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No recomendado para menores de 12 años
Transcripción completa

"Desde que venimos al mundo, nos enseñan a esforzarnos

para dirigir nuestra vida en buena dirección."

(Trueno)

"Pero un día te das cuenta de que todo el sudor y el sufrimiento

no han servido para nada."

¡Ay, ay, ay!

(MUJER) ¡Aaah!

(GIME)

¡Ay Dios! ¡Ay Dios!

(Grito de mujer)

¡Catalina!

¡Cuidado!

¡Ay!

(Gritos de mujer)

(Campana agitada por el viento)

¡Ay, Dios mío!

(Estruendo)

(PÁRROCO) ¡Ah!

(Contraventanas: golpean)

(Viento)

(Contraventanas: golpean)

(Trueno)

(Cristales rotos)

(Viento)

"Uno cree que es dueño de su destino,

que con la voluntad lo controla todo.

Pero entonces,

algo que no depende de sí mismo trastoca las cosas.

Lo que debería estar quieto, oculto...

sale a la luz."

(Truenos)

(Fusta)

(Fusta)

(Fusta)

(Fusta)

"Aquello que debía estar en movimiento,

avanzando, se detiene."

(Trueno)

(Relinchos)

(Relinchos)

(COCHERO) ¡Eh! ¡Sooo!

(Relinchos)

(Fusta)

(Golpe)

(ALONSO-AL) ¡Ayuda, por favor!

¡Por favor, no me dejéis aquí!

¡Por favor!

¡Ayuda!

"Y aquello que dabas por seguro, por lo que merecía la pena vivir,

te lo arrebatan de las manos."

(JADEA)

"Dicen que el hombre forja su camino, pero no es verdad.

Solo somos títeres

en manos del más impredecible de los enemigos:

el azar."

Lucrecia.

Lucrecia.

¡Lucrecia!

Amo, le he respetado el silencio porque no sé qué decir, pero...

No quiero hablar, Sátur.

Yo lo entiendo, pero llevamos tanto tiempo parados aquí que...

así, sin luz, uno pierde la noción...

Y a veces, aunque uno no quiera, hablar ayuda.

No hay mucho de qué hablar.

Yo creo que sí lo hay, amo, que la señora se nos ha enclaustrado.

¡Hay que joderse! Con lo mujer que es, esconder...

todo eso ahí, bajo un hábito...

Tenía que haberme dado cuenta de lo que pretendía.

Todo es culpa mía.

No, amo, no.

Le digo yo a usted que no.

Que la señora ha decidido abrazar la fe a traición,

sin dar ninguna señal, ni ningún aviso ni na'.

¿Y sabe por qué lo ha hecho así?

Porque si usted le decía algo, la convencería de lo contrario.

No. Es su decisión, lo habrá meditado bien.

Que a monja se meten las menos agraciadas.

¡Las feas, coño!

Voy a encontrarla.

¡Claro que sí, amo! ¡Esa es la actitud!

Ya me temía yo lo peor. Pensé que iba a decir algo así como

"cada uno es libre de decidir" y esas teorías suyas, pero no...

Cada uno es libre de decidir, pero yo también.

Y la voy a encontrar. Vamos.

(Gemido misterioso)

¿Qué ha sido eso?

Es el viento.

(Gemidos misteriosos)

Gracias por intentar tranquilizarme, pero...

me parece que no ha sido el viento.

(Gemidos misteriosos)

(REY) ¡Has perdido mi anillo!

Clemencia, Majestad, clemencia.

El tejado de mi taller ha volado por los aires.

Lo he perdido todo...

(CARDENAL) ¿Has perdido el sello real y vienes a pedir clemencia?

Ese anillo me lo regaló mi padre, Felipe III.

Le haré uno igual.

¡Fuera!

(SECRETARIO) Majestad, acaban de traer a su primo.

Ni siquiera entiendo cómo puede llevar mi misma sangre.

Si me lo permitís, señor,

todas las familias cuentan con un miembro...

tonto.

Lo siento. Primo, lo siento.

Gracias, sabía que me perdonarías,

que no olvidarías lo bien que nos lo hemos pasado

en tantas y tantas celebraciones familiares.

Ser asistente del Cónsul en Inglaterra.

¡No tenías que hacer nada más!

Lo sé. Pero siento debilidad por el arte anglosajón, y...

¡Has incendiado el castillo de Windsor!

Solo quería ver mejor un tapiz "petit point" a la luz de una vela.

Has estado a punto de matar a su esposa, Catalina de Braganza.

Juro por nuestra difunta y adorada abuela

que no fue mi intención.

¡Tampoco lo fue cuando disparaste

contra el embajador portugués en una cacería!

Y no olvidéis la ocasión en la que se metió

en la cama de la reina de Suecia.

¡No sabía que era ella!

No llevaba peluca,

y en los cuadros siempre la había visto con los tirabuzones.

Inglaterra ha estado a punto de declararnos la guerra.

Yo puedo hablar con ellos,

explicarles lo sucedido, dejarles claro

que nada ha sido orquestado por ti.

