www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.11.0/js
3643847
No recomendado para menores de 12 años Águila Roja - T9 - Capítulo 106 - Ver ahora
Transcripción completa

¿Dónde está el rey?

¡Malnacidos! Los que firmaron esta sentencia

van a pagar por lo que le hicieron a mi madre con su vida.

Amo, usted buscaba sus orígenes, ¿no?

Pues ya está, ya los ha encontrado.

El círculo se ha cerrado.

Vuelvo a la villa.

¿Por qué habéis conservado una información tan comprometida,

majestad?

-Y si llega a mis hijos, podrán reclamar la Corona.

-Están vivos... ¿Puedo saber de quién se trata?

-Gonzalo de Montalvo y... Hernán Mejías.

Si fuese noble, ¿me mirarías con otros ojos?

Estoy buscando a alguien en la villa, al Águila Roja.

-A veces está en los bosques y a veces en los tejados.

Aparece y desaparece. Es imposible encontrarlo.

-Necesito tu ayuda.

Mi hermano es inventor, desapareció hace tiempo.

¿Esto es el plano de un autómata?

Usted dirá.

Vengo a recuperar mi casa, la que usted compró.

Se la devuelvo, pero a cambio de algo. No sé leer.

Lo siento, pero no. No me gusta la gente

que se aprovecha del trabajo de otros para enriquecerse.

¡Que disfrute de su casa!

-Irene es vuestra hermana.

Es mentira.

De haberlo sabido, nunca hubiera consentido este matrimonio.

Necesito la catana.

Olvídese usted de la venganza, haga el favor. ¡Haga el favor!

Es usted un héroe, tiene que ser mejor que... que...

que los hombres normales.

(Disparo)

Me precipité al juzgarte, voy a ser tu maestro.

Pues tiene un revolcón.

Soy el hijo de Laura de Montignac

y ésta es su venganza.

Yo sí te hubiera perdonado.

Ni se te ocurra creerte mejor que Margarita.

Algún día te darás cuenta de que soy la mujer de tu vida.

Irene...

¡Ah!

¿Cómo ha descubierto que éramos hermanos?

El rey es vuestro padre.

Su hijo de usted, que está vivo.

¿Alguien más lo sabe?

No, no, sólo yo. Bueno, y su hijo, claro.

Llevamos la pescadería de la calle Las Postas.

Ésta es mi hija Remedios y está en estado de buena esperanza.

Salta a la vista, sí. ¿Y?

Que su hijo, el marqués, es el padre.

¿Dónde está el marqués de Junquera?

Podrías ayudarme con lo de mi hermano.

Te ayudaré.

¿Qué hacéis?

¿Que quién soy yo? Emilio Montalvo.

El "de" me lo sacaron a hostias del apellido en la cárcel.

-Segunda semana de apertura y ya estamos en un calabozo.

Se trata de Irene. Era tu hermana, nuestra hermana.

Está convencido de que soy su tío.

-Si se acerca demasiado a mí... -Lo mataré.

Sé que no es fácil matar a quien tiene tu propia sangre.

-No, no es fácil matar a un hijo.

(Música relajante)

(Relincho)

(Música épica)

¡Vamos!

(ERUCTA)

(QUEDA ALIVIADO)

Mejor fuera que dentro.

Anda, recoged.

Y las sobras la guardáis para mis perros.

¡Venga, ayudadme!

¡Venga, ayudadme a levantar!

(JADEA DEL ESFUERZO)

(GESTO PLACENTERO)

(Relincho)

¡Menudo ejemplar!

Mira qué suerte he tenido.

(Relincho)

¿Qué haces? ¿Qué haces?

¡Para! ¡Para! Pero, ¿qué haces? ¡Para!

¡Para, para, para! ¡Para, por favor!

¡No, no!

¡Para, para, para, para!

¡Para!

¡Por favor! ¡No, no, no!

(RESPIRA ENTRECORTADAMENTE)

Soy el hijo de Laura de Montignac.

Ésta es su venganza.

(EXPIRA)

(Sintonía)

Buenos días, señora marquesa.

Menos mal que aparece, teníamos al chiquillo desmalladito.

Yo aparezco a la hora que me place.

Faltaría más. -Pues estando todos...

Desayunaré sola en el jardín.

Pero, ¿cómo va a desayunar sola, mujer?

Mari, llama a la niña. -¡Reme!

En este palacio usamos la campanilla.

(Tintineo)

No creo que sea tan complicado.

La campanilla está muy bien,

pero no se sabe a quién llamas. -Pero, ¿qué haces en camisón?

Así voy con la barriga más suelta y se airea el chiquillo.

¡Se acabó! ¿Cuánto?

¿Cuánto qué?

Cuánto dinero para que ese niño

no tenga que nada que ver con el apellido Santillana.

¿Cien ducados? ¿Doscientos?

Aceptamos. -¡Shh!

La honra de mi hija no se compra.

Tengo un cuchillo en la mano,

así que espero que sean buenas noticias.

Es el Comisario.

¿Qué le pasa?

He entrado en su alcoba y...

Creo que será mejor que lo vea usted misma.

¿Vas a decirme por qué venimos corriendo como galgos?

¿Qué le ocurre a Hernán?

Debería verlo usted misma.

O estás conmigo o estás contra mí.

Pero...

(Estrépito)

Por la gracia de Dios y por la luz que me ilumina,

yo,

Hernán I, rey de todas las Españas,

soberano de los Países Bajos

y duque de Borgoña,

te condeno a morir.

(LLORA)

(GRITA)

(JADEA)

En mi reino

la traición se paga con la muerte.

(Música dramática)

Dios mío...

Está hablando solo.

Le advertí que era grave.

Ha perdido el juicio,

se le ha ido la cabeza.

La mujer del Comisario acaba de morir. Quizá la presión...

Esa mojigata sólo era un bulto en su cama.

Hernán se ha vuelto loco por mi culpa,

yo lo he llevado a esta situación.

¿Lo escuchó anoche?

¿Que si lo escuché?

Estuvo toda la madrugada riéndose a carcajadas.

¿Riéndose de qué?

Parece que le hayan dado la mejor noticia de su vida.

Quizás sea algo pasajero.

El duque de Yanes empezó hablando con los árboles

y terminó destripando a sus hijos.

Hernán va por mi palacio con un hacha.

y se cree el rey de las Españas. Es un peligro.

Puedo preparar un ala del palacio.

Allí el Comisario descansará y usted podrá cuidarlo.

Estaba pensando en llamar a un médico. Que se lo lleven.

¿Quiere encerrarlo en un manicomio?

Yo no sabría cuidarlo

y no pienso ensuciarme con las babas de un loco.

Pero es alguien que ha estado a su lado toda la vida.

Y lo seguirá estando,

pero encerrado.

Me gustaría verte en mi situación.

Yo, en su situación, lo cuidaría.

Nunca abandonaría a alguien querido.

Si Hernán ya me odiaba cuerdo, imagínate estando loco

y con todo el palacio lleno de armas.

Puedo ordenar que las retiren.

Es el Comisario, como si le fuera difícil encontrar armas.

(HERNÁN GRITA)

(Se rompen objetos)

Avisa al director del manicomio de San Ginés.

Y avísalo ya.

(Galope)

Pues sí que has tardado.

No me lo has puesto fácil.

Si fuera fácil encontrarme,

no sería "El Trini".

¿Te apetece comer algo? Estoy asando un conejo.

No. Me dijiste que tu hermano había desaparecido. ¿Cuándo fue

la última vez que lo viste?

Hace meses. Yo tuve que abandonar la villa de Madrid

porque es que ya no me quedaba...

No me interesa tu carrera.

¿Seguiste manteniendo contacto con él?

Nos escribíamos por carta. Hasta que dejaron de aparecer.

Así que volví a la villa y fui a su casa.

No lo encontré ni a él ni a su invento.

¿Es posible que simplemente se marchara?

No. Noel y yo somos hermanos del alma.

Me habría avisado. Lo busqué por todos lados:

cárceles, mazmorras, manicomios... Nada.

No me parecía que estuvieras preocupado por tu hermano

cuando te encontré en el sur.

Yo siempre me preocupo por mi hermano, ¿eh?

Lo que pasa es que necesitaba...

pues algo dinero para organizar una banda y una batida.

¿Dónde fue la última vez que lo viste?

Si es que mi hermano Noel estaba obsesionado con los inventos,

estaba siempre inventando.

Cuando... Cuando se le dibujaba una idea en la cabeza,

no paraba hasta que la construía.

Una vez hasta fabricó

una máquina para pelar altramuces. Ahí.

Ahí fue donde...

me enseñó por primera vez su gran invento.

"¿Adónde me llevas, hermano?" -Merecerá la pena.

Cuidado con la cabeza.

Un poco más...

Aquí. Ya puedes mirar.

(RÍE)

Lo he conseguido, hermano. ¡Por fin lo he conseguido!

Hazte a un lado, Trini.

(NOEL RÍE EMOCIONADO)

¿Has dicho que el autómata escupía fuego?

Sí,

pero eso no es lo importante de la historia.

Te has quedado con la parte tonta.

Es azufre. Si tu hermano hizo que su invento

escupiera fuego, necesitaba esto.

Y sólo hay una mina de azufre en toda la región.

Eres bueno, ¿eh? Vamos a la mina.

No, ahora no.

¿Cómo que ahora no?

Tengo un asunto que resolver.

Tú no tienes más que asuntos, ¿eh?

-¡Agua va!

¡Por Dios, cómo me ha puesto! ¡Hay que mirar antes!

-¡Una maravilla para esta villa,

capturada en mares lejanos!

¡Mitad mujer, mitad pez!

¡Un prodigio de la naturaleza ha llegado a esta villa!

y pueden verla con sus propios ojos!

¡Vengan y vean!

¡Vengan y vean! ¡La mujer sirena para todos ustedes!

-¿Una mujer mitad pez? -¡Ha llegado la maravilla...!

-Yo quiero ir a ver eso.

Si algo nació de hombre y pez, debe de ser un error de Dios.

¡Ni me acercaría!

-¿Habéis visto a Gonzalo? -¿Has oído eso, tío?

Dicen que ha llegado un... -Pero, ¿sabéis dónde está?

No lo he visto salir. -Gonzalo hace su vida,

no tiene por qué darte explicaciones.

-¡Hombre, sobrino!

Menudos madrugones.

¿A qué hora te has levantado? Llevo buscándote desde el gallo.

Atendía un asunto importante.

¡Pues avisa, leches!

Faltando tu criado, necesitarás a alguien que te acompañe

y a mí tiempo me sobra.

No hace falta, gracias.

¿No tendrás un rato libre esta tarde?

Dicen que ha llegado un prodigio a la villa.

Ya lo he oído, ya.

¿Por qué no vais los dos juntos? Tío y sobrino.

Pues sí, podríamos ir.

MUJER: ¡Déjame, no me toques!

¡Que no! ¡Déjame, no me toques!

¡Ya te he dicho que no voy a trabajar para ti!

¿Algún problema?

¿Estás bien?

Pensaba que trabajabas para La Deleitosa.

Pero, ¿no te has enterado? La han cerrado.

Han detenido a Anaís por la muerte del duque de Téllez.

Del duque de Téllez...

"¿Qué quiere? ¿Qué quiere?"

"Soy el hijo de Laura de Montignac."

¡Quita, bicho!

¡Anda, que te comen las ratas y ni te enteras!

-¡Oiga, la comida! -¡Ay, sí! Ya voy.

Toma, coge la cuchara.

-No sé como puedes tener hambre en esta situación.

-Hay que mantenerse fuerte, tú también deberías comer.

(ASQUEADA)

¡A saber el tiempo que estaremos aquí!

Además, no está tan malo.

-Lo mismo esta noche detienen al culpable y cenamos en casa.

-Y yo podría tener quince años

y volver a ser virgen.

Pero no creo que suceda.

-Eres la última persona que esperaba ver aquí.

No suelo abandonar a mis alumnas tan fácilmente.

No sé lo que te han contado, pero soy inocente.

Lo sé.

¿Lo sabes? Si apenas me conoces.

¿Cómo estás?

¿Necesitáis algo?

¿Qué más podemos pedir?

¿Sabes algo de la sentencia?

No.

Pero pronto se arreglará todo, esto es sólo un malentendido.

Saldréis de esta celda antes de lo que piensas.

Hasta pronto.

¡Vaya machada que se ha marcado el maestro!

Parecía que nos iba a sacar en brazos.

-Ha sido un detalle venir. -Eso sí,

pero espero que la próxima vez traiga la llave.

-¡La madre que parió al misterio!

-¿Tú crees que tendrá espinas? -No sé,

pero la de filetes que podríamos haber sacado en la pescadería...

-Si es mitad pez, mitad mujer, ¿por dónde se...?

-(LE RECRIMINA)

-¿Y a ti qué te pasa, mujer? Si te disgusta el bicho, nos vamos.

-No es eso, Justino. ¿Entonces?

-Que soy madre

y no he sacado a mis hijos adelante limpiando salmonetes

para que esa mujer venga a insultar a nuestra niña.

-No vamos a aceptar ese dinero.

Ya verás cómo la marquesa se ablanda

cuando tenga al churumbel en brazos.

Te digo yo que tiene buen fondo. -Y buenas tetas.

-¡Tú calla, degenerado! ¡Que vamos a ser familia!

¡Deja de comerte con la mirada a todo maromo que respire!

¡Que estás preñada, copón!

-Padre, los ojos, que van por libre.

-Esto es una aberración, Alonso.

Deberíamos irnos a casa y rezar.

-No, voy a verla de cerca.

-Oye, ¿por qué no te quedas tú aquí con él?

Yo tengo que volver.

Además, a mí esto ni me va ni me viene.

Tengo que irme. -Pero...

No entiendo esta jerga médica.

Si firmo este documento, ¿qué pasará con Hernán?

Si firma,

tendremos su permiso para poder encerrar al paciente.

También nos exime de cualquier responsabilidad

en caso de que sufriera algún percance.

¿Percance? ¿Qué clase de manicomio es el suyo?

Quiero a Hernán curado, no muerto.

Tenga en cuenta

que estará rodeado de otros pacientes peligrosos.

Quiero que esté completamente solo.

Aún así, hay que llevar a cabo ciertas prácticas

para intentar ayudarlo.

¿Cuántos pacientes ha sanado con esas prácticas?

¿Cuántos han vuelto a la normalidad?

Le seré franco, señora.

Nadie regresa completamente de la locura.

Cuando la mente se rompe,

no hay vuelta atrás.

Entonces, ¿para qué existe su maldito hospital?

Para alejar a los locos de los cuerdos.

El Comisario ya no será el hombre que usted conoció.

(SUSPIRA PREOCUPADA)

Será mejor que no vaya.

-¡Abra!

¿Quiénes sois? ¿Qué queréis?

¿Qué hacéis? ¿Qué hacéis?

¡Soltadme, soltadme!

¡Soltadme!

¿Adónde me lleváis! ¿Adónde me lleváis? ¡Soltadme!

¡Juro que os mataré! ¡Soltadme!

¡Os mataré! ¡Os mataré! ¡Soltadme!

¡Soltadme!

¡Soy el hijo del rey!

¡Lucrecia! ¡Lucrecia, ayúdame!

¡Ayúdame!

¡Soltadme! ¡He dicho que me dejéis!

¡Juro que os mataré! ¡Soy el hijo del rey!

¡Soy el hijo del rey!

¡Soy el hijo del rey!

(VOZ AHOGADA POR MORDAZA)

-Di la orden de que lo cogieran cuando venía a verme.

No sabe dónde está.

-Ha sido una gran idea deshacerse del criado.

Gonzalo confiaba ciegamente en él,

ahora será más fácil ganarme su confianza.

-¡Eh, tú!

Estoy buscando a un chaval joven, se llama Noel.

Me gustaría saber si ha venido a comprar algo a la mina.

-¡Vamos, a trabajar! ¡Tú deja de molestar a mis hombres!

-No pienso poner un pie fuera de tu mina

hasta que no sepa si ha venido mi hermano.

-Si no te vas tú, tendré que echarte yo.

-¿A que no?

¡Te dije que me esperaras!

Sabe algo y se lo voy a sacar a la vieja usanza de Albacete.

-¡Atrévete, bastardo! ¡Ah!

Nadie va a hacer nada a nadie.

Sólo necesito una respuesta.

¡Pues yo no te la voy a dar! (SE QUEJA DE DOLOR)

¿Sabes si ha venido un chico joven a tu mina a buscar azufre?

Vino con varios hombres. Estuvo todo el rato callado.

Necesitaban mucho azufre.

¿Dónde fue la entrega?

En el puente del Ahorcado.

Allí nos dijeron que lleváramos la mercancía.

-¿Buscas esto?

No recuerdo haberte invitado.

¿Qué haces aquí?

Tenía ganas de conocer tu nido,

el nido del Águila.

Y te felicito,

varias vías de escape, acceso al tejado.

Un emplazamiento perfecto.

¿Vas a seguir contándome lo que ya sé o vas a contestar?

¿Qué haces aquí?

Saludar al futuro rey de las Españas:

Gonzalo de Austria.

Así que tú me enviaste las cartas.

Casi prefiero tener esta conversación sentado, majestad.

Perdone que no me incline ante vos, pero...

desde esta posición puedo miraros hacia arriba.

¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué me enviaste esos documentos?

Porque...

Felipe IV es un viejo al borde de la muerte.

Quiero que tú le sucedas,

que reclames el trono que te pertenece por sangre.

Jamás.

Me parece que no te he escuchado bien.

Puedes tener el poder absoluto, ¿y lo rechazas?

Eso es.

El reino de las Españas está gobernado por ineptos,

sus ansias de grandeza nos han llevado al desastre.

Pensé... que querrías acabar con eso.

Para ser el líder de un pueblo, tienes que imponer tu opinión

sobre la del resto, sacrificar sus vidas en guerras injustas.

Y yo... no voy a hacer eso.

Eres el hijo del rey. Ahora que sabes la verdad,

no puedes huir de ella.

No nací para gobernar.

Y ésa es tu mayor virtud,

no eres ningún cortesano al que han limpiado entre algodones.

Conoces los problemas reales de la gente.

¡Eres el rey que las Españas necesitan!

Cuando me convertí en Águila Roja,

prometí luchar contra el poder. Jamás...

Jamás formaré parte de él.

Las cosas sólo pueden cambiarse desde dentro. ¡Sube al trono!

¡Hazlo!

Que se cambie una pieza del tablero no cambia el juego.

El que reniega de su destino...

se convierte en un cobarde.

No es cuestión de cobardía, pero una persona

no puede regir la vida de los demás solo por derecho divino.

Cuando salgas, Cierra la puerta.

¡Berenjenas, altramuces! ¡Altramuces y berenjenas!

-Dame cinco de cada y quédate con las vueltas.

-¿De dónde has sacado esto? -Esto... son los 200 ducados

de la marquesa. Me los ha dado para ti.

-¡Me cago en el tridente de Neptuno!

¿Pero no le quedó claro a esa mujer?

Pues ahora mismo vas al palacio y le dices con educación

que no queremos su dinero.

-¡Y que se meta las monedas una a una por el ojete!

-Mari, con educación.

-Es hora de marcharse, amigos.

La maravilla seguirá aquí mañana. No dejen de visitarnos.

-Lo has hecho muy bien. -Gracias.

Me voy a cenar. Nos vemos mañana.

-(ALEGRE) ¡Eduardo, eres tú!

-(SECO) Sí, soy yo.

-Cuando te vi antes, pensé que me equivocaba.

¿Qué haces en la villa?

-Después de tantos años, te encuentro convertida en sirena.

¿No crees que eres tú la que tienes que dar una explicación?

-¿Quién era la gente con la que estabas? Tú no tenías familia.

-Y sigo sin tenerla.

-Entonces, ¿quiénes son?

¿Dónde vives? Si quieres, puedo ir a cenar esta noche contigo.

-(RÍE)

Sigues siendo tan curiosa como siempre.

-Pues, venga, salgo del agua y nos vamos.

-Lamento que me hayas reconocido, preciosa.

-No...

¡No!

¡Ah!

-Vienen a sacarnos.

-Tú, fuera.

Eres libre. -¿Y ella?

O nos vamos las dos o no se va ninguna.

-Sacadla.

-Anaís... ¡No, no! ¡Pero que no, que no!

Que yo... Que yo me quedo con ella.

Anaís... ¡No!

¡Ay, ay!

Anaís, hija. -No te preocupes.

Flora, no te preocupes por mí.

FLORA: ¡Déjame! ¡Suéltame, malnacido!

-(LLORA)

Nos vamos.

¡Está aquí! ¡A mí la guardia!

Ahora sí, nos vamos.

¿Quiere que recojan la habitación?

Se quedará así.

Cortaré las manos a quien toque algo.

No entiendo

cómo alguien puede perder la cabeza de un día para otro.

El destino nunca nos anuncia lo que nos tiene preparado.

Hubiera sido más digno que lo matasen en un duelo...

o ejecutado, cualquier otra cosa.

¿Qué es esto?

Es una carta para Hernán, del cardenal Mendoza.

¿Sucede algo?

No está loco.

No está loco.

(IMPRESIONADA) Es el hijo del rey.

Espera aquí.

La ruta más segura es hacia el sur.

Tienes agua, comida y algo de ropa.

Recuerda:

ahora eres una fugitiva, no podrás volver nunca.

Si cruzas el bosque, ya no te alcanzarán.

Vamos, debes irte. Ya te estarán buscando.

No,

llévame de vuelta a la celda.

¿Qué?

Que me lleves de vuelta.

Te acabo de salvar.

Llévame.

Si lo hago, te condenarán.

No, si encuentran al verdadero culpable.

Eso no va a pasar.

¿Y tú qué sabes? Pueden encontrarlo.

Si me vuelvo, ya sé lo que me espera.

No pienso volver a pasar por eso nunca más. Soy dueña de mi vida.

Escúchame, nadie va a encontrar a ese asesino.

Sólo vas a conseguir que te maten.

Prefiero correr el riesgo.

Ésta es tu última oportunidad. ¡Coge el caballo y vete!

No. Y si no me acompañas, volveré yo sola.

¿A qué esperáis? ¡Quitadle eso!

Esto es una vergüenza, Hernán.

Esto no se quedará así.

¿Quién pudo haberte denunciado?

¡Mírame! ¡Y tú también!

Porque mi cara será lo último que veáis

antes de morir sufriendo. Marchaos.

¡Marchaos!

¿No vas a darme las gracias?

No ha sido fácil... liberarte.

Pudo ser uno de esos corredores de apuestas ilegales

que detuviste...

¡Cállate!

Sé que fuiste tú.

Vi tu firma en el papel.

¿La viste?

Hernán,

lo siento.

¿Qué has dicho?

Perdóname.

Es la primera vez que me pides perdón

y me tratas con respeto.

Y no será la última.

Hernán, lo sé.

¿Qué sabes?

Vi la carta... del cardenal.

Sé que eres...

eres hijo del rey.

Así es.

¿Y qué piensas hacer?

Reclamar mi derecho al trono.

Pero ya hay un heredero legítimo, el pequeño Carlos.

No puedes enfrentarte a los ejércitos del rey, estás solo.

¿Solo?

Los franceses me apoyarán.

Mi madre, la reina legítima,

era francesa.

Puede que haya nobles españoles

que se levanten en armas contra ti.

Que lo hagan. Construiré mi imperio

sobre los cadáveres de los que se han pasado años humillándome

y su sangre inundará cada rincón... de esta tierra.

Un monarca

no puede gobernar sin nobles.

Yo sí.

No seré el rey más querido,

pero sí el más temido.

Lo tienes todo pensado.

Así es.

También tengo planes para ti.

¿Para mí?

Pronto lo sabrás.

¡Te estoy llamando para la cena!

¡Un "tolón" eres tú; dos "tolones", tu hermana!

¿De qué vas vestido?

-De contramaestre de la Armada real, padre.

¿Te gusta?

Te he comprado otro para ti, pero de capitán.

-Bartolo, ¿de dónde has sacado el dinero para todo esto?

-Es que mira, yo venía para Palacio. Me he parado a comprar pestiños.

-¿De qué cojones hablas? -Y al lado hay un puesto de espadas.

Y me he comprado una. Bueno, una no, dos.

Y allí me recomendaron hacerme un traje a juego.

-Total, que me fui a un sastre... -Bartolo,

¿de dónde leches has sacado el dinero?

Es el dinero de la marquesa, padre. ¡Lo invertí!

-Pero, ¿qué has hecho, desgraciado?

Pero, ¿tú sabes lo que has hecho?

¿Cuánto te queda?

-Dos monedas.

-Gastar ese dinero significa que nos tenemos que ir de aquí.

-¿Por qué? Yo había pensado dejar la bolsa vacía por cualquier sitio

y decir que nos lo había robado. -¿No te das cuenta?

¿Qué pasará ahora con la honra de tu hermana?

¡Nadie se casará con ella teniendo un crío de otro, será una perdida!

-No, dicho así... No lo había visto yo desde ese punto de vista.

-Has arruinado nuestro futuro,

el futuro de nuestra familia.

Madre...

(DELIRANDO) No...

No...

¡Madre!

¿Qué pasa, Gonzalo? ¿Qué pasa?

Te oí gritar. ¿Estás bien?

Venga, tranquilo, muchacho, tranquilo. No es nada.

Sólo un mal sueño. Toma, anda.

Bebe un poco.

Lo siento.

Siento haberte despertado.

Ya estoy bien.

¿Bien? ¡Vamos, hombre!

Te conozco desde que eras un crío.

No he venido de tan lejos para que me trates como a un extraño.

Gritabas "madre". ¿Qué ocurre?

He dicho que estoy bien.

Gonzalo, escucha.

Eres la única familia que me queda.

Si a ti te afecta algo,

a mí me afecta el doble. Puedes contarme lo que sea.

Mi madre...

A mi verdadera madre...

la encerraron de por vida.

La castigaron de una forma inhumana.

Y yo, Gonzalo de Montalvo, su hijo,

haré que su muerte no sea en vano.

¿Quiénes la encerraron?

No sé aún todos sus nombres, pero los encontraré...

y morirán por lo que le hicieron.

Déjame participar en esto, Gonzalo. Déjame ayudarte.

No,

es algo que tengo que hacer yo solo.

Está bien, cachorro, está bien.

Pero si cambias de opinión, cuenta conmigo.

No voy a separarme de ti.

Gracias.

Por aquí.

Id tomando asiento.

¿Qué hacemos aquí?

Hoy no daremos la clase en la escuela, daremos la lección aquí.

Padre,

creo que soy bastante mayor como para estar con los niños.

Te espero fuera.

Alonso, no hay edad para aprender y esto seguro que te va a interesar.

Vamos a ver,

todos los mapas llevan desde hace cientos de años

una inscripción en la zona de los océanos.

Ésta:

"Hic sunt sirenae".

¿Qué significa?

Significa "Aquí hay sirenas".

Cristóbal Colón confesó en sus crónicas

que se había encontrado con estos seres en su viaje a las Indias.

Y también muchos marineros antes que él.

Muchos barcos naufragaron

cuando trataron de acercarse para escuchar su canto.

Pero lo que tenéis que preguntaros

es si realmente existen las sirenas

o... son una leyenda.

Claro que existen.

Padre, la tuve delante ayer.

Precisamente esto es lo que trato de enseñaros.

Tenéis que ser muy críticos.

Críticos con todo lo que veáis, con todo lo que escucháis,

incluso con todo lo que yo os pueda contar.

Tenéis que aprender a pensar por vosotros mismos.

Pero es que la vi con mis propios ojos.

Está aquí, detrás de esta cortina. Mira.

-Gonzalo, Gonzalo...

Vengo de los calabozos. Estaba haciendo guardia, como me dijiste.

¿Y?

Gonzalo, todavía no se ha hecho pública,

pero dicen que van a dar ejemplo con esa mujer, Anaís.

-Padre.

La han matado, está muerta.

Vamos. ¡Cipri, llévatelos! ¡Venga!

¿Está muerta?

Otro día seguimos.

NIÑO: ¡Tiene sangre, tiene sangre!

-Hay algo en el agua.

Padre, es un botón.

¿Qué hace ahí?

Esperar.

¿Esperar qué?

No lo sé.

Y eso es lo peor.

Si Hernán no estaba loco antes, ahora sí

y es capaz de todo.

Tengo miedo.

Déjanos solos.

Si... deseas acabar conmigo,

deja al menos que me arregle el pelo.

No quiero que encuentren un cadáver desaliñado.

No encontrarán tu cadáver.

Entonces, ¿qué vas a hacer? ¿Tirarme al río?

No, algo mucho peor.

Algo más lento y doloroso.

Algo que no acabe contigo, pero que te consuma,

que te duela cada instante de tu vida

hasta desear que se acabe.

Un anillo de compromiso.

¿Me estás pidiendo que me case contigo?

Sí, con el futuro rey de las Españas.

Pero piénsalo. Si lo aceptas,

vivirás siempre bajo mis órdenes:

verás a quien yo quiera que veas,

caminarás por donde yo te permita...

y dejarás de respirar cuando a mí se me antoje.

Estarás sometida y sin voluntad

hasta el final de tus días.

A cambio,

(SUSURRANDO) serás reina,

pasarás... a la historia.

Espero tu respuesta.

Te dejan libre y vuelves por tu propio pie.

¿Estamos todos locos? -Ya te lo he explicado.

No pienso renunciar a todo lo que tengo.

-Oye, también es mala suerte

irme un minuto antes de que te salve el Águila Roja.

¿Cómo es? -Y yo qué sé.

Si lleva un embozo que le tapa la cara.

-Mujer, pero esas cosas se intuyen.

Si un hombre así me coge en brazos...

-¡Flora! (RÍE)

-A mí los hombres con tanto músculo es que...

me pierden.

-(LEE) "Anaís Medina,

habiendo tenido en cuenta todas las declaraciones y pruebas,

el presente tribunal de justicia

la declara culpable

del asesinato del duque de Téllez."

Serás enviada a los pozos de brea del Perú.

(VOZ CON ECO) Vivirás encadenada,

los mineros podrán disponer de ti cuando deseen,

las veces que quieran

durante todo el día y toda la noche.

-(ANAÍS LLORA)

(Rugidos de fiera)

-¿Qué es esto? -No lo sé, señor.

Es un presente del cardenal Mendoza.

-(LEE) "La pantera...

La pantera es negra como la noche,

acecha en la sombra esperando su momento

para destrozar a su presa.

La guerra no ha terminado.

Cardenal Mendoza."

Pero qué hijo de puta.

Deberías cuidar tu vocabulario.

No eres el único que entra sin ser invitado.

He venido a pedirte algo.

Ah, mi ayuda para ser monarca.

No,

quiero que uses tu influencia para salvar a una mujer.

Se le acusa de matar al duque de Téllez.

Cuentan que lo asesinó una fulana.

Es inocente.

Entonces, rescátala tú.

Hasta donde yo recuerdo,

salvar inocentes es competencia tuya, no mía.

La condenaría a una vida de fugitiva que no merece.

¿Ves?

Si fueras rey, la liberarías con una firma.

Si me ayudas en esto,

no lo olvidaré.

No.

No, porque tendría que pedir favores y yo sólo pido favores

por gente que merece la pena, no por una furcia.

Todas las personas valen igual, todas cuentan.

Te equivocas, el mundo se divide en imprescindibles y prescindibles.

Tú y yo somos necesarios, ella no.

Que muera.

Bien. En ese caso, me entregaré hoy mismo.

¿Por qué ibas a hacer algo así?

Porque yo soy el verdadero culpable.

Yo maté al duque de Téllez.

Sí, pero no puedes sacrificarte por una cualquiera,

porque tú vales más que ella.

¿No debe un buen rey sacrificarse por sus súbditos?

Un buen rey

deja morir inocentes por un bien mayor.

No puedes entregarte.

No voy a permitir que otro cargue con las consecuencias de mis actos.

O sería igual que aquellos a los que persigo.

No puede aceptar ese matrimonio.

Cuando era pequeña,

dormíamos toda la familia dentro de un establo.

No podía quitarme el olor a estiércol en todo el día.

Me daba tanto asco...

que me frotaba hasta hacerme sangre.

Todavía hoy siento ese olor pegado a mi piel.

Siendo una niña, me juré que algún día

sería la mujer más poderosa del mundo.

Ha conseguido mucho más,

es la única mujer que conozco

que tiene plena libertad para hacer lo que quiera.

La libertad está sobrevalorada.

¿Sabes todo lo que he tenido que hacer para llegar dónde estoy,

para conseguir todo lo que tengo?

Imagino que muchos sacrificios.

Me casé con un hombre, el marqués,

que me daba asco.

(ESTREMECIDA) Asco.

Cada vez que visitaba mi alcoba,

tenía que aguantar su pútrido aliento por todo mi cuerpo.

¿Y sabes por qué aguantaba?

Porque sabía que era el precio que tenía que pagar para conseguir

todo lo que me había propuesto.

Al menos nadie le dijo lo que tenía que hacer, lo decidió usted.

¿Y qué?

Puedo ser reina,

sentarme en el trono y que todos...

se dobleguen ante mí.

Cada día de su vida será un verdadero calvario.

Pero pasaré a los libros de historia.

Entonces, si lo tiene tan claro, ¿por qué no le ha dicho que sí?

Porque sé que Hernán quiere destruirme.

Y ésta es su forma de conseguirlo.

No era real.

-En este mundo no todo es lo que parece.

-Pero no entiendo, ¿quién querría matar a alguien como ella?

-Vete tú a saber.

-Nadie vio nada, no se escucharon gritos.

El que lo hizo fue muy rápido.

¿Qué buscas?

-Nada, nada, estaba... curioseando.

-Encontré un botón en el agua,

tiene que ser del asesino.

-Bueno, por aquí pasa mucha gente, Alonso.

Podría ser de cualquiera. -No, no, no, no.

Cogí el botón de dentro del tanque de agua.

Sólo puede ser de él.

-Yo os he metido en este embolado y yo lo he solucionado.

Aquí está el dinero.

MARI: ¡Y tú hablando mal del muchacho!

-Me he adelantado, Mari, me he adelantado. ¡Ven aquí chaval!

Estoy orgulloso de ti. ¡Estoy orgulloso de ti!

-Cuando hay que estar, hay que estar.

-¡Esto hay que celebrarlo!

-Voy a llevarle el dinero a la marquesa.

-Espera, espera, ya nos encargamos tu madre y yo, ¿eh?

-¡Hermoso!

-¡Va!

-(AMBAS ESTÁN EMOCIONADAS)

-¡Ay, qué susto!

-¿Todo bien, muchacho?

-Sí. Muchas gracias por prestarme el dinero, ¿eh?

-Gracias no, que no es un regalo.

Si no me lo devuelves, ya sabes lo que va a pasar.

-Te lo devolveré.

-Yo... Yo también voy.

Sí, dígaselo al alguacil, a quien sea.

¡Por Dios, déjeme ir!

-Pero, ¿quién va a querer fornicar contigo, vieja?

Ni los animales.

Llévatela.

-Escúchame, Anaís: no... no pienses en nada,

sólo resiste,

un día... tras otro, no importa lo que ocurra.

¿Me estás oyendo?

-Hubiera preferido la muerte.

-Eso no lo digas nunca. ¡Nunca!

No te puedes rendir.

-Señor, el carro para la prisionera ya está preparado.

-Bien.

Espera.

Antes de que te vayas,

voy a mostrarte lo que te espera el resto de tu vida.

-¡No! ¡No! ¡No!

¡Suéltame!

(GRITA)

¡Suéltame!

Llama al alguacil, quiero hablar con él.

¿Estás bien?

¡Ah!

¿Te has decidido ya?

Necesito pensar.

Has tenido tiempo suficiente. Quiero tu respuesta.

Y yo quiero tiempo para elegir.

No te enteras, ¿verdad?

¿No te has dado cuenta de que tú ya no decides nada?

A partir de ahora seré yo quien diga cómo, cuándo y dónde.

Y no voy a esperarte más. ¡Nunca!

¿Sí o no?

Se acabó.

¡Espera!

¿No se te ocurre algo bonito para convencerme?

Hace tiempo

se me hubieran ocurrido mil motivos,

pero se me han ido olvidando uno a uno.

Sí,

me casaré contigo.

La boda se oficiará inmediatamente.

Disfruta de tus últimas horas. (AZUZA AL CABALLO)

(Música melancólica)

Es apuesto, ¿verdad? -Sí.

-Qué guapo es. -Sí.

-Venga, venga, dejadlo respirar.

Venga.

¿Qué hago aquí?

Te golpearon en la cabeza.

Sí, eso ya lo sé,

pero estábamos en una celda. ¿Quién me golpeó?

No lo sé, un tipo muy raro, con los ojos como saltones, muy azules.

Dijo que era consejero del rey...

Malasangre.

¡Sí, ése! Y dijo que habían anulado mi sentencia.

¡Soy libre! ¡Estoy aquí otra vez! ¡No me lo creo!

Me alegro.

Menos mal que no hice caso al Águila Roja ése.

Todavía estaría caminando por el monte.

(DOLORIDO) Menos mal.

Gracias, eres el único que ha venido a verme.

Ya te dije que nunca abandono a mis alumnas.

Bueno, pues cuando quieras, traes los libros y empezamos.

Pues si quieres, empezamos ahora mismo.

¿Ahora?

Sí, ¿por qué no? Cuanto antes, mejor.

Es que...

no me viene nada bien. Llevo un montón de días encerrada y...

tengo muchas cosas que hacer.

Ya veo que me va a ser difícil enseñarte.

De difícil, nada, que yo cojo las cosas a la primera.

Tengo mucha facilidad para aprender, ¿eh?

Eso no lo dudo.

(RÍE)

Tengo que trabajar.

Sí, claro.

Qué bien, ¿no? ¡Mi hermano está vivo!

Porque el chaval ése al que vio el minero seguro que es mi hermano.

Por cierto, ¿por qué me has traído a este puente?

Aquí se hizo la venta del azufre. Y si el intercambio se hizo aquí,

es posible que el sitio donde lo guarden esté cerca.

¡Es él! ¡Es mi hermano!

Es mi hermano.

Voy a buscarlo.

(Música épica)

(TRINIDAD SOLLOZA)

Lo siento.

¿Y éste quién es?

¿No es tu hermano?

Yo a este hombre no lo he visto en mi vida.

¡Que no es mi hermano! ¡Que no es mi hermano!

No sabes la alegría que me acabas de dar.

Pues sea quien sea, habrá que enterrarlo.

¿Qué le habrá pasado al pobre hombre?

Estaría... mirando el paisaje, resbalaría

y se cayó.

Cómo es la vida, ¿eh?

(SUSPIRA)

Tanto llorar, para nada.

(Relincho)

(Rugido)

Vamos, lleváosla

y dejadla en los jardines del palacio del cardenal.

Va a quedar... (GOLPEA LA CAJA) estupenda en su pequeño Vaticano.

¡Vamos!

(OFF) "Gracias por ayudarme,

pero nunca olvides que los tronos se hicieron para los débiles,

no para los hombres libres.

Firmado, Águila Roja."

(Golpe en la puerta)

Pero, ¿qué demonios es eso?

CARDENAL: Os presento a vuestra futura esposa.

La familia de Sophie

es mitad francesa y mitad española.

En ambos reinos cuenta con el respeto de las grandes casas.

-"Enchantée".

-Buenos días.

Háganme el favor de ir metiendo esas bellas joyas en la bolsa.

¡Vamos!

Para servirles.

¡Ah! (SE QUEJA)

¡Que somos socios, hombre!

Aquí es donde tu hermano podría conseguir piezas para sus inventos.

¿Y tengo que hacérmelas yo todas?

(Disparo)

¿Te vas a casar con ella?

Mañana mismo, tal como estaba previsto. ¿Qué esperabas?

CARDENAL: Estratégicamente, es la reina perfecta.

Si me dices que tenemos una mínima posibilidad,

no me casaré.

¡Es la novia, Mari, la novia!

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • T9 - Capítulo 106

Águila Roja - T9 - Capítulo 106

28 jun 2016

Tras descubrir que es el primogénito de Felipe IV, el Comisario se comporta como si ya fuera rey de la Españas. Su exaltada conducta alarma a la Marquesa, que considera pertinente encerrarlo en un manicomio.

Gonzalo se niega a aceptar la propuesta de Malasangre para que se postule como heredero al trono. La prioridad del héroe es liberar a Anaís (María Pedroviejo), que ha sido encarcelada por un delito que no ha cometido.

Sátur ha sido secuestrado y el tío Emilio (Manuel Manquiña) aprovecha para acercarse aún más a Gonzalo. Pero su plan oculto corre peligro desde el momento en que alguien de su pasado aparece en la Villa.

ver más sobre "Águila Roja - T9 - Capítulo 106" ver menos sobre "Águila Roja - T9 - Capítulo 106"
Programas completos (118)
Clips

Los últimos 1.509 programas de Águila Roja

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Isabel

    Me encanta

    05 mar 2017
  2. Lourdes

    Busquenlo directamente asi lo encontre yo poniendo capitulo 105 vale la pena

    25 nov 2016
  3. Alicia

    Donde se puede ver el capítulo 105,?

    18 nov 2016
  4. estefania

    donde está el cap 5??por favor es de los mas importantes pooor favor

    31 ago 2016
  5. Azazbell

    El capitulo 4 y 5 no salen o k k penaa

    12 jul 2016
  6. Norma Ramírez

    Tenporada anterior la pude ver aquí desde donde vivo. Ahora dice q fuera del territorio no se puede ver¿¿ Una pena porque me quedaré sin ver el final luego.de seguir la serie por tantos años. La veo desde q comenzó. Saludos desde San Juan, Puerto Rico¿¿¿¿¿

    11 jul 2016
  7. Sheyk87

    Donde esta el capítulo 105?

    11 jul 2016
  8. García Lorca

    Este capitulo esta buenísimo!!! La próxima semana me regreso a Málaga, pero mi madre dice que no lo pasan por la TV en horario normal... Me gustaría poder verlo en TVE (en la tv con mi madre)... Saludos...

    01 jul 2016
  9. carmen fernandez

    A mi me pasa lo mismo....pero también con otras series...p.ej. Acacias!!!....podrían su sanar esta deficiencia. ??? Gracias.

    01 jul 2016
  10. Thais

    El capítulo no lo puedo ver, nunca se acaba de cargar. Lo podrían arreglar :)

    30 jun 2016