www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.0.0/js
428389
No recomendado para menores de 12 años Águila Roja - T1 - Capítulo 2  - Ver ahora reproducir video 00.00 min
Transcripción completa

¿Conocéis al capitán Rodrigo?

-¡Dios Santo!

-¿Tienes algo para darme? -¡Sin tocar, hombre, sin tocar!

¡Sin tocar...!

Amo, ya sabe que yo con usted hasta la muerte.

¿Pero de verdad cree que alguien va a esconderse con leprosos?

Si el capitán al que buscamos quiere esconderse,...

...no conozco ningún sitio mejor que este.

-¡Amo, amo!

¡Amo, mire a ese hombre!

¡Ay, la Virgen, si le falta un cacho de nariz!

Hay que preguntar, Satur.

-Señor... tenga cuidado, que esto contagia con sólo mirar.

¿Conoces al capitán Rodrigo?

-Agua, agua.

¡Satur! Dale agua.

-¡Agua, agua! -¿Agua?

Agua no llevo. Un poco de vino, si te vale.

¡Ah!

¡Qué manía con tocar!

-Conozco al hombre que estáis buscando.

Se escondió aquí, pero se fue con el Cojo.

¿El Cojo? -Raimundo el Cojo.

El cabecilla de los mendigos del centro de la villa.

¡Ese! -Justo

-¡Agua, agua, agua!

-¡Cloroformo os voy a traer la próxima vez!

¡Ah!

¡Hay que ver cómo frotas, Satur!

Como sigas así, vas a llegar hasta el hueso

-Es que fue aquí donde me tocó la leprosa.

Ya ve usted... meterse en ese sitio infernal...

Para que el capitán Rodrigo esté con los mendigos del Cojo.

Bueno. Al menos ha servido para que te lavaras.

¿Hace cuánto que no tocabas el agua?

-Si desde que estoy aquí no he parado de lavarme.

¿Parado...?

-Oiga, señor,...

...¿usted cree que nos habremos contagiado de lepra?

No, Satur, no. -No, ¿verdad?

Que como empecemos a perder miembros, a mí me da algo.

Que yo sin manos puedo pasar, pero sin...

Ya me entiende. Te entiendo, Satur, te entiendo.

-¡Madre del amor hermoso!

¿Qué pasa, Satur? -¿Qué va a pasar?

Con tanta carga no sé cómo es capaz de levantar el vuelo.

¡Anda Satur! -¡Huy!

-¡Quiero que le azotes, me ha estirado de una oreja!

Buenos días, Nuño. Siéntate y desayuna.

-No voy a desayunar, comer ni cenar hasta que entiendas...

...que no iré a esa escuela.

Estoy de acuerdo con el niño.

¿Por qué le obligas a mezclarse con los plebeyos?

Siéntate y desayuna, Nuño.

-Quiere que vayas porque el maestro es tu amigo.

¿Conoces al maestro?

Sí.

Es un... buen amigo de la infancia.

¿Cómo de bueno?

Buenísimo.

-Madre, no quiero sentarme con esos pobres, soy noble.

Y como noble que eres, harás lo que te diga.

Irás a esa escuela. -Ya, pero es que..

Es mi última palabra, Nuño.

Acércate.

Nunca... ¿me oyes?

Nunca vuelvas a poner las manos encima de mi hijo.

Porque te quedarás sin ellas.

-¡Buenos días, Alonso! -Buenos días.

-Pon cucharas, que hay caldito rico.

-Sí, caldito. Dirás agua caliente, ¿no?

Buenos días, hijo.

-De agua caliente nada. Caldito.

El hueso de jamón nos tiene que durar por lo menos tres meses.

-Pues a mí no me pongas. Gracias. -Bueno...

¿Estás bien? -No tengo hambre.

-Mientras haya comida, come. Que luego nunca se sabe, venga.

No vas a ir a la escuela con el estómago vacío. Siéntate.

-Claro.

¿Se puede saber qué te pasa?

Alonso.

¿Lo tengo que adivinar, eh?

-Anoche echaste a la tía Margarita.

¿Por qué?

Sabías que quería verla.

Pensaba que estabas dormido. -¡Mentira!

¡No querías que la viese, por eso la echaste!

-A ver, a ver. Mira, vamos a hacer una cosa, vamos a...

A buscar unos huevos donde Cipri y te hago un revuelto.

-Quieres que me quede solo, ¿no?

¿Cómo?

¿Por qué estás diciendo esto? -¡Todo lo que pasa es por tu culpa!

-¿Por qué te quedaste en la taberna?

¿Y por qué no fuiste a por el cordero?

Si hubieras ido, mamá estaría viva.

Alonso, hijo... -¡Tú tienes la culpa!

¡Mamá murió por tu culpa!

(SUSURRA)

-¡Mira el taco! -Hasta luego, chato.

-¿Desea algo?

Ah, que no tiene dinero. No.

-Ah.

Pero soy la mejor costurera de la villa.

Puedo coserle toda la ropa que quiera. ¿Tiene usted niños?

-Sí. Pues...

Pues seguro que andan rompiendo su muda. Yo se la puedo...

-Venga, márchese que tengo mucho trabajo.

¡Por favor!

Hace días que no como.

Necesito dinero para volver a Sevilla.

Mire, puedo cocinar, puedo limpiar...

-¡Fuera, mendiga! ¡Fuera, mendiga, que me espantas a los clientes!

-¿Le pongo tres puerros? A ver, ¿le gusta este? Muy bien.

¿Y usted qué desea? ¿Cuántas le pongo?

-¿Pero qué haces, ladrona? ¡Que te he visto, suelta eso!

¡Que te están robando y no te enteras! ¡Suelta eso!

Que te roban y no te enteras. ¡Golfa!

-Fibra de Holanda. Que a ver si no es por mí,...

...de qué ibas a tener tú este placer en las caderas.

-¡Monísima! Te está muy bien.

-¡Es una diosa!

-Anda, quita, que no me dejas ver.

-Mira.

Hazlas un poco más grandes. Se ven mejor si...

Si las tiene más grandes.

Puerta. -¿Quién es?

-Yo, Cata.

-¿Y los tira? Si están nuevos.

-Ella dice que no le gustan. Pero le quedan justos de cintura.

-¿Qué te pasa?

¿Acabas de discutir con tu padre? -¡Le odio!

-¡Venga, acaba ya!

Hoy te vienes conmigo a vender dibujos.

-No tengo ganas, Javi. -¡Venga, anímate!

Vamos a hacer algo nuevo.

¿Tú estás seguro?

-Igual no es el momento para ir a por el Cojo.

Ahora es cuando puedo. -Lo digo porque le veo...

...ahí dándole vueltas a la tartera.

¿Qué, Satur? -Hombre, no ponga así.

¿Y si tiene razón?

-Su mujer no murió porque usted se retrasara.

Su mujer murió porque... Porque tenía que ser así.

Y si no me hubiera entretenido.

Alonso tiene razón. Aún estaría viva.

-O no... O no.

Nunca se sabe. No depende de uno lo que le pase a uno, ¿no cree?

Si no... yo sería rey.

Su chico está enrabietao pues...

Porque está pasando sus cosas, su, su... su duelo

Eh, hasta la propia palabra lo dice: du-e-lo.

Duele. Es lo mismo.

Hágame caso. Es un agarrón, se le habrá pasado hace una hora.

¿No ve que es un chiquillo?

Con un poco de mano izquierda estas cosas se arreglan.

Tengo que hablar con él.

Ahora mismo en la escuela lo cojo, hablo con él y ya...

-Amo... el Cojo.

Está ahí el Cojo.

-¡Tenga cuidado por donde va, hombre!

-¿Y ese pan? ¿De dónde lo habéis sacado?

-Tenga cuidado, señor, que no lleva puesto el traje de pajarraco.

Tranquilo.

-¿De dónde lo habéis sacado? ¡Contesta!

-¿Cómo lo hace? ¿Has visto por dónde ha ido?

-Coge el palo y luego qué.

¿Cómo lo hace?

Ronquidos de los cerdos.

¡Mierda!

¿Tienes hambre?

Toma.

¡Toma!

El capitán Rodrigo aún está en la villa.

Pero esta vez le va a ser muy difícil escapar.

He puesto hombres vigilando todas las salidas.

-¿Y el libro con nuestros nombres?

Si llega a la Corte, estamos muertos.

Cuando atrape al capitán, tendrá su libro. Se lo garantizo.

-Estamos ante un momento crucial.

La dinastía de los Austria está llegando a su fin.

Y debemos garantizar su desaparición.

Descuide. No se preocupe más por eso.

El rey será eliminado...

...y pondremos en su lugar a nuestro candidato.

Eso puedo garantizarlo.

-Confiamos en usted, comisario.

Tienes que atrapar al capitán.

Nuestros planes para matar al rey dependen de ello.

Descuida, caerá en mis manos aunque tenga que levantar...

...cada piedra de esta ciudad.

Ya sabes que no me gusta mezclar placer y negocios.

Murmullos.

-Hemos llegado, señor Nuño.

-La madre que te...

Murmullos.

-Da la vuelta.

-Señor Nuño, su madre dejó bien claro que...

-Te quedarás si manos si no lo haces, da la vuelta.

Risas.

Crujido.

¡Eh, eh vosotros, mi ropa! ¡Vosotros, mi ropa!

¡Ladrones! ¡Eh!

¡Devolvedme mi ropa!

¡Mierda!

-Pero qué mala cara tiene.

Está muy pálido.

Venga niños, a clase.

Empieza el día, Juanillo.

-Buenos días. (TODOS) Buenos días.

Sentaros. -Sentarse.

Bueno, esto ya está. Un poco raro, pero...

Eso es el fémur, Satur.

-¿Esto? ¿Qué?

Pusiste las piernas donde los brazos.

-Bueno, pues...

Pues no lo cambio, explíquelo así.

Déjalo así. -Tampoco es tan raro.

Se parece a una novia que yo tuve.

Murillo, ¿dónde están Alonso y Gabi?

-No sé, no les he visto en toda la mañana.

-Tome usted.

(RÍE)

-¿Y el dinero?

-¿Qué dinero, eh?

-Eh, que es un maravedí.

Será rata.

-No te preocupes, ya vendimos mucho por hoy.

-La verdad es que hemos triunfado...

...y convenceremos a Murillo a que haga más.

-Sí.

¿Crees que tu padre tuvo la culpa de lo que le pasó a tu madre?

-Sí, porque si no hubiese ido a beber ella estaría viva.

-Venga, vamos a la taberna del Perejil a celebrar...

...que hicimos el negocio del siglo.

Vamos. -Allí no dejan entrar a los niños.

-¿Cómo que no?

Con esto puedes entrar en cualquier sitio, vamos.

-Venga, vamos.

¿Crees que hice bien obligando a Nuño a ir a esa escuela?

Realmente, parece una pocilga.

-Con todos mis respetos, Sra. marquesa,...

...mi hijo va allí.

Somos pobres, pero limpios.

Mi niño va siempre como un patena.

Ningún preceptor le consiguió enseñar un poco de disciplina.

Ya no sabía qué hacer con él.

-Gonzalo es la persona adecuada, no se preocupe.

Y estando como maestro, estará usted más pendiente.

De la educación de su hijo.

¡Cochero... Más deprisa!

Ay, no soporto tanto traqueteo.

(RELINCHOS)

Vaya con el niño, con el niño.

Le doy una zanahoria y me quita la ropa.

Si es que soy una desgraciá.

Dios mío, me puede pasar algo más, ¿eh?

¡Eh, eh, vosotros! ¡Dadme la ropa ahora mismo!

(RELINCHO)

-¡Sooo!

-Adentro.

Anda que ya era hora, tienes a tu padre contento.

¿Qué tienes, chico?

Alonso...

¿Se puede saber qué...? -Satur, para, por favor.

-Tu has bebido. -No.

No he bebido.

-Si hueles a jumilla que tiras para atrás, siéntate.

Abre la boca que te huela. -No.

-Alonso, abre esa boca que yo te huela.

Pero si...

Si aquí salen hasta demonios.

¿Se puede saber a qué juegas?

-Por favor, no me muevas que vomito.

Como se entere tu padre me la lía a mi y a ti.

Portazo. Satur...

-Vamos, entra en el cuarto.

Vómitos. Satur...

¿Qué te ha pasado? -Nada, que...

Que estoy un poco revuelto.

¿Te encuentras bien? -Perfectamente.

La monda de patatas que por más que me empeño no me sientan bien.

¿Está Alonso en su cuarto? -Sí, sí.

Voy a hablar con él.

-Hablar con él, dice.

Tal y como está el niño de dormido.

¿Y de qué quiere hablar ahora? ¿Cómo que de qué?

Para saber cómo está, por qué no fue a la escuela y dónde estuvo.

-A ver, perdóneme, señor, pero mire su planteamiento.

No lo despierta para ver a su tía y lo hace para hablar...

...de la bronca del desayuno que es por lo que no fue...

...a la escuela.

¿Está muy dormido? -Como un leño.

Ande...

-Aún respira.

¿Qué ocurre?

-Que atropellamos a un mendigo.

¿Y? Sacadlo del camino y sigamos.

-Señora que está herido, avisemos a un médico.

¿Médico? No pienso molestar...

...a ninguna persona decente por una tontería.

A que esperáis, vamos.

-Escucha, échalo detrás del coche sin que te vea la marquesa.

Cuando lleguemos a palacio ya veremos.

Aquí no la vamos a dejar, ¿no?

Que no te vea.

-Qué calor, aquí... Da más calorcito.... Vamos...

Madre mía...

(RÍEN)

Estas nada más que las ves en pintura.

-¿De dónde sacaste eso?

Te he preguntado ¿de dónde sacaste esta hoja?

-No le mates.

Se la compramos a un niño cerca de la posada Pataliebre.

Esta plata necesita un repaso a fondo.

Quiero que brille. -Sí, señora.

Que preparen mi alcoba.

Estos viajes en carruaje me destrozan la espalda.

-Buenas noches, madre. Buenas noches, Nuño.

¿Qué tal te fue en la escuela? -Muy bien.

¿Muy bien? -Bueno...

Viendo que es un criadero de piojos y mis compañeros...

...unos plebeyos malolientes... Tengo suerte de estar vivo.

Llaman a la puerta.

-Catalina, se ha despertado y... ¿Qué ocurre?

-Nada, señora, ya me ocupo. No te hablo a ti.

Niña, habla, ¿qué ocurre?

-El mendigo se ha despertado está en la cocina.

Mendigo...

¿Qué mendigo, Catalina?

-El que atropellamos, señora. -Me desobedeciste.

¿Cómo se te ocurre meter aquí a un extraño?

¿Sabes las enfermedades que puede tener?

-Sí, señora, enseguida lo arreglo.

No, déjalo.

Ya hablaremos tú y yo de este incidente.

Esto lo soluciono ahora mismo, vamos.

Ya veo que se encuentra perfectamente.

Y, encima, se come mi despensa.

¡Tú! Se acabó el banquete. ¡Fuera de mi cocina!

-Señora, con su permiso.

Oye, ya sé que estás asustado, pero la señora ha sido...

...muy generosa y con el gran corazón que tiene,...

...y que siempre le ha caracterizado,...

...te ha acogido en su casa y te ha dado de comer.

Así que obedece y márchate.

¿Eres mudo? ¡Se está agotando mi paciencia!

-Margarita...

Estás estupenda.

Estás estupenda.

-¡Eh!

Vamos a ver...

Pandilla de indeseables.

O nos decís dónde está el capitán Rodrigo...

...o este y yo os ponemos mirando para Constantinopla.

(SE RÍEN)

-Igual no he acertado con el tono, ¿no?

¿Cómo?

-Tira, tira...

-¡Los soldados, que vienen los soldados!

-¡Ah!

-¡Por favor! ¡Ah!

-¡Oh!

-Vámonos, amo, que aquí no hay más tela que cortar.

¡Vamos! -¡Oh!

¿Dónde están los mendigos?

Fue entonces cuando me robaron mis cosas.

Yo iba de camino a Sevilla...

...cuando... me atropellasteis con vuestro carruaje.

Eso es todo.

Ay, pobrecita.

Cuántas penurias.

Así que Gonzalo te echo de casa.

Desde luego tiene sus razones, ¿no crees?

Supongo que sí.

No te preocupes, ahora estás entre amigas,...

¿verdad, Catalina?

Decidido.

Esta noche te quedas en palacio,...

...necesitas descansar, mañana seguiremos hablando.

Estoy tan contenta de volverte a ver, Margarita,...

...hacia tanto tiempo.

Catalina,...

...que preparen una cama para Margarita.

Yo también me voy a dormir, estoy agotada.

Catalina, encárgate de que no falte de nada.

-Sí, señora.

Buenas noches. Buenas noches, marquesa.

Catalina...

Quería... agradecerte todo lo que has hecho por mí,...

...si no llega a ser por ti todavía estaba tirada en el campo.

-¡Puta!

-Señor, ¿se acuerda de lo que le decía ayer?

¿De lo de tener mano izquierda con su hijo, que era un chiquillo?

Sí, Satur, y te lo agradezco.

-Pues hoy le digo lo contrario.

Que yo digo que su hijo sea un mal crío, Dios me libre.

Pero si se le retuerce, con el carácter que tiene...

...el niño, a ver quién lo endereza.

¿Qué quieres decir? ¿Ha pasado algo?

-Algo, algo... Por eso hay que andarse con ojo.

Que pa algunas cosas ya se cree muy mayor.

Satur, ¿quieres hablar claro de una vez?

-Bueno, pues nada, que...

Buenos días, hijo. -Buenos días.

¿Te encuentras bien?

Huy, no tienes muy buena cara.

-Sí, es que... me duele la cabeza.

-Claro... Cómo no.

Alonso, sé que echas de menos a mamá....

...y que no está siendo fácil.

Yo también la echo de menos.

Y quiero que sepas que no estoy enfadado...

...porque ayer no fueras a la escuela,...

...pero que no quiero que vayas a faltar.

¿De acuerdo?

-Un poco enfadado sí que está.

Te paso a tu padre.

Así que desayunas, te vistes y de camino a la escuela hablamos.

¿Te parece?

-Es que... no voy a ir a la escuela.

-¡Bueno! Alonso.

Una cosa es que ayer no fueras a la escuela...

...y otra muy distinta es que no vayas hoy.

-¡Padre, no voy a ir a la escuela nunca más!

-Vaya par de pelotillas,...

...a ver quién mete ahora al crío en cintura.

-¿Quería algo?

-¿Conoce a esta mujer?

-Pero si es mi mujer...

...desnuda.

Serás desgraciado, ¿por qué tienes...

...un dibujo de mi mujer? -¡Quita!

-¡Eh, tú, espera! ¡Vuelve aquí, malnacido!

¡Buenos días!

-Buenos días, señora. Buenos días.

¿Has dormido bien?

Muy bien.

Muchas gracias por todo lo que estás haciendo.

Catalina, ¿me dejas que siga yo, por favor?

-Pues toma.

No, Catalina, déjala que haga su trabajo.

Catalina, más abajo. Uff...

¡Ahí, ahí está bien!

Así que... volviste...

...porque tu sobrino te escribió. Sí.

Alonso está muy triste, estoy muy preocupada por él.

Echa mucho de menos a su madre. Normal, ¿no crees?

La muerte de tu hermana está todavía muy reciente.

Yo estoy pensando que...

Que quizá sería bueno que me quedase con el niño.

Él me necesita.

No creo que sea una buena idea quedarte.

¿Por qué?

Alonso es un niño, ha perdido a su madre.

¿Y Gonzalo?

Nunca dejará que te hagas cargo de su hijo,...

...por eso te echó.

¿Tú qué crees, Catalina?

-Estoy totalmente de acuerdo con la señora.

Es un consejo de amiga.

Por supuesto eres libre para hacer lo que quieras.

Catalina, te dará todo lo que necesites para el viaje.

Ah, y ven a verme antes de partir, no hagas como la última vez.

(RECUERDA A SUS PADRES) -Gonzalo, hijo,...

...nunca olvides tus promesas.

-Hijo mío, no vuelvas.

Mantente vivo, mi amor, mantente vivo.

(ALGUIEN GRITA) ¡No!

¡No!

¿Qué has hecho, Gonzalo?

¿Qué has hecho, por Dios?

-Mantente vivo, mi amor, mantente vivo.

-Me prometiste que no volverías a hacerlo.

No te asustes.

No volvería a usarla.

-En aquella ocasión no dudaste un instante.

En aquella ocasión me encontré a mis padres muertos.

Quería compartir con ellos todos mis viajes,...

...todo lo que había aprendido en Oriente, pero llegué tarde.

-¿Por qué la has sacado?

Hueles mis estados de ánimo.

Cuando murió Cristina volviste a aparecer.

Cada vez que se me viene el mundo abajo estás ahí.

¿Cómo lo haces?

-Bueno, son designios divinos nada más.

Pero no has respondido a mi pregunta.

Sencillamente quería echarle un vistazo.

Supongo que hoy no es un buen día.

La relación con mi hijo cada vez es más difícil.

Que se me escapa de las manos, Agustín,...

...se me escapa de las manos.

No soy un buen padre.

-Eres el mejor padre que tiene,...

...incluso cuando dudas.

El comisario está sacando los mendigos de las calles.

¿Sabes por qué?

-Lo único que sé es...

...que los está sacando fuera de la villa...

...por la explanada hacia el Sur.

Hacia el Sur.

Buenas.

¿Puedo ayudar en algo?

-Chis, no te fíes,...

...ahí donde la ves con esa cara...

... de mosquita muerta es una víbora.

Viene aquí haciéndose la mártir con la marquesa,...

...que si no he comido, que si me han echado a la calle.

Algo peor le tenía que haber pasado,...

...que bien merecido que se lo tiene.

No hables así, Catalina, que éramos amigas.

-Amigas dice.

¿Sabes lo que le hizo a Gonzalo,...

...al maestro?

Enamoraico lo tenía, embrujado,...

...pero, claro, no era bastante para la muchacha.

Por eso se tuvo que liar con el primer noble...

...que se le puso delante. Eso no es verdad.

Fue una tontería para darle celos.

-Cuando Gonzalo los encontró allí refocilándose con el otro.

Se puso loco de celos,...

...se batió en duelo con el noble y lo mató.

Tuvo que salir huyendo para que no lo apresaran...

...y lo ahorcaran. Fue un beso, Catalina, un beso.

-Ya. Y yo me lo creo.

Pero no fue lo peor, ¿verdad que no, Margarita?

Cuéntale. Calla.

-Cuéntale. Calla.

-Cuéntale. ¡Calla!

Tenía 15 años, Catalina.

Yo no sabía lo que iba a pasar.

Hice todo lo posible para que no lo denunciaran.

-Claro, como no encontraron a Gonzalo... capturaron...

...a sus padres...

Y los encarcelaron...

...ya viejecicos los pobres.

Y allí los estuvieron torturando,...

...que no aguantaron ni dos semanas.

Llora.

Llora ahora que ya están muertos. Llora.

-Satur, déjame en paz.

Sólo eres un criado. -Y fiel amigo de tu padre.

Pienso seguirte hasta que atiendas a razones.

-Le tienes miedo, por eso me sigues.

-No, yo no tengo miedo de nadie. Lo hago por ti.

¿Tú sabes cómo está tu padre? -¡¿Y yo qué?!

-¿Crees que vas a solucionar algo dejando de ir a la escuela?

No me mires así.

No voy a dejarte hasta que no me contestes.

-Está bien. Iré a la escuela.

-Y hablaras con tu padre.

No, Alonso. Quiero oírlo.

-Y hablaré con mi padre.

-Y no volverás a beber... -No, no.

No voy a volver a beber, te lo prometo.

-Muy bien.

Ahora sí, ahora sí que me voy.

-Satur, para. -¿Eh?

Claro, es que luego... Ay, amigo.

-Quiero alistarme.

Muy bien.

-Gonzalo.

Niños, seguid escribiendo.

-He hablado con Alonso.

Tiene usted un chiquillo más comprensivo y más majo.

He hablado con él y, oiga, que ha atendido a razones.

Sólo había que decirles las palabras adecuadas.

No, perdón... Con esto no quiero decir que usted no sepa,...

...sino que... Bueno, que ya está todo solucionado.

¿Y dónde está? ¿Por qué no ha venido contigo?

-¿No lo estoy diciendo? Está de camino.

Enseguida tiene usted a su hijo sentado con estos angelitos.

Risas.

La madre que me parió... ¡Niños!

-¿Quién ha sido el cabrón...? Vale.

Niños, ¿qué os he dicho?

A las visitas no se les tira nada. -Hombre.

¿De acuerdo?

Y menos si es Satur.

-Ja, ja. (LOS NIÑOS RÍEN)

Seguid escribiendo. -Otro asuntillo. Venga.

He estado pensando que si el capitán está...

...con los mendigos, yo podría transformarme en uno...

Satur, no. -Qué manía con no dejarse ayudar.

No ve que yo conozco los bajos fondos...

...como la palma de mi mano.

Satur, el comisario está llevándose a todos los mendigos.

Que no, que es demasiado peligroso.

-Señor, la marquesa de Santillana desea verle con urgencia.

-¡Escoria, callaos!

-Abrid la celda.

-¿Qué hacemos con ellos, señor comisario?

Haced lo mismo que con los otros...

...y seguid peinando la villa.

Has tomado la decisión correcta.

Te irá mucho mejor en Sevilla. Sí, supongo que sí.

Bueno, la verdad es que no sé cómo voy a poder pagarte...

...lo que estás haciendo por mí. Nunca se sabe.

Lo que no entiendo es esa manía de ir vestida de hombre.

Te podría haber dejado uno de mis vestidos viejos.

No quiero abusar más de tu hospitalidad.

Como quieras.

Una última cosa antes de que te marches.

Cata.

Cata, ya.

Toma.

No, no lo puedo aceptar.

Claro que puedes. ¿Cómo vas a pagar la diligencia si no?

No te preocupes. Quédatelo. Lucrecia.

Sí. ¿Por qué haces todo esto?

Porque...

Porque puedo, supongo.

Casi nos hemos criado juntas.

No hay nada de malo en ayudar a una amiga.

Quiero que empieces una nueva vida en Sevilla con buen pie.

Te devolveré hasta la última moneda.

Te lo prometo. (LUCRECIA RÍE)

Claro, querida.

Pero no te preocupes, no lo necesito.

Suerte.

-Venga.

Por lo menos, algo bueno sacamos de esto,...

...que ya no vas a hacer más daño aquí ni volverás a ver a Gonzalo.

Siempre que estás a mi lado, me parece que quisieras escapar.

¿Tan incómoda te resulta compartir unos minutos conmigo?

No es eso. No me has dicho por qué querías verme...

...y tengo asuntos importantes que resolver.

Claro, supongo que la visita de Margarita habrá sido...

...un tanto inoportuna.

Margarita que se ha ido de la villa.

Ajá. Por cierto, tenías razón.

¿Sobre qué? Nuño.

Está muy contento en tu escuela.

¿Que está contento? Sí.

¿Por qué te extraña?

¿Ha habido algún problema? No.

Lo único es que tu hijo aún no ha venido a la escuela.

-Así no avanzamos. Llevo más de 2/4 de vino tirados.

¿Conoces o no conoces... -Dame vino.

-...al capitán Rodrigo? Que no hay más vino.

¿Dónde está? Tiene un tatuaje aquí.

-Todo el mundo le busca. -Sí.

-Estuvo una noche aquí con nosotros.

-Toma vicio. Venga, dale.

¿Dónde está ahora?

Se ha dormido.

Jefe, jefe...

¡Despierte!

Qué amargura. La madre que me parió, que se ha dormido.

Perdone, ¿el camino a Sevilla?

-¿Tienes unas monedas?

Llevo días sin comer. -¡Soldados!

¡Vienen otra vez los soldados!

Ah...

-¡Los quiero a todos en el calabozo! ¡Rápido!

-Muchacho, no te quedes ahí que te cogen seguro.

-¡Tira, vamos, tira!

-Vamos, hacedme un sitio que yo ocupo poco.

¡Hacedme un sitio! ¡Hacedme...!

-¿Adónde vas? -¡Soltadme! ¡Soltadme!

Cuidado conmigo que no sabéis con quién os estáis metiendo.

¡Sólo soy un mendigo!

-A... Ayúdame.

Sácame de... de aquí.

¿Quién te ha hecho esto? -Ah...

-Venga, adentro. ¡Vamos, dentro, deprisa!

¡Vamos!

-¡No metáis más aquí que no se puede respirar!

-Venga. Venga.

-¿Y esa celda de ahí qué? Que están medio vacías.

Ahí que van los mendigos nobles, ¿no?

Esa de ahí... ¡Esa de ahí está vacía!

-¡Que te calles!

-Si tuviera yo el látigo, te ibas a enterar.

¿Intentando dormir un poco?

Haces bien. Con la de horas que vamos a pasar aquí dentro.

Oh...

(LLORA)

-Eh, chico, chico, chico.

Primera regla: Encarcelado en las mazmorras no se llora.

Si te ven asustado, te quitan todo lo que tienes.

Puede que alguno hasta te parta la cara.

Déjame en paz.

-¿Y esa voz?

¿No serás...?

¿No serás castrato? No.

-¿Seguro que no eres castrato? No.

-Claro.

Tú eres... tú eres...

Tú eres sensible.

¿Tú eres de esos que son muy amigos de sus amigos?

O mejor dicho, que se acuestan con sus amigos.

No es que tenga nada en contra, pero en la cárcel...

Es mejor ser discreto con esas cosas.

Aquí en cuanto te despistas... ¡Chas!

(RÍE) Te quitan los calzones.

¿Qué?

-No son así, son más grandes. -Siempre han sido así.

-¿Qué dices? Antes eran muy grandes.

-Siempre han sido así. ¿No te acuerdas?

-Hola.

Bueno, ¿qué? ¿Lo has hecho o no?

-¿El qué? -Pero ¿te han dado,...

...el uniforme y todo? -Sí.

-¿Qué uniforme?

-Murillo, saluda al capitán Alonso. -Vale.

No voy a ser capitán, voy a ser tamborilero.

-¿Que te has alistado? -¡Chis!

-Tu padre te va a matar. -Mi padre no me va a hacer nada...

...porque no se va a enterar. -¿No vas a decírselo?

-Hoy me quedaré en la escuela...

...y mañana me voy.

Así que, Murillo, por favor, no metas la pata.

-¿Yo? -Sí.

Chicos, adentro.

Venga, niños, coged papel, pluma y tinta.

Me alegro de que hayas venido.

Murmullo de niños.

(SUSPIRA)

¿Ya te vas? ¿Tan pronto?

Tengo muchas obligaciones, ya lo sabes.

¿Habéis encontrado al capitán?

No, todavía no. Pero no te preocupes, daré con él.

Golpes. ¿Sí?

-Madre, soy yo.

Rápido. Es Nuño, sal de aquí.

Adelante.

-Hola, madre. ¿Qué haces tan pronto en la cama, estás enferma?

Sí. Jaqueca.

¿Todo bien en la escuela?

-Como siempre, madre. ¡Un asco!

Ya.

Déjame sola. Quiero descansar.

Es la segunda vez que me miente hoy con el tema de la escuela.

Hombres más santos negaron tres veces.

¿De qué te extrañas, Lucrecia? Tú lo haces constantemente.

Mentir. Va en la familia.

Sí. En eso tienes razón.

Finjo muy bien... en todo.

(SUSPIRA)

-Aquí tenéis el pan...

...y un poco más de vino. ¿Y de comer qué?

-No sé... -¿Lo de siempre?

-Bueno. -Mira, me han traído morcillas.

-¿Pero buenas? -Buenísimas.

¿Os la pongo y las probáis? -Sí.

-Y unas lentejitas que he hecho. -Estupendo.

-¿Vale? -Vale.

-Venga. -Gracias.

-Gracias.

-¡Nos vamos a forrar! -¿Y a mí cuánto me toca?

-Pues, a ver... del montón de los gastos..

La mina, el papel...

Murmullo de los niños.

-¿Qué estáis haciendo ahí? -Nada.

-¡Dámelo! -¡No!

-¡Sinvergüenzas! ¡Os voy a...!

-¡Corre, Murillo, corre! -¡Ven, no tengas tanta prisa!

¡Mochuelo! Vamos a ver a tu madre.

-¡Ah, suelta! ¡Ah!

¡Suelta!

-¿Qué ha pasado? -¡Ah!

-¿Has visto a lo que se dedica tu hijo?

¡A dibujar a mi señora, en cueros!

¿Qué, qué vas a hacer con este desgraciao?

-¡La madre que te parió!

¿Pero cómo se te ocurre hacer estas cosas? ¡Tira pa casa!

¡Cuando se entere tu padre, te va a poner el culo como un mapa!

Escucha, ¿esto lo ha dibujado mi Murillo?

¡Digo, qué arte que tiene...!

¡Qué artistazo...!

-¡Oh, oh, esto no me gusta nada!

¡Arriba!

Vamos, escoria. Todos en fila.

Desnudaos.

¡Vamos! ¡Rápido, que no tenemos todo el día!

Compruebe uno por uno si alguno lleva tatuaje.

-¿Quieres moverte, muchacho?

Que tú serás lo que quieras,...

...pero como el comisario vea que no te desnudas,...

...te va a mandar al potro de torturas ya.

Que esta gente no se anda con tonterías.

Anda, que es un momentito de nada.

Además, que así se orea el cuerpo. ¡Venga!

¡Tú! ¿Por qué no te desnudas?

-Es que... tiene la gripe.

Y si se quita la ropa, le va a entrar la tiritera...

...y luego ya no hay quien lo pare.

Además es una criatura muy sensible.

Una palabra más y te corto la lengua.

-Muy bien.

No te lo repetiré dos veces.

-Han visto al capitán Rodrigo entrando en una posada.

Está en la villa.

Vamos.

Llevadlos al bosque, ya sabes dónde.

-Tranquilo, muchacho que aquí no han encontrado lo que buscaban.

-¡Vamos!

-¿Adónde me llevan? -A dar un paseo.

-¿A dar un paseo adónde? -¡Al monte! ¡Vamos!

-¿A qué monte? -¡Vamos!

¡Vamos, tira palante! -¿Pero a qué monte...?

Buenas tardes, Catalina. -Buenas. ¿Ha visto esto?

Mi Murillo.

Bueno. Se parece más a Inés, ¿no?

-Estás sembrao. ¿No me digas que no es un artistazo?

¡Mira qué trazos! Esto me preguntas sin saberlo y...

Oye, pa pintor de la Corte, adónde tendría yo que apuntarlo.

¿De dónde has sacado este papel? -Lo tenía el Cipri.

Tiene un libro lleno de dibujos de mi hijo.

¿Dónde vas?

-¿Qué haces? ¡Que te vas a abrasar, animal!

-¡Animal tú! ¿Qué haces quemando los dibujos?

-Son inmorales y merecen ser quemados.

-¡Tú sí que mereces ser quemado, pedazo de burro!

-¡Gonzalo, Gonzalo! ¿Qué?

-Satur está metido en un buen lío.

¿Qué ha pasado? -Lo han detenido con más mendigos.

-¿Adónde nos llevan? Porque esto no tiene pinta de visita cultural.

-Nos llevan a galeras, seguro. -De esto puede caer uno.

Si nos llevan a galeras, ya te puedes apañar, muchacho.

Que eres un flojo.

O vete tú a saber, porque con el comisario le has echado un par.

¿Qué pasa? ¿Por qué no querías desnudarte?

¡Qué difícil es hablar contigo, hijo mío! ¡Ah!

-¡Vamos!

-A mí me huele todo esto...

¡Virgen Santa, quién me habrá mandado infiltrarme...!

Si ya me lo decía mi amo.

Golpe metálico.

(GRITANDO) -¿Quién va?

¿Dónde están los mendigos?

-Se los han llevado a todos.

(RÍE)

-¡Venga, vamos!

-Jefe, ¿dónde nos llevan?

Porque, comer habría que comer, que estamos desmayados.

-Tú, no te preocupes, que donde te llevamos sobra carne.

-¡Venga!

-¡No! ¡No, por favor, no quiero morir! ¡No, no!

-¡He dicho que no os paréis! ¡Vamos!

-¿Adónde nos llevan? ¿Adónde nos llevan?

¿Adónde nos llevan?

-No te voy a negar que sea yo el primero que disfruta.

Pero a ver si puedes ir menos escotada,...

...que me tienes a los chiquillos revolucionaos.

Está cerrado. ¿Otra vez tú? ¡Te he dicho...!

-Quietecito o te atravieso. -¿Qué pasa?

¡Guardias! -¡Cállate! ¡Dile que se calle...

...o te corto el cuello! ¡Cállate!

-¡Cállate, Inés! ¡Cállate, por Dios!

-¿Dónde está el libro? -¿Qué libro?

-¡No te hagas el listo conmigo! Tienes un libro. ¿Dónde está?

-Lo he quemado. -¿Qué?

-Sí. Véalo usted mismo. Sólo quedan las cenizas.

-¡No, Cipriano...! -¡Inés!

-No le haga daño. -¡Como te muevas la mato!

¡La mato! ¿Entiendes? (INÉS LLORA)

-¡Sube!

-¡Por favor! ¡Por favor, no...!

-¡Dios...!

¡Maldito sea!

No me habéis visto. ¡Estúpido!

-¡Inés, Inés!

¡Inés! (LLORA)

¿Estás bien? -¡Ay, Cipriano!

-¡Venga, he dicho que no te pares!

-¡No, no, no...!

-¿Pero adónde vas? -¡No!

¡Prefiero morir aquí que en ese agujero! ¡No!

-¡Ah, sí? ¿Sí? -¡No, no me mate!

Pero...

-¡Que no escape!

-¡¡¡Ah!!!

¿Qué te dije? Que no hicieras nada por tu cuenta.

-¿Y el muchacho?

¡Que perdemos al muchacho, amo!

¡No...!

¡¡¡No!!! ¡Satur!

Ya no podemos hacer nada por él. -¡No!

Madre mía...

Seguro que pensaba que no salíamos de allí.

Y todos esos mendigos muertos.

Lo siento por el muchacho...

...que conocí en la mazmorra no se puede ser sensible, amo.

Nosotros seguimos sin encontrar al capitán.

-Eso es cierto.

Bueno...

Por lo menos hemos liberado a todos.

Además, el chiquillo ha vuelto al redil.

Sí...

Tiene el mismo carácter que su madre:

fuerte, pero sensato.

Se abre la puerta.

Hijo, no sabía que... ¿Y ese disfraz?

-No es un disfraz...

Es un uniforme de tamborilero.

-¿Y de dónde lo ha sacado?

¿No se te habrá ocurrido robarlo? -No.

Es que...

Mañana voy a la guerra.

¿Qué...?

Será una broma. -No.

-Piense, piense, amo no se encienda.

Tú no vas a salir de aquí, ¿me oyes?

No te dejaré ir a ninguna guerra. -¡¿Adónde me lleva?!

¡No saldrás de tu cuarto hasta que no entres en razón!

-¡Dejadme salir de aquí! (ALONSO GOLPEA LA PUERTA)

¡¡¡Te odio!!! Tú no te muevas de aquí, Satur.

No quiero que salga bajo ningún concepto, ¿entiendes?

-Esa no es la solución, amo, no lo puede dejar encerrado por siempre.

Haz lo que te digo.

-Sí, señora, Gonzalo casi enloquece, lo tenía...

...que haber visto cuando se enteró de la muerte de su padre.

Pero luego se casó con la hermana de Margarita.

-Nada que ver, parece mentira que lleven la misma sangre.

Cristina era un ángel,...

...le va a costar a Gonzalo superar su muerte.

Tendría que encontrar una buena mujer...

...que le dijera que merece la pena seguir adelante.

Sí... eso pienso yo también.

-Señora... si no es mucha indiscreción,...

...¿qué hacemos aquí?

Estamos buscando a alguien.

Vamos. (LOS NIÑOS RÍEN)

-¡Oye!

-¡Tomates, a cinco, los tomates tengo!

Te quedaba muy bien, hijo...

-Pero... Tienes dos opciones, Nuño:

puedes inventarte una excusa para justificar...

...por qué no has ido a la escuela y tomarme por idiota.

-Pero... O puedes callarte...

...y asumes que has sido descubierto.

Eso sí, nada de lo que elijas...

...te librará de cumplir con tu obligación.

