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No recomendado para menores de 12 años Águila Roja - T9 - Capítulo 114
Transcripción completa

Es el duque de Rueda,

él le contó la verdad a mi amo, ¿por qué le ha matado?

A veces hay que manipular las cosas para conseguir lo que quieres.

¿Lo que dijo este hombre no era verdad?

MALASANGRE: El rey ordenó la muerte de su esposa.

-Quiero ver a Gonzalo de Montalvo.

¡So!

-¿Quién es usted?

-Xiao Mu Bai. Su maestro.

-¿Qué ha pasado?

-La encontré en el bosque

y no recordaba su nombre ni donde vivía.

Y luego se ha desmayado.

¿Cómo permitió que yo trajera a mi amo a Palacio?

Solo quiero decir la verdad.

No me voy a callar una cosa tan vil, tan sucia, tan miserable.

Si dices la verdad, tu amo matará a su padre.

Y su padre, ¿es un labriego? ¡No!

Su padre es el Rey de las Españas.

-¿Y es la primera vez que visita la Villa?

¿Quiénes son?

-Guerreros de la dinastía Ming. Enemigos de mi Emperador.

-Su cerebro ha sufrido un ataque. Quizá tiene alguna parte dañada.

Mi cerebro... está dañado...

Esta tarde hay una reunión aquí en Palacio.

Recibiré a algunos nobles descontentos con Felipe IV.

Debo convencerlos para que estén de mi lado.

Este es tu discurso.

¿Un discurso?

Gonzalo. ¿Pasa algo?

Anoche llegaron a casa unos soldados y un anciano, todos chinos.

¿Ha llegado mi maestro?

¿Y el niño? ¿Está a salvo?

¿Quién os atacó?

Guerreros de la dinastía Ming.

Sacaremos al niño de la Villa

y encontraremos la manera de volver a China.

Los Ming... los Quing... o sea... los Quing contra los Ming.

Ay, Dios mío.

¿Estás bien?

Sí.

Gonzalo.

-Vengo por ti.

CRIADA: ¡No le pegues! -¡Suéltame!

Os vais ya.

-No volveremos a vernos.

-¡Ahí está! ¡Lo ha matado ella! ¡Cogedla!

-¡No!

-¡Verás lo que pasa si matan a uno de los nuestros!

¡Colgadla! -¡No!

Nunca serás reina. Ya no.

¡Hernán!

¡Ayuda!

Sé quién es Águila Roja.

¡Lucrecia! ¡Vuelve!

-Lo que debe decir esta mujer afecta a la seguridad del Reino.

-Habla.

-Sé la verdadera identidad de Águila Roja.

-Por fin daremos caza al Águila Roja y además, en su propia casa.

Sátur, Sátur.

Estaba buscándote. ¿Me estás rehuyendo?

¿Yo? ¿A usted, rehuyéndole? No, para nada.

Sátur, me has dicho que algo te preocupa,

y que yo no puedo ayudarte.

¡No me presione usted más!

¿O es que no puedo tener secretos?

¡Parece mentira que sea usted el que no lo entienda!

Sátur, te entiendo.

Sé lo duro que son los secretos,

por eso te ofrezco mi ayuda.

¿Pasa algo?

No, pero... me da la sensación de que todo el mundo me mira.

Cómo quiere que no le miren,

ha estado usted una semana con el Rey

en el Palacio Real, normal.

Supongo que algo así no pasa desapercibido.

¿Entramos?

Cipri nos ha preparado una cena de bienvenida.

¿Los hombres están desplegados? ¿Está todo listo?

¿Qué sucede? ¿Por qué habéis dado órdenes sin mi autorización?

Porque he descubierto la identidad del Águila Roja.

¿Quién es?

Vuestro hermano.

No puede ser. No puede ser.

¡Paradle!

¡Lo mataré con mis propias manos!

Salid.

Os mantendréis al margen.

No he corrido el riesgo de engañar al Rey

para que vuestro orgullo lo eche todo a perder.

¿Engañar al Rey?

Su Majestad parte ahora mismo y cuando vuelva,

su amado hijo habrá dejado de existir.

-¿Qué ha sucedido majestad?

¿A qué viene tanta urgencia?

-Me reclaman.

Ha habido un problema con los nuevos galeones.

-El viaje a Guipúzcoa es muy incómodo

y muy largo, Majestad.

Quizá deba ir yo.

-La carta requiere la presencia del Rey.

Solo me ausentaré unos días, ¿qué puede pasar?

Pájaro, flor.

mariposa, corona.

escarpines, carroza.

Parece que mejora.

¿Es que aún no sabes que detesto que me den ánimos?

¿Qué haces?

Comprobaba si había cambiado de gustos.

Quizá con lo que le dio en la cabeza

se ha dado cuenta de que mi opción es la mejor.

Me encantan los hombres.

¡Así que ni se te ocurra volver a comprobarlo jamás!

¡Dejadme y marchaos de aquí!

¿Qué ha pasado?

Nada.

¿Nada? Has venido custodiado por dos guardias.

Algo ha ocurrido para te hayas pasado al otro lado de la ley.

¿Te divierte esto?

Porque puedo hacer que se te acabe la diversión en el acto.

Gonzalo de Montalvo está muerto.

¿Qué dices?

¿Cómo que muerto?

Por cometer el más estúpido de los delitos:

Ser el Águila Roja.

¿Gonzalo?

¿El Águila?

En estos momentos estará tranquilamente en su casa,

ajeno a su siniestro futuro.

No tiene escapatoria. Nadie va a ayudarle.

¡Déjame!

¿Quieres ir a avisarle?

La próxima vez que quieras verlo, estará bajo tierra.

Entonces, ¿es verdad eso de que el Palacio Real tardaron

en construirlo más de cien años?

Yo no diría que tanto, Cipri.

Pero lo que si es cierto es que el aspecto actual se debe

a años de remodelaciones.

Las remodelaciones se hicieron encima de un castillo construido

por el emir Mohamed en el siglo IX.

¿Y cuántos caballos tiene el Rey?

Vale ya de preguntitas, ¿no Cipriano?

Que ni la guardia por la noche pregunta tanto.

Digo yo que habrá otro tema que no sea del Rey.

A mí lo que más me ha sorprendido ha sido el Rey.

Bueno. ¿Ah, sí?

Sí.

Nos ha tratado mejor de lo que pensaba.

Es como que no parece un Rey, ¿no?

Te trata con cercanía.

Habría que verle por las malas.

Todos tenemos nuestro lado oscuro.

¿Qué pasa?

¿Que te has vuelto un finolis y ya no te gusta mi comida?

Es que esto, Cipriano,

lo vomitan hasta las cabras.

Pero no es por eso, así que tranquilo.

Venga. Tengamos la fiesta en paz.

Quiero proponer un brindis.

Sátur.

Que aunque haya malos momentos,

también hay que saber disfrutar de los buenos.

-¡Quietos!

¡Quieto todo el mundo!

-¡Alto! -¡Tú no te muevas!

¡Siéntate!

-¡No os mováis!

-Gonzalo de Montalvo, quedas detenido.

No tienen ningún derecho a entrar en mi casa. ¿De qué se me acusa?

Es inútil que finjas, te han delatado.

Estás condenado a muerte por ser el mayor enemigo de este reino.

El mayor traidor que han visto nacer estas tierras.

Por ser el Águila Roja.

-¿El Águila Roja?

¡No, no, no, no!

No. ¡Les han mentido!

¿Usted sabe con quién está hablando?

¡Este hombre acaba de estar con el Rey!

-¡Venga, vamos! -¡Que no escapen!

(Gritos)

-¡Venga!

-¡Id a por él! ¡Apresadlo!

¡Vamos!

¡Amo!

(HOMBRE CHILLA)

¡Amo!

¡Vamos, amo!

(GRITAN)

¡Ayuda amo!

¡Tirad la puerta!

¡Cipri, corre!

Sujeta la puerta. (CIPRI GRUÑE)

¡Vamos, ayúdame!

CIPRI: ¡Vamos, Sátur!

¡Las ventanas! ¡Alonso, las ventanas!

¡La calle está llena de guardias!

(Disparo)

¡Apártate!

(JADEA) Sal de ahí.

¿Qué vamos a hacer, amo?

(Golpes en la puerta)

¿Qué vamos a hacer?

(Golpes en la puerta)

Gonzalo de Montalvo debe morir.

(Golpes en la puerta)

¡La están tirando abajo, no tardarán en entrar!

¡Piense en algo, amo!

Saldremos por el tejado.

¿Los cuatro por el tejado? Es la única salida. Vamos.

¡Vamos!

Hijo,

tienes que salir de aquí.

Vamos.

¡Rápido! ¡Venga!

¡Tirad la puerta, tiradla!

¡Apresadles!

(Golpes en la puerta)

¡Vamos! Los detendré para daros ventaja.

No pienso dejarle solo. ¡Está acorralado!

Sátur, cuida de mi hijo.

¿Y quién cuidará de usted? ¡Son muchos guardias!

Ya lo hemos hablado. Tú sabes huir por los tejados.

Nos veremos en el bosque del álamo negro.

¡Prométamelo! ¡Prométame que nos veremos allí!

Te prometo que haré lo que pueda.

¡Vamos, entrad y apresadlo!

(Explosión)

(SUSURRA) ¿Y si...?

¿Y si no llega?

(SUSURRA) Va a llegar.

Llevamos aquí toda la noche.

Tendría que haber llegado ya.

Puede que...

Shh...

¡Ni se te ocurra decirlo!

¡Yo he visto salir al amo de cosas peores!

¡Derrotar a un ejército entero!

¡No puede morir!

No tendríamos que haber venido.

Ni haberlo dejado solo.

Hicimos lo que teníamos que hacer.

Mírame, Alonso, mírame.

Desde que supe que tu padre era el Águila Roja,

solo ha querido una cosa de mí.

Que si llegaba a pasar esto,

te pusiese a salvo.

Un guardia, un guardia. ¿Qué hacemos?

Nos ha visto, que viene.

Shh...

No nos van a coger.

Habréis cogido al Águila Roja,

pero con su hijo no lo conseguiréis.

¿Me oyes?

Sabía que lo harías bien.

(RÍE) ¡Amo!

Shh... ¡Hijo!

¿Cómo estás? Cipri.

Vamos, tenemos que ponernos a salvo.

Eso fácil decirlo pero no hacerlo.

Todos los caminos están tomados por la guardia.

¿Cómo vamos a salir de aquí?

(SOLLOZA)

El maestro no estaba entre los guardias muertos.

Han buscado por todos lados y no hay ni rastro de él.

(SUSPIRA ALIVIADA)

¡Ay!

¡Sí!

¡Ay!

Un hombre tan inteligente como él,

tenía que lograr escapar.

Si es que está lleno de virtudes.

Es guapo, alto, fuerte.

¿Se encuentra bien?

¿Está bien? ¡Hábleme!

¡Hábleme! (INQUIETA) ¿Me oye? ¿Me oye?

¡Claro que te oigo!

Pensé que le estaba dando otro ataque.

Pues no, solo estaba pensando.

Acabo de darme cuenta

de que me he acostado con el Águila Roja.

¿Cuántas mujeres conoces que hayan fornicado con él?

¡Una leyenda!

Y yo estuve con él en la cama.

debajo, encima, delante.

Conmigo puede ahorrarse los detallitos.

De diminutivos nada.

Para tu conocimiento, su katana no es lo único que tiene mítico.

Eso ahora de poco le va a servir, en estos momentos.

Hay guardias por todas partes,

no tiene salvación.

Todo esto no estaría sucediendo si no le hubieran delatado.

¿Quién habrá sido el malnacido que lo ha hecho?

¡Es a él a quién deberían matar!

¡Ese hijo de perra va a pagar!

(SUSPIRA)

Vaya, vaya.

Ha estado toda una vida haciéndonos creer a todos

que era un simple maestro de escuela,

Y sin embargo se escondía aquí, en su propia casa.

¡Se ha burlado en nuestras propias narices, Comisario!

¡Sois un inepto!

¡Debisteis haberlo apresado hace mucho tiempo!

No olvide con quién está hablando.

Sé perfectamente con quién estoy hablando.

Con el menos virtuoso de los dos hermanos, sin duda.

(Golpe)

Cuando yo sea Rey de las Españas aprenderá a valorar mis virtudes.

O le enseñaré a hacerlo.

Está bien.

Mejor será que unamos fuerzas para apresarlo cuanto antes.

Al fin y al cabo ahora jugamos con ventaja.

Sabemos de quién se trata.

¿Estáis seguro de que no vais a dudar por vuestro parentesco

en el momento de apresarlo?

¿Dudar?

No sabe cuánto se puede llegar a odiar a alguien

con el que compartes orígenes.

Ese miserable será mío.

Por fin veré cómo sus ojos se vuelven sumisos,

mientras me suplica clemencia.

Que así sea.

¡Dime quién le ha delatado!

No tengo por qué decírtelo.

¡Dímelo!

Métete esto en la cabeza. No te voy a decir nada.

Este asunto no te incumbe.

¡Te seguiré allá donde vayas

hasta que me digas quién ha sido el bastardo que le ha entregado!

Las desdichas de un hombre

siempre vienen de una mujer.

¿Ha sido una mujer?

La dueña del nuevo burdel.

Requieren nuestra presencia en la puerta Norte, vamos.

Joder, por un pelo.

¿Qué vamos a hacer, Gonzalo?

Esperaremos aquí hasta que anochezca.

Amo.

Han estado a punto de descubrirnos,

y volverán en cualquier momento. Tenemos que irnos.

Siendo tantos no lo conseguiremos.

Idos sin mí.

No. Yo os he metido en esto, y yo os sacaré. A todos.

El chiquillo que está. está completamente descolocado.

Debe tener una empanada en su cabeza el pobre.

No tenía que haber pasado esto. Nunca.

Cipri. vigila la entrada.

Te prometo que vamos a salir de esta.

Eres el Águila Roja.

Eso parece.

He hablado contigo en el tejado desde que soy un niño,

he estado a punto de matarte.

¿y siempre has sido tú?

Todos estos años, te he tratado como un cobarde.

Bueno, míralo de otra manera,

me has ayudado a mantener el secreto.

Te he despreciado.

me he avergonzado de ti.

¿cómo lo has aguantado?

Protegerte era más importante que lo que yo sintiera.

Ya, padre,

pero yo sé que te he hecho daño.

y tú no te merecías eso.

Perdóname.

¡Eh!

Para un padre, un hijo siempre está perdonado.

¿No pensabas decírmelo nunca?

Solo en el caso de que me ocurriera algo.

Con una carta.

Padre.

Prefiero haberme enterado así.

Así puedo decirte todo lo que te admiro.

Saldremos de aquí.

JUSTINO: Esto no es de recibo.

Ese hombre merece un monumento, no cerrar su casa.

Justino, habla más bajo.

-¿Y quién nos va a proteger ahora?

¿Quién va a velar por el pueblo?

-(SUSURRA) Justino, te van a oír.

-¿Quién parará a los guardias cuando exijan impuestos?

-¡Te van a apalear!

Que no, Mari.

Nosotros ahora vivimos en comodidad

pero no olvidemos de dónde venimos.

-Tú di que sí, padre,

pero este de aquí, necesita una canastilla.

-Sí, vámonos, que el mimbrero nos cierra el puesto. Venga.

Va. Va.

¿Alguien sabe algo

que nos pueda ayudar a capturar al Águila Roja?

Era vuestro vecino.

¿Nadie ha visto nada?

¿Ni siquiera por dónde huyó?

Muy bien.

Vosotros, detenedla.

¡No, no, por favor. por favor, dejadme!

FLORA: Anda. Deja.

Que ya. ya lo pongo yo.

-¿Por qué te has levantado?

Todavía no estás recuperada.

-No debías haberme salvado.

-Te iban a colgar.

-Anaís, yo ya soy perra vieja,

y mi vida más pronto que tarde va a acabar.

-¡No sigas por ahí!

Tú me sacaste de la calle, me diste comida, cariño.

Me cuidaste.

¡No iba a dejar que te colgaran!

¡Eres la única madre que he tenido!

Lo mal que lo debes estar pasando.

Encuentras a un hombre y...

¡Me cago en la vida!

¡Furcia asquerosa!

Eh, eh.

¡Suélteme!

¡Le has condenado!

¡Tú le delataste!

¿No tenías suficiente con vender tu cuerpo

que le has vendido también a él?

¡Como le encuentren, estás muerta!

¡Estás muerta Anaís, muerta!

-Tiene razón.

Yo le he condenado.

Tiene razón.

-¡Se acabó!

Sécate esas lágrimas.

Vamos a echarle un capote a tu maestro.

-¿Pero cómo? Si está todo rodeado de guardias.

Es imposible.

-Guardias hay muchos,

pero putas hay más.

Y a él también.

¡No, no, clemencia! Yo no he hecho nada.

Y a ella.

No, por favor.

Ellos serán vuestro ejemplo.

Si alguno de vosotros siente el deseo de ayudar al Águila Roja,

que sepa que le espera

una muerte igual de lenta y terrible que la de ellos.

¡Adelante, hacedlo!

Si esperamos al anochecer, saldremos caminando por el río.

No sé.

Puede que los guardias no nos vean, pero nos escucharán.

O nos olerán.

Tenemos que intentarlo.

Me jode decir esto, pero el Cipriano tiene razón.

Somos demasiados. Coja al chiquillo y escapen.

Vamos a seguir unidos.

¿No se da cuenta? ¡Cuatro personas somos demasiado bulto!

¿Nos damos la mano y vamos chapoteando por el río?

No voy a dejar a nadie atrás. ¡A nadie!

¿Y cuándo consigamos escapar?

¡Usted no ha robado una ristra de chorizo, es...

es el Águila Roja!

¡Se ha mofado del imperio español un día sí y otro también!

Saldremos de este país.

Y nos perseguirán dónde vayamos.

¡Emitirán una orden de esas, de captura internacional!

(Relincho)

¡Alguien se acerca!

Escondeos al fondo.

Escondeos. Venga, vamos.

(Pasos)

MUJER: ¡Oh!

¿Me buscas a mí? ¿Eh?

Soy yo. Soy yo.

¿Qué haces aquí?

Estamos recorriendo el bosque buscándote para ayudarte.

¿Ayudarme?

¿Ahora quieres ayudarme?

Tú eres la culpable de esto, tú me has delatado.

¡Has arruinado la vida a mi amo y a su hijo,

¡Y a mí también, cojones!

Puedo ayudaros a huir.

¡No le crea ni una palabra! ¡Pero ni una palabra!

¿Cómo puedo confiar en ti?

¿Y si ayudas al que quiere capturarme?

¿Cuánto te han pagado? Dime, ¿Cuánto?

Quiero ayudarte.

Y sé cómo hacerlo. Por favor.

Por favor.

¿No puedes ir más deprisa?

-Anaís, esto es un carro de caballos, no una cuadriga.

Y vosotras, alegrad esas caras.

¡Somos mujeres de vida alegre, sonreíd, leches!

So.

(EL CARRO SE PARA)

So.

FLORA: Muy buenas. ¿En qué les podemos ayudar?

-Soy yo quien hace las preguntas.

¿Dónde vais?

-Vamos a Valladolid, a visitar a unos familiares.

¿Ocurre algo?

-No tenéis aspecto de visitar familiares.

Ni siquiera tenerlos.

-Me gustan los hombres uniformados.

-Está bien.

No vamos a hacer ninguna visita a nadie.

Hemos comprado alcohol y vamos a revenderlo en las afueras.

La vida en estos tiempos es dura, ya sabe.

-Lo sé y también sé que no puedo creer nada que diga una ramera.

Comprueba que dice la verdad.

-Es vino de Calahorra.

Es una pena desperdiciar algo tan valioso.

Sería como tirar oro.

-Esto es contrabando y está penado

con una multa.

Llevadlas de nuevo a su burdel.

-¿Volver? No, no.

Podemos llegar a un acuerdo.

-Cuando lleguéis, que paguen la multa y volvéis inmediatamente.

Hay que encontrarlo.

¡Ey!

FLORA: ¡Ey!

Queda un poquito de sangre en esa punta.

La pulcritud es fundamental para cualquier ambiente de trabajo.

Aunque no he venido a hablarte de limpieza.

Vengo a pedirte algo.

Si me lo das, a cambio recibirás esto.

No he conocido a nadie, ni a pobres ni a ricos,

que se hayan resistido a algo así jamás.

Todas estas joyas serán tuyas,

si cuando cojáis al Águila Roja,

me lo entregas a mí.

¿No vas a decir nada?

¿Eres mudo?

Me ha tocado el tonto del calabozo.

