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No recomendado para menores de 12 años
Transcripción completa

¡Encerradlo! -¡No, por favor!

-Si su padre no aparece, arderá con la casa.

Una mujer va a morir en este bosque

y nadie sabe dónde está. Salvo ese hombre.

Si lo entrego, no la encontraré.

Es para usted.

-Me mandan a la guerra.

Sufrirás lo suficiente para que me digas dónde está esa chica.

Si sigue así, no llegará a mañana. ¿Ha escuchado?

Dígame dónde está mi esposa y lo auxiliarán.

He encontrado el cuerpo de una joven en el bosque.

Es el vestido de la Srta. Irene. Lo siento.

-¡Deje a mi hijo, por favor!

-¿Y si hablo con D. Juan José de Austria?

Es el capitán del Ejército de las Españas.

-Ha muerto, señora. -No me importa.

(GRITA) ¡No!

-¡Prended las antorchas!

(LLORANDO) -Lo van a quemar.

(LEE) -"Mis soldados esperarán en el camino de las Descalzas

para llevarse a su sobrina. Cuando lleguemos a Inglaterra,

parte del rescate exigido al rey será suyo".

-Todo cambiará mañana, cuando estemos casados.

He hablado con un cura. He ordenado que lo dispongan todo.

-¡Amo, el crío!

Han sellado la casa, van a incendiarla.

-¡Socorro!

-Voy a invitar al capitán general a la fiesta.

Quizás entre vino y dulce,

le convenza para no llevarte al frente.

(Sonido de espadas)

-Sabe dónde está Irene. -¡Sálvelo, vamos!

-Está muerto.

(Golpes)

-¿Sabes por dónde se va al castillo de Miranda?

(Latigazos)

-¿Eres estúpida? Te dije bocaditos, no buñuelos.

-Esta tarde entierran a mi hijo. -¿Y a mí qué?

-Dña. Margarita no se ha ido a Canterbury,

está ahí, en el castillo de Miranda.

-Así sí.

-D. Juan José de Austria es de diente dulce.

-Dispón una caja con la invitación.

Sátur... El capitán Patrick me secuestró.

Te vas a enterar, miserable. ¡No!

Dime dónde está esa chica. En el claro del Soto.

Si quieres saber dónde está el tesoro de los templarios,

tendrás que buscar en su cuerpo. en su precioso cadáver.

-Es la Sra. Irene.

-¿Qué pinto yo en la Gran "Bretraña"?

-"Tú mataste a mis hijos. Yo mataré al tuyo.

Cuando llores por tu heredero, recuerda el nombre

de la persona a la que traicionaste, Laura de Montignac".

(Balbuceos del niño)

(GRITA MUY DOLORIDA)

¡Aaaaaah!

(GRITA)

Lleva horas así.

(GRITA DESESPERADA)

No quiere ver a un médico. -Se muere.

(RESPIRA AGOTADA)

(Música dramática)

(Aves)

(Sintonía de la serie)

(Bullicio de la calle)

(Pedrada)

-¡Asesino! -¡Malnacido!

-¡Maldito!

Arde en el infierno.

(ESCUPE) -Malnacido. -"Desgraciao".

Ya basta, ya no es necesario.

Asesinó a muchas mujeres. Tienen derecho a desahogarse.

-¡Padre! ¡Alonso!

(SUSPIRA)

Querían quemarme vivo. Lo sé.

Me alegro de que estés bien.

-Águila Roja me mandó un mensaje.

Te ha salvado, padre. Tú también me ayudaste.

Alonso...

Tú podrías estar ahí colgado. Ya está muerto.

Hijo... déjalo.

(BESA)

Vamos a casa.

¡Gonzalo! (EXTRAÑADO) Catalina.

¿Sabéis dónde puedo conseguir corteza de sauce?

La botica está "cerrá".

Como si por ser Carnavales, la gente no enfermara.

-¿Te pasa algo? -A mí no.

Es la Sra. Irene. Desde que la trajeron, no ha vuelto en sí.

Delira por la fiebre.

Creo que en casa tengo corteza de sauce. Ve a ver.

¡Ah, Alonsillo, mira!

Te he traído unos bocaditos de crema.

Compártelos con mi Murillo y con Gabi.

-Estos pastelitos le encantan a Sátur.

¿Sabéis dónde está?

(RECUERDA)"Dña. Margarita no se ha ido a Canterbury,

está en el castillo de Miranda.

Está con ese inglés porque no tiene dónde agarrarse,

así que tire 'pa'l' castillo".

(Sonido de cadenas)

Necesito salir de aquí, respirar aire puro, pasear por el campo,

pisar una boñiga de vaca. (SUSPIRA)

(CHASQUEA LA LENGUA Y SUSPIRA)

No se preocupe, señora, yo la sacaré de aquí.

No pierda la esperanza.

Esta tarde estaré casada con el Capitán Patrick.

Hemos de asumir nuestro destino.

Pero el destino no está escrito del todo.

También lo escribimos nosotros.

Verá...

Cuando estuve en galeras,

una tormenta hundió el barco en el que iba.

