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No recomendado para menores de 12 años Águila Roja - T1 - Capítulo 1 - Ver ahora reproducir video 00.00 min
Transcripción completa

El cuarto era semejante a un águila volando.

Muy bien, Daniel. Muy bien leído.

Puedes sentarte. Juanillo, adelante. Te toca.

(TODOS LOS NIÑOS RÍEN)

¡Silencio! ¿Estás bien, Juanillo?

Risas de los niños. ¿Estás bien?

¡Silencio he dicho!

No está bien reírse de un compañero.

Campanadas. -¡Feliz Navidad!

(TODOS LOS NIÑOS CANTURREAN)

¡Venga, todos a casa!

Venga, demonios.

Quieto ahí. -Déjeme, padre.

Que se van sin mí. Tú te quedas conmigo.

Tenemos que comprar e ir a ver a tu madre.

-Padre, eso es de mujeres. ¿Mujeres?

(ALONSO RÍE)

-A ver, a cuánto está el lechazo. -A 30 maravedíes la pieza.

-Subiendo los precios, ¿eh? Como es Navidad.

Bueno, pues me va a poner... ¿Me pone...?

-Perdone, estaba yo primero. Perdone.

-Cuatro lechazos, me va a poner también...

...7 libras de manitas de cerdo y...

¿Tiene conejo? Sin ofender.

Pues... Cuatro, cuatro pueden valer.

Es que vienen los Medici a cenar. No sabe lo que tragan.

-¡Hay pan recién hecho! -¡Es él! ¡Mi capa!

¡Al ladrón! ¡Guardias! ¡Guardias!

-¡¿Dónde vas, chaval?! -¡Cuidado, loco!

-¿Por dónde se ha ido? Creo que...

-Se ha ido por las escaleras hacia arriba.

Le pago yo el conejo.

-Serán cortadas de hoy, ¿no?

-Sí, señora. -Bien.

Ay, Dios...

-La marquesa quiere que le lleven fruta.

-Ahora fruta. -¿Quiere que se la lleve yo?

-¿Cuántos años tienes? -13.

-¿Y ya has conocido varón?

¿Que si te han desflorado? -No, por Dios.

-Déjate. Ya se la llevo yo.

¿Da su permiso la señora marquesa?

Adelante.

El galeón quiere cruzar el estrecho.

¿Me lo permites, marquesa? Permiso concedido, señor comisario.

Catalina, déjala aquí sobre la cama.

(RÍE) Ah... -Sí, señora.

Claro, perdone. Perdone.

¿En qué estaría yo pensando? La fruta en la cama.

Perdón.

Cata, cógela.

Catalina, hija, que es para hoy.

Puedes retirarte.

Y feliz Navidad. -Feliz Navidad, señora.

Por cierto, todavía no me has dicho que quieres por Navidad.

Pues muy fácil. Oh, oh, oh.

Lo quiero todo, todo.

Todo. ¿Quieres uvas?

-No, por favor... No me haga nada.

No, por favor. No, por favor. No me haga nada.

Vendrán tiempos de llanto y crujir de dientes.

-¿Estás listo? Vale, ya. Sí.

-Una, dos... y tres.

-Tachán. ¡Un alfabeto!

-Sí. ¿No necesitabas uno? ¿Quién lo he hecho?

-Nosotros. -No lo hemos comprado.

Vosotros no habéis hecho esto. -¡Sí, sí!

Y tú lo has pintado. Artista que eres un artista.

-Murillo nos ha ayudado con los dibujos.

Murillo. -Un poco.

Me extraña. -¡Ah...!

-Días, ¿eh? ¿Días?

-¿Te gusta de verdad?

Ay... No te animes tanto que tienes que ir a por el cordero.

No... -Sí...

Te quiero. -Corre.

-Madre, ¿este año la tía Margarita va a venir?

-Ya sabes que no puede. -¿Por qué?

Hace mucho que no la vemos. -Chis.

Los niños no hacen preguntas.

-Sólo por la sangre perecerá lo corrupto.

Somos los elegidos del nuevo orden.

Que así sea. (TODOS) Que así sea.

-Estamos todos, podemos empezar.

Ululatos.

-¡Alto! La bolsa o la vida. Hola, Floro. Adiós, Floro.

Tengo mucha prisa. -Espera.

Esas no son formas de saludar. Tengo que buscar un cordero asado.

-Si está asado, no puede ir lejos.

Vamos a lo del Cipri a tomar unas jarras.

¿Cuántas te has tomado? -Una nada más. Si es Navidad.

-No me mires con esos ojos. Ya sabes que te tengo que comer.

¿Eh? Así es la vida, compañero.

(SUSPIRA)

Mira, te voy a cocinar con esas velas, ¿eh?

Vamos. No, no, no.

-Nuestros planes están llegando a su fin.

El rey tiene los días contados.

-Estamos yendo demasiado lejos. No seré cómplice de alta traición.

-Te recuerdo que debes obediencia a esta sociedad.

-Estáis hablando de asesinar a un rey.

¿No será que os falta valor?

-¡Basta ya!

Nadie llama cobarde al capitán Rodrigo.

Cobarde.

-Tengo pruebas que os incriminan a todos.

-Eso es imposible. -Y pienso usarlas.

No sin antes probar mi espada.

-Será un placer.

¡Ah!

-¡Apresadle!

-Voy a ver qué pasa con tu padre y el cordero.

Tú quédate aquí, ¿vale? -No, yo quiero ir contigo.

-Ya voy yo. -Que no me quiero quedar solo.

-¿Tienes miedo? ¿El valiente tiene miedo?

Es un momento, ¿vale? -Vale.

-Adiós.

-Al maestro y al barbero ponles lo que quieran.

-Buenas. ¿Qué os ofrezco? -Pues...

Me ofreces un paisaje de impresión.

Cuidado. -Una jarra de clarete.

-Como te pille Catalina si que te va a dejar clarete.

-Vaya mujer que tienes, Cipri.

Demasiada jaca para tan poco jinete.

-Vaya. Gracias, hombre. Toma, a mi salud.

Toma ahí golpe, Cipriano. -Eso es un puñetazo.

(JADEA) -Dios...

(JADEA)

Debéis ayudarme. -¿Qué ha pasado?

-Debéis entregar este libro al rey. -¡Alto a la guardia!

-¡Huid por vuestra vida!

-¡Ah! Ah...

¡No! ¡Por favor, yo no he hecho nada!

-Alto en nombre del comisario. -No he hecho nada.

-¡Silencio! -¡Yo iba a por mi marido, señor!

-¡Cállese! ¡Silencio! -¡Por favor...!

-¡Eh, eh, eh!

No, no, no... -¡Huy!

-Yo sólo quería cogerle el conejo.

Perdón. A su señora no, a uno que yo tenía...

