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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 944 - ver ahora
Transcripción completa

Don Ramón tiene la pena negra, pero Milagros es su hija

y se afanará "pa" darle lo mejor.

Además, que tiene más familia

"pa" sacarla adelante, está Antoñito y una servidora.

-Y su tía Celia, que la quiere más que nadie en el mundo.

-Usted no puede tratar así a este hombre.

-¡Íñigo!

-Don Íñigo.

-Dinero, cuesta dinero.

Y tú espabila, que mañana peleas, venga.

-Supongo que no habrá sido fácil colgar los hábitos,

y mucho menos dejar a tu futuro marido en el altar,

pero a veces hay que estar dispuesta a llegar a mucho más.

¿Lo aprueba?

Sin ninguna duda.

-¿Su padre no está con usted?

-No, yo he salido pronto esta mañana.

-Ha desaparecido. En casa no está.

Qué disgusto tan grande. -¿Y Lolita?

-Tampoco estaba en casa.

Se llama Camilo y...

le llaman el Filo por su habilidad con los cuchillos.

Dicen que cada noche acude a una taberna cerca del río.

Hoy van a hacer una redada,

pero la policía necesita que haya motivos para poder encerrarlo.

¿Y cómo lo van a lograr? Yo estaré allí,...

yo haré que ese hombre se meta en problemas.

-Hay otras soluciones.

Pedir dinero a un usurero no es la única.

-Ya está hecho, Leonor.

Aquí está el contrato de Tito.

Espero que consigamos pagar el dinero al prestamista.

-Hoy querían detener al maleante ese, al que mató a fray Guillermo.

-Pues vaya buena nueva, Agustina.

-Que todo salga bien es lo que pido,

que si ese malnacido se salva de esta, puede venir a por mí.

-Usted tranquila, que los guripas saben lo que hacen.

-Pero ¿por qué se ha ido?

-No aguantaba más sin Trini.

-Ya, pero nos sigue teniendo a nosotros.

-Nunca me olvido de una cara. (ESCUPE)

Nunca.

Lucía, ¿estás bien? Te quiero, te quiero.

Te han dejado hecho un eccehomo.

Es posible, pero ha merecido la pena.

¿Cómo te ha ido en comisaría?

Ha sido algo doloroso, pero podemos decir

que lo hemos logrado. ¿Ha funcionado la estrategia?

El comisario Méndez me ha prometido

que hará cantar al Filo como si fuera un tenor

del teatro de la ópera. Gracias a Dios,

todo ha salido bien. Y tanto.

Méndez nos está muy agradecido.

Llevaba tras la pista de ese malnacido un montón de tiempo.

No puede tener queja, se lo hemos dejado en bandeja de plata.

Sin ti no lo hubiéramos conseguido,

aunque fue una temeridad que no deberías haber hecho.

En mi vida he pasado tanto miedo,

pero todo ha sido por una buena causa.

En estos momentos, más que nunca, me gustaría sentir tu afecto.

Me encantaría abrazarte

y cubrirte a besos.

Eres tan hermosa.

Podemos estar muy contentos,

Úrsula al fin podrá salir de la cárcel.

Y a la postre se va a hacer justicia con fray Guillermo.

Estamos en el buen camino.

Un camino que me liberará de esa carga.

Cuando pase todo esto, podré vivir en paz,

una nueva vida

a tu lado.

Pronto estaremos juntos y todo esto será un recuerdo muy triste.

Estoy seguro de que por fin descubriremos a Espineira,

es él quien está detrás de ese asesino.

Habrá que aguardar unos días para que todo esto pase

y poder hacer pública nuestra relación.

Hasta que tu prima y don Felipe lo crean conveniente,

es lo que pactamos con ellos. Por supuesto.

Ha sido una bendición que acepten de tan buen grado

nuestro noviazgo.

Podríamos salir mañana a dar un paseo.

No creo que sea buena idea.

Le prometimos a Felipe que seríamos discretos.

Pero ¿qué tiene de malo que caminemos juntos

por los jardines? ¿Qué podría decir la gente?

Virgen santa,... ¿qué ha ocurrido?

No, Agustina, no se apure, parece más de lo que es.

No ganamos para disgustos.

No sufra, que todo se va enderezando.

El hombre que la acosaba ha sido detenido,

no tiene nada que temer. Por fin voy a respirar en paz.

Llevaba un tiempo que no me llegaba la camisa al cuerpo.

Y a partir de ahora podría dormir tranquila.

Que tenga buena tarde, Agustina.

Gracias por oír mis súplicas, Altísimo.

(Sintonía de "Acacias 38")

-Anda, tómate esto que te sentará bien,

que te están dando "tos" los calambres.

-Si es que no es "pa" menos, Fabiana.

¿Ha visto cómo ha "llegao" mi suegro?

-Ay, el pobre don Ramón está perdiendo el norte.

-No es el primero que se vuelve "chalao" por un dolor tan grande.

-Mujer,... no hay que ponerse en lo peor,

el señor irá remontando poco a poco,

ya lo verás, que don Ramón es un hombre de los que se visten

por los pies.

-Si yo no tengo duda de eso,

pero es que lo que le ha "pasao", desquicia al más cuerdo.

-Dios quiera que lo supere.

Anda, ¿quieres que te eche unas gotas de aguardiente ahí,

en la tisana, a ver si te recompones?

-Ni aunque le eche dos botellas iba a sentirme mejor.

¿Cómo va tu padre?

-El médico le está haciendo una revisión exhaustiva.

-¿Y todavía no le ha dicho qué le pasa?

-No, no. Después de auscultarle

y reconocerle bien, me ha pedido que les deje a solas.

-Qué raro, pero ¿y eso por qué? -El médico piensa

que lo que tiene mi padre no es físico.

-Pues claro que no, su padre tiene la fortaleza

de un caballo percherón. -Puede que esté agotado

por la falta de descanso, pero el médico cree que...

no está enfermo por un problema de cuerpo, sino de alma.

