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No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 17 - Ver ahora
Transcripción completa

-Yo no soy así. Pues haces mal.

Sólo un descuido y serás eliminado.

-Yo confío plenamente en ti.

-Eso es lo más bonito que me has dicho en mucho tiempo.

-Sé que algo grave pasa y no pienso quedarme...

...con los brazos cruzados.

-Le he dicho que no sé de qué se trata.

A mí tampoco ha querido decirme la verdad.

-Aquí donde le ve mi suegro es un gran admirador del Caudillo.

-Sí, sí, sí, claro. -¿Qué está pasando?

-¡Tengo que ir a por Simón!

-¡Eh! -¡Suéltame!

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento por todo el que venció...

...su desaliento.

Le canto al mar por todo aquel que tuvo...

...que olvidar...

...para empezar...

-¡Rosario, Jacinto! -Aquí, doña Paloma, aquí.

-¿Dónde está mi niño? ¿Dónde está mi hijo?

-Doña Paloma... -¿Está herida?

-Le dieron un golpe en la cabeza y casi no lo cuenta.

-¿Dónde está el niño?

-Paloma, yo estaba con él en su despacho, cantándole...

...y cambiándole cuando alguien entró, me golpeó por...

...la espalda y perdí el conocimiento.

-Yo salí a hacer un recao y... -Rosario, ¿dónde está mi hijo?

-Doña Paloma... Se lo han llevado.

-No puede ser. -Sí.

-Rosario, todos los detalles son importantes, ¿OK?

¿Usted no vio entrar a nadie? -Ni siquiera sentí la puerta.

-Yo estaba cantándole, el niño reía y no oí absolutamente nada.

-¿Serían más de uno? -No lo sé, tampoco lo sé.

-Cuando llegué no había ni rastro.

Se llevaron la bolsa con los picos y la leche para tenerlo atendido.

-Me va a estallar la cabeza.

-Se trata de un rapto en toda regla.

-¡Charles!

-A tu hermano le vamos a hacer un recibimiento por todo lo alto.

¿Ves qué bien quedó el mantel que me regaló...

...la tía Maruja por mi boda?

Lo pondremos para el recibimiento de tu hermano.

-Pero si nunca lo hemos usado. -Pues por eso.

Ay, qué ilusión me hace volverlo a tener en casa.

-Yo también tengo ganas de verle.

-Es el hombre más guapo y apuesto de todo Madrid.

-¿Y qué crees que pensará de la prima?

-No le hará ninguna gracia porque él es muy serio,...

...como Dios manda.

Timbre. Anda, ve a abrir, cariño.

-¡Ah, padre! -Hola, Matilde.

¿Está tu madre en casa? -Sí, está ahí mismo.

Pase. -Gracias.

-¡Padre! -Buena tarde, Regina.

Siento presentarme sin haber avisado antes.

-Por Dios, esta es su casa, padre.

¿Le apetece una tacita de café? -Pues si es tan amable...

Aunque no quisiera molestar. -No, usted nunca molesta.

Mati, cielo, una tacita de café y unas pastitas.

-Es un placer venir a visitarla. -Ah, ¿a qué debo este honor, padre?

Siéntese, por favor.

-Pues verá, la razón de mi visita...

...es su sobrina.

-Que empieza a ir por el camino recto gracias a su ayuda.

-Me alegro cuando la veo optimista, pero en esta ocasión discrepo.

-Su díscola sobrina está muy, pero que muy necesitada...

...de guía espiritual y el caso es que yo creo que podría...

...ayudarla mucho si pudiese, por fin, hablar con ella...

...y enmendar nuestro desafortunado primer encuentro.

-¿Pero no fue a confesarse con usted?

-No.

-Charles, por favor, cuando te vi aparecer sabía...

...que algo podría salir mal, pensarían que no estamos...

...siguiendo sus instrucciones, intentarían algo peor.

-¿De qué instrucciones hablas? ¿Te hacen chantaje?

-¡Sí! -¿Quién te está extorsionando?

-Un desaprensivo que le quiere sacar todo su dinero.

-Debía hacerles un pago que me exigieron y debía ir sola.

Y al verme contigo pensaron que quería tenderles una trampa...

...y ya ves las consecuencias. ¿Qué hacemos?

¿Qué será de esa criatura? -Entiendo tu actitud de ayer.

Voy a arreglarlo. -No.

-No puedes luchar contra un grupo bien organizado.

Siempre exigen que nadie sepa que te están extorsionando...

...para que te sientas débil y vulnerable y tenerte en sus manos.

Sola no conseguirás nada.

-Está bien, pero tú no hagas nada, por favor.

No quiero que te pongas en peligro, yo misma llamaré a la policía.

Eso debía haber hecho desde el principio.

-Matilde me contó que Alicia salió de casa pese al castigo...

...porque quería verle y yo di por sentado que había ido...

...a confesarse. -Pues mucho me temo que...

...me utilizó de coartada para otros planes.

-Mati, ¿no te dijo Alicia que había...

...ido a confesarse con don Senén?

Cariño, ¿no me oyes?

-Sí, Alicia me dijo que quería salir porque estaba...

...muy arrepentida por su espantada...

...y que quería confesarse. -Lo ve, don Senén.

-Pues a mi parroquia no fue ni a confesarse ni a nada.

Cuando estaba el padre Ángel cabía la posibilidad de que...

...se hubiera confesado con él, pero ahora que estoy solo...

...no cabe duda.

-¿Y no podría ser que hubiera ido pero no le encontrara?

-Estuve en la parroquia mañana y tarde, Alicia no fue.

Pero lo más grave es que encima ha mentido.

-Buenas tardes, soy el inspector Hierro.

-Paloma Beltrán, gracias por venir tan rápido, inspector.

-Pase. -Gracias.

¿Y el caballero? -Mi nombre es Charles.

Soy un amigo de la familia.

-Él estaba presente cuando se llevaron al niño.

Siéntese, por favor.

-Verá, no es conveniente que le demos publicidad a este asunto,...

...sobre todo ahora que mis hombres y yo estamos al tanto.

-Los que están al tanto de mis movimientos son...

...los secuestradores. -Cuando me dijo que sabían...

...que había contactado con Manzanares y que le amenazaron...

...con dañar al niño si podía hacerlo,...

...comprendí que deben tener un topo en la Policía.

-¿Cómo es posible? -No me extraña.

Por eso quiero llevar este asunto sin informar...

...a mis superiores.

Pero, por favor, vayamos a los hechos.

¿Podría explicarme todo lo que ha ocurrido...

...desde que le reclamaron el último pago?

-Esta vez me di cuenta de que no podía arriesgarme.

No le he contado a nadie que había una nueva cita...

...y una nueva entrega de dinero.

-Paloma no ha dicho nada a nadie de lo sucedido.

-Y puede que ese haya sido mi gran error.

Yo me dirigía sola al lugar de la cita.

Cuando estaba en el portal de la entrega del dinero...

...Charles se presentó inesperadamente.

-Paloma trató de que me fuera, pero yo no entendía nada.

Sabía que tenía un problema, no era la persona de siempre.

No quería dejarla sola.

-Mientras discutíamos debieron cambiar de planes.

-Tuvo un presentimiento, fuimos corriendo al Morocco.

-Sabía que vendrían por Simón, pero llegamos tarde.

Al darse cuenta de la presencia de Charles y frustrar el pago...

...dieron la orden de entrar al Morocco a por el niño.

-Tuvieron que golpear a la encargada de los lavabos...

...que cuidaba al niño.

-Le ruego que encuentre a mi hijo.

No me perdonaré haber puesto en peligro su seguridad.

-No se preocupe, señora, le aseguro que rescataremos...

...a su hijo y cogeremos a esa banda de desalmados.

-¡Ay! Hola. -Hola.

-Perdona, casi te tiro al suelo.

-Con más ímpetu que el tranvía.

-Quita, qué horror. ¿Cómo estás?

-Bien, ya estoy mejor, gracias. -¿Ibas al taller?

-Sí, iba para allá.

-¿Así que insistes en no quedarte en la pensión?

-Ya te he contao los inconvenientes que tiene mi casera.

Aparte que mi socio se siente mu perdido si no estoy.

Es muy trabajador, pero el que se encarga...

...de hacer clientes y llevar el negocio soy yo.

Me aguanto mis dolores y vengo a trabajar.

-Pues tiene mucho mérito. Da gusto ver gente tan profesional.

-En realidad lo hago por mi amistad con él.

¿Y tú dónde vas? -Pues al estudio.

-¿Y ese paquetón? ¿Quieres que te lo lleve?

-No, tranquilo. Abulta, pero no pesa. Es ropa.

-¿Para los pobres? -No, qué va.

Es ropa para hacer arreglillos.

Bueno, las cosas no van muy bien en el estudio,...

...así que Sole y yo hemos pensado montar un taller de costura...

...para hacer arreglos y así nos sacamos unos cuartos de más.

-Pues qué buena idea. -Como a las dos nos gusta...

...y no se nos da mal del todo... Y sobre todo porque así Sole...

...no tiene que exponerse a que la molesten en su estado.

-Es muy buena idea. Y ya correré la voz yo.

-Pues te lo agradeceríamos muchísimo.

-Oye, yo amigo de mis amigos hasta la muerte.

-¿No cree que he hecho mal poniéndome en contacto con usted?

Lo digo por el topo ese.

-No. Ya le dije que quiero llevar este tema con precaución.

Aquí sería muy improbable que escuche nuestra conversación.

Y desde luego nadie sabe dónde estoy.

Ni me han podido seguir. -Está bien.

No puedo evitar esta sensación que tengo de estar vigilada.

De que hay alguien al acecho todo el tiempo.

-Le garantizo que nadie está al tanto de nuestro encuentro.

-Está bien. -No se preocupe, señora.

Lo más importante es que no comente a nadie nada sobre este rapto.

De lo demás me ocupo yo.

¿De acuerdo? Sólo tenga presente...

...que no debe decir ni una palabra a nadie.

Y si me apura, preferiría que estuviera usted sola.

Y no se moleste, pero... es evidente que si esa banda...

...de malhechores se dan cuenta que la noticia transciende,...

...no creo que tarden mucho en deshacerse de la criatura.

-¡Le ruego que no diga ese tipo de cosas, por favor!

-Señora. Señora.

Hay que tomar precauciones...

...para que nada ponga en peligro la vida del niño.

-Gracias. -Hágame caso.

Y yo le devolveré a su hijo sano y salvo.

-Inspector.

-Buenas tardes.

-Debe tener muy buena memoria. No ha tomado ni una sola nota.

-Charles, él es el profesional.

Tenemos que creer que sabe lo que hace.

-Anda, mira. En las páginas de deportes anuncian...

...que el Club Alpino Guadarrama está organizando una marcha...

...por el macizo de Peñalara.

-¿No habrás pensao en apuntarte, verdad?

-Pues la verdad es que sí. Por aquello de hacer algo.

Es una oferta estupenda.

Aire puro, bellos paisajes, cabras montesas, lagos cristalinos.

-Riscos, barrancos, cuestas interminables,...

...esguinces de tobillo, rotura de crisma,...

...ataque de lumbago.

Pero, Isidro, que nosotros ya tenemos cierta edad.

-Pues yo me siento como un chaval.

Pero vamos a ver. ¿Qué son diez horas de marcha?

-¡Ja! Diez horas. Pero vamos a ver, Isidro, que somos...

...más o menos de la misma quinta y yo te digo...

...que nuestros huesos no resisten.

Y esos deportistas no van a salir a hacer un paseo campestre.

¿Tú qué sabes de marchas, de alpinismo?

-Saber no sé, pero pienso que eso de hacer excursiones serranas...

...tiene que ser una buena actividad para jubilados.

Una forma estupenda de ahuyentar el aburrimiento.

-¿Y crees que la mejor manera de ahuyentarlo,...

...es practicar esas cosas tan peligrosas?

Habrá alguna forma para disfrutar mucho mejor y con menos peligro...

...del tiempo libre.

-Esa es mi pesadilla, Pelayo.

El tiempo libre.

Mi tiempo libre es infinito y abrumador.

-Pues mira, a mí me gustaría tener también...

...unos ratitos de asueto como tú.

-Luego tienes esos ratitos y te pilla una vaquilla.

Que no, que tengo más razón que un santo.

El tiempo libre es peligrosísimo.

Por eso me voy a apuntar a esa excursión serrana.

Y si no puedo llegar al pico más alto, pues no llego.

Me quedo en la falda del monte recogiendo unas florecillas...

...y le hago un ramillete a Pura.

-Pero qué torero estás hecho, Isidro.

Llaman a la puerta.

-Perdón que les moleste, pero no he podido evitarlo.

¿Les han aclarado algo, doña Paloma?

¿Hay noticias de Simón?

No me lo podré perdonar nunca.

Al fin de cuentas el niño estaba a mi cargo...

...y si yo hubiera estado más atenta...

-Ojalá se hubiera podido hacer algo, pero no ha sido así.

La única responsable soy yo. Soy la madre...

...de ese niño al que no he sabido cuidar.

-No diga eso, que usted se desvive por ese niño.

No sé si hay algo que yo pueda hacer. Lo que sea.

-Sólo cabe guardar silencio.

Ya lo ha dicho la policía, conviene que nadie...

...sepa lo que está sucediendo.

-Aparte de ustedes, sólo lo sabemos Jacinto y yo.

Y de nuestra boca no ha salido ni saldrá una palabra.

-Así tiene que ser. Y, Rosario,...

...hasta nuevo aviso, el Morocco permanecerá cerrado.

-Muy bien. Voy a decírselo a Jacinto.

-Por favor.

-Oiga, padre, que los del mus están que trina.

-¿Qué pasa? -Están que trina.

Les falta uno pa jugar la partida.

-Oye, Marce.

A lo mejor me dejan jugar a mí.

-No fastidie, Isidro. Que estos son casi profesionales.

-¿Tú has jugao alguna vez en tu vida al mus?

-Sí. En la cafetería de la escuela de Comercio.

Dos veces.

-Entonces déjelo. Hágame caso.

-Oye, Marce, que no se me daba mal. Me echaba mis faroles.

Y más de una vaca me he llevao.

-Parece ser que está familiarizao con el argot.

Déjalo porque a lo mejor da el pego.

-Usted no colabore. Isidro, esta gente apuesta muy fuerte.

-En mis tiempos los que perdían pagaban la consumición.

-Pues estos han tomao...

...tres coñacs por barba y aún no han empezao la partida.

-Todo es cuestión de ponerse.

Órdago a la grande.

-Coña, Isidro está fatal. Es que está fatal.

-Huy, huy, huy, pobre Isidro.

Esos musumianes le van a dar órdagos hasta el primicerio.

-La pobre Rosario está muy afectada.

Y tú has sido muy generosa con ella.

Estás volviendo a ser la Paloma que conozco.

La que aguanta el tipo en todo momento.

-Estoy desesperada, Charles.

Querría gritar, salir y buscarle por Madrid.

Lo que sea con tal de no tener que soportar esa desesperanza...

...y este no saber qué está sucediendo.

Quiero que me lo devuelvan.

-Lo que toca es luchar por encontrarle.

-¿Qué clase de madre soy?

No he sabido cuidarle ni protegerle.

Y eso que estaba advertida. Soy una imbécil.

-No digas eso. No tienes por qué sentirte culpable.

Ya estás suficientemente angustiada. No te lo mereces.

Eres una persona y una madre excelente.

Que no ha tenido medios que defender a su hijo...

...de una banda de criminales organizados.

-¿Crees que el inspector Hierro dará con el niño?

-No lo sé. Pero si no lo hace él, lo haré yo.

-¿Qué quieres decir? -Puedo y quiero ayudarte.

-¿Y cómo, si son criminales? No son ni policías...

...ni disidentes ni esos agentes secretos con los que hablas.

-¿Confías en mí?

Entonces te voy a ayudar. Entre otras cosas...

...porque tú crees que yo tengo un poco de culpa.

-No digas eso. -Para arreglar el error.

Pero antes necesito saber todo sobre este baby.

Quiénes son sus padres, cómo llegó hasta a ti.

¿OK? Todos los detalles que recuerdes son muy importantes.

Desde el principio, ¿OK? ¿Sí?

Come on.

-Manolita, ¿un vinito? -Ay. Sí, sí, sí.

Bueno, Julieta, cómo os ha quedado el local.

Ya querrían muchas joyerías...

...de la avenida de José Antonio tener esta prestancia.

-Me alegro de que te guste.

No es muy grande, lo importante es lo que hay a la venta.

-Qué joyas, Julieta. Qué joyas.

He visto yo unos pendientes de nácar que me han vuelto loca.

Pero me veo pagando hasta el día del juicio.

-Anda, ¿y para qué tienes entonces un marido?

-Eso me pregunto yo todas las mañanas cuando me levanto.

-Manuela, pero ¿has visto cuánto género?

Chica, qué poderío.

-Es que son muchos años y tenemos unos proveedores de lo mejorcito.

Algunos diamantes nos los traen de Amsterdam.

-Ah, de "Jamsterdam". Oh... -¿Y dónde teníais antes el local?

-Por la Puerta de Toledo.

El local era más grande pero no es buena zona comercial.

Ahora me encanta este barrio. -¿De verdad que te gusta?

-Sí. Todos los vecinos son la mar de agradables.

Muy buena gente y muy hospitalarios,...

...nos habéis recibido de maravilla.

-Pero, hija, si es que tú te haces querer, Julieta.

Bueno, yo voy un ratito con Marce que le tengo echado el ojo...

...a una pulsera y así le da el soplo a mi Pelayo.

-Vale, Enriqueta.

De todas formas, Julieta, y esto te lo dijo como amiga,...

...no te fíes que no es oro todo lo que reluce.

Hay más de una suelta que ya me gustaría echarla a escobazos.

-Oye, ¿y las conozco? -Tranquila que ya te darás cuenta.

Yo no te quiero decir nada para no malmeter.

-Simón es hijo de Amador, hijo ilegítimo.

Cuando nuestra historia estalló, las chispas nos quemaron a todos.

A Ildefonso, a mí y, por supuesto, a Amador,...

...quien en cuanto su esposa se quedó embarazada, la abandonó.

-Chico responsable. -Sí, y muy maduro.

Se fue a Valencia a seguir su vida de crápula sin tener dar...

...explicaciones a nadie.

Allí conoció a Amparo, una menor con una vida sórdida,...

...llena de abusos y de maltratos.

Su propio padre la prostituía y le daba unas palizas de miedo.

-Parece mentira que estas cosas puedan pasar en un país...

...de los que llamamos civilizados.

-No. Estas desgracias sin fruto del machismo reaccionario...

...que padecemos, Charles.

Lo cierto es que Amador volvió de Valencia habiéndose comportado...

...tan bien con la muchacha que ella decide seguirle.

-¡Ay, Amparo! Pero ¿qué haces aquí?

-Estaba harta de Valencia, sobre todo del animal de mi padre.

Así que he cogido un tren y para acá que me he venido.

-Ahora te acompaño y coges el primer tren para Valencia.

-De eso nada, Amador.

Yo a Valencia no vuelvo ni muerta, que me quedo a vivir aquí.

-Él la convierte en su amante hasta que se cansa de ella...

...y la pone en manos de una mujer despiadada que sigue...

...explotándola y abusando de ella.

-También hay mujeres horribles. -Sí, también.

Es el poder, Charles.

El poder corrompe y el deseo de ejercerlo sobre los demás.

-Pero sigue, por favor.

-La loca vida de Amador le condujo a la cárcel,...

...momento en el cual Amparo se da cuenta de que está embarazada.

-¿Ildefonso y tú sabíais de la existencia de esta chica?

-No, no, no.

Aunque no teníamos ningún contacto con Amador,...

...ella le siguió la pista y entonces dio con nosotros.

Al enterarnos de su historia,...

...nos conmovió tanto que decidimos acogerla.

Pero su padre vino a por ella a casa.

No pudimos hacer nada por evitarlo.

-¿Y se fue con él a Valencia? -Eso pensábamos, Charles.

Pero aquel desalmado la vendió a aquella bruja de la pensión...

...que siguió explotándola y abusando de ella.

Hasta que Amparo no pudo más...

...y la mató.

A ella y a un policía que también abusaba de ella.

-¿Qué has hecho, bruja? Ven aquí. -No...

-Vas a venir conmigo a la comisaría.

-No, no, no... -Te vas a levantar.

-¡No...! -¡Ah...!

-Uf... Pobre chica, ¿no? ¿Y la detuvieron?

-La detuvieron, la juzgaron y su hijo nació en la cárcel.

Ildefonso y yo pusimos...

...a su disposición a nuestro abogado,...

...pero me temo que poco hay que hacer.

Mató a un policía, ¿comprendes? -Por desgracia, sí.

-Esto es bonito y se está a gusto.

Y digo que igual nosotros podríamos habernos encargado...

...del servir el piscolabis. -Que no, chico.

Para un rato que podemos estar sin trabajar.

Bueno, que digo yo que esto es preciosísimo.

Y lo que más me ha impresionado ha sido el nombre.

-Joyería La Estrella.

Coño, es que es elegante, sonoro, resultón, o sea.

-He puesto el nombre inspirándome en mi mujer.

-Ah. Pero ¿no se llamaba Julieta?

-Sí, pero es la estrella que da luz a mi vida.

-Ahora lo entiendo to. -Pero qué detalle tan encantador.

-No por darle coba, pero sin ella mi vida no tiene sentido.

Estoy muy enamorado.

-Es que vaya mujer que se ha echado usted.

Quiero decir, que pa mujer, la mía. Yo ojos pa mi Manolita...

...que es mi estrella, mi joya y to en este mundo.

-Sí, sí. Doy fe, doy fe. Que digo yo que qué pena...

...que no esté mi Pelayo pa regalarme también...

...un poquito los oídos, caramba.

-Disculpen.

-Has metido la pata. -Hasta el fondo, Enriqueta.

-Hola, Juanito. Gracias por venir.

¿No te acompaña tu socio? -A lo mejor se pasa luego.

Todavía le cuesta un poquillo moverse, ¿sabe?

-Bueno, pues dale recuerdos. -De su parte. Don Adriano.

Me ha pedido que le diga que estamos a su disposición...

...pa cuando quiera pasear en bici.

-Por cierto, ¿qué es de Amador?

-Está en Argentina dilapidando la herencia que le dejó su padre.

No quiso reconocer a su hijo cuando nació,...

...entonces Ildefonso y yo decidimos adoptarlo...

...a pesar de que en aquel momento...

...nos encontrábamos en pleno proceso de separación...

...por lo que te conté la última vez que nos vimos.

-Ya lo recuerdo.

Fingiste que Amador te había intentado violar...

...lo que provocó que tu marido y su hijo se distanciaran...

...definitivamente.

-El gran error de mi vida.

Ildefonso se enteró de todo y ya nada volvió a ser igual.

Intentó acercarse a su hijo y mientras se separaba de mí.

Se marchó a Bilbao.

-¿Y por qué no me llamaste entonces?

-La separación fue muy corta, Charles.

Fueron unos meses felices,...

...pocos porque Ildefonso falleció a principios de verano.

Desde entonces ese niño es lo más importante, ¿comprendes ahora?

-Yeah. Sí, lo comprendo y entiendo que el motivo...

...del secuestro es evidentemente la fortuna...

...que has debido heredar de tu marido.

-Lo publicaron en toda la prensa. -Y eso puso sobre tus pasos...

...a esta banda de criminales.

-Así es.

-Lady, no te preocupes, ¿OK? Todo va a salir bien.

-Yo no monto en bici desde que era una niña.

-Pues no se crea, que no es ninguna tontería.

Mire, cuando la gente se deje de prejuicios y se dé cuenta...

...de que es bueno pa'l corazón, ya verá usted como todo el mundo...

...paseará el bici por El Retiro.

-¿Todo el mundo? -Dice que es bueno para la salud.

-Eso es una solemne tontería. -Pues nada, cuando usted quiera,...

...yo la acompaño pa que pruebe y su marido que se quede leyendo...

...el periódico, él se lo pierde.

-No, gracias.

Si mi mujer quiere que monte en bici, monto en bici,...

...lo que no voy a hacer es dejarla sola.

-¿A quién le vas a regalar unos pendientes por su cumpleaños?

(RÍE) -La verdad es que al Adriano este le he notao como más cordial.

-Yo le he encontrado muy tierno, muy enamorado de su mujer.

-Marce, que te estoy hablando. Que te digo que sé qué quiero...

...para mi cumpleaños de este año y del próximo.

Para que veas lo apañada que soy que junto dos cumpleaños en uno.

-Un poco celosote sí que es. -Sí, sí.

-Marce, te estoy hablando. Ya sé qué quiero que me regales.

-Y yo te digo que nos haría falta vender...

...litros de vino del bueno, del menos bueno y de aguardiente...

...y tonelás de boquerones pa poder volver a mirar estas joyas.

-Que no, Marce, que no, que se pueden pagar a plazos.

-¿Y a plazos se pagan solos?

-Anda, ten marido para esto.

Me voy con mi amiga Julieta. -Hala.

-Escúchame, Isabel, es que ahora me coges muy liado.

¿Por qué no te llamo cuando acabe?

No, mujer, ¿cómo se me va a olvidar?

Pues claro que me gusta hablar contigo; lo que pasa...

...es que no estaré en la oficina colgado del teléfono horas y horas.

Escúchame, creo que oigo pasos.

Es el jefe, tengo que colgar.

Menudo sermón me ha endilgado.

Menudo sermón me ha endilgado.

Y el broncazo que te espera en persona.

-Es un desastre; no puedo estar a todo.

Pues como necesitas el trabajo para comer, corta con ella.

-Ya lo he pensado, no te creas.

Pero no lo vas a hacer nunca. -¿Cómo que no?

Que te voy conociendo; tú, pensar, piensas mucho, pero no actúas.

-No es verdad; lo que pasa es que para actuar correctamente...

...pienso las cosas antes.

Y pensando se va el tiempo.

Y tú y yo no estamos de visita; te lo he dicho más de una vez:

Lo primero es lo primero y en nuestro caso, lo único.

Y si las mujeres son un problema, hay que prescindir de ellas.

-Sí, sí, a lo largo del día de hoy, va a llegar un telegrama...

...a la recepción del hotel.

Ajá. Sí, pero yo no voy a poder pasar hasta por la noche,...

...así que le ruego que me lo haga saber cuando reciba...

...ese telegrama urgente.

No, voy a estar en el Morocco.

Sí, la coctelería, ¿la conoce?

Okay.

Muchas gracias por su amabilidad.

Ah...

Ya sé que me consideran un cliente especial. Gracias.

Buenos días.

-Don Charles,...

...no sabe cómo siento lo que pasó con el niño.

-Claro que lo sé.

-Cuando pienso que salí,...

...se me llevan los 1000 demonios, coño. Qué mala suerte.

-No creo que me lo pueda perdonar nunca.

-Tranquilo, puedes estar seguro de que pasaría de todas maneras.

-Sí, pero si llego a estar, hubiera sido más difícil.

Un par de mamporrazos hubieran caído.

O hubiera visto algo, algo que diese alguna pista.

-Esos tipos no son unos delincuentes normales;...

...su manera de actuar es perfecta; no lo pienses más, no vale la pena.

-No sé, estoy amargao.

-Si te enfrentas a ellos,...

...sería peor para ti, para Rosario, que se llevó...

...un golpe y no se enteró de nada, y también para el baby.

-¿Cómo hay gente así?

-Eso mismo nos preguntamos todos.

-Por lo menos, el tema está bien encaminao con la policía, ¿no?

-Esperemos que sí.

Por mi parte, estoy haciendo mis propias averiguaciones.

-¿Desconfía de alguien?

-De nadie en especial, pero tengo mis conclusiones:

Tenía que ser alguien que supiera que D. Paloma ha heredado.

-Salió en el periódico; lo sabe toda España.

-Que supiera de la existencia del baby...

...y de lo importante que es para D. Paloma.

-Eso reduce el círculo, ¿no?

-Y también lo hace el hecho de que actúen con tanta precisión.

-Creo que será alguien que esté al tanto...

...de los movimientos de D. Paloma;...

...sabían que llamó al inspector Manzanares.

-Con contactos en la policía.

-A ver si ayuda a solucionarlo; llegó en el momento justo.

-Aunque, una cosa, ya sabes que no se puede...

...comentar nada del tema, ¿okay?

-No, ya me ha dicho Rosario que, nosotros, como muertos.

-Espero una llamada; son datos muy importantes.

Si no estoy cuando llamen, me avisas.

Esos datos pueden ayudarnos a resolver el caso.

-Descuide usted.

-Gracias, bye. -Bye.

-La que me montó mi mujer por teléfono.

¿Y por qué se enfadó doña Paquita?

-Porque no he vuelto como le dije. ¿Por qué iba a ser?

-Es que, cada vez, va menos a Galicia, don Paco.

-Ya. ¿y para qué quieres, Roberto, que yo vaya al pazo, hombre?

Si allí me aburro como una ostra.

Ahora, se ha puesto...

...que los gritos se oían en la Cibeles.

-Pues vuelva a llamarla y dele una explicación convincente.

-No conoces a mi mujer enfadada; no atiende a razones.

La mejor manera de contentarla no es inventar excusas;...

...es hacerle un buen regalo.

El peor de los enfados se arregla con una joyita, don Paco.

-Tú sí que entiendes de mujeres, Fernandiño.

Y además, tampoco tiene que irse muy lejos;...

...hoy mismo abrían una joyería en el barrio.

Aquí, a la vuelta.

-¡Ya está aquí Juanito!

(RÍE) -Hombre, ¿cómo ha ido?

-Muy bien. Hasta me han preguntado por ti, zorro.

-¿En serio? ¿Quién?

-El bellezón de D. Julieta; quería saber si te pasarías.

-Hombre, bueno es saberlo; seguro que estaba con el ogro...

...de su marido, ¿a que sí?

-Lo cierto es que estuvo amable y simpático.

Sigo sin entender qué pudo ver en él...

...una mujer tan despampanante.

-¿Pues qué ha visto?

Que es joyero; es lo que ha visto.

-Pero es que, una mujer así se podría haber casao, no sé,...

...con quien quisiera.

Tan guapa, tan simpática, tan cariñosa...

...y con ese olor que tiene, que es que trasciende.

-Juanito, que te pierdes.

-Qué va, que soy consciente de mis posibilidades...

...y como no tengo ni de esto, ni soy un adonis, pues eso.

-Bueno, y tú, ¿qué, cómo vas con tus achaques?

-Bueno, poco a poco, pero seguro.

Yo creo que, la semana que viene, podré volver a entrenar.

-Cúrate bien y no tengas tanta prisa.

-No seas tan pánfilo, Juan, que tenemos muchos gastos, hombre.

O entreno cuanto antes o le damos más brío...

...al multiplicador que, si no, nos quedamos...

...con una mano adelante y otra atrás.

-No exageres; no estamos con el agua al cuello.

-El negocio no va como esperábamos.

No hay muchos clientes y no hacen grandes dispendios.

Arreglar pinchazos ves lo que deja.

-Saldremos de esta.

-Sí, si salir, saldremos; espero que no salgamos escaldaos.

-Me da mí que Luisa no te ha dao mucho carrete, ¿eh?

Qué malas pulgas tienes y qué negro lo ves to.

-Para tu información, hoy ha estao la mar de simpática...

...conmigo, listo. -Me alegro, me alegro.

¿Quieres un cafelito de El Asturiano?

-Mira, sí, y cuando lo traigas, le ponemos de esa petaca...

...que tenemos tú y yo a medias.

-Marchando. (RÍEN)

-Vaya, hombre, ya era hora.

¿Qué tal en el piscolabis en casa de los joyeros?

-Pues bien, bastante más apañao de lo que yo pensaba.

Nuestras mujeres se han quedao tomando vinitos...

...y mirando las vitrinas.

Vaya vicio con lo que brilla.

-No, si me las imagino; como urracas al acecho.

No sé por qué quizá debamos meter en el juzgado al joyero.

Por el suplicio al que nos someterán...

...nuestras Gildas en su insistencia...

...pa que les compremos algo. -No hacen más que piarlas.

-Menudo negocio tenemos:

To el día trabajando como un minero pa pagar al joyero.

¿Sabes qué te digo? Si no tenemos cuidao, nos dejan... (SOPLA)

-El joyero no me pareció mala persona como decían las urracas.

-Esas ponen a parir lo que se menea.

Con tal de estar dándole al mambo, cualquier cosa.

-Desde luego. Sí me di cuenta de que el gachó,...

...cuando uno piropeó a su mujer, se puso nervioso.

-Hombre, es que conociendo a la tal Julieta esa,...

...la verdad es que un hombre tiene la obligación de piropearla,...

...a no ser que sea ciego...

...o sea de la acera de enfrente. -Desde luego. Es que vaya mujer.

Qué belleza, qué brillo, coño. Qué clase, qué estilo.

-¿Qué tal va Isidro con los envites?

-Ahí anda, luchando con esos amicáncanos.

Pero no sé yo...

-A ver, Luisa, haz algo, anda.

-Pero si estás con la máquina.

-Pero hay muchos botones que coser, hilvanes que hacer...

Tengo un tajo tremendo.

-Sole, lo siento, de verdad, pero es que no tengo ganas de nada.

-¿Y eso?

-Pues nada, que antes he ido a tomar el aire...

...y me he encontrado con el cartero.

-¿Has recibido carta de Ignacio?

¿Pero qué te pasa? Si, normalmente, te pones como unas castañuelas.

-Pues que esta vez le noto muy decaído.

Mira, él, siempre, en su situación, intenta transmitirme serenidad,...

...pero es que esta vez no puede ni fingir.

Si al menos pudiera verle.

-Le levantaría la moral.

-Así la tiene por los suelos; sabe que no podré verle.

-Estará en el mismo caso que Marcos,...

...que sólo dejaban que pasara la familia.

-Pero es que él no tiene familia; la tiene toda en Francia y yo...

Yo no soy nadie.

Tú tuviste mucha suerte con lo de Marcos.

-Bueno, suerte, dependiendo de cómo se mire.

Es verdad que, al principio, tuvimos suerte porque Ernesto...

...falsificó el libro de familia. Y a Marcos de algo le valió,...

...pero él no era a mí a quien esperaba.

Y además, Ernesto lo usó para quedarse con Elisa.

Así que, suerte, suerte...

Y luego me pillaron; casi acabo en la cárcel.

-No sé, Sole, me afecta demasiado notarle mal.

-Tú no te vengas abajo e insiste, en cualquier...

...momento te encuentras a un funcionario amable...

...que coge y te deja pasar.

-¿Existirá un funcionario así?

-No sé, en la vida es todo cuestión de suerte.

No te puedes quejar tanto, don Elías le pasa comida.

-Pobre Ignacio, se debe sentir tan solo.

-Cobradme seis rondas.

-¿Seis? Coño, ¿qué han sido?

-Ellos coñac.

Yo a partir de la segunda he bebido agua.

-Pues, Isidro, le va a salir por un pico.

-O sea, que te han dejado como al gallo de Morón,...

...sin pico y sin espolón.

-Se ve que estoy desentrenado.

-¿Pero qué desentrenao? Pero no juegas al mus...

...desde que estuviste en la Guerra de Cuba, coño.

-Yo recordaba lo que decía mi padre,...

...que ese sí era un gran jugador:

"En el mus más valen tretas que recetas".

Pero, en fin, se ve que Dios no me ha dotado para eso...

...de las señas ni para tirarme faroles.

-Bueno, y que ha tenío mala suerte, Isidro,...

...que es lo que se dice... Perdón.

-Si es que, Marcelino, si es que no he olido...

...un cerdo ni por casualidad.

Sin embargo, los pitos entraban y salían como setas en el bosque.

Sí, Marcelino, sí, ha sido cuestión de mala suerte.

-Bueno, ya has probado la matanza.

Ya sabes de qué va esto del mus más o menos.

Así que ahora a otra cosa, mariposa.

-No, Pelayo, no.

Yo no me rindo tan fácilmente.

Mientras jugaba... -Mientras le desplumaban...

-Marcelino. -Perdón.

-Mientras jugaba...

...me he dado cuenta de la gran similitud que existe...

...entre el mus y la contabilidad. -Sí, sí.

La misma que tienen el culo y las témporas.

-Que no, Pelayo, aparte de la rapidez...

...y de la audacia hay que vigilar la contabilidad.

-Ya.

-¿Y quién va a contar mejor que un contable, eh?

-Hombre, yo pensaba que el mus se trataba de que los otros,...

...los rivales no supiesen sus cartas ni las de sus compañeros.

-Porque es un juego de estrategia y habilidad.

Con tácticas de camuflaje, engaño, faroleo...

Eso no es lo tuyo.

Porque la mentira no es tu fuerte.

-Todo se aprende, Pelayo.

Todo se aprende.

Sí.

Me parece que les voy a dar una oportunidad...

...a estos caballeros.

-Marcelino... -Padre,...

...me parece que lo estamos perdiendo.

-¡Buenas tardes, guapas! -Buenas tardes.

-Pues na, que venía a por un remiendo urgente.

-De cuerpo entero, ¿qué tal van esos dolores?

-Domaos, ¿no se me nota? -Tienes buena cara, ¿a que sí?

-Ya nos hemos visto antes. -¿Y qué?

¿Me has visto buena cara o no?

-Bien. -Ni se ha fijao.

-No le hagas mucho caso que hoy está un poco tontorrona.

A ver, dónde está ese remiendo. -Aquí, el pantalón me ha reventao.

-Bueno, ¿enfermo y haciendo excesos?

-Ya ves, uno que puede con todo.

-Luisa, échale un ojo al pantalón y dime si tiene arreglo.

-Que lo mire Sole que entiende más.

-Seguro que Sole está a otras cosas, mujer.

Échale tú el ojo que no puedes ningunear así a tus clientes.

-Si no te gusta cómo te atiendo ya sabes donde está la puerta...

...que eres muy pesado, pesadísimo.

-Bueno, Sole, ya me dirás cuánto es.

-Venga, Juanito.

Adiós, cuídate, ¿eh?

Pero Luisa, ¿cómo le has dado ese corte?

El muchacho más que nada ha venido a verte.

-Le dije que no tiene nada que hacer.

-No hace falta que seas antipática.

Creo que lo ha roto a propósito. -Que me deje en paz.

-Tampoco hace falta que pagues con los demás...

...tus problemas por no ver a Ignacio.

Estás un poco obsesionada.

-Esa niña...

Además de todo es una mentirosa. -A mí me lo dijo muy convencida.

-No le da vergüenza mentir.

A saber cuántas veces más lo habrá hecho.

Parecía que con el castigo había recapacitado.

-Hija, tú eres muy ingenua.

Ella sólo quiere hacer su santa voluntad.

-Cree que ella no hace nada malo, mamá.

-¿Sabes lo peor de todo?

Que al principio iba de cara, o eso parecía,...

...pero ahora, desde que sé que es capaz de mentir,...

...ya no me voy a creer sus caritas de arrepentida...

...ni sus buenas palabras.

-Yo falsa no la veo, mamá.

A lo mejor estamos exagerando y ella sí quería ir a ver...

...a don Senén. -¿Y por qué no fue?

-Porque le surgió algún problema.

-¿Y por qué no lo dijo? -Por miedo a otro castigo quizá.

Yo creo que Alicia es buena, mamá, sólo necesita comprensión.

Hola. -Hola.

Dejo las cosas en la habitación y vengo a ayudarlas.

-Ha venido don Senén para interesarse por ti.

Ah... qué amable.

-Quería continuar la confesión que empezasteis el otro día.

-Buenas tardes.

Buenísimas para ser más sensato.

-Buenas tardes, caballero, y bienvenido.

Es una alegría tenerle aquí.

-Ay, ¿de verdad se alegra de verme? -¿Cómo no?

Es usted el primer cliente de esta tienda.

-Ah, señora, yo no quiero pecar de inmodesto, ¿eh?

Pero durante mi vida he sido el primero en muchas cosas.

Pero para mí es un honor ser su primer cliente.

El primer cliente de una dama tan bella.

(RÍE) -Gracias, es usted muy amable y muy zalamero.

Bueno, ¿en qué puedo ayudarle?

¿Quiere comprar algún detallito?

-Pues quería un buen regalo para... Para una dama.

-Vaya, sí que es afortunada esa dama teniendo tan cerca...

...a alguien tan preocupado por ella.

Y, no sé, qué es lo que le apetecería,...

...¿un anillo, por ejemplo? -Lo que usted diga.

-Es que yo siento debilidad por los anillos porque,...

...para mí, las manos son una parte muy importante...

...del cuerpo y hay que saber cuidarlas y adornarlas.

-Claro. -Fíjese, fíjese...

...qué elegante es este.

-Oh, a usted le queda bárbaro, ¿eh?

Pero me temo que la dama en cuestión no tiene...

...esos dedos tan finos.

-Ah, bueno, si no tiene las manos bonitas...

...mejor que no se ponga nada sobre ellas que luzca demasiado.

Pues, vamos a ver...

¿Qué le parece un colgante?

Verá, tengo este aquí que los diamantes son...

...de una calidad estupenda.

Tallados en Amsterdam, es una obra de arte.

Y, además, le puede salir a un precio muy económico.

-Sí, sí, es...

...una preciosidad.

-Vamos, a mí me regala un hombre algo así y caigo rendida...

...a sus pies de por vida.

-Se ha ido destrozado por ver un alma tan descarriada...

...como la tuya. Embustera, más que embustera.

Lo siento. -¿Qué es lo que sientes?

¿Que te hayamos pillado en otra mentira?

No, siento haberle fallado.

-Por lo menos lo reconoce.

-Alicia, Matilde es muy buena y quiere defenderte,...

...pero ante mí no hay defensa alguna.

Nos hiciste creer que empezabas a cambiar...

...y mira qué nos encontramos. ¿Crees que soy tonta?

No sé qué decir.

Siento mucho haberla engañado.

Pese a lo que piense odio mentir, pero el otro día tenía...

...que irme urgentemente y se me ocurrió que diciendo eso...

...era la única manera.

-¿Sabes lo que más rabia me da?

El ridículo que he estado haciendo, yo venga a felicitarte...

Intenté confesarle que no había ido.

Pero como la vi tan contenta conmigo por primera vez...

...me dio vergüenza y me vi incapaz de decirle la verdad.

-Siempre tienes que tener una excusa, ¿no?

Póngame el castigo que considere oportuno y lo cumpliré.

-Estoy tan dolida y tan decepcionada que...

...no voy a ponerte ningún castigo.

Que sea tu propia conciencia la que te dicte...

...lo que tienes que hacer.

Ahora, eso sí,...

...quiero que sepas que no sé si podré recuperar la confianza en ti.

-Ya está.

-Mire qué maravilla. Y no me diga que la dama...

...en cuestión no tiene el cuello de cisne...

...porque está diseñado para favorecer a cualquier mujer.

-Sí, me encanta. Es muy fino y discreto.

-Sí. Tiene algo, ¿verdad?

Es lo que pasa con las cosas que son buenas y de buen gusto.

-Sí, sí. Tiene razón.

Y a mí me gusta todo tanto que la verdad no sé qué joya elegir.

-Bueno, mientras sean joyas y no mujeres.

De todas maneras, piénselo tranquilamente...

...porque en estas cosas es importante comprar convencido.

-Sí, sí, sí,. Lo voy a pensar. Además, a la dama en cuestión...

...no la voy a ver hasta dentro de una semana.

O sea que puedo volver otro día, ¿no?

-Cuando guste. -Ya.

-¿Y estará por aquí? Ya que me ha atendido y sabe mis gustos.

-Claro que estaré aquí y encantada de atenderle.

-Bien.

¿Y sabe? Yo tengo una productora, una productora de cine.

Aquí, en la plaza de los Frutos.

-¿Una productora? -Sí.

-Vaya, qué interesante. Así que somos vecinos.

-Sí. Me llamo Francisco Valpuesta, don Paco para los amigos.

-Pues es un placer conocerle, don Paco. Yo soy Julieta.

-Ay, qué nombre para enamorarse. Y quien fuera Romeo.

-Es usted muy simpático.

-Bueno, si quiere enseñarme alguna cosa más, yo encantado.

-Como no. Ahora mismo.

-Doña Paloma.

Bébase esto, ya verá cómo le templa los nervios.

-No puedo tragar nada, Rosario.

Tengo un nudo aquí que...

-Normal.

Pero bébaselo que ya verá qué bien le sienta.

-Gracias, Rosario. Déjalo aquí. Igual luego más tarde...

Rosario.

-Sí.

-Siéntate, anda. Tenemos que hablar.

-Dígame. -Te lo he dicho ya, pero...

...pero necesito que te quede bien claro.

Tú no tienes que sentirte culpable de nada, Rosario.

-No sabe cómo se lo agradezco, doña Paloma.

Pero no puedo evitar sentirme una imbécil y una idiota...

...por no haber visto ni oído nada.

-Si yo hubiera podido entregar el dinero a tiempo,...

...quizá nada habría pasado.

Pero no ha sido así, ni siquiera lo sabemos seguro.

Lo que es extraño, lo que no acabo de entender,...

...Rosario, es cómo les dio tiempo a dar la orden...

...de coger al niño tan rápido. No puedo entenderlo.

¿En qué momento?

¿Cuando yo me dirigía a la cita con ellos? No...

-Es muy probable, doña Paloma, porque la verdad es...

...que todo ocurrió no mucho después de que usted se fuera.

-Lo único importante es que el niño esté bien,...

...que no se haya asustado demasiado, que le den de comer,...

...que cuiden de él, que lo cambien.

¿Cómo pude pensar que iba a poder yo sola con esto?

-Normal, doña Paloma. Es usted una buenísima madre y...

Pero, por favor, no se torture más.

-Ojalá pudiera evitarlo, Rosario, ojalá.

-No sé, si hay algo que yo pueda hacer, doña Paloma.

-Sólo cabe callar y esperar, no hay otra.

Rosario...

-Sí.

-Creo que sí hay algo que podrías hacer por mí.

-Lo que usted diga, doña Paloma.

-¿Me puedes dar un abrazo?

-Claro que sí, doña Paloma. Claro que sí.

-Mi niño... -¡Chis!

Mati. -No quiero hablar contigo, Alicia.

Por favor, Matilde, estoy... -No.

Te he defendido delante de mi madre pero yo también estoy...

...muy dolida por tus mentiras. Te he confiado mis secretos...

Matilde, por favor, escúchame. Yo no soy así.

-¿Ah, no? Pues bien que lo disimulas.

Siempre me he considerado muy honrada hasta que...

-Hasta que has llegado y no has dejado de empalmar...

...embuste con embuste.

¿Conque no te gustaban los rodajes de cine?

¿Conque no conocías de nada al productor ese, Fernando?

¿Conque te pasabas el día en la universidad?

Embustera. Lo sé, Matilde. Lo siento.

Me parece ridículo que después de tanta patraña...

...defienda mi sinceridad, pero me siento mal, fatal.

Me muero de vergüenza.

No quiero ni pensar en lo que diría mi padre.

-Si tanta vergüenza te da y tan mal te sientes,...

...¿por qué lo has hecho? Algún motivo habrá.

¿Por qué tenías que irte con tanta prisa el viernes?

Prefiero no hablar de eso.

-¿Por qué? ¿Tan secreto es el motivo?

Me da rabia pensar que mentí por una tontería,...

...por algo que en realidad... -¿Por algo o por alguien?

¿Por un chico que te guste a lo mejor?

Pues sí, por alguien.

Por alguien que me defraudó...

...y que no merece la pena semejante esfuerzo.

Por alguien que en este momento no me gusta en absoluto.

-Vaya. Tu primer desengaño. Ni siquiera eso.

Pero déjalo, por favor.

-Muy bien.

Pero si me prometes no volverás a mentirme nunca más,...

...por lo menos a mí no. Te lo prometo.

Teléfono.

-Hable.

-Muy mal. Lo ha hecho rematadamente mal.

-¿Cómo está mi hijo? ¿Está bien? -Podría estar mejor...

...si hubiera cumplido con las condiciones.

Desobedeció las instrucciones, se fue de la lengua...

...y ahora el niño echa de menos a su mamá.

-¿Llora mucho? Es que si llora mucho se priva...

...y entonces contiene la respiración y puede ser que...

-Cuanto antes pague, antes dejará de llorar.

-Dígame dónde y cuándo, ya se lo dije.

Estoy dispuesta a pagar lo que sea necesario...

...para recuperarle, por favor. Haré lo que digan.

-¿Antes o después de irle con el cuento a todo quisque?

-¡Yo no le he dicho nada a nadie! Perdóneme.

Mira, mi amigo se presentó por casualidad.

Si ustedes hubieran tenido un poco de paciencia,...

...yo habría hecho la entrega con naturalidad.

-No podemos arriesgar.

Ya ve que no arriesgamos y que no nos paramos ante nada.

-Dígame adónde le llevo el dinero.

-Antes de nada, la última advertencia.

Si hace todo tal y como se le va a explicar a continuación,...

...después de dejar el dinero en el sitio acordado,...

...el niño será devuelto al mismo lugar en donde fue raptado.

-De acuerdo. -Pero si vuelve a engañarnos...

...o a meter la pata, no volverá a ver a este niño con vida.

(LLORA)

-Señor...

No insista, inspector.

No se han puesto en contacto y aunque lo hubieran hecho...

No se lo diría. -¿Por qué?

-¿De qué tonel hablas, mamá? -¡Hijo!

¡Hijo! Ay, Carlos.

-Si por un fallo tuyo la vida de mi hijo se pone en peligro,...

...no te lo perdonaría nunca. Lo siento.

Te ruego que te mantengas al margen. Iré yo sola.

Pagaré cuanto me pidan y como me pidan.

Lo demás me importa un bledo.

-¿Cuándo has llegado? -Hace un rato.

-Carlos, te presento a tu prima, Alicia.

Alicia, este es Carlos. -Hola, prima.

Carlos.

-Estás muy cambiada.

-Le interesan los anillos, las pulseras, los pendientes...

-No, en realidad estoy en tratos con su hija.

-Lo han incluido. A mi Pablo lo han incluido, Jacinto.

-¿Dónde?

-En la lista de indultados del Día del Caudillo.

-¿Es todo? -No, no es todo, inspector. No.

Paloma está esperando a que liberen al niño.

Y el tiempo pasa pero no ocurre nada...

...y Paloma está cada vez más inquieta,...

...incluso yo estoy perdiendo la paciencia.

  • T3 - Capítulo 17

Amar en tiempos revueltos - T3 - Capítulo 17

19 sep 2007

Al llegar al Morocco procedentes del parque donde debía realizarse el pago, Paloma y Charles descubren que Rosario ha sido golpeada y se han llevado al niño. Paloma acude al inspector Hierro para que le ayude a recuperarlo. Juanito el chico se reencuentra con Luisa tras el sonoro chasco que se llevó con ella. Isidro sigue empeñado en no dejarse abatir por la jubilación. Prueba con el mus y le despluman en la primera partida. Tras la bronca que tuvo con su mujer a causa de sus celos, Adriano promete empezar a confiar en Julieta y no acosarla más con sus sospechas. Don Paco, se ha ido a comprar una joya para su mujer, se prenda de Julieta. Regina descubre que Alicia les mintió sobre su encuentro con don Senén y que no fue a verle.

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