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2002187
No recomendado para menores de 12 años
Transcripción completa

(LEE) "Una aya de Manzano abandonará el Palacio Real.

Sus majestades, los reyes, buscarán una sustituta".

-Nadie llama cornudo al conde.

(GRITA)

-Mi padre ha muerto. Lo han traído desde Florencia.

No se ocupó de nosotros en su vida,

¿y me manda esta mísera herencia?

-¿Nadie tiene imaginación en todo el reino,

para entretener a su rey?

-El rey ha anulado todos los actos por su santo.

-Organizaré algo grande.

Un circo romano.

-(GRITA)

La llave...

¿Qué diantres abre eso ahora?

-¿Cómo lograremos que el rey acepte? -No hay circo romano,

sin un emperador que lo encabece.

Llevadla al joyero y que grabe nuestros nombres.

Sí, señora.

Y esto, por mi madre.

Por haberla dejado morir sola. Y esto...

(GRITA)

¡Sátur!

¿Y el ataúd de tu padre?

¿Habéis oído hablar del dedo de San Pedro?

La reliquia robada en Italia.

La persona que la robó

debía traérmela en un carruaje desde Florencia.

Pero hubo problemas en el intercambio.

La corona, me la han robado.

No me digas. Me la han robado.

Te presento a los que morirán en la arena.

-¿De dónde los has sacado? Son mis presos.

Llévatelos al calabozo. Sí, señor.

¿Quién quiere el ataúd de un criado?

No tiene sentido.

Déjelo estar, amo.

He perdido la corona que iban a regalarle al rey.

Buscan actores para una representación mañana.

-Circo romano.

Suena bien.

-Venía por lo de la representación.

¿Qué hacen? ¡Suéltenme!

He perdido algo muy valioso y necesito dinero para recuperarlo.

No. -¿Por qué me encerráis aquí?

¿Qué nos van a hacer?

-¿Qué os pasa?

Nada, señora.

No se ha dado cuenta. La señora, no, pero el rey sí.

Son cuatro hierros cubiertos con pan de oro.

¿Sátur?

¿Dónde está la reliquia?

¿Recuerdas esto? Lo tenías aquí dentro.

Si recordaras dónde está, díselo a mis hombres.

(GRITA)¡Socorro!

(Rugido)

(Griterío)

(Música épica)

(CHILLA)

(Música épica)

(Filo de espada)

-Una de las candidatas a ser la nodriza de vuestro hijo:

Beatriz de Orleans.

Anda que,

menuda tarea te ha tocado.

Lavarle los calzoncillos a Jacobo.

Y me está costando dejarlos en luz.

Tiene los palominos incrustados.

Como solo come garbanzos...

Anda que...

Vete a palacio, que la señora quiere que la vistas.

¿Cómo te voy a dejar sola? Me espero.

No te preocupes, venga.

No tardes que se está poniendo el día malo.

Venga, con Dios.

Danos todo lo que tengas.

No tengo nada. Soy una criada.

No nos iremos de vacío. Por favor.

Cogedla. No.

No, por favor. Los hombres se alegrarán.

(GRITA) ¡Ayuda!

(Relincho)

¡Ayuda! ¡Socorro!

(CON ACENTO INGLÉS) ¿Está bien? Sí, gracias.

De nada. Soy el capitán Patrick Walcott.

Yo soy Margarita.

Un placer.

¿La llevo a algún sitio?

No gracias, no es necesario.

De verdad, insisto.

No quiero que le pase nada más.

(Música de cabecera)

-Le traigo el aseo matutino, amo.

Se mete aquí al salir de la cama

y luego acaba oliendo como un tigre.

¿Y esa cara de frustración?

Por mucho que la miro es imposible. Ni siquiera sé lo que busco.

¿Quiere que consulte a Paqui, la gitana?

No, Sátur.

Esa mujer, además de ofrecer servicios íntimos,

dicen que quita el gafe.

Y nosotros que buscamos a la mendiga noble, nada,

y luego esta llave, que no sabemos ni lo que abre.

Debemos averiguarlo si queremos encontrar el tesoro.

(Cerrojo, se abre)

¡Madre del amor hermoso!

Amo.

¿Qué pasa? La llave.

He abierto el arcón.

También sirve para este.

Es una llave maestra.

La madre que los parió. ¿Maestra?

Lo abre todo.

Pero si lo abre todo, no tenemos nada.

(GRITA) ¿Cómo sabremos qué cerradura esconde el tesoro?

Parece que lo haya preparado alguien que nos sigue

para descojonarse del periplo que llevamos.

Espera, espera.

¿Qué? Parece que hay una inscripción.

Lo que yo le diga, ahora una inscripción.

¿Y qué pone?

(EN LATÍN) "Fontem veritatis".

"Fontem veritatis".

La fuente de la verdad.

Amo, no.

Dicen que un hombre mató allí a su hijo.

Y, desde entonces, esa fuente está...

maldita.

Dicen que se escuchan los llantos del bebé

y que se le puede ver reflejado en el agua.

Iremos. Ah.

¿Qué?

Loca me tienes con tu entrada en los jardines del palacio.

Encima de ese caballo, con ese pedazo de inglés.

Menos mal que pasaba por el lago.

No sé qué hace un inglés aquí.

¿Cómo no se lo has preguntado cuando ibas en su grupa?

Ah. Estabas pendiente de otras cosas.

Te comprendo. (RÍE)

¿Qué te crees que hemos hecho? Solo me ha acompañado.

Lo digo porque ibas metiéndole mano.

(SORPRENDIDA) ¿Yo?

Iba agarrada para no caerme. (IRÓNICA) Ah.

Va a ser por eso, para no caerte.

Al tajo, que es muy pronto para que se me suban los calores.

-¿Que no puedes más?

Si solo llevas diez minutos.

Vuelve ya. No pago al mejor profesor de armas de la corte

para que lo desaproveches. -La esgrima no es importante.

-Para ti, sí. Alguien de tu condición

debe saber manejarse en estas situaciones.

-Madre... -Que te calles.

Ni siquiera sabes mantenerte erguido sobre un caballo.

-No soy de batallas y porfías, tengo otros talentos.

-Pues me dirás cuáles.

-Mira, yo te he parido y a mí me duele más que a nadie.

Pero es así, tú no tienes nada especial.

-Señora. Lo siento, no he podido detenerla.

-La has matado tú.

Mi madre... se ha ahorcado.

-Pero ¿qué dice señorita?

-La acusaste de adultera

y no ha podido soportarlo.

(SOLLOZA) Se ha ahorcado. -Madre.

Es la hija del conde de Abrantes. -Estaba colgada en su alcoba,

con su vestido de novia.

La has matado tú.

(SOLLOZA) La has matado tú.

La has matado tú. -(CHILLA)

-La ha matado, madre.

-Nuño de Santillana y Guzmán. Majestad, gracias por recibirme.

-El hijo de Lucrecia siempre es bienvenido en mi palacio.

¿Por qué has pedido audiencia?

-Quiero que me mande a la guerra.

-Tienes el valor de los Santillana,

pero eres demasiado joven.

-Perdona mi insistencia, pero llevo años de instrucción.

Estoy preparado.

-Recurriré a ti cuando lo necesite.

En la guerra, la experiencia es muy importante

y tú todavía debes adquirirla. -Le demostraré que estoy preparado.

-Majestad.

-Puedes retirarte.

-Majestad.

-El rey de Inglaterra informa que está atravesando las Españas

con destino a Francia,

en compañía de su futura esposa, la infanta Catalina de Portugal.

-Si quiere pisar mis territorios, no debería informar,

debería pedir permiso.

-Ciertamente, Majestad.

Una afrenta como esta podría ser motivo para declarar la guerra,

pero, como sabéis, las arcas del reino no lo podrían permitir.

-El dinero se puede suplir con inteligencia.

-Disculpad, Majestad, pero no os entiendo.

¿A qué os referís exactamente?

-Organizaré unos Juegos de la Concordia

entre ingleses y españoles.

El rey Carlos no saldrá vivo de ellos.

-Teniendo en cuenta la escolta y la guardia personal

que habitualmente acompañan al rey,

incluso el hecho de acercarse a él podría resultar muy complicado.

-Conozco su avaricia.

-Nunca rechazará un obsequio valioso.

Y eso le llevará a la muerte.

-Padre, padre. ¿Te has enterado? ¿Qué?

El rey organiza una justa contra los ingleses.

No deberían celebrarse.

Solo acrecentan el odio entre ambos reinos.

Para mí sería un honor participar

y escarmentar a los ingleses.

-Él tiene razón.

Esos místeres se merecen que les aclaren algunos temas.

¿Dónde estabas? Debemos ir a la Fuente de la verdad.

Tenía que hacer unas cosillas.

Me temo que cuando le diga lo que hacía me pegue tal grito,

que los oídos me piten durante días.

Le he apuntado a las justas.

¿Que has hecho qué?

Apuntarlo representando al pueblo. ¿No sabe que debe haber uno?

Sabes que no puedo hacerlo.

¿Cómo que no?

Los españoles nos merecemos una alegría.

Con pensar lo que los ingleses nos han hecho en el pasado.

¿Quién mejor que usted?

¿No?

Soy el maestro de la villa, no sé luchar.

¿No va a hacer nada? No.

¿Se le ha borrado de la mente lo de la Armada Invencible?

Cuando el pueblo español cayó ante los ingleses...

Removiendo el pasado no conseguiremos nada.

Solo abrir heridas cerradas. ¿Cerradas?

Dígaselo al abuelo de mi amigo Pedro.

Le arrancaron las piernas

y se arrastró como un reptil toda su puñetera vida.

Dígale a él y a los que sufrieron la guerra

que las heridas están cerradas.

Eso no tiene relación las justas. Amo.

La memoria de esos muertos solo estará en paz,

cuando los españoles...

cuando los españoles nos sintamos...

¿cómo cojones se dice? Resarcidos.

Resarcidos.

Que usted gane esas justas es lo único que tenemos.

Sigues sin entenderlo.

La vida de Alonso depende de que crean que soy un cobarde.

(SUSPIRA)

(JADEA) -Ay.

(JADEA) Ay.

Esto no debía haber pasado nunca.

-¿Por qué no confesamos?

Ha sido un accidente, lo entenderán. -El conde de Abrantes nos odia,

Nunca se creerá que la hemos matado por accidente.

-¿Y si nos descubren?

-Si nos descubren, estamos muertos.

La sacaremos de palacio esta noche.

Aparecerá en el bosque.

Que crean que alguien la atacó.

(Golpes en la puerta)

Soy el comisario.

Abre, abre.

-¿Qué se le ofrece?

La hija de los condes ha desaparecido.

Esta mañana, al despedirse, dijo que venía aquí.

¿La han recibido? Sí, así es.

Pero se marchó hace un rato.

¿Ha mencionado adónde iba?

No, no, no.

Estaba muy afligida.

Dijo que quería respirar el aire fresco del bosque, ¿verdad?

(BALBUCEA) -Sí. Al bosque.

Su caballo ha vuelto solo. Le ha pasado algo.

Ah, vaya.

Si podemos hacer alguna cosa, comisario.

Con que estén aquí es suficiente.

Mis hombres ya buscan alrededor del palacio.

Yo voy a interrogar a los criados.

Muy bien.

Con esto lleno de guardias, ¿cómo la sacamos?

-(SUSPIRA)

(Trinos)

(Relincho)

(Relincho)

-No quiero molestarlo.

Ya lo he retirado de las justas.

Gracias. Solo quería que lo supiera.

Me voy a barrer que es lo mío.

Sátur. ¿Qué?

No tienes por qué irte.

No sé, dígamelo usted.

Como no puedo tomar decisiones solo.

No, yo no he dicho eso.

He dicho que debes vigilar.

La costumbre nos hace perder el miedo y bajar la guardia.

¿Bajar la guardia?

¿Me lo dice usted?

Desde que lo conozco duermo con un ojo abierto y otro cerrado.

Pero ¿qué digo? Si no duermo.

El niño no me ve.

(SUSPIRA)

Sátur, aquí no hay nada.

O sea, que yo ni siento, ni oigo, ni padezco.

Porque hago de vientre que si no, ¿qué soy? ¿Una acelga?

Vamos a ver.

Aquí debe haber una cerradura para la llave.

Aquí solo veo este orificio.

Espera. Puede que la cerradura esté dentro.

¿Qué hace?

(GRITA) ¡Cuidado!

Amo...

Está lleno de serpientes. Sáqueme de aquí.

No te muevas.

¿Adónde va? No me deje solo.

Amo, por su madre, sáqueme de aquí.

Toma.

Ahí abajo hay algo.

No me diga que se meterá ahí.

No lo haga, por Dios.

(CON ACENTO INGLÉS) Bienvenido.

-Siempre es un placer coincidir con mis homólogos europeos.

-Con el permiso de vuestras majestades,

resulta tranquilizador observar cómo dejáis de lado

las pequeñas diferencias surgidas últimamente,

para disfrutar de los juegos que nos ocupan.

-Los Juegos de la Concordia son una inmejorable ocasión

para fortalecer la armonía entre pueblos.

Brindemos por ellos.

Whisky, diferente a su vino español,

pero una bebida de hombres, sin duda.

Espero que le guste.

Le presento, "captain" Patrick Walcott.

Si quiere apostar en las justas por alguien,

hágalo por él.

-Los ingleses siempre tan aficionados a invertir

su dinero en el juego. -(RÍE)

Puede que le resulte más estimulante que una simple apuesta

participar usted mismo en las justas.

Enfrentándose a mí.

-Será un placer encontrarnos mañana.

Que gane el mejor.

-Si nos preguntan, qué decimos. Yo no sé nada.

Lo mejor es mantener la calma.

Que el comisario vea que no ocultamos nada.

Yo la vi subir, pero bajar no.

(Tacones)

¿Qué te han preguntado?

-Si había visto salir del palacio a la hija de los condes.

¿Qué le habrá pasado a la muchacha?

No lo sé, pero Dios quiera que nada.

-Srta. Irene, ¿está bien?

Un caballo me ha tirado al estanque. -Válgame Dios.

Suba a su cuarto, que le mando a alguien a preparar el baño.

Quítese la camisa, que se enfriará. Primero, séquese

y siéntese ahí.

-Le prepararé una copita para que caliente el cuerpo.

-Ahí están, a ver. -Con cuidado.

Siéntese.

Ande, tome.

Espere, le daré una toalla.

-Gracias. -Válgame, válgame.

-Será mejor que vaya a vestirme.

-Margarita, mira lo que han traído para ti.

Ay, por Dios. Qué hermoso.

-Madre mía. -Ay.

-Mi amor.

¿Esto de quién es?

Qué cosa más bonita.

-Oye.

¿Quién eres tú?

Qué cosa tan bonita.

Uy, hola mi amor.

Qué cosa tan bonita.

Tira.

(CHISTA) Bueno, ¿qué?

Eh, ¿que de quién es?

Del capitán Patrick.

Me espera en el lago a las ocho. Está encantado de conocerme.

Claro, el muy bribón.

Y más a fondo le gustaría conocerte.

¿Sabes lo que te digo? Que me parece muy bien.

Esa alegría que te llevas.

¿Qué dices? Que yo no haré eso.

No es apropiado. Ah,"no es apropiado".

¿Quién dice lo que es apropiado y lo que no?

En esta vida demasiadas penas hay, para encima ponernos normas.

Vete al lago y disfruta.

La alegría de hoy es el llanto de mañana.

¿No sabes a qué vienen los soldados a tierras extrañas?

Prometen a las mujeres el cielo y la luna

y cuando lo descubren, están solas y preñadas.

(Golpe seco)

¿Me harás trabajar más de la cuenta?

No viste salir a la hija de los condes de palacio.

¿Sabes lo que creo?

Creo que tú o algún desgraciado que trabaja contigo la cogió

y se le fue la mano.

Quizá la oscuridad te ilumine la mente y me contestes.

(GRITA)

¡No!

(GRITA)

Llévatelo.

Busca entre los que trabajan fuera.

Sí señor. ¡Vamos!

-¿Ha descubierto algo, comisario?

Ninguno de los criados de palacio la ha visto salir.

¿Cómo puede ser?

Cuando interrogue al mozo y al jardinero estaré seguro.

Parece que no ha salido.

Es imposible, yo le mostré la salida.

Tengo mucho trabajo.

Cierra la puerta, corre. Ciérrala.

-Nos descubrirá.

¿Qué hace?

-Ayúdame a quitarle la ropa.

-¿A quitarle la ropa? ¿Para qué?

Tranquilo, no tienes nada. Mejor.

Si te mordiera una serpiente, lo hubieras notado al momento.

Muchas gracias, amo.

Y ahora, si no me necesita,

he de hacer algo. ¿Adónde vas?

A apuntarme a la justa.

Como usted no irá y nadie se apunta, alguien debe representarnos.

Tú nunca has luchado, no aguantarás ni un envite.

Nunca he blandido la lanza,

en la guerra solo aprendí a tocar el tambor y no a batallar,

pero haré todo lo que esté en mi mano.

No es un juego. ¿Sabes la fuerza que lleva una lanza?

Usted, ¿qué? Ni lucha ni deja luchar.

Solo quiero que vivas. Si te dan, te reventarán.

Lo que pasa es que no es patriótico.

Le da lo mismo China que Francia.

Pero a mí, no.

El mundo son las Españas, para mí.

Si por defenderlas pierdo la vida, pues mire.

Muy bien.

Los ha forjado para ti Genaro, el primo del panadero.

Hoy no ha dormido.

-Ha perdido horas de sueño para nada, porque no luchará.

-¿Cómo que no?

Todos están emocionados, han hecho una colecta para pagarlo.

-Voy a ir yo. ¿Tú?

-Sí, yo. ¿Qué pasa?

Lucharé.

(Música de misterio)

Deja, que tú tienes lo tuyo.

Dejar al muchacho plantado, como si fuera una seta.

No le has dado una oportunidad.

No sigas, Catalina.

No quiero ir al lago, ni darme una alegría para el cuerpo.

Quiero estar sola. Pues nada, chica.

Si piensas así, deberías meterte a monja.

Quizás me lo piense.

¿Sabes qué te pasa?

Que no tienes ganas de ser feliz, eso te pasa.

Ya te lo he dicho, buenas noches. Con Dios.

Con Dios. (EN INGLÉS) Steve.

"How are you? You, little boy".

(SUSPIRA)

Mi padre me enseñó a hacer las cosas bien.

Y contigo las he hecho mal.

Empezaré de nuevo.

Mi nombre es Patrick Walcott,

capitán inglés.

Nací en York, soy el menor de tres hermanos

estoy soltero y no busco una aventura.

¿Ah, no? Pensaba que los soldados dejaban una mujer en cada puerto.

No me han educado así.

Y veo que a ti tampoco.

Pues no.

No le digo que sí, a cualquiera que me pide ir al lago.

El trabajo me deja poco tiempo para lo verdaderamente importante.

Te pido perdón.

He sido demasiado directo.

-La que me ha caído por apuntarle.

Se lo dice el Cipriano y usted se tira de cabeza.

¿Me está oyendo?

Entonces, si no querías...

por qué me invitaste a ir a dar un paseo?

Te lo diré mañana.

-¿Qué hace la señora con un inglés?

Buenas noches.

Buenas. Gonzalo, él es...

Patrick, el capitán Patrick.

Me salvó esta mañana.

Él es mi cuñado.

¿Salvado? No me habías contado nada.

Ok, me voy.

Mañana madrugo, participo en la justa.

-Mi amo también.

-Hasta mañana. Adiós.

Margarita, ¿qué ha pasado? ¿Estás bien?

Sí. Esta mañana intentaron robarme.

Pero estoy bien, buenas noches.

Buenas noches.

Manda huevos,

teniendo al héroe en casa, la salva un inglés.

En casa del herrero, cuchillo de palo.

Hablando del herrero,

tenemos que acercarnos.

A ver si nos deja una piedra, para pulir el escudo.

¿Y si está haciendo de cuerpo?

O apañándose con la parienta, y nosotros dando por saco.

(Música inquietante)

Se ha cortado las venas.

Es imposible que nadie la haya visto.

El conde ha perdido a su mujer y a su hija

y no encuentro al culpable.

Algo habrá que hacer.

(Estrépito)

(GRITA)

Bea.

Beatriz de Abrantes.

¿De quién es esto?

Contesta, de quién es.

(BALBUCEA) Del... del jardinero.

Traedlo, nos ha mentido.

¿Qué has hecho con ella?

No sé nada, señor.

Clemencia.

¿La forzaste?

¿La mataste?

¿Le robaste su ropa interior como recuerdo?

Eres un desviado.

No, yo no he hecho nada.

¿Ah, no?

(LLORA)

(CHILLA)

La próxima vez la piel te caerá a jirones.

¿Quieres pensártelo y contestar?

(GIME)

(GIME)

(CHILLA)

(SUSPIRA) -¿Dónde se habrá metido este hombre?

Falta poco para la justa y hay que vestirle.

Alonsillo, se más generoso con el tocino.

Que no le dé una pájara en plena lid. ¡Más gordo!

Buenos días. Amo.

-Te estoy preparando el desayuno.

Bien.

Coma rápido, no hay tiempo

-Estoy orgulloso de ti.

Gracias, hijo.

Voy a ensillar el caballo.

-No quería decir nada, pero es la primera vez

que le dice que se siente orgulloso de usted.

Lo sé.

¿Qué le pasa?

Le dice eso henchido de satisfacción y usted pone esa cara de rábano.

He ido al velatorio del herrero. No, no.

No pierda el foco y céntrese en la justa.

No estamos para misterios.

Un hombre ha muerto. No puedo olvidarlo.

Amo, no me crea insensible

que yo siento mucho lo del pobre Tomás,

pero no le busque tres pies al gato. Se ha suicidado.

No.

Allí hay algo raro.

Pero ¡qué raro, ni qué raro!

¿Se ha suicidado usted alguna vez? ¿No, verdad?

¿Sabe cómo es un suicidio normal? Tampoco.

Déjese de elucubraciones.

Espera, Sátur.

La herida en la muñeca de Tomás era de dentro a fuera.

Si hubiera sido él, sería de fuera a dentro.

Lo han matado.

Amo, que no hay tiempo.

Es el único representante del pueblo.

Luche, gane por esa gente

y si quiere averiguar algo de Tomás, hágalo.

Pero hoy no, mañana.

(OFF: CARTA) -"Irene te escribo esta carta

para decirte que te quiero.

Siento que traiciono al que ha sido un padre para mí

y no puedo hacerle eso.

Quiero irme lejos cuando pueda.

Nuño".

Si me disculpa, tengo poco tiempo.

Os recuerdo que yo dispongo de vuestro tiempo.

Cerrad la puerta.

¿Habéis oído hablar del caballo de Troya?

Los griegos lo usaron contra los troyanos,

entraron en sus murallas y los mataron.

De igual modo, los españoles eliminaremos al rey de los ingleses.

Acercaos.

Este es el dibujo del toro de oro,

como el que nuestro rey obsequiará hoy durante los Juegos

a Carlos II de Inglaterra.

Lo forjó el herrero.

Por eso me mandó matarlo, para que no hablara.

Nuestro plan es el siguiente.

Un hombre se esconderá en su interior,

dos guardias lo escoltarán

desde mi residencia hasta su destino.

Después de la justa, esa misma noche nuestro hombre

saldrá sigilosamente del interior del toro

como hicieron los griegos del caballo de Troya

y dará muerte al monarca.

¿Quién será el elegido?

Escoged a uno de vuestros hombres.

Pero retened a su madre,

hasta que él concluya la misión.

(Música inquietante)

Buenas.

¿Has venido a verme?

He venido a ver a mi cuñado.

¿No vas a desearme suerte?

Entre la familia... Y un desconocido.

Ven conmigo a Inglaterra.

Eso quería decirte.

Mi rey me reclama.

Parto mañana al mediodía.

Te esperaré donde nos conocimos.

-Desde mi ignorancia, he leído en un libro de caballerías

que el escudo hay que llevarlo protegiéndose el corazón.

Sé lo que hay que hacer, pero gracias por tu consejo.

Hagamos un recuento. ¿Lo llevamos todo?

El traje lo lleva puesto, el yelmo,

el ungüento para las escoceduras y el agua...

El agua la traía Cipri. ¿Dónde está?

-Estoy aquí. -Cipri, ¿y el agua?

-Se me ha olvidado.

-Por una cosa que te pido.

Búscala hasta debajo de las piedras.

Gonzalo.

Estás...

Nunca te he visto así vestido.

No sé si lo luciré tanto como el capitán Patrick, pero...

Él es más militar y tú eres más maestro.

Sí.

Ten mucho cuidado, Gonzalo.

Lo tendré.

Madre, la he buscado...

Pero ¿qué hace tan tranquila? -¿Tendría que estar nerviosa?

Si hace un tiempo estupendo, el café está bueno

y ya han encontrado al culpable.

-¿Cómo que lo han cogido?

-Sí, fue el jardinero.

El idiota se dejó una prueba en el capazo.

-Madre, es la mente de un criminal encerrada en un cuerpo de señora.

¿Por qué está tapiada la chimenea? -Todos saben que el tiro estaba mal.

Pero si iba bien. (ALTERADA) -Ni se te ocurra.

-Madre, ¿ha metido ahí dentro el cuerpo de la hija del conde?

-¿Qué querías que hiciera? Siguen buscando el cuerpo.

Era la única forma de ocultarlo.

Ah, comisario,

le agradezco que haya encontrado al culpable.

Solo falta que ese malnacido tenga un justo castigo.

El conde de Abrantes se ha ocupado de ello.

Ya ha echado al jardinero a los buitres.

Perdone, señor. El padre Eusebio quiere verle.

-Siento molestarle. Debo decirle algo sobre el jardinero.

Ese pobre hombre está pagando por algo que no hizo.

¿Insinúa que me he equivocado?

Él no pudo ser.

Estuvo toda la mañana en nuestro monasterio.

Cuando puede nos ayuda en el huerto.

Es un buen hombre.

¿No se ausentó en ningún momento?

Estuve con él, mano a mano, todo el día plantando semillas.

Él no fue.

Puede retirarse.

Perdone, comisario, otra vez, pero es urgente.

(CARDENAL) "Presentaos en mi palacio de inmediato".

-¿Ocurre algo, comisario?

La hija del conde murió aquí.

Antes de dar comienzo las justas,

quisiera obsequiarle con un presente.

-Las Españas han de estar orgullosas.

No solo tienen un rey valeroso, sino también magnánimo.

-Le agradezco sus palabras.

(Toque de cornetas)

-Su Majestad, el rey Felipe IV,

declara oficialmente el inicio de los Juegos de la Concordia

entre las Españas e Inglaterra.

El duque de Zafra y el Sargento Wells

serán los primeros en desafiarse.

(Aplausos)

-No es la tienda de suministros. Vamos.

-Cipri, espérate. Que acabamos de llegar.

Déjame que mire un poco.

-Venga, vámonos.

¿Qué pasa?

-No sé, entre tanto uniforme y tanta lanza,

te imagino vestido de caballero...

-Vestido así, hasta un poca cosa como yo gana.

-De poca cosa, nada. Que tú eres muy grande, Cipri.

-Tú que me ves con buenos ojos.

La verdad, había pensado apuntarme a las justas.

Pero como soy un... -Estás convaleciente.

Te apuntarías, pero así no se puede.

(HOMBRES: HABLAN EN INGLÉS)

(HOMBRES: HABLAN EN INGLÉS)

¿Me ha mandado llamar? Sí.

He sido informado que la persona encargada de matar al monarca inglés

ha aparecido inconsciente en mis establos.

Alguien nos ha descubierto.

¿A quién más habéis informado de nuestros planes?

A nadie.

Lo sabía el encargado y no ha hablado.

Tengo a su madre.

Si lo saben los ingleses, pronto declararán la guerra.

¿Sabéis a quién culpará vuestro monarca?

¿El hombre vio al atacante? Iba embozado.

Pero pudo ver que era rubio y le arrancó este botón.

N. S.

No puede ser.

El agresor pudo haber escuchado nuestra conversación

en su propio palacio.

N. S.

Nuño de Santillana.

Me consta que quiso hacer méritos ante su Majestad,

para que lo enviase a la guerra.

Él es el que está dentro del toro.

Impediré esa locura. No.

Su Majestad no está enterado del percance todavía.

Seguiremos adelante con nuestros planes.

No pienso consentirlo.

Comisario,

¿qué es lo que no pensáis consentir?

La situación es perfecta.

Si el muchacho consigue matar al rey inglés,

habremos conseguido nuestro objetivo.

Si no lo hace,

será considerado como la travesura de un chiquillo.

Y las Españas quedarán libres de toda sospecha.

Es un niño, no está preparado. Sabe que lo matarán.

¿Tan poco confiáis en la instrucción que le disteis?

Tendréis que disparar.

Guardias.

(GIME)

¿Que te vayas con él a Inglaterra?

Me espera mañana, en el lugar donde me salvó.

Donde veías malas intenciones, solo había un querer ir de frente.

Sí, y tan de frente.

Margarita.

Si te vas, te echaré de menos.

Pero lo entenderé, porque...

Encontrar un hombre que te respete y que te quiera...

no es fácil.

Me gustaría que por una vez, me pasaran cosas normales.

¿Por qué todo debe ser tan difícil?

Bienvenida a la vida.

Vamos a coger sitio para ver bien la justa.

(Toque de cornetas)

-Que quien caiga de los dos, se levante con honor.

-Que así sea.

(Música épica)

(Relinchos)

(Griterío)

(Relinchos)

(Aplausos)

(Griterío)

-Solo ha sido un pinchazo.

Ni uno solo de los españoles ha dado la talla.

Solo lo tenemos a usted. No voy a atacar.

Solo me defenderé. Cómo que no va a atacar.

No, amo.

No puede hacerse el flojeras.

Sátur.

Solo soy un maestro, ¿recuerdas?

Jamás he empuñado una lanza.

Y dale.

Con la que nos está cayendo... Amo, se lo pido,

salga ahí y reponga el orgullo español.

(Toque de cornetas)

(Relinchos)

(Música de tensión)

Por las Españas.

(Griterío)

(Griterío)

(Relinchos)

(SUSPIRA)

(Relinchos)

(Griterío)

Amo, déjelo por Dios. Déjelo.

(Relinchos)

(Gritos de júbilo)

(Aplausos)

(Música inquietante)

(GRITA) -¡Suéltame! ¡Suéltame!

(JADEA)

Estás muerta.

Te he matado.

Te he matado. Te he matado.

(GIME)

-¿Se encuentra bien?

Tenga un poco de agua.

Relájese y explíqueme qué le pasa.

(JADEA) -He tenido una pesadilla.

-¿Una pesadilla?

No entiendo siquiera, que pudiera dormir

-¿El comisario ha descubierto algo más?

-Todavía no, pero sabe que ella murió ahí.

Nos descubrirán. Hay que sacarla de ahí.

-Cállate. -Pero, madre...

-Que te calles. -Tenemos que sacarla.

(GRITA) -Nadie tocará esa chimenea. ¿Está claro?

(GRITA) ¿Está claro?

-Sí.

-No he visto nada, lo juro.

No sé nada.

-Por favor.

-No he hecho nada, por favor.

De verdad...

-¡Vamos! ¡Dilo!

¡Por Inglaterra!

-Por Inglaterra.

-Más alto. (RÍE)

¡Más alto! ¡Viva Inglaterra!

-Viva Inglaterra.

-Y ahora... bebe.

-(LLORA) -Bebe.

-(LE DAN ARCADAS)

(TOSE)

-Serás ejecutado al anochecer.

-Por favor, no me mate.

No me mate, por favor.

(Música inquietante)

¡Soltadme!

¡Soltadme!

¡Soltadme!

(Cristales rotos)

Es increíble, has ganado en las justas.

¡Has ganado! -Tenías que verlo.

El Cid a su lado parecería un titiritero de circo.

(Explosión)

(Explosión)

¿Qué es eso? Petardos en tu honor.

Todo el mundo está celebrando la victoria.

-No le dedicarán una calle de milagro.

-¿Seguro que estás bien?

Sí, no te preocupes.

Es una herida por el golpe.

Anda, ve a quitarle la silla al caballo.

Vamos. Me he ganado un buen descanso.

La madre que me parió. Eso no pinta bien.

Del golpe igual le han chascado los huesos por dentro .

Lo extraño es que se me duerme el brazo.

A mí una vez me dieron un costalazo en la pierna

y me la dejaron dos días enteros "tolili".

A ver si será lo mismo.

No.

Es como cuando me mordió aquella serpiente.

No, amo, no.

No diga eso que luego vienen los sudores, la fiebre

y el no poder moverse.

¿Gonzalo?

Gonzalo, ¿estás bien?

Estoy bien. No, no está bien.

Está mal. ¿Cómo estará ese demonio del inglés

que le ha dejado el brazo a la virulé?

El rey también está mal.

La hermana de la cocinera está en el palacio

y dice que enfermó después de la justa.

La lanza que hirió al rey.

Es la misma que el capitán usó contra mí.

Creo que estaba envenenada.

¿Cómo? ¿Envenenada?

Margarita, calienta agua. Hay que limpiar la herida.

Sí.

¿Qué hacemos ahora?

¿Quiere que le chupe para adentro del brazo para sacar el veneno?

No serviría de nada.

El veneno ya se extiende por el cuerpo.

Además, sin saber con qué nos han infectado,

tampoco podemos saber cuál es la cura.

Entonces, si han envenenado al rey, quiere decir

que no sería para dejarlo postrado en la cama, sino para...

para matarlo.

Eso quiere decir que usted...

-¿Cipri? ¿Gonzalo?

¿Ha llegado Cipri a casa? -No es el momento.

-Lo vi en la tienda del rey inglés buscando agua y no ha vuelto.

-Le digo que no es el momento.

No te preocupes, se habrá retrasado volviendo a pie.

¿Y tú cómo estás?

Estoy bien. Y dale que está bien.

No te preocupes, te avisamos cuando vuelva.

Pues eso, avisadme. Con Dios.

-¿Es verdad, amo?

Cipriano nunca volvió con el agua.

(LOS DOS JADEAN)

Vámonos.

(CHILLA)

-(SOLLOZA)

No quiero morir.

No quiero morir.

Soltadme.

Soltadme.

Lo siento.

Él es noble, tiene derecho a un juicio justo.

¿Un juicio justo?

Casi mata a mi rey.

(GRITA) ¡Corre!

¿Por qué no has huido?

Estaré contigo hasta el final. No te dejaré solo.

(AMARTILLAN LOS RIFLES)

(Música dramática)

Nuño.

Hay algo que tienes que saber.

¿Qué?

Yo...

(Filo de espada)

(Música de acción)

Hay que salir de aquí.

Yo sé que vi ese libro.

Vi ese libro que trataba de venenos y cómo curarlos.

Tiene que andar por aquí.

Amo.

¿Amo, cómo se encuentra? ¿Está mejor?

Estoy bien, Sátur. No, no.

No está bien, siéntese. (GIME)

Siéntese, por Dios. Está empezando a marearse.

El veneno se extiende por todo el cuerpo.

Pronto llegará al corazón. No.

Eso no puede ser, amo. (GIME)

Seguro que alguno de sus libros dice cómo curarle.

Había uno por aquí que lo decía, pero no lo encuentro.

(Papeles)

Venga, ¿dónde está?

Sátur.

Sátur.

Amo.

-¿Y ese perro? -No lo sé, pero mire dónde está.

Ha olido el cadáver.

¿No ve que no se mueve de ahí?

-Muerto el perro, se acabó la rabia. Dame bollos.

Maldito seas.

(SOLLOZA)

Por tu culpa, el rey y mi cuñado están a punto de morir.

No tiene que ver con lo que siento por ti.

¿Matar a mi cuñado no tiene que ver conmigo?

¿Crees que me gusta poner en riesgo vidas inocentes?

¿Y por qué lo haces?

Soy un militar y me debo a mis superiores.

¿No piensas ni actúas por ti mismo?

¿Solo eres fiel a un cargo?

Mi única lealtad es la que debo a mi familia.

Margarita, debía cumplir una orden, entiéndelo.

Me debo a mi rey.

Tu padre... que te enseñó a hacer tan bien las cosas...

¿qué pensaría de ti?

Espera.

Sé cómo puedes salvarles.

(Música inquietante)

-(GIME)

-¿Funcionará lo que dijo tía Margarita?

Lleva mucho rato así.

¿Respira? -Pues claro que respira.

Tu padre al dormir respira ligero, no es de tronar.

¿Lo ves?

-Padre.

¿Estás bien?

Estoy bien, hijo.

(SUSPIRA)

Sátur, el rey.

Hay que llevarle la cura. Ya lo he hecho.

(SUSPIRA)

¿Está bien?

Sí. ¿Siente las partes del cuerpo?

¿Las extremidades mayores y las menores?

Estoy bien, Sátur. Las siento todas.

A ver si es cierto.

A ver... esté quieto.

¿Qué haces? (GRITA)

-(RÍE)

-Sí que está bien, sí.

Perdona, pero has sido tú.

Suerte que ya he avisado al rey.

Si me costó entrar con estas uñas, imagínese encorvado

y con las manos en las pelotillas.

-Tengo que contárselo a Gabi.

¿Puedo? Anda, ve.

Tira. ¿Estás bien?

(GIME)

¿Qué hace?

La piedra de la Fuente de la verdad.

Es de ámbar. ¿Ámbar?

Perdone, amo, pero...

¿eso es tesoro o baratija?

Lo digo por no hacerme ilusiones.

Diríamos que tesoro.

¿Cómo que tesoro? ¿Eso significa que el tesoro está por ahí?

¿Desperdigado por todas partes?

Es de Dios que los tesoros estén apiñados en el mismo sitio.

Parece que hay algo dentro.

¿Ese bicho?

Un escarabajo.

¿Cómo se ha metido dentro?

Le cayó el ámbar encima y se fosilizó con los años.

Es una especie egipcia.

¿Egipcia?

Amo, venga...

No me diga que tendremos que ir ahí...

¿a Egipto?

¿Catalina? Espera, espera.

Quédate ahí.

No te muevas. ¿Qué pasa?

¿Y esto? La he hecho para ti.

¿Si mi cumpleaños no es hasta mayo?

¿Por qué? Anda, ven. Siéntate.

¿Sabes lo que has hecho?

No le has salvado la vida al pollero.

Le has salvado la vida al rey.

Y no te han hecho ningún monumento. Pues yo te he hecho una tarta.

Así que... Venga. No tenías que molestarte.

Venga.

A ver...

Mmm.

Al final el inglés se ha portado.

Le ha salvado la vida a tu rey por ti.

¿Qué más prueba de amor quieres?

(Tintineo)

Madre de la... ¿Qué tripa se le ha roto?

(GRITA) ¡Voy!

¡Señora!

Sigue porque no sé lo que tardaré.

No me esperes.

(LEE) "Gracias por lo que has hecho,

sé que te has arriesgado mucho...

y..."

(GIME)

(Música inquietante)

"Querido Gonzalo, te escribo porque no me atrevo a decírtelo.

Me voy con Patrick a empezar una nueva vida".

¿Se ha ido con el inglés?

Encontraré el cadáver de la hija del conde

y cuando lo haga, sus cabezas rodarán por la plaza.

Buscaré un cura, nos casaremos en este castillo.

-La madre que me parió. ¿No tiene un enemigo normal?

No he conocido a una contorsionista...

Subía una pierna, la retorcía, subía otra y se le veía...

Nos hacemos una idea.

Sácame de aquí.

(GRITA) ¡Socorro! ¿Qué hace usted aquí?

Pare inmediatamente.

-Moriré afrentando lo que me espera.

(Grito)

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  • T5 - Capítulo 65

Águila Roja - T5 - Capítulo 65

24 oct 2013

Águila Roja y Sátur descubren que la llave encontrada en la boca del diablo tiene una inscripción que les conduce a la fuente de la verdad. Allí, caerán en una siniestra trampa.

Tras los últimos conflictos entre España e Inglaterra, Felipe IV es consciente de que el reino no puede asumir otra guerra. El Rey decide organizar unas justas de 'la concordia' para calmar los ánimos entre los dos países. 

Durante la estancia de la comitiva inglesa en la villa, Margarita conoce a un galante capitán que comenzará a cortejarla. El pretendiente de Margarita luchará en las justas contra Gonzalo, a quién Sátur ha apuntado como representante del pueblo.

Mientras, el Comisario investiga la misteriosa desaparición de una joven noble. Sagrario y Jacobo fueron los últimos que la vieron con vida.

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