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No recomendado para menores de 12 años
Transcripción completa

(Música)

¡Señora! ¡Auxilio! ¡Auxilio!

(TODAS) ¡Feliz cumpleaños, majestad!

-Los atributos del duque de Uceda han sufrido un accidente.

(GRITA)

-Está endemoniada, tiene el diablo dentro.

Te he conseguido un trabajo en el Palacio Real.

Catalina... Tiene lo mismo que la señorita Irene.

Está endemoniado.

-¿Qué haces ahí? -Lo que faltaba.

El diablo se pasea por tu palacio como si fuera su casa.

Hay que practicar un exorcismo a Irene.

-¿Ha estudiado música? -No.

No has estudiado música. -No.

¿Les han arrancado a todos los ojos? Así es.

Hay que encontrar al responsable.

No puedo dejarle morir, Hernán. (LLORA) No puedo, es mi hijo.

Si pones un pie fuera de aquí ese niño estará muerto y tú con él.

¿Sabe qué ha dicho cuando le ha oído tocar?

Que tiene un don.

¿Cómo ha podido ser esto?

Que de un criado y una puta salga...

Salga un genio.

Un día...

Un día mi hijo reinará las Españas.

El maestro Lully que... quiere que mi Gabi se vaya a París

para estudiar Música.

Las grandes oportunidades solo ocurren una vez en la vida

y esta es una de ellas.

"Regna terrae, cantate deo, psállite dómino".

¿Qué?

Tengo entendido que posee grandes conocimientos sobre magia negra.

Busque una joven virgen.

Hay que bañar al endemoniado en su sangre.

Son los gastos de vivir y estudiar en París.

Este dinero no lo conseguiremos en la vida.

-Ten mucho cuidado, por favor, no me gustaría que te ocurriera nada.

(SORPRENDIDO) Es un broche. Son piedras preciosas.

Tu hijo se va a París. (RÍE CONTENTO)

Últimamente hablas mucho con él, ¿es tu confesor?

Mi relación con monseñor Adrián no tiene que ver con la religión.

Nos han robado, amo. -Lo he cogido yo.

(GRITA)

Si intentas salir, te mato.

Ha estado tan cerca de tocar el cielo.

Sabemos quien ha arrancado los ojos a esos cadáveres,

el conde de Villagrán.

¿Qué haces? Tiene una mordedura en el tobillo.

Ratas. Irene tiene la rabia.

¡Margarita!

(GRITA) ¡No!

Gracias por salvarme la vida.

Lo haría todas las veces que hiciera falta.

Ni el diablo me quitará a mi hijo.

Es una orden contra la marquesa de Santillana.

En nombre de Dios y del Santo Oficio se os acusa de brujería.

-¿Conde de Villagrán?

Si me da la cantidad de dinero que le pido... le doy mis ojos.

(Música suspense)

(Puerta)

Este ojo es de... ¿De una operación?

-Así es. No funcionó.

¿Está seguro de lo que se dispone a hacer?

-Completamente.

-Perderá la vista pero puede que pierda también la vida.

-¿Cómo que puedo perder la vida?

No importa. -¿Tanto necesita ese dinero?

Se lo entregaré al término de la intervención.

-Y si pierdo la vida, ¿cómo...

cómo podría darme el dinero?

-He redactado un documento,

solo queda escribir el nombre de la persona

que quiere que lo reciba.

-Quiero que se lo entregue a mi hijo. Se llama Gabi.

Gabi del Corral.

Gracias.

¿Cuándo será la...?

-Mañana por la noche.

-Aquí estaré.

(Música cabecera)

(Música suave)

¡Gonzalo! (RESPIRA AGITADA)

(Puerta)

Margarita, ¿estás bien? Sí, sí.

Te he oído gritar mi nombre.

(SUSPIRA) Estás sudando.

No, no, no. ¿Tienes fiebre?

No, no, no. No. Me encuentro bien. Me encuentro bien, de verdad.

¿Cómo vas a estar bien? Estás empapada. Voy a por el médico.

Ha sido solo una pesadilla nada más.

Por lo del bosque.

¿Por el bosque? ¡Ah! No, no.

¿Quieres que hablemos? No, no hace falta.

Margarita, te vendría bien. De verdad.

Gonzalo, no quiero hablar.

Además, me tengo que ir a palacio y me tengo que vestir.

Así que si no te importa...

Está bien.

Como quieras.

(Puerta)

(SUSPIRA)

En nombre de la Santa Inquisición

yo te condeno

por no temer a Dios Todopoderoso.

(LLORA) -Clemencia, señor. Clemencia, por favor.

Por favor. -Eres un hereje.

No has bautizado a tu hijo.

Has deshonrado a Dios. (LLORA) -No.

¿Qué van a hacer?

¿Qué van a hacer, por favor?

(LLORIQUEA) Por favor, ¿qué van a hacer?

No... ¿Qué van a hacer? Por favor, no.

Por favor, se lo suplico.

Por favor, se lo suplico. Por favor, clemencia. Se lo suplico.

(LLORA) Por favor, no. No.

-El aceite candente purificará tu falta.

(GRITA) ¡No! ¡No! (GRITA DE DOLOR)

¿Qué haces aquí? Te he dicho que me esperaras en el palacio.

