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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 965 - ver ahora
Transcripción completa

Son unas hienas,...

unas malditas beatas meapilas que van de buenas

y son más malas que la tiña. Pues que no te afecte.

Me afecta porque soy tu esposa.

-Es de un compañero.

Apoyará mi petición para que a don Ramón no le concedan el indulto.

Soy la institutriz de Mateo.

Permítame que le diga...

que no me gusta don Samuel Alday,

y, por ende, tampoco su esposa.

-Y una cantamañanas, zafia y sin educación.

-¿Eso se comenta de mi señora?

-Pero solo lo ha dicho doña Susana, que le gusta malmeter

y pegar la hebra.

Soy la envidia de todo el barrio. No te quitan ojo.

Desde luego, la esposa de Samuel es una auténtica belleza.

Y simpática, dicho sea de paso.

-Demasiado simpática, diría yo.

-Quería pedirles disculpas. -¿Disculpas?

-Por lo de ayer. No me porté bien con vosotras,

no debí llamaros mentirosas ni hablaros de esa manera.

-El objetivo de la fiesta

es hacer ver a todo el vecindario

que no somos faranduleros sin fundamento.

Somos gente...

fina, educada, confiable.

-Está bien.

-Lo digo yo y cualquiera que entienda de moda.

-Yo he tenido una de las sastrerías más prestigiosas de esta ciudad.

-Lo sé.

Y dicen las malas lenguas que se quedó antigua y desfasada

en los últimos tiempos,...

-A servir, doña Lucía.

(RESOPLA)

-Pero usted no conoce a doña Úrsula. -Ni tú me conoces a mí.

No tolero que nadie me diga qué he de hacer.

Mucho he rondado por este mundo para que alguien decida por mí.

-De lo que pasó ese día no voy a hablar nunca,

pero lo cortés no quita lo valiente. Quiero salir de aquí.

-(LEE) "Diez personas detenidas en una taberna".

¿Esta no es la esposa de don Samuel Alday?

-¿Creéis que es ella? -Si no lo es, se parece mucho.

-Dos gotas de agua. -Como su gemela.

-A ver,

¿qué pone en el periódico, Lolita?

-No se lee muy bien. A ver.

(LEE) "Detenidos varios delincuentes

de una banda, dedicada...

a no sé qué en lugares nocturnos y a la prostitución".

-¿Prostitución?

-"La policía llevaba varios años

estudiando sus operaciones ilícitas,...

-¿Qué quiere decir esto?

-...hasta que una mujer relacionada con la banda

se puso en contacto con no sé quién".

"Los guardias la siguieron, la mujer resultó muerta

y los delincuentes...". No lo sé, no se lee "na".

-¿Y muerta, muerta?

-Sí. -Doña Genoveva,...

prostitución, delincuentes...

No me he "enterao" de la misa la media,

pero está claro que este asunto es turbio y truculento.

-No te embales, que no sabemos nada a ciencia cierta.

-Cuando el río suena...

-¿De cuándo es el periódico?

-Fabiana, si esto está hecho una birria, aquí no se ve "na".

¿Por?

-Por unir cabos y darle una explicación a todo esto.

-¿Creen que puede ser ella?

-La verdad es que la esposa del señor Alday es muy peculiar,

moderna y con desparpajo.

pero de ahí a estar en una banda de maleantes...

-Eso son palabras mayores.

-Mayores o pequeñas, son palabras que no nos hemos "inventao",

las pone aquí.

Y todos saben que los periódicos no mienten.

-En "to" caso, no digamos "na" de esto.

De momento, es mejor que nadie sepa "na".

-"Señá" Fabiana, ¿no tendríamos que advertir a la "señá" Carmen?

No sea que la esposa de don Samuel la meta a ella en un embrollo.

Ya lo dice usted, "las criadas somos las que al final pagamos el pato".

-En eso tienes razón. -Claro.

Mírenme a mí, aquí estoy, vestida de mamarracha,

y haciendo el paripé porque a mi señora le da por meterse

con unos anarquistas. -Tú también tienes lo tuyo.

Lo mío y lo de alguien que todavía no conozco.

-Bueno,

iré a hablar con Carmen.

-Yo también salgo. Apúntamelo en la cuenta, Lola.

Con Dios.

Lolita, y ya luego nos cuentas

a ver qué pasa con tu suegro, hija.

-En cuanto me entere, yo le digo.

(Sintonía de "Acacias 38")

¿Acabamos de llegar y ya quiere irse?

-Yo quiero vivir en un sitio donde la gente me quiera,

y está claro que no es esté.

-Yo te quiero, ¿qué más te da el resto de la gente?

-¿Y si nos vamos a vivir más cerca de la niña?

-Este es el sitio más civilizado que hay más cerca de la niña.

-José Miguel, yo necesito sentir el calor de mi público,

mis admiradores, lo necesito para vivir.

-Pero deles un poco de tiempo. -¿Para qué?

¿No has visto cómo actúan esas arpías estiradas?

-"Chapás" a la antigua. No están acostumbradas a tratar

con alguien tan "sofisticá" como usted.

Señora, ¿por qué no espera a que pase la fiesta?

Luego, ya verán.

Igual viene todo el mundo, eso no lo sabemos.

-Tiene razón, la gente es muy veleta.

Donde dije digo, digo Diego.

-Yo soy Bellita del Campo, famosa artista internacional.

No necesito ni mendigar cariño ni que me perdonen la vida.

Esas señoras deberían besar por donde piso

y dar gracias porque vivo en su aburrido barrio sin gracia ninguna.

-A ver, si yo razón no le quito, señora,

si con que les hubieran "tratao"

con el respeto que merecen los recién llegaos,

ya valdría.

A fin de cuentas, todo empezó con el malentendido con esas dos criadas.

O como dicen en mi tierra, no importan los principios,

si no los finales. Esto ha empezado muy mal,

pero huele a que va a acabar peor.

-Mi vida, mi sirena de los mares. -Habla,

que me tienes harta con tanto requiebro. ¡¿Qué?!

-Arantxa tiene razón.

Hay que tener paciencia.

Esperemos a ver qué pasa en la fiesta,

y si la cosa no mejora, hacemos lo que tú quieras.

-De acuerdo, hasta la fiesta,

y luego Dios dirá. -(ASIENTE)

Tráeme una tila, Arantxa.

-Arantxa.

(SUSURRA)

Genoveva.

Señora Genoveva.

-Mateo, ¿qué haces por aquí solo?

-Mi tata se ha despistado y he aprovechado para hablar con usted.

-¿Conmigo?

-Me enteré de que mi tata le ha reñido por darme bombones

y no quiero que se enfade conmigo.

-¿Cómo voy a enfadarme contigo? No has hecho nada.

Quien ha obrado mal es tu tata, es una amargada y rancia.

-Eso pienso yo y mi mamá.

-Te doy un caramelo si me prometes una cosa,

que nunca permitirás que las malas personas

te digan lo que has de hacer ni aceptes sus normas.

¿Me lo prometes? -(ASIENTE)

-Toma, pero cómetelo después de la merienda y cuando no te vean.

Me voy, que me espera mi esposo. -¿Por qué se quieren tanto?

-(RÍE)

Yo le quiero porque es el más bueno del mundo.

El porqué me quiere él a mí, pregúntaselo a él.

-Es usted muy guapa. Pero mi mamá también.

Ojalá mis padres se quisieran tanto

como ustedes.

Mateo.

¿No fui lo suficientemente clara el otro día?

-Mateo y yo nos hemos cruzado por pura casualidad.

¿Qué tengo que hacer, salir corriendo?

Eso sería una falta de educación. ¿Eso le quiere enseñar a Mateo?

(RÍE) -¿De qué te ríes?

-Me estoy acordando de la reprimenda que Úrsula le dio

a la mujer de Samuel

y de lo solita que se va a quedar Bellita del Campo

en su fiesta.

Se va a dar la bienvenida ella misma.

-Yo sí voy a ir.

Me han comprado el vino para la velada.

-Demasiado buena es usted, Felicia.

-Estaría bien que fuéramos.

-Y vuelta la burra al trigo. Ya hemos hablado

de eso, Rosina.

¿Otra vez quieres que le demos vueltas?

-Buenas tardes.

Don Emilio, ¿sería tan amable de añadir al pedido

dos cajitas de champán francés?

-Están tirando la casa por la ventana.

-La ocasión lo merece.

Además,

tenemos una invitada de lujo y no hay que escatimar en gastos.

-¿Una invitada de lujo? -Sí. La condesa de Lerín

ha confirmado su asistencia al ágape.

"Eskerrik asko". -Adiós.

-¿Has oído, Susana?

Estaría bien que nos replanteáramos nuestra asistencia a la fiesta.

La verdad es que la condesa de Lerín

es una mujer muy influyente.

-Claro.

Hay que departir con ella.

-Tienes razón. No tengo ningún interés en pasar más tiempo

del necesario con doña Bellita, pero no le podemos hacer un feo

a la condesa.

Además,

pocas ocasiones hay para alternar con ella.

-Claro. Además, en esa casa, el champán correrá a raudales,

ya lo has oído.

-Claro, a los artistas les gusta vivir bien

y gastar hasta por demás. -¿Vamos o no vamos?

-Margarita, ¿nos vamos ya para casa? Es que,...

la señora nos está esperando.

-Sí, claro. Estaba hablando con Felicia y Susana

sobre la fiesta de doña Bellita del Campo.

Señoras, ¿me invitan?, es que no...

Con Dios.

La verdad es que me gustaría mucho ir.

-¿Crees que es buena idea acudir de esta guisa?

-De esta guisa no. Que va a acudir la condesa de Lerín.

-¿Entonces?

-Pues nos quitamos el disfraz una vez, solo una vez.

Vamos como personas normales y, luego, volvemos a los harapos.

-¿Lo está diciendo en serio?

Me encantaría ir a esa fiesta.

-Para el carro, tú te quedas en casa.

-Margarita, Lamberto.

-Oh...

Como no estaba en el altillo, pensé que estaría aquí.

-Es un poco tarde, ¿no? -Mis señores,

han terminado ahora de cenar.

-¿Y qué tal su nueva señora,

le gusta a usted?

-Sí, Fabiana.

Hoy ha tenido un encontronazo con doña Úrsula.

¿Se ha enterado usted? -No.

-La ha regañado por darle dulces a Mateo.

-¿Qué opina usted de su señora?

-¿Qué ocurre, Fabiana?

¿A qué el interés?

-Mire.

-¿Es ella?

¿Es doña Genoveva? -Si no es, se le parece mucho.

"Cielo, lo único que ha de importarte

es el amor que nos profesamos".

Se fuerte, yo te voy a apoyar en todo.

¿Es que ni siquiera huyendo de toda mi vida voy a poder ser feliz?

-¿Qué, qué me dice, Carmen?

¿Cree que esa mujer puede ser su señora?

-No, seguro que no.

Reconozco que se le parece,

pero no es. -¿De verdad lo cree usted?

-Por lo que he visto, doña Genoveva no es mala persona,

y menos, una delincuente, ya se lo digo yo.

-En todo caso, ándese con ojo.

No quiero que se vea envuelta en embrollos

y que "na" tienen que ver con usted.

-Carmen.

¿Dónde se mete? -¿Qué desea la señora?

-Prepare el brasero para calentar la cama antes de ir a dormir.

-Enseguida, señora. -Ya me voy. Buenas noches, Carmen.

Señora.

-¿Va todo bien?

-Sí, todo bien, señora, ¿por?

Me dio la sensación de que hablaban de mí.

-¿De usted?

-Sí. ¿Es cierto o no?

-La verdad es que...

Estábamos hablando de que le gente se ha enterado de la discusión

que ha tenido usted con doña Úrsula. Este es un barrio pequeño.

-Y esa señora es una bruja.

Ya le he cantado yo las cuarenta esta tarde.

¿Es eso lo que le comentaba a la mujer de la pensión?

-Sí.

Voy a preparar las brasas para su cama.

Samuel.

Dile a tu esposa que agradezco como trata a Mateo.

Dice que es muy cariñosa con él.

Te lo agradezco, Lucía. Se lo trasmitiré a mi esposa.

A más ver.

¿Seguro que no quieres un café o un chocolate?

-No, que llevo dos cafés y estoy nerviosa perdida.

-Natural, es que lo de tu suegro no es asunto baladí.

¿Sabéis algo del indulto?

-"Na" de "na", pero de hoy no pasa,

hoy llegan noticias.

-Lolita, sabes que si liberan a don Ramón,

en el barrio se lo van a tomar regular, ¿no?

-Me da igual, Casilda, que se lo tomen a cuerno quemado.

-Hombre, todo el mundo cree que es el responsable

de la muerte de doña Celia. -Pues no lo es, Casilda.

Mi suegro es un buen hombre, no ha matado una mosca en su vida.

-Sí, sí, de acuerdo. No la pagues conmigo,

que no le he metido yo en la cárcel.

Bueno,

cambiando de tema,...

¿sabes que la Fabiana habló con la "señá" Carmen?

-¿De lo del retrato de su señora? -Sí.

-¿Y?

-La Carmen dice que se parece a su señora, pero que no lo es.

Bueno, ¿y tú vas a ir a la fiesta de Bellita?

-Yo no tengo el cuerpo "pa" fiestas ni jaranas,

al menos, hasta que se arregle lo de mi suegro.

-Natural. Pero ¿te lo han "contao"?

-¿El qué?

-Dicen que va a ir una condesa de lo más importante.

¿Y a ti te han "invitao", vas a ir?

-¿A mí qué me van a invitar ni qué niño muerto?

Pero a quien sí han invitado es a doña Rosina.

Y, claro, en esa fiesta habrá champán, canapeses, así que,

digo yo que de hoy no pasa que se quite el disfraz.

-Lolita,

vengo del altillo, me han dicho que estabas aquí.

-Les dejo, que voy a por un mandil.

-Estaba dándole a la hebra con Casilda. ¿Qué pasa?

-No he podido pegar ojo en toda la noche pensando en lo de mi padre.

-Ya lo sé, ya. La verdad es que yo tampoco.

-¿Crees que le van a conceder el indulto?

-Seguro que sí. Que tengo un palpito.

Me lo han dicho las tripas, y, a mí, estas, no me han fallado nunca.

-Ojalá tus tripas tengan razón.

Yo he hecho lo posible para que la iniciativa de Felipe no prospere.

-Las cosas que se hacen desde el rencor no llegan a buen puerto.

Eso no puede salir bien.

¿Entregaste las cartas a los abogados a tiempo?

Sí, así es, las han incluido en la petición de indulto.

La suerte está echada.

-Ya. Tú has hecho todo lo que está en tu mano, solo queda esperar.

-Seguiré con las gestiones, no quiero que se me haga tarde

por si hay noticias. Si me entero de algo, te digo.

-Lo mismo te digo.

¿Estaba el baño a su gusto?

-Temperatura perfecta y perfecta cantidad de espuma.

Gracias, Carmen.

¿Quiere algo más?

-No. Será mejor que vaya a preparar el desayuno.

Buenos días, querida, ¿ya has amanecido?

Cierra la puerta, Samuel.

¿Qué ocurre, no estarás así por lo de Úrsula?

Carmen ha visto mi cicatriz.

¿Y qué temes?

Que haga preguntas y vaya contando mis intimidades por ahí.

No, Carmen nunca haría tal cosa. La conozco desde hace mucho,

es una criada leal.

Nadie es tan leal como para guardar los secretos de nadie.

Carmen sí.

No tienes nada que temer, conmigo estás a salvo.

Yo cuidaré de ti siempre y ahora.

No permitiré que nadie te haga daño.

¿Me crees?

No puedes estar triste,

tengo buenas noticias.

Me he cruzado con Lucía en la calle

y me ha pedido que te comunique lo agradecida que está

de cómo te portas con Mateo.

(SONRÍE)

Es un niño muy simpático y despierto, me hace reír.

Eso es lo único que a mí me hace feliz.

También me he cruzado con el vecino de enfrente,

nos ha invitado a un ágape. Don...

José Miguel, creo que se llama.

No sé si tengo muchas ganas de ir a fiestas.

¿Por qué no? A ti te encantan las fiestas.

Estarán esas arpías beatas y meapilas,

y bastantes encontronazos he tenido con ellas.

Yo creo que deberíamos ir,

para desvelar el secreto.

¿Qué secreto?

Algo que solo he sabido yo en este barrio,

algo que pronto sabrá todo el mundo,

que eres una mujer impresionante.

La mujer más maravillosa. ¿Ah, sí?

La mujer más fascinante que hay en esta ciudad.

¿Piensas todo eso? Ajá. Y me quedo corto.

No paramos de recibir misivas.

Todos los vecinos confirman su asistencia a la fiesta.

-Ágape.

-Hay que ver lo simple que es la gente,

en cuanto han sabido que viene la condesa, todos cambiaron de opinión

y ahora se pirran por venir.

-Ha tenido usted muy buena idea, señor.

-Ah, he invitado también al vecino de enfrente,

no hemos tenido contacto con él y vivimos puerta con puerta.

-Mira. ¿Te gusta el vestido que he elegido para la fiesta?

-Preciosa.

¿Te has enterado? -¿De qué?

-Todos confirman. La fiesta va a ser un éxito.

¿Ves como no hacía falta ponerse tan dramática?

-¿Me engañas? ¿Es eso verdad?

Claro que es verdad. Arantxa está preparando todo la comida.

He comprado vino para que no falte de nada.

¿Haría este dispendio si estuviera de chanza?

-Cualquier cosa harías por darme contentura y no verme sufrir.

-Eso es verdad. Hasta clavarme puñales y desangrarme haría,

mi dulcecito de leche, mi canelita en rama.

-Yo quiero que la gente me admire y se rinda a mis encantos.

-Es justo lo que va a pasar hoy en cuanto los vecinos te conozcan.

-No sé yo, José Miguel. -¿El qué no sabes?

-En Argentina me veneraban, era alguien,

poco más que una diosa, y aquí, ¿qué soy aquí?

-Bella del Campo, artista, folclórica,

la más grande que Dios ha puesto sobre la tierra.

-¿Y por qué no reconocen mi arte?

-Eso es solo de momento.

Ya verás como todos se dan cuenta de que eres una dama de los escenarios.

Una estrella, una auténtica mujer prodigio.

-Quita, que me despeinas. Voy a ver qué collares me pongo.

Y una cosita, Arantxa.

-Dígame, señora. -Invita a Fabiana y a Marcelina.

¿A la de la pensión y a la quiosquera,

está usted segura? -Segurísima.

-Puede que no siente bien a los invitados.

-Pues que se amolen. Esas mujeres me han demostrado su apoyo.

Las quiero en mi fiesta.

-(RÍE)

Ella es así.

Y a mí me encanta.

-¿No deberíamos de haberle dicho lo de la condesa

y que por eso han aceptado los vecinos?

-¿Te has vuelto loca?, ni muerto, digo.

Además, si no sé si vendrá.

-Pero ¿cómo que no sabe?

-No. Fui a llevarle la invitación a su palacete, pero no estaba,

así que no conseguí hablar con ella. -Pues más le vale presentarse,

o los vecinos van a creer que les hemos engañado.

Va a ser peor el remedio que la enfermedad.

-(RÍE)

Agustina no está. ¿No quiere tomar nada?

-No.

¿Tú tampoco, Lucía? No, gracias.

¿Cómo se encuentra?

No te voy a negar que algo nervioso,

hoy está siendo un día difícil.

-¿Por el indulto de don Ramón?

-Por la petición de indulto. Pero la voy a parar.

Conseguí que varios abogados

y compañeros firmaran un escrito que he hecho

rogando al consejo de ministros

que Ramón Palacios no sea puesto en libertad.

-Parece que su hijo ha contraatacado.

-Así es. Ha contratado a un bufete de abogados

para conseguir el indulto de su padre.

Por otra parte, es normal, es su padre

y hará todo lo que esté en su mano por ayudarle.

-Entiendo su inquietud.

Volver a ver al asesino de su esposa en la calle sería muy duro.

-Cruzármelo en el portal,

y verlo día y noche en el Nuevo Siglo XX.

Aún no me explico cómo el señor Palacios pudo ser capaz

de acabar con la vida de Celia. Sin duda, tuvo que enloquecer.

Maldito asesino. -Esperemos que se haga justicia...

y que ese hombre permanezca en la cárcel muchos años más.

Los asesinos deberían estar encerrados bajo llave,

en agujeros tan inmundos como ellos.

-Gracias por sus palabras.

Felipe,...

solo voy a pedirle una cosa en el caso de que el señor Palacios

sea liberado. Lucía, eso no va a pasar.

Ya, Felipe, pero si ocurriera,...

ha de prometerme que no se va a venir abajo.

Celia no querría eso. -¿Y qué sabrás tú?

Tu primo sabrá muy bien qué ha de hacer,

no eres tú nadie para... (TOSE)

¿Estás bien?

(TOSE)

Felipe. -Disculpadme.

-Eres una impertinente.

Mira lo que has conseguido.

-"Huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor suave,...

olvidar el provecho, amar el daño".

Cuánto te echo de menos, mi amor.

-Derecha, izquierda, derecha, ahí, ya está, ahí estamos.

¿Y de verdad que habías "echao" veneno la semana pasada?

-Sí, pero las termitas son muy resistentes.

-Y tanto, van a acabar con nosotros. -¿No tendrás algo "pa" ligar esto?

No sé, un quesito de cabra, un chorizo picante, o...

-Aquí lo tengo "preparao". Quédense ahí.

-Olé, olé, ahí, ahí, ese vinito. Ahí está.

Oh, qué alegría.

-Trae "p'acá".

-De verdad, que Dios te bendiga a ti y a tu chorizo.

-La fiesta debe ser de postín,

no paran de entrar invitados de alcurnia.

-Y Marcelina entre ellas, que también la han invitado.

-Y yo debería haber sido invitado,

que "pa" algo soy copropietario de la pensión,

la mejor de la ciudad, y admirador de doña Bellita.

-Si no sabía usted quién era.

-Ni pajolera idea, "pa" qué vamos a engañarnos.

-Dicen que la marquesa de Lerín asistirá a la fiesta.

-Me hubiera gustado saludarla, lo mismo está buscando esposo.

-Y se va a prendar de usted, claro. -¿Y por qué no?

Que uno tiene muy buena planta y está de buen ver.

-Mi Marcelina codeándose con la aristocracia.

Qué orgulloso estoy de ella.

-Bueno, gracias por el chorizo. Me voy a mi ronda.

-No se vaya tan rápido, coja otro trozo y...

hablemos de la vida.

-¿De quién? Pero si ya nos conocemos la nuestra.

-No sé,

de los lugares que hemos visitado, de los pueblos de España.

Por ejemplo,... hablemos de Ponferrada.

Cesáreo,...

¿qué pasó allí? ¿Por qué tuvo que regresarse?

-Lo que pasó, pasó,... y gracias a un amigo

pude recuperar mi empleo. Y punto.

Hasta más ver.

(Suena el timbre)

-Cuéntemelo usted, Servando.

-Que le cuente ¿el qué? -Lo que pasó en el Bierzo,

¿por qué el Cesáreo calla de aquella etapa?

-Esto del mueble no habrá sido una excusa "pa" sacar el tema, ¿verdad?

-Pues claro que no, ¿cómo puede pensar usted algo así?

De acuerdo, sí, la curiosidad me está matando.

-¿Sabías...?

¿Sabías que Cesáreo llegó a ser jefe de los serenos en Ponferrada?

-¿Y qué pasó? -Un político de la zona

le dio su puesto de trabajo a un sobrino.

-A su sobrino. -Sí,

y no pararon de hostigar a Cesáreo hasta que le echaron,

y el hombre se quedó sin trabajo y herido

por haber defraudado a todos sus paisanos.

-Entiendo.

Y usted le ayudó a recuperar su empleo.

-Sí, bueno, cuando volvió, le eché una mano para que le readmitieran

de sereno otra vez en la ciudad.

-Qué triste historia. ¿Y eso es todo lo que pasó?

-Desde luego, está maravillosa en este cuadro.

-A mí no me parece para tanto, además, el mérito no es de ella,

sino del pintor.

¿Dónde está la condesa de Lerín? Se está retrasando.

-Rosina también,

con las ganas que tenía de probar el champán.

-Estará aún pensando si ponerse las ropas de criada o de señora,

que esa es otra. -La condesa no sé,

pero Marcelina y Fabiana sí que están ahí.

-No han invitado a los menesterosos de la iglesia de milagro.

Vaya invitadas de alcurnia.

-Vaya lujo, nunca había "estao" en un sitio tan elegantón.

Uy, ¿qué le pasa? No irá a ponerse triste ahora,

que estamos en una fiesta.

-No. Es que...

trabajé mucho tiempo en esta casa y me da...

un poco de nostalgia. -Pues tome champán

y se le pasa. ¿Puedo? -Por favor.

-Gracias.

¿Quiere que le traiga un canapé también?

Pues yo quiero uno, pero son tan finos, que no sé cómo se agarran.

-(CARRASPEA) Así, y a la boca.

-Mira, casi no los reconozco sin los uniformes.

-Están ustedes la mar de elegantes.

-Muchas gracias, e igualmente. -No me habían visto de normal,

pero este es mi aspecto cuando no voy hecha una mamarracha.

(RÍEN)

-Con permiso.

-Ya era hora de verte con tus ropas. -Por cierto, ¿dónde está la condesa?

-Señor,... que la gente está preguntando dónde está la condesa.

-¿Qué ocurre?

-¿Eh? Nada, ¿qué va a ocurrir?

-José, dímelo antes de que me entere por otro lado.

-Chist, nada.

He hecho correr la voz entre los vecinos de que la condesa de Lerín

va a venir a la fiesta. -¿Que hiciste qué?

-Chist.

-¿Todo bien, señoras? Sí, sí, venimos de la botica,

de comprar medicamentos para mi esposo.

¿No anda bien don Eduardo?

Últimamente, tiene algo más de tos.

Es una pena que se vayan a perder la fiesta,

los señores han tirado la casa por la ventana.

Con Dios.

Don Eduardo ha hecho lo que tenía que hacer,

y usted también.

Una buena esposa debe acatar las decisiones de su marido.

Además,...

¿quién quiere ir a una fiesta de faranduleros

y gente de mal vivir?

No hay que mezclarse por demás con tales sujetos.

¿Ocurre algo?

Nada.

Nada. Vamos, Úrsula.

-Pero ¿cómo se te ocurre hacer esa maniobra a mis espaldas?

-Pero ¿de qué maniobra hablas?

La condesa de Lerín es admiradora tuya,

y pensé que si la invitaba, vendría seguro.

-Y no pensaste que yo prefería que los vecinos vinieran

porque les apetece darme la bienvenida y no por verla a ella.

-Cariño mío, ¿no te das cuenta...? -Ya, por favor,

¿podemos bajar un poco el tono?, la gente está mirando.

-Estoy empezando a sospechar

que lo de la condesa es una mentira como la tuya de menesterosa, Rosina.

-¿Crees que se lo han inventado? -Para convencernos

de que viniéramos, y hemos picado como bobas,

pero ¿cómo se nos ha ocurrido pensar que esos abrazafarolas

conocieran a toda una condesa?

-Lo mismo solo se está retrasando.

-La que faltaba.

-Ay, ¿y qué hacemos, y si vienen para acá?

-Yo no pienso consentir ni una más de sus fanfarronadas.

-¿No estará pensando en darles platón?

-Es justo lo que voy a hacer.

Señoras.

Justamente íbamos a probar los canapés de aquella mesa.

-Sí.

-No se lo reconocerán, pero temen que se acaben.

Por cierto, los de salmón están exquisitos.

Verá,... les cuesta mucho

aceptar a los nuevos vecinos, pero luego seguro

que la adorarán, ya lo verá, no son malas.

-¿Se están divirtiendo?

-Pues sí, lo único que estamos preguntándonos

por qué tarda tanto la condesa. -Ah, pues no sabría yo decirles.

-A ver si le ha ocurrido algo,

o a ver si va a ser que usted se lo ha inventado.

-¿Y a santo de qué nos lo tendríamos que inventar?

-Ah. -Señoras,

señores,... un poco de atención, por favor.

Demos la bienvenida

a la siempre maravillosa y encantadora, condesa de Lerín.

(Voces de asombro)

(Aplausos)

-Usted siempre tan exagerado, don José Miguel.

Espero que no les haya importado que la duquesa de Arjona

me haya acompañado. -No, por favor.

-Se moría por conocer a su esposa. -Condesa.

-Ay, Bellita.

-Qué sorpresa tan agradable. -Qué alegría volverla a ver.

-Gracias, gracias.

Duquesa, encantada, un placer.

-Antoñito.

¿Dónde va con tanto brío? -¿Ha visto a mi Lola?

La mantequería está cerrada. -Sí, la vi salir hace un rato.

-¿Hacia dónde?

-Solo me dijo que iba en su busca.

Un mozo había traído una carta que parecía urgente.

¿Quiere que le ayude a buscarla?

-No, no, no, gracias.

(Golpean una copa)

-Perdonen la interrupción.

Ruego un poquito de silencio.

Estoy hoy tremendamente feliz porque esta gran mujer,

Bellita del Campo, de nuevo ha regresado a casa.

Ella es la más grande entre las grandes, y yo soy admiradora suya

desde hace tanto tiempo, que no quiero recordarlo.

Por eso y por la amistad que nos une,

quiero pedirle algo: que nos deleite

con una pequeña actuación.

-Ay, no, no, no, no, no.

-Sí.

-Pero si no nada preparado, sería un desastre.

Tú sí puedes.

-Como gustes.

-Vamos que nos vamos, niño.

(TOCAN LA GUITARRA ESPAÑOLA)

-# Entre Huelva y Almería

# hay un puente de suspiros.

# Entre Huelva y Almería hay un puente

# de suspiros.

# Lo han hecho dos corazones,

# que son el tuyo y el mío.

# Lo han hecho dos corazones,

# que son el tuyo

# y el mío.

# Viva Málaga y Sevilla,

# Huelva, Jaén y Granada.

# Viva Málaga y Sevilla,

# Huelva, Jaén

# y Granada.

# Viva Cádiz

# y Almería,

# viva Córdoba sultana,

# y que viva España entera

# y este sol que la engalana. #

-¡Olé! -(TODOS) ¡Bravo!

-¡Bravo! -¡Bravo!

-¡Bravo!

-¡Bravo!

-¡Bravo! -¡Guapa!

-¡Bravo!

-Gracias. Muchas gracias.

-Cesáreo, ¿ha visto a mi Antonio? -Andáis como el perro y el gato,

me ha preguntado por ti, acaba de ir a buscarte.

-¿Y qué le ha dicho? -Que había llegado un sobre

y que andabas buscándole. -¿Sabe dónde ha ido?

-No, pero te recomiendo que no te muevas de aquí

o volveréis a cruzaros, no tardará en volver.

-Lolita. -Antoñito.

Ha "llegao" el sobre, lleva el membrete oficial.

-¿Y qué, no lo has abierto? -No,

he "querío" esperar a que tú llegaras,...

pero que estoy segura, que es lo del indulto.

Dime algo, Antonio, ¿qué pone?

¿Qué? -Que mi padre ha sido indultado.

-¡Ay, ay!

-Qué bien ha "salío" "to", Arantxa.

Tuviste una gran idea con lo de la fiesta.

-Ya sabía yo.

-¿Qué pasa?

¿Qué tienes, mi vida? Si la fiesta ha sido un éxito.

Te han estado aplaudiendo y jaleando un buen rato.

-Pero esa gente no estaba aquí por mí.

Puede que esté mal "acostumbrá",

pero en Argentina yo era la reina de todas las fiestas.

¿Y qué soy aquí? -Aquí eres mi lucero,

la virgen de mi sangre, y más importante que el Santo Padre.

-Eso lo dices tú por animarme. -No.

Eso lo digo yo y lo dicen los aplausos,

que no paraban después de oírte cantar.

Puede que de primeras hayan venido a codearse con la condesa, pero luego,

luego se han "quedao" "prendaos" de tu arte, de tu belleza,

de tu talento infinito.

Tú le has hecho sombra a la condesa,

a la duquesa, a la marquesa

y al emperador de la China si hubiera "estao" aquí.

¿No has visto la cara de los vecinos al oírte cantar?

Te los has "metío" a "tos" en el bolsillo,

pero te digo una cosa:

si tú no estás contenta en este barrio, yo tardo un periquete

en hacer los bártulos y salir por la puerta, y con viento fresco

a otra parte. Porque yo te quiero,...

yo te amo, Bellita.

Y si tú no eres feliz...

Si tú no eres feliz, nos vamos, y ya está, se acabó.

-No, no será necesario.

Tienes razón, José Miguel,

me he "metío" a "tos" esos "estiraos" en la limosnera.

Se han "quedao" "pasmaos" con mi arte y con mi duende.

"Arrobaos",

boquiabiertos, "maravillaos".

-Así me gusta, así me gusta oírte.

Doy gracias a la Virgen de la Macarena

por haberte traído al mundo. Viva la madre que te parió.

-Qué fuerza, qué arte.

Es una artista de los pies a la cabeza.

-Ayudaba el marido con la guitarra, así yo también soy artista.

¿No crees que yo sería una buena artista

si me lo propusiera? ¿Crees que exagero?

-Por supuesto que no exageras, tú puedes ser lo que quieras,

estoy seguro de que le harías sombra.

-Yo estoy contigo, Rosina. No te niego que tiene talento,

pero tampoco hay que exagerar.

¿Habéis visto a la mujer de Samuel Alday?

¿Se puede llevar un vestido más vulgar?

-Ni proponiéndotelo.

-Suerte que la condesa y la duquesa daban lustre al evento,

que si no me veo arremangada y dando palmas para no hacerles el feo

a tan ilustres invitados.

¿Por qué no abandonamos los harapos y volvemos a vestir normal?

-¿Eso es lo que quieres? -Sí.

Hace mucho que no vemos sospechosos por la calle,

a lo mejor los anarquistas se han olvidado de nosotros.

-Seguro.

Tendrán enemigos más importantes que dos ciudadanos respetables.

-No se hable más,

definitivamente, abandonamos los harapos.

Susana, te acompañamos a casa. -Qué alegría.

-¡Esos dos vienen a por mí! -¿Tú crees?

-Saldremos de dudas. -¿Dónde vas, loca?

-¡Tía! ¡Tía, venga aquí inmedia...!

Seguro que no vienen a por ti, cariño, seguro que no.

-Ay, Liberto.

-Vienen a por ti, Rosina, te están buscando.

Sube, sube, sube.

Hablaré con Liberto para que le dé una llamada de atención

a su esposa y a su tía. Es amigo mío.

¿Qué más da?

Está muy mal el desplante que te han hecho.

Que nos han hecho.

Me dan igual los desdenes de esas harpías remilgadas

y santurronas.

No me gustaría que perdieras tus amistades por mi culpa.

Te quiero tanto.

Yo también, mi vida.

Me gusta mucho que te preocupes por mí, y que me cuides.

¿Por qué no vamos al dormitorio?

Me parece una idea maravillosa,

pero antes, deja que me dé un baño.

(Llaman a la puerta)

(Música)

-Señora, ha llegado esto para usted, viene de Francia.

-¿De Francia?

-¿Tiene usted familia allí?

-¿Le importaría dejarme a solas, Carmen?

(LEE) "Querida Genoveva:

Necesitamos urgentemente tu ayuda".

-¡Ay, qué contentura, Dios mío, qué alegría!

-Después de tantos años,

mi padre va a salir de la cárcel.

Ha merecido la pena todo, el vender la casa,

el dineral que nos hemos dejado en los malditos abogados, todo.

-A ver si me va a sentar mal tanto champán.

-Fabiana, pues si le sienta mal, derechita a la cama,

que hay que celebrarlo, mujer. Ea, por la libertad de don Ramón.

-¡Por su libertad! -¡Eres un miserable sin corazón!

¡Ese asesino tiene que estar en la cárcel!

-Felipe, por favor, tranquilícese.

-¡No me da la gana!

¡Has puesto en libertad a un animal, a un endriago, a un loco!

-No quiero tener que pegarme con usted.

-¡Don Felipe, don Felipe! -¡Don Felipe!

-Lolita. -¡Ni se le ocurra dar un paso más,

o le avío esto!

Se lo clavo donde no se imagina.

Le he "servío" durante años y entiendo su dolor,

pero no permitiré que le haga daño a mi marido.

¡Fuera! -Tranquila, tú tranquila, tranquila.

-Perdone, señor, se me ha escapado.

No te preocupes. Es usted muy fuerte,

¿es soldado?

No. ¿Policía?

No. ¿Es nuevo en el barrio?

Nunca le he visto por aquí, ¿ha venido a quedarse?

Aún no lo sé. ¿Estás solo?

No, estoy con mi madre.

Te dije que volvería.

Te odio con todas mis fuerzas.

He venido a demostrar que soy inocente.

Necesito dinero para enviárselo a Marlene.

Ella y las demás están en peligro, y quiero ayudarlas, Samuel.

-Es la noticia del día. Bueno, eso...

y que don Ramón Palacio el padre de don Antoñito,

va a salir de prisión.

-Nunca dijo que no había "matao" a doña Celia.

-Y que lo hubiera hecho, tampoco.

Su único delito ha sido guardar silencio.

-¿Seguro que son los anarquistas? -Eso parece.

¿De verdad quieres hacerla bajar?

¿Para qué?

-Para indagar, para saber por qué me buscan.

-Nosotros también tenemos una hija. -¿Ah, sí?

No lo sabía. ¿Y por qué no ha venido con ustedes?

-Está estudiando en un colegio, por eso hemos venido de Argentina,

"pa" estar a su vera, ahora que se acerca la graduación.

-Quiero que le den la espalda a don Ramón Palacios.

Por el recuerdo de mi esposa.

Quiero que le hagan extensible mi petición al resto de señoras.

-(GIMOTEA)

-No pasa nada, Camino, solo ha sido un tropezón,

solo eso, no hay de qué preocuparse.

-Hola. -La puerta estaba abierta.

-¿No van a abrazar a su niña? -¡Claro que sí, mi chica!

-"El prior Espineira será juzgado por numerosos delitos

de corrupción".

"El religioso se encuentra preso y será juzgado

por estafa y corrupción".

-"Su asesino ha salido de prisión".

Podría cruzármelo en cualquier momento, y si eso ocurre,

"no sé de qué sería capaz".

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Acacias 38 - Capítulo 965

07 mar 2019

Fabiana, Lolita y Casilda especulan sobre si Genoveva es la mujer que aparece en el periódico. Carmen descubre la cicatriz de un navajazo en el torso de su señora. Esta recibe una carta que le angustia.
Jose convence a Bellita de que posponga la decisión de marcharse hasta después de la fiesta, a la que acude la Condesa de Lerín. Bellita deleita a los presentes con una gran actuación.
Ramón es indultado. Felipe, rabioso, ataca a Antoñito y Lolita acude a defenderlo.
Rosina decide quitarse el disfraz justo cuando unos hombres muy extraños llegan buscándola.
Lucía siente que una presencia la vigila ¡Es Telmo!

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  1. María

    ¡Qué bonita canción! Viva España.

    12 mar 2019
  2. Jesus Mendoza Bautista

    por favor pongan la transcripción se los pido porfavorr

    08 mar 2019
  3. Lulu

    Por que hay tantas escenas vacias en todos los capitulos? Tiene mas relleno que una fiesta de empanadas

    08 mar 2019
  4. Carmen

    qué todos los malos se libraran de la justicia de ese modo, incluso en aquellos tiempos. Alguna justicia habría. Si bien es verdad que debemos ver la serie desde las costumbres del momento que representa. Esa es su gracia.

    08 mar 2019
  5. Carmen

    Hay que centrarse en la época que representa la serie. Los bofetones de mujer son típicos de culebrones más actuales. Esperemos que acacias siga fiel a su época. Es su encanto.

    08 mar 2019
  6. Carmen

    Hay que centrarse en la época que la serie representa y... No creo que la mujer "arreara" de esa forma... Eso de los bofetones recuerda a los "culebrones" de épocas más recientes... Y el " encanto" de la serie es precisamente representar aquella época. De las corrientes , de mediados de siglo para adelante... ya está todo saturado, ya carecen de interés. Por lo que se espera de acacias que siga siendo fiel a aquella época. Y aunque hubiera cierta impunidad por diferentes razones.. , ej carencia de medios para descubrir delitos... no es creíble

    08 mar 2019
  7. Pilar Méndez

    Me gusta mucho la tienda de Lolita y sobre todo los pendientes que llevan todas las actrices desde el primer capítulo allá por hace unos años, yo ya tengo unos cuantos que voy comprando poco a poco, y los bolsos me encantan pero no los encuentro tan fácilmente. Alguien podría darme alguna pista al respecto? Me gustaría tener alguno para ocasiones especiales...Saludos a las Acacieras por el mundo y felicidades por ser mujer!

    08 mar 2019
  8. Mabi

    María Gracia, Manuel Bandera. Bellita y Jose que PAREJON!!!!!! Felicitaciones!!!! Me encantan!!! Y Arantxa... Genial!!! Creo que de los tres la que lo tiene más que claro como llevarse con las " brujas de Acacias" es ella y que gracioso como los reta!'!!! Y nuevamente felicitaciones por tan acertada incorporación. Vamos Lolita, así se defiende el amor! Sin miedos y con agallas! Pobre Felipe, digno de lástima al igual que Lucía, de que lado estará Ursula? Ella siempre tuvo cierto recelo para con Lucía, nunca le perdonó que hiciera colgar los hábitos a Telmo y estar de buenas con el insoportable, machista y enfermo marido, debe ser parte de su venganza. Susana y Rosina ya cansan..y encima habrá que agregar a la dueña del restaurante? De tan señoras que se la dan quedan más en ridículo. Y bueno, el bofeton ha sido un daño colateral, por lo que Lucía ha creído que Telmo hizo, pero por suerte los avances mostraron que será juzgado el Prior por corrupto, así que esperemos el ansiado perdón de Lucía y que mandé a freír churros al nefasto marido. Hoy 8 de Marzo les deseo a todas las Acacieras del mundo,. A todas las actrices de Acacias y al equipo técnico femenino un Muy Feliz Día de la Mujer. Salud!!!!!

    08 mar 2019
  9. Querubina

    Un 10 para la Bella, que con su arte deleitó a sus invitados. Me encanta este personaje, ella es muy natural, coqueta y agradable.Su marido es muy alegre y con mucha energía. La Susana está cada vez peor. Al parecer los defectos sí que se agrandan con el tiempo. La pobre no tiene nada que hacer, solo hablar pestes de los demás, claro, como ella es doña perfecta, da pena su vida tan aburrida, viviendo sin vivir. El marido de Lucía, insoportable. No entiendo cómo ella pudo fijarse en él o tomó al primero que vió para darle un padre a su niño y no ser madre soltera. Felicidades a los actores en general.

    08 mar 2019
  10. Ma. Elena

    A mi me late que Mateo es hijo de Telmo.¡A que si! Desde México no me pierdo la serie. Aunque a veces la historia tiene sus bajadas espero se recupere y ponga más interesante.

    08 mar 2019