www.rtve.es /pages/rtve-player-app/1.6.18/js
1869045
No recomendado para menores de 12 años Águila Roja - T5 - Capítulo 58 reproducir video 01h 22 min
Transcripción completa

-¡Se mueve, amo!

¡Se mueve!

¿Qué está pasando?

Estamos atrapados.

Padre le pedirá a mi tía que se case con él.

-Es la última voluntad de su padre. -Mi padre tenía otro hijo.

-Y será el nuevo marqués.

-No puede perder la esperanza. No hay forma de salir de aquí.

El marqués siempre tuvo la duda de si Nuño era hijo suyo.

Remueve cielo y tierra. Encuentra a la marquesa.

Quiero ayudar a los demás. Me iré con los leprosos.

El nuevo heredero y su madre llegarán enseguida.

-Bienvenidos a su palacio. Sr. marqués...

Esperaremos juntos hasta el final.

(AZUZA EL CABALLO)

Este es nuestro palacio.

Somos nosotros los que te dejamos vivir aquí.

¿Dónde te escondías? Si encuentro a quien te ayudó lo mato.

Tienes que acompañarme. Tenemos que encontrar a mi padre.

(Bofetón)

Te voy a mandar a limpiar las cuadras

(Bofetón) lo que te queda de vida.

(GIME)

¡Somos libres! ¡Somos libres!

Te tengo preparada una sorpresa muy especial.

¿Qué vas a hacerme?

Yo nada,

van a ser mis hombres los que van a saciar su apetito contigo.

Siempre podemos volver a empezar. Te mentí.

Iba a perdonar a Juan.

Me criaron desde pequeño para heredar estas tierras.

Ahora no tengo nada.

-Tengo que volver a casa, Alonso. -Voy a dar una vuelta.

¿Dónde está el tesoro de Richard Blake?

No quiero ser responsable de que vayas a ese infierno.

No me quedaré para calmar tu mala consciencia.

(MARIANA) ¡Sácame de aquí!

(Disparo)

Ha debido ser un animal.

La he perdido.

Tenía que haber dado el paso antes.

No volveré a agachar la cabeza. Si vuelve a provocarme lo mato.

(Disparo) (MARQUÉS) ¡Ah!

-He recibido una misiva del Sr. Juan de Calatrava.

Me prohíbe que os lleve con nosotros.

Eso no puede ser, yo quiero ir.

Puedo ser el mejor de los aliados o el peor de sus enemigos.

Usted decide.

¡Ah!

¡Amo, por Dios!

Ya sé que tiene usted mucha rabia contenida

y está muy bien que la saque... Lo siento, Sátur. Perdona.

¿Cómo está?

De lo de Margarita quiero decir. Bien.

Mire...

Dígame que le deje en paz o que no es asunto mío

pero no me diga que está bien. ¡Parece sueco!

¿Y eso?

Estaba recogiendo la alcoba y lo he encontrado bajo su almohada.

(LEE) "Gonzalo, sé que vas a casarte con Margarita.

Ya nada me retiene aquí

y por eso me voy". -¿Qué pasa?

(LEE) "Perdóname si te molestó que te besara.

Sé feliz, te lo mereces".

Es una carta de despedida de Mariana.

Se ha ido.

¿La bucanera estaba enamorada de usted?

Anda, coge las cosas.

Vamos a buscarla.

Perdóneme, amo, pero es que no me atina una. ¿A buscarla para qué?

¿Para tenerla abajo suspirando por usted?

Fuera de casa corre peligro. No, no, no.

Ya no porque nadie la busca.

Si le pide que vuelva le estará dando falsas esperanzas.

Usted sabe muy bien lo que es ver todos los días

a la persona que uno quiere sin ser correspondido.

Quizá tengas razón.

Las siete ya y el chiquillo sin volver.

Se habrán entretenido en casa de Gabi.

Pues tenemos que darle un toque.

Últimamente tiene unos horarios...

¿Ha averiguado algo?

Nada.

Ahora que ya damos por perdido el tesoro,

podríamos aprovechar la moneda de oro...

para darnos una buena cena.

Porque es de oro...

Amo...

Mire.

¿Y esas letras?

¿Qué significan?

(SOPLA)

La boca del diablo.

Tenemos que encontrar dónde se halla este lugar.

¡Ah! (GIME)

(Voces de hombres)

-¡Y ahora qué haces!

-Mejor que te relajes y disfrutes.

¡Basta!

¿Y bien?

¿Has refrescado la memoria?

¿Quién te escondió en la villa? Nadie.

Te haré otra pregunta, a ver si se te da mejor.

¿Dónde está el tesoro de Richard Blake?

No lo sé, ya te he dicho que no lo sé.

¿Por qué será que sigo sin creerte?

Mi marido nunca me dijo dónde lo escondió, te lo juro.

Te dejaré con mis hombres. No, por favor.

Veo que no has tenido suficiente.

Volveré en unos días.

Créeme, suplicarás el compartir tus secretos conmigo.

Continúa.

(GIME)

¡Ah!

¿La encontraste? No, señor.

He buscado en hospicios, monasterios, conventos. Ni rastro de la marquesa.

¿Qué haces aquí? Te dije que no volvieras hasta dar con ella.

Lo siento, señor.

Sigue buscando. Tiene que aparecer.

Sí, señor.

-Desde que han llegado a palacio no salgo de mi estupor.

Entro a la alcoba de la señora y la encuentro acostada con su hijo.

-¿Qué? -Lo que oyes.

-¿Madre e hijo están...? ¡Eso es pecado mortal!

-¿Tú qué tienes en la cabeza? ¿Qué cochinadas piensas?

-¡Lo acabas de decir tú!

-A ver, acostados durmiendo, no en el sentido bíblico.

¿Dónde se ha visto un hombre de semejante tamaño

durmiendo la siesta con su madre?

Ni que el Sr. Jacobo tuviera tres años.

-Conmigo es muy amable.

Ayer me regaló un pastelito.

-¿Te regaló un pastelito? (ASIENTE)

-Marta, no quiero que vuelvas a estar a solas con el señor. Nunca.

¿Me has oído? Nunca.

-¿Por qué?

-¿Tú sabes lo que es el derecho de pernada?

-No... -Pues tienes mucha suerte.

Cuando el marqués vivía aquí tú ni habías nacido.

