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¡Ah!

-¡Uh!

Disparo.

(LADRA)

¡Ah! -¡Margarita!

(GRITA) (GRITA EN ÁRABE)

-Gonzalo, han secuestrado a Margarita.

-Es culpa tuya. Si no fuera por ti Margarita estaría conmigo...

...y nada de esto habría pasado. -¿Cómo marchan nuestros asuntos?

Perfectamente. El cargamento llegó sin contratiempos...

...y lo demás va según el plan. ¿Quién es este?

-Es mi sobrino, señora. Martín. ¿Cuántos años tienes?

-Dieciocho. Perfecto para...

Cuidar de mis jardines. Empezarás mañana mismo.

(RÍE)

(GRITA) ¡Sátur!

¿Qué quería decir mi madre con esa carta?

¿Cómo se puede buscar un medallón bajo el dedo de Dios?

-La otra mitad del medallón no aparecerá nunca.

-Nunca se sabe. Ahí lo tienes. El dedo de Dios.

-¿Habéis visto a mi hermana? -Creo que le ha pasado algo.

-¡Ayuda! ¡Socorro! -El anillo de pedida...

...que le regaló mi padre a mi madre.

Ahora es tuyo. -Ahí va, qué pedrusco.

Me lo ha regalado Juan por el compromiso.

Sólo tenemos que decidir la fecha. -Ayer dormí con tía Margarita.

Es que no quiero que se case con Juan.

Quiero que se quede en casa, con nosotros.

-Los noviazgos, cuanto más largos, mucho mejor.

No se sabe lo que le puede esperar a una.

-Tú sigue así, que acabarás perdiéndolo.

Y Juan es lo más importante que te ha pasao en esta vida.

-¿Crees que para mí es fácil saber que viven en esa casa?

Parece que no te quieres casar. Juan, no te vayas.

-Sé quién eres,...

...Águila. Ayer te vi entrar por el tejado.

Esta mañana he encontrado el cinto con tu emblema en tus sábanas.

Y lo que has hecho con las naranjas...

Yo no soy el Águila Roja. No digas eso nunca.

Ni a mí ni a nadie. Hemos puesto a mi hijo en peligro.

-Padre, por favor, no te mueras tú también.

-Aquí tienes lo acordao. -Esto no incluía el tiro.

-Tira pa tu tierra, que te degüello.

Uh, uh...

(LADRA)

(GRITA)

-¡Ah! ¿Dónde están las demás mujeres?

-Esa es patricia. -Una cueva.

-¡Margarita, no! ¡No, no! -Si los franceses...

...supieran lo que le ocurrió a la obra de Montignac...

-¡No oséis mencionar su nombre! -Hay alguien interesao...

...en que no siga investigando su pasado.

-Van a venir a rescatarnos, ya verás.

No pienso parar hasta que la encuentre.

(GRITA)

(GRITA)

(HABLA EN ÁRABE)

(HABLAN EN ÁRABE)

(HABLAN EN ÁRABE)

Ah, ah... (LLORA)

(HABLA EN ÁRABE)

(JADEAN)

(HABLAN EN ÁRABE)

Tranquila, que a nosotras no nos va a pasar nada.

(HABLAN EN ÁRABE)

¡Vamos!

¡Vamos!

-Ah, ah...

(JADEA)

No pueden haber desaparecido así, sin más.

Tienen que haber dejado algún tipo de rastro.

-Esos miserables son como los alacranes, amo.

Se esconden debajo de las piedras. Hay algo que hemos pasado por alto.

Volveremos sobre nuestros pasos y empezaremos de nuevo. Vamos.

-Amo, que los caballos están reventaos.

Vuelve a casa. Seguiré solo. -No, que no es eso.

Por encontrar a su cuñada le sigo hasta las mismísimas...

...puertas del infierno, pero hemos buscao...

...por cada rincón de este bosque y nada.

Nos saludan hasta las ardillas. No hay ni rastro.

Se las han llevao. Sátur, no puedo volver sin ella.

No puedo perderla. -Ya lo sé, amo, ya lo sé.

Pero no podemos andar como pollos sin cabeza.

No sabemos pa dónde tirar. Vamos a pararnos y...

Y a pensar.

¿A que sí?

Claro. (RÍE)

Vamos.

-Don Juan de Calatrava, duque de Velasco y Fonseca.

-Majestad,...

...lamento importunarle a estas horas.

-La familia nunca molesta. O al menos eso dicen.

Señores...

Y menos un primo lejano al que nunca veo.

Los demás andan siempre por aquí como buitres. Tú dirás.

-Se trata de mi prometida.

Ha desaparecido y es muy posible que haya sido raptada.

Eh... no sé dónde está.

Ni sé quién se la ha llevado. Ni sé qué intentan hacer con ella.

Por eso he venido a pedirle ayuda, majestad.

-Portugal quiere separarse de nuestro reino.

Hay una rebelión militar en Cataluña.

Y seguimos teniendo problemas en las Américas.

-No, creo que no me ha entendido.

Necesito que me ayude a encontrar a mi prometida.

Con sus ejércitos, con su influencia.

-El que no me ha entendido eres tú.

Puede estar en cualquier parte. Será muy difícil encontrarla...

...en este basto imperio.

-No voy a parar hasta encontrarla.

Estoy dispuesto a hacer lo que sea.

-Hace un tiempo yo también perdí a la persona amada.

La vida sigue.

Hay que aprender a olvidar.

-Perdone. Perdón, señora.

-Pero, ¿tú...?

¿Qué haces aquí?

-Trabajo en palacio.

Pensé que no era real.

Perdón.

Me llamo Martín.

-Yo Irene.

Las mujeres embarcarán esta noche rumbo a Argel.

-Me alegra oírlo. Buen trabajo, comisario.

Eminencia, preferiría no ocuparme de estos asuntos en un futuro.

-No tendréis futuro si no os ocupáis de estos asuntos.

Espero que seáis un buen consejero de Castilla.

Hacen falta hombres de principios como vos.

Avisadme cuando llegue el dinero.

Así lo haré.

-Por cierto,...

...según mis informes, no habéis contraído...

...el sacramento del matrimonio. ¿Cuál es el motivo?

Quizá no he encontrado a la persona adecuada.

