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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 922 - ver ahora
Transcripción completa

Que me caso en cuatro días, que "pa" qué esperar más.

-¿Cuatro días, Lolita? No, no, eso no es posible.

-Hasta la iglesia está "prepará".

¿Ha desistido de casarse con ella? Por mi parte no.

El amor que siento hacia Lucía me hace seguir insistiendo,

pero no quiero hacer el ridículo, quedar en evidencia

y ser el hazmerreír del barrio.

Si Lucía persiste en su indiferencia hacia mí,

me veré obligado a claudicar.

"Todos quieren" el dinero de Lucía Alvarado,

coger esa herencia y deshacerse de ella

como un insecto sin valor. Yo creo que esa muchacha

es capaz de defenderse sola o de contar con sus allegados,

doña Celia y don Felipe, para protegerse.

Ahora, tras mi ruptura con ella, me siento impotente.

Si no hubieras llegado tan lejos, si hubieras puesto una barrera

entre vosotros, si no hubieras dejado que el amor carnal os uniera.

Solo tú tienes la culpa.

-La vida de casada es agradable.

Ya me lo dirás si al final llegas a casarte con Samuel Alday.

Aunque últimamente no os veis mucho, ¿no?

Es que no estoy pasando por un momento muy jovial

y no quiero perturbarle con mi melancolía.

A lo mejor te ayudaba a salir de ella.

-No quiero que vuelvas a hacer esa salvajada del box.

-Y mi opinión no la tienes en cuenta, claro.

-No. Liberto, ¿no tuviste bastante con un solo combate?

Pasaste la Nochevieja con un filete en el ojo.

-¿Por culpa de quién? -Del que te pegó.

-No, si no me hubieras distraído, no hubiera habido puñetazo.

Pero sentiría

que un hombre de su altura moral se perdiese por las pasiones.

¿Y hay alguna posibilidad de que eso ocurra?

Espero que no,

todos los que de verdad lo apreciamos,

velaremos para que eso no suceda.

Úrsula, ¿y qué cree que debemos hacer esos que de verdad

le apreciamos?

Mantenernos alejados de él

si creemos que podemos apartarlo del camino de Dios.

¿Y si apareciera otro promotor? -No pienso buscarlo.

-¿Y si...

ese promotor... fuera yo?

Maldita niña malcriada.

Te vas a casar conmigo, lo quieras o no.

Me han parecido muy buenas las ideas que te ha dado Susana

para tu vestido. Sí, no está del todo mal.

No te veo muy convencida.

Si quieres, podemos buscar otra sastra.

No, está bien, seguro que me prepara un vestido muy bonito.

No te quepa duda, es la mejor sastra de la ciudad.

Prima, no tengo ganas de entrar en casa,

¿le parece si damos un paseo antes de cenar?

Claro, no me vendrá mal tomar un poco el fresco.

Ay.

Padre Telmo,... ¿cómo se encuentra?

Ajetreado, como siempre.

Estos días son de mucha actividad para la Iglesia.

-Estamos celebrando el nacimiento de Dios, hemos de festejarlo.

¿Y su esposo? He escuchado que está de viaje.

Ha tenido que marchar a Oporto para resolver unos asuntos

del marqués de Viana. Ha sido una contrariedad,

la verdad es que no es plato de buen gusto

salir antes de que acaben las fiestas.

Entiendo que estará para la boda de Lolita y el hijo de los Palacios.

Pues eso esperamos.

Estoy muy contento de poder casarles.

Dos jóvenes que unirán sus vidas para siempre,

que están hechos el uno para el otro,

y no hay nada que se oponga a ese amor.

El destino ha unido a dos personas tan distintas,

pero sin duda serán felices. El destino algunas veces

es muy caprichoso.

Pero la virtud debe estar por encima de él.

Se puede luchar contra sus designios, aunque nos cueste.

Nada puede justificar caer en el pecado.

Puede que pensemos que estamos ante un amor puro

y solo se trate de una treta de Satanás.

No pensará que ese es el caso de Antoñito y Lolita.

Claro que no.

El suyo es un amor puro y libre de cualquier cortapisa.

Perdonen, pero hemos de seguir

y solucionar algunos asuntos.

Vayan con Dios, señoras.

-Gracias, con Dios.

-Con Dios. Con Dios.

¿No te ha parecido un poco críptico, el padre Telmo?

No, no, yo le he entendido perfectamente.

Vamos.

(Sintonía de "Acacias 38")

Será solo un momento, lo justo para recoger algunas de mis pertenencias.

-Pero ¿va a dejar de entrenar? -No.

Seguiré haciéndolo, pero sí voy a dejar de competir.

-Es una lástima, Liberto, usted tenía madera

para llegar a ser un gran boxeador. -No insista más, Íñigo,

es una decisión tomada. Mi carrera como pugilista

ha terminado.

-¿Se ha fijado en ese hombre?

Vamos, de seguir así va a destrozar el saco.

-Es un púgil de Valencia, acaba de llegar nuevo a la ciudad.

-No tiene mala pegada, ¿eh? -No,

es resistente, y muy bragado ya en el mundo del boxeo.

El que le fiche, sin duda tendrá un buen púgil.

Vamos a saludarle.

Disculpe que le moleste, me gustaría presentarle a un amigo.

-A las buenas tardes, señores.

-Este es mi buen amigo Íñigo.

-Baltasar Lazcano, a su servicio.

-Pero todos le llaman Tito. -Sí, me llaman así, y no sé por qué,

manías de la gente. A mí ni me gusta ni me molesta,

para pegar al saco da igual cómo le llamen a uno.

-Y bien que le pega, ¿eh?

Cualquiera diría que el saco le debe dinero.

-Qué ocurrencia, ni que fuera una persona.

(RÍEN)

-¿Sabe? Me gustaría verle delante de un rival con peso.

Sí, me barrunto que vamos a ver muy buenos combates con usted.

-Para eso estamos por aquí, mayormente para boxear.

(SE QUEJA)

-Y no le molestamos más, no sea que se quede frío.

-A más ver. -Con Dios.

¿Qué le parece?

-Pues que pega puñetazos como coces de mula.

-Este va a dejar KO a todo el que se le ponga por delante.

-Me llama la atención lo cercano que es.

Aunque eso podría ser un hándicap en el ring porque más que golpear

a su oponente, parece que le vaya a acunar.

-No se confunda.

Le aseguro que cuando comience el asalto, se pone serio.

Espéreme un segundo, cojo mis cosas y podemos irnos.

-Tenéis que ver los salones que he apalabrado para la boda, mirad,

esto son los jardines y esto, el salón principal.

Dignos de un pachá. -Y digo yo...

lo mismo se puede hacer en La Deliciosa,

que es que entre el salón y la terraza, se "pue" convidar

un buen montón de gente. -Pamplinas, Lolita,

esto no es una merienda de cumpleaños.

Es la celebración de la boda de mi hijo,

nada más y nada menos que el que va a perpetuar el apellido Palacios.

-Y de una servidora,

digo yo que algo podré decir.

-Claro que sí, lo que tú quieras, Maritornes.

-Dejad todo esto en mis manos,

porque vamos a tener que agasajar

a mucha gente y tiene que quedar perfecto.

-¿Ya ha contratado la comida? -Sí, la va a servir

el mejor restaurante de la ciudad, va a haber de todo.

-Habrá "encargao" cabra "guisá", que es lo normal en mi pueblo.

-Lolita, esa carne es muy basta, nos van a confitar faisanes, codornices

y un montón de exquisiteces solo para nosotros.

-Bueno, pues el aperitivo sí que se puede dar en La Deliciosa,

y el postre, "pos" también lo van a hacer allí.

De postre tenemos que dar la tarta de la tierra.

-Bueno, eso ya se verá.

-Tenemos que hacer la lista de invitados.

-Ya está hecha, y ya están enviadas las invitaciones,

no quería que se me quedara nadie fuera por haberlo hecho

con tan poco tiempo.

-"Pos" deme algunas invitaciones "pa" que se las envíe a los míos.

-Lo que tenemos que hacer es pensar en cómo colocar a los invitados,

porque va a haber gente de mucho relumbrón

y no quiero que nadie se me ofenda por colocarle en mal lugar.

-En la presidencia tenemos que poner al alcalde de Cabrahígo,

que vendrá al casamiento.

-Eso no va a poder ser, Lolita, que entre nuestros invitados

vendrá algún ministro, tienen preferencia.

-Pero encontraremos un buen sitio para poner al alcalde.

-También hay que contar con la tata Concha, y con algunos paisanos más:

el Quinocho, la Juana la porquera,

el Pablo, el del borrico tordo,

la familia Porrón, y algunos más.

-Menuda tropa.

A ellos vamos a tener que colocarles en las últimas filas

para que no desluzcan la boda.

-Don Ramón, ¿tiene usted algo en contra de los de mi pueblo?

-Por supuesto que no, Lolita, pero me da a mí que nuestros invitados

no van a congeniar mucho y es mejor que estén separados.

-Ni que tuvieran piojos.

-De alguien que se llaman "la porquera"

yo no sé si me fiaría mucho. -Padre.

-Vamos, que los cabrahiguenses

no son dignos de acudir a una boda de ciudad.

-Lolita, no te ofusques,

nadie tiene intención de ofenderte,

pero las cosas son como son y cuanto antes lo entendamos todo,

mucho mejor. -Lo que intenta decir mi padre

es que entre todos vamos a conseguir que Lolita

tenga la boda de sus sueños. -Y un cuerno, que si me descuido,

mis paisanos comen en las cocinas. -Bueno, pero no te ofusques,

no hay que levantar la voz.

-Ni tú que te metas por medio, amor mío,

que no estoy hablando con el señor Palacios,

estoy hablando con mi futuro suegro, y mi futuro suegro

me tiene que escuchar, porque esta boda también es mía

y tengo mis opiniones. -Por supuesto que sí, Lolita,

nadie lo pone en duda.

-"Pos"...

que sepa que voy a invitar a quien me venga en gana

y que a mis paisanos se les va a tratar con la misma "consimera...",

con los mismos miramientos que si fueran señoritos.

-Lolita, insisto en que nadie quiere ofenderte, pero tienes que entender

que somos gentes muy distintas. -"Pos" me importa un comino,

a mis paisanos no se les va a apartar como si fueran "apestaos".

-¿Por qué no nos relajamos todos un poquito, que estamos algo nerviosos?

(TOSE)

Buenas noches, fray Guillermo. Buenas noches.

Me sorprende verle a estas horas.

No tiene nada de sorprendente.

Sé que acostumbra usted a dar un largo paseo al final del día.

Me ayuda a reflexionar sobre mis pecados,

pero no creo que me haya buscado para hablar de eso.

¿Qué le preocupa?

Lo cierto es que estoy preocupado por el padre Telmo.

Sigo percibiendo la influencia del sacerdote sobre Lucía.

Que conste que no tengo nada en contra de él,

más bien pienso que quienes le están obligando

a obrar de mala fe son los de su propia congregación.

No creo que sea así.

No se tome esto como una amenaza, pero yo estoy empezando

a perder la paciencia.

Ya le dije que el padre Telmo está haciendo

todo lo que está en su mano para hacer lo correcto.

Quizá debería hacer más. Es mucho

lo que arriesga en este asunto.

No tiene nada que temer, su comportamiento

está siendo el apropiado.

Perdone que se lo pregunte, pero ¿está usted seguro de eso?

Sí. Ni mis ojos ni mi fe me engañan.

Los ojos nos engañan muchas veces,

y su fe en su pupilo es encomiable,

mas cualquiera con malas intenciones podría hacer creer

a todo el barrio que el sacerdote

se está comportando de manera indebida.

No me consta que sea así. La verdad siempre acaba triunfando.

Pero la tensión entre ellos sigue existiendo.

No por parte de él.

¿Entonces? Es ella...

la que le persigue.

Yo puedo tratar de aconsejar a mi pupilo para que no se desvíe

del camino recto,

pero no puedo controlar los sentimientos de la joven.

Lo entiendo,... y le agradezco la ayuda.

¿Está usted seguro de que esa joven es su prometida?

Por supuesto, Lucía es mi novia, y muy pronto nos vamos a casar.

Solo quería decirle que me parece

muy chocante su comportamiento. No sufra por ello,

me alegro de que el padre Telmo se esté comportando

como corresponde a su ministerio.

Sería una pena que por una indiscreción

perdiera la parroquia. Eso no va a pasar.

Estoy seguro.

En fin, no le entretengo más. Con Dios.

"El destino algunas veces es muy caprichoso".

Pero la virtud debe estar por encima de él.

Se puede luchar contra sus designios, aunque nos cueste.

Nada puede justificar caer en el pecado.

Puede que pensamos que estamos ante un amor puro

y solo se trate de una treta de Satanás.

Estoy encantada,

ya he encontrado el obsequio idealpara tu regalo a Lolita.

¿Y de qué se trata?

De una cadenita con un portarretratos,

así podrá llevar siempre la imagen de su Antoñito.

Seguro que le gustará, y mil gracias por pensar por mí, prima.

