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No recomendado para menores de 12 años
Transcripción completa

(LEE) "Madre,

tu cuerpo descansa aquí,

pero sé que me acompañarás cada día, como siempre.

Desconozco por que te condenaron y te arrancaron lo que más querías.

Pagarán los que te han hecho esto. Tu hijo".

(RECUERDA) "Madre.

Gonzalo".

(RECUERDA) "¿Quién la mató?

Fue su hermano, el comisario".

(SUSPIRA)

¿Dónde estás, Nuño? En la caza, no.

¿Ha pasado algo con Jacobo? No.

Está todo bien. ¿Un asunto de faldas?

¿Has conocido a alguien? No.

¿Por qué iba a ser una mujer? Estás en la edad

y eres tan transparente como tu madre.

¿La conozco?

(Disparo)

Le di. Voy a por ella.

(Relincho)

Voy a matarte.

(Relincho)

(Música de acción)

(ARREA AL CABALLO)

Cerradla. Rápido. ¡Vamos!

(GRITA) ¡Nooo!

(Música de cabecera)

(GRITA) ¿Hay alguien ahí?

(GRITA) ¿Me oye alguien?

(SUSPIRA)

Pero ¿qué he hecho para que todo me salga mal?

Vamos a tranquilizarnos, que el amo verá la carta

y vendrá a rescatarme.

Una.

(SOPLA) Dos.

Tres.

¿Y si no la ve? ¿Y si no ve la carta?

Dios mío, sabes que soy un buen cristiano, de misa diaria.

Nunca te he pedido nada,

pero tienes que ayudarme a salir de aquí.

(SUSPIRA) Que sí, ya sé que es mucho pedir,

pero si hace falta predico como San Juan, en el desierto.

Haré lo que me pidas si me ayudas.

(Golpes suaves)

(GEMIDO DE ESFUERZO)

Agua, agua.

(BEBE SEDIENTO)

No es como lo de los panes y los peces, pero no te juzgaré.

(RÍE)

(Estrépito metálico)

Los bocaditos de Alonso.

(GRITA) ¡Ah!

(GRITA) ¡Ah!

(JADEA)

¿Y esto qué es? (JADEA)

(GIME DE ESFUERZO)

(Chirrido)

(Tintineo)

Que tiemblen las paredes no.

-¿Qué hacéis paradas? Venga, que es para hoy.

Señora, ¿no sería mejor que la untásemos con aceite?

Aceite, aceite. El aceite, para las sartenes.

Este barro lo he hecho traer desde el mar Muerto.

-¿De dónde?, perdone. -Un libro que leemos los cultos

dice que Cleopatra era tan aficionada a estos barros,

que le pidió a su marido que conquistara el mar Muerto

para darse los barros. Y también dice

que antes de los barros era un adefesio.

-Eso eran leyendas.

-Bueno, bueno. Cuando el río suena, agua lleva.

-¿Van a querer también por delante?

Para poner a calentar el otro barreño.

-¿Los esclavos le preguntaban a Cleopatra

si quería que la untaran por todo?

-Señorito Nuño.

Está muy cerca del corazón. Señor, díganos qué hacemos.

Debo arrancar la flecha. No.

Está en un sitio peligroso y no es fácil arrancarla.

Podría desangrarse. Tú qué sabrás.

Sé de lo que hablo.

Llama a un médico.

Fuera de mi casa.

¡Guardias!

No lo hagas.

Gonzalo, Gonzalo.

¡No lo hagas!

¡No lo hagas! Señor comisario, quizá tenga razón.

Señor, por Dios.

(GIME DE ESFUERZO)

(GIME) ¡Oh! Se desangra.

Se desangra, se desangra. (LLORA)

¡Se desangra!

(LLORA)

¡Nuño! ¡Nuño!

Padre.

Catalina, ¿adónde vas? -Tengo que salir.

(Estrépito)

"Padre nuestro, santificado sea tu nombre,

venga a nosotros tu reino y hágase tu voluntad..."

(Chorro de agua)

Gracias, Señor.

Gracias.

(Temblor)

Oh, por Dios. No.

(RESOPLA) Ayúdame. Ayúdame, por favor.

No, no, no.

(Música dramática)

-Señora.

¿Qué pasa? Margarita, ¿qué haces aquí?

Me has seguido. No puedes estar aquí.

No me iré hasta que me digas qué ocurre.

Que te vayas. Llamabas a la marquesa.

La señora me hizo jurar con mi vida

que no se lo contaría a nadie.

Si se entera, nos mata a las dos. ¿Por qué nos va a matar?

