Las aventuras, las intrigas palaciegas y el amor confluyen en una serie para toda la familia, protagonizada por el aparentemente apacible maestro Gonzalo de Montalvo, que decide lanzarse a la acción tras el asesinato de su esposa en extrañas circunstancias.

Esa determinación le llevará a vivir una doble vida, maestro de día y héroe secreto al caer la noche: buscará sin descanso a los culpables de la muerte de su esposa mientras lucha contra el terror y la opresión impuestas por un malvado comisario, al servicio de una misteriosa logia secreta que conspira para derrocar al Rey. 

Hombre de modernos ideales a pesar del oscurantismo de la época que le ha tocado vivir, Gonzalo de Montalvo es un personaje atrapado en su triple condición de hombre, padre y héroe. Así, sufrirá por la muerte de su esposa mientras dos mujeres luchan por su amor, intentará ganarse la confianza y el aprecio de su único hijo y sufrirá la implacable persecución del comisario en su condición de Aguila Roja. 

Nadie, excepto su fiel criado Sátur y un misterioso fraile, conocen la verdadera identidad de Águila Roja, ni siquiera su único hijo, que siente una profunda admiración por el misterioso personaje, ajeno por completo al hecho de que viven bajo el mismo techo. El contrapunto humorístico, pragmático y pícaro a la noble y desinteresada actuación de Águila Roja lo pondrá su criado Sátur, un buscavidas hecho a sí mismo.

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Temporada 1

El aparentemente apacible maestro Gonzalo de Montalvo, decide lanzarse a la acción tras el asesinato de su esposa en extrañas circunstancias. Esa determinación le llevará a vivir una doble vida, maestro de día y héroe secreto al caer la noche: buscará sin descanso a los culpables de la muerte de su esposa mientras lucha contra el terror y la opresión impuestas por un malvado comisario, al servicio de una misteriosa logia secreta que conspira para derrocar al Rey. Nadie, excepto su fiel criado Sátur y un misterioso fraile, conocen la verdadera identidad de Águila Roja.

Temporada 2

Desmantelada la conspiración para matar al Rey, Águila Roja se enfrentará a una misión que le obsesiona: el descubrimiento de sus verdaderos orígenes, tras haber conocido que El Comisario, a quien estaba a punto de matar en venganza por el asesinato de su esposa, es en realidad su hermano. Varias pistas le permitirán empezar a tirar de un hilo que pondrá en peligro, aún más si cabe, su vida y la de quienes le rodean.

Temporada 3

El ambicioso Cardenal Mendoza maneja la información que posee sobre el pasado sentimental del Rey con Laura de Montignac para chantajearlo con el objetivo de conseguir el apoyo de la Corona española en su ascenso al Papado. Por su parte, la Monarquía utilizará las habilidades e influencias de la Marquesa. El Rey le encargará una truculenta misión para vengarse del Cardenal Mendoza, y la propia Reina, que es consciente de que Lucrecia es la amante del monarca, le confía la vida del heredero al trono. Margarita se debate entre varios amoresa los que ahora podría sumarse el héroe enmascarado. Sátur, el fiel escudero de Águila Roja, decide abandonar a la familiaque le ha acogido durante tanto tiempo para ir en busca de la suya propia.

Temporada 4

El Cardenal Mendoza lleva mucho tiempo investigando un asunto clave para su ascenso al papado: dónde se esconde el Santo Grial. Al caer en su poder la espada de un templario que custodió el Cáliz Sagrado, llega a la conclusión de que éste puede estar en la villa. No parará hasta encontrarlo. Gonzalo de Montalvo cuenta ahora con un dato más sobre su origen. Si su madre ha superado la peste, continúa viva, y eso es más de lo que nunca hubiera imaginado. Necesita dar con ella para saber también quién es su padre y qué pasó con sus hermanos. En Palacio, Irene intentará ocultar su embarazo y la Marquesa será víctima de la más terrible de las confusiones. Mariana, la pirata, vuelve a entrar en la vida de Gonzalo. Margarita no podrá evitar sentir celos.

Temporada 5

A lo largo de la nueva temporada, Gonzalo, el maestro que lleva una doble vida como héroe enmascarado, avanzará más que nunca en la investigación de sus verdaderos orígenes, tratando de establecer la relación de su madre, Laura de Montignac, con el cáliz sagrado. Para su sorpresa, descubrirá que su madre, a la que creía muerta, está viva. El héroe enmascarado se moverá entre elementos de leyenda como el Santo Grial y los Templarios, soportará las terribles torturas de la Inquisición y se enfrentará a un supuesto dragón. Además, las conspiraciones urdidas en los palacios por los poderosos ocuparán gran parte de las tramas.

Temporada 6

Los nuevos capítulos estarán marcados por el espectáculo y las sorpresas, con el mar como escenario inédito y la recreación de un tornado que asolará la villa. Además, grandes enigmas de la historia de la humanidad, como la mítica ciudad de El Dorado, formarán parte de las nuevas entregas, a las que se incorporan nombres como Carles Francino, Edu Soto y Cristina Pedroche. El descubrimiento por parte del Comisario de que Gonzalo es su hermano será uno de los detonantes de los nuevos capítulos. Gonzalo pedirá matrimonio a Margarita y el eterno amor platónico entre el héroe y su cuñada dará un giro radical. En el palacio de Santillana, el regreso de la Marquesa, más fortalecida que nunca tras dar a luz al hijo bastardo de Felipe IV, revolucionará las vidas de quienes la rodean.

Temporada 7

La nueva temporada de la serie contará con tres nuevas incorporaciones: Nicolás Coronado, Florentino Fernández y Enrique San Francisco se unen al reparto de 'Águila Roja' y a sus innumerables tramas. Conspiraciones, nuevos enfrentamientos entre Gonzalo y Hernán, besos inesperados, y una búsqueda del sucesor de Cristo que provocará ciertas tensiones entre Águila Roja y Sátur. Sin duda, estamos ante una temporada llena de giros sorprendentes en la vida de todos los personajes y de secretos que verán por fin la luz.