No volverás a representar a las Españas,

y mucho menos, a su rey.

-Por favor... -No quiero volver a verte.

Por favor, no, Majestad.

Clemencia, por favor.

Majestad, Majestad. Se lo suplico, por favor...

Por favor, no. ¡Por favor!

¡Por favor!

No quisiera entrometerme, Majestad,

pero me temo que solo será cuestión de tiempo

que el nombre de la corona española

sea de nuevo el hazmerreír de Europa.

He ordenado que lo ejecuten en cuanto se aleje de palacio.

Ah, mucho mejor.

Y si todo parece un ataque fortuito,

menos explicaciones habrá que dar a la familia.

¡La madre que parió al misterio, amo!

¿Qué ha pasado en la villa?

El viento ha arrasado con todo.

A veces la naturaleza nos recuerda que ella nos controla a nosotros.

¿La naturaleza?

¡Esto es de todo menos natural!

¡Hemos visto una vaca encima del tejado de un granero!

¿Y esto?

¡Pero si esto es mío!

¡Es mío!

¡Cipri!

Gonzalo.

Esto es horrible.

Es cosa del diablo.

La campana ha caído y ha matado al párroco.

¿Cómo está la gente?

Con mucho miedo, Gonzalo.

Esto... Esto no se ha visto nunca.

¿Y si vuelve ese viento?

¿Cómo habrá llegado esto hasta aquí?

¿Eh, amo?

Si esto es de la iglesia de Brunete.

Cipri, ¿has visto a Alonso?

Usted no se preocupe.

Anda que no es listo Alonsillo...

(SOLLOZANDO) ¡Ayuda!

"Se habrá escondido esperando a que escampe."

¡Ayuda!

¡Ayuda, por favor!

Quizá esté con el hijo del curtidor. Su familia tiene una casa de piedra.

Nos vemos, Cipri.

(HERIDO) Ayuda, por favor. -¡Gonzalo!

(HERIDO) Ayuda, por favor.

Sátur, ve a casa a por agua y vendas.

"S. M."

¿"Señor Marqués"?

¿"Sierra Morena"?

¿"Siempre Madre"?

¡Sátur! ¡Date prisa!

Tenga cuidado.

Si el cristal llega a hundirse más, le hubiera llegado al corazón.

Ha estado a punto de morir.

Pero no lo ha hecho, ahórrenos sus conjeturas.

Catalina, acompáñale.

Doctor...

(DOLORIDA) Ay...

Has tenido mucha suerte, Lucrecia.

He estado a punto de morir en la cama con un hombre.

Pero estás bien.

Teniendo que elegir cómo morir,

no se me ocurre mejor manera que conmigo en la cama.

Ese hubiera sido mi epitafio, ¿verdad?

"Marquesa de Santillana:

Murió como vivió, con las piernas abiertas".

Cuando elegimos cómo vivir, también elegimos cómo ser recordados.

Y tú has elegido ese camino.

Pues lo voy a cambiar. Haré algo por lo que se me recuerde para siempre.

Por una vez quiero hacer algo de lo que pueda sentirme orgullosa.

(CATALINA-CT) Con permiso...

El doctor ha ordenado que tome esto, para el dolor.

No puede ser en ayunas, así que le he traído

chocolate recién llegado de la Nueva España.

Señora, ya lo sirvo yo.

¿Qué estás haciendo, Lucrecia?

¿Sabes lo que es eso?

El cristal te ha afectado la cordura.

¡Es África!

¿Y?

África está más cerca que Nueva España.

La ruta es mucho más sencilla y barata.

¿Qué ruta?

Disculpe, señora, pero yo tampoco le sigo el hilo.

Voy a ser la primera persona

que cultive chocolate en África.

Yo, Lucrecia de Guzmán.

Estás loca, Lucrecia.

Ay, señor, lo del chocolate...

Ordena todo esto.

Sí. Marta, los cristales...

(MARTA-MT) Disculpe, comisario.

¿Esto se puede tirar?

Hay algo escrito.

No puede ser.

Vamos, Sátur. Tenemos que encontrar a Alonso.

Amo, bien pensado, para encontrar a alguien, es mejor estarse quieto.

Así, mientras el uno va, el otro vuelve.

Está bien. Vuelve tú al barrio y espéralo allí.

Yo miraré en casa de sus amigos.

¡Amo!

Usted, que todo lo sabe,

¿qué cree que pueden significar las iniciales "S" y "M"?

No sé, Sátur, cualquier cosa.

Ya, pero ¿así, entrelazadas y...

y puestas en un anillo con mucha pompa y boato?

¿"S. M."?

Su Majestad. Así es el anillo con el que el Rey lo sella todo.

¿Su Majestad?

¿Con el que lo sella todo?

Sí. Con él da fe a todo lo que escribe. ¿Por qué?

¿Eh? No, por nada, por... Por culturilla.

Como usted dice que cada día hay que aprender algo nuevo...

Vamos.