Catalina, puedes confiar en mí. ¿Qué pasa?

La marquesa no ha estado de viaje.

Ha estado encerrada aquí estos meses. ¿Por qué?

Porque estaba embarazada.

No quería que se armara un escándalo.

A la marquesa hace tiempo que no le importan los escándalos.

¿Quieres decirme lo que pasa? Es que...

¿Qué? El padre...

No es un padre normal. ¿Quién es?

Felipe IV.

¿El rey?

Entonces, ¿dónde está la marquesa? No lo sé.

La última vez que la vi estaba recién parida.

No se podía mover apenas.

(SÁTUR) "Amo,

daría mis piernas por poder devolverle a su madre,

qué más quisiera yo.

Pero es imposible.

La vida es así.

Te da un puñetazo en el estómago cuando no lo esperas.

El dinero no le hará olvidar, pero las penas con pan

se llevan mejor. Traeré el tesoro

para que lo disfrutemos. Usted se lo merece.

Sátur".

(Estrépito)

Sátur, ¿estás ahí? Amo. Gracias a Dios que ha venido.

¿Estás bien? No, amo, no.

Sáqueme antes de que se junten. ¿Juntarse el qué?

(GRITA) ¡Las paredes, amo! Se están estrechando.

Sátur, cálmate. ¡Si se me echan las paredes encima!

¿Ve la cruz templaria del suelo? La veo.

¿Y el ámbar que está al lado? Lo veo.

El pedrusco es lo que abre la puerta.

(GRITA) ¿Por qué tarda tanto?

No funciona. No puede ser tan difícil.

Poner piedra, quitar piedra.

¿Cuánto tiempo nos queda? (GRITA)

(EL COCHERO ARREA LOS CABALLOS)

So.

Majestad.

Os agradezco que accedierais a encontraros conmigo

con tanta premura.

No fue fácil haceros llegar la misiva.

¡No, no! (AMORDAZADA) Socorro.

(ARREA LOS CABALLOS)

-¡Amo!

Por Dios, dese prisa. Aguanta.

Te sacaré de aquí.

(GRITA) Amo, dese prisa. Por Dios.

O en lugar de escudero va a tener una loncha.

Apártate todo lo que puedas.

Si casi no puedo moverme. Dese prisa.

(GRITA) ¡Amo!

(Explosión)

¿Qué ha sido eso?

Sátur.

¿Sátur, me oyes? Por favor, Dios mío.

Apiádate de mí y sácame de esto. Dime algo. ¡Sátur!

¡Sátur! ¡Sátur!

¡Sátur!

(GIME)

(GIME)

(JADEA)

(ALTERADA) ¿Dónde estoy? En el manicomio del Sagrado Corazón.

¿Quién es usted?

Soy el director de esta institución.

¿Por qué me han traído aquí? Para responder a unas preguntas.

Súelteme ahora mismo. No le responderé nada.

Soy la marquesa de Santillana. Eso ya lo sabemos.

¿Dónde está el bebé?

¿Qué bebé? Su hijo.

La hemos examinado y sabemos que acaba de dar a luz.

¿Dónde está el bebé?

Se equivoca, no tengo ningún bebé. No hay ningún error.

Tal vez solo necesite que le ayudemos a recordar.

¿Qué me va a hacer?

Les he dicho la verdad. ¡No! ¡He dicho la verdad!

¡No!

(GRITA)

¿Dónde está el recién nacido? (SE ASFIXIA)

No hay... No hay ningún recién nacido.

(GRITA) ¡No! ¡No! ¡No!

Deberíamos avisar al comisario. ¿Estás loca?

¿Cómo debo decirte que esto no lo puede saber nadie?

El comisario y sus hombres la encontrarían.

Si la marquesa se entera de que he hablado, me mata.

A mí y a mi hijo.

Ponle bien la cabeza.

¿Necesita algo más, señor?

Con permiso, gracias.

¿Se pondrá bien? Es difícil decirlo.

Debemos encomendarnos al señor.

No soy una de las beatas a las que atiende.

¿Se recuperará?

No se lo puedo asegurar. ¿Cómo que no puede?

La herida tiene evidencias de gangrena.

Si no la paramos a tiempo... Sé lo que es una gangrena.

Está avanzando hacia el hombro. Solo conozco una manera de pararla.

Amputar el brazo.

Sátur.

Pensaba que... Ya, amo, ya.

Yo también pensaba que no lo contaba. ¿Cómo has salido de ahí?

Ayúdeme a sentarme. Sí.

Vamos. Este asunto me ha dejado el cuerpo

un poco descompuesto. (TOSE)

Sátur, ¿qué ha pasado?

