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Transcripción completa

Subtitulado por TVE.

Mira, me pilló por sorpresa, ya está, de otra manera...

-¿Pero qué sorpresa ni qué sorpresa?

Que yo a usted le vi esquivando balas.

-Han robado un diamante a los ingleses,

resulta ser el diamante en bruto más grande jamás hallado

y lo ha robado un español, y se trata del conde de Montano.

-Ya eres mío.

(RECUERDA A MONTANO) Lleva algo que nos beneficiará

a ambos, estoy seguro de que sabrás dar con ello

y guardarlo hasta mi llegada.

¿Qué escondes?

"Balneum fide", el baño de la fe.

-¿Sabe dónde está el tesoro? El baño de la fe

eran unas viejas termas romanas del siglo III después de Cristo.

¿Qué llevas colgando de esa cuerda?

Oh. -Virgen santa.

-Esto es repugnante.

Anoche, lo del beso... Mariana, no te preocupes,

echas de menos a tu marido y... te sentías sola, no pasa nada.

-Gonzalo, no te besé porque me sintiera sola.

Esta es la zona, pero debieron construir este castillo

encima del baño de la fe.

-¿Entonces las termas están ahí abajo?

Probablemente. -Pues a cavar se ha dicho, ¿no?

Es demasiado peligroso,

una vez dentro se nos podría caer todo encima.

Me has dejado a mí, tu señora en ridículo.

¿Has olvidado a quién te debes?

-Pero si es la marquesa. -Le agarra la churrilla.

Entretenida mañana la tuya, Lucrecia.

-¿Qué escondes ahí, plebeyo? -Nada.

Son simples habladurías, Hernán, ya sabes

cómo son los muertos de hambre de la Villa.

Mi información viene de la reina, nadie duda de su palabra.

¿Te das cuenta de las consecuencias que puede traer todo esto?

-Ay, Dios.

-Tu presencia ya no es grata en palacio.

¡Ah! Mi mano, ah...

Cogí un chaleco para sacudir el polvo y me explotó en la mano.

-Maldito negro. ¡Que te quites!

-Oh, Dios mío, señorito.

Tú y yo no somos nada, sé que no tienes

obligación de cuidar de mí.

No te levantes aún, te puedes marear

-No me toques.

-Eh, no, suéltame, suéltame.

-¿Dónde está el esclavo? Ha huido.

-Dime dónde está. Hum...

Sátur, si no lo escondemos lo capturarán.

-Uh.

-¿Qué haces, qué haces? Quite, hombre, quita.

Su esclavo tiene el diamante de los ingleses.

-La madre que me parió.

-Oh. Aquí tiene la preciada piedra.

Has salvado la cabeza, pero tu hijo no te habla

y tu reputación sigue por los suelos.

Parece que hay un símbolo. -Cuidado, amo.

¡Ah!

-Todavía tengo los pelos como escarpias, amo.

Que pelear con la bestia en el suelo tiene un pase,

pero si la bestia sabe nadar ya no estamos

en igualdad de condiciones, ¿no?

Hace mucho calor, ¿no?

-Pues no crea,

en la época en la que estamos todavía corre aire fresco.

Aunque claro, con el coleto tan abrigado que me lleva

y lo que se mueve usted como héroe...

Oh... oh.

Oh.

(RESOPLA) -Está sudando a mares.

Ay... -Madre del amor hermoso,

la escabechina que tiene usted en la pierna.

Tiene que verlo un médico, venga. No es nada.

-¿Pero cómo que no es nada?

Que esto no es una broma,

igual llevaba más siglos que los romanos.

Sátur, lo que tenemos que hacer

es coger romero y manzanilla.

-Tiene que verle un médico enseguida.

Sátur, eso hará que cicatrice la herida,

no te preocupes. -¿Usted cree

que con unas plantitas se va a curar?

¿Dónde aprendió eso, con los chinos?

No... mi padrastro.

-Su... su padras... Él es el que me lo enseñó.

Es curioso, Sátur, todo lo que observas de pequeño

se te queda para toda la vida.

-No, ahí tiene usted razón, porque yo de pequeño

nada más que veía...

miseria y pobreza, y mire como me quedé.

Anda, vamos a buscar.

(RESOPLA)

-Mire, aquí hay.

Hum.

-¿Con esto será suficiente, amo?

¿Eh?

Que tampoco es cuestión de dejar el bosque pelado.

Sátur, ayúdame.

Coge de ahí.

Con cuidado.

Es de un niño.

-Oh.

Sátur, Sátur, ¿estás bien? Sátur.

¡Sátur! Sátur, mírame.

-Señora, yo creo que deberíamos volver al carruaje.

Nadie te ha preguntado,

y que sea la última vez que te atreves

a decirme lo que debo hacer. -Sí, señora.

-No hacía falta que me acompañases,

ya puedo ir yo solo a la escuela.

-Señora, no quisiera yo meterme pero es que

todavía está muy reciente. Pues no te metas.

¿Ahora te asustan unos cuantos plebeyos?

No piensa esconderme.

Míralos.

Mira sus ropas, somos mucho mejores que ellos.

-¿Por qué me haces esto, madre?

Somos el hazmerreír de la Villa.

Escúchame bien, hijo,

jamás te avergüences de lo que eres.

Levanta la cabeza y sonríe,

que se den cuenta de lo felices que somos.

-Todavía huele a negro.

-¿Qué has dicho? -¿Yo? Nada.

Nuño, vamos. -Retira lo que has dicho.

-Si quiere probar con alguno sólo tiene que pedirlo,

señora marquesa.

Todos juntos, o de uno en uno, como prefiera.

Nuño. -Señora, por Dios.

¡Guardias, guardias! -Por Dios.

Guardias. -Ayuda, por Dios.

-¿De qué te sirve ahora el título, marquesito?

-Ayuda por Dios. Guardias.

¿Alguien más tiene algún problema?

Volved a palacio. Vamos, hijo.

-Señora.

-Oh.

Oh...

¿Te encuentras mejor?

-¿Qué me ha pasado, amo?

Te has desmayado mientras mirábamos el esqueleto.

-Sí, sí, ya me acuerdo, sí.

No te preocupes, habrá sido un mareo.

Toma.

Por el tamaño del esqueleto pertenecía a un niño

de unos cinco o seis años aproximadamente.

-Lo siento, amo, perdóneme, pero...

no me encuentro todavía bien.

A ver... -Oh.

Parece que no tienes fiebre.

Ahora te preparo algo.

Sátur, tenemos que averiguar quién era ese niño

y qué hacía allí.

-¿Eh?

¿Y para qué tiene usted que averiguar nada?

¿Cómo que por qué?

-Para misterios ya tenemos el de su madre y nos sobra,

y a lo mejor eso que usted cree que es un misterio,

igual... no lo es.

Sátur, lo metieron en un agujero,

quiero saber qué pasó.

-No le entiendo.

Ayudar ya no podemos ayudarle, esa...

esa pobre criatura está muerta.

Amo, mejor no meter las narices donde no se puede hacer nada.

Me da igual el tiempo que haya pasado,

puedes estar seguro de que lo averiguaré.

Es de un niño,

por el tamaño del esqueleto pertenecía a un niño

de unos cinco o seis años aproximadamente.

Sátur, Sátur, ¿Sátur, qué te pasa?

-Hum... Sátur.

-Oh... ¿Estás bien?

-Lo siento, amo. Sí, ahora lo limpio.

Da igual, Sátur.

-Oh.

Deberías estar trabajando,

tu Villa es una pocilga de malnacidos.

Cuando provocas a la chusma se vuelven incontrolables,

tú deberías saberlo.

¿Ahora pasear es una provocación? Exhibirse como lo hiciste, sí.

Me da igual lo que hagas, Lucrecia, pero...

con tus jueguecitos pusiste en juego la vida de Nuño.

Fueron esos salvajes, yo nunca pondría en peligro a mi hijo.

No finjas conmigo, Lucrecia,

por mucho que te pongas tus mejores galas

para estar en palacio, las cosas no van a cambiar.

Y... ¿qué debo hacer según tú?

Un tiempo en el campo te iría bien.

Hasta que las cosas se calmen.

No tengo ninguna intención de que se olviden de mí,

más bien al contrario.

-Señora. ¿Sí?

-Marquesa de Santillana,

había oído hablar muchas veces de su belleza,

nada comparable al verla en persona.

Por favor, llámame Lucrecia.

Te presento Hernán Mejías, comisario de la Villa.

-Tanto gusto, soy Rafael...

El mejor torero de las Españas,

soy un gran aficionado a los toros pero no vi

ninguna corrida anunciada en la Villa.

¿A qué debemos el honor de su visita?

Le invité yo, se quedará unos días en palacio.

-Señora, traigo más dulces.

Golpe.

Lo siento, señora, ha sido un accidente.

Tranquila, tranquila,

hasta el mejor matador pincha a veces en hueso.

¿Qué hacéis con los toros que ya no vale,

Rafael, sacrificarlos?

Creo que voy a tener que hacer lo mismo en palacio.

Te voy a enseñar las caballerizas,

acabo de adquirir unos hermosos sementales,

¿nos acompañas, Hernán?

No puedo, tengo mucho trabajo.

Pues vamos.

-Asesinato. Sí, Hamlet,

el más infame, horrendo y monstruoso.

-Si de verdad eres el espectro de mi padre, dime quién fue,

para que con alas tan veloces como la fantasía se haga venganza.

Muy bien, hasta aquí.

-Pero... ¿pero entonces quién fue,

quién mató al padre de Hamlet? Vuelve a tu sitio.

Precisamente esta es vuestra tarea para mañana,

terminar de leer este fragmente de la obra de Shakespeare.

-Pero... pero padre, ¿por qué se le aparece el fantasma?

Porque el pasado siempre vuelve, hijo.

Si habéis cometido alguna injusticia,

esta nunca quedará impune.

Esto es lo que personifica el fantasma de Hamlet.

Podéis iros a casa, y recordad, leedlo.

Sátur.

-Amo...

que me ha dicho el Cipriano que quería usted

hablar urgentemente conmigo. Sí, he vuelto al bosque

y he cogido el esqueleto del niño, está en la guarida,

y también he encontrado esto,

el emblema del orfanato de la Villa,

el mismo en el que tú estuviste.

-Joder, amo, allí... morían niños a diario,

por el hambre, la lepra, el cólera.

Pero no encerrados en un agujero.

-Por favor, amo,

que he intentado olvidarme durante toda mi vida de aquello,

no me haga pasar por esto otra vez.

Iremos a hablar con las monjas,

quizás ellas recuerden algo.

-No.

Yo ya tuve que ir una vez allí y se me removió todo por dentro,

no pienso volver otra vez.

Sátur, ese niño no le importaba a nadie,

nosotros tenemos la oportunidad de hacer justicia.

-Yo tampoco le importaba a nadie, amo.

Se lo ruego, se lo pido por favor,

olvídelo, hágalo por mí.

Entiendo que estés muy afectado por este asunto, pero...

no puedo dejarlo.

-Si se pone usted a investigar lo que pasó en ese orfanato...

va a remover todo el horror que vivimos ahí dentro.

¿Entonces es verdad que está arriba Rafael Valverde, el torero?

-Hombre que si es verdad,

como que tú y yo estamos hablando aquí ahora mismo.

-¿Y cómo es en persona?

¿Es guapo? -¿Guapo?

Y varonil, y galante,

es un hombre... hombre.

Me clavó esos ojazos que tiene y me dejó tiesa en el sitio.

Como que ha tirado la bandeja, menuda la que has liado.

-Vamos a ver, Margarita, ¿tú que haces aquí?

Tenías que estar en la casa, tira para casa a descansar,

no estás para trabajar.

Que no, que me quedo, no puedo perder este trabajo,

no tengo otra cosa.

-¿Tú lo has visto, te has cruzado con él?

¿Con quién, con el torero? -Ajá.

No, ¿es para tanto como dicen? -Uh.

Yo sólo con lo que me contó Catalina estoy temblando.

¿Ah, sí? -¿Habrá pasado gente por palacio?

Pues te digo que ese hombre en las distancias cortas

quita el sentido, que lo quita, que lo quita.

Pues ponte a la cola, dicen que hasta la reina suspira por él.

-Espera a la mujer de su vida,

enamorarse... luego se casará y tendrá hijos.

-Mira. -Lo leí en un pliego.

-Pues hija, desde luego candidatas no le van a faltar.

Me acuerdo yo una vez que me fui a una corrida de él

con mi prima Paca, bueno...

si hubierais visto a ese hombre vestido de torero,

ya es...

con la hombría puesta, ahí bien colocada en su sitio....

Catalina, que las niñas no han catado varón.

-Ay, por Dios, es verdad, perdonadme...

-No, no, sigue, sigue, no nos dejes ahora a medias.

Mira. -Bueno,

pues ese hombre en medio de la plaza

vestido de torero,

sale el toro, pero un toro... toro.

Hace así, pasa pero rozándole toda la hombría,

y esa hombría ahí en su sitio sin menearse ni un milímetro,

bueno, los gritos de las mozas se oían en toda la Villa.

Empezaron cuando acabó a tirarle claveles

por no tirarle otra cosa por decencia, bueno...

-Catalina, ¿podría atenderle yo, por favor?

-Marta, eso es imposible, por Dios.

No, lo hago por tu bien,

un hombre así se te va la cabeza para toda la vida,

y más tú, digo. (RÍEN)

-Oye, ¿no huele a quemado?