No voy a quedarme de brazos cruzados.

(Caballos)

Quisiera hablar con usted. ¿Qué desea?

Es sobre la marquesa de Santilla.

Quisiera saber cuándo se celebrará el juicio.

El Santo Oficio ya lo ha celebrado

y ya ha dictado una sentencia.

No se han presentado pruebas, necesarias en todo juicio.

¿Pruebas?

De todos es sabido que esa mujer abrazaba el pecado.

Ya fuimos muy benevolentes

cuando profanó la casa del Señor.

Pero es una noble,

se merece otro trato.

Y lo tendrá.

No morirá en el suplicio de la hoguera como...

cualquier culpable de hechicería

sino cómodamente en su propio palacio.

-Le ofrezco toda mi fortuna.

Todo lo que desee pero no la mate, por favor.

-¿Está intentando sobornar a la Santa Inquisición?

Nuño...

Quizá podría replantearse la pena.

El exilio sería un castigo suficiente.

Dios ha emitido ya su sentencia,

la marquesa será ejecutada en su propia casa.

(Música dramática)

Señor, ¿podría darme una moneda? Es por una buena causa.

Por favor.

Señora, ¿me podría dar una moneda? Por favor, es por una buena causa.

Muchas gracias.

¿Por qué estás pidiendo limosna?

Para Gabi.

Alonso, espera.

Quiero hablar contigo.

Hijo, eres...

eres lo más importante de mi vida

y si no te lo he hecho ver ha sido culpa mía.

Espera.

Sé que tienes sueños pero tienes que tener paciencia.

Sé que no es fácil, yo... Yo también he sido como tú pero...

Por favor, te pido que antes de actuar pienses un poco

para poder distinguir el bien del mal.

Sobre todo hijo, quiero que sepas que estoy contigo,

que soy tu padre y que siempre haré lo que sea, lo que sea,

para que puedas conseguir tus sueños.

Padre yo...

Sé que he hecho mal.

Lo sé.

Pero ya soy un hombre

y me toca a mí

labrarme mi propia fortuna.

(Música suspense)

(GRITOS)

(Música)

Vete.

Vaya manera de soltar flechas. -¿Sabes quién es?

Es de la casa de Andrada.

¡Es él! Luis de Andrada.

He oído que compite en el torneo de arqueros.

-¿El que se celebra por los aniversarios de la reina?

-Dicen que ganará seguro.

-Se merece ese honor.

-El honor y los 50 doblones de oro que se llevará el ganador.

Quién los pillara.

(Música suave)

"Lo que sé de la vida.

Desde que supe que existías no he podido hacer por ti

todo lo que me hubiera gustado.

Ahora que tomas tu camino he pensado

que no tengo nada que dejarte como legado.

Solo mis tropiezos y lo que he aprendido de ellos.

Guárdate de los hombres de sonrisa fácil

porque el que enseña mucho los dientes

o es tonto o demasiado listo.

Perdona siempre pero no olvides

que el que no recuerda puede volver a equivocarse.

Mira primero por ti y luego por el resto.

El egoísmo está mal visto pero es útil.

Si no tienes regado tu huerto no podrás regar el de los demás.

Ve siempre de frente, hijo, y si las cosas se tuercen corre.

Dios nuestro Señor nos ha dado las piernas para algo.

No mezcles nunca más de dos colores en tu atuendo,

un hombre de bien jamás lo haría.

Busca bien quién te acompañará en tu camino,

un hombre solo no tiene con quién compartir sus desgracias.

Para las alegrías se basta uno solo.

(SUSPIRA) Y lo más importante,

no olvides qué eres y qué buscas en la vida,

sin eso estarás perdido.

Y por favor, nunca, nunca dejes de creer en los milagros.

Existen. Yo te tuve a ti.

Sátur".

(Música triste)

(Puerta)

Sátur, prepara los caballos.

Han organizado un torneo de arqueros en honor a la reina.

¿Un torneo de arqueros? El premio son 50 doblones.

Sátur, voy a ganar ese torneo y tu hijo va a ir a París.

Pero... El torneo se celebra mañana

en El Escorial.

Usted no puede participar con el arco de Águila Roja porque...

¿Tiene ahí otro arco?

No, Sátur, no tengo otro arco.

Tengo "el arco".

Sal otra vez y mira.

Acabo de mirar y el comisario no ha llegado, señora.

Catalina, yo no pido, ordeno así que sal ahora mismo

y espera hasta que te sangren los pies.

¿Y si no voy?

¿Me va a apuntar con un arma?

Es muy imprudente para una criada guardar rencor a su señora.

Preocúpate de mí.

¿Qué te han dicho?

¿Cuándo será el juicio?

Fuera.

Señor.

Los guardias de la Inquisición no tardarán en llegar.

(RESPIRA AGITADA) ¿Qué me van a hacer, Hernán?

Te han sentenciado a muerte.

Tienes que huir, Lucrecia.

Hay un carro de paja esperándote. (LLORA)

Escóndete debajo de ella.

El bebé, el bebé. No puedo irme sin mi hijo.

¿Has perdido el juicio? Tienes que irte.

¡No me iré sin él! Lucrecia, no tienes tiempo.

Vete. ¡Vete!

(Llaman a la puerta)

Abran a la Inquisición.

(Llaman a la puerta)

¡Abran a la Inquisición!

(Música)

En nombre del Santo Oficio el palacio de Santillana y aledaños

permanecerán custodiados hasta mañana, día de la ejecución.

(Música tensión)

El tribunal de la Santa Inquisición ha decretado que la sentencia

se ejecutará mañana, al comenzar la tarde.

(LLORA) No, no...

(LLORA)

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

Es natural que la muerte de la marquesa de Santilla

os afecte, majestad.

Una mujer excepcional que ha dado mucho a la Corona

pero otras flores brotarán en vuestro jardín.

-Hay hombres extraordinarios

pero rara vez se encuentra una mujer que lo sea.

La marquesa era una de ellas.

-Majestad.

-Debo asistir a la investidura de un nuevo miembro

de la Orden de Santiago. -Majestad.

-Cuanto esplendor, amo.

Si es que los españoles cuando nos ponemos, no ponemos.

En el mundo también hay maravillas que no hemos construido nosotros.

La mura china, por ejemplo. La muralla china dice...

No me compare, amo.

Esa muralla acabará cayéndose sola pero El Escorial, no.

Que está aquí bien plantado y bien macizo para que dure siempre.

Voy a inscribirme al torneo.

¡El rey!

¡El rey en esa ventana! Que le he visto.

Que ha pasado... Así.

-¿Van a ejecutar a la marquesa de Santillana?

-Con la doncella de hierro.

Mañana, a primera hora de la tarde en su propio palacio.

-¿No lo ha visto? ¿A Su Majestad?

¿Qué le pasa que se ha quedado... como una estatua, amo?

Han sentenciado a muerte a la marquesa de Santillana.

La van a matar mañana, a primera hora de la tarde.

No, no, no. No se me descentre. Flecha, diana. Flecha, diana.

No puede pensar en otra cosa. Se trata de la vida de la marquesa.

Que la marquesa ya ha vivido mucho y muy bien.

Y tiene que seguir haciéndolo. Amo...

Ha dicho que la ejecutarían a primera hora de la tarde.

El torneo es a mediodía. Puede ganarlo y después...

Podría no llegar a tiempo.

Y a la marquesa podrían quitarla la pena.

Apúntese que no pierde nada. Hágalo por mi hijo, amo.

No pierde nada.

-El acceso para los criados es por el otro lado.

Vengo a inscribirme al torneo. No lo puede hacer.

Es un torneo solo para nobles. -¿Cómo que solo para nobles?

¿Dónde pone eso? No lo he visto en ningún sitio.

Pero, ¿qué hacen? Está bien.

(Música suspense)

(FORCEJEA)

(LLORA) Ayúdame, Hernán.

Ayúdame.

No se oponga a los designios de Dios, comisario.

(RESPIRA AGITADA)

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos,

líbranos Señor, Dios nuestro. Hernán.

En el nombre del Padre,

del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

(Música triste)

Proceda.

¡No, no, no!

¡Hernán! (LLORA) Hernán, te lo suplico.

¡Suélteme! ¡No pienso entrar ahí!

Hernán, te lo suplico...

No me dejes morir.

¡No!

(FORCEJEA)

(Música dramática)

¡No, no, no!

(GRITA) ¡No!

(Música triste)

(RESPIRA AGITADO)

(LLORA)

No... No...

(RECUERDA) "Perderá la vista pero puede que también la vida.

Mañana por la noche".

(Música triste)

¿Qué pasa, Sátur? ¿Estás enfermo?

-No.

Alonso guarda esto hasta mañana y...

Y se lo das a Gabi. -Sí, claro.

Pero, ¿qué pasa? ¿Qué es?

-Es...

Es su futuro. Tú se lo das y le dices que...

Le dices...

(SUSPIRA) Bueno, tú dáselo. Dáselo, por favor.

(Música triste)

Necesito intimidad.

Estar sola.

Está bien.

Si quieren ver cómo una condenada a muerte

hace sus necesidades...

tomen asiento y miren.

No tarde mucho.

(Puerta)

(SUSPIRA)

(Música suave)

(Música suspense)

Señora... ¡Lucrecia!

Lucrecia, ¿qué haces?

Lucrecia.

Lucrecia, escúchame.

Nos conocemos desde niñas

y nunca has sido de las que se rinden,

¿lo vas a hacer ahora?

¿Eh? Siempre ha decidido cómo vivir.

Nadie me va a decir cómo morir.

(Disparo)

La pistola.

Llévatela y regístrala.

Morirá mañana como está establecido.

(Música suspense)

(VOZ LEJANA) "En nombre del Santo Oficio se hace saber

que la marquesa de Santillana

morirá mañana a primera hora de la tarde.

Recemos todos para que Dios misericordioso

conceda el perdón a su alma".

(SUSPIRA) Eso es para que mi sangre no... ¿no?

-Tengo que desinfectar la zona.

-Esto lo hago por mi hijo, ¿sabe? -Siéntese.

-El "jodío" es chiquitillo pero tiene unas manos...

Va a ser músico.

El mejor del mundo.

Aunque yo no pueda verlo.

¿Qué es lo que van a hacerme?

-Voy a tratar de sustituir las partes dañadas de la otra persona

por las suyas.

-¿Eso es posible? ¿Se puede hacer?