Temporada 8

Los nuevos capítulos de la octava temporada llegan con tramas de gran intensidad que estarán marcadas por la nueva relación que viven como hermanos Gonzalo y el Comisario, y el amor por fin correspondido entre Gonzalo y Margarita. Eusebio Poncela se suma al reparto principal. También participan en la nueva temporada Carmen Maura, Gorka Otxoa, Neus Sanz, Fernando Albizu, Belén López y Marian Aguilera. La serie de aventuras celebrará su capítulo 100 con un episodio muy especial en el intervendrán Miguel Rellán y Pepe Viyuela.

Temporada 9

Gonzalo, el Comisario e Irene descubren que son hijos del Rey. Esta impactante revelación provocará un vuelco en sus vidas y marcará la nueva temporada. Un descubrimiento de consecuencias imprevisibles y tres reacciones muy diferentes: un deseo de venganza absoluto, una ambición sin límites y un sufrimiento sin consuelo posible. La nueva etapa llega con nuevos personajes interpretados por Jorge Sanz, Manuel Manquiña, Tina Sainz y María Pedroviejo.

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No recomendado para menores de 12 años Águila roja - T9 - Capítulo 105 - Ver ahora reproducir video 01h 21 min
Transcripción completa

(Música trepidante)

Si quiere le pongo al día de las injusticias que se ha perdido

en estos dos últimos meses.

Me da igual lo que haya pasado.

¿Qué pretendes?

Lo mío es mío. No volverás a tocarla.

Pues no era tan difícil llegar.

-¿Cómo se te ocurre venir sola desde tan lejos?

Te podían haber asaltado en cualquier camino.

-Sola viajo más rápido.

REY: ¿Han dado señales de vida? -No, majestad.

Después de tanto tiempo, puede que nunca se recuperen.

¡Cipri!

Que tienes que ayudarme, que lo han detenido.

Al amo. Que he ido a verlo a los calabozos y no me han dejado pasar.

¡Padre! ¿Qué está pasando?

¿Qué le vas a hacer a mi hijo? ¡Suéltalo!

Él será tu verdugo.

Cardenal, se ha recuperado.

Que traigan el plomo fundido.

Majestad, vengo a ponerme a su disposición para lo que quiera.

Lleváosla.

¡Hernán! ¡Hernán!

Hay que ver la mente retorcida que...

que tiene su hermano.

Es un sádico y un asesino.

Que el cabreo que tenía era... era todo por celos.

(LEE) "Gonzalo de Montalvo." Es el hijo del rey.

-¡No!

Cada rincón de la villa me recuerda quién fui, todo lo que hice mal.

¿De qué está hablando?

Nos vamos hoy mismo.

Un hombre me ha dado esto para el maestro.

¡Los papeles! ¡Eso era lo que olvidaba!

(Algarabía)

¡Bienvenidos a La Deleitosa!

-¡Esto sí que es la Sierra Morena, que lo demás es un peñasco!

¡Que nos han robado el carro!

¡Que se han llevado el carro con todas nuestras cosas, amo!

Nos la quedamos. Nos llevamos este armario.

Se ha ido de la villa. ¡Por tu culpa!

(SUSURRANDO) Ha escapado de ti y de tus celos.

Es coger lo que mandaron a tu padre y salir a galope.

Estaba aquí mismo. ¡Aquí! ¡Aquí mismo!

(Relincho)

(Música trepidante)

¿Quién eres?

El Águila Roja.

Lo tengo.

¡Por fin... traigo los papeles!

¿Qué es esto?

¡No puede ser, amo! Que al fin ya sabe usted quién es.

¡Es usted el hijo del rey!

(Guitarra con aire flamenco)

(Música relajada)

(Se abre puerta)

¡Felipe!

-(LEE) Este consejo extraordinario,

formado por los miembros enumerados bajo estas líneas,

acusa a Laura de Montignac de manipulación a la Corona

con objetivos ilícitos e interesados y la sentencia como culpable.

ELLA: ¿Qué significa...? ¡No! ¿Dónde está el rey?

-La condena a sufrir el aislamiento más absoluto...

-¿Dónde está el Rey?

-...sin posibilidad de ver la luz del día

ni tener contacto con ningún ser humano

en un encierro que durará de por vida.

-¡No es posible! -Tus hijos correrán la misma suerte.

-¡No puede ser!

-Pudrirse entre muros, encerrados hasta su muerte. ¡Cogedla!

-¡Que no! ¡No, no! ¡Estamos casados!

(ELLA LLORA)

-¿Creías que te ibas a salir con la tuya, mujer?

-¡No! ¡Felipe! ¡No!

(SUSPIRA COMPUNGIDO)

¡Malnacidos!

Amo, es la primera vez que le oigo a usted... decir un insulto.

Pero, para mí, que se queda corto.

Son todos unos hijos de la grandísima puta.

Le robaron su vida.

Más que eso.

Para la pobrecita tuvo que ser un...

un suplicio en vida.

Matarla hubiera sido más compasivo.

Ya sé que es imposible, pero le voy a pedir a Vd.

que no se regodee en el dolor.

Vuelvo a la villa.

(DESCOLOCADO) ¿Qué?

Pero cómo vamos a volver a la villa, que acabamos de llegar.

Si la pobre gallina no ha puesto

ni un mísero huevo en tierra andaluza.

Los que firmaron esta sentencia

van a pagar por lo que le hicieron a mi madre.

con su vida.

No, no, amo. No, no, no. Se lo pido por caridad.

No empiece con la muerte para arriba y para abajo.

Es lo que merecen.

¡Se merecen eso y se merecen que... les arranquen las tripas de cuajo!

Es mi madre, Sátur, tengo que vengarla.

Amo...

Amo, usted buscaba sus orígenes, ¿no? ¡Pues ya está!

¡Ya los ha encontrado! ¡El círculo se ha cerrado!

Así que le pido, por favor, que basta ya de lágrimas y de sangre.

Soy su hijo, Sátur.

Murió entre mis brazos.

Esto no va a terminar hasta que pueda descansar en paz.

Y su madre querría lo que toda madre para un hijo:

la mejor de las vidas posibles.

Y su vida pasa por ir a ver al rey

y pedirle que le devuelva todo lo que le arrebató a su madre,

pero bañado en oro.

Si llego hasta el rey, será sólo por una razón,

que he descubierto que tuvo que ver con lo que le hicieron a mi madre

y entonces... lo mataré.

¿Qué?

¿Cómo que le mata...?

Pero, ¿cómo va a matar usted a su padre, al rey de las Españas?

Pero, ¿qué está diciendo?

¿Adónde va?

¿Y dónde vamos a vivir, eh?

¡Que no tenemos casa ni... ni... ni tenemos nada!

Sí.

¡Dios!

(Sintonía)

¿Dónde estará?

¿Dónde se meterá?

-¡Dame todo lo que tengas! ¡Rápido!

-¿Pero tú sabes con quién estás hablando?

Soy Trinidad Pérez de la Calzada.

-"El Trini" está en Sevilla. -Pues he vuelto.

Anda, trae. Suelta.

Te la han hecho en Toledo, ¿no?

Pues me la voy a quedar.

¡Venga, largo!

¡Espera!

Estoy buscando a alguien en la villa, quizás puedas ayudarme.

-¿A quién? -Al Águila Roja.

-(DESCONCERTADO) ¿Al Águila Roja? ¿Para qué?

-Es una historia muy larga y no te la voy a contar.

Necesito encontrarlo.

-A veces está en los bosques y a veces en los tejados.

Aparece y desaparece. Es imposible encontrarlo.

-Para "El Trini" no hay nada imposible. ¡Largo!

Sigue...

(GIMIENDO) Sigue... Sigue...

CARDENAL: Los documentos que contenía ese arcón

implican seriamente a la Corona.

¿Quién habrá podido robarlos? -No lo sé.

-¿Por qué habéis conservado una información tan comprometida,

majestad?

Laura era una noble francesa.

Si Francia descubre lo sucedido, habrá guerra.

-Y si llega a mis hijos,

podrán reclamar la Corona.

-¿Qué queréis decir?

La única de vuestros descendientes, con Laura, que ha sobrevivido

ha sido Irene, a quien yo acogí bajo mi tutela.

-Se equivoca.

En el último momento ordené que no los mataran.

-Están vivos...

Pero, majestad, vuestro matrimonio con Laura

fue santificado por la Iglesia,

lo que supone que son herederos legítimos a la Corona.

¿Puedo saber de quién se trata?

-Gonzalo de Montalvo y...

Hernán Mejías.

-Recuerda, siempre he hecho lo mejor para ti, hija mía.

Confía en mí.

Irene.

Yo os declaro... marido y mujer.

REY: ¿Cardenal?

-Estoy...

muy impresionado por vuestra revelación, majestad.

Necesito tomar un poco de aire.

No hay nada como el olor a viandas para hacer aparecer a la curia.

Comisario,

he venido para que firméis este documento.

¿Qué es esto?

La anulación de vuestro matrimonio con Irene.

Firmad.

¿Es ésta vuestra manera de sugerirme que me separe de Irene?

No es una sugerencia, es una orden.

¿Y quién le ha dicho que quiera romper mi matrimonio?

Estoy felizmente casado con su sobrina.

Vos y yo sabemos que fue un matrimonio de conveniencia.

Puede, pero ya sabe lo que dicen:

el roce hace el cariño.

Estampad vuestra rúbrica en ese documento.

No pienso firmarlo.

Irene es muy bella, me costará encontrar una sustituta en mi cama.

Si la viera desnuda sabría de lo que le hablo.

¡Miradme bien, Comisario!

Irene es vuestra hermana.

¡Es mentira!

Es mentira.

Es mentira.

(VOMITA)

De haberlo sabido, nunca hubiera consentido este matrimonio.

Que Dios me perdone.

-Esto es poco cristiano hasta para mí.

Las chicas no lo van a saber hacer.

-Pero si no es tan difícil. A ver...

Tú, túmbate aquí. -¿Aquí?

-Túmbate. Eso. Abre las piernas... Aquí.

Y... tú te pones detrás de mí.

Eso. Y la tocas a ella.

Y entonces nos agachamos

y ahora...

-¿Esto no pensarás cobrarlo a lo de siempre, no?

Perdón. Busco a la dueña.

Anaís. -Soy yo.

Usted dirá.

Verá, venía a ofrecerle una cosa.

Vamos, despejad esto.

Este dinero... es para...

Gracias, pero la costumbre es pagar después del servicio.

No, yo... vengo a recuperar mi casa.

La que usted compró.

Ya...

Pues verá...

Es que su casa es ahora mi almacén.

¿Y usted sabe la cantidad de trastos que hay?

Lo siento mucho, pero me viene... muy mal.

Si el problema es trasladar cosas, yo mismo se las puedo traer aquí.

Ya,

pero es que el almacén está muy bien ubicado.

Le buscaré en otra zona.

Ni se moleste, no había más casas disponibles.

Por favor, hay barrios más cerca que tienen...

¿Usted no se había ido a Sevilla a empezar una nueva vida?

Ése es un tema personal que no viene al caso. Y, como le digo, necesito

recuperar mi casa.

No va a parar hasta que le diga que sí, ¿verdad?

Me temo que no.

Está bien, se la devuelvo.

Pero a cambio de algo.

Bien, pero, ¿no sé qué puedo tener yo... que le interese?

Hay algo que...,

un problema que siempre he querido solucionar.

No sé leer.

Lo siento, pero no.

Hay muchos maestros en la villa, le ayudaré a encontrar a otro.

¿Y por qué no usted?

No me gusta la gente que se aprovecha de otros

para enriquecerse.

Ya.

¡Que disfrute de su casa!

¿En qué momento se ha convertido mi vida en un montar

y desmontar guaridas?

¡La madre que me parió! ¿Para qué he subido yo esto aquí?

¿Y las armas?

Si he venido hasta aquí es para intentar detenerle,

no para servirle las armas en bandeja.

Necesito la catana.

Olvídese usted de la venganza, haga el favor. ¡Haga el favor!

Quieto.

Nunca voy a conseguir que sufran lo que le hicieron sufrir a mi madre,

pero no voy a permitir que sigan viviendo felices ni un solo día más.

¡Me ha cortado!

Lo siento.

(SE LAMENTA)

Toma.

Si sigue usted así, dejará de ser héroe para convertirse en...

un vulgar asesino.

No permitiré que pase eso.

¡Pero ya está pasando!

Que sólo piensa usted en matar.

¿No se da cuenta de que se va a convertir en otra persona?

No voy a cambiar.

Si cruza la línea, no va a volver atrás.

Es usted un héroe, tiene que ser mejor que... que...

que los hombres normales.

También soy hijo, Sátur.

Cada vez que cierro los ojos, veo a mi madre mirándome antes de morir.

Ha descubierto dos cosas: una buena y una mala. Quédese con la buena.

Yo no veo ninguna buena, Sátur.

Tiene Vd. la oportunidad de recuperar a su padre.

¡Su padre no es un cualquiera, es el rey de las Españas!

¿Por qué no la buscó? Le podría haber evitado este sufrimiento.

Porque no lo sabía.

A lo mejor ni siquiera sabe que usted está vivo.

Imagínese el alegrón de ese hombre cuando le vea allí a usted plantado

y se fundan en un abrazo.

He venido con un objetivo y lo voy a cumplir.

O sea, ¿que ése es el final de sus orígenes de los cojones?

Encontrar por fin a su padre para cargárselo

y de paso dejar a todo un país sin rey, ¿no?

Voy a encontrar a quienes pertenecen estas iniciales.

Si llego a saber que éste era el final el día en que le conocí,

no me hubiera sumado a su causa.

Esto no puede quedar así.

No va a quedar así.

Aunque sea yo mismo el que tenga que cambiar la historia.

Perdóname, Señor. Perdóname.

Perdóname. Perdóname.

Perdóname.

(LLORA)

Perdóname.

Ven.

(Disparo)

¿Seguro que va a funcionar?

-Eso decía mi madre, que esta infusión era

mano de santo para evitar la preñez.

-Pero si fuisteis ocho hermanos.

Bueno, eso... eso mismo pienso yo, pero...

por probar que no quede.

(Música trágica)

(Relincho)

¿Pero qué haces? -Defendernos.

Estamos solas en el bosque y nos merodeaba un hombre a caballo.

-Primero se pregunta y luego se dispara. ¿Y si era un buen hombre?

¿Está bien?

(SECA) Ah, eres tú.

¿Se te ha disparado sin querer?

No.

Entonces querías darme.

Con algunos es mejor disparar primero y preguntar después.

Me alegro de que tengas mala puntería.

Por lo visto, no tan mala. Pero tendremos que practicar más,

hay mucho indeseable suelto.

Veo que no te gusta pedir disculpas.

Así somos las personas que nos aprovechamos de los demás

para enriquecernos.

-Señor,

ella no se enriquece con el trabajo de las chicas,

sino que reparte su dinero entre ellas.

Que tenga buen día.

Disculpe... Disculpe, ¿le ha dicho a su majestad que estoy aquí?

¿Y?

Su majestad tiene otros asuntos más importantes que atender.

¿Pero le ha informado que está aquí el criado de Gonzalo de Montalvo?

Le he informado de que un criado desea verle.

Esa información era fundamental: Criado-de-Gonzalo-de-Montalvo.

Ande, vaya y dígaselo. ¡Vaya, vaya, vaya!

"Criado de Gonzalo de Montalvo", acuérdese.

Vaya jardines.

Y qué fuentes.

Algún día todo esto será nuestro.

(Se abre puerta)

Majestad.

No tengo la costumbre de recibir a criados. ¿Qué quieres?

He venido a informarle de algo.

Tengo que darle una noticia

que puede cambiar su vida.

Sin preámbulos.

Su hijo...

Su hijo de usted, que está vivo.

¿Y por qué sabes esto?

Pues porque nos ha llegado todo:

las cartas, lo de su casamiento, los dibujos que usted guardó,

el título de maestro...

La verdad es que tiene Vd. un vástago como

para sentirse bien orgulloso, majestad.

¿Quién os lo ha enviado?

Eh... No sé.

Anónimo.

Un alma caritativa, digo yo.

¿Y por qué has venido tú a hablar conmigo?

Pues porque mi amo tiene algo de... rencor guardado

y muchas dudas.

Y yo había pensado, humildemente, que...

No sé, podría...

podría...

"popriciar" un encuentro.

Porque las cosas de familia se arreglan en familia.

¿Alguien más lo sabe?

No, no, sólo yo. Bueno, y su hijo, claro.

Si hubiéramos sabido antes lo que éramos...

Hemos pasado tanta... tanta...

tanta estrechez, majestad...

Retírate.

Majestad.

¿Cómo me hace esto?

¿No tenía otro sitio?

Es que hay que tener mal gusto: suicidarse en palacio ajeno.

¿Qué va a pensar la gente?

Cualquiera diría que la traté mal. No pude portarme mejor con ella.

Decidido.

Diremos que se ha resbalado y se ha golpeado con algo en la caída.

Tiene un disparo en el corazón.

Bueno, pues que se ha disparado sin querer.

Como era medio tonta...

Ha dejado una carta de suicidio.

Eso no se tiene por qué airear.

A ver qué pone.

"Perdonadme por el daño que haya podido causar."

Pues vaya unas últimas palabras.

¿Qué ha podido hacer esta mosquita muerta?

Lo mismo se le ha olvidado meter dinero en el cepillo.

Para llegar a hacer esto, algo grave le ha tenido que pasar.

Sí, sí, gravísimo. Seguro.

Bueno, limpia todo esto cuanto antes.

Espere. Creo que le gustará saber

que el maestro Gonzalo ha regresado a la villa.

¿Y cómo no me lo has dicho antes?

Con el cuerpo presente, he pensado que podría esperar.

No hay nada más importante, nada.

Gonzalo ha vuelto.

No ha derramado una lágrima por la difunta. Sin embargo...

¿Me vas a comparar?

Uno sólo se emociona con lo que quiere.

(FALSA) Lo siento.

(ENFADADO)

(CON VOZ DE MUJER) ¡Socorro!

¡Que alguien me ayude, por favor!

¡Socorro!

¡Que alguien me ayude, por favor!

¿Quién eres?

Nos conocimos en Sevilla.

Yo había robado un carro y tú me lo quitaste.

Escucha, necesito tu ayuda.

¿Necesitas mi ayuda y me pones una trampa?

Sólo quería que me escucharas.

Como tienes esa fama de escurridizo... ¡Espera, espera!

Me he estado informando,

me han dicho que tú ayudas a la gente que lo necesita.

No puedo, tengo asuntos personales que atender.

¿Asuntos personales?

¿Pero qué clase de héroe eres?

Para un héroe, lo primero es lo de los demás.

¿Para qué necesitas mi ayuda?

Mira.

Es por mi hermano, desapareció hace tiempo.

¿Qué es esto?

Mi hermano es inventor.

Él siempre pensaba en el bien de la personas.

Y pensaba que a la guerra tenían que ir máquinas y no soldados.

¿Éste es el plano de un autómata?

Sí, bueno, llámalo autómata o engendro mecánico.

El caso es que no sabía a quién acudir

y como nos conocimos en Sevilla,

pues...

Lo siento, pero no puedo.

(QUEJIDO)

¡Mierda!

(Relincho)

Está bien, está bien. Vete.

Y no quiero que nadie me interrumpa. He tenido una mañana muy agitada

y estoy muy cansado.

Ay...

¿Pero no he dicho que...?

¿Habéis perdido la cabeza, Comisario? ¿Qué es esto?

¿No la reconoce?

Irene...

¿Cómo...?

Ella misma.

Justo después de nuestra conversación.

Ella...

Ella me quería. Ella me quería.

¡Ah!

¿Cómo ha descubierto que éramos hermanos?

No se lo puedo decir, Comisario. (SE QUEJA)

Entonces, su muerte no será la única.

No puedo, Comisario.

¡Dímelo!

No puedo.

¿Quién?

Será el último secreto que pueda guardar, cardenal.

No lo puedo decir, Comisario. ¡Ah!

¡Dígalo!

El rey... El rey es vuestro padre.

(RESUELLA)

¿Cómo?

Sois hijos de Felipe IV.

Si el rey descubre que os lo he dicho, me matará.

El reino está lleno de bastardos.

¿Por qué se nos ha mantenido en secreto?

Para evitar que Francia reclamase la Corona española.

Sois el fruto del matrimonio secreto

entre Laura de Montignac y el rey.

Entonces,

¿yo podría reclamar el trono?

(PERPLEJO) ¿Pero qué estáis diciendo?

Llevo toda mi vida al servicio de los nobles.

Me han tratado como a un perro de presa y he tragado toda su mierda.

Ahora se arrodillarán ante mí.

Nadie va a evitar...

que yo sea el futuro rey.

Nadie.

No me gusta la gente que se aprovecha de otros

para enriquecerse.

¡Que disfrute de su casa!

(Puerta)

Tu criado

me ha dejado pasar.

Estoy ocupado.

No hemos tenido la oportunidad de vernos y...

te debo una disculpa.

No me debes nada.

No debí,

fue un error hablarle de lo nuestro a Margarita.

Lucrecia...

Por favor,

vete.

Pensé que te perdía para siempre.

Y no podía soportar una vida sin ti.

¿Sabes algo de Margarita?

No.

Por favor, vete.

Lo siento.

Yo también estaba en esa cama.

Nadie me obligó.

Es difícil perdonar lo que hice.

Yo sí te hubiera perdonado.

Ni se te ocurra creerte mejor que Margarita.

No sé si soy mejor.

Yo no te habría dejado en el altar por haberte acostado con otra.

Para mí hay cosas que importan más.

Margarita y tú tenéis

formas distintas de ver la vida.

Exacto.

Algún día...

te darás cuenta de que soy la mujer de tu vida...

y yo estaré esperándote.

Ya hemos hablado todo lo que teníamos que hablar, Lucrecia.

Anda, que...

menudo recibimiento.

¿Le conozco?

Joder,

te has puesto hecho un mulo.

Perdone, ¿quién es usted?

¿Que quién soy yo?

Tu tío Emilio.

¿Mi tío Emilio?

Hermano de tu padre, Emilio Montalvo.

El "de"

me lo sacaron a hostias del apellido en la cárcel.

Pero... ven aquí, muchacho. Dame un abrazo.

Veinte años y un día en una jodida cárcel flotante.

A proa, agua; a popa, agua.

No sé ni cómo me quedan ganas de bañarme.

Tenía muchas ganas de conocerte, en casa se hablaba mucho de ti.

¿Una cárcel en medio del mar? ¿Y eso qué es?

Galeras,

donde te largan cuando no les queda sitio en tierra firme.

