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No recomendado para menores de 12 años Aguila Roja. Cap.31 (21/10/10)
Transcripción completa

Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

Es un placer que me hayáis hecho llamar a vuestros aposentos.

-El placer es mío, marquesa.

Uno conspiradores pretenden atentar contra la vida de mi hijo varón.

Felipe, el Próspero.

He encontrado a un Montignac vivo, el hermano de mi madre, mi tío.

Tengo que verle.

-Te harás cargo del niño hasta que los encuentren.

El futuro de los Austrias está en tus manos, marquesa.

-Un plaga de langostas.

-¿Cómo es posible?

-Joder con su tío, ¿todo esto es para él solito?

Amo... mira, ahí, ahí

-Los campesinos dejan el campo y vienen a la villa.

¿Qué clase de hombres tengo que no pueden pararlos?

Gritos. -¡Ah!

-Lo que quiere es cruzarse con Martín.

¿Señor Montignac? -¿Eso qué es?

-Cada vez que me cruzo contigo me vuelvo loco.

-¿Y su familia? Menudo cuajo...

Marcharse para Francia y dejar a ese hombre solo.

¡Felipe!

Tenemos que hacer algo. -Ya me dirá el qué.

-¡Ladrones, me han robado! ¡Me lo han quitado todo!

Gritos. Matad a todo el que intente entrar.

(LA MUJER GRITA) -Me has robado ese barril. ¿Oís?

Catalina... -¿Esta criatura de dónde ha salido?

-¡Suelte la pistola!

¡Ah!

Tienes a alguien a tu servicio.

¿Y este niño? Le han abandonado al pobre.

Está claro que los conspiradores no se lo llevaron

¡Está claro! ¿Dónde está?

-Claro que estará bien. Va a estar fenomenal.

Pasaré a la historia como la mujer que acabó con los Austrias.

¡Catalina!

-Esta villa está plagada de miserables. ¡Limpiadla!

No nos hemos llevado al hijo de unos campesinos...

-¿Era hijo del rey?

-Son los campesinos, se los han llevado al acantilado.

(LA GENTE GRITA)

¡Felipe! No lo toques, no lo toques. (GRITA)

-Os presento a mi hijo Felipe.

¿Y el niño que murió? -El hijo de una doncella.

Yo también conocí a Laura Montignac, era mi madre.

-Disculpe, amo.

Fíjese la tontería, no encontraba la capucha de faena, ¿para qué?

Aparte de taparme las orejas del frío...

Camuflar, me camufla poco.

Ay, Dios, está casi llena.

¿Cree que el oscurecimiento traerá catástrofes?

Ya solo quedan dos días.

Los eclipses son fenómenos naturales, no hay nada que temer.

-¿Usted ha oído de alguno? No... Pues no esté tan seguro.

La Luna se pondrá delante del Sol y bajará la luz un rato. Ya está.

Y luego todo seguirá como si nada.

-Ya. ¿Y la plaga de langostas? Eso tampoco tiene nada que ver.

Si juntamos las langostas con el eclipse,...

...la gente dice que son señales de Dios, amo.

Ya, pero tú confías en mí, ¿no?

-Supongo que sí, pero...

Pues confía. Centrémonos. Vamos a ver a la Virgen de la Verdad.

Quiero saber por qué mi tío me dio esta estampa.

-Usted sabe que le sigo hasta el fin del mundo...

Asustaíto perdío, pero sigo.

Tome la ballesta por si acaso, sabe usted el dicho:

"Noche de Luna llena, noche de lobos plena".

Llévala tú. -¿Yo?

Gracias, amo, para mí... Para mí será un honor.

¿Está usted seguro?

Ya estamos... ¡Águila!

¡Chis! ¡Águila!

-Me las he frotado con cepillo y aceite de linaza, como siempre.

¡Repugnantes!

-Señora, soy jardinero, es tierra.

¡Quiero que os esforcéis al máximo, el servicio entero!

No todos los días nos visita el rey de Francia.

-Por supuesto, señora. No se preocupe,...

...estamos muy preparados para recibir a su majestad...

...don Luis XIV con pompa y boato.

¡Vamos, venga! Catalina.

Sé discreta, su majestad no viene en viaje oficial.

Es una visita personal y privada. -Sí, señora.

¿Pasando revista? ¿Algún acontecimiento especial?

Estoy esperando al rey de Francia.

¿Luis XIV va a venir aquí?

Está en la villa, visitando a su suegro el rey Felipe.

Y ha tenido la amabilidad de venir a verme.

-Creo que debería cambiarme de vestido.

Los franceses valoran el buen gusto y la alegría de vivir,...

...no creo que encuentres nada para la ocasión, pero ve a ver.

La virgen puede llevarme a mi madre, ocultará algo.

-¡Cuidado! Quizá lo único que quería decirle su tío...

...es que esta virgen era santa de la devoción de su madre.

Por si usted quería seguir sus pasos.

Como se nota que no le conoce.

Podría ser.

-Podría ser...

De momento, usted va a enredar.

Amo, no siempre las cosas llevan a otra cosa.

También hay callejones sin salida como en el que se puede meter.

A las fechas que estamos, con el eclipse, ¿qué quiere?

¿Que se ponga en su contra el altísimo y su santa?

Si ese Dios existe y tiene madre, comprenderá que busque a la mía.

-Por Dios, hágalo por mí. Hazlo por mí.

Hay que tener temor de Dios. Sátur, suelta. ¡Sátur!

¿Estás bien? -Sí.

Lo siento, amo, perdone. Anda, dame.

-No me haga ver este sacrilegio.

La virgen es virgen, porque es virgen.

No sé si me explico.

Dios mío...

Parece que puede abrirse.

Voces.

-Se acercan.

Rezos en latín.

-La virgen está llorando sangre.

¡La virgen está llorando sangre!

¡La virgen está llorando sangre!

(TODOS ASOMBRADOS) -¡Oh, Dios mío!