Espera.

Madre mía...

Huele como a muerto, ¿no?

¿Qué pasa?

(ATERRADO) La madre que me parió, amo.

¡Ha sido ese viento asesino!

Vuelve a casa y espera a Alonso allí.

¡Arre!

¿No tendría un poco de agua para mí, buen hombre?

Sí, claro.

Tome.

¿Está usted bien?

No es muy habitual ver a alguien de su clase por aquí solo.

Problemas de familia. Muy largo de explicar.

¿Cómo llego a la villa?

Yo sin mi cochero no...

Siga este camino.

Puede quedársela.

No, por favor.

No, por favor, no...

¡No, no, no!

(EMBOZADO) ¡Venga!

¡Ay!

¿Está el zagal en casa?

¿Alonso? No. ¿Gonzalo no viene contigo?

No.

Necesito que me diga qué pone aquí.

Como no sé leer...

Pues ya es hora de ir aprendiendo, Cipriano.

No sé leer porque no he podido, no porque no haya querido.

Yo tampoco he tenido una educación, pero sé leer.

¿Sabes cuál es la diferencia? Que yo me he esforzado.

¿Me llamas vago?

Bueno...

Si no me quieres ayudar, dímelo.

Anda, trae.

No vas a ir por ahí buscando ayuda teniendo a un letrado en casa.

¿Qué decías que eran?

Las tareas asignadas para reconstruir la villa.

A ver... Cipriano...

Cipriano...

"Cipriano Benítez".

Aquí está.

(TITUBEA) "Mo..." "Mo-li-no".

El molino.

Dicen que es un montón de piedras, que ha perdido las palas.

A ver qué le ha tocado al amo.

Aquí está.

"Puente viejo".

El puente viejo.

Y a Alonsillo también.

A ver qué me ha caído a mí.

No estoy.

Genial, no estoy.

¿Y por qué no estoy?

Porque la gente piensa que no puede contar contigo.

¿Cómo que no?

Para la taberna y las gracias sí,

pero para ayudar o pensar en los demás...

¿Vas diciendo por ahí que soy un egoísta?

Lo dice todo el mundo.

¿Todo el mundo?

Sí. Y es normal.

¿Recuerdas cuando hubo que cuidar del panadero moribundo?

Yo no pude porque...

Porque estaba ahí, en...

No pude...

No fuiste ni al entierro.

No fui porque...

¡Tampoco nos conocíamos tanto!

¿De verdad piensan eso de mí?

Nunca has hecho nada por nadie.

Y el día que te pase algo, nadie va a hacer nada por ti.

Pues que sepas que yo no soy un miserable.

Y que a mí me importa la gente.

Me importa la gente y lo voy a demostrar.

"Yo,

Felipe IV..."

Y así, cultivando el cacao en África,

conseguiré que el trayecto para traerlo hasta aquí

sea más corto,

y por lo tanto, más barato.

Una idea brillante, ¿verdad?

Es una idea absurda.

¿Cómo dice?

Nadie cultiva cacao en África.

Las condiciones y el clima son perfectos.

Pero es demasiado peligroso.

Ese continente está plagado de tribus salvajes.

Pagaré a sus reyezuelos para que me permitan plantar en sus tierras.

Pero, señora, aquello es la selva.

Una se mete allí entre las ramas y ya no sabe ni dónde está.

(ARMADOR) Nadie lo ha hecho hasta ahora.

Será por algo, ¿no cree?

Yo seré la primera.

No arriesgaré mi barco por un capricho de mujer.

Dependerá de cuánto esté dispuesta a pagar.

Lo siento, pero no hay dinero para que ponga el pie en esas selvas.

Señora...

Discúlpeme, señora. Yo también lo veo muy peligroso.

¿Quién te ha preguntado?

Con esta dosis será suficiente para moldear su voluntad.

(ENMASCARADO) Despierta.

¡Despierta!

¡Despierta!

No te resistas. Será en vano.

¿Recuerdas a tus padres?

Los ajusticiaron.

Hace años.

¿Estás seguro?

¿Sabes quién era tu madre?

"Laura. Tu madre se llamaba Laura."

"¡Que su madre está viva, amo!"

"Él es tu hermano."

"¡No!"

"¿Quién la mató?"

Fue su hermano.

"El comisario."

¿Quién era tu madre?

Mi madre...

se llamaba Laura.

¿Recuerdas algo más?

¿Tenías algún hermano?

Tengo un hermano.

¿Quién? ¿Quién es tu hermano?

¿Cómo se llama tu hermano?

¡Hernán!

Es el comisario de la villa.

¿Seguro que no recordará nada?

(MÉDICO) Comisario,

tiene un hermano.

(Disparo)

(GUARDIA-GD) ¡Alto!

¡So!

No puede pasar sin autorización.

Bueno, verá, es que yo...

(INSEGURO) Vengo a recoger un pedido de parte de su Majestad, del Rey.

Revisad la carreta.

Vengo a recoger una serie de viandas.

Un poco harina, un poco trigo... Así, un poco variado de to'.

Digo yo que querrán organizar una merienda cena en el palacio real.

Adelante.

Muchas gracias.

(GD) ¡Espere!

¡So!

¿Cómo dice?

Se le ha caído.

Gracias.

(DUBITATIVO) El granero de trigo...

está siguiendo por este camino, al fondo a la...

A la derecha, entre el almacén de pieles y el de cebada.

En cuanto pase los huertos lo verá.

Es que como casi todos los almacenes son iguales...

Vamos...

(ALONSO, LEJANO) ¡Por favor! ¿Alguien me oye?

(Golpes)

¡Sacadme de aquí, por favor!

(Golpes)

¡Ayuda, por favor!

¡Por favor, sacadme de aquí!

¿Alguien me oye?

¡Sacadme de aquí por favor!

¡Ayuda por favor!

¡Por favor, sacadme de aquí!

¡Mierda!

Si preferías seguir dentro del baúl, no haber pedido ayuda.

¡Mierda!

Pero bueno, ¿qué modales son esos?

(PRIMO-P) ¿Quién eres?

No tengo dinero.

No quiero nada.

No lo entiendo. No, por favor.

Por favor, no... No...

Saludos del Rey.

Os va a salir el trigo por las orejas.

¡A ver quién dice ahora que Saturno García no es buena gente!

¡So!

La madre que me parió, ¡qué cansino es ser bueno!

¡Quieto!

(TOSE)

Ayuda...

(JADEA)

(CT) ¡No lo veo, Marta, no lo veo!

Las mujeres no hemos nacido para hacer negocios,

hemos nacido para otros menesteres, como guisar.

(MT) Ya sigo yo, María.

¡Dios no eligió las tareas de cada uno al azar!

Si los hombres estuvieran pensados para parir, tendrían pechos.

¿Qué va a ser lo próximo, ver a la marquesa con coleto y en calzón?

Trae un paño para esta mesa nueva, que es muy poco sufrida.

-Oye, Catalina... -¿Qué?

¿Tú has probado el chocolate alguna vez?

El año pasado, en el banquete de primavera,

sobró una taza, y lo caté.

¿Sí?

(AVERGONZADA) ¿Y es verdad que si tomas chocolate...

te dan ganas de...

-te entra algo en el cuerpo que...? -Te lo puedes creer, Marta.

¡A mí se me subieron "las calores"!

-¿Sí? -(RIENDO) ¡Lo que oyes!

Catalina.

¿Señora?

Ve familiarizándote con eso.

¿Qué es esto?

Mi futuro.

Es una vaina de cacao.

Lleva semillas en su interior.

(DELEITADA) Ah... ¡Um!

(HUELE)

Es un regalo de los dioses.

¿Qué?

¿Qué pasa? ¡Señora!

¿Qué queréis? ¡Soltadla! ¡No te atrevas a tocar a mi criada!

¡No te atrevas a tocarme, soy la marquesa de Santillana!

(CT) ¡Por Dios! ¿Qué hacen?

(TOSE)

(GIMOTEA ASUSTADA)

¡Ay!

(CT) ¡Señora!

Este negocio no es para ti.

Ahí tiene.

A ver...

Un poco más por aquí.

Ya está. Siguiente.

Calma, calma, que hay para todos.

Usted, venga.

Así. Por aquí.

A ti voy a ponerte un poco más, que estás criando.

Merceditas.

A ti te voy a poner el doble, que sé que tienes una hermana tullida.

Muchas gracias.

Con Dios.

Bueno, pues ya sabéis: aquí está Saturno García,

siempre dispuesto a ayudar,

siempre pensando en los demás.

¿Qué estás haciendo?

¿De dónde has sacado todo esto?

Uno tiene sus recursos, Cipriano.

Además, a ti no tengo que explicarte nada.

¡Eh! ¿Se puede saber de dónde vienes?

Tu padre lleva todo el día buscándote.

(ENFADADO) De ninguna parte, como siempre.

¿Tú crees que eso es una respuesta? ¿No...?

(P) Gracias.

¿Y este quién es?

Pues un hombre al que he ayudado hoy en el bosque.

Más que ayudar, me has salvado la vida.

Bueno, la mitad tú,

y la otra mitad, este retrato enmarcado en plata de mi santa madre

que siempre llevo encima.

Estoy mucho mejor, muchas gracias.

Nada, hombre, para eso estamos.

Lo único es que...

viendo que su merced tiene ese porte así como...

distinguido, ¿no?, había pensado yo que igual...

que usted podía hacer una aportación por los servicios prestados.

En estos momentos no me es posible.

Ah.

De hecho, quería preguntar si...

si me puedo quedar aquí durante un tiempo...

(DUDA) Eh...

Han estado a punto de matarme

y temo que vuelvan a intentarlo si saben que estoy vivo.

¿Pero no le habían atacado de forma fortuita, para robarle?

No, no, no...

En ese caso no, porque en la casa hay un chiquillo

y podría correr peligro.