De toda la vida los señores han hecho uso de las criadas.

¿Comprendes lo que te digo?

(Pasos)

Ya le hemos preparado el baño, señora.

No sabíamos si quería bañarse en leche de burra

como la Sra. Lucrecia o en agua. El agua para las ranas.

Las marquesas nos bañamos en leche.

Perfecto, señora.

Señora.

-Está fría.

-¿Fría? La han puesto a la temperatura de siempre.

-Tú no sabes lo destemplada que se queda una ahí dentro.

Claro, no tienes pinta tú de haber pisado muchas bañeras.

-Abre.

-¿Qué hacéis?

-Se le hace pompa. ¿No sería más cómodo que se quitara el camisón

y así se puede enjuagar bien? -No, siempre me he bañado así

y bien limpia que voy.

Ya. La toalla.

-¿Ya, señora? -Sí.

Ayúdame.

Esta tarde invitaré a varios grandes de España

para presentar a mi hijo. Pasarán la noche aquí.

Preparad sus habitaciones.

Os quedáis hasta que se marchen. -Sí, señora.

-Haz una lista con los convidados. Apunta...

-¿Apuntar yo? -Eso he dicho. Coge papel y pluma.

-Va a ser difícil porque...

Yo...

No sé escribir.

-¿Y tú eres la que manda en los criados?

¿Tú tampoco sabes? Sí, señora. Sí sé.

Muy bien. Pues toma nota.

Pasa, pasa. Vamos, vamos. Toma nota.

Dígame. -¿Ya?

-Duques de Gamboa, marqueses de Obón,

condes de Albéniz,

el duque...

Este el... ¿Cómo es? El primo del rey, ¿cómo era?

¿Se refiere usted a Juan, señora?

Es el duque de Belasco y Fonseca. Y su esposa, sí.

Encárgate de hacerles llegar las invitaciones.

Señores de Lagasca, marqués de Mujica...

-¡Gonzalo!

Gonzalo, yo... siento mucho lo de...

Que ya me he enterado. Ya.

Estoy bien, Cipri.

¿Ya está la comida?

Sé lo que es sufrir por amor,

ese miedo que te entra a no encontrar otra persona igual, a quedarte solo.

Pero siempre acaba apareciendo alguien.

Cuando menos lo esperes serás muy feliz.

Te lo agradezco, pero...

Me gustaría que nadie más supiera esto, por favor.

Claro.

Claro, no te preocupes.

Bien.

Gonzalo, yo...

Quería decirte otra cosa.

¿Qué pasa?

No es que quiera malmeter ni hablar mal de él,

pero creo que Sátur está metido en algún lío.

¿Qué clase de lío?

Llevo tiempo observándole y sé que sale de casa cada noche.

A veces se levanta al alba, prepara los caballos y se los lleva.

¿Sabías que a veces coge tu caballo?

Bueno, sí, Cipri.

Si lo coge será porque lo necesita.

No me has entendido. A veces vuelve...

con la ropa desgarrada, heridas... ¡Le he visto lavando sangre!

Alguna explicación habrá. Habrá salido a cazar.

Si me das tu permiso lo voy a seguir para ver a dónde va.

No, Cipri...

Ya me encargo yo.

No te preocupes. ¡Hola!

Vengo a la celebración... -No, Gabi, no.

-¿No qué? -Que no...

-Ah, que no es hoy. Ni hoy ni nunca.

No va a haber boda.

Pues vaya.

¿Y Alonso?

Pensábamos que estaba contigo.

No, lo dejé hace horas en el bosque, fue a buscarte.

¿A mí? Sí.

Esto es muy importante. ¿Dónde lo viste por última vez?

Junto al pinar, cerca del camino.

-Ah...

(Se abre una puerta)

¿Quién es usted? -No te asustes.

Me llamo Laura y vivo aquí.

Yo misma te he traído.

Toma. -Pero...

¿Por qué me ha traído? -Te encontré en el bosque

con una herida de bala en el costado.

¿Dónde vives?

Tengo que encontrar a tus padres.

-No... No lo sé.

-Pero te dispararon.

¿Sabes por qué?

-No.

Ya le he dicho que no sé nada.

No sé cómo me llamo.

Tampoco sé dónde vivo...

ni quiénes son mis padres.

¿Qué me pasa? ¿Por qué no me acuerdo de nada?

-Has perdido mucha sangre.

Será mejor que descanses.

-¡La mujer!

-¿Qué mujer?

-Estaba en peligro.

Tenemos que ir a por ella.

-La ayudaremos pero antes tengo que curarte esta herida.

-¿Qué pasa?

-Tienes la bala dentro.

-Conde de Albéniz y esposa.

¿No habría que avisar a la señora para decirle que les esperan?

Avisados están. Se están poniendo como dos pimpollos.

La señora no se ha dejado ni un anillo dentro del joyero.

Señor.

Juan y su esposa todavía no han venido.

Por las horas que son al igual ni vienen.

Es que no puedo verles.

Marqués de Santillana y su excelentísima madre.

-Es un honor tenerles aquí en nuestro palacio.

Quiero presentarles a mi hijo Jacobo, marqués de Santillana.

-Señores.

Bienvenidos a mi casa.

Coman todo lo que quieran.

-Dios bendito...

-Juan de Calatrava, duque de Belasco y Fonseca y esposa.

-Duques de Belasco y Fonseca.

Qué alegría más grande tenerles aquí. Pensé que ya no vendrían.

-Mi esposo, que está siempre tan atareado...

Me ha costado convencerle de venir.

-Ya te he explicado que tengo muchos pacientes para atender.

-El trabajo es el refugio de los que no tienen nada mejor que hacer.

Tú, ven aquí.

Te ocuparás personalmente de los duques de Belasco.

Sí, señora. Y ayudarás a la duquesa

a desvestirse cuando acabe aquí.

Como desee, señora.

Quizá podrías por un día intentar desvestirte tú sola.

-Se nota que desconoces lo difíciles de quitar que son estos vestidos.

¿Podrías enseñarme las manos? Es un vestido muy caro.

No me gustaría que se manchara.

-Tú, ven aquí.

No te olvides de mantener el champan fresco. Y otra cosa,

averigua a ver dónde ha comprado esa los pendientes.

Quiero unos iguales para mí. Hala, vete, vete.

-Sí, señora.

