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No recomendado para menores de 12 años
Transcripción completa

(RELINCHA)

¡Un águila roja! ¿Por qué?

-Porque te llevará a tus orígenes.

¿Quién es mi verdadera familia? Quiero respuestas.

-¡Qué pedazo de joyón!

-Quien consiga las dos partes podrá abrir el medallón...

...y ver lo que esconde dentro.

-¡Gonzalo! ¡Han secuestrado a Margarita!

Sátur, no puedo volver sin ella, no puedo perderla.

-¡Joder con el convento!

Cuando las nubes oculten el sol...

...y el camino derrote a tus pies.

Si el viento en la cara...

...quema tu piel,...

...recuerda siempre que te esperaré.

-Canta igual que madre.

-Me llamo Juan de Calatrava, duque de Velasco y Fonseca.

Grande de España, dueño y señor de toda esta tierra.

Irene es la sobrina del cardenal Mendoza.

¿Sabes el poder que tendría el hombre que acabara a su lado?

-¡Justicia para el pueblo!

-¡Pues tu padre y tu tía, que se van a casar!

¡Que no, Sátur, que la boda es con Juan!

Debo encontrar información sobre mi hermano.

Necesito saber por qué alguien se empeña en que no la encuentre.

¡Fuera!

¡Quietos!

-¡Amo!

Margarita. -¡Es un milagro!

-¿Mi padre y mi tía se pueden casar?

-¿Se puede volver a querer a tu primer amor?

-El primer amor no se olvida.

No se olvida jamás.

-Pensé que no era real.

-Vamos a salir de esta, te lo prometo.

Eminencia, quiero la mano de su sobrina Irene.

-Estuarda y Gabi se han ido de la villa.

-Tengo otra guerra: la de mi hijo y su madre contra el hambre.

¿Estás celosa? Para estarlo, tendría que quererte.

-Antes de firmar vuestro permiso,...

...debería conocer a vuestra prometida.

-Ya verás cuando te vean los nobles, ¡se caen de culo!

Voy a decirte lo que llevo años queriéndote decir.

-Martín, ¿Qué hemos hecho? -Nada malo, Irene.

¡Te quiero!

-Irás a la guerra.

-¡Ordene que suelten a mi hermano de inmediato!

No admito chantajes.

Griterío.

Primer ronda de la carrera de burros de la villa.

Corre Francisco Pulido, el campeón. A ese no le gana nadie.

¡No!

¿Por qué me has salvado la vida?

-¡Ah! ¡Esa es la compañía de Juan!

-Pero si estamos aquí, quizá sea para hacer el intercambio.

-O para matarnos. -El Reino de España...

...no se someterá a ningún chantaje.

-¡Yo no me arrepiento de nada y asumiré mi deshonra!

-Para usted es la vergüenza, para mi sobrino es la horca.

-¡Es la última oportunidad que tengo pa tener familia!

¿Desde cuándo no ves a Alonso? Desde anoche.

-¿Piensas lo mismo que yo?

Me das pena. Pro eso estoy dispuesto a ayudarte.

-Acude a las cinco al portón norte de la villa.

Escapa conmigo, te espero.

Se acabó. Abandono.

-Tuve una mujer. Pero la perdí.

¿Te espera alguien? -Mi prometida.

Le hice una promesa que no voy a poder cumplir.

-¿Cuál? -Volver.

-Si usted no quiere saber quién es, allá usted, pero yo lo necesito.

Necesito... tener una misión, agarrarme a algo pa sentirme vivo.

¡No! ¡No disparen! ¡Yo no he hecho na!

-¿Qué van a hacer con nosotros, Sátur?

¡Hijo de puta, te odio!

-Madre.

-¡Disparad!

No hay tiempo, Gonzalo. ¿Quién va a ir a salvarles?

-¡No, que no hemos hecho na!

-¡No puedo casarme con el comisario, tío, no le quiero!

-¡Cargad armas! -¡No, son civiles!

-¡Apunten!

-¡No!

¡Alonsillo, vamos!

Disparo.

Clamor de soldados.

¡Juan!

Sabemos que tiene una mancha de nacimiento en la cabeza.

-A partir de ahora te llamarás Irene.

-Margarita, he cambiado, ¡te he echado de menos!

-Yo os declaro marido y mujer.

¡Eh!

¡No!

¡Espera!

¡Espera, espera!

-¡Vete!

¡Espera!

-¡Déjame!

¡Ah, no! ¡Quieta, quieta!

¡Quieta! -¡Suéltame!

No permitiré que te quites la vida. -¡Suéltame, por favor!

¡Quieta!

(LLORA)

-¿Por qué has hecho esto?

Porque no puede haber nada tan terrible para quitarse la vida.

-¡Tú no sabes nada de mí!

¡Hoy me he casado con alguien a quien no amo!

Con el comisario de la villa.

-Bueno, Estuarda dijo que se iba a las Américas.

¿Pero tú la has visto embarcar?

¿Sabes seguro que se ha ido?

-Alonsillo, algún día aprenderás...

...que cuando una mujer va a hacer algo, lo hace.

Como si se tiene que ir nadando.

-O no, Sátur. A lo mejor...

...ha cambiado de opinión en le último momento...

...y ahora está volviendo a por ti.

Llaman a la puerta.

-¿Saturno García? -Servidor.

-Una mujer me dio una cosa para usted en el puerto de Cádiz.

-¡Estuarda!

Pase, pase.

Muchas gracias. -Adiós.

-¿Qué pone? Está volviendo, ¿no?

Ha llegado una carta de Estuarda.

(LEE) Muchas gracias por todo, Sátur. Te escribo desde el barco.

Zarpamos en una hora.

Siempre te llevaré en mi corazón. Estuarda.

-Lo siento, Sátur. -¡Dios!

¡La única mujer que he querido y mi hijo surcan el océano y yo aquí!

Plantado en mitad de la meseta.

Esta vez los he perdido para siempre.

-A lo mejor es una tontería: podrías coger el próximo barco.

Ahora sabemos que están allí.

Lo único que tienes que hacer es buscarlos.

Vamos a ver, Alonso, que América no es la villa, eh.

-Espere, igual lo que ha dicho el chiquillo no es tan descabellao.

Aunque llegue unos días más tarde, ¿cómo son las Américas?

Mucho, Sátur. -¿Cómo?

Más de cuatro millones de veces la villa.

-¿Cuatro millones? Sí, además,...

...los barcos comerciales sólo salen dos veces al año.

El próximo saldrá en seis meses. -¿Seis meses?

Sí.

-Cuando les haya encontrado, mi Gabi se me ha hecho indio.

Si es que alguna vez les encuentro, claro.

Lo siento...

Lo siento, Sátur.

-San Telmo...

Se le debe haber caído al marinero que ha traído la carta.

Sí, es el patrón de los navegantes.

Los protege en alta mar.

-Gracias por su ayuda, majestad.

Cuando la expedición tome tierra...

...os enviaré un informe a vos y al Consejo de Indias.

-No decepcionéis, almirante.

Espero no haber concedido un favor extraordinario en vano.

-Majestad...

-Don Juan de Calatrava, duque de Velasco y Fonseca.

-Majestad...

-Acercaos.

Os mandé al frente porque conocía vuestra brillante carrera militar.

Sin embargo, vuestra compañía ha sido apreciada...

...por una muy desafortunada maniobra.

-Lo siento, majestad. -He tenido que enviar...

...a todo un ejército para liberaros.

En el rescate han caído muchos hombres...

...y todo por haberos dejado capturar.

-Lo sé y si...

Hay algo que pueda hacer para compensaros, majestad...

Sepa que haría cualquier cosa que usted me pidiera.

-El problema de Portugal sigue abierto.

-Partiré de nuevo al frente, si usted lo desea.

-No...

Tenéis mi beneplácito para casaros con vuestra prometida.

Margarita se llama, ¿verdad?

-Sí, majestad.

-Otra Margarita en la familia.

Espero me invitéis al convite.

-Por supuesto, majestad.

-Podéis retiraros.

Tengo asuntos importantes que tratar.

-Un soldado de vuestra compañía pregunta por usted.

Ha dicho que necesita verlo urgentemente.

-¿Cómo se llama? -Se llama Víctor Navas.

Lo aguarda en una de las salas de espera.

-Venga, dejad los platos aquí y seguid recogiendo.

Todo, la vajilla, la cubertería que quede todo impecable.

¡Desfilando!

-Catalina... ¿qué va a pasar cuando...?

Pase lo que tenga que pasar...

-No lo sé, Marta, no lo sé.

Por si acaso, le he puesto bien de vino al comisario,...

...a ver si con el alcohol se cree que rompe lo que está roto.

Señorita Irene...

¡Señorita!

-Ay, ¿no se habrá caído al estanque?

-Si es que... lo he dicho mil veces.

Ese estanque hay que limpiarlo, está muy resbaladizo con el musgo.

-¿Han preguntado por mí? -Marta, ve a por un vestido seco.

-¡Fui al lago...!

El maestro me salvó.

-Criatura... ¿cómo has hecho una cosa así?

-Irene... -Martín, por favor,...

...no lo empeores más que ya ha sido la boda.

-Irene, no vi la nota, llegué tarde y tú ya no estabas.

Lo siento, Irene... -¡Que lo dejes estar!

-Irene, por favor, créeme... -¡Se acabó, Martín, se acabó!

Soy una mujer casada.

-Venga, Sátur... seis meses parece mucho.

Pero piensa que igual se quedan a vivir al lado del puerto.

Que Gabi es muy vago para andar.

-Ya...

-Vale, yo sé que si no fuera por mí que te obligué a ir...

...a rescatar a Juan, ahora estarías con ellos.

Bueno... lo peor es que, encima, no ha servido de nada.

Si no llega a ser por el Águila...

-Mira, Alonsillo...

A veces uno no sabe cuándo hace bien o mal las cosas.

Pero cuando está de Dios que salgan, pues salen...

Y si no, es que igual no hubieran salido nunca.

Así que deja de preocuparte y vete a la escuela.

Voy a ver si encuentro al marinero para darle esto. Venga.

-Siguiente...

-Pero qué haces aquí... ¡A la escuela!

¡Vamos!

Disculpe...

Es que estoy buscando...

...a un marinero que perdió esto. Un tipo...

-¡Lo hemos conseguido! El rey nos ha dad permiso...

...y financiación para una expedición extraordinaria...

...a las Américas, nos vamos a explorar el Amazonas.

(TODOS) ¡¡¡Bien!!!

-¡Bravo por el almirante! -¡Viva el rey!

(TODOS) ¡Viva! -¡Viva!

-¿Cuándo está previsto partir? -Cuando el Concepción esté listo.

Demostraremos que se puede recorrer el Amazonas desde el Atlántico...

...hasta el Mar del Sur. -Disculpe, ¿desea algo?

-No... no, gracias.

-Nombre. -Sí... perdón.

Verá, yo querría ir de marinero a las Américas...

...con la expedición que sale para el Amazonas.

Sé hacer nudos, izar velas, sé remar, sé pescar,...

...sé para dónde van las corrientes y hasta sé subirme al mástil.

-¿Ha estado antes en las Américas?

-No... pero he hecho muchas travesías, usted sabe...

...que cuando se sale a la mar da igual al Guadalquivir...

...que dar la vuelta al mundo.

-¿Nadar sabe? -Con todos mis respetos,...

...en alta mar mejor no saber, así la agonía es más corta.

Esto lo sabemos los grandes marinos.

Déjeme embarcar...

Apunte, por favor, no me importa el sueldo. Saturno García.

Por favor...

-Se pasa usted al final de la tarde.

-¿Cómo...?

¿Que me voy a ir a las Américas?

-De momento a Cádiz, allí coge el barco...

...con el resto de la tripulación.

-Usted... usted no sabe lo que está haciendo por mí.

¡¡¡Viva el rey!!!

¡¡¡Viva!!!

-Víctor... he hablado con el rey,...

...y me ha dicho que no tengo que volver al frente.

¿Sabes qué significa? Que, por fin, me puedo casar con Margarita.

¿La has conocido? -Sí.

-Pues todo esto te lo debo a ti.

Si tú no hubieras salvado mi vida, yo no estaría aquí ahora.

¿Sabes qué voy a hacer? Voy a interceder por ti...

...para que no tengas que volver al frente.

-Capitán... no puede casarse con Margarita.

-¿Cómo que no? ¿Por qué?

-No es mujer para usted.

-¿Quién te crees que eres para juzgar a mi mujer?

-Su marido.

-Señora, ¿ha decidido ya qué vestido va a ponerse?

El negro estará bien.

-¿El negro para un día de boda? ¿Pasa algo?

-No, señora, ahora mismo lo traigo.

Retírate.

Enhorabuena, ya está...