Sé que lo hemos debatido cientos de veces.

Pero yo no encuentro otra explicación que el milagro.

Que el milagro.

(RECUERDA) "Apiádate de mí y sácame de esto, Dios mío".

(Música litúrgica)

Hace unos minutos me he despertado en mitad del bosque,

sin saber dónde estaba y con un mareo, que ni le cuento.

¿Le viste la cara a ese hombre? Lo único que vi fue un resplandor.

Dirá que era un hombre, pero era un serafín enviado de Dios.

No hay otra explicación.

La única explicación es que había otro acceso.

Quien te sacó de ahí lo conocía.

No, amo, no. Esa cueva era de piedra maciza.

No había forma de entrar ni salir. Lo importante es que estés bien.

Sí, si bien estoy.

(GIME DE ESFUERZO)

También le digo una cosa. No ha sido gracias a usted.

Con todos los respetos ha perdido velocidad en el rescate.

Le dejé la carta bien visible. Pero ni por esas.

Tengo un agujero en el estómago, que ni el cañón de río Lobos.

He guardado unos bocaditos, si le apetecen...

Amo. ¿Qué pasa?

El instinto de los pobres. Me la guardé sin darme cuenta.

Oro puro. ¿Cuánto nos pueden dar por esto?

Voy a comer carne, que no dejaré ni vacas en la villa.

-Esos escarpines no son de reina.

-Majestad.

El cardenal Mendoza solicita veros. -Que pase.

-Lamento importunaros a estas horas.

-¿La tienen?

-Dije que la marquesa estaría encerrada antes de media tarde.

¿Por qué habríais de dudar? -¿Dijo por qué escribió a mi marido?

-Aún no.

(LEE) "Majestad, necesito veros con urgencia lejos de palacio.

Debo comunicaros algo de vital importancia,

que podría afectar el futuro de los Austrias.

Lucrecia de Guzmán,

marquesa de Santillana".

-¿Qué era ese asunto tan urgente que debían tratar?

-Majestad, hay algo que debéis saber.

La marquesa de Santillana acaba de dar a luz.

-Es hijo del rey.

-Quizá no.

(ALTERADA) -Esa mujer ha frecuentado la cama de mi marido más que yo.

Ha estado ausente más de medio año. Y ahora quiere comunicar

algo vital para el futuro de los Austrias. ¿Qué sino?

-Lo averiguaremos, podéis creerme.

-¿Ha sido varón o hembra?

-Lo desconozco, majestad.

-Si es un varón, el rey podría reconocerlo.

-Lo sé.

El rey tiene en gran estima a la marquesa.

-Eso no puede ocurrir, eminencia.

No con el heredero enfermo.

Averigüe de inmediato dónde está ese bebé.

-Descuide, la marquesa está en las mejores manos.

No tardará en confesar.

-No permitiré que esa ramera suba a un bastardo al trono.

¿Me oye? Jamás.

-¿Cuál es la parte del plan que no ve?

Mire, con lo que nos den por la lanza,

compramos pólvora para volar la Armada Invencible

y reventamos la cueva.

Es tan lógico que debe ser bueno. Llevas con la misma canción

desde que hemos salido. Olvídalo. Pero ¿cómo voy a olvidarlo?

No ha visto todo lo que hay ahí.

No se puede quedar enterrado otros miles de años.

Eso es inmoral.

Ya me has oído.

Una cosa que no me ha quedado clara.

Sabemos que allí hay oro para vivir como dioses toda la vida

y su plan es dejarlo ahí, como si nada.

Has estado a punto de morir en esa cueva.

¿No te cansas nunca? Era porque he ido solo.

No me ha explicado qué infortunio le ha ocurrido

para tardar tanto en rescatarme.

He ido a visitar a Nuño.

Quería saber cómo estaba. Ah.

¿Ha cogido algún mal el chiquillo? No, Sátur.

Le he disparado.

¿Disculpe?

Fue un error.

Pretendía matar al comisario.

Que iba a hacerlo. La madre que me parió.

Pero ¡ve cómo no puedo dejarle solo! Sin mí, usted no razona.

Debí haberlo hecho hace tiempo.

Al saber que mató a Cristina. ¿Por qué no lo hizo?

¿Por qué decidió no hacerlo? ¡Porque es su hermano!

(LO RECALCA) ¡Su hermano! Sangre de su sangre.

Aunque lo sea, merece morir. Yo lo haría.

Lo mataría sin dudar.

Pero usted no, es mucho mejor que yo.

Si usted le mata, no descansará en la vida.

En su puñetera vida.