(CHISTA)

-Hernán Mejías, comisario de la villa, y esposa.

-Buenas tardes, señora. Una fiesta encantadora.

-Me alegro de que al final hayan aceptado unirse al convite.

¿Y Nuño? ¿No ha bajado aún? Nuño no ha sido invitado.

¿Puedo saber la razón? No veo por qué debería de estarlo.

Irene, si me disculpas. Será solo un instante.

Venga, querida.

-No se preocupe, amo.

El chico debe haberse distraído con cualquier cosa.

No es normal que se retrase tanto.

Usted ya sabe cómo es de curioso, le interesa todo.

Igual ha visto una ardilla con la pata coja

o un pájaro que se ha caído del nido.

Ay...

¿Ha visto algo, amo?

Es sangre.

Eso será de alguna bestia del bosque,

de algún animal.

Ya sabe usted lo cruel que es la naturaleza.

Los animales para comer se matan los unos a los otros.

Eso menos los que comen hierba, claro.

Si fuera un animal habría restos.

Eso también es cierto.

Es de Alonso.

¿Qué le ha pasado a mi hijo?

¡Nuño! ¡Déjame!

¿Qué haces? Esta espada ya no es mía,

es del marqués. ¡Ese eres tú!

¿Viviría el marqués en una pocilga como esta?

Todo lo que me queda está en estos baúles.

Ponte este traje, tienes que ir a la recepción.

¿Para qué? Si no me han invitado.

¿Les vas a dar la satisfacción de quedarte aquí encerrado?

Tú tienes más derecho que nadie a estar en ese salón.

¿A ti qué más te da lo que yo haga? Porque yo soy...

Soy lo más parecido a un padre que tienes.

Señor...

Ponte ese traje.

No vuelvas a olvidar quién eres.

¿La habéis encontrado? No, señor. No vengo por la marquesa.

La pirata ha escapado. ¿Cómo?

Los hombres fueron a comer. ¿La dejasteis sola?

¡No! No, señor.

Un guardia se quedó con ella. ¿Y qué?

La pirata cogió un cuchillo y lo mató.

Eres un inútil.

No eres capaz de hacer bien nada de lo que te encargo.

Registrad cada rincón del bosque y cuando la encontréis ahorcadla.

Sí, señor.

-Igual alguien lo encontró herido y...

se lo llevó para curarlo.

Eso no lo sabemos.

También podría ser el que le haya atacado.

Amo, no se ponga usted siempre en lo peor.

A veces también hay gente buena.

Estoy seguro de que está bien.

Ya lo verá.

¿Y esa jaula?

¿Y el guardia?

¿Qué ha pasado aquí?

No lo sé.

No te preocupes, pronto estarás bien.

(GIME)

-¿Me va a sacar usted la bala?

-Sería mejor que lo hiciera un médico pero no tengo dinero.

Tranquilo, no es la primera vez que me encargo de una herida así.

-Pero...

¿No deberíamos buscar primero a mis padres?

Seguro que están preocupados. -Los buscaremos,

pero antes tenemos que curarte.

-¿Y si me muero?

-No te vas a morir.

Yo misma me saqué una bala de aquí hace bastantes años.

Todavía sigo viva.

Vamos, tienes que ser valiente.

(LEE) "A, D, M". Son tus iniciales.

¿Te dice algo?

-No. Bueno...

No sé... ¡Ah! -Vamos, será solo un momento.

Toma.

Muerde.

(GRITA)

(GRITA)

-¿Has hablado con los duques de Gamboa?

-Aún no he tenido ocasión. La marquesa de Sotomayor

me ha contado su viaje al Vaticano. No se ha dejado ni un cardenal.

-Habla con ellos, tienen una hija soltera.

-Ya lo sé, su bigote deja en ridículo al mío.

-¡Qué son cuatro pelillos! Va a heredar una de las fortunas

más grandes del reino. Ve y preséntate.

Límpiate aquí.

Tienes todo esto lleno de canapé. Haz así, sí.

¡Nuño!

Qué alegría que hayas podido venir. Aunque no ha sido invitado,

Nuño ha querido estar aquí apoyando a su hermano.

Sí.

(Bandejas cayendo)

-Déjame, puedo yo solo.

-¿Estás bien?

-Sí, no ha pasado nada. -Tú, recoge todo eso.

-Quizá deberíamos ir a nuestra alcoba.

Es tarde y has trabajado mucho. -Estoy perfectamente.

-Por favor, querido. Me gustaría retirarme.

-¡Déjame en paz!

-Venga, ¿a qué estás esperando? Acompáñala a su alcoba.

Y tú, a la cocina. Recoge esto. -Sí, señora.

-Anda, dame otro. -Era el último.

-Vamos a necesitar más.

Tenemos que empapelar toda la villa.

-Ten estas.

-Muchas gracias. Justo se nos habían terminado.

Venga, vamos.

¿Qué tienes, Gabi?

¿Qué te pasa?

-Es culpa mía que Alonso haya desaparecido.

-¿Qué dices?

-Si no lo hubiese dejado solo estaría con nosotros.

-No tienes la culpa.

¿Entiendes?

-Si te hubieses quedado con él estaríais los dos desaparecidos.

-Toma, ve con Murillo y colocad esto por la plaza Mayor.

No te preocupes que Alonso aparecerá bien pronto.

Venga, vamos.

Anda que tú también...

Menudo tacto que tienes.

¡Decirle al chiquillo que ahora estarían los dos desaparecidos!

¿Cómo se te ocurre? ¿Quieres que no duerma en toda la noche?

-Solo quería tranquilizarle. -¡Pues te has lucido!

Dame otro.

-Si te sientes culpable no la pagues conmigo.

-¿Culpable de qué? -Si estuvieras a lo que tienes

que estar no habría desaparecido. Pero te pasas el día fuera...

¡Gonzalo!

¿Hay alguna noticia? No, amo. ¿Ha averiguado algo?

Nada. He vuelto porque mi caballo ya no puede. Cojo el tuyo.

Claro.

-¡Gonzalo!

¿Qué ocurre? Unos comerciantes han encontrado

el cadáver de un niño de la edad de tu hijo en el bosque.

Gracias.

Amo, déjeme a mí.

No debería verlo, amo.

Si fuera Alonso es mejor que lo recuerde tal como era.

Sátur, es mi hijo.

Podría ser mi hijo.