-Lo siento mucho, madre.

Mañana mismo irás a esa escuela, yo me encargaré de acompañarte.

Vamos.

Llaman a la puerta.

-Tómate esto, anda, te sentará bien.

-No quiero nada.

-Pues algo tendrás que comer.

Los tamborileros pasan muchas horas de pie,...

...si no se mueren antes.

-Yo no me voy a morir, no tengo miedo.

-Ya me imagino, ya.

Para ir a la guerra hay que ser un valiente... o un cobarde.

¿Tú qué eres?

Porque muchos se alistan porque creen en la lucha...

...y otros lo hacen para huir de lo que no les gusta.

-Mira, yo no soy ningún cobarde. -Pues yo no lo tengo tan claro.

¿De verdad crees que tu padre no ha pensado mil veces...

...qué hacia en esa taberna? Eres injusto con él, Alonso.

Sinceramente, yo te creía más listo.

-Es que nunca cuenta conmigo para nada.

Parece que no me quiere. -Que no te...

¿Que no te quiere? Pero si no sabe vivir sin ti.

Si todo lo que tiene en su mano es tuyo, menos las penas,...

...esas se las guarda para él para que tú no sufras.

Te voy a decir una cosa, al final harás lo que quieras...

...pero pides mucho para lo poco que das.

-Es que siempre he hecho todo lo que me ha pedido.

-Te ha dado todo lo que ha tenido, eso no lo dudes.

Eres un hombrecito ya, así que tienes que entender esto:

antes que recibir hay que dar, es ley de vida, Alonso.

Así que piensa muy mucho lo que vas a hacer, no hay marcha atrás.

Te lo digo por experiencia.

Anda, tómate eso.

Vamos...

Tamborilero.

Se me va, Cristina...

No sé cómo pararlo.

Haga lo que haga no me quito esta culpa de encima.

Te juro que no sé qué es lo que he hecho mal.

Ayúdame...

(SUSURRA) Ayúdame.

Ayúdanos.

-Padre...

Quiero quedarme contigo.

Yo no quiero ir a esa guerra.

Por favor, diles que eres mi padre.

Qué les dijiste. -Que tenía 16 años.

¿Y te creyeron? -Sí.

Tú porque ya lo sabes, pero si no, cuela perfectamente.

Este símbolo coincide con el cierre que encontré...

...en el libro de Cristina, con el tatuaje del capitán.

El conde de Queiroz tiene la clave.

Por fin voy a averiguar quién asesinó a mi mujer.

-Haremos hablar a ese conde, descuida, amo.

Y si no le importa...

Me gustaría quedarme con el uniforme de Alonso.

Es que mire... me sienta como un guante, me da un aire como...

Marcial.

Lo siento, Satur, pero no, tenemos que devolverlo al Ejército.

-Vaya... ahora que me he hecho a la idea de llevar uniforme...

Ahí está.

-¡Ah!

¿Dónde vamos con esas prisas?

Conde de Queiroz, ¿qué sabes sobre el asesinato...

...de la mujer del maestro?

-No sé de qué me estás hablando.

Disparo.

Satur, vamos... ¡Vamos, Satur!

¡Satur, tira!

Lucrecia...

Traigo malas noticias.

Han matado al conde de Queiroz.

¿Quién?

El capitán Rodrigo.

¿No dijiste que lo ibas a detener?

Mis hombres lo están buscando día y noche.

No me pidas que me tranquilice.

Si el capitán quiere acabar con los miembros de la hermandad...

¿Quién te dice que no voy a ser la siguiente?

Yo mismo...

Me encargaré de tu seguridad.

Sabes que no dejaría que te ocurriera nada.

-¡Oh! ¿Qué pensabas...

...que no te encontraría nunca?

-A sus pies, señora, y el resto del cuerpo, un placer...

Cuando éramos jóvenes, tu tía y yo...

Tuvimos algunas diferencias.

-Dicen que ha dado sus pócima a media ciudad.

-También ayudó a mucha gente.

El rey vendrá a la recepción de mañana por la noche.

-¿El rey de las Españas? -Soy mayor...

...como para haber visto morir a mi madre.

¿Has venido por Nuño o por mí? -La marquesita...

Que su madre es la marquesa. (TODOS RÍEN)

-¿Qué le pasa? No puede respirar, está muy mal.

-Tú no deberías estar aquí. -Esa mujer no te conviene.

-La Sta. Inquisición no se anda con bromas, la queman seguro.

Creo que el comisario investiga muerte de mi esposa,...

...pero todo sigue igual.

-¡Que queman la bruja! (LA TURBA GRITA)

-¡Majestad!

-Es que eres un insensible, por no decir un cacho bestia.

-Como no va a tener pájaros en la cabeza...

-Todos los plebeyos tenéis un precio.

-Su padre es un águila.

-Me voy a morir como mamá.

-Y lo de las plumas, se le caen o las deja.

-¡Sácanos de aquí! Y no me tortures a los prisioneros.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • T1 - Capítulo 2

Águila Roja - T1 - Capítulo 2

26 feb 2009

Alonso no entiende por qué no puede ver a su tía Margarita y culpa a Gonzalo de la muerte de su madre. Sus actos rebeldes le llevan a meterse en líos, alistándose en el ejército. Margarita, rechazada por Gonzalo, está viviendo en la calle. Sufre un  accidente y acaba encontrándose con la Marquesa, que le ofrece ayuda para que vuelva a Sevilla. Águila Roja y Sátur en su búsqueda del capitán Rodrigo dan con uno de los miembros de la Logia: el Conde de Queiroz. Mientras, el Comisario organiza redadas entre los mendigos. En una de ellas Margarita y Sátur son arrestados. Águila Roja decide actuar.

ver más sobre "Águila Roja - T1 - Capítulo 2 " ver menos sobre "Águila Roja - T1 - Capítulo 2 "

Los últimos 1.392 programas de Águila Roja

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Ro!

    GENIIAL!!!;)

    12 jun 2016