-Pues no anda "desencaminao", ¿eh?,...

que esos gritos y esos andares idos, "pos"...

no son muy buenos.

-Si es que se le cae a una el alma cuando ve de esa guisa

a un hombre de tanta categoría.

-Tenemos que buscar un remedio cuanto antes,

antes de que se le vaya el seso.

-Es que si se dejan estas cosas, siempre van a peor.

-Bueno, esperemos, esperemos a ver qué dice el galeno.

-Si es que si no es algo del cuerpo, Antoñito, "pos"...

"na" "tie" que decir el médico.

-Si fuera mi padre, yo no lo dudaría ni un minuto.

-Bueno, ¿y cómo le ayudo, Fabiana?

¿A quién puedo pedir ayuda? -A ver, cariño,

si es cosa del alma, "pos"...

podríamos hablar con un sacerdote.

-"Pos" "pa" mí que no va muy "desencaminá",

lo mejor es buscar a un cura.

Tiene la mala costumbre de aparecer sin anunciarse.

Eso un día le va a dar una buena sorpresa.

Le advierto que no estoy para chanzas.

No se desasosiegue,

hoy tengo una buena noticia para usted.

Carmen,... déjanos solos, por favor.

Esta misma tarde

me he reunido con don Salomón Rifaterra,

una amistad de mi fallecido padre.

Sé muy bien quién es, tiene fama de tener una de las fortunas mayores

de este país.

Así es,... pero no solo es muy rico,

también tiene mucho poder en la corte y en el gobierno.

Supongo que eso es una suerte para él,

pero ¿en qué nos incumbe?

Gracias a la ayuda de este contacto,

estoy convencido de que podré conseguir el dinero que le debo.

Eso en este momento me da igual.

¿Cómo que le da igual?

El Filo, mi hombre de confianza, está detenido.

Eso es terrible. Y tanto.

Si habla, la policía se nos echará encima.

-Suegro,... que si no le gustan estas viandas,

"pos" yo le puedo preparar otras, que no ha "comío" "na".

A ver, ¿qué le parece si le preparo una tortillita a la francesa?

O le traigo un poco de sopa de este mediodía, que le gusta.

Bueno, que si no quiere "salao",

puede comerse el postre directamente,...

que le he "preparao" natillas de Cabrahígo,

con un chorrito de anís. -Lolita, déjalo ya, por favor,

que le vas a sacar de sus casillas y de paso a mí yo creo que también.

-Ya, pero es que no ha "comío" "na", Antoñito, va a caer enfermo,

que no ha "probao" ni el agua. -Ya lo sé, pero tampoco

tiene sentido forzar la situación.

Padre, escúcheme un momento, por favor.

Puedo intentar imaginar cómo lo está pasando,

sé que debe ser horrible,...

pero debe hacer un poder y sobreponerse.

Tiene que hacerlo por nosotros, bueno, por nosotros

y por María Luisa, y por la pequeña Milagros.

-Que el médico ha dicho que usted está fuerte como un roble.

Venga "p'alante", suegro. -Su salud es buena,

obviamente, su espíritu está quebrado,

pero podrá salir adelante con apoyo y con cariño.

-Y aquí nos tiene "pa" lo que sea menester.

Ya verá como "tos" juntos salimos a bien de esta.

Si usted pone de su parte, padre,

el tiempo... irá curando esa herida.

-Eso no va a pasar nunca.

-Entonces tendrá que aprender a vivir con ello,

pero así no puede seguir.

Lolita y yo hemos pensado que a lo mejor podría...

hablar con un sacerdote.

Sí, a lo mejor en la religión encuentra el consuelo que necesita.

-El padre Basilio,...

el párroco de El Salvador, es el que lleva la parroquia del barrio.

Lo mismo él "pos"... puede hablar con usted.

-Es un hombre piadoso, comprensivo, no sé, a lo mejor

le viene bien contarle su historia.

-Si le parece,

yo le digo que nos visite.

-Basta ya de decir pamplinas.

Pero ¿en qué me va a ayudar a mí un sacerdote

que ni siquiera conoció a Trini? No podría entender el dolor

de haberla perdido.

-"Pos"...

es un hombre recto,

y compasivo,

lo mismo él tiene la palabra precisa "pa" consolarle a usted.

-¿Y qué me podría decir?

¿Que ha sido la voluntad de Dios, que tengo que resignarme,

que ya nos encontraremos en el cielo?

Memeces.

Ya nada puede consolarme.

No hay nada peor que seguir viviendo una vida sin Trini.

Hijos,...

sé que estáis obrando de buena fe, pero ya nadie puede consolar

a un corazón que se ha convertido en cenizas.

Estoy agotado, agotado de sufrir.

Me voy a la cama.

-No podemos hacer nada. No voy a poder salvar a mi padre.

-Ya verás que sí,...

que a mí se me está ocurriendo una idea.

¡Maldita sea mi suerte! Ni una cosa ha de salirme bien.

De nada sirve lamentarnos. Nuestros planes

han sido un fracaso, no solo he perdido a Lucía,

puede que hasta dé con mis huesos en la cárcel.

De eso no le quepa la menor duda.

Si el Filo dice la verdad, yo no cargaré solo con esta culpa.

¿Sería capaz de delatarme?

Por supuesto que sí.

Si esto se hunde, usted no se va a ir de rositas,

los dos estamos detrás de la muerte de fray Guillermo, fue idea suya,

y bastante mala.

Gracias a eso pudimos neutralizar a Telmo

durante los días previos a la boda.

Demasiado gasto para tan poco beneficio.

Al final,...

la idiota esa se echó para atrás. No puede culparme

de que Lucía dijera que no ante el altar.

De nada sirve entrar en detalles, lo importante son los hechos.

Usted no tiene la herencia y Filo está en la cárcel.

Puede que esté a punto de confesar.

Nos jugamos que nos den garrote.

¿Cree que cantará pronto?

Aguantará algún tiempo, pero los guardias tienen métodos

de lo más convincente y el Filo su límite.

Algo podremos hacer.

El Filo es mi mejor hombre, el más fiel,...

va a ser una pena perderlo.

¿Perderlo?

¿Acaso va a encargar a alguien que se deshaga de él

en la cárcel? No.

Eso sería... demasiado arriesgado.

Necesitamos sacarlo de la cárcel y mandarlo lejos,

donde la policía no pueda encontrarlo.

¿Y cómo piensa hacer eso?

Diga mejor,... ¿cómo vamos a hacer eso?

Voy a precisar su ayuda,...

este problema es de los dos.

-Bien, pues con esto queda sellado nuestro trato, Tito.

Ande, deme la mano, que ya está todo ventilado.

-Estoy muy contento por cómo se ha solucionado todo,

pensaba que ya nunca me iba a escapar de Borrás.

-Tito, todo tiene solución en esta vida, todo, aunque algunas veces

es más fácil encontrarla que otras.

-Siempre le voy a estar agradecido, don Íñigo,

es usted lo mejor que me ha pasado en la vida,

un auténtico amigo.

-El contrato que ha firmado da fe de que Tito

es un deportista libre y trabaja para usted.

-Ya no tengo nada que ver con Borrás, ¿verdad?

-Por supuesto que no,...

ahora tiene un contrato con Íñigo. Era lo que quería ¿verdad?

-Claro que sí.

Ahora he firmado con mi nombre y apellido, y no con una cruz

como en el anterior.

-Seguro que está usted progresando. Con Íñigo no tiene nada que temer.

-Eso ya lo sé yo, que de porcentajes y cláusulas legales

no entiendo ni papa,

pero de lo que sí que estoy seguro es que me llevaré alguna peseta más

que con el anterior. -Eso no será difícil,

porque ese tipo apenas le daba para comer.

-Don Íñigo,... yo con usted voy al fin del mundo,

que sé que nunca me va a engañar.

-Si me disculpa, marcho a entrenar.

-Le acompaño. -Gracias.

-Don Felipe, le agradezco mucho su asesoría,

y el tiempo que nos ha dedicado, porque con la pequeña

de los Palacios en casa, no debe andar muy sobrado de él.

-Algo me distrae, sí,... pero todos los cuidados recaen sobre Celia.

-Entonces la niña tiene que estar tranquila,

me barrunto que no habrá nadie que la cuide con tanto mimo.

-Cuidar de Milagros es un placer.

Era lo mínimo que podíamos hacer por don Ramón.

-El pobre está pasando las de Caín.

-Y tanto.

Ayer, sin ir más lejos, sufrió una crisis nerviosa de aúpa.

-Menuda situación tan tremenda la de esa casa.

Me pasaré a ver a Antoñito,... para ofrecerle mi apoyo.

Ayer, cuando buscaba a su padre, se le veía desesperado.

-Lo estaba.

Es una situación muy mala por la que está pasando la familia.

-Esperemos que don Ramón se recupere,

tanta tristeza le puede llevar a perder la razón.

-Bueno, esperemos que eso no pase.

Yo también bajaré a verle.

-Es un hombre excepcional.

-Don Ramón siempre ha sido uno de mis mejores amigos,...

y quiero que sepa que estoy aquí para lo que quiera.

-Muchas gracias. Con Dios.

Ando más tranquila desde que sé que han detenido a ese desalmado.

Has sido muy valiente al hablar.

Tenía que hacerlo.

Gracias a ti, Úrsula saldrá con bien de este brete.

No ha faltado mucho para que su vida estuviera en juego.

Ah, las gracias se las tiene que dar a Fabiana,

ella es la que me convenció de que no podía seguir con la boca cerrada.

-Venimos hablando de don Ramón,

vaya disgusto lo del pobre hombre.

-Cuéntanos, Fabiana, ¿cómo se encuentra?

-Está más sereno, señora, pero lo de ayer

fue de órdago a la grande.

Regresó en un estado que daba pena verlo.

-¿Qué nos vas a contar? Nosotras pudimos escuchar los gritos.

-El señor...

perdió los nervios totalmente. -Y que lo digas.

Parecía que estaban matando a alguien por las voces que daba.

-Madre, no exagere, que apenas escuchamos nada.

-¿Cómo que no? Habla por ti,

que yo tengo un oído muy fino y te aseguro que pude escuchar

los lamentos de mi socio, de verdad.

-Yo estoy muy triste con todo esto.

Doña Trini era una mujer la mar de salada.

Si yo la echo un montón de menos, figúrense su marido.

Escucharla le levantaba el ánimo a una,

siempre estaba tan alegre. Todavía recuerdo sus risas,

y las voces que daba por la calle, y lo divertido que hablaba.

Era toda luz. -A mí me da coraje pensar

lo mal que me caía cuando la conocí.

Recuerdo cuando vino a trabajar a la sastrería,

menuda revolución.

Bueno,... habrá que volver a la tarea diaria.

El mundo es cruel y no se para por nadie.

-Diga usted que sí, señora, que todas,

cada uno en lo suyo, tenemos nuestra faena.

A más ver.

Susana,... yo venía a ver

si me podía probar el vestido que me está haciendo.

Imposible, ahora mismo

voy a escoger unas telas para un encargo.

Seguro que lo tiene ya terminado,

deje que me lo pruebe y le da los últimos retoques.

¿Cómo que últimos retoques? Pero ¿cuándo lo quieres estrenar?

¿Puede... estar para esta tarde?

Todo el mundo con prisa.

¿Es que no voy a poder hacer un vestido tranquila?

Susana, si me hiciera este favor,

le estaría muy agradecida.

¿Y lo quieres justo para hoy?

¿Dónde piensas ir de estreno?

¿Es que tienes alguna cita?

¿No te estarás arreglando otra vez

con Samuel Alday? Ay, Susana, contésteme,

¿puede o no puede tenerme el vestido para hoy?

-Don Telmo ha "venío" a verle.

¿No quiere saludarle, don Ramón?

-Bueno, les dejamos a solas.

Gracias, gracias por venir. No tiene nada que agradecerme,

es un gusto poder hablar con su padre.

Don Ramón,...

¿puedo sentarme con usted?

Como quiera.

¿Qué le ocurre? Tiene la cara marcada.

Ah, no, nada de enjundia, un mal encuentro,

pero no he venido a hablar de ello.

Dígame cómo se encuentra.

¿Y cómo quiere usted que me encuentre?

Mal. Es natural.

La muerte de Trini es una pérdida muy difícil de superar.

Dejemos el tema, simplemente con escuchar su nombre

se me parte el alma.

Le comprendo.

Conozco bien el dolor que se siente

al perder una persona querida.

¿Y cómo puede usted saber eso?

Porque lo he vivido en mis propias carnes.

Entonces, comprenderá la poca esperanza que me queda.

(SUSPIRA)

Es insoportable,...

pero ha de superarlo y seguir con su vida.

Nadie sabe

lo que la providencia nos tiene preparado.

No tengo fuerzas

para continuar, ya nada tiene interés para mí.

No debe rendirse.

El Señor nos ha enviado a este mundo con un fin,

y tenemos que aceptar nuestro destino.

Eso es sagrado. Perseverar...

y seguir nuestro camino.

Ahórrese esos discursos de catecismo,

ya no me queda ni mi fe.

No le hablo como el cura que fui, me presento ante usted

como amigo,... simplemente como un hombre.

Sabré guardar en secreto todo lo que me diga.

Eso no me preocupa, no tengo por qué ocultar mis sentimientos.

Suéltese y hábleme de ella.

¿Y qué quiere que le diga, don Telmo?

Se me hace imposible siquiera imaginar una vida sin Trini.

Ella era todo mi amor,...

toda mi alegría.

Fui feliz...

cada minuto que pasé a su lado.

Ella era como un regalo para mí,...

me ayudaba,...

me comprendía,...

sabía lo que necesitaba incluso antes de que yo

pronunciara una palabra.

Siempre estaba a mi lado

cuando yo lo necesitaba.

Era una mujer fuera de serie,...

alegre y... muy comprometida.

Siempre estaba dispuesta

para todo lo que se la necesitara,...

pero cuando precisó de mi ayuda,...

yo no estaba allí para dársela.

Siento que no cumplí con ella,...

que no estuve a su lado en ese momento crucial.

Y ahora solo quiero...

que la parca me libere de esta carga.

No puede culparse de lo ocurrido, no es justo para usted.

Y entonces, ¿a quién debo culpar por haberla perdido, a Dios mismo?

No puedo decirle

por qué Nuestro Señor le ha enviado esta prueba.

A veces es imposible comprender sus designios.

Yo solo puedo brindarle mi ayuda y mi consejo

siempre que lo necesite.

-Casilda, ¿has "tenío" noticias de tu primo?

¿Tienes idea de cuándo va a volver por estos lares?

-No, no y no. Mi primo vendrá cuando le salga de las pestañas.

Te digo una cosa: No voy a entrar en tu jueguecito, ¿eh?.

No empieces con las preguntitas, que me descomponen el magín.

-Compréndelo, Casilda, estoy en un sinvivir,

necesito saber qué ha "pasao". -Pues ¿qué va a pasar?

Que mi primo apenas ha "tenío" tiempo de ir al pueblo

y resolver las cosas con la Ovidia.

-Tampoco necesita tanto tiempo "pa" contárselo.

-Marcelina, cada cosa lleva su tiempo, mujer.

Me da a mí que estás pecando de impaciente, y de celosa,

y de pesada, pesadísima.

-Ay.

Tienes más razón que un santo, Casilda,

pero es que estoy que no paro quieta de no saber "na" de él.

-Bueno, pues tómate una tila, o mejor dos.

-Muy buenas,

¿te ha contado algo Fabiana de don Ramón, sigue igual?

-Bueno, más o menos.

Me ha dicho que el padre Telmo ha ido a visitarlo,

pero como si fuera a visitarlo el lucero del alba.

-Pobre, que no encuentra consuelo. -"Pa" chasco que sí.

Se va a perder en la melancolía.

-No, y no me extraña, que yo también estuve muy decaído

cuando me enteré que había "estirao" la pelleja la Paciencia.

-Y eso que la cosa fue como fue.

-Anda, que pasarle esto al pobre hombre,

con lo buena persona que era doña Trini...

-"Ende" luego, qué suerte más negra,

con lo felices que hubieran "sío" con la recién nacida.

-Yo no digo "na", que estas cosas tan tristes me afectan "demasiao".

Una, que es de lágrima fácil.

-Será mejor que cambiemos de tercio, no vaya a ser que le dé un sofoco.

-Sí, no, no, yo es que le estaba dando vueltas a eso

que nos contó Lolita que había visto en Santander, el...

-Ah, lo de lo azul que era el mar. -No, no, lo del hombre

que cobraba dinero a la gente para mostrarles figuras de arena.

-Pues no sé yo qué interés hay en eso.

La arena abunda, lo raro sería que fueran de hielo.

-Ya me gustaría a mí dar con un negocio tan fácil,

pero es que no doy con ello, no.

-Pues aquí no hay arena "pa" hacer castillos, pero...

sí hay gente, y "pa" "jartarse".

-Es verdad.

Lo que más hay, vamos, es que aquí hay gente "pa" aburrir.

¿Y qué es lo que necesita la gente?

-Comer caliente "tos" los días. -Eso, eso, y entretenerse.

Bueno, marcho a escape que tengo cosas que hacer, venga.

-Pero ¿qué le pasa a este hombre?

-"Na",... que es así de nacimiento.

-Ah.

(SUSPIRA)

Tenían razón, la situación es de lo más peliaguda.

Ya he "dejao" a tu padre en su cuarto.

-Don Telmo me estaba contando que ha encontrado a mi padre muy decaído.

He intentado darle consuelo, pero le veo muy necesitado de apoyo.

Es preciso que estén pendientes de él.

No nos vamos a separar de su vera ni una miaja.

Ahora, su espíritu es frágil como el cristal,

cualquier cosa puede romperle.

No nos da muchas esperanzas.

No, al contrario, estoy convencido que con la ayuda

de su familia y amigos puede salir adelante.

De eso no le quepa duda, nos vamos a volcar todos con él.

-Sí, don Felipe está pendiente de lo que acontece,

y doña Celia se desvive por el cuidado de Milagros.

Y, por supuesto,

pueden contar conmigo. Le agradecemos de corazón

su ayuda y su apoyo.

-Que ya no será cura, pero es más listo que el hambre,

que "tie" a "to" el mundo "calao".

-Puede ser nuestro guía para ayudar a mi padre.

Es un gusto poder ayudarles, y por supuesto

pueden contar con mi apoyo siempre que lo necesiten.

Más bueno que el pan blanco. Tome, le he traído esto.

Es un ungüento de hierbas que hacen en mi pueblo.

Los mozos se lo ponen "pa" aliviarse cuando se lían a "pedrás".

Póngaselo, que verá que se alivia.

Gracias.

-Pues ya están los papeles firmados y todo en orden.

-A partir de ahora ya nada nos podrá separar de Tito.

-Ya me puedo dedicar tranquilo a lo mío.

Bueno, y a comer churros, que también es lo mío.

-Pero pocos, Tito, no sea que pierda la forma.

-Yo solo espero que todo vaya bien y no tengamos más sobresaltos.

-Eso no tiene por qué ocurrir, esta vez tenemos todo bien atado.

-Y ya solo resta retomar los entrenamientos.

-Cosa que vamos a hacer ya, no tenemos tiempo que perder.

-¿Ahora mismo?

-Utilizaremos lo que queda de mañana para calentar

pero esta tarde comenzaremos la nueva rutina.

-Tito tiene que prepararse

para el combate que ya está cerrado.

-Me da pena que no tenga ni un día de asueto.

-No se apure, yo estoy deseando volver al gimnasio,

que es donde mejor me encuentro.

-No sé si va a decir lo mismo cuando tenga que volver a comer acelgas.

-No se crea, que eso de comer como los borricos empezaba a gustarme.

-Bueno, basta de chanzas

y no perdamos más el tiempo.

Nos jugamos mucho en ese combate.

-Uy, a ver si vas a resultar peor jefe que Borrás.

-¿Qué decías, Leonor?

-A ver si ahora que has firmado, te vas a convertir en un tirano.

-Sí, lo que tú digas, Leonor.

Cuanto antes os marchéis, mejor. -Sí,

sí, no perdamos más tiempo. Vamos, Tito.

-Cariño,... ¿ocurre algo?

Antes te he notado muy distraído de repente.

-No. Estaba pensando...

todo el trabajo que nos queda por delante con Tito.

Solo es eso.

-Parece que la niña está mucho más tranquila aquí que en nuestra casa.

-Es normal, nota la tensión que hay allí.

-No sé cómo podemos agradecerle toda la ayuda que nos está prestando

ni cómo vamos a poder pagárselo, la verdad.

-No tiene que hacerlo, lo hago por respetar la memoria de Trini.

-Ella le tenía a usted muchísimo cariño.

-El sentimiento era mutuo.

Me puse tan contenta cuando me dijo que iba a ser la madrina de la niña.

-Y es un cometido que está siguiendo al pie de la letra.

Ha cogido el relevo de la madre que ha perdido la niña.

-Es un placer, y sobre todo es mi obligación.

-Sí, pero...

me preocupa que el cuidado de mi hermana vaya a quitarle tiempo

de sus quehaceres.

-No, no se preocupe,

mi mayor preocupación ahora es hacer que la niña crezca bien.

-Sí, ese es el objetivo que tenemos todos,

por eso he pensado en contratar los servicios de Fulgencia,

la ama de cría, así usted podría volver a disponer de su tiempo.

-¿No le parece que lo esté haciendo bien con la niña?

-No, no, al revés, ya le he dicho que su ayuda

nos parece preciosa, está haciendo un esfuerzo loable.

-Entonces, ¿a qué viene lo de contratar un ama de cría?

-Creo que es lo mejor para ambas, para la niña y para usted.

-No, yo no necesito ninguna ayuda.

-Le recuerdo que se trata de mi hermana,

y en estas circunstancias creo que soy yo

quien tiene que tomar este tipo de decisiones.

-No, claro, por supuesto, y si usted lo cree conveniente,

yo no tengo ningún problema en que esa mujer entre en casa.

-No, en su casa, no, había pensado en llevarla a nuestra casa,

junto con mi hermana.

-No sé,... no me parece buena idea.

En las condiciones en las que está Ramón,

yo creo que la niña está mejor aquí.

Todo el barrio sabe lo que sucedió ayer,

las voces se escucharon en todo el edificio.

Su padre no está bien,...

y eso... puede ser un peligro para la niña.

-Sí, sí, seguramente tenga razón, a lo mejor es demasiado pronto

y es recomendable que siga un tiempo aquí con usted.

Cuánta belleza.

¿Estoy soñando?

Pues espero que no, tenemos una cita pendiente.

No puede ser,...

se me fue el santo al cielo y te he dejado esperando.

Así es, y estoy muy disgustada,

es la primera vez que un caballero me hace un desplante semejante.

No tengo perdón.

Solo puedo implorar tu clemencia. Anda.

Anda, levántate, ya se me ocurrirá otro castigo.

De verdad, perdona mi lapsus,

estaba enfrascado buscando una lectura

que le sirviera de ayuda a don Ramón.

Tengo entendido que está muy mal. Y así es.

Hoy su familia me pidió ayuda.

He estado un montón de rato hablando con él,

pero poco se puede hacer.

Don Ramón ha perdido por completo las ganas de vivir.

En mi casa hacemos lo que podemos por ayudarles.

Mi prima se desvive por esa niña, es tan chiquitita y tan tierna.

Por cierto,

te he traído una chaqueta de lana

y unas medias que le he comprado a Úrsula.

Con esto aguantará mejor los rigores de la cárcel.

Gracias.

Más tarde se lo llevaré, cuando terminemos nuestro paseo.

Me gustaría ir a visitarla, darle personalmente ánimo.

Es mejor que te ahorres un mal trago,

además, supongo que hoy será el último día que la vea en la celda.

¿Sabes si la soltarán pronto?

Si todo va bien,

espero que mañana sea liberada.

Todavía no me puedo creer que lo hayamos logrado.

Ya falta menos

para que podamos entregarnos el uno al otro.

Entonces mi felicidad será completa.

Y por mucho

que se empeñe Felipe, no podremos mantener mucho tiempo el secreto.

Telmo,... la gente no deja de murmurar.

Muchos piensan que tu moratón es obra de Samuel.

Bah, la verdad se impondrá...

y podremos estar juntos como pareja a los ojos de todos.

Estoy deseando lucirme a tu lado.

No puedo esperar más,... necesito sentir tus labios.

-Pensé que eras más listo.

Podemos estar así todo el tiempo que quieras.

-Déjeme en paz.

-No seas terco,...

la diferencia entre hablar y dejar de hacerlo

es solo una cuestión de tiempo. -No tengo "na" que contarle.

-Ya te irás ablandando.

Estas celdas, con el tiempo, cada vez se hacen más estrechas

y más húmedas.

En unos días me pedirás de rodillas que te saque de aquí.

-No "pue" tenerme aquí "detenío" porque sí.

-Llevo demasiado tiempo en este puesto

como para saber alargar una detención.

Estarás aquí hasta que a mí me plazca,

y déjame que te dé un consejo,... canta cuanto antes,...

no esperes a conocer mi lado malo. Aunque no lo creas,

hasta ahora te hemos tratado de rositas.

-Tengo mucho más aguante que usted.

-Eso ya se verá.

Sé bien que eres un asesino a sueldo

y muy pronto me vas a decir quién te paga.

-Se equivoca de tipo. -Deja ese juego.

Si te portas bien conmigo, te trataré fetén, saldrás pronto.

No eres mi objetivo,... yo voy detrás del que te paga.

Piénsalo bien, pasarás de ser el sospechoso

a un protegido de la justicia.

-No necesito sus favores.

Ya tengo yo gente que me resguarde.

No me va a amilanar.

(ESCUPE)

-No mereces que me manche las manos contigo, escoria.

Ya irás madurando.

Abran.

¿Qué hace usted aquí? He venido a visitar a Úrsula,

estoy muy preocupado por ella.

Pues ha tardado en decidirse, ya lleva un tiempo entre rejas.

Sí, me ha costado dar el paso, pero a fin de cuentas

ella fue la esposa de mi padre, compartí con ella casa y familia,

no puedo dejarla abandonada.

¿Hay algo que pueda hacer por ella?

No, de momento.

La investigación está en marcha, y si resulta ser inocente

saldrá pronto a la calle.

Me alegro mucho por ella. ¿Puedo verla?

Acompañe a este señor a la celda de Úrsula.

Se lo agradezco, señor comisario,

es mi conciencia quien me obliga.

(TOSE)

-¿Cómo ha ido?

-Bien, muy bien. Tito ha entrenado de firme.

-Me siento fuerte como un toro.

-Y no es para menos, ¿eh? Aquí donde lo ves,

casi arranca de su sitio el saco. No ha perdido nada de pegada.

-Voy a llegar al combate fresco como una lechuga.

Le digo yo que ese pollo va a recibir más que una estera.

(RÍEN) -Me alegra verle tan animado, Tito.

Siéntese en una mesa, que ahora le trae Flora la merienda.

-Gracias.

-¿Le preocupa algo?

No le veo tan contento como nosotros.

-Le he preparado una merienda digna de un Sansón.

-Muchas gracias.

-Patatas, coles y un buen filete de choto.

-Preferiría buñuelos y churros, pero con esto no pasaré hambre.

-Ni los reyes meriendan tan bien.

-Es impresionante lo formal que se ha vuelto Tito,

fiel a su rutina y escuchando todos los consejos que le dan.

-Eso es todo una novedad.

-Si hace caso hasta a Cesáreo y sus charlas.

-Le estamos preparando de fábula,

va a sentar a su contrincante de culo de un puñetazo.

-Eso es lo que creemos todos.

¿Verdad, Íñigo?

-Sí,... seguro que le deja KO.

(TOSE)

No sé si lo que veo es cierto o...

es una alucinación provocada por el encierro.

Le aseguro que soy tan real como estos barrotes

que le tienen encerrada. (TOSE)

¿Podría dejarnos a solas?

Más tarde hablaré con usted.

No comprendo su visita. ¿Qué hace aquí?

Simplemente quería saber cómo se encuentra.

Es la primera vez que se preocupa por mí.

No es tan extraño,... no hace tanto fuimos familia,...

sería un desalmado si ahora no me interesara por usted,

¿no le parece?

No. No le creo.

No creo ni una palabra de lo que me dice.

Lamento su desconfianza.

¿Ha venido a matarme?

¿De verdad me cree capaz de semejante cosa?

De eso y de cualquier felonía.

No me conoce bien,...

no tengo ninguna razón para hacerle daño.

Estoy aquí para tratar de ayudarla. (TOSE)

Solo he venido a traerle algo de comida

y a ofrecerle mi ayuda.

¿Por qué iba a hacer algo así?

Por la memoria de mi padre.

No olvido que a la hora de su muerte,

usted era la mujer con la que compartía el lecho.

Le debo un respeto.

No puede haber cambiado tanto. ¿Por qué otra razón

iba a estar aquí si no es para ayudarla?

No lo sé,...

pero estoy segura de que no está aquí por mí.

(TOSE)

El encierro ha acervado su desconfianza.

Le aseguro que mis intenciones son buenas.

(TOSE)

-Muy bien, Tito. Y ahora, a la pensión a descansar,

que ha trabajado mucho y estos músculos necesitan reposo.

-Lo que mande.

-Amigo.

Le noto un poco nervioso.

¿No me va a contar qué es lo que le ocurre?

-Nada.

Nada de enjundia. -Íñigo,

a mí puede decirme la verdad.

-Esto... no se lo puedo contar a nadie, Liberto.

-No tengo por costumbre airear las confidencias que me cuentan.

-Un tal Andrés, bueno,

es uno de los prestamistas que me dejó dinero para liberar a Tito.

Está rondando por aquí. -¿Y por qué habría de acosarle

si no se ha cumplido el primer plazo?

-Pues eso es lo que me inquieta, Liberto, que...

yo creo que quiere algo más, no solo el dinero de vuelta.

-No, no se preocupe.

Estará viendo cómo marcha el negocio para ver si puede cobrar,

es algo normal. -Liberto, yo sé que respondo

con mi patrimonio, en caso de impago, pero...

sospecho que busca algo más.

-No le entiendo.

-Que mira...

con ojos golosos...

mi negocio y...

yo no creo que sea porque es una chocolatería.

-Déjese de elucubraciones. Usted limítese a pagar a tiempo

y ya verá como todo sale de perlas.

-Algo me dice que no debí firmar esos papeles.

-¿Cree que se ha podido meter en alguna trampa?

-El prestamista al que recurrí no...

tenía fondos suficientes, entonces decidió asociarse con Andrés,

pero es que a mí me da que ese hombre no es de fiar.

-¿Alguien peligroso?

-Ha estado varias veces en la cárcel

y tiene fama por dos detalles, uno...

que siempre viste de riguroso negro,

y dos,... que nunca deja una deuda sin cobrar.

Nunca.

Así que más me vale que Tito empiece a ganar los combates, cuanto antes,

o yo no voy a salir bien parado de esto.

-"No está bien que yo lo diga,"

pero el vestido que te he hecho te sienta divinamente.

La verdad es que estoy muy satisfecha de cómo ha quedado.

Supongo que la persona con la que querías lucirlo

se habrá quedado pasmada.

Así es, me dijo que estaba preciosa.

¿Y se puede saber quién es ese individuo?

Hace nada dejaste a un caballero plantado en el altar.

¿Quiere saber quién me lo dijo?

Por supuesto.

Yo misma.

Me hice este vestido para lucirlo ante el espejo,

y me he visto muy hermosa.

No te creo tan presumida, me da que me estás tomando el pelo,

y tengo mucha faena en la sastrería.

Lucía.

Telmo. ¿Qué te ocurre?

Vengo de la comisaría de visitar a Úrsula.

Ha ocurrido algo terrible, lo peor que nos podía pasar.

¿El qué?

El Filo se ha escapado de prisión.

Que el Filo haya escapado es un revés que no me esperaba.

¿Y ahora qué, no va a seguir buscándolo?

Seguro que habrá puesto los pies en polvorosa,

ahora mismo estará a kilómetros de aquí.

Eso espero,

porque nosotros colaboramos en su detención.

¿Colaborar?

Nos jugamos el cuello metiéndonos en ese tugurio.

Ahora mismo no creo que seamos sus personas favoritas.

No, ni Agustina tampoco. -Íñigo,...

hará un buen combate, ya lo verá.

-Eso espero, porque... necesito que gane para empezar a devolverle

lo que le debo a don Andrés.

-Y cuanto antes, si no quiere tener problemas.

-Hoy, por ejemplo, ha pasado algo. -¿El qué?

-Le he visto hablándole a un retrato de Trini.

-¿A un retrato? -Sí, sí, sí.

Le preguntaba que por qué, que por qué le había abandonado.

-Apuesto. ¿Cuánto, cuánto es? -Cinco pesetas.

Una apuesta.

Está en forma, ¿eh?

-Servando, ¿qué hace? -¿Yo?

Nada, nada. -Algo se está cociendo aquí

y me gustaría saber qué es. -Ya,

¿y usted no debería seguir entrenando ahí?

-Teniendo en cuenta que llevo desde primera hora de la mañana, no.

Todo lo que tenía que hacer ya lo he hecho.

-No, no, no, santa Rita, lo que se da no se quita,

y si no hay entrenamiento, se aguanta.

-¿Les está cobrando por verme? -No.

-Si por mí hubiera "sío",

la cría no estaría "to" el rato en su casa.

-Anda, ¿y eso por qué?

-No me malinterpreten, que yo sé que doña Celia

lo hace "to" de buena intención,... pero es que...

me está costando ponerme de acuerdo con ella en ciertas cosas.

-Bueno, si no fuera por doña Celia, yo no sé

ni dónde estaría esa criatura. -Sí, Lolita, no seas ingrata.

-Pero es que doña Celia a veces se pone muy terca,

que parece que la cría sea más suya que de nadie.

-Bueno, quizá algo de razón lleves.

-¿Se viene conmigo al Ateneo?

Había pensado ir a media tarde. -Aún es demasiado pronto para eso,

Felipe, poco a poco.

-Como usted quiera, don Ramón.

Los dos hemos pasado por momentos difíciles.

Sé de lo que habla.

-¿Y Úrsula?

Todo lo que hemos hecho por ella ¿no ha servido para ayudarla?

Lamentablemente no, será juzgada y condenada.

Se va a cometer una terrible injusticia.

-¿Qué quiere? -Desearle suerte.

-¿Perdone? -En el combate.

Espero que su boxeador gane.

-Pues claro que va a ganar.

Está en forma y además es el mejor pugilista de aquí a Galicia.

-Me alegro, porque si él gana...

yo recupero mi dinero, ¿o no?

-Por supuesto.

-Espero no tener que venir a pedirle cuentas,

no creo que le gustara.

-¿Ha oído todo lo que se cuenta en el barrio?

-¿El qué?

-Pues lo de que la señorita Lucía y don Telmo están "enredaos".

-Ah,... es eso. Sí, la verdad es que...

algo he oído.

-¿Qué tratas de decirme, Antonio?

-Que tiene una hija, padre.

Milagros acaba de perder a su madre,

así que necesita a su padre más que nunca.

Debe sobreponerse,...

es lo que se merece esa criatura y la memoria de Trini,

es lo que ella también querría.

-Tienes razón, hijo.

Esa niña es lo que... más hubiera querido Trini en este mundo.

-Quieta ahí "pará", "seña" Agustina. -¿Qué es lo que pasa?

-Pues que abajo en el portal hay un guripa.

Quiere que vayan a ver al comisario Méndez.

-¿Y eso "pa" qué?

¿Acaso no se alegra de que el Filo esté en libertad?

De lo que no me alegro es de que esté a kilómetros y kilómetros

de aquí.

Por ahí lejos no me sirve de nada.

Ha quemado usted a mi mejor hombre, mi mano derecha,

un tipo sin escrúpulos que hacía todo cuanto yo le pedía.

¿No se da cuenta de lo mucho que he perdido con este asunto?

Y todo por su culpa.

No, por mi culpa no. Por hacerle un favor a usted.

-Señor, no tardo ni media hora.

Termino el bizcocho, lo meto en el horno y bajo a hacerle el "recao".

-No quisiera insistirte,

es que no quiero estar en el salón solo y ponerme a pensar.

Iría yo mismo,

pero he quedado con Felipe en acompañarle al Ateneo

y no quiero hacerle esperar.

Se está portando muy bien conmigo y no quiero preocuparle.

-Camino de la tienda voy a por tinta y papel.

¿Sabe usted "pa" qué?

Porque quiere retomar sus negocios,

dice que esto le mantendrá la cabeza "ocupá".

¿No es estupendo, don Felipe?

-Me alegra mucho oírte decir eso. Es lo mejor que puede hacer.

-Entre eso y que luego se va con usted al Ateneo...

pues ya echa la tarde.

-¿Te dijo que iba a venir conmigo al Ateneo?

-Que había "quedao" con usted, sí, eso me dijo.

Don Felipe, ¿qué?

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Acacias 38 - Capítulo 944

06 feb 2019

Todos celebran la detención del Filo. Jimeno cuenta a Samuel la noticia: tienen un problema. Samuel visita a Úrsula en la cárcel.Tito e Íñigo firman un contrato ante notario. Íñigo se preocupa cuando ve a un hombre misterioso rondando la chocolatería. Liberto se da cuenta e Íñigo acaba confesándole su miedo: se trata de Andrés, el usurero.

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  1. carmela

    De lujo la interpretación del actor Juanma Navas, me conmovió con su personaje. ¡¡¡Felicitaciones!!!. Cordiales saludos desde Buenos Aires.

    07 feb 2019
  2. Marga

    Me gusta mucho Acacias 38 pero ya me resulta pesada. Hay personajes asquerosos y repugnantes como Samuel, Jineno Batán, el Prior Espiñeira que lo unico que hacen es crear maldad. Quitenlos de en nefio ya, sino van a perder mucha audiencia .

    07 feb 2019
  3. Garbancito

    Ya no he tenido ganas de ver la serie. Me deprimió la muerte de Trini... Así me sentí cuando mataron a la niña de Manuela,a Manuela y al Dr, me retiré por 2 años. Bonita serie, excelente dirección y actores

    07 feb 2019
  4. Mabi

    Que INÚTIL es el comisario, se las da de sobrao. Y lo pasan por arriba los corruptos de sus subalternos!!!! Si hasta Samuel parece más vivo!!!! por lo menos las maldades les salen bien... Y por favor!!!!!!!!! No " suiciden" a Don Ramón!!!!! Me encantó la respuesta de Lucía a Susana, que metiche ésta " señora "

    07 feb 2019
  5. Rosa

    Santi...imagino que saro se refiere a Rosina...cuyo nombre real es Sandra Marchena...

    07 feb 2019
  6. Sara

    Fuera Samuel ya de la serie!!!! No hace nada ahí.

    06 feb 2019
  7. Santi

    Sandra no aparece porquè no hay ningún personaje con ese nombre

    06 feb 2019
  8. Saro

    Lolita se desvive por atender a su suegro pero él no levanta cabeza; también creo que es la única que se ha dado cuenta de lo de Celia. Nadie comprende que Ramón necesita tiempo, poder asimilar y encajar su pérdida, se siente roto por dentro. La conversación de Ramón y Telmo ha sido, para mí, lo más emocionante del capítulo. Telmo le dice: "suéltese y hábleme de ella" y Ramón, con el rostro demudado, contesta: "se me hace imposible siquiera imaginar una vida sin Trini" ... " ...cuando precisó de mi ayuda, yo no estaba allí para dársela", Ramón añade a su dolor el complejo de culpa; la vida ha dejado de tener sentido para él. Mientras Ramón se desahoga, el rostro de Telmo es también muy elocuente. Me encantan los dos actores: Juanma, tiene muy interiorizado su personaje, el dolor que refleja mientras habla y las lágrimas que le caen por las mejillas ... ¡fantástico! y Telmo, aunque ya no es sacerdote, ayuda y se desvive por todo el que le necesita. Por fin Tito ha firmado con Iñigo, esperemos que éste no tenga que arrepentirse. Supongo que Ursula terminará diciendo que Samuel la visitó en la cárcel, a ver si alguien "ata cabos" y descubre a qué fue Samuel a la cárcel. La serie está muy interesante y estamos teniendo capitulazos. Llevo tiempo preguntándome: ¿por qué SANDRA prácticamente no aparece y cuando lo hace, su personaje está tan devaluado?

    06 feb 2019