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No recomendado para menores de 12 años Águila Roja - Temporada 8: Capítulo 102 - Ver ahora
Transcripción completa

La reina, que quiere hacernos un regalo de bodas.

Quiere que nos retrate uno de sus pintores de cámara.

¡El mismísimo yerno de Velázquez!

Majestad, el hijo de la regente de Portugal

ha apartado a su madre del trono.

-Deberíamos reforzar las tropas.

REY: No tenemos suficientes soldados.

CARDENAL: Los reclutaremos entre el pueblo.

(SE QUEJA)

(SORPRENDIDA)

Puedo ver. ¡Mi ojo está curado!

Es una aberración.

¿Por qué yo?

Estoy enamorada de usted.

Voy a denunciarla ante la Santa Inquisición.

Esa mujer es una desviada y debe pagar por ello.

(Latigazo)

Mañana parto a la frontera con Portugal.

Eso es amo, casarse.

Sólo están llamando a los varones solteros. ¿Por qué no se casa?

Margarita, no llores. Acompáñame.

¿Que te acompañe adónde?

-Al bosque, vas a casarte.

-¿Qué?

Va a ser la boda perfecta, secreta a la par que alegre. Hágame caso.

Enviaremos un pequeño grupo de hombres a territorio enemigo

para acabar con su vida.

Cinco hombres y yo.

¡Aquí está la novia!

Por fin vas a ser mi esposa.

No me puedo creer que esto vaya a ocurrir.

Recibe esta alianza en señal de mi amor y mi fidelidad a ti.

¡Alto en nombre de su majestad!

¿Qué vais a hacernos?

Vamos a matar al rey de Portugal y te necesito.

Me querían a mí, al Águila Roja.

El traslado de tropas a la frontera de Portugal es una tapadera.

La verdadera misión es infiltrarnos en Portugal y matar a su rey.

¿Zigor Garoa de Lazcano?

-Sí, soy yo. ¿Qué pasa? -El reino de las Españas te reclama.

¡Ayúdame!

Me estaba quemando y no moví un dedo. Casi ardo como una pira.

Quien ama de verdad piensa antes en el otro que en uno mismo,

excepto Nuño. No te queda nadie que te quiera así.

Quiero ver tus ojos para recordarlos cuando esté fuera

y saber por qué tengo que volver.

Vuelves a ser la gobernanta de este palacio.

(GIME)

¿Qué hace él aquí?

Él es sólo un maestro.

Su inteligencia nos será de gran ayuda.

A partir de este momento estamos solos.

Los ojos de uno vigilarán la espalda del otro

y su espada luchará por sus compañeros.

Si no es así, todos moriremos.

Si saben nuestra ruta, saben también nuestro destino

y lo que vamos a hacer allí.

Debemos abandonar la misión.

No, seguimos.

A partir de ahora,

nuestra supervivencia depende de pasar desapercibidos.

¿Ya?

¿Ya estamos en Portugal?

Sí, estamos en territorio enemigo.

Nadie debe saber que somos españoles.

Pero, ¿y cuando hablemos?

-Ya sabes lo qué tienes que hacer: estar callado.

Deberíamos evitar pueblos y zonas habitadas.

¿Y si antes paramos... a comer algo?

No hemos descansado y tengo un agujero en el estómago...

Yo puedo cazar.

-Tú. ¡Tú!

Con él.

Nosotros daremos de beber a los caballos.

Venga.

Vamos a darnos vida y volvemos cuanto antes al grupo.

¿Tú crees que la misión saldrá bien?

Pues no, pero yo aspiro a sobrevivir.

Los Garoa de Lazcano siempre hemos tenido una flor en el culo.

Será por eso que yo sólo tengo mierda,

porque la suerte está mal repartida.

Mi bisabuelo fue el único superviviente

de un naufragio en cabo de Hornos.

No sabía nadar ni nada, pero...

se ató con su propio cinturón a un trozo de mástil y por sus huevos

que no se ahogó.

Tres semanas estuvo por ahí.

¿Tres semanas estuvo flotando en alta mar?

¿Y sabes qué fue lo primero que dijo cuando lo encontraron?

¿Qué dijo?

"¡Hostias, cuánto habéis tardado, cabrones!".

(RÍE)

¡Eh!

(HABLA EN PORTUGUÉS)

Ay, Dios, por un pelo.

Recoge la presa y vámonos.

(ZIGOR GRITA DE DOLOR)

ZIGOR: ¡Hostia!

¡Ah!

¡Joder, mi pierna!

-¡Deja de gritar!

(MAREADO) ¡Ay, Dios!

¿Qué ha pasado?

(Sintonía de la serie)

(Música romántica)

Estás muy guapa.

Lo sé.

Hoy es el día en el que este hombre y esta mujer

contraen santo matrimonio,

sacramento que es la celebración

del amor verdadero.

El amor verdadero que va más allá.

Más allá de las palabras.

Más allá de la posición social.

Más allá de las barreras.

(ASUSTADA)

(RESPIRACIÓN ENTRECORTADA)

Le traigo el desayuno.

Ningún hombre merece que se derramen lágrimas por él.

¿Te sabes hasta mis pesadillas?

Ese tipo de heridas acaban cerrándose, como todas.

No entiendes nada.

No sabes lo duro que es amar a alguien...

y descubrir que no va a ser para ti.

No sabes lo que es que las palabras que siempre quisiste oír...

sean para otra.

No sabes lo que eso duele.

Sí lo sé, créame.

Y cuando uno está en esta situación sólo se pueden hacer dos cosas:

resignarse o luchar hasta el final.

Guárdate tus fáciles consejos.

¿Le ha dicho lo que siente?

Me acosté con él.

Como con otros cientos.

Si él no sabe de sus sentimientos, no podrá tomar partido.

Pruebe a expresárselos.

Tienes razón.

Eso es lo que voy a hacer...

y lo voy a hacer ahora mismo.

CARDENAL: Mmm, la tarta.

Os tengo dicho que las fresas me gustan enteras.

Así, troceadas, parece que son restos de otra comida.

Espero que el agua esté lo suficientemente templada,

no como la última vez, que casi me quemo la piel.

Muy bien.

(RELAJADO) Bueno...

(ENCANTADO)

(Llaman a la puerta)

Ni siquiera le dejan a uno bañarse en paz.

Salid.

¿Y bien?

-En el desfiladero estaban todos muertos, eminencia.

-¿Y dónde está la cabeza de Malasangre?

Quiero verla delante de mí. -No me he explicado bien.

Los que estaban muertos eran nuestros hombres,

no el grupo de Malasangre.

-Os dije que eligierais a los mejores.

La orden era muy clara,

acabar con Malasangre en el desfiladero.

-Lo sé, lo siento.

Deme un poco de tiempo, yo mismo me ocuparé de matarlo.

¿Tiempo?

Tiempo... A estas horas deben de estar en Portugal.

Perdóneme, eminencia, se lo suplico.

Piense en mi esposa, en mis hijos.

-El perdón es uno de los atributos de nuestro Señor

y de sus representantes aquí en la tierra.

"Ego te absolvo", hijo mío.

¡Estúpido!

(ZIGOR SE QUEJA)

La misión acaba de empezar y ya estamos así, Dios mío...

¡Ay, Dios mío, qué destrozo!

Ha estado a punto de cortarte el pie.

¡Joder! (SE LAMENTA)

-Nos vamos.

-¿Qué?

-Que tengas suerte, la vas a necesitar.

-¿Qué quieres decir?

-Que ya hemos hecho por ti todo lo que podíamos hacer.

No, no lo vamos a dejar aquí.

Lo estamos haciendo.

Está herido, es un lastre.

ZIGOR: ¡No!

¡Si lo dejamos aquí, morirá!

No, no, no, por favor, por favor...

Que de verdad no vais ni a notar que estoy herido. Esto no es nada.

¡Que soy de Bilbao, hostia! (LE DUELE)

No te muevas.

Está en territorio enemigo.

En cuanto lo vean, lo matarán.

Me da igual,

tengo un objetivo que cumplir.

"Semos" un grupo, deberíamos tener en cuenta la opinión de todos, ¿no?

Yo opino...

¡Tú te callas!

Se acabó la discusión.

-¿Por qué no comes?

-No puedo.

(Llaman a la puerta)

-Ya voy yo.

Tú, dile a tu amo que he venido a verle.

Lo siento, señora marquesa, pero no va a poder ser.

¿Cómo que no va a poder ser? ¿Ahora tengo que pedir audiencia?

Es que...

Exijo ver inmediatamente al maestro.

Señora...

Gonzalo. Gonzalo. Gonzalo.

Señora, es que no está.

¿No está?

¿A ti no te han enseñado a dar información relevante cuanto antes?

¿Adónde ha ido?

A la frontera con Portugal, lo han llamado a filas.

¿Qué?

(ZIGOR SE QUEJA)

¡Hostia!

No me dejéis aquí, por favor. No me dejéis aquí.

Puedo, puedo, puedo.

No, no, no, no te muevas.

Si te levantas, la herida no dejará de sangrar.

¡Cuidado, cuidado!

Voy a vendarte.

Deberías haber dejado que lo matara.

Eres maestro, quizá no sepas que en estas circunstancias

tu humanidad no sirve para nada.

¿En estas circunstancias?

Para la gente como vosotros, la vida ajena no vale nada.

Malasangre y su grupo tienen poca paciencia.

Ten mucho cuidado con volver a hacerte el héroe.

Amo,

la cosa va de mal en peor.

Los de fuera quieren llevarse su caballo como montura de refresco.

¡No, no!

No, no, no, si me dejáis sin caballo estoy muerto.

¡No podré llegar a las Españas! ¡Por favor, no!

Amo...

Todo el grupo está contra usted.

Me jode admitirlo, pero va a ser mejor partir sin el vasco.

Si fueras tú, nunca te dejaría atrás.

Ni yo tampoco,

pero él no es amigo, amo, él no lo haría por nosotros.

Es triste, pero es "asín".

¡Fuera!

Vamos.

(ZIGOR SE QUEJA)

Vamos, vamos. Venga.

Quiero hablar con él.

¿De qué quieres hablar conmigo?

Te recuerdo que el que manda aquí soy yo.

Obedecerte es una opción, no una obligación.

Bonita frase, una pena que no sea cierta.

No te olvides de que hay cartas esperando a que yo dé la orden

para desvelar que eres el Águila Roja

y sé que eres consciente

de las funestas consecuencias que algo así acarreará a tu familia.

Precisamente por eso estoy aquí.

Pero sin mí, la misión nunca saldrá adelante.

Me necesitas.

Y si el vasco no sigue con nosotros,

yo tampoco.

Haremos noche aquí y partiremos al amanecer.

Los siete.

(Música arabesca)

¿Te importa?

-¿Qué haces?

-Bailar.

-Las mujeres decentes no bailan así.

-Y los hombres decentes no se acuestan con sus criadas.

-¿Has visto a mi madre?

-Vaya, veo que seguimos hablando de gente decente.

ÉL: ¿La has visto sí o no? ELLA: No la he visto.

-Tengo que hablar con usted. -Ahora no.

-Es importante.

¿A qué se debe esa lentitud? Sé que Gonzalo es tu rival,

pero, si tanto me quieres, colabora con mi felicidad.

Si me hubiera elegido a mí, no tendría estos problemas.

Te prefería esquiva y callada, como antes.

Lucrecia.

Majestad. Eminencia.

Hacía tiempo que no me deleitabas con tu presencia.

Mis deberes en el marquesado me tienen atadísima.

Por cierto,

sigue siendo usted un cazador inmejorable:

espléndidas piezas.

Lo son,

pero has venido sólo a elogiar mi caza.

No, no sólo a eso, majestad.

Quería pedirle un... favor, una nimiedad.

El hijo del maestro de la calle de San Felipe

me ha pedido que interceda para que traiga de vuelta a su padre.

Lo han llevado al frente.

¿Importunáis a su majestad por un simple maestro?

-¿Y por qué debería traerlo?

Pues... verá, majestad,

el muchacho teme que su padre muera.

Marquesa, si tuviéramos que relevar de sus obligaciones militares

a todos los hombres a quienes sus hijos añoran,

nos quedaríamos sin soldados.

Se trata de que su majestad exima sólo a uno,

los demás pueden quedarse.

Para todo súbdito, es un honor luchar por su patria.

No quiera privarle de eso.

Él tiene que volver...

¡Basta! Se quedará en el frente.

Majestad.

Has cambiado mucho, Lucrecia.

Si tanto te preocupa ese muchacho,

¿por qué no lo acoges en tu palacio

cuando su padre no regrese con vida?

No es el hijo el que te importa, ¿verdad?

¿A qué se debe tanto interés por ese maestro?

Necesito verlo.

Eso tiene fácil solución.

No puedo traértelo, pero puedo hacer

que llegues hasta donde él está.

Esta noche, por lo menos, cenaremos caliente.

Le va a quedar bien claro porque era fundamental que yo viniese

a esta misión.

"Asín", bien de tomillo.

La cosa con fundamento, Saturno.

¡Cómo puedes ser tan estúpido!

¿Qué quieres? ¿Que nos descubran?

¿Que nos descubran?

Yo lo único que quería era...

No es por nada,

comeremos la libre "asín", en crudo, digo yo.

Sabemos que vamos a matar al rey de Portugal,

pero no sabemos cómo.

Deberíamos discutirlo.

Aquí no se discute nada, Comisario.

Si no sabemos el plan, no podemos llevarlo a cabo.

Escuchen: el rey portugués

llega mañana al castillo del duque de Meneses.

Pernoctará allí para participar en la cacería

que se celebrará al día siguiente.

Nosotros... también nos alojaremos en el castillo.

-Pero...

somos el enemigo, no creo yo que nos vayan a invitar a pasar la noche.

-Nos haremos pasar por traidores españoles.

¿Traidores? ¿Cómo...? ¿Cómo que traidores?

Quieres hacerles creer que nos unimos a ellos contra nuestro rey.

Confías demasiado en la ingenuidad de los portugueses.

Confío más en mi ingenio.

Ya.

Aunque consigamos que nos crean, ¿cómo vamos a matarlo?

Eso mismo digo yo, no creo que el rey de Portugal ande...

solo por ahí.

Llevará un regimiento de soldados

matando hasta los mosquitos que se le acerquen.

Salvo cuando se retira a sus aposentos.

Le cortaremos el cuello mientras duerme.

La mano ejecutora es la que más peligro corre.

Será casi imposible que salga con vida.

¿Quién será el elegido?

Lo hará él.

Dijo que hablaría conmigo y no se ha presentado.

El cardenal no se ha presentado.

Y las horas que son. Ya no se va a presentar. Lo mejor es que...

¡Lo mejor es que me dejes en paz!

(Llaman a la puerta)

Adelante.

Señora, el cardenal Mendoza.

¡Que pase inmediatamente!

Lucrecia.

Eminencia.

¿Quiere que acompañe a su eminencia al salón?

Allí podrá esperar mientras usted se cambia de ropa

y se viste más adecuada para la ocasión.

-No es en absoluto necesario, tengo algo de prisa.

Por mí, tampoco. Sal.

Es una pena que mi presencia aquí no sea de otra índole.

No divaguemos, eminencia.

Me ha dicho antes que me daría la información que necesito.

Sí, pero antes debe saber...

que tu maestro no se encuentra en el frente.

Ha ido con otros hombres al castillo de un duque portugués.

¿A un castillo? ¿Con un grupo de hombres? ¿Para qué?

Digamos que una simple misión diplomática.

Necesito hablar con él. ¿Dónde está ese castillo?

No es la pregunta adecuada. No es dónde está,

sino a cambio de qué.

Si vas allí

y te encargas de eliminar a Malasangre,

yo te diré dónde está.

¡Cómo!

Sí, Malasangre está con él.

Ese hombre no es alguien al que se asesine con facilidad.

Cierto.

Pero, si necesitáis ayuda,

siempre podréis acudir al Comisario.

Él se encuentra allí también con ellos.

En su mano está...

valorar si vas a ganar más de lo que pierdes.

De acuerdo,

acepto.

Se trata del castillo del duque de Meneses.

Aquí tiene las instrucciones para llegar allí.

Y...

cuando vuelvas con la cabeza de Malasangre, ponte de nuevo este...

camisón.

Será una magnifica oportunidad para celebrarlo juntos.

Eminencia...

Lucrecia...

(Campanilla)

Que preparen mi carruaje inmediatamente.

Nos vamos a Portugal.

¿Qué haces aquí?

-Estoy esperando al lugarteniente.

-¿Te ha dado él permiso para tocar mis armas?

-Sólo estaba mirando.

-Pues mientras esperas, haz algo de provecho...

y ponte a limpiar la plata.

-No soy un criado, soy un guardia.

-El olor a pobre no lo cubre el uniforme, Alonso.

No eres nada...

y nunca, ¿me oyes?, nunca serás nada.

-Quizá aún no, pero cuando comience la carrera militar,

ascenderé hasta ser más importante que tú. Sí.

Y tendrás que venir a rendirme pleitesía.

-Ya veremos.

(Pasos)

Bien,

parece que tengo que elegir a un escolta.

Debo estar protegido en caso de que el conflicto con Portugal sea grave.

Elija a quien elija, tendrá que seguirme adonde yo quiera.

-Así es.

-Y no podrá negarse a nada de lo que le pida, ¿verdad?

Entonces... lo quiero a él.

Levante ese ánimo, amo,

que va a pasar a los anales junto a los más patriotas del reino:

El Cid, Don Pelayo y luego usted, don Gonzalo de Montalvo.

¿Patriotas?

Voy a matar a sangre fría, no merezco ningún reconocimiento.

Se equivoca. Va a matar, sí, pero por el bien común,

por el bien de las Españas.

Eso no convierte lo que voy a hacer en algo bueno.

¿Cómo que no? Va a evitar usted una masacre.

Si la guerra se reactiva, van a ser... miles los muertos.

Sátur, voy a matar a una persona indefensa mientras duerme.

Es la única manera de hacerlo,

teniendo en cuenta la lógica militar. Y usted lo sabe.

La lógica militar no lo es todo.

Amo, en tiempo de guerra, cabeza de guerra.

¿O va a responder al enemigo tirando ramos de flores?

Vamos.

(RESIGNADO) Eso digo yo, vamos...

Todavía no te he dado las gracias.

No tienes que hacerlo.

Sí tiene que hacerlo. ¿Cómo que no?

Que todavía estamos a tiempo de arrepentirnos.

El maestro no es la persona adecuada para asesinar al rey de Portugal.

No entiendo por qué lo has elegido a él.

¿A qué se debe tanto interés en que no lo haga él?

Mi único interés es acabar la misión con éxito.

Nuestra vida depende de ello,

por eso quiero matarlo yo.

Nadie te ha preguntado tu opinión, Comisario.

Lo hará él.

-¡Entreguen las armas!

Ay, Dios, que nos han quitado todas las armas, amo. Todas las armas.

¡Acelera el paso, ve más rápido!

¿Qué? Lo que tengas que decir, dilo en voz alta.

Cuando dije que tenía que confesar sus sentimientos a ese hombre

no me refería a esto.

Cuando tomo una decisión, la llevo hasta el final.

¿Y no le parece exagerado

saltar a un carruaje en plena noche y poner rumbo a Portugal?

Ya he perdido mucho tiempo.

Si hubiera podido salir ayer, mejor.

Y cuando lo tenga delante, ¿qué va a hacer?

No lo he pensado.

No se olvide que el Comisario también está allí.

¿Qué le va a decir?

Tampoco lo he pensado.

Ah, y otra cosa: ¿cómo piensa matar a Malasangre?

No he pensado qué hacer con Gonzalo, qué decirle al Comisario

ni cómo matar a Malasangre.

Sólo quiero llegar. ¿Te sirve como respuesta?

Bien. Porque si no, tu viaje termina aquí,

en el bosque de no sé dónde en medio de la nada.

No deberías pasar toda la noche fuera de palacio,

por tu seguridad.

-Hay veces en las que uno tiene que hacer lo que tiene que hacer.

Ya lo entenderás

cuando seas lo suficientemente hombre como para satisfacerlas.

(ELLAS RÍEN)

¡Aparta!

-¡Estoy harto de tus desprecios!

-¡No vuelvas a tocarme!

Qué asco,

ahora voy a oler a basura todo el día.

(La gente grita)

-¿Qué haces? ¡Para!

NUÑO ¡Te espero en mi palacio! ALONSO: No pienso ir.

-¡Es una orden! Más te vale aparecer.

-¿Se puede saber qué te pasa?

-¡Estoy harto de él, estoy harto de sus humillaciones!

-Y más que lo estarás.

Pero es un noble, debes guardarle respeto siempre.

-No le tengo miedo.

-Pues deberías, tiene en su mano que te impongan el peor de los castigos.

A ti y a la gente que más quieres.

-Pues deberíamos cambiar eso...

y dejar de depender de gente como ellos.

-No podemos, Alonso.

Las cosas siempre han sido así y lo seguirán siendo.

Cuanto antes lo aceptes,

antes aprenderás a vivir con ello.

Vas a ir a su palacio a pedirle perdón.

Y con buena cara.

-Esperen aquí.

MALASANGRE: Pero, ¿qué haces? ¡Eh, tú!

Levántate.

Esto está todo lleno de guardias. Y nos han quitado las armas.

Como descubran que no somos traidores, nos van a freír.

Una vez aquí, sólo podemos seguir adelante.

Cuanto menos hables, mejor.

Tenemos que hacernos pasar por nobles y a ti no te van a creer.

Con todos mis respetos

y aunque no "me se" conozca demasiado, yo soy actor, ¿eh?

He colgado el cartel de "No hay entradas" en muchos recintos,

"asín" que cuidado, cuidado...

Los remilgos morales no sirven de nada en estas circunstancias.

Ya. Eso no hace que todo esto sea de mi agrado.

Es sencillo, no lo pienses.

Simplemente cumple con lo que se te han ordenado.

-Me han informado de que tienen algo que ofrecer al reino de Portugal.

-Así es. Gracias por recibirnos en su castillo, duque,

porque venimos huyendo de nuestro país.

Ofrecemos nuestra ayuda para combatir contra la Corona española.

-¿Por qué quieren traicionar a su rey?

Guerras perdidas, colonias descontroladas,

la decadencia del Imperio español es evidente.

Portugal está estratégicamente preparada para ganar esta contienda.

Y cuenta además con el apoyo de la Corona inglesa,

que se ha ofrecido como su aliado.

El ejército de Felipe IV será todavía más débil

sin la fuerza de los batallones sufragados por cada una

de nuestras casas nobles.

-Hasta donde yo he visto, parece que han venido solos.

Fuera no hay ninguna tropa esperando.

Aguardan en el límite español de la frontera y, a una orden nuestra,

no lucharán por las Españas,

sino en su contra.

Tenemos algo más.

-¿De qué se trata?

-Éstos son los emplazamientos...

de los arsenales de las Españas.

-Los informadores conocían

estos dos arsenales,

pero no el resto.

El enemigo de mi enemigo es mi amigo.

Ordenaré que dispongan unas alcobas para su comodidad.

Mi rey estará muy complacido de conocerles.

-¿Puedo ayudarte en algo?

-Estaba buscando a Nuño.

No sé dónde está.

-Siento haber molestado.

-Se te ha abierto la herida del labio.

-Pero no es nada.

-Ven, siéntate.

¿No eres un poco joven para ser guardia?

-Quiero ser militar.

Y la gente como yo tiene que coger el camino más largo.

(Palmadas)

-Qué enternecedora escena, La dama de alta cuna

lamiendo las heridas al esforzado muerto de hambre.

-Deberías aprender algo de él.

Lucha por conseguir sus sueños, es realmente admirable.

-Yo no necesito soñar,

puedo comprar lo que quiera.

-Serás un gran militar.

-Ni en cien vidas conseguirás estar con una mujer como ella.

-¿Y por qué no?

-Límpialo.

¡Límpialo o sufrirás las consecuencias!

PORTUGUÉS: Sentimos que tengan que compartir alcoba,

va a llegar mucha gente para la cacería de mañana.

No es lo apropiado, sin duda, pero...

valoramos el esfuerzo.

No se preocupe.

Ay, Dios mío, qué tensión.

Llevo el culo tan prieto que "me se" caen los calzones.

¡Ah!

¿Y usted sabía que Malasangre iba a entregar el mapa de los arsenales?

No.

Pero, ¡a quién se le ocurre!

Si quería darle coba al portugués podía haberle dicho:

"¿'Onde' escondemos los tambores y los pífanos?".

A veces, para hacer creer una mentira hay que contar una verdad.

¿Usted qué cama prefiere? ¿Ésta o aquélla?

Me da igual.

Tiene razón. Si "pal" tiempo que vamos a estar...

Puede que matar al rey sea sencillo,

pero huir aquí después va a ser casi imposible.

Ay, Dios, que tiene usted razón.

No hemos hablado del plan de fuga,

ni en la cueva ni en el camino.

A Malasangre sólo le interesa la misión, le da igual

si salimos con vida o no.

¿Y qué pretende, que la huida sea un echar a correr

y "sálvese quien pueda"?

No pienso morir en este castillo, Sátur.

Tampoco voy a permitir que lo haga ninguno de vosotros.

Muy bien dicho, amo, muy bien dicho.

No esperaba menos que... oírle "dicir" eso.

Que es la primera alegría que me llevo yo en todos estos días.

El almuerzo está listo, les esperan en el salón principal.

Gracias.

¿Un almuerzo? ¿Cómo que un almuerzo?

Cuanto más tengamos que hablar, mayor será el fingimiento

y mayor el riesgo de... cagarla con todo el equipo.

Intenta intervenir lo menos posible, Sátur.

En territorio enemigo, sin armas,

el futuro de las Españas dependiendo de un plan cogido con alfileres.

El único consuelo, amo, es que esto ya, esto ya, no puede ir peor.

(SE LAMENTA)

Llevas mi firma, eso lo he hecho yo.

Reconozco mi trabajo cuando lo tengo delante,

pero de ti no me recuerdo.

Yo, sin embargo, sí me acuerdo de ti.

Y de tus muertos.

¿Por qué te torturé?

Digamos que... me sorprendieron

en pleno ejercicio de mi oficio: robar.

¿Eras un vulgar ladrón?

Tampoco hace falta ofender.

¿Podría un vulgar ladrón vaciar el palacio del conde de Utrera?

Hasta me sobró tiempo para dejar "satisfecha" a su hija mediana.

Tres veces.

Ahora te recuerdo.

Te fugaste antes de que pudiera ajusticiarte.

Y a mí no me gusta dejar mis trabajos a medias.

Bueno, yo creo que lo que es...

La deuda condonada con mi colaboración en esta misión, ¿no?

Sería lo suyo.

La gente como tú siempre tenéis una frasecita para salir del paso.

Bueno, yo prefiero llamarlo... "recursos".

Ya que tienes tantos recursos, vas a poder demostrarlo.

Hemos entregado nuestras armas.

Serás el encargado de conseguirnos otras.

El castillo está lleno de guardias.

Las armas están contadas y bien vigiladas,

sería como quitarle el collar a un perro rabioso.

No estoy hablando de las armas de los guardias.

Nos han ofrecido un almuerzo, ¿verdad?

¿Y? ¿Qué quieres decir?

Que si un cuchillo puede trinchar la carne,

también puede matar a una persona.

¿Has vuelto a España a por la polvera?

Si sigue aquí aseándose aquí, se va a enfriar.

Tengo que llegar fresca.

(SUSPIRA)

Un "te quiero" no es igual con olor a yegua.

¿Cómo estoy?

No te dejes llevar por lo que sientes hacia mí.

La he visto mejor en otras ocasiones.

Hablan los celos.

Estoy estupenda.

Me gustaría proponer un brindis.

Por el fin del Imperio español.

-Por el fin del Imperio español.

¿El venado no está a su gusto, barón?

Sí...

Lo que pasa es que estoy un poco destemplado, debe de ser

del viaje.

Tengo entendido que tenemos una amiga en común.

¿Ah, sí?

La duquesa de Peñalba.

Sí, sí. Sí, sí.

Me llegó que asistió usted a la inauguración de su nuevo palacio.

Sí, sí, sí.

¿Por cuántos jardines se decidió al final?

¿Jardines? Bueno, pues...

Cuatro, me dijiste cuatro.

Uno en honor de cada una de sus hijas.

Conde.

¿Sabe usted qué son diez españoles en el fondo de un río?

Un buen principio.

En España utilizamos esa chanza con los portugueses.

(RÍEN VARIOS)

Veo que, a pesar de nuestras diferencias,

tenemos el mismo sentido del humor.

Y, dígame,

¿cómo va a afrontar su nuevo rey el conflicto con las Españas?

Tal vez prefiera la vía diplomática y...

no derramar más sangre.

MALASANGRE: La vía diplomática está ya agotada.

Ahora...

sólo hay una manera de solucionar este conflicto.

-Bienvenido, majestad.

Disculpe que no le haya procurado

un recibimiento a su altura, no le esperábamos hasta esta noche.

-Un buen rey llega el primero a la batalla y se va el último.

-Majestad,

deje que le presente a nuestros nuevos aliados.

-Pero, ¿adónde vamos ahora? -No es asunto tuyo.

Ve a comprarme unas rosquillas.

No quiero que sea mi escolta, ni que siga siendo guardia.

Quiero que vuelva a ser lo que era antes: nada.

-No puedo expulsarlo.

El Comisario lo contrató

y ordenó expresamente que se le diera un trato especial.

-¿Un trato especial? ¿Por qué?

-No lo sé.

-¿Me odias tanto como para jugarte la vida?

¡Yo a ti sí!

Mañana uno de los dos no verá salir el sol.

(Ladridos)

Perros...

(CARIÑOSAMENTE) Bonitos... Muy bonitos perros.

¿Le están molestando?

No, no.

Excelentes ejemplares.

¿Nos acompañarán mañana a la cacería?

Son los preferidos del duque de Meneses.

Pero... ¿se puede saber qué estás haciendo?

Yo quiero un arma.

¿Y tú?

Estaba buscando la mejor forma de escapar de este castillo.

Pues ya sabemos lo que quiere cada uno.

Espera.

Yo no tengo ningún inconveniente en matar a un indefenso.

Deja que lo haga yo por ti.

¡No quiero que me hagas favores!

Quieras o no quieras, soy tu hermano mayor

y voy a cuidarte.

Por favor,

deja que sea yo quien lo haga.

Creo que ya has hecho demasiado por mí.

He tardado mucho en encontrarte.

No estoy dispuesto a verte morir.

Lucrecia...

Traed el agua.

-¿Para qué es todo esto?

-Me van a atar las manos al fondo de la cuba y la van a llenar de agua.

-¿Cómo?

-Si aguanto sin respirar el tiempo suficiente para desatarme y salir,

ganaré.

-¿Ganarás?

¿Para quién es la otra cuba? -Para un muerto,

ése que se cree guardia.

-Estáis loco, os vais a ahogar.

-Bueno, así es la vida.

Sólo los más fuertes sobreviven.

Traed las cuerdas.

(JADEANTE) Amo, yo no sé si me he intoxicado con el venado,

pero por el pasillo me he encontrado con una mujer igualita

que la marquesa de Santillana.

Es la marquesa.

¿Cómo que la marquesa?

Está en misión diplomática, Sátur. Parece que la casa de Santillana

siempre ha tenido buenas relaciones con Portugal.

¿Y viene ahora? Con la que tenemos encima...

¿Y usted no le ha dicho que se vaya?

Sátur, no he podido hablar con ella, estaba con el duque de Meneses.

Pues estamos jodidos,

porque las mujeres ni en los barcos ni...

ni en las tabernas ni en las misiones suicidas pueden estar.

Bueno, ¿y qué vamos a hacer ahora?

No lo sé.

¿Cómo que no lo sabe? Vd. siempre tiene un plan alternativo.

¿Y si hacemos tiempo?

Dejamos que la marquesa haga sus cosas diplomáticas, que se vaya,

y luego actuamos.

El rey sólo pasará aquí una noche, no podemos esperar.

¿Y si le contamos nuestro plan y la hacemos cómplice?

La pondríamos en peligro. Y cuando se descubra que el rey ha muerto,

tendremos que hacernos cargo de ella en la huída.

Quite, no.

La verdad es que "pa" cuando se monte esa mujer en el caballo...

Que se ven las calzas, que se ha dejado algo del equipaje...

Nos trincan todos antes de salir. Quite, no.

Si me niego a seguir con la misión, Malasangre encontrará a otro

y tomará represalias contra mí.

¡La madre que me parió! ¡Siempre igual!

Desde Eva y la serpiente hasta ésa del caballo de Troya:

la mujer siempre, siempre,

ha traído la "pirdición". Esto es así

¿Has averiguado dónde está su alcoba?

¿Cuál de ellas? ¿La de su amado o la de quien tiene que matar?

La de Gonzalo, por supuesto.

El asesinato podría salir mal

y no voy a permitir que eso me importune

los paseos con él por el bosque,

las veladas bajo la luz de la luna,

la pasión, el desenfreno...

Ya habrá tiempo para lo otro.

En tal caso, está en el ala norte, segunda puerta,

nada más encarar el corredor.

¡Fuera!

¿Qué quieres?

Recoge tus cosas ahora mismo, te vas.

Hernán, todavía no ha nacido persona que me ordene.

No me voy a ningún sitio.

O te subes a ese carruaje por tu propio pie

o te subo yo.

Tú decides.

¿Por qué esa obstinación?

Habéis venido en misión diplomática como yo. Unamos fuerzas.

No hemos venido a eso.

¿Ah, no?

Entonces, ¿a qué?

Vamos a matar al rey de Portugal.

¡Habéis perdido la cabeza!

¿Cómo se os ha ocurrido?

Esto se va a convertir en un sitio poco deseable.

A saber quién sale de aquí con vida.

Debes irte.

Malasangre quiere vernos a todos.

Enseguida voy.

Vete.

Vete.

El que se libere antes de las cuerdas y consiga salir,

vencerá.

¿No dices nada?

-Yo nunca he hecho esto.

-Yo tampoco,

pero no tengo miedo a lo desconocido.

¿Tú sí?

-Pensaba que íbamos a retarnos con las espadas.

-Eso es algo muy visto y aburrido.

Entenderé que quieras retirarte.

El valor es algo que se le otorga a muy pocos.

-¿Cuándo empezamos?

¡Cerrad las puertas!

Si alguien intenta interrumpir, le pegáis un tiro.

¿Preparado?

Comencemos.

Los aires portugueses te sientan muy bien.

¡Lucrecia, éste no es el mejor momento! Vístete.

Sé en lo que estáis metidos.

Quizá mañana ni tú ni yo estemos vivos.

Aprovechemos la ocasión.

No. Si sabes lo que está pasando, también sabrás que estás en peligro.

No voy a irme de aquí...

hasta que no te diga lo que he venido a decirte.

Está bien, dime.

Te quiero, Gonzalo.

Lucre...

Deja que siga, por favor.

Sé que piensas que soy una frívola,

pero te quiero.

Y así ha sido desde que éramos niños.

No lo sabía.

Siempre has sido tú.

No ha habido otro como tú.

Lucrecia, lo siento.

Esa noche,

cuando estuvimos juntos, te sentí.

Me deseabas, no puedes decir que no fue real.

Lucrecia, lo lamento,

pero ya no siento lo mismo por ti.

Lo siento.

¿Por qué?

¿Por qué, Gonzalo?

Lucrecia... (SUSPIRA)

Pero, ¿qué hacía aquí, en bata?

¿Qué es eso?

Nada, que he estado recorriendo el castillo

y le he hecho un "cocris", para que sepa dónde está la alcoba del rey.

¿Esto cómo era...? Ah, sí. Mire, usted...

es éste de aquí, que está dentro del salón del banquete.

Entonces, una vez que sale de ahí,

tira "to" recto, luego coge a la derecha, a la izquierda y aquí...

No, aquí es donde me perdí...

No, pues sale... Y aquí es donde luego me encontré.

No, si es que todo esto está mal.

Ya sé dónde está la alcoba del rey.

¿Ah, sí?

No, si yo lo decía, más que nada, por aportar algo a la causa.

Como en la reunión no me han dejado decir ni pío...

Prepárate para el banquete.

"Banquete" dice.

Banquete no, festín.

Que han preparado una, amo...

Que si comida, que si bailarinas...

Vamos, ni en las Españas no tratan "asín".

Sátur, ¿dónde está el cuchillo?

¿Y sabe una cosa? Con tanta palmadita en la espalda

y tanto agasajo, le estoy cogiendo cariño a los portugueses.

Y hasta estoy empezando a entender un poco su conflicto.

Conocer el día a día de los que tienes enfrente

te hace ver que no son diferentes a ti, Sátur. Vamos,

ya es la hora.

Estás a tiempo de retirarte.

-Tú también.

CIPRI: ¿Dónde están? IRENE: Están ahí.

¡Dejadnos pasar!

-Tenemos órdenes de que nadie entre. -¡Os ordeno que abráis!

-¡Déjennos entrar, por Dios! ELLA: Por favor...

CIPRI: ¡Alonso! IRENE: ¡Nuño!

-¡Alonso!

-¡Se está jugando la vida!

CIPRI: ¡Alonso! IRENE: ¡Nuño!

CIPRI: ¡Alonso!

IRENE: ¡Nuño, por favor, abre!

CIPRI: ¡Por Dios! ¡Alonso!

IRENE: ¡Nuño, por favor!

(RECUPERA LA RESPIRACIÓN)

-¡He ganado!

CIPRI: ¡Alonso!

-Alonso, ¿estás bien? -Sí.

IRENE: ¿Y Nuño?

¡Nuño!

(LLORANDO) ¡No!

ALONSO: ¡Ayuda!

IRENE: Nuño...

(LLORANDO) ¡Nuño!

Nuño...

¡Ha muerto!

¡Ha muerto!

¡No!

¡No, por favor!

¡No, por favor!

¡No!

(Ritmos tribales)

-Como ven, la riqueza de Cabo Verde no se limita

a las piedras preciosas.

Hay un viejo dicho romano que dice:

"Tendrás tantos enemigos como esclavos poseas".

¿Está en contra de la esclavitud?

Sí.

Será usted una excepción.

Su reino siempre ha mostrado afición

por esclavizar a los pueblos que conquista.

¿Más vino, majestad?

Más vino para el rey.

Aquí se vive como en ningún sitio.

¿Qué haces? Son los portugueses los que se tienen que emborrachar.

Tú haz como que bebes, pero... escupe. Haz como yo.

¿Cómo voy a escupir este vino? Es un sacrilegio.

Shh...

(SONIDOS GUTURALES CON LA BOCA)

-El rey no tardará en retirarse.

Nos encargaremos de que tengas el camino despejado hasta su alcoba.

(ESCUPE)

¡Ay, Dios! Que no se ha ido.

Majestad.

Está usted espléndida.

Sé que es una celebración sólo para hombres,

pero he pensado que tal vez haya hueco para una dama.

Creía que finalmente no iba a honrarnos con su presencia.

Ya sabe que me gustan... las fiestas.

No suelo irme hasta que no se acaban.

Sigue inconsciente.

-¿Sabes lo que pasará si muere?

IRENE: (LLORANDO) Despierta...

-Ser hombre no es sólo mostrar coraje,

también es tener respeto por la vida.

(NUÑO TOSE)

-Nuño...

(NUÑO EMPIEZA A RESPIRAR)

-Yo...

Yo aguanté más.

(Murmullo general)

¿Qué?

Éste no se va a dormir nunca.

(RÍE EL REY PORTUGUÉS)

¡Qué aguante tiene, la hostia!

(LE SUSURRA ALGO)

(Griterío)

(Disparos)

Marchaos de aquí y no os detengáis hasta llegar a suelo español.

Ven conmigo, por favor. Por favor.

Por favor.

No puedo.

¡Vamos!

Amo, larguémonos de este infierno.

No.

¿Cómo que no?

No puedo dejarlos solos.

Pero, ¿qué está diciendo?

A estas alturas sólo se va a encontrar cadáveres.

Ahí dentro no hay nadie por el que merezca la pena morir.

Además, usted se va a casar.

¿Va a renunciar al amor de su vida

por salvar a un hatajo de malnacidos?

(JADEA)

¡Tiren las armas!

¡Las armas!

(Caen armas)

"Nunca confíes en un español".

Mi padre solía repetírmelo.

Ya quisieran los portugueses tener...

la mitad de honor que tenemos nosotros los españoles.

¿Honor?

Ha sido un español quien os ha traicionado.

-Habéis conspirado para matar al rey de Portugal.

Seréis ajusticiados.

Cuando te vi nacer, nunca pensé que también te vería morir.

Quiero que libere a dos de los prisioneros españoles.

Sólo podré liberar a uno. Si cumple su palabra,

el hombre que elija salvará la vida.

No puedo elegir a uno.

¡Vale, déjalo! Él no tiene la culpa de esta situación.

Tiene razón, es culpa tuya.

Vas a hacer desgraciada a la mujer que amas.

-Nadie ha visto a Gonzalo y a Sátur en el campamento.

Me voy a buscar a Gonzalo. -Yo voy contigo también.

Yo soy aquél menos capaz,

pero me parece que soy el único cuerdo.

Piense bien a qué hombre va a elegir.

¿A quién?

(PORTUGUÉS) En formaçao.

-¿Qué ocurre?

(Explosión)

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  • T8 - Capítulo 102

Águila Roja - T8 - Capítulo 102

03 dic 2015

El grupo formado por Malasangre llega a territorio portugués en misión suicida: matar al Rey de Portugal. Cuando se acercan al castillo donde se encuentra el monarca, Zigor (Gorka Otxoa) cae gravemente herido. Malasangre y el Comisario deciden acabar con su vida, pero se encuentran con la oposición de Gonzalo. El plan de Malasangre consiste en que todos se hagan pasar por renegados españoles que se han pasado el bando portugués. De esa forma, conseguirán infiltrarse en una fiesta en honor del rey de Portugal donde podrían tener la oportunidad de acabar con la vida del monarca. La Marquesa está desesperada ante la inminente boda de Gonzalo y decide luchar por él. No va a resignarse a perder al único hombre que ha amado. Descubre que Gonzalo ha viajado a Portugal y va en su busca para confesarle sus sentimientos.

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  1. Carlos

    capitulos 101-102-103 no estan disponibles en USA, solian estarlo. me parece muy mal.

    14 jun 2016
  2. unpocodesensatezporfavorrrrrrr

    De verdad consideráis esa escena la más importante del capítulo, la ridícula de Lucrecia haciéndose un poco más ridícula y cansina de lo que ya es???????

    21 abr 2016
  3. Laura

    la historia es fantastica pero a partir de la 7ma/8va temporada se esta poniendo algo densa , capitulo 100 ridiculo , Satur algo pesado y lucrecia infumable , Margarita debe volver ya q es fundamental en la trama espero que la novena temporada vuleva a tener el nivel de las primeras gracias Laura desde bs as argentina

    29 mar 2016
  4. Maria

    Maria G. Me pasa lo mismo hace 2 mese Que no puedo ver capitulo Del Aguila Roja, le Mande email a Rtve y no Han respondido.

    01 feb 2016
  5. Xochitl Velázquez

    Alguien sabe para cuando el próximo capítulo ???

    20 ene 2016
  6. Estela

    Espero si arreglen este problema! No me Pierdo este programa desde USA....

    15 ene 2016
  7. cbautista

    Por Dios arreglen este problema. He tratado por todas vías de ver los capítulos 102 y 103 y no lo consigo. Esta es mi seré favorita .... ya no se que mas hacer. Gracias

    07 ene 2016
  8. Erika

    Marife, dices que tu miras perfectamente dándole doble click...pues no se dónde porque, yo no puedo y mira que lo he intentado en 9 equipos diferentes y estos trabajan excelente.

    05 ene 2016
  9. Marife

    Yo los veo todos perfectamente, le clicais dos veces y se ven perfectos muchas gracias

    21 dic 2015
  10. Judith Najarro

    No se puede abrir el video. Desde hace 3 semanas el capitulo 101, 102 y 103 NO SE PUEDEN VER. Tal parece que los organizadores no leen los comentarios.

    20 dic 2015