No queríamos dejarlo tirado en mitad del camino.

Lo llevábamos para el cementerio.

-¿Cómo era el niño?

-Castaño con el pelo liso y la piel clara.

-No es Alonso, amo. Sé que no puede ser él.

Si existe Dios allá arriba no dejaría que esto pasara.

Tome, amo. Tome.

-¿Es él?

-No, no es él. ¡Gracias a Dios!

-¡Ay! ¡Me haces daño!

Tampoco es tan difícil desabrochar un vestido.

Lo siento, señora.

Dile a mi marido que no haga ruido al acostarse.

No me gustaría que me desvelara. Sí, señora.

Su camisón.

¿Aún sigues bebiendo?

¿No te parece suficiente el espectáculo que has dado?

Si me disculpa, yo me retiro. No, no. Espera.

Quiero que prepares la ropa de mañana.

La tiene ahí, señora. Pues recoge la alcoba.

¿Quieres dejarlo ya, por favor? -Aún no he terminado.

-Si pusieras en mí la mitad del empeño que pones en beber...

-No es el momento de hablar de estas cosas.

He trabajado mucho y estoy muy cansado.

-¿Por qué te has casado conmigo? -He dicho que lo dejes.

-¡Desde que nos casamos no me has tocado ni una sola vez!

¿Tanto asco te doy?

Te estoy hablando, Juan.

¡Mírame!

¡Que me mires he dicho!

(Bofetada) -¡Basta!

Perdóname.

Perdóname. -¡No me toques!

¡No vuelvas a tocarme!

-Ya está.

No...

No, no...

No, por Dios. ¡No!

¡No! No, por favor, no.

No hables.

Descansa. -¿Qué ha pasado?

(TOSE)

-Nada, todo está bien. Tranquilo. Ahora tengo que coserte la herida

para que no se te infecte.

A ver, tranquilo. (GIME)

Va a ser solo un momento. Aguanta un poco más.

-¡Me duele! -Ya acabamos.

-Me duele. -Es importante que no te muevas.

Vamos...

Vamos, valiente.

Vamos...

Ya casi está.

Ya...

¡Ya está!

¡Ya está!

-Lucía...

¡Lucía!

¡No! ¡No!

Joder...

¿Qué ha pasado?

¿Qué ha pasado, Juan?

¿Qué ha pasado?

Iré al mercado,

a por algo de comida y un poco de agua.

Tú descansa.

No te muevas.

(Se cierra la puerta)

(VOCES) Ya era hora.

-Alonso...

-Es mi madre...

Mi madre.

(GIME)

¡Ah!

-Llevamos toda la noche preguntando de puerta en puerta

y nadie ha visto nada.

Algo malo le ha tenido que pasar.

No puedo perder a mi hijo. No, eso ni mentarlo.

Alonso está bien, si acaso herido, pero está bien.

Así que no me vaya por ahí.

Han pasado demasiadas horas.

Sé que cuando se trata de un hijo a uno se le nubla el entendimiento.

Intente pensar que no se trata de Alonso.

Piense con frialdad. ¿Qué quieres que piense?

Pues lo que hace siempre: el quién, el cómo, el cuándo.

Tenemos el zapato del chiquillo,

la mancha de sangre

y las huellas en la jaula.

(AMBOS) El guardia muerto.

Todo eso tiene que significar algo, piense el qué.

Piense amo, piense con rapidez que no tenemos tiempo.

Si pienso con frialdad todo eso solo me lleva a una conclusión.

Ah, muy bien.

¿Qué hacemos entonces? ¿Nos quedamos de brazos cruzados?

Usted me ha enseñado que no hay que rendirse jamás.

¡No me puede venir con esto ahora!

Espéreme aquí.

Voy a buscar los caballos que ya habrán comido lo suficiente.

Le prometo...

que hoy encontramos a su hijo.

Ya verá.

Es extraño que alguien le corte el cuello a tu mujer

mientras duerme a tu lado y no escuches nada.

No recuerdo nada.

Anoche bebí demasiado. Eso ya lo vimos todos.

Tiene un corte limpio en el cuello. El que se lo ha hecho

se ha asegurado de que no quedara con vida.

¿Sabes quién podía querer matarla?

No, apenas la conocía.

Llevábamos muy poco tiempo casados.

Supongo que será tarde para darte la enhorabuena.

De todas formas no es una cuestión de tiempo.

No hay muchos hombres que conozcan a su mujer

por muchos años que lleven juntos.

¿Es ese tu maletín?

Sí, ayer vine después de atender a un paciente. ¿Por qué?

¿Puedes abrirlo?

No entiendo para qué. Ábrelo, por favor.

¿Me enseñas el instrumental?

Sí.

Aquí falta algo.

Sí, falta mi bisturí.

¿Es este?

Lo encontré a los pies de tu cama.

Estabas tan borracho que olvidaste esconder el arma

con la que le cortaste el cuello.

Lleváoslo al calabozo. No puede ser...

No puede ser...

No puede ser...

-Por favor,

tengo un niño enfermo a mi cargo y necesito darle algo de comer.

-Tres maravedíes.

-No tengo dinero.

-Esto es un negocio, no una casa de caridad.

-Por favor, es un niño.

Le juro que se lo pagaré en cuanto consiga dinero.

-Aquí se paga al contado, señora.

¡Ladrona! ¡Ladrona!

¿Cuánto le debe?

Lo pagaré yo.

Tres maravedíes.

¿Por eso?

Dos.

¿Está bien?

Gracias. Yo no soy ninguna ladrona.

No tiene por qué darme ninguna explicación.

¡Ese niño!

¡Le conozco! ¿Qué?

Sí...

Sí, sí. ¡Es él, es él! ¿Está vivo?

Sí. ¿Sabe dónde está?

En mi casa.

-Ten un poco de agua, que se te pase el susto.

Ha sido... Ha sido horrible, Catalina.

Iba para el dormitorio y estaba...

Estaba todo lleno de sangre. Ella tenía el cuello cortado.

Ten. Bebe agua, cariño. Bebe agua.

¿Quién ha podido hacer una cosa así? Juan tiene que estar destrozado.

-¡Se lo llevan detenido! -¿A quién?

-Al doctor. Dicen que ha matado a su mujer.

Se lo han llevado con los grilletes puestos.

-Debe de haber un error.