Me hubiera gustado que me acompañaras, pero también hoy

te has levantado muy tarde.

Sí, es que estaba un poco indispuesta.

¿Se puede saber qué te ocurre?

Desde ayer en el paseo que te noto taciturna.

Nada, prima, estoy como siempre, serán las fiestas,

que me fatigan en exceso.

Por cierto, ahora que se casa Lolita,

tendrá que buscar otra criada.

Sí, vamos a tener que buscar una chica que la sustituya.

Pues no será fácil, Lolita es única.

Sí, es muy peculiar, no vamos a encontrar una tan buena como ella.

Nos ha ayudado mucho el tiempo que ha servido en esta casa.

Más que una criada,

es como una amiga, ¿no? Sí, la vamos a echar mucho de menos.

Prima, prima, ¿qué le ocurre?

¿Está bien?

Tiene... Está pálida.

Me he sentido caer como si desapareciera el suelo

bajo mis pies. ¿Quiere que avise a un médico?

No, no, no, no, qué va, ya me encuentro mejor, gracias.

Esto no es la primera vez que le ocurre

y no debería dejarlo caer en saco roto.

No te preocupes, Lucía, de verdad, no hace falta decírselo a nadie.

¿No nos quedaríamos más tranquilas si la viera el doctor Quiles?

La verdad es que estos mareos están empezando a ser

frecuentes, está bien, visitaré a un médico.

Lucía, no me mires así. No voy a volver a caer enferma,...

seguro que con un reconstituyente se me pasa.

Dios lo quiera.

-Ya veremos qué tarta sirve Lolita.

Está empeñada en que la tarta tiene que ser de higos,

lo nunca visto. -No me parece raro.

Lolita es muy suya con las cosas de su pueblo.

-Si lo sé, pero es que yo podría hacer unos postres

mejores y más refinados.

-Es posible, pero mira, si esto le hace feliz,

vamos a tener que comer las especialidades de su tierra.

-Si por ella fuera, no habría más que chorizos y morcillas,

una ordinariez.

-Nos desquitaremos con el festín de don Ramón,

no reparará en gastos. -Nada que no pudiera preparar yo.

De seguro que me saldría más rico.

-He tenido una idea genial.

-Los churros con chocolate, están inventados.

-No, he pensado en hacerme, atención...

(IMITA EL REDOBLE DE TAMBOR)

promotor de boxeo. -Pero ¿qué estás diciendo?

Ese deporte solo ha traído desgracias.

-Mejor nos hubiera ido

si no llegamos a escuchar la palabra "pugilismo".

-Pero yo no soy de ese parecer, ¿por qué decís eso?

-Por las apuestas, la llegada de Jordi Baró, el trompazo de Liberto.

-Los disgustos que has tenido conmigo,

los de mi madre, ¿seguimos?

-¿Quién te ha metido en la cabeza esa idea?

-Nadie, lo he discurrido yo solo, y si me escucharais,

verías que no es un disparate.

-A ver, aunque consiguieras convencernos, que mira que lo dudo,

¿quién iba a ser tu boxeador?

-No estarás pensando en Liberto, ¿no?

porque a mi madre le da algo si se mete en eso otra vez.

-Que no, he conocido a uno mucho mejor.

-¿Cómo sabes que es bueno?

-Porque le he visto golpear el saco y casi lo revienta.

-Eso no quiere decir nada, el saco no devuelve los golpes.

-Creedme que con que ese hombre acertara un puñetazo,

nadie se resistiría en pie.

-No sé, Íñigo, a mí me parece una temeridad meterse en ese negocio.

-Lo único que vas a hacer es perder dinero y ganar disgustos.

-Por favor, qué atrevida es la ignorancia, de verdad.

Que ese hombre es una mina de oro por explotar,

y el boxeo es un deporte que irá a más y del que se pueden obtener

grandes beneficios con muy poca inversión.

-No sé, Íñigo,

a mí me sigue pareciendo una barbaridad

contemplar cómo dos señores se dan de tortas.

-Lo de las ganancias no suena mal,

y los golpes se los va a llevar otro,

pero si te metes en eso, ¿dejarás La Deliciosa?

-No, no es necesario, yo podría compaginar las dos cosas.

-Si él lo dice, lo mismo nos hacemos ricos.

-Déjame que lo dude, Flora, y mucho. -"Ay, Susana,"

mi más sincera enhorabuena.

-Ojalá que el crío crezca fuerte y sano.

-Eso seguro, si sale al padre, no le parte ni un rayo.

-(RÍEN)

-Ay, me alegro un montón por Simón, que le tengo en mucha estima a él

y a su esposa. -Pues sí, se merecen lo mejor.

Con todo lo que han tenido que pasar para estar juntos.

-Espero que vengan pronto por aquí, estoy deseando

tener entre mis brazos a ese querubín.

-Pierde cuidado, que si lo que quieres es cuidar criaturas,

a mí no me queda nada y estoy segura que a Lolita tampoco.

-Uy, uy, uy.

No pongamos el carro delante del burro que aún ni me he "casao".

-Ay, el coronel estaría encantado de saber que ha tenido un nieto varón.

Ya está.

Aquí tenéis el vestido que tengo a medias

y que puedo preparar para Lolita.

-Ay, Lolita, con unos ajustes te va a quedar que ni "pintao".

-Es precioso, parece de cuento.

Pero...

esta telita es "mu" fina, ¿no? Eso debe valer un potosí.

-Barata no es, pero a ti qué más te da, si lo va a pagar Celia, ¿no?

-Ya, pero no me gustaría abusar, mujer.

-Bueno, te dijo que no escatimaras en gastos.

-Eso es verdad. -Pues déjate de melindres,

que no puede ser más bonito.

-Es de los mejores que he hecho.

-Me lo quedo. -Haces bien.

Pues te voy a tomar medidas y te lo arreglo.

-Pare el carro, doña Susana,

que antes le quiero pedir unos cambios,

que está muy "bonico", pero un poco soso.

-¿Cambios? -Se me ocurre...

En el vuelo le puede poner unas flores de colores, bien pintonas,

y en un "lao", el escapulario de la Virgen de la Cueva,

que le tenemos mucha devoción.

Yo se la traigo, no hace falta que la busque usted.

-Y ya que te vas a poner, pues ponle unas puntillas y en las mangas.

-Ah, pues sí, no le iría mal.

Y bodoques. Ah, bueno, y encajes,

muchos encajes, por "tos" "laos". -De ninguna manera voy a permitir

que me destrocéis la obra.

El vestido es como es y punto redondo.

-Ya estamos. Que la que se casa soy yo,

tendrá que ir a mi gusto.

-Pues te buscas otra sastra,

porque lo que me estás pidiendo no tiene ni pies ni cabeza, Lolita.

-Pues si hace lo que yo quiero, me vale, ea.

-Lolita, Lolita, hija, no te vayas así, por favor.

Que seguro que Susana puede hacer algún cambio

para que quedes conforme, y ponerle puntillas, en las mangas.

-Algún cambio se podrá hacer. -¿Y los bodoques?

-Bueno, podemos empezar por mirar los complementos.

-Está bien.

Estos guantes son los mejores que tengo.

-Eh... blancos y ya está.

-Lolita, son para casarse, no para irse de verbena.

-"Ni aunque tuviéramos tres manos"

íbamos a llegar a tiempo a arreglar los vestidos

"pa" la boda de la Lolita. -Tenemos que darnos más maña.

Esta Lolita nos ha metido un buen brete por adelantar tanto la boda.

-"Pa" chasco que sí, va "to" el mundo de cabeza.

-Es normal que le entren las prisas, después de lo que pasó con Ceferino.

-A punto estuvo de que se le fuera al traste su noviazgo.

-Me alegro de que haya quedado todo resuelto con el de su pueblo.

-"Pos" sí,...

y también hay que decir que el Ceferino al principio

parecía más bruto que un "arao", pero que "aluego"

demostró que tenía muy buen fondo.

De haberse "quedao" más tiempo en el barrio,

habría hecho "mu" buenas migas con "to" el mundo.

-Sí, sí, sobre todo contigo, ¿no? Que hasta llegaste a besarle.

-"Señá" Carmen, yo no le besé, me besó él a mí,

eso fue un beso robado.

Yo "entoavía" le guardo la ausencia a mi Martín, que en paz descanse.

-No te amostaces, mujer, que era broma.

-Hombre, tampoco se le veía mal mozo.

De haberme "pillao" en otras circunstancias,

no le habría hecho ascos.

-¿Qué hacen tan "reconcentrás"? -Pues aquí estamos, Marcelina,

cosiendo como unas locas "pa" llegar a tiempo a la boda de la Lolita.

-Pues no les va a sobrar "na" de tiempo.

-Díganos algo que no sepamos.

-Y... ¿van a ir "toas" de tiros largos?

-Lo más elegantes que podamos, Marcelina.

Lo que se corresponde a una boda.

-(ASIENTE) ¿Y son buenos los hilos

con los que cosen?

-Marcelina, ¿por qué no deja usted

de preguntar sandeces y va directa al grano?

-No la entiendo.

-¿Que no me entiende? Que si usted ha "venío" aquí

a averiguar si mi primo ha "llegao" ya, la respuesta es nones.

-Preguntando nada más llegar

se habría ahorrado usted tiempo y saliva.

-Es que... me da algo de reparo.

-Reparo, dice.

¿A estas alturas?

Pero si no deja de preguntar por él.

-Que no se apure usted, Marcelina,

que en "cuantico" mi primo se deje caer por la ciudad, le doy aviso.

-(GRITA)

-Es usted oro molido.

No sabe cómo se lo agradezco. -"Pos" hale,

humo, que tenemos mucha faena. Que no nos podemos entretener.

-Con Dios. -(AMBAS) Con Dios.

-A esta chica

se le adivinan las intenciones como si fuera toda de cristal.

Espero que no le resulte inoportuna mi visita.

La verdad es que no me siento muy bien,

pero bueno, charlar con alguien me entretendrá.

Siéntese, por favor.

Le ofrecería un refrigerio, pero Lolita no está.

Mi prima le ha dado permiso para que organice su boda.

Su criada siempre anda con apuros,

Celia debería buscar una criada más añosa,

da menos quebraderos de cabeza.

Sí, tendrá que hacerlo.

Cuando Lolita se case nos dejará y ya queda poco para eso.

Ya veremos a quién contratan, no será fácil sustituirla.

Me consta que le tienen mucho aprecio,

pero no he venido aquí para tratar asuntos del servicio.

Ya me figuraba.

¿Y cuál es el motivo de su visita?

He venido a interesarme por usted.

Ayer la noté muy seria y no dejo de pensar

que he podido hacer algo que le haya incomodado.

No, no es así, Samuel.

Siento si fui un poco brusca,

pero es que estas fiestas me aturden un poco.

No tiene ninguna importancia.

No sabe cómo me alivia escucharla,

temía haberle importunado con algo.

Le aseguro que mi mal humor solo se debe al cansancio.

No debe apurarse.

Lo hago.

Me interesa en sumo grado su bienestar

y ya sabe que mi mayor preocupación es su persona,

no lo olvide.

Le agradezco sus afectuosas palabras.

La verdad es que...

viendo a Lolita tan contenta, a veces llego a envidiarla.

Los días previos a la boda deben estar llenos de dicha,

¿no le parece?

Sí, sí, por supuesto. Verles tan felices es contagioso.

Me gustaría mucho que fuésemos juntos a la boda,

llevarla cogida del brazo sería algo maravilloso para mí.

Samuel, yo no sé si eso sería lo más oportuno.

Claro, como guste, no quiero molestarla insistiendo.

Tan solo le pido que lo considere un instante.

Me haría muy feliz si aceptara.

Le prometo que lo haré.

Es usted muy considerada conmigo, ahora la dejo,

no quiero fatigarla más por mi culpa.

Me duele verla tan taciturna como ayer.

Le deseo una buena mañana.

Samuel, espere.

Le agradezco sus atenciones e insistir que mi estado de ánimo

no tiene que ver con usted.

Es simplemente un mal momento que pasará pronto.

No tiene por qué darme más explicaciones,

tan solo quiero que sepa que puede contar conmigo

siempre que lo precise. Que pase un buen día.

-Don Ramón, le veo un poco alterado.

-¿Cómo quiere que esté con la boda

de mi hijo a la vuelta de la esquina?

-Se complican mucho los preparativos, ¿no?

-Mucho más de lo que yo esperaba,

con tantas prisas todo son problemas y desavenencias.

-Bueno, don Ramón, eso sucede siempre, las bodas dan problemas,

se organicen con unos días o se tome un año para prepararlas.

-¿Un año entero discutiendo con mi futura nuera?

Mejor así, al menos el evento pasará pronto.

-Oiga,... ¿yo me puedo sentar un momento con usted?

-Por supuesto que sí, está usted en su casa.

-Verá, es que si no lo tiene usted a mal,

me gustaría hacerle una pregunta,

porque usted es un empresario muy bien considerado

y además tiene mucho éxito.

-No puedo quejarme, siempre me han sonreído los negocios.

-Por eso mismo yo me voy a atrever a pedirle su opinión sobre un asunto.

-Cuénteme, soy todo oídos.

-Pues verá,

yo estoy sopesando en convertirme en promotor de boxeo

porque he descubierto a un púgil, bueno, yo considero

que va a ser un campeón, y que es un gran boxeador

y además tiene una gran pegada... -¿Está usted seguro de eso?

-Totalmente, don Ramón, si cada vez que ese púgil da un golpe al saco,

tiembla la Sociedad Gimnástica.

Y es cierto que ya tiene una edad, pero yo aun así creo

que todavía tiene mucho que ofrecer.

-Lo primero que tengo que decirle es que yo no sé ni una sola palabra

de boxeo.

-Bueno, pierda cuidado que yo me estoy convirtiendo en un experto.

-Pues hace usted muy bien,

porque cualquier negocio siempre conlleva un riesgo.

Lo más importante siempre es conocer el terreno donde uno se va a mover,

y sopesar bien las oportunidades que se puedan presentar.

Me da a mí que el mundo del boxeo puede atraer grandes cantidades

de dinero, y eso es bueno

porque se pueden presentar muchas oportunidades,

pero también es malo porque puede atraer a mangantes.

-Bueno, pero entonces usted piensa que esto es una gran oportunidad.

-Pues puede que sí, pero tampoco puedo asegurárselo del todo.

Lo único que le aconsejo

es que se ande usted con mucho ojo.

Bueno, gracias por el café, Íñigo, me voy.

-Gracias a usted, don Ramón. -Con Dios.

-Buen día.

-Le he escuchado lo que decía.

-Tú siempre poniendo la oreja, Cesáreo.

-Bueno, se puede decir que es parte de mi trabajo.

Si yo hubiera tenido un buen promotor,

seguro que habría hecho carrera en la lucha leonesa.

-No me digas, pero entonces tú sabes de estos asuntos.

-Un montón.

Si definitivamente se mete en ese mundillo,

sepa que puede contar conmigo como entrenador,

como sparring o lo que sea menester.

-Bueno, pues muchas gracias.

-Que pase usted un buen día.

-Lo tendré en cuenta.

-Susana, muchas gracias por subir, ¿eh?

-Solo será un momento, que tengo mucha faena pendiente.

-Sí, sobre todo por culpa de mi futura nuera, ¿no?

-Menudo guirigay ha montado en la sastrería.

-Ya, hija, es que Lolita a veces es un poco tozuda.

-Tampoco es que tú hayas ayudado mucho, se nota

que sois paisanas las dos y eso os marca.

-Y a mucha honra. ¿Tienes tú algún problema con Cabrahígo?

-No quiero entrar en disputas, ¿para qué querías verme?

-Necesito que hagas algunos cambios en el vestido de Lolita.

-Pero si es que Lolita no me ha pedido más que ordinarieces,

¿cómo le voy a coser un escapulario en el vestido?

-Por eso mismo tú lo que tienes que hacer es ponerle bien de puntillas

por todo el vestido, ya verás como seguro la dejas conforme

y el vestido te queda fetén.

-Lo mismo me da hacer un horror que otro.

-¿Estás diciendo que no tengo buen gusto?

-Trini, para vestidos de novia, menos de lo que tú te crees.

Un vestido nupcial tiene que ser elegante y recatado,

y a ti te va más llamar la atención. -Claro, Susana,

claro, pero yo llamo la atención por mi exquisito gusto.

¿Qué pasa, que no te acuerdas de mi traje de novia?

-Ay, cómo olvidarlo. -Pues precisamente por eso, Susana.

Lo que tienes que hacer es ponerle al vestido de Lolita

bien de puntillas por todos los "laos",

y de lo que te haya dicho ella, te olvidas.

-Me parece muy bonito.

Aquí las dos, hablando a mis espaldas.

-Que no, Lolita, que no, yo solo le estaba dando unos consejos a Susana

para que el vestido te quede precioso.

-Lo que sea con tal de dejarte contenta.

-Miren que yo no me chupo el "deo" desde hace mucho tiempo,

así que no me tomen por tonta, ¿eh?

-Ay, Susana, que creo que le ha "sentao" muy mal.

-Yo diría que sí. -¿Y ahora qué hacemos?

-Déjame a mí, ya se me ocurrirá algo que os contente a las dos

y que no sea muy estrafalario.

-Susana, muchas gracias,... pero no te olvides de las puntillas.

-Eso no va a ser fácil, Trini.

-A ver si me sale la receta de Lolita.

Es la primera vez que hago tarta con higos.

-No "tie" mala pinta, "endeluego". -Si lo mismo está hasta buena,

pero me parece más para ir a comer al campo que para una boda.

-A mí, siendo dulce, "to" me va bien.

-¿Qué querías?

-Unas pastas, que a mi señora le pirra tomárselas

después de comer con el café.

-Me da coraje prepararle esta tarta,

con lo bien que me habría quedado una con merengue bien blanco.

-No se apure, si la Lola,

antes que cualquier exquisitez, prefiere la comida de su pueblo.

-Si ya lo sé, pero me sabe mal que con lo poco que me ha pedido,

sea un postre tan basto.

-"Pa" cosas "refinás", seguro las que habrá encargado don Ramón.

Seguro que ha "encargao" una tarta así finolis

bien grandota.

Vamos a comer como unos marqueses. -Sí, ya sé que ha pedido todo fuera,

como si nosotros no supiéramos hacer cocina de altos vuelos.

-Hombre, hasta hace bien poco no sabían cocinar bien los churros,

¿o es que ya no se acuerda?

-Pero ya hemos aprendido desde entonces, ¿eh?

-No sé, "señá" Flora, ¿qué quiere que le diga?

Yo, "pa" una vez que voy a una boda de postín,

"pos" quiero que me pongan las mejores viandas que "haiga".

Ay, ya me estoy viendo yo ahí, como una señorona,

paseando por los salones.

-Aquí tienes tu pedido.

¿Quieres probar la tarta, a ver qué tal me ha salido?

-A "naide" le amarga un dulce.

-¿Qué tal está?

-Está un poquito seca por dentro.

-Es que había que empapar el bizcocho en un litro de aguardiente.

Me ha parecido demasiado.

-No, no, doña Flora, no cambie ni una coma de la receta,

que la Lolita es capaz de contar hasta las semillas de los higos.

-Pues seguiré probando.

-Bueno, marcho, déjelo apuntado en la cuenta de mi señora.

Con Dios.

Vamos a ver, Marcelina, ¿qué tripa se le ha roto ahora,

que me mira con esa cara de pánfila y esa sonrisa?

-¿Yo? Por "na".

-No me estará buscando para preguntarme otra vez por mi primo.

-Ya me ha dicho que me daría el queo, pero pensaba que lo mismo

acaba de llegar y no le ha "dao" tiempo.

-Marcelina, el interés que tiene por mi primo

se está pasando de castaño a oscuro.

Dígame la verdad, que mi primo la "tie" loca.

-¿A mí su primo?

No, no, no, no, no, no, no diga enormidades.

-Marcelina, Marcelina,... -Sí.

-Tranquila,

déjese de aspavientos, ande, hábleme a las claras,

usted "ende" que ha "dejao" la beatería

mira con muy buenos ojos a mi primo.

-Puede.

Bueno, sí.

Un poco.

Pero la culpa es suya. -¿Que la culpa es mía?

-Claro.

Si no me hubiera "contao" "toas" las cosas bonitas que hace en el pueblo,

a lo mejor me gustaría menos.

-Toma castaña, que la culpa es mía, lo que tiene que oír una.

-Ay, no quería molestarla.

-No se amostace usted, Marcelina, que molestarme

tampoco es que me moleste.

Lo que tiene usted que hacer es dejar de desasosegarse.

Ya se lo dije, en "cuantico" mi primo asome el morro,

yo le doy aviso, pero por amor de Dios, deje de preguntarme.

-Se lo juro por estas que son cruces.

-Pues a ver si es verdad.

-"¿Necesita algo," señorita Lucía?

Últimamente la tengo más "abandoná" que un gato viejo.

No te apures, Lolita, me apaño perfectamente.

¿Cómo van los preparativos?

Pues no se va a creer lo que me ha "pasao".

No habrá vuelto Ceferino. No, por Dios, a ese ni me lo nombre.

Entonces, ¿por qué estás tan preocupada?

Pues porque esto de una boda finolis es más "complicao"

de lo que una creía.

Has tenido problemas con tus futuros suegros, ¿verdad?

Pues sí, ha "dao" en el clavo, que es que don Ramón

lo tiene "to" "decidío" "pa" el convite.

Lolita, pues mejor para ti, menos problemas.

Bueno, doña Trini se ha "metío" ahora también en cómo tiene que ser

mi vestido de boda. Y es que los que nos casamos

somos nosotros, no ellos.

Pues ten paciencia y explícaselo, que no puedes amargarte

un momento tan feliz con estas menudencias.

Y un cuerno con menudencias, que si me descuido, me escacharran la boda,

señorita.

Ay.

Perdóneme los modales, que no son formas,

que esto de la boda me tiene muy "alterá" y ya no sé

ni con quién estoy hablando. No pasa nada, es natural

que estés revuelta con todo esto.

(CHASQUEA LA LENGUA)

Perdóneme, que estoy aquí contándole mis cuitas,

pero no le he "preguntao" cómo anda.

Bueno, he tenido momentos mejores.

¿Tiene problemas con el señor Alday?

Si es por eso no se preocupe, porque es que él besa por donde usted anda.

Sí, ya sé que me tiene mucha estima.

Pues entonces anímese, que le quiero ver contenta para el día de mi boda.

A mí me gustaría estar tan feliz como tú algún día.

Uy,

pues eso va a pasar en no tardar mucho.

Ha de ver cómo se casa contenta y feliz.

Señorita Lucía, se le ve a la legua que tiene usted el mal de amores,

y es que me cuesta creer que el señor Alday le dé problemas.

¿No será que hay otra persona?

Lolita, no seas tan indiscreta.

Ay, usted perdone, que... ¿Ve como no sé ni lo que hago?

Bueno, que yo solo pido "pa" que se arreglen

sus cuitas pronto y usted sea "to" lo feliz que se merece.

Y yo te agradezco tus buenos deseos.

Señorita, yo estoy segura que usted se va a casar con quien escoja.

Y va a ser tan feliz como yo con mi Antoñito, ya verá.

Ojalá.

Ojalá sea así, Lolita.

-¿Qué, qué le parece cómo ha quedado la falda?

Solo me falta rematar la parte de arriba.

-A ver.

Muy bien, Carmen, ni la mejor modista del mundo

cose los vestidos con tanto mimo.

-A ver, es que nosotras no podemos errar con la tela,

que no tenemos para comprar más. -Ni falta que les hace.

Habrá alguna que se haya gastado un potosí

y no vaya tan apañada como ustedes.

-¿Qué, qué les parece la chaqueta que me he "agenciao" "pa" la boda?

-Pues muy elegante, va a parecer usted un dandi con eso puesto.

(RÍEN)

-Pruébesela, a ver cómo le queda. -A ver.

Vamos a ver.

Rediez, parece que... ha "encogío" un poco, ¿no?

-Sí, o que usted ha "ensanchao", vaya.

-¿Desde cuándo la tiene? -¿Esto, esto? La porra de años.

Esta chaqueta es la que me puse en la boda con mi Paciencia,

que mal rayo la parta. Bueno, ¿qué, la voy a poder llevar o no?

-Bueno, si no respira "pue" valer. -Eso sí, ni se le ocurra

abrochársela, que la estalla.

-No, no, si mire, ya está, y qué exageradas son ustedes, ¿eh?

Esto yo... en dos días pierdo unos kilitos

y estoy como hace 20 años, hombre.

-Yo, "pa" mí, que lo que "tie" que perder son dos arrobas.

-Desde luego, yo que quería ir

bien pintón y elegante

a los salones de la casa campo que había "alquilao" don Ramón

y no voy a poder estrenar ni una gorra.

-No se aflija, hombre, que ya veremos qué apaño se nos ocurre

para que usted lleve la chaqueta. -Bueno,...

"pos" ahora que estamos unos cuantos,

deberíamos aflojar el bolsillo "pa" comprarle el regalo a la Lolita.

Tenga. -Yo iré a comprarlo en cuanto pueda,

pero necesito unos duros por delante.

-Le va a encantar la caja de música que vamos a comprarle.

-No se me haga el remolón, Servando, venga.

-Que no, que no, que estoy buscando... los dineros.

Ea.

-Ay, qué gusto, el altillo.

Vengo "to" el día con un sofoco que me ardo.

-¿Y qué tienes?

-"Pos" mi futura suegra,

que ya me tiene hasta las pestañas.

-Ay, pronto empiezas a discutir con ella.

-Bueno, ¿y qué te ha "pasao"? Si doña Trini es un cacho pan.

-Pero duro, que está confabulando "pa" que no me haga el "vestío"

a mi gusto.

-Pues que no se meta, que la que va a llevar el vestido vas a ser tú.

-Ya, ¿y cómo se lo digo?

¿Como su "suegrastra", como señora o como paisana?

-Con respeto y buenas maneras.

-Haz caso de Carmen, que no hay "na" peor que entrar en una familia

embistiendo como si se acabara de salir de los toriles.

-Díselo a Antoñito, él sabrá cómo hablarle

a su madrastra.

-No, eso es meterle en un compromiso,

que los hombres, en trapos, ni pinchamos ni cortamos.

A no ser que seas sastre.

-Bueno, pues a mí no me parece mal, que "pa" eso me voy a casar con él.

-Ya verás tú como todo sale de perlas.

-Como a doña Susana, que le ha nacido un nieto.

Simón ha sido padre.

-Ay, Agustina, qué buena noticia.

-Cómo le hubiera "gustao" al coronel

haber "tenío" un soldadito al que mandar.

-Todo son alegrías, desde luego.

-Menos "pa" la señorita Lucía,

que yo cada día la veo más mustia, ¿eh?

-Anda por la calle como alma en pena.

¿Tendrá mal de amores?

-Eso me barrunto yo, pero no por don Samuel,

que "pa" mí que hay otro que le hace tilín.

-"Pos" casi mejor,

que el señor Alday nunca ha sido santo de mi devoción.

-Pues a mí siempre me ha tratado bien.

Yo espero que te equivoques, Lolita.

Y no creo que ella esté triste por amores.

Eso sí, pienso que la relación entre mi señor y ella va a salir adelante.

-Yo pienso como Fabiana, si no está segura con el Alday,

mejor que le dé de lado.

Pretendientes no le van a faltar. -No, si lo importante

es que la señorita vaya con quien le guste, que luego se irá a Cuba

y se echará en los brazos del primer mulato que pase.

(RÍEN)

Vaya, tome, un botón.

-(RÍEN)

-Muy buenos los churros que hacen aquí, me comería... cientos.

-Sí, hombre, usted se puede comer todos los que quiera, pero escúcheme

lo que le quiero proponer. -¿Todos los que quiera?

Qué bien, me encantan los churros. -Sí, pero antes

escúcheme un segundo, por favor. Eh...

-Verá, mi amigo Íñigo quiere presentarle un trato

que va a ser muy ventajoso para usted.

-Vamos a ver, Tito,...

si usted está de acuerdo, yo me haría cargo

de todos los gastos de su carrera, eso sí,

a cambio de repartir las ganancias obtenidas en los combates.

-Es decir,...

él paga todo... y a cambio se reparten todo lo que usted gane.

¿Lo ha entendido?

-Repartimos ganancias, pero él paga.

No sé, ¿es justo eso? -Sí, claro, Tito,

claro que es justo, es usted quien pelea.

-Eso sí.

-Vamos a ver, Tito, yo le voy a ser franco.

Yo quiero ganar dinero con este trato,

pero yo no me quiero aprovechar de usted,

al fin y al cabo, es usted quien se juega el físico.

-Claro, por eso hemos pensado

que el mejor reparto es un 75 por ciento para usted...

y 25 por ciento para el promotor, es decir, Íñigo.

-¿Le parece bien?

-Sí, señor, yo... de números, poco,

pero tienen cara de buena gente, lo que ustedes digan.

-Bueno, hombre, pues estupendo entonces, ¿no?

Cerramos el trato.

-Sí, sí, claro, coma, coma.

Ahora solo falta que vayamos mañana mismo a un abogado

para que ponga sobre papel el acuerdo.

-Es una lástima que don Felipe esté de viaje.

La semana de Reyes no es buen momento para encontrar un letrado.

-Ya, pero no se preocupe usted por los detalles, ¿eh, Tito?

-Yo no me preocupo, señor, solo de comer bien.

Bueno, y que no me rompan la nariz.

-Claro, claro, porque si no...

Pero no se preocupe porque va a ir todo de fábula, ¿eh?

Yo, por mi parte, voy a poner a su servicio todos los conocimientos

que he adquirido practicando pugilismo

y en mi breve experiencia en el ring.

-Y en cuanto tengamos los papeles para la firma,

nosotros le mandamos recado.

-Muy bien.

Creo que...

tendré que ir un rato a entrenar para poder dormir la siesta.

Si no me echo siesta, luego estoy de mal humor, ¿saben?

Y nadie quiere estar con tipos de mal humor, ¿saben?

(RÍE) -No, no, claro que no, claro

que no, ¿quién va a querer? Vaya, vaya, vaya y baje

tranquilamente los churros, ¿eh?

-Gracias.

Muy agradecido.

-Liberto, pero ha salido todo de perlas, ¿no?

Yo creo que esto es el principio de un gran negocio.

Gracias, ¿eh? -¿Gracias por qué?

Apenas ha habido que convencerle.

-Lo cierto es que es un tipo un tanto confiado, ¿no?

-Sí, sí, y tampoco es que sea un Castelar hablando,

pero, por otro lado, los combates tampoco se ganan

con la conversación, ¿no?

(Llaman a la puerta)

¿Qué hace aquí?

No he recibido ningún aviso de su visita.

No, no le había mandado ninguna nota.

Estaba cerca de este barrio y he decidido visitarle.

¿Le importuno? No, por favor.

Hace mucho tiempo que no tengo noticias suyas y...

quería saber cómo van las cosas. La parroquia, en esta época,

ocupa todo mi tiempo. Ya me figuro,

pero lo que a mí me interesa es saber si ha habido algún avance

en la misión que le encomendé.

Sé muy bien cuáles son sus intereses.

Pues no se demore más y póngame al día.

Fray Guillermo.

Qué sorpresa.

No se meta en lo que no le incumbe. -Telmo me incumbe,

por dónde le está llevando. ¿Eso es para usted el buen camino?

-El buen camino es conseguir beneficios para la orden

y para la comunidad.

-El buen camino es ser un buen cristiano.

No tiene ni idea de cómo funciona la iglesia de Cristo.

-Sé cómo funciona el mundo, que es más de lo que puedo decir de usted.

El padre Telmo ha hecho voto de obediencia y debe obedecer.

-"¿Cómo llevas" los preparativos de tu boda?

-Mejor. -¿Mejor?

-Sí, porque mi Antoñito me ha "prometío" que voy a tomar

más decisiones sobre el casamiento y me he puesto "mu" contenta.

-Me alegro, Lolita.

-Pues sí, que una tiene que decidir la boda que quiere,

que se casa una una vez para toda la vida.

-Es verdad, y más vale que sea al gusto de una.

-Porque Tito es valenciano. -¿Y qué?

-Que nadie le conoce en esta ciudad.

Si quiero que llegue lejos, le tendré que dar a conocer.

-¿Sabes lo que tienes que hacer? -¿El qué?

-Generar expectación.

-¿Y eso qué quiere decir? -Tienes que organizar un evento

para que todo el mundo pueda conocerle.

-¿Quién es todo el mundo? -Periodistas, famosos,

curiosos, así la prensa lo puede recoger y la gente hablará de él.

-Esa muchacha tiene mucho que carácter.

Sí, lo tiene.

Por eso había pensado en pedirte algo.

Dígame, señor.

Si tienes ocasión, ¿no podrías hablar tú con ella?

¿Yo? (ASIENTE)

Creo que Lucía tiene confianza con todas vosotras,

suele subir al altillo a hablar con las criadas, ¿no?

Quizá podrías averiguar más cosas que yo de lo que le atormenta,

y si eso fuera así,...

quizá yo podría ayudarla en sus tribulaciones.

-Quería pedirle un favor.

-Sí, sí, claro que sí, Lolita, lo que sea, dinos.

-"Pos" que el Servando sea el padrino de bodas

y que me lleve al altar.

-¿El portero?

-Algo más que el portero, que le tengo mucho cariño.

-Yo hago una fiesta para dar a conocer a Tito

y resulta que los periódicos no vienen porque Tito no es conocido,

que no es noticia, dicen, ¿vosotros os lo podéis creer?

-Don Samuel está atribulado desde que usted no visita su casa,

se le ve triste, abatido.

Te ha mandado Samuel decirme todo esto, ¿verdad?

No se enfade, señorita, es solo que se preocupa por usted,

y siente que debe cuidarla.

Y esto no me lo ha dicho él,

pero si le soy sincera,

creo que no encontrará usted un hombre más apasionado,

entregado y que la quiera a usted tanto.

-"Quería verle para preguntarle" cómo van las cosas con mi prima.

No muy bien, si le soy sincero.

Vaya, lamento oírle decir eso.

Ayer fui a verla a su casa y se mostró muy distante de nuevo.

Yo ya no sé qué más hacer para acercarme a ella.

Tenga un poco de paciencia.

Se me está empezando a agotar, doña Celia.

No diga eso, Lucía es una chica maravillosa,

pero a veces se encierra un poco en sí misma.

Entienda que ha pasado mucho. Yo lo entiendo todo,

pero no puedo esperarla eternamente.

-¿Estás preparada?

-¡Ah!

No permitas que Samuel Alday y el prior Espineira

se acerquen a ella y le hagan daño.

Por favor,... no lo permitas, Señor.

Estaba preocupado por usted.

Y está demostrando tener mucha paciencia conmigo.

Se lo agradezco.

Aprovechando, voy a hacer algo que llevo mucho tiempo

queriendo hacer.

Nunca había visto una joya tan perfecta

y tan bien trabajada.

La hizo mi padre con sus propias manos.

Para mi madre. Es preciosa.

Es para usted.

¿Para mí?

-Sabes que hoy Íñigo va a hacer en la chocolatería

la presentación del púgil al que va a representar

y sabes que no va a ir ningún periodista.

-No lo sé, Flora, es que a mí Íñigo no me cuenta nada.

-Porque no quiere molestarte. -¿Molestarme a mí?

-Dice que, como no estás muy de acuerdo con el proyecto

que va a emprender, no quiere implicarte en el asunto.

-Habla por favor, que nos tienes en ascuas, ¿vuelves a estar enferma?

-No, no, no,

pero sí me ha dicho algo que os va a dejar de piedra,

es que no os lo vais a creer.

Debería decírselo antes a Felipe, pero no me puedo callar.

Que estoy embarazada. -¡¿Qué?!

-Encinta, Trini.

Que voy a ser madre. -(GRITA DE ALEGRÍA)

Padre,...

se lo preguntaré...

por última vez.

¿Está seguro de lo que está haciendo?

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  • Capítulo 922

Acacias 38 - Capítulo 922

04 ene 2019

Íñigo conoce a Tito Lazcano, un boxeador al que se le adivinan aptitudes y decide hacerse promotor de boxeo a pesar de la oposición de Leonor y Flora. Cesáreo se ofrece a echarle una mano. Samuel intenta acortar distancias con Lucía, pero ella se muestra reacia.

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Añadir comentario ↓

  1. Carlos

    A tope con Tito Lazcano!!! Buenísimooooo

    09 ene 2019
  2. Mabi

    Mi hijo vive en Barcelona, y allí también tuvieron cabalgata de Reyes y no por eso dieron feriado o día no laborable, tampoco lo marcaba el calendario de feriados y festividades que aparece en red.... En Argentina el lunes 7 no se emitió pero hoy si en su horario casi habitual. Hacia mucho tiempo que no dejaba mi comentario, porque coincido con otros Acacier@s, en que a veces es imposible ver, oír y comentar en la página, un poquito de buena voluntad para solucionar estos inconvenientes, no cuesta nada.... Gracias y Muy Feliz Año Nuevo!!!!!

    09 ene 2019
  3. Elizabeth Guaman fellinger

    Elizabeth Les escribo de Holanda en especial de Den Haag y no se a emitido la serie Acacias 38 del capitulo 923 por favor solucionen el problema Urgente en la red Muchas Gracias

    09 ene 2019
  4. Victoria

    El capítulo 923 si se ha emitido según estaba programado, deben tener algún problema técnico para no haberlo subido a la web, supongo que lo harán cuando tengan el problema solucionado. Y para los que quieren ver la boda de Lolita y Antonio Palacios, estén tranquilos, no ha sido en el capítulo de hoy. Saludos.

    09 ene 2019
  5. Marilu

    Hoy, 8/1/2019 a las 19:00 horas de Argentina han pasado el capítulo 923 por RTVE Internacional, no así, aún, en este sitio, ; si tienen " problemas técnicos " deberían tratar de solucionarlos, somos muchos los que miramos la serie y sus videos por internet sin tener que ajustarnos al horario de la TV, que no a todos se nos hace posible por nuestras obligaciones.- Creo no equivocarme si pretendo mas respeto hacia los fieles seguidores de la serie. Gracias

    09 ene 2019
  6. María Estela

    Que pena; otro día sin capítulos. No valla a suceder como la telenovela seis hermanas.

    09 ene 2019
  7. E

    En este enlace están https://youtu.be/6NLRImSiOZQ

    09 ene 2019
  8. Tere

    SOS QUE PASA CON ACACIAS????? Porque no ponen el capítulo de hoy???

    09 ene 2019
  9. Nieves

    Yo he mirado la programacion de hoy y si esta como que lo han emitido, no se que pasa

    08 ene 2019
  10. Paqui

    Porque no cuelgan el capítulo de hoy??????

    08 ene 2019