www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5022693
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 960 - ver ahora
Transcripción completa

Tengo aquí unos documentos que debiera usted firmar.

-La he cuidado con todo mi cariño, la he sacado a la calle...

Eso hace que Ramón se ponga hecho un basilisco.

-¿No quiere que le dé el aire? -Por él, la tendría bajo llave.

-"El dinero".

Son 12 000 pesetas. No he podido conseguir las 15 000.

Doce mil pesetas serán suficiente apuesta.

Me ofrecieron ser jefe de serenos en Ponferrada, y no puedo decir que no.

-¿Por qué Tito vuelve a combatir?

-Andrés nos obliga.

Nos lo ha exigido bajo amenaza de muerte,

y Tito no ha tenido otro remedio que aceptar.

La pelea está amañada.

-¿Qué han dicho las familias? -Hay boda.

(Algarabía)

-¿Y si me acompañáis? -(AMBOS) ¿Qué?

(RÍE)

Que si me acompañáis a París.

Ha sucedido algo terrible.

Terrible.

Padre, se lo ruego, nos tiene en vilo. Hable.

Son las cuentas de la fundación, Lucía.

No queda un solo céntimo. Las arcas están vacías.

¿Cómo?

Eso es imposible.

Los proveedores no han podido cobrar sus pagos por falta de fondos.

He ido al banco y he comprobado que no hay nada en las cuentas.

Porque alguien había retirado el dinero, ¿verdad?

Así es, alguien perteneciente a la institución,

dio la orden de transferir el dinero a la Orden del Cristo Yacente.

Eso no tiene sentido.

Lo sé. Por eso he pedido

que nos reciba de inmediato el director del banco.

Señorita,...

¿es posible que su prima Celia haya ordenado esa transferencia?

No. No, en absoluto.

Categóricamente no.

No tiene ahora otra prioridad que cuidar a la pequeña Milagros.

Por Dios bendito, entonces, ¿quién?

¿Quién puede cometer semejante felonía?

Telmo.

No diga estolideces. Él jamás haría algo así.

Piense, es el único,

aparte de Celia y Lucía, que tienen firma.

Y, siento decirlo,

llevo días sospechando de su honestidad.

Padre,

¿a qué se refiere?

Úrsula,

usted misma me contó que sorprendió un contacto cordial

entre Telmo y el prior Espineira.

¿Es o no verdad?

¿Lo vio? ¿Vio eso, Úrsula?

Sí.

Es verdad.

Pero...

después, el padre Telmo me aseguró que no hablaron de nada importante,

aunque... es verdad, también, que se despidieron afablemente.

Me temo que sean cómplices, señora,

que nos hayan engañado.

No, me niego a creerlo.

Ha de haber alguna explicación lógica a su comportamiento

y a lo del dinero. Hija,

solo hay una manera de salir dudas.

Hemos de encontrar los documentos del banco

donde se ordenó la transferencia.

¿Va a venir conmigo al banco?

(Sintonía de "Acacias 38")

"¿Tiene que ver con la niña?".

Tiene que ver con todos los Palacios,

Lolita incluida.

Se marchan los cuatro, a París.

-No, no es posible.

¿Cuánto tiempo?

-Indefinido, pero largo.

Estarán fuera mucho tiempo.

-Mi niña, se llevan a mi niña.

-Mira, cariño, carta de Francia.

-Francia.

-Sí,

Francia.

Asuntos sin resolver de tu negocio de tintes.

¿Tienes problemas con la empresa?

No sería de extrañar,

últimamente no tienes tiempo para tus gestiones.

-Serán naderías, esa empresa se lleva sola.

-Celia, ningún negocio va solo.

Ya sabes, el ojo del amo engorda al ganado.

¿Estás bien?

-Sí, perfectamente.

-No. Yo sé lo que te pasa.

-¿Lo sabes?

-Sí.

Tu prima

y ese acoso terrible de la prensa al que está sometida,

pero tenemos que vivir con ello, se cansarán.

-Mi prima.

Ay, no me la puedo quitar de la cabeza.

-Celia, pasará, ya lo verás.

Como dijo César: "Alea iacta est".

-Pues esperemos que los dados sean propicios.

-Lo serán. Lo serán, mi vida.

Esta noche vendré a recogeros a Flora y a ti y marcharemos.

-Tras el combate. -Eso es.

Tras el combate, vendremos Tito y yo y, juntos partiremos hacia Portugal.

-Coímbra,

allá vamos.

Ignoraba que se pudiera tener tanto miedo y tanta ilusión

al mismo tiempo.

Tengo el estómago revuelto,

la cabeza a galope, y el corazón encogido.

-Mi vida, todo va a salir de perlas.

Y además, no nos queda otra. -Eso también.

-Yo, por mi parte, ya he apostado las 12 000 pesetas, como me encargó.

Cuando acabe el combate, cobraré la apuesta

para se vayan con el corazón encogido, pero los bolsillos llenos.

-Lo cual ayuda, sin duda.

-Recuerde no demorarse en cobrar la apuesta

y no aparecer por la Sociedad Gimnástica.

Es fundamental que no nos relacionen.

-No tema, amigo, no asomaré la nariz.

El futuro de todos y la vida de Tito están en juego.

-Gracias, don Liberto.

Sé que todo ha de salir bien.

Lo sé.

Uy.

Ea, la nena, ea, cómo se ríe.

-Si cada día está más rebonita

y más preciosísima.

-Y más espabilada.

-Tiene cara de aristócrata.

-"Pos" entonces no se parece en "na" a su cuñá.

-Uy, que te "esmorro", pequeñaja. Es "clavaíta" a su tita.

-Si a ti no te toca "na", mastuerza.

-La moral me están tocando ustedes.

-Ea, no chinchen más a Lolita,

que tiene una cuñada que es un tesoro de Saba.

-Oye, Lola, ¿me dejas coger a la chiquitina?

Y recen "pa" que no aparezca la novia de mi primo.

-Ten.

-Uy, por favor.

-¿A qué no quieres que venga la novia del Jacinto?

-Porque si me ve con este primor,

va a querer tener ella otro, y antes de pasar por la vicaría.

-Capaz es, y sería una lástima deshonrarse antes de la boda,

que ya les falta "na" y menos.

-Qué de bodas, qué alegría.

-Vamos de alegrías a disgustos, señoras, pero así es la vida.

-Y "uste" que lo diga, Carmen.

Una de cal

y otra de arena.

Buenas nuevas y fatigas a partes iguales.

Unos que se van, como el Cesáreo,

y otros que vuelven, como el Jacinto y la Marcelina.

-Miren que Cesáreo

es sieso y anodino, y revenido a veces, y seco,

pero yo le he tomado aprecio al sereno.

-"Tie" "uste" razón, "señá" Carmen.

A mí me ha pasado igual, me parece la mar de cenizo,

pero le he cogido afecto.

-Espero que le vaya bien en Ponferrada,

y que cuando venga de visita, nos traiga...

¿Qué se come en Ponferrada?

-El botillo. -Eso,

que nos traiga bien de botillo.

-¿Y tú qué nos vas a traer de París?

-Ay, Casilda, pues un niño, ya se sabe.

-Nones.

Yo engendro a mi hijo en España, no me vaya a salir gabacho.

-Sí,

como que si el Antoñito se te pone meloso, le vas a decir que nones.

-Eso es verdad, que tiene un pico "pa" esas cosas, que da gusto.

-No os pongáis procaces, niñas.

Lolita,

tú lo que tienes que hacer es divertirte mucho,

que no "to" los días una se va tan lejísimos.

-No crea, Fabiana, que me entran "tos" los calambres

de haberme metido yo en estos lujos.

Que una ha ido de Cabrahígo a Acacias, y poco más.

-En cuanto pongas un pie en esas ciudades tan avanzadas,

se te pasarán todos los males.

-Yo, la verdad es que opino como la Lolita.

Esos viajes a ultramar... El barco se puede hundir.

-Casilda, no hace falta cruzar el mar para ir a Francia,

como mucho, los Pirineos.

-Peor me lo fía.

Eso está en lo último de lo que está más arriba.

Con lo bien que se está en el barrio, ¿eh?

-Bien cierto es.

A don Ramón, el viaje le va a venir muy bien.

Ha "pasao" tantas tiranteces aquí,

que cambiar de aires y hasta de país, le va a hacer mucho bien.

-¿Y no has "pensao" que les dé por quedarse en el extranjero?

-Arrea,

eso no lo había imaginado.

Me muero y me difunto si no vuelvo a verlas.

-Eso no va a pasar, no seáis agonías.

Don Ramón y don Antoñito tendrán que volver para atender sus negocios.

Quizás hagan un viaje largo, pero volverán.

-En eso,

la señora Fabiana tiene razón.

-Lo que has de decirme, hija, es el tiempo que vais a estar fuera,

que una quizá tenga que buscar una casa "pa" faenar mientras,

"pa" no pasar fatigas con los cuartos.

-Ay.

-Denme a mi Milagros.

Gracias por poner la toquilla, Carmen.

Que no se entere doña Celia que nos la hemos "pasao" de mano en mano,

que se piensa que le hemos "pegao" la pulmonía, la sífilis y la peste.

Fabiana,

una ya ha "pensao" en todo.

Que "uste" se viene con nosotros.

-¿Servidora? -Y tanto.

Le voy a decir a mi Antoñito.

Hacen falta manos "pa" cuidar a la Milagros,

y quién mejor que "uste".

"Pa" cuidar a la Milagros y "pa" darme palique,

que una se va a sentir como una trucha en medio de un camino.

-Hija, Lolita, no sé yo, que no me veo saliendo de España.

Ya no estoy "pa" esos trotes.

-Déjese de "tontás", que una no se puede morir sin ver París.

¿No dice eso doña Rosina?

-Si yo me dejara guiar por todas las locuras que dice mi señora...

(RÍEN)

Ánimo, Tito.

Valor y templanza. -¿Me lo dice o me lo cuenta?

Le tiemblan hasta las canillas, que le veo.

-Para qué engañarnos, no me llega la camisa al cuello.

-Ni a mí,

pero en cuanto suelte el primer sopapo, se me pasa, es así.

Dar crochés me relaja. -Entonces, me alegra ser su amigo.

Pero ya sabe, aténgase al plan

y no improvise.

-No, por la cuenta que me trae.

-No es por desconfianza, que creo en usted como en el catecismo,

pero... ¿seguro de que lo va a lograr?

-Como de que la tierra es plana, don Íñigo.

-Ya me quedo más tranquilo.

-Ea, no sea melindres. Ese Borrás es de la piel del diablo,

pero uno tiene experiencia.

-Tiro, si se la jugamos y se da cuenta, nos mata.

-De algo hay que morir. (RÍE)

Vamos y acabemos con esto.

Por su novia de usted y doña Flora, que es canela en rama.

-Sí, sí. Cierto, Tito, vamos. Cierto.

(Suena la campana)

-Vamos.

Bien, bien.

-Venga, vamos, campeón.

-Vamos.

-Vamos, Tito.

-Derecha, derecha.

-Vamos.

María,

Virgen santísima,

santos del cielo, velad por vuestro siervo,

don Telmo, que os venera con devoción.

Rogad por que vuelva pronto,

ayudadle a que todo este escandaloso asunto

se resuelva cuanto antes y con bien.

No merece la pena y el descrédito,

siendo un alma tan buena, tan noble.

Os lo pido desde la humildad y la fe.

Amén.

Don Telmo.

Vamos. -Bien, bien.

-Tito.

-Va, va, va.

-Dale.

-¡Tito, por Dios!

-(TODOS ANIMAN)

(Suena la campana)

Tito, tenga cuidado, por Dios. Cúbrase bien la cabeza.

-¿Cree que no lo intento?, que la cabeza es mía.

-No quiero que salga herido, más herido de lo que está.

Ya no me importa el dinero, ni que gane ni que pierda.

No quiero que pierda la vida. -Tranquilo,

yo tampoco quiero que venga la parca.

Ando algo perdido con el francés, me está castigando más de la cuenta.

-Eso no era lo acordado. ¿Seguro que quiere seguir?

Mire que tiro la toalla ahora mismo. -No, no, ni por asomo. Seguimos.

(Suena la campana)

-Bien, bien, bien. -Dale, Tito.

-Vamos, boxea, boxea.

-¡Cúbrete!

¡Tito!

-Diez, nueve, ocho,... -¡Tito!

...siete, seis,...

cinco, cuatro...

-¡Que vengan los médicos!

...dos, uno...

-¡Por Dios, que es grave! -KO.

(Se abre una puerta)

No me puedo creer que fuera él.

No puede ser.

No puede ser.

No está en la naturaleza

de Telmo engañar, traicionarnos así...

Úrsula, he visto con mis propios ojos

la orden de transferencia.

Si usted la hubiera visto, quizá... Yo también la he visto.

He visto su firma.

Estaba en la cajonera, donde las velas.

Quiero creer que hay un ardid en todo esto, pero...

Lo siento tanto como ustedes, hijas.

Pero la transferencia que ha dejado a cero las arcas de la fundación

tiene la firma de Telmo.

Ha transferido todo el dinero a la Orden del Cristo Yacente.

¿Me ha traicionado? No.

Es absurdo.

Señorita, el padre Telmo volverá hoy y lo aclarará todo.

Ha de haber una buena razón, seguro.

Ha de haber una buena razón.

¿Sabe qué, Flora?, a mi hija se le ha dado muy bien contar historias.

Pero, últimamente, se le escapan muchos detalles.

-¿Ya lo sabe todo? -Claro que lo sé todo.

¿De dónde te crees que te viene la inteligencia y la sagacidad?

-De padre.

-Uy, nones.

Que sepas que me quedé muy triste

con tu explicación tan escueta de tu viaje a Portugal,

así que le sonsaqué los detalles

a Liberto.

-Dios mío, madre.

Él me dio los detalles del plan de Íñigo y de Tito

para vengarse de Andrés.

Y menos mal.

-Es que, no quería preocuparla más.

¿Está enfadada?

-Si me hubieras privado del rato de tu despedida, claro que sí.

-De usted...

me viene la fuerza;

de la que sacó por mí y por mi padre

y, por todos los de esta familia en los momentos más difíciles.

"¿Por qué bajamos a la chocolatería si no vamos a merendar?".

¿Y que estas pécoras murmuren que no tenemos ni para un picatoste?,

antes muerta.

-Yo no tengo ganas de tomar un agua clara y fingir lo que no soy.

Y aunque a veces me sacara de mis casillas,

que lo sigue haciendo,

yo siempre fui lo primero para usted.

-Y los serás siempre. Eres mi pequeña.

-Quietos.

No hay moros en la costa.

Lo que hay son billetes a espuertas. (RÍEN)

-Tito,...

Coímbra, Coímbra nos espera, Tito.

Señores.

Lo convenido.

Calladitos.

-Listo, don Íñigo. -Vamos, Tito.

-Como el rayo.

-Arriba, arriba.

-¿Qué se le ofrece, don Íñigo?

Sea lo que sea, afirmativo. -Un pequeño favorcito, Servando.

"Antes he comentado con el padre Bartolomé, mis temores

por la fortuna que vas a heredar".

"El considerable riesgo que estás a punto de correr por esta causa".

"¿El padre tiene alguna solución a tal dilema?".

Así es. Me ha aconsejado que crees una institución benéfica

que custodie tu patrimonio.

Con tu dinero, esa institución hará obras sociales.

Y al no ser la propietaria directa de ese dinero,

nadie querrá atentar contra tu vida.

"Es la forma perfecta para salvaguardar tu fortuna

y tu seguridad".

"Hace unos días recibí en confesión a Jimeno Batán".

"Jimeno y Samuel han llegado a un acuerdo".

Batán tendrá paciencia hasta que Samuel consiga el dinero.

Pagará a Batán con su herencia, pero tiene que casarse con usted.

¿Utilizaba la confesión de sus fieles para extorsionarles?

"Te arrastrará por el fango".

Ese hombre no tiene límites.

¿Confías plenamente en Telmo?

Primo, claro que confío en él, ¿cómo no voy a confiar en él?

Alguien perteneciente a la institución

ha ordenado transferir todo el dinero

a la Orden del Cristo Yacente.

No tenemos nada que esconder ni nada de lo que avergonzarnos.

Pasearemos por la calle Acacias

y por la calle Mayor si nos apetece.

Y lo haremos con la cabeza bien alta.

¡Mentiroso!

(LLORA)

¡Te odio!

(LLORA)

Si vierais su cara.

-No podía creer que me noquearan así.

-Sois los mejores. -(RÍE)

-Un poco de decoro,

al menos, mientras estéis en mi casa.

-Doña Rosina. Pero...

-Pero... ¿qué?

No me chupo el dedo, Íñigo.

Soy astuta como...

Un animal astuto, como... ¿Qué animal es astuto?

-¿La zorra?

-A ver si te voy a noquear de un sopapo, descarado.

-Perdón, perdón.

-Brindemos por el éxito del plan,

que ahora mismo nos vais a detallar.

-Flora, por favor, ¿puedes traer unas copas de allí?

Ha sido un plan

muy sencillo, pero la mar de efectivo.

-Andrés Borrás había amañado el combate con el francés,

apostando que Tito ganaría en el tercer asalto,

pero nosotros apostamos porque perdiera.

-Y como caí redondo en la lona,

hemos ganado un dineral.

-Ese prestamista del demonio

pensaba que iba a hacer un tongo,

y nosotros lo hemos hecho antes para darle su merecido.

-Le hemos hecho perder una fortuna. -Qué bien, de pasmo.

Daría cualquier cosa por ver la faz de ese miserable.

-Y yo. -Y todo, gracias a este cerebrito.

-Bueno, don Íñigo, usted me ha enseñado a pensar.

-Casi el único combate que ha perdido y, nos ha hecho ricos.

-(SONRÍEN)

-Noche de Reyes, familia.

Nos han dejado este maletín de regalo.

-(SE ASOMBRAN)

-Al infierno el incienso y la mirra, que viva el oro.

-O los billetes, en su defecto.

-Veamos,

don Liberto, suegra, esto es para ustedes,

12 000 pesetas

y mi agradecimiento eterno.

-Agradézcamelo cuidando de mi niña.

-Ay, madre.

-Como a mi vida, doña Rosina.

Y esto, para que se lo entregue a los amigos y vecinos

que hayan apostado a favor de Tito.

No queremos que nadie pierda. -Así lo haré, descuide.

-¿Y lo que debemos al banco, no lo vamos a devolver?

-Que se queden con La Deliciosa.

La chocolatería pasa a ser del banco;

por lo tanto, quedamos en paz, nadie pierde dinero.

El único que pierde es Andrés y, ladrón que roba a ladrón...

-Cien años de perdón.

-Brindo por ello y por dar su merecido a ese maldito de Andrés.

-Y por usted, Tito, que nos ha salvado a todos.

-Bueno...

-Disculpen la interrupción, señores.

-¿Qué ocurre, Servando?

-Don Íñigo, me dijo que si veía a un tipo sospechoso, se lo dijera.

Pues se lo digo, está merodeando por la Deliciosa

y con unos tipos muy malencarados. -Ay, Dios.

Qué poco dura la alegría en la casa del pobre.

-Tendremos que darles esquinazo antes de que nos vean.

-¿Cómo? No se irán del barrio hasta que den con nosotros.

-Tranquila, mi niña, que mamá lo arreglará.

-¿Usted? -La misma que viste y calza,

con la ayuda de mi esposo y de Servando.

Tengo que hacer algo.

Tengo que hacer algo, no me la pueden quitar.

-Hijo. -Padre.

Marcho a una reunión con unos clientes,

quiero dejarlo todo arreglado antes de irnos.

Quería hacerlo en La Deliciosa, pero está cerrada.

-Qué raro.

-Sí. Algún tema familiar o temas de boxeo.

Mañana hablaré con Íñigo.

-Haces bien dejando atendida a la clientela. Nos vamos ya, hijo.

-¿Cómo de ya?

-En dos días. Vengo de comprar los billetes.

-Pues no tengo ni un minuto que perder.

Tengo muchos asuntos que atender y no quiero dejar cabos sueltos.

-Tranquilo, te ayudaré.

No quiero verte dislocado tratando de atender todo.

-No. Usted a descansar y a cuidar de mi hermanita.

-Hijo, ya que lo mencionas, quiero decirte algo muy principal.

Los recientes sucesos nos han demostrado que la vida

puede ser impredecible y, a veces, despiadada.

-Padre, por favor. -Déjame seguir.

Ya has visto los hechos fehacientes de que... el destino

puede ser certero, si así lo tiene a bien.

Mi adorada esposa está muerta, algo así podría ocurrirme

a mí también. -Deje de decir enormidades, padre.

-Ninguna enormidad, hijo.

Verdades.

Por eso quiero pedirte que,... si algo me ocurriera,

cuides bien de Milagros,

sobre todo,

de su felicidad y de su alegría, que no le falte de nada.

Que no se pierda la oportunidad de tener una infancia dichosa.

Y que viva alejada de penas y pesares.

-Eso no tiene ni que decirlo, padre.

Es mi hermana, jamás la abandonaré.

Su felicidad es lo que más me importa.

-Hijo,

os he hecho sufrir mucho a ti y a tu esposa estos días.

Lo siento mucho. -Padre, no se disculpe.

Yo no sé qué haría si faltase mi Lolita.

Está siendo muy fuerte.

Tiene todo nuestro cariño y apoyo. No se torture.

Me voy, que si no, no llego.

Bueno, billetes... ¿Cuántos ha comprado?

-Uno, dos, tres, cuatro y cinco.

-¿El quinto es para Fabiana?

-No iba a dejarla sola en España, es de la familia.

Eso hará muy feliz a dos mujeres,

a Fabiana y a mi Lolita.

-Hasta la cena, hijo.

-Con Dios, padre.

Lucía, ¿qué ha pasado?

Me ha engañado.

Me ha engañado. ¿Quién?

¿Quién te ha engañado? Telmo.

Me ha traicionado. ¿Qué dices?

Se ha burlado de mí desde el primer día, solo quería mi dinero.

Solo quería mi fortuna. A ver, siéntate.

Cuéntame todo despacio.

Ideó el plan perfecto y me lo ha arrebatado todo.

Tenía usted razón, Felipe.

No debí haber confiado en nadie.

Solo soy una mujer estúpida que se ha dejado robar.

No digas eso.

¿Por qué piensas eso de Telmo?

¿Qué es esto?

¿La cuenta de la fundación?

Está vacía.

Porque él tiene todo el dinero.

Mi amor, mi prometido,

el hombre por el que dejé a Samuel plantado en el altar.

Telmo...

Telmo me ha arrebatado hasta el último céntimo.

Por eso propuso la fundación,

por eso quiso tener poderes. Es inaudito.

Las dudas que nos acechaban se han cumplido.

Ya ve. Nos ha engañado a todos.

A mí más que a nadie.

Tenemos que actuar, hacer algo.

Sí, está claro.

He cometido muchos errores, pero se acabó.

¿Está Celia en casa?

Salió a hacer unas gestiones de los tintes.

Es raro que no haya regresado. Felipe,

quiero comunicarles la decisión que he tomado.

Agradezco sus cuidados y sus desvelos.

Para mí han sido como una familia, mis amigos,

mis defensores.

Y a pesar de los sinsabores que les he causado,

nunca me han dejado de lado.

Lucía,

lo hemos hecho de mil amores. Lo sé.

Pero yo ya no puedo seguir aquí, Felipe.

Me voy de la ciudad.

Lucía, no tienes que tomar decisiones en caliente.

Es lo único que deseo, Felipe, marcharme de aquí

y olvidarme de lo estúpida que he sido.

(LLORA)

-Hola. Voy un momento al servicio y enseguida...

-Celia, espera.

Ha ocurrido algo terrible.

Servando. -Diga, señora.

-¡Descarado, ¿cómo te atreves?! -Eso digo yo.

¿Cómo me atrevo? -¿Te parece bonito?

-¿El qué?

-¡Tocarme con manos libidinosas mis posaderas!

-Si nos referimos a eso, sí, me ha parecido muy bonito.

-¡Eres un sátrapa! -No, no, no,

sincero, señora, que está usted de muy buen ver.

-¡Eres un sátiro, vas a ir al infierno!

-Me voy a la iglesia.

-¡De eso nada!

¡Quiero que todo el mundo vea la cara de pecador que tienes!

-¿No se referirá usted a mi faz, verbigracia, jeta, de santo varón?

-¡No, tú eres un lobo

con piel de cordero!

-Señora, no nos excedamos, que...

-¡Para exceso, el tuyo!

-¡Estas posaderos son solo mías y de mi esposo!

-El carruaje está a la vuelta de la esquina.

-Es un tiento. -¡¿Un tiento?! ¡Tiento te doy yo!

-Buen viaje, amigos.

-Besa a mi madre.

Os quiero.

-Corred. No perdáis tiempo, vamos.

-Gracias.

(Servando y Rosina discuten)

¡Esas posaderas son solo mías y de mi esposo!

-Yo solo quería darles un tiento.

-¡¿Tiento? ¡Tiento te doy yo! -Señora, señora...

Señora, controle ese brazo. -Toma.

-Controle ese brazo, que aquí hay otro boxeador.

Por el amor de Dios.

Celia, sé que adoras a tu prima,

pero tan solo abandona la ciudad, no este mundo.

La vida de nuestra prima se ha tranzado con tanto suceso escabroso;

hace bien en partir.

Prima, huyo del desdoro,

de las malas lenguas y de mi dolor.

Compréndalo, por favor.

Haz un esfuerzo.

No echemos más sal a la herida de Lucía, te lo ruego.

-No puedo estar sin ella. No quiero estar sin ella.

-Celia, por favor, basta, te lo ruego.

Tarde o temprano, Lucía va a hacer su vida.

-No puedo estar sin ella.

-Sí que puedes.

Pediré a Antonia que te prepare un baño

y una tila con melisa.

Tanto cuidar de Milagros, amén de llevar el negocio, te tiene agotada.

Primo, está muy afectada.

Quizá deba retrasar mi partida.

No, Lucía, tiene que asumirlo.

No lo comprendo, pero yo me ocuparé de ella.

Tu situación es delicada, y cuanto más tiempo te quedes en el barrio,

más daño te harán.

Sigue con tus planes.

"Señá" Fabiana, se va a quedar patidifusa.

-Ya será menos, Casilda.

Anda, échame una mano con esas judías.

Verá usted, los chocolateros van a tomar las de Villadiego,

con mi señora doña Leonor y con el pugilista, con Tito.

-Arrea. ¿Adónde han ido?

-"Pa" Portugal, "na" menos, y parece que es "pa" largo.

-Pues doña Rosina estará en un ay.

-Ahora me toca aguantarla a mí sola, y eso no está "pagao".

-¿Y a qué irse a monte y a leva?

-Bueno, pues por un balumba de cosas.

Sobre "to", por los tejemanejes que se traen con el sport de arrearse.

-Es un mundo muy turbio ese, Casilda.

Dicen que es de "gentelmanes", pero nanay.

¿A qué viene eso de darse "guantás"?, eso no es elegante.

-No sé.

El caso es que han "dejao" la llave de La Deliciosa a mi señor,

con la encomienda de que nos llevemos todo lo que queramos.

-"Amos", anda. -Que sí.

Que es verdad, "señá" Fabiana.

Al parecer, el local se lo ha "quedao" el banco.

Y los insumos, entonces serán del banco, ¿no?

-Bueno, ¿no nos roban ellos a nosotros "to" los días?

Don Íñigo ha dicho que nos lo llevemos todo.

Que las gallinas que salen por las que van entrando.

Así que, ¿se baja conmigo a coger lo que le pete?

-No, hija, imposible. Tengo a la niña dormidita.

Pero tú...

cógeme una taza de esas de borde "dorao" y rosas "pintás",

que le gustaban mucho a mi Anita. Solo una, ¿eh?

"Pa" recordarla.

Y también, un delantal con blonda, que me privan.

-Ande, no sea siesa. ¿No está don Ramón aquí?

-Hace una pizca que ha "llegao" y se está dando un baño.

-"Pos" si la nena se espabila, él "pue" arrullarla.

Sera solo un momentito.

-Bueno, le daré aviso

desde la puerta, y si me da permiso, bajamos a escape.

Casilda, cinco minutos me ha "dao". -¿Cinco minutos?

En cinco minutos me llevo yo el tesoro de Alí Babá.

-Vamos.

"Don Telmo no tardará en llegar".

Me voy, Úrsula.

Dele esto a Telmo.

Señorita,... por favor,

se lo ruego,

no lo haga.

No quiero volver a verle.

No quiero que me embauque con sus mentiras

o con sus palabras de amor.

Ya me siento suficientemente estúpida.

No diga tales cosas. Don Telmo la ama de veras.

Don Telmo ama mi dinero.

No ha hecho otra cosa desde que me conoce que engañarme.

Eso es un hecho,

aunque nos duela.

Se lo imploro, le he mandado aviso y regresará esta misma noche.

Sus explicaciones serán como un lenitivo

para sus cuitas.

Dudo que regrese si quiera.

Y sus explicaciones... ya me importan un ardite.

Entiendo,...

entiendo que las pruebas parecen acusarle,

pero... Lucía,

usted y yo le conocemos,

es imposible que Telmo haya querido aprovecharse de usted.

No, Úrsula,

ni usted ni yo le conocemos en absoluto.

Bueno, sí,

ahora sí, ahora hemos visto su verdadera faz,

la de un traidor. Y yo he caído en la celada,

como una paloma en las garras de un halcón.

Estoy segura de que don Telmo la ama de veras. Aguarde.

No, Úrsula, no quiero volver a ver su cara.

Me ha roto el corazón.

Me ha roto la confianza en el ser humano.

Sin embargo,...

ustedes dos me la devolvieron a mí.

Me sacaron de la cárcel, me dieron cobijo y cariño...

Se lo suplico, por favor,

quédese y vea con sus propios ojos

que todo esto no es más que una trampa que le han tendido.

Úrsula,...

no se mortifique más.

Está en los papeles, en sus actos, en sus mentiras

desde que llegó

a la ciudad.

Hemos de aceptar la realidad, por dura que sea.

He de irme, el carruaje me espera afuera.

La echaré mucho de menos, señorita.

Y yo a usted.

¿Volveré a verla?

No lo creo, Úrsula.

Cuídese.

(MILAGROS SOLLOZA)

¿Te han dejado aquí helándote de frío?

Uy, hola.

Hola, mi vida. Hola.

Ya está aquí mamá.

Mamá no va a permitir que te lleven esos malos.

"Santo Apóstol,

san Judas, fiel siervo y amigo de Jesús".

"En nombre del traidor que entregó a su amado maestro

en brazos de sus propios enemigos,"

como el patrón de los casos difíciles

y desesperados...".

Dios mío, don Telmo. Úrsula, ¿qué pasa?

Tiene que darse prisa, debe retenerla.

¿A quién?

¿Qué ocurre, a qué mandarme regresar con tanta urgencia?

Tranquilícese. Hable, por favor.

Don Telmo, le han tendido una trampa.

Le han hecho parecer un hombre vil, un traidor.

Úrsula, por Dios, explíquese.

Le han hecho parecer

como el ladrón de la fortuna de la señorita Lucía,

que ha transferido

sus fondos a la Orden del Cristo Yacente.

¿Qué está diciendo?

Yo no lo creo, pero ella sí.

Ella ha visto su firma en los papeles, su propia firma,

don Telmo, y se ha ido.

Mire.

Tenga.

No...

No, no puede ser.

Esto no es verdad.

Espineira... Espineira.

Una actuación perfecta, digna de los mejores intérpretes.

-Gracias. Un honor servirle.

-Al contrario, amigo mío, por fin,

un aliado eficaz e implacable.

Tendrá su recompensa, no lo dude.

-Ya es suficiente recompensa haberle ayudado

a cumplir su venganza.

-Insisto,

la fortuna de los marqueses por fin está

donde debía estar, y una pequeña parte de ella,

irá a parar a sus manos como gratificación

merecida.

Suerte, Telmo.

Que los infiernos te sean propicios.

-(SUSPIRA)

Hay que ver...

Juliana y mi nieto toda la vida trabajando en la chocolatería,

para que ahora acabe así.

-Sí que es una lástima, sí,

una marcha tan repentina.

-A mí, esos dos nunca me dieron buena espina.

Con sus cuentos, que si eran marido y mujer,

que si eran los Cervera... Tunantes.

-Doña Leonor se va con ellos. -Para más inri.

Y aquí me quedo yo, aguantando a su madre.

Fungiendo de hija, de madre y de confesora de Rosina.

-Si es para la felicidad de la pareja, bienvenido sea el viaje.

-Tú no sabes lo duro que es que se te vayan los hijos.

Yo sí.

Y Rosina no tiene pasta de sufridora, te lo digo yo.

¿Y esta,

qué hace ahí con un cochero a estas horas?

Va a matar de un disgusto a los Álvarez-Hermoso, está claro.

-Tiene maletas a su lado.

Quizá haya decidido marchar también.

-No me extrañaría,

ha percochado la respetabilidad del barrio con sus andanzas.

Gracias por esperar.

En cuanto la criada baje el resto del equipaje, nos vamos.

Lleve las maletas al carruaje.

Lucía, espera.

Apártate de mí.

Escúchame.

Mírame, amor mío, por favor.

No me llames amor mío. No me mires, no me hables.

Te lo suplico, vamos a mi casa, dame uno minuto...

¡No me toques!

Vámonos, vámonos a casa.

No permitiré que nadie te separé mi lado, hija mía.

-Celia...

Celia, ¿qué hace,

dónde se lleva a Milagros?

La niña me necesita. -¿Qué dice?

Deténgase.

Por favor, deme a Milagros.

"No pienso escucharte" ni un segundo más.

Has jugado con mis sentimientos.

Con mi amor.

Eres un ser despreciable.

No, no, no, por lo que más quieras.

¿Cómo puedes pensar que te he traicionado?

Tengo pruebas.

Maldito miserable.

Desde el primer día me has engañado, te has reído de mí.

Yo te condeno a mi olvido,

a mi desprecio. Por favor, escúchame.

No te he arrebatado tu dinero. Todo.

Todo, me lo has arrebatado todo. No.

No eres más que un miserable ladrón, ¡te odio!

Lucía, yo te quiero. ¡No me quieres!

(Grito)

(Pasos)

¡Señorita, señorita!

¡Señorita!

(TARTAMUDEA) Su prima, su prima...

¡Un médico, un médico, rápido!

Celia.

-¡Ayuda!

Celia. ¡Ayuda!

(LLORA)

-¿Qué ocurre, señoras? Por Dios.

Que ha caído del principal.

(LLORA)

(LLORA)

¡Celia!

(LLORAN)

¡Celia, no!

-(LLORA)

(LLORA)

(LLORA) -¡Ay!

(LLORAN)

(LLORA)

"Diez años, padre".

"Diez años desde la muerte de Celia".

Diez años sin que usted haya protestado por estar aquí.

"Desde que Ramón Palacios hizo aquello,

Felipe ha bajado a los infiernos y no tiene ganas de salir de ellos".

-"Sufro viendo cómo se destroza la salud día a día".

"O más bien, noche a noche".

Ea.

-Arrea, Jacinto, muchas gracias.

-De "na", pillastre. ¿Arrea?

Esa boca, Mateo. No quiero que te juntes con el portero.

-Mamá.

Pero bueno, qué cosa tan rica llevas en la mano.

Le tengo prohibido que le dé dulces, Úrsula.

-Los antiguos señores de esta casa se marcharon de golpe y porrazo.

Señores, por llamarlos de un modo elegante,

tendría que ver cómo dejaron la casa cuando se fueron.

-Esto es una pesadilla.

-Más pesadilla será si nos descubren,

así que tendremos que seguir ¡con la pantomima lo que haga falta!

-Desde que no tiene la sastrería, anda todo el día enredando.

-Privilegio de los dos ocupados.

-¿Qué le doy "pa" su cocido?

-Berzas y unas longanizas, pero que sean de las buenas.

-Ni que mi género fuera malo. -¿Quién es el cabeza de familia?

Casi 10 años casados y no te acostumbras a obedecer.

-Bienvenido a la pensión Buena Noche.

Ni la chinche ni el mal colchón

habitan en esta pensión.

-El barrio necesitaba de un local como este,

y llegamos justo a tiempo.

-En lo que llevamos aquí, damos más menús que nunca.

Camino, no pongas tan pegados al borde los platos,

el cliente los puede tirar.

-Tu hermana no habla, pero se hace entender que da gloria.

-Necesito su firma para cerrar la venta de la casa.

-No sé por qué queréis venderla ahora después de tanto tiempo.

-Un piso cerrado genera muchos gastos

y quebraderos de cabeza.

Lolita y yo estamos muy a gusto en nuestro piso.

-"Ella es Bellita del Campo, una estrella que vivía en Argentina".

-¿La famosa cantante?

-Sí, y el moreno será su esposo, el Choco de Garrucha, guitarrista.

Qué buen mozo.

-No sabe la contentura que tenemos de que su señora viva aquí.

-Ay,

la Bella del Campo, "na" menos.

¿Y cómo es, igual de "salá" que cuando sale al escenario?

-Discúlpeme, pero de mis señores no hablo.

-Hombres,

nos hacen sus esposas y se creen que les pertenecemos.

¿A que sí? Lástima que no todos los maridos

sean como mi príncipe azul.

Por ahí llega mi mirlo blanco. Estaba pagando al cochero.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 960

Acacias 38 - Capítulo 960

28 feb 2019

El Padre Bartolomé informa a Lucía y Úrsula que las cuentas de la fundación están vacías. Úrsula encuentra en casa unos papeles que señalan directamente a Telmo. En el banco, Lucía y Bartolomé son informados de que Telmo les ha traicionado. Lucía anuncia que se marcha de Acacias y deja una carta para Telmo. El Padre Bartolomé y el Prior Espineira brinda por la trampa que le han tendido a Telmo.
Celia está conmocionada tras enterarse de que los Palacios se marchan con la pequeña Milagros. Fabiana se apunta al viaje.
Llega el momento de la pelea de boxeo. Tito pierde la pelea por K.O. Queda inconsciente e Íñigo se alarma mucho. Leonor, Flora y Rosina esperan inquietas en el barrio cuando los hombres regresan ¡Todo era un montaje! ¡Se han vengado de Andrés! Los chocolateros, acompañados de Leonor y Tito, marchan de Acacias para siempre.
Antes de que los Palacios se vayan a París, Celia se cuela una noche en su casa y coge a Milagros en brazos. Ramón intenta detenerla…
Mientras tanto, en la calle, justo cuando Lucía va a marchar, llega Telmo, que intenta impedir que se vaya. Ambos discuten en medio de la calle cuando Celia cae muerta desde la ventana de los Palacios.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 960" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 960"
Programas completos (1001)

Los últimos 3.442 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. maribel

    y por cierto estos se creen que nos hemos olvidado que Samuel está ya casado. Cómo entonces iba a casarse con Lucia? He visto todos los capítulos y en ninguno se menciona que se le haya concedido la anulación. Pero bueno, ahora con lo de Celia he llegado al límite.Menudo barrio de ricos que solo hay asesinos y asesinados no se cierran las pesquisas y no cazan nunca al malo. En qué lugar dejan a la policía? En fin esta serie ya ni siquiera entretiene, te mantiene en tensión y cuando acaba sientes que has estado perdiendo el tiempo.

    06 mar 2019
  2. Rosa

    Es verdad parece eso un cementerio....y sin niguna lógica...pasan los años y los k kedan van más rejuvenecidos ilógico....y las personas malas malísimas se vuelven de repente candidas cómo un bebé y nunca les pasa nada...vamos subrrealista total!!!

    04 mar 2019
  3. Carmen

    Hola , estoy de acuerdo con las personas que se quejan de matar continuamente a los personajes .Se pueden hacer desaparecer solo llendose a vivir a otra calle , no es tan difícil , no? La calle acacias parece un cementerio , tantos muertos seguidos . Srs. guionistas echenlen algo de imaginación y hagan el favor de dejar de liquidar personajes que tampoco merecen ese horrible final .

    04 mar 2019
  4. Mar

    Totalment de acuerdo con los comentarios de Victòria, Mayte e Irene. La sèrie en sí con en su parte técnica, vestuario, lenguaje, fotografia..., una delicia, enganchaba, de verdad. Pero señores guionistas, piensen un poquito, las series de enjundia no se rematan así. No me voy a extender, ellas lo han explicada muy bien, pero creo que la manera de plantear y resolver conflictos es un insulto a la inteligencia de cualquiera. No nos tomen el pelo, por favor.

    03 mar 2019
  5. Mar

    Qué decepción el final de Acacias, nada se resuelve, los malos, malísimos, cómo siempre, campan a sus anchas y se salen con la suya, los buenos, de buenos tontos que no ven nada ni se fijan en nada y los policias, són policias o fantoches? Todo cogido por los pelos. No me gusta como los guionistas desarrollan las tramas, las cosas màs graves se fraguan en un momento, así porque sí y después no se resuelven de una manera justa que nos den una satisfacción, menuda decepción. Tanto como me gustaban los personajes, el vestuario y el lenguaje. Bueno, me despido, espero que a los que la seguís os den màs sorpresas agradables y menos sinsabores.

    03 mar 2019
  6. Cristina

    Que chorrada!!!

    02 mar 2019
  7. Mabi

    Estaría bueno que cada comentarista lo hiciera por sí, y no involucrando en sus deseos y críticas a " Los seguidores de la serie en general." Cada uno con sus gustos!!!! Gracias!!!

    01 mar 2019
  8. Antonieta de Rivas

    Anronieta Buenas tardes sigo la serie desde Venezuela. Me quedé muy confundida con el giro de esta novela, estoy impactada de verdad no esperaba que le cortarán la inspiración a las personas que la seguimos, es un fraude. No concluyen la investigación de los asesinos, es una locura. Que decepción, y tanto que nos gustaba. No seguiré viendo Acacias. Se burlaron de sus seguidores.

    01 mar 2019
  9. Hércules Poirot

    Yo pienso como Marijose y Mabi, hay que dar tiempo al tiempo y se que Capitulo a Capitulo descubriremos todo, las dos muertes (Trini y Celia) y lo mejor de todo la derrota de Samuel, porque tarde o temprano pagará por todo. He visto el nuevo capitulo y me han gustado mucho todo, los nuevos oficios de Lolita, Fabiana y Servando. Y los nuevos vecinos que han venido. Y lo que nos vamos a reír con Bellita, su marido José "el choco" y su criada Arantxa. Bueno y sobre todo con la doble vida de señora criada de Casilda y de señores y criados de Rosina y Liberto. Y lo que más me ha gustado es que ya se sabe que Milagros está con María Luisa en París, que a lo mejor volverá a Acacias. Y nada más ver al marido de Lucía, Eduardo, no le aguanto que mal trata a todos, menos mal que va a volver Telmo y va a recuperar a Lucía y su hijo Mateo. Y no me quiero despedir sin dar la enhorabuena nuevamente a Montse Alcoverro. Que gran actriz se sabe meter en cada cambio que le dan a Úrsula. Los acaecieros seguiremos día día las nuevas tramas con mucha ilusión. Bien por acacias 38.

    01 mar 2019
  10. Maria

    Deberían de terminar bien el capitulo yo como seguidora de "acacias 38" me quedo muy a disgusto porque luego pasan 10 años y cono dice otra comentarista no se sabe quien tiro a celia que paso con milagros como lucia esta con un tio que no se sabe de donde salio y que paso con telmo y etc etc....muy mal sabor de boca con este último capítulo del día jueves 28...

    01 mar 2019