www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
2004007
No recomendado para menores de 12 años
Transcripción completa

¡Margarita! Venía a traerte esto.

De Carmen y Arturo. Nos invitan a la boda.

Qué bien.

Su Santidad, el Papa Alejandro VII se encuentra cómodamente instalado

en uno de nuestros calabozos. El parecido resulta asombroso.

¿No es...? ¿El Papa? No.

No voy a ir a esa boda. A mí tampoco me apetece ir.

Acabo de ver cómo secuestraban al Papa.

-Madre, ¿ha estado usted bebiendo otra vez?

-¿Qué significa todo esto?

-Queríamos pediros una cosa. -Que seáis nuestros padrinos.

-No quiero ver ni una meretriz en la villa mientras dure

la visita del Papa.

-Si tenéis que utilizar la fuerza, hacedlo.

(GRITA) Van a matarnos...

(DISPARA)

(Gritos)

-¡Guardias!

-Alonso, se ha metido en tu casa. -¿Qué?

-Avisa los guardias... -¡Calla!

-Más te vale tener un hombre siempre cerca que te defienda.

Estás...

preciosa.

Gracias.

El amor no es envidioso,

no hace alarde,

no se alegra de la injusticia,

sino que se regocija con la verdad.

-¿Dónde estabas? -Debajo de la paja.

-Estás más guapo cuando sonríes.

-Es la primera vez que unos hombres me tratan tan bien.

-Nos ha llamado hombres.

(Gritos y disparos)

¡Gonzalo!

Es la criada que vino conmigo esta mañana.

Querían matarme a mí. Se han equivocado.

Tiene la bala dentro. Hay que sacarla.

Se la sacaremos. ¡Ah!

¿Por qué me haces esto? ¡Soy representante de Dios!

-¿Quiere acercarse al rey

vestida de monja? -El rey nos premiará.

(GRITA) ¡No! -A mí no me deja nadie,

y menos la hija de unos campesinos como tú.

-¡Padre! ¡Alonso!

(Disparo)

Muchas gracias por todo.

-¡No!

-¡Cogedlo!

No pasaré a la historia como el que mató a su Santidad.

La cristiandad necesita hombres como yo.

-Estáis a salvo, Padre.

Gracias a Dios.

-Esto no es olor a hombre.

¡Esto es necesidad de agua!

¿Quién es y qué buscas en mi casa? Amo, soy yo, que he vuelto.

¡Sátur! Sí... (RÍE)

Perdona, creía que eras un ladrón. No, amo, no, culpa mía.

Como es tan tarde creí que estaban durmiendo.

Qué alegría de volver a verle.

¡Le he echado en falta!

Yo también, Sátur. ¿Y el viaje qué tal?

¿Cómo has dejado a esa pobre gente? Les he dejado en Castroculo,

entre montañas y caminos de cabras.

Allí no les van a encontrar, estarán a salvo.

Ahora me queda ocuparme de Estuarda y de Gabi.

Están bien, ya los verás. Sí...

Esto te hacía falta...

Si no le importa... Me disponía a hacerme un polaco.

¿Un qué? Un polaco:

pies, huevos y sobaco.

Sigue, sigue. No quería interrumpirte.

Mirar de reojo para comparar es curiosidad, pero...

mantener la mirada ya es vicio. No, Sátur, que...

Tienes... ¿Qué tengo?

No, que tienes ahí una pústula. ¿Una pústula?

-He escuchado un ruido y... ¡Sátur!

¿Qué haces así? No pasa nada, Cipri.

¿Estás bien?

Un poco incómodo sí que estoy. ¿Ustedes cómo están?

Sátur, podría ser la peste. ¿Peste? ¿Tiene peste?

-¡Qué no! No es la peste, no es ninguna enfermedad,

es una rozadura del calzón.

Tengo uno ahí al lado del ojete que en cualquier momento echa a hablar.

-Bueno, me voy a dormir. -Sí.

-Mañana tengo que hacer la compra. Buenas noches.

Por cierto, Gonzalo. Te he cogido dinero del tarro.

Bien. ¡Ea!

Tú también deberías acostarte. Tienes que estar reventado.

Pues mire, sí. Se me han quitado las ganas de bañarme. ¿Dónde va?

Voy a ir a La Boca del Diablo.

¿A La Boca del Diablo?

A ver, amo, recapitulemos.

Estos señores no sabemos ni qué hacían aquí ni quiénes eran.

Fin de la recapitulación.

¡Sátur! Alumbra aquí. Sí...

Tengo un escozor en la ingle...

A ver...

Había otro esqueleto bajo la mesa.

¿Qué haría ahí?

Murió frente al otro y bajo la mesa...

No creo que estuviera rezando.

Sátur... Hay que joderse con los templaos...

Muy templaos para algunas cosas pero para otras bien calientes que erais.

Acerca la antorcha... Sí.

Ah!

(GRITA)

¡Ah! ¡Ah!

Perdóneme, amo. Lo siento.

Perdóneme. Encima le he quemado.

Estoy bien, Sátur. ¿Está usted bien?

Sí.

Tráeme agua.

¿Dónde he dejado yo el pellejo?

Ay, Dios, que le ha visto la cara, amo.

Me cago en todos mis muertos que le ha visto la cara.

-Espero que con esto cese el dolor que me causa la sífilis.

Maldigo esta enfermedad y quien me la contagió.

(Llaman a la puerta) Adelante.

-Majestad...

-La sangre que no han conseguido derramar mis enemigos

la derraman mis doctores.

-Precisamente de eso venía a hablaros, Majestad.

De sangre y de enemigos.

Disculpad la crudeza, Majestad.

Esta cabeza pertenece a un emisario de la corono inglesa,

que ha sido interceptado por mis hombres.

Al parecer el rey de Inglaterra viaja rumbo a Portugal

con el propósito de contraer nupcias con la infanta Catalina.

-¿Una unión entre Inglaterra y Portugal?

Portugal se fortalecerá y dejará de ser nuestro.

-No si ese matrimonio no llega a realizarse.

El soberano inglés podría sufrir un terrible accidente.

-No sabemos qué camino ha tomado hacia Portugal.

-No hagáis caso, Majestad.

Tengo en mi poder los mapas que indican la ruta del navío inglés.

-Debemos matarlo en alta mar.

-Será como dispongáis, señor.

-Cardenal...

¿Quién es el mártir que va a llevar a cabo ese plan?

-Alguien de mi entera confianza.

Majestad...

-Dios santo y bendito...

Qué cosa más horrenda.

Pues es de Rubens.

Es un autor muy renombrado.

Será todo lo renombrado que quieras, pero vamos,

¿dónde vas a comparar tú esto con un buen bodegón

con su fruta, su pan, su buen botijo con pitorro...?

-¿Qué es esto?

Lo trajeron esta mañana muy temprano para el Sr. comisario.

Ah. Muy bien.

Pues se acabó la vida contemplativa.

El duque de Izaga viene esta tarde con su hija a reunirse conmigo.

Es muy importante para el futuro de mi hijo.

Así que lo quiero todo perfecto.

Quiero esplendor, animales disecados...

Y dorados, muchos dorados,

que se note bien que aquí hay clase.

El duque tiene que salir de aquí con el mejor sabor de boca.

Venga.

-Permiso. -Rápido, fuera.

(CARRASPEA)

-¡Excelencia!

Un placer conocerle.

-Gracias, pero no estoy aquí para verla a usted.

-En todo caso, siempre es un honor tenerle aquí.

Comisario, menudos regalazos que le hacen.

¿Tiene usted alguna admiradora secreta, comisario?

-Comisario,

el rey Carlos de Inglaterra se encuentra de viaje hacia Portugal

con el propósito de contraer nupcias con la infanta Catalina.

Debemos impedir ese enlace y vos sois el encargado de evitarlo

borrando del mapa al rey inglés.

Este cuadro esconde unos documentos

que debéis entregar al encargado de finanzas inglés,

se trata de un aliado nuestro y sin duda favorecerá

los intereses españoles.

¿Os dais cuenta que me pedís que mate al rey Carlos de Inglaterra?

Viajaréis a Cádiz con el cuadro.

Los ingleses tienen espías por todas partes

por lo que debéis guardar los documentos a buen recaudo.

Una vez en Cádiz cogeréis los documentos

y subiréis a una nave que os dejará en alta mar sobre un bote.

Os haréis pasar por náufrago.

Cuando seáis interceptado por la nave inglesa,

subiréis a bordo y eliminaréis al rey Carlos.

Eso es un suicidio.

No podré salir de allí.

A veces hay que sacrificar una vida para salvar otras muchas.

¿Acaso no lo hizo Nuestro Señor?

Yo no tengo alma de mártir.

Es una orden directa del rey. Estáis obligado a hacerlo.

En vuestras manos está morir como un héroe,

o como un traidor.

-Si es que tenía que pasar.

Tenía que pasar algún día, amo, y todo por mi culpa.

¡Dios, Dios, Dios! Tranquilo.

¿Cómo quiere que me tranquilice?

Llevamos toda la noche vigilando de aquí para allá

todos los sitios donde podía delatarle.

No hemos encontrado ni rastro de ese hombre.

¿Ahora qué carajo hacemos? ¿Dónde lo buscamos?

Al salir de La Boca del Diablo encontré una batea

que se debió caer. Ese hombre tiene que trabajar en las minas de oro.

Ah, pues ya está.

No nos durmamos por los laureles, ¡vamos!

¿Dónde vas?

A buscar a la señora y al chiquillo,

a llevarles a la posada de su amigo Pedro en Toledo.

No tema que sé qué tengo que hacer mientras usted

mata a ese hombre. No voy a matarlo.

¿Me está contando cómo que no va a matarle? ¡Le ha visto la cara!

No puedo matar a un hombre inocente.

¿Pero cómo que no?

Fue lo primero que me dijo cuando le vi el rostro:

"Tengo que matarte". Pero no lo hice.

Tampoco puedo hacerlo ahora. Amo...

No es el momento de que le entre la consciencia cristiana.

Si ese hombre le ha delatado usted y su familia están muertos.

¿No ve hacia dónde se inclina la balanza?

¿Y si no quiere delatarme? ¿Y si es buena persona?

Le engrandece muchísimo creer en la nobleza del ser humano,

pero no todos los seres humanos somos buenos.

Usted y su familia no pueden depender de un...

"Quizá sea buena persona". ¿Y si no lo es?

De momento no me ha delatado.

¡Pero lo puede estar haciendo en este mismo momento!

Le recuerdo que su cabeza tiene un precio,

por si se le ha olvidado. En los tiempos que corren

el dinero es muy goloso. ¡Sé cuánto vale mi cabeza!

Entonces, ¿qué va a hacer?

No, míreme. ¿Qué va a hacer?

¿Esperar a un segundo antes de que le denuncie

y que se vaya todo al carajo?

Amo...

Amo, escúcheme.

Puede hacer lo que quiera, como si no le mata.

Ahora, se lo pido por Dios, coja al crío, a la señora,

súbalos a un carro y huyan.

Tendrían que estar huyendo toda la vida.

Y tú y Gabi.

Y Catalina y Cipri. Me conocéis, irían a por vosotros.

No puedo haceros eso. Pero es que a mí me da igual.

Lo único que quiero es que usted siga vivo.

Entre prófugo y muerto,

elija prófugo, por favor.

(Puñetazos)

Busco a un hombre que trabaja aquí.

¿Alguno de vosotros no ha venido hoy?

Hoy solo ha faltado uno de nosotros,

me dijo que tenía algo muy importante que hacer.

Necesito su nombre y dónde vive. No lo sé.

Aquí somos simples números.

-Señora...

Le traigo la comida para la recepción con del duque de Izaga.

Brochetas de codorniz con higo chumbo.

La cocinera se ha esmerado muchísimo.

-¡Asqueroso!

Dile a la gorda esa que cocina que si no prepara algo suculento

será ella la que termine con este palo metido por el culo.

Vete.

-Madre, ¿quería hablar conmigo? Estaba probándome el traje nuevo

pero la costurera ha tomado las medidas a un enano de circo.

-Sí. ¿Qué te parece este cuadro?

Le he estado dando vueltas y he decidido que me quedo con él.

-Pero madre, es propiedad del comisario.

-El dineral que saquemos de él será nuestro. Compraré una copia,

haré el cambiazo... -El comisario se dará cuenta

y nos cortará la cabeza. -¿Ese?

Ese no sabe distinguir un Zurbarán de un zurullo.

Quería hablarte de otra cosa. Ven, siéntate.

Mira, hijo, tienes una edad en la que te urge

encontrar a alguien de tu nivel,

que valore tus dones y con quien formar una familia.

-Lo tengo en mente, no se preocupe. -Qué alegría que lo hayas pensado.

Hoy va a venir el duque de Izaga. Me he estado reuniendo con él.

Todo parece indicar de que vas a casarte con su hija.

-¿Casarme? ¿Cómo que casarme?

-El tema está muy encarrilado.

-Lo que usted ve encarrilado yo lo veo precipitado.

No conozco a esa dama ni sé si me va a gustar.

-¡Claro que te va a gustar! Es difícil encontrar nobles a tu altura.

La lista se reducía a dos: a esta y a la hija amorfa

del conde de Núñez. -Aún así, debería haberme consultado.

No soy un pelele para que vaya usted buscándome esposa,

¡soy el marqués de Santillana!

-¡Y yo la madre que te parió!

Hijo, has de casarte y tener descendencia cuanto antes.

Si te pasara algo antes de engendrar,

Nuño lo heredaría todo.

-Madre, le recuerdo que para perpetuarse

no es necesario estar casado,

y si no tome su caso como ejemplo.

-El duque viene a las 15:00.

Vístete como Dios manda.

-Amo, dese prisa, por Dios. Si ese hombre no ha ido a trabajar

es porque le está denunciando. ¡Me lo temía!

No te preocupes, el carro y los caballos están listos.

Acuérdate de coger agua. Queda ir a por Alonso que está con Gabi,

y recoger a Margarita por palacio. La señora, ya...

¿Qué ocurre con ella? Convencer al chiquillo será fácil:

"Sube al carro que lo digo yo que soy tu padre",

pero la señora... Recuerde cuando la pirata, que no quiso acompañarles.

Pero ahora es distinto, su vida está en peligro.

¡Ella no lo sabe!

¿Qué va a decirla?

¿Qué va a decirla?

No creerá el primer cuento chino que usted le narre.

Lo sé, por eso le diré que alguien me persigue.

Le mentiré en el quién y en el por qué.

¿Que le persiguen? ¿A usted? Sí.

¿A un maestro de escuela? ¿Quién le persigue,

el ratón que roe los libros en la escuela?

Ni aún jurándoselo se lo va a creer.

(SUSPIRA)

Amo, por Dios,

convénzala diciéndole la verdad. Dígale...

Dígale que usted es el Águila Roja. No puedo decirle eso.

¡No va a subir al carro la señora ni que usted grite: "Fuego"!

Dígale la verdad, por Dios.

-Gonzalo de Montalvo.

Soy yo.

No, amo. ¡Sátur!

¡No se lo lleven! ¡Suelta el cuchillo!

¡No! ¡Sátur!

Sátur, baja eso. Suéltalo. ¡No!

Suelta el cuchillo, por favor.

Suéltalo.

¡Oh!

-Cogedlo.

-Vamos.

Cuéntale a Margarita la verdad.

"Tienes que llevarte lo que hay en la guarida

y que pueda relacionarnos con el Águila Roja. Cuida de Alonso.

Entrégale la carta en la que le explico quién soy.

Diles la verdad, confío en ti.

Si me cogieran tomarían represalias contra mi familia.

Puede confiar ciegamente en mí, señor.

Sátur...

Gracias, compañero".

Disculpe, un hombre trae una carta para usted.

Que te la dé a ti. No quiero recibir a nadie.

Es que es de la Sra. marquesa.

Que entre enseguida.

¿Dónde está la marquesa? ¿Cuándo te la ha dado?

¡Contesta!

Si no hablas, te mataré.

¡Contesta!

(Sonidos ahogados)

Vete.

(CARTA) "Hernán, no esperaba ponerme en contacto contigo

hasta que diera a luz pero las fiebres y los dolores

cada vez más fuertes me hacen ver que quizá no sobreviva al parto.

Por eso te envío un documento firmado

en el que te cedo la tutela legal de Nuño.

Sé que tomarás las mejores decisiones para mi hijo.

Cuídalo.

Lucrecia".

(RECUERDA) "Eso es un suicidio.

Estáis obligado a hacerlo.

No podré salir de allí. Estáis obligado a hacerlo.

Eso es un suicidio. Es una orden directa del rey".

-Comisario...

He pensado que podríamos coger los caballos e ir de caza

y así pasar un par de días juntos. ¿Qué te parece?

Que he de hacer un viaje. No puedo. Ya.

¿Y si te acompaño?

No, no. Nunca hemos hecho un viaje juntos.

No puede ser, Nuño. No.

Comisario, no quiero quedarme solo.

Es un viaje de trabajo.

Esta vez no puedo llevarte conmigo.

Bueno...

Entonces cuando vuelvas, haremos la cacería.

Claro.

Cuando vuelva...

(Gritos y latigazos)

No, por favor...

-Viendo sufrir a tu hija pagarás por lo que has hecho.

Alguien nos ha dado tu nombre.

Soy el único responsable, mi familia no sabe nada...

¡Gonzalo! ¡Gonzalo!

¿Qué ocurre? ¿Qué haces aquí? Menos mal que te han encontrado.

Tienes que decirles que trabajo para ti.

-Lo hemos detenido por alteración al orden público.

-Intentaron robarme el dinero de la comida.

Al acusar a un hombre acabé a puñetazos.

Cipri...

Respondo por él.

¿Podéis soltarle? Debe pagar una multa,

por los destrozos causados en la calle.

La pagaré yo.

Gracias, Gonzalo.

Gracias... Lo siento mucho.

-Esta esquina está como pobre. Trae el jarrón dorado que había aquí.

-Disculpe, pero si añade más dorado cuando entre la luz en la estancia

sus invitados se quedarán ciegos. -De eso se trata, de deslumbrarles.

Sabrás tú de estilo. Mi palacio tiene que ser el de Fontainebleau,

no la Posada del Manco. Venga, vete a buscarlo.

Venga, vete, vete.

Ay, ven aquí, que te vea.

Ay... (SONRÍE)

(HUSMEA) ¿Y ese olor?

-Me he puesto un poco de esencia de bergamota.

-A la hija del duque se le van a caer los pololos cuando te vea.

Estás hecho todo un Adonis.

Y hablando de bellezas, contempla este cuadro.

-Ya le he dicho que este cuadro ni tocarlo,

como se entere el comisario... -Pues ya lo he cambiado

y no te has dado ni cuenta.

-El duque de Izaga y su hija. -Ven, ven.

-¡Duque! Srta. Carolina...

Qué alegría verles. Bienvenidos a mi humilde morada.

-¿A parte de este palacio y los de Santander,

qué más posesiones tiene el marqués de Santillana?

-Tierras en general y un palacete en Soria en particular.

Pero le digo más,

la fecundidad de esas tierras se ha disparado una cosa bárbara.

Hemos tenido más lucros que nunca.

Siempre es un placer, duque. Cuánto tiempo, Hernán.

Podríamos tomar una copa por los viejos tiempos.

Hay un asunto importante que me gustaría tratar con usted.

Sí, pero hágalo más tarde. Nosotros íbamos a hablar ahora.

Hace un día estupendo.

Quizá el marqués y la señora quieran dar un paseo.

Sí, vayan a dar ese paseo.

-Señores...

Tengo entendido que ha venido a formalizar el matrimonio

de su hija con el marqués de Santillana.

Sabrá que el marqués ha sido educado entre ratas y bazofia.

¿A qué se debe ese repentino interés por el matrimonio de mi hija?

A que quizá se ha confundido de hermano.

¿Nuño? No tiene nada que ofrecerme.

Pero puede que yo sí.

Tengo entendido que está teniendo serios problemas con su amante.

Las mujeres pueden perder la razón cuando están esperando un hijo.

Le garantizo el silencio de su amante

si Nuño de Santillana se casa con su hija.

No te preocupes que seguro que estas hierbas le curan

las llagas a tu padrastro. -Sí...

Pero no harán que vuelva a andar.

¿Crees que Lola estará bien? -Eso espero.

Nunca había visto una mujer tan guapa. ¿Y tú?

-Nunca.

-Me voy a terminar los deberes, ¿vale?

-¡Adiós!

-Perdone.

Suéltame.

-Dáselo a tu padre.

-¡Cuidado, cuidado!

-¿Cómo que Margarita no está?

Vamos a ver, ¿cuándo vuelve?

-Ha ido a por telas a la villa.

-Ahora hay cargos todos los días.

¡Que cuándo vuelve te pregunto! ¿Hace cuánto que se ha ido?

-Pues hace más o menos... -¡Más o menos no!

¡Que no hay tiempo!

¡Es que no te enteras!

(SUSPIRA)

Perdóname, que tú no tienes culpa de nada.

Es que esto es muy importante.

Oh...

-¡Sátur! ¿Qué pasa?

¿Por qué era tan importante que viniese?

¿Y qué hace un carro lleno de nuestras cosas fuera?

-Es que...

Nos vamos de excursión.

-¿Qué? -Sí.

-¿Para irse de excursión hay tanta prisa?

-Sí.

¡Buenas!

¿Qué pasa? ¿Qué hacéis aquí? ¿Ha pasado algo?

Alonso, vete, vete.

Vete a ver si hay suficiente ropa de abrigo en el carro.

-Esto me lo ha dado un señor de la calle. Es para padre.

-¡Venga, vamos!

Siéntese, señora. ¿Qué pasa, Sátur?

Que tengo que decirle una cosa muy importante.

¿Qué?

Usted sabe que el amo no es muy dado a hablar,

aunque por eso de los libros y las letras puede parecer

pachorrudo y blandengue,

muchas veces la gente no es lo que parece.

¿Cómo que no? ¿No es maestro? No, maestro sí es.

Maestro sí es, sobre todo de día. Lo que pasa es que...

Gonzalo de Montalvo es...

Es un héroe, señora, es el...

¡Es el amo más increíble que he tenido en mi puñetera vida!

Eso quería decirla. ¿Qué os pasa?

Nada, que le he subido el sueldo. Ay...

De verdad, no entiendo nada. ¡Margarita! Doña Sagrario te busca.

Está hecha una hidra por un jarrón dorado que pidió a Catalina.

Ya voy.

Con Dios. Con Dios.

Habían detenido a Cipri por meterse en una pelea.

Me han hecho ir al calabozo para que diera fe de que trabaja para mí.

¡Me cago en Cipri y en la madre que lo parió!

He estado a esto de largarlo todo. Ya...

Bueno,

si ese hombre no me ha delatado ya quizá es porque no piensa hacerlo.

Todavía hay buena gente, Sátur. Sí...

Usted diga lo que diga yo a esa buena gente no la he visto.

Por cierto, su hijo me ha dado esta nota para usted.

(LEE) "Sé quién eres.

Te espero a las 19:00 en el claro del bosque del centeno".

Ay, Dios mío...

-Ay, madre mía, Nuño.

¡Cómo has crecido!

¿Catalina?

Por Dios, ¡qué susto me has dado! ¿Se puede saber dónde estabas?

¿Dónde voy a estar? Aquí, cumpliendo los deseos de su majestad la tirana.

¿No nos había prohibido entrar aquí? Si hasta te pidió la llave.

Claro...

Y yo se la he dado, pero tengo otra.

Cómo se entere te buscarás un problema.

Claro y si no le doy lo que quiere en el momento que lo quiere también.

Si lo que quiere está aquí tengo que tener otra llave.

También es verdad. Total, es tontería.

Si tienes todas las llaves, ¿por qué no ibas a tener esta?

Ah, toma, ten.

Aquí está el maldito jarrón dorado que no sé la fiebre

que le ha entrado con el dorado.

Todo lo quiere dorado. Desde luego es menester ser ordinaria.

Oye, muchacha.

¿Cómo es que le ha dado por subirlo aquí?

No... Cuando he ido al salón estaba abajo.

¿Había otro abajo? Con lo carísimos que son,

¿cómo se ha comprado dos iguales? No, nunca hacen dos iguales.

Por eso son tan valiosos.

Esto lo han falsificado.

¿Cómo falsificado?

¿Pero para qué?

¿Cómo que para qué? Porque alguien quiere quedarse con el original

y tiene que ser este, por eso está bajo llave.

¿Alguien? No, alguien no. Ella, la Sra. Sagrario.

Por eso tanto lío con quitarme la llave

y no dejarnos entrar aquí.

Madre mía, ¿y qué vamos a hacer?

¿Cómo que qué vamos a hacer? Coger el jarrón e irnos.

Qué no, muchacha. ¿Y cuándo se entere el comisario

de que se lo han cambiado?

Entonces Sagrario se habrá buscado un problema.

No, Sagrario no.

Sagrario lo negará,

y nos echará las culpas a nosotros, al servicio.

-Amo, por Dios se lo pido, no vaya.

Es que usted es Águila sí,

pero tengo lo mío de chucho callejero y huelo el peligro de lejos.

Tengo que hacerlo.

¡Lo que tiene que hacer es salir de aquí como un rayo!

El chico ya sabe que se van, suben todos y tiran millas.

Si quisiera delatarme los guardias estarían aquí.

¿No se da cuenta que es una trampa? ¡Ya lo ha delatado!

Lo que quiere ahora es servir su cabeza con bandeja de plata.

Escuche una cosa,

iré yo al bosque. No.

Es a mí a quien espera. Por eso, ¡no sospechará nada!

Podré acercarme lo suficiente a él como para matarlo.

Sátur, no voy a dejar que hagas eso.

¡Que le ha visto la cara por mi culpa!

¡Tú noeres un asesino! ¡Ya lo sé!

Pero prefiero la culpa de serlo y no la de su muerte.

No me haga cargar con eso. Amo, por Dios...

Por favor se lo pido, sé que podré con él.

Es mi problema,

no el tuyo.

Perdóneme usted la rudeza de la expresión pero y una mierda.

Usted me regaló mi vida cuando nos conocimos.

Estoy en deuda con usted por ello así que también es mi problema.

Sátur, te he dicho que no.

Quédate aquí y si no he vuelto antes de la cena

ya sabes lo que tienes que hacer.

Amo, que le han tenido una trampa,

y se va a meter usted de cabeza en ella.

(CABALLO RESOPLA) (CHISTA)

Sátur, hoy preparo yo la cena. ¿Me ayudas?

-¿Ya la cena? ¿Pero qué hora es? -Qué raro, Sátur...

Siempre dices que tus tripas son como un reloj.

En cuanto te saltas una comida empiezan a crujir.

(Filo de un cuchillo) ¡Ah!

-¿Qué ha pasado, Alonsillo?

-No pasa nada, Sátur. No te preocupes.

¡Estoy aquí! ¡Soy yo!

¡Vamos! ¡Muéstrate!

¡Estoy aquí!

¡Sátur!

Esto ya está listo, que lleva una hora al fuego.

-¿Una hora?

-¿Estás bien? Tienes mala cara.

-Sí, sí, estoy bien.

Estoy bien, no te preocu...

¡Sátur!

¡Soy yo!

¿Por qué me has hecho venir?

¿Qué quieres de mí? Necesito tu ayuda.

Habla.

Mi hija.

Era lo mejor que tenía.

Pero la noche de San Juan se la llevaron.

Tienes que encontrarla.

No te conozco de nada.

¿Por qué debo confiar en ti?

Ayúdame, por favor.

Ayúdame.

(SOLLOZA)

¿Quién puede habérsela llevado?

Fue a servir a una cacería de la corte.

Al volver a casa estaba emocionada.

Había conocido a Su Majestad

y la había invitado a palacio.

¿Qué tiene que ver el rey en todo esto?

Quiso que fuera su amante,

pero ella lo rechazó.

Y, al día siguiente...

Se la llevaron.

Estás acusando a Su Majestad de secuestro.

Sé lo que supone. Por eso solo puedo acudir a ti.

Hemos hecho bien. ¿Verdad, Catalina?

Que sí, mujer.

Ahora recemos para que la Sra. Sagrario tampoco note nada.

Ya tiene que tener buena vista porque es igual que el otro,

incluso por detrás.

-¡No quiero ver a nadie parado!

El duque de Izaga ha mandado un emisario

diciendo que quiere vernos inmediatamente. Venga, va.

-¿Madre? ¿Madre? -¿Sí?

-¿Qué le habrá pasado al duque para que le entren esas prisas?

-Al duque no,

las prisas le han entrado a su hija,

que después del paseo por los jardines de palacio

se ha quedado prendada con tus encantos.

-Sí que puede ser, lo he pensado yo también.

En las distancias cortas puedo ser muy encantador.

-Ay, hijo...

¡Te veo y no me creo que vayas a casarte!

Si todavía recuerdo como si fuera ayer

el día que pronunciaste tu primera palabra: tocino.

Me hubiera gustado más que dijeras madre, pero eso no importa ya.

-El duque de Izaga y su hija.

-Señor duque.

Tomen asiento, por favor.

En breve degustaremos una deliciosa cena en vuestra compañía.

-No, no hemos venido a cenar.

-Ah, ¿prefiere ir al grano? Genial.

-Así es, en cuanto estemos todos.

-Yo creo que ya no falta nadie. (MADRE E HIJO RÍEN)

-¿Qué sucede? ¿Por qué es tan importante que esté yo aquí?

Tranquilo, Nuño. Señor duque, Sagrario.

Ahora que estamos todos,

me complace anunciar el enlace de mi hija Carolina de Izaga

con Nuño de Santillana y Guzmán.

-Amo, pensé que no iba a verle nunca más.

Sátur, ¿qué te pasa?

¿Estás bien?

No, si ya he echado la última papilla de...

De purita preocupación pensando que no iba a verle.

Pero ya estoy mejor, gracias.

Estoy mucho mejor y feliz de que se haya deshecho de ese malnacido.

(RÍE) No le he matado.

Secuestraron a su hija.

Quiere que la encuentre.