-Padre.

¿Qué te pasa en el labio?

Nada, ¿qué ocurre? Dicen que alguien disparó a Nuño.

Dicen que tiene gangrena y le cortarán el brazo.

-Lo que faltaba.

¿Esto?

¿Esto ni es oro ni es nada?

Manda huevos, con la de cosas que había allí y cojo un adorno.

¿Qué cojones te has traído a casa?

-¿Cómo te encuentras?

-Estoy bien. Muy bien. (SONRÍE)

Ha sido solo un susto.

(GIME DE DOLOR)

¿Ha dicho el médico cuando podré cazar?

¿Qué pasa?

Irene, ¿qué ocurre?

Irene.

¿Qué ocurre, comisario?

Comisario.

Irene, ¿qué pasa, por favor?

(ALTERADO) Decidme qué pasa.

(GRITA) ¿Me lo decís o no?

La herida se te gangrena.

Si no te amputan el brazo ya, podrías morir.

No.

No puede ser.

No puede ser, estoy bien.

Estoy bien.

Mírame, estoy bien.

Mírame.

No puede ser, pero si...

(SOLLOZA) ¡No, no, no!

(SOLLOZA) Yo no puedo vivir sin brazo.

(LLORA AFLIGIDO) ¡Seré un inútil!

Seguirás con vida.

Sin brazo no tengo vida.

Prefiero estar muerto.

Yo no te quiero muerto.

Comisario.

¡Dios!

¡Dios!

¡No puede ser! ¡Dios!

(LLORA)

-Uy, perdona. Si es tu alcoba.

Pensé que era la despensa.

Ay, no termino de hacerme a este palacio.

Qué lástima, un chico tan joven y tan...

Pero no te preocupes.

Aunque seas un tullido, tu hermano no te dejará en la calle.

Debe ser doloroso saber que no podrás hacer nunca carrera militar.

Ni un buen casorio.

Pero, mira, quién te dice que no descubres una nueva vocación.

Mira los castratis.

No merece la pena sufrir por las cosas inevitables.

Si han tomado esta decisión, será porque no hay alternativa, ¿no?

Ya sabemos cómo son los médicos.

Esos, por no arriesgarse, cortan por lo sano.

-Ayúdeme, por favor.

(GRITA) ¡No! ¡No!

(JADEA)

(JADEA) Solemos poner hielo en el agua,

un detalle sencillo que devuelve la cordura a cualquiera.

¿Dónde está el bebé?

(TOSE)

(JADEA)

(JADEA)

¿Dónde está el bebé?

(TOSE)

(TOSE) ¡No! ¡No!

(GRITA) ¡Hablaré! ¡Hablaré!

¡Hablaré!

(SOLLOZA)

(SOLLOZA) Murió.

¿El bebé murió?

Estaba muy débil y no sobrevivió.

¿Quién era el padre? ¿Era hijo de su majestad el rey?

Conteste.

Sí.

¿Dónde está el cadáver? ¿Dónde lo enterró?

Lo quemé.

Quemé a mi bebé.

¿Y la carta que le envió al rey?

En ella le dijo que tenía algo muy importante que comunicarle.

¿Era esto?

La escribí antes de que el bebé muriera.

Bueno, podría ser así.

También podría no serlo.

Veamos si has sido sincera.

Traed el cubo. ¿Qué cubo?

He dicho la verdad.

¿Qué es eso?

Anguilas.

Al contacto con la piel producen un dolor extremo.

Unas criaturas maravillosas. (GIME)

(GIME)

(SOLLOZA)

(JADEA)

(GIME)

(Descarga eléctrica)

(GRITA)

No sabes qué es que te amputen algo.

A un primo mío le cortaron un pie y no he oído gritos así en mi vida.

-Catalina trae hierbas para el dolor.

-A mi primo también le dieron hierbas.

No sirven para nada. Hasta conseguir cortar el hueso,

¿sabes lo que se tarda y cómo sangra?

Bueno, Marta, ya está. Y, encima, la marquesa de viaje.

-Mi madre ha ido a ver a una vecina al manicomio,

y una loca gritaba que era la marquesa de Santillana.

¿Marquesa?

Mi vecina cree que es Juana la Loca y que por eso la encerraron.

¿Qué haces? ¿Te vas?

Sí, voy a comprar telas para hacer paños.

No será suficiente. Vuelvo enseguida.

Señor.

Ya esta listo todo. ¿Necesita algo más?

Señor.

Ayuda al doctor a preparar el material.

Sí, señor.

No hace falta amputarle el brazo.

Se puede evitar la gangrena. Qué sabes tú de medicina.