Bueno, a ver si vas a ser tú. -Yo...

Ay, la madre que me parió el guiso de la marquesa.

No, quemadito, echado a perder.

(RECUERDA) Tomás, Tomás...

Tomás.

Tomás. -Tomás.

-Tomás.

-¡Tomás! -Tomás.

Tomás, Tomás.

-¡Tomás!

-Tomás.

Tomás. -Tomás.

¡Tomás! -Tomás, Tomás...

-¿Seguro que no lo has visto, Sátur?

-No, no. -Tenemos que volver al orfanato,

está a punto de anochecer. -No...

tengo que encontrar a mi hermano. Tomás.

-Lo hemos buscado por todas partes.

Puede que haya escapado, muchos lo hacen.

-Nunca se iría sin mí, además, nos iban a adoptar, usted lo sabe.

¿Por qué se iba a escapar? Tomás...

-¡Tomás! -Sátur, Sátur.

Tú estabas jugando con él, tienes que saber dónde está.

Venga, dímelo, por favor.

Piénsalo, ¿dónde jugabais? -No lo sé.

-Piénsalo. -No lo sé.

-Tienes que saberlo, dónde? -Déjalo ya.

Tenemos que irnos. Sátur, Sátur...

Vuelve, Sátur.

-¿Está todo a su gusto, señor? ¿Desea alguna otra cosa?

No se preocupe, ojalá en todos los palacios el servicio

fuera tan atento como en este.

Yo no quisiera servirle de molestia pero...

si pudiera poner su nombre aquí, es para mi chiquillo,

que le admira a usted más que a nadie.

-Por supuesto.

¿Cómo se llama el niño? -Murillo.

Y su pudiera poner también mi nombre en pequeñito, al lado,

y un... "con cariño", o algo. Yo se lo agradeceré...

Catalina, retírate y deja de incordiar a mis invitados,

a nadie le interesa tu vida.

-Sí, señora, usted disculpe.

Espero que tu estancia aquí esté siendo de tu agrado.

-Aire puro, buen vino

y una hermosa anfitriona.

No se puede pedir más.

Vas a conseguir ruborizarme, matador.

¿Otra copa de Burdeos? -Por favor.

Muchas mujeres darían su vida por tenerte en su palacio,

me siento afortunada. -Reconozco que cuando me invitó

sentí cierta curiosidad,

una reina, una marquesa y un esclavo negro,

en la corte no se habla de otra cosa.

Precisamente por eso te he hecho venir.

Lee esto.

Son las escrituras de tu finca de Granada

y tus tierras de Sevilla, Cáceres y Álava.

-¿De qué está hablando, marquesa?

¿Piensas que puedes torearme a mí también?

-Bien, entonces dejémonos de rodeos absurdos.

Como quieras.

Estás arruinado, Rafael, deberías ser más cuidadoso con tu dinero.

-¿Cómo se ha enterado? Reconozco que fue un reto,

sabes guardarte bien las espaldas, pero tranquilo,

he comprado todas tus propiedades, no soportaría verte en la pobreza.

-¿Qué es lo que quiere de mí?

Que anunciemos nuestro compromiso esta misma noche.

Míralo como un negocio,

tú recuperas tus tierras y yo limpio mi nombre,

los dos ganamos, querido.

-Date prisa, que tenemos que volver con los niños,

y ten cuidado, no se te caiga esa ropa.

-Madre,

no deberíamos atajar por aquí, está muy solitario.

Mira lo que le pasó a la hermana Elena, que la violaron.

-Violarla... anda que no eres inocente.

Eso es lo que dicen todas para no reconocer que han pecado.

¿Qué quiere? Tranquila, no teman.

-Es el Águila Roja.

¿Conoce esto?

-Pertenece al sayo que le poníamos a los niños en el orfanato

hace ya muchos años. Lo encontré en el bosque,

oculto en un agujero y junto al esqueleto de un niño.

-Todos los que morían en el orfanato

eran enterrados en cristiana sepultura.

¿Sabe cómo puedo identificarle?

Saber su nombre, quién era, algo.

-Llevo más de 40 años al frente del orfanato,

me sería imposible acordarme de todos los que pasaron por allí.

Está bien, gracias.

-La medallita, madre.

¿Qué medallita?

-Todos lo niños llevaban una medallita

con su nombre y la fecha de nacimiento.

Gracias.

-¿Se encuentra bien?

Estoy bien, estoy bien.

-No son horas de andar por aquí, madre.

-El agua.

¿Necesitas algo más? -Estoy bien, no te preocupes.

Hum. -Te voy a dar yo de comer porque...

Mira que eres cabezón como tú solo, ¿eh?

-Venga, abre la boca. Alonso, que no.

-Tía, tú siempre has cuidado de mí,

déjame ayudarte, por favor.

Venga, ah... Es que estoy mejor, de verdad,

no tienes que preocuparte.

-Como esto se enfríe no te lo vas a poder comer.

Venga, ah...

Vamos.

Ves como no era tan difícil. Toma, Alonso,

es "Hamlet", tienes que terminar de leértelo, ¿eh?

-Vale. Ya me encargo yo de la tía.

Sí, claro, lo que me faltaba, no.

Eh, ya has escuchado a Alonso.

Tampoco es tan malo que te ayuden,

además, no puedes quedarte sin comer,

así que abre la boquita y ah...

Je, je, no. La boquita.

Ah... uh.

Dame. Gonzalo.

-Buenas.

Margarita, he lavado tu ropa, pensé que aún te dolerían las manos.

Gracias, no tenías que preocuparte.

Bueno pues nosotros también vamos a cenar.

Alonso, ayúdame con las escudillas.

Ah.

-¿Qué pasa, Gonzalo? Gonzalo.

Estoy bien, estoy bien. -A ver.

Estoy bien. -Amo, ¿qué ha pasado?

La pierna.

Sentarlo aquí. -Ayúdame.

Estás ardiendo, Gonzalo.

-Es que hace mucho calor aquí.

-¿Estás bien, qué te ha pasado?

Algo me picó en el bosque pero... no es grave.

-No, no es nada. Estoy mejor.

Venga, vamos a cenar.

-Por el amor de Dios, amo, que no está usted

en condiciones de meterse ahí dentro.

Lo que me mordió sigue ahí, tengo que saber

qué animal es para encontrar el antídoto.

-Al menos deje que lo intente yo

ya que le metí en este lío.

Olvídalo.

¿Por qué no me comentaste lo de la medalla?

-¿De qué medalla me habla?

Todos los niños llevabais una medalla para identificaros.

¿Por qué no me lo dijiste?

-Lo siento, amo, eso fue hace mucho tiempo.

Además, ¿de qué viene hablar ahora de eso?

Es la única pista que tenemos,

ese crío debía llevarla cuando murió.

Quizá todavía esté en el bosque.

-No puede volver usted a la fosa,

no tiene derecho de remover el pasado.

Sátur, tú mismo me dijiste lo que os hacían en ese lugar.

Lo que ha ocurrido no puede quedar impune.

¡Sátur! -Tíreme la ballesta, amo.

No, sal. -Amo, deme la ballesta.

¡Sal! Sal de ahí.

Sal.

Sátur.

No te muevas, no te muevas.

-Dispare. Quieto, Sátur, no te muevas.

-¡Dispar, amo, dispare, por Dios!

Dispare, dispare...

Creo que le ha dado, amo.

El agua no se mueve, creo que le ha dado.

(RESOPLA)

-Señora. ¿Sí?

-El carruaje de la duquesa de Cardona acaba de llegar,

le acompañan otras damas de la corte.

Bien, Catalina, hazles pasar. -Sí, señora.

-¿Por qué has invitado a esas arpías, madre?

Si vienen aquí es para reírse de nosotros.

Vigila tus palabras, Nuño,

y no te muevas de mi lado, aún tienes mucho que aprender.

-Vienen a insultarnos a nuestro propio palacio.

Las relaciones en la corte son muy parecidas a una guerra,

no puedes retirarte sin luchar, hijo.

Pasos.

Oh.

¿Duquesa, señoras?

Les agradezco que aceptaran mi invitación, por favor.

-Estamos poniendo nuestra reputación en juego

al visitaros, Lucrecia, así que ahorra cumplidos.

¿Qué asunto es ese tan importante del que querías hablarnos?

Ay... Rafael, justo a tiempo.

Supongo que ya conocerán a Rafael Valverde.

-Tanto gusto, señoras.

Como pueden comprobar es un hombre de pocas palabras,

le gusta más la acción.

Bien, ahora que ya estamos todos tengo que anunciar algo,

tenemos que anunciar algo, ¿no es así, querido?

-Sí, así es. La marquesa de Santillana y yo

estamos comprometidos.

(SUSPIRA) -Eres un malnacido.

Lo que has hecho no tiene nombre.

Oh.

Disparo. (TODOS) Oh.

Duquesa.

Señoras... duquesa.

Oh, señoras.

(SÁTUR OYE VOCES) Sátur...

Sátur.

Sátur.

Sátur.

Sátur.

Sátur...

Sátur, Sátur.

Sátur...

-¡No!

Alonso.

Alonsillo.

¡Amo, amo!

Amo.

Alonso.

Alonso... despierta.

-Ah. ¿Estás bien?

-Oh... ¿qué?

Creo que sí.

Sátur... ¿qué ha pasado?

-Que he oído ruidos

y he venido a ver qué pasaba, y Sátur se ha asustado y...

me ha empujado,

pero ya estoy bien. ¿Le has empujado?

-Yo es que... yo es que creía que era otra persona, pero...

lo siento.

Lo siento de veras, amo.

Oh...

-Le agradezco que me haya salvado la vida, comisario,

pero ya le he contado lo que sé.

Estoy seguro de ello, pero hay algunos detalles que se me escapan.

Dice usted que ese hombre era de su cuadrilla.

-Ya se lo he dicho.

Era Manuel Amaya, mi mozo de espadas.

¿Tenía algo contra usted, algún tipo de pendencia?

-Últimamente...

Manuel se mostraba muy distante conmigo,

él pensaba que entre su mujer y yo...

¿Qué?

-Ya me entiende.

Eso no me lo había dicho antes.

-Ha sido un día muy duro, comisario,

me gustaría retirarme a mis aposentos.

Un momento, será sólo un momento.

-Jesús, María y José.

¿Pero cómo se le puede ir la cabeza así a un hombre?

Qué malo son los celos. ¿Tú cómo sabes que son celos?

-Margarita, por Dios, está clarísimo que esto

es un asunto de faldas.

Menos mal que lo cogieron a tiempo, podía haber sido mucho peor.

-Calla, calla, que no quiero pensarlo.

Ay, por Dios, qué asco, voy a por trapos, quédate ahí.

¿Está usted seguro de lo que me está diciendo?

Ese hombre podía haber matado a la duquesa y a su hijo,

entienda que quiera saber todo sobre él.

-Claro.

(LEE) Desde el primer momento en que te vi, Manuel,

supe que no podría vivir sin ti a mi lado.

Te quiero y te querré siempre.

Rafael Valverde.

Habrá que avisar a la viuda,

¿prefiere que lo haga yo, o lo hace usted

que tiene más confianza?

-No, no, ya me encargo yo.

Y ahora, si me disculpa...

-Oh.

Trote de caballos.

-Vaya nochecica toledana que he pasado, Marta, hija.

No se me iba de la cabeza tanta sangre.

-Pues a mí me han contado que el torero salía

con la mujer del mozo muerto,

por eso perdió la cabeza. -Se lo dije a Margarita, lo sabía.

Que me la dé ahora a mí, no llevo yo años sirviendo.

Campanilla.

Marta, hija, mira tú a ver qué quiere la señora,

que yo aquí tengo mucho trabajo.

¿Cómo está la marquesa? Pues preocupada

por su vestido de novia.

-De verdad, esta mujer no hay nada que la altere.

No te preocupes por el traje, si es menester

que nos pongamos todas a darle puntadas, nos ponemos.

Catalina.

Ven un momento. -¿Qué?

Anoche me encontré una carta de Rafael Valverde.

-¿Y?

El hombre que mataron era su amante.

-¿Qué dices?

Mira, mira.

(LEE) Todos estos años contigo, Manuel,

han sido los más dichosos de mi vida.

Está firmada de su puño y letra. -Mujer, pero es normal,

el uno era matador y el otro mozo de espadas,

que hayan estado mucho tiempo juntos y se cojan cariño de amigos.

Que no, Catalina, la carta lo deja clarísimo, mira.

(LEE) Quiero sentir tu boca en mi boca, tu piel con mi piel.

Esto es de lo más ligero que hay. -Calla, no sigas leyendo.

No sigas leyendo que se me está cayendo un mito.

¿Y tú para qué te la has quedado, por qué no la dejaste?

No sé, no sabía qué hacer.

-¿No sabías qué hacer? Se puede liar muy gorda.

Muchacha, que esa carta puede destrozar muchas vidas

y a ti meterte en un lío muy gordo.

Deberíamos hablar con la marquesa. -A esa ni una palabra.

Se va a casar con él. (CHISTA)

¿Te ha visto alguien coger la carta?

No, yo creo que no. -Pues trae, dámela,

y asunto terminado, aquí no pasó nada.

Catalina.

¿Tú crees que estamos haciendo bien?

-Mira, Margarita, en asuntos de alcoba,

ver, oír y hacerse la tonta,

que luego acaba una muy escaldada.

Se cierra una puerta.

Oh, se nos han adelantado.

Alguien ha estado en la fosa buscando esa medalla.