-Pues deberíais. Un alto cargo debe guardar las apariencias.

Rodearse de mujer e hijos para conseguirlo...

...puede que no sea una tentación, pero sí una inexcusable...

...conveniencia. ¿No os parece?

Eminencia...

-Pensadlo.

-Yo llevo muy poco tiempo en palacio.

Comisario...

Qué alegría verle de nuevo por aquí.

-Con su permiso, debo irme.

¿Te estaba molestando? -No.

Ya lo sabes, cualquier cosa que necesites...

...no tienes más que decírmelo.

Ah, estáis aquí. -Si me perdonan,...

...llego tarde a rezar.

¿He interrumpido algo? No. Sólo quería decirte...

...que he cambiado de opinión con respecto a Irene.

Acepto tu propuesta.

Uh, uh... ¿Ya no la ves como a una niña?

Por supuesto. Pero, aparte de ser un excelente partido,...

...una esposa le vendrá bien a mi reputación.

Está bien, lo prepararemos todo para que así sea.

¿Qué ganas tú con todo esto?

Quiero la primera hija que tengas con ella.

Nuño se casará con ella y se convertirá en el primer...

...vicecanciller del Vaticano.

Piénsatelo.

A ver, las cogieron, las llevaron a una cueva.

Estaban atadas, pero ¿qué más? -Blanca dijo que las venderían.

Pero ¿dónde? Puede que estén aún escondidas...

...en la villa, amo. -¡Padre, padre!

¿Por qué no me has despertado? Llegamos tarde a la escuela.

Ah, hoy... hoy no hay escuela. Tengo que hacer unos recados.

-¿En serio? Sí. Pero ya recuperaremos...

...las horas. Tú por eso no te preocupes.

-Bien. Gracias, padre, ojalá todos los días...

...fueran como hoy. Ya, anda.

-Pobre chiquillo, como pierda también a su tía.

Eh, Margarita sigue viva. Estoy seguro.

Puerta.

-¿Sabes algo? No. ¿Y tú?

-Sí, que mi prometida está en peligro y tienes la culpa.

Se la llevaron al ir a buscarte. La presionaste con la boda.

-Ese es tu problema, la boda. He visto cómo la miras.

No quieres que esté contigo ni que se vaya.

No tienes ni idea. ¡No eres nadie para hablarme así!

¡Vete de mi casa! -¡Soy su prometido!

-Basta, no es el momento. Siempre peleando,...

...como dos matones de taberna. A Margarita la han vendido...

...como esclava. Tenemos que encontrarla, amo.

Tenemos que hacer algo, amo.

-Por favor, no. No.

Tranquila, que no me voy a separar de ti.

¿Habla mi idioma? ¿Habla usted nuestro idioma?

Señor, escúcheme, escúcheme.

Tengo mucho dinero. Mi prometido es un hombre muy importante.

Si nos ayuda a escapar le conseguirá todo lo que quiera.

Oro. Oro... Tendrá todo el oro que quiera, se lo juro.

Pero ayúdenos a escapar. (HABLA EN ÁRABE)

Ah, ah...

-Oiga, mire, mire.

Mire, oiga.

Mire, oiga, oiga, mire, por favor.

Por una moneda, que tengo un auténtico carmín.

-Gaby, Gaby, ha pasado algo horrible, horrible.

-No creo que sea tan horrible como lo mío.

Me acabas de dejar sin desayuno. -Han vendido a mi tía como esclava.

Nunca más la volveré a ver. -¿Cómo?

¿Y tu padre qué ha dicho? -Nada, gritando como un loco.

Discutiendo con Juan. Casi se pegan.

Tenemos que buscarla. Por favor, tienes que ayudarme.

¿Dónde los venden? Me tengo que ir. Por favor.

-Sé dónde es. Rápido, ven.

Rápido.

-Para ser jardinero, estás más tiempo...

...dentro de palacio que fuera. -He traído unas flores...

...para decorar un poco esto. Pero ya me iba.

-Ah...

No, no es lo que te piensas. Es...

(RÍE) -¿Estabas robando?

-Hombre, robando tampoco. Es que...

Mi primo hace semanas que no prueba una pieza de fruta y...

Para que se pudra... Pero las dejo donde estaban...

...y aquí no ha pasado nada. -Ya que las has cogido, quédatelas.

-Pero no le digas nada a tu amigo el comisario.

Ya he visto que te llevabas muy bien con él.

-Aunque no lo parezca, es muy buena persona.

En el convento, cuando hacíamos algo inadecuado...

...nos pegaban con una vara en las manos.

-¿Tú no serás monja o novicia o lo que sea?

-Claro que no. Sólo porque crea en Dios...

...no tengo por qué ser monja. Me crié en un convento.

Ellas me educaron.

-¿Ahí también estabas siempre encerrada?

Mi tía dice que no te dejan salir de palacio.

-Puedes irte. No te preocupes, no diré nada.

-¿Por qué no puedes salir?

¿No tienes curiosidad de saber lo que hay ahí fuera?

-Mi tío, el cardenal, dice que aún no estoy preparada.

Ni quiero ni puedo contrariarle.

-Te puedo enseñar la villa.

Seguro que te va a gustar.

-Lo siento. Es que no puedo. -No tiene por qué enterarse nadie.

-No, no, no, no.

-Déjame que te lave, corazón. Si te vas a sentir mejor.

-No, no, no.

-No deja que la toque nadie. Ni siquiera me deja a mí,...

...que soy su hermana.

-Es que... qué salvajes. Habría que despellejarlos vivos.

Llaman a la puerta.

-Traigo un poco de leche y pan, a ver si se anima.

-Gracias, Cipri.

No, no, ahora no, Gonzalo. Estuarda, es muy importante.

Tu hermana está viva, pero no sabemos...

...qué les ha pasado a las otras mujeres.

-Gracias.

-Vámonos, Cipri.

Blanca, sé que esto es muy difícil para ti, pero...

...eres la única que puedes ayudar a las otras.

¿Recuerdas algo? Cualquier cosa, lo que sea.

No tengas miedo, no quiero hacerte daño.

-Que no me toque. Dile que no me toque, por favor.

(JADEA) -Blanca,...