Eres un hombre casado.

Tranquila...

No me he olvidado de nuestro trato.

Cuando tus criadas empaqueten las cosas de Irene...

...nos iremos, no me verás por aquí nunca.

Es curioso...

Cuando te conocí hace 15 años,...

...pensé que esto sería algo... pasajero.

Parece que era yo el único que creía que era algo más.

Pues ya ves que no.

Nunca imaginé que después de una relación tan larga...

...me podría sentir tan poco afectada.

Me ocuparé de que tus criadas acaben cuanto antes.

-Que suerte encontraros juntos, tenía algo que comunicaros.

¿De qué se trata? -He reflexionado en el convite.

Y he llegado a una conclusión:

Marquesa, quiero que hospedéis al comisario y a mi sobrina...

...durante un tiempo en vuestro palacio.

Eminencia, si me lo permite, un matrimonio debería...

...empezar su nueva vida de casados en la intimidad.

Yo puedo dar a mi esposa un hogar a su altura.

-¿Y dónde pensáis llevarla, comisario?

¿A esa cochambre que tenéis por casa?

¿Con quién pensáis que os habéis casado?

Cuando tengáis un hogar acorde con vuestra nueva posición,...

...podréis iros. En cuanto a vos, marquesa, habréis de instruirla.

Mi sobrina lleva toda su vida metida en un convento.

Y, ahora, que es una mujer casada necesita ciertas explicaciones...

...sobre el matrimonio que yo no sabría darle.

Será un honor, como siempre.

-Sois una servidora fiel.

Comisario...

Eminencia...

(IRÓNICA) Estupendo...

Parece que la mudanza de tu esposa va a alargarse más de la cuenta.

-Y había marineros y también vi...

...unos dibujos de barcos y de gentes muy raras...

...que viven en las Indias.

Yo, de mayor, quiero ser conquistador y descubrir algo.

Para eso antes tienes que estudiar. -Y conocer el mar.

-¿Como voy a conocer el mar si nunca lo he visto?

Muchos de los conquistadores eran hombres de interior y nunca...

...habían visto el mar.

Como Orellana, Hernán Cortés, Pizarro,...

...y los tres eran extremeños.

¡Venga! Un ratito de descanso, podéis salir a jugar.

(JADEA) -Amo.

¡Que hoy es un gran día!

Va a ver un antes y un después en la vida de Saturno García.

¿Y eso? -Que lo he conseguido, amo.

¡Lo he conseguido! Me voy a las América...

...con una expedición que sale a explorar el Amazonas.

Y de marinero, nada menos. (RÍE)

Vamos a ver, Sátur. ¿Sabes lo peligroso que es eso?

Sátur, de todos los que parten no regresa casi ninguno.

-¿Ninguno?

Yo fui a Verona y aquí estoy. Con Magallanes salieron cinco...

...barcos y regresó uno, y de los 300 hombres...

...que embarcaron sólo sobrevivieron 18.

-¡Él dio la vuelta al mundo! No me extraña que murieran tantos.

En la expedición de Gamboa, sólo durante la travesía...

...murieron más de 350 hombres. -Dale con lo datos,...

...que ya he estado embarcado.

Si he sobrevivido una vez podré otra.

¡Que fuiste a Verona! No tiene nada que ver.

Una expedición es noches y días sin comer ni beber,...

...atravesar tempestades, sufrir accidentes, el escorbuto...

...y mil cosas. -¡Zarpar es la única forma...

...de encontrar a Gabi y Estuarda!

Si para eso tengo que volverme "escorbútico", me vuelvo.

¿Qué es el escorbuto?

Una enfermedad que hace que se te caigan los dientes.

-¿Qué...?

Me da igual, si tengo que llegar a América con un sólo diente...

...llego y ya está.

Que no quede por no ir.

Que le digo que antes de irme, en el rato que me queda...

...me gustaría acercarme al librero.

A ver si nos puede decir algo de su escudo.

No me puedo ir de la villa sin saber quién es usted.

¿Dónde queda Gamboa?

-Margarita...

(SUSPIRA)

Víctor...

Sé que soy tu mujer ante los ojos de Dios y la ley...

Y sé que significa que te pertenezco.

Pero no pienso volver contigo nunca, Víctor.

Así que si quieres mátame. Porque esa va a ser la única...

...manera de tenerme a tu lado.

Mátame.

-Sé que no he sido un buen marido contigo, no he sabido tratarte...

...como te mereces, pero he cambiado.

Me he arrepentido día y noche, ahora soy otra persona.

Déjame demostrártelo. No me iré contigo, Víctor.

Nunca. -Entiendo que no me puedas...

...perdonar ahora.

Pero eres mi mujer...

Y no pienso renunciar a ti.

¿Qué vas a hacer?

-Voy a quedarme aquí en la villa. Voy a buscar un trabajo digno.

Te voy a demostrar que merece la pena estar conmigo.

No lo conseguirás.

-Un día estuviste enamorada de mí.

Víctor, yo quiero a Juan... Y él aún no sabe...

-Él sí sabe ya.

-Corona de oro, cuatro florones, cuatro ramos, las perlas...

Este es el escudo de un marquesado. Pero me temo que no pertenece...

...al reino español.

Aguarde un momento.

-Marquesado... ¿De marqués?

¡Es usted marqués! -Sí, es un escudo de Francia.

Pero les va a ser muy difícil hallar un libro de heráldica...

...francesa aquí en la villa.

Tendrán que buscar en bibliotecas privadas o si no...

(RÍE)...irse a Francia. -Es que la Francia nos pilla...

...un poco a desmano.

¿No habrá un libro más cercano por aquí, hombre?

-No, el único registro oficial que había se perdió hace muchos...

...años en un accidente, cuando transportaban precisamente...

...los fondos del registro nobiliario.

¿Y dónde fue ese accidente? -Eso fue en el barranco.

Camino de Villanueva.

El carro que lo llevaba se cayó a un precipicio,...

...pero vamos, inaccesible.

Muchas gracias. -Muchas gracias.

Vamos, Sátur.

-¿Dónde va ahora?

Que este hombre ha dicho inaccesible.

La propia palabra lo dice, inaccesible.

¡Que no tiene acceso!

La leche que se dio el cochero fue para verla.

Ahora que ese está en el cielo. Hasta que llegó al fondo...

...le dio tiempo de arrepentirse de sus pecados y de los del vecino.

Yo, si no le importa, me voy a separar un poco...

...que las alturas y yo no...

Si el de arriba me dejó la cabeza tan cerca del suelo sería por algo.

¿Pasa algo?

-Que me estoy dando cuenta de una cosa...

Que esta va a ser nuestra última misión juntos, amo.

¿Sabe qué le digo?

Que le estoy muy agradecido porque he aprendido de usted.

(RÍE) Esas patás que reparte usted mansalva, "¡jai ja!"

Esos remedios chinos que curan desde la diarrea al mal de amores.

Soy yo quien te tiene que estar agradecido.

-No, amo, no. Acuérdese que me salvó...

...de una muerte segura.

Me abrió las puertas de su casa. Me dio una familia,...

...y lo más importante...

Confió en mí. En mí.

Y yo le he correspondido como he sabido.

Lo mismo he zurcido un traje que le he hecho un guiso...

...con una patata y una pata de gallina.

Has sido el mejor compañero, Sátur.

El mejor.

-Ha considerado usted buscarme un sustituto.

No hay nadie... Que te pueda sustituir.

Nadie.

-Ahora que me voy a ir.

Le quisiera hacer una pregunta. Me ronda a mí en la cabeza...

..desde que lo conozco. Lo que quieras, Sátur, pero...

Conoces todos mis secretos. -Todos, no. Por eso precisamente.

Dime.

-¿De dónde saca usted tanta pluma roja?

Es que consigue usted una cantidad que tiembla el Misterio.

(RÍE) Se ríe.

No me va a contestar, ¿eh?

Pájaro...

Bueno, pues nada, ¿nos vamos?

Que no hay cristiano que baje esto, ¡ea!

¿Qué hace, amo?

Todavía no nos vamos, Sátur.

-¡Eh...! ¡Amo!

¿Ha perdido la cabeza?

Por Dios que le llaman Águila...

(SUENA EL ECO) Pero usted de volar, na de na.

¡Qué mareo!

¡Qué vértigos, por Dios!

Yo no puedo ver esto.

-Aquí están las sábanas que me pediste para la noche...

...de bodas. Están para estrenar. -Son del ajuar de la marquesa,...

...que no las usó.

-Por aquí es por dónde... -¡Quita!

Anda, tráeme aguja e hilo. Voy a darle unas puntadas...

...a ver si a la cosa le cuesta más entrar.

-¡Qué horror!

-Parece mentira, ¿qué haces aquí, martirizándote?

Ya son ganas. -Me han obligado a traer más leña.

-Señora... Ya está lista la sábana nupcial.

Muy bien. -¿Qué camisón le ponemos?

Me da igual, Catalina, elígelo tú.

-¿Que lo elija yo?

Pues no sé, señora.

Este que parece más abrigaico, ¿no?

(SUSURRA) Hola. -Buenas.

Tu tío... Me ha encomendado.

Puesto que no tienes madre que te instruya.

¿Tienes alguna pregunta sobre lo que va a pasar esta noche?

Ruido metálico. -No.

Catalina, cada día más patosa.

-Sí, señora, perdón.

-Señora, si no manda nada más... Me retiro.

En realidad tampoco hay mucho que explicar.

Sólo tienes que... Acostarte en la cama y esperar...

...a que tu marido se tumbe sobre ti.

Catalina, ayúdala.

-Señorita... -Sí.

-Señora, con su permiso voy a por más sales.

Muy bien.

Es importante que estés relajada... Eso es...

Cierra los ojos.

(IRENE TOSE)

Me arriesgué mucho para que te marcharas con el jardinero.

Solo quiero que sepas que conmigo no se juega.

No me mires así, tampoco ha sido para tanto.

Es mucho más doloroso lo que te espera esta noche con tu esposo.

Buena suerte, querida.

-Menos mal que estaba para subirle.

Si no, ya me dirá quién le tira de la cuerda.

Muchas gracias, Sátur.

Bueno, pues... Ha costado pero ya, ya tenemos el libro.

-Me voy a ir sin saber de qué familia es usted.

Ahora, eso sí, en cuanto tenga un sitio en las Américas...

...ya me está informando de quién es y de su misterio.

Espero que lo descubra pronto.

Tengo...

Tengo una cosa para ti.

-¿Para mí?

Muchas gracias.

Hubiera preferido el traje completo.

Pero usted lo necesita más que yo.

¿Y esa olla?

¡Alonso!

-Padre, estaba calentando la sopa.

¿Y eso? ¿Quién se va?

-Alonsillo...

¿Tú sabes dónde está...? Vamos, ¿conoces el río Amazonas?

-Sí. -Sí.

-Está en las Américas. -Muy bien.

-¿Qué pasa? -No, no pasa nada, que...

Va a haber una expedición que...

Que va a explorarlo, claro.

Y... Pues que me voy con ellos.

-¿Qué? Pero ¿cómo que te vas con ellos?

Alonso, es la única oportunidad que tiene Sátur de...

De llegar a América y de encontrar a Gabi y a Estuarda.

-Pero ¿cuándo sales? -Esta noche salimos pa Cádiz.

-Pero eso es ya.

-¿Tú lo comprendes, verdad?

-Encuéntrales.

Y cuídate mucho, ¿vale?

-No hay océano ni selva que pueda con Sátur.

Que se vayan preparando los caníbales esos, porque...

Con el hambre que da la mar, igual soy yo quien les muerde.

¿Pasa algo?

-Sátur se va a las Américas a buscar a Estuarda y a Gabi.

Sátur...

Que te vamos a echar mucho de menos.

-Cuidao, la olla. (SÁTUR GRITA) ¡Ah!

Déjame ver. -No, ya está, ya está.

Me voy, me están esperando los de la expedición.

Bueno, venga, va.

No estemos tristes por Sátur que le va a ir muy bien.

-Aquí tiene, doctor, salgo un momento, pero no tardaré.

-¿Me invita a un trago de vino?

-¿Qué quieres? -Es mejor que hablemos.

-Déjame.

Tú y yo vamos a arreglar esto ahora mismo.

-Deja eso.

¡Juan, ¿qué haces? Suelta eso!

¿Qué pasa? -Se llama Víctor.

Es el marido de Margarita.

-Firme aquí... ¡Siguiente!

-Saturno García. Marinero.

-García, Saturno. Firme aquí.

-¿Dónde?

-Usted no es diestro, ¿verdad?

¿Le pasa algo en la otra mano?

-A mí, no, nada. -¿Le importaría enseñármela?

-El trapo... por favor.

-¡Ah!

-Lo siento, pero en ese estado no puede embarcar.

-Esto no... es una quemadura... -¡Siguiente!

-En dos días está bien.

Por favor, necesito coger el barco. -Retírese.

-Déjeme ir, es urgente. -Retírese.

¡Siguiente! -Necesito irme...

Firme aquí.

Se pasa usted al alba.

-¡Sátur, Sátur! -¡Siguiente!

-¿Qué haces aquí?

-Me he enterado de que te ibas y...

Y yo... bueno... Toma, para el viaje.

-¡Siguiente! -No va a haber viaje.

-¿Cómo que no va a haber viaje?

-Que no, me he quemado la mano y así no me aceptan.

-¿Cuándo salen los presos para las galeras?

-Esta noche salen del penal para Cádiz.

-Muy bien. Partiremos en dos días.

-¿Has oído? Hasta presos se llevan.

Claro, que en galera van a sudar. -Eso es.

-¿Puedo pasar? Claro, estás en tu...

Estás en nuestra alcoba.

La ceremonia ha ido bien. -Sí y el banquete.

El banquete también. ¿Estás cansada?

-Un poco. Anda, acuéstate.

Ha sido un día muy largo.

Discúlpame, Irene, tengo que salir.

Ya está aquí tu padre.

Margarita... Tenemos que cortarle la hemorragia.

¿Qué ha pasado? ¿Quién te ha hecho esto?

Alonso, ve a mi cuarto, lo acostaremos en el tuyo.

-No es nada, si Juan quisiera hacerme daño, estaría muerto.

¿Juan te ha hecho esto? -¿Por qué Juan le ha atacado?

¡Alonso, vete a mi cuarto!

Necesitamos limpiar la herida. Sí.

Presiónate con esto.

¿Sabías que tu marido estaba aquí? Sí.

¿Por qué no me has dicho nada? ¿Para qué?

Podía haberte ayudado. ¿Sí? ¿En qué podrías ayudarme?

¿No lo entiendes? Me importa todo. Lo que pueda pasarte.

-Necesito algo para beber.

Sí.

Pasos.

Creo que deberías volver con tu esposa.

-¿Por qué Juan ha hecho daño a ese soldado?

No sé.

-¿Y la tía Margarita? ¿Por qué lo conoce?

Venga, ya basta de preguntas... Y a dormir.

-¿Qué me estás ocultando, padre?

Nada.

-Por favor, sé cuando me mientes.

Vamos a ver...

Tú sabías que la tía Margarita estaba casada, ¿no?

-¿Que ese soldado es el marido de la tía?

Pero yo creía que estaba muerto.

Y la tía Margarita también.

Creía que se había muerto en la guerra.

-¿Entonces no se puede casar con Juan?

No.

-¿Y se la va a llevar?

No sé, hijo. No lo sé.

-¿Qué va a pasar ahora?

¿Ahora? Que nos vamos a ir a dormir.

Venga.

Ven aquí.

¡Estás temblando!

-Ya. Es que hace frío.

He intentado cerrar la ventana, pero está rota.

Mañana mismo la arreglo.

-¡Vaya día!, ¿no?

Bueno, por lo menos a Sátur le salen las cosas bien por una vez.

Eso espero, hijo. Eso espero.

-¿Dónde carajo se habrá metido el carro con los presos?

Si los llevan a Cádiz, deben pasar por aquí.

-¿Sabes la gentuza que llevan a las Américas?

No se llevan a ladrones sino a asesinos, Sátur.

Como te descuides, amaneces rajado. -¿Te quieres ir a abrir la posada?

¡Que llevas toda la noche cantando la misma canción!

Escúchame, porque parece que no me entiendes.

Me voy a ir a las Américas, sea como sea.

No me muevo hasta que pase el carro.

-¡Pues yo tampoco me voy!

¡Lo que haces es un suicidio, no puedo dejarte!

Trote.

(LOS DOS) ¡El carro!

-¡Mírale...!

-¡Sátur, espera! ¡Sátur!

¡Sátur!

-¡Déjame, Cipri! -¡Sátur!

-¡Cipri!

¡Ah!

¡Ah!

¡No!

¡No!

¡No disparen, por favor!

¡Que... me he caído del carro!

-¡Sube, vamos!

Y tú también, venga. -¡No, él no!

No, él nada más que venía a despedirse.

-Sí, no... oiga, yo no...

-¡Cipri!

-¡Que te subas!

Campanadas.

Las seis.

-Las seis de la mañana y toda la noche mirando la puerta.

No te preocupes, Catalina.

Si el comisario hubiera descubierto que Irene no es virgen,...

...ya habrían venido a por él.

Lo mismo no ha notado nada. -¿No lo va a notar?

El comisario será lo que sea, pero de tonto nada.

Mujer, ¿por qué no te vas a echarte un ratico?

Prefiero esperar a Juan. Quiero saber cómo está.

Chirrido. -¿Pues cómo va a estar?

Martín, hijo, ¿has conseguido dormir algo?

-Buenos días. Buenas.

-Te voy a poner un caldico. -No tengo hambre, tía.

Una puerta se abre.

¡Juan!

Juan, ¿cómo estás? Que llevo toda la noche esperándote.

-Estoy bien.

-Bueno, nosotros nos vamos a arreglar que nos vamos a palacio.

¡Lo siento mucho, Juan, lo siento muchísimo!

-No lo sientas, no es culpa tuya.

¡Pero es que te quiero, Juan!

-No, no, no.

¡Te lo ruego, Margarita, te lo ruego!

¡Tú sabes que yo he hecho de todo por estar contigo!

¡Sí! -Me he enfrentado a mis padres,...

...me he enfrentado a la nobleza, he pedido permiso al rey,...

...he ido a la guerra y he vuelto para casarme contigo.

¡Pero ya no puedo más!

¡No puedo hacer ya más! ¡Por favor!

¡Por favor!

-Mira.

Dale esto a Víctor y dile que se lo ponga en la herida.

¡Juan, por favor!

-No, dáselo. ¡Juan...!

-Dáselo.

Gritos del cochero.

-Yo no quiero acabar en galeras, Sátur, ¡no quiero!

-Pues haberlo pensado antes. Si estás aquí, es por tu culpa.

¿A ti quién te manda intentar detenerme, muchacho?

-¡Que yo no he remado en mi vida! ¿Qué voy a hacer en galeras?

¿Y en las Américas? -¿Y a mí qué me cuentas?

-¡So!

-Y me voy a tener que hacer responsable de ti.

¿Por qué hemos parao? -¡Vamos, abajo todo el mundo!

-Si acabamos de salir.

¿Abajo para qué? Nosotros teníamos que ir a Cádiz con la expedición.

-Abajo he dicho. ¡Vamos!

-¿Pero por qué nos ponen en fila, para qué?

-Y yo qué sé, Cipriano, calla y deja de preguntarlo todo.

(TOSE)

-Los que estén enfermos matadlos.

Alguien tose.

Alguien tose.

-¡No, no!

-Vamos, llevadlos para adentro.

Catalina, ¿y el jardinero?

-No ha llegado todavía, señor comisario, está recogiendo leña.

En cuanto llegue, dile que venga a verme.

Y que sea la última vez que trae leña húmeda.

Esta noche ha sido imposible prenderla.

¿Tanto frío hace en vuestra alcoba que necesitáis calentarla?

Es de agradecer que te intereses...

...porque todo marche bien a tus invitados.

Si vais a estar en mi palacio, es normal que me preocupe.

No quisiera que un asunto menor enturbiara vuestra felicidad.

-Si me disculpáis, es mi hora de rezo.

-¡Señorita!

Señorita Irene, con todos mis respetos,...

...sé que no es de mi incumbencia, ¿pero ha pasado algo nuevo?

-El comisario salió de la alcoba y no volvió en toda la noche.

-O sea, ¿que nada? Esta noche estamos otra vez con lo mismo.

¡Ay, Dios, qué agonía!

-¡Nuño, buenos días! -Buenos días.

Buenos días. Buenos días, Nuño.

¿Vas a ir a montar? -Sí, estoy perfectamente.

No creo que sea una buena idea. Es pronto.

-¿Y eso quién lo dice? Te lo digo yo,...

...que soy tu madre. ¡Cámbiate!

-Catalina, que ensillen mi caballo.

Nuño, haz caso a tu madre. Vamos, dame la fusta.

He dicho que me des la fusta, Nuño.

Nuño, dame esa fusta. -¿Quién te crees...

...que eres para decirme nada? ¡Nuño... dame!

Latigazo. ¡Nuño...!

Si buscas dinero, aquí no hay nada.

-No estaba robando. Víctor...

Que nos conocemos hace mucho. -Buscaba un trapo limpio...

...para curarme la herida.

Lo siento. -No pasa nada.

Juan me ha dado esto para que te lo pongas en la herida.

-¿Cómo está? (IRÓNICA) Muy bien...

Como todos, desde que llegaste.

-Voy a buscar un sitio para quedarme.

Me voy a ir a la posada.

Muy bien.

-¡Ah!

Gracias.

Lo haría por cualquiera.

Pasos.

Buenos días. (AMBOS) Buenos días.

Esto ya está, yo ya me iba a palacio.

Nos vemos. Hasta luego.

¿Qué tal la herida?

-Bien. Me alegro.

Oye, Víctor, ¿sabes que he oído hablar de ti?

-Nada bueno, supongo. Supones bien.

Pero yo soy de los que creen que las personas pueden cambiar.

De momento, no tengo ninguna razón para desconfiar de ti.

-Te lo agradezco.

Ahora...

Si le haces daño o ella sufre lo más mínimo por tu culpa...

Yo mismo me encargaré de que te arrepientas.

-Te preocupas mucho por mi mujer.

Es mi cuñada.

-¡A ver... la ropa, fuera!

Que os desnudéis, he dicho.

Poneos eso. -Sátur...

Esta gente mata a los enfermos y a los débiles. Los mata.

-No te preocupes, estás de buen año.

Deja de lamentarte, Cipriano.

Estás aquí metido...

Lo mejor es que vayas asumiendo, cuanto antes,...

...que te vienes a América conmigo.

Total, tu vida aquí no era una fiesta continua.

Quien te dice que llegas a allí y te encuentras...

...con una indígena y te dé por estar así todo el día...

Con las noblezas al aire, como los indios.

-Este sitio es deprimente, Sátur.

-Hombre, deprimente, deprimente... tampoco es para eso.

Se han cargado a tres, sí, pero es que tenían un aspecto...

Que casi les han hecho un favor, Cipri.

-Con lo tranquilo que estaba yo en mi posada.

-Coño, siempre te estás quejando de que te sientes solo de noche.

Mira por dónde, hoy duermes acompañado.

Venga, tira.

Sí que es deprimente, sí.

Cuando hagan la selección, nos vamos directos...

...para las Américas, tú tranquilo. -Las Américas, dices...

¿A qué Américas...?

-Las Américas, donde nos llevan a todos.

-A nosotros no nos llevan a las Américas.

-¿Cómo que no?

¿Dónde nos llevan entonces?

-A África...

Unas minas de sal.

(SUSURRANDO) -África...

Toques de espada.

¡No...!

¿Qué has hecho...? ¿Qué has hecho, Gonzalo?

Huye... huye, tienes que huir... Vete...

¡Vete! (LLORA)

Siempre te querré...

Siempre te querré.

¡Siempre! Siempre...

Llanto de Margarita.

-Abre.

Abre.

Abre.

Que abras...

Este tiene una pieza de oro.

-No... ¡No! ¡No, por favor!

¡No, por favor! ¡¡¡No!!!

Ruido de las tenazas. ¡¡¡Ah!!!

Lamentos. ¡¡Ah!!

-Dónde vas, esto no te va a servir para nada.

Abre.

Abre.

Abre.

Nada más. Vámonos.

Lamentos. Vamos.

-Cipri... hay que salir de aquí como sea.

-¿Qué? -Cuanto antes salgamos,...

...mucho mejor. -Yo no pienso ir a ningún lado.

Si nos pillan escapando, nos matan.

-Si nos quedamos aquí... nos mandan a unas minas, a África.

¿Sabes lo que significa eso?

Que no volveremos a ver la luz del sol...

El resto de nuestras vidas.

-Por lo menos estaremos vivos.

-¿De qué te sirve estar vivo si no vas a ser libre?

-No, no... vete tú si quieres, Sátur, yo me quedo.

-No te puedes quedar aquí, tendrás que luchar por tu vida.

-Que no, que no pienso escaparme.

Yo soy así, no valgo para escaparme.

Lo siento, no puedo. -Qué clase de hombre eres tú.

¿Eh...?

Tan parao, tan cobarde...

No me extraña que...

-Qué ibas a decir.

Que Inés me dejara. -Pues mira...

Ahora que lo has planteado, sí.

-Tú no eres nadie para darme lecciones a mí.

-Seré lo que sea, pero no me conformo con lo que soy. Lucho.

Cipriano, puedes hacer lo que quieras...

...como si te quieres quedar aquí.

Yo no me voy a dejar matar por ti.

Pienso escaparme esta misma noche.

Gritos y lamentos.

-Veo que, a pesar del matrimonio no desatendéis...

...vuestras obligaciones, comisario.

Un hombre no debe renunciar a lo que mejor sabe hacer.

Ni siquiera por amor.

-No digáis necedades, sabéis muy bien qué he venido a buscar.

Ahora que tenéis esa joya, eminencia,...

...espero que no se os ocurra prescindir de mis servicios.

-Tanta suspicacia comienza a resultar irritante.

Ya tenéis una confesión firmada, además,...

...ahora pertenecéis a la familia. Ahora que lo soy...

¿Vais a decirme el secreto que esconde el medallón?

Debe ser importante cuando me habéis concedido...

...la mano de vuestra sobrina. -No subestiméis...

...el valor de la familia.

Trataré de daros descendencia cuanto antes.

Dicen que es la mejor forma de sellar una sagrada unión.

Vamos... Lucrecia.

¿Hay algo que pueda hacer por ti?

No, ya me lo ha solucionado tu lugarteniente.

Puedes seguir con lo que estabas haciendo.

(CON REPUGNANCIA) -¡Oh...!

Cipri...

Si es que estás despierto, no me voy a ir sin ti. Vamos.

-No puedo.

Confía en mí... confía.

-¿Pero cómo vamos a salir del barracón?

-Ven.

Por la letrina. Ayúdame.

(TOSEN Y LES DAN ARCADAS)

Nos arrastramos por aquí y, una vez fuera, saltamos la valla.

Luego nos perdemos por el bosque y no nos encontrarán.

Vamos.

Lucrecia.

-Señor.

Puedes retirarte. ¿Tu nombre era...?

-Pedro. ¡Pedro!

¡Como el Apóstol!

Sin duda tú también tienes las llaves del paraíso, Pedro.

¿De todos los hombres de la villa...

...has tenido que elegir a mi lugarteniente?

Estaba entre él y el carcelero calvo.

Pero este era más mi tipo, me recordaba a ti de joven.

(SUSPIRANDO) ¡Hernán!

Este es mi palacio.

No creo que estés en posición de recriminarme nada.

Buenas noches.

La puerta se cierra.

Montignac.

-Cipri.

¿Sabes que primero vamos...?

-¿Quién anda ahí?

Ruido. ¿Quién anda ahí?

¡Eh, aquí hay alguien, aquí hay alguien!

-¡Entra, Cipri, vamos! ¡Rápido!

-¡Ahí, están ahí!

-¡Tú, entra!

¡Tú, mira por ahí!

-¡Como digas algo, estás muerto!

-Aquí están todos. Mirad en las otras.

-¡Nos hemos librado! -¡Ah!

¡Cipri! ¿Qué te pasa?

¡Cipri!

-¡Ah!

-¡Chis! -¡Ah, ah!

-Hola. Hola.

-¿Qué tal el día?

Bien. ¿Y el tuyo?

-Bien.

¿Tú por qué te has casado conmigo?

¿Tú me quieres?

Aunque seas mi esposa,...

...no tendrás que hacer nada para lo que no estés preparada.

Yo esperaré el tiempo que haga falta.

(TOSE)

-¡Estás helado, Cipri!

No debí haberte obligado a escapar.

Lo siento mucho, amigo.

-Si vuelves a ver a Inés... -No, no.

No empecemos con las despedidas.

Tú mismo vas a cantarle las 40 cuando la veas.

-No, yo ya estoy muerto...

En cuanto descubran la herida. -Nadie va a descubrir nada.

¡Chis! ¡Trae eso!

-¡Vamos! ¡Arriba!

¡Eh, vamos, levantaos!

¡Eh! ¡Que os vais a África!

Pero antes hay que enterrar la basura.

¡Tú! ¡Vamos!

-Señor.

Yo puedo hacerlo. -Se lo he dicho a él.

-Señor.

Yo cavo más rápido que ninguno de estos.

-¿Ah, sí? -Sí.

-Pues le ayudas. -Gracias.

-¡Vamos!

-¡No, no voy a poder, Sátur!

-Sí puedes. ¡Tienes que poder!

¡Venga!

Margarita llora.

¿Estás bien?

¡Estaba tan cerca de ser feliz, Gonzalo!

-Enterrar la basura...

¡Eso es lo que somos pa esta gentuza! ¡Basura!

¡Cipri! -¡No puedo más, Sátur!

Si sigo, esto hoyo va a ser para mí.

-¡Mantente en pie, apóyate en la pala, si lo necesitas, venga!

¡No permitas que acabemos así, Dios mío!

¡Ayúdanos por una vez en la vida!

Pitidos.

-¿Me la devuelve, por favor?

Cipri, vuelvo enseguida.

Toma.

-Gracias.

-¿Te gustan los juguetes? -Sí, mucho.

-Yo conozco a alguien en la villa que tiene muchos juguetes.

Unos juguetes preciosos. -¿Quién?

-El maestro del barrio de San Felipe.

Si le dices que eres amigo mío, a lo mejor te regala alguno.

-¿De verdad? -Sí.

Solo tienes que darle esto.

Dile que Sátur quiere verle, ¿vale? -Sí.

-A ver. -Sátur quiere verte.

-Muy bien. -¡Eh, tú! Aléjate de la valla.

-El niño...

Cipri... Cipri...

Tenemos una oportunidad de salir de aquí.

-¿Juegas conmigo, padre? -Te he dicho que no vengas aquí.

-Juan, por Dios, tienes que comer, vas a caer enfermo.

Y anda que menudo reclamo para un médico, estar enfermo.

-No tengo hambre, gracias. -Juan, mira lo que te digo:

Yo me voy a palacio, cuando vuelva no quiero ver una migaja.

¿Estamos?

-¿Puedo entrar? -Juan, si quieres me quedo.

-No hace falta.

-Con Dios.

-¿Cómo va la herida? -Bien.

Ya le dije que esa mujer es mi vida.

La perdí una vez y no pienso volver a hacerlo.

-Conozco la historia, ¿terminaste? -No he acabado.

¿Qué relación tienen Margarita y su cuñado?

-Cuida de él y del niño desde que su hermana murió.

-Cuida de ellos. -Ajá.

-¿Tú has visto cómo mira Margarita a ese hombre?

-Cállate.

-Tú lo sabes. -He dicho que te calles.

-Tú lo sabes, lo sabes. -¡No sigas! ¡Cállate!

-Ni tú no yo tenemos oportunidad mientras ese hombre siga vivo.

-Adiós. -Adiós.

-¿Conoces al maestro? -Sí, es mi padre, ¿qué querías?

-Venía a ver sus juguetes.

-¿Qué juguetes?

-Un hombre me dijo que el maestro tenía juguetes.

-No sé quién te lo dijo, mi padre no tiene juguetes,...

...solo libros. -Entonces, me ha mentido.

¿Quién es ese niño?

-No sé, quería ver tus juguetes, alguien dijo que tenías mucho.

¡Oye! Ven.

¿Quién te dijo que tenía juguetes? -Un hombre.

Me dio esto.

-Alonso, ¿qué haces?

-Estoy... intentando arreglar la ventana.

No cierra y entra mucho frío. -Déjame, te ayudo.

Déjame.

-¿Te vas a llevar a mi tía?

-Me gustaría que viniera conmigo...

Solo si ella quiere.

-Yo no quería que se casara con Juan.

Pero por lo menos él, no se la iba a llevar.

¿Qué haces?

-Víctor me está ayudando a arreglar la ventana.

Quería darle una sorpresa a padre, como nunca tiene tiempo.

Ya...

Alonso, mi amor, ¿nos dejas solos un momento?

-Claro.

Sé lo que estás intentando.

Por mucho que arregles la ventana o te hagas amigo de él...

No voy a cambiar lo que siento por ti.

-Vamos.

-Sátur...

Me estoy muriendo de dolor, no aguanto más.

-Cipri... Cipri, resiste, por Dios.

Vamos... -¡Eh!

-Arriba. -¿Qué es eso?

Una herida de bala.

Así que fuiste quien se intentó escapar anoche.

-No, no, por Dios.

Ruido. -¡No, no!

-¡Es Águila Roja!

-¡Alto, alto!

-Tranquilo, Cipri, creo que de esta salimos. ¡Arriba!

(TODOS JALEAN) -¡Águila!

-Señora, su cuñado el conde de Lizana está aquí.

¿Dónde está Juan?

-Después de la bronca nadie lo ha visto.

-Sé quién es Águila Roja. -Demuéstrelo.

Es mi voluntad que mi hijo Nuño comience carrera eclesiástica...

...en el monasterio de los Agustinos.

-¿Dónde está el retrato?

No lo condenes a un encierro.

-Era la voluntad de mi hermano, haré que se cumpla.

¿Qué le has hecho a Juan para que te ceda las propiedades?

-Esta mañana vi a ese hombre cavar una fosa en una cueva.

¿Para que se cavan fosas? Para enterrar muertos.

¿Estás segura de lo que haces? Nos vamos mañana.

-La sobrina del cardenal vive en tu palacio... Mátala.

¿Qué le van a hacer? (NUÑO GRITA DE DOLOR) ¡Ah!

-¡Amo! Se lo ha llevado...

-Creo que vos lo sentiríais si a Irene le ocurre algo.

-Ella nunca te olvidó, fuiste siempre nuestro problema.

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Águila Roja - T3 - Capítulo 27

23 sep 2010

Se acerca la noche de bodas de Irene y crece el temor de que el Comisario descubra que la joven no es virgen.  Además, las tensiones con la Marquesa aumentan, ya que el Cardenal quiere que el nuevo matrimonio se hospede en palacio. 

Mientras tanto, Gonzalo sigue la pista de un libro que puede ayudarle a desvelar el secreto de su familia, pero tendrá que prescindir de la ayuda de Satur, que ha decidido partir hacia las Américas en busca de Gabi y Estuarda. Por su parte, Juan recibe por fin el permiso del Rey para casarse, pero el marido de Margarita, al que todos daban por muerto, ha regresado y no está dispuesto a dejarla escapar.

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  1. sara

    Tengo un problema. Antes no me ocurria pero a partir de ayer si. Solo puedo ver los videos de la 7 temporada y las demas me dice que el video no se puede reproducir. ¿Alguien sabe de que podria tratarse y si se puede solucionar?

    01 jul 2015
  2. Angel fan #1 de Aguila roja

    Es la mejor serie que he visto jamás, me gusta sobre todo la Katana que tiene aguila roja me encantaría tener una de esas me encantan esas espada y son perfectas para combates :) GRANDE AGUILAA!!!

    14 nov 2011
  3. suziki

    porque no se puede ver los capitulos de la tercera temporada a partir del 27

    31 oct 2011
  4. Ranagustavo

    Esta serie es de todo menos mierda , no como las series que hacen hoy en dia , como el barco y mas , que son una mierda de series :) sigan asi ;)

    19 sep 2011
  5. paulii.98

    Me encanta esta serie, es una pasada, ojalá no se acabe nunca y siempre exista nuestro héroe... es todo tan real que a veces siento que puede venir a rescatarme el águila cuando me encuentro en apuros o me gustaría saltarme un examen, jajajaja!

    25 jul 2011
  6. Águiilaa

    Yo ya vi la pelicula és una pasada, bueno espero que salga la próxima temporada! Es la mejor serie del mundo mundiaal

    20 jul 2011
  7. Anitaaa

    Holaaa me encanta la serie mis padres i yo la vemos todos los jueves desde Beniarres (Alicante) es muy chulaa Gonzalo-Aguila Roja esta super bueno tine unas tabletas que te cagas es super wapoooo a mi madre le gusta mas juaan jajaj y tambien me encanta Nuño i Martin estas super buenoos como Gonzalo adoro esta serie espero que agan pronto la quarta temporada. :)

    20 jul 2011
  8. I. Clas

    estoy imprecionada y enamorada de Gonzalo Aguila Roja Dios lo bendiga y espero que la cuarta temporada salga pronto y que podamos ver la pelicula en Puerto Rico

    01 abr 2011
  9. Una de las mejores series que he visto y eso que he visto muchas es una alegria y un orgullo que sea Española, espero que no se la carguen con alguna tonteria y porfavorrrr que no cometan incesto!!!! porfavorrrr!!!

    06 mar 11
  10. Pilar

    En Internet se ven mal los capítulos. Se para constantemente

    23 ene 11
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