-Déjelo, amo. No.

La directora del orfanato sabía lo de esa medalla,

está escondiendo algo y quiero saber qué es.

-¿Ah, sí?

¿Y qué piensa usted hacer?

¿Torturarla para que hable? Voy a hacer que confiese.

Sea como sea.

-¿Pero se está escuchando? Empieza usted a hablar

igual que su hermano. Sátur...

he visto marcas de arañazos dentro de esa fosa,

a ese niño lo enterraron vivo.

-¿Qué dice, cómo vivo?

Intentó escapar, ese crío estuvo encerrado en ese agujero

durante días.

-Eso no puede ser, eso es imposible.

Se destrozó las uñas intentando salir.

Estuvo sin comida, sin agua... en la más completa oscuridad.

¿Me entiendes ahora?

Oh.

-Estaba vivo.

(PIENSA) "A sus majestades los reyes de España,

yo, Lucrecia de Guzmán

me complazco en anunciarles mi enlace matrimonial

con el diestro Rafael Valverde.

Sería un honor para mí que pudieran acudir

a tan feliz evento."

Has que entreguen esta carta en palacio real, sin falta,

y llévate el velo,

será el que utilice el día de mi boda.

-A su futuro esposo le va a parecer ideal este encaje.

¿Por?

-Porque va a estar usted preciosa.

Gracias.

-Señor.

¿Cuándo pensabas decirme que estabas comprometida?

¿Te das cuenta de que siempre tenemos la misma conversación?

Tú haces tu vida y yo la mía, creía que lo tenías claro.

Que metas al torero en la alcoba me da igual,

¿pero por qué casarte tan rápido,

por qué organizarlo todo tan deprisa?

-Lo siento, pensé que estabais sola, marquesa.

No te disculpes, Rafael.

Hernán, si no es molestia, me gustaría disfrutar

de mi futuro marido a solas.

Rafael...

-Lucrecia, tengo algo importante que deciros,

debemos romper nuestro compromiso.

¿Qué ocurre, Rafael?

¿A caso no te gusta lo que ves?

-Cualquiera perdería el sentido por alguien como usted,

lo que pasa es que yo...

prefiero los favores de un hombre.

Oh.

Que nos casemos no quiere decir que tengamos que compartir lecho.

Espero que seas discreto con tu ahorrante afición.

-Una de tus criadas lo sabe, Lucrecia.

Anoche encontró una carta que puede hundirme.

Concerté nuestra boda para limpiar mi nombre,

si esto llega a los mentideros de la Villa

estaré marcada para los restos.

-Vi morir al hombre que amaba.

¿Cómo se atreve usted a hablarme de problemas en la corte?

¿Viste bien a la criada,

podrías reconocerla?

-Era morena, con el pelo rizado, muy hermosa.

Margarita.

Crepitar del fuego.

-¿Estás mejor?

Sí, por suerte el veneno de la serpiente

no me ha afectado demasiado.

-Gonzalo,

si lo que te dije te resulta incómodo...

me iré, y no te preocupes que lo entendería.

Pues no, quédate,

no tienes por qué irte.

-Como quieras,

pero no voy a dejar de sentir lo que siento.

(LEE) Esta es la confesión de un asesino, amo.

Yo maté a...

Yo maté a ese niño,

no siga buscando al culpable.

Usted dijo que el pasado siempre vuelve y tenía razón.

Aunque intentemos escondernos siempre termina encontrándonos,

ahora tengo que asumir las consecuencias

y entregarme a la justicia.

Búsquese a un criado que sea digno de usted.

Adiós, Sátur.

Alonso, hijo, que yo te lo agradezco mucho

pero no tienes que ayudarme en todo.

-Que no me cuesta nada.

¿Ah, sí? Pues venga, colócalo.

Venga.

¿Qué pasa aquí?

¿Qué pasa?

¿Dónde está tu alcoba?

No lo voy a volver a preguntar.

Está arriba.

¿Se puede saber qué buscan sus hombres en mi casa, comisario?

Hay una denuncia contra Margarita

por practicar brujería.

-Mi tía no es ninguna bruja.

Tranquilo, Alonso, si no van a encontrar nada.

¿Y quién la ha denunciado?

He preferido no dar su nombre.

Nada, señor. Ya lo ha visto, no hay nada.

Eh. -Eh...

Comisario.

Un retrato de la reina. Prendedla.

No, no, eso no es mío, lo juro.

-No la toques, no la toques. Suéltala.

-No la toques, no la toques. Ah.

-Padre. Soltadme, yo no soy una bruja.

Alonso, Alonso.

¡Soltadme! Soltadme...

-¿Así? -No.

No, tienes que separar más el capote de tu cuerpo.

Muy bien, Nuño, tienes alma de matador,

pero debes coger mejor tu postura.

Déjame.

La mano.

La mano firme.

Mira al frente y concéntrate.

Jamás pierdas de vista el toro ni le subestimes.

Esto es una batalle entre él y tú,

si bajas la guardia, estás muerto.

-¿Me llevarás a torear de verdad si te casas con mi madre?

Todo a su tiempo, otra vez.

Llevo rato esperándote, Nuño, teníamos clase de esgrima

-Rafael me va a llevar a torear.

Espero que no sea cierto tal irresponsabilidad,

a veces decir no a tiempo es lo mejor para educar.

Anda, vete a por las espadas.

Antes no he tenido tiempo, me gustaría

felicitarlo por su matrimonio.

-Soy un hombre afortunado, Lucrecia es excepcional.

Por supuesto que sí,

lo que no dejo de preguntarme es con qué le tiene chantajeado.

-Mis sentimientos hacia la marquesa son sinceros, comisario.

Espero que no esté insinuando lo contrario.

Desde luego que no.

Le felicito por el compromiso. -Gracias.

¿Si me disculpa?

Muy bien, Nuño.

La espalda recta, vamos a empezar.

¿Estás cansado? -No, estoy bien.

Mejor lo dejamos para otro día, ya practicaremos

-Comisario,

¿crees que al final se casarán mi madre y Rafael?

¿A ti te gustaría? -Sí, claro que sí.

Rafael es valiente y famoso.

Por lo menos tendría a alguien al que llamar padre.

Está bien, vete a descansar.

-Eres lo peor, Saturno.

Asesino y cobarde.

Ni para entregarte tienes valor.

Vamos, échale cojones por una vez en la vida.

Verán, yo quería confesar que... -A confesarte a la iglesia.

¿Será imbécil?

-Gonzalo, me acabo de enterar.

Le han tendido una trampa, Cipri.

El comisario que era una denuncia anónima.

¿Quién ha podido ser, quién?

-Yo... no lo sé.

¿Sabes si ha tenido algún problema con alguien últimamente?

¿Una pelea, una discusión? -Si Margarita es un pedazo de pan,

si no hizo mal a nadie en su vida, ¿qué enemigos va a tener?