Perdóneme, pero tiene que irse.

Pero escuche...

Esta de aquí.

Y también esto. Hala, con Dios.

Con Dios.

Y vaya con cuidado.

(AL) ¿Padre?

¡Padre! ¿Estás bien?

Tranquilo, hijo. Estoy bien.

¿Qué te ha pasado?

(JADEA CON ESFUERZO)

(CON ESFUERZO, DISIMULANDO) Nada.

Que me he sentado aquí para descansar un rato y...

¡Uf!

Y me habré quedado dormido.

¿Seguro?

Seguro hijo, seguro.

Ha sido un día muy largo ayudando a la gente de la villa.

Y al llegar aquí... no he podido resistirme.

Anda, vuelve a tus cosas.

(CON ESFUERZO) Ah...

Yo voy a lavarme.

(NUÑO-NU) Buenas noches, madre.

(BESOS)

Señorito, ¿se va a ir a la cama con las botas de montar?

Aún las llevo puestas porque tú no has mandado a nadie

para que me las quite.

Pero tranquila, sé hacerlo yo solo.

Lo siento, lo hago lo más suave que puedo...

Esos hombres deben ser capturados.

Hoy el comisario está fuera, pero cuando vuelva...

No vas a decir nada a nadie.

Mañana a primera hora debes ir a la calle del Codo.

Vive allí el hombre que iba a conseguirme el navío.

Por supuesto, señora. ¿Y qué quiere que le diga?

Cancela el trato.

¿Que cancele el trato?

¿No has oído lo que te he dicho?

Lo he oído perfectamente, señora.

Pero no puedo hacerlo.

No veo adecuado que una mujer se dedique a los negocios,

pero dejar de hacerlo por miedo es mucho peor.

¿Qué más quieres que me hagan, Catalina?

¿Que me maten?

Verá, señora...

Mi madre...

sufría las palizas de mi padre a diario.

Y ella nunca hizo nada.

Nunca se enfrentó a él por miedo.

Pero el final fue el mismo.

La mató.

Esperen aquí, por favor.

Amo.

El chiquillo me dijo que ayer

se lo encontró a usted en la cuadra un poco traspuesto...

Me parece raro. ¿Se encuentra bien?

Ayer me atacaron, en el bosque.

No sé por qué lo hicieron, no recuerdo nada,

pero tengo unas cicatrices en las muñecas.

¡La madre que me parió!

Le dejo a usted solo un momento y me arma un belén.

¿Qué cree usted que querían?

No lo sé, pero seguro que iban a por mí.

¿Le cogen y luego le sueltan?

¿Para hacerle nada?

Me huele raro.

¿Se ha revisado usted bien, amo?

Digo, ¿que...

que todo está en su sitio y eso?

Si Margarita estuviera aquí, querría hablar con ella.

Claro, a eso hemos venido. ¿No?

Me refiero a solas.

¿Cómo a solas? ¿Sin que yo esté presente?

¡Amo, por Dios! Me he visto toda la obra de teatro,

¡no me niegue usted el final!

(MADRE SUPERIORA-MS) ¿Qué desean?

Estoy buscando a alguien muy importante para mí.

Solo sé que está en algún convento.

Verá, hermana, es una mujer así...

muy reconocible...

Muy hermosa, y con el pelo repleto de rizos azabache,

con un poquito de...

Su nombre es Margarita Hernando.

¿Está aquí?

No. Lo siento.

A lo mejor cuando llegó no estaba usted y la atendió otra hermana.

Soy la madre superiora.

Ah.

Recibo yo personalmente a las recién llegadas.

Si sabe algo de ella, por favor avíseme.

Soy Gonzalo de Montalvo, maestro en la escuela de San Felipe.

Gracias.

Con Dios...

¿Estás segura?

¿No quieres hablar con él?

No.

"¿Sabes quién era tu madre?"

"Se llamaba Laura..."

"¿Cómo se llama tu hermano?"

"¡Hernán!"

"Es el comisario de la villa."

(Gruñido amenazante)

(Ladrido)

(Gañido)

¡Dios!

(Tormenta, de lejos)

(Tormenta, más fuerte)

(Disparo)

¡No!

¡No! ¡Nooo!

(MUJER) Ayúdanos. Lo necesitamos. Danos comida, Sátur.

¿Pero esto qué es?

¿Es usted Saturno García?

Sí.

Dicen que usted ayuda a la gente.

(SOLLOZANDO) Mire, pido por mi niño, mi nieto.

Perdió a sus padres.

Yo no tengo nada que ofrecerle, señor.

No tengo nada.

Ya, pero es que...

Verán, yo...

Lo han entendido ustedes mal.

Es que yo no puedo ayudarles.

Un poco de comida, por favor.

No puedo. ¡Qué más quisiera yo! ¡No tengo nada!

¡No, no, no! ¡No me queda nada más!

¡Vuelvan a casa, todos! ¡Rápido! ¡Cierren puertas, ventanas!

¿Qué ha pasado?

(Tormenta)

¡Vamos, Sátur! ¡Todos a casa! ¡Vamos dentro!

¡Váyanse a casa!

(Cristales rotos)

(Cristales rotos)

¡Cierra, hijo!

(Golpes fuertes)

Tranquilo, hijo, aguantará.

Espero que así sea, amo.

Si el viento se lleva el tejado, nos arrancará las orejas.

(Golpe)

(Crujido)

Bajo la viga, es el lugar más seguro.

¡Toma! ¡Métete esto por ahí abajo!

A más peso, más anclaje tendremos.

(Viento)

¿Y tía Margarita? ¡Estará yendo a palacio, hay que ir a por ella!

¡Quieto ahí!

No te preocupes, no está de camino.

Tu tía ha decidido entregar su vida a Dios.

No puede ser. ¿Por qué?

Solo sé que está en un convento...

(Golpes fuertes)

¡Se lo va a llevar, amo! ¡El viento se va a llevar el tejado!

(Cristales rotos) (Golpes)

¡Que se lo lleva, amo!

(Cristales rotos)

(Viento: amaina)

Ya está.

Ya ha pasado, hijo.

¿Estás bien?

(Ladridos)

(AL) Yo...

Voy a ver... si está todo bien dentro de casa.

Espero que no se haya llevado a mucha gente, amo.

Al comisario sí, seguro.

¿Al comisario?

¿Y eso cómo lo sabe usted?

Porque le dejé morir yo, Sátur.

Me suelta usted esa "andanada", así, ¡y se va tan tranquilo!

(RESIGNADO) Dios...

(Golpe)

(P) "Por la presente, yo, Felipe IV, autorizo la entrega

de dos mil ducados de oro al portador de este pagaré."

Gracias.

Perdón.

Perdón, madre, no sabía que fuera yo tan ruidosa.

De aquí a tu ordenación tendrás tiempo de aprender

cuáles son momentos de recogimiento y cuáles no.

Y la comida no lo es.

Puedes relajarte.

Menos mal, pensaba que ya no iba a poder ni masticar.

Es que en casa la hora de la comida es un jaleo, ¿sabe?

Porque Sátur se pone a sorber sin parar,

y el niño se pone a reírse, y Gonzalo se...

(MS) Hermanas,

siento deciros que a partir de hoy somos una menos.

María se ha ido.

¿Se ha muerto?

Ha escapado por la ventana.

Pero... ¿estaba aquí en contra de su voluntad?

Ella nunca quiso servir a Dios.

Su familia la metió aquí a la fuerza.

Mañana era su ordenación.

Es mejor así.

Este es lugar para gente con vocación,

que esté segura de querer estar aquí.

¿Tú lo estás, verdad?

Sí, madre.

(MARGARITA-MG) ¡Alonso!

Perdone, madre.

Alonso, hijo, ¿qué haces aquí? ¿Cómo me has encontrado?

Tía...

Solías traer ropa aquí, y conociendo este monasterio,

no ibas a ir a otro.

Perdona que no me despidiera de ti.

No pasa nada. Hablaremos de esto en casa.

-¿Recoges tus cosas y nos vamos? -No, Alonso, escúchame.

(MG) ¿Qué pasa?

(HOMBRE) ¡Todas quietas!

¿Dónde está la hija del Rey?

¡Recuperad mi oro!

¡Me da igual lo que haya que hacer, pero traédmelo!

Mi anillo lo tiene el malnacido que me ha robado.

Que no escape, pero lo quiero vivo.

Está sellado con vuestro anillo.

Quizá hubiera sido mejor darle más importancia a su extravío.

¿Quién se cree que es usted para subrayar mis errores, cardenal?

(Puerta abriéndose)

(GD) Majestad.

Disculpe, se trata de un asunto de vital importancia.

Hablad.

Unos hombres han asaltado el monasterio de San Juan.

¿Y por qué eso ha de ser de mi incumbencia?

Exigen que Su Majestad ayude al pueblo

después de los daños causados por los vientos o matarán a su hija.

¿Qué hija?

¿Qué tienen que ver las infantas con ese monasterio?

Me temo, señor, que se refieren a la hija de "la Calderona".

¿Qué quiere decir?

María murió en ese monasterio, y no dejó más descendencia

que mi hijo Juan José mucho antes de entrar allí.

Lo sé. Pero, en tiempos de crisis, el pueblo se aferra a lo que sea,

viejas leyendas o cualquier clase de...

rumores.

Soy el rey de las Españas,

y nadie osa chantajearme.

Matadlos a todos.

(ANCIANO) Deme algo, por favor. Tengo hambre.

De verdad, buen hombre, no tenemos nada.

Tengo hambre.

Lo siento, de verdad.

No puede ser. No tenemos nada, de verdad.

Lo siento.

Oh, Dios...

(CIPRI-CP) Ah, estás aquí.

Qué, ¿echando una cabezadita?

Pues no, Cipriano, no.

Se ha soltado un madero en la cuadra y me se ha caído en la cabeza.

Me ha salido un chichón del tamaño de un morcón.

Poco castigo me parece por engañar a la gente

haciéndoles creer que eras su salvador.

No he hecho creer nada a nadie. Solo quería ayudar.

Pues mira la que has liado.

Cada vez hay más gente preguntando por ti.

¿Qué piensas hacer?

¿Yo que sé?

¿Qué culpa tengo yo de haberles dado la mano

y que ahora me quieran coger hasta los pelos del sobaco?

Pues vete a decir casa por casa que ya no les vas a ayudar más.

¿O es que tu orgullo no te deja?

(Puerta abriéndose)

Ay...

(NIÑO) ¿Saturno García? ¿Aquí vive Saturno García?

Sí, Saturno García soy yo. ¿Qué pasa?

Solo quiero un poco de comida.

(SUSURRA) La madre que me parió...

Anda, vete pa' tu casa. Que luego me paso yo por ahí.

Por una vez más...

"Yo, Fe..."

¡Amo!

Esta tarde voy a tener que resolver unos asuntillos personales.

No podré acompañarle a buscar a la señora Margarita.

Ah, no te preocupes.

Ya sé quién me va a decir dónde está.

(HOMBRE) ¿Dónde está la hija del Rey?

Ya se lo he dicho. Aquí no vive ninguna hija del Rey.

(Llantos)

Revisad el monasterio.

¡Encontradla!

(AL) Tranquila, no te va a pasar nada.

Yo estoy aquí.

Y cuando todo esto se arregle, nos volvemos a casa.

Alonso, yo no voy a volver a casa.

¿Por qué?

Algún día yo me iré, y padre no se puede quedar solo.

Yo no soy quien tiene que estar al lado de tu padre.

Y sé que esta vida me va a hacer feliz.

No le digas dónde estoy, por favor. Prefiero que todo siga así.

Perdone, puede...

¿Puede dejar ir a mi sobrino? Es solo un muchacho.

Se irá cuando nos vayamos,

en cuanto vuelva el hombre que hemos mandado a hablar con el Rey.

Es del Rey.

Dice que dentro está la respuesta a nuestras peticiones.

(Sollozos)

¡Por Dios!

Lo han matado.

(GD) ¡Cogedlos!

¡No! ¡Alonso, Alonso! ¡Alonso no ha hecho nada!

(LLORANDO) ¡Él no ha hecho nada!

(CON RABIA) Bastardos...

Señora, ¿qué pretende hacer con eso?

¿Ves esto?

Sí, su pierna.

Quiero que me hagas un cinto para el muslo.

¿Un cinto? Creo que no la entiendo.

Desde ahora llevaré la daga siempre encima.

Quien quiera atacarme lo tendrá difícil.

Catalina.

¿Sí?

Prepara uno de mis mejores vestidos. Nos vamos.

Muy bien. ¿Adónde, señora?

A comprar un barco.

Te espero en el vestidor. No tardes.

(MT) ¿Dónde está la marquesa?

(CT) En el vestidor. ¿Qué pasa?

(MT) Han encontrado el caballo del comisario en una zona

destrozada por el viento y él ha desaparecido.

(Golpe)

¡So!

No, si al final perderé la rueda...

(Tos)

¡La madre que me parió! Pero ¿qué haces ahí, Cipriano?

¿Y tú, qué haces aquí? ¿Adónde vas, eh?

¡Es el granero real! ¡¿Estás robando al Rey?!

¡Chist! Baja la voz, que nos van a oír, animal.

Fuera de aquí. ¡Largo!

¿Y ese anillo?

Este anillo es...

es el sello real.

¡¿El sello real?!

¡Chist!

Así consigues la comida... ¿De dónde lo has sacado?

¿Qué importa? Si tú lo tuvieras, también ayudarías a la gente, ¿o no?

No lo haces por ellos, sino porque no soportas que hablen mal de ti.

Pero solo eres un ladrón.

¿Tú sabes lo que supone este anillo? Es la forma de conseguirlo todo,

de dejar atrás la mierda que hemos vivido.

Esto es la llave para una nueva vida.

Devuélvelo.

¡Pero piensa con la cabeza de una puñetera vez!

Al Rey se le concede todo.

Con esto es capaz de conseguir que salven a la gente de la horca.

Este anillo puede hacernos a ti y a mí reyes.

Si te descubren estás muerto.

No, eso no va a pasar.

Usándolo con cabeza de vez en cuando, no se darán cuenta.

Como cuando vine ayer, que tampoco se dieron cuenta.

Hay que devolverlo.

Si decimos que lo hemos encontrado, quizá nos den una recompensa.

No voy a devolverlo, Cipriano. No voy a hacerlo.

Pues si no lo haces tú...

¡lo voy a hacer yo!

La madre que... ¡Ven aquí!

¡Eh! ¡El anillo! ¡El sello!

(GD) ¡Lleva el anillo, detenedle!

¡Lleváoslo!

(CP) ¡Ayúdame, ayúdame!

(GD) ¡Detened al otro!

(SECRETARIO) Señor, ¡no puede pasar!

¿Dónde está?

¿Dónde está quién?

Margarita. Usted la ha convencido para hacer lo que ha hecho.

(HABLA EN ITALIANO)

Ha irrumpido aquí para acusarme de algo, pero no sé de qué.

¿Qué ha pasado con Margarita?

Ha decidido encerrarse en un convento.

Ese no es lugar para ella.

¡Nunca habría hecho algo así antes de conocerle!

A veces, la gente abraza la fe de Dios huyendo de cosas.

¿Qué quiere decir?

Que quizá ha pensado que sirviendo a Dios

puede tener algo que usted no le da:

felicidad.

¿No contesta para no darme la razón?

No contesto porque su hábito me impide hacerlo como me gustaría.

Si prefiere, espéreme fuera y salgo sin él.

(Campanas)

Las campanas del Monasterio de San Juan Bautista. Piden ayuda.

(Disparo)

(Llantos)

(GD) Esto le pasa a todo aquel que chantajea a la corona.

(MG) ¡No, no! ¡Alonso, Alonso!

¡Alonso, Alonso, Alonso!

¡No ha hecho nada! ¡Alonso! ¡No, no, no!

¡No, Alonso! ¡Él no ha hecho nada!

¡Alonso! ¡No, por Dios!

(MG) ¡No, no! ¡Alonso!

Solo pedían algo para comer.

Voy a morir... Voy a morir...

(MG) (LLORA)

No... Voy a morir...

Buenas noches, hijo.

¿De dónde vienes?

Estaba dando una vuelta por ahí.

En realidad vengo del bosque.

Me dejó allí el Águila Roja.

¿El Águila Roja?

Sí. Nos ha salvado de la Guardia Real.

¿"Os" ha salvado?

¿A ti y a quién más?

Es que...

Estaba con tía Margarita. La encontré en un monasterio,

y la Guardia ha ido allí a por unos hombres, pero ya está todo bien.

¿Así que has encontrado a tía Margarita?

Sí, pero es que no puedo decirte dónde está. Me lo ha pedido ella.

No te preocupes.

Lo comprendo.

Ya, pero a lo mejor si vas a verla puedes hacer que vuelva.

No lo sé, hijo.

Ha tomado una decisión importante y ya sabes cómo es tu tía.

Sí, es muy cabezota.

¿Seguro que no quieres que te diga dónde está?

No.

Sé fiel a tu palabra.

La encontraré por mi cuenta.

"Y de pronto, así como vino, el viento se fue.

Pero esta vez, después de la tormenta,

no llegó la calma.

Llegaron las consecuencias de nuestros actos.

Las consecuencias de nuestras miserias

y nuestras traiciones."

¡Padre!

¡Es el comisario!

"Porque algunas cosas,

las que se nos agarran a las entrañas aunque no queramos,

nunca se pueden dejar atrás."

(JADEA)

Amo, Cipri...

Cipri... Por mi culpa, amo...

Cipri...

Por mi culpa, amo...

El robo del oro merece el más ejemplar de los castigos,

pero debéis aseguraros

de que ese autodenominado "héroe del pueblo" no intervenga.

No podrá.

Nunca encontrará a ese desgraciado allí donde voy a enviarlo.

Y el que ha huido seguirá el mismo camino.

Veo que no tenéis la más mínima duda de que daréis con él.

Aunque sea lo último que haga.

Suplantar al Rey es un delito que se paga con la muerte, Sátur.

(Golpe)

No está ni en los calabozos

del Palacio Real ni en los de Aranjuez.

Nadie sabe nada de él.

(CT) Señora, ¿qué hago con sus marineros? ¿Me los llevo?

(CP) ¡Clemencia!

No hay clemencia para los que traicionan a su Majestad.

Tenía que hablarle sobre el señorito Nuño.

(LUIS) Pelearemos por mis tierras... a muerte.

(AL) ¡Soltadle!

¡Alonso!

¡Aaah!

Quiero saber con quién se ve Nuño, adónde va y qué hace cada noche.

No hay ni rastro.

¡Mataré a ese miserable!

¡No!

Lo siento, madre.

Esto no es un refugio para los que huyen.

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Águila Roja - T6 - Capítulo 78

06 nov 2014

Un tornado azota la villa y convulsiona la vida de sus habitantes. Uno de los más afectados por las consecuencias de este viento huracanado será el Comisario. Hernán descubrirá que Gonzalo es su hermano, lo que cambiará su vida para siempre.

La Marquesa, a punto de morir por los estragos del tornado, quiere pasar a la historia por algo más que su belleza. Para ello, decide introducirse en un mundo de hombres y emprender un negocio en África. La iniciativa de Lucrecia está llena de peligros.

Sátur encuentra el sello real de Felipe IV y lo guarda en secreto hasta que encuentra la manera de dar utilidad a tan emblemática joya. El criado sólo quiere hacer el bien, pero su comportamiento daña terriblemente a una de las personas que más aprecia. 

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