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2003992
No recomendado para menores de 12 años
Transcripción completa

¿Quién eres, qué buscas? ¡Soy yo, he vuelto!

-El Rey de Inglaterra viaja a Portugal

para casarse con la infanta Catalina.

-Debemos matarlo en alta mar.

-Será alguien de mi confianza.

-Recapitulemos.

Estos Srs. ¿qué hacían aquí y quiénes eran?

Fin de la recapitulación.

(GRITA) Sátur.

¡Le ha visto la cara!

-El Duque de Izaga viene con su hija.

Lo quiero todo perfecto.

Es muy importante para el futuro de mi hijo.

No puedo matar a un inocente. Amo.

Si le ha delatado, Ud. y su familia están muertos.

¡Sé cuánto vale mi cabeza!

Iréis a Cádiz con el cuadro. Cuando seáis interceptado,

subiréis a bordo y eliminaréis al Rey Carlos.

No tengo alma de mártir.

Perdone. ¡Suéltame!

-Dáselo a tu padre.

(ELLA GIME)

"Sé quién eres".

"A las 7 en el bosque del centeno".

Nuño no tiene nada que ofrecerme.

Puede que yo sí.

¡Estoy aquí! ¡Soy yo! ¡Vamos! ¡Muéstrate!

Mi hija, tienes que encontrarla.

Ayúdame.

¿Qué tiene que ver el Rey? Quiso que fuera su amante.

Estás acusando a Su Majestad de secuestro.

Me complace anunciar el enlace de Carolina de Izaga

con Nuño de Santillana y Guzmán.

Entre prófugo y muerto,

elija prófugo.

-Sabemos vuestras intenciones de atentar contra nuestro Rey.

-¿Osáis injuriar mi nombre?

-Cuando tengamos pruebas,

Inglaterra declarará la guerra a las Españas.

-¡No!

Son soldados ingleses.

Me envía tu padre.

¡No, amo! ¡Sátur!

¡Suelta el cuchillo!

¿Quién eres? Es una amiga.

Hice todo lo posible. ¡Mientes!

-Te he "delatao".

-¡No! (DISPARO)

Haré hueco en mi alcoba.

(LEE) "Siempre finolis".

"Semper fidelis". En latín es "siempre fiel".

No se que pasó ni quien tiene los documentos.

Es un enigma.

¿Qué significa?

(Música de intriga)

(Pájaros)

(Música de acción)

-¡Amo!

¡Aquí, aquí!

Lo tengo.

Aquí está.

(TOSE)

¿Ahí van las respuestas?

Todas o casi todas.

Hay enigmas sin resolver, juegos de palabras...

Un valor incalculable.

Ya lo devolveré al Monasterio del Colegio Imperial.

Ahí es donde tiene que estar.

¿Me permite, puedo?

Claro.

¡Cómo pesa!

Los enigmas, cómo pesan.

Dios, nos han "timao".

¡Aquí "namás" hay garabatos!

Sátur, es árabe. El libro está en varios idiomas.

Hay partes en árabe, latín, sánscrito.

Ah.

(TOSE) Si no fuera por el tesoro y por su madre,

les iban a dar a por saco a los "templaos".

Que digo yo que...

¿No huele a chamusquina?

Viene de ahí, Sátur.

(Música de suspense)

¿Qué ha "pasao"?

¿Qué ha "pasao", amo?

Pudo haber sido un rayo.

Está el cielo "despejao".

-Hace días que no hay tormenta.

-¿Qué mira?

No conozco a un animal tan grande.

Yo tampoco.

(Roce de la hoja)

(Sintonía Águila Roja)

-Estarán para comérselos ¿verdad?

Tela de calidad ¿eh? Esas criaturas se merecen lo mejor.

Como nosotros, los más favorecidos. -Con el escudo de los Santillana.

Para que no olviden quién les ayudó.

-¿Un thé, Sra. Condesa? -Gracias,

le he dicho que tengo prisa.

-Estará hasta arriba con la cena benéfica del sábado.

¿Acudirá la Reina, no?

¿Y cree usted...

que habría un hueco para nosotros?

-Nos haría ilusión. -Sí.

A la asociación no solo entra quien tiene dinero.

Hay que tener clase y Uds. no la tendrán

aunque diesen toda su fortuna.

-Señora, no le consiento que nos hable así.

-¿A quién engaña?

Todos saben de dónde viene.

-Si hasta hace nada era Ud.

una fulana.

(Música de violín)

Buenas tardes.

(SAGRARIO SOLLOZA)

Señora,

¿qué hacemos con los trajes?

¡Quemadlos!

(RESPIRA FUERTE)

-Madre...

Dios.

Le ha dicho puta en su cara.

Los guardaré para la parroquia.

Seguro que los aprovechan.

(Música de intriga)

¡Dios mío, troncos "quemaos"!

¡"Pisás" enormes como castillos!

No saquemos conclusiones precipitadas.

-¿Precipitadas? !Mire el árbol!

Es como si lo hubiera quemado una lengua de fuego.

Pero es imposible.

Lo que nos faltaba,

un dragón.

Vámonos cagando virutas.

-¿Adónde va?

¡Que puede estar el bicho por ahí!

¡Se lo pido por su madre, vamos!

¡Amo!

(Grito)

¡Amo!

¡Amo, por Dios! ¡Amo!

¡Amo!

¡Amo!

¡Amo!

-Perdone, ¿qué pone ahí?

-No se entiende la letra. -La herrería está en venta.

-¿La venden?

-Sí, eso pone.

-Mierda.

-Cipri.

¿Has visto?

Venden la posada. -Sí, ya.

-¿Hacemos una colecta?

-La gente no tiene donde caerse muerta.

¿Les voy a quitar yo el poco pan que tienen?

(Pasos)

-Comisario.

¿Qué ocurre?

-Estaba en el bosque. ¿Cómo ha muerto?

-No sé, señor.

No tiene heridas. Tampoco parece que le hayan atacado.

(Murmullos)

Es Fermín, el de la tahona.

Ha muerto de miedo.

(Pájaros)

(Música de suspense)

-¡Eh! ¿Hay alguien?

¡Eh!

¿Hay alguien?

-Por favor, ayuda.

¡Necesito ayuda!

-Mi amo se ha caído y no despierta.

-¡Amir!

(HABLA EN ÁRABE)

¿Herida de arma blanca? ¿O de bala? -No, ha sido un golpe fuerte.

(RESPIRA)

Amo, ¿cómo está?

-Creía que no se despertaba.

(SE QUEJA)

Estoy bien, Sátur. Sí.

-Soy Eva de Almeida, la dueña de la casa.

Siento si le causamos alguna molestia.

No, solemos estar tranquilos aquí. No viene mal un poco de emoción.

-La culpa es mía.

He "entrao" pegando voces como un verraco.

No habré molestado a su señor esposo. -No, es mi criado.

-Como lo he visto tan elegante.

-¿Y usted es?

Gonzalo de Montalvo, soy maestro en la villa.

Íbamos a casa cuando el accidente.

Me disculpo, tenemos que seguir nuestro camino.

No la molestamos más. Sátur.

Espere.

¿Mejor así? ¡Ah!

Sí. ¿Sí?

¿Dónde lo ha aprendido?

Creo que no puede cabalgar.

Ese hombro necesita reposo. Pueden quedarse, tengo sitio.

No, nos vamos. Sí, nos quedamos.

-La señora tiene razón, amo.

Se ha pegado un costalazo de muerte. Nos quedamos.

Está bien. Saldremos al amanecer.

No se arrepentirán. Amir es un excelente cocinero.

Amir.

¡Ayuda!

¡Que me quemo! -¡Voy, voy!

¡Que se me cae, corre! -Dame, dame. ¡Ay!

-¡Dios, cómo pesa!

¿Y esta pulsera? Dámela.

¿La has "robao"?

Es de la Condesa de Abrantes. Estaba en el salón.

Dásela a la Sra. Sagrario y que se la devuelva.

Catalina, esa pulsera te quema en las manos.

Devuélvela. No.

¿Has perdido la cabeza o qué?

Esa tiene las joyas a espuertas, no se dará cuenta.

Qué tiene una dedicatoria, mira: "Siempre tuyo".

Tendrá un significado especial para ella.

Por menos te pueden ahorcar.

¡Nadie tiene que saberlo, la puede haber perdido!

Yo no te entiendo.

Nunca has hecho algo así.

Tienes techo y comida. ¿Qué más necesitas?

La vida no es comer y dormir.

Tienes que devolverla.

No te la juegues por una pulsera.

Tienes razón.

(Llaves)

(Música de suspense)

(Música oriental)

-Madre mía, amo. ¡Esta casa no se acaba nunca!

Cuatro veces me he perdido ya.

En cuanto encontremos el tesoro, nos vamos a hacer una como esta.

La decoración la cambiamos.

¿Quién es el gordito este?

Es Buda,

una figura religiosa hindú. Ah.

No es por nada pero,

a "toa" la gente rara nos la entoncontramos nosotros.

Uno tiende a pensar que los demás son como él.

Amo, venga.

Ese criado con "toa" la cabeza vendada.

La señora viviendo sola en mitad del bosque.

(BALBUCEA) Rodeada de cosas rarísimas.

Venga "pa quí". ¿Qué es esto?

Es un astrolabio. ¿Eh?

Sirve para navegar.

¡Sátur!

Sátur.

Gracias por cuidar de mí.

Por cierto,

¿cómo me cambiaste de ropa? (RIE)

Mi buena sudada me pegué, no se crea.

Una cosa le digo.

No se preocupe, el traje lo tengo a buen recaudo.

"Escondio".

-Un traje de arpillera, se merecía esa mujer.

Si vistes a los pobres de ricos, ya no parecen pobres ni nada.

-Nadie llama fulana a una actriz que estrenó un Calderón de la Barca

en el Corral de Almagro. ¡Nadie!

-Madre, no se obsesione.

Que esto no nos afecte.

Estamos por encima de esa benefactora santurrona.

¿Qué hace a estas horas con esos pelos?

Señora, está la peinadora de la Condesa de Abrantes.

-Que pase.

-¿Me ha mandado a llamar, señora?

-Te estaba esperando. Péiname.

-Mi señora no me permite que trabaje en otras casas.

-Te pagaré tres veces por peinarme una sola vez.

(Música de suspense)

¿Nos puedes dejar solas, hijo?

Péiname como a la condesa. Me gusta su estilo.

No irá peinada igual para hacer obras pías

que para ir de fiesta. (RIE)

-La condesa no va a fiestas.

-Pero...

Aparte de actos de caridad hará otras cosas.

¿Qué le gusta a la condesa?

¿Salir de compras?

¿Jugar a los naipes?

¿Beber?

-Lo siento señora, no sé nada.

-¿Quieres un estuche nuevo de afeites?

Son esmeraldas.

Pueden ser sólo para ti.

-La condesa tiene un amante.

El duque de Uceda.

-¿Necesitan algo más?

No, está todo perfecto.

Gracias por su hospitalidad.

Siempre dando las gracias.

Tu cena está en tu alcoba. Amir te acompañará.

-¿Tengo una alcoba "pa" mí?

-Así es. -¿Con una cama de verdad?

(RIEN)

Con permiso amo, esto tengo que verlo con mis ojos.

-"Las mil y una noches"

Una elección interesante para conciliar el sueño.

Me ha costado decidirme.

Su biblioteca es muy extensa.

¿Qué le sorprende?

¿Que sea de una mujer o que sea extensa?

Me sorprende tanta variedad.

Hay libros persas, indios...

Casi todos de viajes. Sí.

Mi padre era comerciante veneciano.

Hacía la ruta desde Oriente hasta la India.

Me llevaba en todos sus viajes.

Desde pequeña.

No es muy normal embarcar a una hija en estos viajes,

con tantos peligros. -Bueno,

después de viajar tanto

no sé qué es normal y qué no.

Sí sé que prefiero ver la puesta de sol en Bombay

que aprender a bordar. (RIE)

Bombay.

Desde el puerto se ve la fortaleza de Bassein.

Murió mucha gente al asaltarla los portugueses.

Un maestro de escuela en India tampoco es muy habitual.

No solo tú vas a tener sorpresas.

Si necesita recomendación, pregunte.

Le dejo cenar.

Y no me dé las gracias.

(Música de suspense)

-¿Cómo ha sido?

-Lo encontraron muerto en su cama, Majestad.

-Esta es su venganza por el intento de asesinato contra su Rey.

-Os acompañamos en vuestro dolor.

El General era un hombre de honor y un valiente.

-Era más que eso. Era mi amigo.

Y por eso le han matado.

-Desgraciadamente, nunca se podrá demostrar.

Debemos ser cautos, Majestad.

-¿Tenemos dinero para declararle la guerra a Inglaterra?

-Majestad,

nuestras arcas no están preparadas para semejante dispendio.

-Soy Felipe el Grande, el Rey Planeta. ¡Busque ese dinero!

(Pasos)

-Majestad, debo cumplir con mis deberes religiosos.

-Seguiremos en la Sala del Trono.

Quiero saber en qué se gasta hasta el último doblón del Imperio.

-Siempre de mal humor cuando habla de dinero.

¿Empezamos, Eminencia?

-Cuando lo deseéis, señora.

-Eminencia, quiero confesarme.

He pecado de pensamiento y obra.

-¡Ah!

Ese es un hecho muy grave, Majestad.

Tendré que obligaros a hacer una severa penitencia.

-Lo merezco.

A ser posible, me gustaría saldar esa deuda cuanto antes.

-Hay una pequeña posada cruzando el Bosque de los Negrales.

Estará a nuestra disposición esta noche.

-Allí estaré.

(Aullidos y grillos)

-Este es el tipo de huella que había en el bosque.

¿Qué tipo de animal es este?

Empieza a correrse la voz entre los campesinos,

de que puede ser un dragón. ¿Dragón?

Lo crea un hombre en sus cabales. Solo existen en las leyendas.

Había troncos quemados, ahora huellas,

y el hombre que murió... Se le paró el corazón.

No se lo comió ninguna bestia, que yo sepa.

No, señor.

Muy manso me parece ese dragón.

¡Volved al bosque!

¡Y matad a esa cosa, sea lo que sea!

Señor, ¿volver ahora, de noche?

¿Te atreves a desobedecerme?

No, señor... ¡Al potro de tortura!

¡Comisario, es de los nuestros! Ya me habéis oído.

¡La tortuga! ¡No, señor, por favor!

(GRITA)

Ponedle el yunque encima.

No por favor, señor. ¡No!

¡Llenadlo de peso hasta reventar! ¡Sr. no, no!

Así entenderéis lo que sufren esos animales.

¡Vamos! ¡Vamos!

¡Ya habéis oído!

-¡No, señor, por favor! ¡No lo hagáis, por favor!

No, por favor.

(SUPLICA)

(GRITA Y LLORA)

(GRITA)

(Bloque de piedra)

(Música de intriga)

(RESPIRA ENTRECORTADO)

Las tortugas tienen un caparazón duro.

Pero por dentro son como nosotros: blandas.

Id al bosque ahora mismo.

¿Le tenéis más miedo al dragón o a mí?

Lo siento. No, la culpa es mía.

No se debe entrar así en la alcobas ajenas.

¿Estás bien?

Sí, ha sido una pesadilla.

Tienes fiebre.

No, a veces las preocupaciones te juegan malas pasadas.

¿Qué preocupaciones tiene un maestro de escuela?

(NERVIOSO) Las de un hombre corriente.

Tú no eres un hombre corriente.

(Música oriental)

(Pájaros)

-Dímelo con palabras duras, madre.

Esa condesa se despachó a gusto en nuestro palacio.

Las más pías son las más busconas.

Madre, ¡la última!

-No hasta la comida.

-Señora, está aquí la condesa de Abrantes.

-Pero si todavía no le ha enviado la carta.

-Necesito hablar con usted.

-Sí que tiene la lengua larga su peinadora.

¿Ya han hablado?

-¿Pero qué dice?

Ayer perdí una pulsera de oro en su palacio.

¿La han encontrado?

-Es la primera noticia que tengo. -Seguro que la perdí aquí.

Necesito recuperarla.

-Primero me llama fulana y ahora me acusa de ladrona.

-Yo no la estoy acusando de nada, solo quiero que me la devuelva.

-Yo no quiero nada suyo.

Puedo tener todas la joyas que se me antojen.

-Por favor, necesito encontrar esa pulsera.

Tiene un gran valor sentimental para mí.

-¡Ah¡ Quizá es un regalo de alguien muy cercano.

¿De su marido?

¿O tal vez de duque de Uceda?

-Esa pulsera tiene una inscripción que me compromete.

Necesito recuperarla como sea.

-No se preocupe, yo la encontraré.

Y usted,

vaya buscando un sitio para mi hijo y para mí,

cerca de la Reina en la cena del sábado.

-Una jugada maestra, madre. ¿Dónde tiene la pulsera?

-Ese es el único cabo suelto, hijo.

-Algún criado se la ha quedado, son todos unos ladrones.

-Te aseguro que si alguien la ha cogido,

la va a devolver.

(Herrería y gente hablando)

-¡Buen día!

¡Y buen género! ¡Ya te lo pagaré!

(SUSURRA) -Oiga.

(VOZ TEMBLOROSA)Me han dicho que está en venta la posada.

-¿Tiene dinero?

-Dinero, no. -¿Entonces?

No tenemos nada de qué hablar. Ya tengo a otros compradores.

-Oiga, por favor. Escúcheme.

Es muy importante, solo un momento. -Está bien.

¡Habla!

-Tengo algo que le interesa. (SUSURRA) Una joya muy valiosa.

Por verla no pierde nada, ¿no?

-Está bien, pero sólo hasta esta tarde.

No puedo perder más tiempo.

-No se va a arrepentir, gracias.

(Música de suspense)

-¡No, por favor! ¡No le hagan daño a mi hijo!

Su Majestad exige un esfuerzo, para financiar sus ejércitos.

Estáis todos obligados

a contribuir en ese nuevo impuesto.

¿Os ha quedado claro?

¡Comisario!

¿Te niegas a pagar?

Señor, no tenemos ni para comer.

No me importan tus miserias. Paga.

(GRITA Y LLORA)

¿Está sano?

Entonces le quitaremos los ojos. ¡No!

¡No, por favor! ¡No tenemos dinero!

Por eso os voy a hacer un favor.

(GRITAN)

Un muchacho ciego dará más lástima cuando pidáis.

¡Comisario! La Reina.

Señor.

¿Qué ha ocurrido?

Su carruaje está en el bosque de los Negrales.

Completamente calcinado. ¿Y ella?

(BALBUCEA) La hemos buscado, pero ha desaparecido.

Explícate de una vez. ¿Cómo que ha desaparecido?

¿Y su guardia?

-Había cadáveres junto al carruaje. Los habían quemado vivos.

¿Había huellas?

Por todas partes, señor.

Señor, ¿cree que esa cosa se ha podido llevar a la Reina?

Coge a tus hombres y volved al bosque. Seguid buscando.

Voy al Palacio Real a dar la noticia.

(Música oriental)

-Hola. Hola.

Tienes mejor cara esta mañana. Sí.

Sudar es el mejor remedio para la fiebre.

Sí, una cura antiquísima.

¿Qué tal tu hombro?

Ya ni me acuerdo.

Ni se te ocurra darme las gracias.

Tengo hambre, ¿desayunamos?

Debo irme ya.

¿Ya?

Está bien, como quieras.

(SUSPIRA)

-Amo, que...

-Buenos días. Buenos días, Sátur

Buenos días.

(Puerta)

(BALBUCEA) -Amo, pero ¿qué ha "pasao" aquí?

Creo que está claro.

Ay, Virgen Santa, ¡qué alegría me da usted!

Que se me saltan las lágrimas.

¡Ay, Dios! Me fallan las piernas, parece que he culminado yo mismo.

Déjeme un sitio.

No hay para tanto.

¿No hay para tanto?

Que llevo tiempo a su servicio. Esto es lo mejor que nos ha "pasao".

Y cuénteme. Pero...

Cómo fue la aproximación,

que no me he "enterao".

Tenía una pesadilla y ella ha venido a mi alcoba. Ya está.

¡Bueno!

Noche completa, imagino.

A la muchacha se le veía... "relajá".

Cuente, cuente.

¿Cómo que cuente? ¡Cuente!

No te explicaré los detalles.

¿No me va a dar explicaciones? No.

¡Que llevo años esperando!

¿Y ahora Ud. se ahorra detalles?

Tenemos que irnos.

¡Ay!

¿Se da cuenta que se abre una era nueva ante Ud.?

Ya lo verá.

Va a ser un no parar.

Una vez que uno empieza... (RIE)

Si le duele o le escuece es normal después de tanto...

trajín.

Tengo un ungüento que ni mano de santo.

Tú y tus ungüentos.

Ve preparando las cosas, haz algo. No...

¡Venga, vamos!

(RÍE) ¡Pájaro!

-¿Qué normas nos enseñará la señora, hemos hecho algo mal?

Tú tranquila, Marta.

Quiere que las visitas vean lo amaestrados que nos tiene.

(Tacones)

¿Qué hacéis todos aquí? ¿Qué pasa?

-La señora nos quiere enseñar normas de protocolo

para cuando vengan invitados. -¡Ah!

Ella sabe de protocolo lo mismo que yo de latín.

(RÍEN)

(Tacones)

(Roce de ármas contra el traje)

¿Qué está pasando?

-Empezad por esta misma. -¿Qué?

Señora, ¿qué me van a hacer?

¿Qué me van ha hacer? ¡No he hecho nada!

(SUPLICA)

-Catalina.

(LLORA)

-No, por favor. (ELLA SUPLICA)

(GRITA)

-Cien latigazos. (ELLA LLORA)

-Alguno de vosotros ha robado una pulsera de oro.

Pero la va a devolver. (ELLA LLORA)

Venga, que no tenemos todo el día. -¡No!

-¡Señora!

(ELLA GRITA Y LLORA)

-Un momento.

Parece que tenemos a la culpable.

¿Cogiste tu la pulsera? No somos unos ladrones, Señora.

Juro que revisararemos el palacio hasta encontrarla.

Va a recuperar esa pulsera.

Le doy mi palabra de honor.

Esta tarde quiero la pulsera.

Si no, serás la primera en morir en la horca.

Por ladrona.

-¿Qué hace, amo?

Tenemos mucho trabajo atrasado.

¿Pero qué trabajo? ¡Que hoy es fiesta nacional!

Si me dan ganas hasta de engalanar las calles.

Anda, deje eso.

Le encargaré un cochinillo, debe estar hambriento.

Sátur, ya hemos perdido mucho tiempo.

Bueno...

Unos más que otros...

Perder el tiempo era lo que hacía antes, estaba en la inopia.

¿Y ahora qué pasa?

Nada, que...

Que huele a hembra que tira "pa" tras.

¡Sátur! El enigma. ¿Recuerdas?

Sí, sí, sí.

Ahora lo veo clarísimo, amo.

Todo lo que se mueve, es movido por otro.

¡La mujer! ¿Eh, amo?

Y no se ha dado cuenta, con la noche que ha pasado.

Hay que ir al bosque también

y saber de donde salió el grito que asustó al caballo.

Lo que usted diga. Ya que estamos, que sea a lo grande, ¿eh?

Los misterios, "asín". A pares.

-Padre.

¿Dónde estábais?

Alonso. Me caí del caballo y tuvimos que hacer noche en el bosque.

No te preocupes, estoy bien.

¿Qué pasa, hijo? -Nada, estás raro.

Tienes la cara como más... Más relajada.

-Sí, sí.

Estoy igual que siempre. Bueno, igual igual... tampoco.

Tiene razón el chiquillo. (RÍEN)

¡Gonzalo!

Cipri. ¡Gonzalo!

-Tranquilo, tranquilo. Cipriano, estamos muy relajados.

-Gonzalo, es la reina. Ha desaparecido.

-¿Cómo? -No saben donde está.

Sus guardias estaban quemados en el bosque.

(MUJER LLORA)

-No te hice caso.

Voy a entregarme.

Le voy a decir que yo fui la ladrona. Catalina, si lo haces te ahorcará.

Y si no te matarán a ti. Y eso no lo voy a consentir.

Es tu vida y la mía. Yo tengo que pagar por esto.

Escúchame.

Dame la pulsera. Diremos que estaba en el jardín o donde sea.

¿Y quién la devuelve?

La dejamos en una zona visible para que la encuentre.

¿Y crees ella se conformará?

Hay que intentar de todo antes de rendirse.

Tú dame la pulsera, se la haré llegar de cualquier manera.

Que no.

Dámela y no perdamos más tiempo.

¿Dónde la tienes?

¿Dónde?

¿Qué pasa? Han forzado la cerradura.

Te juro que la dejé ahí (SOLLOZA).

-"Quemaos", amo, "calcinaos". Lo sé.

¿Y las huellas? Eran gigantescas, ¡Yo las vi con mis ojos!

Sátur, los dragones no existen.

Quimeras, gárgolas, grifos, dragones:

seres mitológicos que se forjaron con la leyenda y la ignorancia.

¡Ya me dirá Ud. qué ha pasado en ese bosque!

¿Alguna explicación de las suyas? Todavía no.

¿Entonces qué pelotas ha "pasao"?

¡Qué se han "llevao" a nuestra reina!

¡A la reina del Imperio Español!

Vamos a encontrarla.

¿Y si yo tengo razón?

¿Dónde está el traje? Escúcheme, por Dios.

Que si es lo que yo creo, una catana no será suficiente.

¡Qué lo va a achicharrar! No te preocupes.

Prepara los caballos

y dame el traje. Pero ¡escúchemeamo!

¡La reina tiene a "to" un ejército buscándola!

En esta ocasión no se trata de un huérfano

ni de una víctima inocente. No hace falta que vaya.

Voy a descubrir qué pasa.

Confía en mí.

Aquí tiene.

Ay Dios, ¿qué he hecho?

¿Qué pasa?

El traje suyo de Águila Roja,

que le quité cuando estaba "herio". ¿Sí, qué?

-Me lo he dejado en casa de la señora esa, la tal Eva.

-¡Oh!

-"Puedo darle pruebas concluyentes

de lo que estoy diciendo, señor".

(Puerta)

-¿Interrumpo? -No, no. ¿Quieres algo?

-Hablar contigo. Llevas dos días sin aparecer por palacio.

-Estaba cabalgando.

-¿Desde por la mañana temprano hasta el anochecer?

Nuño, me estás evitando.

Sé que lo del otro día no estuvo bien,

pero no demos más importancia a las cosas de la que tienen.

-Para mí un beso es algo importante, Irene.

-Bórralo de tu mente, por favor.

Hagamos como si nada.

Se me hace grande el palacio como para que pases los días fuera.

-Lo siento.

Pero no puedo olvidarlo.

(Pasos)

¿Ocurre algo?

Estaba hablando con Nuño.

Irene querida,

no salgas de palacio, pase lo que pase.

¿Por qué? ¿Ocurre algo? ¿Es por la reina?

Obedece.

¿Cuidarás de ella, Nuño? -No necesito que nadie me cuide.

-Quiero salvar a la reina. ¡No!

No te separes de ella ni un momento.

(Música de intriga)

(Pájaros)

¡Amo!

¿Qué?

Mientras me cuelo por detrás, y cojo el traje,

usted puede entretenerla (RÍE).

Rememorando la velada, deteniéndose en los detalles más...

agradables, seduciéndola con una sonrisa pícara.

O sea, dándole carrete, ya me entiende.

No, Sátur, entraré yo. ¡Qué no!

Que usted tiene cosas que hablar con ella.

Yo sé dónde está el arcón.

Eso suponiendo que aún esté.

Ay Dios mío. ¿Y si lo han "encontrao"?

Si lo han encontrado lo sabremos enseguida. Está bien, entra tú.

(Música de suspense)

¡Gonzalo! ¡Qué agradable sorpresa!

¿Qué te trae por aquí?

Venía a darte las gracias, de nuevo, por tu ayuda.

Creí que había quedado claro que lo hice con mucho gusto.

"El libro de las maravillas del mundo", de Marco Polo.

Vi que faltaba en tu biblioteca.

-Así es. Gracias (RESPIRA FUERTE).

Bueno, si no quieres otra cosa, tengo que irme.

Espera, no te pierdas el pasaje del Japón. El mejor.

-Lo siento, Gonzalo, estoy ocupada. No te puedo atender.

Eva, ¿estás bien?

¡Sí! No es nada, estaba ayudando a Amir a matar a un ave para la cena.

Veo que tienes compañía.

Thomas, querido.

Gonzalo, el maestro de la villa. Ha venido a traerme este libro.

-(Acento inglés) Encantado. -Gonzalo ya se iba.

Sí, tengo algo de prisa.

Además, aquí ya no hago nada. Adiós, Eva.

Majestad.

Todavía no la ha han encontrado.

-¿Qué hacía la reina saliendo de palacio a plena noche,

y sin apenas escolta?

-¿Cómo podría yo saberlo?

Mi relación con la reina es de carácter estrictamente religioso.

-Por eso mismo. Vos sois su confesor.

¿Adónde iba? ¿Se veía con alguien?

-Vuestra esposa es una cristiana ejemplar.

Una mujer discreta y virtuosa, pero eso vos ya lo sabéis.

-Cardenal, sé que no sois un hombre propenso a habladurías.

¿Qué ocurre en ese bosque?

-En ocasiones, nuestro Señor nos pide pruebas que no podemos entender.

-Sin sermones, cardenal.

-En mi humilde opinión,

todos los indicios conducen a que en ese bosque hay algo...

sobrenatural.

-Me espera a mí.

Debo ser yo quien lo mate.

-No creo que sea una buena idea. Es sumamente peligroso.

-¿No fue San Jorge el que mató a un dragón?

Vos debéis saberlo.

Fue un santo.

Perteneció a mi abuelo Felipe II.

Y este se la cedió a mi padre.

Reyes valientes que forjaron un imperio donde no se ponía el sol.

-Majestad, os aconsejo que no vayáis.

Sois hombre de gran responsabilidad.

No olvidéis que el Imperio descansa sobre vuestros hombros.

Si os ocurriera algo... -Ese es el papel de un Rey.

Por algo Dios me eligió.

-Amo, por Dios, no vaya, por Dios se lo pido.

Que la lucha del dragón contra el águila no es igualitaria.

Que si le echa el aliento lo deja "chamuscao".

Que los dragones no existen. ¿Cómo que no existen?

Eran representaciones del mal en la Edad Media.

¿Y ese santo que aparece en los ventanales de las iglesias?

San Jorge. ¡Ese!

A ese le he visto clavando una lanza en el gaznate del dragón.

Eso sólo es un símbolo. No, amo, un símbolo es...

un escudo, una bandera.

No una bestia más grande que la catedral de Burgos.

Anda, traeme la catana. Amo...

Amo, por Dios, no vaya. Se lo pido por mi santa madre.

Por una vez se lo pido.

Sátur, me juego la vida todos los días.

¡Sí! ¡Pero sabe contra qué lucha!

Que en ese bosque hay algo que es...

¿cómo diría yo? Que es sobrehumano.

Por muy Águila Roja que sea,

estoy seguro que tiene miedo de entrar ahí.

Pues claro que tengo miedo.

Yo a Ud. no le entiendo. No acabo de entenderle.

Sólo hay una forma de superar el miedo,

y es enfrentándote a él.

¿Pero que no me escucha?

¡Qué no sabe que se va a encontrar allí!

Y si no voy, nunca lo averiguaré.

Prefiero saber que hay en ese bosque a permanecer en la ignorancia.

Entiendo que no quieras acompañarme, Sátur.

(Graznido)

(Relinche)

¿Habéis buscado en el valle?

He revisado cada cueva y cada palmo sin éxito, eminencia.

Me sorprende encontrarlo aquí.

¿El intermediario de las altas instancias no tiene privilegios?

-Todos apreciamos a la reina. Ud. sólo se aprecia a sí mismo.

El que la encuentre será un héroe.

El pintor de la corte inmortalizará ese momento:

el Rey, la reina, el dragón y el cardenal Mendoza.

Ya veo, una estampa realmente bucólica.

Bucólica o no, las puertas del Vaticano se abrirán para mí.

Informadme de inmediato en cuanto sepáis algo.

Eminencia.

¡Ya! (Relinche)

(Relinche)

-Majestad, ¿y la Guardia Real?

-He venido solo.

-Esa es una imprudencia a todas luces innecesaria.

-Si ha llegado mi hora,

prefiero que se me recuerde por mi valentía, no por mis pecados.

-Majestad, no vayáis.

¡No os vayáis, Majestad!

(Música de suspense)

(Campanadas)

-Ya es la hora.

-Nos van a matar, nos van a matar a todos.

¿Quién ha cogido esa pulsera?

Tú le prometiste a la señora que la encontrarías.

Vamos, sé que uno de vosotros la tiene.

Que la devuelva ahora mismo.

¿Cómo te atreves a acusarnos?

¿Y si eres tú la ladrona?

-La pulsera estaba encima de esa alacena. Yo la puse ahí.

-Yo fui quien la cogió.

-¿Tú? -Ladrona.

Por tu culpa vamos a morir todos.

Quieta, quieta.

-Déjala, es lo menos que me merezco.

De nada te va a servir matarla a golpes. Ven aquí.

-Digamos a la señora quién fue la ladrona.

¿Ah, sí? ¿Y de qué os va a servir?

La señora quiere la pulsera y no la tenemos.

¿Quién la cogió?

¿Eh? ¡Vamos!

¿Quién la tiene? De nada servirá cuando estemos todos muertos.

¿Adónde vas?

-A pagar por lo que he hecho.

(GRITA Y LLORA) -¡Ayuda¡

¡Ayuda, por favor!

-Mariana.

-(LLORA) Felipe, Felipe, ¿eres tú?

Felipe, Felipe, ¿eres tú?

-Mariana.

(SOLLOZA) -Felipe, ¿eres tú? -Sí.

-Tranquila.

Ya estoy aquí. Estás a salvo, ¿eh?

Tranquila.

-No pasa nada.

(Relinche)

¡Ya! (RELINCHA)

¡Eh!

(Música de acción)

(Gritos de pelea)

(Gatillazo)

¿Quién te envía?

-Madre, nuestro plan hace aguas.

No sé si me irrita más, que sean ladrones o tan orgullosos.

-Los sirvientes se llevan lo que no es suyo,

pero también lamen la mano de sus amos

y no me cuadra que quieran irse a la horca.

-¿Y la pulsera? Alguien la habrá cogido.

-Quizá la Condesa la perdiera en otra parte.

¡Pero es que ya la teníamos, ya la teníamos!

-Sí, pero, ya conocemos su pecadillo, así que...

quiá podamos encontrar otra manera de sacar tajada de todo esto.

-Aunque lo contemos no nos creerán.

Para la corte somos unos don nadie, por mucho título que tengamos.

-Hemos amenazado de muerte a todo el servicio para nada.

¿Ahora qué hacemos? -Llegados a este punto,

hay que tener mano firme.

(Pasos)

-Señora. -¿Por qué no estás con los demás?

-Tengo que hablar con Ud., es muy importante.

-¿Traes la pulsera?

-Entonces, no me interesa nada de lo que digas.

Aunque me supliques, no tendré miramientos con vosotros.

-(SOLLOZA) Señora, por Dios, tiene que escucharme.

-Busco al Marqués de Santillana.

-El que debe identificarse por irrumpir aquí es Ud..

-Soy el Conde de Abrantes.

He recibido un anónimo. Se acusa al Marqués de ladrón.

Ha robado a mi esposa una pulsera de oro.

-Esta nota es pura calumnia.

-¿Por qué iba a robarle si tengo lo que quiera?

Soy el Marqués de Santillana. -Quiero ver su alcoba.

En la carta pone que ahí encontraré la prueba.

-Quien ha escrito la carta, sólo quiere ensuciar nuestro nombre.

-Es una tropelía, fuera de mi habitación.

-Quiero ver su joyero. -¡Ni hablar!

Eso es un ultraje a mi intimidad. Pero bueno...

-No pienso moverme de aquí sin verlo.

-Acabemos con esto de una vez, hijo. Venga.

-Aquí tiene.

(SUSPIRA)

-No tengo ni idea de cómo ha llegado aquí.

-Ladrón.

-Mi hijo es el marqués de Santillana.

¡No le consiento que le llame así!

-¡No hay otra forma de llamar a los que roban!

¿Como se llaman quienes son engañados por sus mujeres? ¿Cornudos?

-¿Qué?

-Es un regalo del amante de su mujer. "Siempre tuyo".

-A mi mujer nadie la llama adúltera.

Exijo limpiar mi honor en un duelo.

-¿En un duelo?

-Le espero al caer el sol en el bosque del Soto.

-No, pero vamos a ver...

-Amo, ya le he dicho antes que eso es tarea mía. Que lo deje.

(EXPIRA)

Algo no encaja, Sátur.

Si tuviera Ud. a bien,

aclararme lo que ha "pasao", porque no me he "enterao".

¿Las huellas tenían que ver con el hombre que quería matar al Rey?

Supongo que secuestraron a la reina para atraer al rey.

Es que no me entero. ¿Y el dragón?

La reina estaba atada, eso no lo pudo hacer un dragón.

Pero se nos escapa algo.

Se nos escapa algo, dice.

Se nos escapa "to".

Que yo no se ni quién fue ni por qué lo hizo...

ni Cristo que los fundó.

¿Y esos hombres que aparecieron "calcinaos" en el bosque?

No lo sé.

Pero eso quiere decir que esa cosa sigue ahí fuera.

Hay una relación entre el secuestro de la reina y el ser del bosque.

Ambas cosas ocurrieron en el mismo lugar. Pero...

No sé. A lo mejor no tiene que ver una cosa con la otra.

¿Y el "embozao", qué dijo? Se suicidó.

-Cristo bendito.

Deje, deje que le limpie la herida un poco.

Ay Dios.

Mierda. ¿Y esto?

Ah, "na", esto... Un botón que encontré en el jardín, de su amiga.

Pensaba que era una moneda, pero no vale "na".

Hay unas iniciales: "M.A." ¿M.A.?

¿No se llamaba Eva?

Igual son las iniciales de algún "criao".

Marco Antonio, o algo "asín".

Quién le iba a decir que la muchacha iba a estar con un inglés.

(VOZ LEJANA) Thomas, querido.

-Con un inglés. -La reina ha desaparecido.

-Mi padre hacía la ruta de Oriente a la India.

¿Estás bien? ¡Oh, sí! No es nada.

-Que se han "llevao" a la reina. -Encantado de conocerle.

Mariana, ¡Mariana de Austria!

(SUSPIRA)

Levántate.

-El porte no lo pierdas nunca.

¿Estás preparado?

-Madre no quiero ir.

-A un duelo no se elige ir, se va y punto.

Han puesto en entredicho el honor de los Santillana.

Si no vas quedaremos marcados para siempre,

y nunca en la vida seremos nadie.

-Si me matan tampoco seré nadie, madre.

-Cógela. -Pero si yo nunca he disparado.

-Es la mejor pistola que se fabrica en las Españas.

-Puedes hacerlo.

-Madre, tengo miedo.

-Vámonos, el carruaje ya está preparado.

(Música triste)

¿Vas a alguna parte?

Nunca estoy mucho tiempo en un mismo sitio.

Venecia es preciosa en esta época del año.

No te la recomiendo. Demasiada humedad.

¿Qué es?

Un botón. Del vestido de la reina.

La tenías aquí, retenida.

Eso es lo malo de los hombres inteligentes, dais problemas.

¿Para quién trabajas, Eva? -Para el que mejor pague.

Y en este caso, los ingleses. -Están muy enfadados con tu Rey.

Querías que fuera al bosque.

Allí era un blanco fácil, pero tenía que tener una poderosa razón.

¿Por qué no un dragón? Una conocida leyenda.

La sugestión es la más poderosa de las armas,

y tu Rey es muy vanidoso, sabía que vendría.

Tu pusiste las huellas. En realidad fue Amir.

También quemó el tronco. Hizo todo lo que yo le dije

para que la leyenda cobrase vida.

Lo demás fue fácil. ¿Y la reina?

¿Cómo sabías que pasaría por ese bosque?

-No lo sabía. Fue una feliz coincidencia.

Es un desperdicio que no uses esa inteligencia para ayudar.

Tengo caprichos caros, que no se pagan con buenas intenciones.

Vas a venir conmigo.

Me temo que no. Morir decapitada no está en mis planes.

Si es necesario llevarte contra tu voluntad, lo haré.

No tienes otra opción.

Siempre hay otra opción, Gonzalo.

(GIME)

Tranquilo, no vas a morir.

Adiós Gonzalo De Montalvo.

Fue un placer.

(Música triste)

(SOLLOZA) -A lo mejor no se presentan, ¿verdad, madre?

(SOLLOZA) -¿Te acuerdas de lo que tienes que hacer?

-¡Eh, eh!

(Relinche)

-Ya están aquí.

-Madre, márchese, no quiero que me vea morir.

Cuenta diez pasos,

y dispara lo más rápido que puedas, hijo.

(Puerta)

(SOLLOZA) ¡Madre, madre!

(SOLLOZAN)

-Sal.

-Armas.

Entreguen armas.

Retírense.

Colóquense.

-¡Carguen armas!

(CARGAN)

Uno,

dos, tres,

cuatro,

cinco,

(ECO) seis, siete,

ocho,

nueve, diez.

-¡Levántate!

He dicho que te levantes.

¡Coge ese arma y levántate!

¡Coge el arma y levántate!

¡Vamos!

¡Vamos!

Cobarde. (LLORA)

-Pss, ¡amo! ¿Está Ud. mejor?

Estoy bien.

Cuando le encontré ahí "tirao", estaba más duro...

que una estatua, por eso le pregunto.

La verdad, que mala suerte tiene con las mujeres.

Ahora que se encama,

y le sale más mala que un veneno.

Debo reconocer que fue más lista que yo.

No, si no es cuestión de ser más listo.

Es la sangre, que se va a otro lado y no a la cabeza.

¿Ud. no se dio cuenta de que el criado estaba escondido?

Ni lo vi. Ve como tengo razón.

¡Se va a otro "lao", la sangre!

Ud. que oye a un pájaro a cientos de leguas de distancia...

Ahora, yo tampoco le culpo.

La mujer "tenía de to" y lo tenía bien puesto.

Como "pa" no despistarse (RÍE).

Podía haberme matado, pero no lo hizo.

Sí, eso fue un detalle.

Esa noche tuvo que estar Ud. "sembrao".

(RÍE)

Es la primera vez que al Águila Roja se le escapa alguien.

Nadie es perfecto Sátur.

Bueno, vamos a ver,

todo lo que se mueve, es movido por otro.

No, por Dios. No empecemos con esa barrila que es una tortura china.

¿Qué es lo que se mueve?

Se mueve la tierra, las personas.

¡Claro que nos movemos! ¡Nosotros más que nadie!

Estamos "to" el día de norte a sur y a veces no sabes ni dónde estamos.

¿Eh?

Eso es Sátur. El norte está en el sur.

¿Cómo?

Está al revés.

Hay que darle la vuelta.

¡Ah!

-Nos envía nuestro señor. -El Conde de Abrantes.

¿Todo bien? -Sí, nada, que se ha muerto mi padre.

-Tu has "estao" conmigo siempre. No voy a dejar que te pase nada.

-¿Nadie tiene imaginación en todo el reino para entretener a su rey?

-Voy a organizar algo grande, un espectáculo como los de antes.

-¿Habéis oído hablar del dedo de San Pedro?

¿Por qué debería interesarme? Yo pagué para que la robaran.

(GRITA) ¡No!¡No! (SUSURRA) Cállate.

-Yo venía a apuntarme a la representación.

¡Oigan no! ¿Qué hacen? ¡Suéltenme!

¡He perdido algo importante! Necesito dinero para recuperarlo.

¿Qué está pasando?

-¡Ah!

(Aplausos)

¿Dónde está la reliquia?

O te sacamos o no hay nada que hacer. -Nadie saldrá vivo.

(Gritos)

-¿Qué voy ha hacer?

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Águila Roja - T5 - Capítulo 63

10 oct 2013

Águila Roja intenta dar con la clave del enigma de la Boca del Diablo cuando sufre un accidente. Sátur socorre a su amo llevándolo a una casa cercana. Allí, Gonzalo conocerá a Eva, una misteriosa mujer por la que se sentirá inmediatamente atraído.

Mientras, Sagrario quiere ingresar en un importante círculo social formado por damas que realizan actos de caridad. Su falta de clase y distinción hace que sea rechazada, pero Sagrario, lejos de rendirse, hará todo tipo de maquinaciones para lograr su propósito. 

En el barrio, la antigua posada de Cipri está en venta. Éste sueña con comprarla y retomar su trabajo, pero no tiene dinero. Catalina intentará conseguirlo poniendo en peligro su propia vida y la del resto del servicio del palacio de Santillana.

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