Por favor, piensa.

Piensa, por lo que más quieras,

cualquier detalle puede ser importante.

-Esto se va a aclarar, todo el mundo conoce a Margarita

y no es ninguna bruja.

Lo siento, Gonzalo, no sabía que estaba el crío.

No te preocupes,

ve a la calle y pregunta a todo el mundo si sabe algo.

Cipri...

Casa por casa si hace falta.

-Águila Roja no va a dejar que quemen a la tía, ¿verdad, padre?

No, hijo,

pero si la rescata será una prófuga de la justicia,

tendrá que huir de la Villa.

-Y... ¿y no podrá volver a casa?

No,

si lo hiciera volverían a cogerla.

-Pero... pero puede vivir en un pueblo a las afueras.

Alonso, no.

Estará toda la vida huyendo.

No pararán de perseguirla.

Tengo que encontrar al que la acusó.

Tú quédate aquí, no te muevas. -Padre, ¿dónde vas?

A ver a tu tía, quizás sepa algo que se nos ha pasado por alto.

-No te van a dejar verla, está condenada, padre.

La veré.

-¿Adónde te crees que vas? Vengo a ver a una presa,

Margarita Hernando, necesito hablar con ella.

-No se puede pasar. Sólo será un momento.

Por favor.

Gonzalo. Margarita.

Oh.

Yo no he hecho nada, no me quiero morir.

Margarita, ¿quién puede querer tu muerte?

No lo sé, no lo sé.

(SOLLOZA)

Escúchame, voy a sacarte de aquí,

pero tienes que ayudarme, piensa, piensa.

Demasiado tarde, Gonzalo, ya no hay tiempo.

No. Mañana me van a quemar.

¿Mañana?

Eso no puede ser.

Es mi última noche, Gonzalo.

No te agaches,

deja que te vea la cara.

Deja que te vea,

necesito recordar tu cara.

¿Quién lo ha dejado entrar?

-Eh.

Oh, ah... Gonzalo, Gonzalo.

-Oh...

¿Prefieres que te detenga y no puedas ver el espectáculo?

Procura estar a primera hora en la plaza,

o te perderás la ejecución.

Oh.

-Cipri.... -Nada.

He preguntado a los vecinos del barrio, a los mercaderes...

en las tabernas, nada sabe quién ha podido ser.

-¿Quién va a quererle hacer daño a Margarita?

Es más buena que todos nosotros juntos.

Alonso, hijo, ¿de dónde vienes, has dormido algo?

-He estado toda la noche poniendo señales para el Águila Roja

en los tejados de la Villa.

-Bien hecho. -Es que tengo miedo.

¿Y si no viene? Porque puede tener personas más importantes

a la que salvar, ¿no? -Que no.

Padre, ¿sabes algo?

Vámonos a casa, hijo.

-Vamos a repasar otra vez, a ver si nos dejamos algo.

En el bar todos quieren a Margarita, ¿en palacio?

-En palacio igual, todos los criados están locos con ella

y los nobles ni reparan en nosotros.

Es que no sé quién pudo hacer una cosa así.

-Alguien ha sido.

-En palacio está todo el mundo...

Está todo el mundo muy liado con la boda del torero.

La carta. -¿Qué?

-Señor comisario. -Catalina.

Si vienes a pedir clemencia para tu amiga, ahórrate tu tiempo,

y sobre todo, ahórrame el mío, tenemos una ejecución,

llegamos tarde.

-No, señor.

Sé quién denunció a Margarita.

Lo hizo el torero Rafael Valverde.

¿Y por qué iba a hacer algo así?

-Porque Margarita encontró una carta suya

en la que él le confesaba su amor a...

a un hombre.

¿A un hombre?

¿Estás segura de lo que dices?

-Sí, señor.

¿Me concede este baile, señorita?

No es tan difícil.

Sólo tienes que escuchar la música y... dejarte llevar.

Yo no sé por qué, pero...

pero no consigo olvidar a alguien.

Debería haberlo olvidado hace mucho tiempo pero no puedo.

Cierra los ojos.

Te estaba viendo así y me acordaba de cuando éramos niños y...

trabajabas en el granero de mi padre.

(RIENDO) Te gané.

-Bruja.

Bullicio.

(REZA EN LATÍN)

-Doña Margarita.

Margarita.

Déjeme, déjeme pasar.

Déjeme pasar... ah.

Bullicio.

-Alonso.

Alonso...

Alonso.

-Tía.

-Tu padre ha dicho que te quedes en casa.

-Dicen que me parezco a mi madre,

pero por esta parte soy mi padre.

¿Sabes una cosa? Que no sólo tienes los ojos de tu madre,

también tienes su corazón.

-Fuera de aquí, Cipri, por Dios.

Ven a ayudarme, por favor.

-Alonso.

-No va a llegar.

(LLORAN)

(RELINCHA)

Disparo.

(RELINCHA)

-Ah. -Ah, ah...

-Oh.

Espero por tu bien

que no le hayas puesto la mano encima a Nuño.

-Me gustan los hombres, no los niños.

Y yo me ocuparé personalmente de que ese vicio

sea conocido de una a otra parte de las Españas.

-¿Y qué va a conseguir con eso, comisario?

¿Arruinar mi carrera?

Mantenerte alejado de la marquesa y de su hijo.

-Muy bien, me iré.

Me iré y romperé el compromiso,

pero me gustaría ser recordado por mi maestría en el toreo

y no por mis preferencias en el lecho.

No me llega con tus buenas intenciones.

Tengo que asegurarme de que no tendrás la tentación

de volver a este palacio nunca.

-De cualquier forma,

no creo que a la marquesa le guste que se aireen mis amoríos,

¿qué dirán los mentideros de la corte?

Primero un negro y luego un marica.

Su reputación no se repondrá de algo así

y usted será el responsable.

Está bien.

Si quieres seguir engañando a todo el mundo, me trae...

-Dígame qué pretende, comisario.

Harás una confesión pública,

dirás que intentaste abusar de la criada y que te rechazó.

-No. No soportaste la humillación

y por eso la acusaste de brujería.

-Sería incapaz de hacer algo así,

y menos por favores de una criada.

Mantendrás el honor de la marquesa limpio

y mancharás el tuyo.

O eso, o todo el mundo sabrá que eres un bujarrón.

La marquesa romperá su compromiso cuando tú hagas el anuncio,

y si vuelves a torear en esta Villa...

te mataré.

Espera aquí un momento.

Huye por este camino.

Apenas está vigilado.

En las alforjas tienes comida, agua y una manta.

También tienes dinero para coger un barco hacia las Américas.

¿Las Américas?

Allí nadie te buscará,

podrás empezar una nueva vida.

Una nueva vida.

Gracias.

¿Necesitas algo más?

Ya has hecho suficiente.

Pase lo que pase, no eches la vista atrás.