Tenía tanto musgo aquí abajo

que parecían unos jardines colgantes.

Siempre me...

me dijeron que tu condena fue excesiva, que...

el delito no era para tanto.

¿Delito? Delito...

Auténticas obras de arte es lo que yo hacía con estas manos.

Unos maravedíes tan maravillosos

que no había Dios que los distinguiera de los auténticos.

Auténticas obras maestras.

-Si te pillaron, no debían de ser tan buenos.

-¿Tu nombre es...? -Cipri. Cipriano.

-Cipri, Cipriano,

ve preparándome un jergón.

Cipri,

prepáraselo, por favor.

Puedes quedarte todo el tiempo que quieras.

Ahora estoy un poco ocupado, así que no voy a estar pendiente de ti.

Tranquilo, hombre, no he venido a complicarte la vida.

Ya me has dado un techo.

Bien, pues me voy.

Te acompaño.

No, no, no, debo ir solo.

Bueno, pues nada,

ya me quedo yo aquí cenando conmigo mismo.

Descansa.

Vamos, dispara de una vez.

Todos tus antepasados

han sido buenos cazadores.

Dispara de una vez.

Eres la vergüenza de la familia.

-Pero es que yo no quiero matar a un animal.

-Dispara.

(Disparo)

¡No se te ocurra llorar!

Llévatelo.

¿Qué quiere? ¿Qué quiere?

Soy el hijo de Laura de Montignac.

Este consejo extraordinario, formado por los miembros enumerados

bajo estas líneas, acusa a Laura de Montignac...

Y ésta... es su venganza.

¿No ha venido nadie a verla?

No.

¿Y su marido?

Hace horas que no veo al Comisario.

Era realmente hermosa.

¿Y de qué le ha servido?

Al final, lo único que importa es que el día que te mueras...

haya alguien llorándote.

Yo sí lloraría su pérdida.

No estaba pensando en ti precisamente.

Bueno,

prepara mi vestido verde esmeralda.

Me voy al baile de la condesa del Castellar.

Tanto mirar a alguien inerte, me está dando ganas de moverme.

Lo que hemos dicho, ¿eh?

Hablo yo, que tengo muy claro qué es lo que hay decir.

Señora marquesa,

hemos escuchado que ha habido defunción en su casa.

Y, bueno, que ante todo somos solidarios con la pérdida.

-Si vienen a velar a la difunta, se encuentra en esa sala.

-No, no veníamos a eso. Verá,

nosotros llevamos la pescadería a la calle Las Postas.

Le han hablado de ella seguro, vendemos el mejor género.

¿Qué pasa? ¿Se les debe algo? Págales y que se marchen.

Esto no tiene que ver con el pescado ni nada parecido.

Y tú ve al meollo, Justino, que te enfrascas y confundes a la gente.

-Ésta es mi hija Remedios, la cosa que yo mas quiero en este mundo.

-Señora.

Y, como verá, está en estado de buena esperanza.

Salta a la vista, sí. ¿Y?

Pues que está usted de enhorabuena.

¿Cómo dice?

Que la hemos hecho abuela.

Que su hijo, el marqués, es el padre. ¿Verdad, niña?

-Pues sí.

¿Cómo ha podido pasar?

Si quiere, se lo explico, señora; pero aquí, delante de los niños,

me da reparo hablar de "seso".

-(ASIENTE)

¿Qué hace, amo?

Limpia la catana, por favor.

No me diga que ya se ha cargado a uno.

Joder, si es que tenía que haberla escondido.

Ay, para hacer morcillas lo ha debido dejar.

Tiene mas sangre que la matanza del gorrino de Zarzalejos.

Ha recibido el trato que se merecía.

En realidad, he sido generoso. Merecía sufrir mucho más.

Bueno, y ahora que se ha desfogado ya usted un poquito,

vamos a dejarlo, ¿no?

Esto sólo es el principio, Sátur.

¿Y eso?

No me diga que se ha hecho un "cocris" de la venganza.

¿Y esto qué es lo que es?

Ya sabes lo que significa.

Amo, ¿y si yo le digo que esto se va a arreglar más temprano que tarde?

No voy a detenerme y no quiero estar explicándotelo continuamente.

¿Y el pueblo?

¿Qué pasa con el pueblo?

¿Y esto? ¿Esto qué?

Que antes no tenía ni tiempo para reponerlo

y ahora está a rebosar.

Sátur, no necesito tus lecciones morales.

Sé muy bien qué significa lo que estoy haciendo.

Que soy el escudero de un héroe, no de un vengador.

¡Y "asín" quiero pasar a la historia, como tal!

Aunque nadie lo sepa.

Han traído esto para ti.

¿Para mí?

REY OFF: "Solicito su presencia inmediata en el Palacio Real.

Felipe IV, rey de las Españas."

Mi presencia inmediata.

No, y de su puño y letra.

¡Ay, sí!

Ay, sí, que esto se va a solucionar al final.

Esto se va a solucionar.

(ESCUPE)

-Muy bien no parece que se lo haya tomado la marquesa.

-Bueno, nos ha dicho que esperemos aquí,

lo cual no es mala señal.

Señora, tiene usted un salón muy bien adornado.

No sé qué habéis oído de mí,

pero está claro que pensáis que soy imbécil.

Mi hijo no tocaría a alguien como ésa ni con guantes.

Vamos a ver, esto... no ha empezado muy bien. Nosotros, señora,

no hemos venido aquí a engañar a nadie.

Es de gente de bien que el que deja preñada se haga cargo del niño.

Sí, claro. ¿Y cómo es que no han venido antes?

Esa tripa no es de ayer precisamente.

Porque lo hemos descubierto esta mañana.

Limpiando los budejos del pescado,

le ha dado una vomitona...

-Todo el bombo que nos hemos encontrado.

-Creíamos que se estaba poniendo gorda, con todo lo que come.

Porque tendría que ver cómo deja los platos, ¿verdad, Mari?

-Ni que fregarlos tengo. -Ha tardado, ha tardado en contarlo.

Yo ahí, ahí estoy con usted.

¿A qué esperabas? ¿A que asomara la criatura?

-Es que el marqués me dijo que fuera discreta.

¡Basta!

Mi hijo está en Florencia invitado por el duque de Toscana,

pero, cuando regrese, va a desmontar todas sus mentiras.

El papel, Justino. Enséñale el papel.

-El documento que documenta

que su hijo reconoce que es el padre

de su nieto.

Con su firma y con su todo.

Léeselo a la marquesa, Bartolo, hijo mío.

-(CON DIFICULTAD) "Yo, Nu-ño de San-ti-llana, re-co-noz...

Trae.

Y que no le asuste que...

(PARA SÍ) "Yo, Nuño de Santillana,

reconozco como mío el hijo que lleva en su vientre Remedios Gordillo

y me comprometo a hacerme cargo de los dos."

La marquesa se está quedando blanca como la cal.

-No se angustie, señora, que no va a estar sola en todo esto.

¿Qué estás haciendo?

-Ah, buscaba algunos libros para leer.

-¿En el arcón?

-Bueno, pensaba que ahí también habría libros.

-Suelta lo que hayas cogido.

-Yo no he cogido nada.

-¡Que dejes lo que hayas robado!

-¡Te estoy diciendo que no he cogido nada!

¡Y cuando yo digo que es nada, es nada!

¡Ah!

-¡Está en las almenas! ¡Cogedlo!

-¡Cogedlo!

-¡Se escapa!

-¡Ah!

¿Dónde está el marqués de Junquera?

(Relincho)

Gracias.

De nada.

Pero me debes una, ¿eh?

Que si no fuera por mí, estarías más tieso

que el bacalao.

Ya te he dado las gracias.

Además de darme las gracias,

podrías ayudarme con lo de mi hermano.

¿Te acuerdas que te lo conté?

Está bien, te ayudaré.

Muy bien. ¿Pues cuándo empezamos? ¿Dónde nos encontramos?

Yo te encontraré a ti.

Esto... fuera. Así.

-¿Qué haces? Son los mantones que encargué de Manila.

-Como si son de Villanueva del Pardillo.

Está muy bien que demos un servicio fino,

pero si no enseñamos pechuga, el negocio se nos muere.

-Abrir el regalo es tan importante como el regalo en sí.

-Mira qué pollo se asoma.

-Éste para mí. Y se lo hago gratis.

(RÍE)

-Yo me encargo.

-Para no gustarte este lugar, estás todo el día aquí metido.

No dispares todavía.

Vengo a disculparme.

Me precipité al juzgarte.

No sabía que repartías las ganancias con las demás, no...

no es lo habitual.

Bien,

pues aceptadas las disculpas.

Espera, espera, espera.

Voy a ser tu maestro.

¿Mi maestro?

Si todavía quieres.

Quiero, sí.

(Música oriental de cuerda)

Veo que no te impresionan mucho las serpientes.

Hay bichos mucho más peligrosos.

Bien, pues... volveré para las clases.

Habrá más luz que ahora.

Bien.

Pues tiene un revolcón.

-No nos venden nada.

¿Quién no nos vende?

Nadie, padre.

Tienen miedo. El Comisario se lo ha prohibido.

¿El Comisario?

¿Qué vamos a hacer?

Nos ha quitado nuestro lugar, nuestra vida aquí.

¿Adónde vas?

¡A por él!

Venga, un poco más de brío, que la hora de la comida

es pico de clientes.

-Flora, cuando acabes, quita y pon sábanas limpias.

-¿Para qué? Se les da la vuelta y ya está.

Si no crujen, están limpias.

-Flora, esto está más que hablado. Quiero sábanas limpias cada turno.

-Pues vamos a tener que contratar más lavanderas que putas.

(Golpes)

-Éstas no son maneras de entrar en ningún sitio. ¿Qué quieren?

-¡Lleváosla!

-¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué he hecho?

¡Dejen que me vista por lo menos!

-¿Ramera y con remilgos?

Pues si no te gusta ir en bata, te la quito. ¡Vamos!

-¡Suéltala, no la toques!

-¡Flora! ¡Malnacido! FLORA: ¡Ay!

-¡Flora!

-¡No la toques!

(Gritos)

-¡Suéltame! ¡Suelta!

Hernán, tenemos un problema.

Un problema gravísimo.

Pero, ¿qué haces?

Celebrar.

¿Celebrar el qué?

Mi buena suerte.

Pero si estás de luto

y hace dos días querías matar a Gonzalo.

Hernán, ¿cuántas botellas llevas?

¿Te encuentras bien?

Perfectamente.

¿Quieres?

Cuando te cuente lo que he venido a contarte,

se te quitarán las ganas de tantos festejos.

Prueba.

Tu hijo ha dejado preñada a una pescadera.

Pues tendremos pescado de por vida.

¿Pero has oído lo que te he dicho?

Tú hijo ha dejado embarazada a una vulgar sin nombre.

¿Cuánto te han importado a ti siempre los títulos?

¿De qué me hablas ahora?

Has despreciado todo lo que no tenía que ver con el poder,

con el lujo, con el dinero...

Incluido yo.

No he venido a hablar de nosotros.

Nunca me has considerado a tu altura.

Podíamos fornicar,

pero, cuando nuestra relación salía de estas cuatro paredes,

yo no era nadie.

Ni siquiera...

me has dado el derecho a ponerle mis apellidos a nuestro hijo.

Pero...

y si me pusiera otras ropas,

si poseyese palacios,

si fuese noble,

¿me mirarías con otros ojos?

No eres noble...

y nunca lo serás.

Así que no es necesario que te hagas esa pregunta.

Tienes razón.

No hace falta que me lo pregunte.

Sé la respuesta.

Sí.

Sí que me mirarías con otros ojos.

¿Dónde está el Comisario?

Ha indicado que nadie lo moleste.

¿Dónde está?

No puedo decírselo.

Le repito que ha dado órdenes estrictas de que no se le moleste.

¡Lo encontraré yo mismo!

¿Me puede decir de una vez por qué estoy aquí?

-Por la muerte del duque de Téllez.

-Yo no lo he matado.

-Hay testigos que te vieron discutir con él.

-Pegó a una de las chicas.

¿Qué iba a hacer? ¿Dejar que la moliera a palos?

-Lo amenazaste.

-Le dije que o la soltaba o le rompía el cuello.

Pero era solo una forma de hablar, no lo pensaba hacer.

Me van a acusar de la muerte del duque.

Y aquí no conozco a nadie que interceda por mí.

¿Y qué voy a hacer?

¿Qué voy a hacer? -Estamos jodidas.

-No sé qué voy a hacer.

-Diremos que fui yo.

No, ésa no es la solución.

-Escúchame, Anaís: yo ya he tenido una vida,

pero tú la tienes toda por delante. -¡Flora...!

-Pero, ¿no te das cuenta de que va a dar igual?

Antes de que pisáramos este suelo, ya estábamos condenadas.

A las putas, por muy inocentes que seamos,

nunca se nos concede el beneficio de la duda.

-Lo sé,

pero ya es hora de que eso cambie.

Y no lo vamos a conseguir condenándote tú.

No.

-Ay...

Si es que... deberíamos haber elegido otro oficio.

-Yo no tuve opción.

-¿Tienes hambre?

Sube.

No tuve opción.

No vas a echar a mi familia de aquí.

¿No te quedó claro el mensaje del otro día?

No te tengo miedo y no voy a permitir que mi hijo te lo tenga.

Pues deberías, porque si algún día voy a por ti...

¿Por qué no ahora?

Sin tus armas, sin tus guardias.

¿O es que no sabes defenderte sin ellos?

(JADEA)

¡Por Dios! ¿Qué hacéis?

Majestad, lo siento.

Yo no sé para qué hacemos esta cena, la marquesa no nos quiere.

-Lo que le tiene que quedar clarito es que a maneras en la mesa

a esta familia no nos gana nadie.

-¿Quieres cerrar la boca para comer? Qué manía con tenerlo todo abierto.

-Llevo comiendo así toda la vida. No sé para qué voy a cambiar ahora.

-No es de recibo cómo nos ha tratado la marquesa, Justino.

-Muy bien no se ha portado, no, pero hay que entenderla.

Ésta y el marqués se han saltado el orden natural,

le han dao al fornicio antes de pasar por la vicaría.

Y a ver a qué madre le gusta eso.

Encarga unos pasteles franceses y hazlos llegar al Palacio Real.

Como no sabíamos lo que le gustaba, le hemos traído un surtido.

Todo muy fresco.

Tenemos pescadillas, bacaladitos, boquerones,

unas truchitas del Guadiela,

unas doradas que brillan más que el sol,

unos jurelitos y esta palometa que parece que vuela.

Mira qué ojo tiene, ¿eh?

Este ojo ha visto los siete mares.

¿Qué le apetece?

No pienso cenar.

Venga, mujer, no se ponga así,

que la niña quiere guisar para Vd., que tiene una mano para el pescado.

Le enseñó su madre.

Pues más le hubiera valido que la enseñara a no ser tan guarra.

Señora, está usted hablando de mi hija.

-Diga que sí, padre.

Que a la Reme sólo la llamamos guarra nosotros.

¡Fuera de aquí! No te quiero en mi casa.

Sólo quería decirte una cosa.

¡No me interesa nada de ti!

También es cosa tuya.

Se trata de Irene.

Lo siento mucho por ella, pero no esperes que te dé el pésame.

Era tu hermana.

Nuestra hermana.

¡No puede ser!

Te casaste con ella.

Eres un depravado.

No lo sabía.

Puedo ser muchas cosas, pero nunca hubiese hecho algo así.

Yo no voy a ir a su entierro,

pero alguien debería estar con ella.

¿Estás bien?

¿Qué te pasa?

Nada.

Han traído esto.

"He tenido que ausentarme unos días.

No se preocupe por mí ni me busque, que ya volveré.

Cuídese. Sátur."

¿Quieres que hablemos?

No.

¿Y bien?

-Se lo ha creído todo,

está convencido de que soy su tío.

-Ya sabes lo que tienes que hacer.

Sigue sus pasos

y, si se acerca demasiado a la verdad,

si se acerca demasiado a mí... -Lo mataré.

Me ha contratado para eso y no pienso fallarle.

Sé que no es fácil matar a quien tiene tu propia sangre.

-No, no es fácil matar a un hijo.

Sé que eres...

eres hijo del rey.

Así es.

Es azufre.

Si tu hermano hizo que su invento escupiera fuego, necesitaba esto.

¡Eh, tú!

Estoy buscando a un chaval joven. Se llama Noel.

-Tú deja de molestar a mis hombres. -¿A que no?

¿Cuánto dinero queréis para que ese niño no tenga que ver

con el apellido Santillana? ¿Cien ducados?

La honra de mi hija no se compra.

Gonzalo, escucha, eres la única familia que me queda.

Puedes contarme lo que sea.

Todos los mapas llevan años una inscripción

en la zona de los océanos:

"Aquí hay sirenas".

Cuando me convertí en Águila Roja, prometí luchar contra el poder.

Jamás... formaré parte de él.

¿Me estás pidiendo que me case contigo?

Sí.

A cambio, serás reina.

El nido del águila.

¿Qué haces aquí?

Saludar... al futuro rey de las Españas:

Gonzalo de Austria.

Águila roja - T9 - Capítulo 105

21 jun 2016

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