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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 983 - ver ahora
Transcripción completa

¿Hay que respetar a ese hombre que tanto te ha hecho sufrir?

Siempre.

No es el mejor esposo del mundo, pero ha mantenido a Mateo

y me ayudó a levantarme cuando más hundida estaba.

-No es fácil acceder a un senador,

y ofrecerle dinero para que traicione sus deberes con la patria.

Ese senador se llama Ojeda Tapia,

conocido e incluso puede que amigo

de su padre.

-Tengo la sensación...

de que protege a alguien,...

de que si desvelara la verdad, terminaría con todos los recelos

sobre su integridad. -Insisto en que no quiero

seguir hablando de este tema.

-He de salir de la ciudad, necesito un coche,

en la carta pone la dirección a la que me tienen que llevar.

Le diré a la criada que le pida el coche.

Estoy pensando en cómo acceder al senador.

Ariza dice que era amigo de mi padre,

pero es muy optimista decir eso, apenas se conocían.

Le pediré a Liberto que me lo presente,

él es miembro del Ateneo, encontrará la forma de hacerlo.

(SE QUEJA)

¿Qué le ocurre, señora? ¿Qué te pasa?

Ha sido un malestar pasajero.

-Mi futuro está en los escenarios. -Por favor,

pero vete olvidando de eso ya. -Esta noche,

en cuanto se vayan a dormir, me voy a ir.

-No cuentes con mi ayuda. -Mientras no me delates.

(RÍEN)

Durante años he esperado este momento.

Yo pensé en estar así contigo en muchas ocasiones,

pero no creía que podía volver a pasar.

El destino por primera vez parece que no nos da la espalda.

Bueno,...

ya veremos cuándo podremos disfrutar de estar juntos.

Para siempre.

Hay que mirar el porvenir con optimismo.

Pero con los pies en la tierra, Telmo.

No lo vamos a tener fácil. Hemos de ser realistas.

Eh,... no quiero verte tan intranquila.

No va a ser fácil terminar con mi matrimonio.

Tenemos que ir con mucho cuidado.

Lo sé,...

pero mientras, podría ser una buena idea escaparnos los tres

y pasar una tarde juntos,

Mateo, tú y yo.

Me encantaría poder hacerlo.

Sería genial,

estaríamos como si fuéramos una familia,

en un lugar alejado de las miradas indiscretas.

¿Qué tal mañana?

Me parece difícil salir con nuestro hijo

sin que Eduardo sospeche,...

pero ya se me ocurrirá otra forma de organizar ese encuentro.

Estoy seguro de que podrás.

(RÍE)

(Golpean la puerta)

Dios mío, Telmo. Tranquila.

(Sintonía de "Acacias 38")

¿Quién es? Soy Úrsula.

Déjeme entrar,...

tengo algo de mucha enjundia que decirle.

Sé que Lucía está con usted.

Sepan los dos que desapruebo esta inmoralidad.

No sé de qué me habla, estoy solo en la habitación.

Le ruego que no me tome por boba.

¿Para qué ha venido?

No creo que esté aquí para acusarme de algo que no ha ocurrido.

Don Eduardo ha regresado de la reunión,

el empresario no se ha presentado.

No sé de qué me habla.

No he visto a Lucía en todo el día.

Si por casualidad se topa con ella,

dígale que regrese cuanto antes,

no vaya a ser que su esposo note algo extraño.

Gracias,

se lo diré si nos encontramos.

Telmo, tengo que regresar a casa inmediatamente.

-Doña Bellita ha comprado aceitunas de Cabrahígo, le han "gustao".

-Porque son muy sabrosas, seguro que le recuerdan a su tierra.

-Qué sencilla es.

Ha "venío" a hacer la compra ella sola, sin "criá" ni "na".

Es raro ver a una señora cargando con un capazo,

y menos siendo una estrella como es ella.

-Se ve que no es muy aficionada a las melindres

con las que se comportan algunas.

Mi padre estuvo jugando al dominó con su marido.

-Estaría bien que hicieran buenas migas,

tu padre necesita amigos que le ayuden a lidiar con sus penas.

-Sí, y yo me alegro de que hayan quedado atrás los tropiezos

con los que empezamos con los Domínguez, por culpa de la casa.

-De eso no tienes que preocuparte ahora.

Carmen, ¿qué le ha "pasao"? Vaya cara trae.

-Vengo desconsolada.

-¿Has hablado con mi padre?

-Sí. Lo he hecho tal y como usted me pidió.

-¿Y qué, te ha contado algo sobre la muerte de Celia?

-No, nada, solo he conseguido llevarme un disgusto.

-¿Tan mal ha "reaccionao"?

-Peor que si le hubiera sacado una muela.

Se disgustó mucho conmigo y no he podido conseguir

que me dijera ni chus ni mus. Lo siento, pero...

he fracasado en su encargo.

-Bueno, seguro que has hecho lo que has podido.

-Lo que más siento es que el señor Palacios

esté tan molesto.

-Pues sí que la hemos "metío" en un buen berenjenal, sí.

-Hablaré con mi padre y le aclararé

que no tienes culpa de nada, que yo te pedí que indagaras en el tema.

-Si me permite decirlo,

creo que es mejor dejar correr el asunto hasta el momento.

-No, créeme que es mejor que le diga que tú no tienes culpa de nada.

-Bueno.

Como quiera.

(Llaman a la puerta)

-Llevo horas esperando sin tener noticias.

¿Qué ocurre con mi encargo? -Mi esposo está en ello.

-No voy a tolerar que os burléis de mí.

-No tratamos de hacer tal cosa, Ariza, te lo aseguro.

-Samuel...

se ha comprometido en hablar con Ojeda Tapia.

¿Aún no lo ha hecho?

-Mi esposo está moviendo Roma con Santiago para dar con el senador,

es un hombre esquivo, no es fácil dar con él.

-He venido buscando resultados,... no excusas.

-Samuel fue a entrevistarse con un antiguo juez que conoce,

espera que él le ponga en contacto con Ojeda Tapia.

-No sé si creerte. Mira,

aquí tengo...

una carta,...

para Cristóbal.

En ella le mando tu dirección,

¿eh?

Si no recibo el contacto de ese hombre muy pronto,

no dudaré en enviársela.