...¿te acuerdas de mí? ¿Te acuerdas de cuando...

...nos íbamos al río a descalabrar peces,...

...las pedrás que les lanzábamos? ¿Te acuerdas?

Anda, bonita, que van a ser un par de preguntas de nada. Tranquila.

Blanca, por favor, ¿dijeron dónde os iban a llevar?

-¡Que se vaya! ¡Por favor, dile que se vaya!

No quiero hablar con nadie, por favor.

¿Qué es esta marca?

-Blanquita, Blanquita, mi amor, escúchame.

¿Quiénes te hicieron esto?

Háblame, por favor, háblame.

Estuarda, ¿habías visto antes este símbolo?

-¡Para, para!

-¿Estás seguro que es por aquí?

-Que sí.

-¿Crees que con esto valdrá? -¿Vas a vender el colgante...

...de tu madre? -Es que no tengo otra cosa.

Además, eran hermanas.

La quería muchísimo.

-¡Velas españolas!

-¡No puede entrar, no puede entrar! ¡Quieto!

Perdón, señor. -Pero, Juan...

-Rodrigo... -Te hacía curando mendigos...

...en una leprosería. -Necesito que me ayudes.

-¡Esclavos! ¡Brazos fuertes, sanos!

¡Esclavos, esclavos fuertes como robles!

¡Obedientes como un perro! ¡Esclavos!

-¡Perdone, perdone! Quiero comprar una esclava.

Tome, tengo esto. -¡Aparta, mocoso!

-Pero... -¡Esclavos! ¡Acercaos!

-Por favor. Busco a mi tía. Es morena y muy guapa.

Seguro que la tiene usted.

-Zagal, los esclavos que yo vendo se compran con monedas de oro.

¡Esclavos! ¡Venid aquí! -Si no le gusta el colgante,...

...trabajaré para usted. Haré lo que sea.

Pero, por favor, necesito encontrarla.

-¡Brazos sanos, fuertes!

Acercaros todos.

-Perdone. ¿ha visto a una mujer? -Quita, niño.

-Es muy guapa, es morena. -Aparta, chaval.

-Perdone. -La mejor inversión.

¡Brazos fuertes, sanos! -Vamos, Alonso.

-¡Esclavos! -Aquí no está.

-¡Le mejor inversión! ¡Esclavos recién traídos...

...de las Américas!

-Mal asunto el de la trata de esclavas.

Es gente sin escrúpulos. -Como tú.

-Yo trato bien a mis criados. Les doy una vida mejor.

-Criados, no. Esclavos.

Rodrigo, necesito tu ayuda. Dime lo que sepas, lo que sea.

Un nombre.

Somos amigos. Vamos, habla de una vez.

Existe una sociedad secreta. Sus miembros son gente influyente.

Condes, duques, gente de la Iglesia...

Se reúnen para hacer todo tipo de negocios.

-¿Y qué tiene que ver eso con las mujeres?

-Las mujeres...

Las utilizan para... -No, no, no.

Ahórrate ese tipo de detalles.

¿Cuándo es la próxima reunión? -Juan...

-¿Cuándo es? -Es casi imposible...

...encontrar a tu prometida. -¿Cuándo es la próxima reunión?

-Esta noche. -Iré contigo.

-No, no, no, no. Si nos descubren, nos matan.

Juan, no puedo. -Vas a llevarme a esa reunión.

Estuarda dice que todas las mujeres que utilizan tienen esa marca.

-Joder, las sociedades secretas. ¿Cómo sabremos a quién buscamos?

No les ha visto la cara. No sabe ni un nombre ni nada.

Pero sí que el lugar donde se reúnen está a las afueras.

Prepara los caballos. Salimos inmediatamente.

-Yo voy también. ¿Tú?

-Todo el mundo e ve como un cobarde.

Inés también me lo decía. Supongo que por eso se fue.

-No, hombre, no, Inés se fue, Cipri, porque...

Pues porque se tenía que ir y se fue.

Tampoco ser valiente es nada del otro mundo.

De valientes están las tumbas llenas.

Cipri, te necesito aquí.

Alguien se tiene que quedar por si Blanca cuenta algo más.

-¿Es aquí donde está la chica que secuestraron?

-Sí, la cuida su hermana, la furcia. Dicen que la violaron.

Si se parece a ella seguro que disfrutó.

(RÍEN) Eh...

-¡Ah! -¡Uh!

-¡Ah! -¡Cuidao, amo!

-¡Uh, ah! -¡Uh!

¡Ah!

-¡Amo, amo, amo! Tranquilo, a mí también...

...ne gustaría reventarles la cabeza. Hay que tranquilizarse.

-¡Ah! ¡Sátur, Sátur!

No vuelvas a hablar así nunca más de ninguna mujer, ¿me oyes?

-¡Largo de ahí! Vámonos, Sátur.

-Vamos.

Cipri...

-Una discusión sin importancia. Al parecer, el maestro...

...se ha enfadado bastante y... -¿Ese bruto es el maestro?

Pues cómo deben ser los otros... -Esta zona es muy tranquila.

No suelen pasar estas cosas. -Es la primera vez...

...que veo una pelea en la calle. -Si quieres, nos volvemos.

Por hoy tal vez es suficiente. -¿Por qué no me llevas al río?

-Amo, ya verá como esta noche salvamos a Margarita.

Porque he estao haciendo cuentas y...

Si desapareció ayer, muy lejos no puede andar.

Seguro que la encontramos. Usted siempre consigue...

...lo que se propone, ¿no? Mire...

Además, Estuarda me dio las indicaciones...

...pa encontrar el lugar de reunión de esa gentuza.

Es aquí, en el bosque. Lo tengo aquí pintao.

-¡Padre, padre! ¿Dónde está tía Margarita?

¡Padre!

Padre, ¿dónde está tía Margarita?

Hijo, pues en Tortosa, de viaje. -Sí.

A ver, ¿qué ocurre? -No sé, me lo deberías decir tú,...

...¿no? -Ya te lo dije ayer, Alonsillo.

Tu tía está con una amiga. -¿Sí? ¿Y cuándo va a volver?

-Ah... Pues yo qué sé. Las mujeres cuando se juntan...

...son peor que Torquemada. A saber cuándo vuelve.

-¡Mentira, te vi discutiendo con Juan! ¡Lo he oído todo!

Alonso, hijo, mira, hay cosas que son difíciles de explicar.

-¿Sí, no? Pues tú eres maestro. Explícamelo.

Venga, explícamelo. -Disculpe, amo, no es por mal...

...mete, pero... el crío tiene ya cierta edad y debería saber...

...algunas cosas de la vida.

Mira, hijo, tienes que confiar en mí.

Soy tu padre y nunca dejaría que os pasase nada malo.

-¿Y por qué no has ido a buscarla? -Yo he ido al mercado...

...de los esclavos y... ¿Qué? ¿Al mercado? ¿Tú solo?

-Sí. Intenté comprarla con el collar de madre.

Pero allí no estaba.

Alonso,...

...tienes que prometerme que te vas a quedar aquí.

Quieto, sin hacer nada. Yo la traeré de vuelta.

Te lo aseguro.

Pretendes que me convierta en un ferviente cristiano.

No sólo te ganarás la confianza de tu futura esposa,...

...sino que, además, sorprenderás a tu suegro.

Conociéndote creí que se te ocurriría...

...algo más divertido. Dame la llave de su alcoba,...

...por ejemplo. Cuidado, Hernán.

Esa chica es como una gacela. Si la asustamos,...

...la perderemos para siempre.

-Señora... ¿Sí?

-Su eminencia el cardenal le espera.

Mira, si antes hablo de él... Tráelo aquí y busca a Irene.

Dile que su tío ha venido a verla. -Sí, señora.

A partir de mañana, si tu trabajo te lo permite,...

...rezarás con ella en su capilla. Si mi trabajo me lo permite.

Procura que así sea, Hernán.

Eminencia... -Siempre llego a vuestro palacio...

...con sumo placer, mi querida marquesa.

Hacéis que uno se sienta como en casa.

-Comisario... Eminencia...

-¿Mi sobrina? Ya la han avisado.

Enseguida viene. -Bien.

-Señora marquesa, ¿puede salir un momento?

(SUSPIRA) Hernán, por favor, ocúpate del cardenal.

Eminencia, disculpe.

Eminencia, ¿nos acompañará esta noche a cenar?

-Esta noche tengo una importante reunión.

¿Habéis pensado en lo que os dije? Estoy valorando las posibilidades.

Lo siento, eminencia. Irene está acostada.

Al parecer, no se encontraba demasiado bien.

-¿Tan grave está que no puede ver a su tío?

No, claro que no, pero ha tenido una jornada agotadora.

Se levanta tan temprano... -Mañana vendré a desayunar...

...con ella a primera hora, se encuentre como se encuentre.

Comisario... Eminencia...

Irene ha desaparecido. La han visto salir...

...con el estúpido de mi jardinero. ¿El campesino?

Ese chico sólo trae problemas. Espero que vuelva intacta.

Si no tú y tu familia sufriréis las consecuencias.

-Sí, señora.

Si le pasa algo a Irene estoy muerta.

Nadie puede enfrentarse al cardenal.

Debí haber matado a ese rebelde.

Mandaré a mis hombres a buscarla.

Aquí no hay nada.

¿Qué indicaciones te dio Estuarda? -Yo creo que ya estamos cerca, amo.

Lo pone en el dibujo.

Cerca, no. Que ya estamos.

Ya estamos, aunque ya sabe usted lo mal que se orientan las mujeres.

Igual cuando quieren decir derecha, pues dicen izquierda.

Y cuando dicen arriba, pues es abajo.

Concéntrate. ¿Adónde vamos? ¿Hacia la derecha, la izquierda?

¿Hacia dónde?

-Es que creo que nos hemos perdido.

Trote.

Un carruaje.

Chis.

Vamos, sigámoslo.

-El enviado del emir os quiere ver bailar.

Así que moved el culo. Os va la vida en ello.

(HABLAN EN ÁRABE)

(HABLAN EN ÁRABE)

-Una chica con suerte.

Te ha tocado.

No pienso bailar.

-Tú harás lo que te diga.

Música tradicional árabe.

Ah...

¡Quietos!

Suéltalas o le mato.

¡Lo mato, te juro que lo mato! -Tranquila.

No hagas ninguna tontería. Haremos lo que tú digas.

(HABLA EN ÁRABE)

Ah...

-Ya puedes bajar el arma.

Ninguno de los dos quiere que nadie salga herido.

¡Corred!

¡Vamos, corred! Corred...

-Ah...

Ah...

(JADEA)

Uh...

-Lo siento, señor. Se arrepentirá de haberlo hecho.

-No la mates.

Al emir le gustan mucho las mujeres como esta.

Ya se ocupará él de domarla.

-Pues menos mal que hemos seguido al carruaje, amo.

Porque esto no lo encontramos ni talando todos los árboles...

...del bosque.

¿Cuál es el plan ahora?

Entramos, sacamos a las mujeres y nos vamos.

-Claro, dicho así...

¿Usted cree que la señorita Margarita estará ahí dentro?

Ya sabe lo que esos canallas le hicieron a Blanca.

Y si a Margarita, pues...

Esconde los caballos.

-Chis, quieto. Quieto.

(JADEA)

Música.

Hasta música tienen estos guarros, viciosos, hijos de...

...mala madre.

Amo, que si hace falta, los abrimos en canal.

Yo no sé si estoy preparao para ver lo que vamos a ver.

¿Una fiesta de disfraces?

Mire por donde le va a venir bien hoy el traje.

Golpe.

-Pasa. -Gracias.

-¿Es la primera vez que viene? Yo he asistido...

...en varias ocasiones. Señores...

-Yo no veo a ninguna chica por ninguna parte.

Pa mí que hemos llegao antes de tiempo, amo.

Porque esto tiene pinta de desmadrarse.

Tranquilo, Sátur, vamos a esperar.

-Si pudiera verle la cara a alguno...

Lo mismo hasta lo conozco.

-Rodrigo, ¿qué es esto? ¿Quién es toda esta gente?

-Ese es el cardenal Mendoza.

Y aquel, el nuevo secretario real.

Como ves, hay gente muy importante.

-¿Dónde están las mujeres? ¿Dónde las tienen?

-No lo sé. Nadie lo sabe. Unas veces hay y otras no.

-Espero por tu bien que estés diciendo la verdad.

-Tranquilízate, por lo que más quieras.

La más mínima tontería y no salimos de aquí.

Ven.

El cardenal dio instrucciones muy claras.

Esa niña no podía salir de palacio. Y, encima, va acompañada.

¿Qué hacen tus hombres? Inútiles. La buscan. Si está en la villa,...

...aparecerá. Si está en la villa.

Mañana me enfrentaré al futuro Papa y tú me dices eso.

Eso es lo que tengo. Y si la han mancillado, ¿qué?

¿Qué le digo, Hernán? Estoy muerta.

No te creas que a ti no te va a salpicar este asunto.

Caerás conmigo.

-Señor...

¿Estás bien, Irene?

¿Dónde habías estado? ¿Qué le has hecho?

-¿Cómo? -Nada, nada.

Hemos ido a dar un paseo por el río.

¡Habla cuando se te pregunte! ¡Siéntate!

¿Acaso has olvidado tus modales en una tarde?

¿Sabes cuál es la pena por raptar a una noble?

Morir asfixiado en la horca.

Debería sacarte la piel a tiras. ¿La has tocado?

-No he hecho nada malo. ¡Cállate!

Déjalo, Lucrecia. Ya se ablandará en el calabozo.

-Ha sido todo mi culpa. Él no tiene nada que ver.

Fui yo la que decidí irme. Desaparece de mi vista.

Ya veremos lo que hacemos contigo.

Vamos.

-Tía, lo siento. Yo sólo quería llevarme...

-¿Y tú eres un hombre?

Tu madre, tu hermana, toda la familia...

...depende de nuestro jornal para comer.

¿En qué pensabas, Martín? ¡Dime! No se te vuelva a ocurrir...

...en la vida hacer algo semejante. Nunca. ¿Me oyes?

Que no eres tú solo. Todos los tuyos...

...van a tener que responder de tus actos.

-Amo, ni rastro de mujeres. Creo que estamos...

...en la fiesta equivocada. ¿No me entiende?

Está bien. Lo haremos a mi manera.

Espada desenfundada. -Que son demasiados,...

...incluso para usted. Esta gentuza es muy peligrosa, amo.

-Eh...

Qué miedo, amo.

Tienen la marca de Blanca.

-¿Qué significa todo esto, Rodrigo? Si no hay ninguna mujer blanca.

-Ya te lo dije. Nadie sabe las que van a traer.

Tiene que haber algún responsable de todo esto.

-Chis, cállate.

-Perdona, pero es que... Vamos, que ya quisiera yo,...

...pero es que...

Que estoy aquí de incógnito.

-¿Y tu anillo? -¿Qué anillo? ¿qué anillo?

El anillo... Sí, no... El anillo es que...

Está en casa. Como está el tiempo...

...tan cambiante, se me hinchan las manos...

...y no había forma de meterlo. -¡No tiene el anillo!

-Que está en palacio. -¿Quién eres?

¡Uh! Vamos, Juan, vámonos.

Vamos. -Ay, madre.

¿Dónde están las mujeres que han secuestrado?

¿Dónde las han llevado? -Las llevarán a Argel.

Las embarcarán mañana. ¿Dónde? ¿Dónde embarcarán?

Disparo. (MURMURAN)

-Ya se ha liao.

-¡Uh! ¡Ah!

¡Ah, ah!

-¡Uh!

¡Ah!

Disparo.

-¡Ah!

¡Vamos, corred! -¡Aquí!

¡Marchaos! -¡Por aquí!

¡Rápido!

-¿Cómo has entrado aquí? -El dinero compra voluntades,...

...eminencia. Y sus criados no son una excepción.

Tiene informes de mi familia. Soy Juan de Calatrava...

...y vengo a pedirle un favor. -Habla.

-Mi prometida es una de las mujeres secuestradas.

No sé si sabe algo de lo ocurrido.

-Sí, por supuesto.

Un terrible suceso. -Bien.

Quiero que me ayude a encontrarla.

-No sé qué puede hacer un humilde siervo del Señor como yo.

-Vamos, eminencia, usted es mucho más que eso, mucho más.

Dios está en todas partes. Y, al parecer, sus siervos también.

Hay una iglesia en cada esquina de este reino.

Usted controla un ejército.

-Haré correr la voz entre los fieles.

Eso es lo que puedo hacer.

-Tengo entendido que está recaudando dinero...

...para una causa muy importante. Si me ayuda,...

...pondré a su disposición toda mi fortuna.

-Argel, ja... ¿Y dónde está Argel?

Esa palabra no tiene ni significao. Castilla sí.

Porque Castilla viene de castillo, ¿pero Argel?

Eso debe estar a tomar por saco, vamos.

Argel es Al-Yaza'ir. -¿El qué?

Los árabes la llaman la Isla de la Vida.

-Eso sí, claro. Aunque creo que esas mujeres mucha vida...

Tenemos que encontrarlos antes de que lleguen a la costa.

Si cruzan el mar la habremos perdido para siempre.

-¿Sabéis algo? -Pues sí, Catalina, sí.

Parece que fue una equivocación. La han debido confundir...

...y ahora andan camino a... A Salamanca.

-¿Salamanca? Has visto una caravana...

...de esclavas por ahí. Podrían ser ellas.

-Eso está aquí mismo. Va a ser un ir y un venir.

Así que pronto estará en casa. -Padre, yo me voy con vosotros.

No, es mejor que te quedes aquí, con Catalina.

Además, ya has oído a Sátur. Enseguida estaremos de vuelta.

-No me pienso quedar aquí esperando.

Padre, no me quiero volver a quedar solo. ¿Y si os pasa algo?

Alonso, necesito que esta vez me hagas caso.

Confía en mí, anda.

Le encontraré. Venga...

-Gonzalo, yo... venía a daros esto.

Eran unos ahorrillos que teníamos Inés y yo, pero ahora...

Seguro que le dais mejor uso.

No puedo, Cipri. -Por favor, insisto.

Muchas gracias.

-Venga, vamos.

Vámonos, que Salamanca parece que está cerca, pero...

Te engaña bastante. Vamos. Venga, vamos.

-Las hogazas. -Aquí.

Golpes. -¡Ah!

-No, no, ah...

-¡Ah! -Señor comisario...

Le esperan.

-¡Perros! Reanimadlo.

Todavía no he terminado con él.

(RÍE)

Eminencia...

Margarita Hernando. -Quiero que la traigáis de vuelta.

La venta está hecha. Saldrá mañana por la noche...

...rumbo a Argel. -Debe volver.

Partiréis de inmediato.

-Comida, comida...

-Ah...

-Ah...

-Alegrad esa cara.

El harem del emir es el mejor destino.

No todas tienen la suerte de viajar a Argel.

Ah, el emir os usará sólo una vez y luego os dará a su servicio...

...o a sus soldados. Trabajo fácil.

-No volveré a ver a mi madre.

No volveré a ver a mi madre.

Marta, tranquila.

¿Qué haces? ¿Qué haces? ¡Marta, suelta eso! ¡Suelta!

¡Escúpelo! ¡Escupe!

Pero ¿qué querías? ¿Matarte? (LLORA) -¡No quiero vivir!

No quiero vivir. ¡No! (LLORA)

Escúchame, Marta. ¡Escúchame, Marta!

Marta, hay que ser fuerte.

Ahora lo más importante es mantenerse con vida.

-Sí. (LLORA)

No. Ya, ya, ya.

¿Así vigilas la mercancía?

Libera a esa mujer.

-¿Y a mí quién me la paga? Nadie.

La llevarás a la villa y la dejarás en el puente...

...camino de Toledo al atardecer.

Si en algo aprecias tu vida asegúrate de que esté allí.

¡Jiá!

(HABLA EN ÁRABE)

¿Quién es Margarita Hernando?

Margarita Hernando.

Que se levante.

Ha tenido mucha suerte. Vuelve a casa.

-Juan...

Yo también la echo de menos.

Pero hay que confiar en mi padre.

Él la quiere tanto como nosotros.

-Ya lo sé, Alonso, ya lo sé.

-Alonso, corazón,...

...no has pegao ojo en toda la noche, cariño.

Ve, a ver si duermes un poquito.

-¿Qué hace aquí Alonso?

-Se va a quedar unos días con nosotros.

Por lo menos hasta que vuelva su padre.

-¿Hasta que vuelva de dónde?

-Pues, verás, es que...

Gonzalo ha oído algo de Margarita por Salamanca y...

Llaman a la puerta.

Juan, por Dios, me estoy asustando, ¿qué pone?

(LEE) Tu prometida te será devuelta al atardecer en el puente...

...del camino de Toledo. Sabía que la encontraría.

-Pero ¿esto quién...?

¿Estás bien? -Sí, estoy bien, sí.

Todo en orden. Tome, amo.

Dale primero al caballo.

-No, si me permite, primero usted, luego yo y después el caballo.

Van a reventar. Necesitan agua. -Usted también. ¿O qué quiere?

¿Llegar seco, como la mojama? Tiene que estar fuerte.

Nos queda mucho trabajo. Dele. Vamos.

Hay que seguir hacia el este.

Estamos muy cerca. Si Margarita llega al barco...

...y sale a mar abierto,...

...la habré perdido para siempre. -Eso no va a ocurrir, amo.

No permitiremos que embarquen.

Vamos.

Aún queda mucho camino.

-No sé por qué no vienen. Tenían que estar ya aquí.

Si me han mentido... -¿A un grande de España, Juan?

Más les vale que no. Tranquilízate un poco.

Ella nos tiene que ver contentos, que bastante habrá pasao la pobre.

Trote.

-Es ella, es ella. -¡Margarita!

Margarita. -Margarita.

Ay, gracias a Dios. -Ya ha pasado todo.

-Gracias a Dios.

Marta. -¿Dónde está Margarita?

¿Dónde está Margarita? ¿Dónde está Margarita?

-¡Juan, por Dios! -Marta, cariño, ya está.

Ya está, ya está. ya estás a salvo, mi vida.

(JADEA) -¿Has venido tú sola?

-Sí. (SOLLOZA)

Mañana es un día importante.

El cardenal no puede saber nada de lo que ha ocurrido.

Ese chico, el campesino, sólo puede darnos problemas.

Es valiente y orgulloso. Cierto.

No se le puede comprar, ni tampoco razonar con él.

La única solución es eliminarlo. Te equivocas.

¿Desde cuándo tienes tantos escrúpulos?

Si lo matas sólo conseguirás que Irene lo recuerde para siempre.

El primer amor nunca se olvida. Eso lo sabes tú muy bien.

Ay, Hernán, qué pesado estás a veces con el maestro.

Además, eso ahora es irrelevante.

Le romperemos el corazón a la pobre Irene.

Y luego serás tú quien la consuele.

Decidle a Martín que prepare el fuego de mis aposentos.

Rápido. ¿Es necesario que lo metas...

...en tu alcoba? Completamente.

Procura que Irene se dé cuenta de lo que está pasando.

(SUSPIRA) ¿Me ayudas?

Es mi favorito. Hernán,...

...sólo son negocios.

Abre los ojos a tu futura esposa.

Lo necesita.

-Hombre, yo sólo no puedo con ella.

Con lo que me ha costado meterlas.

Las patadas que metían, las cabronas.

Esas cajas tienen respiraderos.

-¡Ah!

-¡Uh!

-¡Apa!

-¡Uh! ¡Tranquilas, os vamos a sacar!

-Se mueve, están vivas.

(BALAN)

-La madre que me parió. ¿Esto qué es?

(BALAN)

(BALAN)

-Tranquilo, amo. Tranquilo, seguro que las encontramos.

No, Sátur. La he perdido.

La he perdido para siempre.

-Mire, amo. Mire allí.

(GRITAN EN ÁRABE)

-¿A Argel? -Nos vendieron a un señor...

...muy importante para ser sus mancebas.

Cuando preguntaron por Margarita me asusté mucho.

Me dijo que me hiciera pasar por ella y... y que...

(SOLLOZA) Lo siento.

(LLORA)

-Venga, criatura, cálmate.

Ven a descansar un poquito, ven.

Y lávate antes de que te vea tu madre.