-¡Aparta, escoria!

-Sin casa, sin abrigo, sin comida...

(SUSPIRA)

Joder. Se me está haciendo de largo este siglo XVII.

(RESOPLA)

Latigazos y gritos.

Llanto de una mujer.

Gritos desesperados.

Llanto de una mujer.

Latigazos y gritos. (UNA MUJER) ¡Por favor, por favor!

¡Por favor, yo no he hecho nada, yo no he hecho nada!

(LLORANDO) ¡Por favor, por favor!

¡Sáquenme de aquí, por favor!

Qué poco me gustan estas cosas...

...y menos en Nochebuena. -Yo no he hecho nada.

¡Yo no he hecho nada, por favor, sáquenme de aquí!

A usted lo que le gustaría es estar en su casa celebrando...

...la Nochebuena con su familia. -Sí.

Pues es muy fácil, sólo tiene que decirme...

...de qué conoce a la persona con la que se citó.

-Yo no conozco a nadie.

¡Por favor, yo no me cité con nadie!

(LLORANDO) No. Pasa una vez más.

-¡Aaah!

-¿Eso qué es? -Sirve para espantar...

...de un soplido a la madre de mi señora. ¡Mira!

-Floro... ¡Floro! -¿Qué?

-¿Qué estás hablando de mi madre? Yo de tu madre nunca hablo.

-¿Qué es eso? -Eso es una trompetilla. Mira.

-Anda, tira para la casa y vamos a cenar.

-Bueno, hasta luego. -Feliz Navidad.

-Adiós, feliz Navidad. ¡El cordero!

Camina, Floro. Feliz Navidad. -Adiós. Hasta luego.

-A más ver.

-Yo no he hecho nada, yo no he hecho nada, por favor.

¡Oh! (LLORA)

Por favor,¡por favor! ¡Que yo no sé nada, por favor!

Esto me va a doler a mí mucho más que a usted.

(GRITA) ¡Aaaah!

¡Aaah!

Familia, todos a la mesa, el cordero ya está aquí.

Bueno, no sabéis la cogorza... ¿Qué haces aquí?

No sabéis la cogorza que lleva Floro.

Catalina le ha soltado un guantazo.

¿Dónde está mami?

-No sé, salió a buscarte, como tardabas tanto.

Vamos a buscarla.

-¡Madre!

¡Cristina!

¡Cristina!

-Donde no va a mirar es cerca del corral de comedias.

Podríamos acercarnos. -¿Tú crees?

-¡Cristina!

¡Cristina!

-¡Madre!

¡Cristina!

-¡Cristina!

-Cristina.

Cristina. -¿Madre?

¡Cristina!

¿La habéis encontrado? -Ni un alma en la calle.

-Ni en el asador ni en la iglesia.

¿Habéis mirado en la plaza de Comendadoras?

-Todo desierto. A lo mejor ha vuelto a casa...

...por Cuchillero y nos hemos cruzado con ella.

De acuerdo. Vamos. -¡Madre!

Alonso, tranquilo seguramente está...

... en casa comiéndose el cordero. Vamos, hijo.

Venga, daos prisa. -La esperanza es...

Callaos. Chis.

-Padre, ¿no es el mantón de madre, verdad?

¡Cristina, Cristina!

¿Quién te ha hecho esto?

-Cuídate mucho, mi amor, ¿sí?

Y cuida de Alonso. Sí.

-Sí.

¿Eh?

Es como tú,...

...pero en niño.

(EXPIRA) Oh...

Cristina... ¡Cristina!

-¿Mamá?

¡¿Mamá?!

Alonso... ¡Catalina, llévatelo! -¡No, no!

¡Mamá!

¡No me dejes, por favor!

¡Madre!

(ALONSO LLORANDO) ¡No, por favor, mamá!

¡Noooo!

¡Madre! (GRITA DESESPERADO) ¡No!

(LLORA) No te la lleves.

No te la lleves.

(LLORA)

Campanadas.

Llanto de un bebé.

-Vamos a comer. (EL BEBÉ LLORA)

-Ha entrado por aquí.

Ladrona, ¿qué más te has llevado?

-Piedad, mi niño se muere.

Sólo es un poco de leche, tenemos hambre.

Tenemos hambre. -¿Sabes lo que pasa por robar?

Vamos, la horca te espera. (LA MUJER LLORA)

-Piedad.

-¿Quién sois?

-Pero ¿habéis visto cómo me han dejado el carro?

-Pero ¿qué ha pasado, hombre de Dios?

-Nada, no pasa nada.

-Os echo una mano. -A ver.

-Quite eso de ahí que tengo que circular.

-No, iba yo primero aquí. (DISCUTEN)

¿Por qué hemos tenido que venir por estas calles...

...que están siempre atascadas?

-Y con broncas, señora marquesa. ¡Gañanes, apartad ese carro!

¡Dejad paso a la señora marquesa!

-¿Eso es todo?

Hay gente que no tiene ni eso.

Toma, anda, yo no tengo hambre.

-He dibujado al Águila Roja.

Anda, déjate de fantasías y come.

-Es verdad, nadie lo ha visto.

Dice que ayuda a la gente,...

...a lo mejor sabe quién mató a madre.

Alonso, basta ya, ¿de acuerdo?

Termina de desayunar deprisa.

Nos vamos a la escuela.

Cómetelo todo.

-Cipri. -Buenas, Floro.

-Dame un poco de aguardiente que le acabo de cortar...

...la oreja a uno, no veas cómo se ha puesto, oye.

-Te tengo dicho que no te pongas a trabajar...

...antes de tomarte dos vasos, te tiembla mucho el pulso.

-¿Estará fuerte esto, no?

-Es aguardiente. -¿Es bueno?

-Yo creo que va a servir.

-¡Ah!

-Oh, no, no, no.

Que no vengo a por eso, vengo a por esto.

-¡Cipriano!

(GRITA) ¡Cipriano!

Vamos a hacer un dictado sobre el Apocalipsis.

Id copiando. Empieza por ahí.

(UN NIÑO LEE) Vendrá entonces...

...el día del juicio final.

(ALONSO) Querida tía Margarita, te escribo de nuevo.

Desde que murió madre padre está muy mal.

Yo sé que está triste y enfadado por lo que pasó en Navidad,...

...pero yo también he perdido a mi madre.

Padre necesita alguien que le ayude.

Madre siempre hablaba cosas buenas de ti.

Por favor, ven, te necesitamos.

(UN ALUMNO LEE) Trompetas y se abrirán...

Gran crujido. ...el cielo y la...

Risas.

(NIÑOS) ¡El Apocalipsis, el Apocalipsis!

-¡El fin del mundo! -Esto es el fin del mundo.

¡No ha pasado nada! ¡Gabriel!