-Hasta ahora, no.

Los intentos con cadáveres no prosperaron

porque los tejidos de sus ojos también estaban sin vida.

¿Está usted bien?

(TOSE NERVIOSO) Sí, es el miedo que va por libre.

(SUSPIRA)

(Pasos lejanos)

¿Las has traído? Aquí están.

¿Serán suficientes?

No lo sé. Hay que separar las gemas.

¿Crees que con esto salvaremos la vida de la marquesa?

No lo sé, Catalina.

Lo único que sé es que vi cómo...

Cómo la bala rebotaba en una piedra del collar.

¿Has visto los pinchos?

Por muy duras que sean estas piedras la atraviesan seguro.

Algo hará. ¿No lo hacen las corazas de malla de los soldados?

Pues esto es parecido.

Sabes que si nos descubren nos matan, ¿no?

¿Crees que se merece que arriesguemos la vida?

Pues no.

Recuérdame por qué lo hacemos.

No podríamos vivir tranquilas sabiendo que...

podíamos haberla ayudado y no lo hemos hecho.

(Pasos)

Yo no he pedido ningún baño.

¿Creéis que me importa ahora todo esto?

¡Shhh! Señora, no grite.

Puede que haya una forma de que no muera.

Acércate.

Tus joyas impedirán que las púas te traspasen.

Mira.

Créala señora, esas piedras son tan duras que repelen las balas.

Mañana, antes de la ejecución, te pondrás este corpiño.

Y cuando vean que no me desangro como un cerdo,

¿qué sucederá?

Llevará una vejiga llena de sangre, escondida, la explotará

y gritará como si la vida de verdad se le fuera.

¿Y si un clavo me atraviesa, Catalina?

Puede que suceda

pero, ¿qué prefiere?

¿Herida o muerta?

(Música)

Pasa, hija.

(Continua la música)

Tranquila.

-¿Y esto?

Si no voy a arrepentirme ni "ná".

-Llegado el momento no le guiará la voluntad

sino el instinto.

(Música tensión)

(Música acción)

(Llaman a la puerta)

Gonzalo. Cipri.

Una de las cocineras de palacio me ha dicho en la plaza del pueblo

que Catalina y Margarita harán noche allí para acompañar a su señora.

Gracias.

Hay que ver... Mira que quedarse con ella.

Lucrecia era uno de nosotros y no nos ha ayudado en la vida.

Si tiene que morir, que muera sola.

-Padre, vengo a por las tareas. Muy bien, hijo.

¡Ah! Menos mal que se ha arreglado lo de Gabi, ¿verdad?

¿Cómo que se ha arreglado lo de Gabi?

Sí, Sátur me ha dado esto para él. Dice que es su futuro

pero no quería que se lo diese hasta mañana.

¿A ver?

¿Es algo malo?

No, no te preocupes hijo. Anda, ve a hacer tus tareas.

Sátur ha firmado un documento según el cual

el conde de Villagrán le tiene que pagar una suma a Gabi

si Sátur muerte.

¿El conde de Villagrán?

¿En qué se ha metido ahora Sátur?

"Sabemos quién ha arrancado los ojos a esos cadáveres,

el conde de Villagrán.

Está obsesionado con devolver la vista a su hija,

quedó ciega al caer de un caballo". Gonzalo...

Ese hombre...

es el que arrancaba los ojos.

(Música suspense)

Señor, matando al inquisidor no quitará la condena a la marquesa.

Pero su luto que paralizará la ejecución

y ganaré tiempo.

Ahora vete a tu puesto.

Cuando veas llegar la silla de mano hazme una señal.

Sí, señor.

(Música suspense)

¿Por qué nos detenemos?

-Un carro nos impide el paso, señor. -Retiradlo.

Es muy tarde y quiero descansar.

-Reverendísimo inquisidor,

apelo a su piedad, perdone a mi madre, por favor.

Perdónela. De verdad que lo siento. Por favor, es lo único que tengo.

Nuño... Vete.

Por favor, es lo único que tengo. Por favor.

-No hay nada que hacer.

Váyase. -De verdad, que lo siento muchísimo.

Haré lo que sea, de verdad... Vete, Nuño. Vete.

(Música tensión)

Sin ella no soy nada. (GRITA) -Guardia.

-Por favor. -Váyase. Lleváoslo.

-Por favor, ingresaré en su Orden, haré lo que sea.

Haré lo que sea. Me pondré a su disposición,

a la de Dios, la de la Inquisición... Vete, Nuño.

Por favor, señor inquisidor.

¡Por favor!

Vete...

(Música tensión)

(Disparo)

¡Un disparo! ¡Proteged al inquisidor!

(Música)

Deberíamos empezar.

Ya conoce el riesgo de lo que vamos a hacer.

Podría perderla.

-Mi hija quiere ver y mi hija verá.

Proceda.

-Empecemos ya, por Dios.

(Música suspense)

(RESPIRA NERVIOSO)

¡Oh! ¡Oh!

-Ha perdido el conocimiento, señor. -¿Eso supone algún problema?

-Mejor para él. -Pues continúe.

(Música tensión)

¡Ah!

(Música acción)

(ALIVIADO) Me ha salvado.

Me ha salvado pero, ¿qué ha hecho? (ENFADADO) ¿Qué ha hecho, amo?