¿Todo el mundo sabía que venía Luis XIV menos yo?

Me veo obligada a compartir mi casa contigo,...

...pero de ahí a compartir mis invitados...

¿Qué relación tienes con él?

¿Eso también te lo tengo que decir porque vivas en mi casa?

No, claro que no.

Apostaría a que esa relación no es cortesía.

Hernán... eso nunca lo sabrás.

No se puede estar en misa y picando.

Y tú decidiste qué hacer cuando te casaste.

-Señora, ya está aquí.

-Su majestad el rey Luis XIV.

Bienvenido, majestad. Es un gran honor.

-Mi hermano el duque me ha hablado de usted.

¿Sí? ¿Cómo está el duque?

-Deseando que vuelva usted a Versalles.

Majestad, le presento al comisario de la villa.

Majestad. No te preocupes, Hernán, márchate.

Su majestad sabrá diculpar tu ausencia.

Espero que os gusten los vinos españoles.

-Amo, yo lo he visto con mis propios ojos.

Se lo juro por mi hijo, la virgen lloraba sangre.

Sátur, la madera no llora, ni sangre ni nada.

Tiene que haber una explicación.

-Amo, si no hubiéramos estado allí...

Podríamos pensar que la hubieran puesto, pero estábamos.

Menuda la que se ha montado con la virgen que llora sangre.

Está la gente como loca.

-Me han empujao y perdí la alpargata.

Mejor no andéis mucho por la calle, hasta que pase el eclipse.

La superstición da pánico. ¡A desayunar!

-Perdón, pero no creo que sea así. Más bien, un aviso del cielo.

-¿Qué nos quiere decir, Sátur? -Me temo que nada bueno.

Cuando la madre llora sangre es que...

Es que el altísimo no está contento con nosotros.

No vayas por ahí, Sátur. A lo mejor tiene razón.

En la Biblia hay historias de esas.

-Esto es así de toda la vida, cuando Dios está contento...

...hace milagros como el de los panes y los peces...

...y cuando está enfadado manda castigos.

-Entonces, ¿Dios nos castigará? No, Alonso, no.

-Claro que sí, la semana pasada fue lo de las langostas,...

...ayer lo de la virgen, mañana el eclipse.

No creo que pase por casualidad.

-Es verdad, padre, son muchas casualidades.

Bueno, basta ya, no quiero que le inculque eso.

Tú confía siempre en tu inteligencia y sentidos...

...y no en las supersticiones, solo lo hacen los ignorantes.

Vamos a ver...

No os va a pasar nada malo, confiad en mí.

(FUERA) ¡El mundo se acaba!

¡El mundo se acaba!

Murmullos. -La virgen ha llorado sangre.

¡El mundo se acaba!

Mañana, cuando el día se haga noche...

¡Todos moriremos!

¡Los poderosos se han corrompido!

¡Ellos son la causa del castigo!

-¿Estás oyendo lo que dice?

No le hagáis caso, lo que dice no tiene sentido.

-Entonces, ¿por qué lo dice? -Gonzalo, ¿qué pasa?

Nada, la gente se vuelve loca con la historia del fin del mundo.

-¡Todos moriremos!

¡Los poderosos se han corrompido!

¡Ellos son la causa del castigo!

(TODOS GRITAN)

-¡La virgen ha llorado sangre!

¡Todos moriremos!

Mañana, cuando el día se haga noche.

No tengas miedo, no pasará nada.

Venga, a desayunar.

-Venga, vamos. Vamos para casa, hijo.

-Ese párroco es un vil manipulador.

Si la gente cree que morirá no se podrán controlar.

Y una villa repleta de altercados durante la visita del rey...

Podría dificultar el destino en el Vaticano.

He dado la orden de detener al párroco.

-Haced que ese hombre confiese que ha mentido, comisario.

-¡Comisario!

Ahí está.

Encerradlo hasta que decidamos cuándo llegará su hora.

-Ya lo ha dispuesto el altísimo, mañana moriremos todos.

-La Iglesia aún no se ha pronunciado, hijo mío.

El Santo Tribunal del Vaticano no ha dado veracidad a la sangre.

Y tú no deberías desobedecer a tus superiores.

-No tengo más superior que Dios, cardenal.

Usted es uno más de los poderosos que han provocado el castigo.

¡Todos pagamos por ello!

¡Encerradlo!

-Sed moderado con el castigo, comisario,...

...lo único que necesitamos es ofrecer un mártir al pueblo.

No se preocupe, sé hacer perfectamente mi trabajo.

-¡Vamos!

Gritos.

-Apártese, comisario.

No tenemos nada que perder.

Gritos de pelea.

Disparo.

-¡Sacadnos de aquí! -¡Vamos, vamos!

¡Silencio!

-¡Silencio! -¡Sacadnos de aquí!

-Ay... la moda francesa siempre tan atrevida.

Qué gran nación Francia.

Dadle las gracias a su hermano por los obsequios.

-Te gusta Francia, eres una mujer refinada.

No puedo decir lo mismo de mi esposa María Teresa.

¿Cómo está vuestra esposa?

-Ahora que está embarazada siente nostalgia de España...

...y de su familia, especialmente de su padre el rey Felipe.

¿Un "macaron"?

Deliciosos, no como esos horribles huesos de santos de por aquí.

Lo reconozco, soy una francesa de toda la vida,...

...por eso estoy contenta de estrechar lazos...

...con vuestra nación.

-Yo también, Lucrecia. No creas que hago esto siempre.

Estoy segura, majestad, y eso me honra.

Por eso querría agradeceros este favor que habéis tenido...

...hacía mí eligiéndome.

Corregidme si me equivoco, pero... Francia y las Españas...

...son aliadas frente al enemigo común Inglaterra, ¿no?

-Así es.

¿Qué me diría su majestad? Si le contara...

...que el Primer Ministro inglés Lord Clarendon...

...y el marqués de Carpio, valido de nuestro rey,...

...tratan asuntos a sus espaldas.

Tengo buenos amigos en la corte.

-¿Por qué haces esto?

¿Qué esperas a cambio?

Esta monarquía está acabada...

Espero y deseo que en las Españas reinen los Borbones.

Y haré cuánto esté en mi mano porque ocurra.

-Eres encantadora.

¿En francés?

-Charmante. Charmante... me encanta.

-No ha venido ningún niño, padre.

¡Eso! Eso, que todo el mundo cree que eso va a pasar.

Pues cuando vean que mañana no se acaba el mundo...

..durante el eclipse ya vendrán.

Venga, adentro.

Venga... y no os preocupéis.

-Yo tengo miedo, padre.

-Yo también.

Vamos a ver.

Cada vez que hay un eclipse o acontecimiento especial...

...se anuncian desgracias. Siempre.

Hace tiempo la gente se volvía loca porque pensaba...

...que se iba a acabar el mundo al llegar el año 1000.

¿En qué año estamos? ¿Se ha acabado?

Venga.

-¿Qué hacen aquí? No es día para dar lecciones.

Hoy es un día normal, un día más.

-Un día más. El penúltimo día de su vida y para usted es...

¿Ha visto cómo anda la gente?

¿Estás seguro de que el mundo no se acaba mañana?

Alonso, estoy completamente seguro.

-¿Qué piensas, Sátur? -¿Qué voy a pensar?

De la misma manera que esto empezó un día, ley de Dios que...

Otro día acabará.

Perdóneme, pero en una cosa así no puedo mentirle.

¡Alonso! ¡Murillo!

Sátur, no tienes derecho a entrar y hablar de ese modo.

¿Nos ves que están asustados?

-¡Yo también estoy asustado!

¿No ve que mañana lo mismo estamos todos muertos?

Y eso asusta, asusta a todos menos a usted.

Se cree que es Dios y lo sabe todo, pero no.

Si lo supiera no andaría buscando sus orígenes como un desgraciado...

...ni habrían matado a su esposa a dos metros de casa.

¿Has acabado? -Sí, he acabado.

Ahora, si me permite voy a...

Intentar aprovechar las horas que me quedan.

Le aconsejo que haga lo mismo

Llaman a la puerta. Lucrecia, abre, soy yo.

Utiliza esta puerta.

¿Qué es tan urgente como para molestarme en mis aposentos?

Se ha corrido el rumor de que el mundo se acaba.

Ha cundido el pánico y hay saqueo y vandalismo por todas partes.

El rey de Francia no debe arriesgarse hasta que esté bien.

Bien...se lo haré saber. Descuida.

¿Algo más? Vos tampoco salgáis, Lucrecia.

Ni siquiera el servicio, es peligroso.

No tienes de qué preocuparte, no tengo intención de salir.

¿Cómo te atreves a husmear en mis asuntos?

Tengo la misma mala costumbre que tú.

¿O es que ahora firmas como Lord Clarendon?

No te preocupes, nunca iría contra ti.

Más te vale, Hernán.

Para ti toda la vida es negocio, ¿verdad?

No hay lugar para el placer ni para el amor.

Sí, supongo que soy una mujer de lo más aburrido.

Y ahora, si no te importa, estaba ocupada.

Lucrecia. Hernán.

-Si queréis hablo con la marquesa, un día así no es para trabajar.

-A lo mejor no tenemos que ir a trabajar nunca.

Mujer, no digas eso. Gonzalo dice que no pasará nada.

-Claro que no va a pasar nada.

Juan, ¿y si pasara?

¿Y si realmente fuera el final de todo esto?

¿Y si fuera nuestro último día juntos?

-Yo no volvería a ver a mi marido...

A lo mejor en América no se acaba el mundo, como es nuevo...

-No digas esas cosas, mujer.

Por si acaso, me gustaría que supieras que...

Que eres el hombre más bueno que he conocido nunca.

Y que me hubiera gustado pasar el resto de mi vida contigo.

-A mí también.

-Venga, dejadlo, con los lagrimones ya ni veo.

La pena es que vayáis al cielo por separado,...

...con la de gente que habrá, no os vais a encontrar.

-¡Eh, eh!

¡Cásate conmigo! Mañana mismo.

¿Mañana? -Mañana, cásate.

¿Pero no decías que no iba a pasar nada?

-Pase lo que pase, me quiero casar contigo mañana.

-Mujer, dile que tú también.

¡Sí, yo también!

-Bueno, dejadme, yo me bajo aquí.

Una boda no se preparada de un día para otro.

Id a buscar un cura y preparadlo todo.

Le digo a la marquesa que has ido a comprar hilo.

Catalina que...

-No os preocupéis, tengo el palacio a dos pasos.

Venga, girad. Adiós, pareja. -Vamos.

Adiós.

-¡Soco...!

(CATALINA GRITA) -¡Cállate!

-¡No, por favor, no, no...!

¡Ah, déjame, ah!

(LEE DESPACIO) Público.

¡No, no, no!

Ya no me da tiempo a hacer nada.

¡¿Quieres parar ya?!

¡Mañana se acaba el mundo, todo se convertirá en cenizas!

-Más suciedad...

-¿Sabes lo que hubiera dado por poder ir a Egipto...

...y conocer las pirámides. Ya ni eso.

Ya ni siquiera ir a la Alhambra.

-¿Quién iba a esperar que esto acabara así?

Tan de repente.

-Lo peor es la sensación de...

De haber desperdiciado mi vida.

-No digas eso. -Tenía mujer e hijos...

...y no he sabido ocuparme de ellos.

He hecho cosas que no quería y las que quería las he dejado.

¿Tú qué? Que has sido posadero, has estado con Inés y nada más.

Qué poquitos horizontes, qué tristeza de existencia, Cipri.

-Sátur...

Me gustaría pedirte una cosa. -Si está en mi mano.

-Mañana, cuando llegue el final...

¿Podrías estar conmigo? -¿Cómo?

-No tengo a nadie y...

No me gustaría pasar sin compañía un momento así.

Ya es triste la Navidad...

Imagínate morirte solo.

-Claro, hombre, claro.

-Me alegro de no estar en deuda con nadie.

-Sí, le debo la vida a mi amo.

-Lo que me preocupa es...

Mira, Cipri...

Si estoy contento con lo que he hecho es con que...

Que he sido sincero con mis sentimientos.

Cuando he querido a alguien se lo he dicho...

...y cuando lo he odiado también.

-Eso es importante.

Si no verás el peso que te llevas.

-No puede con el peso que lleva.

-¿Hablamos de lo mismo, no? -Sí.

-De... Su cuñada. -De su cuñada.

¿A que te digo una cosa?

Mi amo no se va de este mundo sin confesar lo que tiene...

...que confesar.

Por mi santa madre que este cuento acaba bien.

-¡Ah, ah!

Admita que mintió.

Diga que fue usted quien colocó las lágrimas a la virgen.

Eminencia, todavía no ha hablado.

-Hijo mío, ¿tienes vocación de santo?

Quien permite el sufrimiento de sus fieles no es digno...

...de ser elevado a los altares.

Acércate, muchacho.

-Es solo un niño.

No se preocupe, lo trataré con especial cuidado.

¿Sabes para qué usamos esto?

-No, no le hagan daño.

Diré lo que quieran, admitiré que todo es mentira.

-Fuera de aquí, Muchacho.

-Sácalo a la plaza, comisario.

Allí hará una confesión pública.

(LEE) -"Y del humo sacaron langostas de la tierra.

Se oscureció el sol...

...y el aire"...

(ALONSO SUSPIRA)

Es verdad, padre.

Lo dice la Biblia.

Se va a acabar el mundo.

Vamos a ver, hijo.

La Biblia no hay que tomárselo al pie de la letra.

-¿No?

¿Entonces cómo me la tengo que tomar?

Pues como lo que es.

Un relato. -¿Un relato la Biblia?

Sí.

Alonso, la Biblia nos enseña muchas cosas.

Pero fue escrita por otros hombres.

Por hombres que vivían y veían el mundo de otra manera.

-No, padre.

La Biblia no es de otro tiempo.

La Biblia es la palabra de Dios.

¿O es que no crees en Dios?

¿No crees? No, no he dicho eso.

-Padre, si Dios no existiera todo sería un lío.

Daría igual ser bueno que ser malo.

Y tampoco habría cielo y ni volveríamos a ver a madre.

Hijo. -Alonso, han cogido al párroco.

Han cogido al párroco.

Tranquilo, ¿qué ha pasado? -Lo llevan a la plaza.

Dicen que ha mentido.

Llegas tarde.

-Disculpe el retraso, señora. Sabes que no lo consiento.

¿Algún buen motivo?

-No, señora.

¿Qué tienes aquí, Catalina?

Estás sucia.

¿Cómo te atreves a llegar así a mi palacio?

Pareces una pordiosera.

-Lo siento, señora. Lo siento, señora.

Que no se vuelva a repetir.

No quiero que mi hijo enferme por la suciedad...

...que traéis a palacio.

-Dispense, señora, ahora mismo voy a lavarme.

Haz el favor de sonreír, está de visita el rey de Francia.

Ay, Catalina, menuda cara que traes hoy.

Vamos, sonríe.

Acompáñame, hay mucho que hacer.

Murmullo.

-Acabe con esto cuanto antes.

La iglesia no reconoce las lágrimas de la virgen.

Ni apoya a la idea del apocalipsis.

El párroco de la ermita de la Virgen de la Verdad...

...es el que ha falseado las lágrimas de la virgen.

Y está aquí para reconocerlo.

Traedlo.

-Entonces si el párroco no mintió no se acabará el mundo.

Escuchadme, la gente está muy nerviosa.

No os separéis de mí.

-Es verdad, os he mentido.

Más alto.

-¡Os he mentido!

Ya lo habéis oído.

Él fue quién os engañó.

Pero no tenéis nada que temer.

Así que volved a vuestras casa y seguid con vuestras vidas.

Llevadle.

-Padre, lo siento por no haberte creído.

De verdad. Vamos.

-Lloró sangre, sí, lloró sangre. Yo no hice nada.

La virgen lloró sangre, pueden hacerme lo que quieran.

Yo solo respondo ante Dios. El mundo se acaba.

(LA GENTE GRITA)

(DISPARA)

(LA GENTE GRITA)

(LA GENTE GRITA)

Quietos, quietos. (DISPARO)

-Atrás.

-Padre.

Marchaos. -A por él.

Por Dios.

-La calle se está poniendo imposible.

Quédate aquí, buscaré un sacerdote.

No sé si encontraré uno que nos case mañana.

No, Juan, no vayas.

Que es peligroso, quédate aquí conmigo.

-¿Nos casaremos mañana, no? Claro que sí.

-No me importaría que el mundo se acabara.

¿Qué te pasa?

Nada.

-No es el fin del mundo.

Ahora empieza un mundo nuestro.

Tuyo y mío.

Te amo.

Anda, ve a por el sacerdote.

-No te muevas de aquí, por favor, eh.

En cuanto vuelva te acompaño a palacio.

-Ten cuidado.

(GRITOS EN LA CALLE)

-Querida Margarita.

Como un huevo a una castaña.

La letra se parece a la del amo como un huevo a una castaña.

¿Qué le diría el amor a la señora si tuviera...

...lo que hay que tener?

Pues que la quiere con toda su alma.

Solo es lo que pasa.

La madre que me parió, la que he liado.

¿Dónde encuentro yo ahora otro papel?

(SÁTUR SUSPIRA)

Este ya está escrito.

¿Qué pone aquí?

(LEE) "Le escribo esta carta...

...porque apenas me atrevo...

...a mirarte y a...

...acercarme a ti.

Te voy a amar...

...el resto de mi vida...

...si tú quieres.

Te quiero, Cristina.

Gonzalo.

No puedo hacerlo.

No puedo.

Se abre la puerta.

Estás aquí.

El párroco de la ermita al final se ha suicidado.

Delante de todos.

-Válgame el cielo.

Amo, perdóneme por lo que le he dicho antes,...

...me he pasado 100 pueblos.

Pero es que esto del fin del mundo...

...me tiene trastornado perdido.

No te preocupes. -Sí me preocupo.

Porque lo último que querría es que nos fuésemos...

...de este mundo a las malas usted y yo.

Dígame que me perdona.

Y que entiende que todo lo que hago es por su bien.

Y cuando sea, se acabe o no se acabe el mundo.

Dígamelo.

Sátur, en una cosa tienes razón.

Yo no lo sé todo, soy como uno más.

Pero hay una cosa que sí que sé.

Y es que tú me aprecias. (SÁTUR SONRÍE)

-¡Socorro, por favor!

-¡Ah!

¡Ah!

Perdona nuestros pecados, Señor.

-¡Ah, no!

¡Ah!

¡Ah!

(LA MUJER SOLLOZA)

-¿Por qué ha hecho eso, Sátur?

(LA MUJER SOLLOZA) -No.

Y mira lo que nos hace enloquecer, Alonsillo.

Se nos descompone el cuerpo.

(LA MUJER LLORA DESCONSOLADA)

Hijo.

-No quiero morir, padre.

Tranquilo, hijo.

-Es que solo tengo 10 años.

Y hay muchas cosas que no he hecho y no podré hacer.

No me podré casar, no voy a tener hijos...

...ni trabajaré.

Y es que yo me siento mal.

Sé que madre nos está ahí esperando,...

...pero es que no me quiero morir.

No, Alonso, tu madre no quiere que te mueras.

Quiere que vivas y que seas muy feliz.

Confía en mí.

Todo está bien, estamos a salvo.

-¿Y si te equivocas?

Si el mundo se quemara...

¿No quedaría nada?

No lo sé, hijo.

Quedarían los mares y también lo que estaría...

...bajo tierra, supongo.

Pero eso no va a pasar.

-No.

Tú no sabes lo que Dios ha decidido hacer.

Ven aquí.

Perdone por el retraso, señora marquesa.

-Ha sido mi culpa, Lucrecia.

No tenéis que darme explicaciones, puedes tomarte el día libre.

¿Pero está segura que no necesita mi ayuda?

No, márchate.

Muchas gracias.

¿Está cocinando usted?

La cocinera lo dejó puesto, solo tengo que apagarlo.

Supongo que sabré hacerlo.

Con Dios.

-Lucrecia.

He hecho lo que me ha pedido.

Suelte a mi hijo.

Ya está.

-¡Estaba escondido en el desván! ¿Qué hago?

-No sirve para nada, mátalo como a los otros.

(GRITA) (GRITA) -¡Ah!

(GRITA) ¡No, no! -Deja al marquesito...

Lo va a fastidiar todo.

¡Cógelo, vámonos!

Llévatelo para arriba. ¡Ay, Dios!

-Tiene que estar bien profundo para que no se queme cuando todo arda.

-Venga, vamos a ver si cabe ya.

-¿Quién va a leer esta carta si vamos a morir todos abrasados?

-A lo mejor sobrevive alguien.

Un hombre y una mujer...

Y tienen hijos como Adán y Eva.

Y dentro de mucho tiempo pues va a haber un montón de gente...

Ladridos. ...en la tierra.

-¿Para qué vana querer el libro de lecciones de tu padre?

-Pues porque a lo mejor se vuelven salvajes...

...y no acuerdan ni de leer ni escribir.

Así pueden volver a aprender.

-¿Y el reloj? -Par que sepan que está...

...inventado y no pierdan el tiempo.

Pero... Todo esto se lo cuento...

...en la carta a los hombres del futuro.

-A mí también me gustaría meter algo.

La navaja de barbero de mi padre.

-Venga, ve por ella.

-¿Qué haces con esa caja, Alonsillo?

-La entierro para las personas del futuro.

Para que no se queme cuando todo arda.

-Si es que hay personas del futuro.

Alonsillo, yo antes no... No quería asustarte.

-No pasa nada.

Si no es culpa tuya.

-No. -Todavía queda sitio,...

...¿quieres meter algo?

-Pues querría meterme yo, Alonsillo...

A ti y a las personas que quiero pero...

(SÁTUR SUSPIRA)

Estoy pensando...

-¿Qué?

-Estoy pensando que igual...

Todavía podemos salvarnos.

-¡Atad a estos!

-¡Lucrecia...!

¿Qué quiere?

Si me sueltan, les daré lo que pidan...

Joyas, dinero... -¿Y si no te soltamos?

El comisario de la villa vive en esta casa,...

...estará a punto de llegar. Más os vale que cojáis...

...lo que querías y marchaos. Si no acabaréis muertos.

-¡Todos estamos muerto! El mundo se acaba, marquesa.

Ya no tenemos porqué seguir aguantando tus amenazas, ¡zorra!

(GRITA) ¡Ah!

-Así que... Vamos a divertirnos un poco.

¡Tú!

Luego tendré algo para ti.

Pero ahora, ¿qué tenemos aquí?

¡Arriba! (GIME) -¡No!

-¿Sabes que siempre he tenido debilidad por las jóvenes nobles?

-¿Dónde están los demás? -Muertos.

-¿Todos? ¿Todos están muertos? -Sí.

Como vas a estarlo tú mañana. (GRITA) -¡Ah!

(LLORA)

El rey de Francia... ¡Dios mío, habrán matado...!

-El comisario llegará pronto, madre, ya no puede tardar.

Ven, hijo.

¿De quién se trata? -Del duque de Valdeiglesias, señor.

Esos locos. Creen que el mundo se acaba por culpa

...de los poderosos, habrá más ataques como este, tenemos...

...que estar preparados. -Muy bien.

¡Doblad la guardia en los caminos y en las calles! Voy a pedir...

...ayuda a la Guardia Real. -Sí, señor.

Disparo. (EL CABALLO RELINCHA)

-Ocho, nueve, diez, once, doce, trece.

¡Aquí debería estar!

¡Trece pasos desde la Roca de la Esperanza hacia el Escorial!

-Es mentira, Sátur. Ya lo hemos hecho muchas veces...

...y ese refugio no existe.

-¡Qué sí que existe! Ya te lo he dicho antes.

Mi buen amigo Jacinto, al que conocí una noche...

...de tormenta en Cabo de Palos. No paraba de contar la leyenda...

...del refugio secreto de Felipe II, contaba...

...que lo construyó aquí. A menos de un legua de Escorial...

...de Juan de Herrera,...

...su arquitecto más famoso. Para protegerlo de posibles...

...ataques enemigos. -Ya, si me lo has ducho como 20...

...veces, no hace falta que lo repitas.

-Alonso, lo vamos a encontrar, aunque tenga que pasarme toda...

...la noche contando trece pasos a diestra y siniestra.

Ya me pueden salir las ampollas del tamaño de Teruel en los pies...

...que lo vamos a encontrar. -No... No lo encontraremos.

Y aunque lo hiciésemos... ¿Cómo convenceremos a padre...

...para que venga? Él no cree nada.

-Yo me encargo de traerlo, Alonsillo, aunque tenga...

...que arrastrarlo por los pelos. Nueve, diez, once, doce, trece.

Cruje algo.

A ver si hay más suerte.

-¡Está aquí, Sátur! ¡Está aquí!

¡Tenías razón!

¿Qué haces aquí a estas horas? La marquesa me ha dado...

...el día libre. ¿Lucrecia te ha dado el día libre?

Sí. No se encuentra bien.

Tienes... ¿Qué?

Lleno de jabón.

Gracias.

Gonzalo... Mañana...

No, Margarita, no me digas tú también que mañana se acaba...

...el mundo. No.

Mañana me caso con Juan.

Margarita, ¿qué pasa? ¿Nos estamos volviendo locos?

Gonzalo... No, es que no se acaba el mundo.

No tienes porqué cambiar de planes. No hace falta que te cases mañana.

-¿Por qué te molesta, Gonzalo?

A mí no me molesta, ¿por qué tendría que molestarme?

-Eso digo yo. Porque esto tiene que ver...

...con ella y conmigo.

Pero no contigo. Juan, por favor.

Margarita, por mí podéis casaros cuando queráis...

Sólo digo que tengáis en cuenta a Alonso, está bastante asustado...

...con lo del fin del mundo para pensar que os casáis por eso.

No te preocupes, Gonzalo, mañana se lo explico.

-Esto es perfecto, Sátur. -¡Cómo para entrar a vivir!

-Pues no...

Pero si traemos mantas, comida y agua nos sirve.

¿Qué pasa? -Que no sé si es muy seguro.

-¿Cómo no que no? Si lo construyó el arquitecto de Felipe II.

-¡Igual se equivocó en los cálculos!

Pinta de aireado no tiene. A ver si por huir de la quema...

...vamos a morir de asfixia.

-Pero, ¿cuánto vamos a estar sin salir?

-Yo que sé. Nunca he vivido un fin del mundo.

No sé cuanto tiempo tardará la tierra en enfriarse.

-Ya, pero es nuestra única oportunidad, Sátur.

Además aquí caben tía Margarita, padre, tú, yo, Murillo, Cipri,...

...Catalina. -Para, para, para.

Alonso, cuanta más gente haya aquí, más comidas y víveres...

...habrá que traer. -Ya. Los traemos.

-¿De dónde los sacamos?

En la villa no hay que llevarse a la boca.

-¿Qué quieres decir?

¡Que aquí no hay sitio para todos!

Es que yo no puedo decidir quien vive y quien muere, Sátur.

-¡Ni yo, Alonsillo! Yo tampoco puedo.

(SUSURRA) ¡Qué difícil es esto, coño!

Tú, tu padre y Margarita sois tres. Que entre Murillo...

...que es un niño, yo me quedo fuera.

-No, eres de la familia. Murillo y yo no contamos...

...por dos, si no por uno. Comeremos poco, de verdad.

(SÁTUR) -Ya veremos...

-Toca algo.

Va siendo hora de que las mujeres los alegren un poco.

¡No, no!

(JADEA)

¿Qué quieres?

-Que bailes para nosotros.

Y el crío también. Yo os divertiré...

(JADEA) ¡Deja a mi hijo, es sólo un niño!

-Mi hijo ni siquiera tenía un año cuando se nos murió de hambre.

Y tú podrías haberlo evitado. Pero se vive mejor...

...explotando a los pobres, ¿verdad?

¡Hija de perra!

¿Quién eres? -¿No lo sabes?

No...

Somos... Tú escoria.

Tus campesinos.

-Te juro por mi hijo que me la vas a pagar todas juntas.

¡Toca!

¡Y vosotros, nobles de mierda!

Suena una flauta. ¡Bailad para nosotros!

Suena la flauta. (GRITA ¡Qué bailéis he dicho!

-¡Yo no pienso moverme!

(LLORA)

(LE SUSURRA AL OÍDO)

Suena la flauta.

(LEE) Te escribo esta carta...

...porque apenas me atrevo a mirarte ni acercarme a ti.

Cómo decirte entonces lo que siento.

Siempre fuiste especial para mí.

Desde que éramos niños.

Tú me comprendías y yo te comprendía incluso...

...sin palabras.

La vida es extraña y sigue su propio curso.

Y a veces no es el que nosotros hubiéramos planeado.

Llaman a la puerta.

-Amo, que... que quería decirle algo.

Dime.

-No, como se ha liado la que se ha liado...

...y la Villa está sin comida pues me han comentado...

...que en la zona de Pinarejo, cerca del Escorial...

...aún quedan liebres.

He pensado que podíamos ir mañana a eso de las diez...

...es que la mejor hora, ¿te parece?

¿Me ha escuchado que esto es importante?

Sí, sí, Sátur, te he escuchado, iremos.

Iremos. -¿Y esa cara?

¿Qué cara?

-No se vaya por la tangente que lo conozco...

...como si lo hubiera parido.

Vamos a ver, ¿qué le pasa?

Nada, que he tenido un enfrentamiento con Juan.

-¿Por? Por un mal entendido, Sátur.

-¿Qué mal entendido?

Sí, da igual, olvídalo. -Por Dios, que soy su escudero,...

...su hombre de confianza.

Ahórrese un poquito aunque sea en estos días.

Perdone que le mencione lo que no tengo que mencionarle.

Que le he dicho a Juan que no se casase mañana,...

...por el fin del mundo.

Se ha pensado que no quería que se casasen.

-¿Juan y Margarita se van a casar mañana?

Sí.

-La madre que me parió.

¿A ti qué te pasa ahora? -¿Eh?

¿Qué te pasa?

-No, que...

Es que he hecho una cosa que no está bien.

Pero yo lo he hecho con la mejor intención, se lo prometo.

Creí que serviría de algo, pero no va a servir de nada.

Y se montará una tan gorda, amo, que...

No entiendo nada, Sátur. -Mejor que no lo entienda...

...porque si lo entiende me mata.

Vamos a ver, Sátur, me estás asustando, ¿qué has hecho?

-No, que...

Eh...

Vamos que...

Que he intentado aclarar sus asuntos con doña Margarita...

...y le he hecho saber que usted pues... ¿no?

Que la quiere. ¿Cómo?

¿Que tú le has dicho...? -No, no.

Yo no lo he dicho nada.

Es que me encontré por casualidad...

...una carta se declaraba...

Le declaraba su amor a su difunta esposa.

Coño, con lo que le cuesta abrirse y qué carta tan bonita.

Entonces yo pensé en cambiarle el nombre porque así pensé...

No, Sátur.

No me digas ni una palabra más.

Lo que has hecho es imperdonable.

(LEE) Sé que te he hecho esperar...

...mucho tiempo, pero ha sido por cobardía.

Porque no he podía superar el pasado.

Pero todo eso se acabó ya.

Quiero pasar contigo el resto de mi vida.

Si tu quieres.

Te quiero, Margarita.

Llaman a la puerta.

¿Sí?

Dime, Sátur.

-Me temo que ya la ha leído, ¿no?

¿Qué?

-Que es cosa mía.

Que haga como que no ha pasado.

¿Te refieres a esta carta?

-Mi amo no la escribió para usted.

Yo...

Yo cambié el nombre de la persona que...

...la había escrito.

¿Era para mi hermana?

-Sí.

¿Cómo has podido jugar así con mis sentimientos, Sátur?

Déjame sola.

-Señora, lo siento mucho. ¡Que me dejes sola, Sátur, vete!

(SOLLOZA)

-Tú, ¿Cuál es la llave de la bodega?

Rodrigo, ven conmigo.

Vamos a por algo más de beber.

Esta noche parece que va a ser larga.

Venga.

-Madre, el comisario ya debería estar aquí.

¿Por qué no viene? Vendrá Nuño.

-No, no va a venir.

Estaría aquí ya. Chis.

-Con la de revueltas que hay en la villa.

-Nos van a matar, nos van a matar.

Manda a callar, Catalina.

-Nos van a matar. Haz algo, parece que estás muerta.

-Ya está, Marta, ya está. Tranquilízate.

No podemos venirnos abajo.

No podemos darnos por vencidas.

Ruido. -El comisario.

Descorche de una botella.

-Abre la boca, ramera.

-Ah.

-Puta.

-No van a matar, madre.

No.

(SOLLOZA)

Perdona, pero me gustaría estar sola.

Parece que necesitas desahogarte.

¿A ti te gusta que te miren cuando lloras?

Perdona.

¿Tienes miedo de que se acabe el mundo?

¿Miedo? Es lo que mas desee en este momento.

No digas eso.

Tú no lo entiendes.

No sé por qué, pero...

Pero no consigo olvidar a alguien.

Debería de haberle olvidado hace mucho tiempo, pero no puedo.

No puedo.

Te entiendo.

No creo, pero gracias.

Cierra los ojos.

Hazme caso.

Cierra los ojos y escúchame.

Todo está bien, Margarita. (SUSPIRA)

Todo pasará.

El dolor de ahora pronto quedará atrás.

Y lo olvidarás.

Olvidarás a esa persona.

Y serás feliz.

Cacareo.

Golpes.

Ah.

¡Eh!

¿Qué vais a hacerme?

¿Eh?

Soltadme

¡Soltadme!

No te detengas por nada del mundo, venga.

Corre.

Alonso, me gustaría hablar contigo si tienes un momento.

-Buenos días.

-Yo tengo que ir a un sitio, pero...

¿Por qué no me acompañas y hablamos por el camino?

¿Está lejos? No sé si tengo tiempo.

-¿Quién tiene tiempo el día del fin del mundo?

Pero si su sobrino le pide que le acompañe, será importante.

-Sí, es importante, muy importante.

Bueno, pues cuando antes vayamos, antes volvemos.

Voy a por un chal, hace fresco.

-No te olvides del agua. -No.

-Ni de Murillo. -No.

-¿Qué le dirás a mi padre? -Se lo he dicho.

Que nos tenemos que ir a cazar liebres,...

...lo que pasa es que... -¿Qué?

-Creo que está enfadado conmigo. A ver si tenemos la fiesta en paz.

-Menuda fiesta vamos a tener.

¿Tienes miedo, Sátur? -¿Yo?

No, no...

Tú tranquilo, saldrá todo bien.

Vamos, Alonso. -Espera, que cojo el zurrón.

Buenos días.

Toma, Gonzalo.

-Buenos días, padre. ¿Vamos, tía?

-Amo, insúlteme, azóteme si quiere, pero no me castigue...

...con ese silencio tuyo.

Le he dicho a la señora que la culpa era mía.

No puedo hacer nada más, lo siento.

¿Sigue en pie lo de ir a cazar?

Que yo sea imbécil no está reñío con el comer.

He dicho que sí.

-Pues espéreme aquí, tengo que hacer una cosa...

...y vuelvo enseguida, espéreme.

-Martín...

Martín... despierta.

Te quiero.

Te quiero mucho.

(GIME ASUSTADA)

-¿Está Margarita? No, no está.

-Venía a... volveré más tarde.

Gonzalo, ¿sabes que han cogido al comisario en el prado?

Dicen que van a sacrificarlo.

Perdona, pero tengo mucha prisa.

-¡Sátur, Sátur, espera!

¿Dónde vas con tanta agua?

Total, para el tiempo que queda...

-Cipri, mi amo que no cree en estas cosas.

Quiere que siga con la rutina de siempre.

-¿Estás bien? -Sí... sí, sí.

-Tienes mala cara. ¿Estás llorando?

-No, esto es...

La pestaña que se junta con la ceja y no sé cuál es cuál.

Ya está.

Adiós, Cipriano.

-Recuerda que me has prometido que vas a estar conmigo.

Ya sabes... cuando... El cielo se oscurezca.

-Sí. -Eres... eres un buen amigo.

-Amigo del copón, soy. -Para mí...

Uno de los mejores que he tenido en esta vida.

Con cuidado, la gente está loca. -Sí.

-Han cogido al comisario.

-¿Al comisario?

-Sí, lo van a sacrificar cerca de la ermita.

-Cipri, yo... Espera aquí, muchacho.

Espera aquí, no te muevas, ¿vale?

Aguántame esto, ¿vale? No te muevas de aquí.

¿Qué es esto?

-Un refugio.

Para protegernos del fuego.

Como estamos bajo tierra no nos podemos quemar.

Como no sabíamos cuánto estaremos, hemos traído esto para vivir.

¿Cómo "hemos traído"?

¿Tu padre está de acuerdo?

-Lo he hecho con Sátur.

Sabes que padre cree que no pasará nada, de todas formas,...

...Sátur le va a traer.

Es buena idea, ¿no?

Así nos salvamos los cuatro. ¿Qué cuatro, Alonso?

-Pues eso... ¿Qué cuatro?

-Los de la familia; tú, padre, Sátur y yo.

Y también Murillo, que él y yo juntos contamos por uno.

¿Y Juan?

-Tía, yo también quería salvar a más gente...

Pero no podemos, no podemos traer tantas provisiones.

Juan no es de la familia. Sí es de la familia, Alonso.

De eso quería hablarte.

Juan me está esperando para que me case con él hoy.

-¡¿Que te vas a casar con él?!

Pero tía, con él aquí somos muchos.

¡Se acabaría la comida antes de salir o el agua!

Alonso, no puedo dejarle fuera.

No quiero.

¿De acuerdo?

Venga, vámonos de aquí.

-Pero, tía... Vamos, Alonso.

Gruñidos.

-¿Qué ha sido eso? -(ASUSTADA) Un oso...

-¿Qué?

Hay un oso, Alonso. -¿Qué hacemos?

Golpe. (GRITA) ¡Ah!

Rugidos.

-Señor, ayúdanos...

Dios os matará hoy, pero yo lo haré mañana.

Os lo aseguro.

¡Soltadme, soltadme!

¡Soltadme! ¡No! ¡Te arrepentirás! ¡No!

(GRITA DE DOLOR)

Sonido.

¡Soltadle!

-Corre. -¡Vamos!

-Ha pasado mucho tiempo.

Irene habrá salido... Chis.

Pasos.

-¡Está muerto!

(GRITA) ¡Martín está muerto!

Estúpida, nos has condenado a todas.

-¡Cállate!

-No... no...

-Desnúdate.

He dicho que te desnudes.

-¡Soco...!

-Rodrigo, hazlo tú.

(GRITAN)

Podríamos haberlo pasado muy bien.

-¡Es el fin del mundo!

-Vamos a morir solos, tía!

Te he salvado, no me obligues a matarte.

Hoy era el día perfecto.

-No os vamos a violar... Va a ser mucho peor.

-¡Ah!

-¡Juan! Tenemos que recuperar el tiempo perdido.

-Por favor, no te oigo. No sé dónde está Margarita...

...o Alonso, tienes que recordar.

-Señora, ¿me conoce? ¡Sátur!

-¿Por qué sabe mi nombre?

En mi cuarto hay una trampilla y nos lleva... ¿sabes?

Tú y yo somos un equipo, el Águila.

-¿Tiene un águila en casa? (TODAS GRITAN)

Solo un cobarde dejaría a un crío presenciar una violación.

Gruñidos.

Disparo y gritos.

Respira, respira...

-Las van a matar a todas.

-Por favor, tía.

¿Dónde estás, hijo? -¡Márchate!

¿Dónde estás?

Águila Roja - T3 - Capítulo 31

21 oct 2010

La superstición causa estragos en la Villa cuando al anuncio de un eclipse solar se une un fenómeno extraño: la imagen de la Virgen de la Verdad llora sangre. Algunos fieles comienzan a hablar de una profecía que advierte del fin del mundo. Poco a poco el miedo se va apoderando de las calles. El Comisario tiene problemas para controlar los disturbios. Águila Roja tendrá que ayudar a su hermano. Pese a las reticencias de Gonzalo, Juan decide adelantar su boda con Margarita para casarse al día siguiente. Sátur y Alonso planean salvarse ocultándose en un antiguo refugio. Al mismo tiempo, el palacio de la Marquesa es asaltado justo cuando recibe una visita muy especial: la del monarca francés, Luis XIV.

 

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