-Perdón, señora, vuelvo cuando acabe.

Entra. Necesito tu ayuda.

Cierra la puerta.

Pon eso a los pies de la hoguera.

Ayúdame a quitar este corpiño. Me ahoga.

No sé por qué tu tía no está aquí.

Se está cubriendo de gloria y tu familia.

Vamos.

(SUSPIRA)

Vaya, tienes costumbre.

Gracias.

Pon más leña. -Si quiere, vengo cuando haya...

Ahora. Pon más leña, quiero un buen juego.

-Sí, señora.

Tu tía lleva muchos años a mi servicio.

No me gustaría perderla.

-Mi tía no tiene nada que ver con todo esto.

No me interrumpas. Hablarás cuando yo te diga...

...y harás lo que yo te diga.

Escucha bien, Martín.

Una estupidez más y tu tía se va a la calle...

...y tú directo a galeras.

-El fuego está listo. No, no está listo.

Yo diré cuando está listo.

-¿Dónde vas? -A Argel.

-Por Dios, no digas tonterías. -Voy a levantar...

...hasta la última piedra para encontrarla.

Y aunque sea lo último que hago en la vida,...

...yo la traigo de vuelta a casa. -Pero ¿tú te estás escuchando?

No digas sandeces. ¿Dónde vas a llegar tú solo?

Como los nobles de allí sean como los de aquí, vamos jodidos.

¿Van a soltar sus pertenencias así como así? Sabes que no.

-Armaré un ejército. Mi gente me apoya.

Mis campesinos vienen conmigo. -¿Cuánta gente tiene que morir,...

...incluido tú, por una locura? Juan, por Dios, no te ciegues.

Piensa las cosas antes de hacerlo. ¿Quieres liar una guerra?

Ya tenemos bastante con lo que tenemos.

¿Qué haces aquí? ¿Buscas a alguien?

-¿Me está siguiendo? Nadie me ordenó que lo hiciera.

¿Debería hacerlo?

No has contestado a mi pregunta. -Sólo vine a por una naranja.

Ya me iba.

Ven.

Siéntate, tenemos que hablar. Es importante.

Irene, quiero que sepas que si me implico en esto...

...es por el afecto sincero que le tengo a tu tío...

...y por que no quiero que sufras. Una mujer como tú no lo merece.

-Si es que no tengo ningún motivo por el que sufrir.

Martín es buena persona. Sólo fuimos a dar un paseo.

Nada más. ¿Qué problema hay? Claro.

Hay cosas que no os enseñan en el convento.

Ese chico lo único que busca es salir de la pocilga de vida...

...que tiene. Nada más. Conozco muy bien...

...a ese tipo de personas. No te acerques a él, Irene.

No es buena idea.

Quiero mostrarte algo. Acompáñame.

Confía en mí.

¿Hum? Vamos.

(HABLA EN ÁRABE)

(HABLA EN ÁRABE)

Cañonazo.

(HABLA EN ÁRABE)

-Nadie va a venir a por nosotras. (LLORA)

(HABLA EN ÁRABE)

(HABLA EN ÁRABE)

-Si alguien abre la boca la mato.

¿Ha quedado claro?

(HABLA EN ÁRABE)

(HABLA EN ÁRABE)

-Ah, ah...

-No me hago yo con los remos.

He echao unos brazos que...

-Señora marquesa, si no precisa nada más, quisiera retirarme.

(SUSPIRA)

Ven un momento, por favor.

-¿Qué desea la señora?

Ay, dime si tengo una astilla.

Hay algo que me duele. -Señora, tengo mucho trabajo.

No seas tozudo e impertinente.

Vamos.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

-Aún no entiendo qué hacemos aquí. Ahora lo entenderás.

(SUSPIRA)

Ay, acaríciame.

Ah... (RÍE)

Me haces cosquillas, Martín. -Ah...

Ay...

Hum... Me gusta mucho.

-No quiero ver más.

Ya es suficiente.

Lo siento. De veras que lo siento.

-Muchas gracias, señor comisario.

Hernán, llámame Hernán.

Ah...

(JADEA)

-Qué bueno encontrarles por aquí.

Me he desorientao un poco, ¿saben?

Con tanta agua, a ver...

¿Ustedes saben dónde queda Villaconejos?

Me habían dicho que quedaba por aquí cerca y...

¿Si tienen a bien bajar esos trastos?

Se me está poniendo un mal cuerpo que...

(TOSE)

Pues nada, ya sigo yo buscando.

Pues nada, que tengan buena pesca.

Por el otro lao.

Son cinco, amo.

Todos suyos.

-¡Oh!

Disparo. ¡Ah!

-¡Ah!

-¡Uh!

(GRITA EN ÁRABE)

Disparo. -¡Ah!

¡Ah!

-¡Ah!

¡Ah!

-¡Amo!

Cañonazo. (GRITAN)

¡Ah!

-¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

-¡Ah! -¡Abajo!

¡Vamos, fuera! ¡Fuera!

-¡Ah! -¡Abajo, húndete, húndete!

-¡Ah!

¡Ah!

(RÍE)

¡Ah, ah!

(RÍE)

¡Ah!

(RÍEN)

Margarita.

Margarita.

(RÍE)

(LLORA)

¿Qué haces aquí?

Llevo una eternidad esperándote en mi alcoba.

Temí interrumpir. Estabas tan metida en tu papel...

...que no quise estropearte tu noche.

¿Irene? ¿Se lo ha creído?

Hasta la médula. Enhorabuena.

Igualmente.

¿Y el muchacho? ¿Se portó bien?

Es mi jardinero, Hernán. ¿Crees que me iba a acostar con él?

Nunca te ha frenado el estatus de nadie...

...para mostrar tus encantos. Esa mala sangre,...

...¿de quién la heredaste exactamente?

¿De tu padre o de tu madre? Supongo que de él.

Pero no puedo asegurártelo. Nunca lo conocí.

De ella heredé la valentía. Y la venganza.

La asesinaron cuando yo era un crío.

Jamás pude quitarme de encima ese sentimiento.

El día que la asesinaron se llevaron a mi hermano.

Tenía un hermano pequeño.

Nunca más supe nada de él.

Me dijeron que murió.