¡Eso no tiene gracia, Gabriel! Siéntate, Murillo.

¡No hemos acabado el dictado!

¿Por dónde íbamos, Alonso?

-Padre, no es lo que parece.

"¿Te necesitamos?".

No necesitamos a nadie, Alonso.

¿Lo entiendes?

¿Me escuchas cuando hablo?

¿Eh?

Alonso, mírame cuando te hablo.

Te prohíbo que escribas de nuevo a tu tía.

¿Entiendes?

La clase ha terminado, iros.

Alonso, hijo...

Alonso, espera, hijo...

Ruido.

Mierda.

¡Mierda!

-¡Soooo!

¿Qué pasa? ¿Nunca ha visto una pierna?

(TITUBEA) -No...No... Yo no...

Venga, aire, que así se le fermentará la uva.

-Oiga, yo voy pa la villa, si quiere que le acerque...

Sí... A la villa...

Esto ya me lo sé yo.

Que si conozco un atajo, que si por aquí, por allá...

Y al final acabamos retozando en la era, ¿no?

-Oiga, señorita, que estoy casao con la Pascuala y bien casao.

Bueno, perdone usted. Es que llevo mucho viaje ya.

Que vengo desde Sevilla.

Que me dicen de to, con la de sinvergüenzas que hay.

Pero vamos, de todas formas, muchas gracias.

Pero ya si eso me voy yo dando un paseo.

-Pues nada, que usted lo disfrute, que a pie hay más de dos días.

¿Qué?

¡Oiga, pare! ¡Pare, pare!

¡Pare... Pare!

-Pues claro, mujer, vamos.

Ahí tiene.

Gracias.

-¡Vamos, eh... Vamos!

¿Qué tal con...? -Pascuala.

Eso, ¿tienen hijos? -Bien, muy bien.

Ocho hembras, ahí es nada.

¿Y usted, cuántos?

No, no, yo no tengo hijos.

Pero tengo alguien en la villa que me necesita mucho.

Murmullos.

-¡¡¡Eh, que hay comida!!!

Gritos.

(SILBA)

-¿Has encontrado algo? -Nada.

Ni rastro del libro.

-Tenemos que dejar la ciudad.

Creo que empiezan a sospechar de mí.

No podemos volver a vernos.

Te acusan de matar a la mujer del maestro.

-Con el libro, la conjura contra el rey se destaparía.

-Han pasado tres meses, nunca lo vas a encontrar.

-¿No irás a abandonarme?

-No.

Pero se nos está acabando el tiempo.

-¿Habéis encontrado al capitán Rodrigo?

Aún no.

-Hace tres meses que escapó.

Sabe demasiado, tenemos que encontrarle y acabar con él.

Uno de los nuestros le ayuda y conoce su paradero.

-Quien ose traicionarnos, que se levante.

Él, él es quien sabe dónde está el capitán Rodrigo.

-Joder, las desgracias nunca vienen solas.

-¿Qué pasa? -Se derrumbó la escuela.

-¡Ay, mi Murillo! -Tranquila, que están bien.

El perjudicado fue Gonzalo.

-Hagamos algo con este hombre. Sale de una y se mete en otra.

-¿Y qué hacemos?

-Desde lo de su mujer, no levanta cabeza.

Creo que tiene mal de ojo.

-Calla, mujer, ni lo mientes.

-Posadero...

Más albóndigas y vino...

-Oye, pues lo de mal de ojo no es raro, ¿eh?

-Floro, por el Altísimo, las vergüenzas que me haces pasar.

Lo que tenéis que hacer como amigos suyos que sois...

...es arremangaros y echarle una mano.

Huevones, que sois unos huevones. Voy a por el aguador, ¿vienes?

-Sí.

-Puede que tu mujer tenga razón. -No, el huevón aquí eres tú.

-No, digo de ayudar a Gonzalo. -Ah, sí.

-¡Sí! -¡Entrégate, Águila Roja!

-¡Nunca, vas a morir!

Yo soy Águila Roja. -¡Ah!

-¡Moriste!

-Me has herido...

Eh, espera, aquí hay algo.

-¿Un libro? -¡Hala!

-Alonso, mira, papel para mis dibujos.

-Venga, vamos a jugar a subirle la falda a las monjas.

-Déjame, por favor.

-¿Te acuerdas de tu madre, verdad?

-Tendría que haberla acompañado a buscar a mi padre.

-Pues no estarías aquí con nosotros jugando, estarías en...

-¿En el cementerio? -No, el cielo.

Seguro que tu madre nos ve desde ahí arriba.

-No, a mi madre se la comen los gusanos.

-Bueno, al menos tienes padre.

-No.

Tampoco, mi padre es como si no estuviera.

Creo que ya no me quiere.

-Tú, al menos, tienes uno.

A mí me gustaría tener uno...

Aunque fuera malo.

-Es que ya... Casi no me acuerdo de su cara.

¿Crees que algún día me olvidaré de ella?

-Si quieres te la dibujo.

Ahora tengo papel de sobra.

-Estas albóndigas no están buenas. A ver esas.

-Es que ya van cinco, cuando pague les daré estas, son seis reales.

-Verá es que hay algo que...

Es que yo soy el Águila Roja.

-Encantado, Águila Roja, son seis reales.

-No, no, no... Esto no va así.

Mire, se supone que ayudo a los pobres.

Anoche salvé a unos cuantos y luego ellos me ayudan.

Así que... Nada, muy agradecido.

-¡Ni se te ocurra moverte! ¡Quieto ahí! ¡Floro, el jarabe!

-Aquí está.

-Quieto, ni te muevas, primero págame, luego come lo que quieras.

-Vale, vale... No soy el Águila Roja.

Pero tengo mucha hambre... Y estoy loco.

¡¡¡Ah!!!

¡Estoy muy loco!

(RÍE)

Esta noche probarás el sabor de la soga.

-No, gracias.

He comido mucho, no quiero postre.

Esta es tu última gracia.

-Qué hostia. -Gracias, comisario.

¡¡¡Ah!!!

-Nada, tú sigue así...

Que te beberás el agua en los orinales.

Si parece esto Lepanto después de la batalla.

Déjame, Catalina, tengo trabajo.

-Sí, aún puedes romper unos vasos.

Dale fuerte que es madera provenzal.

(LLORA) No puedo más.

-¡¡¡Ah!!! Pues tendrás que poder porque sino pillaréis la peste.

¡¿Crees que no lo intento?! -¡Pues inténtalo más!

Que esto parece una cueva y tu hijo un alma en pena.

Tú no sabes cómo la quería. -Claro que sí.

¿No voy a saberlo?

Gonzalo, hiciste muy feliz a Cristina.

-No deberíamos entrar aquí.

-No te consiento que me repliques.

Tengo hambre y el palacio queda lejos.