He leído... Vete o tú perderás un brazo.

Amo... Sátur.

¿Lo has encontrado? He traído lo que me ha pedido.

No sabe dónde me he metido para conseguirlos.

Espero que basten.

Gusanos. ¿Es este tu remedio? ¿Te estás riendo de mí?

Las larvas de mosca se comen la carne muerta.

Podría salvarle el brazo. Sal de aquí ahora.

¡Fuera! Señor comisario.

Señor, es Nuño. Ha desaparecido. No está en su alcoba.

(Música de intriga)

(Gritos)

(CANTA) "Ay María, con cinco días de gato,

si no me traes..." (ALTERADA) ¡Déjame! ¡Déjame!

¡Fuera! ¡Vete!

(Gritos)

(CHISTA)

-No suelen tener muchas visitas, y menos a estas horas.

-¡No, no, no! -Déjame.

-¿Ve a su hermana? Es un poco difícil, la verdad.

Espere.

No.

¿Y esta? No.

Estos perros son todos iguales.

(Gritos ahogados)

(Náuseas)

(Gemidos)

¿Qué pasa ahí al fondo?

(Gritos ahogados)

(Alboroto)

Quédese aquí.

(Gemidos)

(Golpe)

(EL GUARDA GIME)

(Chillidos)

No, no, no. Por favor, no me toque.

No, no, no. Por favor, no me toque.

¡Socorro!

Socorro, por favor.

¡Sáquenme de aquí! (GRITA) ¡Socorro!

(Golpes)

(CHILLA)

(GIME)

Gracias.

Que yo solo he venido de visita. Yo solo he venido de visita.

No estoy loca. No estoy loca.

No estoy loca. No estoy loca.

No estoy loca. No estoy loca.

Sáqueme de aquí. Sáqueme de aquí.

(GRITA) ¡Sáqueme de aquí! (GRITA) ¡Sáqueme de aquí!

-Amo, por Dios, descanse un poco.

Llevamos toda la noche buscando. La bestia cabalga con los muñones.

No podemos parar. Debemos encontrar a Nuño.

Sabe que no soy de perder la esperanza con facilidad.

Pero podría estar en cualquier parte.

Es como buscar un piojo en una cochiquera.

No puede estar muy lejos. Lo dice usted.

A mí quieren serrarme el brazo y llego a Finisterre en medio día.

En su estado no puede cabalgar con facilidad.

Debe estar cerca de la villa.

Hemos recorrido esta zona.

Hay que ampliar la búsqueda. Ampliemos, pero deje que me aclare.

Esto de aquí es el palacio de la marquesa, ¿no?

Sátur, esto es el Real Alcázar.

¿Está seguro? Sí.

Me parece pequeño para ser el alcázar.

(Voces lejanas)

Es la voz de un niño.

(Voces lejanas)

¿Estos desgraciados qué han organizado?

-Me he clavado algo. (GIME)

-Hay algo. -Amo, no parece grave,

pero debería acercarme. Anda, ve.

(NIÑO) Un clavo. Sátur.

El gorro.

¡Eh! ¿Qué hacéis aquí?

¿Qué te ha pasado? -Buscamos a Nuño.

-¿A Nuño? -¿Y tú?

-¿Yo qué? -¿Qué haces aquí?

-¿Yo?

El que pregunta soy yo.

Venga, id tirando para la casa. No, no. Ya lo cojo yo.

Venga, agárrate a mí.

Arriba, vamos. ¡Venga para la casa!

A Nuño, dice.

-Vuestra madre superiora

es responsable de auténticas delicias.

(Caballos galopando)

(Relincho)

Rápido, salid por esa puerta. Rápido. (DA UNA PALMADA)

-Eminencia, ha llegado una comitiva del Vaticano.

-Lo sé, lo sé.

Vamos.

Centrado, centrado. -Está perfecto.

-¿Sí? Bien.

(Se abre la puerta)

-Cardenal Mendoza. -¿Sí?

Decidme, ¿en qué puedo ayudaros? -Soy monseñor Adrián Vega.

-Bienvenido a mi humilde morada. -Gracias.

He instalado a mis colaboradores

en el ala norte de su residencia. Espero que no sea inconveniente.

-No entiendo. ¿Por qué os han hecho venir aquí?

-Debo hacer una investigación vital para el catolicismo.

-¿Sobre qué versa la investigación? -Lo lamento.

No puedo darle esa información.

-¿Con quién creéis que habláis?

Soy el cardenal Francisco de Mendoza y Balboa.

Exijo que me expliquéis por qué estáis aquí.

¿Por qué?