En la Villa no pararán hasta encontrarte y matarte.

Lo sé.

Por mucho que eches de menos a los tuyos,

no vuelvas nunca.

Nunca.

Gracias, adiós.

Crepitar del fuego.

¿Por qué rompes todas las invitaciones del enlace?

¿Has cambiado la fecha?

Sí.

La nueva es nunca.

He roto el compromiso con Rafael Valverde,

supongo que conoces de sobra los motivos.

Encapricharse con una criada teniéndote a ti no tiene perdón.

¿Qué está pasando, Lucrecia?

Ya lo sabes todo,

tú mismo me lo acabas de contar, ¿no?

Siempre has querido amantes que no buscaran compromiso.

¿A qué viene esa repentina urgencia por contraer matrimonio?

Cuando encuentras a la pareja adecuada

no hay motivos para demorarse.

¿Desde cuando la pareja adecuada no te satisface en la cama?

Hace tiempo que desconoces lo que me satisface y lo que no.

No creas,

a lo mejor puedo volver a descubrirlo.

Perfecto.

Pues sigue buscando, ahora no tengo tiempo para esto.

¿Puedes dejarme sola, por favor?

Te estás comportando de una manera muy extraña, Lucrecia,

pero no pararé hasta averiguar los motivos.

Llaman a la puerta.

¿Lo tiene todo preparado?

Comencemos cuanto antes.

-¿Crees que estará bien?

Claro que sí.

-Pero es una mujer y está sola.

Hijo, saldrá adelante.

Hijo, la tía es fuerte,

no se rinde fácilmente.

-Ya...

Ya, pero hay que ir a buscarla, padre, tenemos que ir con ella.

Alonso, sabes que eso no es posible.

-¿Por qué hay que asumirlo, padre?

¿Eh? Madre está muerta

y no la veremos nunca más pero la tía está viva.

No sabemos donde pero está viva.

Alonso, haz un hatillo con tus cosas,

nos vamos con ella, sea donde sea.

-¿Ahora mismo? Ahora mismo.

-¡Gonzalo, Gonzalo!

Cipri, ¿qué pasa?

-Que ya no es una bruja, que está salvada.

¿Qué dices?

-El torero Rafael Valverde confesó que la calumnió por despecho,

era un bulo, una mentira.

-Padre, entonces puede volver con nosotros a casa.

-Voy a contárselo a todo el mundo.

-¿Y Sátur? Hace mucho que no le veo, ¿dónde está?

No lo sé, hijo, ahora lo importante es encontrar a tu tía.

-Pero... no sabemos donde ha ido,

¿estará muy lejos? La traeré.

¿Cómo pudiste encontrarme?

Pues elegí un camino y acerté.

Bueno, imagino que...

que si te fuiste 10 años a China y volvimos a encontrarnos,

no puedo deshacerme de ti.

Pues no.

Bueno, voy a... a buscar a Alonso, estoy deseando abrazarle.

Veré si está despierto.

Golpe.

¿Quién anda ahí?

-Soy yo, amo.

¿Qué haces aquí?

-Quería saber cómo se encontraba la señora.

Bien.

Te hacía en un calabozo.

-No he tenido valor, amo.

Además de asesino, soy...

un cobarde. ¿Qué pasó?

-Tomás estaba muy feliz

porque le dijeron ese mismo día que le iban a adoptar.

Era muy injusto, amo, yo llevaba más tiempo que él

en el orfanato.

¿Y por eso le mataste? -Fue un accidente.

Nos peleamos...

le empujé con todas mis fuerzas y cayó en la fosa.

Creía que estaba muerto porque no se movía.

Tenía mucho miedo, amo, creía que me iban a ahorcar.

Así que puse unos tablones para ocultar la fosa y me fui.

Sátur, ¿por qué no confiaste en mí?

¿Por qué me mentiste?

-Porque sabía que usted no lo iba a entender.

Usted siempre hace bien las cosas, amo, con cabeza,

y yo no, yo... yo soy un desastre, soy...

soy un cobarde, soy un asesino.

Sátur, yo también me equivoco.

-Denúncieme, amo.

Haga lo que yo no soy capaz de hacer.

Anda.

Vamos a curarte la herida.

-Amo, ya sé que no está la cosa para pedir favores,

y menos después de lo que pasó, pero...

es que me gustaría encontrar al hermano de Tomás.

No creo que sea buena idea contarle todo lo que sucedió.

Además, Sátur, ya ha pasado mucho tiempo.

Sujeta.

-Ya, pero es que verá, yo me siento en deuda

con esa familia y me gustaría poder hacer algo por él.

Sé que tiene una lista de desaparecidos larga, pero...

si pudiera hacerme un hueco.

Claro que sí.

-¿Sí?

Gracias, amo, gracias.

Je, je.

Perdone, ya sé que me salté el protocolo entre amo y criado,

pero es que...

me ha brotado, lo siento. Vamos.

Quiero ver el ancla más de cerca.

-No crea usted que las tengo todas conmigo,

que las bichas tienen padre y madre,

y seguro que andan rondando por aquí.

En la fe cristiana el ancla simboliza

la esperanza en la salvación,

en la vida eterna.

-Pues como encontremos el dinero sí que vamos a tener vida eterna.

Je, je, je, ¿no?

Me voy a hacer una casa...

qué coño una casa, me voy a hacer una mansión...

para que vivamos todos juntos,

Alonsillo, Gabi, usted,

Margarita, su madre de usted, ya verá.

Pero también simboliza...

simboliza la seguridad.

-Aunque para meter todo su árbol genealógico,

con las ramas nuevas que salen, no sé yo.

No lo sé, Sátur,

No sé por qué han colocado aquí este símbolo.

Tiene que haber algo más.

-Ya verá la mansión que me voy a hacer.

Con materiales de primera calidad, como hacían los romanos, y ojo,

como a mí me dé la gana, ¿eh?

Mire usted el acueducto de Segovia, que ahí está,

eso ya se queda ahí para los restos,

hasta el fin de los días, como esto.

Golpes. Je, je, je.

Ay.

Amo, amo.

(GRITA) ¡Amo!

-Tendrá lo que desea.

Es un buscador de tesoros, murió buscando el santo grial.

Este libro puede sernos de ayuda.

-Han traído esto para usted. Dámelo.

Tal como me pidió, envenenado.

-Yo no puedo imaginar no ir, así que...

gracias por haberme hecho tan feliz.

Disparo.

¿Crees que no sé que todos los días te levantas

en mitad de la noche y sales de casa?

-Le suplico que reflexione acerca de mi próximo enlace

con la marquesa de Uriarte.

-Amo.

Amo, que se me ha aparecido la Virgen, la Virgen, sí.

-Yo creo que lo tendrías que haber perdonado.

Se supone que eres mi amiga,

que tienes que estar de mi lado.