Sabes que si la recibe,... es una sentencia de muerte.

-Te ha salido tan bueno el pescado,

que no dejo de rechupetearme los dedos.

-Por eso no lo pongo cuando hay visita,

para no dejarle mal con esa fea costumbre.

-¿Y a ti qué te pasa? Estás muy desganado,

que ni el pan has mojado en la salsa.

-¿Qué me va a pasar, corazón? Nada.

Hemos comido...

una "jartá" de aceitunas en la merienda,

no me entra más comida ya.

-Pues yo me comería tu ración, pero no voy a hacerlo,

que tampoco es bueno cenar mucho. Es más,

me voy a dar un bureo por el pasillo,

a ver si hago sitio para el postre.

-¿Qué le ocurre?

Usted no deja una tacada ni aunque le cueste la vida.

-Un nudo en el estómago, que no me pasa ni el bigote de una gamba.

-Muy gordo tiene que ser para estropearle a usted el apetito.

-He recibido un telegrama de la Argentina con una noticia terrible,

lo peor que podía pasar.

-Ay, "amá", que me está usted asustando, señor.

-Haces bien en tener miedo.

Yo, desde que lo leí, no paro de temblar.

-Pero cuénteme, ¿qué es eso tan horrible?

-Ya me gustaría, ya, de verdad, pero...

primero tengo que ponerme en contacto con Osvaldo.

Hasta que no tenga todos los datos, no puedo contar nada.

-No pinta bien la cosa, ¿no?

-Esto puede cambiar nuestras vidas para siempre.

-Jesús, pero ¿qué es esa calamidad que ha ocurrido?

¿Me va a tener en ascuas hasta que me cuente?

-Lo lamento, de verdad, además quiero pedirte

que no le cuentes nada a Bellita. Hasta que no haya otro remedio,

no quiero que note nada.

-Yo le prometo que voy a ser lo más discreta que me sea posible, ahora,

también le digo que mejor hubiera hecho simplemente

diciéndome que no cenaba porque estaba "empachao".

-Se me quemaban las entrañas si no le contaba a alguien este pesar.

-Ea. ¿Qué hay de postre? -Leche frita.

-Ponnos una buena ración,

que en esta casa no somos de pasar estrecheces.

-De momento.

-Me parece que no sabes bien lo que te estás jugando.

-Te equivocas.

Soy muy consciente del daño que puedes hacerme.

-¿Entonces?

¿Hasta cuándo me vas a tener esperando?

(Se abre una puerta)

-No sé qué decirte, Ariza, espero que poco.

-¡Ni un segundo más, te has buscado tu perdición!

¿Qué está ocurriendo aquí?

Ariza estaba esperándote. Aquí me tiene.

Más vale que se tranquilice.

No me diga lo que tengo que hacer. Espero, que haya conseguido algo.

Así es.

Le aseguré el contacto con el senador Ojeda Tapia,

y así ha sido.

¿Es en serio?

Vengo de cenar con un amigo de mi padre,

un juez ya jubilado que durante años ostentó un alto cargo

en el ministerio. Me parece muy bien, vaya al grano.

El juez ha accedido a ponerse en contacto con el senador Ojeda,

pronto lo conoceré en persona. ¿Cuándo sucederá eso?

Lo antes posible.

Mi esposo ha cumplido con su palabra,

ya no necesitas mandar esta carta.

-Está bien.

Os daré unas horas más.

-No sabes el miedo que he pasado.

De no haber venido, no sé qué hubiera ocurrido.

Templa.

No permitiré que nada malo te ocurra.

"Espero que ayer por la tarde lo pasara usted bien".

Así fue.

Gracias por avisar.

Hay ciertas cosas que no puedo aprobar,

pero eso no es razón suficiente para dejarla al descubierto.

Afortunadamente, Eduardo no sospecha que la reunión

con el empresario fue un ardid inventado por mí.

Gracias por decirle

que había ido al cementerio a poner unas flores a Celia.

No me gusta mentir,...

pero el camino que han tomado usted y don Telmo

es muy peligroso, amén de que es un pecado y un delito.

Lo sé,... pero no puedo hacer otra cosa.

(Llaman al timbre)

Voy a abrir.

Señora, don Felipe.

He venido a verte antes de ir a casa de los Sahagún.

¿Qué tal se encuentra tu esposo? Bien.

Bien, ha ido a resolver unos asuntos al banco.

Lástima, quería hablar con él sobre el trabajo que acabo de emprender,

comentarle lo mucho que me motiva ejercer de nuevo mi profesión.

Seguro que le anima mucho escucharle.

Además, esta nueva ocupación...

me obliga a llevar una vida más decente y ordenada.

Es usted un gran abogado, y pronto vendrán nuevos éxitos.

Me conformo con ser la mitad de lo que fui.

Lucía,...

quería agradecerte todo el cariño y apoyo que he recibido siempre

en esta casa.

Es lo mínimo que podíamos hacer. Felipe, seguimos siendo familia.

(SE QUEJA)

Lucía, ¿te encuentras bien?

Estás pálida como la cera.

No, no ha sido nada, una ligera angustia.

Seguro que es algo sin importancia,

a consecuencia de las emociones de las últimas semanas.

Comprendo.

¿Va todo bien con Eduardo? El otro día lo vi algo tenso.

No sufra por ello,

la relación con mi esposo va todo lo bien que puede ir.

Sé cautelosa.

Eduardo es tu esposo y le debes respeto,

sean cuales sean las circunstancias.

En fin, se me hace tarde. Ya pasaré en otro momento.

No, no te levantes.

Con Dios.

Con Dios.

-Tenía razón. En esa academia imparten clases de tango.

-Sí, pero no deja de extrañarme que enseñen bailes tan modernos.

-Es que todavía no te has enterado, pero tienes una esposa a la última.

-Lo sé, pero me sorprenden esas ganas tuyas de repente

de aprender esa danza. -Más que ganas, no sé,

es curiosidad, creo que puede ser divertido aprenderlo.

-Cariño, que fue idea mía, no trates de convencerme.

-Lo malo es que vamos a tener que esperar unas semanas

para empezar las clases.

-Habrá que tener un poco de paciencia.

-Ojalá que se apunte gente pronto y podamos empezar cuanto antes.

-Pues yo tengo mis dudas.

No tendrán alumnos por la fama que tiene el tango de ser libidinoso.

-A mí eso no me parece ningún inconveniente.

Me ha encantado

la demostración que ha hecho la profesora.

Bailaba muy bien.

-Se movía como una gacela, qué mujer.

-¿Estás diciendo que te ha resultado atractiva?

-No, simplemente que se movía con gracia y soltura, ¿no te parece?

-Creo que te ha gustado.

-Que yo solo tengo ojos para ti, cariño.

Si practicaras un par de días, bailarías igual que ella o mejor,

y eso que ya no eres una chiquilla como ella.

-Lo estás arreglando. ¡Encima me llamas vieja!

-No me has entendido, cariño.

Lo que te quiero decir es que ella tiene menos años que tú,

pero solo es cuestión de tiempo. Yo solo te quiero a ti, paloma mía.

(Llaman a la puerta)

Yo voy.

-Vengo descompuesta por la nueva moda que se quiere imponer.

-Ah, bueno, no me extraña, las faldas cada vez son más cortas.

A este paso, las mujeres vamos a enseñar las rodillas.

-Eso también tiene miga,

pero no es de lo que he venido a hablaros.

¿Habéis oído hablar del tango?

-Sí, por supuesto.

-Mejor,

así me ahorro la vergüenza de tener que explicarlo.

El cura me ha puesto al día sobre este asunto.

Al parecer, se está extendiendo como una epidemia desde Francia,

y el peligro está llegando

hasta las puertas de nuestras casas.

Al parecer, hay una academia en esta ciudad

que espera tener bastantes alumnos para comenzar las clases.

-Fíjate, ¿quién lo iba a decir? Estamos casi tan avanzadas

como los franceses. -Tan retrasados, querrás decir.

-Sí, eso, eso quería decir. -Pero no te apures,

ya lo hemos solucionado.

Nos hemos organizado para ir a protestar a la puerta de la academia

para que no se impartan esas clases de ese baile del demonio.

-Pero, Susana, ¿no os estaréis excediendo?

No es para tanto.

-¿Que no es para tanto?

Si el mismísimo arzobispo de París lo ha prohibido.

Es un baile vergonzoso y procaz.

Bueno,... espero que me acompañes a la protesta,

por supuesto.

-Sí, sí.

Si le parece, iré a buscar a Mateo al colegio.

Quisiera estar de vuelta en casa antes de que regrese don Eduardo.

Úrsula, me gustaría que no estuviera disgustada conmigo.

Yo solo soy parte del servicio,... no es mi labor juzgarla.

Pues... haga un esfuerzo por comprenderme.

Lo siento,... pero solo puedo hacerlo hasta cierto punto.

Entonces, espero que sus escrúpulos no le impidan hacerme un favor.

Necesito que me ayude a sacar a Mateo del barrio

hoy por la tarde.

¿Puedo saber el motivo?

Me gustaría pasar un rato con mi hijo y...

con Telmo.

¿Ha perdido usted el oremus?

No es prudente, está usted arriesgando demasiado.

Bueno, no es para tanto, solo necesito que...

me cubra ante mi marido, solo serán unas horas.

¿Cómo puedo disuadirla?

Mateo podría irse de la lengua delante de su padre.

Bueno,...

me duele reconocer que el niño ha aprendido a mentir.

Sé que no le dirá nada a Eduardo.

Me gustaría poder permanecer al margen de este asunto.

Úrsula, no le involucraría si no fuera absolutamente necesario.

Telmo es el verdadero padre de Mateo

y ha estado 10 años sin verle.

¿No cree que es justo que pueda disfrutar con él?

(TOCA LAS CASTAÑUELAS)

(Se abre una puerta)

-Uy. Qué prontito has venido hoy, cielo mío.

-Ardía en deseos de estar con usted.

-Ay, cosa más linda y más rebuena no hay en la tierra.

¿Qué tal te han ido las clases? -Mejor que ayer,

aunque siguen siendo muy estrictos.

Luego iré a la biblioteca a consultar unos volúmenes.

-Ay, Virgencita, muchas gracias por darme una hija tan templada.

Voy para dentro con esto. -Muy bien.

-¿Y tú has visto a tu padre?

Desde que ha "marchao", yo no sé si ha "regresao".

-No lo ha debido hacer porque yo estaba sola. ¿Sucede algo?

-No, curiosidad.

-¿Puedo contarte algo que me hace mucha ilusión?

-Te diría que no, pero viendo tus ojos, me temo que va a ser inútil.

-Hoy, después de comer, no voy a ir a la biblioteca.

-Ya sabía yo.

-Voy a ir al cafetín del Duende a hablar con el dueño.

Se ve que está buscando artistas.

-Ay, deberías quitarte esos pájaros de la cabeza,

porque no te van a traer nada bueno. -No puedo,

es lo que me hace ilusión, no las clases esas .

-Te dije que no quería saber nada de este asunto,

no quiero ser cómplice en tus aspiraciones.

-¿Y no te alegras por mí ni una miaja?

-No, si al final verás, lograrás que te ingresen en un convento.

-Pues bailaré por "soleá", aunque sea de monja.

-Jesús. -Mire lo que me he preparado.

-Con "cuidao", ¿eh?

-Se va a quedar pasmado cuando me vea bailar.

-A ver.

(TOCAS LAS CASTAÑUELAS)

Que viene tu madre, que viene tu madre.

-Oye, ¿qué era eso que sonaba?

Parecían castañuelas.

-¿Qué?

-¿Tú has oído algo, Arantxa? Yo no he oído nada.

-¿Castañuelas? Señora.

-Muy bien. Por aquí.

Pues ya estamos preparadas para ir a protestar a esa escuela

donde se enseña ese baile del diablo.

-Parece usted una sufragista. ¿Tan malo es ese baile?

-Peor que malo.

Es un invento maligno para pervertir a jóvenes y a viejos.

Con decirle que lo han inventado los argentinos,

pero lo están poniendo de moda los franceses.

-Entonces tiene que ser muy poco pío, aunque la verdad,

me cuesta juzgarlo sin escucharlo. -Créame,

mejor para usted.

Esa danza es perniciosa

y no lo digo yo, lo dice el párroco. -Entonces no se hable más,

denle palos a esa desvergüenza.

-Don Telmo.

No sabía que seguía usted por el barrio.

Así es, y espero seguir por aquí un tiempo.

¿Definitivamente?

Eso solo Dios lo sabe.

Ay, es una pena que abandonara los hábitos, con lo buen cura que era.

¿No se ha arrepentido nunca?

No, en ningún momento.

Lo hice por amor,... por amor a Lucía.

Con Dios, señoras.

Este mundo ha perdido el oremus.

Pero ¿ha visto con qué desparpajo puede hablar un antiguo sacerdote

de una mujer casada? ¡Esto es el acabose!

-Ya no queda nada de los antiguos valores.

¿Hasta dónde vamos a llegar? -Rosina.

No sabes con qué ligereza ha hablado Telmo

de sus sentimientos hacia Lucía. Una desvergüenza absoluta.

-Nos ha dejado de piedra. -Ah, mira.

Te he preparado una pancarta, para ir a protestar contra el tango.

A nosotras nos corresponde impedir

que este barrio se hunda ante la lujuria y el sacrilegio.

-Pero, Susana, ¿de verdad, de verdad hace falta llamar tanto la atención?

-Lo que sea menester para salvaguardar

la moralidad del barrio.

¿O es que pretendes ser como Genoveva?

-Por cierto, hace tiempo que no vemos

a la esposa de don Samuel. ¿Dónde se habrá metido?

-Mejor, no quiero ni pensarlo,

seguro que está haciendo algo perverso.

-Le agradecemos encarecidamente su visita, senador.

Es muy amable al venir a nuestra casa, senador Ojeda Tapia.

Admito que tenía curiosidad por conocerle,

el apellido Alday todavía pesa mucho en la alta sociedad.

Me alegra escucharlo. Por favor, siéntese.

¿Un licor? Gracias.

No tenga duda,...

el juez que me puso en contacto con ustedes

fue muy influyente en sus tiempos.

Y muy buen amigo de mi padre.

Muy bien, pero vayamos al asunto de esta reunión.

Usted me dirá qué necesita de mí, como sabe,

soy un hombre muy ocupado.

Verá,...

lo que tengo que proponerle es un poco delicado.

Un amigo planea explotar unas minas al norte de Marruecos,

para ello necesita un permiso de importación

y le estaría muy agradecido si usted le ayudara a conseguirlo.

Caballero,

para eso deben seguir los cauces legales.

¿Por qué me ha citado aquí cuando se trata de un asunto burocrático?

Le ruego que me escuche un momento, por favor.

Creo que a usted le han informado mal.

Ha cometido un error al molestarme.

-¿A quién espera Telmo?

Le ruego que no se marche, siento haberle ofendido.

Yo le respeto profundamente.

No me lo está demostrando.

Compréndame,...

mi invitación a esta casa pretende ser una muestra

de consideración hacia usted.

Concédame solo cinco minutos de su tiempo,

deme la oportunidad de explicarme mejor.

Está bien.

Le escucho.

Compréndame, no pretendo saltarme los cauces legales.

Sé que para conseguir esos permisos,

hay que seguir un proceso burocrático.

Asunto que no es de mi incumbencia, como ya le he dicho.

Lo sé, lo sé,

si le he citado, ha sido para darle a entender

que mi amigo tiene mucha prisa por empezar a explotar esas minas

y está dispuesto a agradecer generosamente

a todo el que le ayude a agilizar sus gestiones.

¿Cómo de generoso sería su amigo?

Muy generoso.

Empezamos a entendernos.

Yo soy firme partidario de la gente emprendedora,

son el motor de la nación,...

por eso le voy a ayudar a conseguir el permiso.

Le agradezco en el alma su comprensión.

¿Está a su gusto la sopa?

-Por supuesto que sí, deliciosa,

una de las mejores sopas que he probado nunca.

-Me alegro que le guste, es una de nuestras especialidades.

¿Ha pensado qué quiere de segundo?

-Había pensado en algo ligero,

no estoy acostumbrado a las comidas copiosas,

han sido muchos años.

-Si no le importa continuar con el pescado,

le recomiendo un lenguado en salsa menier con verduras.

-Eso suena delicioso. Me pongo en sus manos.

-Apure la sopa y en cuanto esté preparado,

ordeno que se lo traigan.

-Que aproveche.

¿Le importa que me siente? -Por supuesto, hijo.

¿Quieres acompañarme a comer?

Esta sopa de pescado está exquisita. -No, se lo agradezco, comeré luego

con Lolita. -¿Seguro?

Si no te apetece sopa, puedes pedir otro plato de la carta.

-No, no, prefiero esperar.

-¿Ocurre algo, hijo?

Te sientas conmigo en un restaurante y ni quieres comer ni me hablas.

-Quería pedirle perdón...

y que no se enojara con Carmen.

Sé que le molestó que le interrogara sobre el pasado,

pero lo hizo porque yo se lo pedí.

Y también quiero decirle que todos los pasos que he dado

para intentar aclarar lo que pasó,

los he dado solo porque le quiero.

-De eso no me cabe ninguna duda, hijo,

pero el fin no justifica los medios.

Utilizar a alguien como tú has hecho, no dice bien de ti.

-Lo sé, y créame que lo siento, pero también entienda mi desesperación

y mi impotencia. -Te entiendo perfectamente,

pero de la misma manera tú tienes que respetar mi voluntad.

-Me cuesta, me cuesta mucho respetarla, pero me he dado cuenta

de que debo respetar sus decisiones.

-Está bien que lo comprendas,

así que espero que seas coherente y actúes en consecuencia.

-Siento haber presionado a Carmen para que hablara con usted.

Lo único que he conseguido es ponerla en un brete.

-Entiendo tus buenas intenciones,

pero la pobre mujer se llevó un buen disgusto.

-Lo sé, y le pido por favor que no se lo tenga en cuenta.

Sé que con ella conversa a gusto, y que sus confidencias

le sirven de desahogo, así que no deje de hacerlo.

-Descuida que no lo haré,

el aprecio que tengo por esa amistad me es tan grande,

que no me gustaría tener que prescindir de ella.

-Siempre voy a estar a su lado, padre.

Y Lolita también.

-Lo sé, hijo,... y te lo agradezco.

Y por mi parte, este asunto está zanjado.

(Se abre una puerta)

-Ay, Liberto, no he pasado más vergüenza en mi vida.

-Pero ¿qué ha pasado, tan mal te ha ido la protesta

en la academia de baile? -Ha sido tremendo,

menos mal que llevaba esta pancarta para taparme.

Creo que me he topado varias veces contra una farola.

No te rías, creo que me he hecho un chichón.

-Eso te pasa por no decirle a mi tía que no te parece mal el tango.

-Parece mentira que no conozcas a tu tía.

Si le cuento la verdad, la tengo encima a todas horas

diciéndome que me voy a condenar. -Tienes razón.

Esto se lo ha propuesto con más interés que la segunda cruzada.

-Ya te digo, y todo por un bailecito de nada.

-Déjala, ya se le pasará el furor anti tango.

-No lo creo, ¿sabes qué ha hecho?

Ha conseguido que la academia no imparta clases jamás de tango.

-Podemos aprender a bailar la jota. Es menos sensual, pero más nuestra.

-Ya. Qué vergüenza, yo allí no vuelvo.

Por más que me he tapado la cara,

estoy segura que la profesora me ha visto.

Qué desgracia, para una vez que me ilusiono con algo,

va tu tía y me lo chafa. -Que no, cariño,

que todo tiene solución en esta vida.

-No lo veo sencillo.

¿Cómo voy a aprender a bailar tango si no lo imparten en academias?

-Practicando en casa, mira.

Mira...

lo que te he comprado.

Con este disco podremos bailar hasta quedar agotados.

Solamente tenemos que imitar los pasos.

-Pero ¿cómo no te voy a querer?

Con los detalles tan bonitos que tienes conmigo siempre.

Ay, vamos a probarlo ya, va.

(Suena un tango)

(Llaman a la puerta)

-Ay, ay, Liberto, abre. Abre.

Poco duran las alegrías en la casa del rico.

-¡Tieta!

Qué alegría, pero ¿qué está haciendo...?

Rosina, ha...

-¿Habéis oído esa música tan rara que sonaba?

-Si no se ha oído cantar ni a un canario.

-Seguro que era un tango, y venía de casa de Genoveva,

solo esa descastada puede escuchar una música tan provocativa.

-Seguro que venía de casa de esa.

-Sí.

-Arantxa.

No te figuras lo que me ha pasado. -Dame una alegría,

dime que has "estao" toda la tarde estudiando.

-No digas simplezas. -¿Ni una buena noticia hoy?

-He ido al cafetín y he hablado con el dueño,

Hipólito Pastrana, y me ha dado permiso para hacer una actuación.

-Pero ¿cómo bailaora o como cantante?

-De momento de palmera. -Ah.

-Se ha quedado muy sorprendido al verme bailar y cantar.

-Pero tampoco te ha hecho una oferta muy sustanciosa.

-Chiquilla, por algo se empieza. -A ver, me alegro mucho por ti,

pero como se entere tu madre de que te vas a subir a un escenario,

te manda a Barbate de cebo en la pesca de atunes.

-No pasa nada, mientras no se entere, todo solucionado.

-Ojalá sea así, que ya tenemos bastantes problemas encima.

-No seas ceniza,

si en casa va todo como la seda.

-Igual es que hoy me ha "dao" por verlo todo negro.

¿Subes a casa? -No, voy a ir buscarme

una peineta flamenca para la actuación.

-Si la compras, escóndela bien, por favor,

que ya está bastante mosca tu madre con las castañuelas.

-De acuerdo. -Venga.

-¿Qué mira tanto? La gente que pasa.

-Pues yo estaba parada.

¿No será que no está acostumbrado a mujeres tan salerosas?

-Uno ve pasar a mucha gente por delante de este restaurante.

Por cierto, ¿qué ha sido de su pretendiente?

-No sé de quién me habla, una tiene tantos admiradores.

-Yo creo que sí sabe a quién me refiero.

¿Ha mandado al mexicano a su tierra

o ha sido él quien se ha marchado haciendo "fu" como el gato?

-¿A qué tanto interés?

¿No será que le escuece verme cogida de su brazo?

-Todo lo que tiene de guapa, lo tiene de engreída.

-Aquí viene don Ramón.

-Siento haberme retrasado,

estaba esperando que saliera el último cliente.

-Nada, la criada del principal del 32, que no hay manera

de sacarla de la tienda, siempre igual.

-No te preocupes, Lolita,

lo importante es que estéis todos aquí.

Os agradezco de corazón que hayáis venido.

-No tiene nada que agradecer, estamos a su disposición.

-Don Ramón, ¿para qué nos ha hecho venir?

-Os he citado aquí porque...

es el sitio más discreto que he encontrado.

No confío en la seguridad de la habitación

de la pensión para lo que tengo que deciros.

-Pero ¿y a qué tanto misterio, qué ha pasado?

-Lo primero que voy a hacer...

es pediros perdón por todo el sufrimiento que os he causado

durante este tiempo.

-No se apure, suegro, que usted se ha "llevao" la peor parte.

-Ya.

-Pero tenía que haber sido más considerado con vosotros.

Mi decisión de ocultar...

el motivo de la muerte de Celia... os ha causado una gran desazón.

-No es plato de gusto ver penar a una persona inocente

por algo que no ha cometido.

-Sabemos que eso le supone una gran pena

y que por eso no quiere rememorarlo.

-Así es. -Y que sus razones tendrá

"pa" guardárselo si así lo cree.

-Yo le prometo que no voy a seguir presionándole.

-No es necesario, hijo,...

ha llegado el momento de que os cuente qué sucedió aquel aciago día.

-¿Qué tiene, señora? Que parece una fiera enjaulada.

-¿Qué quieres que haga? José no deja de entrar y salir

y no quiere ni contarme qué asuntos trae,

¿tú sabes algo? -¿Yo?

Yo no, yo sé solo de la cocina y de mis labores.

-Mientes. Siempre que lo haces das el queo guiñando el ojo derecho.

¿Ves? Te has delatado, ¿qué está pasando aquí?

(Se abre una puerta)

Dime qué está pasando aquí o se monta la de san Quintín.

-¿A qué viene este expolio? Se oyen las voces desde la calle.

-Quiero saber qué está pasando en esta casa, y ahora mismo.

-Como quieras.

Será mejor que te sientes.

-¿Tan gordo es?

-Bueno, yo me voy a la cocina y les dejo...

-No, quédate, esto nos atañe a todos.

-A ver.

Ayer recibí un telegrama de Osvaldo anunciándome una catástrofe.

El teatro de Buenos Aires se ha quemado.

-¿El teatro?

¿Nuestro hermoso teatro? -(ASIENTE)

Pero si nos costó un potosí. -Ya,

pero que costara caro no es razón suficiente para que no arda.

-Es de suponer que se podrá arreglar.

-Llevo todo el día buscando la forma de recibir más noticias de Argentina

y he conseguido averiguar el alcance del desastre.

-¿Se ha perdido mucho?

-Se ha perdido todo, mi vida.

Han ardido hasta los cimientos,

solo queda ceniza y escombro.

El único consuelo que tenemos es que no había nadie en el teatro

en el momento del incendio. No hay víctimas.

-Sí que lo es, sí, pero...

sin la renta del teatro, ¿de qué vamos a vivir?

-Yo qué sé.

Tendremos que retirar los escombros y ver si sacamos algo por el solar.

-¿Y qué va a ser de nuestros empleados?

Se han quedado sin trabajo, tendremos que darles algo, digo yo.

-Eso ya se verá.

Espera a que cuando liquidemos todo no tengamos que pedirles prestado.

No te amilanes, mujer, no te amilanes. ¿Eh?

No es la primera vez que nos vemos con una mano delante y otra detrás.

-Pero tenía menos años.

-Pero hemos salido de situaciones mucho peores, cariño.

No quiero lágrimas,

no quiero ni una lágrima más en esta casa, ni una.

Nos esperan días muy duros,...

pero te juro por mis muertos que saldremos adelante.

-Lo sé.

Que mientras no nos falte el cariño, que salga el sol por Antequera

o por donde sea menester. -Eso.

Cariño tengo para ti... todo lo que quieras, reina mora.

-¿Y... cómo se lo van a contar a la niña?

-Ay, es verdad, pobre ángel mío.

-Será mejor que no le contemos nada.

Ya la pondremos al día más adelante,

no quiero que se distraiga de sus estudios.

-Si he guardado silencio durante todos estos años

es porque la muerte de Trini

y la muerte de Celia

me producían un dolor tan grande, que me impedían seguir adelante.

-Sí, pero ya ha cumplido su condena.

-Por eso,... y por vosotros,...

es por lo que voy a revivir tan doloroso pasado.

Todo empezó cuando Celia perdió el hijo que estaba esperando.

Aquello la sumió... en un profundo sufrimiento.

-Lo recuerdo bien, fue terrible "pa" ella.

Llovía sobre "mojao".

-La situación se complicó cuando Trini dio a luz

a la pequeña Milagros.

Trini falleció unos días después y...

Celia se volcó en el cuidado de la niña.

Ante los ojos de todos,...

Celia se ocupaba con mucho amor de ella...

y ninguno de nosotros...

nos dimos cuenta de hasta dónde había llegado su obsesión...

al principio.

-Sí, quería ver a la niña a sol y a sombra.

En varias ocasiones, de hecho, acabó discutiendo con usted y con Lolita.

-Celia estaba empezando a perder el oremus,

hasta que un día se volvió completamente loca.

-Vámonos.

Vámonos a casa.

No voy a permitir que nadie te separe de mi lado, hija mía.

Nadie.

-Celia.

Celia, ¿qué hace, dónde se lleva a Milagros?

-La niña me necesita.

-Pero ¿qué dice? Deténgase.

-Quiere quitarme a mi niña.

¿Cree que no lo sé?

-Solo nos vamos de viaje, volveremos.

-No voy a permitir que me roben a la niña.

No se acerque. -(LLORA)

Ya.

Chist. Duerme, mi niña, duerme.

Ni usted...

ni nadie va a impedir que yo me lleve a mi hija.

-Aléjese de la cuna.

-No.

-¡Aléjese de mi hija!

(GRITAN)

¡Ah!

¡Celia!

Celia.

¡Ayuda!

Celia. ¡Ayuda!

(GRITA)

-¿Qué ocurre, señora?

Por Dios.

(LLORA)

Mi único delito...

fue impedir que Celia se llevase a Milagros.

-¿Por qué no dijo nada en el juicio?

Se podría haber librado de la cárcel.

-No puedo decirte nada más, hijo.

El motivo por el que no lo conté se irá conmigo hasta la tumba.

-Está ocultando algo más, ¿no?

-Ya os he dado todas las explicaciones que debía.

No me pidáis más.

"A las seis, Mateo y yo saldremos de la casa".

"Cuando pasemos junto a la pérgola,

nos tienes que seguir hasta la calle de los Olivos,

allí cogeremos un coche que nos lleve a la feria".

"Úrsula le dirá a mi esposo que estamos en clase de piano".

Estás guapísimo, hijo mío.

¿Por qué me pongo el traje de los domingos para ir a piano?

Para que te vea guapo la profesora.

Hoy está muy contenta, madre.

Es que lo vamos a pasar muy bien en tus clases.

Vamos, que Úrsula nos espera en la calle.

Un momento.

¿Os vais sin darme un beso?

Vamos, dale un beso a tu padre.

Adiós, padre.

-¿Por qué te has perfumado tanto?

Me he puesto la misma cantidad de siempre, Eduardo.

¿Estás segura? Por favor, déjanos ir,

que vamos a llegar tarde.

(Se abre y cierra una puerta)

¿Qué hace aquí? ¿No tenía que esperarnos en la calle?

La profesora de piano no podrá dar la clase hoy.

No pasa nada porque el niño pierda una clase,

así pasaremos la tarde en familia.

Algo ha tenido que pasar.

Daría mi vida por poder ir a buscarla.

"Ven, Mateo,"

aprovecharemos para hacer un rompecabezas.

Úrsula,... ¿por qué me ha hecho esta canallada?

Habíamos acordado que me ayudaría.

Sosiéguese, lo he hecho por su bien,

el plan era demasiado arriesgado.

Eso es asunto mío.

Por Dios, entre en razón.

Cualquiera podría haberles visto en la feria

e ir con el cuento a su esposo.

Si se descubre su adulterio

con el antiguo párroco, no lo dude,

terminaría usted en prisión.

Nadie le perdonaría algo así.

Por Dios,

piense en Mateo.

Yo, desde luego, no estoy dispuesta

a participar en este disparate.

Disculpe, don Telmo,...

no he podido evitar fijarme en que ha estado usted esperando.

Supongo que por una mujer.

No le juzgo,

simplemente me gustaría decirle que hay amores

que traen más desdicha que placer.

Es posible.

Le agradezco su consejo y le pido máxima discreción.

Tranquilo, por mí no tiene que preocuparse.

-Mateo y yo vamos a hacer este rompecabezas.

No seas aburrida, juega con Mateo y conmigo.

-Lo vamos a pasar muy bien, madre.

Claro que lo pasaremos bien,

no hay otra cosa que más me guste que jugar contigo.

¿Ves lo bien que lo pasamos?

Así vamos a estar toda la vida.

Siempre juntos.

Siempre.

Nos queremos desde el primer momento que nos conocimos,

esa es la realidad.

No. La realidad es que doña Lucía está casada con don Eduardo.

Y él deberá aceptarlo.

Nunca lo hará.

¿Qué ocurre? ¿Qué ocurre con Eduardo?

-Después de pagar la indemnización a los trabajadores,

nos vamos a quedar con muy poco.

-¿Estamos en la ruina?

Ni siquiera yo soy capaz de imaginar lo que haría Eduardo

si se enterara de que estoy en tu alcoba en mitad de la noche.

Escapemos, pues. Cojamos a Mateo y huyamos.

Lejos de Acacias podremos ser una familia.

Quiero ser artista.

-Quien va a caer es tu madre si te oye decir eso.

-Que caiga, pues.

-Usted siga hablándome de las bondades de don Ramón

que yo no voy a pensar que usted se está enamorando ni nada de nada,

desde luego. -¿Yo?

No. -No, qué va, usted no, mi prima.

-La burocracia, a veces, es un auténtico engorro.

-Por eso me preguntaba si usted, con su buena posición,

podría ayudarme con los permisos de importación para vender hierro,

por agilizarlos un poco.

-Ha traído esto un mozo "pa" ti. ¿Qué pasa, malas noticias?

-Es de Hipólito Pastrana, el dueño del cafetín del Duende.

Quiere hablar conmigo, a solas.

-Me gustaría saber qué te ocurre, si no, no me iré.

Irte, ¿adónde?

Al Ateneo, esta noche,

me han invitado a una tertulia con los señores.

-"¿De licor?". ¿Para don Felipe?

Pensé que me había dicho que ya no bebía.

-Hoy ha venido a casa hecho una furia, como en sus peores días.

Tiene que ir a ver a Telmo y citarle en el callejón.

No, no voy a colaborar, no voy a ayudarla en tales menesteres.

Y usted no debería seguir con esto.

Se lo ruego.

Tenemos que aprovechar la ausencia de mi esposo.

Cristóbal no dejará de buscarte.

Ven conmigo.

-¿Cómo? Soy feliz al lado de Samuel.

-Él... te da felicidad,

pero yo puedo darte algo que él no puede,

seguridad.

(SE QUEJA)

¿Estás bien, Lucía?

Sí, sí, sí, no ha sido nada.

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Acacias 38 - Capítulo 983

02 abr 2019

Ariza empieza a inquietarse, al final Samuel consigue dar con el paradero del senador Ojeda Tapia. Tras una complicada reunión, el de Alday se gana su confianza y el senador accede a las peticiones de Ariza por un módico precio.
Jose cuenta a Bellita y a Arantxa que el teatro se ha incendiado por completo. Están arruinados, por el momento lo mantendrán en secreto; mientras tanto Cinta cierra una actuación con el dueño del cafetín del Duende para hacer los coros.
Antoñito se disculpa con su padre por utilizar a Carmen para sonsacarle información. Ramón les confiesa lo qué sucedió el día que murió Celia, pero guarda silencio sobre un importante detalle.
Lucía se prepara para encontrarse con Telmo y Matías, pero Eduardo se lo impide, disfruta haciendo sufrir a su esposa.

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  1. Mabi

    Mar, me permito contradecirte en tu apreciación sobre que Temo es un delincuente... si bien en un principio obedecía a los intereses espurios del Prior, luego su amor por Lucía le hizo ver lo que se tramaba y así le fue...inculpado de una estafa en la que nada tuvo que ver, en todo caso los mayores delincuentes fueron los curas... y en cuanto a secuestrar a Lucía... era la única manera de tratar de abrirle los ojos... en fin son distintas miradas sobre los capítulos vistos.

    06 abr 2019
  2. Mar

    Como veo que comentan otros capítulos, aclaro que hablo viendo hasta el 983... En primer lugar, el machismo en esa época era así y muchísimo peor, según las leyes en España una mujer no podía abrir una cuenta bancaria a su nombre, debía tener padre, marido o tutor que lo concediera para poder hacerlo, así que la mentalidad de Eduardo es comedida (cosa que agradezco y por favor, no lo empeoren) para lo que podría ser. Eso fue así hasta 1981, de ahí que quede tanto por hacer (TT). Segundo: Telmo será muy guapo y atractivo, pero vaya facilidad para mentir!!! quien le cree nada a ese hombre? dice lo que quiere oír cada persona según le conviene y no me olvido de que secuestró a Lucía cuando era soltera y ahora se metió en su casa sin permiso como un delincuente, que es lo que es. Por favor, el romanticismo derrite las mentes o qué? Aunque como es ficción, vivirán felices y comerán perdices :/ Me encantan José Miguel y Bellita, son tan lindos! jijiji y me estoy viendo venir que Lolita y Antoñito desaparecerán :( todas las parejas auténticas desaparecen porque tienen vidas normales, excepto la de Rosina y Liberto, pero me encantan las nuevas (Marcelina y Jacinto, Carmen y Ramón, Genoveva y Samuel), todas todas todas, jejejeje

    05 abr 2019
  3. Victoria

    Capítulo 985.- Solo decir que las escenas de Telmo y Lucía desbordan naturalidad, tienen una magia y una belleza extraordinaria y Telmo, aparte de expresarse con la mirada y esa voz preciosa, se expresa también con el cuerpo, con su forma de andar, con las manos ... en fin es una delicia la pareja. Mis felicitaciones a Dani y Alba. andar, los momentos

    05 abr 2019
  4. Mabi

    capítulo 985...señores responsables de ésta página, por favor habiliten la opción Comentarios en el capítulo correspondiente, si saben de sobra que igual vamos a comentar en donde nos den lugar, pero lo lógico sería hacerlo en el lugar donde vemos el capítulo. Gracias

    05 abr 2019
  5. marga

    A mí me gusta esta serie ( y yo no soy de ver series, de hecho no recuerdo haber visto ninguna), esta porque la considero diferente, tiene un interés especial, por la época , por cómo la representan, pero... si "se cargan" a Lucía... por dios... que dejo de verla!!! No pierdo la perspectiva del momento que representa, moría mucha gente..., una neumonía se llevaba a la persona. Pero hay algo que no creo fuera exclusivo: LLevarse siempre a los buenos... Eso no lo creo, no creo que la enfermedad de la época hiciera esa cruel distinción. Me gusta mucho, y en especial el personaje" D. Telmo", cómo está escrito y cómo actúa. Así como los demás. Repito ya me decepcionaría que se cargaran a Lucía, vale que tengan que pasar por penurias, pero cargársela..., No por favor!!!. Ya supongo que quien tiene peso en ello, no se va a interesar por las "observaciones" y/o "sugerencias" que escribimos aquí " humildes" seguidores... Dicho sea con todo el respeto hacia todas las personas que hacen posible esto.

    04 abr 2019
  6. Saro

    Capítulo 984.- Desde luego el dilema de Telmo y Lucía de cómo resolver su vida juntos es muy complicado. Tienen lo mejor, su gran Amor, pero en el pasado su toma de decisiones no fue la correcta y ahora tienen en medio a dos personas convertidas en "enemigos": Ursula (es normal su actitud) y Eduardo (cada día más odioso, aunque se lo debemos al gran trabajo de Paco Mora) que, como esposo de Lucía se siente celoso y traicionado; está enfermo pero, éso no es óbice para ser un machista redomado. Ante todo ésto, es lógica la actitud más cautelosa de Lucía frente a la pasión desbordada de Telmo (Dani cada día más maduro como actor). Espero que, a pesar de lo que parece, esta pareja pueda llegar a ser feliz porque se lo merece, aunque me temo que van a sufrir mucho todavía, sobre todo Telmo porque el Problema de ella es peliagudo. Me está gustando la Familia Domínguez, es un matrimonio estupendo y Jose, por mal que vayan las cosas, ¡cómo sabe sobreponerse y buscar la alegría de su Bellita y de su niña!. Y qué decir de Arantxa, me encanta cómo cuida a la familia y, sobre todo, a Cinta que hace de ella lo que quiere. Me encanta la "ilusión" de Carmen por Ramón; ¡hay que ver cómo a Fabiana no se le escapa nada!!. Sigo esperando el tango de Liberto y Rosina; parece mentira que ya lo bailen Servando, Jacinto, Marcelina y Lolita pero ellos sigan huyendo de Susana.

    04 abr 2019
  7. Mabi

    A falta de poder comentar el capítulo 984 en el lugar correspondiente, lo dejo aquí... Si algo le faltaba a Eduardo para que me terminara de caer mal, es haberme enterado que es un mano larga con Lucía, pero no mano larga atrevido si no maldito !!! ya con lo visto en el avance me sobra para detestarlo cada día un poquito más...Anda Jose aprovecha el momento de exportar aceitunas de Cabrahigo, antes que se empiecen a exportar las Riojanas nuestras( de la Provincia de la Rioja en Argentina ), que son gigantes !!! ( aclaro que ya se exportan desde hace muchísimos años, pero para aquella época no tengo idea) y riquísimas !!!!vieron, que Lolita y Marcelina bailan el tango a lo Rodolfo Valentino ? fue gracioso como la "revoleaba " en la quebrada !!!

    04 abr 2019
  8. Mabi

    Gracias Pilar !!!!! NO SOLO ES QUE HABLAMOS BIEN DE LA NOVELA, SINO QUE ANALIZAMOS, DAMOS NUESTROS PUNTOS DE VISTA, APORTAMOS NUESTROS PARECERES AÚN SIN SABER SI ALGUIEN LOS LEE, PERO SIEMPRE, SIEMPRE CON RESPETO. CREO QUE ESE ES EL VALOR AGREGADO A NUESTROS COMENTARIOS. AHORA AL CAPÍTULO! SUSANA, SUSANA, SI EL TANGO ES UNA DANZA DEL DEMONIO, VA EN CONSONANCIA CON TU ACTITUD !!! DEBERÍA GUSTARTE !!! JAJA. ESTÁ MUY BIEN REPRESENTADO, YA QUE EN ESE ÉPOCA SE LO BAILABA SOBRE TODO EN PARÍS AL ESTILO DE RODOLFO VALENTINO, BRAZOS EXTENDIDOS, CACHETE CON CACHETE Y MUY MARCADO SUS COMPASES, EL QUE SÍ LO BAILO MAS AL ESTILO PORTEÑO FUE JOSE, QUE LO VIÓ EN SUS AÑOS EN ARGENTINA, Y HABLANDO DE ÉL, QUE LÁSTIMA ME DIÓ QUE SE HAYA INCENDIADO SU TEATRO....AUNQUE DE ÉSTA MANERA Y SI LAS FINANZAS VAN EN BAJA, RESULTE UN MUY BUEN TRÍO ARTÍSTICO CON BELLITA Y CINTA ,Y SE DEN CUENTA DEL ARTE QUE CORRE POR LAS VENAS DE LA NIÑA, OLÉ !!!! QUE ASÍ SEA !!! RENUEVO MI AGRADO POR LA DINÁMICA DE LA NUEVA TEMPORADA Y LA INCORPORACIÓN DE TAN LINDOS PERSONAJES COMO JOSE, BELLITA, CINTA Y ARANTXA.

    03 abr 2019
  9. Pilar Méndez

    Gracias Saro, saludos también desde Madrid. Hecho y comprobado que Mabi, tú y yo somos las únicas que siempre hablamos bien de la novela.

    03 abr 2019