GUARDIA: En nombre de la ley queda usted detenida.

¿Qué estupidez estás diciendo?

Se la acusa de cometer soborno,

además de intento de auxilio a un enemigo de la corona.

¡No, no, por favor!

¡Yo no he hecho nada!

¡No he hecho nada, lo juro!

¡Estate quieto!

-Qué brutalidad.

-Hija, no mires.

-¡Au!

-¿Qué pasa? -¿Qué pasa?

-¿Qué? ¿Qué?

-No me encuentro muy bien.

-Claro que no te encuentras bien, como que estás de parto.

¡De parto!

Vamos. -¡Me duele! (GIME)

¡Exijo que me suelten!

¡Sáqueme de aquí! ¡Sáqueme de aquí!

¡Sáqueme de aquí!

¡Sáqueme de aquí!

Hernán. Eres tú.

Veo que ya te han contado.

Prepara los correajes.

¿Qué vas a hacer?

Sólo quería ayudar a Gonzalo por nosotros.

Ajústalos bien, no quiero que se mueva con los pinchos.

Hernán, escúchame.

Le iba a ayudar a escapar.

Así saldría de nuestras vidas, no estaría entre tú y yo nunca más.

Ese era mi plan.

¡Si Gonzalo huyera, su vidasería peor que la muerte!

¡Allí donde fuera, sería un desgraciado,

él y todos los que le acompañen!

Hernán, tú eres un experto en dilatar el sufrimiento,

eres el hombre más cruel que conozco.

Sabes que es lo mejor.

(Golpes y ruidos de cadenas)

Tienes razón. Soy un hombre cruel.

Y te aseguro que morirá de la manera más agonizante que haya.

¿Qué? ¿Qué?

No. No. ¿Qué me vas a hacer?

¿Qué me vas a hacer? ¿Qué me vas a hacer? Por favor.

Por favor.

(HOMBRE GRITA DE DOLOR)

Disfruta del espectáculo en primera fila, querida.

(HOMBRE GRITA DE DOLOR)

-¡Con cuidado!

-Tengan, lo suyo.

Lucía, acompaña a los señores.

Jasmina, la puerta.

¡Oh! ¡Ah!

Joder,

qué mareo, por Dios.

Casi echo los higadillos.

Alonso, ¿estás bien?

Menudo viaje hemos pasado.

La cueva no era segura, pero estaba más cerca de las afueras.

¡Pasamos de Málaga a Malagón! ¡De la sartén a las brasas!

Han hecho lo que han podido.

Ya sabía yo que podíamos fiarnos del plan de una mujer.

-¿Me pueden dar un poco de agua?

-Claro.

-Y algo de comer. Llevamos días sin llevar nada al estómago.

-Sí, seguidme.

-¡Con cuidado!

Tenemos que irnos de aquí ya.

No, Sátur.

Nadie pensará que estamos en casa de quien nos ha traicionado.

¡Pero que esto es un burdel!

¡Y este reino es más de meretrices que de misas!

¡No ve que no para de entrar gente!

El Rey.

Él me ayudará.

¿El Rey? ¿Y si ha sido él quien ha ordenado su captura? ¿Qué?

No ha sido él.

Es mi padre.

Ese padre ya le dejó tirado una vez, le recuerdo.

Esta vez no.

Esta semana he visto cómo me miraba.

Confío en él, Sátur.

Tengo que volver al palacio.

¿Pero cómo va a ir usted al palacio real?

¡No ve que es el hombre más buscado del reino!

¿Qué se va a presentar allí con un cartel en todo lo alto?

No tengo otra opción, Sátur.

Mande un recadero, que le avise por usted.

Ya has visto a esa pobre gente en la calle.

Debo ir yo.

No, venga aquí.

Voy a ir yo.

No, después de estar allí,

pueden reconocerte, es muy arriesgado.

Yo conozco el Palacio Real al dedillo.

¿No se acuerda de que antes de desayunar yo daba un garbeo

reconociendo cada ala nueva?

¿Qué puede salir mal?

Todo, Sátur. Todo.

Tiene usted razón, me he venido un poco arriba.

Pero confíe en mí, lo voy a conseguir.

Si cogen a uno de nosotros, nos cogen a todos.

Harán lo que sea para saber dónde estamos.

Sí, que lo harán, sí. Pero yo no voy a decir nada.

Que yo tengo pocas virtudes pero cojones, los tengo todos.

Su paradero se irá conmigo a la tumba.

Solo te pido justicia.

Mi hijo es el legítimo heredero de la corona de las Españas.

Procede de una estirpe de reyes, nadie ha de ocupar su sitio.

Te ruego que apresen a ese bastardo de Gonzalo de Montalvo.

Ayúdame, Señor.

CARDENAL: Todos pedimos por un mismo propósito, Majestad.

-Y habría comenzado antes mis súplicas

si se me hubiera comunicado que era hijo del Rey.

Tú lo sabías, ¿no?

-No puedo negarlo, así es.

-Hemos sido más que confesor y feligresa,

has estado entre mis sábanas. ¿Por qué no me lo dijiste?

-Siento haberos ofendido señora.

Pero ese es un asunto que compete exclusivamente a vuestro esposo,

el Rey.

(SOLLOZA) ¿El rey?

¡Yo soy la madre del legítimo heredero!

¡Su Majestad ha mostrado más afecto por ese don nadie en dos días

que por mi hijo en toda su vida!

-Y os ruego que me disculpéis,

pero es un asunto que no debe preocuparos más.

Los días de ese don nadie han llegado a su fin.

-Antes de que regrese el Rey, tiene que estar muerto.

-No te preocupes,

Sátur es muy listo y llegará al Rey.

Lo sé.

Esto es para ti.

No sabe cómo la que yo hago pero está caliente.

Gracias Cipri, pero no tengo hambre.

Bueno.

Gonzalo,

quizás no es el momento.

pero quería preguntarte algo.

Claro.

Me preguntaba...

Vamos, quería saber...

¿cómo consigues deslizarte por los tejados sin caer?

Pues como todo en esta vida, Cipri, con mucha práctica.

Claro.

Si es que te veo y todavía no lo creo.

He estado compartiendo mesa con el mismísimo Águila Roja.

No soy nadie excepcional,

solo soy un hombre más.

Gonzalo,

yo no soy muy bueno con las palabras.

Pero pase lo que pase, para mí y para muchos

tú serás el mejor hombre que vieron nacer las Españas.

Muchas gracias.

ANAÍS: Perdona.

No quería molestarte pero no sé cuándo podremos volver a hablar.

Quería explicarte por qué lo hice.

Ahora las razones ya no importan.

Es lo peor que he hecho nunca, pero debía salvar a Flora.

Es la persona que más quiero y la iban a colgar aquí mismo.

A veces hay que elegir.

Ha sido la decisión más difícil que he tomado jamás.

Pues no tendría que haberlo sido.

Yo soy un maestro y Flora es como tu madre.

No eres solo mi maestro.

¿No es evidente?

Estoy enamorada de ti.

Lo sabía.

Sabía que era la alcoba de su Majestad.

Ahora solo esperar a que venga su Majestad a dormir.

¿Dónde puedo esconderme yo?

Aquí no "cabo".

Tengo que esconderme.

Vaya austeridad, leche.

(Puerta)

¿Quién es usted? ¿Qué hace aquí?

Yo...

Tengo una cita con su Majestad.

He quedado aquí, ahora.

Imposible.

Su Majestad está de viaje a Guipúzcoa.

¿De viaje? ¿Cómo de viaje? Si... si yo necesito verle.

Llega usted un día tarde.

Partió anoche con su consejero Malasangre.

Le acompaño fuera.

No, le digo que yo necesito verle. ¿Cuándo va a volver?

-¿Qué sucede?

-Pregunta por el Rey. Ya le he dicho que no está.

-Quizá pueda ayudarle yo.

No, no es que me iba ya, que estoy muy ocupado.

-Quehaceres tendrá muchos, pero modales pocos.

¿Quién es usted que no se descubre ante su reina?

-¿No ha escuchado a su Majestad?

-Eres el lacayo del maestro.

¿Dónde está? ¿Dónde se esconde?

¡A mí la guardia!

¡Uh!

(NIÑO LLORA)

Suelta a mi hijo.

Deje que me vaya.

(NIÑO LLORA) ¡Suéltalo!

No le haré nada. Deje que me vaya.

¡Dame a mi hijo!

Deje que me vaya.

¡Dame a mi hijo!

-De verdad, se lo agradezco, pero no quiero dormir,

y no creo que pueda.

-¿Pero cómo que no?

Llevas dos días sin pegar ojo.

Cuando uno está como tú,

ha de tener la cabeza despejada y las piernas descansadas.

Anda, ayúdame.

Dame eso, dame esa colcha, hombre.

Venga, gracias.

Y te lo digo yo, eh,

que me pasé media vida

con el culo apretado huyendo con mi madre.

Ella robaba.

Y yo nunca sabía cuando iba a volver, a comer, o dormir.

Así que hijo, hazme caso y túmbate en esa cama.

-De verdad que no...

-Ni de verdad, ni peras, ni peros, ni gaitas.

Échate, he dicho.

-Venga,

verás que todo esto acaba bien.

-Si lo conseguimos, todo lo que tenemos se quedará atrás.

-No, todo lo importante lo llevas contigo.

Tu padre, Sátur. yo.

-Pero ella no.

-¿Ella?

¿Tienes novia?

-Hablo de mi tía.

-Ah.

Claro, sí. No había caído.

-No volveré a saber nada de ella, Cipri.

-Bueno, pero... podrás escribirle.

-¿A dónde? No sé dónde vive.

-Pues ya lo descubriremos.

-Si nos vamos lejos, va a ser imposible.

Y no voy a volver a saber nada de ella.

Nunca más.

-Sé...

Sé dónde vive.

-¿Qué?

-Tiene una cabaña en el bosque.

-Tengo que verla.

-No. No puedes salir de aquí, es peligroso.

Lo único que podríamos hacer

es que tú le escribieras

y que una de estas muchachas le llevara la carta.

-Sí.

-Voy a por papel y tinta.

(Gritos de parto)

¿Se sabe ya algo? No se oye nada.

(UN BEBÉ BALBUCEA)

¡Ya ha nacido! ¡Ya ha nacido!

(EL BEBÉ LLORA)

-Aquí tienes a tu nieta.

-¿Nieta? ¿Es una niña?

-Sí.

-¿Tiene todos los dedos?

-Todos, de pies y manos. Se los he contado.

¡Huy!

(BALBUCEA)

-¿Cómo está la chiquilla?

-¿Cómo va estar, Justino?

¡Ay!

-¿Me permite?

-La veo tan chiquitilla.

-Va a estar en buenas manos. Voy a lavarla.

-Tendrá que bañarla.

¡Ay!

¡Ay, cuidado!

¡Ni hablar!

Haré que se marchen, pero primero voy a quitarles el niño.

Firmarán este documento y me darán su custodia

pensando que van a aceptar la propiedad de mis tierras.

(Pasos)

¡Dios!

¿Dónde estás?

¿Dónde te has metido?

¿Pero qué he hecho? ¡Tenía que haberme callado!

(Aleteo de búho)

¡Maldito pájaro!

¿Qué ha pasado? Os dije que no salierais.

Ha sido culpa mía, Gonzalo.

¿Por qué os ponéis en peligro?

Es que verás...

¿Qué hay aquí fuera para poneros en peligro?

Margarita.

¿Margarita?

Vive aquí, en este bosque.

Alonso quería despedirse.

¿Desde cuándo lo sabes?

¿Y por qué no me habías dicho nada?

Pues, porque, yo...

(Pasos)

¡Shh!

-¡Alonso!

Vaya la que has armado.

Vámonos de aquí ahora mismo.

-No. No la he visto y quiero verla.

-¿Verla?

Alonso, ¿sabes lo que dices?

¡No podemos pensar en eso, hay que ponerse a salvo!

Vamos, marchaos. Marchaos.

Ahora voy yo. Marchaos.

"Tengo que ausentarme por unos días.

Si desean algún trabajo,

escriban lo que quieren y pásenlo por debajo de la puerta

o esperen a que vuelva.

Atentamente, la costurera.

Margarita".

-¡Cipri! -¡Alonso!

¡Suéltame!

-¡Alonso! -¡Cipri!

¡Suéltame!

(CIPRI GRITA)

Toma, toma. Llévate a este niño al palacio real

y di que lo has encontrado en el lavadero del bosque.

Corre, venga, vamos. Echando leches.

Por Dios.

El tema del heredero ya está.

Ahora vamos al lío.

¿Dónde están estos?

¿Amo?

¿Cipri?

¿Alonso?

¿Los míos, dónde están?

No, no lo sé, acabo de llegar.

¿A que se han ido sin mí?

No, no, no, no me lo puedo creer.

Ay Dios mío, se han ido sin mí.

Me han dejado aquí tirado como un perro.

No es lo que piensas.

No, no, no.

El amo se ha ido sin mí

y ha decidido dejarme aquí para escapar, yo lo acepto.

¡Qué cojones, me ha dejado aquí tirado!

Que no es eso.

El zagal se ha escapado, el criado le ha seguido

y el padre ha ido también.

¿Cómo que se ha escapado?

Sí. No quería marcharse sin hablar con su tía.

¿Con Margarita?

Eso es, sí.

¡Pero porqué todo son pulgas! ¡Pero porqué todo son pulgas!

¡Amo!

Los han cogido, Sátur.

No me diga usted eso.

Los guardias han cogido a Cipri y a mi hijo.

Y no he podido hacer nada.

¿Has hablado con el Rey?

¿Sátur, qué pasa? ¿Has dado con él o no? ¡Contesta!

El Rey se ha ido de viaje.

¡Dadle las gracias a mi esposo! ¡Ha sido la mejor noche de mi vida!

Llevo buscándola desde ayer. ¿Dónde estaba?

Prefiero no hablar de eso.

Me temo que lo que voy a contarle tampoco va a ser de su agrado.

¿Gonzalo?

-Su hijo y su criado. Les han cogido,

No tardarán en tenerle a él.

-Venimos a presentarle a su nietecilla.

Mire qué hermosa que es.

¡Fuera de mi palacio, tú y toda tu familia!

¿Pero qué dice?

¡La niña es mía y vosotros os vais fuera!

-Justino, ¿qué está pasando, por Dios?

-Pero, Marquesa, que somos nosotros.

¡Firmaste esto!

¡No puede ser!

¡Yo no sabía que firmaba eso!

¡Echadles! Por favor.

¡Fuera de mi casa,

de mis tierras, de todas mis posesiones!

¡Fuera!

-¡No, por favor! -¡Mi nieta! ¡No!

-¡Tenga compasión! -¡Mi nieta! ¡Mi nieta!

¡No! ¡No!

¡Mi nieta!

¡No! ¡No!

-Por nuestra victoria.

-Ese pobre diablo está perdido.

Ningún padre dejaría morir a su hijo.

Y en cuanto llegue, lo estaremos esperando.

Con esto no va a ninguna parte, amo.

Es todo lo que he encontrado.

No es suficiente.

¿Cómo va a presentarse allí con un cuchillo jamonero

y un rodillo? ¿Estamos locos o qué?

Y tu cuchillo.

¿Mi cuchillo?

¿Se está escuchando?

Que ellos está esperando que vaya a por su hijo.

¡Le estarán esperando con todos los cañones!

¿Y qué quieres que haga, Sátur? ¿Que le abandone?

Pues no. No sé qué decirle.

Tiene usted razón, si un hijo se tira por un precipicio

el padre no se lo piensa y va detrás,

aunque no haya salvación posible.

Es lo peor que podría haber pasado.

Si hubieran cogido a mí solo, habría una oportunidad, pero así...

¿Ha pensado cómo va a hacerlo?

No.

Pero si no es con él, no voy a volver de allí.

La madre que me parió.

¿Pero seré desgraciado?

Guardé su traje de Águila Roja cuando huíamos de la guarida.

(RÍE)

Aquí está.

Aquí está la katana.

Y aquí...

aquí está su traje.

No servirá de mucho pero...

No, no se equivoque usted.

Hoy lo necesita más que nunca.

Los que se va a encontrar luchan peor contra el Águila Roja.

Este traje...

Este traje es un grito a la libertad,

este traje es el recuerdo de la fuerza eterna del Águila Roja,

este traje es...

Si se lo pone, se van a cagar por la pata abajo.

Esta vez no tienen temer al héroe.

Tienen que temer al padre.

¡Armas en posición!

¡Las puertas abiertas,

quiero que venga hasta aquí dentro!

Bien.

El queso ya está en la trampa.

Ahora solo falta esperar a que llegue la rata.

¿Qué estará esperando ese miserable?

No lo sé.

A ver si unos gritos le hacen salir de allí donde se encuentre.

¡Acuchilladlos!

(Relincho)

¿Qué es esto?

¿Qué está pasando aquí?

(Espada)

¡Ah!

¡Detenedlo!

¡Allí, allí!

¡Apresadlo!

¡Disparad!

¡Bajad! ¡Detenedlo!

-¡Ah!

-¡Padre!

¡Que entren los hombres del exterior!

(GUARDIAS GRITAN)

(Lucha de espadas)

Se acabó.

¡Ah!

¡Ríndete!

¡Ríndete!

(ALONSO GIME)

-Ahí llevan al Águila Roja.

¡Amo!

Tenías que ser tú.

Mi propio hermano.

¡Me avergüenzo de compartir tu misma sangre!

¡Acaba conmigo y déjame en paz!

Aquí está el alcantarillado que recorre el subsuelo

de la prisión. Podíamos entrar por él,

y llegar a la celda donde lo tienen encerrado.

¿Conoce a alguien que haya escapado de Santa Cruz?

La prisión está rodeada de soldados.

Mis hombres están preparados para tomar posiciones de inmediato.

¿Te vienes conmigo?

Es el vestido para mi coronación.

-Por fin, las Españas tendrán mejor destino.

-Así será.

-A veces es otro quien cumple la penitencia.

(Latigazos)

¡Ah! ¡Padre!

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  • T9 - Capítulo 114

Águila Roja - T9 - Capítulo 114

13 oct 2016

Por fin queda al descubierto la identidad de héroe del pueblo. El Cardenal y sus hombres irrumpen sin piedad en la casa de Gonzalo dispuestos a detener a al maestro, acusado de ser Águila Roja.

El Comisario, orgulloso, cuenta a la Marquesa lo ocurrido con Gonzalo: el maestro tiene sus días contados. Lucrecia intenta salvar a Gonzalo, pero ninguno de sus planes da resultado. Mientras, Sátur sabe que su amo está perdido y el único que puede salvarlo es el Rey. El criado lo arriesgará todo para ir al palacio Real e implorar por la vida de Gonzalo.

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  1. Catalina

    No se ve por favor arreglarlo

    22 oct 2016
  2. cata

    por favor los productores que sencargan que cargar los capitulos de agui roja, el 114 no se ve, intento verlo pero se queda bloqueado al a los dos segundos. muchas gracias. saludos cata.

    21 oct 2016
  3. Carlos

    Lo único que pido es que mala sangre mate al cardenal mendoza y soy feliz

    20 oct 2016
  4. Liz

    Emma nuño se fué de viaje invitado por un pariente me parece no recuerdo bien y al parecer se despidió de la serie por que ya tenía otros compromisos laborales Patrick Criado creo que no saldrá más ¿¿¿¿¿¿¿¿ saludos desde la ciudad de México tengo 9 años de ver y seguir la serie la mejor del mundo mundial mi favorita

    19 oct 2016
  5. EDGAR GIL ARREOLA.

    Disculpa que pregunte ustedes tomaron mi software

    18 oct 2016
  6. Emma

    Yo me perdí de algo! Donde está Nuño???

    18 oct 2016
  7. Bettina

    Adicta total a la serie. Me duele el corazón por el final y a la vez tengo la necesidad de seguir viendola!!!!

    16 oct 2016
  8. Liz

    Águila roja la mejor serie, mi serie favorita, capítulo 114 el mejor hasta hoy, te extraño ya y aún faltan dos capítulos que saludos desde la ciudad de México

    16 oct 2016
  9. Sarah

    Me encanta Águila Roja ¿¿ los actores son buenisimos, el decorado, el guión . .. muchas gracias, nos habéis regalado momentos inolvidables. Un saludo y un fuerte abrazo desde Italia ¿¿

    15 oct 2016
  10. Pluma Roja

    A mi también me ha enamorado la serie..por fin tenemos un superhéroe made in Spain..lastima que en dos capítulos ( los dos últimos) nos dejan huérfanos de aventuras... Larga vida a Águila Roja

    15 oct 2016
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