-La Virgen se le apareció a Sátur. -¿Qué?

Lo siento pero no creo que la vieras.

-No miento jamás, si digo que la vi, es que la vi.

Últimamente estás diferente.

-Una mujer tiene derecho a cambiar, ¿no?

Creo que merece la pena darse una segunda oportunidad.

-Por orden de la Santa Inquisición,

queda detenido por cuestionar a Dios y atentar

contra el principal dogma de fe de la iglesia católica.

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Águila Roja - T5 - Capítulo 54

20 may 2013

Rafael Valverde, el torero más famoso del momento es invitado al palacio de la Marquesa de Santillana. Lucrecia tiene un importante negocio que proponer al diestro, algo que generará un nuevo enfrentamiento entre la marquesa y el Comisario. Margarita encuentra por casualidad una carta que contiene una información muy peligrosa. Cuando se descubre que la costurera la ha leído harán todo lo posible para acabar con su vida. Por otro lado, Águila Roja investiga la muerte de un niño. En esta ocasión no contará con la ayuda de Sátur, que comportándose de forma muy extraña, intentará entorpecer la labor de su amo.

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  1. Enamorada de Gonzalo

    Deseaba algo así, un episodio que me emocionara, que me hiciera vibrar y éste lo ha conseguido. Nos han ofrecido un capítulo con una Margarita y un Gonzalo en estado de gracia. Sus frases escuetas pero que lo dicen todo, sus miradas, su ternura, su amor, todo éso hace que esta gran pareja emocione y guste tantísimo ... todo lo que sentí fue culpa de DAVID e INMA, estuvieron sublimes ambos. La gran química que tienen, cómo se entienden, qué complicidad hay entre ellos ... gracias a los dos, SOIS GRANDES ... no se equivocó el Sr. San Narciso al escogerles para sus papeles, nadie los hubiera interpretado mejor. Gonzalo estuvo genial, sin lugar a dudas, el capítulo estaba hecho para su lucimiento tanto como él mismo o como héroe, nunca le había visto sufrir tanto por Margarita. Me ha gustado muchísimo DAVID en todas las escenas, sobre todo en los grandes momentos dramáticos. Oír a Margarita pedirle ¿No te agaches ¿ mírame, necesito recordar tu cara¿¿ es la declaración de amor más increíble que he escuchado. Espero que lo que he podido "vivir" con este capítulo, me ayude a "soportar" lo que nos pueda deparar alguno que otro de los capítulos próximos, sobre todo los que tengan que ver con Juan y la "rubia".

    23 may 2013
  2. Pepi Rodriguez

    un oleeeee para todas-os los seguidores de AGUILA ROJA.Me ha encantado los comentarios ke haceis de esta estupenda serie,me tiene totalmente enganchada,entre miradas,roces,viviencia,'silencios',madre mia ke forma de AMAR sufriendo en silencio,ke pasada de desmostracion de AMOR,mas hermosa,si supierais la de veces ke me emociono,lloro,rio,sueño,¡ufs¡¡.No me digais ke eso no es AMOR puro y verdadero,'DIOS MIO',PEDAZOS DE ACTORES Y ACTRICES,KIEN ESCRIBIO ESTA SERIE LE DARIA EL MEJOR DE LOS PREMIOS POR LA SERIE AL COMPLETO Y EN GENERAL.QUE PERSONALIDAD,SENTIMIENTOS Y SENSIBILIDAD TUVO AL HACER ESTO.MUCHAS GRACIAS.¡¡OJALA¡¡ HICIERAN MUCHOS CAPITULOS,Y SI TERMINARA,PORVAVOR PONER MAS SERIES DE ESTE CALIBRE ,ME ENCANTA,PORNER MAS COMO ESTA.OS FELICITO.CN AMOR.

    23 may 2013
  3. Canaria

    "Necesito recordar tu cara" ¡qué escena tan emocionante! ... "también tienes dinero para coger un barco hacia las Américas, allí nadie te buscará, podrás empezar una nueva vida" ¡qué tremendo para ella escuchar éso! ... ¡qué elocuente la mirada de MARGARITA cuando apoya su pie en el muslo de AGUILA para subir al caballo!, parece reconocer a "ALGUIEN" a quien "no puede olvidar". Emocionante conversación de padre e hijo en el tejado ... "haz un atillo con tus cosas, nos vamos con ella sea donde sea, ahora mismo" ... GONZALO está dispuesto a dejarlo TODO por ELLA, con éso demuestra lo que significa MARGARITA para él. Me ha gustado muchísimo este capítulo porque, entre otras cosas, se han vuelto a poner de manifiesto: la gran calidad de los actores, el AMOR de GONZALO por MARGARITA, la EXTRAORDINARIA QUIMICA que tienen INMA y DAVID y cómo dominan el "lenguaje" de las miradas (aunque ya lo sabíamos) en escenas como las que hemos visto aquí, hemos vuelto a disfrutar de AGUILA y MARGARITA (ya echábamos mucho de menos escenas protagonizadas por ambos) y éso siempre es de agradecer ... por todo lo anterior, este capítulo me ha parecido EXTRAORDINARIO. Gracias por lo que nos hacéis disfrutar cada lunes.

    21 may 2013
  4. Marichus

    Falta mas de la trama de la vida de Gonzalo ....de descubrir a sus hermanos, padres...

    21 may 2013
  5. Lisa de Montalvo

    El Capitulo REDONDO, fue completamente de GONZALO y MARGARITA, la interpretación de DAVID e INMA fue EXTRAORDINARIA, ellos fueron los protagonistas absolutos, ¡que QUIMICA tan grande hay entre los dos! ... ¡Qué PAREJA TAN BONITA forman! ... ¡qué MIRADAS DE AMOR más elocuentes! ... ¡Qué EMOCION nos han transmitido! ... las escenas en que aparecen ambos, están bordadas. JAVIER: esos ojos que lo dicen todo, esas expresiones ¡GRANDISIMO ACTOR!. GUILLERMO: por fin le han dado algo acorde con su edad, ¡cómo quiere y protege a su tía!, muy bien. FRANCIS: ¡Muy bueno! (es decir, muy malo) como siempre. MYRIAM : cada día más manipuladora y perversa ¡muy buena actríz!. Todos los demás, muy bien cada uno en su papel. Quiero felicitar especialmente al director del capítulo D. MARCO A. CASTILLO y al equipo técnico porque han hecho un CAPITULAZO, de los mejores que he visto y que quedará en mi memoria. Gracias a todos por vuestro trabajo tan bien hecho y que me hace disfrutar muchísimo cada lunes. ¡Enhorabuena a todos! ... ¡mucho ánimo para seguir adelante ya que la audiencia sigue respondiendo! ahí tenéis esos índices de audiencia que arrasan los lunes. Gracias de nuevo y un abrazo a todos.

    21 may 2013
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