¿Por qué le pide ayuda a usted?

Usted no es la niñera de nadie. Para eso está la guardia,

¡que lo hagan ellos! Ese es el problema.

Cree que el rey ordenó que se llevaran a su hija.

¿El rey?

¿Eso quiere decir que usted tiene que enfrentarse al rey?

Eso no puede ser, amo.

Debo intentarlo.

¿El Águila Roja ayuda a la gente, no?

¿Pero qué gente?

¿Qué gente? Ese malnacido no se merece nada.

No es más que un chantajista de baratillo.

No me lo ha planteado así. Me ha suplicado para que le ayude.

Parece una buena persona.

¿Y si no encuentra a su hija?

¿Y si entonces sí le amenaza?

O lo que es peor,

la encuentra y le obliga a que le siga haciendo favores.

No, Sátur. Está perdido,

no sabe qué hacer. Ponte tú en su lugar.

¡A fe mía que lo hago!

Mire, si el rey, por el cual yo daría la vida,

le hiciera algo a mi mujer o a mi hijo,

yo es que...

Haría cualquier locura.

Pero sería mi problema, amo,

no el suyo.

Voy a encontrar a la hija de ese hombre.

¿Pero no se da usted cuenta?

Mientras haya alguien que sepa quién es usted en realidad

nunca va a estar a salvo, amo.

¡Dios!

-Srto. Nuño...

Nos tenía muy preocupados.

¿No habrá estado montando toda la noche?

Sabe que su madre... -¡Mi madre no está!

Estoy solo aquí. ¡Fuera!

-Pero... -¡Que te vayas!

-Sí, señor.

-Este es mi palacio y no pienso irme a ningún sitio.

(Golpes a la puerta)

Ya eres un hombre.

Esta escena está de más. No aceptaré irme de aquí.

Es lo mejor.

El duque ha ofrecido un enlace beneficioso para ti.

Seré un simple consorte.

Soy el marqués de Santillana y ya tengo mi palacio.

No pienso abandonarlo.

¿Esta es su alcoba? ¿Un catre lleno de pulgas y rodeado de telarañas?

Lo mejor que puedes hacer es casarte. Si te quedas aquí solo,

Sagrario y Jacobo harán lo posible para deshacerse de ti.

No estoy solo, estás tú.

Yo no voy a estar siempre.

Ya lo sé pero todavía queda mucho tiempo para eso.

Jamás abandonaré el palacio en el que nací.

Y tú no me vas a obligar.

Tu madre me dio un poder para hacerlo

cuando lo creyera conveniente.

Pero...

¿Por qué?

¿Por qué lo ha hecho?

Porque es lo mejor para ti, Nuño.

(LEE) "Joven aparece muerta en el bosque. Sus padres temen

que la asesinara su prometido".

(LEE) "Muchacha desaparecida. Se pone en contacto

con su familia tras casarse con un joven".

(LEE) "Mujer desaparecida en Cebreros. Vuelve a casa

tras estar tres días perdida en el monte.

Su familia llevaba días buscándola.

Una joven intenta huir del convento de las Clarisas el 25 de junio".

Un día después de la noche de San Juan.

Gonzalo. ¡Cipri!

Te traigo algo de comer. Llevo toda la noche escuchándote

trasteando entre papeles y te vendrá bien.

Gracias.

¿Qué haces? ¿Corregir los deberes de tus alumnos?

Sí y preparar algunas lecciones.

Te dejo que estás muy liado y tengo que limpiar las boñigas de la cuadra.

No es una tarea de estrujarse la cabeza como la tuya

pero es la que me toca.

Gracias por haberme sacado de los calabozos.

Y perdona.

Te debo esta también.

¡Cipri!

Gracias a ti por ayudarme a cuidar de esta familia.

Dile a Sátur que venga, por favor.

No está, no ha dormido en casa. ¿Cómo que no ha dormido en casa?

¿Dónde está? Ni idea.

Me crucé con él esta mañana cuando volvía al mercado.

No me hizo ni caso.

Andaba como distraído, sin parar de preguntar por un hombre.

-Duque de Izaga. -Ah, doña Sagrario.

Perdone, pero tengo que ir... -Es solo un momento.

Disculpe que le aborde de esta manera pero quería saber

por qué ha cambiado de parecer. -¿Sobre qué?

-Sobre la boda. -Ah, sí, ya.

No tengo por qué darle ninguna explicación.

Si me lo permite, tengo mucha prisa.

-¿Cómo que no tiene que darme explicaciones?

Yo y usted teníamos un trato.

Me ha dado con la puerta en las mismísimas narices.

-Su hijo no tiene la suficiente clase para emparentar con mi familia.

-¿Que mi hijo qué? -Lo que ha oído.

Ahí tiene su explicación.

-¡Estirado de mierda!

Coja su clase y métasela por el...

Ay, perdone.

Perdone, me he encendido y no he sabido parar.

Pero compréndame, es mi hijo.

No es fácil matar a un inocente.

Amo, yo...

Yo solo quería protegerle.

Lo sé.

He averiguado dónde está la hija de ese hombre.

Vamos.

Majestad. Perdonad la intromisión,

pero un militar inglés quiere veros urgentemente.

-Es costumbre pedir audiencia para ver el rey.

¿Acaso dicho protocolo no se estila en su patria?

-No cuando algo es urgente, (EN INGLÉS) Your Majesty.

Soy Sir James Wilshore,

general del ejército inglés.

He venido a comunicaros que conocemos vuestras intenciones

de atentar contra nuestro rey.

-¿De dónde ha sacado semejante falacia?

¿Quién ha osado injuriar mi nombre? -Los españoles,

siempre tan teatrales y trágicos.

Niéguelo, tenemos pruebas. -No sé qué pretende,

pero este ultraje no quedará sin respuesta.

-Sabemos que tienen el mapa del itinerario de nuestro rey

y también precisas órdenes para sus espías en Inglaterra.

Muy ingenioso ocultar estos documentos tras un cuadro.

-No sé de qué cuadro me habla. No pienso seguir escuchándole

así que márchese, ahora mismo.

-Mis hombres se dirigen en este momento a por el cuadro.

En cuanto tengamos pruebas,

Inglaterra declarará la guerra a las Españas.

(EN INGLÉS) Your Majesty.

-Pobrecilla,

tenerla ahí encerrada en el convento en contra de su voluntad,

sin ningún contacto con el mundo exterior.

Tan joven sin vivir la vida ni nada...

¿Podrías traerme el frasco de las esencias?

Voy a despertarla.

Debo reconocer, amo, que...

dejarla inconsciente en el rescate ha sido espectacular.

Cuando se despierte...

No te preocupes.

Le daremos una explicación lógica.

Pues mejor hágalo usted,

porque las explicaciones y la lógica no son mi fuerte.

Oiga, una cosa...

Que Dios me perdone, que esto que voy a decir es muy feo, pero...

A la monjilla esta la veo poca cosa para saciar los deseos de un rey.

Claro que con la edad que tiene el monarca...

Digo yo que el listón lo tendrá cada vez más bajo.

Se despierta.

-¿Dónde estoy?

¿Quiénes sois?

Tranquila, no te vamos a hacer nada.

Te hemos encontrado en el bosque inconsciente

y no había nadie contigo. ¿Te encuentras bien?

¿Necesitas algo?

Si nos dices dónde vives te acompañamos a casa.

No tengo adónde ir.

Soy huérfana.

-¿Cómo que huérfana?

-Mis padres se murieron hace dos años.

Mi tía me metió en ese convento obligada.

¿Puedo beber algo de agua? Tengo mucha sed.

Sí.

Ahora te traemos.

Voy a por agua.

Ay Dios, que nos hemos equivocado de muchacha, amo.

Esta no es la hija.

¿Qué vamos a hacer?

-Ahora otra vez a arreglar todo esto.

¡Qué trajín de dorados para arriba y para abajo!

-Todavía nos queda hacer el equipaje del comisario.

-No, ya lo he hecho yo esta mañana. Total, solo llevaba una bolsa.

Me parece que no tiene el cuerpo para mucho viaje.

Esta mañana ni ha desayunado.

Está así como lánguido, así como para adentro.

Dame las tacicas.

-¿Todavía así?

¿No os dije que quería todo esto limpio antes de que volviera?

-Sí, señora. Ahora mismo terminamos.

-Lo siento, señora.

Perdone, de verdad, soy... Soy una torpe.

(Golpes y gritos) -¡Señora, por favor!

¡Señora! -¡Fuera de aquí!

(LLORA) -Marta, Marta...

-¡Fuera! -Sí, sí...

-Guárdate muy bien las espaldas.

-Todo va a ir bien.

-Lo siento.

-No te preocupes.

Es normal, lo estás pasando muy mal.

Tengo que irme.

¿Qué haces aquí? ¿Quién eres? ¿Qué estabas, robando?

No... No me digas que no,

esa ropa que llevas es mía. Es que...

Es que nada. Venga, quítate ese vestido y dámelo.

¡Venga! ¡Margarita! No.

No es una ladrona. ¿Entonces quién es?

Es una amiga.

Ah, ¿que es una amiga? Sí.

Pues nada,

tendré que ir haciendo hueco en mi alcoba otra vez.

Por lo menos esta no viste de hombre.

Se le había roto el vestido y tenéis la misma talla.

No hace falta que me des explicaciones.

Tengo mucho trabajo y tengo que ir a palacio.

Te puedes quedar con el vestido.

Siento la confusión.

No te preocupes. Gracias por el vestido.

¿Necesitas que te llevemos? No, no. Gracias.

No sé dónde voy a ir pero cualquier sitio será mejor que esa prisión.

La libertad tendría que ser un derecho para todos.

Sí, parece que solo pertenece a hombres y no a mujeres.

Aunque yo debo de estar agradecida, he corrido mejor suerte que otras.

¿A qué te refieres?

¿Le ha ocurrido algo a alguna de tus compañeras?

Hubo una muchacha a la que encerraron en una torre.

¿Tienen a una de vosotras encerrada?

¿Dónde?

Intentó escapar del convento,

pero la recluyeron en una atalaya en el monte de Nebral.

Ahora solo la ve sor María cuando le da de comer.

(Golpe)

Tranquila. Me envía tu padre a buscarte.

¡Vamos!

¡No!

¡Rápido, está en la torre!

-No son estos momentos para entregarse a la melancolía.

Descuide. No temo a la muerte.

No deberíais perder la fe,

solo con ella se obran los milagros.

Irene se va a quedar viuda.

Loable consideración.

Pero no os preocupéis por eso.

Mi sobrina es muy joven, sabrá reponerse.

¿Quién sabe? Quizá encuentre otro marido.

Debéis iros.

Aún no. Debéis partir de inmediato.

Llegaré. Espere...

¿Qué debo esperar? ¡Catalina!

¿Señor? ¿Ha vuelto Nuño?

No, señor. Salió a montar.

Cuando vuelva dile que...

¿Qué, señor?

Nada.

Vamos.

(HABLA EN INGLÉS)

-¿Qué significa esto?

Son soldados ingleses, eminencia.

¿Ingleses?

(HABLA EN INGLÉS)

¿Cómo se le dice a un padre que su hija ha muerto?

Es que no hay una buena manera de decir eso, amo.

Ese padre espera que le lleve a su hija y a cambio le dirá

que su hija está muerta.

Eso no hay corazón de padre que lo resista.

Esa bala iba dirigida a mí, Sátur.

¡Vaya héroe! No, no, amo. No vaya por ahí,

que eso sí que no se lo consiento.

Usted se ha jugado la vida por esa muchacha.

Ah.

Prepara el caballo.

Voy a contarle lo que ha sucedido.

(Llaman a la puerta)

Te pedí que la salvaras y ahora está muerta.

Lo siento. No era libre, pero estaba viva.

¡Ahora solo podré llorarla entre los muertos bajo tierra!

Hice todo lo posible. ¡No me mientas!

Sé lo que ha pasado.

Me han traído el cuerpo de mi hija.

Pagarás por ello.

Te he delatado.

Uno de esos hombres se dirige a los calabozos con una carta

en la que lo cuento todo.

Cuando llegue, la justicia se hará cargo de ti.

-¡No!

-Eran soldados ingleses.

He pensado que habían descubierto el cambiazo.

Bueno, ya está, ya ha pasado.

No entiendo qué buscaban en el cuadro. Algo habría,

hasta los ingleses lo buscaban. No sé, lo que espero

es que no nos relacionen con él. Yo no vuelvo a tocar el Rubens ese

ni con pinzas.

Dejadnos solos.

Si llegasen a descubrir esos documentos

la guerra entre España e Inglaterra sería un hecho, comisario.

¿Qué habrá podido ocurrir? Estoy tan confundido como usted.

No entiendo qué ha podido pasar ni quién tiene esos documentos.

Daré con ellos.

Comisario,

si os ponéis a investigar

podéis levantar sospechas sobre vos o sobre mí.

Mejor que lo hagáis solo y sin llamar la atención.

No soy tan necio, eminencia.

Le recuerdo que mi vida también está en peligro.

La próxima vez consúltelo conmigo

antes de mandarme a una muerte segura.

La próxima vez haré lo que estime más conveniente, comisario.

-Eminencia.

Creo que tengo algo que te pertenece.

¿Cómo los has encontrado? Ha sido una casualidad.

Estaba solo en el salón,

enfadado por tener que casarme y marcharme al palacio de los Izaga.

Entonces me he acercado al cuadro.

¿Los has leído?

Esa misión era un suicidio,

por eso querías que me casara con esa noble,

para no dejarme solo.

Bajo ningún concepto comentes estos documentos con nadie.

Lo sé,

pero quiero algo a cambio:

no casarme con la hija del duque de Izaga.

Eres un digno hijo de tu madre.

Cancelaré ese enlace.

(Disparo y relincho)

(Puñetazos)

Madre, ¿qué está haciendo?

La he estado buscando por todas partes.

Unos soldados ingleses han irrumpido en palacio buscando el cuadro.

Pensé que nos habían descubierto. -¿Unos soldados?

¿Qué pintan con el cuadro?

-No lo sé, había salido a comprar unos confites,

pero parece ser que pensaban que el cuadro ocultaba algo.

Finalmente no han encontrado nada.

-Si hasta la corona inglesa está interesada debe ser algo valioso.

-No han encontrado nada. -Porque lo que buscan está aquí,

en el original, no en la copia que han mirado. Ven, ayúdame.

Abre, abre.

Tira.

A ver... ¿Pero qué es esto? ¡Si no hay nada! ¡Aquí no hay nada!

-Por lo menos tenemos el cuadro que es un Rubens auténtico.

Menos da una castaña.

-¡No! No, no, no. Este no es el original.

Cuando compré la copia me dijeron que ponen una señal detrás del lienzo.

-¿Qué hace aquí la falsificación? ¡Nosotros mismos la bajamos!

-¡No lo sé qué hace aquí! ¡No lo sé!

¡No sé! ¡No lo sé!

-Cálmese, madre, por favor. -¡Déjame!

Déjame.

-Tendríamos que haber descansado un poquito antes de volver aquí.

Sátur, ¿has cerrado bien la entrada? Sí, amo, sí. Esta vez sí.

Si tuviera usted a bien explicarme qué buscamos,

igual le podría ser de alguna utilidad

y no ir de aquí para allá sin concierto alguno.

(LEE) "Semper fidelis".

¿Qué?

Siempre finolis.

No, si no hace falta que lo jure,

a esta gente se la ve de un estirado...

No, Sátur. "Semper fidelis", en latín significa siempre fiel.

Es un juramento de eterna fidelidad con la orden.

¡Y tan eterna!

Como que se han dejado aquí la vida entera. (RÍE)

¡Sátur, cuidado! (GRITA)

(GRITA)

(TOSE) Perdóneme, amo.

No sé qué me pasa últimamente que tengo más peligro con una antorcha

que un mono con un arcabuz.

Aquí hay algo, Sátur. ¿Qué?

(LEE EN LATÍN)

"Todo lo que se mueve es movido por otro".

Esto es un enigma,

tengo que descubrir qué significa.

¿Otro enigma?

Ay Dios, hemos entrado en un bucle.

Estamos como los perros que se persiguen el rabo,

ahí una y otra vez hasta que se marean y caen rendidos.

Venga vueltas y vueltas y vueltas

y a dar más vueltas.

Árboles quemados, huellas gigantes...

¡Lo que nos faltaba: un dragón!

-A mí mujer nadie la llama adúltera. Exijo limpiar mi honor en un duelo.

-Para mí un beso es algo importante, Irene.

No es normal que un padre embarque a su hija en esos viajes.

Que un maestro haya estado en la India tampoco.

-¡Ayuda, por favor!

(Relincho) -¡Amo!

-¿Disponemos de dinero para declararle la guerra a Inglaterra?

-Esa pulsera me compromete.

Te pueden llevar a la horca.

(Latigazos) Voy a recuperar esa pulsera.

(GRITA)

-Si ha llegado mi hora prefiero que se me recuerde por mi valentía

y no por mis pecados.

-Lo siento, pero no puedo olvidarlo. ¿Ocurre algo?

(Latigazo) (GRITA)

  • T5 - Capítulo 62

Águila Roja - T5 - Capítulo 62

03 oct 2013

Águila Roja y Sátur vuelven a la Boca del diablo. Un trabajador de una mina cercana ve por casualidad el rostro del héroe. Sátur cree que deben matarlo antes de que le delate a las autoridades. Pero Gonzalo se resiste a acabar con la vida de un inocente para que su identidad esté a salvo. Deberán huir de la villa junto con su familia, pero para que Margarita acceda a acompañarles, tendrán que contarle la verdad sobre quién es Águila Roja.

Mientras, el Cardenal Mendoza urde un plan contra la corona de Inglaterra. El Comisario llevará a cabo una arriesgada misión de la que está seguro no podrá regresar. Preocupado por el futuro de Nuño, Hernán tomará una difícil decisión para alejar al chico de la influencia de Jacobo y Sagrario.

ver más sobre "Águila Roja - T5 - Capítulo 62" ver menos sobre "Águila Roja - T5 - Capítulo 62"
Programas completos (118)
Clips

Los últimos 1.509 programas de Águila Roja

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos