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No recomendado para menores de 12 años Águila Roja - T7- Capítulo 84
Transcripción completa

(HABLAN EN RUSO)

(REY) La joven Romanova elegirá el esposo que yo disponga.

Será el primer paso para que el Imperio de las Españas

arrebate a los rusos el este de Europa.

No salgo de aquí con vida.

(GRITA DE DOLOR)

Las garras del halcón han rasgado el ojo.

Con esto cicatrizará la herida.

(Crujido de huesos)

(Golpe)

¡Ah!

¿Por dónde has entrado?

Por la otra puerta. Me ha traído al mismo sitio que a usted.

Alguien ha descubierto antes que yo lo que había dentro de esa campana.

(LEE) "El hijo de Cristo."

Sin lo que había detrás de ese espejo

no sé seguir buscando al sucesor.

Te he puesto en peligro para nada.

Eres algo más que un simple rostro.

Lo dices tú, que tienes dos ojos y la cara sin una mácula.

Estoy encinta.

-¡Un hijo, Catalina! -No lo podemos tener.

No sabes dónde estás. No conoces estos parajes.

No puedo volver. Me van a casar y yo no quiero.

¿Qué es esto?

Una costumbre española.

¡Que nadie toque a mi madre!

Dispárame. Yo también lo haré.

¡Madre, la pistola!

¡No te acerques!

(Disparo)

¡Nuño!

Uno de entre todos los presentes

tendrá el honor de ser el marido de mi hija Irina.

(Cuchillada)

Este hombre es un asesino. Ha matado a muchos durante la carrera

y trató de matar a mi criado.

Es cierto, vuecencia. Nos acuchilló

y nos tiró a los buitres como si fuéramos carroña.

En mi país, la muerte se paga con la muerte. Lleváoslo.

¡Es falso, señor conde!

Te casarás con mi hija.

Se han llevado a Alonso.

¿Quién se lo ha llevado?

Me lo devolverán cuando me case y me vaya a Rusia.

¡Ay, Dios!

¿Cuál va a ser el plan de acción con los rusos?

¿En plan sigilo o... arramblando?

Haré lo necesario para recuperar a mi hijo y acabar con esto.

¡Hay que joderse con los siberianos estos!

Si quieres casar a un mozo con tu hija, aquí en España,

se le emborracha y se le lleva al altar,

¡no se coge de rehén a nadie!

Nunca he cedido a un chantaje y no voy a hacerlo ahora.

¡Es que no hay por dónde agarrarlo!

Como si estamos aquí ahora y llega una nota:

"Tenemos a tu madre. O te casas o...

o nos la quedamos."

Sátur, la ballesta.

Una cosa que me tiene a mí...

¿Usted y la rusa no...?

¿Eh?

Ya me entiende, ¿no habrán...? ¡A ver si va a tener razón el padre!

Sátur, no pasó nada entre nosotros.

Muy bien. Pues, siendo así,

entre usted en el campamento, coja al niño y vámonos a casa...

¡Que hay que hacer la compra!

(Desenvaina)

¡No puede ser, amo! ¡Pero si estaban aquí!

Se han ido, Sátur.

¡Chist!

La madre que me parió... ¡Que le han empalado!

¡Es el capitán español!

¿Eh?

Pues se lo tiene bien merecido.

Por haber matado a tanta gente.

¡Si me dejan a mí, le meto el tronco de pino entero!

"No nos busque.

Nosotros le diremos dónde y cuándo se producirá el enlace."

Necesito que me diga si ve un crío.

Es así, un poco espigao...

Se llama Alonso.

(VIDENTE-VD) Están velando un cadáver.

¿Un cadáver?

¿No estará mirando otro sitio?

Es esta casa.

(Llantos)

(VD) Hay un ataúd.

¿Un ataúd?

¿Y puede ver usted la cara al muerto?

¿No será un niño?

Es la mano de un hombre adulto.

Pero no puedo ver su rostro.

Lo siento.

Sátur, ¿qué pasa? ¿Quién era ese hombre?

¿Ha encontrado ya a los rusos?

No. He venido a coger tu caballo. El mío está reventado.

Amo, siéntese, haga el favor.

Lo que tengo que contarle es muy grave.

¿Han traído noticias?

Ese hombre que acaba de salir, que ve el porvenir...

Ha dicho que uno de nosotros va a morir.

¿Has traído a un adivino?

Escúcheme. Escúcheme, amo.

Ese hombre encontró el cadáver de la hija del molinero en una poza.

Si ve algo, es que va a pasar.

No tengo tiempo para supersticiones.

No me ignore, que alguien va a morir.

Voy a seguir buscando.

(Puerta abriéndose)

(Espuelas)

¿Ya no saludas a los viejos amigos?

¿A qué habéis venido?

A hacer un trabajo.

Y hemos pensado que quizás querrías ayudarnos.

Es que yo ya no soy uno de los vuestros.

(RÍE) Siempre serás uno de los nuestros.

Vamos a asaltar a unos niños ricos.

Les haremos creer que un noble les invita a una cacería

y les robaremos.

¿Para qué me necesitáis? Podéis hacerlo solos.

Para que hagas lo que has hecho siempre.

Te vestirás de criado y repartirás las invitaciones a los nobles.

No.

No pienso hacerlo.

Ay, Saturno...

Cuando uno es de los nuestros,

es de los nuestros para siempre.

Por supuesto que lo harás.

(RESOPLA)

(SUSPIRA FRUSTRADA)

Dame la llave y déjame salir de aquí de una vez.

¿Qué tal tu ojo?

No lo sé. Quitaste todos los espejos, ¿recuerdas?

No ha empeorado.

Irene.

Te traigo una carta. Es urgente.

"Barcos, tripulación, terrenos,

almacenes, semillas de cacao..."

Esta suma es impagable.

Todo negocio tiene gastos.

Venderé el palacio de Velarde o las tierras de Soria.

Eso no es tuyo. Es de Nuño.

Si tocas un solo real de su patrimonio, te incapacito.

¿Pretendes incapacitarme a mí?

Después de tu accidente,

será muy creíble que hayas perdido la cordura.

Los criados te han visto delirar y gritar.

¿Piensas que creerán a esa chusma?

Tal vez a ellos no, pero a mí sí.

¡Zorra!

Te lo advierto, Lucrecia,

si tocas una sola posesión de Nuño, ya sabes lo que te pasará.

Irene...

Señora, venimos a limpiar.

Quiero a todos los jefes del servicio reunidos en la cocina.

Inmediatamente.

Sí, señora.

¿Qué es eso?

Parece... un mapa de este palacio.

(CATALINA-CT) Sí.

Ahí hay algo escrito. ¿Qué pone?

(LEE CON DIFICULTAD) "Quien encuentre

lo que se oculta

bajo las profundidades

de este palacio

tendrá en sus manos el poder absoluto."

Entonces, ¿esto es...?

¡Un tesoro!

(MARTA-MT) Un tesoro...

¿Un tesoro?

"La banda del arrabal en busca y captura."

"(HOMBRE) ¡Alto ahí! ¡Deténganse!"

"(BANDIDO) ¡Corred, corred!"

"(Disparos)"

(LEE) "Asalto a un carruaje."

"(JEFE) ¡Dadnos todo lo que tengáis!"

"(Lucha de espadas)"

(LEE) "Robo en un palacio."

"(HOMBRE) ¡Socorro!"

"(Fuego)"

(LEE) "La banda del arrabal incendia una granja a las afueras."

"(Gritos de animales)"

"(CHICA) (SOLLOZA) ¡No, por favor!"

¡No!

¡No! ¡No!

¡Nooo!

(HERMANA MAYOR) (LLORA)

(LLORANDO) No, por favor.

No, por favor.

¡Nooo!

No, por favor.

¡Nooo!

(Golpe)

(Desenvaina)

¡No!

(CHICA) (GRITA)

¡Nooo!

¡Nooo!

(JEFE-JF) ¡Cállate!

Quemadlo todo.

¿Qué habéis hecho?

¿Qué habéis hecho?

Amo.

Tengo que contarle algo.

No has puesto agua a mi caballo, ni le has cambiado la silla.

Amo, yo...

Te dije que me esperaras abajo. ¿Qué haces aquí?

Nada. Nada, lo siento.

Si es que no sé dónde tengo la cabeza.

He buscado por todas partes, Sátur.

Caminos, casas de postas...

Es como si hubieran desaparecido.

¿Está bien? ¿Se encuentra bien, amo?

Estoy bien, Sátur.

Siéntese, descanse.

Estoy bien.

Voy a por agua.

Tome.

¿Y si...?

(TITUBEANTE) No sé...

¿Y si se casa?

Así se soluciona todo.

¿De qué hablas?

Piense como pobre.

Si se casa, tendremos...

un mañana mejor, un futuro soñado, amo.

Nadie me obliga a hacer lo que no quiero.

¡Pero es que la vida es eso!

Tragar y meterse la honra "por el ojal". Se llama sobrevivir.

Ya basta, Sátur. No voy a casarme con esa mujer.

¡No basta, amo!

Esa mujer es la solución para volver a empezar lejos de aquí.

Usted...

y yo con usted.

¿Quién dice que quiera volver a empezar?

Amo, a veces es mejor irse y olvidar el pasado.

No quiero olvidar el pasado.

¿Qué nos queda aquí?

Dígamelo. ¿Qué le queda a usted aquí?

Lo suficiente para negarme a esa boda.

Con todos mis respetos,

si lo suficiente es una mujer que se va a meter a monja,

se equivoca de pleno.

Voy a seguir buscando, con tu ayuda o sin ella.

Pero no me voy a casar.

¿Sí?

Muy buenas. ¿Cómo está?

Se está infectando.

¡Normal! Si no para de desvendarse la herida...

A ver...

Por Dios...

Por Dios...

Te agradezco que cuides de mí.

Pero no puedo seguir aquí, Margarita. Tengo que irme.

Sí, pero no va a ser ahora, porque tiene que comer.

Así que, venga. Siéntese aquí.

-¿Me vas a dar tú de comer? -Sí.

-No necesito este tipo de ayuda. -Sí la necesita.

Que no, que puedo hacerlo yo.

Bueno, muy bien, pues... ¡venga! No me voy a ir hasta que no le vea.

Mmm.

¿Contenta?

Y ahora, las gotas para el dolor.

No quiero nada que me adormezca. Y tengo que irme.

¿Pero dónde quiere ir?

Debo informar al Vaticano

de lo que es capaz de hacer el cardenal Mendoza.

Pues le traigo papel y tinta.

No es tan fácil, Margarita. La única manera

de que le llegue la correspondencia al Santo Padre es con mi sello.

Debo ir al palacio del cardenal y recuperarlo.

¿Regresar al palacio de quien intentó asesinarle?

¡En cuanto le vean le van a matar!

En Roma deben saber que ese hombre no es digno de la Iglesia.

Está muy débil, no puede irse.

Margarita, voy a ir.

Bueno, muy bien. Pues con más razón debe tomarse las gotas.

No vaya a ser que le apriete el dolor en mitad de la búsqueda.

Tenga.

Tómeselo entero.

Gracias.

De nada.

La marquesa nos ha reunido a todos los jefes de servicio

para decirnos algo muy importante.

Estemos a la altura.

¿Y tú sabes qué es ese "algo importante"?

Supongo que darnos instrucciones por su accidente del ojo.

Más limpieza... Esas cosas.

O por el aguinaldo de Navidad, que este año no nos lo dio.

Carmen, lo que tengamos que saber lo sabremos muy pronto.

Y lo aceptaremos como buenos criados que somos.

(Pasos)

Os he reunido aquí para comunicaros

las nuevas medidas que voy a efectuar en palacio.

Entre pajes, maestresalas, lavanderas, caballerizos,

labriegos, camareras... tengo más de cien sirvientes,

y me sobra la mitad.

Así que voy a despedir.

Pero, ¿por qué? ¿Qué hemos hecho?

Precisamente nada.

Me he cansado de mantener a tanto zángano

a costa de mi patrimonio.

A partir de ahora, los que os quedéis

cobraréis la mitad de vuestro sueldo.

Pero si no nos llegaba ni para comer, señora...

Y hablando de comer, se acabó

llevaros las sobras de comida a casa.

Se las daremos a los animales y ahorraremos en forraje.

Va a hacer que sus caballos coman mejor que los hijos de sus criados.

La vida es injusta, Catalina.

Voy a atar en corto a la cocinera.

¿Dónde está esa gorda?

En casa, dando a luz.

Pues que no vuelva.

Señora, por Dios, piénselo.

Hay muchas familias que solo viven de lo que ganan aquí.

¿Qué culpa tengo

de que hayáis vivido por encima de vuestras posibilidades?

Aquí tenéis la lista con los nombres de los despedidos.

Comunicádselo.

Catalina...

Pues nada, ya habéis oído a la marquesa.

(Murmullos de frustración)

Todo esto es por lo de su negocio del cacao.

Deberíamos decirle lo del tesoro. Quizá así no despida a nadie.

No vamos a decirle nada.

Pero lo encontramos en su casa. Es suyo.

Estoy harta de vivir así,

de suplicar, de pedir.

El mapa no tenía puesto ningún nombre.

Lo hemos encontrado nosotras y es nuestro.

Así que, dime...

¿Dónde señala la X?

¿En la leñera o en la chimenea?

Ni una cosa ni la otra. Es al pie de la escalera.

(Pisotones)

Aquí.

Aquí suena a hueco.

Vigila mientras yo cavo.

El duque de Maura invita a su hijo a una cacería en el coto del Bierzo.

Se celebrará mañana.

Tener conciencia nunca ha hecho rico a nadie.

(JF) Tienes un talento natural.

Hasta a mí me ha costado reconocerte.

Yo ya he hecho mi trabajo.

Ya he entregado las invitaciones. No quiero volver a veros nunca más.

Vamos a necesitar un hombre más para el robo.

Ese no era el trato.

Si no fuera por nosotros estarías muerto en un callejón.

Te hemos enseñado todo lo que sabes, y tú solo nos devuelves desprecio.

Es que he cambiado.

Yo ya no soy el que era. Ya no.

Es como un juego, Sátur, nadie saldrá herido.

¿También era un juego lo de aquellas chicas?

Escúchame bien, bastardo.

Esta vez no te vas a escapar, ¿me entiendes?

El compromiso con nosotros se rompe con la muerte.

Esta tarde, en el bosque de Nebrales.

Te daremos instrucciones.

Me los quedo todos.

Excelente decisión, Eminencia.

Diez pares de zapatos son 750 escudos.

¿Pretendéis haceros rico a costa de nuestra Santa madre Iglesia?

Eminencia, es un trabajo único.

Como el de Dios, hijo mío.

¿No pretenderás entrar en su reino

con el pesar de engañar a su representante?

Se los dejo en... quinientos.

Con cincuenta tendrás bastante. Puedes irte.

Eminencia...

Eminencia. Una novicia quiere verle.

Que pase.

Disculpe las molestias.

La madre superiora del convento de San Juan Bautista le ofrece esto.

Son las mejores obleas de toda la villa,

dignas de oficiar la misa de su Majestad, el Rey.

Normalmente son tan bastas que...

se hacen ingratas al paladar.

Estas, sin embargo, se deshacen en la boca.

Mis agradecimientos a la madre superiora.

Bájalas a la cocina y que las dejen en mi capilla privada.

Por supuesto.

-Con permiso... -Con Dios, hija mía.

No sé por dónde empezar, amo.

Necesitaba comer y...

y me uní a esa gente, una gente...

una gente peligrosa que...

¿Cómo voy a contarle esto? Con la que tiene él encima...

¿Alguna noticia?

No, nada. Y usted, ¿ha encontrado algo? ¿Algún rastro?

No.

¿Y a qué esperan para enviar esa puñetera invitación de boda?

¡Ni que estuvieran haciéndola con filigrana y pan de oro!

Ya no sé dónde seguir buscando.

Amo, no quería sacarle este tema, pero...

¿Y si recurrimos a otras instancias?

¿Qué instancias?

A gente de arriba. Es un asunto de banderas,

de rusos contra españoles.

Las autoridades tendrán que decir algo, ¿no?

Esa gente solo es patriota cuando les afecta a ellos.

No nos ayudaran en nada.

¡Deje a un lado su tirria al poder establecido y déjese ayudar!

Que este asunto se nos escapa de las manos.

Si lo denuncio, pongo en peligro la vida de mi hijo.

¿Y qué hacemos, entonces? Dígame, ¿qué hacemos?

¿Nos vamos para la casa y nos quedamos allí esperando?

No, mejor aún... ¡Le voy escribiendo los votos!

Es el perro del campamento de los rusos.

¡Vaya detrás de él! ¡Igual nos lleva adonde están ellos!

¡Yo le alcanzo ahora!

Esto no es la cocina.

(MARGARITA-MG) Eh...

Verá, es que me he perdido.

Lo he deducido cuando he pasado por la cocina y no te he visto.

Pero eso no explica qué haces subida a esa silla.

Pues... Es que...

He visto una telaraña y no he podido evitar intentar quitarla.

Cosas de mujeres.

El palacio está un poco dejado.

Si quiere, hablo con las hermanas para que vengan a limpiar.

Si son tan eficientes como tú, quizá valga la pena considerarlo.

Pues hablaré con la madre superiora.

Eres muy amable.

Uno de mis lacayos te acompañará a la cocina.

Con permiso...

Un momento.

Te olvidas de las obleas.

Qué cabeza...

Con permiso...

Otra vez el mismo sitio.

Otra vez el "empalao".

El perro se perdió, Sátur. Por eso ha vuelto a este lugar.

Mi hijo lo está pasando mal, por mi culpa.

Cálmese usted, amo. Cálmese, por Dios.

No.

No voy a permitirlo.

Esto es un no parar.

Y podré comprarme una gallina. No, no, mejor, una vaca.

Y a mi madre, una cama.

Desde que vendimos los muebles, duerme en el suelo.

Sí, Marta.

Podrás comprarte eso, un botijo, una bandurria...

y hasta un cencerro para la vaca. Pero, por Dios, vigila.

Venga.

Y para mí, una diadema. Siempre he querido tener algo bonito.

Marta, que el dinero no es solo para nosotras.

Lo tenemos que repartir con los otros criados.

(Ruido)

¡Chist! Viene alguien.

(CATALINA-CT) ¡Las manzanas!

¿Qué hacéis ahí sin hacer nada?

Como vea ahora mismo una sola mota de polvo en palacio,

¡me ahorro otro sueldo!

Toma.

Llévalo a la calle Mayor y véndelo.

Pero, señora, ¿va a vender sus joyas?

Ya ves,

yo también hago sacrificios.

Y di que las vendo porque me he cansado de ellas.

No quiero que en la corte piensen que estoy en la ruina.

¿Y esas manzanas?

(ENFADADA) ¿Quién las ha traído? ¡Les veo los gusanos desde aquí!

¡Señora!

¡Ah!

¡Señora, por Dios!

¿Esto qué es?

¿Quién ha hecho este agujero?

¿Qué es ese papel, Catalina?

"Quien encuentre lo que se oculta

bajo las profundidades de este palacio

tendrá en sus manos el poder absoluto.

¿De dónde lo has sacado?

Limpiando la sala lo encontré.

Así que hay dinero escondido en mi palacio.

Señora, yo se lo iba a decir...

Pero primero quería ver si era verdad, por no molestarla...

¡No mientas! Querías quedártelo.

No te voy a despedir. Me eres útil.

Muchas gracias...

Pero serás tú a cambio de otros dos.

¿No pensarías que tu deslealtad iba a quedar impune?

Señora...

He mandado a dos criados al mercado.

Corre a decirles que están despedidos, por tu culpa.

Vamos.

Siempre he pensado que un superior

debe dar explicaciones muy claras cuando castiga a uno de los suyos.

Este dedo te lo he cortado por robar la recaudación de las mancebías.

Este otro, por traicionar mi confianza.

Y este último...

La verdad, para este último no tengo ningún motivo.

¡Lleváoslo!

Señor comisario...

Entrar en una casa noble sin avisar está castigado con cien latigazos.

¿Qué haces aquí?

Verá, señor, es que yo...

Yo venía a denunciar algo.

Veo que no sabes cómo funcionan las cosas.

El comisario de la villa no está para servir a la plebe.

¿Ah, no?

Yo castigo a la chusma como tú, no la ayudo.

Verá señor, es que el asunto en cuestión es importante.

¿Hueles la carne quemada?

Sí.

Pues márchate ahora que todavía estás entero.

No pienso moverme de aquí.

Creo que no te he oído bien.

Han secuestrado al hijo de mi amo.

¿Al hijo del maestro?

Los rusos. Han sido los rusos.

¿El primo del Zar?

¿Por qué habría de hacer eso?

Porque creen que mi amo

es el macho ibérico de la profecía y quieren casarle,

pero él no quiere.

Por eso han cogido al cachorro, pa' apretarle.

Eso son cosas de las altas esferas.

¿Qué podría hacer yo?

Pues no sé señor, como usted se preocupó por el maestro

cuando lo de escribano, pues había pensado que...

Además, que usted es el comisario y...

y es español...

Si tu amo no quería casarse,

no debería haber participado en esas pruebas.

Ahora, que se atenga a las consecuencias.

(CT) Ojalá pudiera ayudaros.

Son muchos años.

(LLORANDO) Lo siento.

A la buena de Dios, Gonzalo. Estoy comprando zanahorias para...

Cipri, ¿ha llegado algún mensaje?

No, que yo sepa no.

¿Estás seguro? Es importante.

Sí.

Bien.

(Latidos)

Gonzalo.

(Latidos más fuertes)

Gonzalo, ¿qué te pasa?

(Latidos)

Me estás asustando.

Dime algo.

¿Estás bien?

(Voz apagada)

(JADEA)

¡Gonzalo! ¡Gonzalo! ¡Gonzalo!

¡Ayuda! ¡Ayuda! ¡Es el maestro!

¡Gonzalo! ¡Gonzalo!

¡Ayuda! ¡Ayuda! ¡Que alguien avise a un médico!

¡Gonzalo! ¡Ayuda!

(CT) ¡Gonzalo!

Gonzalo.

Está muerto.

-¡Gonzalo! -Catalina, está muerto.

-¡Gonzalo! -¡Está muerto!

¡Gonzalo!

¡Está muerto!

¡Ayuda!

Ya le dije que estaba ocupado, señor. Lo siento.

Tengo que hablar con Vd., eminencia. Es un asunto de vital importancia.

Espero que tengáis un buen motivo para asaltar mi despacho, comisario.

Los Romanov han secuestrado a un súbdito español.

Su Majestad debe saberlo de inmediato.

¿De quién se trata?

De un joven.

¿Un joven? No seáis tan escueto, comisario,

¿Qué más? ¿Es el hijo de algún noble?

No.

No tiene linaje.

El Rey de las Españas no será molestado

por la desaparición de un simple súbdito.

Es un insulto a nuestra Corona. Debemos tomar cartas en el asunto.

¿Qué pretendéis comisario?

¿Que el Rey Felipe IV se enemiste con los zares

por un sin nombre? ¿Es que habéis perdido el juicio?

(LUGARTENIENTE) Con su permiso, eminencia.

Me dijeron que podría encontrarle aquí, señor.

¿Hay noticias del chico?

No, pero del padre, sí.

Habla.

El maestro ha fallecido en la calle, señor.

Una muerte súbita.

Pues que descanse en paz. Y ahora, podéis salir de aquí.

Mi palacio no es sitio para que tratéis

vuestros insustanciales asuntos, comisario.

¿Qué ocurre?

Señor, la marquesa ha ordenado que no entre nadie.

Soy el señor de este palacio, nadie me impide entrar donde quiero.

Aparta.

(Golpe)

(Golpe)

¿Qué haces, madre?

Ampliar el palacio, ¿no ves?

En serio, ¿qué haces? Esto no es bueno para tu ojo.

Aquí dentro hay dinero escondido.

¿Quién escondería algo aquí?

¿Quién? Algún dueño anterior del palacio. ¿Para qué?

Es obvio: ocultarlo. ¿A quién? Ni lo sé ni me importa.

Lo que me interesa es que ahora es mío.

Trae, que lo hago yo.

Vamos a dejar las cosas claras, hijo.

Lo que encontremos es únicamente para mí.

Tú ya tienes bastantes riquezas.

Sabes que el dinero me da igual.

Pues no perdamos el tiempo.

Pica.

(Ruido metálico)

Vamos a sacarlo.

¿Pero esto qué es?

Es un adorno.

Mira las figuras.

Parece que se mueven como un reloj.

¿Para qué será?

¿Y yo qué sé?

Esto no tiene utilidad ni valor alguno.

¿Cuántas gotas me has puesto?

Las suficientes para que no se moviera de aquí.

¿Qué es esto?

-¿Te has puesto en peligro por mí? -Usted también lo hizo por mí.

-En el manicomio, ¿lo recuerda? -No es comparable.

No nos pongamos a ver quién ha hecho más por quién.

Usted necesitaba su sello, ¿no?

Pues aquí lo tiene.

Lo guardé muy bien para que nadie lo encontrara.

¿Cómo lo has conseguido?

Bueno, fui, lo busqué y lo encontré.

La próxima vez que esconda algo, escóndalo bajo tierra.

Que yo no soy muy alta ¡y no sabe lo que me costó alcanzar!

¿Te das cuenta de que lo que no ha conseguido

el cardenal y sus guardias lo has conseguido tú?

El mérito lo tiene una telaraña que me llevó al escondite.

Y deje de mirarme con admiración, que no estoy acostumbrada.

Pues deberías.

Nunca he conocido a nadie como tú.

(Llaman a la puerta)

(ADRIÁN-AD) ¿Sí?

(MG) ¿Catalina?

Catalina, ¿qué haces aquí?

¿Qué pasa?

¿Catalina qué pasa? ¡Que me estás asustando! ¡Di algo!

Gonzalo ha muerto.

¿Qué?

(CT) (SOLLOZA)

No... No, no, no...

Habíamos quedado en el bosque.

¿Por qué me habéis traído a esta cueva?

Estás en un viejo nevero.

Aquí estaremos tranquilos mientras preparamos el robo.

Es la última vez que os ayudo. Después de esto, se acabó.

Me temo que no.

Mañana, al acabar el trabajo, huiremos, como siempre hemos hecho.

Y tú vendrás con nosotros.

No voy a ir con vosotros.

Ya estás dentro.

¿Crees que no te van a buscar a ti también? ¿Que no te perseguirán?

Pues diré la verdad.

Diré que... que me obligasteis a hacerlo

Sabes tan bien como yo que no te creerán.

Yo no soy como vosotros.

Ahora tengo una buena vida.

¿Una buena vida? ¡Mírate!

¡Mira tus ropas!

Solo eres un miserable criado.

Tú no sabes nada de mí.

Sé que vas a callarte y a obedecer. ¡Siéntate!

Cuando los caballos pierden la doma, hay que volver a amansarlos.

¿Y todo ese dinero?

Digamos que...

un adelanto por el trabajo.

¿Cómo un adelanto?

¿Cómo es que tenéis el dinero ya?

¿El plan no era robarles?

No exactamente.

Alguien nos ha pagado para matar a esos jóvenes.

Son los primogénitos de cinco familias nobles.

No voy a hacerlo.

Yo no soy un matarife.

¿Crees que te estoy dando opción?

No se puede huir de lo que eres.

Les mataremos mañana.

(Sollozos)

¡Amo! ¡Amo, tengo que contar...!

¿Qué hace aquí toda esta gente?

No...

No, amo.

¡Amo, no!

¡No!

¡Amo!

¡No!

¡Amo!

-¡Déjeme! -No.

Margarita, no voy a dejar que te mates.

¿Margarita, adónde vas? Por aquí no se va a la villa.

(LLORANDO) ¿A la villa?

No puedo ir allí. No puedo...

No puedo verlo.

Él... Él siempre ha estado ahí...

Y ahora... Y ahora... y ahora...

(LLORA)

Te diría que el Señor pone duras pruebas, pero...

son solo palabras.

Sí...

¡Y qué clase de Dios es ese, que deja morir a un hombre como él!

¿Eh?

No lo sé, no tengo respuesta para eso.

Pero comprendo tu dolor más de lo que crees, de verdad.

No.

Margarita. Margarita.

No soy uno de esos espectáculos que estás acostumbrado a ver.

En ninguno de esos sitios hay un cuerpo como el tuyo.

¿Qué quieres?

He comprobado que tu marido no es muy dado a agasajarte con regalos,

así que te he traído uno.

No quiero nada de ti, Nuño.

Aquí hay algo escrito.

"Para mi amada esposa, Lucrecia."

Esto era un regalo de mi padre, el marqués.

Murió justo un día antes de su aniversario.

¿Qué es?

La verdad es que no lo sé,

pero es poco, para lo fastuoso que era mi padre.

Quizá la caja es solo el envoltorio

y el verdadero regalo está dentro de ella.

(NUÑO-NU) Mira, aquí hay una ranura para meter una llave.

Pero llave no hay, ¿no?

Eso tiene solución.

Los vecinos están llenando de flores la escuela.

Todos rezan por Gonzalo.

¿Y el crío?

¿Aún no se ha enterado?

Lo he buscado por todos lados.

No sé dónde está.

Señora...

(Llantos)

Para el hijo del maestro.

No quiero que le falte de nada.

¿Por qué me ha dejado solo, amo?

¿Por qué me ha dejado usted solo?

Milagro.

¡Milagro!

¡Milagro!

¡Amo!

Amo.

Amo, ¿puede usted oírme?

¡Amo!

Claro que puedo oírte.

¡Qué alegría, por Dios! ¡Que ha resucitado, amo!

¡Ha resucitado!

Sátur. Sátur, no estaba muerto.

Estaba fingiendo.

¿Cómo que fingiendo?

Soy capaz de reducir al mínimo los latidos de mi corazón, Sátur.

¿Pero usted sabe lo que yo he sufrido, amo?

¡Que le he llorado tres mares!

Lo siento, pero ya te dije que nadie me obligaría

a hacer algo que no quería.

Lo sé, lo sé, lo sé...

Me se deben de haber secao las ideas de la llantina,

porque no le encuentro sentido a lo que me está contando.

Sátur, si no hay novio, no hay boda.

Y si no hay boda, los rusos liberarán a mi hijo.

¡Se ha pasao, amo!

¡Esta vez se ha pasado pero bien!

¡Que tiene a todo el barrio llorando por las esquinas!

Siento haber hecho sufrir a la gente, pero a veces,

solo lo que parece verdad es verdad.

¿Pero qué verdad ni que verdad?

¡Yo no vuelvo a creerme una muerte en esta casa!

¡O veo gusanos, o no derramo una lágrima!

Baja la voz. Nadie puede saber aún que estoy vivo.

Lo siento.

Esperaremos a que los rusos liberen a mi hijo.

Después marcharemos de la Villa.

¿Y qué vamos a hacer mientras tanto?

¿Qué vamos a hacer? ¿Eh?

¿Se va a volver a repanchingar aquí en el ataúd o...?

Sátur, escúchame.

¿Y estos pelos de quién son?

Es muy importante.

Te voy a decir todo lo que tienes que hacer.

Que me traigan otra.

Hernán.

Tengo algo muy importante que contarte.

Y yo, asuntos que atender.

Me voy a vivir a África.

¿África?

Acabo de poner el palacio en venta.

Es mío y puedo hacerlo.

¿Por qué?

A veces la gente necesita un cambio.

Y viendo en qué estado estás, quizá tú también lo necesites.

Mírame a la cara.

¿Por qué estás haciendo todo esto?

Aquí ya no me queda nada.

¿Y tu hijo?

¿Y yo?

Nuño es un Santillana.

Sabrá valerse por sí mismo.

No me has contestado a la segunda pregunta.

Ya he cerrado la casa a cal y canto, como usted ordenó.

Y tranquilícese, por Dios,

no vaya a ser que le dé algo de verdad.

Ya deberían haber soltado a Alonso.

Quizá no funcione.

Funcionará. Claro que funcionará.

Por cierto, creo que deberíamos

contarle al Cipriano lo de la resurrección...

No. Todavía no.

Lo digo porque lleva toda la noche recogiendo firmas.

No va a parar hasta que llamen a la calle "Gonzalo de Montalvo".

En cuanto estemos lejos y a salvo, se lo contaremos a todos.

Les escribiremos si hace falta.

¡Pues se va a liar bien parda!

¡Que aquí ha venido a llorarle más gente que al Papa Inocencio!

¿Has cerrado el ataúd?

Sí. A todos los efectos, Vd. está dentro y de cuerpo presente.

Y quítese de la ventana,

que como le vean van a pensar que es usted un espectro.

Sátur, Alonso...

Voy a por él. No vaya a ser que se cruce con alguna vecina

y le cuente algo.

¡Padre! ¡Me han soltado! Me llevaron a...

Lo sé.

¿Estás bien?

No. ¿Por qué hay un ataúd en el salón?

¿Y por qué las vecinas me paraban para abrazarme por la calle?

Porque tu padre está muerto, por eso.

¿Qué?

Verás, hijo. He tenido que fingir mi propia muerte.

Era la única forma de que te soltaran

sin tener que casarme con Irina.

Eso... ¡es genial!

Acabáramos...

Escúchame bien. Esta tarde es el funeral.

Sátur y tú tenéis que ir para no levantar sospechas. ¿De acuerdo?

¿Y después?

Porque no podemos volver a casa.

Después nos marcharemos de aquí. Donde no puedan encontrarnos, hijo.

Así que te pones de negro hasta los calzones.

Y que te se note bien la pena, ¿eh? ¡Hala!

¡Y esa cara bien mustia!

¡Venga, que se acaba de morir tu padre! ¡Vamos!

El chiquillo...

Quiero que recojas la guarida antes del funeral.

Llévalo todo al camino de Alcalá, antes de dos horas.

¿Y usted adónde va?

Que los difuntos no pueden pasearse así como así.

Hay una cosa importante que tengo que hacer antes.

(BANDIDO-BN) ¡Al suelo! ¡Agáchate!

¡Al suelo! Al suelo, hombre.

Quiere la cabeza de los primogénitos.

Nos dará el resto cuando las tenga.

(BN) ¿Y Sátur? (JF) Después me encargaré de él.

El primero.

(JOVEN NOBLE 1-JN1) ¡No, no, no, no!

¡No, por favor!

(DESESPERADO) ¿Por qué? ¡No! ¡No!

(JN1) ¡No! ¡No! ¡No!

(MG) (LLORA)

Te quiero.

Y si me perdonas, me gustaría que fueras mi esposa.

Lo siento, no voy a tomar confesión.

Gonzalo.

Gonzalo.

Gonzalo.

(MG) (LLORA)

Lo siento, lo siento.

Lo siento.

Soy yo quien tiene que pedirte perdón.

Pero tú estabas... Estabas...

¡No me lo puedo creer!

Querían que me casara con la hija del noble ruso.

El único modo de evitarlo era... simular mi muerte.

¿Pero te ibas a casar?

No... No lo sabía.

No habrá boda.

Solo voy a casarme con la mujer a la que amo.

Pero tendrás que irte. Si descubren que estás vivo, te perseguirán.

Nos vamos hoy mismo.

¿Dónde os vais? ¿Muy lejos?

Aún no lo sé.

Y allá donde vayas, ¿me dirás dónde estás?

¿Para escribirme?

Bueno, no sé, para ir a visitarte o...

La vida da muchas vueltas.

Adiós.

(AIRADO) ¿Cómo se te ocurre poner el palacio en venta?

Es algo que tenía que hacer. Necesito irme a África.

¿Y tenías que dejarme sin hogar?

Tienes mil posesiones donde vivir.

Yo sí, pero, Irene y el comisario, ¿qué pasará con ellos?

Encontrarán donde vivir. Seguirán con su vida,

como tú con la tuya y yo con la mía.

Aquí nací.

Aquí crecí. No puedes dejarme sin mis recuerdos.

A veces lo mejor es olvidar.

Disculpen, creo que he dado con la llave.

¿Otra vez esa caja?

Parece que no te va a ser tan fácil olvidar como lo esperabas.

Esto era un regalo de padre para ti.

"Para mi amada esposa, Lucrecia."

(Melodía: un instante)

(MT) Perdone, señora, pero es que hay un hombre ahí fuera esperándola.

Dice querer comprar el palacio.

¿Por qué no lo has dicho antes? ¡Que pase inmediatamente!

Marquesa.

Francisco Molina,

librero de profesión y músico por afición.

¿Librero y músico? ¡Qué completo!

¿Viene en representación de algún noble?

No. Acabo de heredar una gran fortuna

y mi mujer tiene el capricho de vivir en un palacio.

No sé cuánto habrá heredado, pero el precio es elevado.

No es un problema.

Entonces, voy a por una escribanía y cerramos la venta.

(Melodía: empieza)

(Melodía: acaba)

(Mecanismo: se acciona)

(Disparo)

¿Son las cosas de Águila Roja?

¿Pero qué hace usted disfrazao de... de capuchino?

Sátur, yo las guardaré.

Cabalga hasta la villa y ve al funeral con Alonso.

Nos reuniremos al anochecer en la cueva.

Ahora a la villa, después en el entierro,

después nos vamos de la villa...

¡Dosifíqueme las informaciones, amo, por Dios, que... que...!

Les mataremos mañana.

Ay, Dios, Dios, Dios...

Que me se había olvidado...

¿Qué pasa?

El siguiente.

(JOVEN NOBLE 2-JN2) ¡No! ¿Por qué?

¡Suéltame!

(SOLLOZANDO) No... No...

No.

No.

(Estrella ninja)

(Relincho)

(Desenvaina)

(Disparos)

Sois libres.

-Muchas gracias. -Corred, vámonos.

No soy un criado cualquiera. ¡Yo soy el escudero del Águila Roja!

Todo esto tiene una explicación...

Ya me lo contarás, Sátur. Ahora tienes que ir al funeral.

Os espero a ti y a Alonso en la cueva del Ángel.

Allí nadie me encontrará.

No, amo, no.

No me haga ir allí con el chiquillo, que dicen que por ahí hay osos.

Ya sé dónde va a esconderse.

No...

No debéis llorar por padre.

Seguro que... Seguro que estará bien.

Por supuesto, Alonso.

