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No recomendado para menores de 12 años Águila Roja - T9 - Capítulo 108 - Ver ahora
Transcripción completa

-En Francia todo ha ido según lo esperado.

-En Francia todo ha ido según lo esperado.

(GRITA DE DOLOR)

-Traerás buenas noticias, supongo.

-En Francia todo ha ido según lo esperado.

Ella ya está en camino.

-Quiero todo dispuesto en mi palacio para esta misma mañana.

Os presento a vuestra futura esposa.

Me voy a casar con la marquesa de Santillana.

(SUSURRANDO) Todo será mío. Mío.

¡Deja eso! -¡Apartad!

¡Coge a ése!

Como Comisario, decreto la suspensión

de los castigos físicos hasta después de mi boda.

Es un contrato matrimonial.

Si no lo firmo, no habrá boda.

No me diga que quiere poner condiciones a su enlace.

Me prohíbe volver a ver a Gonzalo nunca más.

Si no firmas, no habrá boda;

y si no hay boda, nunca serás reina.

¿Qué estás haciendo para conseguir mi dinero? ¡No estás haciendo nada!

Me he enterado de que pretendes casarte, con el Comisario.

No puedes casarte con él.

Ya sabes que no es mi primera opción.

Éste es mi palacio. ¿Quién eres tú?

Mi futura esposa, tu futura reina.

¿Qué?

Te he sustituido.

Son engranajes.

Por lo visto, alguien ha estado haciendo pedidos de esto a mansalva.

El encargo era llevarlos todos al mismo sitio: el antiguo matadero.

-¿Por qué has tardado tanto? ALONSO: Me han intentado robar.

He conseguido escapar.

No entiendes nada, ¿verdad? Alonso es lo único que me queda.

Pero no le ha pasado nada.

¡Coge tus cosas y vete!

¿Qué haces vestida de novia?

Acepto lo que me pides.

¡Aparta!

-¿Quién son esta gente? ¿Qué vais a hacer?

-(SE ASUSTA)

-(GRITA)

-Sois lo único que tengo.

Está bien,

puedes quedarte.

No lo olvidaré.

Lo haremos a mi manera.

¿Y cuál es tu manera? ¿Llamar a la puerta?

(Golpetazo)

Un ejército.

¿Dónde está mi hermano?

La que has liado, hermanito. La que has liado.

Qué buen bandolero se ha perdido el mundo.

-¡No, no!

Por el poder que me otorga la Iglesia Católica,

yo os declaro marido y mujer.

Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

-Ha sido una gran idea deshacerse del criado.

Gonzalo confiaba ciegamente en él.

Ahora será más fácil ganarme su confianza.

-¿Y a éste? ¿Dónde lo llevamos ahora?

-A Tomelloso.

Ya había roto cuatro sillas a patadas

y no dejaba de molestar.

-Repartir libros entre los zagales pobres te honra, Gonzalo,

pero sería mejor darles "corruscos" de pan.

Espera, espera, espera. Éste no, lo metí por error.

Ése no voy a donarlo.

¿Por qué le tienes tanto aprecio? Todos los libros son iguales.

Éste lo escribió Sátur:

"La vida según Saturno García".

¡Lo que me faltaba por oír, Sátur escritor!

Esto es un insulto para Cervantes y para don Calderón.

Los grandes, a escribir; los normales, a trabajar.

Todos tenemos historias que contar, hasta el más corriente de nosotros.

Y encima con dibujitos.

¿Y esto qué es?

Un mapa de todas las mancebías del reino.

¡Anda que...! Imagínate que esto llega a los chiquillos huérfanos.

¡Vamos...!

No sería la mejor lectura, no.

Dámelo. Cuando vuelva Sátur, se lo doy.

¿Y dónde está, si puede saberse?

No lo sé, me dijo que se iba por unos días

por asuntos personales.

(Sintonía)

Necesito tu ayuda.

-¿Qué ocurre?

Han robado en mi palacio.

-¿Y? Avisa a los guardias.

-No puedo.

-¿Por qué?

No eres la primera persona a la que roban joyas y plata en esta villa.

-Han robado mis libros, todos.

-No es tan grave, los reemplazarás.

-Hay uno que no.

-¿Qué libro es ése?

-Uno que escribí yo.

-(MALASANGRE RÍE)

-Sobre nosotros,

sobre lo que hemos hecho,

cada detalle.

-¿Qué?

¿Qué...? ¿Qué detalles?

¿Qué has escrito? ¿Qué? -(LLORANDO) Todo.

-Pero, ¿tú sabes lo que has hecho?

¿Sabes lo que pasará si llega a manos de la Inquisición?

¿Lo sabes?

-No.

-¿Están nuestros nombres?

-El tuyo no, sólo escribí tu inicial.

Pero el mío sí.

-Entonces reza.

¡Reza... para que no lo encuentren!

-¡Vaya alegrón que se han llevado los huérfanos con los libros!

¡Ni que repartiéramos chuletones!

Mañana les llevaremos más, Cipri.

Alonso tiene aquí algunos libros de cuando era pequeño, así que...

Mira, éste.

¿Pasa algo?

Es de Margarita.

¿Qué hacéis en mi habitación?

-Mejor os dejo solos.

¿Qué es esto?

Son mías.

¿Te ha escrito Margarita y no me has dicho nada?

¿Sabes lo preocupado que he estado desde que se fue?

¡No sé nada de ella! ¿Por qué no me avisaste?

Porque ella me lo pidió.

¿Cuándo te ha escrito esas cartas? ¿Y dónde está? ¿Sabes dónde está?

Esto no es asunto tuyo.

¿Cómo puedes decir eso?

¡Esto no tiene nada que ver contigo, padre!

¡Me ha escrito a mí, no a ti!

Y me ha dicho que nos veríamos pronto.

¿La vas a ver?

Pero ella y yo solos.

¡Llevo tocando la maldita campanilla dos horas!

¿Pretendéis que me desvista sola?

¿Vosotros quiénes sois?

¿Dónde están mis criados?

Los he despedido a todos.

Llevaban a mi servicio toda la vida.

Desde hoy, entraréis a formar parte de este palacio.

Ante cualquier duda,

os dirigiréis a mí.

Desde hoy,

yo seré vuestro dueño y señor.

¿Lo habéis entendido?

¿Me ha hecho llamar?

No, he sido yo.

Ya no eres nuestra ama de llaves.

A partir de ahora, te encargarás de limpiar los pozos ciegos y letrinas,

de señores y criados.

Marchaos.

¡Marchaos!

¿Cómo has podido tomar esta decisión sin contar conmigo?

Soy tu marido, no tengo que darte explicaciones de nada.

Está bien.

En ese caso, ya que has decidido que mi doncella

se dedique a limpiar heces, me dispongo a seleccionar...

Ya te he elegido yo una,

te está esperando en tus aposentos.

Por cierto, he organizado una fiesta para celebrar nuestro matrimonio.

No hay nada que celebrar.

(Música romántica)

Cipri, deja la silla donde está...

y vete a dormir.

Yo...

ya sé que es meterme donde no debo,

pero... tienes que encontrar a Margarita.

¿Te crees que no me gustaría?

Es en lo único que pienso desde que se fue.

¡Pues hazlo! Coges a tu hijo y le sacas dónde está.

Le obligas, que a veces hay que poner a los chavales en su sitio.

Si hubiera querido verme, me hubiera escrito a mí... y no a Alonso.

¿Y si no la ves nunca más?

¿Y si se va al extranjero o... o más lejos?

Si llega ese momento, tendré que...

respetar su decisión.

¿Sabes lo que yo daría por estar en tu lugar?

¿Por ver otra vez a Catalina?

Aunque fuera un instante.

Cipri...

Lo daría todo.

Todo.

Hasta la vida.

Tú puedes hacerlo.

Yo ya no.

-Gracias.

Con el hambre que hay y la gente tirando la comida...

Ya que vas a ser mi nueva doncella

y vamos a pasar mucho tiempo juntas,

debes saber algo.

Me gusta hacer lo que me venga en gana; entrar y salir.

Si mi esposo el Comisario se entera del más mínimo detalle de mi vida,

haré un dosel con tus pellejos.

¿Lo has entendido?

Y ahora, que preparen mi carroza.

¿Eres muda o tonta? ¡Contéstame!

Lo siento, señora, no tiene carroza.

¿Cómo que no tengo carroza? Tengo diez.

(Pasos acercándose)

Esta criada es retardada, Hernán.

¿Se puede saber qué dice de mis carruajes?

Que no tienes ninguno a tu servicio.

¿Y puedes explicarme cómo voy a moverme si no tengo carruaje?

Si quieres salir, tendrás que pedirme permiso.

¿Qué?

Todas las mujeres piden permiso a sus maridos para salir de casa.

Tú no vas a ser menos.

Está bien.

¿Puedo usar el carruaje?

¿Para qué?

Para dar un paseo.

No te concedo el permiso.

Voy a salir, quieras o no.

Atraviesa esa puerta y te repudiaré.

Te quedarás sin nada.

¿He de recordarte las leyes del matrimonio?

Todas las posesiones de la mujer pasan a su marido,

a mí.

Éste es mi palacio.

Ya no, lo único que te queda ahora es aguantar.

¿Qué haces aquí?

Pues... esperarte. Como venías del orfanato de Santa Clara,

éste era el único camino.

¿Y tanta urgencia?

Es que... ya había limpiado toda la casa

y todavía era un poco pronto para preparar la comida, así que...

he estado siguiendo a Alonso.

No deberías haberlo hecho, Cipri.

Si no se ha dado ni cuenta, llevo toda la mañana de pino en pino.

Ha recibido una nota.

¿Se la ha dado Margarita?

¿Margarita? No, no, no, ha sido un chaval.

En esa nota estará el sitio y hora en la que se verá con la señora.

Yo no sé leer, pero, si quieres,

me puedo enterar dónde la esconde y luego se la quitas.

No, no, Cipri, no puedo hacer eso.

Debo respetar la decisión de Margarita.

Pero, Gonzalo, a lo mejor si te ve,

se le remueve algo.

Tengo que seguir haciendo cosas, Cipri.

Si vienes a La Deleitosa, serás bien recibida.

Piénsalo.

-Lo pensaré.

-¡Qué suerte, mi primer libro!

¡Uy, perdona!

¿Ya tienes un libro?

Sí que te lo has tomado en serio.

A lo mejor nos sirve para las clases.

"El maestro". Mira qué gracia.

(LEE) "Mi nombre es Jimena Parnaso.

Lo que relato aquí es absolutamente cierto y me ha pasado a mí."

Suena bien.

¿Dónde lo has conseguido?

Me lo he encontrado. ¿Qué pasa?

Tenemos que deshacernos de él.

¿Qué?

¿Por qué?

Porque la pena por tenerlo, leerlo o escribirlo

puede ser la muerte.

Pero, ¿qué tiene escrito que pueda resultar tan peligroso?

Escenas de cama.

Lujuriosas, antinaturales y descritas con detalle.

Me desharé de él.

Bien, pero me debes uno.

-¡La madre que me parió!

Nosotros buscando libros, y la gente va y los tira al fuego.

-Cipriano. -¡Joder, qué susto!

-¿Te queda algún libro?

-¿Para qué quieres tú un libro? -Para la Mari.

Desde que nos hemos mudado a Palacio está muy rara, como que no se ubica.

Pasar de estar rodeada de pescados a estar rodeada de criados,

pues tampoco es fácil.

-Mira, has tenido suerte.

Éste es el último que me queda, con todas sus letras.

-(LEE CON DIFICULTAD) "El... maestro".

¿"El maestro"?

Pues tiene buen título. Muy bien, muy educativo. Le va a encantar.

-No sé, parece un poco aburrido.

-Mejor, así se duerme antes. -(RÍE)

-Gracias, Cipri. -De nada. A más ver.

-Señora marquesa.

Venía a a felicitarle por su matrimonio.

Que no había tenido ocasión.

Me doy por felicitada.

Me acuerdo cuando desposé yo a la Mari.

Hay cosas que no se olvidan.

¿Quieres algo más o vas a seguir contándome tu feliz vida?

Bueno, le dejo.

(NERVIOSO) Sólo quería decirle que disfrute usted del matrimonio,

que está ahora en el momento más bonito.

Mi enhorabuena a usted también.

Ahí tienes tu asignación mensual.

¿Mi asignación?

Todas las esposas la tienen, para sus gastos.

Yo he sido bastante generoso.

(PREPOTENTE) Yo siempre he gastado lo que he querido.

¿También vas a ponerme una cadena en eso?

Distribúyelo bien,

no verás ni un ducado hasta el mes siguiente.

(Llaman puerta)

No es momento de visitas. ¡Fuera!

¡Vaya pintas! ¡Y qué peste!

Vengo de limpiar excrementos, ¿cómo quiere que huela?

Debería darme las gracias.

Me he quedado en este palacio para estar cerca de Vd.

¿Tú también vas a reprocharme algo?

¿No ves lo que estoy viviendo?

Mi esposo está cumpliendo su amenaza paso por paso.

Cuando se casó con él, ya lo sabía.

Estoy harta.

Soy la marquesa de Santillana,

a mí nadie me ensombrece.

Hoy celebraremos... una fiesta.

Ve y compra el mejor vestido que encuentres,

el más atrevido que haya diseñado un sastre en esta villa.

¿Está segura de que quiere gastar el dinero del mes en un vestido?

Cuando aparezca en ese salón,

te aseguro que nadie mirará a mi esposo.

Todos me mirarán a mí.

(LEE) "En...

ese.... momen-to,

el... se-ñor... M

su-bió... mis... fal-das

y... em-pez-ó... a...

a..."

(ESCANDALIZADA) ¡Uh! ¡Uh!

¡Ay, Dios mío! ¡Ay, Dios mío!

¡Ay, Dios mío!

(SORPRENDIDA)

-¿Qué te pasa? Estás toda sudada. -No...

-A ver si te ha dado un mal.

-Tiene que ser por las judías de la cena. Ya te lo dije,

yo ya he reventado 7 bacinillas. -No, no, no, estoy bien, estoy bien.

Es sólo que... necesito que me dé un poco el aire.

Uh...

-A lo mejor se le está parando el celo, por eso está tan sofocada.

-¿Tú qué sabrás de mujeres, animal?

¿Qué estaría leyendo madre? No la he visto con un libro en su vida.

-"El... ma-es-tro".

Debe de ser un libro de enseñanzas.

-¡Hostia bendita!

-¿Qué pasa?

-¡El libro que está leyendo madre, que es de "follisqueo"! (RÍE)

-(LEE) "Fue... en-ton-ces... cu-an-do...

el... se-ñor... M... em-pe-zó... a...

a... atarme... y..." (EXTRAÑADA)

Pero... Pero, ¿quién es este señor M?

-Este libro es una mina dorada, Reme.

Si hacemos copias y las vendemos, nos haremos ricos.

-¡Uh, madre mía! Y ahora la voltea.

-Mi amigo el Feli trabaja de ayudante en una imprenta.

Me debe un favor.

¡Vamos! -¡A ver, trae!

(Música jocosa)

CARDENAL: Como podéis ver, majestad,

se trata de algo totalmente obsceno,

lujurioso.

Un atentado a la moral cristiana.

-Estos escritos ensucian el buen nombre del reino.

¡No lo permitiré!

¿Cuál es el problema, majestad?

-Véalo usted mismo.

Circulan copias por la capital de esa obra infame,

escrita con el único fin...

de corromper a nuestras mujeres, madres, hijas...

-La autora de la, llamémosle, "obra"...

es una tal Jimena Parnaso

y se encuentra ahora mismo en manos de la Inquisición.

-Majestad,

¿se conoce ya su condena?

-No,

la están interrogando. Pero no tardarán.

El Santo Oficio siempre se ha caracterizado

por ser extremadamente eficaz.

-Éste es un reino católico, apostólico

y defensor de Roma.

Y no voy a dejar que el vicio se extienda por él.

(Se abre puerta)

(Pasos acercándose)

Siento el retraso.

No importa.

Mira.

He estado practicando.

Bien.

Hombre, ya sé que no he escrito "El Quijote", pero...

podrías mostrar un poco más de entusiasmo.

Me he esforzado mucho.

Está bien, vamos... vamos a seguir la lección

por donde la dejamos el otro día.

¿Qué te pasa?

(POCO NATURAL) ¿A mí? Nada.

Mientes muy mal.

A veces, a los hombres os cuesta mucho contar vuestras cosas,

desahogaros.

Y yo estoy acostumbrada a escuchar.

No soy uno de tus clientes.

No, no lo eres.

Aquí la que paga soy yo.

No quería decir esto.

Déjalo.

Quizá, lo mejor sería que lo dejáramos para otro día. Hoy...

Espera, espera.

¿Y este libro?

Me lo acaban de regalar. Está por toda la villa.

-Para este tribunal,

éste es el ejemplar más nauseabundo e impío

que jamás hemos leído.

Un exhaustivo tratado sobre la fornicación

en todas sus...

obscenas representaciones.

¿Admite haber escrito esta oda al pecado?

Está firmado con su nombre.

-(ELLA SOLLOZA)

Sí,

yo lo escribí.

-¿Y sabe cuál es la pena por ello?

La muerte.

¿Son reales

todas las vivencias que relata en este libro?

-Sí.

-Entonces,

¿fue seducida por el señor M,

su abyecto amante,

a la edad de veinte años, cuando todavía no había conocido varón...

y obligada a realizar todos y cada uno de sus deseos

que describe en este libro?

¡Conteste!

-Yo no... no sabía lo que hacía.

-El tribunal ha tenido en cuenta su juventud

y su escasa experiencia.

-(ELLA LLORA)

-Era usted pura,

pero, bajo la tutela de ese demonio con piel de hombre

y sus oscuras artimañas,

fue corrompiéndose.

-(LLORA DESCONSOLADA)

-El señor M es el verdadero instigador del pecado

en el cuerpo de una joven inocente y de buena familia.

¿Cuál es su verdadero nombre?

(AMENAZANTE) ¿Quién se esconde detrás de esa inicial?

Hija,

sólo eres una víctima.

Si nos ayudas a encontrar a ese ser perverso,

el tribunal será benevolente.

¿Quién es?

¡Di su nombre!

-Sebastián Ventura,

"Malasangre".

-Por favor, deme algo de comer.

Por favor, deme algo de comer.

-Toma.

-Muchas gracias.

-Eh, ¿qué haces, chiquilla?

Que del pan no se tiran ni los gusanos.

Aquí parece que pone algo.

¡Bah, porquería!

-¡Paso a la Inquisición! ¡Paso a la Inquisición!

En mi casa no vais a entrar.

¡Aparta!

Ningún libro debería ser prohibido o censurado.

(Desenvaina)

Gonzalo, es la Inquisición.

(Algo cae al suelo)

¡Déjalos, por Dios, que nos vas a buscar la ruina!

Destruyen todo lo que no entienden.

Mañana, en todos los mentideros de la Corte sólo se hablará de mí,

como siempre.

Has elegido estupendamente, un excelente gusto.

Le conozco bien,

sólo tuve que pensar cuál le quedaría mejor.

Esos ojos, Soledad...

Controla tus impulsos.

No suelo ser muy efusiva, pero está usted...

Como una auténtica diosa en la tierra.

Sí,

sé lo que estás pensando.

Hoy vas a ser el marido más envidiado de todo el reino.

¿No bajarás así al salón?

¿De qué estás hablando?

De que no vas a ir así vestida a ningún sitio.

No quiero que me avergüences, quítatelo.

No.

Éste es el vestido que te pondrás esta tarde.

No puedo ponerme eso.

Por supuesto que lo harás.

Me lo has quitado todo.

¡Todo!

Esto es lo último que me queda para seguir siendo yo,

Lucrecia de Guzmán,

y no voy a permitir que me robes esto también.

Si no te pones el vestido que he elegido para ti,

no bajes al salón.

Ese peinado no es de una mujer casada. Que se lo recojan.

(TOSE)

Vaya humareda que han liado con los libros.

También podrían haber ido a quemarlos a otro sitio.

La Inquisición ha soltado a la autora del libro.

¿Era una mujer?

Sí.

Y han detenido al tal señor M.

Pues eso me parece bien, ese hombre es un guarro.

Las mujeres no hablan de otra cosa.

¿Y cómo se llama?

Sebastián Ventura. Su apodo es "Malasangre".

¿El que vino de la selva?

¡Acabáramos!

Está claro que no podía ser otro. ¡Un salvaje!

No lo conoces.

¡Ni quiero! Hay cosas que no se pueden hacer

ni pensar ni escribir.

¿Por qué?

Porque es pecado.

Los libros prohibidos están prohibidos por algo, Gonzalo:

para protegernos.

Espera un momento, Cipri.

Aquí están todas las obras prohibidas por la Inquisición.

Más de setecientas, Cipri.

Obras de la cultura árabe, judía, poemas, tratados científicos...;

hace años hasta "El Lazarillo de Tormes".

No hay ninguna razón para prohibirlos.

Ya sabes que yo no entiendo de libros.

Ni siquiera sé leer.

Pero mis padres me enseñaron lo que es la decencia

y ese libro no tiene ni un poco.

Alonso.

Siento lo que pasó ayer.

Perdí los nervios y no...

no tenía razón.

No te dije nada por miedo a que ella se enterase y no quisiese verme.

Hiciste lo que debías.

Hemos quedado a las 7,

en un claro del bosque, cerca del camino hacia el sur.

(LEE) "Hola, Alonso.

Muy pronto estaremos juntos.

Ni te imaginas las ganas que tengo de verte, de...

de abrazarte..."

No quiero ocultarte nada, padre,

pero tienes que respetar mi relación con ella.

Esto no es fácil para mí.

Ya.

Siempre te he respetado...

y nunca te he querido preguntar, pero es que...

¿Qué pasó?

Salió corriendo de la iglesia.

Me equivoqué, hijo.

He hecho las cosas mal, muy mal.

Se arrepintió en el último momento.

¿Por eso se fue?

No.

Me acosté con otra.

Siempre he tratado de inculcarte unos valores y...

y yo no estoy a la altura de lo que te exijo.

Lo siento.

(CANTA ÓPERA)

-Una pena que Lucrecia no se encuentre entre nosotros

para celebrar su matrimonio.

Mi esposa permanecerá en su alcoba,

estaba un poco indispuesta esta mañana.

(Se abre puerta)

Qué bien que te has recuperado a tiempo, querida.

No podía perderme una ocasión así.

¿Una copa, señores?

DUQUESA: Mi pequeño Lucas está más bonito cada día

y por fin está cogiendo peso.

Por cierto, Lucrecia, tenemos un grupo de costura.

Habíamos pensado que podrías unirte.

-Sí, el pasado viernes hicimos la recreación de un prado

en punto de cruz.

A Sebastiana le salieron genial las flores.

¿Te vendrás?

Creo que...

voy a servirme una copa.

El imperio se está muriendo, señor duque, eso es un hecho.

Por eso. Si reforzáramos nuestras alianzas

con los Habsburgo del Imperio Sacro Romano,

plantaríamos cara a todos nuestros enemigos.

Las Españas sólo recuperarán su poderío cuando el rey...

Es de mala educación interrumpir una conversación entre hombres.

Discúlpela, señor duque.

Deberías bajar a las cocinas, está faltando champán aquí arriba.

Para eso tenemos criados, Hernán.

Nunca te fíes del servicio, cuando puedes hacerlo tú misma.

¡Cuánta razón!

Mi esposa pasa más tiempo abajo que arriba,

aleccionando a los criados.

-Y con mucho orgullo.

Una buena esposa debe ser la mejor ama de su casa.

El champán, querida.

El champán.

Es usted muy previsible, cardenal.

-Dice un proverbio árabe...

que si quieres ver el cadáver de tu enemigo,

sólo tienes que sentarte en la puerta de tu casa y esperar.

-Pues nunca estaría orgulloso si a mi enemigo

no lo hubiera vencido yo.

Bien sabes que lo he intentado,

pero los caminos del Señor son inescrutables.

Él ha querido que fuese así.

-Qué fácil es culpar a Dios

de su falta de pericia.

-Tú mismo te has puesto los grilletes.

Debe de ser bastante incómodo.

-No es la primera vez que me inmovilizan.

Recuerdo que la última vez...

fue en una cama.

-Al final, derrotado por sus más bajos instintos.

Es algo muy triste y vergonzoso para un hombre de acción como tú,

¿no te parece? -Si muero,

le estaré esperando para recibirle como se merece.

-No deberías marcharte de este mundo con ese sentimiento.

El rencor resulta ponzoñoso.

De todos modos, daré una misa por ti el domingo.

Es lo menos que puedo hacer por tu alma.

-(RIENDO) No... No escatime con el vino, cardenal.

(Pasos aproximándose)

-Ah, ahí vienen.

Te dejo en manos de estos buenos cristianos.

Les he pedido

que no sean especialmente duros contigo.

Que Dios te bendiga, hijo mío.

-(SIMPÁTICO) ¡Que comience la función!

-Me voy ya.

Bien.

Padre, no... no quiero llegar tarde.

Claro.

Espera.

Alonso, cuando la veas,

dile...

Nada, vete, no la hagas esperar.

(LEE) "Tendida en el suelo, me separó las piernas

y me preguntó algo,

pero el placer que sentí

no me permitía articular palabra."

¿Sigue usted sin considerarlo una blasfemia?

-¿Dar placer es blasfemia?

-El placer no es más que el reclamo que usa el mal

para ensuciar el fin sagrado

de engendrar una vida cristiana.

-No,

pecado es...

no aprovechar nuestro cuerpo y disfrutar de él

donde sea y con quien sea.

-(IRACUNDO) ¿Está usted defendiendo la sodomía?

-No, y no sólo entre hombres. Yo defiendo todas y cada una

de las maneras de copular.

¿Pecado?

Pecado es... la hipocresía,

la amargura,

la ignorancia.

Esas cosas sí que deberían estar perseguidas.

-¡Basta!

-(MALASANGRE AGUANTA SIN GRITAR)

-Sebastián Ventura,

¿reconoce usted que es la persona que aparece

en esa perniciosa publicación

como señor M?

-Sí, sí,

lo soy.

-Así lo ha reconocido y que así conste.

Pongan en pie al acusado.

Vamos a dictar sentencia.

Por el poder que nos asiste,

este tribunal sentencia al reo

a morir por el hacha.

La pena será aplicada antes del anochecer.

Un placer, señor duque. Espero que todo haya sido de su agrado.

Una velada perfecta.

Duquesa...

Sería bueno que la próxima vez las copas subieran a tiempo.

¿Algo más que no haya sido de tu gusto?

No. Me retiro a mi alcoba.

Bien.

Mañana desayunaré al alba,

disponlo todo con la cocinera.

(ASQUEADA) ¿En qué me he convertido?

(FURIOSA)

¿Cómo he podido caer tan bajo?

Me he pasado la reunión hablando de niños y galletas,

y de camelias en punto de cruz.

Se ha casado con un hombre que la odia. ¿Qué esperaba?

Es Hernán.

Hasta ayer comía de mi mano.

Pero ha acumulado despecho durante años.

Mi vida es un infierno.

Tiene que haber algo que cambie esto,

hacer que Hernán vuelva a mí.

Antes estaba enamorado, ahora ya no lo está.

El Comisario sólo tiene una debilidad: soy yo.

Aún no hemos tenido noche de bodas.

Te aseguro que, después de celebrarla,

él estará muy pero que muy relajado...

y todo volverá a ser como antes.

(Golpetazo en la puerta)

(MALASANGRE SILBA DE ASOMBRO)

¡Impresionante!

Una actuación limpia, perfecta.

He venido a liberarte. ¡Vámonos!

(LÁNGUIDO) No, no, no lo hagas.

No gastes fuerzas conmigo.

Eres inocente. Es lo que hago habitualmente.

Pues si salvas inocentes,

en esta celda no hay ninguno.

No mereces morir decapitado por lo que hiciste.

Siempre miro el lado positivo de las cosas,

peor hubiera sido que me quemaran en una pira.

Si dejas que te maten, los fanáticos que te condenaron habrán ganado.

No me caben ya más experiencias,

me planto.

Pero me voy contento de este mundo, sí.

¿Estás seguro?

Entonces, supongo que es momento de despedirnos.

Sí,

Gonzalo de Montalvo.

Aunque no lo reconozcas,

sé que te caigo bien,

Sólo a veces.

Me alegro de haberte conocido.

Y yo a ti.

Hubieras sido un gran rey, créeme.

-Estaba preparando unos puerros para hacerlos con el caldo.

Bien.

Cipri, no voy a cenar. Me voy.

¿Que te vas? ¿Adónde te vas?

Tengo que ver a Margarita.

¡Sí! Sí, sí, sí, no la dejes escapar, Gonzalo.

¡No la dejes escapar!

Tú dile las cosas como tú sabes, con el corazón abierto.

Voy preparando el caballo.

(Llaman a la puerta)

(SORPRENDIDO) Anaís...

He venido a pagarte las clases. No quiero continuar.

¿Podemos hablar en otro momento?

(Cae al suelo)

Espero que estés conforme.

Es mucho más que suficiente por haberme enseñado sólo una letra.

Mañana voy a verte y hablamos tranquilamente, ¿te parece?

Ahora no es un buen momento.

No hace falta que vengas.

(Arroja la bolsa)

-Pero, ¿qué haces ahí parado? Alonso salió hace horas.

Suerte.

-"Malasangre".

Siempre pensé que es un curioso sobrenombre.

Pasa, pasa.

-¿Para qué me ha hecho venir?

Sabía que pasabas por aquí camino del cadalso

y pensé en ofrecerte...

un último bocado.

¿Un poco de pollo?

Es una lástima, era tu última oportunidad para catarlo.

-Recuerde que le estaré esperando para recibirle como se merece.

-¿Dónde? -En el infierno.

Y no olvide que el que llega primero tiene ventaja.

-Espero que el Creador sea más generoso con tu alma

de lo que será el verdugo con tu cuerpo;

de otro modo, ¿cómo nos podríamos encontrar?

-Prefiero morir cien veces

antes de vivir una vida tan miserable como la suya.

-Te puedo asegurar que no está nada mal.

-Eso no es vivir. Es arrastrarse, ¿verdad?

Arrastrarse detrás del rey,

lamer el suelo donde pisa para...

que algún día le convierta en Papa.

¿En Papa usted, mamarracho?

(DESPECTIVO) ¡Si el rey se ríe de sus sueños!

Es usted tan patético.

(MALASANGRE RÍE)

-Vil gusano hasta el final.

Debería matarte aquí mismo, pero es mejor que lo haga otro.

Mucho más entretenido de ver.

¡Guardias!

Lleváoslo.

Normalmente, no solía llamar a la puerta,

pero estoy intentando portarme como una perfecta esposa.

¿Qué quieres?

Bueno,

como perfecta esposa que soy,

venía a recordarte que hay algo

que se nos ha olvidado en nuestro matrimonio.

Algo fundamental.

¿El qué?

Nuestra noche de bodas.

Es cierto,

aún no la hemos celebrado.

Reuniones sociales, desayunos,

discusiones...

Hemos tenido la parte más aburrida

del matrimonio.

Tienes razón.

No necesitamos emborracharnos

para hacer esto.

No es... nuestra primera vez.

Creo que no lo has entendido aún.

Ahora mando yo.

¡Por fin! Tenía ganas de verte.

Sé que he roto mi promesa, pero tienes que entenderme.

Te pedí que me respetaras.

Nunca piensas en mí.

Mira, cuando ella se marchó, fue como...

como si volviese a perder a madre.

Alonso, te escribió. Es un vínculo que nunca perderás.

Yo puede que no vuelva a verla.

Sé el sacrificio que es para ti, pero,

por favor, déjame estar a solas con ella.

(CORTANTE) ¡Yo también quiero verla!

Lo necesito, hijo.

Quizá no tenga otra oportunidad.

Lo necesito.

Está bien.

-Sebastián Ventura,

vienes hasta aquí para cumplir la condena

que te ha sido impuesta,

y está se llevará a cabo de forma inmediata y pública

para que sirva de ejemplo y escarnio.

Que se cumpla la sentencia.

(Redoble de tambor)

Margarita.

¿Eres tú?

Sal, por favor.

¿Estás ahí?

-Un momento.

Noble pueblo de las Españas,

estamos aquí

para recordar la debilidad de la carne

y las tentaciones

que ella nos ofrece.

Nuestra santa madre Iglesia y yo,

como uno de sus máximos representantes,

invocamos el perdón de nuestro Señor

para que acoja en su seno

a este pobre desgraciado,

débil pecador

que ha elegido el camino erróneo de la lascivia.

Yo te perdono.

"In nomine Patris et Filii

et Spiritus Sancti. Amen."

Proceda.

-¡No! ¡No lo necesito!

¡Clemencia! Clemencia.

Me arrepiento.

Me arrepiento.

Me arrepiento sinceramente,

aquí, delante de todos,

para decir que...

he llevado una vida descarriada,

dictada únicamente por mis bajas pasiones.

Me arrepiento...

de mi soberbia,

de mi empeño por hacer siempre lo que me vino en gana, sin más juicio

que el de mi instinto. Me arrepiento.

Soy yo el equivocado.

Me arrepiento.

Me arrepiento.

Pido perdón.

Sal, por favor.

Sé que estás ahí.

Margarita.

Necesito verte.

Su cabeza sigue sobre sus hombros.

-Así es, majestad.

He conseguido encoger el corazón

del inquisidor más cruel de las Españas.

-A veces, cuando vemos la muerte cerca,

nos arrepentimos de nuestros pecados.

-No. Pero, ¿quién dice que me arrepienta? No.

Lo hice porque en el último instante vi

a una hermosa joven que me miraba desde el público y...

ahí pensé: "Hay muchas mujeres en este mundo

y muy pocos hombres que las satisfagan".

Entonces, ¿para qué dejarse matar?

Mejor seguir disfrutando.

-Veo que aún no ha aprendido la lección.

-Ah, ¿pero usted también va a ponerse moralista?

-No hablo de moral. -Majestad...

-Hablo de mi experiencia.

En este reino, si quieres hacer algo prohibido,

procura que tu mano izquierda...

no se entere de lo que hace la derecha.

-Pero, vamos a ver, ¿tú la viste?

Estás poniendo parche antes que herida.

Ya te he dicho que no la vi.

Sólo oíste cómo se rompían unas hojas. Igual ni estaba.

Estaba allí... y sé que era ella.

¿Y cómo puedes saberlo?

Lo mismo era un zorro, estamos en temporada.

Estaba allí, Cipri. Y se fue al verme.

Estoy seguro.

Pues vamos a matar las penas con este pollo.

Lo voy a cocinar y...

¿Qué hace aquí esto otra vez? ¡Leñe!

¿De qué hablas?

Esta telilla sucia, que me lleva persiguiendo dos días.

Estaba dentro de un pan.

El pan se lo di a una chiquilla. Y al pollo...

No sé cómo llegó al pollo.

Parece que hay algo escrito.

¿Y a nosotros qué nos importa eso, Gonzalo?

No puede ser...

¿Qué pasa? ¿Qué pone?

¡Es un mensaje de Sátur!

¿Cómo que un...?

¿Qué hace un mensaje de Sátur dentro de un pollo?

(LEE) "Amo, me han...

Amo me han...

secuestrado.

Amo, me han secuestrado, y no sé quién.

Sátur."

(QUEJIDO)

¡Soy idiota!

He firmado todo lo que me ha pedido, lo que ha querido:

obligaciones, condiciones...

Estaba cegada por el ansia de poder.

Tengo que hacer algo.

Sátur, ¿qué ha pasado?

Me he tenido que salvar yo solo, que Vd. no aparecía por ningún lado.

Esto no cuadra.

Han querido quitarme de en medio.

Que traigan mi carroza.

Pero su esposo no le ha dado permiso.

¡Me importa un rábano!

Voy a recorrer de arriba abajo la Plaza Mayor.

Que cierren inmediatamente las puertas de Palacio,

que nadie deje entrar a la marquesa.

(DESESPERADA) ¡Abrid!

¿Éste quién es?

Es el tío de Gonzalo.

Es que resulta que ahora el amo quiere matar a su padre.

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  • T9 - Capítulo 108

Águila Roja - T9 - Capítulo 108

12 jul 2016

Gonzalo descubre que Alonso se escribe con Margarita y que se verán pronto. El maestro intenta asumir que su amada no quiere saber nada de él, tal y como afirma su hijo. Pero también es consciente que esta podría ser una oportunidad única para hablar con ella.

La Marquesa es sometida a un férreo control por parte del Comisario, que ha contratado nuevos criados y ha sustituido a Soledad por otra doncella. Lucrecia está desesperada, pues esta no es la vida que esperaba llevar: sin poder salir del palacio y obligada a vestir recatadamente.

Malasangre recibe a Jimena, una de sus amantes. La joven le cuenta que han robado en su palacio y se han llevado un libro en el que describía con todo lujo de detalles sus extravagantes encuentros sexuales. Es cuestión de tiempo que la Inquisición descubra quién es el protagonista del manuscrito.

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  1. patricia

    Hola, como hacen para ver la serie desde el capítulo 100 no e podido verlo mas....vivo en los USA.

    26 jul 2016
  2. Yari

    Ya quiero que sea martes, saludos desde Costa Rica!!

    25 jul 2016
  3. Elizabeth

    Hola me encanta Águila roja , la veo desde hace 7años, saludos desde la ciudad de México

    19 jul 2016
  4. Mercedes

    Se murió Catalina sin saber que su marido Floro estaba muerto y que no la abandonó

    19 jul 2016
  5. bracelala

    quiero ver Gonzalo y Margarita vuelvan juntos.

    17 jul 2016
  6. Loretto Arrieta

    Yo sigo la novela desde Bolivia y ya me he vuelto un poquito loca, realmente es apasionante, todos excelentes actores, trama, direccion, tooodo!!!! Amo la novela!!!!

    14 jul 2016
  7. SOLEDAD ROBLES

    No lo puedo creeeeeeer, Margarita en Bolivia, Y satur que Mérida de patas, quiero que ya sea martes de nuevooooooo.

    13 jul 2016
  8. Charles

    Buenos Dias Mis Amigos: when will you have the "Aguila Roja" series with English sub-titles? We tried to purchase the Blu-Ray DVD's but they would not play on the Samsung blue-Ray players in the USA. Awesome, outstanding professional cast of actors. Looking for your response. Gracias!

    13 jul 2016
  9. Patricia

    Jolin... yo quiero que Gonzalo vuelva con la Marquesa..ya se que debo de ser la única, pero para mi es mucho más apasionante. Ya me aburre un poquito la relación de si pero no con Margarita y de la tipica historia de amor. Creo que daría más emoción y morbo ahora que Hernan le ha prohibido verlo.para siempre. Además si Margarita ya se ha ido, pues ya está. ..no la prolongueis más, no embarazos ni historias. .. con la Marquesa. Gracias.

    13 jul 2016
  10. Humberto

    Deberían ponerlo para otros países también seguimos la serie lo merecemos !!

    13 jul 2016