-Cardenal.

(Música inquietante)

-¿Ha regresado ya su esposo?

No se preocupe, lo encontrarán a tiempo.

-Prepara mi ropa de montar. Voy a ir a buscarlo.

-¿Se sabe algo de Nuño?

-No gastes saliva con ella. Es una pan sin sal.

Qué cantidad de comida se tira en este palacio.

(SUSPIRA) (MASTICANDO) ¿Sabes qué te digo?

Que hoy me he levantado con cuerpo de cacería.

-No sé si es apropiado, Nuño no ha aparecido.

-No aparecerá.

-¿Por qué no?

-Está escondido en Torre Laguna, cerca del río.

-¿Cómo que escondido? -Le dije que esperara allí.

Que enviaría a alguien para ayudarle a salir de la comarca.

-¿Le ayudó a escapar? -Lo pedía a gritos.

Por una vez he hecho caso a sus peticiones.

Salvo por un detalle. Que nadie irá a ayudarle, claro.

-¿Le dejará morir? ¿Qué piensa conseguir con eso?

-¿Qué pienso? (ALTERADA) ¿Que qué pienso?

Jacobo, ¿desde cuándo sientes afecto por ese consentido?

¿Dónde vas? ¿Qué haces? -Voy a buscarle.

-¿Por qué? -Porque estoy harto.

¿Por qué peleamos, si ya lo tenemos todo?

-Jacobo, hijo. Piensa bien.

Le hemos quitado sus tierras, sus títulos, su palacio.

¿No ves que tarde o temprano intentarán recuperarlo?

-Pues nos defenderemos, ser noble es algo más que un título.

(GRITA)

(GRITA)

(SOLLOZA)

Está en su mano acabar con esto.

(GRITA) Solo debe responder con sinceridad.

¿Dónde está el bebé? (JADEA)

¡Murió! ¡Murió!

¿Por qué una madre quemaría a su bebé pudiéndolo enterrar?

(JADEA)

Tenía que hacer desaparecer el cadáver.

Nadie sabía que era hijo del rey. ¿Por qué tanta precaución?

No podía arriesgarme.

(Descarga eléctrica)

¡Cerrad esa puerta! ¡Que nadie entre!

-¿Trata así a su reina? -Majestad.

-Dejadnos solos.

¿Dónde está ese bebé? -Está muerto.

-Quiero ver el cadáver. -Lo quemó.

-¿Cómo sabe que no miente?

-Si ese niño estuviera vivo, os aseguro que nos lo habría dicho.

-No sabe lo que una madre puede soportar por proteger a un hijo.

-Majestad, si lo desea,

podemos someterla a otro tormento. -No.

Soltadla y hacedla seguir.

Si el bebé está vivo, nos llevará a él.

-Cuántas veces os tengo dicho, que al campo se va

con ropa de abrigo y calzado cómodo.

Si uno no tiene las dos cosas, pues no va.

-Ya, pero era una emergencia. -Qué emergencia ni qué leches.

¿No ves que con esto vas segando los hierbajos con las uñas?

Te salía el pie por fuera. ¿Por qué no llevabas otros zapatos?

-No tiene más.

-Ponte estos, ponte los míos. Toma.

Total, estos no los uso.

Les ponemos un poco de paño y no parecen ni prestados.

-Ahora que está curado, podemos volver ya, ¿no?

-¿Volver a dónde? -A buscar a Nuño.

-¿A buscar a Nuño dices? -¿Por qué no?

-¡Con una gangrena al día ya tenemos suficiente!

-¿Me cortarán el pie? -Que no, hijo.

¿Qué te pasa con Nuño? ¿No decíais que no erais amigos?

-Sí, pero nadie merece morir así. Ni siquiera él.

-Ahora, por salvarle el brazo a Nuño, a Gabi le cortaremos el pie.

-No quiero que me lo corten. -Era un decir.

Nadie te lo cortará. -Él se queda y voy yo.

-¡De aquí no se mueve nadie!

Yo sí, pero vosotros, no. Aquí quietos, como dos cactus.

De buscar a Nuño nos encargamos los mayores.

¿Entendido?

-No. -¿Qué?

-No me cortarán el pie, ¿no? ¿Seguro?

-De verdad os digo que ser padre no está pagado.

(NUÑO JADEA)

(RESPIRA)

(RESPIRA)

(Relincho)

(GRITA)

(RESPIRA)

(JADEA)

Era mentira.

-Nuño, no sabía nada.

-Ibais a dejarme morir. -No.

He venido a ayudar.

He venido a ayudarte.

Voy a llevarte a casa. (NUÑO GIME DE DOLOR)

¿Cómo sabías que estaba aquí? ¿Cómo lo sabías? ¡Contesta!

Arrestadlo. LLeváoslo y acabad con su vida.

Solo venía a ayudar, lo juro.

Que sufra. No, por favor.

(GRITA) Solo venía a ayudar. ¡No!

Por favor, tenéis que creerme.

Solo venía a ayudar.

(Murmullos)

(Gritos)

-Vosotros, ¿qué hacéis así? ¿Por qué no os habéis cambiado?

Perdone, perdone.

No debería estar aquí, ha habido un error.

No estoy loca. Sí, claro.

No estoy loca.

Por favor, sáqueme de aquí. Desnúdate y ponte el chaleco.

Por favor, escúcheme.

Debe avisar a Gonzalo de Montalvo, el maestro.

Se lo explicará todo. Por favor, sáqueme de aquí.

No vuelvas a tocarme. ¡Y cámbiate!

Sáqueme de aquí, por favor.

(GRITA) ¡Sáqueme de aquí!

¡Sáqueme de aquí!

(MURMURA)

(Murmullos)

-¿Estáis todos?

Bien.

-Es la Virgen María.

La Virgen María está aquí.

-¿A dónde crees que ibas? ¡A la sala de castigo!

¡No, por favor, no!

¡No! ¡No! ¡No!

(GRITA) ¡Soltadme! ¡Soltadme!

¡Soltadme! ¡Socorro!

¡Soltadme!

(Música de cámara)

Señora, ha vuelto.

Ha vuelto.

-Señora, señora.

-¡Amo!

Sin ánimo de ofender, su chico le ha salido muy cabezón.

Que por sus santos tenía que venir al bosque.

¿Seguro que no volverán? Menos en cantonés,

se lo he prohibido de todas formas. Casi les escondo los zapatos.

Me fío menos de ellos que de un nublado.

Con la ojeriza que le tiene Alonso a Nuño,

la ofuscación que le ha entrado para encontrarle.

Mi hijo es mejor que yo.

¿Ha encontrado algo? Sangre, y es reciente.

Sangre.

Tampoco se ponga en lo peor.

Que la sangre, es sangre en sí misma.

Puede ser de cualquiera. Sátur.

Aquí hay huellas. A lo mejor eso significa que...

Que han venido a rescatarle y lo han salvado.

-(HOMBRE GRITA) ¡No! ¡No! ¡Por favor, no lo hagáis!

¿Has oído eso? ¿Qué?

-¿Qué estáis haciendo? -Mi caballo te arrancará las piernas.

-No, no, no, por favor. Os contrataré como guardia personal.

¿Cuánto os paga el comisario? Os pago el doble.

El doble. ¡No, por favor! ¡El triple!

¡No lo hagáis! ¡Solo venía a ayudar!

(GRITA) ¡Aaah! ¡No! ¡No! ¡Nooo!

(GRITA)

(GRITA)

(GRITA)

(Filo de espada)

-¡Vamos, en pie! Acabad con él.

¡Vamos!

(Música de acción)

-No me haga nada. No me haga daño, por favor.

¡No me haga daño!

(Filo de espada)

-¿Madre?

Madre, ¿eres tú?

Madre.

¿Madre?

(SORBE) Madre, por favor.

Madre, no dejes que me hagan esto, por favor.

Por favor.

-Bébase esto. Le ayudará a soportar el dolor.

(NUÑO JADEA NERVIOSAMENTE)

¿No hay otra solución?

Esperar y ver si sobrevive. ¿Quieres arriesgarte? Yo, no.

No beberé eso.

-Le recomiendo que salga, esto no será agradable.

(SOLLOZA) -Madre, por favor. Tú me conoces.

Me conoces y sabes que no puedo vivir así.

Te lo suplico.

Te lo suplico, no puedo vivir así.

No puedo vivir así, por favor.

(GRITA) ¡Por favor, madre!

¡Se lo suplico, por favor! ¡No, madre!

(GRITA) ¡No lo haga! No lo haga.

Pero, señora, no podemos... Márchese.

No le necesitamos.

¿Queréis matarle?

Si puedo evitar que mi hijo pierda el brazo,

correré el riesgo. Estás loca, Lucrecia.

Prefieres que muera... Le di a luz para que fuera feliz.

No quiero que pase su vida deseando haber muerto.

Sacad a esta gentuza de mi casa.

(Filo de cuchillo)

(GIME)

-Madre, madre.

¡Madre! ¡Madre!

¡Madre! ¡Madre!

(Se cierra la puerta)

-Amo, traigo noticias del palacio de Santillana.

¿Qué ocurre?

La marquesa ha vuelto y le ha cortado el cuello

a la otra marquesa.

¿Qué? Como lo oye.

Lo importante es que a Nuño no le sierran el brazo.

Le darán una oportunidad a sus gusanos.

(SUSPIRA)

Espero que funcione el remedio. Yo también.

Que ha depositado una confianza en esos bichos...

Vamos a ver. ¿Cómo se sabe cuándo quitar los gusanos?

Si uno se descuida igual le roen hasta el tuétano.

Las larvas comen tejido muerto. Ya, eso dice usted.

Es raro que un gusano discrimine cuando empieza a comer.

(CARRASPEA) ¿Qué son estos papeles?

Estaban dentro de la lanza, que de oro, ni por el forro.

¿A quién se le ocurre meter papeles en blanco en una lanza?

Digo yo que serán para limpiarse en caso de alivio mayor.

Otra vez la tinta limón.

¿Qué es eso?

"Chrestos". "¿Chrestos?"

Eso debe de ser como gallo en latín.

No lo sé.

Parece un árbol genealógico de los descendientes de Cristo.

¿Jesucristo Nuestro Señor? Espera.

Del último pone cuándo nació, pero no cuándo murió.

Sátur.

Según esto hay un descendiente de Cristo vivo.

Sátur, ¿me estás oyendo? Sí.

Y eso es imposible. ¿Me oye usted a mí?

Imposible.

(Se cierra la puerta)

(GIME) -Madre, no se muera, por favor.

Madre, no se vaya. No se vaya, por favor.

(ELLA GIME DE DOLOR) -No se vaya.

(GRITA) ¡Médico! ¡Un médico!

¡Un médico! ¡Llamen a un médico, por favor!

No grites, nadie vendrá a ayudarte. La ahorcarán por esto.

Veo que no te han hablado de mí lo suficiente.

Por favor, ayúdeme. Se está muriendo.

Antes de esforzarme, quiero saber qué sacaré de esto.

¿Qué quiere? Quiero lo que es mío.

Lo que me habéis quitado. No puede obligarnos.

(IRÓNICA) Oh, mira a tu madre.

Hago lo que quiero.

En este documento renuncias a tus títulos y privilegios.

Si firmas, haré que venga un médico. (GIME) No, no, no.

-No puede obligarnos, usted no es nadie.

¡Guardias, guardias! ¡A mí la guardia!

¿A quién llamas, imbécil? Estás solo en este palacio.

¿Y bien? ¿Vas a firmar o llamo a un cura?

(BALBUCEA) ¡No! No... no firmes.

No firmes.

No firmes.

Saldréis inmediatamente y jamás pisaréis este palacio.

Tu mayor error fue subestimarme. (GIME)

(Se cierra la puerta)

(SÁTUR CARRASPEA)

Sé lo que me dirás. No, no.

No, amo. Escúcheme usted a mí.

Jesucristo no tuvo hijos. ¿Me entiende?

(LO RECALCA) ¡No... tuvo... hijos!

Pero según el texto, el último descendiente de Cristo está vivo.

Se va a leer usted la Biblia, desde el Génesis al Apocalipsis.

Cuando se lo termine, hablamos usted y yo.

(Se cierra la puerta)

(Música inquietante)

(Música más intensa)

(Filo de espada)

-Nuestras internas sirven para otro tipo de favores.

-Si el problema es que no hay mujeres españolas en América,

las habrá.

Quiero mis mejores corsés, vestidos y postizos preparados.

-Me presentaré a la elección de la más bella.

Aquí llevan a las mujeres. Eso está lleno de Guardia Real.

-La quiero para mí y la quiero perfecta.

Tranquila. No me toque.

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  • T6 - Capítulo 70

Águila Roja - T6 - Capítulo 70

11 sep 2014

Águila Roja jura venganza ante la tumba de su madre y decide acabar con el Comisario. Los dos hermanos tendrán un nuevo enfrentamiento, pero esta vez será a muerte. Al mismo tiempo, Sátur permanece encerrado en la cueva junto a un fastuoso tesoro. Espera que Gonzalo encuentre la nota que le dejó, pero el tiempo corre  y la vida de Sátur está en peligro.

Mientras, un trágico accidente en Palacio hace más necesaria que nunca la presencia de Lucrecia. Catalina es la única que conoce el paradero de la marquesa, pero no está dispuesta a desvelarlo. Por otro lado, llega a la villa un misterioso personaje, un religioso enviado por el Vaticano para llevar a cabo una investigación secreta 

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