Estará en un lugar mejor.

Anda, venga, vente para mi casa que te peine.

(Llaman a la puerta)

El velatorio ya se acabó, señor.

Ya se ha cerrado el ataúd.

(REY) ¿Dónde van a enterrarle?

Tras la iglesia de San Ginés.

Quiero verlo.

Van a llevárselo ya.

Quiero ver su cara.

(INCRÉDULO) ¿Pero qué...?

¿Vas a tenerle mucho más tiempo aquí?

Lo digo porque me estorba para hacer el equipaje.

Entonces, te ausentaste...

Te lo repito: fui a por una escribanía

y cuando volví estaba muerto.

¿Quién podría tener algo en contra de él?

¿Qué más da? ¡Lo que importa es que me he quedado sin comprador!

¡Has sido tú!

¿Yo? Vamos, Lucrecia, no conozco a este hombre de nada.

¡Eres capaz de cualquier cosa para que no me vaya!

Siento decepcionarte, pero no lo he matado yo.

Aunque no es mala idea.

¿Dónde estabas cuándo murió?

¿Vas a interrogarme?

¿Dónde estabas?

Cabalgando.

¿Tienes coartada? ¿Alguien te vio?

¡Quién te crees Lucrecia! ¿Vas a hacer ahora mi trabajo?

¡No te vayas por las ramas! ¡Contéstame!

Mira, Lucrecia, vete de una vez a África y déjame en paz.

La banda del arrabal...

¿Cuántas cosas me quedan por saber de ti, Sátur? ¿Hay más?

Si usted conociera todas mis andanzas, amo,

no me hubiera salvado de la horca.

¡Qué cojones!

Si las conociera, me hubiera puesto usted mismo la soga.

Los pliegos decían que eran solo tres.

Pues no, éramos cuatro. Y yo era el cuarto.

Lo que pasa es que las crónicas, como es costumbre, no me mentaban.

Mejor, Sátur. No hay motivos para sentirse orgulloso.

Lo sé, amo, pero es que ese es mi sino:

ni de bandido ni de escudero del héroe me nombran.

Soy siempre el anónimo de todas las historias.

Lo que no sé es cuál era tu labor con ellos.

Yo en la banda era el gancho.

Como caigo bien a todo el mundo, pues...

era el que engatusaba a los que íbamos a robar.

Si hasta me invitaban a sus casas y las abuelas me sacaban torrijas.

¿Cómo llegaste a hacer algo así?

Si pudiera dar marcha atrás

y hacer borrón de toda la mierda, lo haría sin pensarlo.

Pero es que no puedo, amo.

Prefiero juzgarte por lo que eres ahora, y no por lo que fuiste.

¿Y qué soy, amo?

¿Qué soy ahora? Dígamelo.

Alguien que llega tarde a mi funeral.

Una cosa... ¿ha pensado usted ya adónde vamos a ir?

En nuestro exilio, quiero decir.

Aún no.

¿Ah, no? Yo es que llevo dándole vueltas a un destino y...

¿Qué le parece que nos vayamos a Veracruz?

Sátur, no vamos a irnos tan lejos.

Bueno, usted piénselo...

Que lo mismo un poco de "mulateo" espabila al chiquillo.

Sátur, ¡el funeral!

Ya voy, ya voy...

Y a ver si por una puñetera vez nos sale todo redondo, amo.

¿Eh?

Le di permiso para que eligiera un esposo para su hija,

no para que secuestrara a mis súbditos.

¿A qué ha venido?

He oído que el hombre que iba a casarse con mi hija sigue vivo.

Desearía encontrarle, pero no dispongo de guardia suficiente.

Y quiere contar con mi ayuda.

Soy militar. Sé lo que es una retirada a tiempo.

Volvemos a Rusia.

Gracias por su hospitalidad.

Espere.

Unos simples mortales no deberían contradecir

los designios de los astros.

Haré que ese hombre se case con su hija.

Señor, ¿vais a otorgar el inmenso honor de emparentar con el zar

a un simple vasallo?

Ese hombre ha demostrado

más inteligencia que el mejor de mis capitanes.

¿Pero cómo le vais a encontrar, señor? Ha huido.

Seguramente, a estas alturas estará bien oculto.

Movilizaré a toda la guardia real para que lo encuentre,

y se casará.

Muy a su pesar, me temo.

A veces, un rey ha de obligar a un hombre

a asumir un destino más grande...

que el que él mismo deseaba.

Sois familia y amigos de Gonzalo de Montalvo.

Si confesáis lo que sabéis acerca de su paradero, podréis iros.

Si no, ateneos a las consecuencias.

Saben que estoy vivo...

Pero eso no es todo. ¡Quiere casarle a usted con la rusa!

¿Qué es ese baúl?

Algo más que he encontrado en su jardín.

(DUQUE) Toda la corte sospechó de usted en su momento.

Encontraré al maestro.

Hacedlo, de lo contrario puede que os quedéis sin vuestro puesto.

Yo callo, y usted me cede todas las posesiones

del Marquesado de Santillana.

No es posible, tú estabas muerto.

No te equivoques, el muerto eres tú.

Apresadla.

Morirá en la horca.

Amo, por Dios, no lo haga.

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Águila Roja - T7- Capítulo 84

06 may 2015

Gonzalo busca a su hijo Alonso, después de ser secuestrado. Para ello, cuenta con la ayuda de Sátur, aunque antes tendrá que deshacerse de un grupo de malhechores con los que tuvo trato hace tiempo. Por su parte, Margarita pone en juego su vida para lograr un sello que permita a monseñor Adrián mandar una carta al Papa contando los planes del Cardenal.

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