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No recomendado para menores de 12 años Águila Roja- Temportada 7- Capítulo 85
Transcripción completa

Os preguntaréis a qué se debe vuestra detención.

Por qué os han traído aquí.

Bien...

Os lo diré.

Sois los allegados de un prófugo de la Corona.

Sois familia y amigos

de Gonzalo de Montalvo.

La cuestión es sencilla:

Si confesáis todo lo que sabéis acerca de su paradero, podréis iros.

De lo contrario, ateneos a las consecuencias.

Es cuestión de tiempo que lo encontremos.

Eso, si no se entrega él antes.

(ALONSO-AL) No.

Mi padre no es ningún cobarde. No se va a entregar.

La Guardia Real os acompañará día y noche

para evitar que caigáis en la tentación de ayudarle.

Es decir:

Si el huido se pone en contacto con vosotros y no informáis,

o si tenéis la más mínima intención de colaborar con él,

acabaréis en la horca.

Sacadlos de aquí.

¿Estáis seguro de que la presencia de la Guardia Real

impedirá que se lleve al niño?

Volverá a por él.

Os veo poco convencido.

Se diría que sois incapaz de dar con un simple mortal.

No se debería obligar a nadie

a casarse contra su voluntad, eminencia.

Y menos, para satisfacer a un noble extranjero.

Tener una moral propia es lo último que os conviene en este momento.

Empiezan a oírse voces en contra de vuestro desempeño como comisario.

¿Qué queréis decir?

Quizá un candidato... más joven

aportaría al cargo... ¿Cómo diría?

Savia nueva.

A ese candidato todavía tendrá que crecerle la barba.

Encontraré al maestro.

Hacedlo.

De lo contrario, puede que os quedéis sin vuestro puesto.

Eminencia.

(GUARDIA-GD) ¡So!

(GUARDIA JEFE) Seguid buscando. Tiene que estar por algún lado.

¡Bajad!

Llevadla al convento. Los demás, a la villa con ellos.

Va a salir todo bien, ¿me oyes? Ya lo verás.

Se los llevan escoltados...

Ay, Dios, ¿qué vamos a hacer?

(SUSURRA) Sátur...

¡Señor! ¡El criado!

¡Cogedle! ¡Cogedle!

(Pasos)

(Esfuerzos)

¡Sátur! ¿Qué ha pasado? ¿Y Alonso?

El chiquillo está bien, amo. ¡Pero se ha liado bien parda!

Sátur, ¿de qué estás hablando?

Su Majestad, el Rey, se ha presentado en su velatorio,

que yo no sé qué cojones pintaba allí,

y se ha encontrado su ataúd vacío.

(JADEA)

¡Saben que estoy vivo!

Pero eso no es todo.

El Rey, nuestro Rey, ¡ha ordenado que le encuentren!

¡Que quiere casarle a usted con la rusa!

¿Qué?

¡Todo hombre uniformado le está buscando!

Y se han llevado a Alonsillo, a Margarita y a Catalina

palacio del cardenal. ¡Y al Cipriano!

¿Qué les van a hacer?

No, si luego les han soltado,

pero un par de guardias van con ellos a todos lados.

Les están vigilando...

A sol y sombra. Ni yo mismo he podido acercarme a su hijo.

Ni yo ni nadie.

No pienso irme sin él.

¡No le está persiguiendo a usted un panadero,

sino la mismísima Corona!

¡Ahora mismo usted es el hombre más buscado de todo Reino!

No voy a dejar atrás a Alonso. Encontraré cómo acercarme a él.

¡¿Pero usted está sordo o qué?!

¡Que hay un guardia en cada camino!

¡Que a su hijo le tienen bien vigilado!

Que si pone usted un pie ahí fuera, ¡le casan!

Si no puedo acercarme a él por encima de la tierra,

lo haré por debajo.

¿Cómo?

¿Cómo que si no puede por encima lo hará por debajo? ¿Qué dice?

¿Qué hace todo esto aquí todavía?

¿Por qué no está rumbo a África?

Verá, señora, es que... Bueno...

He dado orden para que no los muevan.

Pues irremediablemente tendrán que hacerlo.

He vendido el palacio. El comprador está visitándolo ahora mismo.

¡Catalina!

¿Quiénes son esos?

(CT) Son...

mi escolta, señora.

¿Y quién te crees que eres tú para llevar escolta?

¿La duquesa de Orleans?

Están vigilando a todos los amigos y familiares de Gonzalo, el maestro.

por si intenta ponerse en contacto con ellos.

¿Gonzalo?

¿Cómo que Gonzalo?

Fingió su muerte.

Permiso...

Señora, su comprador. Quiero decir, el nuevo dueño del...

O sea, el duque de Bercero.

Buenos muros, buena distribución...

Quitaré setos, flores, fuentes, árboles...

Voy a levantarlo entero.

¿El jardín?

¿Lo va a levantar?

Será un buen lugar para construir mis caballerizas.

Y ahora, si me disculpa, quiero dar orden a los operarios.

Empezarán a excavar hoy mismo.

(Jadeos y esfuerzos)

Amo, ¿usted sabe adónde vamos?

Es que está empezando a faltarme el aire.

La villa de Madrid está llena de subterráneos

que se construyeron hace siglos. Estamos en uno de ellos.

¿Para qué quería alguien construir una topera así? ¿Eh?

Para conectar lugares, Sátur.

O para escapar de la ciudad en caso de guerra, por ejemplo.

¿Usted está seguro de adónde va?

Sí, Sátur, estate tranquilo.

¿Cómo voy a estar tranquilo en este laberinto de negrura y de muerte?

¡Seguro que no sabe adónde va! ¿Eh?

Sátur, uno de estos pasadizos sale a la Plaza de la Justicia.

De ahí a casa son solo unas calles.

¿Eh?

Me abriré camino sea como sea, Sátur.

(JADEA)

Quizá solo sí pueda.

¿Pero cómo va a volver con el chiquillo?

No me contesta porque sabe que llevo razón. ¿A que sí?

Que su hijo le haría más vulnerable.

(IRASCIBLE) ¿Y qué quieres que haga? ¿Que me entregue?

¡Pues piense, amo, piense!

¿Se puede saber qué haces?

Fregar.

Qué valiente eres con una mujer, miserable.

-Yo no lo haría. -Suéltame si no quieres...

¿Si no quiero qué?

Basta. ¡Basta, por favor!

Lo siento, lo siento. Perdón, perdón.

Perdón, ha sido culpa mía.

No volverá a ocurrir.

-¿Estás bien? -Sí.

¿Cuánto tiempo más aguantará escondido?

Lo van a atrapar.

Por ahora lo está haciendo bien.

Te han puesto escolta porque no saben por dónde empezar.

No importa dónde esté.

Si Alonso no puede salir de casa, no podrán escapar juntos.

Para no desfallecer frente la impotencia,

el Señor nos enseña a mostrar la otra mejilla.

Ah... Entonces, ¿debería aceptar todo lo que pasa?

Pues no puedo.

También nos enseña a defender lo que es justo por encima de todo,

y nos ofrece las maneras de hacerlo.

¿Qué quiere decir?

Que no voy a ser yo quien sugiera desoír una orden del Rey,

pero si quisiera sacar a tu sobrino de casa...

Ay, Dios, ¡que este es el palacio de la marquesa!

¿Se ha vuelto loco? ¡Aquí vive el comisario!

Sátur, pueden oírnos.

¡Pero, claro que pueden oír...!

(SUSURRANDO) ¿No ve que esto está lleno de guardias?

¿Qué cojones hacemos aquí?

(Pasos)

(CT, EXTRAÑADA) Ay...

Se me ha debido de caer una en el pasillo.

¿Qué? ¿Quieres que la señora marquesa se quede sin su calza?

¡Pues bonica se pone!

¿Dónde están?

(CT) (GRITO AHOGADO)

(SUSURRANDO) No grites. Soy yo, Cata.

¿Qué haces aquí? ¿Cómo has entrado? ¿Estás bien?

Sí. Escucha, no hay tiempo. Necesito que traigas a mi hijo a esta alcoba.

¡Llevo dos guardias detrás de mí todo el rato!

(TEMEROSA) Si te ayudo... me matarán en la horca.

No quiero que arriesgues tu vida por mí, Catalina.

(Llaman a la puerta)

¿Sí?

¡Abre, soy el comisario!

Sí, un momento...

Lo siento, señor. (MINTIENDO) La puerta está... ¡buf!

¿Qué desea?

¿Dónde están los guardias?

No podían dejarte sola.

No sé, habrán salido...

a orinar, o algo...

Si no tienen una excusa mejor,

pasarán una larga temporada haciéndolo con sangre.

Ha estado a punto...

Lo sé, lo siento.

Ya me voy. Olvida lo que te he dicho.

Gonzalo, espera.

Que sí, que... que yo te traigo al chiquillo.

¿Estás segura?

Tú harías lo que fuera por ayudarme a mí.

Te estaré esperando. Pero prométeme una cosa:

si en algún momento dudas, déjalo.

Gracias.

Con Dios.

Que venga el duque inmediatamente, quiero hablar con él.

¿Qué están haciendo ahí afuera? ¡Es un insulto!

¡No nos hemos ido y ese hombre ya está campando a sus anchas!

Voy a detenerlo.

¡No!

Esto lo voy a resolver yo.

Conozco tu manera de solucionar las cosas. Perdona que dude.

Señora...

Te dije que vinieras con el duque. ¿Dónde está?

Es que han encontrado algo en el jardín.

¡Cuántas sorpresas depara su jardín, marquesa!

¿No quiere ver lo que hemos encontrado?

Una magnífica ánfora visigoda.

¿No dice nada? ¿No le parece algo único?

¡Desde luego!

Verá...

Siento decirle que he cambiado de opinión.

Quiero recuperar de nuevo mi palacio.

Esto no es un juego, marquesa.

Ha firmado usted un contrato, he comenzado las obras.

Lo siento, pero no.

Piénselo un instante. Si le interesa su ubicación,

hay otros palacios en venta cerca del Palacio Real.

Me he informado: el conde de Sanabria vende su castillo,

y el marqués de Medinaceli ha puesto en venta...

No cambio de parecer con tanta ligereza como usted, marquesa.

Ahora, si me disculpa...

Ya está.

Ya está, ya tenemos visual, amo.

¿Y si sale mal? Podrían condenarla a la horca por mi culpa.

Amo, no se ponga usted en lo peor.

El agorero aquí soy yo, no me quite el papel.

¿Le importaría a usted que le dejara solo un momento?

Es que me gustaría acercarme al escondite de los bandidos,

¡Esos hijos de perra han dejado ahí un dineral!

No. En cuanto Catalina traiga a Alonso,

nos marcharemos de la villa.

¿Y vamos a dejarlo ahí?

Ese dinero nos vendría de perilla para empezar de nuevo.

Podríamos empezar como señores.

Para llegar al nevero debes salir y cruzar el bosque. Podrían cogerte.

¡Pues me la juego, y ya está!

Amo, ser prófugo es muy jodido y esas monedas nos ayudarían.

Sátur, Sátur...

(Pasos)

(Pasos)

He oído que no te vas a África.

Hernán, hoy no quiero hablar con nadie.

Sal de aquí y déjame en paz.

Vengo a verte como comisario de la villa.

Quiero hacerte unas preguntas.

¿A mí? ¿Por qué?

Tú creciste con Gonzalo, el maestro. Le conoces bien, ¿verdad?

Se podría decir que sí.

¿Se te ocurre algún sitio donde haya podido esconderse?

Alguna cabaña, alguna cueva...

algún lugar dónde hayáis jugado de niños.

¿Jugar a qué, exactamente? ¿A la comba, a los médicos?

Ten cuidado, Lucrecia. Es una orden del Rey.

Cualquiera que le ayude a escaparse, sea noble o plebeyo,

será condenado por alta traición.

¿Piensas ponerme escolta a mí también?

Te aviso, Lucrecia:

ten cuidado.

Espera.

Recuerdo una cabaña en la sierra.

Nos guarecíamos allí cuando nos sorprendía la tormenta.

¿En la sierra? ¿Dónde?

En el valle de la Barranca.

No va a ser fácil.

Se lo dije.

Que dan una patada a un pino y... ¡y caen cuatro guardias!

¡A ver cómo hacemos ahora la fuga!

Uno de estos pasadizos lleva a una ermita abandonada en el bosque,

lejos de las puertas de la villa. Escaparemos por ahí.

Una cosa, amo...

Entonces, ¿se guarecía Vd. con la marquesa...

allá en la Barranca?

No, Sátur.

¿Y por qué ha citado la marquesa al comisario allí?

¡Si eso queda donde Cristo perdió la sandalia!

No lo sé.

Parece que se oye más ruido.

(MARTA-MT) Señora. El duque de Bercero quiere verla.

¿Ha dicho para qué?

Seguramente haya cambiado de opinión...

Dile que me reuniré con él enseguida.

Espera.

Ayúdame.

(Algo se cae)

Dios bendito, Dios bendito, Santo Dios.

¡Eso sí que es un desnudarse digno de mención!

¡Qué piel!

¡Qué porte, qué... que... qué nalgas asideras!

Estamos esperando a Catalina. Estate atento.

Si usted hubiera visto lo que yo he visto, lo entendería.

Creo que estoy a punto de hacer otro agujero en la pared,

y no con el punzón precisamente.

(GESTO FRUSTRADO)

Ya se ha embatado.

Se acabó la diversión, se ha embatado ya...

(GESTO FRUSTRADO)

Sátur.

¿Eh?

Cuando llegue Alonso seremos tres personas para dos caballos.

Si queremos huir más rápido, necesitamos otra montura.

Siento contravenirle, pero voy a ir a por el dinero, quiera usted o no.

No. Ya hemos hablado de eso. Es peligroso.

Amo, usted velará por su hijo,

pero yo velo por todos nosotros. Así que voy a buscar el cofre.

Usted y el chiquillo espérenme en la ermita del bosque.

Confíe en mí.

(LUGARTENIENTE-LT) Lleva arrastrándole desde el valle.

Comisario, quizá no sepa nada.

¿Todavía no tienes nada que decirme?

¿No ha pasado ayer ningún hombre por allí?

Seguid la búsqueda.

A la orden, señor.

Me da igual cuántas veces paséis por los mismos sitios.

Gonzalo de Montalvo está escondido por aquí, y debo encontrarlo yo.

Avisaré al turno de noche, señor.

¿Turnos? ¿Me hablas de descansar?

Quiero a todos los hombres disponibles.

Y si alguno se le ocurre parar, no se levantará jamás.

Sí, señor.

Lo quiero en mis manos antes del amanecer.

(Orina)

(ALIVIADO) Ah...

Hay que joderse, que una cosa tan básica te deje tan a gustito...

(SUSPIRA)

Ya está. Y las tres últimas gotitas, para dentro, que hay prisa.

(JF) (SUSPIRA)

(GIME DOLORIDO)

Me alegra que haya cambiado de opinión.

¿A qué viene todo esto?

¿Qué es ese baúl?

Algo más que he encontrado en su jardín.

Por eso estaba tan interesada en recuperar su palacio.

Para que no descubriese el cadáver de su marido.

No sé de qué me habla.

Mi esposo se fue de viaje...

y desapareció.

Mire su cinturón.

El blasón de sus ropas. Toda la corte

sospechó de usted en su momento.

No tiene ninguna prueba contra mí.

Eso explíqueselo a la Justicia.

(Chasquea los dedos)

¡Lleváoslo!

Marquesa...

¡Espere!

Si me denuncia, iré al patíbulo.

Haré lo que sea.

Cualquier cosa.

Lo que sea.

Está bien. Le propongo un trato.

Yo callo, y usted me cede

todas las posesiones del marquesado de Santillana.

Absolutamente todas.

No voy a hacerlo.

No puedo dejar a mi hijo en la indigencia. ¿Qué le quedará?

Una madre viva.

Mañana mismo le enviaré el contrato de cesión para que lo firme.

(RESOPLA)

(JADEA)

Madre.

¿Dónde prefieres que nos instalemos cuando dejemos todo esto?

¿En el palacio de verano o en las fincas de Ávila?

Estoy disponiéndolo todo.

¿Madre?

(Melodía: empieza)

(LLOROSA) Vamos a tener que separarnos,

vivir cada uno por su lado.

(Melodía: continúa)

No lo digas como si fuera una sorpresa.

Este momento tenía que llegar...

antes o después.

(Melodía: acaba)

(Mecanismo: se acciona)

(Disparo)

Ni la ha probado.

Lloraba, pero ha intentado que no me diese cuenta.

Anda, trae eso.

No me mires así, yo no tengo la culpa.

No. Pero tampoco has querido ayudar a Gonzalo.

-Y él fue a buscarte, ¿te acuerdas? -¡Ya lo sé, y le debo la vida!

¡Pero la mía! Le daría mi vida, no la tuya.

Y si haces eso que te pide puedes acabar muerta, y contigo...

contigo, nuestro hijo.

Me voy.

¿Qué vas a hacer? Los guardias no se separan de la puerta,

ni de Alonso. Por favor, Catalina...

Pero Gonzalo sigue esperando.

Si no lo voy a ayudar, por lo menos tengo avisarlo.

Tengo que hacerlo.

No tenemos nada para dar, ¿eh?

Una novicia del monasterio de San Juan Bautista

me ha dado esto para Cipriano Benítez.

Soy yo.

(MONAGUILLO) ¿Podría tomar un poco de caldo?

Es que tengo frío.

(CIPRI-CP) Claro. Pasa.

Ese monasterio que dice, ¿no es el de Margarita?

Sí.

(CP, EXTRAÑADO) ¿Un bollo?

¿Y no tendrá un poco de pan?

¿Qué dice?

Que vistamos a Alonso con la ropa del monaguillo.

Así podrá salir de la casa.

No, puede ser peligroso. No podemos arriesgarnos.

Cipri, piensa como un padre. Si estuvieras lejos de tu hijo,

¿no te gustaría que te ayudaran a recuperarlo?

Tengo que llevar a Alonso con Gonzalo, tengo que hacerlo.

(Ruido exterior)

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

(Golpean la pared)

Gonzalo, abre, que soy yo.

¡Alonso!

(BESO)

Debemos irnos ya.

¿Y Sátur? ¿Está bien?

Sí, no te preocupes.

Catalina, lo que has hecho...

¡Chist! El abrazo que os he visto daros lo ha merecido.

Me voy para que no me echen en falta.

Catalina, avisa al cardenal Mendoza.

Querrá ver a su sobrina después de lo que ha pasado.

¿Le ha pasado algo?

Tú avisa al cardenal.

Ve. Y haz lo que te he dicho.

Lloré tu muerte, ¿lo sabes?

Era la única manera de evitar casarme.

Hasta te dejé un mechón de mi pelo.

Siento haberte hecho sufrir. Lo siento de veras.

¿Lo sientes?

A mí nadie me hace llorar en vano. ¡Y menos un hombre!

¿Cómo estás?

Bien.

¿Qué haces aquí?

No sé si sabrás que tu palacio tiene un pasadizo que da al exterior.

¿Crees que me importa ahora mismo un pasadizo?

Debería denunciarte. Es lo que mereces.

Si lo haces, me obligarán a ir a Rusia.