No sabía nadar y me vi ahí, en mitad del mar,

luchando por respirar. Asumir mi destino era ahogarme.

Pero yo quería vivir.

Así que nadé como un perro hasta unos tablones

y me agarré a ellos con toda el alma. Y aquí sigo.

¿Y qué hacemos, Sátur? Pues no lo sé.

Pero bajar los brazos, nunca, señora.

(Relinchos)

(Música romántica)

-Te he traído a una peinadora.

No quiero arreglarme. Bueno, lo hará ella por ti.

Vas a estar preciosa.

(Pasos)

(Puerta cerrándose)

-Ayuda. Nos tienen secuestrados.

Pareces buena persona. Tienes que ayudarnos.

¿No me oyes? ¿Eres inglesa o qué? ¿No hablas español?

(EMITE SONIDOS GUTURALES) Tranquila, tranquila.

No, no puede oírte, Sátur. Es sordomuda.

Hay que joderse con el inglés, cago en mi negra estampa.

No, no voy a peinarme.

(Toca a la puerta)

Espere.

¿Qué haces? Suelta, no digas "na".

(DISIMULANDO) Voy a peinarme yo sola.

(Música de tensión)

¿Qué buscas?

(Ruido de cadenas)

(INCRÉDULO) No puede ser...

El amo, señora, es el amo.

¿Ve como no había que perder la esperanza?

Estamos salvados. Hay muchos soldados ingleses.

Confíe en el amo, es mucho amo.

Déjame a mí. No, déjeme.

¡Déjame! Déjeme, que yo tengo más práctica

en esto de los cerrojos. Y yo hago los arquillos.

(JADEA)

(Ruido de cadenas)

¡Amo! ¡Amo!

(AZUZA AL CABALLO)

Se ha ido.

(Sonido de la espada)

(Espada cortando el aire)

(Ruido metálico)

-No es problema de la espada, sino del que la maneja.

-No te he preguntado. -No te preocupes, no durarás mucho.

En la primera batalla que libres te matarán.

(Sonido de la espada)

Así de fácil.

-¡Ah! -¿Es lo mejor que sabes hacer?

Vamos, pelea.

-¡Ah!

(SAGRARIO) -¡Quieto!

-Solo entrenábamos.

Su hijo necesita mejorar antes de ir a Portugal.

-¿Qué sabemos de Juan José de Austria?

¿Viene esta noche a la fiesta?

-Le he enviado unos bocaditos en tu nombre,

pero no ha contestado aún. -Ya.

¿Y si no contesta nunca, qué haremos?

-Hijo, pues ya sabes cuál es tu obligación.

-No quiero ir a la guerra. No sé pelear.

-Aprenderás, no importa la técnica, sino luchar con valor.

-Madre, el valor no se aprende.

(Pasos)

-Marqués de Santillana. -¿Sí?

-Le detengo por intentar matar a D. Juan José de Austria,

capitán general del Ejército de España.

-¿Qué broma es esta? -Suelten a mi hijo.

-¡Soltadme! -¿Están locos?

-¡Soltadme! -¡Suéltenlo!

(Pasos)

-Majestad...

¿Os gusta mi disfraz para la fiesta de esta noche?

-Esos... dos lunares, ¿son vuestros?

-Postizos. Me he puesto varios por todo el cuerpo.

(CARRASPEA)

Como rey de las Españas,

necesito conocer en profundidad a cada uno de mis súbditos.

-Esta noche tendréis ocasión, majestad.

(Pasos)

-Con vuestro permiso, majestad... -Majestad.

-Ya sabéis que la Iglesia desaprueba estas fiestas paganas

en loor a D. Carnal. -El pueblo necesita desahogarse.

Los mandamientos de la Iglesia son rígidos.

-Llamáis desahogo a lo que solo es lujuria y desenfreno, señor.

-¿Seríais capaz de lanzar la primera piedra, cardenal?

-En cualquier caso, los pecados de la carne

son más leves que los del alma.

-¿Queréis algo en concreto, cardenal? Estoy muy ocupado.

-Venía a pediros que asistáis a la misa en honor de San Gabriel

en su festividad, señor.

(RECUERDO CON ECO) "...la misa de San Gabriel en su festividad.

"Ya sabéis que la Iglesia

desaprueba estas fiestas paganas"...

¿Os ocurre algo, majestad?

(INCRÉDULO) -Si estaba muerta... -Majestad.

Majestad, majestad.

¡Majestad, majestad!

¡Majestad!

¡Majestad, majestad!

(LEE) "Laura de Montignac".

¡Guardias, guardias! ¡Ayuda!

¡Guardias!

(RECUERDA) "Querido Gonzalo: te escribo esta carta

porque no tengo el valor de decírtelo cara a cara.

Me voy con el capitán Patrick a Inglaterra, a empezar otra vida.

Espero que no me guardes rencor".

(Golpes)

(JADEA)

(Música de tensión)

Hay que joderse con el amo.

Si tiene el arranque de venir, pues que entre, ¿no?

Pues no. Se da media vuelta y se va.

¿Entonces "pa" qué narices viene?

Deje de emperifollarse, señora.

Tengo que arreglarme. No, no, no.

Perdóneme, pero no se puede rendir ahora.

Aún nos tiene que llevar al barco, y son muchas horas de viaje.

Tendremos alguna oportunidad, digo yo.

Yo ya estaré casada.

Sí, eso sí.

Pero que le den por saco al capitán.

Una boda con un inglés y encima obligada, no puede servir.

(Abren la puerta)

-He traído una jofaina y agua.

¿Quieres algo más? No.

¿Qué hacéis? Venga con nosotros.

No, quiero que se quede conmigo. Solo mientras te cambias.

A mí no me importa que se quede. Yo prefiero irme.

Más que nada porque para mí es una situación un poco violenta.

¿Dónde lo lleváis? Abajo, a otra habitación.

No te preocupes.

-Usted no se preocupe, que yo no voy a dejarla sola.

-Cuanto antes se cambie, antes vuelvo, señora.

(Música dramática)

(Música triste)

-¿Qué haces con las cosas de Margarita?

¿Qué pasa? Por Dios, explícate. Margarita no va a volver.

Esta tarde se casa. Luego se marcha a Inglaterra.

Pero ¿se casa aquí?

¿No nos ha invitado a la boda?

Sátur ha ido.

Ya.

Cipri... cuando puedas, lleva esta ropa a la parroquia.

Tú y Sátur podéis quedaros con la alcoba.

Gonzalo...

Entiendo que no quieras ir a esa boda.

Yo tampoco iría.

(Agua goteando)

(RÍE MALICIOSAMENTE)

(OLFATEA)

-Hueles bien. -¡Carcelero, carcelero!

¡No, no, no!

¿Qué me vais a hacer?

-Darte la bienvenida. (GOLPEA) -¡Ah!

Por favor...

(Golpes)

(RÍE MALICIOSAMENTE) -¡Soltad a mi hijo!

¡Guardias, guardias!

-¡Madre, por favor, sácame de aquí! -Sí, pronto se arreglará todo.

Aquí no se admiten visitas.

Le exijo que suelte a mi hijo inmediatamente.

Creo que no será posible.

Le acusan de intento de asesinato a D. Juan José de Austria,

capitán general del Ejército de las Españas.

No diga sandeces.

Le enviaron esta carta con unos dulces de regalo.

Está firmada por su hijo.

Pero los dulces no solo llevaban crema, también alfileres.

No puede ser.

El Sr. D. Juan José de Austria probó uno,

lo que le provocó una hemorragia en el estómago.

No, no ha sido mi hijo. Comisario, descubra al culpable.

No hay nada que descubrir.

Tengo el arma, la prueba y al culpable.

Será ejecutado al atardecer. ¡No, no!

Lleváoslo. ¡No, comisario, no!

-¡Madre! -¡Mi hijo es inocente!

-¡Hijo mío! -Madre, no se vaya.

(LEE) -"Se hace saber que esta noche, en la pradera de San Jerónimo,

se celebrará la fiesta de Carnaval para mayores y niños".

-Nos falta ropa para disfrazarnos. Vamos a pedirles a los vecinos.

-"...que esta noche..."

-¡Eh, eh! -¿Qué? Tengo hambre.

-Espera a Murillo. Está de monaguillo en las Descalzas. Deja eso.

-¿De monaguillo en Carnaval? -Sí.

(Música de intriga)

-¿Qué quiere?

-Me han dicho que compráis niños.

-¿Qué edad tiene? -Menos de un año.

-Es muy pequeño para pedir limosna.

No sobreviviría mucho en la calle. -No me importa lo que le pase.

-¿Está entero, tiene enfermedades? -No.

-Está bien. Tráelo aquí esta noche.

Y cuando lo vea ajustaremos el precio.

-No puedo esperar tanto tiempo. Tengo que deshacerme de él ya.

Volveré dentro de una hora.

-¿Para qué lo queremos? Si ha dicho que estaba sano.

-Le quemaremos los ojos para dar más pena.

¿Quién se va a resistir a dar limosna a un pobre niño ciego, eh? (RÍE)

-¿Dónde vamos?

Nos estamos alejando mucho del castillo.

-Es solo mientras Margarita se arregla.

Te vendrá bien el aire fresco.

-Por mí podemos volver, no quiero ningún trato de favor.

(SUSPIRA)

Lo que hace con la Sra. Margarita es una canallada.

-Eso no es asunto suyo.

-Entiendo que se haya encaprichado, pero ella no le corresponde.

Y eso, un hombre de verdad se lo aguanta y se lo traga.

No se la lleva a la fuerza.

-En marcha.

-Conozco a la Sra. Margarita. Ella nunca se va a casar con usted.

-Es una mujer de raza, no como esas lánguidas de su país.

-¿Por qué hemos parado ahora?

-En el amor y en la guerra vale todo.

-¿Qué? -Lo siento, no cumpliré mi palabra.

-Se lo prometiste. ¿Dónde está tu honor?

-Los prisioneros como tú son un problema.

-¡Hijo de perra!

Dame la oportunidad de defenderme.

¡Quiero morir luchando como un hombre, suéltame!

(JADEA) Suéltame.

(Disparo)

(Música dramática)

(Golpe)

(Golpe al caer)

-La Sra. Irene sigue con mucha fiebre.

Llenemos una bañera de agua fría a ver si le baja.

-Qué mal lo habrá pasado.

-Si está delirando y todo. Sólo habla de un castillo.

Que si castillo "p'arriba", castillo "p'abajo"...

-Estando así, se dicen tonterías.

-Recojamos esto y retirad los preparativos de la fiesta.

-¿Qué le va a pasar al Sr. Jacobo? -Marta, no lo sé.

Pero cuando se llevan a un noble detenido, no pinta bien.

Tú, coge esto y que llenen varios cubos de agua en el pozo.

Avisa a los demás, hay trabajo y no veo a nadie.

-El Sr. Jacobo no le haría daño a nadie.

-A estas alturas, no pongas la mano en el fuego por nadie.

Además, eso ni nos va ni nos viene.

Nosotras aquí somos criadas y punto. -¡No, no, no!

(TOSE) -¿Qué pasa? ¿Pero qué te pasa?

-¡Dios, si está escupiendo sangre! -Están llenos de alfileres.

-¿Cómo?

(Llanto de la criada)

-Mataron a mi hijo. -Tranquilízate, te pondrás bien.

¡Marta, avisa a un médico, ya!

Quédate ahí, que te voy a traer una silla.

(LLORA)

-¡Sebastián! ¡Sebastián! ¡Sebastián, por Dios!

Ay, por Dios, los críos, que les llevé bocaditos.

¡Sebastián, por Dios! ¡Sebastián! (LLORA)

(DESESPERADA) ¡No!

(Música de tensión)

(GIME EN SUEÑOS)

(SUSPIRA)

(Música tétrica)

-Felipe, ¿qué te ocurre?

El médico ha dicho que necesitas reposo.

-Solo fue un pequeño mareo. -Tienes que descansar.

-Un rey no puede permitirse ese lujo.

-Espero que nuestro hijo no sea tan cabezota cuando deba reinar.

Hace horas que no le veo, ni a su cuidadora tampoco.

¿Sabes dónde está?

(Música de intriga)

-Lo han llevado a pasear. Estará en los jardines.

-¿Sin consultarme?

Voy a buscarle.

Esta tarde ha de presidir la misa... -No...

Ya haré yo que la avisen, tú ve a vestirte.

(Música de emoción creciente)

-Quizás sería conveniente decirle a la reina lo que ocurre.

-¿Qué le iba a decir?

¿Que me casé con una noble francesa que quiere matar a mi hijo?

Estaba viviendo en mi palacio y ni la reconocí.

-Todos la creíamos fallecida, majestad.

-Esa ha sido la decisión más difícil de todos estos años de reinado.

-Y la más oportuna.

La Corona está por encima de cualquier mujer.

Hicisteis lo que debíais.

-He pasado toda mi vida arrepintiéndome

de haber ordenado ese asesinato.

Probablemente ya lo ha matado.

Deshacerse de un niño es lo más sencillo del mundo.

-Majestad, mientras no encontremos su cadáver,

el heredero sigue vivo.

-Buscadla con discreción, que no se entere nadie.

-¿Y cuando la encontremos?

Majestad... no hay otra solución.

Debemos matarla.

-Otra vez.

(LLORANDO) -¿Qué quieren de mí? ¿Qué me van a hacer? Por favor.

(LLORA)

¡No, por favor!

¡Por favor, abran! ¡Por favor!

(LLORA AMARGAMENTE)

(Música de intriga)

(SORPRENDIDA) ¡Sra. marquesa!

(DÉBIL) Catalina, Catalina... Pero, señora, ¿qué hace aquí?

¿Está embarazada?

(SE QUEJA) Necesito tu ayuda.

Pero, señora, usted estaba en Europa. Ayúdame a parir.

(GIME) ¡Ah, ah, ah!

No puedo hacerlo sola. ¿Por qué está aquí?

(RESOPLA Y JADEA)

Ayúdame, algo va mal, lo sé.

Hay que avisar a un médico. ¡No, no!

Nadie debe conocer la existencia de este niño.

Pero, señora, si tiene usted fiebre. (JADEA)

Tienes... que sacarme este niño.

Y tienes que sacármelo vivo, Catalina.

Mi hijo está en peligro.

Voy a solucionarlo y vuelvo con usted.

Se lo prometo. (GRITA)

(SUFRIENDO) No saldrás de aquí.

No saldrás de aquí hasta que me ayudes.

Sí, señora, sí. (FARFULLA Y GRITA)

(RECUERDA)"El tesoro de los templarios en su precioso cadáver.

Si quieres saber dónde está el tesoro...

tendrás que buscarlo en su cuerpo, en su precioso cadáver.

Allí encontrarás la clave".

La cueva de los murciélagos.

(Relinchos)

(Relinchos)

¿Por qué me cita aquí? No hagáis preguntas estúpidas.

Han secuestrado al heredero, no tenemos mucho tiempo.

¿Quién ha sido? Una anciana, su cuidadora.

¿Han avisado a la Guardia Real?

¿Estaríamos en medio de este bosque si fuese así?

Nadie debe enterarse de este asunto.

¿Es un complot extranjero?

¿Francia, Inglaterra? No.

¿Por qué una anciana se lo ha llevado?

Hacéis demasiadas preguntas, comisario.

Necesito más información para iniciar la búsqueda.

Es de vital importancia para la Corona

que el infante presida la misa en honor a San Gabriel

que se celebrará esta tarde.

¿A quién debo buscar? Un nombre, al menos.

Laura de Montignac.

Cuando la encontréis...

acabad con ella.

Eminencia...

(AZUZA AL CABALLO)

(Música de emoción)

Está todo preparado. Deberías vestirte.

Antes de casarnos, querría ver a Sátur.

No te preocupes, está abajo.

Le hemos dado una habitación para ver la ceremonia.

Estoy deseando que llegue el momento de casarnos.

(Música triste)

-¡Guardias, guardias!

Detened a la cocinera. Buscadla en su casa, donde sea.

La quiero aquí inmediatamente, rápido.

¿Qué haces aquí?

¿Por qué no has huido?

¿Has venido a entregarte? -No.

(LLOROSA) Ni siquiera me dejó enterrar a mi hijo.

-Sí, es verdad, eso no estuvo bien.

Lo reconozco y te pido perdón.

Pero a veces las responsabilidades de palacio pueden ser muy agobiantes.

-Destrozó a latigazos a mi único hijo, por nada.

(SUPLICANTE) -Te daré lo que quieras,

dinero para tu familia, lo que sea, pero ven conmigo al calabozo

y le dices al comisario lo que hiciste.

Ven, ven conmigo, por favor, ven.

-Usted ya no puede darme nada. -¿Qué vas a hacer?

(DESESPERADA) ¡No, no! ¡Noooooo!

(Llanto de la marquesa)

-Estás preciosa.

Querría pedirte algo.

Lo que sea que esté en mis manos.

Sátur es lo más parecido que tengo a una familia,

y me gustaría que estuviera a mi lado en la ceremonia.

Te he dicho que está en una habitación desde donde verla.

Ya, pero no es solo que él pueda verme a mí,

es que necesito que él esté a mi lado.

Lo siento, pero no es posible. ¿Por qué?

No me arriesgaré a que vuelva intentar escapar.

No, le convenceré para que no lo haga.

No insistas, Margarita.

(CASI LLOROSA) Por favor, quiero verlo.

Quiero verlo, por favor.

Quiero verlo. No.

¿Por qué? ¿Por qué, qué pasa? Lo siento.

Lo siento, no podía hacer otra cosa.

No, Sátur no, por favor. Era un riesgo que no podía asumir.

Eres un asesino, eres un asesino.

(LLORA) ¡Eres un asesino! ¡Asesino!

Sécate las lágrimas.

(HABLA EN INGLÉS)

(LLORA CON RABIA)

(Grajos)

(SE QUEJA)

(GIME DOLORIDA) Vamos, vamos, vamos.

Vamos. (SE QUEJA DEL ESFUERZO)

Muy bien, respire, respire.

(RESPIRA CON ESFUERZO)

¿Qué pasa? Señora...

Habla de una vez.

Creo que el niño no va bien.

¡Sácalo, Catalina, sácalo de una vez!

Viene de nalgas. ¡Sácalo!

Pero si ni ha roto aguas, sola no puedo, no tengo con qué sacarlo.

Lo que sea. (SE QUEJA)

Debe romper aguas.

¿Qué vas a hacer con eso?

Voy a provocarle el parto.

Ahora no se puede mover.

¡Abra, abra!

Como le pase algo, haré que te maten.

Señora, por favor, si usted se mueve, puede que ninguno salga de esta.

(LLORANDO) Catalina, dime que has hecho esto antes.

Dime que no es la primera vez.

Lo he visto hacer, señora.

Vamos, abra. (DÉBIL) Venga, hazlo.

(Música de tensión)

(GRITA CON DESGARRO)

(LLORA)

(RESPIRA DOLORIDO)

¿Te han ofrecido algún niño hoy?

Yo no he hecho nada, déjenme en paz. Sé que traficas con niños.

Los compras para ponerlos a mendigar.

¡Ah! -Levanta.

Estoy buscando un niño pequeño, ¿sabes algo?

No, por favor.

¿Por dónde empiezo? No, no, no.

Esta mañana me ofrecieron un niño, una anciana mendiga.

¿Te lo quedaste? ¿Dónde está?

Quedé aquí con ella, pero no ha venido. (JADEA)

-Largo.

Buscamos a una anciana mendiga con un bebé.

Avisa a nuestros mejores hombres.

Señor, es Carnaval. Será difícil encontrarla.

Registra cada agujero de esta villa si es preciso.

Y avisadme de cualquier novedad. Sí, señor.

(Música de emoción)

(NERVIOSO) ¿Dónde estás?

¡Sátur!

¡Sátur! Sátur, ¿qué ha pasado?

No sé, amo. No lo sé, amo. ¡Te han disparado en la cabeza!

Tendrías que estar muerto. ¿Qué?

Hay que tapar esta herida, aguanta.

No se preocupe, yo estoy bien. ¡Ah!

-Nuño...

-Irene, ¿estás bien?

¿Estás bien? -Sí.

(LLORA EMOCIONADA)

(Abren la puerta)

¿Irene? ¿Te encuentras mejor?

Sí, creo que sí.

Me alegro de que estés bien. Gracias por estar con ella.

Debo irme.

Tendrás que descansar. -Sí.

-Comisario...

Han visto a una mendiga con un niño en la pradera de San Jerónimo.

-Espera, espera, Hernán.

Margarita...

¿Qué Margarita? La criada.

Estaba conmigo en el castillo.

Los ingleses la tienen secuestrada, se la llevan a Inglaterra.

Tienes que hacer algo, Hernán. No te preocupes, yo me encargo.

¿Mando algunos hombres? No perderé el tiempo con una criada.

Me alegro de que se encuentre mejor. -Gracias.

¿Qué pasa, Marta? ¿Ocurre algo?

-Perdón, señora, es que... -Habla, no te preocupes.

-La cocinera se ha quitado la vida. -¿La cocinera?

¿Por qué? -Porque mataron a su hijo.

Por su culpa van a ejecutar al Sr. Jacobo.

-¿A Jacobo? ¿Por qué?

-Él no ha hecho nada. Ya sé que si lo matan,

el señorito Nuño volverá a ser el marqués,

pero es inocente, van a matar a un inocente.

(SE QUEJA)

Qué dolor de cabeza.

Sátur... ¿sabes quién soy? (EXTRAÑADO) Claro.

Usted es Gonzalo de Montalvo, mi amo.

Vamos a ver, ¿cuántos dedos ves?

Cuatro.

¿A usted qué le pasa?

Parece que le hayan dado el tiro a usted.

Concéntrate. Avísame cuando veas los dedos.

Ya, ya, amo, ya.

¿Qué quiere decir esta tontuna?

Son unos ejercicios para comprobar

que el cerebro funciona correctamente.

Y parece que sí. (RÍE)

Ha sido un milagro, Sátur.

Pues si me habla de milagro, sí que me acojona, sí.

La bala solo atravesó el cuero cabelludo.

Media pulgada más adentro y estarías muerto.

Has tenido mucha suerte.

Es que no es fácil acabar con Saturno García.

Tengo la cabeza más recia que la muralla de Ávila.

Me hicieron "pa'" durar.

El sentido del humor lo conservas intacto.

Eso me lo llevo a la tumba.

(SUSPIRA) Por lo que parece, ni la muerte me quiere.

Toma, te sentará bien.

Gracias.

Sátur, ¿recuerdas quién te disparó? No, no me acuerdo de nada, amo.

Bueno, sí. Que salí de una zanja y... luego iba por el bosque, pero...

Puede que tengas amnesia temporal.

Si el disparo me ha quitado los malos recuerdos, mejor.

Así no me hago mala sangre.

Bueno, vete a descansar. Yo tengo que salir.

¿Pasa algo, amo? Tengo que encontrar a mi madre.

Con esas ya llevamos mucho tiempo.

No, Sátur, está en la Villa.

Ha secuestrado al heredero de la Corona.

Los hombres del comisario la persiguen.

No vaya tan deprisa, que si de normal es difícil,

imagínese con un agujero en la cabeza.

Aún no sé por qué lo ha hecho.

Es igual, aunque la persigan, lo importante es que está cerca.

Y viva. Por ahora.

Si no la encuentro, la matarán. Amo, yo acabo de nacer.

Mi nueva vida no va a ser tan perra como la vieja.

Vamos a encontrarla, ya lo verá.

Voy a por los caballos. No, tú quédate aquí.

Empezaré a buscarla por el sur, por el camino de Toledo.

Sátur, descansa.

¡Pero no me deje aquí!

¡Eh!

¿No ve que yo soy inmortal?

-Irene, tiene que hablar con su marido.

-No se encuentra en palacio.

-Van a matarle. Van a ejecutar a mi hijo. Es inocente.

-Lo siento, pero yo no puedo hacer nada.

No me entrometo en los asuntos de mi esposo.

Si me disculpa... -No, no, por favor.

No, usted solo dígale...

Dígale que la culpable fue la cocinera.

Solo dígale eso.

Él no ha hecho nada, no ha hecho nada.

(LLORA) Se lo ruego. -Levántese, por favor.

-Por favor, se lo suplico.

Ninguna madre está preparada para ver morir a su hijo.

¡No me lo quite, por favor, señora!

(LLORA) Por favor...

Por favor, ayúdeme, ayúdeme.

-Estás muy débil.

No deberías levantarte.

-Sé que van a ejecutar a Jacobo por intento de asesinato.

-Es la sentencia justa por lo que ha hecho.

-Esa sentencia es de todo menos justa.

-Por fin nos libraremos de esa escoria y de su madre

y recuperaremos nuestro sitio.

-La cocinera se ha quitado la vida.

Fue ella... -¿Y qué más da quién fue?

Esa gente nos ha hecho mucho daño, me han arrebatado cuanto tenía.

Si me aprecias, deja que todo siga su curso.

-¿Y que maten a un inocente? -No es inocente.

Casi me matan por su culpa cuando estuve secuestrado.

Se merecen todo lo que les pase.

Hazlo por mí.

(SE QUEJA)

Que encuentre a su madre, por Dios.

Que la encuentre.

A tomar por saco, voy a buscarlo.

(Abren la puerta)

(Toses)

-Sátur, ¿qué te ha pasado?

-Nada, un accidente.

Voy a buscar a tu padre.

-Toma estos pastelitos para ti y padre.

Nosotros nos hemos hinchado de chocolate de las monjas.

-Ah, estáis aquí.

¿Qué te ha pasado? -Nada, un pequeño accidente.

-No vayáis a la pradera de San Jerónimo.

-¿Por qué? -El comisario ha cercado la zona.

Están buscando a alguien, una mujer, creo.

-¿En la pradera de San Jerónimo? -Sí.

-Ay, si este hombre está en la otra punta.

Ni se os ocurra acercaros. Ni se os ocurra a ninguno.

-Pero.. -Que os conozco.

Ni se os ocurra acercaros. -Vale, sí.

(RECUERDA)"Sátur, no me quiero casar.

No puedo irme, me tienen retenida.

El capitán me secuestró. Quiere que me case con él".

Margarita...

(SOLLOZA)

(Abren la puerta)

¿Está lista, señora?

-Empuje, señora, empuje. ¡Empuje! (SE QUEJA)

Empuje, Dios, empuje, que yo no puedo hacerlo por usted.

¡Empuje, vamos! ¡Vamos!

¡Empuje!

Señora... Señora, por Dios, no se muera ahora. ¡Señora!

(LLORANDO) ¡Señora! No se muera, no se muera...

Señora, no se... (LLORA)

(Canto de pájaros)

-¡Amo!

¡Sátur! ¡Amo!

La Sra. Margarita está secuestrada.

Pero ¿qué dices? Que no se quiere casar.

Que la llevan forzada a Inglaterra. ¿Cómo sabes eso?

Está encerrada en el castillo de Miranda.

Yo la vi.

Fue el capitán inglés el que me disparó.

¿Cuántos soldados hay?

No sé, no sabría decirle.

Amo, tengo que decirle otra cosa.

¿Qué?

Que sé dónde está su madre.

Sátur, ¿dónde?

Cipriano me ha dicho que ha oído

que habían cercado a una mujer en la pradera de San Jerónimo.

La van a matar.

Tiene que decidirse, amo.

A dos sitios no puede ir, por muy Águila Roja que sea.

(Relincho)

(Música dramática)

-¿Me ha mandado llamar?

-Traslada mis cosas a los aposentos del Sr. Jacobo.

Retírate.

(SUSPIRA)

(Música de tensión)

-Mi hijo va a morir, pero tú también.

Jacobo es inocente y tú lo sabes.

-La sentencia será injusta, pero no inmerecida.

(Campanadas)

Ya deben de haberlo ajusticiado.

(LLORA)

(Pasos)

-Madre...

Alguien ha contado la verdad. -¡Hijo!

(EMOCIONADA) ¡Hijo! ¡Hijo mío!

(Campanadas)

(Música triste)

-Sea rápido.

-Hermanos, ya que queréis contraer santo matrimonio,

unid vuestras manos y manifestad vuestro consentimiento

ante Dios y su Iglesia.

Capitán Patrick Walcott, ¿quiere a Margarita Hernando como esposa,

en la salud y la enfermedad, en las alegrías y las penas,

todos los días de su vida?

-Sí, quiero.

-Margarita Hernando, ¿quiere al capitán como esposo

en la salud y la enfermedad, en las alegrías y las penas,

todos los días de su vida?

-Margarita...

Nunca me casaré contigo.

(Relinchos)

(Disparos)

(AZUZA AL CABALLO)

(Gritos de pelea)

(Sonido metálico de espadas)

(RESPIRA MORIBUNDO)

(Carne desgarrada)

(Envaina la espada)

¿Estás bien?

Ya estás a salvo.

No, no, señora, no. Por Dios.

No voy a permitir que se rinda ahora.

(INSPIRA HONDO) ¡Señora!

Déjame. No, señora, su hijo Nuño la necesita.

Se lo han quitado todo: el palacio, el título, todo.

¿Qué dices? Ya no es el marqués de Santillana.

No puede ser.

(GRITA ESFORZÁNDOSE) ¡Eso es, siga, así!

Así, empuje. ¡Vamos, muy bien, empuje!

(GRITA) ¡Empuje, empuje!

¡Empuje! Ya lo veo, señora, ya lo veo.

¡Empuje! (GRITA)

¡Eso es, señora, así, así! ¡Empuje, empuje!

¡Ya lo tengo, señora!

¡Lo tengo, lo tengo, ya está aquí!

¡Ya está aquí!

(LLORA) Ya está.

(AMBAS LLORAN)

No le oigo, no le oigo. No le oigo.

No ha muerto. No ha muerto, Catalina.

No ha muerto...

(Llanto del bebé)

(LLORANDO) ¿Es niño? Sí, señora, un varón en toda regla.

Chist, chist...

Algún día serás el rey de las Españas.

Señora, tengo que irme, mi hijo esté en peligro.

Catalina...

este niño nunca ha nacido.

Si dices algo de lo que ha ocurrido, morirás. Vete.

Catalina...

¿Señora? Voy a volver.

Voy a recuperar lo que es mío.

(RESPIRA CON ESFUERZO)

(Llanto del bebé)

(LLORA DESESPERADA)

(Llanto del bebé)

-¡Señora!

Tranquila, vengo a ayudarla.

Vamos, dese prisa.

-¿Quién eres?

¿Te conozco?

-Dese prisa, tenemos que irnos. -No.

-Tranquila, lo encontrarán.

Vamos, no hay tiempo que perder. Vamos, por Dios.

(Llanto del bebé)

-Rápido, por Dios.

(Ruido de cepo)

¡Aaaaah! -¿Qué pasa?

(GRITA)

-Hijo, te ayudo. -¡No, huya!

-Debo ayudarte. -Huya, por Dios, váyase.

¡Dese prisa, corra!

¡Jía!

Rezar es el único amparo de los que saben esperar, señor.

-Dios me castiga por mis pecados,

y yo lo único que hago es volver a repetirlos.

¡Jía!

¡Aaaah!

(Música de tensión)

(Relinchos)

(Disparo)

¡No!

(Música trágica)

(RESPIRA CON ESFUERZO)

(Llanto del bebé)

-Majestad...

(Llanto del bebé)

-Quiero verla por última vez.

-No creo que sea muy conveniente que se vea al rey de las Españas

postrado ante una mendiga, majestad.

(Azuzan al caballo)

-No se muera, señora, por Dios.

Aguante, por lo que más quiera.

Todavía está viva, amo.

No.

¿Tú?

Madre...

Madre...

Soy yo, tu hijo.

Tu hijo.

Gonzalo...

(Música muy triste)

(LLORA)

Tenía que haberla salvado.

Solo Dios puede estar en dos sitios a la vez.

Usted es un héroe, pero un hombre al fin y al cabo.

No puede echarse toda la carga a la espalda.

Ha hecho todo lo que podía. No.

Pero ¿cómo que no?

Salvó a la Sra. Margarita.

¿Qué más podía hacer? Llegar a tiempo.

No, no, amo, por ahí no.

Atormentarse por atormentarse, no.

Que la vida es muy puta

y hay que tomar decisiones y usted tomó la correcta.

Si no llega a hacer lo que hizo,

igual ahora estaríamos enterrando a la Sra. Margarita.

¿Quién la mató?

Sátur, el guardia que la mató.

¿Cómo era?

Fue su hermano, el comisario.

Pero él no sabía que era su madre.

Necesito salir de aquí.

(Cierra la puerta)

(SILABEANDO) "Tesoro".

(SILABEANDO) "Cueva de los 'Murciégalos'"

La madre que me parió.

Que ha encontrado el tesoro, ¡el tesoro de los templarios!

Por si aprieta el hambre.

(PARA SÍ) "Amo, daría mis dos piernas por devolverle a su madre,

qué más quisiera yo, pero es imposible.

La vida, que es así.

Te da un puñetazo en el estómago cuando menos te lo esperas.

El dinero no le hará olvidar,

pero las penas con pan se llevan mejor.

Voy a traer el tesoro para disfrutarlo los que quedamos,

que usted se lo merece. Sátur".

(Agua goteando)

(Sonido chirriante)

(GRITA)

¡Joder con los "murciégalos"!

(GRITA)

Aquí no hay salida.

(LEE) "Memento mori".

"Memento mori".

¿Qué significa eso? ¿"Mori"?

¡Ay, Dios, los moros!

Piensa, Saturno.

Si fueras el amo, ¿qué harías? Algo se te tiene que haber "pegao".

(SUSPIRA) Qué difícil es esto.

Vamos, que hay que echarle pelotas.

(Mecanismo de apertura)

Soy rico.

(RÍE) Soy rico.

(Se cierra la puerta)

(Música de tensión)

¡Ay, madre!

(GRITANDO) ¡Noooooo!

(Sintonía de la serie)

  • T5 - Capítulo 69

Águila Roja - T5 - Capítulo 69

21 nov 2013

La boda de Margarita con el capitán Patrick es inminente. El único que sabe que está siendo obligada a casarse es Sátur, pero no puede avisar a Águila Roja porque está retenido por los ingleses.

El Rey descubre que Laura de Montignac se ha llevado al heredero al trono. Ordena al  Cardenal que recupere a su hijo con la máxima discreción y que no deje testigos. Mendoza encarga tan delicada misión al Comisario, quién sin saberlo, perseguirá a su propia madre con intención de matarla. 

Mientras, Jacobo es acusado de intentar asesinar a don Juan José de Austria y es condenado a muerte. Irene sabe que es inocente  pero Nuño le pide que no testifique. Si Jacobo muere, él recuperará al fin el marquesado de Santillana.

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