La mala sangre no se hereda, se acumula con la vida.

Nunca me habías hablado de tu familia.

No sé nada de ti, Hernán.

Nunca me habías preguntado.

-No entiendo por qué no, amo.

Si tuviera un traje. Así, que me tapara entero,...

...podría haberle acompañao a usted y a las mujeres...

...y no ir a dos leguas de distancia.

Sátur, tu cubres muy bien la retaguardia.

-¿Perdón? Además, Margarita no podía verte.

-Eso es lo que le estoy diciendo. Que me deje que me haga un traje.

Pero con su capa, su máscara. Y en lugar de plumas, pues...

Uno de murciélago. Usted de rojo y yo de negro.

¿De murciélago? -De murciélago, sí.

Bueno, ¿y qué? Las acompañó durante todo el viaje, ¿no?

Hasta las puertas de la villa, Sátur.

Pero... ¡Margarita ya está aquí, Sátur, ya está aquí!

-¿Qué hace? ¡Quite! Quite, hombre, quite.

Y cambie esa cara. Que se supone...

...que no la hemos encontrao, que en Salamanca...

...sólo había estudiantes borrachos y catedrales.

¿Te parece bien esta?

-Me parece que tiene usted cara de estreñido.

Pero haga usted lo que pueda, amo. Haga usted lo que pueda.

Anda, vamos.

-Ah, ah...

Yo con todo otra vez. -Partiremos al amanecer.

Desde aquí, en cuanto organices a tus hombres.

Tú encárgate de los víveres. Va a ser un viaje largo.

-Juan, piénsatelo. -¡Basta ya, te lo ruego!

-Gonzalo, ¿sabes algo?

No. -Frena esto, por Dios, frénalo.

Juan...

-Virgen santísima...

¡Es un milagro!

-¡Margarita! ¡Tía Margarita, has vuelto, estás aquí!

Estoy aquí.

Estoy aquí.

Estoy aquí.

¿Qué haces ahí? -Mirarte.

No quiero volver a perderte. No fue culpa tuya, Juan.

-Nunca más voy a molestarte con el tema de la boda.

Se acabó. No fechas ni familia. Nada.

Me da igual. Como si no nos casamos.

Sólo quiero estar a tu lado.

¿Qué te parece San Isidro? -Hum...

La boda, digo. ¿Es buena fecha?

-¿Estás segura?

-Hala, padre, y tú en Salamanca.

Menos mal que el Águila Roja sabía dónde estaban y las encontró.

Como maestro no estás mal, pero como héroe...

Tienes toda la razón, como héroe no tendría futuro.

-No como héroe ni como muchas otras cosas.

¿Tiene algún plan pa San Isidro? Porque le propongo uno.

Nos vamos de boda. Se lo acabo de oír a su cuñada...

...y al doctorcito, por si necesita más pistas.

-¿Que se casan en San Isidro? -Pues sí, hijo, sí.

Corre, ve a felicitar a tu tía. Así eres el primero...

...y a lo mejor hasta te invitan a un dulce.

Corre, golosillo, vamos.

¿Usted qué? ¿Se queda tan pancho? ¿No va a decir nada?

Lo tienen bastante claro, ¿no? -Pues sí.

No tengo nada que decir. Es más, San Isidro...

...me parece muy bien.

Por cierto, esta noche tenemos que volver al dedo de Dios.

-¿Cómo? ¿Volver al dedo de Dios hoy?

Amo, con todos los respetos, estoy del caballo...

Cada vez que me bajo de él me entra el acueducto de Segovia...

...entre las piernas. Ya te acostumbrarás.

-Por no hablar de lo otro. De lo mío, con este trajín...

...no me curo. Tengo el culo y lo que no lo es irreconocible.

Vamos, que estoy desollao, pero desollao vivo.

Se ha esfumao. ¿Qué me unto yo ahora aquí?

A este paso se me va a gangrenar, que era lo que me faltaba.

Adiós a la leyenda de Saturno García,...

...el trípode de Castilla.

Grasa de caballo. Venga, me lo embadurno con esto...

...y a galopar.

A galopar.

-Quiero que elijáis a vuestros mejores hombres.

Necesito que encuentren algo muy importante.

Se trata de un medallón igual que este.

¿Me pide a mis mejores hombres para encontrar un medallón?

-¿Quiénes son ahora? Ese medallón es mucho más...

...importante de lo que imaginas. ¿Por qué lo buscan...

...el Águila y el cardenal? -¿Ha oído hablar del ángel...

...exterminador? Viruela.

-¿Estás pensando lo mismo que yo? Ah...

¿Que está preñada? -¡Estuarda!

¿Dónde está Estuarda? ¿Habáis visto a Estuarda?

Tienes que ayudarme a deshacerme del niño.

-Me llevo a mi hijo. No quiero que esté cerca...

...de ese apestao. -Tu madre podría secarte...

...las lágrimas. No, que la puta de tu madre...

...está contagiando a alguien. -Te voy a matar.

Era el lugar equivocado. Esta poza también está...

...bajo el dedo de Dios. ¿Dónde van las criadas...

...embarazadas de señoritos? -En el bosque a las 8.

(PIENSA) "Nadie insulta a la madre de mi amigo".

Águila Roja - T2 - Capítulo 17

28 ene 2010

Margarita es trasladada con el resto de las mujeres secuestradas para ser vendidas como esclavas. En un arranque de coraje, se enfrenta a sus captores para tratar de escapar. Su atrevimiento llama aún más la atención del comprador, que la reclama para el harén. 

Desesperados, Águila Roja y Satur siguen la pista de Margarita hasta dar con una sociedad secreta que se dedica a la trata de esclavas. Juan, por su parte, utiliza sus contactos en la corte para encontrar a su prometida. Infiltrándose en una reunión de ese grupo clandestino conseguirán averiguar el destino de las mujeres secuestradas.

En Palacio, Irene descubrirá de la mano de Martín la belleza del mundo exterior. Sin embargo, deseará no haber atravesado aquellos los muros al descubrir que el jardinero no es el joven encantador que creía conocer. Mientras, el Comisario empieza a comprender las ventajas, que según la Marquesa, le reportaría un casamiento con la sobrina del Cardenal.

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