Me he pasado años intentando yacer contigo.

Y ahora que lo consigo, o te casas o eres un proscrito.

Mi vida está en tu mano.

Aunque ahora no esté en mi mejor momento,

no lo olvides:

Nunca encontrarás a una mujer como yo.

Vayas adonde vayas.

Puedes irte.

Gracias, Lucrecia.

Gonzalo.

¿Nos volveremos a ver?

Adiós, Lucrecia.

Y gracias.

Sátur, llevamos tiempo esperándote.

Alonso ya está en la ermita.

¿Qué pasa?

No reprendas a tu criado.

Él no tiene la culpa. No te muevas.

Si fuera por tu vida sé que te arriesgarías,

pero no por la suya.

Es un grave defecto preocuparse por los demás.

Lo siento, amo.

Lo siento mucho, tenía usted razón, no debería haber venido.

No es nada personal, pero tengo que llevarte ante el Rey.

Vamos.

No voy a moverme.

No me hagas perder más tiempo.

Te entregaré sea como sea.

No. No vas a matarme. El Rey me quiere vivo.

Un cadáver no es el novio ideal para una boda.

¡Ay!

¡Ay!

Parece que te preocupes por él menos de lo que yo pensaba.

¡Ay!

Todavía tengo tu daga.

(Ruido de pistola)

No puede ser. No puede ser...

(JF) ¡Quietos!

¡Suelta el arma, vamos!

¡He dicho que la sueltes!

No es posible, tú estabas muerto.

No te equivoques, el muerto eres tú.

Pagarás por tu traición, y estos dos, contigo.

(AD) ¿Ya hay suficientes, no crees?

No me podía dormir. He empezado por uno, y ahora me falta mesa.

Tienes...

Margarita, si hubieran sido descubiertos, lo sabríamos ya.

Así que ya puedes parar.

Salvo que quieras acabar con las reservas de trigo del reino.

¿Adónde va? ¿Va a salir?

Sí. Ahora que ya tengo mi sello, Voy a mandar la carta al Vaticano.

Ah, ¿ya la ha escrito? Pues voy con usted.

¿Vestida de blanco en plena noche? No, mejor no.

-También puedo cambiarme. -¿Y qué hacemos con tus dos sombras?

Los guardias reales no se mueven de la puerta del convento.

Sí. Eso puede ser un problema.

Pues, tenga cuidado. Yo le esperé hasta que vuelva.

(Tintineo de monedas)

Los años no te han cambiado, sigues siendo el mismo inútil.

¡Más deprisa!

Amo, le conozco bien.

Sé que en cuanto tenga el dinero va a matarnos, a mí el primero.

Pues no se lo sirvas en bandeja de plata.

¡Suéltalo!

Si no se lo entregamos, nos matará antes de bajar a cogerlo.

Si se lo damos, aún tenemos una oportunidad.

Solo tiene dos tiros.

Mientras carga el tercero, me da tiempo a recuperar mi pistola.

(JF) (AMENAZANTE) Suelta el saco.

Estás muy seguro de que no te matará a ti primero.

A él lo odia...

Y luego es cuestión de suerte: tú o yo.

Dos hombres y una sola bala.

¡Amo! ¡Amo!

¡Amo!

(GRITA Y GIME DE DOLOR)

Piensa en mí mientras mueres lentamente.

¡Amo!

(GRITANDO ATERRADO) ¡Eeeh!

¡Nos ha encerrado, amo!

"Por el presente documento, yo, Lucrecia de Guzmán,

estando en mi entero juicio, hago constar que es mi voluntad

cederÿal duque de Bercero todas las posesiones

y tierras del marquesado de Santillana.

(DUQUE) "O firma este contrato y me cede todas sus propiedades

o subirá al patíbulo por el asesinato de su esposo."

(Llanto de bebé)

(MARQUÉS-MQ) Este no es mi hijo.

¡Escúchame, por Dios! ¡Escúchame!

(MQ, FURIOSO) No. ¡Solo es un bastardo!

Suéltale. Suéltale.

¡Suéltale, por favor!

(ANGUSTIADA) ¡Suéltale!

(NUÑO BEBÉ) (LLORA)

Señora, ¿está bien? ¿Le pasa algo?

Eminencia.

Marquesa.

Si ha venido a ver a su sobrina, está siendo atendida

por un médico en su alcoba, Si quiere, puedo acompañarle.

No estoy aquí por eso. He venido en nombre de la Corona.

¡Apresadla!

¿A mí? ¿Por qué? ¡Si yo no he hecho nada!

Has pagado a un monaguillo por su ropa,

y el hijo del maestro ha desaparecido. ¡Lleváosla!

Piedad, eminencia, por Dios. ¡Piedad!

¡Señora!

(LLORANDO) ¡Señora! ¡Señora!

(LLORANDO) Señora...

Ha traicionado a su Majestad. No podemos hacer gran cosa por ella.

Morirá en la horca.

Lucrecia...

Llevamos aquí toda la noche, amo.

El frío nos va a matar.

Mientras tengamos fuego, nos mantendremos calientes.

Calientes, las leches que se han repartido ustedes.

Se han dado hasta en el cielo de la boca.

¿Está bien?

Perfectamente.

Las antorchas no durarán mucho más y nadie sabe dónde estamos.

¿Tus hombres saben que venías aquí?

No necesito la ayuda de nadie para detenerte.

(Techo: se desprende)

Si te propones que las paredes se nos caigan encima, sigue así.

Sátur, pásame la cuerda.

¿Qué va a hacer, amo?

Creo que puedo llegar arriba.

(TIRITANDO) ¿Agarrando ese saliente con la cuerda?

Sí.

¿De qué te servirá subir?

¿Crees que vas a poder mover esa piedra tú solo?

(TOSE)

Prefiero intentarlo a morir sin haber hecho nada.

Lo que pretendes es absurdo.

Pero gástate las pocas fuerzas que te quedan, si quieres.

Yo sí confío en usted, amo, dele.

(Piedra: se desliza)

¡Se mueve! ¡Se mueve!

(Chasquido de cuerda)

¿Está bien la Señora Irene?

Necesito hablar contigo, hijo.

Ahora no puedo, estoy ocupado.

Tengo que contarte algo, es importante.

Para ti tus locuras son siempre más importantes que lo demás.

Pero han estado a punto de matar a Irene.

Tengo que saber quién ha sido.

Irene estaba ahí de pie.

Luego empezó a sonar la música...

(SUSPIRA, FRUSTRADA) Es importante, hijo.

(Melodía: empieza)

(Melodía: acaba)

(Mecanismo: se acciona)

(Disparo)

¿Estás bien?

La caja...

Era la caja.

Así murió el primer comprador,

y así ha estado a punto de morir Irene.

¿Padre quiso matarte?

Tu padre...

Tu padre era un enamorado de las armas.

Nada le podía divertir más que una curiosidad como esta.

No le veo la diversión a poner en peligro tu vida.

Claro que no. Pero tendría preparado algo más que nunca pudo explicarnos.

Más vale que lo mande quemar.

No, hijo. Yo me encargo.

No vaya a volver a disparar.

Dos...

Tres...

Amo, por Dios.

Por Dios, amo, despierte.

Despierte, amo.

Amo, despierte.

(TEMBLANDO) Amo. Amo, despierte.

Amo...

(MUY DÉBIL) Vamos a morir aquí.

Vamos a morir aquí...

Toma. Ponte esto.

No.

No, no, tápese usted, por Dios.

Que parezco la señorita de la pareja.

(TEMBLOROSO) Tápese usted.

Está mal.

(GRUÑE DOLORIDO)

Vas a perder los dedos.

¿Para qué quiero dos manos en el infierno?

(ATERIDO DE FRÍO) Toda una vida... soñando con una muerte digna

para al final acabar así, amo.

Conozco peores maneras de morir.

Y mejores compañías.

Me odias...

y no te culpo.

Llevé a tu esposa hasta la muerte.

¡Ni se te ocurra nombrarla!

Amo, haga como que no le escucha, por favor.

La torturaste hasta morir.

Si alguien le hubiera... le hubiera hecho eso a mi mujer...

¡Cállate!

¡He dicho que ni la nombres!

...lo hubiese matado.

(CRISTINA) ¡Por favor!

¡Cristina!

Cuídate mucho, mi amor.

(CRISTINA, SUFRIENDO) ¡Aaah!

"(AL) (LLORANDO) ¡No! ¡Padre!"

"(CON RABIA) ¡Aaah!"

Amo, por Dios, no lo haga.

(Piedra: se desliza)

Estamos salvados, amo.

(AL) (LLORANDO) ¡Padre!

Como no volvíais, fui a buscaros y me han encontrado, lo siento.

No... No, amo.

Lo has intentado,

pero se acabó.

(Redoble de tambor)

(Sollozos)

(Murmullos y lamentos)

(GD) ¡Levanta! (CT) ¡Ay!

(CP) ¡No!

(CP) Catalina... (GD) ¡Apártate!

¡Ay!

(Redoble de tambor: prosigue)

(MG) Cipri... Cipri...

(Redoble de tambor: continúa)

Nunca había tenido que obligar a nadie a tener una vida mejor.

¿Dónde está mi hijo?

En el palacio real.

Estará allí junto con tu criado hasta la boda.

Deberías valorar tu suerte.

A estos les espera peor destino que a ti.

Van a morir en la horca.

(LLORA)

(CP) ¡Catalina!

Catalina...

Catalina...

Catalina...

(CT) (LLORA)

(CP) La van a matar...

"Querido duque de Bercero: Le escribo para hacerle saber

que finalmente he comprendido que debo aceptar sus peticiones.

Haré cuanto esté en mi mano

para formalizar el acuerdo lo antes posible.

Mientras tanto, y como muestra de mi buena voluntad,

le envío un valioso presente de mi colección personal.

Por favor, no deje de escuchar su bonita melodía.

Que sea tan feliz en el palacio como yo lo he sido."

Que el mensajero se lo lleve al duque de Bercero inmediatamente.

Lucrecia, vengo a pedirte un favor.

¿Y por qué esperas que yo vaya a hacértelo? Estoy muy ocupada.

Han detenido a Catalina y la van a matar.

Sí, lo sé. No me lo recuerdes.

Nadie dirige mi servicio como ella. ¿Qué voy a hacer yo ahora?

Tú puedes salvarla.

Tú conoces al Rey, habla con él y dile que todo ha sido idea mía,

que ella no tiene la culpa.

¿El Rey? Ni siquiera me recibirá, si es para hablarle de una plebeya.

Te lo pido por favor.

Yo no soy juez.

No dicto las leyes, ni las ejecuto.

Y lo que ha hecho es lo que ha hecho.

Lucrecia, te lo suplico.

Te lo suplico.

Catalina no merece morir.

Levanta de una vez.

Lucrecia. Dile a uno de tus lacayos que avise a un médico.

¿Qué ha pasado esta vez?

¿Un pobre niño ha robado una fruta y te ha mordido al apresarlo?

He capturado al maestro.

Se casa hoy mismo, y después partirá hacia Rusia.

(MG) (LLOROSA) Todo ha sido para nada.

Todo ha sido para nada.

Ya ha llegado, Majestad.

Que pase.

Mis súbditos suelen tener la buena costumbre

de hacer una reverencia ante mi presencia.

¿Desafías a tu Rey?

Me satisface ver que eres un hombre

con suficiente valor como para hacerlo.

Cumplirás bien con el cometido que te espera.

Haré todo lo que me pida.

Pero no ejecute a la mujer que intentó ayudarme a huir.

No estás en posición de exigir nada.

Lo sé. Pero es una buena mujer, no merece morir.

¿Y qué pensaría el pueblo?

¿Que puede desobedecer a su Rey sin miedo a las consecuencias?

El pueblo pensaría que su Rey es justo.

Yo no soy justo.

Soy la justicia.

Esa mujer tendrá mi perdón.

Con los años aprenderás que, en ocasiones,

un hombre debe plegar su voluntad.

Hasta un monarca debe hacerlo.

De joven hubo un tiempo en que no quise ser Rey.

Yo no he nacido para la tarea que quiere encomendarme.

Muchos hombres encuentran su propio destino

por el camino, no al nacer.

Querrás hablar con tu futura esposa antes de tu enlace.

Me dijiste que no debía permitir que me casaran con un mal hombre.

Te he hecho caso.

He conseguido uno bueno.

Yo no soy ni bueno ni malo.

Ahora solo soy un preso.

Hágalo de una vez.

Señora, esto no va a ser agradable.

Quiero estar presente.

(MÉDICO-MD) Mejor espere fuera.

Sal, Irene.

Voy a quedarme aquí.

¿A qué espera?

(MD) Esto le va a doler.

(Alaridos)

(Alaridos)

(Alaridos)

¿Cuándo podré volver a trabajar?

Su mano no volverá a ser útil.

No podrá volver a desempeñar las funciones como hacía antes.

Hablaré con mi tío.

Quizá él te pueda encontrar una ocupación más tranquila.

Si te refieres a envejecer tras una mesa, olvídalo.

Pero entonces...

(MD) ¡No debe moverse, señor!

¡Señor!

(IRENE-IR) ¡Hernán!

Aquí tiene. La han elegido por usted.

¡Y no han escatimado, porque hay oro para tres dentaduras!

También han elegido el traje para Alonso.

¿Cómo está?

Más cabreado que un mono hambriento.

El traje está ardiendo en la chimenea,

con eso se lo digo todo.

¿Usted sabe que allá en la Rusia no son católicos como aquí?

Allí son "olorosos".

Ortodoxos, Sátur.

¿Eh? Bueno, pues eso.

Al parecer han discutido por cómo tenía que ser la boda.

Al final el Rey ha conseguido que sea como Dios manda: a la española.

Me da igual, Sátur.

Amo, escúcheme. Que el lugar es lo de menos.

Que lo importante es que usted y su hijo estén juntos.

Que se puede ser feliz en cualquier lado.

Solo espero que Alonso lo sea.

Una cosa que me tiene preocupado, aunque no venga a cuento, pero...

Usted, que va a tener a partir de ahora

tanto servicio y tanto criado,

¿cree que a mí me pueden echar por no saber el idioma? ¿Eh?

(Campanadas)

Ya es la hora, Sátur.

(Puerta abriéndose)

"(CARDENAL-CR, EN LATÍN) Gloria in excelsis Deo,

et in terra pax hominibus bonae voluntatis.

Laudamus te, benedicimus te,

adoramus te, glorificamus te,

gratias agimus tibi propter magnam gloriam tuam,

Domine Deus, Rex caelestis,

Deus Pater omnipotens.

Domine Fili unigenite, Iesu Christe,

Domine Deus, Agnus Dei,

Filius Patris, qui tollis peccata mundi,

miserere nobis...

...cum Sancto Spíritu in gloria Dei Patris. Amen."

(Puerta cerrándose)

(EN LATÍN) In nomine Patris, et Filii, et Spíritus Sancti. Amen.

Hermanos, estamos aquí reunidos para celebrar

la unión en santo matrimonio

de Irina Romanova y Gonzalo de Montalvo.

Estamos aquí, ante el altar, para que Dios garantice con su gracia

vuestra voluntad de contraer el santo matrimonio.

Irina Romanova,

¿recibes a Gonzalo de Montalvo como tu legítimo esposo,

y prometes serle fiel en la prosperidad y en la adversidad

hasta que la muerte os separe?

Sí, quiero.

(CR) Gonzalo de Montalvo,

¿recibes a Irina Romanova como tu legítima esposa,

y prometes serle fiel en la prosperidad y en la adversidad

hasta que la muerte os separe?

Sí, quiero.

(CR) Yo os declaro marido y mujer.

(NU) ¿Qué vas a hacer? Con la mano así

tendrás dificultad para disparar,

blandir la espada...

No podrás trabajar.

En la vida hay dos opciones:

llorar las pérdidas o aprovechar las nuevas oportunidades.

No entiendo qué hay de bueno en haber perdido una mano.

¿Recuerdas al asesino de mujeres que atemorizó a la toda la villa?

¿El que las mataba después de violarlas?

Sí, sí me acuerdo.

Tardaste meses en detenerlo.

Guardé algo para recordar siempre

lo que me había costado.

¿Qué es?

Poder.

Es su mano.

Es la única parte del cuerpo que no se quemó en la hoguera.

¿Puedes moverla?

¿No pudo él estrangular a cientos de mujeres después de violarlas?

Yo la utilizaré para hacer el bien.

(HABLAN EN RUSO)

Alonso.

Dónde estemos no importa. Lo importante es que estemos juntos.

Ya, eso también me ha dicho Sátur, pero...

Padre.

¿De verdad tenemos que irnos y vivir una vida que no queremos?

No.

(AZUZA AL CABALLO)

(AL) ¡No, no! ¡Padre sigue!

¡Padre, sigue!

¡Vete!

Nunca sin ti, hijo.

(Disparo)

(ROMANOV) (EN RUSO) ¡Hija mía!

¿Está usted bien, amo?

Están chismorreando en la villa no sé qué

acerca de un ataque a los rusos en el bosque.

Han matado a Irina.

¿Cómo que la han matado? ¿Quién?

Alguien disparó desde la distancia.

Ah...

¿Y ahora que hacemos, amo?

¿Nos vamos a las Rusias o no?

No lo sé, Sátur.

Quieren que espere aquí.

(Puerta abriéndose)

Eres libre.

Allí solo me recordarías todo lo que he perdido.

Lo siento.

Que el cielo no te haga saber nunca

lo que se sufre al sobrevivir a un hijo.

Vendrá del frío, pero cuando este hombre se pone a hablar...

se le derrite a uno el alma.

Las lágrimas de un padre que ha perdido a su hijo

son iguales en todas partes, Sátur.

(CARRASPEA) Venga, vamos, amo.

Vamos a irnos de aquí cagando pepinillos.

Y sin mirar atrás, no se vaya a ser que otra rusa se encoñe de usted.

¡Cuánto ha costado que cargasen su cama!

Porque, entre usted y yo,

estos siberianos ¡son vagos de cojones!

(CR) Jesucristo comenzó a predicar a la edad de treinta años.

La persona que vamos a buscar llevará en su cuerpo una señal.

¡Quiero que lo encontréis!

Le daremos caza.

¿Pensabais que os había reunido aquí para algo tan tedioso como es leer?

Debemos expandir la búsqueda.

¿Expandir, dice?

¿Por los ríos? ¿Por los bosques?

¡Que es el sucesor de Cristo, no un petirrojo!

No pararé hasta dar con él.

(LEE) "Autorizo la entrega de quinientos ducados

al llevador de este documento."

No podemos cobrarlo, es un delito.

¡Sacad a todos los hombres de sus casas! ¡Vamos!

¿Por qué la Iglesia busca al sucesor?

(CT) ¡Es la condesa de Yanes!

Sátur, seguiré buscando dónde sea

y durante el tiempo que sea necesario.

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  • T7- Capítulo 85

Águila Roja- T7- Capítulo 85

13 may 2015

Gonzalo permanece escondido para evitar la orden del Rey de casarse con la noble rusa. Las personas más cercanas a él, serán vigiladas por si alguno de ellos se pone en contacto con él. Por su parte, la Marquesa encuentra a un duque interesado en comprar el palacio.

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