Deberías limpiarte la herida, todavía te sangra.

Ha destrozado el futuro de mi hijo. ¿Qué querías? ¿Que te dejara morir?

Es mi vida, mi vida. (GRITA) No tiene derecho.

Sé que lo haces por él pero sin ti su vida no tendrá sentido.

¿Usted no daría la vida por su hijo? ¿No moriría por él?

No, si pudiera evitarlo.

Quieres que tenga un futuro mejor pero no lo tendrá si ti.

¿Por qué lo ha hecho? ¿Por qué me ha salvado? ¿Por qué?

Aunque no lo quieras ver, lo he hecho por tu hijo.

Gabi va a irse a París y tú vas a estar vivo para verlo.

¿Y cómo? Dígame cómo va a ir.

Mi vida era lo único que tenía para darle.

Voy a ganar el torneo de arqueos, Sátur.

Tienes ante ti

al hijo del conde de Bellver.

No deja que arriesgue mi vida, ¿y usted va a arriesgar la suya?

Que si le descubren le matan.

Lo doy todo por gente que no conozco de nada,

no voy a dar menos por ti.

Pensé que no iba a hacerlo, amo.

Pensé que no iba a hacer nada por mí.

Yo nunca me rindo.

Pues haberlo dicho antes.

He estado a punto de irme al otro barrio

con las cuencas más negras que el culo de un mono.

Por cierto, voy a necesitar ropa de noble.

Eso déjemelo a mí.

Y el jubón bien entalladito, que se vea bien el cuerpo de héroe.

Por cierto, ¿el otro asunto?

El de la marquesa. (SUSPIRA)

Si todo va bien,

ganaré el concurso y me dará tiempo de salvar a la marquesa.

Si todo va bien...

(Música festiva)

No sé qué hacer.

Desde que era niño siempre me has dicho cómo actuar.

(RÍEN)

Dime qué tengo que hacer para salvarte, por favor.

(LLORA) Por favor.

(LLORA)

No hagas nada.

(LLORA)

No hagas nada.

Madre, vas a morir hoy.

-Señora.

Señora, disculpe. Tiene que desayunar.

Sal, hijo.

Sal.

(LLORA)

(Música triste)

Señora, le traemos la vejiga con la sangre.

Tenemos que empezar a vestirla.

¡Ay! Idiota...

Perdón.

Lucrecia, estamos arriesgando nuestra vida para salvar la tuya.

Por una vez, podría dejar de comportarte así, ¿no?

Lo siento.

(Llaman a la puerta)

El cura del Santo Oficio la espera en la capilla.

Íbamos a empezar a vestirla ahora. Hacedlo después.

Margarita, venga. Vete para tu casa ya

que has estado toda la noche con el corpiño. Venga.

Que sí, que yo me ocupo de esto. Venga.

(Música)

Madre mía, madre mía...

Si reluce usted más que mil soles de agosto, amo.

¿Parezco noble? ¿Que si parece noble?

La madre que nos parió.

Parece que se ha escapado del cuadro de "Las 'mininas'".

Más nos vale si quiero pasar por el hijo del conde de Bellver.

Vive en el Principado de Cataluña y nunca ha pisado la Corte pero...

nunca se sabe.

"Ande" se está metiendo usted por ayudarme, amo.

¿Recuerda al panadero aquel que se hizo pasar por rey?

Que duró un tiempo porque se parecía al de las monedas

pero al final... También puede reconocerme alguien.

He estado varias veces en presencia de Su Majestad.

Si es por eso, no se preocupe

que así vestido no lo reconoce ni su padre, vamos.

Buenas.

¿Dónde vas así vestido?

Pues... Quiero ayudar a conseguir algo de dinero para Gabi.

¿Por qué con esas ropas?

Porque vamos a pedírselo a las viudas nobles de la villa

y ya sabe usted que el adecentamiento tira más en esos ámbitos.

Y... Y... ¿puedo ir con vosotros?

No, es mejor que vaya solo.

Ah, ya... Bueno.

Pues nada, que tengas mucha suerte.

Amo, en cuanto terminemos con lo de mi crío y lo de la marquesa

tenemos que centrarnos en lo otro.

¿En lo otro?

¿El qué? ¿La Puerta Negra? Que Puerta Negra ni que Puerta Negra.

En lo suyo con su cuñada.

¿No ha visto cómo le miraba que la ha dejado turulata?

Parece que se ha detenido el tiempo y todo.

Solo faltaba que sonara música de arpa y esas cosas.

No, Sátur, no.

Margarita hace mucho que no me ve así.

¿Eso lo da usted por hecho o se lo ha preguntado?

No hace falta.

Tiene a otra persona en la cabeza. ¿Cómo? ¿Cómo que a otra persona?

¿Me está ocultado algo?

Vamos.

(PREOCUPADA) Dios, Dios...

¿El corpiño?

-No lo busques.

Lo he cogido yo. -¿Tú?

¿Por qué?

(LLORIQUEA) Porque ella me mandó a la muerte.

No sé por qué lo hizo. -Tira para dentro.

Marta, ¿cómo sabías lo del corpiño?

-Os escuché anoche.

-Anda, tira. Búscalo y tráelo aquí.

-No. Ya no existe.

Lo he tirado al lago. -¿Te das cuenta de lo que has hecho?

Que has condenado a la marquesa. (LLORA)

-Me da igual.

-Vete de aquí.

Gracias, padre.

Espero que Dios me acoja en su seno.

Vísteme.

Rápido.

Señora, el corpiño no está.

He llegado y no estaba.

Encuéntralo. Lo he buscado, señora, pero no está.

Encuéntralo, Catalina.

(ENFADADA) Encuéntralo. (LLORA) No está, señora, no está.

Encuéntralo.

(Música)

(LLORA CON RABIA)

Y tú...

apareces ahora.

¿Dónde has estado?

(LLORA) Olvidándote de mí

y yaciendo con alguna fulana.

Todavía estoy viva. (GRITA) Viva.

¿Y tú qué haces? ¡Nada!

Nada.

¿Adónde vas ahora?

A seguir haciendo nada.

(LLORA) No me dejes, no me dejes, no me dejes.

¿Se han creído su nobleza? Sin ningún problema, Sátur.

Hay que joderse con el ser humano.

Se pone uno un traje y se pasa del desprecio a la reverencia.

Solo algunos saben ver más allá. Usted y pare de contar, amo.

Mírele...

Por ahí viene el pitiminí ese del marqués de Andrada.

Dicen que solo él puede tensar su arco.

Tendrá que probar si puede tensar el mío.

Muy bien, amo. Muy bien. Esa es la actitud.

"Tó p'arriba". Diga usted que sí.

-En otros tiempos, ni un solo monarca era capaz de batirme con el arco.

-Vuestro brazo sigue siendo temido en todo el continente, majestad.

¿Queréis asomaros y tomar asiento?

-Tengo cosas más importantes que atender.

-Majestad.

(Trompetas)

¿Quiere que tosa en un momento dado para despistar a algún contrincante?

No, Sátur.

Mire usted que un carraspeo a tiempo es una victoria, ¿está seguro?

Voy a ganar limpiamente.

Amo...

que no sé si voy a poder agradecerle lo suficiente todo,

todo lo que está haciendo por mí.

No te preocupes.

(Música)

(Aplausos y vítores)

(Música tensión)

(Aplausos)

(Música tensión)

(Aplausos)

(Música tensión)

(Silencio)

(Música tensión)

(TODOS) ¡Oh! -¡Madre mía!

(Aplausos)

(Música tensión)

(Silencio)

(TODOS) ¡Oh! -¡Madre mía!

(Aplausos y música alegre)

¡Amo, amo!

¡Usted es el más grande! ¡Es el más grande!

Va a pasar a la historia, que se lo digo yo.

Gracias. Sujeta, sujétate.

Se mea sobre la del Cid. Sátur, toma.

Me voy al palacio de la marquesa.

Recoge tú los 50 doblones de oro. 50 doblones ha dicho.

El día que tengamos hueco y podamos celebrar sus hazañas arde Troya.

Troya, no. Arde Roma. Troya y Roma, las dos a la vez.

Aprieta. Date prisa, Catalina.

(Llaman a la puerta)

Termine de vestirse y póngasela.

Es la hora.

(SUSPIRA) No va a funcionar, Catalina.

Sí, señora, puede que sí.

(PREOCUPADA) Puede que sí.

Señora... Señora...

Señora...

Voy a por más venda, necesitamos que esté más duro.

Tranquila, señora. Se acabó.

Se acabó.

Voy a morir.

(Música tensión)

Quiero acompañarte hasta el final.

No quiero que me veas morir, hijo.

(LLORAN)

Déjame sola, por favor.

Te quiero.

Te quiero mucho.

(Música)

Lucrecia,

quiero contarte algo.

¿Qué es lo que quieres de mí? ¿Es el dinero?

¿O solo quieres venganza porque te he ganado?

Le corresponde al conde Bellver hacer justicia, no a mí.

Es eso.

Has averiguado quién soy.

El conde es amigo mío y sabía que no eras su hijo.

¿Por qué no me has denunciado antes?

Quería saber si eras mejor arquero que yo.

Te felicito.

Ahora, relájate.

Te queda un largo camino hasta el Principado de Cataluña.

(RECUERDA) -En nombre del Santo Oficio se hace saber

que la marquesa de Santillana

morirá mañana a primera hora de la tarde.

(Relinchos)

Date prisa, no tenemos tiempo.

¿Dónde nos espera el resto de los hombres?

Ninguno de sus hombres está dispuesto a enfrentarse al Santo Oficio.

Lo haremos solos.

Comisario, solos no podremos hacerlo, lo sabe.

Moriré intentándolo.

(Música)

Me gustaría saber a quién llevo hacia la muerte.

¿Cuál es tu nombre?

Mi nombre no importa

pero nunca deberías haberte cruzado en mi camino.

¡Cogedle!

(Música acción)

(Música melancólica)

(SUSPIRA)

(Música)

¿Está lista ya la condenada?

(Puerta)

No pensaba que quisiera estar presente en la defunción

de alguien tan cercano a usted.

No será agradable de ver

ni de escuchar.

Soy el comisario, estoy acostumbrado a las ejecuciones.

Por la señal de la Santa Cruz,

de nuestros enemigos líbranos Señor,

Dios nuestro.

En el nombre del Padre,

el Hijo

y del Espíritu Santo,

amén.

Debo retirarme, hay más juicios de Dios

pendientes de ser ejecutados.

¡Adelante!

Ni una palabra.

Ni una palabra. ¡Quietos!

Soltad las armas. ¡Soltad las armas!

(Música tensión)

Está bien. Baja las armas.

Tranquilo. Tranquilo.

Prendedle.

Y ahora, continuemos con la ejecución.

No. No... ¡No!

(Música tensión)

No lo hagas.

(GRITA) ¡No!

¡No!

¡No!

(Música acción y lucha)

Lucrecia, Lucrecia.

Lucrecia.

¿Tú?

¿Por qué tú?

Este para que se lo ponga cuando toque ante Luis XIV.

-Mucho has pagado por una prenda que ni está forrada. ¿No pasará frío?

-Cipriano, que mi hijo va a tocar música

en palacios majestuosos no va de temporero de la fresa.

¿Y esto?

¿Esto qué es?

¿Esto qué es, Cipriano? No me jodas.

Francia es la cuna de la moda y el buen vestir,

no puede ir con esto...

-Hay que pensar en las necesidades diarias y está bien forrada.

-Pero qué forro ni qué forro. Menos forro y...

Y más puntillas. -Pero que se va a Francia,

¿sabes el frío que hace? -¿Y lo sabes tú que no has estado?

-Tú has estado, ¿no? -Claro que sí. "Oui". "Oh là là".

Que no todos somos tan poco viajados como tú.

-Ya...

Bueno...

Entonces, tampoco querrás que le dé esto a tu hijo.

Es un libro para que escriba su música.

(Música suave)

Si le has dibujado hasta las cinco líneas para...

Esto sí, esto... sí está a la altura, claro.

Muchas gracias.

(Música suave)

Necesito tu ayuda. Mi ayuda, ¿"pa'qué"?

Que mi hijo se va que...

¿No ha salvado a la marquesa? He logrado detener la ejecución

pero la mujer del comisario se había cambiado por ella.

¿La mujer del comisario? ¿Qué pinta ella en este cuadro?

No sé, pero la marquesa sigue en peligro.

El palacio está plagado de guardias de la Inquisición que la buscan.

No ha podido salir de allí. Que lo haga el comisario.

Además, que usted... tiene que despedirse de mi hijo.

Los guardias levantarán hasta la última piedra

para encontrarla, el comisario no puede hacer nada.

Adelante, majestad.

Este sitio parece más propio de un pocero que de una reina.

Entregadnos inmediatamente lo que hemos venido a buscar.

Ahora mismo, eminencia pero primero el documento.

¿No se fía de su reina? Disculpe, no quería ofenderla.

Entienda que soy una persona acostumbrada a tratar con hombres

de poca integridad.

(LEE) "En nombre del Santo Padre y sumo pontífice de Roma

yo, Gran Inquisidor,

concedo el indulto a la marquesa de Santilla

a petición de la reina de las Españas,

liberándola así de la excomunión, de la pena de muerte

y de la condena de forzada castidad".

¿Y bien? ¿Nos entregáis al niño o vais a tenernos aquí

hasta el día del juicio final?

(Música)

Nunca debiste nacer.

Bastardo.

(Música)

Menos mal que llega, amo.

Menos mal que ha venido, pensaba que no veía partir a mi hijo.

Usted que es su mecenas.

¿Ha salvado a la marquesa?

No ha hecho falta, Sátur, la han perdonado.

¿La han perdonado? ¿Por qué?

No lo sé pero cuando he llegado los guardias ya se habían ido.

Hay que joderse, la vida siempre da la cara a los mismos

y al resto nos enseña el culo.

Bueno, esta vez también lo hemos conseguido nosotros.

A tu hijo le espera un gran futuro.

Si le digo esto igual piensa que estoy loco pero...

Ahora mismo me gustaría que no se fuese.

Te entiendo, Sátur, pero es lo mejor para él.

¿Y si no le vuelvo a ver en la vida?

Va a estar muy bien.

Alonso, ¿no ha venido?

No. No ha venido, no.

Me la llevo y ahora te la pago.

Te vas a llevar esto, que como los huevos españoles no hay.

-Ya me voy.

-Bueno, pues...

-¿Crees que... estaré bien?

-Ni lo dudes.

Recuerda de donde vienes y todo lo que has pasado.

Venga, arriba.

Esas horas que has pasado en la calle esperando

a que tu madre terminase de trabajar,

lo que has cuidado de ella,

el hambre,

todo eso te hace más grande, hijo.

París es una verruga al lado de lo que tú eres.

Y nada de lo que encuentres allí, nada,

será más difícil de lo que has pasado ya aquí.

(Música triste)

No me olvides, hijo.

No me olvides.

No me olvides, hijo.

Bueno, ahora que ya tengo encaminado al chiquillo

solo nos queda encarrilar al suyo.

Ni siquiera a venido a despedir a su mejor amigo.

¿Estás seguro?

-Vas a ser un gran músico

y yo el mejor de los mosqueteros.

(Música)

(SUSPIRA)

(Música suspense)

¿Has perdido algo?

¿Así...? ¿Así conseguiste mi indulto?

¿A cambio de mi hijo? Era la única manera.

Maldito seas, Hernán. ¡Maldito seas!

Has matado a mi hijo. ¡No, no!

No era tu hijo.

¿Qué?

Lo cambié por uno del orfanato.

"Nunca debiste haber nacido. Bastardo".

(Música)

¿Y mi hijo, Hernán? ¿Y mi hijo? ¿Dónde lo has dejado?

¿Dónde está, Hernán? Está vivo y a buen recaudo.

Te diré dónde se encuentra cuando ya estés a salvo.

(Música)

Amo,

que vengo pensando yo...

¿Quién será el otro?

¿Qué otro? El otro,

el único otro que nos ocupa y nos interesa.

Ese en el que ha puesto sus ojos la señora Margarita.

Eso no importa.

¿Cómo que no importa?

A usted le da por investigar todo, ¿y eso no le importa?

(RÍE) No he dicho que no lo supiera.

¿Cómo?

O sea que lo sabe y no me lo dice. A mí, que soy su confidente.

Dígamelo, que eso hace bola dentro. Sátur.

¿Qué?

¿Qué hace ahí?

Dios bendito.

Más que monseñor parece el Altísimo, está en todas partes.

¿Por qué habrá hecho esto?

Pues yo qué sé... Pero también lo ha hecho ahí.

Y allí. Y en aquel otro.

Es que es llegar, amo,

y ya tenemos el misterio en el mismísimo cogote.

Quizá...

Quizá sea algún patrón para abrir una entrada.

Tapa estos dos agujeros con la mano. ¿Cómo?

Le recuerdo que la última vez que metí una mano a la ligera

en un agujero casi me quedo manco. Sátur, tápalo.

Ese de ahí abajo, también.

¿Con qué?

Con esta estampa perdemos la épica, amo.

Que parece que me esté beneficiando al pedrusco.

La leche...

Suena de otra manera.

Pero esto, amo, esto es ya... Esto, ¿qué es?

Estamos bajo el árbol, Sátur.

Son sus raíces. Si eso ya lo sé.

Que hemos entrado por el agujero del tronco.

Que escribo un relato de un paisano que entra así a un árbol

y no vendo ni uno.

Vigila dónde pisas. ¿Eh?

Quizá no sea este el sitio que estamos buscando.

¿Que quizá no sea esto...? Pues vámonos de aquí, amo.

Con lo que ha costado bajar no vea lo que será trepar "p'arriba".

Vámonos de aquí, venga.

Espera.

Sátur.

La Puerta Negra.

Existe.

Necesito averiguar cómo se abre.

Con la aldaba, amo, la aldaba.

¿Y si pruebo a tocar con ella? No. Podría haber trampas.

(Música suspense)

Sátur...

Otra puerta.

La madre que parió al misterio.

¿Pues no buscábamos una puerta negra?

¡Toma ya! Una negra y una blanca.

Voy a necesitar más luz.

Toma.

¿Y si nos olvidamos de esta, amo? ¿Esto qué es?

¿No buscaba usted una negra?

Pues centrémonos en la negra y olvidemos la blanca.

Es de Margarita.

(LEE) "Gonzalo,

cada uno tiene su sitio en este mundo y el mío no está...

en tu casa.

Me voy, no me busques.

Quiero estar donde pueda ser feliz

y sentir que mi vida sirve para algo.

He decidido abrazar la fe de Dios.

Margarita".

¿Que se ha metido a monja?

¿Que la señora Margarita se ha metido a monja?

Yo ya no puedo más.

(SUSPIRA)

Yo no puedo más.

Yo me quedo aquí, bajo el árbol,

y "asín" ya no tienen ni que enterrarme.

(Música)

"Ese, eme". Su Majestad.

Así es el anillo con el que el rey lo sella todo.

Todas las familias cuentan con un miembro, digamos... tonto.

¿Dónde está?

Nunca se le hubiese ocurrido hacer algo así antes de conocerle.

Quizá Margarita ha pensado

que puede tener algo que usted no le da, felicidad.

-¿Has incendiado el castillo de Windsor?

-No fue mi intención.

-¿Cómo se llama tu hermano? Hernán.

Es el comisario de la villa. No puede ser.

Vengo a recoger un pedido de parte del rey.

(GRITA)

-¡No! Señora.

-Este anillo puede hacernos a ti y a mí reyes.

-Si te descubren, estás muerto.

-Espere. -¡So!

(Música acción)

  • T6 - Capítulo 77

Águila Roja - T6 - Capítulo 77

30 oct 2014

Sátur está desesperado. Necesita conseguir como sea el dinero para que su hijo pueda estudiar con el maestro Lully. Sin decirle nada a Gonzalo, llega a un acuerdo con un misterioso noble y vende sus ojos.

Se va a celebrar un concurso de tiro con arco dentro de los festejos por el cumpleaños de la Reina. Gonzalo intentará participar para conseguir el premio. 

El Tribunal de la Inquisición dicta sentencia de muerte para la Marquesa de Santillana. El Comisario, desesperado, intenta que Lucrecia huya de la villa, pero no podrá evitar la ejecución. 

Al mismo tiempo, Águila Roja y Sátur darán el último paso para encontrar lo que llevan buscando tanto tiempo: la misteriosa Puerta Negra.  

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