Palmadas.

Es un honor tenerle en mi posada, señor marqués.

Si puedo hacer algo por vos.

-Mejor si esto no oliera a cuadra, pero me conformaré...

...con una taza de chocolate y pestiños.

-Lo siento, suecencia, pero chocolate no nos queda.

Sufrimos escasez de alimentos, hay problemas de abastecimiento...

-No he venido a oír tus problemas, ¿qué tienes que calme mi apetito?

-Por su puesto, señor marqués.

Tengo los mejores choricitos de la villa...

...y unos torreznos para chuparse los dedos.

-Doy fe que no ha probado nada más sabroso en su vida.

-Guárdate estas porquerías para tus gorrinos o para ti.

No hay mucha diferencia. -Yo...

No sé qué más puedo ofreceros.

-¿Cómo dices? ¿Te niegas...

....a darle comida al marqués de Santillana, patán?

-Señor, por favor...

-Puedo matar a este plebeyo si se me antoja.

Deja esa espada, Nuño.

Obedece.

-Lo siento, señora marquesa,...

...no pude controlarlo... No lo controla desde el primer día.

¿Cómo se le ocurre traer a mi hijo a este antro? Acérquese.

Está despedido, no quiero volver a verlo.

-Gracias, madre, ese tutor... ¿Te he dado permiso para hablar?

Vámonos... ahora tendré que buscar otro tutor.

Por las molestias.

-Gracias, señora marquesa, vuelva cuando guste.

A sus pies, señora marquesa.

Ese infante... ese infante necesita mano dura, está malcriado.

Alguien que le eduque con mano firme.

(MERCADER) ¡Tengo... tengo los tomates, tengo!

-¡Padre, padre! Un regalo, te va a encantar.

Martilleo en la herrería. -Gracias.

-Es madre, la ha dibujado Murillo para que esté entre nosotros.

¿Qué pasa que no te gusta?

Yo también la echo de menos, hijo...

Pero un dibujo no nos la va a devolver.

-Pero, padre... Tenemos que vivir sin ella, Alonso.

¿Eh..?

Tambores.

-Ustedes no saben a quién van a colgar.

Os va a caer la del pulpo.

-¡Por orden del comisario, por acto de latrocinio...

...y rapiña serán colgados por el cuello hasta que dejen de...

...respirar para escarnio público y ejemplo de comportamiento,...

...Alejandro de Valencia, César Ruiz de Diego...

...y el hombre que no quiso darnos su nombre.

-¿Qué les van a hacer, les van a matar?

¿Es que nadie les va a ayudar?

-Verdugo... si me la dejas un poco floja, la cuerda...

Sabré recompensarte, soy hombre de posibles. ¡Cabrón!

El pueblo murmura y reza.

(EL PÚBLICO GRITA ASUSTADO) ¡¡¡Ah!!!

Abucheos y gritos del pueblo. ¡Hacedle caer!

(EL PÚBLICO ABUCHEA Y GRITA) ¡Apresadlo!

Gritos del pueblo.

Gritos del pueblo. -¡Pájaro, sálvame a mí!

¡Sálvame a mí! ¡Que me matan! ¡Estoy aquí, pájaro!

-¡Viva Águila Roja! (TODOS) ¡Viva!

Llévalo al calabazo,...

...lo mataremos allí de un modo lento y doloroso.

-Yo lo digo por usted, vivir con la muerte...

...de un inocente sobre los hombros le va a ser duro.

Si no tiene aprecio por la vida ajena, pues no lo tiene,...

...qué se le va a hacer, todos tenemos nuestras cosas.

Está bien... pero ¿no me va a negar la última cena? ¿Eh...?

-Cállate, escoria... ¡Cállate, sigue adelante!

-Ese derecho no me lo va a negar, la última cena.

-¡Ahí! -El protocolo del ajusticiado.

La última cena antes de... palmar. ¿Eh...?

Apunte... mis deseos son unos percebiños gallegos.

De la Costa da Morte, es que soy de allí, ¿sabe?

-Que te vamos a matar mañana, desgraciado.

-¡Ah! Pues tampoco me voy a poner melindroso,...

...tiene usted razón.

Si tardan unas semanitas en hacer la gestión...

Pues unas semanas me espero, faltaría más.

Unos percebiños... (EL CARCELERO RÍE)

-Que no hay tutía. -No hay nada.

Ni tía ni nada... ¡al suelo! ¡Vamos!

(RIENDO) ¡Percebitos...!

Gritos.

-Madre... te echo de menos.

¿Sabes qué voy a hacer?

Voy a ir a Sevilla a buscar a la tía.

Necesitamos ayuda,...

...él está muy triste y no podemos seguir así.

Sólo te pido una cosa... que me des fuerzas.

No te preocupes, yo iré con cuidado.

No hablaré con desconocidos y todo eso;...

...pero tú ayúdame, ¿vale?

Soplido del viento.

Gracias, madre.

Padre, he pecado.

He vuelto a matar.

-Pero has salvado a unos inocentes y le has devuelto...

...la esperanza al pueblo.

Al casarme con Cristina juré que nunca más usaría la violencia.

-¿Ya no recuerdas cómo estabas la primera vez que viniste?

Ahora tienes una misión, la gente necesita creer en algo.

¿Para eso no está la Iglesia? -La Iglesia no quita el hambre.

Además, ni tú ni yo confiamos en ella.

Yo ya no confía en nadie, salvo en ti.

Mi mujer está muerta y yo no sé el por qué.

-Controla tu ira.

Y úsala para ayudarme.

Hay fuerzas oscuras conspirando para hacerse el poder.

¿Qué tiene que ver eso con la muerte de Cristina?

-Sospecho que está relacionado, como no es casualidad....

...que escaseen los alimentos.

Busca a los que mercadean...

Ellos te llevarán a sus amos.

-Padre, quiero confesión.

-Dime... hija.

-¿Tú estás segura de lo que estás haciendo?

-Yo... de lo que estoy segura es que esta noche dejo...

...de ser doncella en palacio.

-¿Por qué vas a perder tú tu trabajo en palacio, mujer?

¿Quién es la mujer de confianza de la marquesa? Pues tú.

Además, le estás haciendo un favor, ¿no ves...

...que el marquesito ese ha salido medio lelo...

...y Gonzalo lo va a espabilar? -Ya me estás liando otra vez.

-¿Cómo te voy a liar yo si tú eres más lista?

-Te está liando. -Ya lo sé, hija, ya lo sé.

-Somos hombres de mundo, hemos viajado.

Y bueno, pues, si la cosa se pone fea,...

...le cantamos a la marquesa la coplilla esa,...

...la de la marquesa esa con las... esas en la mesa. Verás cómo se ríe.

Que es broma.

-Como pierda el puesto de trabajo por vuestra culpa, mira.

Floro, por estas.

-Tranquila, mujer, no te preocupes. En peores plazas hemos toreao.

-¡Ay! ¿Qué habremos visto en estos para casarnos?

-Pues hija mía, dinero no tienen y guapos no son...

Lo mismo nos hacen gracia.

Campanadas.

-Hola.

-Sólo te he podido traer esto para el viaje.

-Gracias. -Y yo esto

-¿Tú estás seguro de que te quieres escapar a Sevilla?

-Tan seguro como que eso de tu cabeza son piojos.

-¿Te has ido sin despedirte? -Sí.

-Pero tu tía te va a querer, ¿no? A ver si llegas y te vende.

-¿Venderme? Pero si mi tía es más rica que el Sultán de Damasco.

Pero yo no. Si yo tuviera dinero...

-Pues mira, un viejo con zurrón abierto. Perfecto para ti.

-¿Quieres que robe?

-No, sólo que coja dinero prestado.

Si de verdad quieres ir a Sevilla, muy fácil no lo vas a tener.

-¿Pero si me pillan? -Te cubrimos.

(SUSURRAN)

-Lo que es nadar en la opulencia. ¡Qué lujos!

¡Qué bonitas las pinturas estas! -Son frescos.

Hace más de 200 años que decoran así las paredes de los palacios...

...de casi toda Europa.

-Paredes pintadas, eso sí es decorar.

-¿Hay dinero? -Ven aquí, perro.

-¡No, por favor! -Tenga, buen hombre.

-¡Yo no he robado! -Vamos, ven aquí, ¡vamos!

(GRITANDO) -¡Ayuda! ¡Que me han obligado

¡Murillo, sácame de aquí, por favor!

-Se lo contaré a mi madre para que avise a tu padre.

-Vale. ¡Pero corre, corre!

-¿Y tú cómo sabes tantas cosas? -Porque leo mucho.

-¿Y no te duele la cabeza? (CARRASPEA)

-¿Qué te pasa, Cipri? -¿Por qué?

¿Y bien?

-Señora marquesa, "tanto monta monta tanto".

Tienen una propuesta que hacerme, ¿no?

-Sí, bueno, sobre todo por su hijo. Como presenciamos la disputa...

...con el tutor, entendemos que el puesto está vacante.

Nosotros tenemos un conocido que podría ocupar el cargo.

-Es maestro. Es el candidato perfecto, si usted lo precisa.

Lo preciso, pero necesito referencias.

Habladme de vuestro amigo, ¿es buen profesor?

-Es el mejor. Es una persona que sabe leer, sabe latín,...

...sabe griego, sabe aritmética.

Y ha viajado mucho. Ha estado incluso en China.

¿A la China? ¿Y debo fiarme de un barbero y un...?

-Posadero. En cierta ocasión, el conde-duque de Olivares vino...

Basta ya.

Supongo que no pierdo nada en conocerle.

Decidle que venga inmediatamente.

-Suecencia, estará aquí en menos que canta un gallo.

Y si usted lo precisa.

Por allí.

-Vamos allá. ¡Que me empalan!

¡Que me empalan! ¿Pero cómo es posible? ¡11 cruces seguidas!

¿Cómo es posible?

-¡Eh, entra!

-¡Pero qué país! ¡Qué país, que ya ni se respeta a los niños!

¿Por qué te han trincado, muchacho?

-Robé una bolsa con dinero.

-Noble oficio el de ladrón. Sí, señor.

Aunque más te valdría haberlo aprendido mejor.

Que la pena por robar es la amputación de una mano.

Pero eso en el peor de los casos.

Con un poco de suerte, sólo te mandan un año a galeras.

-¿Un año a galeras? -Allí sólo tienes que remar.

Latigazo y grito.

-¿Qué pasa? -Nada, están...

Están torturando a un hombre.

Pero es como digo yo: mejor a él que a nosotros, ¿no?

Latigazo y grito.

-Por los mejores amigos del reino. Nosotros.

-Pues no ha sido tan difícil, los nobles son como nosotros.

A ellos les explicas las cosas y las entienden

Si es que todos los hombres somos iguales.

-Sí, unos más que otros; la marquesa tiene joyas pa parar...

...un carro y yo, mira, esta medallita.

De mi abuela, que si no...

-Lo contento que se va a poner Gonzalo cuando se lo digáis.

-Bueno, saltos va a dar.

¿Habéis visto a Alonso?

-Estará jugando con mi Murillo.

Si lo veis, mandadlo a la escuela.

-Espera, no te vayas, ven. ¿Qué?

-No tienes que arreglar nada.

¿Me vais a ayudar? -Sí... no.

Sí, bueno, que ya te hemos ayudado.

Vas a cambiar la cabaña por un palacio

A ver. -Bueno, contádselo vosotras.

-Que te hemos conseguido trabajo en el palacio.

-Como mi señora marquesa no tiene tutor para su hijo...

...y tú no tienes escuela, pues...

¿Cómo me propones esto, Catalina?

Muchas gracias, Catalina. A más ver.

Si veis a Alonso, lo mandáis.

-Catalina. -Mira...

¡El jolgorio que ha montao pa celebrarlo!

¡Le teníais que haber preguntao! Hacéis las cosas al tuntún.

-¡Aaaah!

Teniente, ¿dónde está el capitán Rodrigo?

-Hace meses que no sé nada de él.

No me mientas. Os han visto juntos.

¿Dónde escondéis el libro?

-No sé de qué me habla.

¿Tampoco conoces a esa mujer? -¿Qué mujer?

Me refiero a la mujer que murió en Navidad.

La mujer del maestro.

La mujer del maestro.

-¡¡¡¡Aaah!!!

¡Aaah! -Ayúdame, debo ver lo que pasa.

-Chico. Chico, que lo que hacen ahí no es bonito de ver.

¡Demonio de crío!

Como veas una tortura, no duermes en tres meses. ¡Baja de ahí!

¿Dónde está el capitán?

(GRITANDO) ¿Dónde está el capitán?

¿Esa mujer, la conocía?

-¡Le digo que no conocía a esa mujer!

Nadie la conocía.

Teniente, quizás el capitán la conocía.

-¡Aaah!

Hola, Lucrecia. Esto empieza mal.

Tienes que saber que mandé azotar al último criado que me tuteó

Soy Gonzalo.

¡Gonzalo! ¡Cuánto tiempo ha pasado!

Mucho. Éramos casi unos niños.

Pude retirarse.

Dime. ¿Dónde has estado escondido todos estos años?

He viajado mucho. Conocí a mi mujer, me hice maestro,...

...tuve un hijo.

Debes ser un hombre feliz entonces.

Mi mujer murió hace unos meses.

Lo siento. Yo también soy viuda.

Gonzalo y yo crecimos juntos.

-Madre, no me recuerdes que fuiste plebeya.

¿Ves cómo necesita un tutor?

Soy maestro. Si quieres que tu hijo aprenda,...

...puede asistir a mi escuela.

-No pienso ir a una escuelucha de pobres.

Ser noble no te da derecho a ser insolente.

Perdóname.

No hay nada que perdonar, es un malcriado.

En fin, contratado. Vendrás aquí a darle clases,...

...enseñarle las letras, los números...

Y griego. Pero creo que no... Tranquilo, pienso pagarte.

No, no es una cuestión de dinero. Es una cuestión de honradez.

Mi oficio es maestro no tutor.

Sabes que no me gusta nada que me digan que no.

No te lo tomes como un no. Estaré en mi escuela.

Ha sido un placer volver a verte, Lucrecia.

Está bien, volvemos a empezar. Vamos, niño

Dame la espada.

Que alguien quite esta silla.

-Deja de escuchar, que con ese ya han terminado por hoy.

Hace rato que ni gime ni grita. -Tengo que saber quién es.

-Hijo mío, bastantes problemas tienes ya para preguntar por nadie.

Aquí todos tenemos el porvenir muy negro.

-Le preguntaron por mi madre. A lo mejor sabe por qué murió.

-¡Alonso de Montalvo!

-Muy pronto vienen a por ti, muchacho.

-¡Alonso de Montalvo!

-¡Qué me van a hacer? ¿Me van a ejecutar?

¡No, por favor! ¿Que me vas...? ¡No, no, no!

-Fortuna, muchacho.

-¡Al suelo! ¡Quieto ahí!

-¡Padre, padre, ha llegado allí un hombre...!

Alonso. Espero que tengas una buena explicación para esto.

-Sí, sí, que ahí hay un hombre que...

Es que había un hombre que habló de madre y le preguntaron por ella.

Tenía un tatuaje. ¡Eso no es lo que te he preguntado!

¿Eres consciente de que te podían haber ahorcado, eh?

¿Sabes lo que he tenido que hacer para que te soltaran?

He vendido el caballo, ¡ya no nos queda nada, nada!

¿Y por qué te ibas a Sevilla? -Quería ver a tía Margarita.

¿Qué pasa, aquí no se vive bien?

-Así no.

¿Tan malo soy? -No, pero estamos muy solos.

La tía Margarita nos puede ayudar, ella...

Se va a quedar, somos una familia y solucionaremos lo que sea.

-Ella también es de la familia. Alonso...

-Vale, lo siento, no me he portado bien.

Había un hombre en la cárcel, al que estaban torturando,...

...y habló de madre.

Da igual, la Justicia se encargará de él, hijo.

-¿Qué te pasa, no me oyes? Hay un hombre que sabe...

...lo que le pasó a madre. ¡Te he oído,...

...no hace falta que me lo repitas!

-¿No vas a hacer nada?

¿No te importa lo que le pasó a madre?

Tú eres un cobarde. ¡Cobarde!

Yo me enteraré de quién es el asesino de madre.

-¡So, bestia! A ver...

-Dese prisa en encontrar cobijo, no es bueno que le coja...

...la noche por estos andurriales.

Y deje ya de preocuparse tanto, ya verá como el crío...

...en cuanto la vea... se la va a comer a besos.

No, si no me preocupa el niño, me preocupa el padre.

-Ale, con Dios. Con Dios.

¡Y gracias!

Aullidos.

-¡Me duele! ¡Ah! -¡Teniente!

Murmullo. ¡Teniente!

¡Aah! ¡Suélteme!

No me mate, por favor,...

...sólo soy un niño. ¿Qué hace un niño como tú...

...asomado en un muro en mitad de la noche?

-¡Aa... Águila Roja!

Tú... Tú puedes ayudarme.

A mi madre la mataron y allí... allí dentro...

...hay un hombre que sabe algo.

Vuelve a tu casa.

-¿No vas a hacer nada?

Este no es sitio para ti.

-Pero es que tengo que entrar en la cárcel.

¿Quieres que te maten?

-Me da igual, yo no soy un cobarde como mi padre.

¿Tú eres el hijo del maestro, no?

-¿Cómo sabes eso?

Yo lo sé todo.

-Entonces, ¿quién mató a mi madre?

Bueno... Lo sé casi todo, pero voy a descubrir quién fue.

Con una condición: tienes que hacer caso...

...a todo lo que diga tu padre, ¿de acuerdo?

Ahora vuelve a tu casa.

-¿Cómo? Eso es cosa mía.

¿Listo? -Sí.

Corre, y recuerda todo lo que te he dicho.

-Dicen que cuando te ahorcan se te pone dura.

Eso que se lleva uno al Cielo...

Si es que te dejan entrar con calentura, que no sé yo.

-¡Silencio en las celdas!

-Aquí poco tiene que hacer, padre, estos dos tienen...

...ya un pie en el Infierno.

-¡Ayúdeme, padre! Ayúdeme que yo he sido monaguillo.

Iba tanto a misa que casi me hacen cardenal, obispo...

...y una vez hasta papa.

Yo siempre he estado muy cerca de Dios.

Ayúdeme. Si no quieres que te mande...

...con Él, cállate. -Sí, perdón.

-¿Tú quién eres? ¿Qué sabes de la mujer del maestro?

-¿Por qué iba a decirte nada? Porque soy el único...

...que puede sacarte de aquí. (TOSE)

-Ella murió porque tropezó con algo muy serio.

El Capitán sabe toda la historia.

¿De qué capitán me hablas? -El capitán Rodrigo.

Les he dicho que estaba muerto, pero no es verdad, está vivo.

Dime cómo es, ¿cómo puedo reconocerlo?

-Tiene... un tatuaje... como el mío en la nuca.

Ellos... quieren matar a...

¿Quién? ¿A quién quieren matar?

¿Dónde puedo encontrar al capitán Rodrigo? ¡Dime!

-A ese por mucho que le menees no le vas a sacar nada más.

Está más tieso que la suela de mis sandalias.

¡Guardias! -Si te has quedado con ganas...

...de salvar a alguien, a mí me vendría bien salir.

Yo aguanto muy mal la tortura. Puedo servirte.

¡Chis! -Sé limpiar, cocinar,...

...criar animales,... molestar a quien está robando...

...la comida de la ciudad. Eso me interesa.

-A mí me interesa el negocio de las cuerdas...

¿Eh?

Hay hambre... porque están guardando... la comida...

...para que suban los precios...

Yo seré un ladrón, pero... los que roban de verdad...

...son de más alta alcurnia que la mía.

Vendrá la guardia, date prisa.

-Ave María purísima. -¡Sin pecado concebida!

(RÍE) ¿Ves cómo soy útil?

A la paz de Dios, hermanos.

¿Ha visto? Se lo han tragado.

Yo es que fui actor en Verona... Bah, menudo éxito tuvimos...

Si no llegan a ahorcar al director de la obra por sodomita...

...nos habríamos hecho ricos. ¡Cállate y anda!

-Si me hubiera quitado las cadenas...

Antes dejaría a mi hijo con un pirata berberisco.

-¡Alto, se escapan los impostores!

-¡Ah!

-¡Ah!

-Yo he visto antes esa forma de luchar.

Pero entonces...

¡Eh!

¡Tú el que me ha salvado de la horca!

¡Tú eres el que salva a la gente!

Sí, claro... ¡Tú eres el Águila Roja ese! ¿Eh?

(RÍE)

Me has visto la cara,...

...ahora tendré que matarte.

-¿Matarme por qué?

Pero si acabas de liberarme. Para eso me hubieras dejado...

...dentro que yo aguanto mejor tortura que muerte.

Chis. -Un momento, puedo ser tu siervo.

Puedo ser tu criado, tu postillón,...

...tu paje de alcoba, tu mayordomo.

Cascos de caballos. ¡Corre!

(GRITA) ¡Corre!

-¡Ya me has salvado cuatro veces!

(RÍE) ¡Voy a ser su sirviente para los restos!

¡Porque otra cosa no, pero agradecido!

Campanadas. (SATUR RONCA)

(RONCA)

(SATUR RONCA)

(RONCA)

-¡Padre, un ladrón!

¡Padre, padre, que se escapa! (SATUR GRITA)

-¡Chico! Tranquilo, hijo.

Es Satur, nuestro criado.

-¡Tenemos un criado!

-Decir criado es simplificar mi condición.

Yo te diría más bien que sólo...

Oh, un paje, un postillón, un cocinero.

Vamos, que... ordeno a las cosas...

...y también a las personas.

Se podría decir que soy un ordenador personal.

-Pero ¿tú eres el de la cárcel? -No.

Sí, bueno, era un error, ya me han soltado.

Anda ve a lavarte... que apestas.

-¿A lavarme? Pero ¿qué estamos en verano?

-Habrá sido el chiquillo que habrá cenado algo...

Tienes el agua ahí fuera.

¡Tira! -Venga, iré a lavarme,...

...qué se le va a hacer.

Pero que no he sido yo, que conste.

-Padre.

Quería decirte una cosa.

Te he dado muy mala vida y...

Y a partir de ahora prometo hacer todo lo que me digas.

Sorprendente, Alonso.

-Y que no... que pienso que seas un cobarde...

...porque... cuidas a una familia,...

...una escuela...

Y dime una cosa.

¿Esto se te ha ocurrido a ti solo?

Porque parece que has tenido, no sé, una aparición.

-¿Una aparición? ¡No, no, no!

Qué va, esto lo... lo he pensado yo con mi cabeza.

Como dices que tengo que pensar, mira, ya he empezado.

Y que...

Que... puedes parecer injusto, pero...

Que eres bueno.

Anda, ven aquí.

Te quiero, Alonso. -Y yo.

-Menuda joya el chaval, eh.

Portazo. -¡Ha de la guardia!

-Ya me han trincado. Chis.

-Qué poco dura la alegría en la casa del pobre.

-Gonzalo de Montalvo.

-Sabía que iba a traer problemas. Tranquilos.

Soy yo, ¿qué queréis de mí? -Tenéis que acompañarnos.

Tranquilo, hijo, enseguida vuelvo.

Satur, ocúpate de él.

-Vamos.

-Chaval, ¿dónde vas?

Que no, que no, que son amigos de tu padre,...

...que enseguida vuelven, ¿eh?

Vamos tú y yo a jugar por ahí.

Vamos a jugar y ahora me cuentas qué has cenado anoche.

El capitán Rodrigo ha muerto sin decirnos nada.

-Comisario, es usted más mortífero que la peste.

Si fuera igual de eficaz consiguiendo información.

Puede ser muy fácil desde el lujo de sus alcobas...

...mientras yo me ocupo de despedazar a los reos.

-No está usted para bravuconadas, no hace más que cometer errores.

¿Qué sabemos del capitán?

Mis hombres lo están buscando, pero tienen mucho trabajo.

Hay revueltas, robos, ese Águila Roja.

-Encuentra al capitán y acabe con Águila Roja...

...por nuestro bien y especialmente por el suyo.

Voy a considerarlo una sugerencia en vez de una amenaza.

Llaman a la puerta. (LA MARQUESA TARAREA)

¿Sabes que por desplantes menores que el tuyo hay gente...

...que viaja a las Indias remando?

¿Siempre tienes que recurrir a las cadenas...

...para contratar a tus sirvientes?

Hace 10 años no eras un sirviente.

Ni tú una marquesa.

En parte te lo debo a ti. Gracias.

Si no te hubieras ido no me habría casado...

...con el señor marqués.

Ya tienes algo que agradecerme.

En realidad nos parecemos bastante.

Los dos somos viudos...

...y los dos nos necesitamos el uno al otro.

Lo único que yo necesito es que me desates y me dejes ir.

¿Y quién va a educar a mi hijo?

Tengo grandes planes para él y quiero que tú seas su tutor.

Ya me negué una vez.

Nunca te había tenido tan a mi merced.

¿Qué vas a hacer?

¿Mandar que me encarcelen?

¿Por qué eres tan terco?

Puedo darte lo que quieras si me sirves.

¿Puedes darme dignidad? ¿Puedes comer de ella?

Ya no te queda ni tu escuela.

La reconstruiré.

Hace años te dejé escapar,...

...no voy a cometer ese error otra vez.

Acompañad al maestro a la puerta y...

Que le quiten las cuerdas.

-La marquesa ha recibido a Gonzalo...

...mientras tomaba su baño de leche de burra.

-¿Desnuda? -Como un pescado.

-Huy, cielo santo, qué desvergüenza.

-Además me han dicho que estuvo con él casi una hora.

-¿Una hora?

Pues qué envidia. -Yo no tengo tanto tiempo.

-No, esos son habladurías de comadres,...

...ni la que marquesa fuese Cleopatra.

-¿Y después del baño qué hace con la leche? ¿Se la bebe?

¿Se beben qué?

-¿Qué tal con la marquesa?

Nos tenías preocupados. -Cuenta, cuenta.

¿Con la marquesa? Bien. -Ajá.

Ha insistido en que sea el tutor de su hijo y le he dicho que no.

-Pero si no tienes dinero ni escuela.

Hay cosas más importantes que el dinero.

La escuela es la última cosa que me queda de Cristina...

...y la levantaré cueste lo que me cueste.

-Ya. Pues en oro van a ser años. El tiempo que haga falta.

-Si lo llego a saber no hablo con nadie.

-Claro, es que nos metes y...

-Me juego el puesto de trabajo y ahora le dice que no.

-¿Tú...? -Este es...

-No, no creo porque es la primera vez que vengo a esta posada.

-No, tú eres... -Tú eres el de los chorizos.

Él es mi siervo, una especie de esclavo.

-Bueno, llamarme esclavo es simplificar mi condición,...

...yo diría más que bien que soy un... asistente,...

...un ayudante de cámara, un postillón...

-¿Que te ha regalado la marquesa un esclavo?

-Quien calla otorga, la marquesa le ha regalado un esclavo.

-12 años con ella y no me regala ni una cebolla.

¿Y a ti te regala un esclavo? -Ni los buenos días me ha regalado.

-Es que no me lo puedo creer.

-Señor, deberíais saber algo de...

Adiós, señores. -Con Dios.

-Catalina. -Todos los días entran...

...en la venta de Los Carabancheles más de cinco carros.

Tiene que haber miles de fanegas de trigo en el almacén.

¿Y sabes el camino que siguen? -Todas las mañanas atraviesan...

...la ciudad por el camino de Alcalá, muy tapados.

El comisario manda a sus hombres...

...para que nadie se acerque. ¿El comisario está metido en esto?

-El comisario está metido en todo.

Oye, ¿y nadie más que yo lo sabe?

¿Sabe el qué?

-Pues...

Lo tuyo.

Que tú eres...

Vamos, que el maestro y el aguilucho...

¡Misma cosa!

Saca la lengua.

Más.

(SATUR) Que no lo voy a decir, se lo juro.

Que te quede claro: Si quieres seguir conservando...

...la lengua que nadie nadie se entere de esto.

¿De acuerdo? -Oh, oh...

Ay... ¡Ay!

Balidos.

Relinchos.

(SILBA)

-¡Eh, mirad!

¡Es el Águila Roja que nos trae comida!

¡Quiere decirnos algo!

Esta es la comida que os han robado.

Si queréis saciar el hambre...

...id a los Carabancheles que hay para todos.

Gritos.

-¡Águila Roja nos trae comida!

-¡La guarida, que viene la guardia!

¡Cogedlo todo, yo los detendré!

-Un tatuaje... Como en mío.

¡Capitán Rodrigo!

¡Capitán Rodrigo, deteneos!

¡Capitán Rodrigo!

Capitán Rodrigo, tenemos que hablar.

-Te equivocas de hombre, él está más cerca de lo que imaginas.

¡Ah!

A ver si te manejas en el suelo como por los tejados.

¿Sigues ahí?

Creí que desaparecerías con una cabriola.

Relincho.

Así que tenías un as en la manga, ¿no?

Yo también tengo los míos.

Disparo.

¡Ah!

(SILBA)

Relincho.

-Perdimos todo el cargamento. Le pido disculpas, comisario.

Disculpas aceptadas.

¿Qué hacéis aquí?

-Si hay que reconstruir esto habrá que empezar, ¿no?

-Espera que te ayudo. -Gonzalo...

El único hueco que no encontramos es ese de ahí, no lo vemos.

¿Es en estas ruinas donde quieres que mi hijo de clases?

-Nosotros nos vamos a otro sitio. Antes sí era un sitio...

...para nosotros, pero... -Ahora nos vamos.

Floro, Cipri.

Gracias.

En un tiempo, esta escuela volverá a ser como era.

Y si es digna para mi hijo, también para el tuyo.

-Necesitarás más que tiempo para que esto no se caiga...

...en la cabeza de tus alumnos.

Te dije que no estaba en venta.

¿Qué? No te estoy comprando. Considéralo tu primer sueldo.

No recordaba lo tozuda que eras.

¿Te das cuenta qué es que un noble estudie donde plebeyos?

¿Qué dirán en la corte?

Pienso que es lo mejor para él.

Vale, vendrá a clase, pero si hay problemas irás a palacio.

Entiendo que sólo hablamos de su educación.

Eso te quedó claro cuando estuviste en mis aposentos.

Una cosa más.

Tienes que saber que soy una mujer paciente.

Muy paciente.

Buenas noches, Satur. -Un minuto y cena lista, ¿eh?

Hola, hijo.

-Tres sacos de trigo que me han dado.

Nos vamos a poner de gachas que ni Carlos V.

Y gracias al Águila Roja.

¿Alonso, qué estás haciendo?

Te dije que no volvieras a escribir a tu tía.

-Pero sólo hacía cuentas, como no hay clase...

Lo siento, hijo.

Tuve un día muy duro, anda ve a buscar agua para la cena.

-Bueno.

-Difícil misión os habéis asignado.

Padre y héroe a un mismo tiempo.

¡Alonsillo!

-Majestad.

-Dime que traes buenas noticias.

-Así es, majestad. El problema de la comida...

...para el pueblo se soluciona. En unos días,...

...los almacenes clandestinos los desmantelarán los ciudadanos.

-Bien.

-Tuve que... -No quiero saber cómo lo hiciste.

Pero el pueblo no debe pasar hambre.

¿Algo más?

-No, majestad.

Puedes retirarte.

Agustín...

-¿Sí, majestad?

¿Sigues cuidando de mis hijos?

-Como si fueran los míos, majestad.

-Gracias.

Gonzalo...

Gonzalo, despierta.

¿Qué haces aquí, Margarita?

He recibido las cartas de Alonso pidiendo ayuda, vine cuando pude.

Sabes que no eres bienvenida.

Sé, perfectamente, lo que piensas de mí.

Pero mi sobrino me necesita y estoy aquí solo por él.

Tonterías.

Podemos valernos por nosotros mismos.

Alonso me envió más de diez cartas.

No puedes con esto solo, necesitas ayuda.

¿Tu ayuda?

No puedes estar aquí después de lo que nos pasó.

Han pasado muchos años, no puedes tenérmelo en cuenta.

Márchate. ¿Es que nunca me vas a perdonar?

Por lo menos déjame ver al niño que acabo de llegar de Sevilla.

Cierra la puerta al salir.

-Un lugar confortable, buen fuego...

Ay, Satur, cómo has prosperado.

Pagarán por lo que hicieron.

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Águila Roja - T1 - Capítulo 1

19 feb 2009

Gonzalo, un simple maestro de escuela, celebra la navidad junto a su mujer Cristina y su hijo Alonso. Mientras, un grupo de encapuchados asiste a una reunión secreta. Uno de sus miembros, el capitán Rodrigo, es acusado de traición pero consigue escapar. Perseguido por los hombres del comisario, se cruza con Cristina. Ésta es arrestada y torturada. Gonzalo encuentra a su mujer en la calle, que muere en sus brazos. Jura venganza y se convierte en Águila Roja para encontrar a los asesinos de su mujer y ayudar al pueblo.

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