¿Tú crees que ha sido Juan? ¡Es incapaz de una cosa así!

No lo sé, no dejó de beber en toda la noche.

Puede que bebiera pero eso no quiere decir nada.

A veces la gente no es lo que parece.

Tampoco pensé que fuera capaz de hacerme todo lo que me hizo.

Margarita...

Entiendo que tú te puedas sentir traicionada por Juan,

pero que sea un asesino...

Tú no estuviste ni viste cómo trataba a esa mujer.

Margarita, no me puedo creer que pienses que la ha matado.

Ni yo por qué te empeñas en defenderlo.

Me empeño porque es Juan.

-Aquí dándole al pico, ¿no? Subid los desayunos a los invitados.

Ha pasado una desgracia pero no vamos a matarlos de hambre.

-Pero es que verá, señora, se han ido todos.

-¿Todos? -Sí, señora.

-Bueno, pues... Tú, sube a limpiar a la muerta.

Lávala bien y luego la vistes.

No, por favor, señora. No me pida eso.

¿Vas a replicarme a mí?

No, señora. Pues venga, sube.

Con permiso.

Cuando vengan los familiares de la difunta que vean

que en esta casa se hacen las cosas como Dios manda.

Me había dicho que mi hijo estaba aquí.

Lo dejé acostado en el jergón.

¿No me estará mintiendo? ¿Por qué iba a querer mentirle?

Si busca dinero se ha equivocado de persona.

¡No quiero dinero!

Ya le dije que le recogí malherido y le traje.

¿Y dónde está? ¡No lo sé!

Le pedí que no se moviera.

Había perdido mucha sangre por culpa del disparo y estaba débil.

¿Usted le ha sacado la bala?

Gracias.

Tengo que seguir buscándole. Espere, espere.

Su hijo repetía que...

Había una mujer que estaba en peligro.

¿Qué mujer? ¡No lo sé!

¿Le dijo quién era?

No, estaba muy aturdido.

Ni siquiera recordaba su propio nombre.

¿No recordaba nada?

¿Le dio algún detalle más de la mujer? ¡Algo!

Tenía mucha fiebre...

Puede que estuviera delirando.

Insistía en que la mujer estaba encerrada en una jaula.

-Madre...

¡Ah!

Madre...

Madre...

¡Alonso!

¡Alonso!

¡Alonso! ¿Estás bien? ¡Suéltame!

¡Suéltame! ¡Soy yo!

Alonso, soy yo. ¡Soy yo!

¡Alonso!

¡Nada!

-Este pavo es buenísimo, no he probado cosa igual en la vida.

-Deja ya el pavo.

Solo se habla del asesinato de la duquesa de Belasco.

-Es un asunto muy serio. (CON SORNA) Un asunto muy serio.

Si no supiera que es imposible dudaría de que eres hijo mío.

No se menciona para nada tu presentación en sociedad.

-Ya me conocerán. Haremos más recepciones.

-¿Quieres dejar de comer?

¡Acabamos de hacerte un vestuario a medida!

Como sigas así lo vas a reventar.

-Estar bien alimentado es elegante. Un par de libras más de carne

no van a estropear mi buen porte.

-Señora, ha llegado esta misiva del palacio real.

-¡Vete, vete, vete, vete!

-¿Qué pone?

¿Qué pone?

-El rey quiere recibirte en su palacio.

-¿A mí? -Sí.

-Pero madre... Esta misiva es para la marquesa de Santillana.

-Bueno, pero tú ahora eres el marqués de Santillana.

-El rey estará esperándola a ella. -Irás a ver al rey.

No puedes dejar pasar una oportunidad así.

-No sé, madre. Pero... -Pero, pero, pero.

Se le explica el cambio: que ahora tú eres el marqués.

Así de paso te conoce.

-Ya, madre, pero es que no es eso solo.

Es que no sé si estoy preparado para entrevistarme con el rey.

-¿Quieres que vaya contigo?

-¿Cómo sigue, amo?

Tiene mucha fiebre.

Sigue delirando.

Esto... Dios no lo quiera,

pero en el caso de que no recuperase la memoria

he confeccionado una lista con sus mejores recuerdos.

Aquí tiene.

(LEE) "Amigo de mi hijo Gabi,

conoció al mismísimo rey,

salvó la vida al Águila,

fue tamborilero en la tercera batalla de las dunas,

conoció el mar junto a su padre". Junto a su padre.

Aquí hay cosas que no son ciertas. ¿Cómo que no?

Alonso nunca ha estado en la tercera batalla de las dunas.

Eso es verdad. Ni ha conocido nunca el mar.

También es cierto.

Ya que uno tiene la oportunidad de reescribir su pasado,

pues mejor...

Mejor inventarse uno. Este es mejor.

Si Alonso puede estar orgulloso de algo es de ser quién es.

¿Para qué amargar al chiquillo con recuerdos tristes?

Ya son ganas de hacerle pasar dos veces por las mismas desgracias.

Eso no es de ley.

-¿Quiénes sois? ¡Alonso, hijo!

¡Alonso! Estás en casa.

Suéltame. (GIME)

Hijo, soy tu padre.

No, no. Tú no eres mi padre. -Ay, Dios...

-Tú no eres mi padre. Alonso...

Tengo que salvar a mi madre.

Suéltame. ¿Cómo que a tu madre?

Estaba en peligro, mi madre... ¡Ah!

Tengo que salvarla. ¡Ah! ¡Alonso!

Hijo...

Ay, amo... Cree que su madre está viva.

-Anda, deja. Yo lo hago.

¿Tú crees que Juan, el hombre con el que te ibas a casar,

ha matado a esta mujer?

Encontraron el bisturí debajo de la cama.

¡Se lo puede haber cogido cualquiera! Por eso no lo puedes dar por asesino.

No lo sé, no lo quiero pensar.

¿Por qué no hablas con él? ¿Hablar con él para qué?

Aunque sea para no estar toda la vida pensando que el hombre

con el que te ibas a casar es un asesino, que te lo diga.

Juan sabe mentir muy bien,

estuvo haciéndolo durante meses.

No quiero volver a verlo nunca más.

Quiero olvidarme de él.

¿No le vas a conceder ni el beneficio de la duda,

nada más que sea por todo lo que te ha querido?

Voy a por una mortaja.

(Se abre la puerta)

Entorna esa puerta.

-Menos mal que Margarita no se casó con Juan,

sino la estaríamos limpiando a ella. -¡Ay, calla!

Abre esa ventana, a ver si ventilamos esto un poco.

(Ventana atrancada)

-¡Uy!

¿Esta ventana desde cuándo está rota?

-¿Cómo que está rota? -Sí.

-A ver...

Pues...

-Gracias por acompañarme, madre.

-Las gracias para los curas. Y una cosa,

el asesinato de la duquesa de Belasco ni mencionarlo.

-Se ha muerto en nuestro palacio.

-Si tratamos ese asunto no hablaremos de ti y si no recuerdo mal

estamos aquí para presentarte como el verdadero marqués.

-Juan es el primo del rey.

Algo habrá que decirle o darle el pésame.

-Bueno, pensándolo bien, es una oportunidad para mostrarnos

como los más afectados por la noticia.

(Se abre la puerta)

-Esperaba encontrar a la marquesa de Santillana y a su hijo.

¿Quiénes son ustedes? -Está usted en lo cierto, señor.

Este es mi hijo, el marqués de Santillana.

¿Y usted es?

-El secretario real.

No sé qué pretenden conseguir.

La marquesa es una vieja amiga del rey y conocida por todos.

-Le puedo asegurar...

que mi hijo es el verdadero marqués de Santillana.

Si quiere puede comprobarlo.

-Esperen aquí, por favor.

-Ahora porque no es el momento pero cuando haya más confianza

le diré al rey que no nos han tratado como se merecen unos marqueses.

(Tintineo)

-Madre, llevamos esperando más de tres horas.

-Ni se te ocurra.

(Se abre la puerta)

-Su majestad el rey.

-Excelencia. -Majestad.

-Mi secretario me ha informado de que querían verme.

-Majestad,

yo y mi primogénito, el marqués de Santillana,

venimos a presentarnos como habrá podido comprobar...

-¿Y Lucrecia?

¿Está bien?

-Eh... Lo desconozco, majestad.

Tengo entendido que está de viaje por Europa.

-Ya.

Ahora tengo una reunión y apenas dispongo de tiempo.

Cuando lo considere necesario les haré llamar.

-Como usted desee, majestad.

Nosotros estaremos encantados de cuando usted lo solicite

plantificarnos aquí.

Para lo que quiera.

-Queríamos aprovechar para darle nuestro más profundo pésame...

Nuestro sincero pésame.

-No sé de qué me está hablando.

-Vuestro primo, majestad, Juan de Calatrava y Fonseca.

Ha sido detenido por el asesinato de su esposa.

¿Has visto a Nuño? No, estará en su alcoba.

Tiene que haber alguna solución.

Eres el comisario, podrías hacer algo.

¿Crees que si hubiese podido hacer algo no lo habría hecho ya?

Podrías acudir a otro letrado.

Te he dicho que no hay nada que hacer.

Ese testamento es legal.

¿Te vas? Sí.

Trasladamos a Juan a la prisión militar.

Estará allí hasta que lo ejecuten.

¿Ya es definitivo?

En cuanto el rey firme la sentencia de muerte.

Cuesta creer que Juan sea un asesino. Basta ya, Irene.

No me he casado contigo para discutir de trabajo.

¿Para qué te has casado?

Ha habido un asesinato en la alcoba de al lado.

¿No crees que es poco decoroso por tu parte?

¿Tú crees que le importará algo a la difunta

lo que pase entre nosotros?

(Se abre la puerta) Señor...

Señor, siento importunarles, pero...

Debería usted ver algo, cuando pueda. Estoy ocupado.

Es en la alcoba donde se ha cometido el asesinato.

La ventana no cierra.

¿Vienes a molestarme porque una ventana no cierra?

¿Para qué están los carpinteros? Verá, señor. Hay algo más.

Hay manchas de barro justo al lado de la ventana.

Pensé que sería importante para su investigación.

Está claro que nadie te paga por pensar.

Limítate a hacer tu trabajo.

Esa ventana cerraba perfectamente.

Este palacio tiene más de dos siglos.

¿Sabes cuántas ventanas se han podrido en ese tiempo?

¡Sal de aquí!

Sí, señor.

-¿Qué vamos a hacer, amo?

Cuando esté más tranquilo le contaremos la verdad.

¿Y hacerle pasar dos veces por el mismo error? No, no.

Tiene que saber que a Cristina la asesinaron.

¿Pero por qué?

¿Qué gana el chiquillo sabiendo la verdad?

¡Dígale cualquier cosa!

Que les abandonó o murió en la cama

a causa de cualquier enfermedad. Con eso solo le confundiremos.

¡Confundirle para bien!

Le digo una cosa,

ojalá alguien me hubiera inventado una infancia mejor.

Habría sido mucho más feliz.

No permitiré que viva en una mentira.

¡Y dale!

Usted es el padre y tiene la última palabra.

Le digo una cosa,

no estoy de acuerdo en ese reincidimiento

en el sufrir del chico. No le digo más.

-Déjame marchar.

Alonso...

Tengo que ayudar a mi madre.

Alonso, esa mujer no es tu madre.

¿Tú qué sabes?

Tu madre está muerta.

Lo siento, hijo.

No...

No.

No.

No.

(MADRE) ¿El valiente tiene miedo?

Tú quédate aquí. -¡No me quiero quedar solo!

¡Mamá!

¡No me quiero quedar solo! -¿Tienes miedo?

¿El valiente tiene miedo?

¿Estás listo? Vale, ya.

¡Alonso! ¡Catalina!

¡Llévatelo! ¡No!

¡Mamá!

¡No me dejes, por favor!

¡Mamá!

¡Padre!

Hijo...

Gracias a Dios. ¿Estás bien?

Una cosa, perdonen...

Perdonen que interrumpa esta escena tan tierna.

Alonsillo, ¿entonces quién es la mujer del bosque?

-Claudia.

-¿Quieres agua? ¿Por qué vamos por este camino?

Por aquí no se va a casa.

No vamos a casa.

¿Cómo que no vamos a casa?

A Juan lo trasladan a una prisión militar y pasarán por aquí.

Catalina... Tienes que hablar con él.

Me voy a casa.

¡Puede ser la última vez que lo veas! ¡Margarita!

¡Juan! Juan...

Juan, dime que no lo has hecho. Dime que no lo has hecho.

No lo sé. No lo sé...

(Llaman a la puerta)

-¡Nuño!

Nuño, ábreme la puerta.

(Golpes a la puerta)

Nuño, por favor. Ábreme la puerta.

(La puerta se abre)

¿Qué estás haciendo?

-Déjame en paz, por favor.

-No has comido nada.

-No tengo hambre.

-Anda, ven conmigo. Le diré a la cocinera que te prepare algo,

no puedes estar sin comer. -¡No!

No voy a salir.

-¿Cómo que no vas a salir?

-Fuera no hay nada que me interese.

-Estás pasando un momento complicado,

no puedes quedarte aquí encerrado.

-¡No tienes ni idea de lo que estoy pasando!

-Por mal que estés todo va a cambiar. Solo es cuestión de tiempo.

Cuando tu madre vuelva será diferente.

-¡Da igual que mi madre vuelva! ¡No cambiará nada! ¡Vete!

-No pienso dejar que te quedes aquí. -¡He dicho que te vayas!

-No dejaré que te salgas con la tuya.

Como esta noche no estés sentado en la cena, vendré a buscarte.

(NUÑO) "No sufriré más tiempo esta humillación, comisario,

no me has educado para ser así.

Siempre has dicho que cada hombre tiene que buscar su destino.

Yo voy a buscar el mío.

Sea cual sea, sé que este no es mi lugar.

No tengo miedo a lo que pueda encontrar.

Si la vida me ha negado esto será porque me tiene preparado algo mejor.

Puede que no vuelva a veros, ni a ti ni a mi madre.

Explícaselo, por favor.

Hazle ver que ella habría hecho lo mismo".

-¿Dónde está? -¡Ahí está, cogedla!

-¿Dónde está?

Mira por ahí.

-¡Aquí está! ¡Cogedla! -¡Está ahí!

(TOSE)

(Relincho)

(PIENSA) "La corona ratifica la sentencia por el que se condena

a pena capital mediante decapitación.

Duque de Belasco y Fonseca... Acusado de asesinato...

Contra don Juan de Calatrava... Mediante decapitación...

Yo, el rey Felipe IV".

-Siento importunaros, majestad.

Esperan su firma para la sentencia del duque de Belasco y Fonseca.

-Necesito un momento.

-Por supuesto, majestad.

-¿Es culpable, no?

-Así es.

-Entonces firma.

-No es tan sencillo.

-¿Por qué? ¿Porque es tu primo? ¿Has olvidado que casi arruinas

tu campaña en Portugal por salvarle la vida?

¿Cuántas veces estás dispuesto a manchar tu nombre por él?

-Acordé ese matrimonio en contra de su voluntad.

En parte soy culpable de ese asesinato.

-Eso es una insensatez.

-Conozco a mi primo.

Es un buen hombre. -Sí.

Un buen hombre que ha matado a su mujer.

Merece morir.

-Espero no equivocarme.

-Un rey nunca se equivoca.

-Morirá decapitado en dos días.

-Amo, ya hemos acostado a Mariana.

Se ha quedado Cipriano al tanto por si se despierta.

Pobre mujer, lo que habrá tenido que pasar.

Tenía que haber ido a buscarla mucho antes.

Yo le convencí de que no corría peligro.

¿Por qué no me habré metido...? Tú no tienes la culpa.

¡Dios!

La hemos encontrado a tiempo. Se recuperará.

Eso sí.

Vaya jornadita que nos hemos chupado.

¿Qué tal está Alonso? Bien...

Muy bien, recuperado ya.

Tiene mejor color que un melocotón de Toledo.

Solo que, amo...

¿Qué pasa? No para de pensar en la boda,

en la suya con su cuñada.

Después de lo mal que lo ha pasado no me he atrevido...

Hablaré con él. Háblele cuanto antes.

Antes de que llegue la señora.

Está tan ilusionado que es capaz de pedirle de llevar las arras.

Con su permiso... No te lo lleves.

¿Cómo que no me lo lleve? ¿No estará pensando en salir?

Sí. Amo, ¡un día de estos

se me va usted al fondo!

Tenemos que ir a La boca del diablo.

Perdón...

¿A La boca del diablo?

Su propio nombre lo indica...

De ahí no se sale ni con los pies por delante, si es que se sale.

(Tambores)

¿Y esos tambores?

(PREGONERO) "Se hace saber que su majestad, Felipe IV,

ordena morir decapitado al duque de Belasco y Fonseca

por el asesinato de su mujer.

La ejecución tendrá lugar en dos días".

-El duque de Belasco y Fonseca...

¿De qué me suena a mí?

Porque es Juan.

¡El doctor!

¿Juan ha matado a su mujer?

(VOZ) "Erase una vez un reino lleno de esplendor y alegría.

Su rey, bondadoso y fuerte,

amaba a su pueblo como si de sus hijos se tratara.

Hasta que las tinieblas se cernieron sobre el cielo".

-Inglaterra declarará la guerra a las Españas.

(VOZ) "Los corazones de los más nobles se volvieron despiadados".

(Latigazo) (GRITA)

(VOZ) "El odio y la venganza se apoderaron del hombre".

-Vas a pagar por todo lo que nos has hecho.

(VOZ) "Nada ni nadie estuvo a salvo.

Hasta el alma más tierna e inocente murió".

-¡Murciélagos!

-Voy a organizar algo grande,

un espectáculo como los de antes.

-Para mí sería un honor participar y escarmentar a los ingleses.

-El chiquillo tiene razón,

necesitan que les aclaren un par de temas.

¡Ayuda!

Soy el capitán Patrick Walcott.

-¿Qué le parece? -Estás hecho un Adonis.

No es normal que un padre embarque a su hija en esos viajes.

Que un maestro haya estado en la India tampoco.

-¿Nuño?

-Si no llega el rescate en un día Nuño estará muerto.

-Amo, salga allí y reponga el orgullo español.

Solo soy un maestro, ¿recuerdas?

¿Qué preocupaciones tiene un maestro?

¡Corre, corre!

Te amo.

-Conozco su avaricia.

Nunca rechazará un obsequio valioso.

-Le ha visto la cara, amo.

-Madre, no estoy solo. -Apártate de mi hijo.

-Somos mucho más parecidas de lo que usted cree.

Estás...

preciosa. (HABLA EN INGLÉS)

¡Amo, le sacaré de ahí!

¡Sácame de aquí!

¡No podéis hacerme esto!

¡Nuño!

Ya es suficiente.

-Ella era la alegría de esta casa.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • T5 - Capítulo 58

Águila Roja - T5 - Capítulo 58

01 sep 2013

Tras recibir un disparo, Alonso yace inconsciente en el bosque. Gonzalo, preocupado porque su hijo no ha vuelto a casa, decide salir a buscarlo. Gabi lo vio por última vez en el bosque, pero cuando Gonzalo y Sátur llegan al lugar Alonso ha desaparecido. Alguien se ha llevado al niño. 

En Palacio, Sagrario organiza una recepción con los principales nobles de la corte para presentar a su hijo Jacobo en sociedad. Durante la velada, el Comisario se enterará de que Nuño ni siquiera ha sido invitado. Por otro lado, Margarita vivirá una incómoda situación cuando Sagrario le ordene que atienda personalmente a una invitada muy especial: la esposa de Juan.

ver más sobre "Águila Roja - T5 - Capítulo 58" ver menos sobre "Águila Roja - T5 - Capítulo 58"

Los últimos 1.339 programas de Águila Roja

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • Nuevo T9 - Capítulo 106 Completo 1:21:30 100% pasado martes
    T9 - Capítulo 106 pasado martes Tras descubrir que es el primogénito de Felipe IV, el Comisario se comporta como si ya fuera rey de la Españas. Su exaltada conducta alarma a la Marquesa, que considera pertinente encerrarlo en un m...
  • T9 - Capítulo 105 Completo 1:21:42 100% 21 jun 2016
    T9 - Capítulo 105 21 jun 2016 El tío Emilio (Manuel Manquiña) llega de forma inesperada tras pasar muchos años en prisión. Viene con ganas de recuperar el tiempo perdido con la familia y Gonzalo le acogerá b...
  • T9 - Capítulo 104 Completo 1:25:43 100% 14 jun 2016
    T9 - Capítulo 104 14 jun 2016 Malasangre descubre los verdaderos orígenes de Águila Roja: el maestro es hijo del Rey. Se trata de una peligrosa información que Sebastián Ventura no dudará en hacer llegar a G...
  • T8 - Capítulo 103 Completo 1:27:31 100% 10 dic 2015
    T8 - Capítulo 103 10 dic 2015 Margarita prepara su boda esperando el regreso de Gonzalo. La novia ya tiene su vestido, pero su prometido y el resto del comando reclutado por Malasangre van a ser fusilados por el ejército portugué...
  • T8 - Capítulo 102 Completo 1:26:47 97% 03 dic 2015
    T8 - Capítulo 102 03 dic 2015 El grupo formado por Malasangre llega a territorio portugués en misión suicida: matar al Rey de Portugal. Cuando se acercan al castillo donde se encuentra el monarca, Zigor (Gorka Otxoa) cae graveme...
  • T8 - Capítulo 101 Completo 1:27:50 8% 26 nov 2015
    T8 - Capítulo 101 26 nov 2015 Malasangre propone a Felipe IV un plan suicida para acabar con el conflicto portugués. Para ello, reúne un grupo de hombres con habilidades especiales entre los que estarán el Comisario y Zig...
  • T8 - Capítulo 100 Completo 1:36:30 91% 19 nov 2015
    T8 - Capítulo 100 19 nov 2015 El 100 es un capítulo especial, con la mecánica de un cuento dentro de otro cuento. Todo comienza cuando Sátur y Gonzalo se enteran de que el niño chino ha desaparecido. Salen en su bu...
  • T8 - Capítulo 99 Completo 1:32:32 100% 12 nov 2015
    T8 - Capítulo 99 12 nov 2015 Gonzalo y Margarita rebosan felicidad mientras se encargan de los preparativos de su boda. Sátur piensa que su amo ya no lo necesita, y se siente desplazado. Tal vez ya es hora de que él tambi&eacut...
  • T8 - Capítulo 98 Completo 1:26:34 100% 05 nov 2015
    T8 - Capítulo 98 05 nov 2015 Carmen Maura da vida a la Duquesa de Fournier, una aristócrata de carismática personalidad. Una mujer madura, fuerte, atractiva, de gran inteligencia y que, en el pasado, ejerció de mentora d...
  • T8 - Capítulo 97 Completo 1:31:13 100% 29 oct 2015
    T8 - Capítulo 97 29 oct 2015 Gonzalo y Sátur han sido capturados y viajan en un galeón camino de Asia, donde serán vendidos como esclavos. Nadie sabe dónde están y no existe ninguna posibilidad de escapar e...
  • T8 - Capítulo 96 Completo 1:30:59 98% 22 oct 2015
    T8 - Capítulo 96 22 oct 2015 Águila Roja tiene que luchar sin su catana, después de que un rayo impactara en ella. Sátur decide llevarla a un forjador para que la arregle sin decírselo a su amo. La identida...
  • T8 - Capítulo 95 Completo 1:30:03 64% 15 oct 2015
    T8 - Capítulo 95 15 oct 2015 Sátur intenta expiar su culpa alejándose de todos y comenzará una nueva vida en el bosque. Allí encontrará a una caravana de hombres y mujeres que viajan por España ofrec...
  • T8 - Capítulo 94 Completo 1:25:17 100% 08 oct 2015
    T8 - Capítulo 94 08 oct 2015 Sátur despierta de una borrachera y no recuerda nada de la noche anterior. La resaca se resume a anécdota cuando, tras llegar a casa, es acusado de un violento delito y todo apunta a que es cul...
  • T8 - Capítulo 93 Completo 1:27:13 100% 01 oct 2015
    T8 - Capítulo 93 01 oct 2015 Durante el capítulo 93, Sátur participa en un concurso teatral durante las fiestas de la Villa. Ilusionado por el premio que puede ganar, acaba involucrando a todo el mundo en el proyecto. Tanto es así que, sin p...
  • T8 - Capitulo 92 Completo 1:29:45 100% 17 sep 2015
    T8 - Capitulo 92 17 sep 2015 La muerte del Comisario es inevitable. Tras su intento de fuga en el capítulo anterior le han sentenciado a morir de una forma más cruenta: será desmembrado. Sátur intentará convencer a Gonzalo para que salve a s...

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos