mi cargo cuando lo secuestraron.

Me siento responsable.

Yo hasta que Simón no esté en brazos de doña Paloma,...

...no... como que no tengo derecho a estar contenta.

-Sí lo tiene. No tiene nada que ver que doña Paloma pase...

...por lo que está pasando para que tú no puedas ser feliz.

-Pues no, no se lo voy a contar. No es el momento.

El niño en manos de no sabemos quién, doña Paloma...

...chantajeada y en peligro continuo.

¿Tú te crees que está como para alegrarse?

-Pues sí, Rosario. Porque doña Paloma no es...

...una persona de las que se entristece...

...por las buenas noticias de los demás.

En España hay mucho de eso, pero ella no es así.

-No he dicho eso. Digo que no es el momento.

-Bueno, pues no se lo diga.

Pero que doña Paloma esté pasando por esto no quiere decir...

...que lo tuyo no sea una gran noticia.

-Si ya lo sé, Jacinto, eso lo sé, pero...

...pero es que no me sale estar contenta. No me sale.

Ya lo celebraremos cuando el niño esté entre nosotros.

-Claro que sí, Rosario. Claro que lo vamos a celebrar.

Porque estoy muy seguro que el mister y doña Paloma...

...van a terminar con esta situación.

-Dios te oiga, Jacinto. Dios te oiga.

-Claro que sí.

Rosario, todo esto va a ir de bien a mejor.

Ya verás que sí. Así que alegra esa cara.

-Dígale a doña Paloma que el caso se resolverá satisfactoriamente.

No debe temer por la vida de su hijo.

Tengo experiencia en estos secuestros...

...y al final si se paga, no ocurre nada malo.

-Lo que quiero saber es cuándo liberarán al niño.

-¿Se ha vuelto loco? ¿Cómo quiere que yo lo sepa?

-Hay una cosa en todo esto que no entiendo.

-Lo hablaremos en otro momento. -¡Lo hablaremos ahora!

En la primera reunión con Paloma, usted dijo...

...que había alguien de la policía que ayudaba...

...a los secuestradores y me pregunto quién puede ser.

Hay puntos muy oscuros aquí. Puntos que no encajan.

Ni se le ocurra sacar la pistola.

-¿Qué quiere de mí? -Vamos a poner los puntos...

...sobre la íes, ¿OK?

Yo sé que usted está implicado en todo esto.

Es más, diría que usted es el director de la orquesta.

¿Me comprende?

-Usted no sabe quién soy yo. -Se equivoca, inspector.

Usted sí que no sabe quién soy yo.

¿O acaso me equivoco y sigues siendo la Paloma de siempre?

La mujer hecha a sí misma. La que no depende de nadie.

Se abre una puerta. -Doña Pa...

-Estás yendo detrás de una mujer que no te va a dar lo que buscas.

Y que se ha cansado de tu insistencia.

-Que no me dé falsas esperanzas.

-Eres tú el que se agarra a un clavo ardiendo.

Una sonrisa de amabilidad no significa nada.

-¿Se sabe algo nuevo de Pablo?

-Bueno, usted ya sabe que mañana es el día del Caudillo y...

-¿Que lo van a indultar? -Bueno, bueno, bueno.

Su nombre está en la lista de indultados, doña Paloma.

-Yo ya me veía amortajado en la vida como un cadáver.

Todos los días dando de comer a los patos del Retiro...

...y contando los minutos hasta que llegase la Parca.

Y ahora le voy a llevar un sueldecito...

...y eso me hace sentirme vivo. -Parece que mi prima tiene...

...mucho carácter, sí. -¿Su prima?

-Sí, sí. Alicia es prima mía. Y don Hipólito, el ogro...

...del humo por las orejas... mi padre.

-Doña Paloma, está clarísimo, ha venido a por ti.

-¡Bah! Marcelino, tú siempre igual, con la misma cantinela.

-Pero si es que es verdad. Yo siempre lo he dicho.

Hacéis muy buena pareja.

Ildefonso era una bellísima persona, pero Charles es otra cosa.

-Pues sí, se suponía que iba a verte a la carrera ciclista...

...y al final no fui. Así es que te debo una.

-Cuando tú quieras. -Mañana hay verbena.

Había pensado que podríamos ir.

-No me lo perdería por nada en el mundo.

Aunque caigan chuzos de punta, tú y yo nos vamos de verbena.

¿Y eso? -Esto es para ti.

-Mira, sin barra. Mucho mejor para montar con falda.

Ahora ya podrás ir a la facultad sin tener que tomar el tranvía.

-Pablo.

Pablo.

-¿Qué pasa, tan mal estoy?

-Por los buenos negocios. -¿Y qué negocios, doña Paloma?

-Don Paco, no sé si usted seguirá interesado, pero...

...el Morocco está en venta.

  • T3 - Capítulo 18

Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 18

20 sep 2007

Charles sospecha de la implicación del inspector Hierro en el secuestro del niño, y se lo comunica a Paloma pero ésta se niega a escucharle. Carlos, el hijo de Regina e Hipólito, regresa de las milicias universitarias y conoce a Alicia. Entre ellos se establece una rápida sintonía. Notifican a Rosario la pronta liberación de Pablo. Pero la alegría de todos en el Morocco se ve empañada de tristeza por la incertidumbre sobre la suerte del pequeño. Isidro se desquita de las pérdidas del mus y empieza a ganar para sorpresa de todos. Paloma paga un fuerte rescate por el niño pero éste no es devuelto por sus captores. Charles desenmascara a Hierro y logra rescatar al hijo de Paloma.

ver más sobre "Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 18" ver menos sobre "Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 18"

Los últimos 4.649 programas de Amar en tiempos revueltos

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios